4. INCIDENCIAS DE LA GENTRIFICACIÓN EN LA TRANSFORMACIÓN DE LA
4.4. Análisis de hallazgos por objetivo: la teoría en el espacio
4.4.1. Zona de estudio: Gentrificación vs Violencia urbana
Basados en la sistematización tanto de las entrevistas como de información bibliográfica, la UPZ 28 El Rincón en relación con los predios destinados a demolición y su posterior construcción para la vía Rincón (imagen 2), se puede hacer una caracterización histórica en cuanto a gentrificación, es decir por ‘oleadas’ o ‘etapas’ que han desarrollado cambios sustanciales en el uso del suelo (a partir de los años 70), de los cuales han conllevado a planes de renovación urbana.
Según autores como Neil Smith (2012), Hiernaux & Lindon (2004), Hiuernaux & González (2014), entre otros, afirman que la gentrificación se da en centros urbanos que son mediados por su capacidad histórica-arquitectónica y que de manera literal son centro en una ciudad, como por ejemplo en el caso del barrio de La Candelaria en Bogotá. Pero para analizar la zona de estudio de esta investigación es necesario preguntar dos cosas ¿qué se necesita para que un lugar se gentrifique? y, ¿esas condiciones se presentan en la zona de estudio? Para la primera pregunta Manrique Gómez (2013) afirma que para la gentrificación, el espacio destinado para ello debe ser gentrificable, es decir que posea los siguientes elementos: ser zona central, descapitalización (lugar afectado por la inseguridad, caos vehicular, deteriorado) cercanía a entidades financieras, y de fácil acceso; esto se encuentra a la vista de personas de altos ingresos que poseen intereses particulares en determinado espacio. En cuanto a la segunda pregunta, se puede decir que la zona destinada para la construcción de la vía presenta, según las entrevistas realizadas a comerciantes y habitantes, el siguiente esquema:
73
Tabla 1 Matriz comparativa de principales elementos evolutivos en El Rincón de Suba9
Fuente: Elaboración propia a partir de datos obtenidos en las entrevistas
De lo anterior se puede deducir que de las características planteadas por Manrique Gómez (2013) la zona de estudio comparte en cierta medida un grado de descapitalización en la medida en que existen problemas de movilidad y crimen, no solo en lo que perciben las personas sino en los delitos de alto impacto que se pueden verificar a partir de las cifras de los Policías. Por otro lado, comparte un elemento muy importante, que puede asemejarse a la centralidad (cabe aclarar que pese a que El Rincón no sea literalmente un centro, más que sea de la localidad de Suba, cumple una función estratégica), la zona es estratégica en la medida que como se veía en el primer subtema de este acápite, es el lugar en donde convergen vías de acceso muy importantes para la ciudad y fuera de ella, de modo que esto explica el porqué de la ampliación de la vía El Rincón, la cual puede facilitar mejor su acceso. Con esto se entiende que El Rincón puede ser gentrificable, desde luego siguiendo a Manrique Gómez (2013). La gentrificación posee un funcionamiento que se divide en tres fases: la primera es que el barrio funge como barrio obrero, al cual arriban diversas personas para habitarla que se traduce en crecimiento poblacional de personas de bajos ingresos (de manera que no es gratuito que El rincón sea uno de los sectores con una gran densificación en la ciudad y que como se representa en la tabla 1 las personas
9
Los sujetos de entrevista marcados con * figuran como habitantes propietarios, ** son comerciantes y *** son habitantes propietarios y comerciantes. Las respuestas que se encuentran al interior de las casillas son respuestas literales de los entrevistados, con el fin de comprender el tipo de lenguaje que las personas rotulan parte de su experiencia, de tal manera que ‘Ruso’ es como se le denominan a las personas que por oficio es la albañilería; ‘Los ñeros’ es una asociación que las personas del sector hacen para designar a alguien que viste de determinada manera y se le relaciona con el crimen y el consumo de drogas; y ‘Los costeños’ son personas que provienen de la costa pacífica o atlántica colombiana.
Sujeto de entrevista Antes (entre 1970-1999) Ahora (entre 2000-2016) Antes (entre 1970- 1999) Ahora (entre 2000- 2016) Antes (entre 1970-1999) Ahora (entre 2000-2016)
1* Los indígenas Los 'Rusos' Habían muchas fincasHay bonitos conjuntos Ninguno Mucho ladrón
2* Los campesinosLos Ñeros Había mucho potreroSe ve más el comercio No había servicios públicosConseguir bus 3* Los ganaderos Los 'Rusos' Casas de un piso Hay bonitos conjuntos No había servicios públicosMucho ladrón 4* Los campesinosLos Ñeros Casitas de dos pisos Se ve más el comercio No había servicios públicosConseguir bus
5* Los campesinosLos Costeños Habían muchas fincasSe ve más el comercio Ninguno Mucho ladrón
6** Los indígenas Los 'Rusos' Habían muchas fincasHan arreglado las callesNinguno Conseguir bus
7** Los campesinosLos Costeños Había mucho potreroHay bonitos conjuntos Ninguno Mucho ladrón
8** Los indígenas Los Ñeros Había mucho potreroHan arreglado las callesNinguno Mucho ladrón
9*** Los campesinosLos Costeños Casas de un piso Se ve más el comercio No había servicios públicosMucho ladrón 10*** Los indígenas Los 'Rusos' Casas de un piso Han arreglado las callesNo había servicios públicosMucho ladrón
¿Quíenes han vivido en la zona a qué se dedican en su
mayoría?
¿Cómo ha sido la evolución del sector en lo
74 entrevistadas aseguren que han venido personas de la Costa a pedir en arriendo habitaciones). La segunda fase corresponde a la descapitalización del barrio que hace que se deprecie el suelo y en consecuencia su uso en virtud de las obsolescencias que se ve en lo que Rojas (2004) postula. La tercera fase implica como tal la especulación inmobiliaria sobre el suelo, es decir, el capital se fija en el espacio como lo afirma Lefebvre (2013) y Harvey (2005), con el fin de empezar a cernirse sobre este planes de renovación urbana o de revitalización. En consecuencia se puede deducir que, la zona de estudio atravesó la primera y la segunda fase, y que la tercera aún está en proceso.
En la zona de estudio se pueden identificar dos etapas en la gentrificación, las cuales logran compartir elementos similares a las que propone Neil Smith (2001), pero solo desde la segunda ola de gentrificación, es decir que durante los años 70, según como se pudo observar en la caracterización histórica de la zona de estudio, empezó a haber una adecuación y crecimiento en lo que antiguamente eran haciendas y que hoy son los barrios de El Rincón. Smith (2001) afirma que la segunda ola de gentrificación ocurrió:
(…) al final de los años setenta y se prolongó durante la mayor parte de los ochenta, no fue ya un acontecimiento aislado en los mercados inmobiliarios locales, sino que se hizo cada vez más reconocible como parte de un proceso, mayor y más integrado, de reestructuración urbana. Esto significaba conexiones más amplias con la socioeconomía. La elitización urbana, la reinversión en un barrio ruinoso pobre o de clase trabajadora, dejó de constituir un asunto exclusivo de las clases altas (tal como refería Burt), y se convirtió en una seria opción residencial también para lo más granado de la clase media. (p.19)
Lo que para países anglosajones era la segunda ola, para la zona de estudio fue la primera, es decir que lo que fue campo se sometió a un proceso de ‘elitización’, pues se desplazó al indígena y el campesino en tanto que no fue rentable seguir sosteniendo una finca para la producción de leche en la zona o de producción ladrillera, como lo afirmó el sujeto 5 de la entrevista: “al señor Bulla Caviativa le tocó vender esto porque no le daba, y las constructoras le estaban ofreciendo buen dinero para que dejaran hacer las casas, después a todo esto nos tocó mandar a poner luz y alcantarillado”, de tal modo que un primer factor fue económico y a la vez funcional que potencializó el cambio en el uso del suelo, y el desplazamiento que generó entre campesinos e indígenas abrió paso para que nuevos habitantes llegaran y gestionaran la legalización de los barrios y las redes de alcantarillado, agua potable y luz que entre vecinos se hacía. Estos cambios
75 morfológicos urbanos se fueron desarrollando paulatinamente a partir de los planes de renovación, como la pavimentación de calles y la construcción de edificios para uso residencial que elevó el estrato socio-económico, como por ejemplo la construcción del barrio La Palma I y II que elevó el estrato a 3 cuando la zona era estrato 1.
La segunda ola de renovación para el sector aun es incipiente, pero existe un pequeño puente temporal que va desde 1995 a 2012 aproximadamente, en el cual cesaron los planes de renovación a gran escala en el sector, dado que la mejora en las casas se dio por parte de los mismos propietarios y no de grandes agentes externos interesados en el lugar, ya que fue hasta el 2013 lográndose concretar la licitación pública que dio paso a la construcción de la vía mediante
el acuerdo527 del mismo año, para el cual se destinan más de 50.000 millones de pesos.
En cuanto a la violencia urbana, hay que tener en cuenta que el 60 % de los entrevistados afirmaron que la situación de seguridad en 2002 empezó a deteriorarse contundentemente debido a que con la intervención de la antigua calle del ‘Cartucho’ en el centro de la ciudad, una buena cantidad de habitantes de calle y población vulnerable llegaron a Suba para residir en algunos de los barrios hacia el oriente del sector (Ver imagen 1). Lo interesante de este asunto es que a partir de ello se van tejiendo imaginarios de marginalidad y percepcion de inseguridad en la medida que pauta una dinámica de flujos en los sectores donde la criminalidad opera verdaderamente. Ahora bien, es necesario concentrar este estudio en la criminalidad que se da entre 2014 y 2016 en cuanto a cifras proporcionadas por la Policía Nacional y lo recopilado en las entrevistas sobre seguridad y las encuestas, de tal modo que pueda haber una correspondencia entre los índices objetivos y subjetivos de seguridad. Para ello se presenta el siguiente mapa que localiza los puntos calientes mediante el Kernel Density Estimation:
76
Ilustración 4 Comparativo de Densidades Homicidios Suba Rincón 2014, 2015 y 2016
Fuente: Elaboración propia a partir de datos Policía Nacional de Colombia e IDECA
Esri, HERE, DeLorme, MapmyIndia, © OpenStreetMap contributors, and the GIS user community
Esri, HERE, DeLorme, MapmyIndia, © OpenStreetMap contributors, and the GIS user community
Esri, HERE, DeLorme, MapmyIndia, © OpenStreetMap contributors, and the GIS user community
.
.
.
Convenciones Avenida Rincón Cra 91 Sector Catastral Suba Rincón
Densidad Homicidios UPZ 28 Rincón 2016 Valor
Alto Medio Bajo
Convenciones Avenida Rincón Cra 91 Sector Catastral Suba Rincón Densidad Homicidios UPZ 28 Rincón 2014 Valor
Alto Medio Bajo
Convenciones
Avenida Rincón Cra 91 Sector Catastral Suba Rincón
Densidad Homicidios UPZ 28 Rincón 2015 Valor
Alto Medio Bajo
77
Ilustración 5 Comparativo de Densidades Hurtos Suba Rincón 2014, 2015 y 2016
Esri, HERE, DeLorme, MapmyIndia, © OpenStreetMap contributors, and the GIS user community
Esri, HERE, DeLorme, MapmyIndia, © OpenStreetMap contributors, and the GIS user community
Esri, HERE, DeLorme, MapmyIndia, © OpenStreetMap contributors, and the GIS user community
Hurto a personas Rincón 2014
Avenida Rincón Cra 91 Sector Catastral Rincón
Densidad Hurtos UPZ 28 Rincón 2014
Alto
Medio Bajo
Hurto a personas Rincón 2015
Avenida Rincón Cra 91 Sector Catastral Rincón
Valor
Alto
Medio Bajo
.
Hurto a personas Rincón 2016
Avenida Rincón Cra 91 Sector Catastral Rincón
Valor Alto Medio Bajo
.
.
78 De las ilustraciones anteriores relativas a la geolocalización de los índices objetivos de seguridad, se puede apreciar que la concentración de delitos tanto de homicidios como de hurto a personas posee una concentración particular, la cual afecta directamente a los sectores catastrales de El Rincón, El Rincón Norte, Los Naranjos; con influencias en Ciudad Hunza y San Cayetano. Es interesante observar que la concentración de dichos delitos se da hacia zonas no mayores a 100 metros de la vía, tanto por oriente (hacia el cerro) como por occidente. Esta concentración puede corresponder en cierta medida con los índices subjetivos de seguridad en virtud de la presencia de delitos en el sector o aledaños como se preguntó en la encuesta10 (ver anexo 2). Esta arrojó los siguientes resultados:
Fuente: Elaboración propia Cuando se les preguntó a los encuestados el lugar en dónde habían presenciado delitos en el sector, los lugares que se señalaron fueron sobre la calle 128 y 129 sobre la carrera 91, algunos barrios como el Rincón, Rubí y San Cayetano, además de lugares de referencia como los alrededores de la iglesia. En este orden de ideas, es interesante observar que tanto la gráfica 3 como la 4 dejan entrever algo más allá de la geolocalización y es un fenómeno que puede llegar a verse inversamente proporcional relacionado con la presencia de inseguridad y a los hechos victimizantes, es decir que puede ser que hayan presenciado delitos no necesariamente sean
10
Esta fue respondida por hombres y mujeres entre los 18 a los 75 años, las edades que concentran las respuestas estan entre el rango de los 18 a 20 y 32 a 46. De la muestra total el 52,2 % son mujeres y el 47,8% son hombres.
Gráfica 4 Presencia de delitos en el sector Gráfica 3 Victimización de delitos
79 víctimas de los mismos. Es interesante discutir esto con algo que postula Giraldo Ramírez & Fortou (2014) donde la percepción de inseguridad no necesariamente se equipara a la cantidad de delitos reales, pone el autor el caso de Medellín, en el cual para 2012 está entre los primeros cinco ciudades del país con altas tasas de homicidio, este aparece como el segundo con una percepción de seguridad buena. Este sería una de las ambigüedades de la seguridad, pero aparece otra en relación con vivir la experiencia (como hecho victimizante) o a presenciarla (o al menos añadir la experiencia de otro que la haya presenciado o vivido). Es aquí cuando el punto de comparación entre índices objetivos y subjetivos de seguridad van sosteniendo diálogo, ya que evidentemente el delito es algo que en la zona se encuentra, unas en mayor o menor medida según su georreferenciación; de aquí que los delitos de alto impacto (contra la vida o la propiedad) influyan sobre manera en la percepción de seguridad, en la medida en que en la zona la cantidad de hurtos fue el siguiente: en 2014 fue de 187 hurtos; en 2015, de 135; y al 18 de diciembre de 2016, de 175.
Teniendo en cuenta lo anterior, la percepción de seguridad tiene aquí su cabida, al cual es importante de analizar a la luz de la siguiente gráfica:
Fuente: Elaboración propia
80 Según Ávila Martínez (2014), la percepción de inseguridad se da por cuatro factores que destaca; el primero se relaciona con la delincuencia común, en segunda medida “las deficiencias en el desarrollo urbanístico” (p. 51); en tercer lugar la impunidad; y por último, los cambios culturales. De esta caracterización la zona de estudio posee al menos los dos primeros, uno asociado al espacio y otro en lo que se hace sobre este; no obstante, pese al por qué las personas no se sienten inseguras, cabe observar en cambio por qué las personas sí se sienten seguras (para poder enfatizar más adelante cuáles serían los dispositivos de control en relación con el crimen); según el 21,7% que indica la gráfica 5, los encuestados afirmaron sentirse seguros por dos factores importantes: el primero es la cercanía del lugar con diversas actividades productivas como el trabajo o ir de compras; el segundo factor es debido a la familiaridad de los lugares. Es decir que la familiaridad se da en varios sentidos como el tener amigos y familiares en el barrio que lo reconocen, la frecuencia en el tránsito por el lugar o la comodidad que se siente estar en el sitio. Estas respuestas se concentran en personas entre los 30 y 40 años quienes se puede deducir que han constituido en su residencia en el sector la base de sus condiciones materiales de existencia (como una casa o un trabajo).
Para finalizar este subtema y poner en perspectiva los índices de criminalidad en función de la caracterización de la zona asociado a la violencia urbana, se puede hacer el paralelo con la respuesta que la policía posee para atender el llamado de la comunidad. En este sentido se tiene:
Fuente: Elaboración propia Gráfica 6 Respuesta de la policía
81 0 50 100 150 200 250 2014 2015 2016 Tráfico porte de estupefacientes Hurto personas Hurto entidades comerciales 0 50 100 150 200 250 300 350 400 2014 2015 2016 Total Capturas La gráfica 6 puede asociarse con las cifras netas que tiene la Policía Nacional en cuanto a capturas en flagrancia, pues de esta manera puede avizorarse que la percepción concuerda con los datos, como se puede observar en la gráfica 7 y 8:
Fuente: Elaboración propia a partir de datos Policía Nacional
Fuente: Elaboración propia a partir de datos Policía Nacional
Estos comparativos de capturas dadas en flagrancia guarda, como se venía diciendo, una relación estrecha con la percepción que tiene la comunidad respecto a la respuesta por parte de la Policía donde ha venido decreciendo el número de capturas y aumentando para 2016 el de atracos
Gráfica 7 Comparativo Categorías Capturas en Flagrancia
82 por ejemplo, que para los índices subjetivos juega un papel optimista porque los ciudadanos encuestados afirmaron que la respuesta de la Policía puede mejorar, de modo que no ha habido un descenso sustancial de capturas en delitos de alto impacto como el hurto a personas. Pero sí es inquietante el hecho de tener en la gráfica 7 elevadas detenciones por el tráfico y porte de estupefacientes, lo cual indicaría que la criminalidad puede estar asociada a rentas asociadas al microtráfico, este tema en la sección 4.4.3., se abordará con más profundidad.