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El veneno estaba en los tomates

El Doctor Muro estaba convencido de que los tomates, causantes de la epidemia, según sus investigaciones, procedían de Almería. Esta provincia andaluza está a punto de convertirse en la huerta de toda Europa. Hace aproximadamente 20 años se descubrieron importantes reservas de agua subterránea en esta región extremadamente seca. Hace falta una preparación cuidadosa del suelo para los cultivos enarenados tan característicos de esta zona. En primer lugar hay que romper la tierra con dinamita; acto seguido se cubre con una capa fina de 2 a 3 cm. de tierra vegetal.[193] Esta tierra es relativamente cara y hay que trasportarla a Almería desde otras partes de España. Seguidamente se cubre esta capa con 10 cm. de arena. Y ya está lista la base para los cultivos agrícolas intensivos.

Casi tocando a la capital de la provincia, se extiende hoy un gigantesco mar de plástico. Actualmente hay unas 15.000 Ha. bajo plástico, preparadas para el cultivo de frutas y verduras. Se siguen construyendo nuevos invernaderos. Durante todo el año se producen tomates, melones, sandías, pimientos, pepinos y berenjenas, principalmente. Se exporta más del 30% a las demás naciones europeas.[194] Más de dos tercios de estos campos bajo plástico pertenecen a pequeños agricultores independientes, que venden sus productos a través de mercados privados, cooperativas o Mercalmería.[195]

El efecto ambiental bajo el plástico es ideal para el crecimiento de las plantas, pero también favorece la proliferación de toda clase de gusanos, escarabajos, coleópteros e insectos que se sienten extremadamente bien en este clima húmedo y caliente, que muchas veces sobrepasa los 40°C. Los agricultores atacan a estos insectos con verdaderos “cócteles de veneno”, tal y como les han enseñado los representantes de las grandes empresas químicas.

desinfectar el suelo, se usa el Oftanol. Antes de plantar, se echa una buena dosis de Nemacur para matar así a supuestos gusanos del suelo o nemátodos. Acto seguido, la tierra necesita un poco de fertilizante y, una vez que las plantas empiezan a crecer, hay que fumigarlas contra toda clase de plagas. Según les han dicho, los productos ideales para este tipo de tratamiento son Tamarón, Foxim, Metasystox, y una multitud de otros venenos. La lista es verdaderamente larga. Debido a las altas temperaturas, el agua se evapora rápidamente. Poco a poco el suelo se vuelve más salino y los microorganismos que podrían catabolizar los residuos de los pesticidas se vuelven cada día más escasos.[196]

Todavía hoy hay un alto índice de analfabetismo en el Sur de España. Oficialmente se trata solamente de mujeres. Los hombres aprenden a leer y a escribir en el servicio militar. Pero estas pocas clases no bastan para entender las explicaciones técnicas que aparecen en las etiquetas de dos plaguicidas.

A finales del año 1986, el grupo para la protección del medio ambiente Ecologistas del Mediterráneo elaboró un estudio detallado sobre este tipo de agricultura en Almería, llamándolo “Informe sobre la utilización de productos químicos en los cultivos enarenados bajo plástico en la comarca del Poniente”.

Los resultados de sus encuestas son francamente espeluznantes: el 60% de los agricultores afirman que regularmente aumentan la dosis recomendada de los pesticidas que usan. El 70% declara que no guarda nunca los llamados “períodos de seguridad”, es decir, el tiempo indicado por el fabricante entre la aplicación del producto y la recolección. Un 36% emplea pesticidas sistémicos, aún durante la cosecha, ello provocará que el fruto recogido contenga en su interior altos contenidos de residuos de estos pesticidas. Este hecho no es solamente culpa de los agricultores: los tomates tratados con Nemacur no deberían cosecharse antes de pasar 90 días, como indican las instrucciones de este pesticida. Pero los agricultores de Almería se arruinarían inevitablemente si cumplieran al pie de la letra estas

instrucciones. En sus invernaderos de plástico ya pueden cosecharse los tomates al cabo de 60 días y, según nos cuentan, ¡si quieren evitar la destrucción de toda la cosecha por gusanos e insectos, tienen que aplicar insecticidas incluso cuando la planta ya tiene frutos!

Todos los agricultores saben por experiencia propia que los pesticidas que aplican actualmente no son tan inocuos como los vendedores quieren hacerles creer. Debido al gran calor reinante en estas “edificaciones de plástico”, más del 60% de ellos no usan ni trajes ni guantes de protección, ni siquiera mascarillas durante las fumigaciones. La encuesta demostró que todos ellos sufrían náuseas y dolores de cabeza después de una jornada bajo estas condiciones.

Últimamente aumentan las intoxicaciones agudas por pesticidas organofosforados en esta área. Los médicos de cabecera solamente envían los casos realmente graves al Doctor Carlos Martín Rubí, del Hospital de la Seguridad Social, Residencia Torre Cárdenas. En menos de 4 años ha tenido que tratar 103 casos por intoxicación de pesticidas. De ellos, 82 fueron causados por compuestos organofosforados (Dursban (Clorpirifos), Dimetoato, Metilparatión, Tamarón y Octatión). Diecisiete personas se habían intoxicado por pesticidas a base de Carbamatos y cuatro con el herbicida Paraquat (Grammoxón). A propósito del área de donde proceden sus pacientes el médico dice: “Almería está en una situación única en el mundo para conseguir el liderazgo en la investigación clínica sobre plaguicidas. Países como los EE.UU. o los europeos tienen recursos para la investigación, pero tienen muy pocos casos de intoxicaciones, mientras el Tercer Mundo no posee la tecnología necesaria. En España disponemos de las dos condiciones: los casos de intoxicaciones (...) y, por esto, la posibilidad de investigarlos para de esta forma ayudar a bajar la incidencia de los daños a la salud. Sin embargo la administración se muestra indiferente y termina haciendo oídos sordos a las peticiones de financiar los proyectos de investigación”. Y el médico concluye: “Esta actitud debe cambiar radicalmente. Están en juego vidas humanas”.[197]

En más de una ocasión, en los últimos años, cargamentos enteros de fruta o verdura destinados a la exportación han vuelto a su punto de origen, en este caso Almería, debido al exceso en los valores máximos permitidos de residuos de pesticidas. El grupo Ecologistas del Mediterráneo escribe en su informe: “En 1981, las autoridades norteamericanas devolvieron a España un barco cargado de pimentón por haber detectado que contenía Endrin, un pesticida altamente tóxico cuyo uso está rigurosamente prohibido para fumigar alimentos. El barco volvió a Cartagena, su lugar de origen y desde allí se distribuyó para que fuera consumido por los españoles que, al parecer, soportan un índice de toxicidad mayor que los norteamericanos”.[198]

También la República Federal Alemana devolvió verduras recibidas de Almería, en octubre de 1987 500 Tm. de pimientos. Las autoridades alemanas habían comprobado que el nivel de los residuos de Clorpirifos en estos productos estaba muy por encima de lo autorizado.[199]

Aunque los camiones cargados de alimentos procedentes de Almería o de cualquier otra provincia española pasen sin problemas las fronteras, no puede tenerse por ello la seguridad absoluta de que no estén contaminados con altos niveles de residuos de pesticidas. Según los párrafos 30 y 36 del Tratado de la Comunidad Europea, se prohiben los controles sistemáticos de las importaciones. Solamente son lícitos cuando existe una “sospecha grave y fundada”".

Numerosas publicaciones científicas demuestran que insecticidas organofosforados pueden causar los síntomas observados en los pacientes del Síndrome Tóxico. Pero en la literatura científica conseguida por nosotros existen más referencias sobre otros pesticidas como causantes de tales lesiones que sobre el Nemacur.

Investigamos, por tanto, también la posibilidad de una participación de otros pesticidas en esta epidemia. El grupo de protección del medio ambiente Ecologistas del Mediterráneo ha confeccionado una lista con los pesticidas más usados en Almería. Enumeran 111 sustancias químicas, 47 de éstas bajo el título “insecticidas y herbicidas”, 34 son productos contra

hongos, 5 se encuentran en el apartado de nematicidas (productos contra nemátodos o gusanos del suelo). Casi todos los pesticidas que pueden provocar los síntomas que han tenido los pacientes del Síndrome Tóxico están representados en esta lista. Y muchos de ellos están en primera línea.

Entre ellos, la estrella es el Dimetoato. Lo utilizan el 35% de los agricultores consultados. En segundo lugar se encuentra el Nemacur con el 10%. En España, estos dos productos están autorizados para una amplia gama de plantas, frutales y verduras. Todo lo contrario pasa con el tercero de los venenos usados en Almería: el Hostatión de Hoechst. En el apartado “Actividades ilegales” los ecologistas escriben denunciando: “Se trata del caso más sangrante, ya que según nuestra encuesta es utilizado por un 9%. Este producto está clasificado en la categoría C, (altamente tóxico) y está autorizado sólo en patata, no pudiéndose utilizar en hortícolas, sin embargo los distribuidores lo siguen trayendo y los agricultores lo siguen comprando y utilizando”. Pero en Almería solamente existen unos pocos campos donde se cultivan patatas, por lo que se deduce que por su alto grado de utilización se debe aplicar también en otros cultivos, aunque esté prohibido. Otro caso similar es el pesticida Salut, una mezcla de Clorpirifos y Dimetoato. En el informe se denuncia de la siguiente manera: “Su uso está restringido a determinados hortícolas, mientras que en la zona está utilizado indiscriminadamente. Su consumo es también alto, según la encuesta es de un 7%”.[200]

Los agricultores a quienes preguntamos nos confirmaron que en sus invernaderos aplican efectivamente los productos mencionados en la lista de los ecologistas. Pero todos se niegan a hablar sobre los eventos del año 1981. Es comprensible. Si se descubriera que la verdura intoxicada procedía de sus campos, nadie compraría frutas o verduras de sus invernaderos. Además, ¿a quién le gustaría ser responsable de la muerte de más de 700 personas y de los sufrimientos de más de 25.000?

Según las investigaciones de los científicos de todo el mundo casi todos los síntomas de los pacientes del Síndrome Tóxico ya se han observado en

experimentos con animales o en personas intoxicadas accidentalmente, producidos por los pesticidas más usados en Almería. Casi todos estos productos actúan de forma sistémica, es decir, que el pesticida es absorbido total o parcialmente por la planta. El lavado con agua de las verduras frescas no tiene ningún efecto en este caso.

He aquí los síntomas del Síndrome Tóxico que ya han sido observados en experimentos animales o en hombres, causados por pesticidas organofosforados:

Síntomas de la

enfermedad Producida por

Bibliografía (véase

Cap.VII) Fiebre todos los pesticidas que también provocan

neumonía atípica.

Neumonía atípica

Muchos pesticidas, entre ellos: DDVP, Díazinón, Difós, Dipterex, Malatión y las impurezas en los insecticidas (Acefato, Dasanit, Díazinón, Dimeotato, Etión,

Fenitrotión, Featión, Malatión, Matidatione, Metilparatión, Paratión, Fentoato, Fosalone, Ronnel) 88, 89, 90 91, 92, 93 72, 73, 74 75, 76, 77 79, 82 Edema

pulmonar Malatión y otros 88,89,90

Alteraciones del tejido pulmonar

>Muchos 90

Tos Todos los pesticidas organofosforados 7, 8, 52 Dificultad

respiratoria Idem 7, 8, 52

Exantema, Edema cutáneo

Alergias, pueden ser producidas por todos los

Dolores

musculares Todos los pesticidas organofosforados 12 Contracciones y calambres musculares Idem Idem Enfermedades del sistema nervioso

Agudas: todos los pest. organofosforados, crónicas: Oftanol, Clorpirifos, Leptofos, Tamarón, Triclornat, Triclorfón, EPN, DEF,

12,55,34,32 Trastornos o perturbaciones en la forma de andar Oftanol 33 Parálisis de brazos y piernas

Triclorfón, Omeotato, Clorpirifos, Dimetoato 33 Angustia todos los pesticidas organofosforados 12 Abatimiento e

insomnio

Muchos posiblemente todos todos los

pesticidas organofosforados 14,49

Astenía y debilidad generalizada

Terbufos, Dimetoato, Clorpirifos 31 Pérdida de

peso

Oftanol, Fentión, y las impurezas que se

encuentran en muchos pesticidas 31,74,75,76 Afectación en

el hígado

Aguda: Malatión, Fosalone, crónica:

Fenitrotión, Paratión. Dipterex, Dimetoato 35,36,37

Cáncer Dimetoato, Triclorfón 47,48

Los plaguicidas Acefato, Dizlanón, Dimetoato, Fentión, Malatión, Oftanol, Paratión, Metil-Paratión, Fosalone, Ter-bufos y Triclorfón, están autorizados también en otros países.[201] Igualmente estos pueden provocar intoxicaciones con síntomas similares a los del Síndrome Tóxico si se

suceden una serie de hechos desafortunados, y si no se mantienen los períodos de seguridad, como ocurre en España.

Aunque el agricultor respete la dosis indicada en la etiqueta del Nemacur, pueden producirse intoxicaciones si este producto es aplicado poco tiempo antes de, o durante, la cosecha. Según informaciones de la OMS, hay que aplicar el Nemacur en cantidades de entre 5 y 10 kg. por hectárea con dos aplicaciones al año.[202] Pero la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía sugiere a los agricultores incluso en la actualidad la utilización de 100 Kg. de Nemacur por Ha. omitiendo el número máximo de aplicaciones anuales, lo que significa sobrepasar así entre 10 y 20 veces lo recomendado por la OMS. Las recomendaciones para las cantidades a aplicar son similares en el caso de otros pesticidas.[203] En Almería una Ha. produce entre 40.000 y 70.000 kg. de tomates.[204]

Vamos a suponer que el 50% del pesticida es absorbido por la planta, una estimación real y plausible bajo las condiciones características de Almería donde hay muy poca tierra vegetal, para pesticidas que actúan sistémicamente, es decir que, como el Nemacur, son absorbidos por la planta. Entonces, con una cosecha de 70.000 Kg/Ha. cada Kg. contiene 0,71 grs. del nematicida. Se desconoce la toxicidad del Nemacur para el hombre. No conocemos ninguna publicación sobre este particular. Por ello, vamos a suponer que es tan tóxico para personas como para las ratas. Según estos mismos datos, 0,56 grs. sería la Dosis Letal 50 calculada para una persona de 70 Kg. De cada dos personas que ingirieran esta dosis, una de ellas moriría. En este caso bastaría el “placer” de comer un solo Kg. de tomates después de haber sido tratados con Nemacur, que contuvieran 0,35 grs. de este nematicida, para causar síntomas agudos de enfermedad en todos los comensales y para matar un número elevado de ellos. Los tomates de un único campo, no mayor que 1 Ha., serían suficientes para intoxicar a decenas de miles de personas.

Pensamos que nuestras estimaciones en este ejemplo son demasiado cautelosas, dado que los metabolitos que se forman en la planta son mucho

más tóxicos que el Nemacur en sí. Y como nos han contado los agricultores, aumentan aún más las dosis aconsejadas por la Consejería de Agricultura, para poder matar así a tantos insectos y gusanos como sea posible con el fin de salvar la cosecha. Otra razón es que escarabajos, moscas, cucarachas, gusanos y larvas se vuelven resistentes y sobreviven cada vez más a estas duchas de veneno. Esta adaptación, la transmiten por herencia a sus descendencias. En monocultivos tan extremos como los de Almería este proceso se acelera aún más.

La mezcla de varios pesticidas distintos puede aumentar su toxicidad para animales y personas varias veces; sus impurezas y sus metabolitos también contribuyen a ello. Unos “cócteles de veneno” formados por varios pesticidas pueden causar intoxicaciones, aunque entre su aplicación y la cosecha hayan pasado una o incluso varias semanas.

Bajo estas condiciones, basta con una casualidad para causar una catástrofe: una fumigación un poco antes de la cosecha, un recipiente con un pesticida que ha estado demasiado tiempo al sol, o un lote de pesticidas con una parte de impurezas altamente tóxicas.

La epidemia del Síndrome Tóxico puede explicarse perfectamente con las verduras envenenadas de Almería. En general se cosechan allí pepinos, tomates y berenjenas entre septiembre y marzo, pero también hasta mayo. A partir de junio les toca a los pimientos que soportan más calor que los anteriores cultivos.[205] Y según nuestras investigaciones, las rutas de comercialización de los tomates concuerdan exactamente con las informaciones dadas por el Doctor Muro: los tomates se vendían allí donde enfermaron las personas. La gran mayoría de los pacientes del Síndrome Tóxico se registraron entre principios de mayo y principios de junio. Aunque después de estas fechas ingresaron muchos pacientes en los hospitales, la mayoría de ellos habían enfermado en mayo o a principios de junio. Ingresaron más tarde en los hospitales porque su estado empeoró. Los informes médicos describen solamente muy pocos nuevos casos en julio, agosto y septiembre,[206] e incluso estos pueden explicarse a partir de los

tomates y pimientos envenenados que se habían comido semanas o incluso meses antes. Además, algunas impurezas de los pesticidas o plaguicidas causan los síntomas de intoxicaciones con gran retraso.[207]

En Almería y en otras zonas en las que se realizan cultivos intensivos, hay que aplicar constantemente las dosis más altas de plaguicidas para evitar que las cosechas sean devoradas por insectos y gusanos. Y mientras se sigan usando tales cantidades, esta catástrofe puede repetirse en cualquier momento y no sólo en Almería, sino en muchos lugares del mundo.

También existen pruebas de que los vecinos que viven cerca de campos que son tratados con pesticidas o plaguicidas pueden sufrir síntomas de intoxicación. En la literatura científica se describen incluso casos de personas que estaban dentro de sus casas cuando fueron fumigados los campos de al lado. A pesar de esto, enfermaron de asma, alergias y bronquitis crónica debido al pesticida Malatión. Con toda seguridad, puede afirmarse también que estos casos son solamente la famosa punta del iceberg.[208]

La revista alemana “Okotest Magazín” describió en 1987 varios casos que confirman lo anteriormente dicho: “La doctora Ursula Welz, médico de cabecera de la ciudad alemana de Tübingen, dice que uno de sus pacientes que paseaba al lado de un campo sufrió repentinamente de conjuntivitis. Desarrolló una alergia impresionante. Un joven llegó unas 3 o 4 horas más tarde y presentó los mismos síntomas”. Las consultas de los médicos de esta área del sur de Alemania se llenaron de pacientes con síntomas característicos de una intoxicación por plaguicidas. Una mujer murió.

Casi todos los pacientes vivían al lado de campos que poco antes habían sido tratados con plaguicidas. Los síntomas más característicos eran tos, enfermedades bronquiales, dolores de cabeza o cefaleas, fiebre, alteraciones circulatorias, cansancio, inflamaciones de los ojos y dolores de garganta. En tejidos, vísceras, sangre y orina, los médicos no descubrieron ninguna bacteria, ni ningún virus. Pero un laboratorio detectó en la sangre de una doctora un metabolito de un insecticida organofosforado. El fiscal que se

ocupa del caso ordenó una investigación exhaustiva. Las últimas noticias son que se ha encontrado rastros del producto Nemacur de la casa Bayer y de sus metabolitos, producto no autorizado en Alemania. El fiscal piensa que puede tratarse de una importación ilegal desde Francia. Pero mucho antes de haber terminado sus investigaciones, el Ministerio competente había hecho público su veredicto, diciendo que no hay indicios “para pensar que exista un peligro directo para la salud por la aplicación de plaguicidas”.

Durante una investigación en los EEUU, se encontraron residuos de pesticidas en el 10% de las frutas importadas. Eran pesticidas producidos en los EEUU, pero dado que son altamente tóxicos no están autorizados en este país. Lo mismo ocurre con muchos plaguicidas producidos en la República Federal Alemana.[209] El mercado para la exportación de estos productos es de una importancia mucho mayor para la industria química que el mercado interior, más o menos el 80% de la producción de plaguicidas se va al extranjero.

Un pesticida prohibido en un país puede, a pesar de todo, afectar al consumidor de este país por estar presente en productos de importación. El creciente uso de los plaguicidas organofosforados ha llegado a producir el efecto contrario del deseado. Al igual que los compuestos organoclorados,