LA POBREZA ESTRUCTURAL EN EL PARnDO DE LA PLATA.
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Prof.-Patricia Graciela Flier
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En diferentes encuentros internacionales (Conferencia Regional 'sobre la Pobreza .en
América Latina y el Caribe, Colombia 1988';
Conferencia Regional de los Países de
Améri-caLatinasobre
la
Pobreza, Ecuador]990,Con-vencióndel Club de Roma, Punta del Este 1991, entre otras), se pronosticó que elgran
proble-ma mundial delas próximas'década ha de ser
el de la pobreza. Sin embargo consideramos
que no hay que esperar a las próximas década para constatar lo que es un hecho evidente en
el presente para la América Latinatoda. Yaen
1992 afirmaba el Informe «State of the World
1992»Washington, que «unode cadatres
ni-ños esta subalimentado, 1.220 millones de
per-sonas carecen deagua segura, tres millones
de
infantes mueren por año de enfermedades prevenibles con vacunas, un millón de mujeres muere cada año por problemas de salud vincu-ladas con la reproducción,mil millonesde adul-tos no saben leer ni escribir»
El amplio lnforme «Desarrollo Humano,
] 992, de Programa de las Naciones Unidas
paraelDesarrollo, tambiéntestimonióun
cua-dro de polarizaciones en crecimiento. El mis-mo indica que el 20% más rico de la población mundial es dueño del 82,7% del Producto
Bru-to Mundial, del 81,2% del comercio mundial,
del 94,6% de los préstamos comerciales, del
80,6% del ahorro interno y el 80,5% de la
in-versióninterna. Latendencia es a una
desigual-dad creciente. Estecuadro tiene una expresión
particularmente aguda en América Latina. Los serios problemas sociales que arrastraba la
re-gión, se «dispararon» en la década de los 80y
actualmente la situación es alarmante en
mu-chos paisesy'compromete agudamente la vida
cotidiana de la mayor parte de los latinoameri-canos . Las estimaciones actuales coinciden en ubicar por debajo de la línea de la pobreza a
másdel 50% de la población total de América
Latina. No sólo aumenta el número de pobres sino que hay un nítido fenómeno de descenso del nivel cualitativo de la pobreza. El estrato de la pobreza que ha crecido más aceleradamen-te es el de los «pobres extremos». Se trata de
las familias queaun destinando todos sus
in-gresos exclusivamente a consumir alimentos,
hipótesis irreal dada la imprescindibilidadde
gastar en otras necesidades (salud, vivienda,
transporte,vestimenta, etc), no alcanza a
com-prarel mínimo de proteínasy calorías que
re-quiere para sobrevivir.
La pobreza en nuestra región es de
anti-gua data ynuestro país no es una excepción;
desde mediados de la década de los setenta, se
percibe claramente como los efectos de la
cri-sisyde los procesos de ajustes que la
acompa-ñaron, trajeron aparejado un fuerte deterioro
de las condiciones devida de importantes
sec-tores de la población.
Frente a esta situación, es que' desde un
medioacadémiconos comprometimos a
incluir-nos en el debate sobre la gravedady
trascen-dencia del problema de la pobreza, aportando con un estudio local un diagnóstico ajustado
sobre el fenómeno de la pobreza en la ciudad
de la Plata e intentando transmitir algunas pro-puestas de cambio a dicha situación. Por otro
lado asumimos el desafiode demostrar-que es
factible y posible, reforzar la necesaria
vincu-lación entrelaUniversidady la comunidad. Cuadernos del CISH, vol. 1, nº 1, 1996. ISSN 1852-1606
http://www.sociohistorica.fahce.unlp.edu.ar/
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Centro de Investigaciones Socio Históricas
esto no quiere decir que el número que arroja nuestro censo abarque al total de hogares po-bres, sino que se ha focalizado en los pobres estructurales que viven en áreas determinadas
comocriticas o de mayor riesgo. No ha sido objeto de nuestro estudio, en esta etapa, aque-llos hogares con NBI o cuyos ingresos están por debajo de la línea de pobreza pero que
vi-ven fuera de la geodeterminación establecida
para nuestro estudio. Esta salvedad es de vital importancia porque los nuevos pobres son el
sector de mayorcrecimiento enlos últimos años
debido a las durísimas políticas de ajuste implementadas desde el gobierno,y sin un correlato de reestructuración productiva que abra un panorama optimista a
mediano
plazo. Esto quiere decir que probablemente grandes porciones de este sector constituyan los que engrosarán las filas de los pobresestructu-rales del mañana sino se encara elproblema con políticas adecuadas que excedan el asistencialismo
Con estos propósitos se diagramóun Cen-so de los hogares y perCen-sonas que habitan en los asentamientos habitacionales conocidos como villas miseria de esta localidad. Se eligió esta demarcación a partir del supuesto de que en estos asentamientos se engloban las peores condiciones de hábitat, de trabajo, salud, edu-cación, etc. Supuesto éste que se vio plena-mente confirmado por nuestra investigación.
Ahora bien, nuestra trabajo no se quedó con susobjetivosprimarios de una simple iden-tificaciónde estos sectores, ni enla mera
cons-tatación de la adecuación entre villa miseria y riesgo social, sino quesetransformóen un es-tudio acabado de las condiciones materiales de
vidade esta población, intentando también tras-cender este nivel para llegar a las percepcio-nes que ellos tienen de su situación y de las políticas dirigidas a transformarla.
El Censo de la población perseguía
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ger y recopilar los datos sobre los principales
aspectos demográficos, sociales,
ocupaciona-lesyhabitacionales de la población. Así,
cons-tatamos untotalde 13.269 personas que
com-ponen 2.916 hogares, los cuales se distribuyen
en34villas miserias ubicadas en los márgenes
de la ciudad. Con esta informaciónytomando
en cuenta los 20indicadores -que integran las
selección de Necesidades Básicas Insatisfe-chas (INDEC/CEPA, 1994) construimos el Mapa de la Pobreza, herramienta que nos per-mitió constatar la situación de mayor vulnera-bilidad de estos sectores en relación a estudios
de la misma envergadura sobre el total de la
población total de La Plata.1
Algunos datos son significativos a la hora deevaluarlas condiciones materiales de vida
de este sector. Si 'tomamos en cuenta el índice
compuesto de Necesidades Básicas
Insatisfe-chas, referido a las condiciones de habitalidad
dela vivienda, a las condiciones sanitarias ya
la asistencia escolar, constatamos que el 95, 1% de la población no satisface los niveles míni-mos. Así, el 5,90/0 de los jefes de hogar no tie-nen asistencia escolar; el 34% tietie-nen primaria
incompleta. En tanto el 10,4%delas jefas de
hogar sonanalfabetas.
El 91,6% de los hogares habitan en
vivien-das precarias. Del total delos 2.916 hogares vivenen condiciones de hacinamientosel 35,6%
, loque significa más detres personas por
cuar-to. El 20,3% de las viviendas no tienen acceso a red pública de agua, el 62% no tiene cañerías dentro de la vivienda, el 63,8% no tienen
retre-1 .Hacemos referencia a la publicación Mapas de fa Pobreza en la Argentina, Documento Nº 4, elabo-rado por el Comité Ejecutivo para el Estudio de la Pobreza (CEPA), INDEC, 1994. Este estudio pre-senta una cuantificaci6n del fen6meno de la pobre-za en la poblaci6n de acuerdo a la satisfacción de necesidades básicas yde distribución geográfica a partir de los. datos del Censo Nacional de Población
dar
el análisis de las situaciones deprecarie-dad laboral.La mayoría de los trabajos que han
abordado laproblemática lohicieron centrán-dose en los ocupados en el sector privado, lo
que nos pareció a todas luces insuficiente.
No-sotros pudimos constatar que del total de ocu-pados en el sector público, el 13,54% de los trabajadores no tiene contrato permanente, el 15,47%no cuenta con aportesjubilatorios yel 14,82% no posee obra social. Si dejamos de considerar a estas variables por separado y realizamos una combinación de las" mismas, nos encontramos que se encuentran en situación de precariedad laboral el 20,72% del total de asalariadosdel sector público. Otro tanto su-cede con el sectordoméstico donde las cifras de precariedad son abrumadoras, lo que nos habla también de la particular realidad de la mujer en las villas miseria ya que constituye prácticamente el total de los trabajadores de este sector.Enel sector doméstico que engloba al·17,20% de la población ocupada, no tienen contrato permanente el 79,14%, no realizan aportes jubilatorios el 95,46%,
en
tanto el 96,56%noposee cobertura en salud. Volvien-do al sector privaVolvien-do, privilegiaVolvien-do por lamayo-ría
'delas investigaciones, una buena manerade
encarar la cuestión,es
la de enfocar el tipode inserción
en
forma positiva,esdecirdetec-tar cuantas personas se encuentran en una si-tuación que podríamos denominar de «pleno empleo». Podemos ver así, que sólo el 14,84% del total de asalariados de este sector se en-cuentran en esta situación (que incluye contra-to permanente, aportes jubilacontra-toriosy obra so-cial). Por lo tanto el 85,16% de los trabajado-res del sector privado que viven en las villas
miserias del Partido de La Plata, se encuen-tran enWIasituación laboral que puede ser de-finida como de precariedad laboral.
Otro eje central de nuestro estudiose
cons-tituyó el análisis de la salud y la población en
riesgo social, ya que como sostiene Bernardo Kliksberg «El problema de la inequidad
alcan-za sumanifestación másextremaenel campo
de la salud,pues hace referencia auna injusta distribución del derecho a lavida».?
Nuestro país, que adopta un modelo
so-cial donde la inequidad(<110se distribuye», sino
que se profundiza en dirección a aquellos en situación de pobreza,queen razónde ello pre-sentan desventajas comparativas no solo por padecer mayor riesgo de enfermedad también porladificultad de accederalsistema
específi-camente destinado
a
evitarlas y tratarlas.En este sector social soporta el mayor peso del riesgo
de
morbimortalidad,así
como también las características del modelo sanita-rio caracterizado por la segmentación de los niveles de acceso a la oferta institucional de servicios de salud y las ineficiencia de gestión y efectividad de las políticas en saludde neto corte patemalistao asistencialista.En nuestro estudio hemos procurado re-conocer la condición de cobertura en salud, características de utilización de los recursos en saludy aspectos subjetivos de satisfacción fren-te a los mismo, persiguiendo claramenfren-te obfren-te- obte-ner los elementos necesarios para definir alter-nativas en la formulación de políticas específi-cas.
Denuestro universo poblacional en estu-dio solamente dos de cada diez personas posee alguna forma de cobertura de afiliación que le permita atender sus necesidades en salud. Casi el 20% de la población declara haber percibido enfermedad durante el último mes anterior al Censo, cifra por demás elevada en relación a
2Kliksberg, B. Pobreza. Un tema impostergable.
Nue-vas respuestas a nivel mundial. México, CLAD/FCEI
PNUD,1993.
los parámetros habituales.3En cuanto a
utiliza-ción de servicios de salud, se constata clara-mente queeste sector social concurre como lugar de atenciónal hospital público.Sin em-bargo este atiende una de cada dos consultas. El 37,7% se
efectúa enel
nivelprimariodeaten-ción (UnidadSanitaria). Ala hora de calibrar
elgrado de satisfacciónfrente a los servicios, esta fue consultada en dos aspectos: en rela-ción al tiempo de espera de atenrela-ciónyen rela-ción al serviciodonde fueron atendidos. En las repuestas confluyeron aspectos vinculados a la experiencia de este grupo social, la costumbre a esperar siempre para acceder a la mayoría de los bienes y servicios y las bajas expectati-vas en relación a la calidad de las prestacio-nes.
Sólo unos datos más. Sobre el total de las 301 mujeres embarazadas, el 32,6% eran me-nores de 21 años, el 10% de Iasmismastenían menos de 17 añosy el200/0no había efectuado
ningúncontrolmédico.
Finalmente un dato categórico para eva-luar el riesgo social. Nuestro censo contabilizó ·266 casos de discapacidad, lo que implica que
un 11,2%delos hogares presentanalgún
miem-bro con patologías discapacitantes.
Como señalamos anteriormente, también constituyó nuestro objetivoanalizarlas estrate-gias implementadas desde la esfera oficial en relación a la aplicación de políticas socialesy el grado de satisfacción de la población ante las mismas. En este sentido debimos abordar una cuestión clave en la actualidad: la
dicoto-mía universalización/focalización de las
políti-3Basten algunos ejemplos. El grupo de pobres
es-tructurales del Conurbano Bonaerense declaran haber percibido enfermedad el 16.9%
I en Neuquén
el 17%, en Posadas 150/01La Banda-Santiago del
Estero el 11,9°1<>. INDEC , La pobreza urbana en la Argentina. Buenos Aires, 1990. .
cas que recorre las discusiones actuales." Que nuestro trabajo adopte el criterio de
focaliza-ción en el sentidode la identificafocaliza-ción, -no
signi-fica renunciar
a
lapostura indeclinable deuni-versalizaciónde laspolíticas públicas- se
sus-tenta en que aporta las herramientas necesa-rias para evitar el desfasaje típico de los
pro-gramas sociales de nuestro país: no llegan a tiempo, ni al lugar dondedebieran llegar. Por otro lado las urgencias que presentan este seg-mento poblacional reclaman medidas
concre-tas y eficientes.
Nos pareceセ dato llamativo que a pesar
deobservar recurrentes prácticas de tipo
asis-tencialista, con un fuerte dejo a táctica clientelistica que el 55,93% de losjefesde, ho-gar manifiestan no haber recibido jamás cajas con alimentosoalimentos por unidad, el Bono solidario
(aunque menos
extendido comoprác-tica) no lo percibieron el 84%. Aún más, existe consenso en algunos sectores de la poblacióny muchas veces esutilizadoen eldiscurso políti-co ,que una estrategia políti-como el Plan Materno Infantil implementado para paliar los déficit alimentarios -entre otros- ha alcanzado sus objetivos, sin embargo el 75% de los jefes de hogar declaran no haber recibido nunca leche para sus hijos menores de 5 años. Creemos que hablar de éxito de los programa sociales con estos datosno
es lo más adecuado. Este sector poblacional que nada tiene,que poco espera, estará como siempre,también,postergado.4Ver entre otros, Grasai E., Hintze S, Neufeld, M.
Políticas Sociales. Crisis y Ajuste Estructural. (Un análisis del sistema educativo, de obras sociales y de las politicas alimentarias) 8s As, Edlt. Es.pacio,
1994. También, Minujin, A. (editor) Desigualdad y
exclusión. Desafíos para la política seclal en la Argentina de fin de siglo. Bs As, UNICEF/losada, 1993; Lerner, l. y García Regio, A. El discurso neoliberal en las políticas sociales: aportes para una discusión. En: Cuadernos Médicos Sociales, NR