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Inclusión de la ética en la formación del estudiante de enfermería en una universidad privada

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“INCLUSIÓN DE LA ÉTICA EN LA FORMACIÓN DEL

ESTUDIANTE

DE ENFERMERIA EN UNA UNIVERSIDAD

PRIVADA”

Por:

Mirtha Flor Cervera Vallejos

Presentada a la Escuela de Postgrado de la Universidad Nacional de Trujillo, para

optar el Grado académico de Doctora en Ciencias de Enfermería.

Jurado de Tesis:

Setiembre, 2010

Dra. Hilda Corina Vásquez Castillo

Presidenta

Dra. Delia Aurora Lázaro Aranda

Secretaria

Dr. Enf. Sebastián Bustamante Edquén

Miembro

(3)

DEDICATORIA

A mis queridísimos padres Andrés y Elva que

ya no están conmigo por su esfuerzo y

ejemplo de vida en sacar adelante a su hija,

Motivándola y dándole seguridad con su

apoyo y Firmeza en la formación recibida.

A mis queridos hermanos María, Mabel,

Fernando Magali, Pachi y mi cuñado Miguel

por su Motivación permanente en terminar lo

empezado, su apoyo incondicional y sus

sabios consejos.

A las autoridades de la Universidad Católica

Santo Toribio de Mogrovejo, por el Apoyo

brindado para culminar mis estudios de

(4)

AGRADECIMIENTO

A la Trinidad Santísima por permitirme mantenerme firme y segura en la

búsqueda de la verdad en bien de los profesores y estudiantes de enfermería

de la universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo

.

A mi asesor Dr. Enf. Sebastián Bustamante Edquén, por su sabiduría en la

asesoría de la tesis, por su exigencia en el acto de profundizar el conocimiento

y su desprendimiento en compartir sus experiencias de investigación para

culminar con éxito el presente informe.

A mis profesores de Ética: Dr. Luis Miguel Pastor y Dra. María Gloria Tomas

Garrido por sus sabios consejos y directivas en la conducción de la tesis.

Al Dr. Antonio Pardo, por su consejo de utilizar la ética de Leonardo Polo.

A los miembros del Jurado: Dras. Corina y Delia por sus acertados aportes en

la revisión de la tesis.

A las profesoras y estudiantes de enfermería de la escuela de enfermería de la

universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo por su acertada colaboración y

disponibilidad en la presente investigación.

A mis queridas amigas: Rosita, Helen, Amparo, Julia y Cristina por los aportes

(5)

ÍNDICE

DEDICATORIA

AGRADECIMIENTO

RESUMEN

ABSTRACT

PRESENTACION

CAPITULO I: INTRODUCCIÓN

CAPITULO II: ABORDAJE TEORICO

CAPITULO III: ABORDAJE METODOLOGICO

CAPITULO IV: RESULTADOS

1. CONCEPCIÓN DE LA ÉTICA EN LA FORMACIÓN:

1.1. Como conocimiento propio.

1.2. Como imperativo para cuidar a otros.

1.3. Como convivencia en el cuidado.

Pág

vii

viii

ix

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23

45

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61

62

71

(6)

2. EL TERRITORIO DE LA ÉTICA EN LA FORMACIÓN.

2.1. Vinculación / Desvinculación del saber teórico con 95

el saber práctico de la ética.

2.2. Personalización / banalización del sujeto frente a la 100

exigencia de formación universitaria

2.3. Integración / fragmentación del trato profesor – estudiante. 113

3. MODELANDO LA ÉTICA EN LA FORMACIÓN 124

3.1. Ser profesor: mostrando un actuar ético. 124

3.2. Ser estudiante: modelando un actuar ético en las

prácticas de cuidado 133

CAPITULO V: CONSIDERACIONES FINALES

Y RECOMENDACIONES 155

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 175

ANEXOS 181

(7)

RESUMEN

INCLUSION DE LA ETICA EN LA FORMACIÓN DEL ESTUDIANTE DE ENFERMERIA EN UNA UNIVERSIDAD PRIVADA.

Mirtha Flor Cervera Vallejos1

Sebastian Bustamante Edquén2

La investigación cualitativa descriptiva tuvo como objetivos: describir, analizar y discutir la ética en la formación del estudiante universitario de enfermería. Polo (2006, 2007), Domínguez (2005) y Waldow (2004-2008) son los teóricos referenciales. El escenario fue la escuela de enfermería de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo. Chiclayo –Perú, participaron en el estudio 9 profesoras de asignaturas troncales y 9 estudiantes del IX ciclo de enfermería, a quienes se les aplicó una entrevista semi-estructurada, la muestra se obtuvo por saturación, con precedente del consentimiento informado. El tratamiento de los datos se realizó por análisis temático, generándose las siguientes categorías: Conceptualización de la ética en la formación, con sus subcategorias: Como conocimiento propio; como imperativo para cuidar a otros; como convivencia en el cuidado. El territorio de la ética en la formación, con sus subcategorias: Vinculación/desvinculación del saber teórico con el saber práctico; Personalización/banalización del sujeto frente a la exigencia de formación personalizada; Fragmentación/integración del trato profesor-estudiante. Modelando la ética en la formación, con sus subcategorias: Ser profesor, mostrando un actuar ético; ser estudiante modelando un actuar ético en las prácticas de cuidado. Como consideraciones finales se tiene que la formación ética incluye el autoconocimiento, el saber convivir con todos, ser modelos con vida ética coherente y aprender juntos; caso contrario surgirán problemas, desconfianza, escaso dialogo, falta de apertura, desvinculación teórico práctica del saber ético y banalización del sujeto.

Palabras clave: Formación, enfermería, ética.

1

Maestra en Ciencias con mención en salud Pública. Escuela de Postgrado de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Lambayeque–Perú. Maestra en Bioética. Programa de Postgrado. Universidad de Murcia. España. Doctoranda en Ciencias de Enfermería de la Escuela de Postgrado de la Universidad Nacional de Trujillo. E-mail [email protected]

2

(8)

ABSTRACT

INCLUSION OF ETHICS IN NURSING EDUCACTIONIN A PRIVATE

UNIVERSITY

Mirtha Flor Cervera Vallejos 1

Sebastian Bustamante Edquen 2

Descriptive qualitative study, that had as objectives to describe, analyze and discuss ethics on undergraduate nursing education. Polo (2006,2007), Domínguez (2005) y Waldow (2004-2008) were the authors that offered the theoretical support to the study. The setting was the Nursing School of Santo Toribio de Mogrovejo University located in Chiclayo - Perú. The sample was get through saturation, using as a gathering data the semi-structured interview with previous informed consent, to 9 teachers from core subjects and 9 students of the ninth cycle. The thematic analysis of content generated 3 categories: Concept of ethics training with its subcategories: As self-knowledge, as an imperative to care for others; as living in care. The territory of ethics in training with its subcategories: Linking up / Dissociation of theoretical ethical knowledge with practical ethical knowledge; personalizing / trivializing the subject against the requirement for personalized education; fragmentation / integration of teacher-student relationship. Modeling ethics training, with their subcategories: Being teacher, showing an ethical act; an act to be a student modeling ethical care practices. As final considerations, education on ethics must include self knowledge, know how to coexist, be models with a coherent ethical life and learn together, otherwise there will be problems, mistrust, poor dialogue, lack of openness, Dissociation of theoretical ethical knowledge and ethical practice and trivialization of the subject.

Key words: Formation, nursing, ethics.

1 Master of Science with a mention in Public Health. Pedro Ruiz Gallo Postgrade School Lambayeque – Perú. Master in Bioethics. Postgrade Program from Murcia University - España. Doctoral student in Nursing Sciences at Postgraduate school at the Public University of Trujillo.

E-mail [email protected].

(9)

INCLUSION DE LA ETICA EN LA FORMACIÓN DEL ESTUDIANTE DE ENFERMERIA EN UNA UNIVERSIDAD PRIVADA.

PRESENTACION

Una acuciante inquietud de comprender la ética por parte de la

investigadora, le condujo a interesarse por el tema desde los primeros años

universitarios. Entre 1973 y 1978, la ética en la universidad, sólo estaba como

asignatura relacionada con el aspecto religioso; posteriormente, al terminar la

carrera de enfermería, para colegiarse, tuvo que leer todo el código de ética y

deontología del Colegio de Enfermeros del Perú; situación que le motivó a

profundizar en la ética, para ello, se preocupó de asistir a seminarios

relacionados con esta temática, sin embargo, la mayoría de conferencias eran

impartidos por sacerdotes o religiosas.

Luego, por el año 1998, le llamó la atención como el conocimiento

enfermero tenía escasos escritos sobre ética, más no sucedía así con el

conocimiento científico y el estético, de igual forma, pudo percibir la ausencia de

la ética en los modelos y teorías de enfermería, sucesos que la condujeron ha

adquirir libros, leer revistas o noticias periodísticas que hablaban de ella.

Es así, como en el 2002 empezó a ejercer la docencia en la Universidad

Católica Santo Toribio de Mogrovejo, en la recientemente fundada escuela de

enfermería donde se pudo dar cuenta como la vida en común, llamada vida

universitaria posibilita el desarrollo personal de todas las potencialidades de la

persona humana, dentro de los límites que imponen las relaciones

interpersonales, que a su vez confieren dinamismo fecundo para la realización

de cada persona, mucho más si dentro de la misma se fragua el principio de “formar personas para que sean excelentes profesionales”. Pero emergió una

(10)

cuando pudo llevar el Master de Bioética por la Universidad de Murcia. España

del 2004 al 2006; los estudios le ayudaron ha avizorar la responsabilidad de ser

éticos en la propia actuación profesional.

En el año 2006 asumió la asignatura de deontología a nivel del IX ciclo y

ante el panorama que percibió en el comportamiento y conducta de los

estudiantes, la forma como las autoridades solicitaban a los profesores que “sean exigentes pero con excelencia”; la investigadora no dudó en afirmar que

se presentaba la oportunidad para abordar como tema de su tesis doctoral la

inclusión de la ética en la formación del estudiante de enfermería, además era

una temática que no se había abordado a nivel doctoral.

El estudio, no estuvo exento de limitaciones y obstáculos propios de

quien hace asistencia 144 horas mensuales, docencia 160 horas mensuales y

tiene un cargo de confianza en la escuela de enfermería; sin embargo, lo tomó

como un desafío propio de quien comenzó a dilucidar que la ética no era para

personas privilegiadas, sino que emana como resultado de la formación

recibida. Para ello, era necesario explorar que da el profesor universitario y

como puede dar nuevos aportes para lograr que los estudiantes de enfermería

sean buenas personas y excelentes profesionales.

El presente trabajo de investigación, aborda en el primer capítulo, la

introducción, que contiene la problematización del objeto de estudio tratando de

ir de lo general a lo específico, es decir se describe la demanda que la sociedad

globalizada reclama en los profesionales de enfermería y el rol formativo de la

universidad especialmente en ética, sus bases legales. Luego se menciona la

realidad problema que se observa en la escuela de enfermería, unida a

(11)

investigación, el objeto de estudio y los objetivos, así mismo se hace mención a

la finalidad y relevancia del estudio

En el segundo capítulo, se presenta el Abordaje teórico, fundamentado

con Polo (2006, 2007, 2008), Waldow (2004, 2006, 2008), y Domínguez (2005)

En el tercer capítulo, se explica el abordaje metodológico que se utilizó

para recolectar los datos, procesarlos y analizarlos. Se describe el escenario y

los sujetos de investigación. Además se detallan los aspectos éticos y los

principios de rigor científicos que se pusieron en práctica durante el desarrollo

del estudio.

El cuarto capítulo, especifica los resultados, el análisis y la discusión de

los datos obtenidos. Obteniéndose como primera categoría: Conceptualización

de la ética en la formación, con tres subcategorías: Como conocimiento propio,

Como imperativo en el cuidado de otros, Como convivencia en el cuidado. La

segunda categoría: El territorio de la ética en la formación del estudiante; con

tres subcategorías: Vinculación/ Desvinculación del saber teórico con el saber

práctico; Personalización /Banalización del sujeto frente a la exigencia de

formación integral, Integración /Fragmentación del trato profesor – estudiante.

La tercera categoría Modelando la ética en la formación, con dos subcategorías:

Ser Profesor: mostrando un actuar ético y ser estudiante modelando un actuar

ético en las prácticas de cuidado.

Por último, en el quinto capítulo, se vierten las consideraciones finales,

se puntualiza una propuesta conceptual del abordaje teórico-práctico de la

inclusión de la ética en la formación del estudiante universitario de enfermería.

Finalmente esta propuesta es flexible, es una construcción que podrá ser

(12)

CAPITULO I

INTRODUCCIÓN

Las circunstancias económicas, políticas y sociales que caracterizan, al

mundo, Latinoamérica y al propio País, están propiciando en las instituciones de

educación superior, especialmente la Universidad, el desarrollo de nuevas

estrategias caracterizadas por su exigencia y competitividad en sus procesos

de formación, con la finalidad de responder a las demandas de una sociedad

cambiante.

Por su parte, el Banco Interamericano de Desarrollo publica en su biblioteca digital el artículo de Alvarenga (2002): “La responsabilidad y el rol de

las universidades latinoamericanas frente a los desafíos económicos, sociales y éticos de América latina”, donde especifica que al encontrarnos en la era del

conocimiento, las universidades juegan un papel preponderante y vital, dado

que a la universidad le toca formar el principal recurso de una sociedad u

organización: el recurso humano. Para lograr tal propósito, la universidad debe

empezar a innovarse al interior, de si misma para así poder contribuir mejor a la

construcción de una nueva sociedad.

En esta nueva construcción, la formación ética es crucial y la universidad

constituye un espacio universal para incluirla, ya que es un centro difusor de

cultura por excelencia. Ella y sus claustros de profesores han estado siempre

en el vértice de las transformaciones que la sociedad impone. Así lo expresa

Polo (1996. p. 25) “Una ética en libros no es ninguna ética; lo que existe son

personas éticas. Por tanto, contamos con más factores reales de aquellos que

(13)

ingredientes de la marcha de la Historia. Entonces sí que podemos proponer un futuro que no es el que era, un futuro nuevo”.

También el informe a la UNESCO de la Comisión internacional sobre la

educación para el siglo XXI, presidida por Jacques Dolors (1998), argumenta

la necesidad de formar profesionales como personas íntegras, que en todos los

ámbitos actúen con la misma transparencia basándose en valores éticos y

sociales, que no se alteran según las circunstancias, con las habilidades para

mantenerse en un proceso continuo de aprendizaje y formación en donde

aprendan a: conocer, hacer, vivir con los demás; para ello la ciencia y la

actividad investigadora de la universidad, deben estar subordinadas totalmente

a la persona humana, hacia su perfección, que es su felicidad.

Toda “alma Mater”, imprime espíritu universitario a través de su

axiología, esto precisa la participación del profesor con su ejemplo y su palabra

para difundirla durante los años que dura la formación. Esta axiología

conformará la personalidad del futuro profesional, dejándole una impronta y

peculiar manera de desenvolverse en la vida, entonces la Universidad, habrá

cumplido su misión, sino es así, como lo expresa Polo (2006, p.3) “tanto la

universidad como el profesor universitario languidecen y su existencia es puramente nominal”.

Al respecto D‟Ors (1980, p. 37) sostiene que la universidad debe

procurar la formación de personas que, por la superioridad intelectual y moral

de su formación, constituyen una reserva de luz para una sociedad

entenebrecida por el dominio de sus ídolos y es que la universidad ayuda al

hombre como destaca Polo (2006) “a pensar, para no dar una respuesta

(14)

Manjón, (2005) en su estudio “Algunas funciones del profesorado universitario para el siglo XXI: Consideraciones éticas”, determina como se ha

hecho patente, la creencia popular de que un profesor puede ser cualquiera,

como si surgiera por generación espontánea; defiende la posición que el

profesor universitario tiene una responsabilidad ética y social que cumplir y ha

de ser formado para ello. Y la formación ética debe darse para realizar, tanto

su función investigadora, docente y evaluadora.

La formación, el estudiante la recibe del profesor universitario, cultivador

del saber superior que inculca el amor a la verdad. como lo más importante en la vida de una persona, para Polo (2006), “no habría una ética posible, sino no existiera un comportamiento recto, sino se ama la verdad”, así el

comportamiento no recto consiste en admitir la mentira en la propia vida, en

cambio la verdad libera y la Universidad cumple su gran tarea para con la

sociedad, formando hombres útiles, cuya utilidad se puede medir, sobre todo,

en términos de verdad, una verdad que también tiene que contemplar la

universidad con relación a sus profesores.

El productor en una Universidad, es exclusivamente el profesor, todo lo

demás es auxiliar, de esta manera la universidad con su staff de profesores

procuran a la sociedad “personas especialmente responsables de su libertad,

capaces de resistir personalmente las presiones que la dominan, y puedan

ayudar a otros a conseguir esa liberación que consiste en preferir el ser que tener” D‟Ors (1980 p. 34).

Por otro lado, a pesar de las constantes crisis que ha sufrido la

Universidad a través de los siglos, ser profesor universitario, especialmente en

enfermería, es un reto y desafío que plantea el paradigma de la transformación,

(15)

secundaria en un profesional competente, que no se realiza simplemente con

pisar físicamente la universidad, sino que necesita de profesores expertos

dispuestos a darse íntegros en esta tarea formativa, desde ya difícil por la

heterogeneidad de personalidades con quien interactúa

Del mismo modo, el profesor de enfermería, tiene que saber enfrentar los

nuevos retos originados por los modelos actuales de desarrollo, tecnología,

investigación y la producción de conocimientos, sin perder de vista al sujeto

centro de su accionar: el estudiante de enfermería, quien fuera del claustro

universitario debe tener la capacidad de dar respuestas y soluciones adecuadas

y pertinentes, de modo que el proceso educativo, favorecido por un clima

universitario adecuado le transmita no sólo el saber en sí mismo, sino el saber

hacer. Polo (1996. p. 6) señala como un clima adecuado consolidado en la

relación de formación recíproca de los profesores maduros con los jóvenes,

debe ser alegre, dialógico y donde se crece en saber.

En el año 2002 la investigadora inicio su actividad intelectual y de

convivencia universitaria, en la Escuela de Enfermería de la Universidad

Católica Santo Toribio de Mogrovejo (USAT), en esos días transcurridos en las

aulas, pudo observar en los estudiantes del tercer ciclo, como una necesidad

sentida, la preocupación de los profesores de enfermería por el desarrollo de

los sílabos, terminar clase, revisar incluso cuadernos; en lugar de interesarse de

tratarle como persona, corregirle, preocuparse porque su conducta, mejore

junto con su desarrollo personal. En las reuniones de profesores la queja

general era que el estudiante no leía, no estudiaba, o tiene poca capacidad

crítica reflexiva, porque su nivel era bajo.

Por su parte, las autoridades académicas de la Escuela de Enfermería y

(16)

trato recibido por parte de algunos profesores expresados en autoritarismo,

preferencias por algunos estudiantes, faltas de respeto, etc. Al reflexionar

sobre estas circunstancias, la investigadora pudo percibir, la existencias de

desfases entre lo que dice y práctica el profesor, notándose un vacío en su

preparación profesional y personal, para tratar y formar al estudiante de

enfermería, quien a futuro debe cuidar a otras personas. Y, si el profesor no

trata bien al estudiante, como le conocerá para descubrir sus potencialidades,

para guiarle hacia el desarrollo futuro y enfrentar a una sociedad cambiante y

exigente de la que hablamos anteriormente.

Además, a partir del año 2006, la investigadora asumió la

responsabilidad de la asignatura de deontología, en donde es básico analizar

para saber tomar decisiones en todos los aspectos de la vida: personal,

profesional, social y /o familiar; sin embargo, esta capacidad estaba ausente en

la mayoría de los estudiantes, era notorio como hacían grupo, no vertían un

comportamiento pertinente en el aula, se notaba cierto egoísmo en los trabajos

de equipo, y una baja autoestima, manifestada en no reconocer sus

potencialidades, sus trabajos eran plagios de Internet y tenían poca capacidad

para reconocer sus errores. Además, en la práctica diaria, el estudiante se

encontraba a menudo inmerso en conflictos o dilemas éticos, respecto a

actuaciones a seguir con la persona enferma y su familia, sus compañeros y la

institución. Esta realidad, demanda formar a los futuros profesionales de

Enfermería para que puedan ponderar con suficiente objetividad las situaciones

éticamente conflictivas y tomar las decisiones convenientes, fruto de una

reflexión.

El estudiante universitario de enfermería, imita a su profesor y, la

investigadora se cuestionaba, ¿hubo preocupación verdadera para formarlos

(17)

profesoras, si lo percibido en los estudiantes era producto de lo imitado en el

tiempo que habían permanecido con ellos, la respuesta era evidente, ante la

actuación de los estudiantes observado en las aulas.

Entonces, si se asume el hecho de que la formación universitaria abarca

el desarrollo de toda la persona, se debe entender que el objetivo esencial del proceso educativo es la conformación de una “personalidad ética”, acción

peculiar y principal de toda universidad, que de alguna manera tiene que lidiar

con el relativismo, como criterio de conducta impregnada en la sociedad actual,

donde la presencia de antivalores es evidente: el abuso de tele basura, por

parte de los jóvenes, los distractores sociales producto del consumismo y

hedonismo; primando la búsqueda del placer sobre el esfuerzo intelectual o la

investigación, que les conducen a optar por la holgazanería o buscar lo más

cómodo.

En otra oportunidad, los estudiantes manifestaban que sus profesores

venían enojados, de mal humor ocasionándoles un inadecuado trato, referían que ellos les decían “oye niña”, en lugar de llamarla por su nombre, o los

llamaban por el apellido, como afirma un estudiante “…se ve que la profesora ni

siquiera conoce nuestros nombres...”; o verbalizaciones como: “…nos hemos

quejado porque la profesora no acudió a la asesoría y se la ha cogido

conmigo…” o la actitud expresada por la profesora que no daba confianza al

estudiante para acercarse y preguntarle sus dudas “…esta profesora me da miedo…esta otra es más o menos y la de allá me manda a que yo busque …pero no me enseña como debo hacerlo…”.

Sin embargo, la tarea educativa se debe orientarse para ayudar al

estudiante a que descubra y asuma su propio sentido de la vida y desarrolle al

(18)

como lo señala Waldow (2009, p, 250), “el interés del profesor es el alumno, y

más que lo relacionado con su disciplina, importa saber, quién es el alumno y cómo va a aprender a aprender”, de allí que se reclame buenos profesores que

formen a los estudiantes integralmente, para el logro de su madurez intelectual

y humana.

De igual manera, el estudiante universitario, percibe mucho más de lo

que el profesor directamente quiere mostrarle, detrás de sus explicaciones

supuestamente neutras, está su idiosincrasia y su personalidad, pues a la vez que enseña su materia, está influyendo en los estudiantes “predicando con el ejemplo”, de allí que en la ley de educación Peruana 2804, en su articulo 6°

establezca la formación ética y cívica como obligatoria en el proceso educativo,

confirmada, por la ley universitaria 17437, articulo 2 inciso “c”, que establece

como fines de la universidad formar humanistas, científicos y profesionales de

alta calidad académica, de acuerdo con las necesidades del país; desarrollar

en sus miembros los valores éticos y cívicos, así como las actitudes de

responsabilidad y solidaridad social.

Estos aspectos, señalados por la ley universitaria deben darse en toda la

dinámica interpersonal del proceso educativo, pues la misma está impregnada

de valores y no se puede olvidar que en el aspecto ético, lo que más se

aprende es lo que se vive y las percepciones de la realidad en la formación

universitaria, dista bastante de lo planteado en la ley.

Igualmente, de manera específica, los deberes de todo profesor de

enfermería están señalados en su código de ética y deontología especialmente

en el artículo 53°; donde señala como deber, que toda profesor (a) de

enfermería debe demostrar una sólida formación, científica, técnica y

(19)

una preparación profesional de alta calidad. Asimismo en el artículo 54º, indica

como deber primordial la formación ética y deontológica de los estudiantes de

enfermería, elevando la autoestima de las(os) futuras(os) profesionales; y en su

artículo 55°, determina la necesidad de estimular el pensamiento analítico,

crítico y reflexivo en la toma de decisiones éticas.

Deberes que ante la realidad percibida se muestran débiles y poco

convincentes, hacia la gran aportación que debe dar un estudiante universitario;

su gran producto, según las apreciaciones de Polo (2006, p. 18), es

proporcionar las élites, que son distintas en los países, dependiendo de la

formación universitaria recibida, si esta formación fue seria o más bien

mediocre.

Asimismo, es necesario señalar que la influencia de la relación

profesor-estudiante, va más allá de la transmisión de conocimientos, debe conducir no

sólo a realizar la competencia profesional de los estudiantes sino también su

calidad como personas, en este sentido, a veces ocurre que existe desfase

entre lo que se enseña y lo que se práctica, lo podemos apreciar cuando los estudiantes afirman “…los profesores en el aula nos dicen que apaguemos los celulares, sin embargo, contestaban los suyos cuando timbraban…” , o “…nos

dicen que nuestra vestimenta es inadecuada y no se da cuenta la profesora

que ella la lleva más inadecuada que la nuestra…”, igualmente por parte de las

profesoras, perciben como el estudiante justifica con facilidad el incumplimiento

de sus deberes, al ser sorprendidos en faltas de verdad, las niegan o

manifiestan desagrado ante la exigencia de la profesora tachándola de seria o

poco comunicativa.

Del mismo modo, la percepción de las imposiciones por parte de algunos

(20)

estudiantes, con ausencia de diálogo, teniendo como resultado, una

formación ética de forma limitada, no se apela a una ética vivida, sino más bien

una ética pensada, pues no se orientan a preparar a los estudiantes como

profesionales responsables de sus actos, en adquirir competencias frente a

dilemas éticos, afrontar situaciones que exigen juicio y sentimiento morales, ni

entender, que la ética es una dimensión importante en la vida de cualquier

persona.

Por el contrario, la ética se presenta como algo alejado de la vida cotidiana

y, además, como cosa aislada y aburrida, creer que la calidad y el rigor de la

formación universitaria se logra cultivando únicamente las cualidades

intelectuales, el aprendizaje de conocimientos teóricos y de instrumentos

técnicos, ha hecho de la formación ética un asunto de conceptos, susceptible

de ser desarrollado en todas las asignaturas en forma transversal, pudiendo no

estar adherida como parte de la conducta cotidiana del profesor en su misión de

formar a la persona.

Por toda la realidad expuesta la investigadora específica como objeto de estudio. “Inclusión de la ética en la formación del estudiante de enfermería en

la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo. Y la pregunta científica

que guío la investigación fue: ¿Cómo se incluye la ética en la formación del

estudiante de enfermería en la Universidad Católica Santo Toribio de

Mogrovejo. Chiclayo-Perú?

Considerando como objetivos:

 Describir la inclusión de la ética en la formación del estudiante de

enfermería en la Universidad Católica Santo Toribio de

(21)

 Analizar la inclusión de la ética en la formación del estudiante de enfermería en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo -

Lambayeque Perú. 2010.

 Identificar bases teóricas metodológicas de la articulación de la ética a

las competencias técnico – profesionales de la enfermera (o) formadora

(or) en la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.

Por lo expuesto, la presente investigación se justifica porque en el

contexto actual que vive nuestro País, el profesor, desempeña una función

medular en la formación integral del estudiante universitario, especialmente en

enfermería que esta relacionada con la vida y la persona.

Esta investigación contribuirá a una reflexión profunda sobre el actuar

ético en la formación del estudiante universitario, sabiendo que trata a una

persona que posteriormente tratará a otras, capaz de sopesar la

responsabilidad de su actuación libre, y aceptar sus consecuencias.

De igual manera, la consideración del principio filosófico que el ser

preside al hacer, y el profesor tiene que demostrar en todo momento mediante

su preparación continua que es profesor universitario, implicado en formar

profesionales que tengan ciencia, pero con amor a la humanidad, porque se

les enseña con el ejemplo a ser honesto, honrados y amantes de la verdad.

El estudio, también permitirá establecer estrategias para mejorar la

formación del estudiante universitario de enfermería en el aula, el trato

personalizado, evaluando errores en la formación, para rectificarlos y poner los

(22)

oportunidades que la universidad ofrece, para llegar a ser excelentes personas

y profesionales.

Por último, esta investigación aportará un cuerpo de conocimientos que

consoliden la teoría ética para el profesor universitario de la USAT, donde el

profesor, como el estudiante sean los recursos humanos de mayor

preocupación en la formación integral de las autoridades universitarias, de tal

forma que sus propios profesionales como los futuros, aprendan a relacionarse

con los demás, en un entorno en que sean artífices de un trato de excelencia ,

que opten por la verdad como valor supremo, valor que modela la inteligencia,

ilumina la libertad, que conduzca al servicio del bien común, en beneficio de la

(23)

CAPITULO II

ABORDAJE TEORICO

El presente estudio sobre la inclusión de la ética en la formación del estudiante

de enfermaría en la universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo; se

fundamenta en Polo (2006, 2007, 2008), quien ahonda en la ética emergiendo

de la persona Humana y da argumentos suficientes para afirmar, como una

ética no fundada en la verdad del ser y del obrar racional y libre de la propia

persona, carece de todo sentido. En Waldow (2004, 2006, 2008), para sustentar

que la ética de enfermería esta integrada al cuidado y en Domínguez (2005)

para comprender y sustentar la ética docente

La ética, argumenta Polo (1997, p. 19), es el estudio de la acción, en el

despliegue de la persona humana en tanto que ser vivo espiritual y corpóreo,

es una ciencia sin la cual, la persona se hace ininteligible, se deshumaniza,

además, abarca y tiene interés en todas sus dimensiones. Por tanto, no es un

adorno, un añadido sobrevenido a alguien que actúa, sino que la configura; es

decir, todo lo que la persona hace tiene que ver con la ética y actúa por un fin,

en donde encuentra la consideración científica más ajustada de su actividad.

Precisamente el dinamismo humano de la conducta personal se ve mejor

desde la ética, teniendo en cuenta los factores radicales como la libertad;

porque la ética se ocupa únicamente de las acciones libres, a las cuales les

llama actos humanos. Y las acciones libres son morales; aquellas que una

profesora de enfermería es dueña de hacer u omitir, de hacerlas de un modo o

de otro. En las acciones voluntarias, sin la libertad la ética sería imposible o

se formularía mal, en el afán de incluirla para formar a otros. Quedando fuera

(24)

los denomina actos del hombre como son la respiración, circulación de la sangre…etc.

.

En este sentido, es importante recalcar de acuerdo con Polo (1997), que

sólo en los actos humanos se puede hablar propiamente de conducta, porque

en ellos, toda persona se conduce así misma, hacia los objetivos que desea

alcanzar, tiene capacidad de gobernarla, ligada a la responsabilidad moral;

también puede responder y dar razón de las acciones elegidas, respondiendo

por sus consecuencias donde es autor, causa y principios, debido a la

naturaleza de las actividades con las que ha escogido identificarse.

Pero, la ética no se limita a enseñar que las acciones voluntarias

pertenecen a lo moral. Su misión es orientar y ayudar a distinguir el bien

verdadero del bien aparente, llamadas también virtud o vicio para que la

voluntad pueda dirigirse al primero y evitar el segundo. El bien que se ocupa la

ética, es el bien integral de la persona considerada en su unidad y totalidad, así

trata de llevar al hombre hasta un nivel de reflexión que le permita elevarse por

encima de las necesidades y circunstancias inmediatas, para indagar

racionalmente acerca del bien de la vida humana vista en su conjunto, al

respecto Waldow (2008, p.149), también, argumenta que la ética abarca un

conjunto de valores y principios que responden por el actuar humano, que en

realidad quiere decir vivir en forma humanitaria

La ética tiene una finalidad práctica, porque formula y fundamenta

filosóficamente juicios de valor y normas de comportamiento con la intención de

orientar el ejercicio de la libertad personal hacia el bien de la propia vida como

un todo, Polo( 2007, p 114) argumenta que la ética completa tiene tres

dimensiones que vendría a ser la consideración científica global de la ética,

(25)

éticas sino una sola, estas no pueden estar disociadas, porque dicha

disociación llevaría consigo unilateralidad.

Si se enfoca la ética exclusivamente desde las virtudes, las normas o

los bienes, conllevaría el empobrecimiento de todos ellos, sin embargo la acción

no es unilateral, sino debe enrolar las tres dimensiones, pues de ella,

proceden las virtudes, los vicios y la norma moral, de esta manera lo que cada

uno va haciendo con su vida, constituye su carácter o ethos; su logro o

pérdida, es de su responsabilidad, partiendo de una experiencia que podría

convertirse en fuente de éxitos o errores dependiendo de las pretensiones

personales de cada uno

Por añadidura, los profesores de enfermería requieren de la ética que

les conduzca, según Domínguez (2003. p. 14-15) a conseguir una vida

plenamente humana, una vida buena y feliz, personal y comunitariamente,

comprometida con valores, adquirir virtudes para constituir su carácter, que

vendría a ser, como una segunda naturaleza y un carácter bien constituido, es

lo que permite a cada uno vivir más plenamente, ser una persona, ser para / de

otros.

En este supuesto y de acuerdo con Polo, la ética surge con y del ser de

las profesoras; este es el planteamiento filosófico más riguroso, la ética no

proviene de manuales ni de códigos, es intrínseca a la persona, por estar vivas

y en acción docente, esta en la profesora cabal, su raíz radica allí, pues la ética

conecta directamente con la libertad, potencia que permite elegir del bien el

mejor bien, incluso es importante percibir como surge, como la vive una

profesora de enfermería y como la incluye en la formación de sus estudiantes.

Toda persona en acción esta viva, por tanto esta abierta al mundo, capaz

(26)

racionales como ningún otro ser vivo, actividades de las cuales es responsable

y la responsabilidad es una categoría ética que se expresa en como se hace el

trabajo, allí esta su peculiaridad: en la capacidad de hacer algo. Este hacer de

la profesora de enfermería, lo realiza dentro de una institución educativa como

la universidad, donde existen normas, que es una dimensión de la ética e

influirán en sus relaciones ínter subjetivas, para el logro de bienes y el ejercicio

de la virtud, controlando además el dominio sobre su dotación esencial.

Por el hacer, el organismo humano, esta hecho para trabajar, con lo cual

puede dominar el mundo, por ello vive trabajando y es capaz de producir para

los demás, por eso el trabajo, es un tema ético. Polo (1997.p. 39-41) acierta,

cuando explica que el trabajo no es un proceso automático, analiza como la

ética arranca con el hecho de que el hombre sólo es comprensible en tanto que

su vitalidad conecta con su potencialidad manual y eso le hace productivo,

dominador del mundo, dotado de iniciativa propia, en orden a la suscitación de

obras que de otro modo no existirían; reasume entonces que la raíz de la ética,

esta en la vida de la profesora de enfermería, en su capacidad de transformar,

en su obligación de trabajar, de estar abierta al mundo, en como modifica el

entorno a través de su acción; su existir activo esta en sus propias manos, es

dueña de sus actos

Y la persona es dueña de sus actos, según explica Polo (1997.

p.61-63), cuando se guía de una normatividad ética, resultando natural porque

emerge de su carácter racional y libre, no determinista, además puede

conculcar: seguirlas o no, son leyes que expresan un deber ser, porque

obligan; por obligatorias, son existentes, reales, rigen el vector de finalización

del sujeto. La existencia de esta normatividad obligatoria es exclusiva de ella. A

partir de la normatividad ética se pueden formular otros sistemas de leyes,

(27)

libre; en este sentido toda profesora de enfermería, es un ser personal, capaz

de asumir una normatividad ética en cada una de sus acciones libres.

Pero, en ese camino la acción de un profesor, puede ser buena o mala

virtuosa o viciosa, por eso se entiende que la ética surge porque la persona

tiene que conducir su propio existir, hacia una alternativa que sólo puede venir

de la libertad de donde surge la norma moral: el bien o el mal, dualidad que se

abre directamente a una decisión, de ello se sigue unos logros y unas

consecuencias.

En efecto, toda profesora puede ser capaz de abrir futuros, de abrir

líneas de tiempo; de hacer que sobrevengan grandes transformaciones

producto de su buen hacer, porque la alternativa del bien y del mal es intrínseca

a la acción, pero también va más allá de las acciones: buenas o malas

consecuencias. Serán buenas, si se llega a ser con la propia acción, quien se

debe ser: persona con dignidad ontológica y eso reclama unidad de vida, entre

saber, querer y hacer, de tal manera que no sólo se es, una buena profesora,

sino una persona buena. Por el contrario serán malas, si sucede todo lo

contrario.

Por otra parte, cuando una profesora trabaja usa el lenguaje; trabajo

más lenguaje, según lo debate Polo (1997. P.43 -45), es igual a dirección, el

lenguaje sirve ante todo para dar explicaciones; y así es como enseña como se

forma al ser humano, sin lenguaje ¿cómo formar a un estudiante de

enfermería?, donde el bien ético sería, hacerlo ético, al respecto. Waldow

(2009, p. 250), agrega como las actitudes, el interés, la dedicación, el

compromiso del docente con la enseñanza-aprendizaje, y la forma como se

relaciona, además del conocimiento y las habilidades, son también elementos

(28)

Cuando se habla de formación, entra en juego la libertad; los primeros

que dejan constancia de esa preocupación son los griegos. Le dan el nombre

de paideia, bajo esa palabra, se plantea un ideal educativo. “formar ciudadanos”, y para lograr esta aptitud, como lo recuerda Platón en “La República”, lo primero que necesitan es que esos hombres sepan gobernar ese

microcosmos que es cada uno de ellos y, con libertad sepan gobernarse a sí

mismos dominando sus pasiones y llevando la razón hasta sus más elevadas

capacidades..

Polo (1997, p. 18), también discute, como la persona humana es un ser

complejo y unitario, abierto hacia afuera y desde dentro, que retorna a su

intimidad y se trasciende: en ese ir y venir se forma, se forja, nada hay en él,

que le sea neutral desde el punto de vista ético, porque ninguna regla anónima,

simplemente racionalizada, es capaz de explicar ese co-existir que integra lo

externo en lo interno y otorga lo interior a lo exterior, con lo cual se va

formando, se realiza como tal, en apertura al mundo a los otros y al Otro, así

formar es educar, pero no sólo hay enseñanza sino formación, es decir ayuda

hacia el crecimiento integral .

Según Domínguez (2003. p. 18), los términos formar y formación se

complementan a los términos educar y educación, que es comunicar de lo que

es, vive y piensa el educador, al servicio de la promoción integral de la

persona, de modo que en conexión con lo real, pueda realizarse en plenitud y lo

que es más, formación es aprendizaje, pero no se trata de un aprendizaje

cualquiera, es ayuda, referido a cosas exteriores, destrezas, aquello que tiene

que ver con la propia vida, con la propia conducta e intimidad; con la

adquisición de hábitos que son perfeccionamiento de las facultades superiores:

la inteligencia y la voluntad, potencias intervinientes en la forma como se van a

(29)

Por tanto, formar en enfermería, es aprender a vivir, aprender a actuar

de modo que el conjunto de lo que se haga, el comportamiento, tenga un buen

resultado final: una vida lograda. Formarse significa entonces aprender a vivir

de tal modo que uno sea feliz. Esta definición de formación motiva a que la

acción de educar procure llegar hasta la conciencia de cada sujeto y le permita

ejecutar actos conscientemente libres, conocimiento de lo que se debe hacer y

capacidad personal para hacerlo; entendida la libertad como la capacidad para

autodeterminarse, al bien para sí mismo y para los demás. En el proceso de

formar se respeta y se promueve la autonomía y la responsabilidad personal,

creciendo la capacidad para tomar decisiones y actuar en consecuencia. Toda

persona, en definitiva, está destinada a educar de algún modo a otros, en el

ámbito familiar, en el profesional, en la amistad, en lo social. Se debe ser

educativo, al menos con la propia conducta.

En este sentido, un profesor de enfermería para formar a sus estudiantes

requiere según las apreciaciones de Domínguez (2003, p. 16-17), habilidades

emocionales: saber relacionarse, saber dialogar y resolver conflictos; y

habilidades volitivas o morales: autodominio, saber auto estimarse, afrontar con

fortaleza las dificultades. Sobre estas capacidades se construye la reflexión

ética: invitación a la autonomía a lanzarse a pensar por uno mismo con la única

finalidad de contribuir a la formación ética del otro, porque la formación en la

actualidad tiene lugar en situaciones sociales de gran complejidad y

ambigüedad que no puede resolverse con la simple aplicación de

conocimientos científicos, ni solo con el conocimiento técnico.

También, hace falta una relación de ayuda como cooperación, como

apoyo o asistencia para que el aprendiz procure, pueda y deba hacer algo por

si mismo; con la ayuda brindada por el profesor, experto en la asistencia a tal

logro, al respecto, Polo (2007, p. 20.24), argumenta que la persona, es un ser

(30)

social, pero llamado a colmarlas de plenitud; un ser cruzado de indigencia y

trascendencia que no se aquieta en aquella, pues a la vez se impulsa a ir más

allá del límite, es decir a trascender, pues lleva consigo el impulso de

superación.

Superación, que le permite vivir en el mundo, principalmente en el

mundo universitario, allí el profesor tienen que saber dar respuesta adecuada a

los problemas y circunstancias, con los que se va encontrando, por tanto,

resultan insuficientes, sólo las habilidades técnicas o los conocimientos

especializados, especialmente cuando se relaciona con la formación del

estudiante de enfermería, es necesario saber, que persona se quiere

promocionar para la profesión: al servicio del éxito o de su realización, al

servicio de la productividad económica o de la competencia profesional, dueña

de si o sometida al sistema de mercado, individualista o para los demás.

El proceso por el cual un estudiante de enfermería se forma, aprende y

decide es complejo. Lo cierto es que una profesora ayuda al estudiante a

aprender participando ambos en dicho proceso, como se ha podido reflexionar

con las argumentaciones anteriores de Polo, un estudiante requiere ser asistido,

ayudado para existir. La coexistencia como trascendental antropológico,

determina mejor que existir, debería decirse co-existir, actualizado por la

educación brindada, primero por sus padres, luego ir abriéndose

progresivamente a otras ayudas, como las proporcionadas por los docentes en

sus años de educación primaria, secundaria y las facilitadas por los profesores

de enfermería en el lapso de cinco años de preparación universitaria, que no

cabe duda, como lo secunda Ponz (2006, p, 39), dejarán huella, contribuyendo

a configurar la propia personalidad del estudiante y reflejado en su propia

(31)

Precisamente, el objetivo inmediato de la formación es el desarrollo de

la persona, para lo que esta llamada a ser; para ello hay que extraer y actualizar

todo lo que hay en el estudiante, sacar a la luz todo la riqueza que tiene, esto

supone respetarlo y promocionar su creatividad y autonomía, ilusionarle para

que descubra la maravilla de lo que él esta llamado a ser, impulsar a que

busque y sea fiel a su propio camino; posibilitarle apertura hacia lo verdadero,

lo bueno, lo bello y este crecimiento solo se da si pone esfuerzo, y lucha porque

nadie puede hacer por él, lo que él debe hacer.

En consecuencia, el proceso formativo para un estudiante como sistema

libre, lleva implícito la capacidad de aprender, de ejecutar acciones diferentes y

admitir la alternativa: virtud o vicio, esto requiere que los profesores expresen e

integren en su docencia una formación ética integral, la docencia es transmisión

viva de lo que profesionalmente se es, se ama y se ejerce e incluye

conocimientos al más alto nivel con ejemplaridad de vida.

Un profesor universitario, tienen claro los objetivos de la Institución,

cuyos fines y principios tienen una base axiológica como lo tiene la Universidad

Católica Santo Toribio de Mogrovejo. (USAT), en su deseo de formar buenos

personas para que sean excelentes profesionales, cuyos rasgos universitarios

están relacionados con el respeto a la persona humana y a su libertad, con

tolerancia y capacidad de diálogo; amor a la sabiduría, aprendiendo a compartir

y enseñando con humildad, pasión por la investigación, siendo contemplativos y

profundos en el quehacer universitario, con sentido critico, originalidad,

humildad y buen sentido del humor. Estudiantes con disponibilidad, para

aprender, para crear, para ser generosos con el semejante y exigente consigo

mismo; poniendo en ejercicio todas sus potencialidades a través del fin

específico, el crecimiento de la amistad a través de sus miembros. Pero puede

(32)

Si, en una escuela de enfermería de una universidad, se enseñara

cuidado humano, muchas técnicas y procedimientos, sin embargo los

estudiantes, acaban actuando inmoralmente, por el mal uso de su libertad,

pues existe el peligro que ocurra; no debería pasar con la mayoría. Para

evitarlo, los profesores no deben dejar desorientados a los estudiantes, sino,

les deben proporcionar, un suelo firme desde el que se puede plantear

proyectos cara a la vida, saber acogerlos, respetando su diferencia, esperando

siempre en ellos, nunca desesperándolos. Con estas disponibilidades, los

profesores salen de sí, se hacen presencia cercana, acogen sin condiciones a

lo que cada uno de ellos es, para impulsarles, energizarles liberarles, así se

sienten valorados y cuando alguien se siente valorado y querido tiene fuerzas

para crecer, se acoge con confianza y la persona en la que han confiado

aprende a confiar en sí.

Los estudiantes, según Polo (2007. p. 17) son personas y lo propio de

la persona, es que es un ser único, la expresión misma es paradójica, pero por

su empeño en señalar una intuición que conduce a lo innegable: las personas

pertenecen a una especie común, son sujetos de derechos y deberes similares,

llevan un nombre común que les hace reconocerse como semejantes. Pero, al

mismo tiempo, cada uno de ellos guarda en sí la conciencia de ser un yo, una

identidad irrepetible, un ser que es único, muchos, pero todos diferentes, los

profesores, por tanto tiene la gran ventaja de no trabajar con carpetas, sino con

estudiantes, cada uno de los cuales en cierto modo agota su propia especie y

eso exige un cuidado, un equilibrio y un sentido de la justicia, dando a cada uno

lo suyo.

Y el profesor, se da cuando reconoce que el estudiante es alguien, y no

algo; cada uno es un quién y no tan sólo un qué; porque detenta un nombre

propio que está más allá del nombre con el que se le llama, no es simplemente

(33)

estrictamente novedosa, nunca antes acaecida, que no se repetirá jamás; cada

estudiante es la imagen de Dios, y por lo tanto con llamada referente hacia Él,

el mismo que le otorga el nombre por el que le requiere, ese quien, ese es, la

materia prima del trabajo docente, consistente en hacer de él no sólo un buen

estudiante sino ayudarle a ser una buena persona.

Waldow (2008. p. 138), explica que un estudiante de Enfermería, es tal

cuando hace bien su trabajo, cuando cuida, aprende a evitar dañar con su

actuación libre, incluyendo no sólo el cómo, sino lo que debe hacer, para

conseguir el bien integral de los otros y de él mismo, cuando no se detiene ante

los errores, obstáculos o limitaciones, sino rectifica la intención y vuelve a

empezar, así va adquiriendo experiencia, va madurando, porque al conocer

hace una acción valorativa, entonces le va dando sentido a las cosas y

hechos.

La mayor parte de logros obtenidos por el estudiante de enfermería se

deben a sus profesores, llevados a cabo en forma progresiva, en cada acto

docente. Esta formación, conlleva actividades que exigen establecer un

diálogo, una relación, acercamiento y apertura, según la cual, el que esta

siendo enseñado dé señales de que esta aprendiendo y desde el fomento de

sus capacidades que el aprendizaje significa, empiece a emitir señales de que

necesita más o empiece a plantear dudas que necesitan ser aclaradas.

Entonces, Incluir la ética en la formación de los estudiantes de

enfermería encierra una primera categoría que define la concepción que

tienen los profesores de la escuela de enfermería de la Universidad Católica

Santo Toribio de Mogrovejo acerca de la ética, las cuales son corroboradas por

los estudiantes de enfermería, dichas concepciones son el resultado de la

formación recibida a lo largo de los años, de su sistema de valores, de las

(34)

como hacen el cuidado. Polo (1997. p. 72), entiende que ejercer una actividad

universitaria es ejercer una actividad de mando, si tiene éxito es porque

enseña, forma la cabeza del alumno, sino tiene éxito, los logros de la

inteligencia humana, se perderían sin transmisión, porque si una persona

piensa, pero no comunica a los demás, eso que ha pensado se pierde con

ella.

El primer concepto que emerge, conceptualiza la ética como

conocimiento propio, este concepto deriva porque el ser humano busca

conocerse, necesita tener conciencia de si mismo, sin embargo llegar a

conocerse plenamente, no es una tarea fácil, deducible al acotar la debilidad

que se tiene en el conocimiento biológico de uno mismo, sin embargo toda

persona tiene cierto conocimiento personal, por la formación recibida, sin el

cual no se pueden ubicar en el mundo, mucho menos se sabría que hacer, al

afirmar que la ética es autoconocerse es porque se ha partido de una reflexión

que demanda lucha consigo mismo. Polo (1997, p. 151), analiza que el

conocimiento propio requiere, cultivar una conciencia que haga cuestionar,

¿cual es la propia verdad?, ¿que es lo verdaderamente bueno para cada uno?

Cuestionamientos que ayudan a conocerse, pero también ayudan a aceptarse,

porque no hay rebelión más profunda que negarse a aceptar quien uno es.

Por su parte, Martí (2005. p.31-35), sostiene que para llegar a conocerse,

primero se tiene que saber quien se es, y no de una forma generalizada sino

puntualizada, para luego hacer de la vida un proyecto fiel a la propia

identificación, así se podrá precisar, profundizar y marcar un diseño concreto a

la personalidad; pero el conocimiento requiere tener espacios de reflexión, para

detectar los rasgos temperamentales, las aptitudes y actitudes frente a los

(35)

Los espacios de reflexión, versan sobre el acto de pensar, por ello Polo y

Marti, coinciden que hay que volverse sobre si mismo en algo puntual, para

develar que hay en la propia vida interior e ir conociéndose.

Estas indicaciones si son acertadas serán de ayuda eficaz, sino no lo

son, la formación que se imparte será inefectiva. Polo (1991. p. 108), expresa

que el hombre es dueño de sus actos, sino lo fuera no podría realizar lo ético,

es por eso, que las profesoras se dan cuenta que el conocimiento propio las

ayudará a mejorar. Sin embargo al penetrar en su intimidad descubren

defectos, errores, vicios en general, - propios de la naturaleza humana-, y

prefieren ocultarlos, en lugar de corregirlos, de autodeterminarse o de

autogobernarse, propio de personas maduras, con libertad responsable y

caen en el vicio de la hipocresía, es aquí cuando se empequeñecen y no

pueden hacer crecer a los estudiantes.

El segundo concepto de ética, las profesoras lo asumen como

imperativo para cuidar a otros. Forma parte de la identidad del profesor de

enfermería, estar al servicio de la promoción de los estudiantes, pues su ser se

hace responsable de hacerlo crecer. Waldow, (2008, p.191) cita a Watson,

afirmando que el cuidado humano debe ser concientizado como imperativo

moral, para ser experimentado y demostrado en las actividades y relaciones,

cuando se apela a la educación en el cuidado es directamente con los

estudiantes. La misma autora detalla como cuidar a otro remite a la idea de

control, ejercicio sobre algo, abarcando una acción interactiva, sustentada en

valores; conocimiento del ser que cuida, para y con el ser que es cuidado, es

una postura ética frente al mundo, compromiso para contribuir con el bienestar

general, promoción de las potencialidades de la dignidad humana y de la

(36)

Las afirmaciones de Waldow son corroboradas por Polo (1997) cuando

explica que hace falta restablecer la fuerza del espíritu; el hombre tiene que

aprender a pensar y a ejercer su voluntad. En la medida que crezca en ello,

aparecen sentimientos insospechados que derivan del amor a la verdad y a los

bienes más altos.

También, Waldow (2008, p. 137), insiste que el cuidado es la ética de

enfermería y asumir el cuidado como valor es un imperativo moral con

decisión de hacer el bien, así el cuidado, se convierte en una preocupación

ética, llevando consigo principios éticos universales como: el respeto a la

dignidad de la persona, responsabilidad, libertad, justicia, beneficencia y

subsidiaridad.

Profesores y estudiantes, con la práctica de valores concretos se hacen

mejores personas, tiene sentido la propia vida, existe respeto mutuo, si no se

admite, se caería en la indiferencia y como lo justifica Polo citando a Kant

(1997. p. 147), es importante la ética del respeto, porque hay que obrar de tal

manera que no se tome a los demás como un medio, sino como fin y si se

considera al otro como fin es capaz de fin, el respeto es de suma importancia

para una comprensión correcta de la humanidad, para no hacer distinciones,

tener preferencias, incluso para no maltratar a nadie.

Precisamente, en el cuidado de otros, puede presentarse conflictos de

valores, escaso compromiso profesional, ausencia del sentido de querer formar

para cuidar a otros, unido a la falta de conocimiento, tiempo limitado para la

actualización por exceso de responsabilidades o falta de atención para el

proceso de socialización. Waldow (2008, p. 137), sostiene que el cuidado del

otro no sólo se limita a una acción técnica en el sentido de ejecutar

(37)

actitudinal, pues es relacional. Toda profesora de enfermería se confronta así,

consigo misma sólo en relación con otro ser humano.

El tercer concepto de ética de las profesoras de enfermería se refiera a

la ética como convivencia: ética relacional; precisamente la persona es una

tarea para sí misma, pero no se puede realizar plenamente con sus propias

fuerzas, necesita apoyarse en la realidad. Y la realidad por excelencia a la que

esta vinculada para poder realizarse son las demás personas, ellas son

presencia necesaria, apoyo, impulso y fuente de posibilidades,

Domínguez (2003, p. 108- 109), describe que la principal fuente para el

desarrollo y crecimiento de la persona son las demás personas, pero aún más:

la persona está no sólo constitutivamente abierta a los demás, sino

ontológicamente referida a ellos, así se producen los encuentros, esto es la

experiencia personal radical donde se hace presente otra realidad que resulta

significativa, de manera que acogiéndola, se establece con ella una

comunicación fecundante. El ser humano es potencialmente, un ser social,

porque tiende por naturaleza a establecer vínculos en el mundo afectivo, esto

se actualiza en el rostro a rostro que analiza Torrealba (1997. p. 199), dado por

el cruce espacio-temporal de dos seres humanos sincrónico y geográfico

transformándose en una posibilidad efectiva de interrelación

Así, el hombre parafraseando a Polo, es el ser supra específico que no

es un ser aislado sino social. Sin sociedad no hay ética y al revés, porque la

sociedad significa relación activa y comunicativa entre personas y el estudiante

de enfermería es un ser vivo a quien hay que ayudarle a crecer, porque en

otro caso su crecimiento será mucho menor del que sería susceptible, si no se

le ofrece esa ayuda, la acción educativa como toda acción humana, participa de

las dos dimensiones de acción y actividad, correspondientes a las dos

(38)

relaciones interpersonales las cuales son una especie de vínculo que se

establece entre profesoras y estudiantes. No se trata de una relación para

obtener algo, sino de una relación más estrecha, humana, emocional, en

esencia, una relación interpersonal a manera de crear espacios como lo detalla

para que estas sean buenas.

Como segunda categoría surgió, el territorio de la ética en la formación

del estudiante, que vendrá a ser el espacio, donde los profesores incluyen la

ética y los estudiantes la reciben, ambos interactúan y se relacionan con

responsabilidad ética que puede ser dentro de la propia práctica educativa,

dada en las aulas, en los contextos de práctica, en los momentos de

asesoramiento académico o cuando el estudiante puede contemplar al profesor

en los múltiples discursos que vierte al formarle, su sola presencia puede

expresa integralidad y coherencia como también desfase entre los contenidos

que les transmite, y los que práctica.

Dentro del territorio de la ética emergió la primera subcategoría: la

vinculación/desvinculación del saber teórico con el saber práctico de la ética.

Incluir el saber ético en la formación de los estudiantes no es una tarea fácil,

por ello los profesores, pueden denotar unas veces desvinculación y otras

vinculación, de este saber teórico-práctico, como nos hace ver Polo (1987 p. 218), “ los hombres que se centran en la práctica se sorprenden al ver que la

gente se mueve por ideas y que esas ideas afectan a sus intereses , no se trata

de despreciar ni la teoría ni la practica, en cierta manera se puede decir que

todo conocimiento relevante para el ser humano debe tener consecuencias empíricas”, en este sentido si la ciencia no sirve para hacer a la gente feliz no

es una buena ciencia o como afirmaba Sócrates, con el peso de su autoridad “solo es útil el conocimiento que nos hace mejores”. Si la ética es un saber

universal de los fines de las acciones humanas, que determinan los fines que se

Referencias

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