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El cuidado de los padres

5.1. Las referencias al mundo hispano-cubano

5.1.1. Vinca y la guerra

El personaje que recuerda más el mundo y la lengua española es el de Vinca: originaria de Córdoba es una de las chicas del Grimaldi, exiliada en Italia a causa del conflicto interno español. Tiene una relación con Luis,un chico procedente de la misma ciudad, pero que conoció en Roma. Todas las tardes ella le telefonea para programar sus encuentros y para charlar: el idioma que utilizan es el español, elegido como lengua de su amor y al mismo tiempo defensa de sus conversaciones a veces obstaculizadas por las monjas. Nadie puede comprender lo que los dos se dicen, así que no arriesgan interferencias por parte de los que intentan escucharlos y despiertan la curiosidad de las chicas del Grimaldi. «Augusta è andata a dormire, Vinca non ha potuto telefonare. Non so quanto darei per sapere lo spagnuolo e capire ciò che dice a Luis tutte le sere»215, admite

Anna con una punta de envidia.

Sin embargo, «lo spagnuolo» es también el elemento gracias al cual Vinca y Luis se sienten menos lejanos de su tierra y menos solos: su comunicación y sus encuentros se configuran como paréntesis de consuelo por la nostalgia de su patria.

La guerra en España está constantemente en el fondo de la novela216 e influencia

mucho los acontecimientos de los dos. Con ocasión de la Navidad, la chica recibe una carte de su padre que afirma que la situación en el país está mejorando y le pide que vuelva a su casa. Sin embargo, en su respuesta, ella explica que prefiere quedarse en Roma. Confiesa a las compañeras que la motivación de esta decisión es el amor por Luis, el que, en cambio, no parece muy interesado en la presencia de Vinca:

«Ho dato la colpa alla matrigna. […] Invece mi sono accorta che non è per lei: è per Luis. Ieri, quando gli ho annunziato “Parto”, ha risposto: “Beata te! Non pensavo che mi abbandonassi tanto presto. Però fai bene a partire”. 215De Céspedes (2011: 7)

Mentre lui parlava ero decisa a tornare a casa: “Non gliene importa niente” pensavo. Invece, rientrando, ho scritto a papà che preferisco rimanere a Roma».217

Cuando la situación vuelve a agravarse, el padre anula la invitación y avisa a la hija de que él también quiere alejarse de la ciudad. Luis está muy preocupado y anticipa los hechos históricos comentando: «se continua così, tra poco scoppierà la guerra civile»218. Él empieza a encontrarse con otros estudiantes y chicos

españoles para hablar de política y de lo que se está pasando en su país. La cercanía entre ellos, la solidaridad y la espera son las únicas cosas que les quedan, en su situación de impotencia y lejanía de España:

«Adesso è meglio che noi spagnoli stiamo tutti insieme».219

Vinca […] volgeva lo sguardo a Luis che discuteva animatamente: parlava di Spagna rossa, di Spagna falangista, di chiese sventrate dalle bombe, di donne gettate a mare nei sacchi, di bimbi senza più mani, di morti disseppelliti. «E noi, qui, non possiamo far niente: dobbiamo assistere, indifferenti, alla distruzione del nostro paese!».220

La autora no vacila en insertar en la novela unas descripciones de las violencias ocurridas durante el conflicto. Además de un primer indicio en las palabras de Luis, ella añade un relato hecho por otro personaje que se encuentra en la casa donde se juntan los españoles en estos días. Es Doña Inés221 quien acaba de

acoger en su casa a una chica norteamericana que había estado encarcelada en España durante un mes. Estaba en el país porque su madre era española y entonces ella había elegido vivir allí. La ciudadanía americana tenía que garantizarle la posibilidad de ser libertada pronto, sin embargo «Volevano

217De Céspedes (2011: 72-73) 218De Céspedes (2011: 95) 219De Céspedes (2011: 106) 220De Céspedes (2011: 106)

fucilarla»222. Había conseguido salvarse justo a tiempo gracias a la llegada del

cónsul americano que la había llevado consigo, inconsciente. La autora describe el periodo que la chica pasa en la cárcel sin omitir detalles horripilantes y cruentos que demuestran la crueldad de los guardias y son algunas de las violencias documentadas sólo en parte en esa época.

Doña Inés, desde el primer momento mezcla en sus discursos italiano y español, pero en este fragmento este mecanismo acentúa la emoción que ella siente o, mejor, que la autora quiere trasmitir a través de su cuento.

«Esta mattina entra in camera mia la criada, como dite? La cameriera e mi fa: “C'è una signorina che viene dalla Spagna”. Figurese! Io estavo ancora spettinata, in vestaglia... […] Vado e trovo una creatura preziosa... […] La mandava da me una amica mia, una vecchia amica, alla quale hanno ammazzato il figlio così, ni os ni Dios, una pallottola nella schiena... […] L'hanno arrestata in mezzo alla strada, venga con noi, e lei subito aveva pensato: me matano. […] Carcerata dunque in un sotano, come si dice?, una cantina, con molte altre: due ne uscirono per essere fucilate. Le chiamano dicendo: “Vamos de paseo”, una passeggiata, e non ritornano più».223

En unos casos, simplemente se sustituyen algunas partes del discurso con su equivalente en español, aunque con cambios desde el punto de vista gráfico: por ejemplo se omite la puntuación al comienzo de las frases interrogativas y exclamativas y faltan algunos acentos gráficos. Se encuentran estas expresiones: «Esta», «como» (¿cómo...), «Figurese!» (¡Figúrese!), «ni os ni Dios», «Vamos de paseo».

A veces la mujer se corrige: «criada» y “cameriera”, «sotano» (sótano) y “cantina”.

Otras veces los términos que utiliza son el resultado de una interferencia entre los dos idiomas, no solo en la forma («estavo» se forma por a la unión entre “estaba”

y “stavo”, «me matano» entre “me matan” y “mi uccidono”, entonces Doña Inés utiliza las raíces de los verbos españoles y las desinencias italianas) sino también en el uso: «preziosa» es la correcta traducción de “preciosa” que puede ser utilizado para describir a alguien hermoso y agradable, mientras que en italiano no se encuentra en este contexto.

Los mismos mecanismos lingüísticos aparecen en otros pasajes de la novela, siempre a través de Doña Inés, mientras que los otros personajes españoles hablan italiano, también Vinca y Luis (sus conversaciones telefónicas son todas en español pero no están reportadas).

Cuando estalle la guerra de verdad («Vinca entrò nel cortile, stravolta, e mostrò alle amiche il giornale che aveva in mano: la Spagna era in guerra»224), Luis, a

diferencia de su novia, no vacilará en dejar Italia con sus compañeros, entre los cuales está Pepe, novio de Pilar (de la misma edad de Vinca e hija de Doña Inés). Los chicos toman la decisión de no quedarse observando la situación de forma pasiva, sino que se activan para participar en el destino de su país. Vinca va a sufrir mucho por la separación de su novio y vive el período siguiente esperando su correo, pero poco después descubre – gracias a Pilar – que Luis se ha casado con Sol, una chica que su familia había elegido para él. Entonces Vinca deja los estudios para estar junto con Doña Inés y Pilar y vive enseñando su propia lengua: «decide di vivere poveramente ma dignitosamente la propria vita di straniera in Italia impartendo lezioni di spagnolo»225. El idioma que hasta

entonces había sido su origen y el vínculo con su pasado, ahora se convierte en su medio de subsistencia, su presente y su futuro.