(Licencia de uso)
Bogotá, D.C., 8 de agosto de 2013
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Juan Diego Ferro Mesa , con C.C. No. 1,020.731.140 de Bogotá Carolina García Ordoñez ____ , con C.C. No. 1,018.410.697 de Bogotá
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PATRONES INICIALES DE CONSUMO DE ALCOHOL EN PERSONAS QUE HAN ESTADO EN TRATAMIENTO DE ADICCIONES
Tesis doctoral Trabajo de grado X Premio o distinción: Si No X Cual:
Presentado y aprobado en el año ___2013 ______, por medio del presente escrito autorizo
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NOMBRE COMPLETO No. del documento
de identidad FIRMA
Juan Diego Ferro Mesa 1,020.731.140 Carolina García Ordoñez 1,018.410.697
FACULTAD:
PSICOLOGÍA_____________________________________________________________________ PROGRAMA ACADEMICO:
BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.
DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO FORMULARIO
TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO
Patrones iniciales de consumo de alcohol en personas que han estado en tratamiento de adicciones
SUBTÍTULO, SI LO TIENE
AUTOR O AUTORES
Apellidos Completos Nombres Completos
García Ordoñez Juan Diego
Ferro Mesa Carolina
DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO
Apellidos Completos Nombres Completos
Muñoz Ortega Liliana
Pregrado Especialización Maestría Doctorado X
Nombre del programa académico
Psicología
Nombres y apellidos del director del programa académico Liliana Muñoz Ortega
TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: Psicólogo (a)
PREMIO O DISTINCIÓN (En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):
CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO
NÚMERO DE PÁGINAS
Bogotá 2013 63
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DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS
Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).
ESPAÑOL INGLÉS
Patrones Patterns
Consumo consumption,
Alcohol alcohol, addiction,
Adicciones addiction,
Jóvenes youth,
Tratamiento treatment
en 20 personas entre los 18 y 34 años, que han requerido tratamiento por adicciones. En esta investigación de corte cuantitativo y descriptiva, se aplicó un instrumento denominado COVAL (Condiciones de vida relacionadas al consumo de alcohol) diseñado por Díaz, Correa, Valencia, Vacca, Barbosa, Méndez y Muñoz, (2012). La selección de los participantes se realizó a partir de un muestreo intencional, asistiendo a reuniones abiertas de seguimiento en centros de rehabilitación. Para la presentación y análisis de los resultados la información recogida se trabajó a partir de un análisis por medio de tablas y gráficos descriptivos a través de las categorías y sub-categorías del COVAL. Dentro de los resultados se encontraron en las personas con procesos de rehabilitación, una edad de inicio temprana, presencia de lagunas, desinhibición como motivo para tomar, consumo en compañía de los amigos y la presencia de antecedentes familiares de problemas de consumo de alcohol.
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE PSICOLOGÍA
COMITÉ DE TRABAJOS DE GRADO
Por medio de la presente me permito informar que el trabajo de grado titulado
“PATRONES INICIALES DE CONSUMO DE ALCOHOL EN PERSONAS QUE HAN
ESTADO EN TRATAMIENTO DE ADICCIONES” elaborado por Juan Diego Ferro
Mesa, con C.C. 1020731140 y Carolina García Ordoñez con C.C. 1018410697 fue terminado de manera satisfactoria, cumpliendo los propósitos y requisitos establecidos para su elaboración
Liliana Muñoz Ortega
Patrones iniciales de consumo de alcohol en personas que hanestado en tratamiento de adicciones
Pontificia Universidad Javeriana-Trabajo de grado de psicología Ferro, J.D & García, C
Tabla de contenido
Resumen………...……….3
Introducción………..……….4
Fundamentación bibliográfica……….8
Método……….21
Objetivo………...21
Categorías de análisis………. 21
Diseño……….………21
Participantes………..….………22
Instrumento……….22
Procedimiento……….23
Resultados………..24
Discusión………...……….45
Referencias bibliográficas………54
Resumen
El objetivo del presente estudio fue identificar los patrones de inicio del consumo de alcohol en 20 personas entre los 18 y 34 años, que han requerido tratamiento por adicciones. En esta investigación de corte cuantitativo y descriptiva, se aplicó un instrumento denominado COVAL (Condiciones de vida relacionadas al consumo de alcohol) diseñado por Díaz, Correa, Valencia, Vacca, Barbosa, Méndez y Muñoz, (2012). La selección de los participantes se realizó a partir de un muestreo intencional, asistiendo a reuniones abiertas de seguimiento en centros de rehabilitación. Para la presentación y análisis de los resultados la información recogida se trabajó a partir de un análisis por medio de tablas y gráficos descriptivos a través de las categorías y sub-categorías del COVAL. Dentro de los resultados se encontraron en las personas con procesos de rehabilitación, una edad de inicio temprana, presencia de lagunas, desinhibición como motivo para tomar, consumo en compañía de los amigos y la presencia de antecedentes familiares de problemas de consumo de alcohol.
Palabras claves: patrones, consumo, alcohol, adicciones, jóvenes, tratamiento
Abstract
The goal of this study was to identify the patterns of starting alcohol consumption in 20 people aged 18 to 34 who have been treated for addition. This quantitative descriptive study used the COVAL (Conditions of Life related to Alcohol Consumption) questionnaire designed by Díaz, Correa, Valencia, Vacca, Barbosa, Méndez and Muñoz (2012). Participant selection was intentional in open follow-up meetings in rehabilitation centres. Results and analyses were performed by means of tables and figures of the COVAL categories and subcategories. We found that people in rehabilitation process start drinking at an early age, and also experience blackouts, lack of inhibition as a reason for drinking, drinking with friends and abuse as antecedents.
Introducción
El interés por la realización de esta investigación surgió a partir del aumento y la preocupación por el consumo de sustancias adictivas como el alcohol y sus grandes
implicaciones en distintos ámbitos, tanto personales como sociales, llevando posiblemente a muchos de los consumidores a rehabilitación por el hecho de no poder
controlar la bebida. Otra motivación para este estudio surge también por motivos personales que llevaron a plantearse la posibilidad de tener más conocimiento sobre
esta problemática en particular y llegar a comprender elementos del consumo que antes no se tenían.
El consumo de alcohol no es algo nuevo en las sociedades, es un problema que
durante siglos ha afectado mundialmente a la humanidad. Los efectos perjudiciales físicos, psicológicos, sociales y públicos, entre muchos otros más son evidentes. Sin
embargo la mayoría de los individuos siguen ignorando las graves propiedades nocivas de estas sustancias y las consumen como si fueran bebidas comunes y corrientes. El consumo de alcohol constituye un problema de salud pública a nivel mundial siendo
una de las principales causas de muerte donde los más afectados resultan ser los jóvenes. Los países en vía de desarrollo tienen una menor capacidad para crear
mecanismos eficientes que atiendan esta problemática (Organización Mundial de la Salud (OMS), 2010).
El alcohol es un producto que por su fácil acceso y llamativa propaganda, es
considerado como normal y lícito, haciendo que los jóvenes lo consuman sin medir las graves consecuencias que trae, como la alteración en la salud física, pública y mental.
una droga social y culturalmente permitida: “El alcohol no es un producto ordinario, es
una droga con potencial dependencia” (Babor et al. 2010. P. 23).
El presente trabajo sigue la línea de investigación en sustancias adictivas que forma
parte del grupo de Psicología y Salud de la Facultad de Psicología de la Pontificia Universidad Javeriana. El estudio es consecuente con el compromiso social de la
Facultad de Psicología y de la misión institucional de la Pontificia Universidad Javeriana en el acuerdo número 576 del 26 de Abril de 2013, siendo esta investigación relevante
al permitir visualizar de forma integral la realidad, tanto del mundo como la de Colombia. Todo esto con el fin de proporcionar reflexiones y conocimientos pertinentes con respecto al consumo problemático de alcohol, que afecta las personas hasta el
punto de causar en ellos mismos daños hacia la salud física, psicológica, social y mental, como ya se ha venido mencionando.
La investigación tuvo como objetivo el estudio de los patrones de inicio de consumo de alcohol en personas que han tenido algún tipo de proceso de rehabilitación. Como lo señalan Karlsson y Simpura, (2001, p. 3) “El concepto de patrones de consumo abarca
una amplia gama de fenómenos y perspectivas. Básicamente cualquier cosa que vaya más allá de la mera estimación de volúmenes de consumo (per cápita o promedio)
puede ser entendida como “patrón de consumo”. En la literatura científica al menos los
siguientes tópicos son frecuentemente mencionados en relación a “patrones de consumo”: prevalencia y frecuencia de consumo, patrones socio-demográficos: género,
consumo: lugar, hora, compañía y naturaleza de la ocasión de consumo y preferencia de bebidas. (Karlsson y Simpura, 2001)
La investigación de la que se parte para este estudio es la de Díaz, et.al.,( 2012), en
la que se contrastan las condiciones en las cuales se da consumo de alcohol en estudiantes universitarios y personas que estuvieron en programas de rehabilitación
por causa del consumo de alcohol y otras sustancias. Los autores diseñaron y utilizaron el instrumento denominado COVAL (Condiciones de vida asociadas al consumo de
alcohol) diseñado y respectivamente validado para dicha investigación.
Durante el desarrollo de la investigación, se encontró que en el caso de los adultos que se encuentran o han estado alguna vez en procesos de rehabilitación existen
antecedentes familiares de consumo. Se encontraron datos que se consideran relevantes. En primer lugar, se encontró que el inicio del consumo de la sustancia en
cuestión empieza a una muy temprana edad en el caso de los estudiantes universitarios. En segundo lugar, existe una preferencia por las bebidas destiladas y hay presencia temprana de lagunas mentales.
Teniendo en cuenta los datos mencionados anteriormente, se hace pertinente profundizar en los patrones de inicio de consumo de alcohol para así generar
consciencia en la población juvenil que se inicia en este tipo de prácticas, y/o se encuentra en riesgo de desarrollar problemas de adicción. Creando consciencia se puede lograr una mayor prevención en esta problemática.
En primer lugar, es pertinente a nivel disciplinar porque desde el quehacer psicológico se hace necesario intervenir en las poblaciones que están teniendo dificultades, ya sea a nivel personal o social. El consumo de alcohol es una
problemática global a la que la mayoría de la población está expuesta, por lo que se genera la urgencia de elaborar programas de intervención que propongan nuevas
soluciones. De esta manera, no solo se hace importante tener una mirada desde la psicología, sino también una mirada multidisciplinar, para así tener una mirada más
global y por lo tanto más completa.
En segundo lugar, a nivel social también se hace pertinente la elaboración de una investigación de este tipo, ya que los daños que produce el alcohol en una persona en
particular pueden extenderse a su entorno social, de manera que una problemática que empieza por ser individual termina por convertirse en una problemática social,
Fundamentación bibliográfica
Dentro de los temas fundamentales que se hacen pertinentes de revisar en el caso de la investigación en cuestión se encuentran: la incidencia de caer en el consumo, el alcohol, la problemática que implica el consumo de esta sustancia, el
tratamiento para la población que consume y finalmente los patrones de consumo que existen en una población determinada.
En cuanto a la incidencia, puede decirse que el impacto y el peso que el alcohol
tiene en la sociedad afecta el funcionamiento y la conformación de la familia, del individuo y de la sociedad en general. Su efecto se refleja en distintas esferas y desde
tiempos remotos ha generado problemas. El consumo de alcohol se convierte en un elemento que genera integración social y convivencia, en contextos en los que es permitido y socialmente aceptado, si se consume con moderación y en determinados
momentos. Un exceso de la bebida en estos espacios provoca una serie de cambios físicos como la desinhibición y sensación de bienestar, esto depende de la forma y la
cantidad que se tome (Gómez, Vélez, & Vélez, 2008).
El consumo de alcohol constituye una de las principales causas de muerte a nivel mundial y se ha convertido en uno de los riesgos más serios para la salud,
ocupando el tercer lugar como factor de riesgo para la salud en el mundo. Los jóvenes son los más afectados por este fenómeno. La afectación del consumo de alcohol se
extiende a otras esferas de la sociedad, como lo es por ejemplo la familia, de manera que la población que consume no es la única que se ve afectada. La OMS (2010),
Entre todas las drogas, el alcohol y el cigarrillo son las más comunes en el estilo de vida de los jóvenes, ya que acompañan muchos de los rituales en los procesos de socialización. Las cifras con respecto al consumo de alcohol son alarmantes, no solo
en los países desarrollados sino también en países como Colombia, donde la depresión, la ansiedad e intentos de suicidio están en muchas ocasiones derivados del
consumo, unidos a los problemas sociales en las relaciones interpersonales, de pareja o familia. También se generan riesgos como conducir bajo los efectos del alcohol o
tener relaciones sexuales sin protección, llevando así a una serie de dificultades a nivel personal (Salazar & Arrivillaga, 2004).
Es importante realizar una revisión de las cifras que existen en Bogotá del
consumo de alcohol. Las cifras expuestas en el estudio de consumo de sustancias psicoactivas en Bogotá DC. (Alcaldía Mayor de Bogotá & Secretaria de Salud de
Bogotá, 2009), en el que se reportan los 15 años como edad promedio de inicio de consumo de alcohol en los hombres y de 17 años en las mujeres, siendo estos datos coherentes con los referenciados por (Palacios-Espinosa, Espinoza, & Salcedo (2011).
El estudio de consumo de sustancias psicoactivas en Bogotá D.C (Alcaldía Mayor de Bogotá & Secretaria de Salud de Bogotá, 2009), identificó un total de
584.087 personas que presentan un consumo riesgoso. Con respecto a la edad, en los grupos de 18 a 24 años y de 25 a 34 años se encuentran 164.970 y 161.390 personas que presentan consumo riesgoso en cada grupo respectivamente. En lo que respecta a
la dependencia, muestra la cantidad de personas dependientes, siendo mucho mayor la cantidad de hombres que se encuentran en esta condición en comparación con las
que mayor número de personas alcohólicas agrupan, hay un total de 27.556 personas que padecen esa condición, (Alcaldía Mayor de Bogotá & UNODC, 2009).
En el contexto colombiano y según el Estudio Nacional de Consumo de
Sustancias Psicoactivas en Colombia (Ministerio de Protección Social, et. al 2008) se estima que el 86% de la muestra evaluada ha consumido alcohol alguna vez en la vida,
así mismo se refleja que la mayor tasa de uso está en los jóvenes de 18 a 24 años con el 46%, seguido, muy de cerca, por el grupo de 25 a 34 años con un porcentaje del
43%.
Según Gómez, et. al., (2008), el consumo por parte de los hombres es mucho mayor que el de las mujeres, aunque puedan haber diferencias en los datos de
diferentes estudios, el tema no se aborda de la misma manera, los porcentajes de consumo son igualmente elevados. Según Sanabria, (2009) existe una diferencia en la
presión social en cuanto al consumo, pues a los hombres se les exige más que a las mujeres y por esto se ven más afectados.
Comparando el consumo entre países de ingresos bajos y de ingresos altos, es
importante señalar que los que tienen mayor riesgo de consumo son los países que se encuentran en vías de desarrollo, es decir, los que tienen ingresos más bajos, lo que
implica que Colombia está dentro de esos países con mayor riesgo de consumo. Las razones de lo previamente expuesto pueden deberse a que, en el caso de los países de altos recursos la población se encuentra más protegida por leyes, programas de
capacidad de crear mecanismos eficientes para hacer frente a esta problemática, por lo que el consumo es mayor (OMS, 2010).
Continuando con los ejes de este estudio, se hace importante hablar de las
propiedades del alcohol como sustancia nociva. El volumen del consumo de alcohol se mide según tres fuentes principales; primero, los datos entregados por los Gobiernos
Nacionales; segundo, los datos aportados por las industrias de alcohol; y tercero, los datos proporcionados por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La metodología de cálculo se da en base a los consumos anuales declarados en tragos estándar, cálculos que están dados por el consumo per cápita, principalmente en habitantes desde los 15 años, medido en litros de alcohol puro. La medida para un
trago estándar son 12 gramos de etanol puro. Cabe resaltar que estos datos no incluyen el consumo de alcohol no registrado, como por ejemplo las importaciones de
viajeros, el contrabando, el consumo de productos con alcohol (que no están destinados al consumo humano) y la producción local no registrada, (OMS, 2008).
El alcohol es un ingrediente psicoactivo que está presente en distintas bebidas,
como lo son el vino, la cerveza, entre muchos otros. Cada trago puede alcanzar una concentración mínima de 5% y una máxima de 40%. Los que están hechos a través de
un proceso de fermentación son los que menos porcentaje tienen, mientras que los más fuertes se elaboran a través de un proceso de destilación y tienen una mayor cantidad de contenido alcohólico. El porcentaje de alcohol no solo depende del
proceso de elaboración sino de la combinación final de la bebida. Es indispensable aclarar que el alcohol etílico es una sustancia propiamente líquida, incolora e
consumen hoy día y que varían ampliamente en sus propiedades químicas, (Gómez, Vélez, & Vélez, 2008 y De La Garza & Vega, 1983).
A continuación se mencionará la problemática que existe en cuanto el consumo
de éste. En primer lugar, el alcoholismo es una enfermedad progresiva y crónica, que puede llegar a ser mortal, causando problemas de salud de distinta índole, y
caracterizado tanto por dependencia emocional como orgánica, produciendo daño cerebral y fallas en diferentes órganos. Los jóvenes consumen tabaco y alcohol cada
vez más en forma excesiva, con mayor frecuencia y a menor edad (Gómez, et. al, 2008).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que el consumo de
alcohol se vuelve nocivo para la salud del ser humano cuando éste provoca efectos sanitarios y sociales que perjudican al consumidor, o a quienes lo rodean y en general
a la sociedad al ver comprometido el desarrollo social e individual de la persona. Un alto nivel de consumo puede llegar a arruinar la vida de la persona que ingiere este tipo de sustancias, causar fragmentación en la familia y desorganizar a la comunidad (OMS,
2010).
El abuso de alcohol es definido como “un modelo desadaptativo de uso de una
sustancia psicoactiva caracterizado por un consumo continuado, a pesar de que el sujeto sabe que tiene un problema social, laboral, psicológico o físico, persistente o recurrente, provocado o estimulado por el consumo o consumo recurrente en
De acuerdo con la OMS (2008) la dependencia al alcohol, se define como “una
necesidad de consumir dosis repetidas de la droga para encontrarse bien o para no
sentirse mal”. Por otra parte en el DSM-IV la dependencia es definida como
“un grupo de síntomas cognoscitivos, comportamentales y
fisiológicos, que indican que el individuo continúa consumiendo la
sustancia, a pesar de la aparición de problemas significativos relacionados con ella. Existe un patrón de repetida auto-administración que a menudo
lleva a la tolerancia, la abstinencia y a una ingestión compulsiva de la sustancia” (American Psychiatric Association, 1995, p.185).
Es evidente cómo el alcohol puede tomar un papel fundamental en la vida de un
ser humano, existiendo a nivel neurológico una dependencia, es decir, una necesidad de ingerirlo sin la posibilidad de detenerse por sus propios medios, perdiendo así la
capacidad de libertad frente a la ingesta. Aparecen entonces la tolerancia al alcohol y el síndrome de abstinencia, con los que precisamente empiezan los problemas de tipo social, psicológico, físico, etc. ya que el bebedor le dedica más tiempo a la ingesta de
alcohol que a las demás actividades de la vida diaria (Gómez, et. al, 2008).
El consumo de alcohol trae grandes consecuencias en prácticamente todas las
esferas de la vida de un ser humano. Como se ha venido mencionando, no solo son consecuencias físicas, sino que por ejemplo también afecta distintas responsabilidades que se tienen en la vida diaria, como lo son el cumplimiento en el trabajo, en la escuela
violencia intrafamiliar en general (Toro, 1997 citado por Gómez-Frágüela, Fernández, Romero, & Lúengo, 2008).
Según Calvo (2003), uno de los procesos que más se afectan durante la
ingesta alcohólica es la memoria, produciéndose así la denominada laguna alcohólica o
“blackout”. Específicamente se ve afectada la memoria a corto plazo, a raíz de una
amnesia anterógrada y este es uno de los episodios más relevantes a la hora de realizar un diagnóstico de dependencia o abuso de alcohol. Estos síntomas pueden ser
vividos por personas que no sean necesariamente alcohólicas, y se dan después de una ingesta de alcohol considerable, cuando se llega al estado de intoxicación.
En el consumo de alcohol también se pueden identificar distintas características
con relación a la ansiedad, como lo son la inseguridad y temor o anticipaciones catastróficas frente a situaciones cotidianas. Además, puede presentarse depresión o
estados de ánimo bajo, que pueden producir pensamientos negativos frente a lo que pueda ocurrir consigo mismo o con los demás. Es por esto que se puede incrementar la posibilidad de dependencia a estas sustancias y llevar a problemas en el ámbito
familiar o laboral, afectando o deteriorando la vida afectiva. Los aspectos psicofisiológicos también se pueden ver afectados como la respuesta sexual en los
hombres, esterilidad, incremento de síntomas menstruales, entre otros (Salazar & Arrivillaga, 2004).
Con respecto al tratamiento de las personas que consumen alcohol sin
moderación puede comenzar diciéndose que existen diferentes maneras de intervenir. Las comunidades terapéuticas son programas multiprofesionales de intervención de
que se encuentra entre los más conocidos en el campo de las adicciones, permite intervenir tanto en los factores psicológicos de la conducta de abuso o dependencia, como en el déficit relacional de los usuarios. Estas comunidades terapéuticas se
encuentran enmarcadas en un contexto estructurado, globalizado y totalizador, en donde existe un equipo interdisciplinar (Aguelo, 2004).
El modelo de intervención terapéutico tiene como objetivo la modificación o transformación de factores afectivos, cognitivos o comportamentales que han
cooperado para la permanencia de una drogodependencia. En cuanto al área educativa, se enfoca en el desarrollo de las capacidades personales que permitirían un ajuste satisfactorio del individuo y la sociedad en la que se encuentra (Pedrero,
Martínez, & Olivar, 2002).
Un ejemplo de rehabilitación es el programa de Alcohólicos Anónimos (AA) que
funciona bajo el modelo de comunidad terapéutica. La rehabilitación de pacientes es muy efectiva. Este método tiene como ventaja que sus usuarios tienen un contacto durante periodos prolongados con el grupo de personas que se encuentran en una
situación similar, además la familia participa en las sesiones de ayuda. Los grupos de AA funcionan a través de la retroalimentación de experiencias, en donde se destacan
aspectos positivos cuando se está sobrio, y experiencias negativas durante la embriaguez. Esto se comparte con personas dentro de un grupo, en donde se abre la posibilidad de crear nuevas amistades y conocer gente que está libre de consumo
generando cambios, y abriendo redes de apoyo (Nava & Vega, 2006).
Además de los tratamientos, es importante revisar los instrumentos que permiten
señalando el alcohol genera conflictos en distintas esferas de la vida y además existen distintos estándares para dar cuenta de límites establecidos en la forma de consumo. Según Cano et. Al (2012), el AUDIT es considerada como la mejor prueba en la
detección inicial de pacientes con problemas de consumo, instrumento que permite determinar el nivel de atención o de tratamiento que éstos necesitan, teniendo en
cuenta la historia particular de cada individuo. El objetivo de este instrumento es el de identificar personas con un consumo excesivo de alcohol y poder realizar
intervenciones breves que son enfocadas a disminuirlo. Dicho instrumento consta de diez preguntas divididas en tres categorías: la ingesta, la dependencia y los problemas.
El COVAL es un instrumento (condiciones de vida relacionadas al consumo de
alcohol), diseñado por Díaz, et. al, (2011) el cual permite evidenciar y describir los patrones de consumo iniciales de alcohol en personas que hayan tenido procesos de
rehabilitación. Fue validado a través de tres jurados expertos en el tema de consumo de alcohol y pruebas psicológicas. Así mismo, se realizó una prueba piloto con un grupo de 12 personas. Consta de 17 preguntas con opción de única respuesta. Las
categorías mediante las que se realiza el análisis hacen referencia a la edad de inicio de consumo, las condiciones del consumo y los antecedentes familiares.
Por último se hablará acerca de los patrones de consumo que existen en las diferentes poblaciones. En lo que respecta a la edad de inicio, se considera que los hombres lo hacen desde los 16 años, mientras que las mujeres empiezan a los 17
años. La prevalencia de consumo de alcohol es aproximadamente del 60%, en donde el mayor consumo se presenta en Bogotá y en la región oriental del país (Monsalve,
Mediante el consumo de alcohol pueden existir distintos comportamientos relacionados con los motivadores al consumo, incluyendo momentos, espacios, grupos, entre otros elementos. Las mujeres, por ejemplo, son más cautelosas y miden más las
circunstancias, ya que conocen más los riesgos a los que se exponen a causa del consumo. Otro de los hábitos es el de comer antes de ir a consumir alcohol, así como
la ingesta solo los fines de semana en tiempos libres. (Boekeloo, Lake, & Bellows, 2007, citados por Sanabria, 2009).
Con respecto al consumo de sustancias existen tres elementos, a los que hacen referencia Salazar y Arrivillaga (2004) citando a Beccaria y Guidonni (2002), siendo estos: las características mismas de las drogas; las características de las personas
(que hacen referencia a la personalidad y las competencias personales teniendo en cuenta el autocontrol y la capacidad para solucionar problemas, o la comunicación
asertiva, entre otros elementos) y finalmente, las características del entorno en donde se da el consumo. Se habla también de los diferentes lugares que son comunes para el consumo de alcohol, en donde se da la posibilidad de escuchar música, tener acceso a
bebidas alcohólicas y asistir a fiestas o reuniones en casas, sin la presencia de los padres.
Beccaria y Guidonni (2002) citados por Salazar y Arrivillaga (2004) encuentran un consumo frecuente en jóvenes italianos los fines de semana, siendo la cerveza la bebida predilecta. Realizar la actividad de consumo frecuente de alcohol es percibida
Como lo afirman Rowe y Liddle (2006) citados por Ballester y Gil (2009), uno de los principales predictores del consumo abusivo de alcohol es reflejado en el funcionamiento familiar; otro predictor fundamental es el impacto que tienen las
influencias de las amistades y de los compañeros (Fergusson y Horwood, 1996 citados por Ballester & Gil 2009). El 30% de los sujetos revela que hay una gran presión grupal
a la hora de consumir alcohol. El 60% de los jóvenes piensa que el alcohol genera dependencia, y que no es fácil dejarlo. Pero, aún más importante aparece la cifra de
que un 33% de los jóvenes piensa que el alcohol no tiene efecto positivo en la salud y el 80% de los jóvenes creen tener suficiente información sobre los efectos que éste tiene sobre el organismo.
Continuando con más cifras, se encontró que el 57% de la juventud tiene motivaciones para consumir alcohol ya que de esta manera se les posibilita la evasión
de los problemas que los atañen; el 77% lo hace para facilitar las relaciones sociales. Para los jóvenes consumir alcohol está ligado a las necesidades de relacionarse y de divertirse (Ballester & Gil, 2009). Otras motivaciones ligadas al consumo son el cambio
positivo de ánimo, la aprobación social y mecanismos a través de recompensas externas (Steward y Loba ,2001 citados por Sanabria, 2009).
La diversión, el placer y la poca percepción del riesgo alto que implica el consumo son elementos que dan cuenta de las razones por las cuales se lleva a cabo el consumo masivo de alcohol, especialmente los fines de semana por ser los días
libres. Algunas consecuencias de esta falta de conocimiento acerca de la sustancia que se está ingiriendo son intoxicaciones etílicas, accidentes de tránsito, entre otras
ya que las conductas sexuales son comunes en estados de embriaguez (MacDonald, MacDonald, Zanna & Fong, 2000).
La poca percepción de riesgo por parte de los jóvenes también se puede ver en
conductas agresivas y violentas, que implican distintos riesgos adicionales. Es por esto mismo que los jóvenes pueden ser vistos como una población que se encuentra
especialmente en riesgo de abuso de alcohol, ya que por lo general tiene un inicio en el paso de la adolescencia a la juventud (Chung, Martin & Winters, 2006 citados por
Ballester & Gil, 2009).
Se han establecido ciertas relaciones entre la edad de inicio y el consumo de alcohol. Existen dos teorías con respecto a esta hipótesis; la primera plantea que el
alcohol acelera el deterioro cerebral, pues los sujetos alcohólicos tienen mayores signos de daños cerebrales en comparación con los sujetos sin historia de alcoholismo.
Pero a diferencia del proceso de envejecimiento natural, en este caso los daños son reversibles, de manera que las consecuencias en los jóvenes no los afecta de manera duradera. La segunda teoría muestra una gran diferencia en los daños que se pueden
producir en personas jóvenes y ancianas, pues los efectos de la ingesta frecuente no son los mismos, por lo que las personas mayores necesitan un tiempo de recuperación
mayor, debido a la falta de plasticidad neuronal. Además, el consumo excesivo cuando no hay historial de ingesta puede provocar alteraciones neuropsicológicas debido al grado de maduración cerebral (Calvo, 2003).
Tanto la edad de inicio como las relaciones entre pares son factores importantes en un posible desarrollo de alcoholismo. Adultos que han estado en proceso de
mostrando un incremento en los datos de personas dependientes, debido a su inicio en la ingesta cada vez en forma más prematura. Las relaciones de pares son un factor importante, tanto en la etapa de inicio de consumo de alcohol como en la ingesta en
ámbitos universitarios, mostrando que hay una influencia dominante sobre los jóvenes para consumir bebidas alcohólicas (Díaz, et.al., 2012).
En resumen, los problemas con el consumo de alcohol están relacionados con los antecedentes familiares, incluyendo los factores ambientales y los factores
genéticos. En contexto, una niñez débil se relaciona con el futuro riesgo de abuso de alcohol, influenciado por el manejo del alcohol de los padres. Por ejemplo, de los 51 hombres que tuvieron un contexto ligeramente débil en la niñez y un familiar alcohólico,
el 27% se volvieron dependientes del alcohol (Rose & Barrett, 1988). De los 55 hombres con grandes debilidades en su contexto y su ambiente, pero sin familiares
alcohólicos, solo el 5% se volvieron dependientes del alcohol. Es por esto que el alcoholismo podría llegar a ser predicho por el número de familiares alcohólicos; si bien no es un factor determinante, sí influye en el desarrollo de los individuos. Los familiares
con adicción contribuyen al alcoholismo más desde la parte genética que desde la parte ambiental o contextual (Rose & Barrett, 1988). La influencia social, la posibilidad
de acceso al alcohol, la concepción que existe sobre el consumo de adolescentes y personas jóvenes, el género y la edad, son factores que varían según el contexto
(Ahlstrom & Olsterber 2004/2005 citados por Sanabria, 2009).
Método
Identificar los patrones iniciales de consumo de bebidas alcohólicas, en personas que han estado en procesos de rehabilitación por adicciones.
Categorías de análisis
El inicio del consumo de alcohol
Hace referencia a las condiciones de consumo al momento en que la persona empieza
a ingerir alcohol.
Las condiciones del consumo
Corresponde a las circunstancias en las que se da el consumo de alcohol. Se evalúa a partir de las siguientes subcategorías: características del consumo, que corresponde a las particularidades del consumo; situaciones asociadas al consumo, que hace
referencia al contexto en el que se daba el consumo de alcohol y por último problemas relacionados con el consumo de alcohol, que evidencia las consecuencias negativas
relacionadas con el consumo frecuente de alcohol.
Los antecedentes familiares
Se refieren al historial de abuso de alcohol en la familia.
Diseño
Para el diseño de esta investigación se realizó un estudio de corte cuantitativo con un diseño descriptivo, que buscó profundizar en las diferentes categorías y
subcategorías relacionadas con los patrones iniciales de consumo de alcohol en personas que han estado en tratamiento de adicciones. Se realizó el análisis
correspondiente y se evaluaron diferentes aspectos del fenómeno que se investigó.
La población se seleccionó a través de un muestreo intencional de personas que han presentado problemas de adicción por consumo de alcohol, sin haber tenido recaídas, entre los 18 y 34 años, en la ciudad de Bogotá D.C. Se contó con 20
participantes profesionales o estudiantes de universidades privadas, a través del previo contacto con ellos y la asistencia a reuniones abiertas en centros de rehabilitación.
Instrumento
El instrumento que se utilizó para la investigación tiene como nombre COVAL
(condiciones de vida relacionadas con el consumo de alcohol) (ver Apéndice B y C), el cual evalúa el inicio del consumo de alcohol, diseñado y validado por Díaz et.al., (2011). Éste consta de 17 preguntas, tuvo un proceso de validación por jueces expertos
en el tema de consumo de alcohol y pruebas psicológicas, en este se tuvieron en cuenta criterios con relación a la redacción, coherencia y pertinencia de los ítems. Así
mismo, se realizó una prueba piloto a un grupo de 12 personas de los primeros 4 semestres de universidad y adultos con procesos de rehabilitación. Para pertinencia de esta investigación solo se tuvieron en cuenta los nueve primeros ítems en la aplicación
del instrumento, que corresponden a los patrones de consumo o condiciones en el inicio del consumo; de ahí que se desprenden las siguientes tres sub-categorías: edad
de inicio, condiciones de consumo y antecedentes familiares.
Procedimiento
En la investigación se aplicó el instrumento COVAL. Se contactó a los
de estos mismos. De esta forma se les solicitó su colaboración en la realización de este estudio, informándoles por medio de un consentimiento informado (ver Apéndice A) y comentándoles sobre los objetivos y propósitos de esta investigación, así como la
respectiva explicación sobre la realización de la prueba. Se dejó a decisión de los participantes completar o no el consentimiento informado con los datos que ellos
Resultados
El propósito de la presente investigación fue analizar los patrones de inicio de consumo de alcohol en personas que han tenido proceso de rehabilitación por adicciones. Los patrones de inicio de consumo se evaluaron mediante el cuestionario
COVAL diseñado por Díaz et.al, (2011) el cual fue aplicado a un grupo de 20 personas entre los 18 y 34 años de edad. Los datos fueron procesados y analizados haciendo
uso del programa SPSS 18 (Stadistical Package for the social sciences), basándose en las categorías y subcategorías de análisis y posteriormente comparando algunas de estas entre sí.
Las edades de las 20 personas encuestadas fueron divididas en rangos; de 18 a 24 años y de 25 a 34 años, los mismos rangos que fueron utilizados en el estudio
nacional de consumo de sustancias psicoactivas del 2008 y en el estudio de consumo de sustancias psicoactivas en Bogotá D.C. del 2009. El mayor porcentaje de los
participantes se encuentran en el grupo de 18 a 24 años (55%) mientras que en el grupo de 25 a 34 años hay un 45%(Ver figura 1). En cuanto al sexo el grupo estuvo conformado por un 65% de hombres y un 35% de mujeres entre los 18 y 34 años. (Ver
Figura 1. Edad de de los participantes.
Tabla.1. Distribución del grupo según sexo.
Frecuencia Porcentaje
Porcentaje válido
Porcentaje acumulado
Válidos Hombres 13 65.0 65.0 65.0
Mujeres 7 35.0 35.0 100.0
Total 20 100.0 100.0
En cuanto a la edad de inicio de consumo frecuente de alcohol, como se muestra en la
Figura 2. Edad de inicio de consumo frecuente.
Tabla 2. Edad de inicio de consumo frecuente.
Frecuencia Porcentaje
Porcentaje válido
Porcentaje acumulado
Válidos 9 1 5.0 5.0 5.0
10 1 5.0 5.0 10.0
11 1 5.0 5.0 15.0
13 4 20.0 20.0 35.0
14 5 25.0 25.0 60.0
15 3 15.0 15.0 75.0
[image:34.612.77.501.438.690.2]17 2 10.0 10.0 100.0
Total 20 100.0 100.0
En cuanto al tipo de bebida consumida con mayor frecuencia al inicio del consumo (ver figura 3), se encontró un alto consumo de cerveza (55%) seguido por un consumo de destilados, entre los que se incluyen bebidas como ron, tequila, vodka,
whiskey, ginebra, etc. (40 %). Los licores menos frecuentes fueron “otros” 5%; en este caso afirma haber iniciado su consumo frecuente de alcohol consumiendo aperitivos.
[image:35.612.201.383.373.538.2]No se encontró consumo alguno de cocteles al inicio. Estos resultados muestran que los participantes consumieron en su mayoría cerveza y destilados.
Figura 3. Tipo de bebida consumida con mayor frecuencia
Respecto a la frecuencia de consumo de cerveza al inicio, (Ver figura 4.a), en los participantes se encontró que el mayor consumo reportado fue de dos a tres veces por semana, (35%), y una vez a la semana (30%). El menor consumo reportado fue una
participantes ingerían menos de tres botellas o latas, mientras que 14 de los 20 participantes consumían más de tres botellas o latas. Resumiendo, los resultados muestran que la mayoría de los participantes consumían cerveza de dos a tres veces
por semana, e ingerirán más de tres botellas o latas.
Figura.4.a. Frecuencia de consumo Figura 4.b. Cantidad de cerveza
al inicio. al inicio.
En cuanto a la frecuencia de cocteles consumidos al inicio (figura 5a), se encuentra que el 80% de los participantes tomaban ocasionalmente cocteles. En cuanto a los datos reportados en menor frecuencia, se encontró un consumo de dos a
tres veces por semana con un 5%. No se encuentra un consumo frecuente de cocteles al inicio de consumo de alcohol. En la cantidad de cocteles consumidos al inicio (Ver
[image:36.612.80.528.231.474.2]Figura 5a. Frecuencia de consumo Figura 5b. Cantidad de consumo de cocteles
de cocteles al inicio. Al inicio
En cuanto a la cantidad consumida de destilados al inicio de la ingesta (Figura 6a), se encuentra que el 40% de los participantes consumían más de un botella, y un
20% hasta media botella. Tan solo el 10% de los participantes consumían una cantidad de hasta una botella. La mayor frecuencia del consumo inicial (Figura 6b) se daba una
Figura 6a. Cantidad de consumo Figura 6b. Frecuencia de consumo de
destilados al inicio. destilados al inicio.
Con respecto al momento de mayor frecuencia de consumo inicial (ver figura 7 ) se encontró que la mayor parte de los datos estaban situados en “los fines de semana”,
con un 75% de los participantes. El momento de consumo menos frecuente en los
participantes fue en “fines de semana y entre semana” con un 25%. No se reportó
[image:38.612.179.423.516.714.2]Figura 7. Momento de mayor frecuencia de consumo.
Las personas con quienes los participantes consumían al inicio (ver figura 8) eran los amigos en un 70%. Los datos muestran bajas frecuencias en ingesta con
[image:39.612.154.429.202.441.2]desconocidos (5%). Hay un consumo de un 25% en compañía de familiares.
Figura 8. Compañía de consumo al inicio.
Dentro de los contextos en los que consumían al inicio (ver figura 9) se encontró
Figura 9. Contexto de consumo al inicio
Los lugares de consumo al inicio (ver figura 10), se encontró que los participantes preferían la casa de amigos con un 70 %. Asimismo los lugares menos
frecuentes de consumo fueron las discotecas (5%).
[image:40.612.179.415.454.652.2]Respecto a los motivos por los cuales se producía el consumo de alcohol al inicio (ver figura 11), se encontraron datos mayores en la opción de respuesta “por desinhibirse” con un 55% y “por celebrar” con un 40%. Los motivos menos frecuentes
[image:41.612.161.429.199.427.2]de los participantes fueron por tristeza, con un 5%.
Figura 11. Motivo de consumo al inicio
La frecuencia de estados de borrachera reportados al inicio de consumo de alcohol por los participantes (ver figura 12) muestran que las opciones de “siempre” y
“casi siempre” suman el 80%. Las menores frecuencias reportadas por los participantes
Figura 12 .Frecuencia de estados de borrachera al inicio.
En relación con la presencia de lagunas al inicio del consumo (ver figura 13) se
encontró que los participantes manifiestan haber presentado lagunas “casi siempre¨ (40%) y ocasionalmente (35%). Dentro de los datos menos frecuentes se encuentran
Figura 13. Presencia de lagunas al inicio del consumo frecuente.
En los problemas ocasionados por el consumo al inicio de la ingesta, los
participantes evidencian principalmente “problemas con familiares”, en un 55%. Las
frecuencias menores encontradas se ven en el ámbito académico, con pares y
desconocidos con un 10% cada uno. Esto indica que predominan los problemas con familiares asociados al consumo inicial de alcohol (ver figura 14).
[image:43.612.200.397.489.657.2]Los antecedentes familiares de dependencia al alcohol (figura 15), se encuentra que un 65% de los participantes afirman tener algún familiar que haya presentado problemas con el alcohol. En cuanto a los datos con menores frecuencias un 10% de
los encuestados tienen un amigo con problemas de alcohol y un 25% no tienen ningún familiar o amigo que haya tenido problemas graves con el alcohol. Se evidencia que la
[image:44.612.183.403.307.506.2]mayoría de los participantes tienen un familiar con antecedentes de problemas graves con el alcohol.
Figura 15. Antecedentes de familiares o amigos con problemas de consumo.
Para una mayor profundización en los patrones de consumo de alcohol en
jóvenes que hayan tenido procesos de rehabilitación, resulta pertinente realizar una segmentación de los datos, lo cual permite realizar un análisis más profundo de este
La relación entre la cantidad de cerveza ingerida al inicio del consumo y la frecuencia de consumo de cerveza (Tabla 3), se encontró en los participantes que el 83% que consumen una vez a la semana llegan a consumir más de tres botellas o
latas, y un 71,4% de los participantes que consumen de dos a tres veces por semana también consumen más de tres botellas o latas. Por otro lado, la relación menos
frecuente se ve en que solo el 33% de los participantes que toman cerveza ocasionalmente ingieren menos de tres botellas o latas, y un 16.7% de los
participantes que ingieren cerveza una vez a la semana consumen menos de tres botellas o latas. Con lo anterior se puede observar que en los grupos que ingieren más
[image:45.612.70.487.403.677.2]de una vez a la semana, aumenta la cantidad de cerveza consumida.
Tabla 3. Cantidad de cerveza frente a frecuencia.
Cantidad Cerveza
Frecuencia Cerveza Frecuencia Porcentaje
Más de tres botellas o latas
5 83.3
Total 6 100.0
De dos a tres veces por semana
Válidos Menos de tres botellas o latas
2 28.6
Más de tres botellas o latas
5 71.4
Total 7 100.0
Más de cinco veces por semana
Válidos Más de tres botellas o latas
Respecto a los antecedentes familiares o personas cercanas y a la presencia de lagunas (Tabla 4), en los participantes se encontró de los que presentan lagunas casi siempre, un 62.5% tienen antecedentes familiares y un 85.7% de las personas que
ocasionalmente presentaron lagunas tienen antecedentes familiares. En cuanto a las relaciones de menor porcentaje se encontró que el 14.3% del grupo que presenta
lagunas ocasionalmente dijo no tener antecedentes familiares o de amigos con problemas de consumo. Dicho lo anterior se pueden observar altos porcentajes de
[image:46.612.70.530.373.711.2]personas que presentan lagunas casi siempre (62.5%) y ocasionalmente (85.7%) con respecto a los antecedentes familiares de problemas con el alcohol.
Tabla 4. Amigo o familiar con problemas de consumo frente a la presencia de lagunas.
Amigo o familiar
Lagunas
Frecuencia Porcentaje
Porcentaje válido
Porcentaje acumulado
Siempre Si Familiar 1 100.0 100.0 100.0
Casi Siempre Si Familiar 5 62.5 62.5 62.5
No 3 37.5 37.5 100.0
Total 8 100.0 100.0
Ocasionalmente Si Familiar 6 85.7 85.7 85.7
No 1 14.3 14.3 100.0
Total 7 100.0 100.0
Nunca Si Familiar 1 25.0 25.0 25.0
Si Amigo 2 50.0 50.0 75.0
Amigo o familiar
Lagunas
Frecuencia Porcentaje
Porcentaje válido
Porcentaje acumulado
Siempre Si Familiar 1 100.0 100.0 100.0
Casi Siempre Si Familiar 5 62.5 62.5 62.5
No 3 37.5 37.5 100.0
Total 8 100.0 100.0
Ocasionalmente Si Familiar 6 85.7 85.7 85.7
No 1 14.3 14.3 100.0
Total 7 100.0 100.0
Nunca Si Familiar 1 25.0 25.0 25.0
Si Amigo 2 50.0 50.0 75.0
No 1 25.0 25.0 100.0
Total 4 100.0 100.0
Con respecto a la relación entre la cantidad consumida de destilados y el momento de mayor frecuencia de consumo (tabla 5), se encontró que el 26.7% de los participantes que toman los fines de semana consumen hasta media botella, y el
mismo porcentaje, en la opción “más de una botella”. El 80% de los encuestados que ingieren alcohol entre semana y los fines de semana consumen más de una botella.
Tabla 5. Cantidad de consumo de destilados y momento de mayor frecuencia.
Cantidad Destilados
Momento Frecuencia Frecuencia Porcentaje
Los fines de semana Válidos Hasta tres tragos 2 13.3
Hasta 1/4 de botella 3 20.0
Hasta Media Botella 4 26.7
Hasta Una Botella 2 13.3
Más de una Botella 4 26.7
Total 15 100.0
Ambos Válidos Hasta tres tragos 1 20.0
Más de una Botella 4 80.0
Total 5 100.0
En la relación entre cantidad de cerveza consumida, y el momento de ingesta frecuente (tabla 6), se evidenció que el 60 % de los participantes que consumen
cerveza los fines de semana ingieren más de tres botellas o latas y el 100% de los participantes que consumen alcohol entre semana y los fines de semana ingieren más de tres botellas o latas. Por lo tanto, los resultados muestran que la mayoría de los
participantes consumen más de tres botellas o latas, cuando consumen tanto los fines
Tabla 6. Cantidad de cerveza consumida frente al momento de mayor frecuencia de consumo.
Cantidad Cerveza
Momento Frecuencia
Frecuencia Porcentaje
Porcentaje válido
Porcentaje acumulado
Los fines de semana Menos de tres botellas o latas
6 40.0 40.0 40.0
Más de tres botellas o latas
9 60.0 60.0 100.0
Total 15 100.0 100.0
Ambos Más de tres botellas o latas
5 100.0 100.0 100.0
En cuanto a la relación entre el motivo de consumo y la compañía con la que se
ingiere alcohol (tabla 7), se evidenció que el 57.1% de los participantes que ingieren bebidas alcohólicas en compañía de los amigos, lo hacen por desinhibirse y el 42.9% de los participantes que consumen alcohol en compañía de amigos, lo hacen por
celebrar. En la relación que presenta un menor porcentaje, el 20% de los participantes que consumen alcohol en compañía de familiares, lo hace por tristeza. Según lo
[image:49.612.72.548.140.359.2]Tabla 7. Motivo de consumo frente a compañía.
Motivo de consumo
Compañía
Frecuencia Porcentaje
Porcentaje válido
Porcentaje acumulado
Familiares Por desinhibirse 2 40.0 40.0 40.0
Por tristeza 1 20.0 20.0 60.0
Por celebrar 2 40.0 40.0 100.0
Total 5 100.0 100.0
Amigos Por desinhibirse 8 57.1 57.1 57.1
Por celebrar 6 42.9 42.9 100.0
Total 14 100.0 100.0
Desconocidos Por desinhibirse 1 100.0 100.0 100.0
En la relación entre la compañía para ingerir alcohol y los estados de borrachera presentados (tabla 8), se observó que el 57.1% de los participantes que presentaban
estados de borrachera “siempre”, consumían alcohol con amigos, y el 77.8% de los participantes que presentaban estados de borrachera casi siempre, consumían alcohol con los amigos. Los resultados indican que la mayoría de los participantes presentan
estados de borrachera “siempre” y “casi siempre” en compañía de amigos.
Tabla 8. Compañía frente a estados de borrachera.
Compañía
Estados Borrachera
Frecuencia Porcentaje
Porcentaje válido
Siempre Familiares 2 28.6 28.6 28.6
Amigos 4 57.1 57.1 85.7
Desconocidos 1 14.3 14.3 100.0
Total 7 100.0 100.0
Casi siempre Familiares 2 22.2 22.2 22.2
Amigos 7 77.8 77.8 100.0
Total 9 100.0 100.0
Ocasionalmente Familiares 1 50.0 50.0 50.0
Amigos 1 50.0 50.0 100.0
Total 2 100.0 100.0
Nunca Amigos 2 100.0 100.0 100.0
En cuanto a la relación de tipo de bebida y presencia de lagunas (tabla 9), se evidenció que los porcentajes son similares, con un 50% de los participantes que “casi
siempre” presentan lagunas consumiendo destilados o cerveza. El 42.9% de los participantes que ocasionalmente presentan lagunas ingieren de igual forma los dos
[image:51.612.69.538.73.377.2]tipos de bebidas. Al ser los porcentajes muy parecidos entre el tipo de bebida y la presencia de lagunas, ambos tipos de bebidas pueden estar relacionadas con la presencia de lagunas.
Tabla 9. Tipo de bebida, frente a la presencia de lagunas.
Tipo Bebida
Lagunas
Frecuencia Porcentaje
Porcentaje válido
Siempre Cerveza 1 100.0 100.0 100.0
Casi Siempre Cerveza 4 50.0 50.0 50.0
Destilados 4 50.0 50.0 100.0
Total 8 100.0 100.0
Ocasionalmente Cerveza 3 42.9 42.9 42.9
Destilados 3 42.9 42.9 85.7
Otros 1 14.3 14.3 100.0
Total 7 100.0 100.0
Nunca Cerveza 3 75.0 75.0 75.0
Destilados 1 25.0 25.0 100.0
Discusión
En el presente estudio se encontró que el 45% de los participantes iniciaron la ingesta entre los 13 y 14 años de edad. Por lo anterior se presume que las personas que han tenido procesos de rehabilitación comenzaron su consumo frecuente a
temprana edad, pues un 75% de encuestados empezaron su consumo frecuente antes de los 15 años. Este consumo temprano tiene grandes consecuencias, como causar
daño fisiológico en el cerebro, aumentar el riesgo de desarrollar dependencia del alcohol y aumentar los homicidios, suicidios y muertes accidentales, entre muchos otros más.
Al comparar la investigación de Díaz, et. al., (2012), con los datos previamente expuestos, puede evidenciarse una disminución en la edad de inicio promedio de
consumo, ya que estas autoras presentan que el 62.6% de los adultos con proceso de rehabilitación iniciaron su consumo entre los 13 y 15 años. Estos datos generan una
preocupación importante por la constante disminución de la edad de inicio de las personas con procesos de rehabilitación.
Lo anterior se vuelve relevante, ya que de acuerdo con la Organización Mundial
de la Salud (OMS), el consumo de alcohol constituye una de las principales causas de muerte a nivel mundial y se ha convertido en uno de los riesgos más serios para la
salud, ocupando el tercer lugar como factor de riesgo para la salud en el mundo. Los jóvenes son los más afectados por este fenómeno, pero la afectación se extiende en muchas ocasiones a otras esferas de la sociedad, como es por ejemplo la familia. El
continuo abuso del alcohol también puede generar otros factores de riesgo que están indirectamente relacionados con enfermedades como la tuberculosis y el VIH (OMS,
consumo frecuente de alcohol ha ido incrementando de forma alarmante y ha generado gran preocupación debido a las diferentes consecuencias que este fenómeno deja en las personas.
El estudio de consumo de sustancias psicoactivas en Bogotá (Alcaldía Mayor de Bogotá & Secretaria de Salud de Bogotá, 2009), señala que la edad promedio para el
inicio de consumo de alcohol es de 15 años en el caso de los hombres y 17 años en el caso de las mujeres, siendo estos datos coherentes con los referenciados en distintos
estudios, como el de Palacios-Espinoza, Espinoza & Salcedo, 2011, en donde se muestran cifras muy parecidas, de 15.9 años y 16.7 respectivamente.
En primer lugar, es fundamental preguntarse por el papel de los padres de
familia, ya que los jóvenes menores de edad deben estar (en términos ideales) a cargo de sus padres y en este caso del consumo temprano del alcohol pareciera no haber
regulación ni control de la situación. Las preguntas que surgen al respecto son, ¿qué está pasando con la educación en casa con respecto a estos temas de sustancias? ¿Saben los padres de familia que sus hijos están consumiendo a temprana edad? Y sí
lo saben, ¿cómo lo están manejando?
Otro elemento que vale la pena preguntarse es acerca de la educación que
están recibiendo los niños y los jóvenes con respecto a campañas de consumo de sustancias, ya que si cada vez se consume más joven, esto implica que de pronto no existe suficiente atención sobre la problemática, por creer que los jóvenes no hacen
esto porque todavía son muy pequeños. El consumo no ha sido siempre tan prematuro, por lo que muchos adultos pueden seguir creyendo que esto no sucede a temprana
Otras preguntas relevantes que surgen con respecto a lo anterior son acerca de la regulación que se está teniendo con la venta y repartición de bebidas alcohólicas. El hecho de que jóvenes desde los 13 años empiecen a consumir implica que están
teniendo acceso fácil a estas sustancias, elemento preocupante que merece atención. Ahora, en el estudio ya mencionado de consumo de sustancias psicoactivas en
Bogotá D.C. (Alcaldía Mayor de Bogotá & Secretaria de Salud de Bogotá, 2009), se identificaron un total de 584.087 personas que presentan un consumo riesgoso. Con
respecto a la edad, en los grupos de 18 a 24 años y 25 a 35 años se encuentran 164.970 y 161.390 personas que presentan consumo riesgoso en cada grupo respectivamente
Otro elemento que da cuenta del abuso de alcohol y tabaco es el de Gómez, Vélez y Vélez, (2008), quienes afirman que los jóvenes están abusando cada vez más y
con mayor frecuencia. Es evidente en esta investigación que la frecuencia de consumo de cerveza y destilados ha aumentado con respecto al estudio de Díaz, et. al., (2012), ya que en el primero se evidencia un 70% de consumo de más de 3 botellas o latas y
un 40% de hasta una botella de destilados. Mientras que en el segundo se evidenció un 62.5% para más de tres botellas o latas y como mayor porcentaje un 43.8% hasta ¼ de
botella. De esta manera se evidencia que a medida que pasa el tiempo se ha ido incrementando el consumo de bebidas alcohólicas por parte de los jóvenes. Estos hechos son preocupantes, ya que generan dependencia que puede crear ansiedad,
Otros dos aspectos fundamentales que pueden ser encontrados en las investigaciones son, en primer lugar, las lagunas o “blackouts” y en segundo lugar, los motivos del consumo que se refieren a la desinhibición y al hecho de divertirse. En
cuanto a la presencia de lagunas, esta investigación evidenció que el 40% de los
participantes encuestados se enlagunaban “casi siempre”. Estos síntomas se dan
después de una ingesta de alcohol considerable, llegando al estado de intoxicación (Calvo, 2003), síntomas que tienen una gran relevancia en este estudio por su gran
porcentaje, acercándose a casi la mitad de los encuestados.
En cuanto a los motivos, en este estudio se encontró que el 55% de los participantes afirman que el motivo que tenían para consumir alcohol era “desinhibirse” y que los problemas más frecuentes que tenían eran “familiares”. Salazar y Arrivillaga
(2004) citando a Beccaria y Guidonni (2002), mencionan que el deseo por la
desinhibición puede deberse a la necesidad de los jóvenes por relacionarse y vencer encuentros sociales que pueden resultar generadores de ansiedad, para así poder divertirse. En el estudio de Díaz et. al., (2011) también se encuentran las mismas
razones por las cuales los jóvenes dicen querer consumir, siendo estas el hecho de divertirse y desinhibirse, con porcentajes de 31,3 % y 68.8% respectivamente, en
personas que han participado en procesos de rehabilitación.
Teniendo en cuenta los elementos teóricos que se encuentran en las investigaciones y los resultados encontrados en este estudio con respecto a lo anterior,
surge la pregunta de si realmente los jóvenes están consumiendo bebidas alcohólicas por divertirse y desinhibirse, ya que si se tiene en cuenta que los jóvenes están