UNIVERSIDAD A U T ~ N O M A METROPOLITANA
UNIDAD
IZ’TAI’ALAPADIVISIóN DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
Departamento de Filosofía
Casa abierta al tiempo
ESTÍO
DE SEÑALES ENRAlZADAS
Una lectura simbólica de dos cuentos de Inés Arredondo
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que para obtener el título de Licenciada
en Letras Hispánicas
presenta
SANDRA RAQUEL MARTINELL1 HERRERA
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, ASESORA: Dra. Luz Elena Zamudio Rodriguez cL . b
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(S bTiQ 2.3L’cvi
Q&!S
,) ,:>Para
José,espejo en mi vida y sombra
constante de todas
mis
batallas
...
Sentir que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril
l amirada
errante en la sombra
te busca y te nombra..
.
ÍNDICE
Prefacio.
Introducción.
l. Señales en la vida y en la obra de Inés Arredondo 1 1
l . 1 Breve recorrido cronológico por su vida 11
1.2 Inés Arredondo ¿inscrita en la Generación de Medio
Siglo? 28
1.3 Publicación y repercusión de su obra 38
2. Lo simbólico como elemento estructurante en la obra
de Inés Arredondo 57
2.1 Diversos acercamientos al tratamiento
de los símbolos 57
2.2 La señal como unidad simbólica 69
3. El “Estío” de “El árbol”
...
árbol de un estío 813. l . Los símbolos del erotismo y
3.2. Los símbolos del amor y de la muerte: “El árbol” 1 1 O
3.3. Nada es casual: ¿por qué el orden de estos dos cuentos?
Relación entre ambos 125
4. Conclusión 134
5. Bibliografía 140
PREFACIO
Estas palabras quieren ser un agradecido testimonio hacia todas
las presencias que acompañaron mi transitar por el largo y
siempre reconfortante camino de la literatura. Algunos ya no están a mi lado, en su ausencia he comprendido que la vida es un continuo aprendizaje para alcanzar el amor y la paz con
nosotros mismos.
En primer lugar agradezco a mi familia de Argentina y
de México. Me reconozco en mis seres amados y sé que mi existencia siempre estará signada por su cercanía.
El recuerdo y la memoria de mi Mamá me han dado
fuerza durante todos los días de mi existencia.
Agradezco y valoro el apoyo constante y el probado
amor de mi Papá. É1 me enseñó el insustituible valor de la cultura y también que los libros son nuestros mejores compañeros.
A mi sobrina, Emilia, le debo un renovado amor por la
vida y una certeza de que la felicidad sí es posible.
Para Marco, que acompañó y apoyó parte de mi carrera universitaria y compartió un espacio de mi vida va mi gratitud y
aprecio.
He tenido la dicha de contar con excelentes amigas. Va
para ellas mi reconocimiento y cariño: Carolina Serapio, Cecilia Ovalle, Marta Sánchez e Ivette Silva.
Con mis alumnos del taller literario “Alas de Luz”
coincidimos en el gusto por la escritura. En su compañía he
disfrutado la noble tarea de la docencia. En especial valoro la dedicación de Rosa María Alvarado y Rossy Howe.
De manera especial agradezco la solidaridad, la ayuda y
el profesionalismo de la Doctora Antonieta Torres. Ella me brindó un lugar de crecimiento y reflexión.
A Marta de Lope siempre le estaré reconocida por
enseñarme que después de atravesar el túnel de la noche oscura,
siempre sobreviene la luz.
La Maestra Luz Elena Zamudio disipó las angustias y dudas que me invadieron en la elaboración de esta tesis.
Siempre me trasmitió confianza en mi trabajo, le agradezco su cariño, apoyo y asesoría.
de aliento, su minuciosa lectura y sus siempre atinados
comentarios.
A la Maestra Marina Martinez le agradezco su generoso
auxilio en la lectura de esta tesis.
Mi hermana Marcela realizó con amorosa dedicación la
edición de la siguiente investigación. Valoro y reconozco su trabajo.
Por último no puedo, ni quiero, dejar de agradecer a Tarumba y Tucu. Quererlas y cuidarlas han hecho de mí mejor
persona.
Las siguientes páginas son el resultado de un intenso encuentro y siempre gratificante diálogo con la obra de Inés Arredondo. Como todo encuentro, tuvo tintes de azar y casualidad. No debemos perder de vista las sabias palabras de Jorge Luis Borges: “Todo encuentro casual es una cita.”. Quiero pensar que entre Inés Arredondo y yo, esta cita llevaba ya muchos años fijada
...
solamente faltaba llevarla a cabo. El presente trabajo lleva por título Estío de señales enraizadas. Una lecturasimbólica de dos cuentos de Inés Arredondo. Como s u nombre
lo indica, pretendo acercarme a los cuentos “Estío” y ”El árbol” (ambos pertenecientes al libro La seHal) desde una perspectiva de reflexión en relación con los símbolos que los conforman. Considero que la autora presenta y maneja una serie de símbolos; en el complejo entramado de los hilos con los que juega y construye Arredondo estos relatos, se va configurando una poética, poética de lo simbólico.
el trágico destino de la prohibición y la soledad. La muerte (en “El árbol”) o el incesto (en “Estío”) orillará a la protagonista a
cruzar esa débil barrera entre la infelicidad y la dicha, entre el amor y el olvido, en una palabra, entre la vida y la muerte.
Cruzar el umbral de los símbolos que, como si fueran señsles en vuelo, lanza Inés Arredondo, es el objetivo de mi investigación. Para lo anterior he contemplado la siguiente organización. Un primer capítulo en el cual abordaré las señales que fueron marcando a Inés Arredondo como mujer y como escritora. Me refiero a señales como los acontecimientos claves que alimentaron la existencia de la mujer, pero que también de alguna manera influyeron en esa otra vida, paralela, que constituye la creación literaria. En este mismo capítulo situaré a Inés Arredondo en las letras de nuestro siglo y haré una reflexión sobre la pertinencia de llamar a su grupo de origen generación. Por último haré un breve recorrido por sus publicaciones y la repercusión y acogida de su obra.
En el segundo capítulo abordaré los diversos acercamientos al tratamiento de los símbolos, para abordar el libro La señal al que considero como una unidad simbólica.
La conclusión recoge el resultado de la personal y exhaustiva lectura de “Estío” y El árbol”. He intentado
proporcionar mi opinión en relación con el sentido y el por qué del empleo de los símbolos que realiza la escritora.
Los símbolos que utiliza Inés Arredondo van del ámbito de la naturaleza al terreno del erotismo; del espacio del amor al territorio de la muerte y la soledad. Son símbolos que conforman la verdadera esencia del ser humano. Arredondo reactualiza estos símbolos y los lanza como seiiales que el lector y el
estudioso tendrán que descifrar para poder entender(se) y entenderla ... aprehenderla como escritora de nuestro tiempo. Al
dialogar con sus cuentos -textos de nuestros días- encontramos claves y respuestas certeras para asomarnos con una mirada
crítica y de renovado asombro a la realidad que nos tocó vivir. Este trabajo quiere dejar constancia de ese renovado
asombro por el siempre cambiante, simbólico y maravilloso
1.
SEÑALES
EN LA VIDA Y EN LA OBRA DE
INÉS ARREDONDO
Siempre que se inicia un trabajo de análisis es conveniente situar, tanto en el tiempo como en el espacio, a nuestro sujeto de
investigación. Lo anterior es el objetivo de este primer capítulo. El ámbito en el que se desarrolló Inés Arredondo, su entorno familiar, los escritores con los que convivió y las influencias culturales, filosóficas y religiosas que la marcaron de manera decisiva tanto en el terreno personal como en el de la creación literaria.
1.1 Breve recorrido cronológico por su vida.
Inés Arredondo se nos revela como una escritora excepcional y
vida sino que la ha hecho posible, sin literatura yo no puedo vivir”.
En estas líneas intentaré dar una breve semblanza de su vida. Haré hincapié en las propias declaraciones de la autora y en sucesos que, considero, la estructuraron de forma determinante. Como en toda biografía, los hechos reales dan pie a las creaciones artísticas (en este caso literarias) y como en un
espejo la mujer se mira en la escritora y la escritora se crea (y recrea) en la mujer. Así lo hizo Inés Arredondo.
Vida y obra se entrelazan y recorren caminos paralelos, incluso a pesar de la propia Arredondo que procuró fundar un ambiente de ambigüedad y misterio alrededor de su vida ...,
misterio y ambigüedad que han permeado también en sus cuentos y que la crítica literaria en los últimos años ha intentado dilucidar.
Para abordar a la mujer/escritora primero hay que adentrarse en la mujerlniña. Ese ser que, como en una invención más, decidió crear su propia historia, adjudicarse su propio nombre y elegir a la infancia como un espacio de verdad y felicidad. Así lo expresa la propia Arredondo en esa
autobiografía que ya desde el título es sugerente: La verdad o el
presentimiento de la verdad
Elegir la infancia es, en nuestra época, una manera de buscar la verdad, por lo menos una verdad parcial. Ya no orientamos nuestras vidas hacia el merecimiento de un paraíso trascendente, sino que damos trascendencia a nuestro pasado personal y buscamos en é1 los signos de nuestro destino. Es evidente la pobreza relativa de esta aventura enmarcada sin remedio dentro de las limitaciones de cada uno y de la infancia misma;
salta también a los ojos la nueva limitación que le impone la moda del análisis psicológico, pero a pesar de todo, al interpretar, inventar y mitificar nuestra infancia hacemos un esfuerzo, entre los posibles, para comprender el mundo en que habitamos y buscar un orden dentro del cual acomodar nuestra historia y nuestras vivencias. 2
Esa infancia transcurrió en la hacienda llamada Eldorado, espacio que también eligió entre muchos otros
posibles. No es casual que sea precisamente ese maravilloso lugar de la tradición mítica en el cual las riquezas abundaban y “todo era posible”. Es importante que ella decida la instalación
Tiempo (México, D.F.), vol. IX, no. 86, junio de 1989, p. 3.
Completas, Siglo XXI Editores, México, 1988, p. 3.
de este territorio en su vida 3 , un territorio en el cual el mundo
creado sea más pleno que los inviables paraísos a los que se enfrentó en la edad adulta. Con relación a lo anterior resulta pertinente lo que dice Mircea Eliade: “ ... la instalación de un territorio equivale a la fundación del mundo.”4 Inés Arredondo funda en Eldorado, junto a su abuelo materno, Francisco
Arredondo, un mundo de verdades e ilusiones instalado en el territorio de la
infancia. Crear e instaurar este mundo tiene como fin último (y origen primordial) ofrecer una realidad más rica y vasta que la existente; una realidad que en los años sucesivos Inés Arredondo irá conformando con palabras y textos; palabras y textos que dieron vida al universo literario en el cual ella vivió y se desarrolló como mujer y como escritora. ¿De qué tema se escribe, y se ha escrito a lo largo de la humanidad, de manera insistente y copiosa? Pues de esos paraísos infantiles lejanos en el tiempo pero presentes en la memoria, que nos alimentan y se eslabonan con esos otros paraísos (a veces con apariencia desértica) de la creación literaria.
3
TambiCn Eldorado es el espacio que enmarca varios de sus cuentos. Tal es el caso de “Estío” y “El árbol”, que son los cuentos que se analizarán en el presente trabajo.
Precisamente a partir de sus recuerdos infantiles intentó comprenderse y entender su verdad, o lo que más adelante llamaría el presentimiento de la verdad
[...I
para mi infancia escogí el mundo artístico de mi abuelo y con ello creo que también mi manera de ver y de vivir[...I
Sería muy fácil decir que este hecho de escoger la infancia es una manera de escapar a la realidad. No. Primero, porque lo escogido es tan real o más que lo otro, y luego, porque no me negué a vivir la otra realidad, sino que la asumí tanto que llegué a ser primer lugar en clase en el colegio donde estudiaba, e hijaabrumada por los problemas paternos. Pero seguí con los ojos verdaderos en Eldorado, donde el
estilo de vivir se iba inventando día a día
[...I
Eldorado fue creado, construido, árbol por árbol ysombra tras sombra. Dos hombres locos, padre e hijo, en dos generaciones, inventaron un paisaje, un pueblo y una manera de vivir
[...I
la cosa fundamental que en Eldorado se quería: el lujo dehacer, no el lujo de tener, de hacer una manera
de vivir. 5
5
Esa manera de vivir la descubrió en la escritura, ese era su espacio de realización y de obsesión que iniciaba y terminaba en cada uno de sus treinta y cuatro cuentos. Fue “El membrillo” su primer cuento, publicado en 1957 en la Revista
de la Universidad; pero, como ella misma lo admite, el cuento
“La señal” es el que le da la certeza de que su camino (sin retorno) es el de la escritura:
A
mí me hizo escritora “La señal”. Cuando escribí ese cuentosupe que había nacido para eso: para escribir
[...I
“La señal” me brindó toda mi intencionalidad en cuanto a forma y tema. Me enseñó que yo tenía que escribir palabra por palabra para serresponsable de lo que escribía.’
Y en ese camino sin retorno es precisamente “la señal”
(entiéndase inspiración), simbolizada por la propia escritora como la saliva del Espíritu Santo (que está simbolizado en la
6
Cabe señalar que también escribió dos cuentos infantiles (que no están incluidos en las Obras Completas editadas por Siglo XXI Editores). Ellos son: “Historia verdadera de una princesa”, publicado por la Secretaría de Educaci6n Pública en su colecci6n Reloj de cuentos, Mexico, 1984 y “El destino” publicado por la misma Secretaría en la colección Colibrí,
Enciclopedia Infantil, México, s/f.
’
Mauricio Carrera, “Entrevista a Inés Arredondo. Me apasiona lareligión católica como una paloma), lo que le permitía encontrar
el sentido, la forma y el fondo de sus historias: “...a mí me escupe el espíritu santo, pero como el espíritu santo es una paloma y las palomas no tienen saliva, me escupe muy de vez en cuando, entonces yo tengo que esperar la señal.”
*
Y sobre el acto de creación, sostiene: “Me interesa contar una historia, hacerla que trascienda, que se trascienda a sí misma[...I
las historias no se dan seguidas, se dan a saltos, entonces hay que atrapar el salto que es esencial, para con é1 hacer una nueva historia, aunque sea infiel a la historia verdadera.” Sobre el mismo punto abunda en su autobiografía (escrita a manera de prólogo para sus Obras Completas: “[...I
llevar el hacer de la literatura a un punto en el que aquello de lo que hablo no fuera historia sino existencia, que tuviera la inexplicable ambigüedad de la existencia.” l oEl concepto de “inspiración” fue una preocupación recurrente en la escritora sinaloense; así lo demuestran sus declaraciones al respecto:
Yo recibo la señal. Interrogo lo que sea después de haber recibido la señal del Espíritu Santo; entonces puedo interrogar y decir lo que quiero
*
Miguel Angel Quemain, art. cit. , p. 5 5 .Ibidem, p. 52.
decir. Hay quienes piensan que no existe la inspiración, pero sé que sin ella no se puede hacer nada. L o del Espíritu Santo es una fórmula irreverente, y en su momento fue un chiste. Pero la verdad es que si no recibo el tono no puedo escribir. Como lo dijo Valéry: el primer verso lo dan las musas, y lo dificil es hacer versos a la
altura de ese primero. 1 1
Otra de sus preocupaciones centrales fue la cuestión de la fe religiosa, que le produjo una angustia moral ante la problemática de la presencia de Dios en un mundo por demás complejo y contradictorio. Si bien estudió la preparatoria en un colegio de monjas, a su llegada a México, y en particular a la Facultad de Filosofía y Letras, se tuvo que enfrentar a
cuestionamientos importantes sobre la religión, los que serían vitales en algunos de sus cuentos: “Tenía problemas teológicos. Los resolví cuando terminé con mi idea de Dios
[...I
un día salí de la Facultad de Filosofia sabiendo que Dios había muerto para12
Aunque para la mujer ese Dios justiciero y omnipotente había muerto; para la escritora era una constante a la cual
I I
Juan José Reyes, “Inés Arredondo ante La señal. Entrevista.”, El
Loc. cit.
semanario cultural de Novedades, (México, D.F.), octubre de 1988, p. 2.
regresaba, reelaborando temas
bíblico^'^
. Inés Arredondo está inscrita, por edad y formación familiar y académica a un ámbitoreligioso: no puede vivir sin dioses porque pertenece a una cultura en la cual los dioses existen y le dan sustento y apoyo al hombre. Pero en su incursión en la vida universitaria (primero en la carrera de Filosofía y luego en la de Letras) se acerca a una ideología que los niega. No se debe olvidar que la profecía de Nietzsche sobre la muerte de Dios, tan vigente en los años de Arredondo como estudiante universitaria, la marcó de un modo decisivo. Al discutir y negar la existencia de Dios, de alguna manera está confirmando su existencia. Sabemos que podemos confirmar algo de dos formas: como aceptación de su existencia o, también, como aceptación pero de su ausencia. Al respecto lo dicho por María Zambrano sirve de sustento teórico: “La más clara expresión de la tragedia humana, de la tragedia de lo humano es no poder vivir sin dioses.” l4 En otras palabras, la
tragedia que enmarca a Inés Arredondo es esa ausencia de Dios y la imposibilidad de vivir sin Él.
Páginas más adelante, en
El
hombre y lo divino, advierte la escritora española:13
En lo más hondo de la relación del hombre con los dioses anida la persecución: se está perseguido sin tregua por ellos y quien no sienta esta persecución implacable sobre y alrededor de sí
C...]
ha dejado de verdad de creer en ellos. 15En la producción literaria de Arredondo se comprueba que no ha dejado de sentir esa “persecución”; como tampoco se ha resignado a ese vacío y silencio que implica el alejamiento de Dios: ese hueco hecho a partir de l a ausencia divina que la
propia escritora ha llenado erigiendo como personaje en varios de sus cuentos a ese Diodausente, al que vuelve una y otra vez con los ojos de la mujer adulta y el corazón de la niña que era feliz en Eldorado: patria y ámbito de la infancia.
Los tres relatos del libro La s e k d que abordan el tema religioso son notablemente diferentes tanto en propuesta como en contenido. No profundizaré en este punto, sólo anotaré algunas ideas que me sirven de marco para más adelante poder hablar de los símbolos religiosos del cuento “El árbol”.
En “La sunamita” (que según la autora es el Único cuento con tema bíblico que ha escrito) nos plantea que todo cambia pero el hombre es siempre semejante y lo aquejan (antes y
l 4 María Zambrano, El hombre y lo divino, Editorial Siruela, Madrid, 1992, p.17.
15
ahora) las mismas pasiones. A partir del texto bíblico sabemos de los últimos días del Rey David y de su encuentro con Abisag Sunamita. Luisa y Apolonio en el texto de Arredondo reactualizan a los dos personajes bíblicos y le dan tintes nuevos e insospechados tales como el incesto, la perversión y el intrincado laberinto de la pureza y la humildad (de Luisa) frente
a la impureza y la perdición (de Apolonio).
El Dios del cuento “La señal” está presente aunque el
personaje principal dice estar al margen de la fe, pero ingresa a la Iglesia. Como la autora, su personaje tendrá que afrontar una “señal”, un “guiño”, una “marca”: permitir que le besen los pies. Este simple hecho adquiere dimensiones de sacralidad. Con gran claridad explica lo anterior Mircea Eliade:
A pesar de que el personaje nunca sabría lo que significó
el beso en los pies, sabemos que estamos ante una verdad divina. El que esa verdad no se deje develar no la exime de su tono sagrado.
El último de los relatos que se inscribe dentro de la temática religiosa es “La extranjera”. En él, la manera de abordar la religiosidad es completamente diferente a como ocurre en los dos textos anteriores; ahora estamos frente a un personaje occidental y cristiano: Minou, al cual la autora lo orienta a incursionar en el primitivism0 pagano representado por la religión azteca. Esta opción es una puerta falsa y en el personaje (como en la autora misma) anida la certeza de que allí tampoco encontrará satisfacción espiritual para su vacío. Finalmente la desdicha y la muerte orillan a Minou a emprender el viaje final, el de la muerte.
En algunos de los cuentos que conforman los dos
siguientes libros de Arredondo, también encontramos una reflexión en cuanto a los temas religiosos. Lo anterior comprueba que fue una constante que la marcó a lo largo de su vida.
Volviendo a la vida de Inés Arredondo, lo que nos ocupa en estas líneas, surgen preguntas casi obligadas ¿por qué escribe?, ¿de qué escribe? y ¿para qué o para quiénes escribe?
16 Mircea Eliade,
Todas estas interrogantes las fue contestando la propia autora en ese largo camino que transitó a la par de sus entrevistadores. A veces sus respuestas al pasar de los años se contradecían, en otras ocasiones lo que había defendido en un tiempo lo negaba en otro momento ... pero en general a la mujer y a la escritora la podemos conocer por lo que ella pensaba, sentía y decía de sí misma. He aquí algunos ejemplos, ejemplos que desnudan a ese
ser atravesado por el dolor físico y las separaciones y pérdidas. Lo anterior lejos de debilitarla le dio la fuerza y el temple necesarios para encontrarse con la siempre inoportuna y cruel visita de la muerte con la dignidad y valentía que la caracterizaron.
Empecé a escribir motivada por la pérdida de un hijo. Nadie ni nada me podían consolar de ese dolor. Me puse a traducir un cuento del francés para tratar de fijar la atención en otra cosa; de pronto, sin embargo, me encontré escribiendo algo que no era la traducción, y proseguí. Así salió mi primer cuento. 17
En la misma entrevista dice más adelante: “Sentir que lo han comprendido a uno, que el mensaje ha llegado es uno de los
placeres más grandes que puede haber. Además, hacer crítica, o una investigación, una monografía sobre alguien a quien se ama, es otro placer que sólo el que lo ha
hecho puede decir cuánto disfrute produce. Yo investigué sobre Gilbert0 Owen y puedo decirlo. También tengo un libro sobre Jorge Cuesta que fue mi tesis para titularme de Licenciada en Letras Españolas. Este texto me dio la infinita satisfacción de tratar de penetrar una mente tan rigurosa y un espíritu tan alto como el de mi autor. Escribí sobre Cuesta porque me apasiona la inteligencia. Era el cerebro de los Contemporáneos.” (p.59)
¿Por qué escribía Inés Arredondo? “Del deseo, de la necesidad de morir me libré gracias al amor y la escritura. Escribo para librarme del dolor (físico y de las separaciones) y para encontrar amor, el verdadero amor. Escribir es doloroso, por lo menos al principio. Hay algo doloroso en arrancarse uno sus propias historias y luego poner la distancia crítica para que no quede todo en una anécdota. Parto de experiencias, nunca de lecturas. Toda mi inspiración la he recibido de mi vida.”
Con relación a su obra nunca quiso ser evaluada como escritora femenina; dijo frecuentemente que quería ser tomada en cuenta junto a los escritores, como uno de los mejores narradores de México; si así correspondiera. “Soy una mujer del
17
18 Mauricio Carrera, art. cit.,
Norte y en el Norte las mujeres valemos tanto como los hombres.” l 9
Con el paso del tiempo modificó tal aseveración, así lo deja ver la siguiente nota:
[...I
cuando escribes, ahí sí, tienes que empezar por vencer tu procedencia: por ser mujer naces enuna subliteratura de la que es difícil salir, porque cuesta mucho que te consideren escritor y no escritora, es decir que te tomen en serio.20
Sabemos por las entrevistas que concedió la propia Inés, e incluso por las crónicas de sus seres queridos más cercanos 2 1 (Ana Segovia, Carlos Ruiz, Juan Garcia Ponce, Hubert0 Batis, Elva Carlota Podesta, entre otros), que la escritora sinaloense fue una mujer atormentada. No sólo por padecimientos fisicos (tuvo que operarse cinco veces de una dolencia en la columna, por ejemplo), sino también por intensos dolores emocionales: la pérdida de un hijo recién nacido, la muerte de su abuelo materno y de su hermano predilecto, las constantes separaciones a las que
19
20 Loc. cit.
Margarita Garcia Flores, “Inés Arredondo y La señal”, El Día (México, D.F.), 29 de enero de 1966, p.13.
2’ Si se desea conocer dichas entrevistas se puede consultar la tesis de doctorado de Claudia AlbarrAn, Inés Arredondo: los dos rostros de la escritura, tesis inédita para el grado de doctora, Facultad de Filosofía y
se enfrentó: “El dolor de las separaciones es tremendo. Es el
dolor de la muerte y rompe muchas fibras intimas dentro de uno. Nos hace más duros,
insensible^."^^
Debió alejarse de familiares y amigos, lo que la sumía en profunda pena y la hacía experimentar sentimientos de soledad, vacío y culpa. Todo este cuadro, aunado a intensos dolores fisicos (malestaresestomacales, gastritis, colitis, dolor de espalda) y a insomnios muy frecuentes, l a llevó a abusar de analgésicos, somníferos, antidepresivos e infinidad de medicinas.
A pesar de ese entorno de sufrimiento y dolor, Inis Arredondo vivió plenamente y en todo momento tuvo conciencia de sus actos; incluso fue dueña (como pocos) de la certeza terrible e inequívoca de saber que la muerte se acercaba.
En una de las últimas entrevistas que concedió, hay un claro indicio de esto:
Sí, pienso en la muerte; la espero, y a veces la espero desesperadamente
[...I
caminar no camino, hacer no hago, y pens ar... pienso en la muerte. Prefiero llevar mi dolor con dignidad, con entereza, como he tratado de hacerlo hasta ahora. Sé que me queda poco tiempo, que la muerte seacerca y también sé que me embarga una gran tristeza. 23
La muerte para la escritora debía ser (así se lo confió ella a su hijo Francisco Segovia, meses antes de fallecer) “un acto estético, rápido y tranquilo. Qué mejor día para morir que el día de muertos.” Finalmente murió el dos de noviembre de 1989.
A lo largo de su vida, Inés Arredondo tuvo muchos motivos para morir, pero también muchas otras razones que, a veces y muy a su pesar, la mantuvieron viva desde el 20 de marzo de 1928, día de su nacimiento, hasta las nueve de la noche del dos de noviembre de 1989. 24
Las líneas anteriores, como lo indica el subtítulo,
intentan ser un breve recorrido por los caminos que transitó Inés Arredondo. En toda biografia el que escribe prioriza los
acontecimientos que considera relevantes; en este caso tal decisión corrió a cargo de la propia autora. Fue ella quien se ocupó y preocupó de enfatizar lo que de su vida le interesaba
23 Ema Pfeifer, “Huellas y señales. Entrevista con Inés Arredondo”, La jornada semanal, suplemento cultural de La Jornada (México, D.F.), Nueva
llegara a sus futuros lectores. A veces como guiaos, otras como
un juego de sombras y en ocasiones como un manso y/o rebelde río se han ido entretejiendo las señales de la vida (que tarde o temprano se plasmaron en su obra) de una mujer determinante en las letras mexicanas del siglo XX.
1.2 Inés Arredondo ¿inscrita en l a Generación del Medio
Siglo?
AI acercarnos a Inés Arredondo como escritora, inmediatamente surge la necesidad de asignarle una filiación literaria; al menos es lo que ha sucedido con los críticos y estudiosos que se han ocupado de su obra. Los textos consultados al respecto no dudan en afirmar categóricamente que pertenece a la Generación del Medio Siglo:
Inés Arredondo pertenece a la llamada Generación del Medio Siglo, específicamente a lo que se ha denominado el Grupo de la Revista
Mexicana de Literatura, integrado por escritores como Tomás Segovia, Hubert0 Batis, Juan Garcia Ponce, Juan Vicente Melo, Salvador Elizondo y
24 Claudia
José de la Colina, entre otros, que no sólo
desarrollaron una obra creativa propia, sino una labor crítica sobre distintos campos artísticos (teatro, cine, pintura, música, poesía, cuento, ensayo).” 25
El que los bautizó con el término de Generación del
Medio Siglo fue el historiador Enrique Krauze, 26 y lo hizo para designar a las personas nacidas entre 1921 y 1935 que se fueron dando a conocer en el terreno de la creación artística desde mediados de los años cincuenta.
Corresponde analizar, precisamente, cuáles son los aspectos en cuanto a intereses culturales y similitudes creativas
que le dan un perfil particular a
los miembros del citado grupo, que permitieran (a algunos críticos) asociarlos y aglutinarlos bajo ese denominador común de generación; en este caso del medio siglo.
En su artículo, Claudia Albarrán enuncia los aspectos que definieron a la Generación que nos ocupa: la adopción de una postura contraria a las tendencias nacionalistas de los años cuarenta, sustentada en el cuestionamiento de los presupuestos de la Revolución Mexicana y en la denuncia de las promesas
25
Claudia Albarrán, “La Generación de Inés Arredondo”, Casa del Tiempo
revolucionarias incumplidas por parte del gobierno; el cosmopolitismo que trajo como resultado un enriquecimiento de la labor cultural; el pluralismo que significó la apertura de sus miembros a las expresiones culturales y literarias de otros países; el apoyo de los integrantes de la Generación a escritores jóvenes (tanto nacionales como extranjeros); la participación en diversas instituciones culturales (las más importantes fueron el Centro Mexicano de Escritores y distintas dependencias de la Universidad Nacional Autónoma de México); una marcada actitud crítica frente a la cultura en general; una constante participación (con cuentos, poemas, ensayos, críticas artísticas, etc.) en publicaciones tales como: Revista de la Universidad de
México, Revista Mexicana de Literatura, Cuadernos del Viento, S.Nob, La palabra y el hombre, México en la Cultura, La cultura en México.
Los aspectos anteriores, aunados a que los miembros de la Generación se conocían entre sí (hubo lazos de amistad que se mantuvieron por décadas, como la de Inés Arredondo con Hubert0 Batis y Juan Garcia Ponce, por ejemplo), propició que
en su momento se los acusara de pertenecer a una “élite” a la que era muy dificil de ingresar para otros escritores. Incluso se los llegó a considerar una especie de mafia que se dedicaba a una suerte de red propagandística y de autopromoción.
En este trabajo no pretendo polemizar respecto a si realmente existe o no una Generación del Medio Siglo como tal
2 7 , pero sí quiero dejar constancia de la reflexión a la que me ha llevado esta manera de clasificar (que en última instancia es una forma de etiquetar y segmentar) a una serie de hombres y mujeres que, si bien comparten fechas cercanas de nacimiento y empezaron a darse a conocer a mediados de los cincuenta, también poseen diferencias marcadas en cuanto al resultado de su producción literaria.
Me parece pertinente, en primer término, definir lo que se considera “generación”. AI respecto Ortega y Gasset nos dice que “cada generación es un repertorio orgánico que participa de una cierta sensibilidad colectiva, de una manera semejante de percibir y reproducir el mundo, de ideas y actitudes comunes, de anhelos e intereses compartidos. Que tiene su vocación propia,
su histórica misión de una tarea que le ha sido prefijada.” 28 Para
completar esta definición el estudioso español señala que las
146.
2’ En todo caso, sí es que se abre dicha inquietud, ese tema puede ser objeto
de futuros estudios. Lo que me interesa señalar es el porqué de una Generación del Medio Siglo, si a lo largo del estudio de la literatura en México no encontramos la división en generaciones. Existe, por ejemplo, la
Novela de la Revolución Mexicana o la literatura de la Onda; los
Contemporhneos o los escritores aglutinados bajo el nombre de Poesía en
Voz Alta. Esto es y podemos apreciar, en ningún caso se habla de “generación”.
Ortega y Gasset, Las generaciones y su estudio, cit. por Eduardo Mateo Gambarte, El concepto de generación literaria, Editorial Síntesis, Madrid,
sucesiones generacionales están marcadas por un período de quince años de distancia. Hasta aquí, aparentemente, quedaría claro lo que es una generación.
Pero hay otros estudiosos que, desde otras ópticas -
mucho más críticas y analíticas-, también se han ocupado del tema y lo han cuestionado; tal es el caso de Eduardo Mateo Gambarte quien dedica el libro
El
concepto de generaciónliteraria a reflexionar y proporcionarnos elementos del por qué
no es aconsejable hablar de “generaciones literarias”. En dicho libro el autor sostiene:
Dejaremos claro que el término generación, hoy en día, está cargado de un contenido de lo más variopinto: primero, la pretendida utilidad pedagógica encubre una visión nacionalista de la historia literaria; segundo (las voces y los ecos), el concepto designa realidades diversas, según sea
pasando por otras consideraciones de corte personal de escritores y críticos. 29
Tomando como punto de partida lo expresado por Gambarte, no se puede negar que aplicar el concepto “generación” obedece a intereses económicos y a una ideología reaccionaria y, en última instancia, conservadora. ¿Por qué? Porque son precisamente los que dirigen los designios culturales de un país quienes deciden dividir l a historia literaria en
generaciones; que no es otra cosa que segmentar y encasillar en estancos cerrados. Por otra parte, sabemos que no todos los escritores (y por lo tanto sus creaciones) que surgen en determinado periodo son considerados e incluidos en una generación. Tal es el caso de la Generación del Medio Siglo: hubo otros escritoredas que por las edades y el momento histórico que compartieron podrían haberse sumado, pero a nuestros días sólo llegan los nombres de algunos: los más conocidos o los más difundidos. Y quienes no gozan de la misma suerte no necesariamente es por falta de méritos ni de calidad artística, es por no haber sido elegidos por tal o cual crítico ... Es por demás sabido que en la elección (como dice Gambarte) hay un fuerte componente de subjetividad y gusto personal.
Hablar de generaciones y no partiendo del individuo lo que supone finalmente es primar lo genérico, lo común, la simplificación, lo elemental, lo uniforme, lo tópico, lo reconocible, lo trivial, lo vago, lo fácil, lo acomodable, etc., es procustear la vida y, lo que es más importante, la obra de cada uno de los individuos para mutilar lo diferente, lo vivo, lo personal, lo generoso, lo diverso, lo distinto, lo arriesgado etc., es potenciar el brochazo emborronador frente al matiz clarificador. Subyace en la base del concepto generacional la primacía de lo temático, sobre lo estético. Y es que un autor no pasa a la historia por pertenecer a una determinada generación, sino por su propio ta~ento.~’
Me parecen acertados los planteamientos de Gambarte y
en este punto es necesario ligarlos con declaraciones, observaciones y afirmaciones de los estudiosos que defienden el concepto de Generación del Medio Siglo para hacer notar que
las “generaciones literarias” no pueden ser consideradas espacios cerrados y que hay una continuidad entre los escritores
30
de un mismo país. L o anterior revela que no es empleado con total acierto dicho término.
Ese afán cosmopolita que los reunió como grupo
31, si bien los escinde de un cierto sector de la
literatura mexicana, al mismo tiempo los liga con generaciones anteriores que participaban
también de la misma actitud abierta y plural frente a la cultura, concretamente: el Ateneo de la Juventud, el grupo de Contemporáneos y, más tarde, la generación de Taller y Tierra Nueva, creando así lo que podríamos llamar una “continuidad en la diferencia” que ha sido también una constante en nuestras letras. 32
Entonces, si hablamos de una continuidad, ¿por qué
encasillar a un grupo de escritores con el concepto cerrado de generación? Uno de sus miembros dice al respecto: “ ... cada uno
de los miembros de esta supuesta generación ha alcanzado responsabilidad y compromiso con el arte.” 33
3 1
El subrayado es mío y demuestra que se usa indistintamente “generación” y “grupo”. El concepto “grupo” es menos rígido y da entrada a mayor cantidad de gente. Aunque el Único elemento agrupador sea, aparte de lo temático, el tiempo histórico en que a los escritores les tocó nacer y formarse. 32 Armando Pereira, La Generación de Medio Siglo, IIFL, UNAM, México,
33 Juan Vicente Melo, Juan Vicente Melo, Empresas Editoriales, México, 1966, pp. 42-43. El subrayado es mío.
A Inés Arredondo no se le puede homogeneizar con el resto de sus compañeros, así lo demuestra la siguiente afirmación: “...la separaba del resto de sus coetáneos: la recurrencia en el análisis de las relaciones familiares.” 34
Incluso la propia Inés Arredondo opina, en una entrevista, de su generación:
Mi generación se reducía a las cuatro personas que hacíamos la Revista Mexicana de Literatura:
Garcia Ponce, Melo, De la Colina y yo. Querámoslo o no, los cuatro recibimos -¿se puede decir influencia?- por lo menos de la crítica y la enseñanza de rigor de Tomás (Segovia), é1 nos enseñó a leer de otra manera
[...I
Y no es justo que ahora se lo regateemos.” 3 5Debido a rencores, envidias y malos entendidos, los miembros de este grupo, que se aglutinaban en publicaciones y cargos administrativos (sobre todo de la Universidad), alrededor del año de 1967 debieron renunciar a dichos empleos. Este fue el fin de esta supuesta generación (no olvidkmos que al año
34
Graciela Martinez Zalce, Una poética de lo subterráneo: la narrativa de
Inés Arredondo, CNCA, México, 1996, p. 12.
Ambra Polidori, “Inés Arredondo: ‘La sensualidad abre el misterio y el deslumbramiento”’, Sábado, suplemento cultural de Unomásuno (México,
siguiente sucedió el trágico 68, que significó una revolución en el terreno político, cultural e ideológico del país). Lo que vendría después,
Garcia Ponce lo definió claramente: “Todos fuimos aplastados por las crisis personales.” 36
La intención de estas líneas es reflexionar acerca de la pertinencia de hablar de una Generación del Medio Siglo y de si, a Inés Arredondo, se le puede realmente inscribir dentro de ella. Es innegable que hay preferencias literarias y estéticas comunes a este grupo de escritores, como la preocupación constante en sus textos sobre la transgresión, las perversiones, la soledad, la deshumanización, el erotismo, la sexualidad, la pasión y, en general, la ruptura con lo establecido. También es innegable que se unieron en torno a varias publicaciones, en especial a la
Revista Mexicana de Literatura, y desde allí dieron a conocer parte de su obra y de sus preferencias y postulados estéticos.
mi juicio, que mejor que hablar de generación es hablar de determinados escritores y no negarles su carga de individualidad irrepetible y particular. O dicho de otra forma: siempre será mejor hablar de la escritora Inés Arredondo con relación a lo que ella vivió, produjo y escribió.
1.3 Publicación y repercusión de su obra.
La producción literaria de Inés Arredondo consta de treinta
y cuatro cuentos, repartidos en tres libros que fueron publicados en el periodo comprendido entre 1965 y 1988.
A lo largo de esos veintitrés años su labor creativa se extendió también al campo de la crítica literaria; tradujo algunos de sus relatos; colaboró en revistas, suplementos literarios, periódicos; participó en la adaptación de “Mariana” y “La sunamita” para guiones cinematográficos; concedió un sinnúmero de entrevistas; fue coordinadora de talleres de lectura y redacción; impartió conferencias en universidades de México y del extranjero; grabó algunos de sus escritos para la colección de discos Voz Viva de la UNAM; dio clases en varias universidades; publicó ensayos e investigaciones acerca de escritores que le revestían particular interés a su paso por la
36 Sergio González Levet,
Coordinación de Humanidades de la UNAM; fue becaria de instituciones culturales; trabajó activamente como miembro de la mesa de redacción de la Revista Mexicana de Literatura; escribió guiones para la radio y la televisión comercial; fue redactora de varios diccionarios; escribió dos cuentos infantiles; confeccionó su verdadera historia (autobiografia).
Entre ese ir y venir de la vida a la literatura y de la literatura a la soledad supo darse el tiempo y el espacio suficiente (y necesario) para encarar esas otras actividades -que no por privadas dejan de ser menos importantes y trascedentes-: f i e madre, abuela, esposa, mujer enamorada, amiga, compañera de la vida y sus avatares y, sobre todo, fue un ser humano pleno que supo vivir y morir con dignidad ..., comprometida con sus convicciones, entre otras la de escritora de cuentos (género al que siempre fue fiel).
El primer libro de cuentos de Inés Arredondo se publicó en 1965 en la Editorial Era. Consta de catorce relatos reunidos bajo
el nombre de La señal, título por demás sugerente y que nos habla precisamente de esa “señal” que la autora tuvo que esperar treinta y siete años para poder así lanzar a la luz sus primeros escritos.
La señal está dedicado a su abuelo, Francisco Arredondo, que como ya dijimos fue una figura muy importante en la vida
de la escritora. Diez de los cuentos que conforman este libro habían aparecido anteriormente en la Revista de la Universidad,
en la Revista Mexicana de Literatura, en el suplemento de
Ovaciones y en el Anuario del Cuento Mexicano. 37
En La señal ya se encuentran prefigurados los temas que serán una constante en el resto de la producción arredondiana: el valor de l a mirada como punto de encuentro, partida y desencuentro; la dificultad de los vínculos familiares, la necesidad e imposibilidad (en la mayoría de los casos) del amor; la complejidad de las relaciones humanas que en ocasiones están cruzadas por celos, deseos incestuosos, perversiones y locuras; la búsqueda desesperada -y por momentos infructuosa- del otro; la pasión y la muerte. 38
La acogida que tuvo en su momento este primer libro de la
escritora sinaloense fue de beneplácito por parte de la crítica. Bien podrían resumir lo anterior las palabras de su amigo de toda la vida, Huberto Batis: “Un libro que hay que atesorar.” 39
37
Es importante seaalar que “Estío” - uno de los cuentos que analizaré en esta tesis- se publicó por primera vez en 1962 en el Anuario del Cuento Mexicano. El otro cuento que trabajaré es “El árbol” y, junto a los tres relatos restantes, apareció por primera vez precisamente en el libro La señal, en
1965.
a profundizar en el libro La señal, por tal motivo en estas líneas sólo dejar6 esbozados algunos puntos para abordarlos más adelante.
Siempre (México, D.F.), no. 649, 1’ de diciembre de 1965, p. XVI.
38
En el siguiente capítulo del presente trabajo hay un apartado que se dedica
39 Huberto Batis, “Los libros al día”, en
Otro de sus amigos, a los pocos meses de la publicación de La señul, escribió:
En La señal nos encontramos ante un realismo estricto y voluntario, pero que de acuerdo con las auténticas exigencias del estilo, es capaz de elevarse hasta ser un realismo de las esencias capaz de llevarnos hasta ellas mediante el puro tratamiento en profundidad, hacia adentro, buscando su verdadero sentido, de una historia. Mediante él, Inés Arredondo se nos muestra como una espléndida escritora que tiene algo que decir y sabe cómo decirlo. 40
Pero las reacciones ante la aparición del primer libro de Inés Arredondo, no sólo provinieron del ámbito literario. En el terreno familiar e incluso en la ciudad que vio nacer a Inés también causó revuelo.
Y es que, cuando La señaZ llegó finalmente a su ciudad natal, produjo en la mayoría de la gente que la conocía una reacción descabellada. Como
40 Juan Garcia Ponce, “Inés Arredondo: ‘La sefial’ la revela como una
espléndida escritora ”, La cultura en México, suplemento de Siempre
la propia Inés explica, algunas de las historias que ella narra en el volumen las había escuchado de niña y tenían que ver con la vida intima de reconocidas parejas y familias sinaloenses (muchas de ellas, amigas de sus padres), quienes, al leerlo, inmediatamente se sintieron identificadas con los personajes. La lectura provocó que las preguntas volaran de boca en boca en busca de las personas “de carne y hueso” que habían dado pie a las historias; que las mujeres que habían servido de “modelo” para crear algunos personajes como Olga, la Sunamita o Mariana se encerraran en sus casas a piedra y lodo, y que la mitad de la sociedad de Culiacán se viera envuelta en una madeja de rumores, sospechas y dudas. 41
Con relación a la reacción que produjo en la familia, sostiene Claudia Albarrán:
Así La señal se volvió, en pocas semanas, uno de los libros más comentados del momento [... J por lo que en é1 se narraba: infidelidades, muertes,
41
relaciones tormentosas, incestos. Si el libro
motivó este revuelo en Culiacán, fue mucho más herte el impacto que produjo en la puritana madre de Inés, quien nunca logró entender cómo su hija -recatada y pulcra estrella de los recitales escolares- se convertía de pronto, y debido a ese librito de “nota roja”, en la figura más nombrada del momento
[...I
éste fue sólo el inicio de lo que más tarde se convertiría en una dificil relación entre madre e hija. 42Con respecto a su primer libro, en una entrevista de 1986 (a ventiún años de su publicación) las palabras de Inés
Arredondo suenan diáfanas y vigentes. Quién mejor que ella para decimos qué significó La señal:
Espero que se cierre un ciclo que empezó con un
gesto inocente de una muchacha provinciana a quien le van a quitar el novio. Esto empezaba en mi primer cuento, porque yo siempre quise saber qué era la pureza y qué era la prostitución. Saber del amor
[...I
Creo que el amor salva todo. .. ungran amor salva siempre los avatares si se toma
de una manera pues casi diría mística
[...I
Espero que el binomio pureza-prostitución me deje en paz para poder intentar otros caminos. Pero ellos me han enseñado caminos nuevos en mis viejos caminos. Por eso no aseguro que no siga escribiendo cuentos nuevos por los mismos caminos, porque me han dado ideas nuevas y eso es sumamente peligroso.43Me parece importante señalar que el binomio pureza- prostitución, nunca abandonó a la autora sinaloense. En Río
subterrúineo y Los espejos podemos encontrar cuentos con esta temática, tal es el caso de “Las mariposas nocturnas” y “Sombra entre sombras”, respectivamente.
Tuvieron que pasar más de diez años (catorce, para ser exactos) entre la publicación del primer y el segundo libro de la narradora sinaloense. Río subterráneo fue publicado por primera vez en 1979 por la editorial Joaquín Mortíz y está dedicado al doctor Carlos Ruiz.
Los años de aparente silencio, en realidad fueron fructíferos en cuanto a la gestación, elaboración y madurez de los doce relatos que comprenden este segundo volumen.
43
Javier Moiina, “Un gran amor salva todos los avatares: Inés Arredondo”,
Respecto a Río subterráneo - el mismo año de su aparición- sostuvo InésArredondo:
Entre La señal y Río subterráneo no podría hablar de continuidad sino de postura. Están escritos desde la misma postura que es cazar la señal, y a través de una historia encontrar el sentido trascendente de la misma [...I En resumen quizá mi temática ha variado por lo menos un poco -un bastante diría yo-. Los relatos de La
señal son todos historias de amor, y en Río
subterráneo sólo dos, pero yo sigo en la misma
línea. He buscado, eso sí, diferentes estilos. Tú verás que Río subterráneo no tiene la unidad en cuanto al estilo que La
Con relación a la opinión vertida por Arredondo, es necesario apuntar nuestro punto de vista al respecto. En primer lugar, al afirmar que los relatos de La señal todos son historias de amor hay que aclarar que la autora maneja
Elena Unutia, “Premio Villaurmtia en prosa. Entrevista a Inés Arredondo”,
en un sentido muy amplio el término amor. Normalmente se entiende como una unión lograda y feliz, nada más alejado de lo que ocurre en cuentos tales como “Mariana”, flamingo^^^ y “Estar vivo”, por ejemplo. En segundo lugar, y teniendo en cuenta lo anterior, considero que Río subterráneo es un libro que sí posee una unidad en cuanto al estilo tan definido y característico de Arredondo. Los cuentos comprendidos en ese volumen continúan con los temas que han preocupado a ’la escritora a lo largo de su producción literaria: la soledad del ser humano y la imposibilidad de lograr el amor y llegar a la felicidad, las perversiones, el binomio pureza-prostitución, la locura, etc.
Con Río subterráneo obtuvo el Premio Xavier
Villaurrutia, en 1979. Inés Arredondo poseía una postura clara y contundente respecto a los reconocimientos:
Recibir el premio fue muy grato. También he tenido otros reconocimientos. Pero en el fondo es algo que no me llega. No soy vanidosa. Los premios no me ayudan a vivir. Escribir, sí. Los
premios los agradezco, me encantan, pero preferiría cambiar un premio, cualquier premio, por la posibilidad de escribir otro cuento. 45
De los doce relatos que comprenden Río subterrúneo,
siete se abocan a tratar la relación con el otro/los otros y cinco se preocupan por el tema de la pareja y la comunicación que entre los integrantes de la misma se puede entablar a partir de las miradas que se cruzan, se encuentran o se pierden. No hay que perder de vista que la mirada, en la narrativa de Arredondo, es una constante que adquiere un papel relevante. Todos sus personajes tienen una acción única, primordial y constitutiva al mirar y ser mirados. Así sucede con los cuentos “Año Nuevo” y “2 de la tarde”.
A través de los cuentos “Las muertes” y “Los inocentes”, la escritora reflexiona sobre el tema político y sobre la injusticia y la paradoja de los diferentes tipos de muertes. Está es una
diferencia con relación a sus otros dos libros: sólo aborda el tema político en Río subterráneo.
En la cuentística arredondiana, el tema de la locura se encuentra magistralmente tratado a partir de la historia de una familia, de su vida y de sus muertes en el cuento que da nombre a todo el libro “Río subterráneo”. No debemos dejar de lado el carácter simbólico de los tres títulos de los libros de Arredondo.
46
A este segundo libro la crítica también le ofreció una cálida acogida: “Inés Arredondo, autora de amplio y justo
prestigio, ratifica plenamente sus virtudes narrativas en su reciente libro titulado Río subterrcineo. ” 47
A los cuentos de Río subterrcineo, fue también Hubert0 Batis quien les dedicó una reflexión crítica y profunda. Sus palabras demuestran que es un conocedor acucioso de la obra de Arredondo:
[.. .] en Río subterrcineo profundiza en el problema
metafisico del mal como no-ser, en esa dialéctica
amorosa en que el romanticismo centró la cuestión: la lucha del Espíritu con la naturaleza, y del iracundo deseo
de plenitud con el amor de iguales que renuncian a su ser para olvidarse en el otro y reencontrarse en la posesión perfecta
C...]
Quizá sólo los seres enamorados, o inteligentes hasta la locura, del mundo que aquí se crea alcancen la pureza para enfrentar esa misma cosa que son el cielo y el infierno para quienes buscan lo que está delotro lado del límite
[...I
Literatura de compromiso moral y estético, sabe que la belleza y el bien nos vienen de otro [...I 4847 Miguel Donoso Pareja, “Río subterráneo”, El Día (MCxico, D.F.), 3 1 de
enero de 1980, p. 12.
subterráneo, Joaquín Mortiz, México, 1979. 48
Los temas que transitan en los cuentos de Río
subterrúneo son: la muerte, la venganza, el suicidio, la
enfermedad, la mutilación, la locura, la muerte, el abandono - propio y el de los demás para con sus semejantes-, las perversiones. Lejos queda ese edén que sirvió de marco para algunos cuentos de La señal; ahora la degradación, la corrupción y el desamor en todas sus formas son los que enmarcan estos doce relatos.
Naturalmente, además, siempre es bueno regresar a lo que la propia Inés opinaba de sus libros:
Hay temas que vuelven una y otra vez en los relatos de Río subterrbneo: la locura, el
desencuentro amoroso, la necesidad de ser en la mirada del otro que yo creo no es otra cosa que la necesidad de ser simplemente, de existir, porque no se puede ser a solas, se necesita un reconocimiento. El conocimiento ya lo tienes, pero necesitas que alguien te reconozca [.. .] La felicidad no es descriptible y una pasión amorosa realizada no puede escribirse, ni siquiera desde la locura desde la que yo he escrito estos cuentos
[.
.
.] Es el libro de una loca, para locos [. . .] 4949
El tercer -y último- libro de cuentos de Inés Arredondo,
titulado Los espejos (dedicado a sus amigos Batis, Garcia Ponce y Vicente Melo), fue publicado también por la editorial Joaquín Mortiz y apareció en 1988. Nueve años lo separan de Río
subterráneo y veintitrés de La seuial. Como dije en páginas
anteriores, esos años estuvieron cruzados por innumerables trabajos, separaciones, rupturas, encuentros y desencuentros. un terrible dolor fisico y un profundo dolor emocional. Tal vez este último aspecto fue lo que realmente marcó a Inés Anedondo: sufría y le dolía la vida. De ese dolor se agarró y sacó fuerzas para sobreponerse a las constantes depresiones y asirse de la escritura que fue lo que realmente la salvó y le dio sentido a esa existencia atormentada y herida.
A
muchos la escritura no sólo los salva sino también los redime y hace perdurar.No es el afán -ni cometido- de este trabajo incursionar en la vida de Inés Arredondo como ser humano, es decir, juzgarla en la esfera de lo privado; si me remito a ella es por
personales la hayan influido. Éstas, con el paso del tiempo, serán sólo el recuerdo de los seres que amó y aún la sobreviven.
También en el año de 1988, Siglo XXI Editores decidió
reunir los relatos de la autora 50 y publicar sus Obras completas
. Y en noviembre del mismo año se le ofreció un homenaje en
5 1
el Festival Cultural de Sinaloa.
El tercer volumen de relatos de la narradora está integrado por ocho cuentos. Al igual que en los dos libros anteriores, la dimensión de los cuentos es variable: oscila entre las dos y las veinticinco cuartillas; también al igual que en los otros libros, algunos de los textos que lo integran se habían publicado antes en revistas y suplementos culturales.
La crítica, como ya estaba acostumbrada, recibió un libro marcado por la calidad literaria característica de Arredondo y marcado también por sus obsesiones y constantes: el erotismo, la perversión, la sexualidad, las relaciones familiares. Con relación a lo anterior y para mostrar una clara diferencia respecto a los dos libros previos, en su tesis Albarrán sostiene:
[...I
esta voz madura de la escritora se refleja en dos aspectos estrechamente relacionados entre sí:50 Es pertinente resaltar que no se recopiló todo lo escrito por Inés Arredondo (faltan sus dos cuentos infantiles y su estudio sobre Gilbert0 Owen, por ejemplo) , ademhs no es una edición crítica ni analítica de su obra.
en el desenlace de los cuentos de Los espejos se observa la completa anulación del castigo, de la culpa, del sentido trágico que antes estaba presente en varias narraciones de La señal y Río
subterrúneo. En Los espejos los protagonistas han
asumido su vulnerabilidad, la maldad, la muerte, la sexualidad como algo natural y buscan allí un resquicio para realizarse, de aquí que los finales
de la mayoría de los cuentos hayan abandonado el maniqueísmo que caracterizaba a algunos cuentos de La sefial. En segundo lugar la pérdida de dramatismo en los finales conlleva a la anulación de la polaridad, de las paradojas y de las ambivalencias de aquellas nociones (bien-mal, cordura-locura, inocencia pureza, sol-sombra, día-noche) que a Arredondo le habían servido de piedra angular para la construcción de sus primeros cuentos. 52
El maniqueísmo al que se refiere Albarrán es, en mi
opinión, más complejo que una simple oposición bueno-malo. Trasciende al terreno de la conciencia de los personajes y se instala en los deseos y motivaciones más profundas. Así sucede
52
con “Estío”, por ejemplo. El verdadero problema de la protagonista no es decidir si su deseo incestuoso está bien o mal, de antemano sabe que no es correcto. La lucha la entabla con su conciencia al tratar de alejar esa pasión incontenible que experimenta hacia su hijo.
Al momento de su recepción, las reseñas, comentarios y análisis no se hicieron esperar. Me parece lúcido y esclarecedor el comentario de Rose Corral:
[...I
múltiples afinidades, hondas y secretas correspondencias que confieren a su mundo unidad, coherencia[...I
Pero en este último libro se abre paso también, en buena parte de los cuentos, una voz distinta, más sosegada y equilibrada, que tal vez tentativamente podríamosdefinir - e n espera de un término más apropiado- como una voz de sabiduría. Sabiduría, en algunos
“Sombra entre sombras”, es posible oír esta voz
otra. 53
Esta sabiduría ancestral a la que alude Rose Corral, tiene que ver con la experiencia que van adquiriendo los personajes. Experiencia que en ocasiones se mezcla con resignación: no poder --o no querer- enfrentar a un mundo lleno de contradicciones e injusticias; injusticias que no se pueden explicar. Así sucede con el cuento “Lo que no se comprende”, por ejemplo.
No podía faltar el comentario de uno de los compañeros de Inés Arredondo en las letras, en el gusto por la escritura y en algunos sinsabores de la vida, el escritor Juan Vicente Melo:
El tercer libro de “cuentos” de Inés Arredondo confirma el sitio primerísimo que ocupa esta inventora de la realidad en el panorama viviente de la literatura de habla española del siglo X X . .. 54
53 Rose Corral, %obre los espejos”, Casu del Tiempo (México, D.F.), vol.
IX, no. 86, junio de 1989, p. 48.
Juan Vicente Melo, “Inés Arredondo: firmeza de espejo”, La jornada de los libros, suplemento de La Jornada (México, D.F.), 26 de noviembre de 1988, p. 4.
Qué mejor para terminar este recorrido por los libros de Arredondo que las palabras de Melo: “Inés Arredondo: firmeza de espejo.” 55
2 . ~ 0
S I M B ~ L I C O
COMO ELEMENTO
ESTRUCTURANTE
EN
LA
OBRA DE INÉS
ARREDONDO
Los símbolos han permeado la historia cultural, filosófica, religiosa, social y política de la humanidad. Desde sus origenes, el hombre ha simbolizado los fenómenos que lo circundan. Tratar de definir el concepto de símbolo, para posteriormente aplicar la hipótesis que el libro La señal, de Inés Arredondo funciona como una unidad simbólica, es el cometido de este
capítulo.
2.1 Diversos acercamientos a l tratamiento de lo simbólico.
Para poder incursionar de lleno en el tema que nos ocupa, que es tratar de realizar un acercamiento al libro La señal como una unidad simbólica, es necesario intentar definir lo que se entiende
por símbolo.
En todo sistema humano, ya sea éste linguo-semiótico o los que se dan a través de la historia de la cultura, se impone una definición --o aproximación- a la idea que cada cual posee de
símbolo.