• No se han encontrado resultados

CONTEXTOS Y LECTURAS DE LAS NOVELAS

2.1. White Teeth en el mundo

2.1.3. Zadie Smith y su obra

La relación de Zadie Smith con su obra White Teeth ha sido en general bastante compleja. Se revolvió contra las críticas de James Wood, rechazando que ella y otros escritores como David Foster Wallace fueran unos escritores histéricos con un ego enorme intentando escribir novelas totales. Se presentaba más bien como una joven autora intentando lidiar con una realidad enormemente compleja y a veces escalofriante. En un artículo titulado “This is how it feels to me” escrito para The Guardian en 2001, Zadie Smith decía:

These are hysterical times; any novel that aims at hysteria will now be effortlessly outstripped - this was Wood's point, and I'm with him on it. In fact, I have agreed with him several times before, in public and in private, but I appreciate that he feared I needed extra warning; that I might be sitting in my Kilburn bunker planning some 700-page generational saga set on an incorporated McDonald's island north of Tonga. Actually, I am sitting here in my pants, looking at a blank screen, finding nothing funny, scared out of my mind like everybody else, smoking a family-sized pouch of Golden Virginia.

91

Smith ha enfocado su participación en el panorama mediático a lo fundamentalmente cultural, contribuyendo a la discusión intelectual acerca de las distintas cuestiones planteadas por la novela. Cabe destacar, por ejemplo, la entrevista que concedió a Gretchen Holbrook Gerzina y que fue publicada en 2004 en el libro Writing Across Worlds. Contemporary Writers Talk. Allí, Zadie Smith se explaya comentando sobre alguno de los aspectos más significativos de la obra. En esta entrevista, la autora habla sobre su visión de la historia a través del libro, sobre aquellos personajes que parecen quedarse desplazados históricamente en un mundo en constante movimiento. También se refiere a los objetivos de su novela, a cómo White Teeth es una manera de enfrentarse con el pasado: “I had just to put the past in order. Not really my personal past, but the past of the place I am from, maybe even of England, and on a larger scale English Literature, just to kind of shake free of some of my influences and move on” (271) .

White Teeth es para su autora una novela acerca de la incertidumbre vital e histórica, en la que aquellos personajes que, como los Chalfen, parecen estar absolutamente satisfechos consigo mismos, salen mal parados. Es una novela que sigue mostrando alguna de las asombrosas consecuencias del colonialismo, como era la fascinación del colonizado por el colonizador. Para la autora, el personaje de Irie refleja ciertos rasgos de esta forma de ser. Irie rechaza el peso de su legado histórico y trata de mimetizarse –a sabiendas de que es imposible- con los Chalfen, del mismo modo que, durante el colonialismo, muchos de los que eran vorazmente arrasados por el Imperio intentaban ganar el favor de los colonizadores, asombrados por la pomposidad occidental. Pero sobre todo, para Zadie Smith, White Teeth es una novela que

92

está asociada a un nuevo momento histórico y generacional: “You do write as a generation and you do write under the influence of some of the same things, and one of the main things we are influenced by is the idea of a network, so instead of centres and roots –things that Rushdie’s generation were maybe more concerned with- my generation thinks of things as networks and having many different causes and effects, of being far more complex maybe […]” (Holbrook 274). Hablamos, por tanto, según la autora, de una novela con vocación de inscribirse en un mundo transcultural y globalizado que supuestamente ha redefinido las relaciones étnicas y culturales, una novela con vocación de reflejar algunos de los aspectos más significativos de la modernidad.

Pese a una inicial y entusiasta participación de la autora en el debate sobre su primera obra, Zadie Smith pasó de la fascinación ante el fenómeno en el que se encontraba inmersa a revolverse contra la presión mediática y el intento de encasillarla dentro de un tipo de escritura particular. Aparte de su rechazo a ser considerada una autora poscolonial –cuestión ya mencionada anteriormente-, Zadie Smith ha terminando teniendo serios problemas con el personaje público que se ha creado en torno a ella. Ser reconocida públicamente, la tendencia de la crítica a buscar restos autobiográficos en su novela, el interés por detalles acerca de su vida, han sido las razones por las cuales Zadie Smith se ha contrariado a menudo con el mundo mediático. En definitiva, una situación insostenible para la autora, como refleja este extracto de un reportaje de la Agencia EFE ofrecido por El Mundo con motivo de su visita a España para la presentación de White Teeth:

93

le gustaría volver a tener una vida, mi vida […] El extraordinario éxito comercial y crítico que siguió a la publicación del libro ha puesto su nombre en boca de críticos y lectores de todo el mundo, y su imagen en las portadas de los periódicos más prestigiosos. La resultante presión mediática ha sido dura para Smith, que asegura sentirse como si fuera una empleada de este libro que escribí hace 3 años y que ahora persigo por el mundo como si fuera una sombra […] La celebridad no es tan fantástica como parece, piensa ahora Zadie Smith […] Ahora me doy cuenta de que la gente que está muy preocupada e impresionada por la fama son personas emocionalmente desequilibradas […]. (El Mundo, 28 de septiembre de 2001)

Zadie Smith trató de desmitificar su imagen. Para ella, el trabajo del escritor es una ardua labor que dista bastante de parecerse a la imagen romántica que a veces se representa: largas horas de trabajo y absoluto alejamiento de la vida social, un cierto autismo nada saludable. Por eso nunca ha entendido que intentaran buscar en ella todo tipo de respuestas a problema de tipo político y social. En su entrevista con Víctor Amela para La Vanguardia decía: “Lo que a mí me tiene impresionada es que ahora voy por varios países y los periodistas me preguntan de todo, como si yo fuera un gurú. ¿Por qué se deposita esta fe increíble en los escritores? Estoy estupefacta” (“La Contra. Zadie Smith”). . White Teeth fue probablemente la señal de que nos encontrábamos ante una futura promesa de la literatura en lengua inglesa. Para los críticos más aficionados a etiquetar a los autores y a ser complacientes con la fascinación capitalista por crear nuevas modas, estábamos ante una indiscutible obra maestra que ofrecía una nueva imagen del Londres multicultural. Para los más cautos y reflexivos, nos encontrábamos con una autora de indudables

94

cualidades narrativas, con gran talento y sentido de la comicidad, capaz de crear una historia ágil y dinámica en donde resonaban múltiples procesos históricos. Sin embargo, también estábamos ante una obra con algunas deficiencias narrativas y una autora cuyo estilo, según ciertos críticos, el tiempo se encargaría de pulir. El final de la crítica que Sukhdev Sandhu hacía en 2000 en el TLS resume bastante bien esta posición: “Smith will produce better, more concise fictions in the future, but, for now, her lack of narcissism, allied to her ability to weld together history and the heart, intellect and intimacy, mark her out as a writer of mighty potential” (“Excremental Children”).

95