Para hablar del observador me encanta un cuento de Napoleón Hill el cual relata que una vez un chino distinguido fue a Estados Unidos a reci- bir educación americana.
Acudía para ello a la Universidad de Chicago y un día, el presidente Harper se encon- tró con el joven oriental en el campus; se detuvo a
64 SIETE SECRETOS charlar unos minutos con él, y le preguntó qué le había impresionado como característica más nota- ble del pueblo estadounidense.
-Bueno -replicó el estudiante -, la extraña forma de sus ojos. ¡Tienen unos ojos rarísimos!
O sea el chino, quien para nosotros tiene unos ojos raros, opinaba que los americanos te- nían unos ojos rarísimos.
Esto deja en claro, que creemos que nuestras propias creencias son el patrón adecuado para evaluar las creencias del mundo entero.
Creemos que el mundo es, como yo lo veo; y no advertimos que simplemente es como lo es- toy mirando.
Voy a apoyarme para que podamos acercar- nos a este concepto en los estudios del Dr. Hum- berto Maturana. Y para ello tomaré un pedacito de una carta que él escribe como respuesta a lo afirmado en el extracto de conversación entre
65 SIETE SECRETOS Luigi Boscolo y Paola Fioceo, del libro El Sentido de lo Humano.
“-El acontecimiento del que hablan Paola y Luigi
pudo haber ocurrido en relación al Dr.Roger Sperry quien, en 1942, hiciera el experimento de rotar los ojos del tritón y del renacuajo de rana. Yo repetí el experi- mento como estudiante hacia mediados de los años 50, pero no entendí lo que éste revelaba hasta muchos años más tarde, en 1965, cuando desarrollé mi teoría relati- vista de la visión de colores y me di cuenta de sus con- secuencias en el ámbito de las cuestiones cogniti- vas…..”
El Dr. Maturana se refiere a un experimento que había demostrado, que al rotar los ojos del renacuajo en un determinado grado de rotación, el animalito lanzaba su lengua hacia la mosca que se le había colocado de carnada) con el error de cálculo exacto que correspondía al grado de rota- ción.
Es decir que no atrapaba la mosca donde es- taba porque lanzaba la lengua hacia donde creía
66 SIETE SECRETOS que estaba, conforme a la distorsión con la que es- taba viendo.
De allí que Maturana señale que cualquier persona, cuando opera en el lenguaje para relacio- narse con otros de una forma determinada, parti- cipa con esos otros en la creación de una serie de acciones coordinadas.
Esas acciones coordinadas se comportan como un cuerpo de distinciones, y con ellas dis- tinguen acciones concretas que responden a des- cripciones, y a interpretaciones que a su vez des- criben esas descripciones.
Maturana asegura entonces que el observa- dor existe en tanto y en cuanto está haciendo dis- tinciones de distinciones, y se constituye en obser- vador por la posibilidad a su vez de distinguir lo que distingue.
A fines del siglo XIX el físico y médico ale- mán Hermann von Helmholz, realizó un experi-
67 SIETE SECRETOS mento con voluntarios a los que les colocaba len- tes de visión distorsionada, demostrando que al cabo de unas horas el cerebro se acostumbra a en- tender sin dificultad el grado de distorsión exis- tente, y puede recalcular las distancias y volver a operar en forma efectiva.
Esto nos demuestra no solamente la cone- xión entre lo biológico y nuestro pensamiento y con él nuestra facilidad de aprendizaje, sino ade- más, que esta versatilidad, esta flexibilidad, nos permite aprender, desaprender volver a aprender y por sobre todo, poder ver más de un cosa, o po- sibilidad, en ella misma.
68 SIETE SECRETOS Algunos vemos un pato, otros un conejo, y esto es porque percibimos como percibimos por el punto en donde hacemos pie como observadores que somos para que las cosas cobren sentido.
De esta forma si tomo la pequeña hendidura de la derecha como la boca del conejo y su iz- quierda me hacen sentido sus orejas veo un co- nejo, si por el contrario, mi referencia está po- niendo el acento en que a la izquierda del dibujo lo que hay es un pico, leeremos el dibujo como un pato.
El tema es si nos atrincheramos en tener ra- zón de que es un pato, y el otro frente a nosotros se convence de que la razón la tiene él y es un co- nejo.
El secreto está en dejar de tener razón y em- pezar a entender que tenemos razones, que hay varias, que no hay una.
Y no lo hay porque percibimos una parte del mundo no EL mundo.
69 SIETE SECRETOS Por tanto no existe una única razón sino que hay razones que se sustentan en las referencias que tomamos para recortar la información que nos hace accionar como accionamos.
En este punto es muy importante que te ha- gas dueño de la relación entre lo que ves y la po- sibilidad de acción con lo que ves, y evalúes si eso te acerca a la llegada y te hace navegar el lado B del tablero.
Para hacerlo más fácil, prueba a pensar que entonces, las cosas no son como son, sino que son en tanto nosotros distinguimos aspectos de esas cosas. A mayor cantidad de distinciones, mayores posibilidades de acción se abren para el observa- dor.
¿A qué llamamos entonces distinción? A la separación de un fondo y una forma por así decirlo, a la acción de poder reconocer a una persona o cosa entre varias por alguna carac- terística o señal que las diferencie.
70 SIETE SECRETOS La idea es hacer esto fácil y que podamos ge- nerar nuevas acciones a la luz de integrar nuevos conocimientos que nos permitan diferenciar el cómo estamos actuando y cómo podríamos abrir- nos posibilidades de acción a la luz de estos des- cubrimientos.
Eso a esta altura, creo que va quedando como concepto, el punto es que nada va a ocurrir con “la información”.
Porque eso en todo caso te puede parecer una suerte de buenas ideas; pero sin que acciones uno a uno los casilleros de tu propio juego, que- darte en la estrategia no te acerca a los resultados. Entonces, ¿cuál va a ser tu próxima acción?
A la luz de estos conceptos, vemos que las cosas entonces son como nosotros las “percibimos”, y las “percibimos” de esta forma conforme a las creencias, opiniones, valores, etc. que conforman todo el aprendizaje que llevamos dentro, entre nuestro pasado y nuestro presente-
71 SIETE SECRETOS Pero atención, los resultados que queremos conseguir están por delante nuestro, lo que nos hace ver que precisamos aprendizajes y acciones nuevas para conquistar resultados nuevos.
Por eso es importante que sepas asimismo que vas a poder aprender, y desaprender y volver a aprender hasta el fin de tus días.
Dice al respecto Estanislao Bachrach “si se-
guís encontrando nuevos desafíos, entonces vas a se- guir pesando como un joven aunque tengas el pelo gris”.
Y dice eso, dado que se ha dedicado a estu- diar la plasticidad del cerebro hasta el punto de asegurar, basado en datos científicos, que se de- ben cultivar las experiencias plenas, aprendiendo de ellas, ya que todas esas experiencias impacta- rán de manera real, estructural y anatómica en tu cerebro, pudiendo influir e impactar en tu pre- sente y futuro como persona.
72 SIETE SECRETOS El secreto está en conocernos muy bien. En saber qué pensamos, qué nos llevó a pensar eso, conocer nuestra historia, cada porqué en profun- didad, cuánto eso nos acerca al sentido de nuestra vida, cuánto nos aleja, porqué.
¿Estamos en nuestra zona de confort?, ¿que- remos salir de allí?
¿Hay algo que debo aprender para avan- zar?¿hay algo que no me gusta en mí y quiero cambiar?
Pregúntate a consciencia: ¿Qué quiero con- servar para cumplir con mi propósito? A raíz de ello, ¿qué debo cambiar? ¿y qué debo potenciar?
¡A trabajar en conocerte!
Porque además cuando sepas qué te gusta, qué te hace enojar, etc. podrás empezar a manejar tus emociones y no dejarás que tus emociones te manejen a ti.
73 SIETE SECRETOS
Responsabilizarme del observador que estoy siendo amplía mi visión Mi autoconocimiento me da poder
“Siempre me apoyé en figuras geométricas, aparentemente geométricas; pero a diferencia de los pintores geométricos yo lo tomo como punto de partida, como apoyo, y dejo liberado a lo que sí recibo que, repito, es parte del todo, parte de mi interior
74 SIETE SECRETOS
4
pro
75 SIETE SECRETOS