• No se han encontrado resultados

que lo vertebran, esas cuya comprensión depende del contacto directo con los científicos; además, poco después de aprobar el

In document Ciencia Sin Seso (página 61-65)

examen la olvidan, pues en el tercer mundo el conocimiento a

veces es usado para cumplir con requisitos institucionales, y no

en la perspectiva de una formación. Como decía el físico argen-

tino Enrique Gaviola: "No se exige saber física ni medicina,

120

LA INVESTIGACIÓN Y LA ENSEÑANZA.. sino tener certificados de físico y de médico."

d] Uno de los recursos ideados para manejar a la masa estudiantil, es la evaluación automática (multiple choice) que permite examinar a miles de alumnos por vez, o a millones, cuando se trata de exámenes nacionales. Si en cambio, el profe- sor pudiera estar en contacto directo con el alumno, si lo fuera observando y conociendo a lo largo de discusiones y prácticas, los exámenes serían innecesarios. Incluso, si necesitara tomar- los, éstos deberían ser meros controles de la calidad de en- señanza, para constatar si el alumno que se está formando con- cuerda con el que se proponía formar.

e] Nadie espera que todo el que ingresa a una universidad aprenda demasiado. La deserción es enorme. Más aún: la socie- dad cuenta con que tal deserción se produzca; basta para adver- tirlo considerar que la disminución del número de alumnos coincide con el hecho de que quienes abandonan van encontran- do lugar en un mercado de trabajo, el cual hasta entonces no les había dado cabida. Los jóvenes "que se caen" de la educación su- perior (drop outs) no suelen caer a la nada. La mayoría lo hace para ingresar a un empleo en el que vislumbra una forma de ganarse la vida y desentenderse de una actividad seudouniver- sitaria que los instruye pero no los educa; que les informa pero no los forma.

el El proyecto académico de una sociedad se relaciona con su proyecto político (F. Pérez Correa, La universidad: contra- dicciones y perspectivas). Puesto que una de las funciones de la universidad es actuar como dique de contención y reservorio de fuerza de trabajo, hoy es bienvenida toda iniciativa de crear ca- rreras nuevas, o toda una "universidad": de la empresa, de la hotelería, del deporte, de la papa. Universidades que, en la ma- yoría de los casos, no son más que un cúmulo de cursillos ora- les, especialmente diseñados para satisfacer una necesidad em- presarial. La tendencia a reconocer escuelitas sin universali- dad ni actividad creativa alguna, y a autorizarles el uso de un sello que dice "universidad", se ve fortificada por la necesidad que tienen los grupos de poder de controlar la ideología de los graduados que luego ingresan en sus empresas; crear profe- sionales pero no científicos, les asegura a estos grupos que no han de ser cuestionados.

Una dificultad que no deriva de la masificación, sino del

LA INVESTIGACIÓN Y LA ENSEÑANZA...

121 hecho de que nuestra sociedad requiere profesionales (abogados, farmacéuticos, dentistas), pero no se interesa por la creatividad y aplicación de su ciencia, es que la actividad creativa en la mayoría de nuestras universidades es relativamente muy baja. Aseveraba Florencio Escardó (Utopía y realidad de las universi- dades): "Las escuelas puramente profesionales, es decir, que no crean saber, no son propiamente universitarias y es peligroso considerarlas como tales; sin un mínimo cultural activo en el medio no puede existir universidad propiamente dicha."

Ninguna universidad del tercer mundo se crea sobre gru- pos de científicos preexistentes. Lo común es que comiencen, si son públicas, por crear espacios y edificios en respuesta al cre- ciente número de alumnos y, si son privadas, por desarrollar o afirmar un grupo de poder que urde carreras orales, que sólo requieren pizarrones y asientos. La noticia de su inauguración va acompañada de fotografías de autoridades pronunciando discursos o visitando salones, pero no de instalaciones e instru- mental científico técnico, ni se exhibe la lista de los científicos que laborarán en ella. Su importancia está reflejada en el nivel de las autoridades inauguradoras (el presidente... o el ministro de educación ...o el director general de...) y su orientación queda manifiesta cuando algún sacerdote bendice las instalaciones. Sucede lo que señala Mario Bunge: no se comienza por la mate- ria prima, por la mente que conoce, ni por los instrumentos científicos que permiten investigar, sino por los edificios que sirven para contener. Dicen que si bien la universidad moderna se empezó a crear allá por el siglo xili, su verdadero germen fue Platón y sus discípulos, con los que discutía en los jardines de Akademos; desde el punto de vista de ciertos tercermundistas, lo importante parece haber sido entonces el jardín, no Platón.

Un índice por demás ominoso de que no siempre nuestras universidades son parte medular del aparato científico-técnico- productivo de nuestra sociedad es el hecho de que "cada vez que se destruye un centro de investigación, los sectores econó- micos y los órganos de difusión que los representan discuten el hecho -cuando lo hacen- casi exclusivamente en términos de

su justificación política, sin demostrar mayor interés por las consecuencias que esa pérdida puede tener para la capacidad científica del país" (Amilcar O. Herrera, Ciencia y política en América Latina).

122 LA INVESTIGACIÓN Y LA ENSEÑANZA... Bien: ése es nuestro lugar de trabajo. ¿Qué sucede con la investigación científica en dicho escenario?

a] Cuando la relación entre el número de alumnos y el de profesores es razonable, éstos pueden ir orientándolos con lec- turas y discusiones, así como elegir a aquellos que a su juicio tienen pasta de investigadores. Pero, debido a la masificación, el profesor no llega a conocer ni a recordar siquiera las caras ni los nombres de sus alumnos. La selección de futuros "recursos humanos" depende de que los muchachos interesados en la investigación lleguen timoratamente a tocar la puerta de nues- tros laboratorios.

b] Los investigadores se suelen proteger de la masificación aislándose en institutos separados de las escuelas en las que se imparte la enseñanza; compartimentación que aleja a los in- vestigadores de la fuente de futuros científicos, y abandona a los alumnos en manos de docentes repetidores.

c] La universidad suele vibrar y participar en frecuentes luchas políticas. Si bien esto es comprensible e insoslayable, pues refleja la responsabilidad social de los universitarios, a los investigadores científicos profesionales les resulta inadecuado tener su lugar de trabajo en una arena de combate. Bancos y cultivos de células, cepas de animales transgénicos, complejísi- mas moléculas que habían sido sintetizadas en largos meses de trabajo, registros que debían ser hechos en una fecha precisa: todo se puede ir al reverendo demonio en una "demostración" sindical, o estudiantil, o política, que toma como rehenes los laboratorios científicos.

d] Hasta hace unos veinte o treinta años las universidades del primer mundo eran inmunes a estos problemas o, más exactamente, no los tenían. Pero a partir de los años sesenta se vieron expuestas a luchas estudiantiles, raciales y políticas. En algunos casos, los estudiantes abrieron archivos universitarios y divulgaron más de un proyecto secreto non sanctus. Como el primer mundo necesita y depende crucialmente del producto de la investigación científica, protegió a sus científicos en institu- tos especiales, que tomaron la forma de agencias extrauniversi- tarias; en éstas se inventan y perfeccionan cohetes interplane- tarios, armamentos y equipos electrónicos, se analizan los cam- bios económicos internacionales, se reciben encargos para estu- diar relaciones políticas con determinados países, etcétera.

LA INVESTIGACIÓN Y LA ENSEÑANZA... 123

El investigador científico profesional no es, de ninguna ma- nera, un simple espectador; pero no hay seguridad de que vaya a mejorar mucho el panorama universitario en el futuro inme- diato. Esta incertidumbre emana de los siguientes consideran- dos: a] El investigador no tiene en sus manos las riendas de la universidad, es apenas uno de los actores.

b]

Comparte con su sociedad una visión, una cultura, que carece de un lugar claro para el conocimiento moderno: él también suele pensar que su papel social es prescindible. c] Hoy, en muchos países de La- tinoamérica, la extracción social de quienes trabajan en las universidades públicas coincide muy poco con la extracción de las clases dirigentes que detentan el poder (véase Marcos Ka- plan, Ciencia, sociedad y desarrollo). d] Estas clases dirigentes están surgiendo, como dijimos anteriormente, de "universi- dades" orales, privadas y locales, con un perfeccionamiento en verdaderas universidades, pero del primer mundo. No es raro que, de ahí en más, el ex alumno reconozca una pertenencia a una entidad extranjera en la que pasó dos años, y no a las de

su patria, a la cual menosprecia. el Consecuentemente, esas clases, en posesión del Estado y sus recursos, tienden a mane- jar las universidades de su país desde instituciones estatales extrauniversitarias, decidiendo simple y llanamente: qué van a investigar y quién habrá de hacerlo (por medio de subsidios por proyecto), quién va a recibir un sueldo compatible con la vida y quién será forzado a abandonar los planteles académicos (me- diante Carreras y Sistemas del Investigador), qué cosas debe- rán enseñar (por medio del apoyo al posgrado), en cuánto tiem- po desean que se forme un maestro o un doctor (mediante la duración de las becas que otorgan), y hasta a qué lugares del exterior y con qué colegas extranjeros se podrán enviar discípu- los a perfeccionarse (por medio de bochornosos listados que se entretienen en confeccionar). En algunos casos extremos, a las autoridades universitarias sólo les queda la libertad de decidir detalles como el largo del césped, e influir en el programa de su ballet folklórico. En consecuencia, estas autoridades ya no sue- len ser elegidas entre los líderes científicos, sino entre políticos avezados en el manejo de fondos, masas docente/estudiantiles y relaciones de poder; además están garantizados por los gobier- nos, y no siempre por las comunidades científicas.

124

LA INVESTIGACIÓN Y LA ENSEÑANZA... justa para con los países que detectaron estas aberraciones, y se esfuerzan por superarlas. El tirón necesario para arrebatar las universidades de manos oligárquicas en la primera mitad de este siglo provocó un inevitable exceso populista; sin embar- go muchas casas de estudio latinoamericanas ya están de re- greso de esa aventura y se esmeran por alcanzar niveles de ca- lidad. Se están convenciendo de que, así como un clínico no le repite las mediciones de la presión a un hipertenso, hasta que por casualidad acierte con un registro normal, y más bien trata de curarlo, tampoco un alumno debe rendir exámenes repetidamente de una materia que obviamente desconoce, hasta que acierte y sea aprobado; ya no permiten ausentismos profe- sorales del 40%; ya comienzan a requerir un mínimo de profe- sionalidad de sus maestros; ya se implementan cursos de vera- no dictados por investigadores y limitados a un número de alumnos que guarde proporción con la capacidad docente; ya or- ganizan ciclos de conferencias en los que los científicos des- criben sus campos a jóvenes en diversos escalones formativos; ya crean museos de ciencia activos; ya publican colecciones serias de libros así como revistas de divulgación y ensayo.

10. LA FORMACIÓN: UN PRÉSTAMO QUE HACE

SALAMANCA PARA ENRIQUECER LO QUE DIO NATURA

Decían los antiguos castellanos: "Lo que natura non da, Sa- lamanca non presta." La formación es el resultado de lo que hace Salamanca para mejorar lo que dio natura, pero es bueno considerar que hay una larga etapa -desde la crianza hasta los niveles preuniversitarios-, que constituye un buen noventa por ciento de lo que se puede intentar para hacer de un joven un buen investigador profesional.

¿Qué es lo que da natura? Un cerebro aún por madurar y por lo tanto susceptible de ser modelado por la crianza, así co- mo una capacidad de aprender que parece durar toda la vida, pues aún en la senectud el ser humano sigue cambiando su visión del mundo (Blanck-Cereijido y Cereijido, El tiempo, la

vida y la muerte). A la edad de 15-18 meses el desarrollo men-

tal del chimpancé, considerado el no humano con mayor capaci- dad, está casi completo; el del ser humano apenas ha comenza- do. Correlativamente, la enseñanza institucional tiende a pro- longarse cada vez más, y luego la sociedad exige títulos habili- tantes e imposibilita la solicitud de recursos a quienes "no han completado su formación". Ahora bien, la experiencia muestra que en muchas disciplinas, notablemente en matemática y en física, las ideas más revolucionarias surgen en períodos juve- niles; de ese modo, parece haberse llegado a una encrucijada en la que entran en conflicto la libertad creadora con la restricción institucional.

El niño respetado, querido y cuidado tiene una creatividad asombrosa. Luis María Pescetti (Creatividad

y

fantasía ¿lujo o necesidad? y Desarrollo de la creatividad en condiciones de bajos recursos) estudia el humor, la fantasía y la creatividad

infantil, además de observar que los niños no se preocupan mucho por las ideas dominantes ni por las coherencias lógicas. Pueden imaginar las peripecias y paisajes que ven desde un avión hecho con cajas de cartón y palos de escoba; pueden vivir

128

LA FORMACIÓN...

In document Ciencia Sin Seso (página 61-65)

Outline

Documento similar