UNIVERSIDAD
A U T ~ N O M A
METROPOLITANA
UNIDAD
IZTAPALAPA
DIVISION DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
DEPARTAMENTO DE FILOSOFiA
TÍTULO DE TESIS:
ARQUEOLOGIA Y GENEALOGIA:
UNA TEORfA POSITIVA DEL PODER
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EN LA OBRA DE MICHEL FOUCAULT
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PRESENTADA POR:
PARA OBTENER EL GRADO DE:
LICENCIADO EN FILOsOFíA
ASESOR: DR. GUSTAVO LEYVA MARTINEZ
ARQUEOLOGIA Y GENEALOGIA:
UNA TEORÍA POSITIVA DEL PODER
EN LA OBRA DE MICHEL FOUCAULT
Í N D I C E
A MODO DE PRESENTACIóN INTRODUCCI~N
I. UNA ESCUELA PARA FOUCAULT
I. 1. La "escuela" de Annales
1.2. La Historia de la Ciencia 1.3. El Estructuralismo
i11
VI
1 1
6
20
11. HACIA UNA ARQUEOLOGÍA DEL SABER 42
11.1. De una Arqueología de las Ciencias Humanas
a una Arqueología del Saber. 42
11.2. Del Orden del Discurso 53
111. PARA UNA GENEALOGÍA DEL PODER/SABER 59
111.1. Sobre Nietzsche, la Genealogía y la Historia 59
111.2. De la Positividad (el Saber) del Poder 68
IV. FOUCAULT Y LA TEORÍA SOCIAL 79
A MODO DE PRESENTACIóN
La filosofía de Michel Foucault transcurrió por diferentes
etapas y tópicos a lo largo de su vida. Es común ver el nombre de Foucault relacionado con diferentes corrientes del pensamiento
histórico y filosófico como la epistemología, el estructuralismo, el postestructuralismo y el marxismo, e incluso con diferentes
disciplinas como la historia y la psicología; y cómo no pensar a la par del pensamiento foucaultiano en Nietzsche y más
tardíamente en la teoría social y la teoría crítica. Sin embargo, para situar metodológicamente la filosofía de Foucault, y en primera instancia lo que 81 denominó como "análisis
arqueológico", se hace necesario llevar a cabo una breve revisión de los vínculos que éste filósofo francés tuvo con las
disciplinas y corrientes antes mencionadas y ver de qué manera se da un desplazamiento o evolución de su pensamiento hacia lo que
posteriormente se conocerá como "genealogía" y teoría del poder, que finalmente tendrá algunas implicaciones con la Teoría Social y la Teoría Crítica.
La revisión de algunos datos biográficos nos ayudarán, en primer lugar, a ubicarlo en el contexto histórico y filosófico francés' , al mismo tiempo nos proporcionará algunas ideas
directrices que servirán de guía para el presente trabajo. Paul-Michel Foucault nació en Poitiers, en 1926, en una familia de clase media. Sus primeros estudios los realizó en una escuela jesuita. Al final de la Primera Guerra Mundial el joven Paul-Michel estudiaba en el Lycée Henry-IV, en París, preparando su examen de ingreso para una de las grandes 6coles francesas, la
Ecole Normale Supérieur. Ahí y en la Sorbona de París estudió con Jean Hyppolite, interprete y traductor de la Fenomenologia del espíritu de Hegel, también con el historiador de la ciencia Georges
Canguilhem y con el que sería fundador del marxismo
estructuralista, Louis Althusser. En 1 9 4 8 recibió su diploma de filosofía, y en ese mismo año se graduó como nortnalien. Se afilia al Partido Comunista Francés con el que rompe un afio después, en
'
.
E r i b o n , Didier. Michel Foucault (1926-1984). B a r c e l o n a , E d . Anagrana, 1 9 9 2 .1 9 5 1 . Durante ese mismo periodo estudia psicología en el Instituto de Psicología de París, se vuelve hacia la
psi.copatología, disciplina en la que publica su primer libro en
1 9 5 4 , Maladie mentale et psychology, bajo la influencia de la fenomenología existencialista de Heidegger. Imparte clases durante cuatro años en el departamento de francés de la
Uni.versidad de Varsovia y Hamburgo. Durante su estadía en Alemania logra terminar su largo estudio sobre la locura con el que obtiene su doctorat d'etat.
Hacia 1 9 6 0 dirigió el Departamento de Filosofía de la
Uni.versidad de Clemont-Ferrand en Auvernia. En 1 9 6 6 se publica su libro Las palabras y las cosas, que desde el principio fue considerado como un libro muy cercano al estructuralismo, entonces en pleno
apogeo. A finales de la década de los sesenta enseña filosofía en la Universidad de Vincennes y en 1 9 7 0 obtuvo la cátedra de
Historia de los Sistemas de Pensamiento en el Collége de France -cargo anteriormente ocupado por Jean Hyppolite. Además de sus
act:ividades docentes, Foucault dicta conferencias en las que
mostraba cierta militancia izquierdista; fue editor del semanario de izquierda libération; impulsó reformas a las leyes carcelarias a través de su Grupo de Información sobre las Prisiones. Durante est:e periodo también tuvo una estrecha relación con historiadores, antropólogos y sociólogos que forman o llegarán a formar parte de la "escuela" o movimiento de Annales'.
En ocasiones, Michel Foucault manifestó no tener vínculos, ni pertenecer a las corrientes del pensamiento en boga, como el est:ructuralismo, el marxismo o el freudismo3, él, nos dice, no usa1 ninguno de los métodos, conceptos o términos que son claves
en lo que se ha denominado como "análisis estructural". En vez de eso, Foucault declara cual será el objetivo de su labor
filosófica e historiográfica: escribir la historia del presente4.
.
A l respecto, vease Burke, Peter. La revolucibn historiogr&fica francesd. L a escuela de losAnnales 1929-1984. Barcelona, Ed. Gedisa, 1984.
3 . Véase la entrevista de Gerard Raulet a M. Foucault, "Critical theory/intellectual history", en Michei Foucault. politics. philosophy, cultur-e. Interviews and
other writings 1977-1984. New York, Reutledge, 1988, p á g s . 17-46.
4 . Esta expresión aparece en una entrevista con Bernard-Henri Levy "Power and
s e x " , en Michel Foucault. op.cit., págs. 110-124.
La pretensión es encontrar los soportes conceptuales de algunas practicas que son claves de la cultura moderna, tratando de ubi.carlas en una perspectiva histórica, tal como aparece en sus textos históricos más importantes. Cabe señalar que la tarea
foucaultiana se basa en una reflexión filosófica sobre la
historia, tal como se muestra en textos como Historia de la locura en la época clasica ( 1 9 6 1 ) , El nacimiento de la clínica ( 1 9 6 3 ) , Las palabras y las cosas
(19166 ) , La arqueología del saber ( 1 9 6 9 ) , Vigilar y Castigar ( 1 9 7 5 ) e Historia de la sexualidad, vol. 1 ( 1 9 7 6 ) .
De manera muy breve trataré de esbozar cuál fue el proyecto foucaultiano de crítica histórico-filosófica de los últimos años. Bas,icamente tenía dos objetivos distintos pero complementarios, a saber: el primero consistía en la identificación de las
condiciones de posibilidad históricas del ascenso de la Razón en 0cc:idente; el segundo era llevar a cabo un análisis del momento presente, es decir, lo que se busca es indagar cuál es la
situación (nuestra situación) actual con respecto a la ascensión de la racionalidad como guía y espíritu que alienta a la cultura mod.erna. Su tema es, entonces, la historia de la razón, de la
racionalidad en sus diferentes formas de presentarse tales como la ciencia, la técnica y la organización política5.
En lo sucesivo, el objetivo del presente trabajo será el
tratar de explicar (sin pretender agotar l o s temas) cómo es que Fou.cault logra o no cumplir con tales objetivos, cuáles son l o s
med.ios que utilizó, y las implicaciones que eso conlleva, de tal manera que se logre hacer inteligible su labor.
5 . 'Véase sobre todo el primer curso de 1983 en el College de France, "¿Qué es la I:lustración?", en Foucault, M. Saber y verdad. Madrid, Ediciones de la Piqueta,
págs;. 197-207.
Un trabajo de investigación que busca, en primer lugar, dar una visión panorámica del pensamiento de uno de los filósofos más representativos de nuestro siglo, requiere de una explicación, y a la vez, de una inserción en el contexto de aquellas
producciones intelectuales que le dan sentido. Tal es el caso del filósofo francés Michel Foucault.
Los trabajos de este pensador han ayudado a crear un panorama conceptual que permite comprender (por lo menos en parte) los problemas de las sociedades actuales. De ahí que el interés del presente trabajo sea tratar de mostrar que las líneas trazadas por este filósofo se unen en muchos casos a las
corrientes actuales del pensamiento crítico, en particular, a las teorías sociales y críticas, y cuyo camino ha sido marcado por
los pensadores clásicos de las ciencias sociales -Weber, Marx, Durkheim. No pretendo mostrar que el pensamiento foucaultiano sea una continuación de los de éstos, pero sí, que en algunos casos muestra una gran similitud.
El compromiso personal de Foucault siempre ha estado en estrecha relación con su proyecto intelectual. Los problemas que plantea tienen una relación directa con el presente (el suyo y nuestro). La "genealogía" pretende conducir el analisis de las problemáticas a partir de la cuestión presente, tal como se EkUeStra en una entrevista con F. Ewald de 1 9 W 6 .
E l proyecto histórico y filosófico de Foucault se puede
Sintetizar en tres dimensiones, a saber, a ) como una ontología de rlOSotros en relación a la verdad por medio de la cual nos COnStitUimOs en sujetos de conocimiento, b ) como una ontología
histórica de nosotros en relación al poder por medio del cual nos constituimos como sujetos que actúan sobre l o s demas Y, c ) como
una ontología de nosotros en relación a la ética por medio de la
O . Entrevista de FranCois Ewald a M. Foucault, "El interés por la verdad", op. cit., págs. 229-242.
cual nos constituimos en agentes morales7.
Saber, poder y ética resumen los ámbitos de interés de
Foucault, todos en conjunto forman un cuerpo teórico coherente cimentado en el interés por la verdad, la búsqueda de las
condiciones de posibilidad de los discursos y las prácticas de la
vida social. Sobre todo los dos primeros ámbitos serán el punto a tratar en el presente trabajo.
Hacia 196 6 , año de pub1 icac ión de Las palabras y las cosas su tra.bajo estaba muy próximo a los de Lévi-Strauss, Lacan y
Dumezil. También, en otras ocasiones reconocerá su deuda y
cercanía con G. Canguilhem y G . Bachelard, precursores en Francia de la historia y filosofía de las ciencias. Del mismo modo, sentirá una gran simpatía por las teorías del que será miembro y fundador del marxismo estructuralista francés L. Althusser; también entablará una ferrea lucha contra algunos postulados de historiadores de la llamada "escuela" de los Annales (cap. I).
Foucault fue un pensador que consideró que el trabajo teórico se lleva a cabo en plural, en el seno mismo de las
relaciones y movimientos sociales, en este sentido, los problemas teóricos de los que se ocupa no implican un distanciamiento del ámbito de lo político, sino por el contrario, se da cuenta de
que "en la actualidad toda forma de acción política no tiene más remedio que articularse estrechamante con una rigurosa reflexión teórica" 8 .
Frente al humanismo y una imagen de la sociedad en la que no tienen cabida las tensiones o son neutralizadas, Foucault decide
"ba,jar" a las profundidades de la vida social para analizarla, mostrando que, por ejemplo, las "casas de trabajo" surgen para encerrar a pobres y vagabundos, y que constituyen la forma común de muchas instituciones de encierro, a modo de pequefios
"archipielagos" del espacio social,
Las cárceles, l o s hospitales, los manicomios, la dominación corporal, las definiciones sociales del sexo y otros territorios
7 . Entrevista de H.L. Dreyfus y P. Rabinow a M. Foucault, "El sexo como moral", ibidem, págs. 185-195.
'.
Entrevista de Jean-Pierre El Kabbach a M. Foucault, "Foucault responde a Sarte", ibidem, pág. 45.han sido sometidos a un análisis genealógico permitiéndo
comprender un poco mejor el presente. La obra de Foucault cobra una. dimensión crítica dado que analiza l o s mecanismos y campos de la vida social en relación a los movimientos sociales y sus luc,has (cap. I 1 1 y IV).
La filosofía de Foucault rompe con las seguridades
tra,dicionales y muestra su labor intelectual como una destrucción de las evidencias y las universalidades de la historia y la
filosofía, acercándose, con esto, a historiadores de la ciencia como Gaston Bachelard y George Canguilhem (cap. I).
Sin embargo, la labor foucaultiana resulta de algún modo
inclasificable, en la medida en que atraviesa la filosofía, la historia, las ciencias sociales y la epistemología. Y lejos de acoplarse a l o s criterios vigentes que rigen el terreno científico, analiza las condiciones de posibilidad de su formación y funcionamiento, así como de las formaciones discursivas que gobierna muchos ámbitos de la vida social,
económica, política, cultural, etc. Foucault ha insistido de
manera reiterada en la manera como la crítica de la continuidad histórica implica el cuestionamiento de la primacía del sujeto y de la conciencia en la explicación de los procesos sociales (cap.
11).
Finalmente, veremos que la obra foucaultiana se inscribe en
el interior de la ruptura epistemológica marxista que considera a la teoría como un instrumento de intervención en la vida social. Para Foucault, surge la necesidad de identificar y analizar las
zon'as en donde se articula la dominación, la violencia, y por lo tanto el sufrimiento y las resistencias sociales.
Una teoría del control social basado en el estudio socio- histórico de las condiciones de producción y transformación de
los mecanismos de poder-saber, tiene que estar precedida por una historia de las categorías del pensamiento y conocimiento, es
dec:ir, por una investigación sobre la demarcación y purificación de los conceptos en tanto que instrumentos de conocimiento. En tal situación la genealogía encuentra las condiciones de
posibilidad de una epistemología material: la arqueología del
saber (cap. 111). La arqueología del saber es el intento de
establecer un conjunto de condiciones en las que se ejerce la fun.ción enunciativa.
La arqueología del saber y la genealogía del poder constituyen dos campos de investigación susceptibles de
integrarse para analizar las prácticas científicas y las formas de control social. A s í la obra de Foucault y su aguda mirada que hace visibles aquellas zonas sombrías de la vida social, en la
que se dan las relaciones de sujetos particulares, con intereses particulares, pueden constituir una herramienta para un proyecto de investigación que vendría a dar nuevos bríos a la teoría
social y crítica (cap. IV).
I . UNA ESCUELA PARA FOUCAULT
I. 1. La "escuela" de Annales.
Un breve recorrido por la historia de la "escuela" de Annales
ayudará a comprender, en parte, el contexto bajo el cual se
desarrolla el pensamiento del filósofo francés Michel Foucault.
La nouvelle histoire (La nueva historia) se desarrolla en torno a un grupo heterogéneo de estudiosos vinculados a la revista francesa
Annales, fundada en 1 9 2 9 . Entre sus principales representantes encontramos a personajes como Marc Bloch y Lucien Febvre
(fundadores y miembros de la primera generación, 1 9 2 9 - 4 5 ) , Fernand Braudel y Georges Duby (miembros de la segunda
generación, 1 9 4 5 - 6 8 ) , y Jacques Le Goff y Emmanuel Le Roy Laudri (qu'e forman parte de la tercera generación, 1 9 6 8 - 8 4 ) . Cerca del borlde se encuentran Ernest Labrousse, Pierre Vilar, Maurice
Agulhon y Michel Vovelle, historiadores cuyos vínculos con un enfoque marxista de la historia los coloca fuera del círculo
pri:ncipal. Más allá del borde se encuentran Roland Mousnier y Michel Foucault', autores con intereses históricos distintos de
los del grupo de Annales.
Es posible, según Peter Burke', a más de sesenta años de la fundación de Annales, extraer algunas ideas rectoras de este
movimiento :
"En primer lugar, la sustitución de la tradicional narración de l o s acontecimientos por una historia analítica orientada por un problema, "Histoire- Prtrbl~me". En segundo lugar, se propicia la historia de toda la gama de las
actividades humanas en lugar de una historia primordialmente política. En
tercer lugar -a fin de alcanzar l o s dos primeros- la colaboración con otras disciplinas, como son la geografía, sociología, psicología, economía,
linguistica, antropología social, etc. 11 3 .
De los planteamientos de la primera generación se pueden
extraer ciertas ideas rectoras de su labor. En primera instancia,
'
.
13urke, Peter. La Revolución histol-iográfica francesa. L a escuela de los hnnales 1929-1984.Madr.id, Ed. Gedisa, 1993, pág. 11.
2 . HListoriador en la Universidad de Cambridge, quien a s u vez se considera
como "un compañero de viaje de Annales". Burke, P . Op. cit., pág. 13.
'.
Ibidem, págs. 11-12.se trata de una lucha de "guerrilla" contra la historia tra.diciona1, la historia política y la historia de los
acontecimientos, es decir, una lucha contra la forma dominante de escribir la historia en Occidente, que se entendía como la sola
narración de sucesos políticos y militares que se presentaban como la historia de las grandes acciones de los hombres: los
reyes, l o s generales, los capitanes, etc. Es a mediados del siglo XVIII, durante la Ilustración, que esta forma de escribir la
historia se empieza a poner en tela de juicio. Escocia, Alemania, Francia e Italia comienzan a interesarse en lo que se llamará
"historia de la sociedad", un tipo de historia que no sólo se limitaba a los reyes, la guerra o la política, sino también se
ocupaba de temas como la moral, el comercio, las costumbres, etc. Vemos como algunos historiadores se interesaban por la
reconstrucción de las actitudes y valores del pasado, mientras que otros por la historia del arte, la música y la literatura. Alrededor de 1900 las críticas hacia la historia política eran muy vivas y pedían su remplazo. En Alemania, Karl Lamprecht,
profesor de Leipzig, oponía a la historia política, historia sólo de individuos, a la historia cultural o económica, que era la
historia del pueblo, y definió la historia como ciencia sociopsico~ógica4.
Así como hubieron voces a favor de una forma distinta de escribir la historia, también las hubo de disenso, por ejemplo, Miclnelet, con su "historia de abajo", J. Burkhardt con su
"historia como campo de interacción de tres furzas" -Estado, Religión y Cultura-, y Marx con su teoria sobre las causas
fundamentales del cambio, las cuales se originan de las tensiones existentes en el seno de las estructuras sociales y económicas.
Por su parte, Auguste Comte abogaba por una "historia sin nombres", y Herbert Spencer se quejaba de las "biografías de
monarcas" que no arrojaban ninguna luz sobre las ciencias de la sociedad; de forma análoga, Emile Durkheim desechaba 10s acontecimientos particulares por considerarlos sólo como
"manifestaciones superficiales" , como lo aparente antes que Como
4 . I:bídem, pág. 17.
la verdadera historia de una nación; además de la aparición de una infinidad de revistas que alentaban la cooperación
interdisciplinaria, como fue el caso de la Revue de Synthese Historique
fundada por Henri Berr en 1900, con la esperanza de producir lo que se conocería como psicología histórica o colectiva, o bien
"psic~historia"~, como se le conoció en su versión norteamericana, término que poco después fue remplazado por
Mentalité (mental idades )
.
La segunda generación se distinguió por la utilización de
términos tales como "estructura", definida como "todo aquello que en una sociedad o economía dura lo suficiente para que su
movimiento escape al observador corriente", y "cuyuntura", que según Braudel "tenía un sentido de conexión entre fenómenos
distintos, pero simultáneos o como el opuesto complementario de la estructura para referirse al plazo medio o breve en lugar del plazo largo, Longue durke, o una histoire quasi inmobile"; así como también
sus métodos distintivos, en particular las "series históricas" de
los cambios producidos a largo plazo (dos, tres o más siglos), como l o s señalados por Braudel en su Mediterráneo"
Finalmente, la tercera generación, ubicada alrededor de
1968, se caracteriza por el paso, por parte de algunos de sus miembros, de una historia socioeconómica a una historia
sociocultural, en tanto que otros vuelven a la escritura de la historia política y la historia narrativa; en otras palabras, los miembros de esta generación se enfocan principalmente en el
redescubrimiento de la historia de las mentalidades (historia de representaciones colectivas o representaciones mentales o bien, ilusiones mentales), y el intento de emplear métodos
cuantitativos (estadísticos) en la historia de la cultura y su posterior reacción contra dicho método, reacción que puede tomar la forma de una antropología histórica (ethnoistoire), de un retorno a lo político o de un renacimiento del genero narrativo7.
Bajo este contexto, ¿qué papel juega Foucault en la
?"%idem, p á g s , 15-1 9 .
.
Ibidem, p á g s , 38-67.7 . Ibidem, p á g s , 68-93.
6
"periferia", o al margen de este movimiento de Annales? y ¿qué efectos tuvieron sus libros en l o s integrantes de este grupo, si
como se mencionó más arriba, este no era considerado como miembro del círculo principal? Según Burke, esos hombres -sobre todo los
integrantes de la tercera generación- gracias a Foucault,
descubrieron la historia del cuerpo y la relación que hay entre ésta y la historia del poder'.
Pero más importante que lo anterior, está la crítica lanzada por Foucault a las concepciones históricas de esa "escuela",
tal'es como la reducción de lo real a lo social, operada al
intlerior del movimiento, y dejando fuera de ella el pensamientog. Tam:bién es cierto que, si las generaciones anteriores (Febvre,
Braudel) no dieron, o dieron poca importancia a la historia
política, la tercera generación retoma el tema político y reacciona contra sus antecesores bajo la influencia de Foucault, tomando la forma de una "micropolítica", es decir, una lucha por el poder en el seno de la familia, la escuela, los hospitales, las fabricas, etc.
Ahora bien, así como la escuela de Annales recibió la influencia de Foucault, debemos ahora preguntarnos qué tomó
Foucault de dicha escuela. Según Peter Burke, Foucault se movió de modo paralelo a la tercera generación, que al igual que ella
y en general todo el movimiento, nunca se limitaron a una sola
disciplina, sino que apelaron a muchas de las llamadas "ciencias del hombre" para ampliar el horizonte de la historia.
Pero quizá lo que Foucault debe al movimiento de Annales sea menos de lo que debe a Nietzsche o a historiadores de la ciencia
Como Canguilhem y Bachelard (éste último le reveló el concepto de "discontinuidad" , que es totalmente contrario a las concepciones de la escuela de Annales). Aún así , lo que Foucault llama
"arqueología" o su "genealogía" (inspirada en Nietzsche) tienen Ciertas semejanzas con la "historia de las mentalidades", ambas, dice Burke, "muestran gran interés por las tendencias de larga duración y relativamente poco interés por los pensadores
'
.
Ibidem, pág. 8 5 . g . L o c . cit.indiividuales"'O. Sin embargo, lo que Foucault no puede aceptar es el marcado énfasis que ese movimiento pone en el concepto de
con.tinuidad y de algunas otras nociones tales como "tradición",
I' influencia" , "desarrollo y evolución", y "mentalidad o
espíritu". Es preciso, nos dice Foucault, realizar un trabajo negativo", poner fuera de circuito las continuidades
irreflexivas por las que se organiza, de antemano, el discurso que se trata de analizar. Aunque difícilmente encontraremos en
los textos de Foucault una explicación de cómo se dan las
rupturas o discontinuidades epistemológicas de las que nos habla, sólo en algunos momentos parece insinuar que esas
discontinuidades se dan al interior de las relaciones
discursivas, mostrando que tal discontinuidad no sólo es uno de esos accidentes que son como una falla en la geología de la historia, sino ya en el hecho simple del enunciado. Se le hace surgir de su irrupción histórica, y lo que se trata de poner ante
l o s o j o s es esa incisión que constituye esa irreductible -y muy a menudo minúscula- emergencia".
Vemos entonces como en su Arqueología del saber Foucault puntualiza su postura con respecto a los planteamientos de la escuela de Annales, de igual manera lo hace con respecto
a
otras corrientes del pensamiento como el estructuralismo, el marxismo yla epistemología francesa. Observamos también que durante sus
aAos de estudiante y posteriormente como catedrático en las grandes universidades de Francia, Foucault entabla estrechas
relaciones con diversas personalidades que, en esa época y
posteriormente, marcan y marcarán una influencia determinante en el pensamiento francés y mundial del siglo XX.
' O . B u r k e , op. cit., pág. 101
y SS..
12. :Foucault, M. Op. cit., págs. 4 5 - 4 6 .
.
Foucault, Michel. La arqueología del saber. México, Ed. S i g l o XXI, 1 9 7 0 , pág. 3 31.2. La Historia de la Ciencia.
Estudiar el pensamiento filosófico e historiográfico de M.
Foucault y su relación con la historia de las ciencias, implica rem.itirse a personajes como Georges Dumezil -quien suele ser
clasificado entre los antecesores del estructuralismo por sus trabajos en torno al análisis de mitos13- de quien Foucault retoma ciertos modelos y apoyos, pues según dice, "61 fue quien me enseñó a describir las transformaciones de un discurso y las correlaciones con la in~titución'~"; a historiadores de la
ciencia como Georges Canguilhem a quien, señala Foucault,
"debo el haber comprendido que la historia no está prendida forzosamente en :La alternativa: crónica de l o s descubrimientos, o descripción de las ideas y opiniones que bordean la ciencia por el lado de su génesis indecisa o por el lado de sus caidas exteriores: sino que se podía, se debia hacer la historia de :La ciencia como un conjunto a la vez coherente y transformable de modelos te~ricos e instrumentos conceptuales"
'
5 .Pero es con la figura de Jean Hyppolite con quien Foucault tiene una mayor deuda, planteándolo de la siguiente manera, "se bien que su obra a los ojos de muchos, está acogida bajo el reino de Hegel, y que toda nuestra época, bien sea por la lógica o por la epistemología, bien sea por Marx o por Nietzsche, intenta
escapar a Hegel: y todo lo que he intentado decir anteriormente a propósito del discurso es bastante infiel al logos hegeliano"
'
6 .Señalamientos que marcarán su postura histórico-filosófica, así como sus cambios de rumbo.
En qué consiste esta separación, con respecto a Hegel, que se operó en aquella época de la cual nos habla Foucault, y que, según sus palabras, lo influyó también; de qué método de análisis discursivo se considera deudor y que está dirigido a escribir la historia del presente; en este sentido, el plantear a la historia
de la ciencia como un conjunto a la vez coherente y transformable
I 5
.
Foucault, Michel. La verdad y las formas jurídicas. Mexico, Ed. Gedisa, 1984, pág.
1 5 9 .
".
Foucault, Michel. El orden del discurso. Barcelona, Ed. Tusquets, 1983, págs.5 7 - 5 ' 8 -
5 . Ibidem, pág. 5 8 .
1 6 . Ibidem, págs. 58 y S S .
de modelos teóricos e instrumentos conceptuales, lo colocan ante posturas propias de historiadores de la ciencia como Bachelard y el propio Canguilhem -quien sucediera al primero en la dirección
del Instituto de Historia de la Ciencia de la Sorbona. Recordemos, en primer lugar, que en aquella época el panorama intelectual era dominado por la fenomenologia cuyo
objetivo fue basar la filosofía dialéctica de la historia en una fenomenologia de la expresión y del cuerpo; entendida éSta como
una filosofía de la identidad, por una generación estructuralista que reacciona contra los postulados de tal forma de pensamiento, que reduce lo mismo a lo otro, la diferencia a la identidad,
quedándose en una perspectiva cartesiana de las filosofías de la mente, la cual toma al sujeto como soporte, y cuya identidad es lo
bastante firme para resistir el cambio. El sujeto permanece
inmutable. Desde Descartes, el más subjetivo de todos los sujetos es aquél que está seguro de su identidad, el yo del yo pienso. En
este sentido, la dialéctica es también un concepto superior de la identidad, la identidad especulativa o la identidad entre la
identidad y la no-identidad, lo cual nos lleva a reconocer lo Absoluto, no como sustancia sino como sujeto, en sentido
hegeliano. Contra esta doble concepción, es decir, una conciencia fenomenológica y una lógica de la identidad, se da una lucha
contra el sujeto en general.
Nos encontramos ahora en el campo de la ciencia, de la
historia de la ciencia, de la epistemología (épistémologie),
entendida como una disciplina metateórica que tiene por objeto estudiar cómo se forman y transforman los conceptos científicos, cómo se combinan de ciencia a ciencia, cómo se constituye el
CamPo de una ciencia, segun qué reglas se reorganiza a través de mut'aciones sucesivas, y cómo, en relación a SUS propias reglas,
Una práctica es consciente de su método17. Según esta concepción, la epiStemOlOgía no se plantea la tarea de proporcionar una
fundamentación de las prácticas científicas, sino que las
PreiSupOne como material histórico, pretendiendo proporcionar-es
una forma consciente. Esta forma de considerar a la epistemología será retomada, en cierto sentido, por historiadores de la ciencia
contemporánea.
Nos encontramos ante obras discimiles entre sí, como las de Bachelard, Canguilhem y Foucault, en cuanto a sus objetos y
pretensiones; pero, es posible hacer algunas aproximaciones de la obra de Foucault a las de Canguilhem, dado su comúm interés en la historia de las ciencias biológicas; por su parte, Bachelard se dedicó exclusivamente a la historia de la fisicoquímica de su tiempo
.
La epistemología bachelardiana surge de una polémica siempre ren.ovada contra los filósofos; sus principios residen fuera de la filosofía, en las revoluciones que se dieron en la historia
"efectiva" de las ciencias a principios de siglo. Por otra parte, Canguilhem retoma, en cierto sentido, el proyecto bachelardiano
(planteado en La filosofía del no y en El racionalismo aplicado) de "proporcionar a la ciencia la filosofía que se merece", es decir, luchar en su dominio específico contra las intrusiones de las
filosofías idealistas del conocimiento. En Foucault, aunque esta polémica no fue menos constante, sufrió un desplazamiento, un
"descentramiento" con respecto de la historia de las ciencias, para dedicarse a las condiciones más generales del saber.
Por su parte, Canguilhem se dedicó a escribir la historia de la ciencia, mientras que Foucault se autodenominó como
"arqueólogo del saber", negándose a ser clasificado como
epistemólogo; aunque es posible afirmar que ambos pertenecen a
una misma tradición epistemológica, dado que comparten una misma posición filosófica, a saber, un "no-positivismo" radical y
deliberado'*; en oposición a aquella tradición netamente
"positivista" que trata de elaborar una "ciencia de la ciencia", una ciencia de la organización del trabajo científico, 0 bien, en
oposición, también, a la corriente "neopositivista lógica", que trata de formar sobre la base de los conceptos de la disciplina Científica una lógica matemática, es decir, las categorías de 10
que Reichenbach llamó "una filosofía de la ciencia", en The rise of sientific Philosophy, la filosofía de nuestro tiempo, que sea "ciencia de la ciencia" y a la vez crítica científica de la filosofía. Tales perspectivas suponen que al hablar de la ciencia en general, se habla de una entidad que a su vez podría considerarse como objeto; tal supuesto implica tratar al conjunto de las
prácticas científicas como una realidad homogénea que constituye la unidad de una totalidad indiferenciada. Dicho punto de vista es propiamente filosófico, en el que se repite el procedimiento clásico de la filosofía idealista que, cuando habla de las
ciencias, sólo se preocupa por expresar su "esencia" común para pod.er hablar de la "ciencia"; este supuesto filosófico presente en los epistemólogos positivistas es idealista: aquí se oculta y revela, a la vez, una realidad que se percibe como el conjunto de las prácticas científicas, es decir, la historia efectiva de las cie.ncias.
Bajo la pretensión de crear una ciencia de las ciencias, se afirma que la propia ciencia puede develar, por medio de la
autorreflexión, las leyes de su constitución, funcionamiento y formación. En este sentido, la historia de la ciencia es un
desarrollo, una evolución que conduce al conocimiento del error a la verdad, como es el caso de la filosofía hegeliana, sobre todo en su Ciencia de la lógica, en donde están consignadas las categorías de la cientificidad de la ciencia. De modo análogo en La fenomenologia
del espíritu siguió la evolución de la conciencia, su marcha
progresiva hacia el Saber Absoluto; el conocimiento pasa por todas las formas de relación entre la conciencia y el objeto, hasta llegar al concepto de ciencia. Las afirmaciones, por
abstracción, llevadas a cabo en el interior de la lógica no
necesitan justificación alguna, dado que contienen su justificación en s í misma'
'.
Así, la Ciencia de la lógica de Hegel representa la ciencia filosófica, la ciencia verdadera, laciencia de la ciencia.
El efecto de tal forma de proceder conlleva a la reducción
19
.
Hegel, G . W. F. La fenomenologia del espíritu. México, Ed. Fondo de CulturaEconómica, 1978, págs. 7 y S S .
de la historia efectiva de las ciencias a una especie de
evolución. En tales condiciones, el no-positivismo de Bachelard, Canguilhem y Foucault, se basa en el rechazo de todo
"evolucionismo" en la que, por otra parte, se apoya la noción de "ruptura epistemológica" de Bachelard. Del mismo modo, Canguilhem asu.miendo este rechazo al evolucionismo, propone llevar a cabo
una distinción entre los "comienzos" de una ciencia y sus
"origenes", rechazando todo intento por buscar a l o s
"precursores" de un "descubrimiento".
Vemos entonces que esta tradición epistemológica francesa proviene de la unión entre la epistemología y la práctica
efectiva de la ciencia; unión que hizo posible Auguste Comte y
sus discípulos convirtiéndola en historia de las ciencias surgida de la filosofía. Unidad que cada uno de l o s historiadores de la
ciencia contemporánea intentó esbozar siguiendo caminos propios. Otro elemento que se conjunta en esta tradición filosófica proviene de la historia del marxismo en Francia. Las
investigaciones de Louis Althusser se ubican bajo el signo del "an.tihumanismo teórico" dirigido contra el neohegelianismo. Tal antihumanism0 es sólo el lado negativo y polémico de un intento positivo por rescatar el carácter científico de la obra de Marx,
El capital
.
De acuerdo a lo anterior, es posible considerar a la epistemología como una reflexión acerca de la producción de conocimiento científico, la cual juzga a la ciencia desde el
punto de vista de su cientificidad, es decir, de acuerdo a un determinado método. Ya Comte hacia sefialamientos con respecto a
l o s métodos de reflexión acerca de la jerarquía de las ciencias en sus Cursos de Filosofía Positiva de 1826. El primero, el método histórico, describía los conocimientos de manera progresiva,
señalando que la exposición de toda ciencia en nacimiento debe limitarse al orden cronológico en que han contribuido al progreso científico; el segundo, el método dogmático, plantea el
desarrollo de la ciencia como un todo articulado, se interesa
POCO por la cronología y presupone un modo de exposición
meramente lógico, el más natural, dice Comte. En este sentido, el
método dogmático es el más recomendable dado que en cuanto a la exposición de conocimientos, señala que sólo la sustitución
continua, progresiva, del orden dogmático al orden histórico, puede contribuir al estado de perfeccionamiento de la
inteligencia.
Tal rigor metodológico verá sus frutos, según Comte, en la
med.ida en que no se dé una subsunción de una hacia la otra, sino una inevitable combinación entre ambas, un desarrollo simultáneo
e influencia mutua de l o s diferentes dominios científicos. Así,
la evolución del espíritu humano está ligado en lo intimo con la evotlución social. Para Comte, de lo que se trata es de concebir una. ciencia de la historia más rica en contenido, sociológicamente fundada, lo cual plantea un ámbito de
especialización, es decir, que para llevar a cabo una cabal
comprensión y dominio de alguna rama de investigación se debe dominar su historia, debe especializarse.
Así, la epistemología francesa, para dar cuenta de las condiciones de posibilidad de la producción de conocimiento
científico, tomó a la historia como una importante herramienta de análisis, como en el caso de G. Bachelard. Bajo esta perspectiva vemos la relación que guarda la ciencia y la producción de con.ocimiento científico con la historia en Francia, al respecto,
V. Descombes señala que "la originalidad de la escuela
positivista* francesa, es concebir la reflexión sobre las
ciencias como una reflexión sobre la historia de las ciencias"2o. Por su parte, estos "no-positivistas" como Bachelard,
canguilhem y Foucault2'. Rechazan un estado acabado de la
*
En tal positivismo se conjuntan Kant y Comte. Para Kant la tarea de la filosofía es el estudio de la razón. E l mismo que el programa positivista: sin embargo, si tal programa da lugar a un neo-kantismo más que un kantismo asecas, es debido a que l o s positivistas reprochan a Kant el haber considerado coma absolutas algunas "categorías" y "principios del entendimiento" que s610 tendrían valor de manara relativa en un cierto estudio del saber positivo. La teoría kantiana se sostiene en la creencia de una constitución eterna de la razOn, véase, por ejemplo, el prefacio a la primara edición de su Crítica de la
r-azcin pura. Por su parte, los positivistas neo-kantianos consideran que Kant
o
.
Descombes, Vincent. Lo mismo y l o otro. Cuarenta y cinco años de fi1osofí;i en Francia (1933.- 1978). Madrid, Ed. Cátedra, 1982, pág. 120.' .
Lecourt, Dominique. Para una c r - í t i a de l a epistemología. México, Ed. Siglo XXI,1980. pág. 1 0 .
cie,ncia. Las verdades ya no son eternas, dado que hay una
historia de las ciencias. De tal modo que habría que definir a la verdad como un error "rectificado" o "superado", a través de una
solución dialéctica al estilo de Bachelard, sirviéndose de lo que den.ominó "ruptura epistemológica", es decir, un "corte" en el desarrollo histórico de la teoría que concierne tanto al método como al objeto de aquella, lo cual significó la inauguración de una. nueva "problemática", un nuevo plano del discurso
cie,ntíficoZ2, superando así la concepción continuista de Comte. Bachelard, uno de los más importantes fundadores de la
teo,ría del conocimiento contemporáneo, fue de los primeros en reconocer que la historicidad es esencial para el estudio del
"obljeto" -entendido como el sistema articulado de las prácticas cie,ntíficas de lo que se denominaba como "filosofía de la
ciencia". Tal objeto era concebido como un conjunto de relaciones históricamente determinado de producción de conceptos23. La
propuesta que vino a revolucionar la práctica epistemológica,
sob're todo en ciencias como la Física Y la Química, fue que "toda ciencia particular produce en cada momento de su historia sus propias normas de verdad"; tal propuesta manifiesta un rechazo hacia aquellas teorías que proponían una producción histórica determinada de normas históricamente determinadas, de normas
siempre especificadas por la identidad de una misma cuestión: la verdad, la cual convertía a ésta en su objeto. Categoría
considerada como universal y absoluta. Bachelard invalids tal categoría en nombre de una práctica efectiva de las ciencias. Lo
que interesa a Bachelard, Canguilhem y Foucault es construir una teoría del conocimiento basada en la historia de las ciencias
poniendo particular énfasis en el "contenido gnoseológicott de 10
debió separar la racionalidad propia del sistema newtoniano, como figura
histórica particular de la razón. En el último capitulo de la Crítica..
.
, "Historia de l a razón pura", demuestra cómo la filosofía siempre corresponde a un cierto grado del desarrollo de los conocimientos positivos. Dentro de estaconcepción, la validez de una filosofía se mide por la pertenencia del
discurso que sostiene sobre la ciencia de su tiempo, es decir, es relativa.
".
Citado por Schmidt, A . Op. cit., pág. 130.Canguilhem, George. Lo normal y lo patol6gico. México, Ed. Siglo X X I , 1983, pág. IX.
3 . Lecourt, Dominique. "La historia epistemológica de Canguilhem", en
que a menudo se llama "progreso c i e n t i f i c ~ " ~ ~ .
Se trata de considerar que la historia del objeto determina la historicidad del saber, con lo que las verdades producidas por la ciencia se establecen a lo largo de un proceso, esto es que,
"no podemos hablar de la ciencia como algo cerrado y definitivo. Se conoce en contra de un conocimiento anterior, destruyendo conocimientos mal adquiridos. Se presenta así la labor de un proceso de construcción, de reconstrucción, con continuos reajustes hacia la aceveración. Nada es de suyo. Nada está dado. Todo e s construido"
.
Esta opción pasa por la vía de un método de explicación
dis,cursiva de objetivación, esto es, "en toda circunstancia, lo
inmediato debe ceder paso a lo construido". Se opta entonces por una. filosofía de la práctica científica "la razón debe obedecer por tanto a la ciencia, a la ciencia más evolucionada, a la
ciencia evo1ucionantettZ6.
En general, la filosofía de Bachelard intenta superar ese "obstáculo epistemológico"; la filosofía de los filósofos no tiene objeto, en el sentido en que las ciencias lo tienen, vive de lo (en lo) imaginado y esto hace que considere al vacio de su separación con respecto a la práctica científica como la plenitud de un objeto que estaría dotado de toda consistencia de lo
'tre:al"27. Crea así una "nueva disciplina: el psicoanálisis del
conocimiento objetivo", para uso de l o s científicos, cuya función consiste en defenderlos de l o s espejismos filosóficos y ayudarlos a enunciar la clara filosofía de su práctica real. La labor que Bachelard asigna a la filosofía de las ciencias tiene una doble tarea: polémica e histórica; polémica porque evidencia lo no filosófico de la filosofía, una lucha contra la filosofía y la verdad* de los filósofos; histórica, dado que lleva a cabo una labor de desembrollo que sólo es posible si se hace referencia a
2 4 . Schmidt, A. O p . cit., pág. 127.
5 . Bachelard, Gaston. La Formacicin del Espíritu Científico. Buenos Aires, Ed. Siglo XXI,
1 9 7 4 , págs. 1 5 - 1 6 .
2 6 . Bachelard, Gastón. La Filosofía del No. Buenos Aires, Ed. Amorrortu, 1 9 8 4 , pág. 1 1 9 .
7 . Lecourt , Dominique. "La historia epistemológica de Canguilhem", en Canguilhem, G. Op. cit., pág. X.
*
E:jta verdad es la siguiente: Determinación esencial de toda la filosofiala historia interna de la disciplina considerada y a la vez de las' ideologías que la asedian".
A s í Canguilhem, en un artículo dedicado a Bachelard con
respecto a su posición dentro de la historia de las ciencias, expresa que:
"es necesario captar bien la originalidad de la posición de Bachelard ante la historia de las ciencias. En un sentido, nunca hace Historia de las Ciencias; pero por otro, nunca deja de hacerla. Si la historia de la Historia de las ciencias consiste en levantar el inventario de las variantes de las
sucesivas ediciones de un tratado, Bachelard no es un historiador de las
ciencias. Si la HIstoria de las Ciencias consiste en hacer sensible - y a la vez inteligible- la edificación dificil, contrariada, retomada y rectificada del saber, entonces la epistemología de Bachelard es una Historia de las
Ciencias siempre en acto" 9 .
Esto no quiere decir que toda la historia de las ciencias sea. filosófica, sino que filosofías del concepto (como las de
Backhelard y Canguilhem) hacen más que una simple descripción de las, tradiciones, autores o descripción de inventos. De este modo, para la epistemología es posible alcanzar su objetivo, a saber, seAalar la historicidad de las ciencias, sólo si se sitúa en una perspectiva filosófica.
Bachelard desacredita la posibilidad de plantear una
"ra.cionalidad general" como sometimiento de la filosofía a la
normatividad científica, proponiendo en su lugar un "racionalismo regional", esto es que, dada la carencia de criterios válidos
para todas las ciencias, se hace necesario el estudio de una miltiplicidad de "regiones" de ~ientificidad~'.
Si la epistemología liga e identifica la reflexión
filosófica con el análisis histórico de la ciencia, se plantea
por cuanto entrafia en calidad de pieza maestra "una teoria del conocimiento", es lla relación específica que mantiene con las ciencias. Y,
-
esa relación específica a pesar de ser susceptible de adoptar formasdiversas -e incluso opuestas (idealismo o empirism0)- es siempre una relación de "desplazamiento" o "seseción" de la filosofia de l o s filósofos con respecto al trabajo efectivo de los científicos.
' * .
LOC. cit.1980, pág. 6 9 .
racionalista. MBxico, Ed. Siglo XXI, 1984, págs. 44-84.
Lecourt , Dominique. Para una crítica de la epistemología. México, Ed. Siglo XXI ,
O . Véase, Bachelard, G . "De la naturaleza del racionalismo", en El compromiso
entonces una cuestión fundamental para la filosofía, a saber, la cuestión de la racionalidad. En este sentido para la
epistemología, la ciencia, discurso sujeto a una normatividad, es el lugar mismo de la "verdad" y por tanto productora de rac,ionalidad; entonces, si la razón tiene una historia, sólo la historia de la ciencia puede demostrarlo y trazar su trayectoria.
Es en el ámbito de esta historia de las ciencias, siempre en "acto", en el que hay que ubicar el proyecto foucaultiano de la búsqueda del "saber".
La dimensión crítica de la historia filosófica de las
ciencias no es, en primera instancia, una crítica a las ciencias, sino una crítica a lo "negativo" de la razón, dado que analiza
las superaciones, mitos, prejuicios y obstáculos que posibilitan el progreso de la racionalidad y por tanto la producción de
conocimiento científico3'.
De modo similar a Bachelard, la obra de Georges Canguilhem está dirigida contra una tradición de la historia de las
ciencias, en la que la transmisión (de un científico a otro o de una época a otra) de las verdades adquiridas y de los problemas
no resueltos siguen el hilo de un tiempo lineal y homogéneo cuya única virtud sería pasar (o ser pasado). Esta historia de las
ciencias se deleita con biografías detalladas y anécdotas,
teniendo como objeto preferido la noción de "precursor". Este
personaje sería un pensador que el historiador cree poder extraer de su encuadre cultural para insertarlo en otro, lo que trae Como
consecuencia la consideración de conceptos, discursos, gestos
especulativos o experimentales, como pudiendo ser desplazados 0
reubicados en un espacio intelectual, en el que se obtuvo la reversibilidad de las relaciones mediante el olvido del aspecto histórico del objeto que se trate; en este sentido, cada ciencia
tiene Su propio aspecto, ritmo y temporalidad específica; procede por organizaciones, rupturas y mutaciones, pasa bruscas
aCe:leraCiOneS y retrocesos repentinos. Es relativamente autónoma, pert3 exige un "espacio intelectual" en el cual se desarrollara.
'
.
Machado, Roberto. "Arqueología y epistemologia" , en Balbier, E., et. al.Michel Foucault, fil6sofo. Madrid, Ed. Gedisa, 1995, pdg. 15.
Una. ciencia no puede aislarse de su "encuadre cultural", es decir, del conjunto de relaciones y valores ideológicos de la formación social en que se inscribe. El "virus del precursor" que anima la "historia-crónica" de las ciencias se convierte en azarosa. La historia de las ciencias es entonces, según
Canguilhem, una sucesión de azares.
La atención de Canguilhem está centrada en la filiación de los conceptos más que el encarnamiento de las teorías, lo cual implica un reclamo dirigido contra toda concepción lógica de la historia y la formulación de un programa, es decir, la indicación de un "sentido" para el análisis: se debe ir del concepto a la teoría y no a la inversa. Según Canguilhem, definir un concepto equivale a plantear un "problema", o bien, reconocer la
persistencia de un problema aparentemente resuelto en la sucesión de las teorías.
Canguilhem en La Formación del Concepto de Reflejo en los Siglos XVII y XVIII
de 1955, se centra en las "condiciones de aparición" de los
conceptos, las condiciones que permiten formular un problema. Las teorías aparecen después. Siguiendo a Bachelard, Canguilhem
demuestra que no es posible una deducción mecánica de la
presencia de la palabra a la del concepto; se debe distinguir entre una palabra y un concepto, una palabra no es un concepto. En este sentido, una misma palabra puede recubrir dos conceptos
distintos; por tal motivo el lenguaje de las obras científicas debe ser examinado detalladamente. Habría que agregar que la
palabra es el vehículo más constante, aunque a menudo el menos
consciente de los "prestamos teóricos" de un dominio científico a otro, o la importación de valores ideológicos no científicos a
los científicos.
Las transformaciones y deformaciones de conceptos son, en Última instancia, el indice de la reformulación constante del problema en campos teóricos diferentes, bajo el efecto de determinaciones ideológicas diversas y contradictorias. Para
Canguilhem, el hablar del "objeto de una ciencia" es hablar de un problema que se debe plantear y luego resolver. La función del
historiador es analizar las fases de la experimentación
cie:ntífica y , en vez de limitarse a realizar el balance de los logros y fallas, debe ser capaz de dar una explicación racional de los bruscos cambios de terreno, de los repliegues imprevistos; debe poder analizar la sucesión de las "coyunturas" teóricas y prácticas que "constituyen" la historia.
La historia de las ciencias concebida como la "historia de
los conceptos", como se manifiesta en la segunda parte de La Formación del concepto. . . , pone de manifiesto filiaciones inesperadas, establece nuevas periodizaciones y hace surgir nombres olvidados que desordenan la cronología oficial y tradicional. Se cruza con
el discurso de historiadores dogmáticos. Canguilhem hace aparecer bajo el dogmatism0 de la historia de las ciencias todo un mundo de violentas concesiones en las que la política desempefia un
papel determinante. Sólo una historia de la epistemología puede realizar la empresa "crítica".
Una vez planteada la historicidad del objeto, Canguilhem
asu.me tal posición planteándola de esta manera: "la historia de
una ciencia es la historia de un objeto que tiene una historia, mientras que la ciencia es ciencia de un objeto que no es
historia, que no tiene historia". Es ahora cuando cobra
implortancia el reconocimiento que Foucault hace a su "maestro"
par<a hacer la historia de la ciencia como un conjunto coherente y a la vez transformable de modelos teóricos e instrumentos
conceptuales. La dimensión que Canguilhem plantea se entiende como una historia de la construcción de la verdad. La
historicidad de una ciencia se vuelve problemática cuando al
hablar de la historia de una ciencia se le demanda el mostrar de qué manera -con que medios teóricos y / o prácticos- una ciencia planteó y resolvió algún problema. Este camino implica una nueva concepción de la historia. Con ello, la historia de las ciencias concibe y pone de manifiesto nuevas periodizaciones, hace surgir nombres olvidados, filiaciones inesperadas, desordena la
cronología oficial y tradicional; así, la construcción de una epiStemOl0gía aparece como la reflexión sobre la historia del
saber, y su objeto, la intelección racional de la esencia de la
his8toricidad3
'.
Con ello, la filosofía se encamina hacia la pregunta por el saber y las ciencias, a través de un proceso de transformación por medio del cual se va desplazando la frontera epistemológica del no saber al saber, pero sin que se pueda afirmar o dar por
terminado el proceso de una verdad definitiva. Se trata de romper con la identidad supuesta de la realidad y la verdad que tienen
como eje y sustento, a) una universalidad de las categorías de la Razón occidental, b) la concepción de un sujeto como substancia
y , c) la historia orientada hacia el sentido: frente a lo cual se
propone, a) una arqueología y una epistemología -entendidas como un análisis histórico que elucida la estructura y formación del saber actual- de l o s conceptos sin dar ni tomar supuestos de su alcance, ni inventar orígenes, b) tomar a la historia de las
ciencias en su historicidad, como condición de posibilidad para
la realización de una historia epistemológica y ver la materialidad histórica del conocimiento y , c ) llevar a cabo la construcción de una razón h i s t ó r i ~ a ~ ~ .
Por medio del reconocimiento de la historicidad del objeto de la filosofía de la ciencia, se perfila una ruptura que se
expresa en la afirmación de que "toda ciencia particular produce, en cada momento de su historia, sus propias normas de verdad" 4 .
La propuesta es ahora mantenerse al nivel del discurso mismo, discurso configurado en una "episteme" determinada, con una
historia definida. Foucault lo entiende así "supongo, nos dice, que en toda sociedad, la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjugar los poderes y
pel:igros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y terrible materialidad" 5 .
'.
Foucault, Michel. La arqueología del saber-. México, Ed. Siglo XXI, 1987, pags. 3 -3. Véase Foucault, Michel. "Nietzsche, la genealogía, la historia", en
Foucault, M. Micr-ofísica del poder. Madrid, Ediciones de la Piqueta, 1979, págs. 7- 29.
3 4 . Foucault, Michel, La arqueología del saber.. México, Ed. Siglo XXI, 1987, pág.
37.
5 . Foucault, Michel. El orden del discurso. Barcelona, Ed. Tusquets, 1983, págs. 29.
Así, la referencia a Canguilhem y Bachelard en la filosofía foucaultiana marcan de manera definitiva su perspectiva de una raz,ón que se expresa en el discurso.
Ahora bien, si la epistemología se concibe como una
filosofía que estudia la cuestión de la racionalidad a través de la ciencia, como la actividad racional por exelencia, debemos señ.alar el desplazamiento que opera la filosofía de Foucault al respecto, y respecto también de la epistemología que practicaba Bachelard.
Bachelard se dedicó al estudio de disciplinas como la física
y la quimica, que constituyen una región de materialidad o de naturaleza. Mientras que Canguilhem se dedicó al estudio de la
anatomía, fisiología, biología o ciencias de la vida, delimitando así una segunda región de cientificidad. Por su parte, la labor filosófica de Foucault, a la luz de las anteriores, se entiende como una investigación acerca del hombre, a s í como la
constitución histórica de las "ciencias del hombre" en la época moderna. En primera instancia la "arqueología" de Foucault, se conducirá por principios distintos a los de la historia
epistemológica, es decir que si la epistemología ordena la
fillosofía, la arqueología establece su independencia con respecto a las ciencias y se vuelve crítica de la idea misma de
racionalidad. Del mismo modo, si la epistemología es una
reflexión sobre la producción de conocimientos, de verdad en la ciencia, definida ésta como proceso histórico de producción de racionalidad, la historia arqueológica no asigna demasiada
importancia a la cuestibn de la normatividad de la verdad, y no establece órdenes temporales recurriendo a la racionalidad
científica actual. No establece, o más bien, queda neutralizada
la cuestión de la cientificidad. La historia arqueológica lleva a cabo una historia de los "saberes", en donde no hay evidencia de una historia del progreso de la razón.
No se trata tan solo de un desplazamiento de la ciencia al saber; el método de análisis arqueológico se entiende como una arqueología del saber, pero éste no e s el inicio de un proyecto, sino el resultado, 81 mismo también histórico, pero esta, la
arqueología, sufrió modificaciones de los postulados que aparecen en sus primeras obras. En efecto, no es posible igualar la
posición metodológica de La arqueología del saber y l o s métodos empleados en las obras anteriores. La pretensión es mostrar
desplazamiento metodológico que se lleva a cabo en arq,ueología, en sus distintas fases, respecto de epistemología.
1.3. El Estructuralismo.
Desde la Segunda Guerra Mundial, el pensamiento francés atravesado por diversas fases. Durante la Resistencia
inmediatamente después de la Liberación, el marxismo ocupó
pensamiento de los intelectuales franceses. Así, en un clima gran desilusión con lo que entonces era la Unión Soviética y
el la la
ha e el de el comunismo, el existencialismo humanista de J.P. Sartre prometía una completa realización del individuo en la sociedad moderna. Pero cuando Sartre, especialmente a mediados de los años
cincuenta, profesó su humanismo sustentado en el marxismo
(ignorando la represión sufrida en la Unión Soviética) sus teorías generaron gran sospecha, lo cual permitió al
estructuralismo y a otras nuevas teorías como la lingüística y la semiótica ganar fuerza. No quiere decir que esto haya sido una
consecuencia directa de lo anterior, de hecho, la influencia del marxismo perisitió en algunos intelectuales franceses, ya de modo explícito en unos y oscuro en otros; aunque el existencialismo, y
lo que se ha dado en llamar estructuralismo, se basan en diferentes supuestos sobre la naturaleza del hombre y la
sociedad, algunas de las posturas marxistas, en relación a la justicia económica y el cambio social, aparecen en las teorías existencialistas, estructuralistas y semiologistas -aunque
aqucillos que profesan estas teorías a menudo se asumen como no- marxistas. Al mismo tiempo, es posible encontrar influencias del existencialismo y/o marxismo en trabajos de figuras y disciplinas diversas como el saco de Jacques Lacan en psicoanálisis, Michel