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222 LA VIDA MISTICA DE JESUS

I eran profundam ente m isticas, aunque expuestas

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exclusivamente a la conservation de las ensenan­ zas de C risto y de ciertos simbolismos y tradicio- nes. E n esta epoca se adopto la cruz por simbolo cristiano; pero aunque parezca extrano, no e ra a

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T am bien como la palom a, el sol y la serpiente se colocaba en la cruz u n a ro sa como simbolo de la crucifixion. L a rosa crucificada llego a se r el simbolo ofieial de los rosacruces, aunque lo u sa ro n los esenios y o tra s ra m a s de la G ran F ra te rn id a d B lanca an tes de adoptarlo oficialm ente como u n iv e rsa l em blem a. Los prim itivos tem p lario s te n ia n por em blem a u n a ro sa e n c arn ad a sobre u n a cruz, y la adop- ta ro n porque la u sa b an los esenios. E n algunos prim itivos m an u scrito s m isticos, se lla m a a e s ta ro sa sim bolica: N a n ru t, N a ts ir, ro sa de Isu ren , de T am ul, de Sharon, Rosa B lanca, L irio, P adm a, P en a y Loto, crucificada en los cielos p o r la salvacion de los hom bres. A Je su s el C risto se le llam o la Rosa, y la Rosa de S h aro n o de Isu ­ ren. A si vemos la relacion del em blem a ro sacru z con el

p rim itiv o m isticism o cristiano.

la sazdn un crucifijo, esto es, una cruz con un cuer­ po clavado en ella, sino con una rosa.

La comunidad esenia, como p arte de la G ran F ratern id ad Blanca, habia usado siem pre por sim­ bolo la cruz desde la epoca de Amenhotep IV, rey de Egipto, quien la empleo en su escuela esoterica como emblema del cuerpo humano con los brazos extendidos en rep resentatio n del hom bre fisico

LA IGNORADA VIDA DE JESUS 2 2 3 con sus sufrim ientos y pruebas en la vida te rre n a. Entonces no se usaba la cruz por instrum ento de suplicio, sino en el mistico sentido que sugeria el cuerpo humano con los brazos extendidos, en la especial actitud m istica de saludar al sol na- ciente, porque en esta hora tiene form a de cruz la som bra que en el suelo proyecta el cuerpo de un hombre en dicha actitud. Y como esta sombra era p asajera e ilusoria, sugeria el emblema del cuerpo fisico y de la existencia te rre n a del hombre.

E n algunos escritos antiguos de las escuelas esotericas de Egipto y en algunos jeroglifieos de las paredes de dichas escuelas aparece la cruz es- culpida o pintada en relacion con los principios esotericos.

En el periodo comprendido entre la adoption de la cruz por simbolo del cuerpo fisico del hom­ bre y la form ation de la iglesia cristiana, se aha- dio a la cruz una rosa como segundo elemento del mistico simbolo. La rosa representaba el alma hu- mana, porque se explayaba lentam ente y una vez explayada exhalaba delicioso arom a y ostentaba hermosos colores. Al ah a d ir la rosa a la cruz, cl esoterico sigmificado del doble simbolo era que “ el alm a se desenvuelve y se m anifiesta opulentamente en experiencias por medio de las pruebas, adver- sidades, tribulaciones e incidentes del cuerpo fi­ sico y la existencia te rre n a ”.

Asi la rosa y la cruz fueron el emblema de la evolution del alma por medio de la hum ana expe- riencia fisica. E n esta simbologia m istica podemos ver un poderoso motivo de la combination de la rosa y de la cruz como emblema de la iglesia cris­ tiana. Posteriorm ente, en la historia del cristia­ nismo, a Jesus le llam aron la “R osa”, la “ Rosa de

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S haron”, la “ Bella R osa” y la “ S anta Rosa” ; y muchos in terp retaro n la rosa y la cruz en el sen- tido de que la rosa en la cruz representaba el alma de Jesus en toda su herm osura y esplendor, pero no crucificada. H asta siglos despues no decidieron los concilios que la cruz con el crucificado seria el emblema del cristianism o.

El circulo interno de la iglesia cristiana se or- ganizo en una especie de milicia p a ra preservar el sagrado simbolo de la cruz y mas tard e adopto un nombre que traducido al latin significa: M ilitia Crucifera Evangelica. E sta organization m ilitan- te, en que habian de figurar los elegidos en cada pais p ara rep resentarla y llevar a cabo sus acti­ vidades, estaba destinada a proteger la cruz y evi- ta r que la u saran por emblema o tras corporacio- nes no autorizadas, y especialmente im pedir que se em pleara abusivam ente y falsam ente en todo cuanto no estuviese de acuerdo con los principios de Cristo.

E sta milicia incluyo finalmente a los Hosjnta- larios, a los Caballeros de la Cruz y a o tras corpora- ciones analogas, que realizaban obras hum anita- ria s en nombre de la cruz y de los principios de Cristo.

D urante algunos siglos la corporation perma- necio secreta y constituida por varios centenares de caballeros, que dirigia y gobernaba las activi­ dades de cierto numero de otras corporaciones aliadas; y en la epoca de las Cruzadas p ara res- c a ta r la T ierra S anta del poder de los infieles y paganos, la Milicia dirigio y rigio las operaciones de los ejercitos.

Tam bien es interesante saber que al cabo de algunos siglos la Milicia se convirtio en una cor-

LA IGNORADA VIDA DE JESIjS 2 2 5 poracidn insectaria de defensores de la Cruz en una asam blea reunida en Luneberg (Hannover) el 27 de julio de 1586 bajo los auspicios de E n ri­ que IV de F rancia, Isabel de Inglaterra, el rey de D inam arca y los m agnates de algunos otros paises de Europa.

E n esta asamblea se leyeron las antiguas crd­ nicas de la corporacidn, las de la comunidad ese- nia y las de la G ran F ratern id ad Blanca cuyas doctrinas, reglam entos y practicas se adoptaron p a ra uso de la M ilitia. Todo quedd compilado en un voluminoso libro de cerca de dos mil paginas, completado el ano 1604 con el titulo oficial de Naom etria.

L a M ilitia llegd a ser u n a im portante corpora­ cidn p ara evitar fu tu ra s g u erras y persecuciones en nombre de la religion. Con el tiempo se conce- did el ingreso en la M ilitia como honrosa recom- pensa de extraordinarios y relevantes servicios prestados en beneficio del puro simbolismo de la cruz y del mistico y religioso desenvolvimiento del hombre.

Despues de la form acdn del circulo interno por los apostoles en Palestina, fueron delegados va­ rios miembros de dicho circulo p ara ir a diversas tie rra s a predicar la obra de la nueva iglesia. Pedro fud enviado a Jerusalen, Antioquia y Roma. Santiago el M ayor actud tam bien en Jerusalen. San Juan, despues de alguna obra m isionera en Jerusalen, enfoco su actividad en el estableci- m iento de una iglesia en Efeso. San Pablo predico en Antioquia, Iconio, D istra, Derbe, Troas, Fili- pos, Tesaldnica, Bera, A tenas, Corinto y otras ciu- dades. Los demas apdstoles trab a ja ro n prim ero como ayudantes en las nuevas iglesias y despues

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fueron a otros paises. Asi se estableci6 la iglesia cristian a en las naciones mas adelantadas.

E n tre tanto, perfeccionaba Jesus las doctri­ nas que por insp iratio n recibiera du ran te el perio­ do de Su m inisterio, y se las comunicaba a los apostoles que de cuando en cuando le visitaban.

Los apostoles, y especialmente los hierofantes de la F ratern id ad , conservaron la m ayor p arte de dichas ensenanzas, de las cuales entresaco la F r a ­ ternidad muchas de las que ahora difunde por todo el mundo.

Un bosquejo de las secretas ensenanzas de Je ­ sus reveladas a los apostoles, discipulos y dignata- rios de la F ratern id ad , constituye un adm irable tratad o de los principios de las leyes m etafisicas y espirituales. Quiza se publique andando el tiem ­ po, porque ha de ser de inestimable valor p ara el cristiano y p a ra el mistico.

Las antiguas cronicas refieren que el definitivo tran sito de Jesus ocurrid pacificamente en presen- cia de los herm anos de la F ratern id ad en el mo­ nasterio del Carmelo. Su cadaver permanecio al­ gunos siglos en una tum ba, h asta que lo traslad a- ron a un secreto sepulcro guardado y protegido por Sus hermanos.

Asi term in a la historia del G ran Iniciado; del Mesias y el H ijo de Dios; el A m en, Senor y Re­ dentor del mundo.

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C o l e c c i o n R o s a c r u z

POR

H. Spencer Lewis

Doctor en Filosofia; miembro de la Orden Rosacruu Jefe supremo de la Orden en Norte A m erica; miembro de la A shram a Essene de In d ia ,

y delegado norteamericano del Monasterio G. W . B . del Thibet. PESETAS

I.—Pregun tas y Respuestas

Rosacruces . . . .

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II.—Principios R o sa cru ces

para el Hogar y los

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