Ciclo de Vida
En esta sección se aborda el problema de la violencia conyugal recurriendo a referencias propias del ciclo de vida de las mujeres y sus parejas. Específicamente, recurriendo a la tipología de violencia presentada en la sección anterior, se examina la incidencia de la violencia física antes de los 15 años, de la existencia de alguna agresión sexual a la mujer antes de la misma edad, de la condición de la madre de la mujer de haber sido golpeada y, por último, la incidencia de la violencia ejercida hacia la pareja durante su niñez.
En el Gráfico N°6 se detallan los principales resultados que sirven de contexto para el estudio de la dimensión de la experiencia de violencia conyugal que se aborda en esta sección del informe. Estos son, básicamente, que el 36% de las mujeres entrevistadas en la Región de Los Lagos declara que la violencia conyugal también la experimentaron como parte de su hogar de origen. Esto es, que su padre o padrastro le pegaba a su madre. Esto, en muchos casos (34%), se hizo extensivo a ellas mismas, de modo tal que ellas mismas fueron golpeadas por su padre, madre u otra persona antes de los quince años. Una proporción menor (12%) sufrió también ataques tipo sexual, manifestados en ser tocada o ser obligada a hacer algo sexual en contra de su voluntad.
39
Gráfico No 6
Historial de violencia familiar en las mujeres durante su infancia. X Región
36,2% 61% 34,20% 66% 12,3% 88% 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90%
¿Cuándo usted era niña, su padre o padrastro le pegaba a su madre?
Antes de la edad de 15 años, ¿Usted recuerda si fue golpeada frecuentemente por su padre, su madre o alguna otra persona?
Antes de la edad de 15 años: ¿Usted recuerda si alguien de su
familia la tocó alguna vez sexualmente, o le hizo hacer algo sexual en contra de su voluntad? Historial de violencia familiar de las Mujeres durante su infancia
Sí No
Base: Entrevistadas actual o anteriormente casadas o en relación de convivencia
La experiencia de violencia durante la infancia y la pubertad tiene especiales consecuencias posteriores. De esta forma, son proporcionalmente más las mujeres que han sufrido alguna experiencia de violencia conyugal, de cualquier tipo, entre quienes fueron víctimas de violencia física antes de los 15 años (64%), que entre quienes no lo fueron (51%). Esta diferencia se asocia con una más frecuente experiencia de violencia física o sexual, más que con la violencia puramente psicológica, que no presenta variaciones entre ambos grupos.
Tabla No 19
Prevalencia de la violencia conyugal (%) por existencia de violencia física antes de los 15 años de la mujer. X Región
Mujeres que no sufrieron violencia física antes de los 15
Mujeres víctimas de violencia física antes de los 15
Con violencia 50.9 63.8
Sin Violencia 49.1 36.2
Violencia psicológica 13.3 12.6
Violencia física y/o sexual 37.6 51.2
Total 100.0 100.0
40 Respecto a la experiencia de violencia sexual antes de los 15 años, se refuerza lo indicado para el caso de la violencia física, pero con un énfasis mayor. Así, el 79% de las mujeres que sufrieron alguna agresión sexual en su infancia o pubertad ha experimentado violencia conyugal posteriormente, proporción bastante superior al 52% que ha la experimentado entre quienes no sufrieron alguna agresión antes de sus 15 años. En especial, tal como en el caso de la violencia física, lo que aumenta no es la violencia psicológica por sí sola, sino que la violencia física y/o sexual, en que la diferencia entre ambos grupos alcanza al 24%.
Tabla No 20
Prevalencia de la violencia conyugal por existencia de agresión sexual antes de los 15 años de la mujer. X Región
Sin Agresión antes de los 15
Con Agresión sexual antes de los 15
Con violencia 51.9 79.4
Sin Violencia 48.1 20.6
Violencia psicológica 12.7 15.6
Violencia física y/o sexual 39.3 63.8
Total 100.0 100.0
Base: Entrevistadas actual o anteriormente casadas o en relación de convivencia
Tal como la experiencia en etapas tempranas de la vida tiene una consecuencia en las situaciones que se enfrentan con posterioridad, existe un componente específico de transmisión intergeneracional: si la madre de la mujer fue golpeada, la proporción de quienes han experimentado alguna forma de violencia sube de un 52% a un 62%, respecto de quienes cuyas madres no fueron golpeadas. De ahí que pueda sostenerse que la experiencia de violencia física de la madre tiene una incidencia relativa en la misma experiencia de las hijas, lo que sobrepasa los efectos sobre la violencia psicológica por sí sola.
Tabla No 21
Prevalencia (%) de la violencia conyugal por existencia de golpes a la madre de la mujer. X Región
Golpeada No golpeada
Con violencia 61.7 51.5
Sin Violencia 38.3 48.5
Violencia psicológica 10.7 14.4
Violencia física y/o sexual 51.0 37.0
Total 100.0 100.0
Base: Entrevistadas actual o anteriormente casadas o en relación de convivencia
Es evidente que la experiencia de violencia conyugal por parte de la mujer requiere una disposición específica por parte del sujeto activo, su pareja. Esta
41 disposición, muy probablemente, tenga un correlato en las experiencias anteriores de aquél y de su grupo familiar. Efectivamente, tres de cada cuatro mujeres (76%) cuya suegra fue golpeada han sufrido violencia conyugal, lo que se compara con que solo una de cada dos (48%) entre aquellas cuya suegra no sufrió aquella experiencia. Hipotéticamente, puede sostenerse, en el mismo sentido que en el estudio de otras experiencias precursoras, que la experiencia de violencia física o sexual anterior o a la madre, se traspasa específicamente en una mayor incidencia de la violencia del mismo tipo; esto es, física y/o sexual.
Tabla No 22
Prevalencia (%) de la violencia conyugal por existencia de golpes a la madre de su pareja. X Región
Madre del hombre fue golpeada
Madre del hombre no fue golpeada
Con violencia 76.1 48.1
Sin Violencia 23.9 51.9
Violencia psicológica 11.9 14.2
Violencia física y/o sexual 64.2 33.9
Total 100.0 100.0
Base: Entrevistadas actual o anteriormente casadas o en relación de convivencia
Por último, confirmando lo anterior, la experiencia de golpes en la niñez por parte de la pareja agresora incide en una mayor probabilidad de agredir a sus parejas. Ello se comprueba al observar que el 73% de las mujeres cuya pareja fue golpeado en su niñez, a su vez lo fueron ellas también. Entre quienes cuya pareja no fue golpeado la proporción baja al 49%. Evidentemente, como se indicó, el aumento se asocia específicamente con una mayor experiencia de violencia física y/o sexual, independientemente de la violencia psicológica que se sufra. Solo considerando a quienes sufrieron violencia física y/o sexual entre quienes cuya pareja fue golpeado, se supera al total de mujeres que han experimentado violencia entre quienes cuya pareja no fue golpeado: 61% contra el 49% antes indicado.
Tabla No 23
Prevalencia de la violencia conyugal (%) por existencia de golpes a la pareja/esposo de la mujer durante su niñez. X Región
Pareja fue golpeado en su niñez (%)
Pareja no fue golpeado en su niñez (%)
Con violencia 73.0 48.8
Sin Violencia 27.0 51.2
Violencia psicológica 12.0 13.1
Violencia física y/o sexual 61.0 35.7
Total 100.0 100.0
42 El estudio de otras formas de violencia en el ciclo de vida abordado en esta sección, como componente asociado a las diferentes formas de violencia conyugal, muestra resultados particularmente decidores. El primero dice relación con la persistencia de la experiencia de la violencia a lo largo del ciclo de vida. La violencia conyugal se da en una mayor tasa entre las mujeres que vivieron experiencias de violencia antes de los 15 años. El segundo resultado tiene que ver con el componente de transmisión intergeneracional de la violencia conyugal. La experiencia conyugal también se da en mayor tasa entre las mujeres cuya madre fue golpeada o en que la madre de su esposo o pareja lo fue. Específicamente, de acuerdo a los resultados, puede sostenerse que la experiencia de violencia física de la madre tiene una incidencia relativa en la misma experiencia de las hijas, lo que sobrepasa los efectos sobre la violencia psicológica por sí sola.
Al mismo tiempo una interpretación adicional que es inclusiva de ambos resultados es que la experiencia de violencia anterior o de la madre, se traspasa específicamente en una mayor incidencia de la violencia del mismo tipo sufrido en la experiencia precursora. Por lo mismo es que se halla que si la pareja fue golpeada en la niñez, es más probable que agreda a su mujer.