2 ¿Y qué se dijo de los pueblos pampeanos? Revisar la literatura sobre los pueblos pampeanos es una tarea que requiere investigar
3. Teorías, conceptos e interpretaciones para navegar los pueblos de la llanura.
3.2. Volver a la pregunta para enmarcarla teóricamente.
Cuando se compuso la pregunta y el planteo del problema, apenas se estaba incursionando en la elección del enfoque teórico. Como sucede en varias ocasiones, el inicio de la investigación, estuvo compuesto por mucho entusiasmo y menor reflexión. Problema, preguntas e hipótesis, estuvieron signados, sobre todo, por lo observado en las primeras salidas de campo; en las primeras incursiones en la constelación de pueblos de la llanura pampeana. Así es que en los inicios del proyecto de esta tesis, surgió el siguiente planteo y preguntas: Consideramos que a partir de 1976 hubo cambios en torno a las políticas oficiales relacionadas con la prestación de servicios públicos –privatizaciones y liquidación de empresas al tiempo que el Estado fue tomando un nuevo rol referente a políticas sociales. Estas políticas sociales, sobre todo a partir de los años ’90 se presentan como planes sociales –dependientes de acciones oficiales específicos destinados a grupos y actividades sociales y económicas sociales. Los planes sociales de los ’90 no fueron dirigidos hacia territorios, sino a grupos focalizados o filas compuestos por grupos sociales marginados. Paralelamente, desde el punto de vista demográfico y en particular en localidades con menos de 2000 habitantes, se registra un proceso de despoblamiento que impacta tanto en lo territorial, como en lo social y económico de estas localidades. Ante este panorama, la población de algunas localidades llevó adelante iniciativas, acciones o formación de organizaciones –acciones endógenas tendientes a resistir el proceso de cambio, el despoblamiento, o a insertarse en espacios incluidos dentro del nuevo esquema funcional económico, social y territorial. Ejemplo claro de esto lo representan las localidades que participaron de las jornadas «Pueblos que Laten» en La Niña a fines de 2005. Estas consideraciones nos convocan a hacernos preguntas: ¿existen alternativas para el desarrollo en los territorios de exclusión?, ¿qué peso releva el Estado en la búsqueda proposición de alternativas y soluciones?, ¿qué importancia para el cambio representan las acciones endógenas?, ¿cómo actúan las manifestaciones de resistencia a la marginalidad que se gestan desde los territorios excuídos? ¿existe un piso para el despoblamiento rural?22 Posteriormente, en función de lo antedicho se formuló la siguiente hipótesis: 22Extraído textualmente del proyecto de tesis de doctorado. Diez Tetamanti. 2006.
A partir de 1976 se han producido cambios en la estructura de la prestación de servicios públicos y políticas sociales que han impactado de modo heterogéneo en las localidades con menos de 2000 habitantes. Por un lado existen localidades en las que se ha experimentado despoblamiento, aislamiento territorial, clausura de servicios financieros, minimización de las prestaciones de salud, abandono de la infraestructura productiva instalada, etc. Mientras que en otras localidades se observa continuidad en el crecimiento demográfico, surgimiento de acciones colectivas endógenas para el desarrollo, ampliación o recuperación de servicios públicos e inclusión territorial, social y económica en el marco regional. Es decir que existe margen para la acción del desarrollo en la medida que haya innovación y articulación territorial, económica y social.23
En el sentido de Política Pública, se entiende al concepto como «la gran política estatal» que a su vez contiene a la política en vivienda, salud, educación, transporte, obras y provisión de suministros. Las definiciones de Política Pública se remiten a Laswell, Simon y Lindblom en el contexto del fin de la segunda guerra mundial. Estos autores introducen conceptos como el diálogo entre las Ciencias Sociales y la acción de gobierno (Laswell: 1936); la racionalidad limitada de los decisores públicos – políticos (Simon: 1957); el poder en relación a las decisiones burocráticas y los partidos políticos, la acción del Estado y las elecciones (Lindblom: 1959). Se entienden a las políticas públicas a partir de Celina Souza como la «política del gobierno en acción» y como el campo de conocimiento que tiene por objeto al mismo tiempo, poner al gobierno en acción y / o analizar esta acción y, cuando sea necesario, proponer cambios en la dirección o el curso de estas acciones. A su vez, para Souza, la política pública puede distinguir entre lo que el gobierno quiere hacer y lo que realmente hace; involucra a muchos actores y niveles de decisión, aunque se materializa a través de los gobiernos, no necesariamente esta limitada a los participantes oficiales ni a las leyes y normas escritas. La política pública, a pesar de que los impactos en algunas ocasiones son de corto plazo, es una política a largo plazo; implica procesos posteriores después de la decisión y la proposición, es decir, también implica la implementación, ejecución y evaluación (Souza, C. 2006: 36).
De las preguntas y el problema que convocó a la hipótesis, hoy se deberían realizar muchos cambios. Cuando se menciona políticas sociales se lo hace en referencia a las a las políticas
públicas con incidencia social, es decir a grupos y poblaciones, tengan o no que ver con «sectores» de la economía o la producción. Dentro de estas «políticas públicas – sociales» se incluyen a las normas que afectan a los servicios públicos como los transportes, comunicaciones, energía y educación, dado que se las considera como parte de un «acto político» institucionalizado, indicado como norma, pero que en su aplicación efectiva se convierte en política pública. No se dice que norma y política pública sea lo mismo, pero se entiende a la aplicación efectiva emergente de una norma, como política pública. Pública, en el sentido de su impacto social y común. Como resulta imposible relevar todas las normas existentes, se toman para el análisis las más relevantes y de aplicación directa sobre el espacio. También se eligieron como políticas públicas a aquellas que se han referido directamente en su campo de aplicación a «las pequeñas localidades». Todas estás políticas públicas y sociales emergen desde la gestión interna del Estado a la forma de proyecto, programa, Ley, Decreto, acción de promoción, gestión o delegación empresarial estatal.
Desde el marco de las políticas públicas se desprenden los servicios públicos, como instrumentos de acción tangibles y perdurables físicamente de la política pública. De la diversidad de definiciones de Servicio Público que pueden encontrarse en la bibliografía de las ciencias sociales y del derecho, la gran mayoría coinciden en que los servicios públicos emergen de las administraciones públicas estatales con la finalidad de proveer de prestaciones esenciales a la población. Se conciben a los servicios públicos como la actividad prestada por el Estado que afecta, participa, atiende al bien público. En síntesis, se enmarcan a los servicios públicos como lo que hacen y ejecutan las agencias y los agentes del Estado o Privados reguladas o concedidas por el Estado con fines de interés público. Tal como dice Jorge Calafell «la expresión de servicio público evoca a la idea de una actividad dirigida al interés público; por lo general se intenta suministrar prestaciones al público, como puede ser la distribución de agua potable en una ciudad o la enseñanza pública» (Calafell, J. 1988: 194). En el sentido del anclaje de los servicios públicos, interesan sus existencias e inexistencias, su distribución en el espacio, la administración y comando de sus acciones. Se trabaja concretamente sobre los servicios de energía, comunicaciones y educación, profundizando sobre los dos primeros.
En este contexto se repara en la «administración» del espacio que el Estado y las corporaciones, han ejercido sobre el espacio en el que ejercen poder. La dinámica con las corporaciones ingresa dentro de las categorías de racionalidades hegemónicas y las contra racionalidades, que se fundan tanto en el territorio usado, como en lo simbólico y
administrativo de la discusión y lucha de poderes políticos y económicos. Lo endógeno es lo que porta una cuota relevante de gesta local. No siempre lo endógeno es absolutamente local ni propiamente se opone a lo racional hegemónico. Lo endógeno tiene que ver con lo nacido en el lugar. Para ello cuenta con parte de un sistema de objetos y acciones que lo aferran o estaquean al lugar; rescatando al lugar en el sentido de Horacio Bozzano cuando dice que «Todos los lugares son parte de nuestro concreto real; pero esto no alcanza para entender nuestro mundo. Todos los lugares pueden ser pensados como una compleja síntesis del concreto real y del concreto pensado, como una dialéctica empíricoteórica. Desde hoy, desde cada momento, todos los lugares son posibles. En la medida que continuamente los lugares son cruzados por la flecha del tiempo, cambian, se transforman, se redefinen» (Bozzano, H. 2003:3). Lo endógeno, a su vez, posee intereses y fines locales con acciones del lugar y próximas. Así, lo endógeno dialoga o entra en conflicto con la racionalidad hegemónica que traza en muchas oportunidades, espacios derivados.
En el sentido de la transformación del espacio y la dinámica del movimiento de objetos y acciones se ha intentado trabajar en esta tesis en el concepto de vertebramiento inercial. El concepto obrado se compone de influencias de las ideas de: espacio derivado, totalidad, sistemas de objetos y acciones, racionalidades y contraracionalidades.
El vertebramiento inercial es el concepto que se emprende a obrar en esta tesis, y que responde a la necesidad de incorporar conceptos útiles para el análisis del espacio rural pampeano. Estrictamente, se relaciona con la dinámica del territorio usado (pasado, presente y proyecto), la construcción del territorio a partir de la actividad humana y los elementos dinámicos que lo constituyen. Se aplica para la construcción de esta idea aquello que Milton Santos denomina desfase entre lo nuevo y lo viejo a partir de la noción de tiempo espacial. Esta noción implica que cada variable «pueda presentarse en diversos lugares a partir de diferentes edades. La edad, es calculada en función del momento en que la misma variable se presenta ya sea en el mundo entero o en el país» (Santos, M. 1997:78). En este sentido, se presentan iguales variable situadas en diferentes lugares, con momentos de instauración diferentes. Ello constituye para Santos el tiempo espacial. Se parte también de que el espacio se configura donde las «partes» de un sistema sólo son en virtud de las características que componen el «todo» la totalidad. De esta forma, las «partes» no pueden funcionar sin estar en relación entre sí, porque precisamente ellas son en función otras y de la totalidad. Volviendo a Santos, es el «todo» quien les otorga funcionalidad, pero integrado por sus «partes». Entonces,
se acuerda en que el espacio es mutante, móvil; con constantes construcciones, deconstrucciones y reconstrucciones de partes y está permanentemente atravesado por flujos simbólicos y concretos (información, coyuntura económica política y social, traslados en rutas y ferrocarriles, movimiento de mercaderías, la aplicación de determinadas políticas sociales, la promoción del desarrollo de actividades dispersas, la acción de las corporaciones, la introducción, cambio o abolición de técnicas a partir de normas, conveniencia, superación, obsolescencia...) estos flujos actúan como creadores, destructores y reconstructores de un esquema del espacio que es mutante infinito en el tiempo, que puede observarse desde sucesos (eventos) y mapas a la forma de fotogramas (placas superpuestas) implantados en el espacio. En este sentido, los elementos mutantes que se instalan en el espacio (por ejemplo: galpones, rieles, rutas, estaciones de servicio, oficinas, escuelas, etc) son recordados por la población a través de sus representaciones dentro del sistema (movimiento de personas y trabajo en los galpones, paso de trenes, dinamismo a partir de la llegada del asfalto, posibilidad o no de cargar combustible, acceso o no a beneficios, posibilidad de acceder o no a la educación). Estas representaciones un escenario pasado, componen una idealización de orden del pasado que en ocasiones se asocia a la integración de la sociedad, organicidad y justicia. La forma de recomposición del orden memorizado es simbólica y resuelve el conflicto ante nuevos escenarios, cambios o mutaciones a través de representaciones pasadas que compusieron el espacio. Esas representaciones reconfiguran hacia el pasado una imagen simbólica deseada y añorada del lugar por parte del imaginario social. Pero concretamente ese orden es resemantizado con otras normas y racionalidades, nuevas relaciones laborales, de producción, consumo y vinculación territorial, que poco tienen que ver con las gravadas en la memoria del orden pasado. A su vez, existirían objetos viejos y latentes del espacio derivado, que podrían provocar inercias24 en nuevos procesos, innovaciones en el sentido de nuevas acciones. Esa
inercia contenida en los objetos latentes puede ser aprovechada para la búsqueda de nuevas tramas para el desarrollo o no. Se habla de «vértebra» en el sentido de objetos del proceso histórico espacial, articulados con una totalidad del presente. Objetos que no tienen sentido fuera del marco de la totalidad. En otras palabras: aquello que los sistemas de objetos y acciones dinamizaron en el espacio con un orden basado en una racionalidad hegemónica, en
24La idea de vertebramiento inercial podría vincularse desde los flujos con la idea de rugosidades planteada por
Santos (2000:38 y 1994:228) donde los «establecimientos humanos se definen por una combinación local de variables de la que obtienen su originalidad... …algunas resultan de flujos actuales y otras brotan de flujos
un periodo determinado, queda grabado en la memoria y plasmado en los objetos existentes. La existencia o subsistencia de esos sistemas de objetos y sistemas de acciones, se los asocia con bienestar, malestar, certidumbre o incertidumbre, de modo que son los objetos mismos como portantes de contenido simbólico, de memoria los que se configuran como potenciales de inercia.
En este sentido, se trabaja tangencialmente el concepto, al cual se espera llegar en la Conclusión como parte del aporte de esta tesis.
Retomando la movilización de conceptos del marco teórico con relación al tema, se encuentra que ligado a este posible proceso de vertebramiento inercial, emanados tanto desde las políticas públicas como desde las acciones endógenas, se halla siempre como concepto rondante al desarrollo.
El término desarrollo según la Real Academia Española indica una acción y efecto de desarrollar o desarrollarse, en el sentido de progresar, crecer económica, social, cultural o políticamente. Y este crecimiento se da a partir de recibir aumento por añadidura de nueva materia (RAE 2009).
Retomando a Rodolfo Kusch, se alude al desarrollo impulsado por el desarrollismo eufórico de la década de 1960 como lo que está arrollado o enroscado y que debe desarrollarse en el sentido de desenroscarse. Esta idea de desarrollo desde arriba, como parte de un «plan» que implica que una cosa se desarrolla y es «más desarrollada» que la anterior, advierte al desarrollo en sus aspectos exteriores, por lo que Kusch afirma que para los impulsores del desarrollismo y sus teóricos, es natural pensar en «mutar el ethos25» del pueblo (R. Kusch,
2007).
Milton Santos, en «Naturaleza del Espacio» dedica un capítulo entero al Tiempo, donde hace especial hincapié en los acontecimientos y el espacio. Para Santos, los acontecimientos son los vehículos de posibilidades existentes, es decir, el resultado de una serie de ocasiones, de instantes que finalmente se depositan obligatoriamente en el lugar. Para Schaltembrand (citado por Santos: 2000) Los acontecimientos crean tiempo como portadores de acción presente. Es decir, el acontecimiento es la síntesis y escena de proceso de desarrollo, entendido como desenrosque, ocasiones y sucesos. A partir de lo anterior, se puede decir que se comprende al desarrollo como la sucesión de acontecimientos – acciones vivido a cada paso en el conflicto de su propia creación de nuevas posibilidades. No queriendo ingresar en la
discusión del término desarrollo, se prefiere entenderlo en un doble sentido. Por un lado a partir de la idea de crecimiento, como superación de un estado anterior. Este concepto, utilizado por los economistas y base de las corrientes Keynesianas, reparan ampliamente sobre aspectos de bienestar estacionados sobre aspectos económicos. En ese contexto, el desarrollo es asociado al crecimiento o la superación de situaciones que terminan siendo indefectiblemente cuantificables.
Lo que interesa del concepto de desarrollo es avanzar sobre su idea de desenvolver; desenrollar. El significado del concepto desde la palabra con hegemonía, ha ido mutando, sobre todo en lo que concierne a los organismos multinacionales de financiación como el Banco Mundial, JICA26 u ONGs (en muchos casos financiadas por esos organismos) que accionan en
territorios rurales. Desde las definiciones que implican mejoras en la calidad de vida, saneamiento e incremento de los ingresos, hasta la más recientes, con la incorporación del concepto de desarrollo sustentable como la idea de «satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades»
El sociólogo polaco Piotr Sztompka en «Sociología del cambio social» establece una íntima conexión de la idea de progreso a con la de desarrollo del desarrollismo. «La idea de progreso en su formulación original, esta firmemente situada dentro del modelo de transformación direccional, dentro de alguna versión de desarrollismo» (Sztompka, P. 1993:50). Sztompka dice que «la explicación de esta carrera (refiriéndose a la búsqueda de progreso) ha de buscarse probablemente en las características fundamentales de la condición humana: el abismo perenne entre las realidades y las aspiraciones, la existencia y los sueños... ...el concepto de progreso alivia esta tensión existencial proyectando la esperanza de un mundo mejor, y afirma que su venida está asegurada, o es al menos probable» (Sztompka, P. 1993:47). Sin embargo el mismo autor recalca que las ideas de desarrollo para finales del siglo XX, se separan del evolucionismo y el materialismo histórico y se vinculan con el enfoque del cambio social. Para Sztompka el concepto de progreso fue reemplazado por el de crisis como consecuencia «de un clima intelectual y un ambiente popular en el que la experiencia social es cada vez menos parte de una épica, y cada vez más parte de una comedia...» (Sztompka, P. 1993:57) La prosa de Sztompka es ácida y cala profundo cuando afirma que tiene «razones para pensar que la idea de progreso es demasiado importante para el pensamiento humano, demasiado
fundamental para el alivio de las tensiones como para eliminarla por las buenas» (Sztompka, P. 1993:58). Sin intenciones de continuar con las definiciones de la idea de progreso, ha resultado interesante recalcar su asociación con la de desarrollo. Desde una narrativa cercana al cambio social, José Carpio Martín redefine a desarrollo refiriéndolo a las personas y no a los objetos, a la construcción de relaciones horizontales entre lugares (Carpio Martín, 2000:90). Referente al desarrollo local, para Alburquerque, (1997) hay varias concepciones. Hay veces que se entiende exclusivamente el desarrollo de un nivel territorial inferior, como puede ser el desarrollo de un municipio. Otras se utilizan para resaltar el tipo de desarrollo endógeno que es resultado del aprovechamiento de los recursos locales de un determinado territorio. En otras ocasiones, como una forma alternativa al tipo de desarrollo concentrador que se basa en un enfoque vertical de «arribaabajo» en la toma de decisiones. Pero en líneas generales se coincide en que el desarrollo local debe orientarse a asegurar mejores condiciones de vida de la población local, tratando de centrarse en la mejor utilización de los recursos locales para promover nuevas oportunidades. Oportunidades en materia económica y organizacional, que se corresponderán con mejoras en las condiciones de vida generales, venga el crecimiento desde arriba o abajo, por parte de los gobiernos / administradores o las corporaciones /