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Selfies : escrituras de vida

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Academic year: 2020

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UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS

MAESTRÍA EN ESTUDIOS ARTÍSTICOS

SELFIES

: ESCRITURAS DE VIDA

TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR POR EL TÍTULO DE

MAGÍSTER EN ESTUDIOS ARTÍSTICOS

MAESTRANTA: NIDIA STELLA CAMACHO RUEDA

TUTOR: JORGE PEÑUELA

Bogotá D.C.

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Selfie de Nidia Docente ECI UCMC, (5.06.2018).

AGRADECIMIENTOS

Romper el miedo de volver a este palacio en el que viví a los doce años y más adelante, a los veinticinco, un sinnúmero de experiencias. Reencontrarme con los olores, los espacios y los recuerdos

que de ellas fueron parte, y que sin duda forjaron mi vida y definieron quien soy hoy, fue el primer paso.

Conocer y reconocer a las personas que en visitas esporádicas veía en los corredores, ayer desconocidas, hoy mis maestros, quienes me ayudaron a superar esta experiencia que, para mí, desde

el inicio y aún hoy me resulta temible pero emocionante, fue el segundo paso.

Abrir los ojos a nuevas maneras de percibir mi entorno, hasta el punto casi obsesivo de ver en cada conversación “seria” o “banal”, temas y formas de escudriñar e investigar en lo sensible, fue el

tercer paso.

Traspasar esa barrera mental creada en torno a mi profesión y descubrir que poseo habilidades diferentes a la única que me hicieron creer, desde pequeña, que poseía, fue el cuarto paso.

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3 Así, comencé a caminar.

A mi inseparable compañero de camino, Aquiles, quien jamás se separó de mi lado en cada una de las jornadas de estudio.

A Andrés, quien con sus palabras “reales” me convenció de medírmele a este reto y en los momentos de duda, no me dejó desfallecer.

A mi madre, quien soportó su soledad y mis llamadas ocasionales solo por desear que me construyera.

A mi hermano, quien cuando pudo, me socorrió en otras tareas para que yo pudiera dedicarme exclusivamente a esta.

A mis cómplices, los y las estudiantes de los diversos programas de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca y asistentes a mis Electivas de Complementación Integral, quienes me permitieron entrar en su dimensión selfie, para escudriñar como ratón, entre imágenes, frases, likes y

emojis, sus historias y entender sus significados.

A mi tutor Jorge Peñuela, por guiarme con tanto cariño, como siempre lo sentí. A mi amada Universidad y a la Maestría en Estudios Artísticos, pero más puntualmente a todos mis maestros y administrativos, aquellos que construyen este espacio de encuentro académico y personal, por haberme brindado la posibilidad de ver más allá de los cuatro lados del marco de mi

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RESUMEN

El fenómeno selfie es considerado en el campo de los estudios científicos, como un trastorno mental asociado a jóvenes con baja autoestima, narcisismo contemporáneo y búsqueda de aprobación y aceptación de los demás, denominado selfitis (American Psychiatric Association, 2017) cuyos principales afectados son los llamados nativos digitales, es decir, aquel grupo de personas nacidas a partir del año 1995 (Prensky, 2001) y para quienes la vida es inconcebible sin un dispositivo móvil, ya que desde siempre han estado inmersos en el mundo digital. Sin embargo, en lo que concierne a los estudios críticos, las selfies se han convertido en una poderosa herramienta de comunicación entre ellos, trascendiendo de alguna manera la mirada sesgada y demonizada con la cual los estudios científicos dan cuenta de esta experiencia.

El informe de investigación “Selfies: escrituras de vida”, presenta una mirada desde la experiencia misma de los jóvenes; experiencia que ha sido recopilada mediante la etnografía virtual, como ruta metodológica apoyada del chat y el stalk, herramientas para la recolección de información, y cuyo objetivo es analizar lo sensible que se encuentra en las selfies, de un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, con base en los postulados de autores como Katya Mandoki, Roland Barthes y Joan Fontcuberta.

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ABSTRACT

The selfie phenomenon is considered in the field of scientific studies, as a mental disorder associated with young people with low self-esteem, contemporary narcissism and seeking approval and acceptance of others, called selfitis (American Psychiatric Association, 2017) whose main affected are the called digital natives, that is, that group of people born since 1995 (Prensky, 2001) and for whom life is inconceivable without a mobile device, since they have always been immersed in the digital world. However, as far as critical studies are concerned, selfies have become a powerful communication tool between them, somehow transcending the biased and demonized look with which scientific studies account for this experience.

The “Selfies: life writings” research report presents a look from the experience of young people; experience that has been compiled after the application of the virtual ethnography, a methodological strategy, supported by chat and stalk, tools for collecting information, whose objective is to analyze how sensitive it is in the selfies of a group of young students of the Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, based on the authors postulates like Katya Mandoki, Roland Barthes and Joan Fontcuberta.

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RÉSUMÉ

Le phénomène selfie est considéré dans le domaine des études scientifiques comme un trouble mental associé aux jeunes ayant une faible estime de soi, au narcissisme contemporain et à la recherche de l'approbation et de l'acceptation d'autrui, appelé selfitis (American Psychiatric Association, 2017), dont les principaux affectés sont les appelés natifs digitales, c’est-à-dire ce groupe de personnes nées depuis 1995 (Prensky, 2001) et pour qui la vie est inconcevable sans appareil mobile, puisqu’elles ont toujours été immergées dans ce monde. Cependant, en ce qui concerne les études critiques, les selfies sont devenus un puissant outil de communication, transcendant en quelque sorte le regard biaisé et diabolisé avec lequel les études scientifiques expliquent cette expérience.

Le rapport de recherche «Selfies: actes de vie» présente un regard sur l'expérience des jeunes. expérience compilée après l'application de la ethnographie virtuel, stratégie méthodologique, appuyée par le chat et stalk, des outils de collecte d'informations visant à analyser sa sensibilité aux selfies d'un groupe de jeunes étudiants du Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, sur la base des postulats des auteurs comme Katya Mandoki, Roland Barthes et Joan Fontcuberta.

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Selfie de Laura, Estudiante ECI Lenguajes Artísticos UCMC, (9.10.2017).

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN

I SELFIE: ¿MALESTAR O SATISFACCIÓN EPOCAL?

Selfie: una escritura de vida

II ESTAR EN CONTACTO

Dispositivos que configuran relaciones

III DEFINIENDO LA SELFIE

IV LA EXPERIENCIA

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8 Selfie de Nicolle, Estudiante ECI Tango

UCMC, (8. 03.2018). Mi yo análoga

Mi yo virtual Saldo rojo en mi perfil Mi interés por las selfies

V EL CAMINO

CONSIDERACIONES FINALES

REFERENCIAS

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INTRODUCCIÓN

SELFIES: ESCRITURAS DE VIDA, surge de la necesidad que tengo como docente universitaria de conocer, desde la experiencia misma de los y las jóvenes, las formas de relación que ellos y ellas crean consigo y con sus pares, en un tiempo en el que la virtualidad irrumpe con fuerza en gran parte de su existencia y puntualmente la forma en que el fenómeno selfie modela sus modos de vida. Esto, con el ánimo de exaltar sus expresiones y formas de habitar este mundo, y con ello, comprender su concepción del mismo.

Por lo anterior, apoyada en los postulados de Roland Barthes, Joan Fontcuberta y Katya Mandoki, realizo un estudio en el que demuestro que las imágenes producidas hoy por los y las jóvenes, además de traer consigo historias sensibles que exaltan el significado de ser joven en la actualidad, configuran su presencia, asi como las formas de comunicación en el entorno virtual.

La investigación que el lector tiene en sus manos, está fundamentada en la siguiente pregunta: ¿Cómo a partir del análisis de lo sensible que se configura en las selfies y las narrativas que

estas generan, se puede comprender la forma en que se relaciona un grupo de jóvenes estudiantes de la

Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca en la cotidianidad?

Para contestar esta interrogante, se recurre metodológicamente a la etnografía virtual, que se construye a partir de la implementación de diferentes herramientas de recolección de información, entre las que se destacan el chat y el stalk. Posteriormente se realiza un proceso de análisis del conjunto sensible que constituyen las selfies como entramado de imagen y gesto, así como el estudio de los elementos que las complementan como contexto y escritura gráfica.

En consonancia con lo anterior, en el primer capítulo se exponen los aspectos fundamentales que deben considerarse para abordar el fenómeno selfie. En el segundo capítulo, a partir del uso de los dispositivos móviles, se hace referencia a la reconfiguración de las relaciones en que se da este fenómeno. En el tercer capítulo de este informe, se define el concepto de selfie, realizando un primer acercamiento a ellas.

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11 En el quinto capítulo, tiene lugar la ruta metodológica implementada para el estudio y análisis de lo sensible que se halla inmerso en las selfies, asi como de los elementos que las complementan, seguido del análisis obtenido a partir de mi propia percepción, a partir del dialogo continuo con Roland Barthes, Joan Fontcuberta y Katya Mandoki y sus postulados.

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I

SELFIE

: ¿MALESTAR O

SATISFACCIÓN EPOCAL?

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13 La práctica de autofotografiarse o tomarse una selfie, solo o acompañado, no es algo nuevo, ya que en 1839, tras perfeccionar el daguerrotipo1, Robert Cornelius realizó el primer autorretrato fotográfico (Hannavy, 2008). Lo realmente nuevo es, por un lado, su transformación en fenómeno mundial debido a la evolución tecnológica que han tenido los dispositivos móviles en los últimos años con la incorporación de la cámara fotográfica y su inmersión en la vida de cada persona alrededor del mundo; y, por otro lado, la capacidad de circulación efectiva e inmediata de dichas fotografías gracias a las posibilidades de conexión y circulación que brinda el internet, la web 2.0 y las nuevas redes sociales alojadas en el ciberespacio2 (Lévy, 2007, p. 1).

Con el ánimo de indagar en dicho fenómeno, ya que mi objetivo en esta investigación es visibilizar y dar valor a las formas de relación que tienen los jóvenes en la actualidad, recurro a una búsqueda de documentación relacionada con dicho fenómeno, puesto que considero que la información a la que se accede de manera inmediata invisibiliza otras miradas, generando ideas y conceptos que con el tiempo se fijan en el imaginario colectivo, volviéndose difíciles de transformar.

En este sentido, dejo claro desde el principio, que este trabajo de investigación no busca ni hacer, ni pugnar con los análisis científicos de tipo psicológico o estadísticos de las selfies, ya que de ellos el ciberespacio está lleno, tal y como sucede con todos los fenómenos propios de la humanidad que se convierten en moda. Tampoco busca entrar a debatir posiciones sobre la transgresión de lo público y lo privado, pues es un tema que desde hace mucho tiempo los teóricos de la pintura, y más adelante, los de la fotografía, estudiaron, dejando claro que la diferencia entre las formas de plasmar situaciones y personas en una superficie por medio de métodos tanto antiguos como contemporáneos, radica en que en el presente, gracias a la ecuación redes sociales, dispositivos móviles y selfies, la exposición del yo se ha exacerbado a tal grado que difícilmente podemos hoy hablar de un “yo”.

Esta investigación se aleja de aquello que se considera un cliché o un prejuicio y traspasa el estadio narcisista en el que la ciencia y la costumbre enmarcan directamente a la juventud actual, posición que critica y le propone traspasar, para romper con los señalamientos hacia los y las jóvenes de ser personas sin dirección en la vida, cuya experiencia resulta superficial y sin valor.

1 Primer procedimiento fotográfico desarrollado y perfeccionado por Louis Daguerre, anunciado y difundido oficialmente en

la Academia de Ciencias de Francia en el año 1839, a partir de las experiencias previas e inéditas de Joseph Nicéphore Niépce. (Vigil, 1995).

2 Nuevo medio de comunicación que emerge de la interconexión mundial de los computadores a nivel planetario, así como del

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14 En consecuencia, esta investigación entra en los espacios creados por la tecnología, y recupera aquellas escrituras de vida que se construyen en cada selfie, cuyos recuerdos y formas particulares de mostrar al mundo una situación determinada, son para su autor o autora, dignos de ser preservados. De igual manera, estudia la forma en que las y los jóvenes, a partir de las posibilidades que generan las selfies, interactúan no solo en la esfera de lo real, sino en la virtual; indagando en las historias y relaciones que se crean tras su publicación.

Por lo anterior, y solo por conocer un primer referente acera de la manera despectiva y arbitraria con que la ciencia estudia este fenómeno, recurro a una revisión de artículos de investigaciones, en los que me encuentro con información de origen diverso, que analizan la selfie no como fenómeno, sino como una actividad cotidiana realizada por grupos específicos de personas, y producto de desórdenes psicológicos que no encajan dentro de los parámetros de “normalidad” que la sociedad requiere en la actualidad, estudios que a mi parecer, se han convertido en juzgamientos morales respecto a la exposición del cuerpo, la belleza y la declaratoria de las propias búsquedas.

Como ejemplo de esto, presento algunas de las ideas encontradas en dichos estudios, sentando desde ahora, una posición de total rechazo frente a la ciencia y los estudios que desde ese enfoque genera, pues no estoy de acuerdo ni comparto, la forma como se señala a la juventud, ni sus búsquedas personales.

Por consiguiente, invito a la ciencia a ampliar su visión y dejarse permear por disciplinas que se aproximan al ser humano como un todo en conjunción con la naturaleza, y no por segmentos como actualmente lo hace.

“Las personas narcisistas son más propensas a publicar selfies y conferir gran importancia a los comentarios de sus seguidores en las redes sociales”, es una de las frases que utilizó Seunga Venus Jin, investigadora de la Universidad de Corea en 2016 (Jin, 2016), en el informe “The Paradox of Narcissus and Echo in the Instagram Pond”.

“Existen varios tipos de auto-retratistas. Algunos, por la obsesión de las selfies, han puesto en peligro su salud y en casos más extremos su vida.”. Frase utilizada en la investigación The Selfie Study: Archetypes and Motivations in Modern Self-Photography, realizada en la Universidad de Birmingham. (Holiday, 2015).

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15 Frase emitida en la investigación The Big Five, self-esteem, and narcissism as predictors of the topics people write about in Facebook status updates, realizada en la Universidad Brunel en 2016, tras analizar 555 perfiles de Facebook, y cuya conclusión fue que “dicho comportamiento viene motivado por la necesidad constante de refuerzo externo y de llamar la atención” (Marshall, 2015).

Y, finalmente, “los hombres que suben selfies constantemente, presentan un desorden de personalidad marcado por la incapacidad para relacionarse con los demás de forma correcta y efectiva”, conclusión emitida en la investigación The Dark Triad and trait self-objectification as predictors of men’s use and self-presentation behaviors on social networking sites, realizada en la Universidad de Ohio (Fox, 2015).

Como podemos observar, estos estudios asocian la práctica de la selfie a trastornos psicológicos relacionados con la baja autoestima, el narcisismo, la búsqueda de aprobación y aceptación de los demás, algo que la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) ha denominado “selfitis: deseo compulsivo obsesivo para tomar fotos de uno mismo y publicarlas en las redes sociales como una forma de compensar la falta de autoestima y para llenar un vacío en la intimidad” (American Psychiatric Association, 2017).

En este sentido, la APA, quien también ve la práctica de la selfie como un desorden mental que evidencia un profundo malestar psicológico y social, hasta el punto de convertirse en una disforia virtual,3 la ha catalogado en tres grados de complejidad:

3 Emoción desagradable o molesta, como la tristeza, la ansiedad, la irritabilidad o la inquietud, relacionada con los fenómenos

asociados al ciberespacio.

Pequeño diccionario para redes sociales Dosis diarias de Alberto Montt.

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1.er grado, selfitis borderline: sacarse fotos a uno mismo por lo menos tres veces al día, pero sin

llegar a compartirlas en redes sociales.

2.do grado, selfitis aguda: sacarse fotos a uno mismo por lo menos tres veces al día y luego

publicarlas en las redes sociales.

3.er grado, selfitis crónica: sacarse fotos a uno mismo sin control. Es cuando una persona se toma

más de seis selfies al día y las comparte en todas sus redes sociales y en repetidas ocasiones (Estampascom, 2017).

Recordemos, que el fenómeno selfie no solo corresponde a la acción de autorretratarse; también implica la publicación en las redes sociales con la expectativa de obtener una respuesta por parte del receptor, lo que se traduce en views, likes y comentarios, “exacerbando aún más el sentido exhibicionista4 de los trastornados” (American Psychiatric Association, 2017).

Lo relevante de la situación consiste en que la APA aún no ha encontrado un tratamiento “contundente” para este problema, recomendando, en el mejor de los casos, acudir a un profesional que realice una terapia cognitiva-conductual como paliativo para el trastorno.

En este punto, considero oportuno preguntar: ¿es realmente la baja autoestima y la necesidad de aceptación y reconocimiento, lo que nos lleva a tomarnos selfies? Y… si miramos con ojos críticos este fenómeno, ¿qué podríamos encontrar?

Con las preguntas anteriores, reitero mi decisión de tomar distancia de la ciencia y la costumbre, puesto que con el acercamiento a las historias de mis estudiantes, quienes a raíz de esta investigación me permitieron entrar en sus mundos a través de sus selfies, busco dar valor y exaltar la sensibilidad, la intuición, los sentimientos y los afectos de los participantes en esta experiencia, a un mismo nivel que el de la racionalidad, tal como se plantea en el Documento maestro para renovación del registro calificado de esta maestría (Universidad Distrital Francisco José de Caldas, 2017).

De esta manera se visibiliza, tanto en la sociedad académica como en la comunidad en general, aquello que constituye lo sensible de este fenómeno, evidenciado en sensaciones, percepciones, emociones, fragilidades, luchas y resistencias que viven los y las jóvenes que se hacen selfies, ya que considero que dar valor a sus palabras, de alguna manera reivindica mi propio existir en este mundo,

4 Es importante aclarar que para este informe el sentido exhibicionista hace referencia a aquella “cualidad de manifestar

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17 puesto que provengo de una época y un contexto en el que continuamente se escuchaban frases como: “los niños se callan y escuchan”, “los niños no opinan”, “los niños se van a jugar cuando los mayores hablan”.

Pues bien, ¡es momento de que los niños y las niñas que por mucho tiempo callaron, hablen!

Selfie

: una escritura de vida

Para esta investigación, el formato de reunión social presencial y virtual, es aquel que me permite indagar en las historias que mis estudiantes, las y los jóvenes inscritos en las Electivas de Complementación Integral (ECI) Lenguajes Artísticos, Tango y Danza Contemporánea, comparten conmigo, como si de una charla de amigos y amigas se tratara, y así, a partir de mi percepción, es posible develar modelos culturales propios que posibilitan la comprensión de los comportamientos y las relaciones que se generan en la cotidianidad al interior de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca (UCMC)5.

Esta manera diferente de compartir y observar a los y las jóvenes de hoy en relación con el fenómeno selfie, propicia preguntas como: ¿cuál es el significado de las selfies en nuestra cultura? ¿Hay algo más allá en el gesto de tomarse una selfie? ¿En qué consiste ese más allá de la selfie no percibido por los discursos científicos? ¿Qué tipo de análisis se puede realizar tras la observación de selfies alojadas en las redes sociales, el estudio de sus comentarios y etiquetas y la valoración de sus likes y emoticonos, que me permita comprender la forma en que los y las jóvenes se relacionan con consigo mismos, con sus pares y con el mundo en el diario vivir?

Con base en lo anterior, la pregunta que recoge y orienta esta inquietud, por lo sensible en la selfie, es:

¿Cómo a partir del análisis de lo sensible que se configura en las selfies y las narrativas que

estas generan, se puede comprender la forma en que se relaciona un grupo de jóvenes estudiantes de

la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca en la cotidianidad?

Al respecto, diversos autores me permiten labrar un camino de observación, análisis y comprensión de lo sensible que se halla en las selfies de este grupo determinado de estudiantes, un tema actual y de

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18 reciente exploración por parte de los estudios críticos y que, sin lugar a dudas, será el punto de partida para otras pesquisas relacionadas.

Para explorar y lograr entender las nuevas formas de relación en el mundo digital, me propongo las siguientes metas:

1. Elaborar un proceso metodológico hibrido (Paech, 2009), con fuerte componente etnográfico, en el contexto virtual, para el estudio de lo sensible, de aquello vital que en las selfies se halla inmerso y los elementos que las complementan (likes y comentarios), de un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

2. Analizar teorías, comprender experiencias y poner en juego mi percepción, para establecer las formas de relación de un grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca.

3. Sistematizar el proceso y los resultados de esta investigación de manera virtual, con el objeto de socializarla dentro del lugar del cual emerge y poner a disposición de los nuevos investigadores los resultados obtenidos en este estudio.

4. Proyectar esta investigación, hacia la creación de un espacio académico que permita a las y los jóvenes, reconocer la forma en que se configura su cuerpo en la esfera de lo virtual, y que ese conocimiento, los prepare para la construcción de un futuro.

Como metodología, para desarrollar esta investigación de corte cualitativo, cuya base epistémica y hermenéutica es el conocimiento sensible, se implementa una metodología hibrida6(Paech, 2009), con fuerte componente etnográfico en el contexto virtual, que a partir del uso de herramientas como el chat y el stalk, instrumentos provenientes de la cultura popular, permite la recolección de información inmersa en las selfies de mis estudiantes, entendidas, no solo como “las imágenes digitales que representan una escena determinada” (Goffman, 1959, p. 240), sino como piezas que sumadas “develan estructuras de sentido, valores, jerarquías y modelos culturales; en suma, una multiplicidad de saberes sociales” (Garrigues, 2000, p. 46).

En otras palabras, la selfie, como ficha de rompecabezas, me posibilita apreciar en ella misma elementos que definen las relaciones de este grupo de personas, y que unidas unas a otras, permiten comprender sus contextos y situaciones.

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II

ESTAR EN CONTACTO

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21 En el año 2000, y con el ánimo de estar “más en contacto”, mi madre, quién, en ese momento, por cuestiones laborales debía viajar continuamente por el departamento de Cundinamarca, nos compró a mi hermano y a mí el único modelo del teléfono celular Ericsson que había llegado a Colombia. Era un teléfono que distaba mucho, tanto en forma como en funcionalidad, de aquello que son los sistemas de comunicación actuales.

Este teléfono de color negro -ya que no se ofrecía en otro color-, pesaba un poco menos de una libra, por lo que coloquialmente lo denominaban “la panela”. De hecho, recuerdo que este dispositivo era objeto de gran cantidad de chistes relacionados con el robo callejero, aludiendo a que “…si algún delincuente ataca a una persona, lo que debía hacer ésta, era golpearlo muy fuerte con su “panela” en la cabeza, y fácilmente podía escapar del incidente, dejando en muy malas condiciones al agresor”.

Recuerdo también que la empresa a la que nos afiliamos para tener el servicio de comunicación era Comcel, que cobraba el minuto alrededor de los dos mil quinientos pesos, por lo que se debía, en nuestro caso, pensar muy bien si la llamada realmente valía la pena.

Menciono lo anterior, porque a partir de esa primera adquisición, nunca he dejado de tener una herramienta de comunicación que, efectivamente, me mantenga “en contacto” (analogía de estar más cerca), no solo con mis seres más queridos, sino con el resto de personas conocidas alrededor del planeta, una cuestión que, en la década de los sesenta, el sociólogo canadiense Marshall McLuhan definió como “aldea global”(1969, p. 46).

En efecto, el concepto de aldea global hace referencia tanto a la complejidad del sistema técnico y tecnológico, surgido a partir de la popularidad y difusión de los medios de comunicación masiva (la radio, el cine y la televisión de los años sesenta), como a las transformaciones sociales y culturales que sucedieron a escala mundial, generadas por dichos medios.

En este sentido, y a partir de la experiencia que significa esta investigación, observo que una de las transformaciones surgidas a partir del uso de los dispositivos móviles7 es, sin lugar a dudas, la comunicación, específicamente la que se logra por medio de imágenes, no solo por el hecho de poder difundirlas por todo el planeta (nuestra aldea global) desde cualquier lugar en el momento en que son producidas, sino por el sentido que quien la produce, le da a la imagen. En ese sentido, cada persona que

7 Un dispositivo móvil es un equipo electrónico cuya función primordial sigue siendo la comunicación, al que además se le

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22 posee un dispositivo móvil, tiene la posibilidad de ser el autor o la autora de una historia plasmada en imágenes, en la que su subjetividad se encontrará reflejada.

Continuando con mi relato, es importante mencionar que ese teléfono celular - herramienta propia de la tecnología análoga-, que servía en aquel momento para realizar llamadas, enviar mensajes SMS8 y jugar Snake9, se reinventó rápidamente, hasta incorporar la tecnología Global System for Mobile

Communications (GSM). Esto nos brindó la posibilidad de entrar en una dimensión digital, evidenciada en los dispositivos móviles, que suplen muchas de las necesidades del usuario al convertir estos equipos en verdaderos “kits de supervivencia”, equiparándolos con la navaja suiza que heredamos de nuestros padres: aquella herramienta cuyas partes que lo componen, pueden suplir cualquier necesidad que se presenta en el diario vivir.

Dispositivos que reconfiguran relaciones

La cita de McLuhan que presento en este trabajo, abre la puerta a una serie de observaciones que hago de mis estudiantes en los momentos de encuentro fuera de clase. Momentos en los que pregunto por sus selfies, y cuyas respuestas, me permiten comenzar a vislumbrar elementos que caracterizan las nuevas formas de relación que se establecen en la esfera virtual.

Considero oportuno aclarar, que dichos hallazgos, fueron producto del análisis de la relación que se generó entre mis cómplices y yo, en el desarrollo de esta investigación; específicamente, durante el proceso de recolección de la información.

Tras realizar la pregunta ¿Cómo te sentirías si no tuvieras un dispositivo móvil? a algunos de mis estudiantes, recibo las siguientes respuestas:

“Recientemente dure más de un año sin dispositivo móvil, y fue un poco frustrante en cuanto a las relaciones, me dificultaba un poco las cosas”.10

“Incomunicado con la sociedad y con lo que sucede a nuestro alrededor”.11

“Desconectada del mundo”12

8 Short Message Service, en español servicio de mensajes cortos.

9 En español culebrita, es un juego creado a mediados de la década de los años 70s, que pertenece al género de los juegos de

árcade (Máquinas recreativas y videojuegos) en el que una serpiente debe comer frutas sin parar y crecer sin dejarse morder por ella misma. Este juego fue adaptado a finales de la década de los 90s a los teléfonos celulares.

10 Comentario de Diana. Estudiante ECI Lenguajes del arte. (6.10.17) 11 Comentario de Ferney. Estudiante ECI Tango. (6.8.17)

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“Posiblemente sentiría que me falta una herramienta de consulta y entretenimiento.”13

“En estos tiempos es fundamental los dispositivos móviles, nos ayudan a comunicarnos

fácilmente con nuestros amigos y familia, nos ayuda también en el trabajo y en lo personal en el estudio, así que a uno claramente me haría falta porque lo empleo a diario”.14

Estos estudiantes con sus respuestas, evidencian la dependencia y subordinación de la interacción humana a la tecnología. Este hecho, devela una primera característica de la comunicación, y es que, en la interacción humana, las tecnologías de la comunicación, juegan un papel decisivo.

Quiero aclarar que no todas ni todos los estudiantes responden igual; de hecho, cada conjunto de preguntas, presenta diversas perspectivas y esto es debido a que cada persona se desenvuelve en un contexto diferente.

A continuación, presento las respuestas que recibí a la pregunta: ¿Qué opinas de las personas que no tienen un dispositivo móvil?

“No conozco en la actualidad personas que no tengan dispositivo móvil, pero imagino

personas más seguras, con facilidades para la comunicación por ende con menos problemas en

las relaciones interpersonales”15.

“Que tienen más tiempo para ellos mismos y los demás”16

“Pienso que no lo han hecho vital para su vida, lo cual no es malo porque no lo hace

indispensable, y tienen otros canales de comunicación que manejan y son los que le facilitan la vida”17

Todas estas respuestas, me permite establecer que, como lo propone Mc Luhan, el desarrollo de la tecnología configura no solo la relación con el otro, sino conmigo mismo.

Otra de las características que observo, es la forma como se asumen las relaciones. Al respecto, quiero comentar que, en el momento de realizar la entrevista semiestructurada, se presentó la posibilidad de realizarla con unos estudiantes de manera virtual, y con otros de manera física, Tras enviarles el documento virtualmente, tuve que esperar cierto tiempo e insistir continuamente para recibir las respuestas y estas en ciertos casos llegaron con preguntas sin contestar. Por el contrario, a las personas que entregué de manera física el documento, en cuestión de horas, estaba diligenciado.

13 Comentario de Alejandro. Estudiante ECI Lenguajes Artísticos. (4.8.17) 14 Comentario de Valentina. Estudiante ECI Danza Contemporánea. (6.8.17) 15 Comentario de Yamile. Estudiante ECI Tango. (7.8.17)

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24 En ese momento comprendí que las relaciones per se en la esfera de lo virtual, no es que difieran de las que se dan en la realidad, o sea cara a cara. De hecho, he podido observar que la esfera virtual, es hasta cierto punto réplica de la esfera real. Lo que sucede, es que la manifestación de dichas relaciones, se configura de acuerdo a la naturaleza del espacio.

Con relación a esto, quiero mencionar que otras respuestas obtenidas de la misma entrevista, me permitieron confirmar una idea que yo tenía tiempo atrás, respecto a las redes sociales: Siempre las percibí como depósitos de imágenes, que se muestran en momentos determinados, a personas determinadas, tal y como sucede con el álbum familiar. En ese sentido, las imágenes allí alojadas, a pesar de ser digitales, se administran de la misma manera que a las análogas. Sin embargo, a pesar de su trato análogo, o sea que su utilidad tiene fines de evocación y perfil privado, por la naturaleza de la red social, ese perfil, trasciende a nivel de lo público. Al respecto, quiero mencionar que tras las preguntas ¿Tienes perfil de Facebook? y ¿Por qué lo abriste?, observo que la curiosidad sobre esta plataforma, es el factor en común que nos incita a la interacción en ella.

En líneas generales, puedo decir que, las relaciones online y offline, no están separadas unas de otras; por el contrario, esta experiencia me permite detallar que una debe ser constantemente nutrida por a otra, si es que se busca que dicha relación perdure en el tiempo. En este sentido, quiero mencionar que, en ambos entornos, las relaciones no son estáticas; ellas están en constante transformación y están mediadas por los beneficios que de ellas surjan para cada miembro.

A propósito de las formas de comportamiento, Fernández, Yáñez y Muñoz, mencionan que las relaciones en el entorno online, “incitan a las personas a cumplir ciertas normas establecidas para la interacción social,” (2015).

Realizando una búsqueda en la web, encuentro que la sociedad, ha establecido unas normas de comportamiento social denominadas netiquette18, en castellano netiqueta, que instituyen sobre la forma en la que una persona debe dirigirse a los demás en el entorno virtual. Al respecto, Ester Ribas menciona que la netiqueta “ha sido creada e impulsada por los usuarios de la red, para facilitar la convivencia en la web y evitar la conflictividad” (2018). Todos estos hallazgos, permiten ver la esfera virtual, como una réplica de la real.

Siguiendo la línea de Ribas, tras la búsqueda online, bajo la frasenormas básicas para comunicarse en un chat”, me encuentro que numerosos sitios presentan las “diez básicas”, que, al ser

18 Término que se utiliza para referirse al conjunto de normas de comportamiento general en internet. Es una adaptación de

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25 cotejadas, puedo contar un aproximado de treinta normas. Esto me deja ver que dependiendo de los intereses que tiene cada comunidad virtual, la netiqueta se transforma.

En ese sentido, agrupo por temas, de la siguiente forma: 1. Formas de redacción y cuidado de la ortografía.

2. Respeto por la privacidad de la o las personas que pertenecen a un grupo de chat.

3. Respeto en cuanto a la forma de dirigirse a una persona en particular o a un grupo en general. 4. Conocimiento de las normas de convivencia del grupo o chat.

5. Discreción en el manejo de temas que solamente le atañen a una sola persona. 6. Horas y tiempos de comunicación.

7. Respuesta de los mensajes.

Personalmente considero, que la netiqueta no es un “cinturón de fuerza” para las relaciones online, ya que, por la experiencia de la presente investigación, puedo detallar que las palabras, imágenes y demás elementos utilizados para la comunicación on line, se adaptan de acuerdo al contexto, asi como a las situaciones que se presentan en la interacción, ya que resulta menos complicado emitir un insulto o realizar una propuesta intima sin mirar directamente a los ojos al receptor de la misma, que si se tuviera en frente a la persona.

Todo esto me lleva a recordar una conversación por chat que mantuve con mis estudiantes, en la que me explicaban algunas de las particularidades que tienen sus comunicaciones online. Experiencia que me permitió concluir que, ya sea por la forma o el contenido, cada grupo establece sus propias particularidades, cuyo uso continuo legitima una forma peculiar de comunicación.

Por ejemplo, uno de los primeros grandes grupos que menciono, hace referencia al cuidado de la ortografía, pues bien, para este grupo de trabajo la ortografía no es un tema de preocupación: la palabra es escrita de la manera en que se puede escribir, y si de casualidad, debido a la velocidad de digitación no se entiende, sencillamente se reescribe debajo.

(26)

26 Otra forma de escritura, que se genera en las conversaciones online, es la relacionada con emojis19 y emoticonos20, códigos que fueron creados para hacer énfasis en un mensaje, manifestar una intención o remplazar palabras, y que son utilizados intensamente por mis cómplices; tanto así que es posible tener una conversación recurriendo únicamente a dichos gráficos.

Al respecto, me parece interesante mencionar que esta forma de comunicación (escribir por medio de emojis) se ha vuelto tan relevante, que Dante Tercero, poeta y editor mexicano, creó los poemojis, un libro de poemas hecho con los pictogramas que se usan en las conversaciones de WhatsApp.

La creación de estos poemas permite en primer lugar, tanto al autor como al lector sacar provecho a todos los recursos que se encuentran en las plataformas y, en segundo lugar, explorar otras significaciones más allá del código lingüístico establecido en los cánones literarios.

Algo que me inquieta respecto a este tipo de comunicación, es que los mensajes son tan ambiguos que pueden tener un sinnúmero de significados tanto para el emisor, como para el receptor, y ocasionar diversas reacciones.

Con lo expuesto en este capítulo, podemos determinar que los procesos de comunicación tienen en el entorno virtual, múltiples manifestaciones; una de ellas es la selfie, tal y como se detalla a continuación.

19 Imagen o pictograma usado para expresar una idea, una emoción o un sentimiento en medios de comunicación digital. 20 Secuencia de caracteres ASCII (código basado en el alfabeto latino para el intercambio de información) que mezclados

expresan una emoción.

(27)

27

III

DEFINIENDO LA

SELFIE

(28)

28 En el año 2013, el Diccionario Oxford, considerado el más erudito y completo de la lengua inglesa, así como el principal punto de referencia para su estudio etimológico, proclamó el vocablo selfie como la palabra del año, luego de popularizarse tras ser utilizada por primera vez en un foro de internet en Australia en el año 2002. Desde entonces, el uso de esta palabra se ha extendido globalmente tanto dentro como fuera de la red.

Dicha palabra hace referencia a “una fotografía tomada por uno mismo, generalmente con un teléfono inteligente o cámara web y compartida a través de las redes sociales.” (Léxico, 2010). En concreto, una selfie corresponde a un conjunto de acciones que consisten en ubicarse en un espacio, registrar la propia imagen y publicarla en una red social.

Pero ¿qué nos quieren decir las selfies que son producidas por nuestros y nuestras jóvenes en la actualidad? ¿Qué nos quieren mostrar?

Al respecto, y desde la mirada propia de la teoría literaria, José Luis Brea reconoce la autobiografía como “productor[a] de posiciones de sujeto, ya que ésta, directamente habla de quien produce el enunciado, quien es a la vez, la condición de posibilidad del enunciado mismo”. En otras palabras, menciona que la autobiografía tiene un carácter auto productivo que evidencia “la producción de subjetividad” del autor, reconociendo finalmente que “la obra no es la fotografía en sí misma”, sino “el dispositivo reflexivo-producente de visión” (citado por Casasbuenas, 2013, p. 3).

(29)

29

En ellas, podemos ver que, aunque el espacio, es el mismo, y el tiempo no es tan lejano entre “una selfie y otra”, cada persona, captura la escena de manera diferente; lo que le permite proyectar su individualidad y propia visión de la realidad en el entorno virtual. Muy seguramente, si se preguntara sobre la experiencia de ese momento, algunos aspectos formales, serian parecidos, sino los mismos. Pero en cuanto a lo sensible, la información que arrojaría este ejercicio, seria completamente diferente y enriquecedora para esta experiencia investigativa.

Con base en lo anteriormente enunciado, podremos comenzar a esclarecer los supuestos preliminares de esta investigación:

1.La selfie no es solamente una fotografía casual y banal, producto de la vanidad y el narcicismo, en ella, podemos encontrar historias de quienes aparecen y quienes no aparecen; es una escritura de vida. Esto,en concordancia con la idea de Anatole France, expresada durante la entrega del Premio Nobel de Literatura en 1921: “un buen retrato es una biografía pintada” (citado por Ortega, 2013, p. 37).

(30)

30 En este punto, quiero aclarar que, el término retrato, empleado por el nobel, determina una intencionalidad diferente a la puede tener una selfie, ya que los retratistas, buscaban que sus obras fueran

[…]lo más reales posibles con la finalidad de ser fehacientemente reconocidos y referenciados después

de la muerte” (Walker, 2000, p. 75).

como sucedía con las Tablillas mortuorias de El Fayum en Egipto, que datan entre los siglos I a. C. y III d. C y más adelante en la edad media (Walker, 2000, p. 75), transmitiéndonos una idea de inmortalidad. Por el contrario, en el ciberespacio, el tiempo de “vida” de una selfie, equivale al tiempo de carga de la próxima selfie.

Sin embargo, para esta investigación, propongo emplear la frase, “una buena selfie, es una biografía pintada”, ya que, de las imágenes obtenidas de mis cómplices, puedo construir historias inimaginables y entretejerlas entre sí.

Debo aclarar, que no con todas las selfies enviadas, se pueden construir historias. Algunas personas, en su necesidad de mostrar su habitar en el mundo, producen consecutivamente la misma imagen sin siquiera estar interesados en realizar una construcción de su propia imagen. Ejemplo de esto, lo podemos observar en las selfies de Fabián, estudiante de la ECI Tango, quien, tras la solicitud, envió entre muchas, estas:

Al realizar la observación sobre la inclinación de la cámara para tomar la selfie, por no mencionarle que se trataba de la misma imagen, él contestó que nunca se había dado cuenta de que todas sus fotografías las tomaba de la misma manera y que eran parecidas.

Luego tras entrar a su página de Facebook y ver las fotografías que allí se alojan, encontramos que estas, están tomadas de la misma manera, mostrándonos que la construcción de una imagen, que le

(31)

31 permita pasar a la posteridad por ser de alguna manera diferente, no existe y que aquello que los estudios científicos determinan como narcisismo, tampoco logra su cometido, por lo menos en él y en muchos otros casos observados.

De la misma manera, podemos darnos cuenta por los comentarios que hacen sus amigas de redes, que ellas tampoco dan importancia al respecto, o no perciben que es la repetición de la misma imagen.

Lo que, si podemos encontrar en las selfies, que de la Red Social obtenemos, es la gran cantidad de sitios visitados que dan cuenta de las experiencias vividas por él, mostrándonos desde su perspectiva,

Selfies Facebook de Fabián Estudiante ECI Tango UCMC, (18.03.2018).

(32)

32 diferentes espacios y lugares interesantes por los que ha andado, permitiéndonos conocer ciertas características de la personalidad del joven, como por ejemplo que le gusta viajar y conocer otras ciudades, que tiene posibilidades de hacerlo, que en sus viajes generalmente no está acompañado o que los recuerdos de su estar allí, los prefiere solo, etc.

En este sentido, claramente podemos plantear que el estudio de selfies, nos permite ir al encuentro de diversas formas de existir y asi, acceder a un conocimiento al que probablemente cara a cara no podríamos acceder.

El segundo supuesto preliminar de esta investigación es:

2. Una selfie, además de ser la evidencia del existir, habitar o estar en un momento y un espacio determinado, es el reconocimiento, la valoración y la exaltación de la subjetividad que encierra el para ,ya que los elementos que componen a cada selfie poseen un significado por sí mismos, y en conjunto transmiten un mensaje que devela la esencia de cada ser.

Este segundo supuesto, surge a partir de la observación de algunas selfies enviadas por mis estudiantes que, muestran aquello que a su parecer es importante y significativo: aquello que pasa por el gusto, el sentimiento, el recuerdo, o simplemente por el sentido de experimentación con su propia imagen.

Tal es el ejemplo que vemos en la selfie de Daniela, quien, al experimentar con su imagen en diversas dimensiones, nos brinda la posibilidad de dar un sinnúmero de lecturas a la misma: “… de todos modos, hay tantas lecturas de un mismo rostro” (Barthes, 2006. Pág. 43).

Aceptando la propuesta de Joan Fontcuberta, relacionada con los Enfoques de registro, esta selfie, estaría entre dos enfoques: uno, que es evidentemente el Experimental:21 que presenta una “busqueda de algo novedoso y la creación de efectos estéticos, apoyados por programas de procesamiento de imágenes como Photoshop, así como los filtros de las aplicaciones, y el Político:

21 Uno de los Enfoques de Registro propuestos por Joan Fontcuberta, para la clasificación de selfies. (Fontcuberta, 2016)

(33)

33 Aquel que sienta una posición personal sobre la existencia y todo lo que ella conlleva” (Fontcuberta, 2016, p. 106).

Otro ejemplo de experimentación con la propia imagen, lo podemos apreciar en esta selfie de Danny, quien además relata: “Esta selfie la realicé con un filtro de Photo shop. Me

gusto como quedo y por eso la publiqué”22

En este comentario, se precisan dos cosas: por un lado, que la experimentación con esta imagen, es simplemente un juego sin mayor trascendencia y por otro que la subjetividad del autor, se limita a lo que le gusta o no.

Hablando sobre la subjetividad, la historia de la imagen, nos relata la situación vivida por Hippolyte Bayard en 1840, el mismo año en que Robert Cornelius utilizó una cámara construida por él mismo con una caja de hojalata y el anteojo de unos gemelos de anteojos23, para tomarse la primera selfie de la historia y ser inmortalizado por su obra: “el retrato de sí mismo en la calle, con los brazos cruzados, el cabello desarreglado y ligeramente descentrado en la placa” (Hannavy, 2008).

La historia, es la siguiente:

“Por las calles de París, circulaban unas láminas de mano en mano, cuya imagen resultaba macabra para

los citadinos: era el cadáver de un hombre joven ahogado, y cuya explicación estaba en el reverso:

22 Comentario de Danny, Estudiante ECI Tango UCMC, 2do semestre de 2018

23 Aparato formado por dos anteojos de Galileo sólidamente unidos para permitir la visión binocular.

Auto-retrato de Robert Cornelius (1839) (Blogspotcom, 2019).

(34)

34

Este cadáver que ven ustedes, es el del señor Bayard, inventor del procedimiento que acaban ustedes

de presenciar, y cuyos maravillosos resultados pronto presenciarán.

Según mis conocimientos, este ingenioso e

infatigable investigador ha trabajado durante unos tres

años para perfeccionar su invención.

La academia, el Rey y todos aquellos que han visto

sus imágenes, aquellas que él mismo consideraba

imperfectas, las han admirado como ustedes lo hacen en

este momento.

Esto le ha supuesto un gran honor, pero no le han

rendido un céntimo.

El gobierno, que dio demasiado al señor

Daguerre, declaró que nada podía hacer por el señor

Bayard y el desdichado decidió ahogarse.

¡Oh veleidad de los asuntos humanos! Artistas,

académicos y periodistas le prestaron atención durante

mucho tiempo, pero ahora permanece en la morgue

desde hace varios días y nadie le ha reconocido ni

reclamado.

Damas y caballeros, mejor será que pasen

ustedes de largo por temor a ofender su sentido del olfato, pues, como pueden observar, el rostro y las manos

de caballero comienzan a descomponerse

H.B 18 de octubre de 1840.” (Zorita, 2013).

Con la muerte de Bayard se ahogaban las esperanzas de producir las primeras fotografías sobre papel

(Zorita, 2013), hecho que producía a la ciudad desasosiego, ya que se sabía que los ingleses estaban a punto de

descubrir el mismo proceso. Por fortuna, esta sensación no duró mucho tiempo, pues, para sorpresa de todos

Hippolyte Bayard… ¡seguía vivo!

Con este hecho, consciente o inconscientemente, Bayard dejó ver, en un tiempo en el que se creía que la máquina era quien realizaba las fotografías y excluía radicalmente la posibilidad creativa del autor, en la que el fotógrafo, puede exponer toda su subjetividad, proponiendo otra mirada en la producción fotográfica: “la imaginación como un recurso enriquecedor para la creación, con la proposición de una realidad alternativa concebida por él” (Guzmán, 2014, p. 22).

Autorretrato como hombre ahogado. Impresión positiva directa de

H. Bayard

(35)

35 Al respecto, en la selfie de Stevan, podemos ver reflejada la subjetividad que encierra el para mí. En esta composición, el texto y la imagen, se refleja un juego de intensiones que el autor propone a quien observa. Esta imagen me atrapa. Pero no tiene punctum, por que la puedo nombrar. ¡Es oscuridad! ¿Es acaso el instante mismo de la muerte? ¿De quién? Lo que me dice que es una selfie, es el texto; pero en sí la imagen no me lo dice. ¿Es una imagen?

En este punto, y para continuar con la definición de la selfie, considero importante retomar las palabras de Carlos Cid Priego, respecto al autorretrato fotográfico, al plantear que éste, es “la imagen de una persona, hecha por cualquier procedimiento, que establece una relación de reconocimiento y dependencia entre modelo y obra” (Cid, 1985. p. 181).

Al respecto, como lo plantea Cid, observamos que, en el retrato, la acción fotográfica, es reflexiva, “ya que el mismo artista que realiza la obra, es el modelo” (Cid, 1985, p.181), y “realiza un profundo ejercicio de análisis, “para que su expresión, cargada con su propia esencia, aquella que se desborda en el momento exacto de la acción, se traduzca tal cual en la imagen obtenida” (Cid, 1985, p.182). Esto, para el caso de la selfie, seria: el retratado es, quien también retrata. Pero me pregunto a partir de las selfies obtenidas…, ¿Será acaso que mis cómplices realizan ese profundo ejercicio de análisis cada vez que producen una selfie?

En la selfie que presento a continuación, se ve claramente la forma en que el autor realizó ese análisis con anterioridad a la acción, ya que, de manera ingeniosa presenta su intensión y mensaje.

(36)

36 Al respecto, recurro a las respuestas obtenidas a la pregunta: ¿Cuantas veces te haces una selfie antes de subirla a Facebook?:

10 aproximadamente, para sacar la mejor en cuanto a ángulos, luz, gestos etc”24

“Las fotografías que subo a Facebook son aquellas que me parecen bellas y que muestran mi felicidad en familia y amigos”25

“Tomo varias hasta que salga bien, aunque casi ya no subo fotos a redes sociales, sólo a estados de

WhatsApp. Esto lo hago porque es mi imagen y quiero que salga adecuada.”26

Con estas respuestas puedo observar que los y las jóvenes si realizan dos tipos de análisis: el primero es en el instante mismo en que están “posando” para la fotografía, o sea en el momento en el que “me siento observado por el objetivo; todo cambia, allí me fabrico instantáneamente en otro cuerpo… siento que la fotografía crea mi cuerpo, o lo mortifica según su capricho” (Barthes, 2006. Pág. 37).

Ejemplo de esto nos lo deja ver Ángela Maria, cuya corporalidad sufre un cambio entre el momento en que no es consciente de ser “observada” por la lente de la cámara.

24 Respuesta de Diana: Estudiante de la ECI Lenguajes artísticos UCMC, 1er semestre 2017 25 Respuesta de Ferney: Estudiante de la ECI Tango UCMC, 2do semestre 2017

26 Respuesta de Jesús: Estudiante de la ECI Tango UCMC, 2do semestre 2017

(37)

37

Y el momento en el que ella misma se “observa” a través de la lente.

En este segundo grupo, Ángela Maria, presenta una imagen “producida”, en comparación con la que es capturada en el primer grupo de fotografías, que evidentemente fueron tomadas sin que ella lo supiera.

Algo que me llama la atención, es que, las fotografías de las que ella no tuvo conocimiento cuando fueron tomadas, se encuentran también en su Red Social. Este aspecto en particular me deja ver que Ángela Maria da la misma importancia a ser retratada “producida” o sin “ser producida”, entendiendo el “ser producida” como el resultado final de un trabajo de transformación y pose con fines estéticos. Pero si es asi, ¿qué es lo que la lleva a realizar el gesto que se ve en sus selfies? ¿Por qué lo mortifica [su cuerpo]? (Barthes, 2006. Pág. 37).

Pocas, de las selfies enviadas, pude encontrar sin esa “producción”. Sería interesante preguntarle a la autora, que es lo que a ella particularmente le interesa mostrar en una Red Social, ya que su exposición, rompe con los parámetros de “belleza” que presentan otras personas allí.

En el segundo momento de análisis que considero, realizan mis estudiantes, tiene lugar la bienvenida a la imagen (Barthes, 2006. Pág. 38), al detallarla metódicamente y decidir si subirla a la red,

Fotografías tomadas del Facebook de Ángela. ECI Lenguajes Artísticos UCMC, (4.8.2017).

(38)

38 o no, para ser aprobada o rechazada por la sociedad: “Sin duda, mi existencia la extraigo metafóricamente del fotógrafo. pero por más que esta dependencia sea imaginaria, la vivo con la angustia de la filiación incierta: una imagen - mi imagen - va a nacer” (Barthes, 2006. Pág. 38). Con estas palabras, Barthes nos presenta la incertidumbre que ocasiona la producción y la exposición.

Continuando con nuestra definición de selfie, Barthes señala que “el proceso fotográfico es objeto de tres prácticas, tres emociones, o tres intenciones: hacer, experimentar y mirar” (Barthes, 2006. Pág. 35). Asi, a la persona que fotografía, la denomina operator, a aquellos que miran, curiosean e indagan, entre colecciones de fotos, los llama espectator; y a los que son fotografiados, son el blanco y sobre quien se posan las miradas una vez son imagen, los denomina spectrum, por su relación con la muerte. Para la selfie, en términos Barthianos, el operator es el mismo spectrum, y es quien decide sobre su propia muerte: ya que para Barthes, la fotografía es ese instante en que la vida se paraliza en el reino de lo inmóvil. (Morel, 2017)

Este (operator-spectrum), o sea qui Producendum, conspiciunt et iudicat ipso picta (quien produce, mira detalladamente y decide sobre un autorretrato), siguiendo la línea idiomática de Barthes, es quien decide sobre la selección o “recorte que se logra por el agujero de la cerradura de la cámara obscura, a través del que mira, limita, encuadra y pone en perspectiva lo que quiere “coger”” (Barthes, 2006, 36). En este punto, retomo el ejemplo de las selfies en el mismo lugar, pero, posiblemente, en diferentes tiempos.

Es importante mencionar que otro de los aspectos que nos ayudan a definir la selfie, surge cuando el visor del dispositivo se despega del ojo, distanciándose física y simbólicamente del sujeto que anteriormente lo regulaba, y permitiendo una exploración diferente de la realidad, desde aquella lejanía que puede dar la extensión del brazo, o en su defecto un selfie-stick,27 desproveyendo al dispositivo de la condición de prótesis ocular y, “girando la cámara para fotografiar al mismo sujeto” (Fontcuberta, 2016, p. 86).

Pero lo epistémico para esta definición de la selfie, es el cambio del conocido noema de Barthes: “esto ha sido” (Barthes, 2006, p. 87), quien plantea la fotografía como un registro de la realidad”, pasando por el noema de Bayard “esto ha sido porque lo he producido” (González, 2005, p. 164), alcanzando el noema de Fontcuberta: “yo estaba allí” (Fontcuberta, 2016, p. 87), para terminar con el que podría ser el noema de este trabajo de investigación: lo que es importante “para mí”.

(39)

39 Por lo anterior, podemos decir que una selfie es voz, palabra, mensaje y, yendo más allá del hecho de presentar la realidad, se convierte en la misma realidad capturada por una persona a partir de la propia intuición, dándole un determinado significado desde cualquier lugar del planeta, con solo un clic.

Para terminar esta definición, considero importante aclarar que una fotografía, para ser considerada selfie, debe cumplir una serie de criterios que, junto con mis cómplices, establecimos tras la observación de cientos de selfies, y que, con esta investigación, se legitimarán en el ámbito académico.

A continuación, se presentan las respuestas obtenidas al preguntar sobre los criterios que debe cumplir una selfie para ser denominada como tal:

1. Debe ser un autorretrato tomado desde un Smartphone, una máquina fotográfica, tableta o cualquier otro dispositivo.28

En este sentido, cabe destacar que “la exploración de la realidad ya no se efectúa con el ojo pegado al visor de la cámara” (Fontcuberta, 2016, p. 86). La distancia máxima que se puede lograr entre la persona y la cámara es la que puede alcanzar el brazo, o en su lugar

un selfie stick, rompiendo en este sentido con la condición de prótesis ocular como en algún momento planteó McLuhan, pero dando paso a la prótesis para una extremidad. De hecho, es gracioso encontrar que, en la actualidad, hasta se ha creado el zapato para selfies, un artefacto que conlleva a desarrollar otra serie de habilidades de las que son expertos bailarines y gimnastas, para evitar conflictos estéticos, relacionados con la característica número ocho del presente listado.

2. Luego de ser tomada, la selfie debe ser compartida con los contactos del usuario a través de las redes sociales como Twitter, Facebook o Instagram, entre otras.29 No tendría sentido tomar la selfie y guardarla en la

memoria del dispositivo, imitando lo que se hacía en el pasado con el álbum fotográfico.

28 Observación de Alejandra, Estudiante de la ECI Danza Contemporánea UCMC, 1.er semestre de 2018. 29 Observación de Daniel, Estudiante de la ECI Lenguajes Artísticos UCMC, 2.do semestre de 2018.

(40)

40 3. Estar pendiente de los likes y comentarios que los contactos hacen a la selfie. Si no son buenos,

eliminar la selfie inmediatamente.30

Esta respuesta me pone a pensar sobre lo que buscan los y las jóvenes en la actualidad con su exposición en las Redes Sociales. ¿Será acaso la aceptación? Pero… en ciertos momentos eso no interesa, ya que, si fuera asi, el narcisismo seria evidente, pero en las selfies que se obtuvieron para esta investigación, en poquísimos casos se percibe eso.

4. La selfie debe parecer casual, así se haya planeado por horas.31

Este es un principio de la fotografía publicitaria. Con ello puedo ver que la Red Social es una vitrina de exposición, en la que me muestro como considero que debo dejarme ver.

5. Las selfies deben ser realizadas con el brazo extendido (o con un selfie stick), con el dispositivo apuntando hacia la misma persona o hacia un espejo. Entre más lejano esté el dispositivo, mejor, ya que puedes abarcar más elementos en la imagen.32

6. Con respecto a la luz, es importante tener en cuenta los siguiente:

a. Mantener el sol u otra fuente de luz frente a uno, un poco por encima del nivel de los ojos, para obtener el golpe de luz más favorecedor.

b. El usar una cortina delgada que actúe como difusor para la luz del sol, hace que la luz sea más suave y dará la impresión de tener líneas faciales más suaves.

c. Si no se tiene luz natural, se puede usar luz artificial: algunas aplicaciones para la cámara ofrecen una corrección de color automática.33

d. El flash crea un resplandor en la cara que distorsiona la apariencia y dará a la selfie el efecto de ojos rojos. Es mejor no usarlo.34

30 Observación de Joel, Estudiante de la ECI Tango UCMC, 1.er semestre de 2018.

31 Observación de Daniel, Estudiante de la ECI Danza Contemporánea UCMC, 2.do semestre de 2018. 32 Observación de Mariana, Estudiante de la ECI Tango UCMC, 1.er semestre de 2018.

33 Observación de Daniel, Estudiante de la ECI Lenguajes Artísticos UCMC, 2.do semestre de 2018. 34 Observación de Mariana, Estudiante de la ECI Tango UCMC, 1.er semestre de 2018.

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41 7. No hacerse selfies en el baño, con el inodoro de fondo.35

8. No hacerse selfies desde abajo, ya que se marcará la papada y se verá terrible. Lo mejor es hacerlas desde el frente, con el cuello un poco estirado; ojalá desde arriba. Además, estas últimas harán que nuestros ojos se abran más, haciéndolos parecer más grandes, y nuestro rostro se perfilará.36. Este criterio, proyecta un elevado grado de narcisismo, al buscar fórmulas para cumplir con cánones de belleza establecidos por la sociedad, dando todo el peso de la verdad a los estudios científicos. 9. El símbolo de la victoria ya está pasado de moda.37

Este criterio, nos permite observar, que la performance en la selfie, no solo tiene que ver con la transformación que sufren los cuerpos expuestos y su nacimiento como imagen (Barthes, 2006, Pág, 38), sino con las épocas en que son producidas atravesadas por la cultura.

10.Utilizar los filtros de las diversas aplicaciones es de lo más ¡guau! Este criterio, es un llamado a la experimentación, con el cuerpo virtual. 11.No hacer la “duck face”. Eso ya paso de moda y ¡además es horrible!38

12.Una selfie no es una foto de carnet. Hay que mirar fijamente a la cámara con la cabeza girada, de tal modo que se vea solamente una oreja. Esto hace que el rostro se vea más fino y ayuda a destacar los pómulos.

35 Ibid. 36 Ibid.

37 Observación de Alejandra, Estudiante de la ECI Lenguajes Artísticos UCMC, 2.do semestre de 2018. 38 Observación de Mariana, Estudiante de la ECI Danza Contemporánea UCMC, 1.er semestre de 2018.

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42 De aquí, en adelante, los criterios se vuelven completamente narcisistas, instruyendo no solo sobre la manera de verse “bien”, sino la manera de verse.

13.Entrecerrar los ojos un poquito, hace parecer a la persona más interesante, más enigmática.39 14.Se debe seguir la regla de los tercios: no colocar el rostro nunca en el centro, salvo cuando estás

en un grupo: allí, tu eres el centro.40

15.Es clave conocer el mejor ángulo de nuestro rostro, para sacarle provecho siempre que se haga una selfie.41

16.Prestar atención a la línea de los hombros. A veces están tensos o hacia adelante. Es necesario girarlos y acomodarlos y buscar una posición diferente y favorecedora.42

17.Siempre sonreír.43

Tras analizar el listado propuesto por cómplices, podemos observar que los criterios establecidos, evidencian dos tipos de busqueda:

1. Mostrar un concepto de perfección física y que agrade a quien observa, eliminando cualquier rasgo de naturalidad y exaltando una belleza “producida”.

2. Contar algo relacionado con su personalidad, sus gustos, las actividades que realiza y las personas con las que se relaciona. En otras palabras, visibilizar aquello sensible que los configura.

39 Observación de Joel, estudiante ECI Danza Contemporánea UCMC, 1.er semestre de 2018. 40 Ibid.

(43)

43

IV

LA EXPERIENCIA

(44)

44

El espacio físico y mis cómplices

De un tiempo para acá, al plantear los objetivos a alcanzar en la Electivas de Complementación Integral, Danza Contemporánea Tango y Lenguajes Artísticos, que imparto en la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, entidad pública de educación mixta, que recibe cada semestre un promedio de 800 estudiantes, he observado que el cambio que he debido producir, semestre tras semestre, al proponer las actividades en los documentos de soporte que solicita la institución, ha tenido que ser modificado.

Realizando un análisis, no solo de dichos documentos, asi como de diarios de clase, me concientizo que la relación que, en la actualidad, mis estudiantes tienen con sus cuerpos, en términos de habilidades físicas, coordinación, musicalidad (relación del movimiento corporal con la música), etc, es diferente a la que hace quince años (momento en el que entre a trabajar a la Universidad) mis estudiantes de ese entonces tenían.

Esta situación la confirmo en el primer encuentro con ellos y ellas, tras realizar una prueba de diagnóstica sobre sus formas de relación consigo mismos y con los demás. Luego, al preguntarles el motivo por el que ellos consideran que sus cuerpos están “tiesos”, una de las razones que me dan es que:

“como casi no hago ejercicio, por tener muchas actividades que me llevan a permanecer inmóvil frente a una pantalla, mi cuerpo, a la hora de moverse, no responde como yo quisiera”.44

Este hecho me permite comprobar el surgimiento de un nuevo tipo de relación, atravesada por la virtualidad, que se manifiesta en todas las esferas de la vida diaria, y es configurada por la seducción hacia lo novedoso y tecnológico, aquello que a los y las jóvenes les llama tanto la atención: los smartphones, con un sinnúmero de aplicaciones creadas para todos los gustos y todas las necesidades; las redes sociales que unen a las personas, que traen y llevan razones, que cuentan historias de personas y lugares que no conocemos; las selfies que nos muestran estilos, ropa, lugares, eventos en diversidad de espacios, y los videos que llevan y traen información, música, películas, está por doquier, proponiendo diversas formas de habitar sus cuerpos y su sensibilidad.

En búsqueda del porqué de esta situación, me encuentro con Pierre Lévy, quien en su libro ¿Qué es lo virtual?, menciona que “la virtualización no solo afecta la información y la comunicación, sino también a los cuerpos, al funcionamiento económico, a los marcos colectivos de la sensibilidad o al ejercicio de la inteligencia” (1999, p. 15), y pide que antes de temerle y condenarla, se “haga el esfuerzo

Figure

Foto de perfil WhatsApp Vanessa Estudiante  ECI Tango UCMC (3.5.2017).

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