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YACIMIENTO LA REGENTA

In document ALQUERÍAS DEL NIÑO PERDIDO (página 114-117)

CLUB DE GIMNASIA RÍTMICA PINTOR SOROLLA

RELACIÓN DE BIENES CATALOGADOS POR EL PLAN GENERAL URBANÍSTICO

3. YACIMIENTO LA REGENTA

El núcleo del yacimiento o mayor dispersión de restos en superficie se viene emplazando principalmente en término de Burriana, en la confluencia de los antiguos caminos de la Regenta, Les Monges y La Ratlla, en torno a la torre medieval de la que recibe el nombre, sita en término de Alquerías del Niño Perdido.

Referencias-Documentación: N. Mesado le atribuye un origen prerromano con base en las noticias de M. Peris sobre el hallazgo de “un fragmento de pedernal” y el enterramiento de un équido encontrado, en el año 1990, por V. Verdegal, durante el seguimiento del gaseoducto que pasa a escasos metros de la Regenta. Posteriormente la osamenta y una anilla del bocado del animal fueron estudiadas por N. Mesado e I. Carrión, quienes los dataron de mediados del siglo II. a.C., en parte por la aparición junto a él de algunos fragmentos cerámicos, entre los que se halló una campaniense B, y en parte por paralelos.

V. Verdegal inventaría los restos en la DGP como "una vil.la romana de la que només es troben materials dispersos per una gran àrea. La torre, probablement vestigi romà, està envoltada per edificacions actuals quedant enmascarada per aquelles". Data el asentamiento romano en los siglos II-III d.C. Por su parte, J. M. Melchor y J. Benedito (Inventario de la DGP, 1999), clasifican el lugar como un asentamiento rural de adscripción romana, medieval y moderna, que abarcaría los siglos I d.C.-X-XVI d.C. e identifican la antigua torre medieval con una de las alquerías islámicas recogidas en el LLibre de Repartiment.

F. Arasa, en 2004, actualiza los datos sobre el yacimiento haciendo hincapié en los hallazgos que, sin ninguna base documental, ciertos autores, como Peris y Fuentes (1931), le han atribuido, caso de los “mosaicos y enterramientos fenicios” mencionados por F. Pérez Bayer, a finales del XVIII, y publicados por Sarthou, (1913-15) y Forner, (1933) o las "monedas romanas” mencionadas por Roca y Alcalde, (1932). Del mismo modo advierte que, los enterramientos descubiertos en la zona durante las transformaciones a regadío que cita Peris y Fuentes en libro manuscrito e inédito, tanto podían ser romanos como medievales. Partiendo de los datos disponibles y la cerámica estudiada, fechada en los siglos I-II d.C., concluye que “La valoración de los restos encontrados es difícil por ser estos muy escasos. Debía tratarse de un asentamiento de características semejantes a los de Vora Riu Sec, Bonretorn, La Creueta, Camí Regall y Sendeny del Pi, aunque no pueda determinarse su importancia".

Funcionalidad: Indeterminada en época romana. Alquería medieval fortificada. Torre.

Registro material: Las fuentes consultadas mencionan principalmente la aparición de materiales cerámicos de adscripción iberoromana, medieval y moderna e incluso colmataciones de restos constructivos (Melchor, Benedito, 1999). Según Utrilla (1962; 1963) los restos eran más frecuentes a ambos lados del tramo del Camí de la Torre d'Onda, apareciendo en los huertos que flanquean ambos lados del camino de la Regenta, cerca de la encrucijada y disminuyen en cantidad hacia la alquería de este nombre y hacia el Camí Vell de València (Arasa, 2004). Entre los materiales de época romana recuperados se citan lucernas, dolium, tegulae, ánforas, cerámica común y de mesa, como TSH y paredes finas de la producción de “cascara de huevo” (Roca y Alcalde, 1932; Arasa, 2004).

Por nuestra parte sólo se ha podido constatar la presencia de fragmentos cerámicos comunes, tanto de época romana como medieval, muy escasos y muy rodados.

4. LA CREUETA

El yacimiento actualmente queda situado en un área rural, ocupada por huertos de naranjos, pero cercana al casco urbano. Concretamente, al este de la calle Verge de la Rosa (antes Camí de la Creueta), a escasa distancia del Camí de la Regenta, atravesado por la vía férrea.

Referencias-Documentación: Las primeras noticias sobre el yacimiento se remontan a finales del XIX y hacen referencia al hallazgo de una estela funeraria junto a “cráneos humanos, tibias y otros huesos” (Sarthou, 1912; Traver 1920; Utrilla, 1963; Ventura, 1999).

Es Utrilla (1963) quien describe otros hallazgos en "una parcela situada al lado este de la vía del tren, no lejos de una antigua alquería, donde los árboles no crecían tanto y rendían menos. Hacia el año cuarenta se descubrió una sepultura y años más tarde la parte lateral de una jarra con “una ancha línea negra circundando la boca”. También “fue hallada, a un metro de profundidad, una superficie plana y cuadra de unos 80 cm de lado, construida con piedras irregulares, semejantes a las que traban la vía, y unidas con argamasa a base de cal”.

N. Mesado, en 1965, realizó una excavación en el lugar que sacó a la luz una construcción formada por grandes bolos trabados con argamasa en la que se apreciaban dos escalones con fragmentos cerámicos, según F. Arasa (2004), mayoritariamente de origen andalusí fechados en los siglos X-XIII, “aunque entre ellos hay uno romano de cerámica sigillata hispánica que puede fecharse en los siglo I-II d.C.” Según éste ultimo investigador, los restos romanos localizados, indican que el yacimiento corresponde a “un asentamiento romano, de importancia y características indeterminadas, en el que se pueden distinguir dos zonas: una funeraria situada en la parte oeste de la vía, donde se encontró la inscripción, y la otra residencial-fructuaria situada en la parte este, donde se encontraron los restos de la mencionada construcción. La datación de la inscripción de C. Antonius Leo en los siglos II-III se adecúa con la de los escasos materiales arqueológicos encontrados”.

Funcionalidad: Posible villa romana. Posible alquería musulmana.

Registro material: Además de la lápida, las referencias también hablan de fragmentos de ladrillos, tejas, dolia, cerámica común, un fragmento de placa de mármol blanco y otro de una sigillata africana A. Por otro lado A. Rufino localizó,

en una alquería de El Pany del Picapedrer, en El Sedeny del Pi no 1-3 dos basas de columna, un gran sillar vaciado y un contrapeso de prensa, materiales que también se atribuyen a este yacimiento (Arasa, 2004). Pese a ello, durante nuestra prospección tan solo se han localizado escasos fragmentos cerámicos de adscripción romana, entre los que destacan algunos de TSH.

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