Este compromiso nupcial es una boda entre adeptos a la brujería. En el capítulo 15 de What Witches Do, Stewart explicó con cierta extensión este ritual de compromiso, así que no vamos a repetir aquí la explicación. Todas las distintas versiones de este ritual de compromiso que conocemos (inclu yendo la que se explica en What Witches Do) fueron diseñadas en años recientes y constituyen una mezcla de aportes de la tradición (como saltar la escoba) con las propias ideas de sus diseñadores. Por lo que sabemos, no existe ninguna escritura antigua comprobada o detallada sobre este ritual.
Por eso, cuando dos miembros del conventículo nos pidieron que celebrásemos una ceremonia de compromiso pocos días después de su matrimonio legal, decidimos escribir el nuestro, pues ninguno de los que conocíamos nos satisfacía.
Jhotmail.com
Como muchos otros ocultistas y adeptos a la brujería hemos descu bierto en la inolvidable novela de Dion Fortune, The Sea Prietess (Aquarian Press, Londres, 1957), una mina de material para diseñar rituales y nos hemos beneficiado de los resultados. Por ejemplo, hemos incorporado algunas de las palabras que dice el sumo sacerdote de la Luna a Molly en el capítulo XXX de la novela1, en los compromisos nup ciales de nuestros amigos. En nuestra opinión, parecen haber sido escri tas con el mismo propósito. Son las cuatro citas que aparecen más ade lante, desde “DoradaAfrodita no vengas como la virgen...” hasta “se con vierten en la substancia del sacramento”. Nuestra única alteración del original fue sustituir “novia” por “sacerdotisa” en una frase; nos pareció una corrección legítima para un ritual de compromiso.
Estos pasajes están incluidos aquí gracias al amable permiso de la Sociedad de la Luz Interior, que posee los derechos de autor de las obras de Dion Fortune. Por supuesto, la responsabilidad por el contexto en que aparecen es enteramente nuestra y no de la Sociedad. De todos modos, estamos seguros de que si la difunta señorita Fortune pudiese estar con nosotros, contaríamos con su bendición.
Otra cuestión: en la presentación de los símbolos de los elementos atribuimos la vara al aire y la espada al fuego (Véase Fotografía 18.). Es la tradición que seguimos, aunque otros atribuyen la vara al fuego y la espada al aire. Esta última correspondencia fue una‘pantalla’ delibera da lanzada en sus primeros tiempos por la confraternidad del Golden Dawn, que desgraciadamente todavía no ha desaparecido de muerte natural. En nuestra opinión es contraria a la obvia naturaleza de las herramientas en cuestión. Sin embargo, muchas personas han sido edu cadas en la creencia de que la atribución del Golden Dawn expresaba una tradición genuina, por lo que ahora están convencidas de su veraci dad. Evidentemente, deberían corregir la formulación de la presenta ción adecuadamente.
La Preparación
El círculo está trazado y el altar decorado con flores. Se dejará una puerta en el cuadrante nordeste del círculo con flores dispuestas para cerrarla.
La escoba está colocada al lado del altar.
El caldero, lleno de flores, está junto a la vela del oeste. El oeste representa el agua, el elemento del amor.
Co m p r o m i s o Nu p c ia l 1 7 7
178 Los O c h o S a b b a t s d e l a s B r u j a s
El R itual
Se lleva a Cabo el Ritual de Apertura como de costumbre, excepto que (a) Ta novia y el novio permanecen en la parte exterior de la entrada, que todavía no se ha cerrado, y (b) no se ha realizado aún la Carga.
Tras la invocación al “Gran Dios Cernunnos”, la suma sacerdoti sa conduce al novio al interior y el sumo sacerdote a la novia, cada uno con un beso. El sumo sacerdote cierra entonces la entrada con flores, y la suma sacerdotisa lo cierra ritualmente con la espada o el cuchillo ritual.
La suma sacerdotisa y el sumo sacerdote se sitúan de espaldas al altar. En el centro del círculo el novio está frente a la suma sacerdotisa y la novia al sumo sacerdote.
La suma sacerdotisa pregunta:
“Quién viene a unirse en presencia de la Diosa? ¿Cómo te llamas, Oh, hombre?”
El novio contesta: “Mi nombre es---
El sumo sacerdote pregunta:
“¿Quién viene a unirse en presencia del Dios? ¿Cómo te llamas, Oh, mujer?”
La novia contesta: “Mi nombre es--- .” La suma sacerdotisa:
“--- y ---, os damos la bienvenida con alegría.”
Todos los miembros del conventículo rodean a la novia y al novio hasta que termina la Runa de las Brujas; después todos vuelven a sus sitios.
La suma sacerdotisa dice:
“Unidad es equilibrio, y equilibrio es unidad. Oid, pues, y entended.” Coge la vara y continúa:
“La vara que sostengo es el símbolo del Aire. Sabed y recordad que este es el elemento de la Vida, de la inteligencia y de la inspiración que nos empuja hacia delante. Por esta vara de Aire, atraemos a vuestro com promiso de matrimonio el poder del Espíritu.”
Deja la vara.El sumo sacerdote coge la espada y dice:
“La espada que sostengo es el símbolo del fuego. Sabed y recordad que este es el elemento de la Luz, de la energía, del vigor que corre por nuestras venas. Por esta espada de Fuego, atraemos a vuestro compromi so de matrimonio el poder de la Voluntad.”
Co m p r o m i s o Nu p c ia l 179
Deja la espada. La suma sacerdotisa coge el cáliz y dice:
“El cáliz que sostengo es el símbolo del agua. Sabed y recordad que este es el elemento del Amor, del crecimiento y de la prodigalidad de la Gran Madre. Por este cáliz atraemos a vuestro compromiso de matrimo nio el poder del Deseo.”
Deja el cáliz. El sumo sacerdote coge el pentáculo y dice:
“El pentáculo que sostengo es el símbolo de la Tierra. Sabed y enten ded que es el elemento de la Ley, de la resistencia, del entendimiento que no se puede poner en cuestión. Por este pentáculo de la Tierra, atraemos a vuestro compromiso de matrimonio el poder de lo Inmutable.”
Deja el pentáculo y continúa:
“Escuchad las palabras de la Gran Madre...” etc., que comienzan la Carga.
La suma sacerdotisa y el sumo sacerdote recitan la Carga como de costumbre. Cuando ha terminado, el sumo sacerdote dice:
“Dorada Afrodita no vengas como la virgen, ni como la víctima, sino como la Despertadora, la Deseosa. Cuando ella llama al espacio sideral, el Padre de todos comienza el cortejo. En cuanto le despierta para desear, los m undos son creados. ¡Q ué pod erosa es, dorada A frodita, la despertadora de la humanidad!”
La suma sacerdotisa dice:
“Pero todas esas cosas son solo una. Todas las diosas son una diosa, y la llamamos Isis, la Mujer absoluta, en cuya naturaleza se encuentra todo lo que es natural, virgen y deseosa a la vez, portadora de la vida y de la muerte. Ella es la causa de toda creación, pues ella despertó el deseo del Padre de todos, y por ella El creó. Por eso, los sabios llaman a todas las mujeres Isis.”
El sumo sacerdote dice:
“Que el hombre busque los aspectos de la Gran Diosa en el rostro de cada mujer, contemplando sus fases a través del flujo y reflujo de las mareas a las que su alma contestó, escuchando su llamada.”
La suma sacerdotisa dice:
“Oh, hija de Isis, adora a la Diosa, y en su nombre haz la llamada que despierta y regocija. A sí seas bendita de la Diosa, y vivas en la p le nitud de la vida. Que la Novia muestre la Diosa a aquel a quien ama. Que asuma la corona del mundo subterráneo. Que se alce del mar pri mordial, toda llena de gloria y dorada, y le llame para que acuda, para que acuda a ella. Que lo haga en nombre de la Diosa, y para él ella será como la Diosa, pues hablará por ella. Todopoderosa será en el mundo interior, como Perséfone coronada, y todopoderosa en el mundo exterior,
chofisnalghotmail.com
como la dorada Afrodita.2 Por eso será una sacerdotisa a los ojos de quien rinde culto a la Diosa, que por su fe y dedicación encontrará en ella a la misma Diosa. Pues el rito de Isis es vida, y lo que se practica como rito se mostrará después en la vida. Por el rito la Diosa desciende hasta sus fieles, su poder entra en ellos, y ellos se convierten en la subs tancia del sacramento.”
El sumo sacerdote dice a la novia:
“Di después de mí: ‘Por la semilla y la raíz, por el brote y el tallo, por la hoja y la flor y el fruto, por la vida y el amor, en el nombre de la Diosa, Yo,--- , te tomo a ti, —---, por mi mano, mi corazón y mi espíritu, en el ocaso del sol y la salida de las estrellas3. Que la muerte no nos separe, pues en la plenitud del tiempo volveremos a nacer en el mismo tiempo y en el mismo lugar, y nos encontraremos, nos reconoceremos y recordare mos, y nos amaremos de nuevo.’”
La novia repite cada frase después del sumo sacerdote, cogiendo con su mano derecha la misma mano del novio mientras habla.
La suma sacerdotisa dice al novio:
“Di después de mí: ‘Por la semilla y la raíz, por el brote y el tallo...” etc., como antes.
El novio repite cada frase después de la suma sacerdotisa, cogiendo la mano derecha de la novia con la suya.
Si la pareja desea intercambiar anillos, lo hacen ahora. El sumo sacerdote dice:
“Que el sol y la luna y las estrellas, y nuestros hermanos y hermanas aquí presentes testifiquen q u e--- y --- acaban de unirse ante los ojos del Dios y de la Diosa. Y que Dios y la Diosa les bendigan, como lo hace mos nosotros."
Todos dicen: “¡Que así sea!”
La suma sacerdotisa coge la escoba y la deja en el suelo ante la pare
1 8 0 Los O c h o S a b b a t s d e l a s B r u j a s
2. No nos resistimos a reseñar aquí una creencia que todavía persiste en las borrascosas costas del oeste de Irlanda, y es que una novia recién casada tiene el poder de calmar una tormenta en el mar. Como nos dijo un vecino (que vivía, como nosotros, a una milla del Atlántico): “Creo que hay algo de cierto en ello. Una novia posee cierta bendición.” 3. A su propia discreción, la pareja puede terminar aquí su plegaria, omitiendo la última frase desde “Ni la muerte nos separe...” en caso de que todavía no contemplen su camino a un compromiso de matrimonio anímico, que nunca deberá ser emprendido sin una meditada reflexión. (Véase What Witches Do, Capítulo 15.) La Iglesia de los Mormones, por cierto, hace la misma previsión. Los mormones tienen dos formas de matrimonio, uno de por vida, y otro (llamado “Ir al templo”) para la eternidad. Un cincuenta por ciento escogen esta última forma.
Co m p r o m i s o Nu p c ia l 181
ja, que salta sobre ella con las manos cogidas. La suma sacerdotisa reco ge la escoba y barre ritualmente el círculo de toda influencia maligna.
Ahora la pareja representa el Gran Rito, siendo de su exclusiva deci sión el que sea simbólico o real. Si es real, la suma sacerdotisa (en lugar de la doncella como es costumbre) conducirá a todos los asistentes del conventículo fuera de la habitación.
Después del Gran Rito, la pareja consagra el vino y las pastas (o sólo las pastas si el Gran Rito ha sido simbólico, en cuyo caso el vino ya habrá sido consagrado). A partir de entonces, el procedimiento se hace informal.
Si el festejo incluye un pastel de boda, la tradición manda que sea la espada ritual del conventículo la que haga el corte.