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Tal y como tratamos en apartados anteriores, la Ley del contagio emocional dicta que si tú eres una persona que conjuga su estilo de vida con lo que realmente quiere proyectar, terminará contagiando a

sus interlocutores de manera

orgánica. Siendo sencillos, una forma de proyectar poderes Jedi es estando lo más a gusto posible en tu propia piel; relájate, persuade, vuelve a relajarte, seduce, vuelve a relajarte y concéntrate en lo que

realmente esperas de una interacción puntual.

Disfrutar de todas y cada una de las interacciones que sostengas, hará por mucho la diferencia. No es lo mismo interactuar súper aburrido, que hacerlo con el objeto de disfrutar el momento, con el objeto de maravillar a tus interlocutores, con el objeto de practicar tus poderes de comunicación, con el objeto de nutrir a tus interlocutores y de extraer lo más valioso de cada interacción. Si realmente quieres impactar en tu “audiencia”, debes marcar diferencia, y una de ellas, es disfrutar de la conversación.

Pero no me van los cuentos de hadas, así que voy a compartirte un grandísimo secreto. Pocas personas son conscientes de ello, así que presta especial atención. Para que te des cuenta que realmente me interesa que poseas poderes Jedi, voy a compartirte un capítulo entero de mi gran obra “El poder del éxito” así sabrás todo lo que te espera en ella y vayas pronto a leerla.

Espero que disfrutes con dicho capítulo entero:

SUBMODALIDADES

Todas las personas experimentamos el mundo de manera distinta; para algunas puede verse gris, para otras puede sentirse áspero, otras tantas dirán que suena cruel, y así indefinidamente.

La manera en cómo interpreta cada individuo su alrededor, deja ver parte de su propia esencia base, es decir, del tipo de personalidad que se desenvuelve en función de cómo experimenta su medio y de las experiencias que ha adquirido a lo largo de su existencia.

sentidos; el gusto, relacionado con la boca; la vista, que deriva de los ojos; la escucha, sentido que emana

del oído; el tacto, que

prácticamente constituye nuestro cuerpo a través de la piel y; el olfato, que se gesta desde la nariz. En la primaria, recordará el lector, los maestros se esforzaban por enseñarnos que el cuerpo humano puede experimentar su medio a través de dichos cinco sentidos, y que son estos los que permiten una relación simbiótica con el medio.

Personalmente, fue hasta que

estudié y practiqué comunicación seductiva cuando entendí que el

tema no debía quedar en el salón de clases de la primaria a la que asistí, si no que debía explotarse de otra manera además de la relación que guarda con el medio.

Los cinco sentidos que nuestro cuerpo nos proporciona, propician que nuestro desarrollo en el medio sea óptimo, pues es a través de ellos que podemos interactuar con el mismo. Los estados emocionales por los que cada persona atraviesa en momentos determinados, tienen una relación intrínseca con los sentidos que desarrollamos o hemos desarrollado; cuando vemos

sugestionamos, el sentido de la vista ha permitido que nuestro subconsciente induzca un estado emocional alterado (sugestión); si alguien nos toca y está frío, nuestra piel reacciona contrayéndose y una

sensación de escalofrío nos

recorre. Lo anterior, es cada uno de

nuestros sentidos en acción,

proveyéndonos sensaciones y

estados emocionales.

Cada persona es todo un mundo,

nuestros pensamientos, ideas,

objetivos y manera de ser, resultan diversos de persona a persona. De manera similar, la forma en que experimentamos el mundo varía en

función de cada persona, mientras una persona puede experimentar el mundo sustancialmente a través del

tacto, otra puede valerse

primordialmente de la vista para interpretarse en su medio. Es decir,

no todas las personas

experimentamos las mismas cosas del mismo modo. Y lo que es aún

más importante, que

experimentemos de manera

diferente hace que las relaciones sean nutritivas y enriquecedoras, pues si todos percibiéramos lo mismo, no habría aprendizaje ni crecimiento.

por distintos sentidos, serán muy diversas tanto en forma como en intensidad para cada persona. Lo anterior no debe malinterpretarse y creer que cierta persona no tiene sentido del tacto, por ejemplo. Lo que realmente quiero que se entienda, es que algunas personas han desarrollado más un sentido que otro, o bien, que éstas se valen más de uno o dos sentidos en particular, que del resto de ellos. Esto debe entenderse como que

algunas personas se avocan,

inconscientemente, más por un sentido en específico, pero sin abandonar totalmente el resto de

ellos.

De cada uno de los cinco sentidos que los Seres Humanos poseemos, se derivan submodalidades de los mismos, es decir, formas en que una acción o característica nos permite percibir cada uno de los sentidos. Por ejemplo, si yo digo “oír”, lo primero con que se relaciona dicha palabra es con el sentido de la escucha.

En continuidad con lo antes

mencionado, Pelegrín y

Jara Vera, Pedro 2009) refieren que las submodalidades son las distinciones más finas, pequeñas y sutiles a nivel formal, sin referencia al contenido, de nuestra experiencia subjetiva en su vertiente de

representaciones modales

perceptibles por los sentidos

(frente a las representaciones amodales, más abstractas).

A partir de lo anterior, la definición práctica de las submodalidades comprende:

Las submodalidades son cualidades, características o acciones sensoriales que se

relacionan directamente con la experimentación de un sentido en específico.

Los verbos que utilizamos

habitualmente, representan una

forma de submodalidad de cada uno de los cinco sentidos con que experimentamos el mundo. En función del verbo y de lo que éste nos infiera, será entonces la sensación que se aluda ligada a cierto sentido en especial.

En términos sencillos, el presente pliego representa una relación entre algunos verbos que utilizamos

sensorial con que están relacionados:

- La vista.

Verbos relacionados con este sentido; ver, observar, mirar, acercar, alejar, apreciar, notar, guiar, apreciar (visualmente),

ampliar, reducir, matizar,

colorear, entre otros.

Todo aquello que podemos hacer (ópticamente) con nuestros ojos.

- El gusto.

Verbos relacionados con este

sentido; probar (alimentos),

degustar, catar, irritar, entre otros.

Todo aquello que podemos

hacer (gustativamente) con

nuestra boca. - El tacto.

Verbos relacionados con este sentido; sentir, tocar, acariciar,

percibir, calentar, enfriar,

comprimir, vibrar, apretar, entre otros.

Todo aquello que podemos hacer o percibir (físicamente) con nuestro cuerpo.

- La escucha.

Verbos relacionados con este sentido; oír, escuchar, callar, hablar, decir, susurrar, gritar, silenciar, sonar, entre otros.

Todo aquello que podemos

hacer (auditivamente) con

nuestros oídos. - El olfato.

Verbos relacionados con este sentido; oler, olfatear, percibir, entre otros.

Todo aquello que podemos

hacer (olfativamente) con

nuestra nariz.

Como se puede apreciar, cada sentido tiene influencia sobre los verbos que se le relacionan. Cada uno de los verbos antes enlistados, infiere una acción sensorial que nos

remite a alguna de las modalidades sensitivas.

Es ilustrativo observar que ciertos sentidos agrupan una cantidad mayor de verbos que otros, ya veremos más adelante a qué se debe tal fenómeno.

Cada modalidad sensitiva

comprende submodalidades

sensoriales; la vista, submodalidad visual; la escucha, submodalidad auditiva; el olfato, el gusto y el tacto, para efectos prácticos, la submodalidad kinestésica. Cada una de las anteriores abarca una

características sensoriales que dan pie a tales conceptos.

En el mundo real son tres los

sentidos con los que más

experimentamos y exploramos el

mundo, aquellos que más

practicamos y con los que estamos más acostumbrados. Estos sentidos son: la vista, el tacto y la escucha. Los otros dos sentidos, olfato y gusto, son sentidos que utilizamos en menor medida. A efectos

prácticos, conviene enfocar

nuestros esfuerzos en dominar, preferentemente, los tres sentidos antes mencionados y en especial cada una de sus submodalidades,

siendo estos, los que más nos

servirán para nutrir nuestras

interacciones.

Como se mencionó anteriormente, existen también características y/o cualidades asociadas con cada uno de los sentidos. En la siguiente lista, hago alusión a dichas

características y/o cualidades

(submodalidades) relacionadas con su respectivo sentido:

- La vista. Submodalidad

visual.

Cualidades que se atribuyen a este sentido; brillo, distancia,

posición, movimiento, percepción (visual), entre otros. Todo aquello que podemos ver a través de nuestros ojos.

- La escucha. Submodalidad

auditiva.

Cualidades que se atribuyen a este sentido; volumen, ritmo, proveniencia, intensidad sonora, entre otros.

Todo aquello que podemos percibir con nuestros oídos. - El gusto, el olfato y el

tacto. Submodalidad kinestésica. Cualidades que se atribuyen a estos sentidos; sabor, intensidad,

percepción (gustativa), temperatura, vibración, presión, peso, intensidad, lugar en el cuerpo, intensificación, textura,

intensidad, olor, percepción

(olfativa), entre otros.

Todo aquello que podemos experimentar con nuestra lengua, nariz y cuerpo.

Como debe ser, las submodalidades agrupan tanto a los verbos como a las cualidades y/o características antes enlistadas. Esto es, los verbos ya referidos más las cualidades apenas mencionadas, dan por resultado el área de influencia de cada submodalidad.

Probablemente el lector no encuentre aún la relación o la

función que guardan las

submodalidades con mejorar

nuestra comunicación. En tal caso,

quisiera esclarecer cómo las

submodalidades benefician a la comunicación y permiten que una interacción en particular discurra de manera orgánica y dinámica.

Las submodalidades pueden

facilitarnos muchas interacciones,

haciendo que nuestros

interlocutores nos adjudiquen

poderes extra normales. Es decir, con el uso de las submodalidades dentro de nuestras conversaciones e

interacciones cotidianas, podemos crear conexión con todos y cada uno de los interlocutores presentes. Tal y como mencioné anteriormente, las personas experimentan el mundo

de diferentes formas, y son

precisamente las submodalidades la vía en que cada persona expresa su apreciación del mundo y el cómo cada situación le afecta de manera particular.

Así por ejemplo, una persona puede decir:

“Lo que me cuentas no me suena”.

está proporcionando información de cómo experimenta el mundo, en ese ejemplo utiliza la palabra “suena” que hace alusión directa a

la submodalidad auditiva,

específicamente al verbo sonar. Cuando interactuamos con las personas, son éstas las que nos

proporcionan información que

posteriormente habremos de usar para que nuestra comunicación con dichas personas sea más personal, más íntima y más allegada. Puede incluso interpretarse como una

especie de comunicación en

sintonía, como hablar en el mismo idioma.

Conocer la submodalidad predilecta de una persona en

específico, nos permitirá

comunicarnos con esta de manera más puntual y precisa. Una persona que tiene predilección por la

submodalidad kinestésica,

describirá su mundo usando este tipo de submodalidades; sentir, presionar, tocar, etc. Para que la interacción con dicha persona resulte orgánica, conviene dirigir nuestra comunicación al canal de la submodalidad kinestésica.

Para reafirmar lo anteriormente explicado, ejemplificaré las tres submodalidades más utilizadas por

la mayoría de la gente; visual, auditiva y kinestésica.

Ejemplo de interacción bajo submodalidad visual:

Persona A: Hola, ¿qué tal te va?

Persona B: Mal, me he sentido pésimo.

Persona A: Lo supuse, como no viniste ayer al trabajo.

Persona B: Sí, mi novio me vio la cara.

Persona A: ¿Por qué lo dices?

Persona B: Porque miré su celular y vi que se mensajeaba con

otra chica.

Persona A: ¿Y qué decía el mensaje?

Persona B: No lo sé, no alcancé a ver bien, solo noté que decía “te extraño”.

Persona A: Oh, ya veo. Pero yo no le veo nada de malo.

Persona B: Además me fijé que se molestó porque agarré su celular.

Persona A: Te viste mal, debes confiar en él. Si se ve con otra chica, él te lo dirá.

Persona B: ¿Tú crees? No me parece que él sea transparente

en ese aspecto.

Persona A: No mires

problemas donde no los hay,

relájate y aprecia nuestro

alrededor… ¿Verdad que ahora te notas más nítida?

Persona B: Sí, un poco. Como espero que haya sucedido, en el ejemplo anterior el lector debió haber identificado que la persona A

identificó correctamente la

submodalidad de la persona B, es decir, la submodalidad visual. En el desarrollo del ejemplo, queda claro que la persona A se comunica con la persona B mediante el canal de

la submodalidad visual, esto es,

atendiendo características,

cualidades y verbos de dicha submodalidad.

Cuando entablamos conversaciones con personas desconocidas, y aun

más con personas cercanas,

identificar su submodalidad

predilecta y expresarnos bajo dicha óptica, nos permitirá crear mayor conexión y evitar que la interacción resulte o se vuelva aburrida y trivial. Resulta evidente que cada persona es diferente y que la forma en que experimenta su mundo también lo es, por ello es importante prestar atención a la

información que nos proporcionan a fin de tejer una interacción “a la medida”. Que por supuesto, resulte orgánica y puntual.

Anticipo que resultará incongruente con nuestro marco exagerar en el

uso de las submodalidades

sensoriales. Por ejemplo, no

podemos aludir cualidades o

verbos submodales en cada una de nuestras frases, porque se sentirá áspero e incómodo. Es mejor idea

incorporar características

gradualmente y cuando un mensaje en específico lo amerite. Es decir, cuando queramos que nuestro

sustancial en nuestro interlocutor, qué mejor forma de transmitírselo que a través de su submodalidad predilecta.

Entonces, ya que he acotado el uso indiscriminado de cualidades y

verbos submodales, doy

continuidad a la ejemplificación en la identificación y uso de los mismos.

Continuando, el siguiente ejemplo hace alusión a la submodalidad auditiva. Recomiendo firmemente que el lector preste especial atención a las pautas en que; uno de los interlocutores identifica la

submodalidad y; cuando se comunica en dicha submodalidad.

Ejemplo de interacción bajo submodalidad auditiva:

Persona A: Ayer visité a mi prima Karla.

Persona B: ¿Y cómo se encuentra?

Persona A: Ella dice que está bien, pero alcancé a oír a su Mamá diciendo que sigue mal.

Persona B: Pero, ¿tú cómo la ves?

Persona A: Devastada,

callada. Sabes, es extraño no escucharla reír a carcajadas.

Persona B: Lo imagino. No la conozco demasiado pero me suena eso que dices.

Persona A: Su silencio me asusta.

Persona B: Tú tranquila, mientras sus palabras afloran, date cuenta que su silencio te está gritando tantas cosas.

Persona A: ¿Cómo?

Persona B: Sí mujer,

¿sabías que el silencio también habla? Probablemente Karla te esté diciendo mil cosas y no te estás concentrando en escuchar lo que su silencio te susurra. Concéntrate y

vas a oír lo que te dice.

Persona A: ¿En serio?

Persona B: Sí, pero ahora Shh. Mientras sigues relajándote así, escucha mis suaves palabras y

comienza a comunicarme tu

silencio.

Persona A: ¿Cómo?

Persona B: Shh, nota cómo la vibración de mis palabras va entrando sigilosamente en tus tímpanos mientras acaricia tu nuca. El ejemplo anterior resucita un

tópico importantísimo en

submodalidades. Estoy hablando del cambio sensorial, que se

traduce como la identificación de una submodalidad, la comunicación en el canal de dicha submodalidad y la transición de dicha primera submodalidad hacia otra que una persona en específico no expresa demasiado.

Podemos darnos cuenta, a partir del ejemplo antes expuesto, que la persona B identifica correctamente la submodalidad de la persona A,

auditiva. Posteriormente, dicha

persona B se comunica en el canal de la submodalidad auditiva. Sin

embargo, al final de la

conversación es posible notar que

comunicación desde la submodalidad auditiva, hacia la submodalidad kinestésica. Esto, al

aludir características como

vibración, tímpanos (lugar en el cuerpo) y verbos como acariciar, todos, propios de la submodalidad kinestésica.

Con lo anterior, hacemos que nuestro interlocutor experimente su mundo de otra manera, es decir, le hacemos ver que así como puede disfrutar del mundo mediante sus

ojos (submodalidad visual),

también puede experimentarlo con sensaciones físicas (submodalidad kinestésica). Esto converge con el

hecho de transmitir que sabemos expresar lo que vivimos y sentimos, aquí y ahora, de muchas maneras distintas. Además, claro, de hacer que nuestros interlocutores se

compenetren más con nuestra

plática y de este modo se ratifique (valor agregado) nuestra realidad fuerte (marco).

Finalmente, quisiera ejemplificar una interacción en la que la submodalidad predilecta de uno de

los interlocutores sea la

kinestésica.

Ejemplo de interacción bajo submodalidad kinestésica:

Persona A: Quizá no vaya a la fiesta.

Persona B: ¿Por qué?

Persona A: Me siento cansada y un poquitín pesada.

Persona B: ¿Hiciste

ejercicio o algo parecido?

Persona A: No, pero como que mi cuerpo no se sostiene por sí solo; lo noto rígido.

Persona B: ¿Y cómo es eso; como que te cuesta moverte o es más como que te desvaneces?

Persona A: Como que me cuesta moverme. Me levanto y no logro sentirme libre.

Persona B: ¿Y tu piel cómo se siente, tensa o seca?

Persona A: Yo diría que tensa.

Persona B: Tal vez sea tu plexo solar desestabilizado. Mira, si pones tu mano sobre tu pecho te vas a dar cuenta cómo late tu corazón –la persona A pone su mano sobre su pecho–. Mientras te relajas, concéntrate en cada latido de tu corazón.

Persona A: Ok, ¡ya lo sentí! Persona B: Ahora nota cómo tus pulmones inhalan y exhalan el aire fresco de nuestro

alrededor. ¿Qué escuchas más, mis tibias palabras o el susurro sutil de tus órganos?

Persona A: El susurro de mi corazón (risas).

Persona B: Bien, ahora fíjate en la forma en que tu corazón bombea la sangre, ¿lo hace lentamente o intermitentemente?

Persona A:

Intermitentemente.

Persona B: Perfecto,

observa cómo la sangre llena cada parte de tu cuerpo brindándote movilidad y flexibilidad.

relajante.

Persona B: Así es, espero que antes de ir a la fiesta te des cuenta de la libertad que tu cuerpo acaba de brindarse.

Como podemos apreciar en el ejemplo anterior, la persona A tiene

una preferencia hacia la

submodalidad kinestésica. En

principio, la persona B comienza

comunicándose en el canal

kinestésico; moverse,

desvanecerse, piel tensa y/o seca,

sentir, pulmones inflándose,

relajarse, etc. Posteriormente

canales de las otras

submodalidades, visual

(concentrarse, notar, mirar, fijarse, observar, darse cuenta, entre otros) y auditiva (escuchar y susurros). El ejemplo anterior es muy ilustrativo de la forma en que podemos usar las submodalidades para hacer de algo trivial, toda una experiencia. Usar submodalidades hace que pasemos de una charla

genérica, a lo particular y

ampliamente descriptivo. Como una especie de comunicación subjetiva. Esto, hace que nuestra realidad (marco) se vuelva dominante y

interacción.

Una manera bastante práctica de concebir a las submodalidades, y en específico, de detectarlas, es prestando especial atención a la

manera en que nuestros

interlocutores describen sus

experiencias. Cuando interactuamos con una persona, sus historias, relatos y/o vivencias se basan en características, cualidades y verbos

submodales, bastará con

identificarlos y saber a qué

submodalidad pertenecen.

Posteriormente, habríamos de

comunicarnos en el mismo canal submodal, y si nuestra intención es

maximizar la conversación, podríamos incluso saltar de una submodalidad a otra y así mostrar a nuestro interlocutor una manera

alterna de vivir la misma

experiencia.

No es pertinente aferrarse a la idea de que una persona siempre experimentará su mundo mediante una sola submodalidad. En la práctica aprenderemos que las personas son muy distintas, y que así como existen personas que sólo aprecian su mundo a través de una

submodalidad, también existen

personas que viven y perciben mediante la combinación de dos o

más submodalidades. En tal caso, un multi desarrollo sensorial de

nuestras interacciones será

bienvenido con este tipo de personas en específico.

Aprovecho para recalcar la

importancia de entender el uso adecuado de las submodalidades.

Es práctico referirnos a la

combinación de submodalidades, pues como vimos en los ejemplos anteriores, cuando una persona tiene cierta predilección por un tipo

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