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La historia de un movimiento Movimiento estudiantil javeriano (1968- 1972)

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LA HISTORIA DE UN MOVIMIENTO

Movimiento Estudiantil Javeriano (1968- 1972)

JOAQUÍN ERNESTO GALEANO GÓMEZ

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

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2

Después de todo lo dicho anteriormente, se puede llegar a la siguiente conclusión: El intelectualista revolucionario es la negación de la revolución, del ve dade o se evolu io a io , puesto ue ello i pli a u a fo a ió teó i o- científica revolucionaria y simultáneamente una práctica concreta tendiente a lograr en la realidad concreta lo formulado en el plano teórico. Implica un compromiso real con el pueblo, una lucha en el plano científico: por una ciencia al servicio del pueblo; artístico; por un arte al servicio del pueblo; político: por el poder para el pueblo . Todo ello encaminado a la liberación del pueblo y dentro de él del hombre individual. Roció Londoño. El Intelectualismo: Evasión del Co p o iso. FRENTE

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TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCION………...5

1. PRIMER CAPÍTULO- LOS CONTEXTOS………..9

1.1 LA COYUNTURA DE 1969………..11

1.2 LOS MOVIMIENTOS SOCIALES AÑO 69-72……….13

1.3 EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL HACIA FINALES DE LA DÉCADA DE LOS 60………..18

1.4 EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL COLOMBIANO………20

2. SEGUNDO CAPÍTULO- LA PRIMERA ETAPA………30

2.1 LOS INICIOS- LA CASA UNIVERSITARIA………34

2.2 EL AÑO DEL CAMBIO……….37

. . EL MOVIMIENTO EL OCA“O ………...38

2.2.2 LA INFLITRACION……….41

2.2.3 UNA NUEVA VISIBILIZACIÓN……….44

2.3 LAS PRIMERAS MOVILIZACIONES ACCIÓN 365- LA NUEVA FACULTAD……….48

2.4 LA SOLIDARIDAD, LA MARCHA Y LA CARTA AL PRESIDENTE……….50

2.5 LOS ABAJO FIRMANTES………54

2.6 LAS ELECCIONES DE ABRIL DEL 70………55

2.7 UNA FECUNDA ÉPOCA DE MOVIMIENTOS Y RUPTURAS………58

3. TERCER CAPÍTULO- LOS MOVIMIENTOS ……….69

3.1 EL MOVIMIENTO CATALUÑA………71

3.2 EXPULSIONES, SEGUIMIENTOS, REPRESIONES- ESTATUTOS ENERO 1971………..83

3.3 EL PROGRAMA MINIMO……….88

3.4 LA ÚLTIMA ETAPA DEL MOVIMIENTO: LOS 33, PAROS Y NUEVAS EXPULSIONES…………..90

3.5 OCASO DE UN MOVIMIENTO………..98

4. CUARTO CAPÍTULO- ANALISIS……….103

4.1 MOVIMIENTO SOCIAL, CIVICO O SOCIO- CULTURAL………105

4.2 MOTIVACIONES NO TRADICIONALES……….107

4.3 UN MOVIMIENTO CULTURAL MÁS QUE POLÍTICO………109

4.4 LA FRACTURA AL INTERIOR DE LOS JESUITAS………112

4.5 LOS PROTAGONISTAS DESPUÉS DEL MOVIMIENTO……….114

5. CON“IDERACIÓN FINAL ………...120

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ANEXOS………...124

Anexo No 1 Entrevista Juan Antonio Pizarro………..125

Anexo No 2 Entrevista Ge á Ma iño……….132

Anexo No E t evista Gustavo Galló ………..137

Anexo No E t evista Ro ió Lo doño………141

Anexo No 5 Entrevista Francisco Cajeado……….155

Anexos No 6 Documentos Institucionales 1 ODUCAL- Estructu a i te a de la U ive sidad………...165

2 Bie esta U ive sita io………167

3 Facultad de Ciencias Económicas y Sociales……….168

4 Pensum Trabajo Social……….170

5 MEI (Metodología de la Educación Integrada………...174

6 Gabriel Arango Hoyos. S.J. ………...177

Anexos No 7 Documentos Roció Londoño 1. Organización Estudiantil U.J……….178

2. Carta Abierta #1………..184

3 Revista FRENTE # 2……….186

4 Revista Frente # 3 ………..192

Anexos No 8 Documentos Movimiento Cataluña 1. Cafetería Cataluña……….200

2. Pensum Sociología……….201

3. Comunicado No 1………203

4. Hoy en la Javeriana No 299……….205

5. Carta Profesores Sociología y Trabajo Social………..206

6. Comunicado No 1 De la Asamblea General de Filosofía y Letras………..208

7. Documento de trabajo………209

8. Comunicado No 4 Extensivo a la Universidad Javeriana……….210

9. Comunicado No 5 Extensivo a la Universidad Javeriana………..211

10. Comunicado No 6 Extensivo a la Universidad Javeriana………...213

11Asamblea General de Ingeniería Civil. Comité de Participación………..215

12Comunicado No 2 de la División de Arte y Arquitectura………...217

13Entierro de la Universidad Javeriana………..218

14. Carta a las directivas, Levantamiento del Cese de actividades………220

15. El rector y los decanos de la Pontificia Universidad Javeriana……….222

16. Carta R. P Borrero. Participación estudiantil………225

Anexos No 9 Expulsiones. 1. Documento Gabriel Giraldo dirigido a Carlos Pizarro Leongómez………..226

2. Alumnos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Javeriana………..227

3. Memorando No 16- Alumnos Ingeniería Electrónica……… 29

4. Carta a Gustavo De Roux Guerrero………242

5. jesuitas Germán Velásquez y Juan Ignacio Arango……….243

Anexos No 10 Movimiento Año 1971 1.Comunicado a la Universidad Javeriana……….245

2. Respuesta de la Universidad al Comunicado de las Directivas………246

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INTRODUCCIÓN

El presente manuscrito es el resultado de un proceso de investigación que se ha venido realizando desde el año 2010. Año en el que por casualidades del destino, tuve contacto con un documento, casi inédito, que resguardaba el Archivo Histórico Javeriano, Autobiografía de un Documento Azul y tres eventos coronarios, documento que es el informe de actividades del Padre Alfonso Borrero Cabal, S.J al frente de la rectoría de la Universidad Javeriana.

Este informe está lleno de datos y eventos en torno a una eventualidad con la que se topo el padre Borrero al iniciar su periodo rectoral y fue la espontanea aparición de un Movimiento Estudiantil en la Universidad. El contacto con esta historia, la que observe estaba viciada por las impresiones del propio Borrero, genero en mí un gran interés, ya que hasta dicho instante, no tenía noticia de una manifestación estudiantil de carácter contestaría al interior de la universidad.

Mi interés por dicho tema, fue bien amparado por el acceso a la fuente que me permitió la vinculación al Archivo Histórico Javeriano, y fue así como que se me encargó hacia mediados de dicho año colaborar en la transcripción y estudio de algunos apartes de dicho informe, el resultado de esta labor fue el primer número de la colección Documentos Javerianos publicada por el Archivo Histórico Javeriano, Juan Manuel Pacheco s.j, y que lleva como título Los Movimientos estudiantiles y el Rector Borrero1.

Gracias a este contacto con la historia de dicho movimiento narrada por el Padre Borrero, empezaron a abordarme ciertas dudas e inquietudes en torno al tema. Dudas que no habían sido resultas en la lectura de dicho informe, por tal motivo decidí usar mi bagaje en el tema y los baches que encontré respecto a este, para usarle como el motivo principal de este manuscrito, que no es más que mi proyecto para acceder al grado de Historiador en la Facultad de Ciencias Sociales de la Javeriana.

Básicamente este trabajo se encarga de reconstruir la historia del movimiento estudiantil javeriano entre los años 1968- 1972, temporada en donde se desarrollo un movimiento espontaneo, algo politizado, en parte ingenuo, cultural y juvenil, que termino por tocar ciertas fibras al interior de la Universidad Javeriana. Al interior de la historia podemos encontrar como el movimiento se fue politizando, radicalizando y organizando, hasta el punto de llegar a recibir varias represalias por parte de las directivas, las que desembocaron en algunas expulsiones y

1

VV.AA Los movimientos Estudiantiles y el Rector Borrero. Documentos Javerianos. Bogotá. Pontificia Universidad Javeriana. 2010. Disponible [en línea]

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cierres de programas académicos de la Universidad. El manuscrito procura recrear a fondo cada uno de los instantes que llevo el desarrollo de este movimiento estudiantil y por ende se observan cada uno de los protagonistas que hicieron parte de este proceso, desde las directivas hasta los estudiantes.

Parte del objetivo central que tiene este trabajo es construir parte de la historia institucional de la Javeriana, la que aun no se ha narrado, así como demostrar que el movimiento javeriano estuvo de alguna manera vinculado a la dinámica de los movimientos estudiantiles de inicio de los años 70, eventualidad que respondía al momento histórico al que asistía la educación colombiana. Como he enunciado el primer contacto documental con este tema fue a través del informe de actividades del Padre Alfonso Borrero, el que de hecho es el único documento que se ha encargado de reconstruir este episodio al interior de la Javeriana, pero que brinda una versión de los hechos, directamente relacionada a las directivas de la Universidad. Más allá de este documento las menciones a un movimiento estudiantil en la Javeriana están ancladas a los estudios hechos en torno al movimiento estudiantil colombiano en los años del frente nacional, pe o vale la pe a es ata el t a ajo ealizado po “a tiago Cast o El ovi ie to Cataluña 2

en el que realiza una corta reseña sobre el Movimiento Cataluña, dentro de la lógica de los movimientos sociales a inicios de los 70 y de igual manera el trabajo realizado por Juan José Mariño El movimiento estudiantil de la Javeriana de Bogotá 1970- 19713 , hijo de uno de los estudiantes pertenecientes al movimiento javeriano y quien con base en el testimonio de su padre recrea acertadamente parte de lo que fue el desarrollo del movimiento, aunque se debe destacar que este testimonio, es la columna vertebral de este trabajo .

Menciones al movimiento Cataluña se pueden encontrar en estudios sobre la historia de los movimientos sociales en Colombia, algunos de estos efectuados por Mauricio Archila4, quien destaca la presencia del Movimiento Cataluña en la dinámica de las protestas estudiantiles a inicios de la década del 70, pero este anunciamiento este directamente relacionado al papel que cumplió la universidad privada dentro de este panorama de movilizaciones estudiantiles. De igual manera se pueden encontrar referencias muy breves al movimiento Cataluña en los estudios realizados, sobre la historia de la Universidad por el mismo Padre Borrero5, quien enuncia en ciertos apartes sobre la historia del movimiento estudiantil colombiano la aparición de protestas en la Javeriana.

2

Castro, Santiago. El ovi ie to Cataluña Disponible en http://www.goethe.de/ges/pro/ori68/es3051198.htm

3Ma iño Fa diño, Jua José.

El movimiento estudiantil de la Universidad Javeriana de Bogotá 1970- 9 IEPRI disponible en: http://www.germanmarino.com/descarga-mi-obra/sistematizacion.html

4

De los estudios realizados por Mauricio Archila, vale la pena rescatar, el texto que mejor desarrolla la problemática del movimiento estudiantil en el marco generado en la década del sesenta y setenta, el que también realiza una breve mención al movimiento e la jave ia a. A hila. Mau i io. Idas y ve idas, Vueltas y Revueltas Bogotá. Instituto Colombiano de Antropología e Historia y CINEP. 2003

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Esta escasez de referencias bibliográficas llevo a que, para poder recrear la historia del movimiento estudiantil javeriano fuera necesario recurrir a las fuentes primarias, las que básicamente fueron los testimonios de los propios protagonistas. Por tal razón se inicio un proceso de ubicación de algunos de los personajes que hicieron parte de este proceso y de la realización de varias entrevistas que están consignadas en los anexos de este trabajo. De la misma manera se recurrió como fuente principal al informe del Padre Borrero, del que se hará mención constante al interior de la investigación.

Además con el fin de fortalecer este estudio se ejecuto un barrido documental del fondo rectores del Archivo Histórico Javeriano, en especial los documentos conservados en los subfondos Fernando Barón S.J y Alfonso Borrero Cabal S.J, quienes fueron rectores de la Universidad Javeriana en el periodo estudiado. De la misma manera es importante enunciar el acceso que se tuvo a ciertos documentos donados por Roció Londoño, una de las principales figuras en este periodo, quien donó parte de su banco documental al Archivo Histórico Javeriano, documentos que hacen parte del Fondo Movimiento estudiantil Javeriano, conservado por el Archivo Histórico Javeriano, Juan Manuel Pacheco S.J.

Con base en esta documentación, se dio inicio a un proceso de reconstrucción de los eventos que hicieron parte del devenir del movimiento. Gracias a esto se pudo generar una periodización, la que es elemento importante en el desarrollo de cada uno de los apartes de este documento, así como se procuró llenar algunos vacíos que no fueron posibles de completar con base en los testimonios y en el informe del Padre Alfonso Borrero.

No podíamos iniciar una narración de dichos eventos, sin tener como eje fundamental el contexto histórico que posibilito la aparición de un movimiento como el vivido en la Javeriana, por este motivo fue de gran importancia acercarse a los estudios históricos que sobre el momento y el desarrollo de los movimientos sociales en Colombia existen. Por tal razón se configuró el trabajo de la siguiente manera.

Un primer capítulo que desarrolla brevemente ciertas eventualidades históricas que fueron de vital importancia en dicho instante. Por lo tanto este aparte habla sobre la coyuntura histórica vivida en Colombia a finales de los años sesenta y desarrolla elementos como el desgaste de político social vivido en Colombia en los últimos años del frente nacional y el devenir de los movimientos sociales como eje fundamental de la expresión social de dicho momento, para más adelante hacer énfasis en la movilización estudiantil de dichos años. Es importante hacer mención a ciertos elementos externos que nutrieron al movimiento estudiantil colombiano, elementos como la experiencia estudiantil de Mayo del 68 y los acontecimientos vividos en México a finales de los sesenta. En este capítulo el tema que ve un desarrollo más importante es el relacionado a los movimientos estudiantiles en Colombia durante el Frente Nacional, realizando mención especial al movimiento del año 71 que tendrá gran influencia en el devenir del movimiento javeriano.

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periodo en donde se incuba el movimiento estudiantil, además de mostrar claramente las bases de una postura política de parte de los estudiantes y ser el periodo en el que la universidad entra en un proceso de cambio tanto en su estructura interna como en la composición de sus estudiantes. En este capítulo se toman como ejes centrales ciertos eventos que determinaron el devenir del estudiante javeriano y de las directivas; por tal motivo se puede encontrar la relación del contexto socio- político del país, con lo acontecido al interior de la universidad.

El tercer capítulo se ocupa en describir lo acontecido al interior de la Javeriana entre el mes de octubre de 1970, fecha en que se da el estallido del Movimiento Cataluña, hasta el año 1972, año en que se observa el decaimiento del movimiento estudiantil javeriano. Es en esta sección donde se desarrollan las manifestaciones más significativas en la historia de este movimiento y de igual manera se muestra la forma en que este se articula al movimiento estudiantil nacional a través de la aparición del programa mínimo de los estudiantes colombianos.

En el cuarto apartado se busca realizar, un análisis general de la historia del movimiento estudiantil, por tal razón se genera una categorización, donde se muestra la manera en que se inscribe al movimiento dentro de una lógica social. También se pueden observar algunas reflexiones sobre la naturaleza del movimiento estudiantil, tomando como eje central al estudiante, a las motivaciones existentes en dicho instante y a la aparente fractura que este proceso genero en la institución. Esta sección pretende mostrar ciertas conclusiones en torno al movimiento y de la misma manera abrir ciertos interrogantes que de alguna manera quedan por resolver. Es así como se busco hacer cierta referencia, casi biográfica, a algunos de los activistas javerianos, esto con el fin de responder a una inquietud que apareció en el transcurso de la investigación, y fue la influencia que este movimiento tuvo en sus actores.

Gran parte de los objetivos trazados en este proyecto, giran en torno a buscar un marco referencial para la historia de los estudiantes de la Universidad Javeriana. La historia institucional muestra una parca actitud del estudiante javeriano en pro de una organización participativa al interior de la universidad, por tal motivo es importante reconstruir episodios como el vivido por los estudiantes javerianos en el periodo que nos compete, sobre todo porque aparentemente este episodio fue tratado casi como un tema tabú durante bastante tiempo, y reconstruir una historia que haya sido olvidada, es parte de la responsabilidad que tiene la labor del historiador.

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PRIMER CAPÍTULO- LOS CONTEXTOS

La Pontificia Universidad Javeriana fue fundada por la misión Jesuita que arribó a la ciudad de Santafé en el primer decenio del siglo XVII; ubicaron su recinto de enseñanza en la esquina suroriental de la Plaza Mayor de la ciudad y fue uno de los primeros claustros de enseñanza que vio luz en el Nuevo Reino de Granada. Sin embargo, su condición de fundadora de este espectro académico no garantizó su permanencia por el resto de la época colonial ni tampoco el tránsito de la Nueva Granada a la república colombiana dio las garantías para que la Javeriana persistiera en el ámbito académico de Bogotá.

Desde la expulsión de la compañía de Jesús de los territorios transoceánicos de la colonia española en 1776 hasta bien entrado el siglo XX el territorio colombiano vivió la ausencia de la universidad jesuítica en el amplio espectro de universidades que fueron aflorando en la nación. Fue solo hasta octubre de 1930 cuando se realizó la segunda fundación de la Universidad Javeriana y, con tan solo una facultad en pie, inició sus labores que se han sido ininterrumpidas por más de 80 años y que actualmente cuenta con casi una veintena de facultades y más de un centenar de programas

académicos.

La Universidad Javeriana se ha caracterizado en estos ochenta años de funcionamiento por responder a las necesidades educativas de la ciudad, por buscar estar a la vanguardia de los cambios socio-culturales del país, así como proponer plataformas para que sus estudiantes sean actores activos en una sociedad. Es claro que esta misión de servicio que se impuso desde sus inicios está totalmente relacionada con los principios fundacionales tanto de la universidad como de la compañía de Jesús6, pero con los años la Universidad Javeriana que, hacia finales de los años

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30s adoptaría el Pontificia como parte de su nombre, adjetivo que le denominaría como la universidad del Papa en Colombia, tomaría una especial característica ya que se distanciaría de las demás universidades del momento- en especial de las públicas- puesto que el tipo de estudiantes que recibirían sus aulas tomarían unas características específicas. La Javeriana se convertiría con los años en una universidad de élite, una universidad bien vista entre las clases más favorecidas de la ciudad, con un amplio futuro y una filosofía católica que la entregaría como uno de los claustros mejor recibidos en las casas de las familias más acomodadas y tradicionales de la ciudad y el país.

De hecho esta caracterización no se ha visto permeada durante el desarrollo del siglo XX y la universidad ha sobrevivido a los embates sociales, crisis económicas y cambios generacionales, más han existido ciertas constantes en el devenir javeriano. Una de ellas es el constante progreso que ha vivido la universidad, ejemplo de ello es su infraestructura que la ha puesto como una de las universidades mejor dotadas del país y otra constante está en su capacidad de adaptación a las diferentes etapas por las que ha atravesado, por tal razón la llegada de una época tan activa socialmente como los años 60 obligó a la Universidad Javeriana a replantear su estructura y a buscar una nueva imagen que le modernizara, respondiendo al álgido clima social. Fue evidente que durante cerca de 40 años la universidad logró mantener la imagen que le caracterizó como aula de buenas costumbres y fuente de conocimiento resguardado por la fe, elemento que aún vive en las aulas con tendencias laicas que ahora abanderan la universidad, más fue solo hasta mediados de los años sesenta cuando la universidad inició una verdadera transformación que le llevaría a insertarse en las dinámicas de dicho instante.

Para finales de los años sesenta la Universidad Javeriana se enfrentaba a una evidente transformación, notable en diferentes frentes. En primera medida la estructura de su mapa interno de facultades estaba cambiando y la existencia de nuevos programas académicos así como el interés por ubicar a la investigación como uno de los principales fines de la universidad obligó a que sus directivas observarán esta transformación como una necesidad para abrir las puertas de la universidad a esta nueva época que se asomaba.

Artífice de esta transformación fue el Padre Alfonso Borrero Cabal S.J quien vinculado a la Universidad en su planta directiva tomó las riendas de la Javeriana a mediados de 1970 remplazando en la rectoría a Fernando Barón S.J. Es importante observar cómo este cambio estructural y de estatutos liderado por el padre Borrero venía observándose desde años atrás. En su informe7 de actividades como rector de la Universidad Javeriana el padre Alfonso Borrero

expone tres momentos de intento de reforma estatutaria 1965, 1968 y 1971 esta última bajo su rectorado fue la reforma que afectó claramente la estructura interna de la universidad, Borrero

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Borrero Cabal, Alfonso, S.J Autobiografía de un documento azul Historia de un Septenio y tres eventos coronarios.

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a la a Sólo el estudio estatutario de 1971 arrojaría luz y normas decisorias sobre la adhesión orgánica del concepto de departamento al ente universitario javeriano. La facultad no se creó por

e to es. “i e 9 …8

Borrero fue un rector que conocía enormemente la realidad e historia de la universidad en su devenir histórico9 y aplicó estas herramientas al servicio de la universidad Javeriana. Se podría afirmar que gran parte de la estructura por facultades, departamentos y carreras que conocemos hoy al interior de la Universidad se debe particularmente a esta iniciativa del padre Alfonso Borrero.

No es objeto de esta investigación, acercarse a las motivaciones que llevaron al cambio de estatutos de la universidad ni tampoco los logros o cambios en las estructuras de la Javeriana, pero es importante mostrar cómo esta transición respondió a un momento de cambios y revueltas en todos los niveles de la sociedad, parte de esta coyuntura fue clara tanto para las directivas Javerianas como para la sociedad en sí, de esto nos habla Borrero:

Durante los últimos años, la conveniencia de serias reflexiones sobre la vida universitaria y la revisión de ciertos puntos se yergue ante nosotros apuntando a la necesidad de buscar una renovación que piden las actuales circunstancias: los cambios mentales que el hombre sufre, aún más si es universitario; la aparición de nuevos sistemas y fenómenos en un

país en desarrollo; y de actividades nuevas que requieren nuevas carreras o métodos renovados. De todo ello la Universidad es consciente y su rector cree haber dado pruebas de serlo10

Más adelante se hará énfasis en cómo estos cambios internos en la universidad encontraron eco en la comunidad, por ahora es importante observar el escenario que soportó a esta comunidad y en especial al estudiantado, los que al igual que Borrero, respondieron a esta temporada de cambios sociales y que a través de los años marcaron un hito en la historia de la universidad Javeriana.

1.1 LA COYUNTURA DE 1969

Si el panorama para la Javeriana se mostraba cambiante y en ebullición dentro de su estructura, la composición de su estudiantado no se vio inmune a los cambios que se mostraron dentro y fuera de sus aulas. Todo lo contrario, la realidad que enfrenta el país a finales de los sesenta fue determinante para el proceso que viviría la Javeriana en los años que nos competen.

El pacto bipartidista que durante 16 años caracterizó el escenario político de Colombia, conocido como Frente Nacional partió de una premisa clara y esta fue generar una estabilidad dentro del

8

. Borrero Cabal, Alfonso, S.J Autobiografía de un documento azul Historia de un Septenio y tres eventos coronarios Pág. 16

9

Para observar los estudios realizados por el Padre Borrero sobre la historia de la Universidad se puede revisar la colección de siete tomos donde se recorre la historia de la universidad de sus orígenes y cada uno de los elementos que le configuran. Borrero Cabal, Alfonso. S.J. La Universidad Estudios Sobre sus orígenes dinámicas y tendencias, Tomo I - VII. Bogotá, Compañía de Jesús. Editorial Pontifica Universidad Javeriana Primera Edición. 2008. Pág. 24.

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estado, la que se vio amenazada por los conflictos de poderes y la violencia presentada durante los cincuentas, como observa F a is o Leal Buit ago el proyecto del Frente Nacional sólo busco el apaciguamiento de la política bipartidista y el sometimiento de los militares con el fin de restablecer el control político de la sociedad por parte de la oligarquía11 . Fue a partir de este periodo, desde donde se consolido un proyecto de estado capitalista se...buscó el equilibrio entre crecimiento e inflación como objetivo principal…12.Lo anterior nos indica que fueron puestos como objetivos principales: calmar los ánimos generados por el marcado bipartidismo y lograr un tránsito a una estabilidad económica con base en los lineamientos capitalistas; más este proyecto permitió que ideológicamente el bipartidismo se debilitara, ya que bajo este pacto las diferencias bipartidistas se redujeron y este monopolio de poder dejó sin cabida a terceros que se encontraran por fuera de este acuerdo, además de permear a futuro las posturas políticas de cada uno de los partidos asociados.

El fortalecimiento de las políticas económicas de orden plenamente capitalista generaron que este distanciamiento de clases se viera aún más marcado, pero es importante observar también cómo durante el Frente Nacional se expandió rápidamente una clase media beneficiada por ...el crecimiento del gasto público, particularmente del gasto social...13 Estos dos aspectos - el político ideológico y el económico- generaron un escenario donde las clases que se encontraban por fuera del poder político, hallaron participación en el escenario exclusivamente como grupo votante y recurso humano14 para el proyecto modernizante y capitalista de los gobiernos de

turno, este periodo se caracterizó por el fracaso en un ámbito tan sensible como el factor social. Leal observa que -En el país no han tenido éxito las políticas sociales o económicas que han buscado romper los patrones de concentración de capital e ingreso que le dan continuidad a la acumulación de capital y a los privilegios terratenientes-15. Por lo tanto el terreno se encontraba abonado para la aparición de un gran número de expresiones sociales que no comulgaron con este estado en coalición y aun menos que vieran reflejados sus intereses en los intereses del proyecto político bipartidista.

La naturaleza del frente nacional como tendencia política del país posibilitó la aparición y consolidación de ciertos sectores que hicieron oposición a este pacto entre conservadores y liberales16, estos se encontraron inconformes con la realidad mostrada en el ámbito político

11

Leal Buitrago, Francisco. Comp. En busca de la estabilidad Perdida, Actores Políticos y Sociales en los Años Noventa. Bogotá, Tercer Mundo Editores. 1995. Pág. 22

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Ídem pág. 24

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ídem pág. 26

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Es importante observar como durante este periodo la participación del estado como empleador se multiplico y paso a ser el primer sujeto empleador del país, Leal Buitrago nos indica que para 1957 el volumen de empleados llegaba a cerca de 130.000 y que al finalizar el periodo del frente nacional esta cifra ascendía al medio millón. Tendencia que evidencia el auge de la clase media como tendencia en especial en los sectores urbanos.

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ídem pág. 31

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nacional y hallaron en la izquierda una postura que se potencializó en dicho periodo. José Fernando Ocampo17 enuncia cuatro sectores que ideológicamente se mostraron en oposición al

Frente Nacional y que bien tuvieron un papel preponderante en dicho periodo y en años posteriores: El MRL18, la ANAPO19, el Partido Comunista Colombiano y las guerrillas...conformadas bajo la inspiración de las revoluciones china (1949) y cubana (195920).

El protagonismo de cada uno de estos movimientos al interior de los años del Frente Nacional nos muestra como el interés de unificar políticamente la realidad colombiana fue uno de los objetivos no logrados por parte de esta alianza bipartidista y al contrario posibilitaron una participación social que se vería traducida en la amplia movilización de sectores sociales que alzaron su voz de protesta en contra de lo propuesto por el Estado. Es importante prestar atención al como cada una de estas movilizaciones políticas fueron parte integral de lo que sería el panorama de movimientos sociales en Colombia durante el Frente Nacional.

Este escenario político, económico e ideológico nos muestra a grandes rasgos de que manera la sociedad colombiana, que se acercaba al ocaso de la década de los sesenta era más compleja y diversa de lo que el proyecto del Frente Nacional pretendió, además que las motivaciones que nutrieron las luchas sociales durante el periodo, aun no habían encontrado respuesta clara y seguirán en aumento para la década del setenta; ahora es importante acercarnos brevemente a las movilizaciones sociales y sus actores que vieron a finales de la década de los sesenta como desembocaban sus protestas y movilizaciones en un auge de luchas sociales que caracterizan estos años del periodo del Frente Nacional.

1.2 LOS MOVIMIENTOS SOCIALES AÑO 69- 72

El gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1966- 1970) se destacó no solamente por dar...el último intento del Estado Colombiano en pos de una industrialización por la sustitución de importaciones (ISI21) sino por mostrar un considerable aumento de luchas sociales, en especial en los dos últimos años de su mandato. Durante los dos primeros gobiernos del Frente Nacional las protestas22 organizadas por los movimientos sociales fueron constantes pero moderadas, no obstante es claro cómo al finalizar la década y bajo el gobierno Lleras estas cifras se dispararon en todos los sectores.

17

Ocampo T, José Fernando. Un Proyecto de Izquierda (1957- 2006). En Historia de las Ideas Políticas en Colombia, De la independencia hasta nuestros días. Bogotá. Taurus. 2008.

18

Movimiento Revolucionario Liberal. Abanderado por Alfonso López Michelsen.

19

Alianza Nacional Popular. Fundada en 1962 por el general Gustavo Rojas Pinilla.

20

Ocampo. José Fernando. Pág. 260

21

Archila Neira, Mauricio. Los movimientos sociales (1958- 2006) En Historia de las Ideas Políticas en Colombia, De la independencia hasta nuestros días. Bogotá. Taurus. 2008. Pág. 345.

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Como evidenciamos anteriormente, la forma en que se visibilizan los movimientos sociales es a través de la protesta. Mauricio Archila, uno de los investigadores que más énfasis ha hecho en el estudio de los movimientos sociales en el siglo XX colombiano define a la protesta ...como toda acción social colectiva que expresa intencionalmente demandas o presiona soluciones ante el estado -en sus diversos niveles- entidades privadas o individuos23

Por lo tanto es claro encontrar un gran flujo de protestas tanto en el sector urbano como rural. Estas protestas encuentran en sus actores puntos en común gracias al complejo escenario social que se gestó al interior del frente nacional. Las motivaciones, su composición interna, las expresiones de protesta y postura ideológica, son algunos de los puntos que caracterizan a los movimientos sociales protagonistas en los años del frente nacional y en especial hacia el final de este periodo.

Son varios los autores que se han encargado de desarrollar el proceso de la movilización social en Colombia y la mayoría de estos muestran tres sectores dentro de lo que podemos entender como movimientos sociales tradicionales y que en Colombia han sido los de mayor presencia y antigüedad: el sindical, el campesino y el indígena, a estos debemos sumar expresiones de movilización más contemporáneas como los movimientos de género, ecológicos y el estudiantil. Sin distinguir sus principios u objetivos o su composición, origen, dimensión, postura política o forma de expresión es claro que los movimientos sociales en Colombia y en especial en los últimos mandatos del frente nacional han...surgido como respuesta a actividades estatales, bien sea de manera directa o indirecta24. Con base en esta afirmación, es importante observar que los movimientos sociales para este instante encontraron un punto en común en el desgaste del proyecto del frente nacional y estos expresaron al unisonó en pro de diversas demandas, pero todas desafiando el régimen bipartidista.

Vale la pena enunciar que parte de lo que potencializó el auge de los movimientos sociales al final de la década de los sesenta en Colombia está en relación al contexto internacional, siguiendo a Luis Alberto Restrepo quien en su estudio y categorización de los movimientos sociales nos dice:

...el surgimiento de los nuevos movimientos sociales es un fenómeno internacional, suscitado por la identificación colectiva de una amplia gama de formas de opresión y de metas de liberación (...) Por lo menos desde mayo de 1968, la

idea monolítica de dominación de clase comenzó a desglosarse en múltiples formas de opresión no clasistas que impregnan las relaciones sociales de la vida cotidiana, y que dan lugar a otros tantos movimientos sociales de

liberación...25

23

Archila, Neira. Mauricio. Protesta social y estado en el Frente Nacional. En Revista Controversia No 170. Bogotá. Cinep. Mayo 1997. Pág. 10

24

Leal Buitrago. Francisco. Los movimientos políticos y sociales: un producto de la relación entre estado y sociedad civil. En Revista Análisis Político. No 13 Mayo- Agosto 1991. Bogotá. IEPRI, Universidad Nacional de Colombia. Pág. 20.

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Los movimientos sociales en Colombia no estuvieron ajenos a la tendencia contestataria que se mostraba en el ámbito internacional, no fueron solamente las luchas estudiantiles, sino también el movimiento obrero y sindical en cada una de sus tendencias- el campesinado y los indígenas- los que encontraron un terreno abonado para la movilización, las demandas confluyeron y se mostró un impulso de solidaridad entre cada uno de estos movimientos. El clima electoral funcionó como catalizador de diferentes tendencias políticas y generó apoyo en parte de algunos movimientos, el auge de la guerrilla de izquierda como tendencia más radical de resistencia, las organizaciones urbanas de izquierda, los nuevos discursos provenientes de sectores de la iglesia y un ambiente cultural álgido, fortaleció el discurso al interior de los movimientos sociales y se presentó como un fenómeno nacional del que el estado no podía mostrar desconocimiento alguno. Frente a lo anterior Restrepo indica que:

Los agentes externos de los nuevos movimientos Estas nuevas formas de organización y acción social no surgen, en América Latina, por generación espontánea. Responden desde luego a las condiciones generales ya descritas, pero requieren de la fuerza catalizadora de los activistas e intelectuales de capas medias. Activistas cristianos (clérigos o no),

antiguos militantes de izquierda desencantados de los partidos, o nuevas generaciones de jóvenes estudiantes y profesionales, suscitan y acompañan el desarrollo de los nuevos movimientos sociales26.

A esta altura se hace importante observar cómo los movimientos sociales responden a una forma de organización, grupo o colectivo con ciertas tendencias en común, sin embargo esto no quiere decir que estos deban ser homogéneos en todas sus características o que sus fines sean comunes. De hecho, el carácter de individuo militante al interior de un movimiento parte de su postura individual, pero también está en relación con unos intereses colectivos que en algún momento les unen o que llevan a estos individuos a mostrarse activos dentro de un grupo consolidado, de allí surge una identidad colectiva, categoría sobre la que Mauricio Archila nos indica:

La construcción de identidades colectivas es un proceso histórico en el que influyen tradiciones, valores imágenes exteriores y autoimágenes, nuevos discursos y la evolución del conflicto social en el que están inmersos actores sociales27.

Como hemos visto un movimiento social es un cúmulo de elementos en el que el recurso humano es preponderante y donde a través de una identidad colectiva y organización obtiene una lógica propia y genera una distinción en particular de los demás movimientos y de la sociedad en general. Pero es importante observar de que forma el surgimiento de cualquier movimiento se encuentra ligado a unas demandas o fines, por lo tanto debemos afirmar que los movimientos sociales en Colombia hacia finales del Frente Nacional cumplen este tipo de categorización, muestra de ello es la presencia que tuvieron en estos años. Restrepo nos indica: no hay

26

Restrepo. Op Cit Pág. 46.

27

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16

movimiento social donde no haya un conflicto por enfrentar. A todo conflicto subyace una forma de opresión, al menos potencial, y una correspondiente tarea de liberación28.

Las protestas sociales que se evidenciaron en este periodo como forma de lucha de los movimientos sociales, las podemos identificar siguiendo la distinción ofrecida por Archila, estas fueron: Los Paros, amenazas de paro, Movilización y toma de instalaciones e invasiones29. Cada una de estas expresiones con sus especificidades fueron evidentes en este periodo, algunas de estas son más características de ciertos movimientos rurales o de grupos de base30, más lo que nos

compete es observar la distinción que encontramos entre protesta, lucha y movimiento categorización que será de mucha utilidad para abordar el movimiento estudiantil javeriano que es nuestro objeto de estudio en particular.

La protesta como hemos indicado y en especial siguiendo la categorización que realiza Mauricio Archila, es el modo de visibilización de un movimiento, es la acción o el evento emblemático que se genera de parte de un movimiento, de su número es desde donde podemos entender el accionar de un grupo o el despliegue de una lucha. Pero es importante observar la diferencia de lucha y movimiento que en palabras de Luis Alberto Restrepo es:

Conviene distinguir, ante todo, entre movimiento y lucha social. La lucha es una acción colectiva que enfrenta de alguna manera las normas, las instituciones o la autoridad establecida, mientras el movimiento alude más bien a formas de

organización popular estables31.

Para 1969 en Colombia el protagonismo que irían adquiriendo los movimientos sociales tanto rurales como urbanos, generaría un gran número de protestas que traerían consigo unas luchas específicas que respondían al descontento de la sociedad colombiana a finales del frente nacional. Este escenario no distinguió sector o nivel e incrementó la participación social en este proceso como no se había visto en los años anteriores del pacto bipartidista que duró 16 años.

Un actor principal para estos años son las movilizaciones campesinas lideradas por la ANUC32, que

en respuesta a una fallida reforma agraria y mostrando una clara separación del gobierno inician una postura más radical en la invasión de tierras, fenómeno observado en especial en el segundo semestre del año 70 y agudizado hacia febrero de 1971 con invasiones de tierras en diferentes zonas del país (Costa Atlántica, Valle y Tolima), para el primer semestre de 1971 se registran cerca

28

Restrepo. Op Cit Pág. 48

29

Para observar dicha distinción observar. Archila, Neira. Mauricio. Protesta social y estado en el Frente Nacional. En Revista Controversia No 170. Bogotá. Cinep. Mayo 1997. Pág. 14

30

Restrepo aclara en torno a los grupos de base como parte de una tendencia en los movimientos sociales contemporáneos lo siguiente: El trabajo de base es una paciente labor de motivación, asesoría y acompañamiento de pequeños grupos o comunidades de origen popular, centrada en la reflexión y acción del grupo sobre su historia, sus necesidades concretas y, su propia cultura. Estos grupos de base, asociados, dan origen o hacen parte de los nuevos movimientos sociales. Se modifica así, radicalmente, la relación del intelectual con las clases subalternas: de dirigente pasa a ser interlocutor y acompañante. Restrepo Pág. 46

31

Restrepo, Luis A. Op Cit. 47

32

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17

de 316 tomas en 13 departamentos con participación de alrededor de 16000 familias33, cifras

significativas para este periodo. Esta movilización campesina la podemos entender como parte del fracaso del proyecto político del Frente Nacional y en palabras de Leal Buitrago U eje plo sobresaliente es el fracaso de la reforma agraria promulgada en 1961 del espíritu cepalino y del ímpetu reformista inicial del Frente Nacional, y que fue frenada por la incapacidad gubernamental

de a aliza las i uietudes de la ANUC... 34

Otro sector de marcada importancia en las movilizaciones sociales fueron los sectores obreros liderados por las asociaciones sindicales más significativas en dicho momento: la UTC35 y la

CSTC36 quienes tuvieron constante protagonismo en las luchas sociales de la época, en las que

cabe resaltar el paro nacional organizado el 8 de Marzo de 1971 el que movilizó a un significativo número de huelguistas del sector obrero. Mauricio Archila da a entender que: “i duda la agitación de comienzos de los años setenta refleja el desgaste del Frente Nacional, a su vez amenazado electoralmente por el virtual triunfo de la oposición anapista en las elecciones

p eside iales de 9 37 .

Las elecciones del 19 de Abril de 1970 fueron uno de esos eventos coyunturales que generaron gran diversidad de protestas, lideradas por las masas anapistas y ciertos sectores que simpatizaban con el candidato de la ANAPO. El aparente fraude cometido en las urnas a favor del candidato conservador Misael Pastrana y que dio como gran derrotado a Gustavo Rojas Pinilla trascendió las urnas y bastó tan solo un día para que se produjeran disturbios y movilizaciones en varios lugares del país, este episodio tuvo un significado mayor ya que mostró para los actores de la época cómo … la esperanza de alcanzar un cambio por las vías institucionales y formales quedaría truncada con esta experiencia, alimentando así el descontento, la abstención y otras

a ifesta io es de a ió políti a desi stitu io alizada 38 .

Este panorama de movilizaciones y protestas son sólo un breve ejemplo del agitado panorama que presentaba el ocaso del Frente Nacional. Como hemos enunciado anteriormente las protestas sociales vieron un aumento en este periodo, y cabe resaltar que uno de los sectores de mayor participación y que se mostró activo durante todo el periodo que comprendió el Frente Nacional, y que de hecho vivió un auge significativo hacia el año 70 fue el movimiento estudiantil, el que abordaremos con mayor detalle en las páginas siguientes.

33

Datos disponibles en: http://memoriadelosmovestudiantiles.blogspot.com/2011/05/cronologia-organizacion-estudiantil-y.html. Autor desconocido.

34

Leal Buitrago, Francisco, Comp. En busca de la estabilidad Perdida, Actores Políticos y Sociales en los Años Noventa.

Bogotá, Tercer Mundo Editores. 1995. Pág. 32

35

Unión de Trabajadores de Colombia, De índole conservadora. moderada y católica.

36

Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia. De corte comunista.

37

Archila Nieto, Mauricio. Op CIt Pág. 349.

38

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1.3 EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL HACIA FINALES DE LA DÉCADA DEL

60

Los sesenta fue una época significativa para la movilización estudiantil alrededor del mundo. Es posible que muy pocos lugares del globo se hubieran visto ajenos al espíritu estudiantil, las motivaciones para estas prolíficas apariciones sobraron, pero es obvio que los estudiantes respondieron al influjo de una sociedad cambiante, contestaría y que se mostraba claramente desigual. El escenario generado por la guerra fría y la polarización política que enfrentaba la sociedad fue parte de un cúmulo de eventos que nutrieron las movilizaciones estudiantiles en el mundo y junto a ello las tendencias ideológicas que desembocaron en los sesentas ocasionaron levantamientos en diferentes momentos y variados espacios. Vale la pena aclarar que todas estas tendencias no se pueden observar como casos aislados sino que nutren las posturas estudiantiles y en la mayoría de los casos estas eventualidades ajenas sirvieron de ejemplo y motivación para qué estudiantes en otras latitudes se levantarán solidariamente y expresaran su voz de repudio a realidades que de alguna manera no eran propias.

Es de esperarse que de cada acción se genere una reacción y en el caso de la movilización estudiantil estos eventos desembocaron en episodios de violencia Los años sese ta fue o de violencia universitaria. Allá por diciembre de 1964 en Berkeley (California), y luego en Berlín, en Tokio, en Roma... Cada año y cada día emitieron su noticia desde diversas capitales y distritos de la vida universitaria39. Como observamos en esta cita del Padre Alfonso Borrero los episodios no distinguieron latitud alguna y fueron constantes en muchos países, pero el evento que mayor alcance tuvo a nivel mundial y que marcó un antes y un después de la significancia de la participación estudiantil en el ámbito social fue el Mayo de París en 1968. Es amplia la literatura frente a este episodio y de allí se generó un símbolo especial en el imaginario del estudiante universitario, imagen que se ha mantenido desde entonces en los pasillos y aulas de las universidades en el mundo, su importancia no ha menguado y sigue siendo un hito tanto para quienes fueron partícipes, como para quienes lo vivieron en la lejanía, para quienes lo leyeron en prensa u oyeron en radio, también para los que años después encontraron en textos, fotografías o vídeos, referencia a este notable grito de protesta del estudiantado parisino; retomando a Borrero desde su peculiar visión del mayo de París, el sacerdote jesuita conocedor a fondo de la historia de la universidad nos indica que:

Fecundo como pocos e imaginativo en sus consignas, se nos vino el asunto parisiense de mayo de 1968. Sus voces Marcusianas y sartreanas, recogidas en odres propios, embriagaron a mucho estudiantes del mundo, hasta conducirlos a

invadir rectorías, defenestrar rectores, empuñar armas de reconquista y procurarles a las cámaras fotografías insolentes40.

39

Borrero Cabal, Alfonso. S.J. La Universidad Estudios Sobre sus orígenes dinámicas y tendencias, Tomo IV Los Movimientos Estudiantiles. Bogotá, Compañía de Jesús. Editorial Pontifica Universidad Javeriana Primera Edición. 2008. Pág. 24.

40

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19

El particular tono usado por Alfonso Borrero para mostrarnos su apreciación sobre el Mayo del 68, más allá de evidenciar una postura un tanto conservadora sobre este evento, nos deja ver varios aspectos sobre lo acontecido no solamente en Europa sino la tendencia universitaria en el mundo entero. La referencia a Marcuse y a Sartre nos infiere un punto claro en las bases ideológicas manejadas en los ámbitos universitarios en general, ya que tanto Marcuse como Sartre no fueron de uso exclusivo para el estudiante parisino, sino son referencia constante también en América Latina. De la misma manera el accionar referido en la cita de Borrero en relación con la toma de espacios institucionales o atentados contra directivas, nos debe evidenciar que de hecho antes de París ya se venían presentando en el accionar estudiantil y en los campus universitarios de América Latina protestas, marchas, episodios simbólicos, reuniones y también represalias de las autoridades tanto estatales como institucionales contra la movilización estudiantil. Ejemplo claro del impacto de Mayo del 68 en el estudiantado latinoamericano en los sesenta es el caso Mexicano. México vivió un 68 cargado de presencia estudiantil en el escenario social donde desembocaron protestas y un repudio a la situación vivida por el país a finales de los sesenta. So e este ovi ie to estudia til pode os e o t a ue, el trasfondo económico y político del país (México) determinó en buena medida su raíz, su proceso y desenlace, y la situación actual del

p opio ovi ie to 41

. El movimiento estudiantil mexicano presentó una constante de crecimiento durante el año 68 y en especial obtuvo un empuje a partir de lo ocurrido en París, las demandas del estudiantado se encontraban relacionadas a cambios estructurales dentro del estado, pero como era de esperarse estas protestas desataron ciertas represalias del poder y la respuesta dentro del estudiantado, la viole ia poli ía a y el ata ue a pla teles u ive sita ios durante los últimos días del mes de julio de 1968, catalizó la oposición y la militancia crítica del estudiantado en contra del sistema político y de sus procedimientos.42

Este álgido escenario desembocó en el trágico evento del 2 de octubre de 1968, la Matanza en el Tlatelolco, donde murieron cerca de 500 jóvenes estudiantes mexicanos bajo la ráfaga de la policía del distrito federal y de la misma manera fueron detenidos más de 5000 quienes fueron torturados por parte de la mano dura del estado, lo que representó según la opinión pública un crimen de estado43. Este episodio trascendió barreras y se hizo simbólico en movimientos estudiantiles alrededor del mundo y en especial en Latinoamérica, pero las consecuencias evidentes para el movimiento mexicano fueron el temor, la deserción y la frustración.

41

Flores Olea, Víctor. México, un desafío al sistema. En La rebelión estudiantil y la sociedad contemporánea. VVAA. México. UNAM. 1973. Pág. 116.

42

Op cit pág. 119

43

Sobre este episodio se pueden consular ciertas crónicas y observar material fotográfico que evidencia la brutalidad del evento en Muñoz Beatriz. México del 68:

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20

...después de octubre de 1968. A grosso modo diremos que en algunos jóvenes prevaleció la frustración y la desilusión, con un repliegue probablemente definitivo para otros; los sucesos sangrientos habían sido, para otros más, la prueba

final de que toda lucha política es imposible y que solo queda el extremo de recurrir al violencia...44

Eventos como el de Tlatelolco fueron percibibles en el continente americano durante los sesenta y setentas, de hecho la participación estudiantil ha mostrado instantes de auge y otros de decadencia, años de gran actividad y épocas de baja tensión, pero es importante reconocer que la presencia del estudiante cómo actor social ha sido constante y estas voces de resistencia han estado vivas en las aulas.

Es cierto que ningún elemento que configure al estudiante como actor social puede quedar aislado. No fue solamente la coyuntura social, la influencia externa o los móviles de solidaridad que pudieron estar sembrados al interior del estudiante, debemos sumar las lecturas y la composición ideológica pero acercarnos a este punto nos llevaría a involucrarnos con temas que están más allá de nuestros límites, pero es importante reconocer que la estructura ideológica del estudiante parece ser una constante en diferentes escenarios, por ejemplo las recurrentes referencias a Marcuse tanto en el estudiante de París como el de México o el Colombiano nos permite concluir que las tendencias ideológicas reinantes en este periodo tocaron todos los sectores estudiantiles del mundo y permitieron fortalecer la identidad del estudiante, punto en el que nos detendremos un poco para poder dibujar la personalidad del estudiante colombiano a finales de los años 60. Por lo pronto vale la pena citar a Herbert Marcuse para observar como desde todos los ámbitos se observó el afán por la organización estudiantil.

No soy a a uista po ue o puedo i agi a de ué a e a se puede o ati si o ga iza ió algu a, au so iedad que está movilizada y organizada en su totalidad contra cualquier movimiento revolucionario, contra toda oposición

efectiva. Sin organización es imposible derrotar a esa fuerza concentrada en la sociedad.45

1.4 EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL COLOMBIANO

La literatura en torno a los movimientos sociales en Colombia durante el Frente Nacional nos hablan de una constante participación y un protagonismo de los sectores estudiantiles en este periodo, el panorama nacional observó ciertas temporadas de decaimiento y otras de gran impacto. Como hemos observado, ésta particular participación del estudiante en el panorama social colombiano tiene un gran número de motivaciones y móviles que les llevaron a presentarse como uno de los actores con mayor participación. Es indiscutible ver cómo los factores externos nutrieron al movimiento estudiantil colombiano, la coyuntura vivida en América Latina fue uno de esos soportes que permitieron una postura crítica de los estudiantes, ningún elemento que podamos observar en el ámbito internacional esta ajeno a la composición interna del estudiante colombiano. Hemos enunciado al año 68 como un momento de gran influencia en el estudiante colombiano, pero debemos observar como las motivaciones que irán gestando al estudiante

44

Flores Olea. Op Cit pág. 128.

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colombiano en los 60s se encontraban ligadas también a elementos mucho más diversos. La postura del estudiante46 como agente de protesta y la forma en que se expresó su descontento con la realidad ofrecida por el frente nacional nos muestra que: tuvieron gran visibilidad y mostraron una rápida radicalización, tanto que fueron los que más desafíos hicieron al régimen bipartidista47. Pero esta postura sólo fue posible con base en la composición del estudiantado, que estaba plenamente relacionada a las características que ofrecía una sociedad cambiante y particular como la que se podía observar al interior de las ciudades en los años sesenta.

Debemos destacar que el estudiantado tuvo en su interior una clara caracterización social. La gran mayoría de los estudiantes que nutrieron las movilizaciones estudiantiles durante la década del 60, llevaron consigo una identidad ofrecida por una clase social determinada de la que hacían parte en su mayoría. La ascendente clase media48 de los años 60 entregó un cúmulo de estudiantes que fueron inundando tanto las universidades públicas como las privadas y es claro que al interior de estos claustros se fue gestando un carácter social del estudiante, no sólo como parte de la lógica social sino como actor social y como parte de un grupo activo. Sobre este punto Alejandro Nieto nos ofrece una visión al interior del movimiento estudiantil que deja claro la condición grupal organizacional y ajena a la oligarquía, dice:

...parece claro que el carácter social del grupo estudiantil ha de verse alterado profundamente desde el momento en que los estudiantes toman conciencia de su nueva y auténtica condición (...) El estudiante al tomar conciencia de su ruptura con la elite nacional, a la que antes pertenecía, se encuentra inerme, libre en su sentido negativo, solo con su yo frente a

un mundo extraño y hostil49.

Se podría concluir que esta composición social que distingue al estudiante le lleva a encontrarse con una caracterización que está por encima de su carácter individual y muestra claramente cómo se inicia un acercamiento a entenderse como un individuo colectivo y participante de un grupo. En el caso colombiano el estudiantado como grupo observa una proletarización evidente tanto como parte de un grupo, una clase social y en pro de unos intereses colectivos que claramente comulgan con los intereses de los demás sectores sociales que se movilizaron desafiando al régimen del frente nacional, y a tomar como propios ciertos intereses grupales. De tal manera los

46

Mauricio Archila entrega una interesante definición sobre el estudiante que nos ofrece un panorama amplio sobre este actor social: "Lo que los une no es una posición de clase o una alianza de ellas sino un paso temporal por el sistema educativo. Es por tanto una categoría que remite a una etapa de la vida humana y a cohortes generacionales. Son el mejor ejemplo de los conflictos de generaciones. La literatura sobre ellos se refiere mas a los universitarios que a los alumnos de secundaria o de primaria, aunque estos también acudieron a la acción social colectiva". Idas y Venidas Vueltas y Revueltas Pág. 480.

47

Archila, Mauricio, Controversia. pág. 26.

48

El fenómeno de las clases medias en el periodo del frente nacional es importante observarlo ya que es al interior de este sector social donde se gestan gran parte de los activistas de los movimientos sociales. Mauricio Archila aclara que en torno a la literatura creada en torno a los sectores medios de la sociedad que "en el caso colombiano tiende a insistir en su crecimiento precisamente en el periodo de estudio" periodo que para el caso especifico del texto Idas y Venidas, Vueltas y revueltas son los años de 1958 al 1990. Pág. 422

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estudiantes no estaban ajenos a las preocupaciones de sectores como el campesino, el obrero o el indígena, al contrario se pueden observar como hubo un gran sentimiento de solidaridad con estos sectores que terminaron movilizando a los estudiantes.

La postura social en el estudiante no está ajena a su postura ideológica. Entenderse como parte de un grupo específico le lleva a adoptar posturas políticas e ideológicas claras y en la movilización estudiantil el tratar de responder a una coyuntura política y social nos muestra, según Nieto que la ideología que adopta el grupo está condicionada por su carácter social y arraigada en él; es decir que cada grupo y clase solo aceptara, y desarrollara, las ideas que estén de acuerdo con su carácter y con sus intereses50. Por tal motivo es importante mirar cómo existe una constante en la gran mayoría de movilizaciones estudiantiles en Colombia y esta fue el acercamiento a la izquierda y la forma en que se adopta el marxismo a grandes rasgos como postura ideológica. Frente a lo anterior Mauricio Archila nos dice claramente que:

En Cualquier caso su destino, según la perspectiva marxista ortodoxa, oscilaba entre ser gran burgués o proletarizarse. Por tanto, lo que se le pedía al estudiantado era desclasarse, es decir, negar lo que era para asumir con culpa una

identidad diferente51.

El marxismo ofrece una amplia conciencia de clase y abre una brecha entre el estudiante como ente intelectual y las posturas estatales insertadas a fondo en el capitalismo a ultranza que exponía el frente nacional. La postura ideológica del estudiante fortaleció con el tiempo sus demandas, el marxismo y la proletarización del estudiante permitieron que gran parte del estudiantado terminará radicalizando su posición y saliera de las aulas y las calles para nutrir grupos más radicales como las guerrillas de izquierdas que ya mostraban gran participación en el panorama colombiano, pero es importante observar como aclara Nieto que: El estudiante se siente proletarizado, y por ello se aproxima al proletario; pero no se siente proletario; de aquí que tienda a una unión condicionada, en la que mantiene su posición ilustradora y en definitiva elitista52.

Lo anterior puede mostrarnos que el estudiante colombiano obedece a una conciencia grupal e ideológica, pero su accionar termina viéndose determinado no sólo por su propia condición intelectual y de clase sino por su individualidad. De este punto podemos partir para observar cómo, aunque el movimiento estudiantil colombiano en la década de los sesenta fue actor activo y observó un auge considerable a inicios de esta década, sus causas e intereses respondieron al desgaste de la condición política nacional y de los intereses internos en pro de mejorar las condiciones de las universidades.

Muchos de estos movimientos veían un rápido desgaste interno en sus miembros gracias a que si bien, algunos de sus procesos fueron coartados y extirpados por parte de la violencia estatal o de políticas institucionales, muchos de estos procesos veían cambiar sus intereses ya que el

50

Nieto A, Monedero. C. Pág. 119

51

Archila. Mauricio. Idas y venidas, Vueltas y Revueltas. Bogotá. Instituto Colombiano de Antropología e Historia y CINEP. 2003. Pág. 397.

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estudiante por naturaleza es pasajero dentro de una plataforma institucional y en muchas ocasiones estos procesos se ven limitados, porque si bien sus líderes cumplían su tiempo de estudio en la universidad, al acceder a la vida laboral se veían obligados a ausentarse de estos grupos y esencialmente a cambiar sus prioridades. Vale la pena aclarar que esta no fue una constante y que gran parte de los líderes estudiantiles, si bien concluyeron sus estudios, siguieron haciendo parte de algunos movimientos sociales y en un amplio número de casos fueron protagonistas dentro de la vida política nacional desde diferentes escenarios.

La imagen del estudiante mutó durante los años del frente nacional y este proceso desembocó en la clásica imagen que aún persiste del estudiante reaccionario. Se podría asegurar que la radicalización de las luchas estudiantiles fue generando una transformación no sólo en la identidad del estudiante sino también en su imagen social. Archila nos indica Las imágenes sobre ellos también cambiaron al ritmo de esa transformación. Algo va del pausado universitario vestido

de do to e los años de la aída de la di tadu a, al desaliñado a udo de los sete ta, de uie

no se sabía si imitaba al Che o a los Beatles53.

Las formas de lucha y la participación social también cambiaron durante el periodo, es cierto que las motivaciones que existieron en las movilizaciones estudiantiles hacia finales de la década del cincuenta son diferentes a las prioridades de los grupos estudiantiles que iniciaban la década del 70, no sólo la forma en que se agudizó el desajuste social, que era evidente para los estudiantes, sino también el discurso estudiantil había observado un claro viraje hacia la izquierda y a las consignas que se habían ido gestando en este coyuntural periodo. Sobre este aspecto Mauricio Archila nos indica que en su artículo en la revista Controversia que:

Los estudiantes de las jornadas de mayo de 1957 y los de Febrero de 1971 se diferenciaban no sólo por los objetivos de lucha y los aliados: en el primer caso, lucharon contra la dictadura apoyados en el flamante Frente Civil, en el segundo,

enfrentados a él (...) Las formas de lucha fueron cambiando a la par con la radicalización de las demandas: de las civilizadas marchas por predios estudiantiles a las bulliciosas y descontroladas pedreas por la ciudad54.

Las motivaciones que llevaron al estudiantado colombiano de la década del sesenta y setenta a mostrarse como uno de los actores más activos, provinieron de diferentes afluentes, es cierto que los conflictos iniciaron al interior de las universidades tanto públicas como privadas. Es importante entender cómo las principales fuerzas se encontraban ligadas al interés por generar protestas contra la condición en los servicios sociales que ofrecía el régimen bipartidista. Como servicios sociales55 entendemos junto a la salud, a la educación que fue uno de los servicios que

encontraron mayor resistencia y radicalización de parte de sus usuarios, los estudiantes. Otro punto de protesta constante durante el periodo y que se agudizó después del 68 fue buscar el

53

Archila, Mauricio. Idas y venidas, Vueltas y Revueltas. Pág. 397

54

Archila. Mauricio. Controversia pág. 52.

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24

fortalecimiento de la educación pública56, las condiciones internas para el estudiantado, la

participación en la toma de decisiones, la falta de maestros y el cogobierno fueron algunas de las consignas que se hicieron latentes, tanto en la educación pública como privada y que hicieron eco en todas los sectores de la educación colombiana.

La solidaridad con otros sectores sociales o con otras instituciones fue un motivo que movilizó al estudiantado; el eco que generaron las protestas de otras universidades o en sectores como el obrero o el campesino, generaron en los estudiantes un pie de lucha social que se hizo visible al estudiante dentro del accionar social. El fenómeno de la solidaridad se vio principalmente entre los grupos estudiantiles de las universidades que vieron como una forma de agremiación crear movimientos nacionales que tendrán un gran protagonismo dentro del periodo. Estas agremiaciones nacionales permitieron abrir espacio a la universidad privada para generar contacto con grupos y actores de la universidad pública que para la década del sesenta se presentaban con mayor experiencia dentro de la acción como movimiento estudiantil. En términos generales y con base en lo planteado por Mauricio Archila, la solidaridad como motivo de movilización estudiantil se mostró aún más significativa entrada la década del setenta y permite que se visibilice como un fenómeno que generó preocupación en los actores contra quienes se alzaron las protestas. Archila refiere:

Las acciones de solidaridad con otros actores en conflicto constituyeron una preocupación para el Estado y las elites dominantes, pues sugerían un desbordamiento de la lucha reivindicatoria por parte de los sectores subalternos hacia

objetivos más políticos57.

El nacimiento del movimiento estudiantil colombiano dentro de los años del frente nacional observó varios instantes de apogeo y otros de decadencia. Es importante indicar que las primeras expresiones de protestas estudiantiles aparecen en el periodo de coyuntura entre la junta militar y el primer mandato del régimen bipartidista que recibe una movilización estudiantil que se caracteriza por expresarse espontáneamente y en pro de responder a una situación de descontento generalizado; en el año 1958 se evidencia el accionar en Universidades públicas como la de Antioquia que generaron un paro en febrero para exigir el desembolso de un apoyo económico prometido con anterioridad58.

Para 1959 se da el surgimiento de la MOEC59, que fue un movimiento liderado por intelectuales y

estudiantes colombianos y que mostrará un protagonismo disiente en los años siguientes. Entrada la década del 60 las agitaciones estudiantiles se harían más evidentes. En el año de 1960 se realizaron los primeros paros generales en la Universidad Nacional, uno de los cuales, el de agosto

56

Archila nos refiere que el impacto y fortalecimiento de la universidad privada posibilito estas demandas al interior del sector social publico. Frente a lo anterior nos refiere. "El aumento de las universidades privadas limito el acceso de sectores de bajos ingresos- recogidos parcialmente en la jornada nocturna que algunas instauraron- y no mejoro la calidad de la educación superior.."pág. 243

57

Archila, Mauricio. Idas y Venidas, vueltas y revueltas. Pág. 245.

58

Archila, Mauricio. Idas y venidas, vueltas y revueltas. Pág. 135.

59

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