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Artículos Originales

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA

ALIMENTARIA EN DEPORTISTAS

Rafael Vásquez*, Luis Alberto Ángel Arango**, Jenny García Valencia***, Luz Marina Martínez Gil****, Katteryne Chavarro (R)*****

Estudio descriptivo para determinar la prevalencia de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) en una población de riesgo y describir las características sociodemográficas y antecedentes de quienes lo padecen.

Se aplicó una encuesta de Conducta Alimentaría (ECA) y los cuestionarios de Zung para Ansiedad y Depresión y luego se realizó entrevista semi-estructurada a 58 practicantes de Karate-do de la Universidad Nacional de Colombia.

Se examinaron 21 mujeres y 37 hombres, se demostró la existencia de TCA en el27.6%, discriminados así: 20.6% TCA no especificado (NOES), 5.1% Bulimia Nerviosa (BN) y 1.7% Anorexia Nerviosa (AN). Se hallaron puntajes positivos para ansiedad en el 17% y se hizo diagnóstico de síndrome depresivo en el 29.1%, encontrando una asociación significativa con TCA. Además se observó asociación significativa entre TCA y sobrepeso, realización de dietas, insatisfacción con la imagen corporal, antecedentes familiares de obesidad y ser estudiante de Ciencias de la Salud.

Conclusiones: (1) Entre los practicantes de Karate-do se observó una prevalencia de TCA del 25.8%, que es alta si se compara con la población general. (2) Indicadores de vulnerabilidad: tendencia a hacer dietas, sobrevaloración de la crítica, ser estudiante de Ciencias de la Salud, sobrepeso y obesidad familiar. (3) Se halló una asociación entre TCA y Trastornos Depresivos y Trastortos de Ansiedad.

Palabras clave: Trastornos de la Conducta Alimentaria, Depresión, Ansiedad, Deporte.

Across section descríptive research to determine the prevalence of Eating Behavioural Disorders (EBD) in a population at rísk and to describe the

Profesor Asooiado de Psiquiatría. Unidad de niños y adolescentes. Hospital universitario Pediátrico de la Misericordia, Consulta Externa.

Profesor Asociado de Medicina Interna. Sección de Gastroenterología y Nutrición. Hospital San Juan de Dios. Gastroenterología.

*** Residente del Departamento de Psiquiatría, Facultad de Medicina. Hospital San Juan de Dios, unidad de Salud Mental.

**** Residente de Psiquiatría Departamento de Psiquiatría. Unidad de Salud Mental Hospital San Juan •De Dios.

*—— Médico-Psiquiatra. Hospital Mental de Risaralda (HOMERIS).

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Ángel LA, García J. et al

sociodemographiccharacteristicsandbackgroundofthosewhosufferthese disorders.

58 sports people who those practice Karate-do at the Universidad Nacional de Colombia were given the EBD survey and the Zung questionnaries for anxiety and depression. A semistructured interview was heldafter wards.

21 women and 37 men were examined. 27.6% ofthese people were found to have EBD, discríminated as follows: 20.6% had EBD Not Otherwise Especified (NOS), 5.1% Bulimia Nervosa (BN) and 1.7% Anorexia Nervosa (AN). 17% of those interviewed has positive scores for anxiety. Depressive syndrome was diagnosedin 29.1 % ofthem with a significant association with EBD. There was a/so a significant association betwenn EBD and owerweight, dieting, unsatisfactory body image, background of obesity in the family and being a student in the Health áreas.

Conclusions: (1) A prevalence of 25.8% of EBD was observed among the sport people who practice Karate-do, which tumsoutto be ratherhigh when compared with the figures forthe general population. Among the vulnerability indicators found there are: tendency to dieting, overestimation of criticism, being a health área student, overheight and familiar obesity. Al so, an association betwenn EBD and depressive and anxiety syndrome was found.

Key words: Eating Behavioural Disorders, Depression, Anxiety, Sport.

INTRODUCCIÓN

El DSM-IV1, reconoce que existen trastornos mentales relacionados con la ingesta alimentaria, caracterizados por una intensa preocupación por el peso, los alimentos y las alteraciones de la figura corporal. Estos trastornos conforman una categoría diagnóstica "Trastornos de la conducta alimentaria (TOA)". Están subdivididos en Anorexia Nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN) y trastornos de la conducta alimentaria no especificados (NOES).

Son pocos los pacientes que consultan espontáneamente por esta patología. Por tal razón los estudios no reflejan la verdadera incidencia y las tasas varían mucho2. La incidencia de AN es de 0,8 a 1 por 100.000 personas/año, y la de BN de 11.4 por 100.000 personas/año2'3. Entre adolescentes4, un grupo de alto riesgo, la tasa de prevalencia combinada para AN, BN y obesidad es de alrededor del 25%. Se estima una prevalencia

del 0.28% para AN y del 1% al 19% para BN3'4. Estas diferencias en la prevalencia dependen de las carac-terísticas de la muestra y los criterios diagnósticos utilizados.

Los TCA se presentan con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes de sexo femenino (la razón hombre:mujer es de 1:10 a 1:20), especialmente aquellas con ocupa-ciones que requieren un estricto control del peso como el modelaje y el ballet45. Entre los hombres es mayor en aquellos que por sus profesiones tienen preocupación por el control de peso como luchadores y jockeys así como en los homosexuales2'6. La alta prevalencia en mujeres está aparen-temente relacionada con los ideales socio-culturales, los cuales las pre-sionan para ser delgadas y así ser consideradas atractivas3'47.

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por la delgadez se ha descrito como propia de los países occidentales9.

Aunque algunos estudios transcultu-rales han mostrado una baja incidencia de TCA en países no-occidentales1011, otros sugieren que los TCA no están relacionados con la cultura porque se han visto en lugares lejanos histórica y geográficamente de Occidente12. El énfasis cultural sobre la figura delgada puede aumentar el riesgo, pero estas presiones culturales no parecen ser una condición necesaria para el desarrollo del tras-torno.

Otro factor de riesgo para el desarrollo de TCA es pertenecer a clase socioeconómica media-alta y alta de países industrializados3'13, aunque se ha observado en todas las clases sociales3. El sesgo de la clase social puede deberse a que las personas de bajos recursos tienen dificultades de acceso a los servicios de salud. De igual manera, se consideraban los TCA propios de la raza blanca. Sin embargo, las metodologías que se usaron tienen muchos reparos.

Por otra parte, se ha visto que existe alguna asociación entre ciertas ca-racterísticas psicológicas y los TCA3. Por ejemplo, estas personas frecuen-temente exhiben perfeccionismo y un alto grado de auto-exigencia en materia de trabajo y estudio, como también en comida y peso. Sin em-bargo, los TCA pueden estar presentes tanto en individuos con diferentes trastornos de personalidad, como en aquellos sin trastorno de personalidad previo14. También se han descrito como factores de riesgo, la depresión y una pobre imagen corporal. Orbach enfatizó la importancia del desarrollo temprano de una imagen corporal positiva, para evitar ser vul-

nerable a los modelos impuestos por la sociedad4.

Los factores familiares se han pro-puesto como causas y perpetuado-res de los TCA3'15'16. Algunos parientes de los pacientes con TCA pueden ser rígidos y poco inclinados a la expresión de las emociones; otros pueden tener elementos disfuncionales como alcoholismo, depresión o trastornos del control de impulsos. Aun no se sabe si la prevalencia de esos problemas es más alta entre las personas con TCA en comparación con aquellos con otras formas de psicopatología.

Ya que los jóvenes y deportistas son un grupo de alto riesgo para el desa-rrollo de los TCA y que se detectaron casos índice en un conjunto de prac-ticantes universitarios de Karate-do, se decidió realizar este estudio para conocer en este grupo:

1. La prevalencia de los TCA en general y de cada subtipo (Bulimia Nerviosa, Anorexia Nerviosa y TCA no especificado) en los practicantes de karate de la universidad Nacional. 2. Los aspectos sociodemográf icos y los antecedentes que distinguen a los sujetos con TCA de los que no lo tienen. 3. Cómo se relacionan los Trastornos del Comportamiento Alimentario con los estados de ansiedad y depresión.

METODOLOGÍA

Se trata de un estudio observacional, descriptivo, transversal.

Se tomó como población de estudio al grupo de personas que entrenaban Karate-do en el Club deportivo de la Universidad Nacional de Colombia sede Santafé de Bogotá. Se

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Ángel LA, García J. et al

incluyeron todos los sujetos que acep-taron participar en el estudio, que corresponden al 82% del total de per-sonas mayores de 15 años que en-trenaban de manera regular durante el primer semestre de 1994. Cada sujeto fue evaluado en dos oportuni-dades con intervalo de tres meses. En la primera ocasión se realizó la encuesta de comportamiento alimen-tario y en la segunda se repitió la encuesta y se realizó de manera adi-cional una entrevista semiestructurada y una valoración nutricional completa. Las encuestas fueron las siguientes: 1) Encuesta sobre Conducta Ali-mentaria (ECA), Es un cuestionario elaborado por uno de los investiga-dores de este trabajo (Dr. Ángel), que incluye diferentes aspectos como: ac-titudes hacia la alimentación, peso corporal, hábitos alimentarios, pen-samientos y conceptos sobre su ima-gen corporal, aspectos volitivos y sociales de la alimentación, realiza-ción de dietas y consumo de medi-camentos.

En el cuestionario estos aspectos son explorados en forma suscinta ofre-ciendo los patrones más comunes dentro de la población y también aquellos que se alejan de la misma, los cuales frecuentemente van en contra de los aspectos biológicos y psicológicos del individuo. Este cues-tionario ha sido diseñado para ser llenado por el sujeto en un período de 10 a 20 minutos y consta de 32 pre-guntas, 28 de ellas en forma de se-lección múltiple con cuatro posibles respuestas. Las opciones de res-puestas son en su mayoría excluyen-tes, pero se deja la opción de responder a más de una si se considera necesario. Las probables respuestas tienen un orden que va desde la

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sexual, uso de sustancias psicoacti-vas y alcohol, calidad de la comunicación con familiares,

rendimiento académico, antecedentes familiares de obesidad,

alcoholismo y enfermedades psiquiátricas, realización de dietas y la existencia de áreas corporales en conflicto.

ANÁLISIS Y PROCESAMIENTO DE DATOS

El procesamiento de los datos se hizo utilizando el Epi-info 6.0. Se utilizaron medidas de estadística descriptiva tales como: mediana, promedio aritmético, desviación estándar, distribución de frecuencias y pruebas paramétncas y no paramé-tricas para diferencias de promedios y porcentajes. Se aceptó un error alfa del 5%.

RESULTADOS

Un total de 58 personas participaron en el estudio: 21 mujeres y 37 hom-bres que entrenaban Karate-do de forma regular en el club deportivo de la Universidad Nacional de Colombia, sede Santafé de Bogotá. La edad promedio fue de 22.7±5.3 años. Se-gún el sexo, se encontraron diferen-cias significativas en talla y peso de-seado, mas no en edad, estado civil, ser alumno o exalumno, grado obte-nido, peso corporal, ni adiposidad (medida por el índice de Masa Cor-poral, IMC). La totalidad de los sujetos pertenecían a la clase media.

Entre los individuos se encontraron tanto alumnos (74%) como exalumnos (26%) de la universidad, de las siguientes carreras: Ingeniería (36%), ciencias de la salud (31%), ciencias humanas (17%), ciencias (9%) y artes (7%), que entrenaban en promedio

10.6 ±. 6.6 horas semanales (rango 1 a 33 h/sem).

Del grupo total, siete sujetos (12%) habían presentado episodios previos de ansiedad, 17 (29%) de depresión, cuatro (7%) habían intentado suicidarse y siete (12%) habían estado en tratamiento psiquiátrico. Ninguno re-firió haber consumido sustancias psi-coactivas ilegales, uno fumaba cigarrillo y sólo nueve (16%) referían consumo de alcohol.

La actividad sexual, como un indicador general de satisfacción, fue descrita como frecuente y placentera en el 52%, ocasional en el 15% y el 33% nunca la había tenido. No hubo diferencias por sexo. Los estudiantes de ingeniería refieren una menor actividad (p<0.05). Sólo uno de los sujetos refirió antecedente de actividad homosexual. La comunicación intrafamiliarfue des-crita así: con el padre era buena en el 51 %, regular 22% y mala 27%. Con la madre era buena en 79% y regular en 21 %. Con los hermanos era buena en 77%, regular en 19% y mala en 3.5%. La diferencia entre la comunicación con el padre y con la madre es significativa (p<0.05). EI35%eran primogénitosyel 21 %eran hijos menores. Sólo un sujeto era hijo un ico.

Los antecedentes familiares fueron positivos para obesidad en 32 (55%), alcoholismo en 20 (35%), trastornos psiquiátricos en 15 (26%) y 11 (19%) eran hijos de padres divorciados. En la historia nutricional 18 personas refirieron dificultades previas en la alimentación (31 %), que comenzaron en la infancia en cuatro casos (7%) y en la adolescencia en 14 (24%). En total 15 sujetos habían hecho dieta, cinco de ellas por recomendación de una nutricionista, cuatro del médico y

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seis por iniciativa propia. Al indagar sobre la satisfacción con su figura corporal, 33 sujetos (57%) estaban insatisfechos al menos con un área corporal o su figura en general, siendo en orden decreciente y no exclu-yente: exceso de peso en 19%, bajo peso 16%, abdomen 7%, espalda 5%, brazos 3%, caderas 3%, estatura 3%, cara 2% y piernas 2%.

La ECA fue sugestiva de TCA en 20 sujetos (23 o más puntos), 13

muje-Tabla 1

res y siete hombres, para una pro-porción mujer: hombre de 4:1 y el TCA fue confirmado mediante entre-vista personal semiestructurada en 15 (26%) (sensibilidad 93%, especificidad 84%), para un total de TCA en el grupo de 26%, distribuidos así: NOES en 11 (19%), BN en tres (5%) y AN en uno (2%). La frecuencia de TCA fue significativamente superior en el sexo

femenino con una relación mujer: hombre de 4:1, p<0.005 (Tabla 1). De las personas con TCA NOES, ocho se diagnosticaron por tener todos los criterios para BN menos el de la fre-cuencia de los episodios y tres por tener episodios frecuentes de voraci-dad seguidos por sentimientos de culpa pero sin las conductas com-pensatorias típicas de la BN.

La evolución de los TCA era de 5.13 ±

3.5 años. Los entrevistados refirieron como factor desencadenante el

desa-rrollo de los caracteres sexuales secundarios en siete, crítica de la figura corporal en siete, abandono de las actividades deportivas en cuatro, conflicto con los padres en dos, duelo en tres, y uno no

encontró ninguna explicación para su trastorno. En algunos casos coexistía más de un factor

des-encadenante. El 93% de los sujetos con TCA referían haber tenido dificultades en la ali-mentación en su in-fancia o en su adoles-cencia, con una dife-rencia significativa con los que no tenían TCA p< 0.001). El trastorno repercutía en la actividad laboral en dos sujetos con BN,

afectaba el rendimiento físico de siete, (dos tenían BN y cinco TCA NOES); catorce refirieron repercusión en la auto-esti-ma y tres en la comunicación familiar (dos con BN y una anoréctica). La frecuencia de TCA fue mayor en las personas con sobrepeso (IMC>25), y específicamente en

Ángel LA, García J. et al

FRECUENCIA DE DIAGNOSTICO CLÍNICO DE TCA SEGÚN SEXO

DIAGNOSTICO MUJERES HOMBRES TOTAL

Anorexia 1 0 1

Bulimia 2 1 3

TCANOES 8 3 11

TCA TOTAL 11 4 15

SIN TCA

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aquellos con TCA NOES (p < 0.05), (Tabla 2). El peso deseado es signi-ficativamente inferior en aquellos que presentan un TCA (56.6 Kg. Vs. 61.5 Kg., p<0.05) y además presentan una talla inferior (p<0.05) e IMC superior (p<0.05). Al comparar las mujeres con TCA de aquellas que no lo tenían, no se encontraron diferencias significativas en IMC, talla, peso y peso deseado. Entre los hombres, aquellos con TCA tenían una talla significativamente menor (p<0.05) y un IMC mayor (p<0.05).

Los individuos con TCA realizan dietas con mayor frecuencia que los que no lo tienen (p<0.001) y presentan con mayor frecuencia antecedente de obesidad en la familia (p<0.05). Igualmente, Se observó una asociación significativa entre el con-sumo de alcohol y la presencia de TCA (p < 0.05).

Los TCA fueron más frecuentes entre los practicantes del área de ciencias de la salud (p<0.05) y no se encontró asociación con el grado obtenido en Karate-do, el ser estudiante o exalumno, estado civil, estrato socioeconómico, comunicación con los familiares, posición entre la familia, ante-cedente de alcoholismo en la familia, ante-cedentes psiquiátricos ni el tener padres di-vorciados.

Con respecto a las horas semanales de entrenamiento no hubo diferencias sig-nificativas según exis-tencia o no de TCA, pero con diferen-cias aparentes según el tipo de TCA: la anoréctica entrenaba 21 horas se-manales, los bulímicos un promedio de 18 horas, los NOES ocho horas y los sujetos sin TCA 10.6 horas sema-nales, lo cual sugiere alguna asocia-ción entre el tiempo dedicado al en-trenamiento y el tipo de TCA, no evi-dente en nuestro estudio debido al escaso número de sujetos con los trastornos.

En cuanto al área corporal en conflicto los sujetos con TCA se quejaban en su orden de: exceso de peso, abdomen voluminoso, caderas anchas y poca estatura. Mientras los sujetos sin TCA estaban preocupados por bajo peso, espalda estrecha, brazos delgados, abdomen prominente y cara no agradable. El 94% de los sujetos con TCA tenían conflicto con alguna área corporal, mientras

Rev. Col. Psiquiatría, Vol. XXVI, No. 2, 1997. FRECUENCIA DE SOBREPESO * SEGÚN TCA

TCA IMC<25 IMO25 TOTAL

Anorexia 1 - 1

Bulimia 2 1 3

TCANOES 6 5 11

TCA TOTAL 9 6 15

SIN TCA

2 *Sobre peso (IMO25) "PO.001X2+5.4 Tabla 2

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Tabla 3

FRECUENCIA DE ANSIEDAD SEGÚN ESCALA DE ZUNG Y DIAGNOSTICO DE TCA

DIAGNOSTICO NEGATIVO POSITIVO TOTAL

Anorexia 1 - 1

Bulimia - 3 3

TCA NOES 8 3 11

TCA TOTAL 9 6 15

•JO A* Al

SIN TCA

o

*X para variables no paramétricas según TCA p<0.05 Tabla 4

FRECUENCIA DE DIAGNOSTICO CLÍNICO DE SÍNDROME DEPRESIVO SEGÚN TCA

SÍNDROME DEPRESIVO

SIN DEPRESIÓN

TOTAL

Anorexia - 1 1

Bulimia 3 - 3

TCA NOES 4 7 11

TCA TOTAL 7 8 15

que sólo el 29% de los que no tenían TCA lo presentaban (p<0.005).

Once sujetos con TCA asocian el acto de comer con ansiedad, cuatro con tristeza, uno con soledad y para uno era indiferente. Seis habían recibido tratamiento previo para TCA, de

los cuales, tres manifestaron sentirse peor, dos se sentían igual y uno estaba mejor. En todo el grupo de deportis-tas el puntaje promedio en la escala de Zung de ansiedad fue de 40.25, siendo positiva en diez (17%), con una relación mujer: hombre 2:1; en el Zung de depresión el puntaje promedio fue de 42.23, sien-do positivos 14 sujetos (24%), nueve con puntajes sugesti-vos de depresión leve, dos de moderada y tres de severa. El diagnóstico clínico de síndrome depresivo fue con-firmado en 14 personas (29%), discriminado así: de-presión mayor en cinco per-sonas (9%), distimia en ocho personas (14%) y duelo en una (1.7%) (Tabla 3).

Se observó una asociación estadística positiva fuerte mediante análisis de corre-lación entre los puntajes de la ECA y las escalas de Zung de ansiedad (r = 0.6, p<0.001) y de depresión (r=0.5, p<0.001). Además se encontró que la frecuencia de síntomas de ansiedad y depresión era significativa-mente superior en los sujetos con TCA (p<0.05) y que los tres diagnosticados como BN presentaban síntomas al-tamente sugestivos de am-bos trastornos (Tabla 4). Ángel LA, García J. et al

DISCUSIÓN

Los sujetos del grupo estudiado tenían una edad promedio de ±22 años y provenían de familias de clase media de configuración tradicional urbana,

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en la cual la madre es el centro de la comunicación familiar.

Cerca del 60% de los entrevistados estaban inconformes con su figura corporal. Las mujeres se quejaban de tener mucho peso y los hombres de tener poco peso, lo cual corresponde a una exageración del ideal actual de belleza que es de mujeres delgadas y hombres musculosos. Este ideal no consulta las condiciones de los colombianos que son un grupo mestizo con distintas variaciones en la mezcla racial que producen una gama variada de biotipos, los cuales deberían ser valorados en patrones de su propia belleza. En esta valoración juegan un papel decisivo los elementos culturales provenientes del extranjero que se han acomodado a la ideología de los nacionales como elementos ideales y cercanos a la perfección. Puesto que la población del estudio pertenece a la clase media, no es posible saber si ese patrón es generalizable a otras clases sociales. Esto sólo se puede saber con una población más amplia que permita aclarar estas influencias. La frecuencia del TCA y la distribución de los subtipos AN y BN es similar a la informada en la literatura2'6. Los factores precipitantes aparentes del TCA fueron la pubertad y la sobrevaloración de la crítica de las personas de su entorno, lo cual con-firma lo observado en otras investi-gaciones13'19'20'21. El trastorno es crónico como lo indican su evolución promedio de 5.13 ± 3.5 años y tiene el antecedente de dificultades en la alimentación en la infancia y en la adolescencia.

No se observó una interferencia par-ticularmente intensa del TCA en estos deportistas en áreas como las

relaciones interpersonales (comuni-cación familiar, actividad social y sexual), aunque sí hacían referencia a una repercusión grande en la auto-estima y en el rendimiento físico. Como se ha visto en el análisis de pacientes con TCA, el dolor emocional que padecen es vivido muy priva-damente, lo cual hace que cuando los síntomas llevan al paciente a una consulta, ésta no parezca tener rela-ción con alteraciones en el compor-tamiento alimentario.

Se han descrito algunas situaciones que parecen favorecer el desarrollo de los TCA, tales como la práctica deportiva, ser estudiantes universita-rios, el consumo de alcohol, tendencia a hacer dietas y obesidad familiar 3,22,23,24 _ |Ocua| parece sugerirlo nuestro estudio. En este grupo también se incluyen las dificultades en la acepta-ción de la figura corporal1'47 y aunque no se observó insatisfacción con las zonas cargadas socialmente de significado sexual (senos y glúteos), los sujetos con TCA refieren preocu-pación por variables morfológicas que forman parte de la imagen ideal actual: talla elevada, figura delgada y abdomen excavado, de la misma manera que han evolucionado las medidas antropométricas de las can-didatas de los reinados de belleza y modelos25. De qué manera estos eventos y los medios de comunicación de masas han influido en las diferentes poblaciones es tema de exploración futura, de gran importancia para el mejor conocimiento de estos trastornos y su génesis.

La mayor frecuencia de TCA entre los deportistas estudiantes de ciencias de la salud podría explicarse en parte, dada su orientación profesional, como una preocupación inmensa por su estado de salud y auto exigencia

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de parámetros de normalidad más estrictos, en comparación con los demás grupos de estudiantes; la práctica deportiva sería un método adicional a las prácticas nutricionales para el logro de tales objetivos.

Aún no se ha establecido si los de-portistas que padecen TCA lo tenían previamente y buscaron el deporte para facilitar el control de peso21'23'26, o su inicio fue posterior a las practicas deportivas24. En este grupo, la mayoría de los que tenían TCA se incluían dentro del espectro bulímico: mos-traban tendencia a comer grandes cantidades de comida en corto tiempo, con sentimientos de culpa secundarios a estos atracones y una equivalencia entre comida, ansiedad e inquietud. Con este hallazgo se puede pensar que el deporte es una forma socialmente aceptada de perder peso, para compensar así el efecto de las comidas abundantes en personas de apetito episódicamente incontrolado y con una valoración negativa de su atractivo físico.

La proporción de síntomas depresivos valorados con la escala de Zung, fue similar a la de la población colombiana en su conjunto27. Igualmente, la frecuencia de Depresión Mayor evaluada por entrevista clínica es similar a la de la población general28. La diferencia es dramática en el Trastorno Distímico, cuya prevalen-cia es mayor que la reportada en la población general28. La combinación de TCA, principalmente de espectro bulímico con depresión hace pensar que la práctica de un deporte aeróbi-co de alto consumo energético como el Karate-do, les permite sentirse anímicamente mejor y de esta forma tolerar la insatisfacción que les pro-duce su autoconcepto, bondad que han demostrado algunas experiencias sistemáticas con el deporte

aeró-bico, en la mejoría de depresiones crónicas de intensidad leve. Como se describe en la literatura3'29, casi la mitad de los sujetos con TCA mostraron depresión y antecedentes de la misma, mientras sólo el 21 % de quienes no tenían TCA estaban deprimidos. Así, la depresión fue la comorbi-lidad más frecuente de los TCA. Se observó que tener depresión en el momento del examen se correlacionó con haberla padecido antes y con el antecedente de intento de suicidio. La mayoría de TCA encontrados son NOES, con indicadores de depresión altos. Es posible que la relación entre estos dos hechos sea que los deportistas sientan una insatisfacción crónica con la figura corporal que los lleve a deprimirse. Estos tienen un aspecto un poco más corpulento que los demás deportistas examinados.

Con respecto a los síntomas ansiosos evaluados por la escala de Zung, se encontraron puntajes elevados en el 17%, casi duplicando el 10% del estudio nacional27, 60% de los cuales tenían TCA.Todos los bulímicos se incluían en él y presentaban los puntajes más elevados. Si bien esta asociación entre ansiedad y TCA es conocida por estudios previos6'2930'31, en todo caso no es la condición psi-copatológica más relevante si se la compara con la depresión, pero, al igual que en otras entidades, podría actuar como gatillo de muchas complicaciones cuando actúa agravando un estado depresivo previo.

En conclusión: se observó una alta frecuencia de TCA entre los practi-cantes de Karate-do, especialmente TCA NOES. Se encontraron como indicadores de vulnerabilidad la ten-dencia a hacer dietas, sobrevalora-ción de la crítica, ser estudiante de ciencias de la salud, sobrepeso y obesidad familiar. Se halló una

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ciación entre TCA y trastornos de- sarios más estudios sobre TCA en presivos y de ansiedad. Son nece- ésta y en otras disciplinas deportivas.

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