Estudio de caso: Una mirada al sicariato desde diferentes perspectivas psicologicas.
Una Tesis Presentada Para Obtener El Título De Psicólogo/a
Diana Díaz Muñoz
John Esteban Mantilla Barrios Juan Sebastián Rodríguez Medina
Diana Laverde Gallego Directora
Universidad Santo Tomás División de Ciencias de la Salud
Copyright © 2015 por Díaz Diana, Mantilla Esteban y Rodríguez Juan Sebastián. Todos
Agradecimientos
Juan Sebastián Rodríguez Medina
Agradezco a aquellas personas que estuvieron junto a mí durante todo mi proceso académico, a aquellos docentes que me exigieron y formaron mi potencial a lo largo del tiempo, a la docente Diana Laverde cuyo acompañamiento permitió hacer de este trabajo una realidad. Quiero agradecer especialmente a mis padres que me han brindado su apoyo incondicional frente a cualquier situación y la motivación necesaria para seguir adelante, a mi novia Lina quien siempre me dio ánimos y por supuesto a mis compañeros Esteban y Diana por su arduo trabajo.
Diana Díaz Muñoz
Quisiera agradecer a Dios principalmente por darme la vida, a mis profesores, Juan Guillermo Manrique quien me aconsejó e inspiró cuando lo necesité y a nuestra supervisora Diana Laverde quien nos mostró su entrega incondicional y apoyo en la elaboración de este trabajo, a mi novio Juan Idrobo porque siempre me motivo a trabajar con entusiasmo y a su familia por la colaboración que nos brindo, a mi familia quienes han aportado en mi formación, a mis compañeros Esteban y Sebastián por su gran esfuerzo y paciencia, por último y más importante a la mujer que más admiro en el mundo, a mi madre, por quien estoy ahora aquí y quien me inspira cada día a ser mejor con su ejemplo.
John Esteban Mantilla Barrios
Tabla de Contenido
Estudio de caso: Una mirada compleja al sicariato desde el psicoanálisis, conductismo y
sistémico ... 1
Agradecimientos ... 3
Tabla de Contenido ... 4
Resumen ... 6
Problematización ... 8
Planteamiento del problema ... 8
Justificación ... 12
Objetivos ... 17
Objetivo general ... 17
Objetivos específicos ... 18
Marco de Referencia ... 19
Marco Epistemológico/ paradigmático ... 19
Paradigma de la complejidad ... 19
Paradigma de la complejidad en la psicología ... 23
Marco Disciplinar ... 26
Conductismo ... 28
Psicoanálisis ... 31
Sistémico ... 33
Marco Interdisciplinar ... 37
Marco Legal ... 42
Antecedentes Investigativos ... 47
Método ... 54
Historia de vida ... 54
Estudio de caso ... 56
Actor ... 57
Técnicas ... 57
Instrumento ... 58
Procedimiento ... 58
Contacto. ... 58
Entrevista. ... 58
Análisis de datos. ... 59
Consideraciones Éticas ... 61
Resultados ... 65
Discusión de resultados ... 67
1. Historia de vida antes del acontecimiento. ... 67
12. Relaciones con contextos y personas cercanas ... 69
13. Contexto Sociocultural. ... 71
Análisis Contexto Sociocultural ... 72
14. Reflexión ... 73
Análisis reflexión ... 73
2. Homicidio ... 74
21. Ideas y emociones relacionadas con la víctima. ... 74
22. Significados propios respecto al homicidio. ... 76
3. Historia de vida actual ... 78
31. Historia de vida en torno al homicidio ... 78
32. Consecuencias ... 80
Análisis consecuencias ... 81
32. Reflexión ... 82
Conclusiones ... 86
Comprensiones psicológicas ... 86
Conclusiones respecto al Método ... 90
Aportes ... 90
Limitaciones ... 91
Recomendaciones ... 91
Reflexión de los Investigadores ... 92
Resumen
El sicariato en Colombia fue considerado como una forma lucrativa de conseguir dinero
para quienes lo ejercían, consolidado en “la década oscura” (Perry, 1990) (década de los 80), a
partir de este marco contextual nace esta investigación cuyo objetivo principal es generar
compresiones psicológicas que surgen a partir de los relatos de vida de un hombre judicializado
de homicidio múltiple frente a la experiencia del sicariato, contando con la participación de un
adulto entre los 45 y 50 años de edad, declarado culpable por homicidio múltiple, condenado a
60 años en prisión y privado de la libertad por 19 años, todo esto como resultado de su ejercicio
en el sicariato desde 1987 hasta aproximadamente 1993. El método empleado para esta
investigación fue un estudio de caso a través de una historia de vida, aplicando como técnica una
entrevista no-estructurada orientada, se estudian los datos a través de un análisis de contenido, lo
que permitió el dialogo e interpretación a la luz de las teorías psicoanalítica, conductista y
sistémica, desde una epistemología de la complejidad a partir de esto se obtienen resultados
afines y contradictorios frente a las comprensiones de las teorías, concluyendo que la psicología
permite abordajes más completos en tanto no se fragmente por la diversidad de teorías,
paradigmas o epistemologías no compartidas.
Palabras claves:Sicariato, homicidio, historia de vida, complejidad, psicoanálisis, conductismo y sistémico.
Abstract
Killing in Colombia was seen as a lucrative way to make money for those who did it,
consolidated in the "Dark Decade" (Perry, 1990) (decade of 80) from this contextual framework
is born this research whose main objective is generate psychological compressions arising from
with the participation of an adult between 45 and 50 years old, convicted of multiple homicide,
sentenced to 60 years in prison and deprived of liberty for 19 years, all this as a result of his
exercise in the killings from 1987 to about 1993. The method used for this research was a case
study through a life story, using as technical an interview unstructured oriented, the data were
studied through an analysis of content, which allowed dialogue and interpretation in the light of
the psychoanalytic, behavioral and systemic theories, from an epistemology of complexity from
this related and contradictory results are obtained against the understandings of the theories,
concluding that psychology allows more comprehensive approaches as not fragmented by the
diversity of theories, paradigms and epistemology not shared.
Problematización
Planteamiento del problema
El presente trabajo se realizó con base a intereses tanto académicos como personales,
dirigidos al tema de violencia, a lo largo del proceso investigativo estos intereses se centraron en
comprender el fenómeno de sicariato vivido en Colombia en la década de los ochentas, a la luz
de la psicología.
El sicariato, marco una etapa importante en la historia de Colombia, por ello se considera
relevante realizar un breve e introductorio recorrido histórico para comprender porque el
sicariato es un antecedente de importancia para el país. Según Perry (1990) se llamó “la década
oscura” en Colombia la década de los años 80 la que inicio con un decaimiento económico en el
año 1981, estos problemas económicos en el país llevaron a un alto desempleo, es decir todo el
país era víctima de esta problemática, sin embargo al mismo tiempo en Medellín estaba
creciendo económicamente un personaje muy importante en la historia de Colombia, Pablo
Escobar, junto con él, crecería la mafia del narcotráfico. El narcotráfico creó prototipos de vida,
camuflo a las guerrillas, generando un modelo de sicariato “de exportación”, consagrándose en la
mente de los jóvenes el ideal de “dinero fácil”, irrupción a la política, alienación a los integrantes
de la Fuerza Pública (Bedoya, 2013).
Junto con el narcotráfico llego la llamada guerra de los extraditables, los dirigentes de
cada cartel (Cartel de Cali, Cartel de Medellín, Cartel de Bogotá, entre otros) abrieron lo que se
podría llamar una guerra entre ellos y los dirigentes, la cual se basó en causar temor en las
ciudades principales donde habían atentados a la sociedad civil, se daban asesinatos de personas
por conveniencia, por esto el sicariato se volvió un empleo estable y rentable. Se caracterizó por
en la población Colombiana etc. Esta década oscura dio fin en el año 1993 tras la muerte de
Pablo Escobar (Bedoya, 2013).
A partir de la llamada “Década oscura” la violencia en Colombia se consolido en dos
formas de criminalidad, en la que se encuentra la organizada y la común. En ese sentido Clavería
(2011) destaca una diferencia mostrando la criminalidad organizada como una red de personas
que realizan crímenes de manera predeterminada y organizada en el que destacan: lavado de
dinero, tráfico tanto de personas, armas o droga, extorsión, secuestros y sicariato, mientras que la
criminalidad común se refiere a los crímenes que no se consideran ideológicos, son esporádicos,
no se distinguen jerarquías internas y no tiene dimensiones globales o territoriales, entre estos se
destacan: el hurto, el homicidio, robo de autos, lesiones personales entre otros.
Según Perry (1990) la década de los 80 ha sido catalogada como la época mas violenta
en el país donde se cometieron un alto número de crímenes, sin embargo, para esta investigación
se tiene en cuenta el homicidio como una característica relacionada directamente con el sicariato,
y si bien no se encuentra tipificada en el código penal como una categoría de análisis, el
concepto de sicariato tiene un origen social que ha sido trabajado por otras disciplinas como la
antropología. La Organización Mundial de la Salud (2002) define el homicidio como toda forma
de interacción humana que mediante el poder y la fuerza se produce la muerte de otro para lograr
un fin. Además, este tipo de violencia es responsable de la muerte de 4400 personas al día en el
mundo OMS (2012), siendo uno de los indicadores de violencia global más importantes. En ese
sentido, es importante reconocer el sicariato como un tipo de homicidio que ha variado
históricamente. Colombia reporta dos periodos de violencia homicida en incremento: el primero
más visible entre 1948-1966 y el siguiente entre 1980-1993 y alcanza su punto máximo en 1991
con una tasa de 79 hechos por cada 100.000 habitantes (Centro de Investigaciones
Estos hechos reportan un descenso en las tasas de homicidio desde 1964 hasta 1967, de
34 hasta 32 homicidios por 100.000 habitantes. En el año 1968 se presenta un leve incremento,
alcanza 35 por cada 100.000 habitantes y a partir de este año se observa un descenso sostenido
hasta 1974 con una tasa de 25 (Centro de Investigaciones Criminológicas de la Dirección de
Investigación Criminal, 2008).
En este periodo la tasa de homicidios se triplicó al pasar de 25 homicidios por cada
100.000 habitantes en 1974 a 79 en 1991 (Centro de Investigaciones Criminológicas de la
Dirección de Investigación Criminal, 2008). Los datos señalan que 50 municipios que tienen
menos de un cuarto de la población reportan más de la mitad de los homicidios. Los municipios
con niveles más altos de homicidio son aquellos que se disputan grupos guerrilleros u
organizaciones criminales de tráfico de drogas, sicariato o, por el contrario, que tienen fuentes de
riqueza como coca, oro o petróleo (Presidencia de la República - Ministerio de Defensa, 2003,
Política de Seguridad y Defensa Democrática, p. 31).
En 1991 se registró en Colombia la tasa más alta de muertes violentas. En este año fue de
79 por 100.000 habitantes, a partir de este momento se mantuvo en descenso hasta 1995, cuando
alcanza una tasa de 66. Igualmente, en Bogotá, en 1993 se registró una tasa de 80 homicidios por
cada 100.000 habitantes, una de las más altas de la década. La Administración Distrital consideró
que la raíz del problema se hallaba en la falta de cohesión entre la ley, la moral y la cultura
(Cosme y Pérez, 2014).
En el año 2013 Colombia según la UNODC (2013) citado por Cosme y Pérez (2014) se
ubica en uno de los países con tasas más elevadas de homicidio incluso relacionándolo como una
pandemia con 33 homicidios por cada 100.000 habitantes, disminuyendo a 28 habitantes cada
Estas cifras muestran que el homicidio incremento de manera significativa entre los años
1974 a 1991, y aunque actualmente se ha dado una disminución en la tasa de homicidios, aún
sigue siendo una preocupación en Colombia, ya que se encuentra en una de las tasas más
elevadas del mundo. Esto implica comprender el homicidio en un momento histórico particular
como lo es el sicariato, es importante señalar que el homicidio no es un único evento. Por el
contrario, es un acto que toma diversas formas y depende del contexto, de la víctima, del
homicida, y esto hace imposible generalizar en cuanto a su comprensión (Brookman 2005,
p.306-307).
Complementando las comprensiones sobre el sicariato en Colombia Osorio (2009) nos da
una lectura histórico cultural en el cual explica que en Colombia se han vivido múltiples
violencias que al pasar del tiempo se han desplazado dependiendo de las circunstancias de la
época en particular, explica como la economía y la política en la época de Pablo Escobar ha sido
parte fundamental para entender el sicariato, debido a que estos factores han permitido que las
personas asuman roles de poder dentro de su sociedad, caracterizados por el sicariato, el
narcotráfico, organizaciones criminales, el homicidio y la delincuencia.
En la revisión de antecedentes investigativos se tienen en cuenta los términos de
homicidio y sicariato las que fueron revisadas en diferentes contextos carcelarios, diferentes
países y distintas variables tales como edad, genero, privación de la libertad, Etc. Estas
investigaciones en psicología se enfatizan en cuatro focos. El primero, se relaciona con las
características propias de la persona que comete homicidio, desde el análisis de conceptos como
el de personalidad, la crianza o factores sociales y culturales que influyen en su actuar
(Gutiérrez, Portillo, Vargas, y Franco, 2012; citado por Amaya, Salgado, Martínez y Chable.
2013). El segundo, tiene que ver con investigaciones centradas en la víctima como persona que
factores de riesgo (Pérez y Martínez, 2002; citando a Tobón, 2011). El tercero, es el sicariato que
además de contar con las características que se encuentran en el homicidio brinda una
perspectiva tanto política como económica alrededor de este fenómeno, que se ve reflejado en el
hecho que sea un trabajo a contrato, es decir, que la víctima es normalmente ajena a la persona
que comete homicidio (Carrión citado por López, 2012). Por último, el uso de diversos métodos
cuantitativos en que se estudia el tema mediante procesos estadísticos con diferentes tipos de
metodología, además del uso de pruebas tanto estandarizadas como no estandarizadas para medir
factores asociados al crimen (Pérez, Lagos, y Báez. 2012; citado por Sánchez y Robles, 2013).
Teniendo en cuenta los antecedentes encontrados y el interés de los investigadores se
encontró un vacío investigativo al intentar comprender cuál es la perspectiva de sicariato que
tiene la persona que comete homicidio alejándose de los factores más estudiados como: factores
socio-demográficos, culturales, educativos, personalidad, factores de crianza y de familia,
personalidad, políticos etc. Para esta investigación no se encontró antecedentes de
investigaciones que profundizan en la vida de la persona que comete homicidio y que le permitan
relatar desde su propia perspectiva los diferentes significados que hay en torno al sicariato, tema
central en esta investigación. Para responder al vacío investigativo se tienen en cuenta diferentes
teorías psicológicas que son, el psicoanálisis, el conductismo y el sistémico, permitiendo hacer
un análisis cualitativo desde el paradigma de la complejidad analizando comprensiones
psicológicas, mediante los relatos de vida.
Con relación a lo anterior la pregunta problema se plantea:
¿Cuáles comprensiones psicológicas surgen a partir de los relatos de vida de un hombre
judicializado por homicidio múltiple frente a la experiencia del sicariato?
La presente investigación permite conocer los relatos de vida de una persona
judicializada por homicidio múltiple frente a la experiencia del sicariato, puesto que se considera
importante reconocer a las personas que cometen el delito desde una perspectiva más allá de la
experiencia del sicariato, lo que implica reconocerlo desde un ámbito personal, teniendo en
cuenta su condición de ser humano y su historia de vida, ya que verlo desde la posición de
acusado no da cuenta de la totalidad del problema, en ese sentido es importante reconocer sus
relatos. Según Scribano (2008) el relato de vida se centra en fenómenos, procesos o experiencias
del individuo que no necesariamente deben ser a profundidad, sino que por el contrario la
percepción de momentos narrativos específicos dan cuenta de diferentes aspectos que pueden
influir en el concepto de delito, homicidio y sicariato en la persona respecto a su experiencia de
vida.
En este sentido, el trabajo se desarrolla con el propósito de realizar un análisis novedoso
para comprender a la persona que comete homicidio, no desde su etiqueta de “delincuente,
sicario u homicida”, sino desde una mirada más humana al brindar una comprensión de los
conceptos que tiene frente a su historia de vida en relación a otros contextos, personas y
relaciones significativas, además del sicariato.
En la historia de vida es importante reconocer la influencia que tiene el proceso de
judicialización por el que atraviesa una persona condenada por un delito, por esta razón se tiene
en cuenta la poca eficacia respecto a la intervención que se le brinda al personal interno en los
establecimientos penitenciarios ya que las concepciones que tiene una persona dependen de un
momento histórico, es por esto que estudios como el de Cardona y Garavito (2011) permiten
entender que la idea de una resocialización en las cárceles no se ha llevado a cabo
humano necesario para garantizar un proceso de reflexión completo y la segunda se debe que no
hay políticas bien definidas en torno a las diferentes necesidades del personal interno.
Si bien es cierto que Cardona y Garavito (2011) mencionan que en las cárceles se han
desarrollado talleres y programas que les permiten al personal interno tener un desenvolvimiento
económico una vez hayan finalizado su pena, estos talleres resultan insuficientes en conceptos de
introspección y reflexión de la experiencia. En este sentido, el presente trabajo tiene en cuenta
estos espacios de reflexión en una persona que no tuvo oportunidad de narrar su historia y
significar los eventos de su vida a través de procesos carcelarios. Es de vital importancia este
trabajo ya que ofrece una nueva perspectiva de la persona fuera de su rol de victimario además
de ofrecer el conocimiento disciplinar a la luz de la historia de vida de un relato alterno al
conocido comúnmente por los medios de comunicación, culturalmente o históricamente.
Desde esta perspectiva, es importante señalar que el sicariato como experiencia humana
se reproduce y nace no solo en la conducta antisocial de un sujeto, sino que va más allá
fundiéndose en el entretejido de un contexto social, histórico y cultural, cabe preguntarse
entonces si la psicología como disciplina con diversidad en sus comprensiones sobre lo humano,
posturas epistemológicas, teorías diversas y en ocasiones no complementarias, puede dar cuenta
de los diferentes aspectos que se observan de este fenómeno. En este sentido se propone la
complejidad como un foco de observación para visibilizar estos aspectos. Es así que en una
sociedad cada vez más amplia y compleja que va desde las relaciones y las comunicaciones
humanas hasta una perspectiva económica y política, se observan conexiones invisibles que unen
los diferentes componentes de una realidad social. Estas conexiones son imperceptibles para la
psicología si se estudia bajo una mirada tradicional, según Salinas (2012) se reduce la realidad a
manifestaciones simples y sencillas para poder analizarla reconstruyendo el conjunto a partir de
la concepción lineal y reduccionista de los eventos, ofrece y representa lo que Manso y Orellana
(2010) llaman una “revolución intelectual” que permite transformar la comprensión de la vida
misma, sus estructuras y sus funciones, sumando nuevas perspectivas a una visión del mundo.
Con esto se plantea que una propuesta tradicional resulta insuficiente para comprender el
fenómeno del sicariato ya que una estrategia lineal más allá de respuestas puede generar puntos
ciegos. Ahora bien, la complejidad a nivel disciplinar se anima por una constante tensión de un
saber no divido y no reducido, Salinas (2012) reconoce que la complejidad “tiene como misión
sobre todas las cosas, integrar diversos elementos de pensamiento que posibiliten la masificación
de los saberes que podemos encontrar dispersos en diferentes formas de expresión social.” (p.38)
con esto es menester de la psicología generar una relación en la cual el conocimiento no sea
excluyente o una restricción para comprender el fenómeno del sicariato y que por el contrario se
faciliten procesos dialógicos en el que se prime la riqueza del conocimiento.
Es bien sabido que las teorías psicológicas psicoanalítica, conductista y sistémica que se
manifiestan en este trabajo han sufrido largos debates a lo largo de la historia, por lo que se
refutan contenidos epistemológicos en bien de un saber común, es decir se rechazan
recíprocamente por no dar cuenta de una misma realidad que se ha construido a partir de
constructos propios de cada enfoque, sin embargo estos debates no atañen a esta investigación,
ya que el objetivo de este trabajo no es responder a estas discusiones epistemológicas. Por el
contrario, se busca generar un dialogo constructivo entre los enfoques para brindar una mirada
compleja al sicariato. Esta mirada no solo ofrecerá una perspectiva más amplia y generativa del
fenómeno, sino que servirá como ejercicio práctico y teórico para unificar la disciplina en pos del
conocimiento del fenómeno de lo humano, así mismo del bienestar de las personas ya que este es
un deber de la disciplina misma indiferenciando el enfoque, además del enriquecimiento del
El abordaje desde el paradigma de la complejidad ofrece la posibilidad de ampliar el
conocimiento y más allá de fragmentarlo permite unificarlo pensándolo de forma reflexiva y
dialógica. El fenómeno del sicariato y el sicario no puede pensarse sólo desde un ámbito de las
ciencias, es por ello que se requiere desde un enfoque transdisciplinar en su acercamiento en el
que no se estudien aspectos de manera aislada, siendo que la biología interactúe con la
sociología, o la genética con la antropología creando una visión holística. Este mismo
pensamiento puede extrapolarse a la psicología, ya que dentro de ella cada enfoque muestra su
reflexión sobre el tema de la criminalidad de manera casi exclusiva, lo que delimita el
conocimiento y lo especializa. Para este proyecto de investigación se presentan comprensiones
desde el psicoanálisis, conductismo y sistémico que ayudan al entendimiento del conflicto, no
sólo dando a conocer los aportes de diferentes escuelas sino exponiendo estos aportes en un
proceso dialógico y de esta manera mostrar un significado propio para esta investigación, así se
tendrá un campo de conocimiento mayor y un punto de estudio holístico y complejo. Para esto se
mostraran los aportes que han hecho las diferentes escuelas de la psicología principalmente el
conductismo, el psicoanálisis y el sistémico en relación a la concepción de criminalidad y
criminal, sicariato, homicidio, motivaciones, creencias, significados, comportamientos, ideas
entre otros. Por supuesto que para este fin se realizarán aproximaciones de cada término desde
dichos enfoques realizando una traducción desde cada epistemología respetando su esencia, para
posteriormente realizar un proceso relacional entre dichos enfoques.
Respecto a lo anterior, cabe destacar otras áreas diferentes a la psicología que brindan
comprensiones en relación al delito, por ejemplo las ofrecidas por Gutiérrez, Portillo, Vargas, y
Franco (2012) desde la criminología, se estudian la conducta antisocial y delictiva en
adolescentes de un centro de reclusión en el Quindío en los que se abarcan factores
lado se halla la investigación llamada “Factores psicosociales de riesgo asociados a conductas
problemáticas en jóvenes infractores y no infractores”, realizada por Sanabria (2010) quien
también describe factores psicosociales en relación con las conductas antisociales. Para esta
investigación no se encontraron artículos que relacionen de manera directa el fenómeno del
sicariato con la experiencia de vida. Sin embargo, la psicología no ha sido la única ciencia que se
ha propuesto comprender la experiencia humana en relación a los diversos conflictos armados
del país, y es así como Ardila (2009) desde el derecho penal propone una perspectiva cualitativa
dando cuenta de una visión hacia las víctimas no solo como personas sujetas a derechos, sino
como personas con construcciones simbólicas sobre el significado de justicia, perdón o
reparación. Ahora bien, las investigaciones no solo se limitan a estudiar las víctimas, ya que por
ejemplo desde la criminología estudios como los de Robinson, Burke y Matthew (2016) dan
cuenta del proceso personal simbólico que tiene una persona luego de ser liberada de prisión,
dando especial importancia a la experiencia humana, igualmente desde la criminología Souza y
Miller (2012) estudian factores sociales, culturales, ambientales y familiares que pueden estar
relacionados con el homicidio en las favelas de Brasil, en esta investigación se retoma la voz de
múltiples participantes como un eje esencial en la construcción metodológica.
Desde la psicología cabe resaltar que en Colombia no se encuentra investigaciones
suficientes en relación con la criminalidad que se deriva desde el homicidio como parte de
acciones de grupos sicariales, en general los estudios se han centrado en la presentación de datos
estadísticos de cifras registradas para mencionar reclusos por año (Quesada y Revuelta, 2002).
Objetivos
Construir compresiones psicológicas que surgen a partir de los relatos de vida de un hombre
judicializado de homicidio múltiple frente a la experiencia del sicariato
Objetivos específicos
• Identificar los relatos de vida antes, durante y después del sicariato con el fin de
comprender la configuración del fenómeno.
• Reconocer la experiencia del sicariato teniendo en cuenta el contexto familiar, social,
cultural y político que lo enmarca.
• Analizar los relatos de una persona que ha cometido homicidio a la luz de la teoría
Marco de Referencia
Con base a los objetivos planteados y la justificación del presente trabajo, se plantean los
diferentes marcos en los cuales se pretende dar a entender las ideas, conceptos e intenciones que
se tuvieron en cuenta para este ejercicio investigativo. En los que se tendrán en cuenta el
paradigma de la complejidad como base epistemológica para el análisis desde los diferentes
enfoques y otras perspectivas que alimentan el planteamiento del problema.
Marco Epistemológico/ paradigmático Paradigma de la complejidad
El paradigma de la complejidad según Sulle, Bur, Gomez y Lobel(2012)constituye los
actuales modelos científicos transdisciplinares de los que se nutren teóricos de diversas áreas
científicas, desde la física, la química, la neurofisiología, la biología, la medicina entre otros
incluido la psicología para aproximarse a sus respectivos objetos de estudio. También menciona
que la complejidad se aproxima a forma de pensar la realidad, ya que si los mecanicistas
aspiraban al conocimiento universal, el paradigma de la complejidad aspira al conocimiento de lo
diverso y lo particular Sulle y cols (2012).
Morín (1986) establece que más allá de pretender establecer un paradigma científico
plantea un pensamiento, una consideración que no pierde de vista la realidad y los fenómenos
naturales además, plantea a modo de reflexión lo que él llama “la inteligencia ciega” refiriéndose
a no ver más allá de los límites, que a lo largo de la historia los modelos empíricos y lógicos han
imperiado, rechazando los mitos y el error, y ha de comprender que la causa del error no se
encuentra en el error mismo, sino en el modo de organización del saber remitiéndose a las teorías
El concepto de complejidad es fundamental para conocer el paradigma desde Morín
(1986) puede observarse como un tejido de constituyentes que no pueden ser separados y se
encuentran asociados, entre estos se observan: los eventos, las acciones, las interacciones e
incluso los azares de la existencia. Para autores como Bateson (1972) la realidad no es algo que
se postula llanamente de forma lineal, los sentidos no dan cuenta de lo que es verdad o lo que no,
para él la realidad de manera compleja se entiende como el entramado de relaciones, procesos,
entrañas paradojales e interconexiones de diferentes planos, niveles y distintos componentes, en
el cual nosotros como humanos estamos incluidos, aunque el estar comprendidos en esta realidad
no se limita al hecho de ser observadores más que participantes activos de la realidad. Al igual
que Bateson (1972), Morín (1986) presenta la complejidad en rasgos de un entramado de
relaciones, de la incertidumbre, del caos y de lo ambiguo, siendo estos puntos determinantes del
paradigma en comparación con sus predecesores. Como se puede apreciar para estos dos grandes
autores no se puede observar un problema complejo de manera lineal, ya que no da cuenta de la
realidad de este.
Morín (1986) considera importante disipar dos ilusiones que se refieren al concepto de
complejidad, siendo la primera que el pensamiento complejo niega la simplicidad, mientras que
por el contrario integra los elementos que aportan orden, claridad y distinción ya que estos por si
mismos también son fenómenos naturales, aunque si niega la simplificación abusiva. La segunda
se refiere a confundir la complejidad con completud, ya que si bien la complejidad busca
dialogar y relacionar articulando diferentes aspectos de la realidad, niega la “omnisciencia”
sustentando aún más el principio de incertidumbre del pensamiento complejo
Ahora bien, reconociendo el concepto de complejidad, lo que resulta importante es por
qué la necesidad de un pensamiento complejo en las ciencias. Para este punto Morín (1986)
fenómenos y buscar catalogarlos, se rechaza el desorden y el caos como eventos naturales,
corriendo el riesgo de producir una ceguera siendo el átomo un ejemplo de ello. Ya que en un
mundo determinista, absoluto y perfecto, este átomo no es más que una simple materia
primigenia que da pasó a la materia. Pero si por otro lado, se observa el átomo de manera
compleja se encuentra una materia volátil, caótica que se organiza y desorganiza, creando
complejos escenarios no solo en nuestro planeta sino en el universo. La complejidad encuentra el
universo no como una máquina perfecta sino como un proceso siempre cambiante de
organización y desorganización.
Con lo anterior se entiende que la complejidad no sólo se refiere a fenómenos naturales
sino que los eventos sociales y antropológicos siguen este mismo pensamiento. González (1999)
menciona que es imposible comprender al hombre de manera cerrada, fragmentaria y
simplificadora, por esto mismo si se desea comprender la naturaleza humana es necesario
impregnarse del pensamiento complejo. Siendo el estudio del hombre desde el ser vivo y la
auto-organización, lo que podría traducirse como la óptica del sujeto y la complejidad. Bien
mencionaba Morín (1986) que la vida humana cotidiana es de hecho, una vida compleja ya que
cada persona juega con varios roles sociales, desde el trabajo, los amigos, o con desconocidos.
Entendiendo que existen multiplicidad de identidades, una multiplicidad personalidades en cada
uno, mundos de ensueño y de fantasía. Como bien lo trata Lewis Carroll en sus novelas en que el
monólogo interno de Alicia le permitía crear diferentes tipos de relación tanto con ella misma,
con los demás y con el mundo en el que habitaba ahora.
La importancia que tiene este paradigma en relación al trabajo conjunto entre enfoques, lo
expresa muy bien Maldonado (2010) ya que bien menciona que cuando hablamos de ciencias
sociales hablamos en términos interdisciplinarios, cruzados, transversales, integrales y esto lo
requiere del trabajo conjunto de la ciencia para darle un significado. En este sentido, la
psicología y sus diferentes enfoques aportan cuerpo al conocimiento, en este caso al del
homicidio y todo lo que esto conlleva. Sin embargo, es inútil pensar que la psicología posee la
respuesta definitiva a este fenómeno. Para Maldonado (2010) la complejidad permite un dialogo
abierto en el que más allá del trabajo trans-diciplinar cada ciencia aporta sus conocimientos sin
reconocer los demás puntos de vista, se realice un trabajo conjunto en el cual el conocimiento sea
creciente y nutrido de diferentes ángulos. Es por ello que este trabajo se alimentara de otras
perspectivas fuera de la psicología para dar una comprensión holística del fenómeno. Como bien
lo menciona Maldonado (2010) “El encuentro de ciencias y disciplinas se establece en función
de la identificación de y el trabajo sobre problemas. Son los problemas los que unen a los
científicos entre sí, y a ellos con la sociedad en general. Su comprensión, su esfuerzo de
resolución, los horizontes que contienen, las dimensiones que anticipan hacia delante y hacia
atrás” (p. 60). Por lo que las fronteras que existen en las disciplinas solo disipan el conocimiento
y lo restringen a otras miradas, idea que se contrapone a lo planteado por el paradigma de la
complejidad. Lo que une a la ciencia son los fenómenos, pero por el contrario el fragmentar el
problema ha hecho que las disciplinas se dispersen llevándose consigo partes del fenómeno.
En contraposición al paradigma de la complejidad está el paradigma de la simplicidad,
que de manera epistemológica podría decirse es una concepción contraria a la complejidad, es
importante revisar el opuesto para tener un mayor entendimiento del paradigma de la
complejidad. Sulle y cols (2012) explican este paradigma como aquel que pone el orden en el
universo y persigue el desorden, resumiéndolo en una ley que clama: “la simplicidad ve lo uno y
ve lo múltiple, pero no concibe que lo uno puede, al mismo tiempo, ser lo múltiple”. Siguiendo
esta idea podría observarse que aunque por ejemplo el hombre es un ente biológico y químico
paradigma disocia las dos realidades, es decir que las separa y las organiza o jerarquiza,
designando un objeto de estudio a una ciencia diferente negando la multiplicidad del hombre,
estudiando lo biológico desde la anatomía o la medicina, y lo cultural desde lo antropológico o lo
sociológico llevando las ideas y las cogniciones al terreno de la psicología.
Paradigma de la complejidad en la psicología
De acuerdo con Carver (1997, p.118) citado por izquierdo (2007) , “las ideas de los
sistemas dinámicos están destinadas a ser parte del léxico de la psicología” mostrando que el
pensamiento complejo se va integrando de a pocos en la disciplina, este paradigma está
posibilitando metodologías no lineales así como un mayor número de diseños longitudinales,
entrando a relacionarse estrechamente con la investigación en psicología social, pero es de saber
que su mayor acercamiento a sido con los enfoques sistémicos y en un principio con la
psicología de la Gestalt, en esta última se retoma la idea de que el todo es más que la suma de sus
partes. Así según (Koffka, 1953 citado por Vigiola, 2014) para los psicólogos de la Gestalt los
organismos vivos perciben en términos de patrones perceptuales integrados, de conjuntos
organizados que se dotan de sentido y cuyos patrones exhiben cualidad ausentes en sus partes.
La complejidad ha sido fuente y herramienta entre distintas teorías y puestas del
conocimiento como por ejemplo la teoría general de los sistemas, según Vigiola (2014) se
remarca el aporte en las áreas de desarrollo y personalidad por el concepto de sistema, así como
el de autonomía, denotando como la personalidad es capaz de evolucionar, por otro lado la T.G.S
tuvo una profunda influencia en lo que es la psicología sistémica actual.
En la cibernética desde el pensamiento complejo Vigiola (2014) explica cómo tuvo una
influencia importante en la psicología, especialmente la psicología cognitiva, la sistémica y en el
la generación de terapias como la “familiar sistémica”. En relación al constructivismo se creó la
concepción de humano como agente activo que coopera en la elaboración del significado de su
mundo de experiencias, participando en la construcción de realidades que responden a través de
procesos de retroalimentación con los demás (Manohey, Miller y Arciero, 1995) citados por
Vigiola (2014).
El concepto de caos del paradigma de la complejidad ha sido usado según Vigiola (2014)
en diversos enfoques desde el psicoanálisis, la psicoterapia de grupo y la psicoterapia
transpersonal, y ya que este concepto gira en torno a la organización, Perna (1997) citado por
Vigiola (2014) lo asocia a como el sistema psíquico se configura y organiza como un sistema
dinámico y complejo que interactúa con el entorno.
Ahora bien, parte de la elección de este paradigma se refiere a la necesidad de obtener
una mirada más profunda del fenómeno de la criminalidad, la realidad ha resultado ser más
compleja de lo que se cree y no es posible aprehender esta realidad con una forma de pensar
basada en la simplificación. Para comprender y analizar adecuadamente el comportamiento
humano es preciso estudiarlo en toda su complejidad, por lo que resulta necesaria una nueva
perspectiva alejada de explicaciones lineales y reduccionismos simplificadores. (Jackson, 2005)
citado por Izquierdo (2007) plantea que el paradigma de la complejidad, gracias a su perspectiva
holística, constituye una descripción más completa de los procesos psicológicos, así como nos
permite una comprensión más profunda, un mejor análisis y una más adecuada generalización de
éstos.
El tema abordado anteriormente fue el conflicto interno de la disciplina que Kuhn (1962)
llama el conflicto de paradigmas, en que se halla un conocimiento fragmentado y lineal, las
teorías se repelen unas a otras, llegando a difuminar el objeto de estudio mismo de la psicología.
embargo la complejidad en su mirada holística ofrece: “la posibilidad de crear un marco teórico
más amplio capaz de envolver e integrar otras perspectivas, proporcionándoles un tejido
explicativo más rico” (Izquierdo, 2007, p.212). Como se mencionó, los paradigmas
simplificadores son incapaces de concebir la conjunción de lo uno y lo múltiple anulando la
diversidad o comprendiéndola pero sin percibir ninguna unidad. De esta manera el conductismo
puede negar el inconsciente tratado en el psicoanálisis por ser un concepto mentalista, o el
sistémico puede negar las contingencias del conductismo diciendo que son reduccionismos. Así
y desafortunadamente como lo expresa Morín (1986): “la visión mutilante y unidimensional se
paga cruelmente en los fenómenos humanos” (pp. 31-32). Es por esto que Morín (2001) en su
texto “El método” plantea el principio dialógico, uno de los tres principios que a su juicio ayudan
a comprender y a pensar la complejidad. En este principio Morín explica cómo la realidad tiene
múltiples lógicas y verlas de forma única e independiente no es suficiente, ya que carece de
elementos que permiten dar cuenta de gran parte del fenómeno. En este sentido el autor habla de
las teorías como antagonistas y complementarias, ya que aunque se niegan una a la otra se
necesitan para poder avanzar siendo indisociables y conjuntamente necesarias. Morín (1986)
relaciona este principio con la concepción de orden y desorden ya que si bien son opuestos y
enemigos naturales, suprimiéndose uno al otro, en alguno momentos pueden colaborar
produciendo organización y complejidad. Puede pensarse el conflicto epistemológico de la
psicología como una relación amorosa, según Morín (2001): “los opuestos, orden y desorden a la
vez que se confunden, se llaman, se necesitan, se combaten y se contradicen” (p.101).
Si bien se ha tratado la complejidad disciplinar como un punto de partida para la
comprensión de un fenómeno, es imperante mencionar la existencia de multiplicidad de ciencias
que buscan comprender al hombre desde diferentes niveles. En este sentido, la interacción entre
fenómenos. Esto es importante ya que cada disciplina busca estudiar un fenómeno bajo sus
parámetros metodológicos y conceptuales, y si bien se genera una especialidad también se
segregan otras perspectivas, por ejemplo: la biología como ciencia estudia los seres vivos y sus
principales hallazgos se han dado a partir de un modelo propio, sin embargo se ha encontrado
que un dialogo con las ciencias humanas como la antropología o la sociología puede dar paso a
conclusiones relacionadas con el avance y el desarrollo social así como pautas de comunicación
e interacción desde una perspectiva biológica. Es así como el análisis construido en esta tesis
puede complementar las concepciones sobre el sicariato que tienen otras ciencias, tales como el
derecho o la política.
Marco Disciplinar
La psicología puede ser comprendida como “una disciplina dedicada a la producción de
ideas, instrumentos, métodos y procedimientos de acción e intervención sobre “lo psíquico”,
sobre los fenómenos del comportamiento y la experiencia humana, y las estructuras y procesos
que los posibilitan. Pretende explicar el comportamiento en sentido integral y en sus diferentes
contextos y, mediante esa explicación predecir y controlar” (Tortosa y Civera, 2006) citando a
(Pinillos, 1997). Según (Tortosa y Civera, 2006). Esta idea se da a partir de las primeras nociones
que se tienen sobre la psicología, sin embargo hay que tener en cuenta que el objeto de estudio
de la psicología varía según el contexto y las necesidad culturales, por ejemplo el enfoque
cognoscitivo comprende “lo psicológico” mediante las simulación de procesos mentales,
mientras que por otro lado los neurocientificos, estudian “lo psicológico” desde la tomografía por
emisión de positrones. Teniendo en cuenta lo anterior se puede ver que el objeto de estudio
también determina las orientaciones metodológicas, campos de aplicación y procesos
interventivos (Kaulino y Stecher, 2008).
La diversidad de enfoques ha acompañado a la disciplina desde sus inicios teniendo en
cuenta que la psicología empezó como una ciencia que a lo largo del tiempo ha tenido la
necesidad de expandir su conocimiento fortaleciendo su autonomía y reflexividad como un
campo de la ciencia, evitando recaer en ideologías dogmáticas. En la historia de la psicología se
ha apreciado el concepto de “lo psíquico” desde diferentes perspectivas que se han venido
transformando como por ejemplo alma, experiencia, conducta o actividad (Kaulino y Stecher,
2008).
Según Kaulino y Stecher (2008) esta diversidad de enfoques plantean nuevos desafíos al
campo académico-profesional de la psicología, uno de los desafíos más grandes es el desarrollo
colaboración, esta diversidad también permite que los diferentes enfoques obtengan su
legitimidad y respeto en los espacios de debate.
En la siguiente sección se proporcionaran discursos y teorías de varios autores del campo
de la psicología desde los enfoques sistémico, conductual y psicoanalista, sobre la naturaleza del
fenómeno teniendo en cuenta diferentes perspectivas que ayudan a comprender la experiencia de
una persona respecto al sicariato. El fenómeno del sicariato no será entendido desde un enfoque
particular ya que cada uno tiene ideas diferentes que ayudan a comprender el fenómeno,
entendiendo esto, las teorías son explicadas teniendo en cuenta la historia de vida, ya que
servirán para generar el dialogo de los enfoques.
Cabe destacar que se hará uso de las teorías básicas para dar cuenta de este fenómeno y
exponer como estos conceptos permiten comprensiones sobre las experiencias de personas que
han cometido homicidio. No se propondrán teorías en gran amplitud o profundidad, ya que como
se menciona en el apartado epistemológico, este será un ejercicio de dialogo entre enfoques.
Además, hay que tener en cuenta que un análisis profundo desde cada enfoque abarcaría un
proceso investigativo más amplio y complejo. Cabe destacar que para este trabajo se integraron
diferentes conceptos que brindan la posibilidad de relacionarlas con la experiencia del homicidio
Es importante para este proyecto aclarar cada uno de los enfoques, definiéndolo de
manera general, para entender cada una de las posturas de las cuales estamos tomando
referencias. Cada una de estas posturas a su vez tiene diferentes maneras de comprender la
experiencia del ser humano.
Conductismo
El objetivo de este trabajo es presentar los conceptos teóricos al servicio de la experiencia
aprendizaje social de Bandura (1971) mientras que también se proponen posturas más
contemporáneas sobre la experiencia, es decir dar cuenta de conceptualizaciones que más que
estudiar el fenómeno del sicariato busquen dar una comprensión amplia de la experiencia
humana individual. Para este último propósito se tienen en cuenta dos posturas terapéuticas que
recogen el significado del ser humano y las experiencias de dolor y sufrimiento, estas posturas
son la psicoterapia centrada en la compasión desde Gilbert (2009, 2014,2014) y la terapia de
aceptación y compromiso desde Hayes y Masuda (en prensa), Hayes y Bach (2002), Hayes
(2012) estas dos posturas se retoman como perspectivas terapéuticas más que teóricas ya que
permiten obtener una mayor comprensión sobre el fenómeno humano centrado en experiencias
dolorosas. Se realizara una breve introducción al aprendizaje social de Bandura para luego tratar
las posturas más contemporáneas.
Una de las teorías sobre el aprendizaje de conductas delictivas más importantes en el
enfoque conductual es la llevada a cabo por Bandura (1971), en el cual se menciona que la
agresión se aprende a través de un proceso llamado modelado de comportamiento. En este
sentido, las personas en realidad no heredan tendencias violentas. Bandura (1971) argumenta que
los individuos, especialmente los niños aprenden las respuestas agresivas de los demás al
observar, ya sea personalmente o a través de los medios de comunicación y el medio ambiente.
Dijo que muchas personas creen que en la agresión, se producen refuerzos.
Bandura (1971) cree que la agresión reforzada por miembros de la familia es la fuente
más importante de los modelos de comportamiento. Él informa que los niños utilizan las mismas
tácticas agresivas que sus padres. Para este autor la agresión debe explicar tres aspectos: En
primer lugar, cómo los patrones de la conducta agresiva se desarrollan. En segundo lugar, lo que
provoca a la gente para comportarse de manera agresiva y el tercero, lo que determina si van a
La teoría de Bandura permite comprender algunos factores previos al ejercicio del
sicariato así como mantenimiento a lo largo del tiempo, ya que ofrece un esquema de aprendizaje
de las conductas conflictivas o delictivas. A partir de este punto se propondrán las perspectivas
que ofrecen una mirada más reflexiva y comprensiva de la experiencia del sicariato.
En primer lugar la terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) desde Hayes y Masuda
(en prensa) es una puesta terapéutica de atención plena (mindfulness), aceptación y clarificación
de los valores, basada en el comportamiento conductual y algunas tradiciones cognitivas. ACT
intenta alterar el impacto normal de la cognición humana con el fin de aumentar la capacidad
para el cambio de comportamiento, además esta terapia tiene una variedad de conocimientos
pragmáticos derivados del contextualismo funcional en el que la unidad de análisis es el “acto en
contexto”. Ahora bien, Bach y Hayes (2002) mencionan que esta terapia a grandes rasgos enseña
a los pacientes a aceptar eventos privados inevitables; para identificar y Centrarse en acciones
dirigidas hacia las metas valoradas, retomando gran importancia en la historia privada y
personal.
Ahora bien, la terapia ACT tiene dos grandes objetivos los cuales plantean Bach y
Hayes (2002) tales como que el cliente acepte la experiencia que ha intentado evitar y modificar
sin tener éxito y que esto no detenga o paralice su vida y por el contrario le permita establecer
metas valiosas sin negar las experiencias aversivas.
Por otro lado con la segunda puesta terapéutica, Gilbert (2014) explica que la
psicoterapia centrada en la compasión (CFT) tiene sus raíces en una perspectiva evolutiva y de
análisis funcional de los sistemas motivacionales sociales básicos, tales como vivir en grupos,
formación de rangos o jerarquías, búsqueda sexual, entre otros. Gilbert (2014) sugiere que el
objetivo de la terapia es el de desarrollar la capacidad de las personas para dirigir y tolerar
organizar conductas pro sociales y formas mentales saludables. La compasión es un aspecto
esencial en esta puesta teórica ya que la estructura terapéutica se desarrolló “con y para gente
que presentaba problemas crónicos y complejos de salud mental ligados a la vergüenza y la
autocrítica y que, por lo general, procedía de ambientes conflictivos.” (Gilbert, 2014, p.18).
Esta psicoterapia para Gilbert (2014) busca fomentar procesos de compasión hacia sí
mismo, hacia los demás y formas para recibir compasión de otros, habiendo formas compasivas
y no compasivas de abordar experiencias dolorosas, sentimientos de vergüenza o de pena. Esta
terapia “no consiste en evitar el dolor ni en intentar alejarlo sino que, más bien, es una forma de
implicarse con el dolor” (Gilbert, 2014, p.19).
Psicoanálisis
Para el psicoanálisis el acto delictivo nace desde la infancia cuando una madre
sobreprotege o castiga al niño, esto produce sentimientos negativos hacia la madre,
inconscientemente estos sentimientos negativos se convierten en culpa, ya que los sentimientos
de hostilidad no están permitidos hacia alguien quien es tan querido. Esta culpa es una culpa sin
objeto, ya que la no se perciben los sentimientos negativos como los causantes de esta, es por
esta razón que el delincuente comete un acto al que se le puede atribuir esa culpa con el fin de
estar “tranquilo”. El acto se da hacia una persona quien le es indiferente al delincuente, sin
embargo, el afecto esta puesto en esa persona amada quien inconscientemente en el que genera la
culpa. “la culpa esta antes del delito” Zuleta (2004).
Es importante tener en cuenta que no podemos explicarnos la conducta del hombre,
cuando se conduce de una u otra manera al hecho que las cosas pasan por que si, o porque la
voluntad actúa por su propia cuenta, pero tampoco podemos explicarnos su conducta como el
todo lo que ha sido su vida, su recuerdo, de lo que ha olvidado, de los acontecimientos que han
tenido importancia a través de toda su historia de vida, es decir, el psicoanálisis considera que
esto se puede explicar a través de las relaciones ha tenido, por el sentido que le ha dado a esas
relaciones, comenzando por sus relaciones originarias con su madre, hasta las últimas que haya
tenido (Zuleta, 2004).
Según Freud (1929) la religión es la forma de suplir y reparar la culpa por cometer actos
que están socialmente condenados por quien le proveía bienestar, la figura súper yoica o paterna
que evoluciono desde el tótem a la religión compleja moderna que es un intento d la sociedad y
la cultura por proveer un alivio del sufrimiento que genera esto y por lo tanto es un intento por
rehacer los actos que son hechos conscientemente para poder resignificarlos.
Sumado a esto es importante resaltar que según Freud (1929) el ser humano es un ser
social sin embargo no reconoce la existencia de impulsos que nos lleven a establecer relaciones
con los demás, es decir que las relaciones no tienen como fuente fuerzas instintivas de carácter
físico o psíquico, ser social afecta la forma de ser, no es una lección de cada quien, es decir no es
un deseo, es una necesidad que se crea a partir de la misma sociedad.
Ser humano es un ser social sin embargo no reconoce la existencia de impulsos que nos
lleven a establecer relaciones con los demás, es decir que las relaciones no tienen como fuente
fuerzas instintivas de carácter físico o psíquico, ser social afecta la forma de ser, no es una
lección de cada quien, es decir no es un deseo, es una necesidad que se crea a partir de la misma
sociedad (Freud, 1929).
Existen dos tipos de culpa, una culpa hacia la autoridad externa y otra culpa hacia el
súper yo, la primera hace referencia a los castigo que la sociedad imponen para poder curarse de
las personas que son culpadas por la sociedad y reciben un castigo se espera que se liberen de su
sentimiento de culpabilidad, sin embargo la culpa que existe con el súper yo es difícil de
solucionar, ya que la persona no puede engañarse a sí misma, los deseos y recuerdos plasmados
en el consiente y en el inconsciente no se reprimen con un castigo, es por esto que la persona
convive con sentimiento de culpabilidad constantemente (Freud, 1929).
Por otro lado la pulsión es un proceso que consistente en un impulso que encamina al
organismo hacia un fin, una fuerza que mueva al aparato psíquico en una dirección determinada.
Este es un estímulo psíquico que proviene del interior del cuerpo de la persona, que nace a partir
de las necesidades que se producen en el cuerpo, estas necesidades después de un tiempo
penetran el aparato psíquico, en este momento hacen parte del aparato psicológico y
corresponden a la pulsión ya que deja de ser un estímulo estrictamente biológico. Estas pulsiones
se convierten en fuerzas que impulsan a la supervivencia este término se relacione con el
concepto de pulsión de vida que se conoce como el mecanismo sexual y que busca la
consecución de metas (Sabat, 2009).
Sistémico
La teoría sistémica parte de un enfoque social y ecológico de la conducta humana que
considera la delincuencia como una conducta multi-determinada, es decir que no puede ser
explicada desde una sola causa; así, el comportamiento delictivo se une directa o indirectamente
con características importantes de los jóvenes y la familia, amigos y escuela (Henggeler
Schoenwald, Borduin, Rowland y Cunningham 1998).
La teoría sistémica trabaja en diferentes propuestas Chouhy (1998) plantea que la función
impulso agresivo en particular, en otras palabras, la capacidad de autorregularse. Siendo un
posible predictor de la conducta delictiva la capacidad empática, explica que un trabajo de
investigación basado en el seguimiento de niños y jóvenes reveló que el mejor predictor de
empatía es haber tenido un padre involucrado.
Según Fishman (1990) el abordaje más eficaz frente a conductas delictivas es aquel que
tiene en cuenta el contexto multifacético que incide en el joven -familia, pares, escuelas, cultura-,
de ellos, la familia es el medio social en el cual emerge la conducta delictiva, y a su vez es la que
tiene más recursos para producir cambios. Asimismo, de todos los cambios que le sobrevienen al
joven los que más le afectan son los que se producen en la familia.
A su vez Díaz, Fernández, Vázquez, y el equipo del Centro de Investigación, Prevención
y Asistencia de Menores en Riesgo -C.I.P.A.M.E.R.- (1989) plantean que la violencia delictiva
en adolescentes, es predominantemente el resultado de un deficiente proceso de socialización
primaria, entendiendo ésta como una educación familiar incorrecto por la carencia o pobreza de
funciones parentales normativas. Esto implica una relación bilateral entre delincuencia juvenil y
una estructura familiar disfuncional.
En este sentido, la Teoría de las Relaciones Familiares Básicas, sobre la conyugalidad y
la parentalidad, desarrollada por Linares (2007) plantea unas hipótesis a partir de interacciones y
dinámicas relacionales en el seno de la familia en que se podrían encontrar más fácilmente los
trastornos antisociales y la conducta delictiva.
Según dicha teoría, la atmósfera relacional en la familia de origen viene definida
fundamentalmente por dos dimensiones que representan: a) la manera cómo interactúan entre sí
las personas que ejercen las funciones parentales (generalmente, la pareja parental); y b) la
manera como dichas personas tratan a sus hijos. La primera recibe el nombre de Conyugalidad, y
mutuamente. Esto último en la medida en que ambas representan versiones de la nutrición
relacional, entendida respectivamente como amor conyugal y amor parental.
Una buena acomodación del individuo en la sociedad es fundamental para la
supervivencia del mismo. Hay que mencionar que además que el éxito de esta buena
acomodación es responsabilidad de los padres, puesto que son ellos quienes exigen la
implementación adecuada de protección y normatividad. Pero, eventualmente, una y otra pueden
fracasar, tanto por defecto como por exceso. La personalidad del niño podrá, entonces, acusar las
consecuencias negativas (Linares, 1996).
Así pues, todo lo anterior reafirma la propuesta de Henggeler y cols. (1998) que afirma
que si tanto el control paterno como el afecto son bajos nos hallaríamos ante padres indiferentes
y poco implicados en la educación de sus hijos. Por tanto, el resultado más probable de esta
situación sería niños con graves déficit en su desarrollo cognitivo y social y con problemas para
la interacción humana. De igual forma, esto se puede articular con el punto de vista de Goldbeter
(1999), quien define la triangulación como la implicación disfuncional de los hijos en la
resolución de los problemas relacionales de los padres; lo cual se entendería como la afectación
negativa a la que se ven expuestos los hijos cuando hay problemas en la relación entre sus
padres. Concluyendo entonces que este tipo de familias es mucho más propenso a desarrollar
jóvenes con conductas delictivas.
Otro aspecto a tener en cuenta para comprender los comportamientos delictivos tiene que
ver con el contexto social, por lo cual es importante resaltar como para el adolescente, el grupo
de pares es el mecanismo que le permite salir del ámbito familiar e ingresar al ámbito social de
una forma adecuada y de cierta manera protegida, ya que el grupo se convierte en un espacio en
que puede actuar y reflexionar, tanto que le da al joven una sensación de seguridad y de
Por ello es significativo señalar que en la adolescencia se conforma lo que se ha llamado
la red social personal, como aquella que brinda soporte al joven y con la que el joven se
construye permanentemente. Además, la red conforma una experiencia coherente en tiempo y
espacio que constituye la identidad de un individuo en la interacción con familiares, amigos y
pares, que a su vez forman una red significativa en el individuo, acompañándolo a lo largo de su
proceso (Sluzki, 1998).
Así pues el individuo pasa del limitado mundo del sistema familiar y de las relaciones
con los padres a situarse en las relaciones con otros iguales que reafirman y reconstruyen lo que
es el mismo y se influyen mutuamente ya que se construye identidad en tanto existen otros
(Hernández, 2004).
Por otra parte la identidad juega un papel relevante en tanto que las personas construyen
su identidad a través de interacciones sociales, las cuales están influidas por los significados que
se le dan a la realidad, es decir, las personas, como seres sociales, otorgan un significado a las
cosas o situaciones que observan o viven, influidas por la forma de ver o definir las cosas por
parte de otras personas (Burr citado por Flores, 2010).
Por tanto es relevante pensar como los significados se dan a partir de la interacción social,
que a su vez crea identidad en las personas a medida que se vinculan mas en un sistema que de
una u otra forma crea y estructura sistemas de creencias o significación, según Hernández (2009)
los sistemas de creencias son procesos a través de los cuales los humanos le damos sentido a la
experiencia vivida o por vivir. Esos procesos adquieren la forma de creencias, mitos y epistemes
que se convierten en marcos de referencia para organizar la vida subjetiva y la interacción, en
correspondencia con diversas “lógicas” de sentido.
Es por ello que Minuchin (1977) establece que el contexto influye directamente sobre el
individuos. En ese orden de ideas es inevitable pensar que este tipo de influencia del contexto
social va destinada por medio de relaciones de poder que según Hernández (2007) es una acción
que rebota sobre otra suministrando poder o dominio sobre una persona, añade que esta relación
de poder es un modo de acción que se ejerce sobre acciones; una acción sobre otra acción ya
existente, y que puede surgir en el presente o en el futuro, y agrega que la creencia de que “uno
tiene el poder” es un mito que se auto convalida, pues quien ambiciona una abstracción mítica, se
vuelve insaciable y capaz de cualquier manipulación, con tal de aumentar y mantener aquello
que el entorno cultural le ayuda a cosificar, al darle un estatus de realidad a ciertos símbolos de
poder (Bateson y Batenson citados por Hernández, 2007).
Marco Interdisciplinar
Es importante tener en cuenta otras disciplinas que ayudan a entender el problema de
investigación, estas aportan conceptos que enriquecen la forma en que se aborda la problemática,
por lo tanto, es fundamental considerar las comprensiones que existen alrededor del fenómeno
del sicariato, este al ser un fenómeno tan amplio y complejo, será retomado desde la conducta
delictiva, el homicidio y el sicariato como tal.
El sicariato es un fenómeno complejo que involucra diferentes áreas de lo humano
partiendo tanto de lo histórico, como lo cultural, en ese orden de ideas es preciso ampliar la
comprensión del sicariato desde diferentes disciplinas que aportan a la investigación
conocimientos y perspectivas que la enriquecen y nutren, en ese sentido el fenómeno será
contemplado desde su comienzo, partiendo de las diferentes comprensiones que se tienen de la
conducta delictiva o delito, siguiendo con aportes encaminados al homicidio y finalmente al
sicariato como principal foco a explorar para iniciar se determinaran que son las conductas
Para ello la antropología criminal ha considerado que los comportamientos delictivos
están sustentados por la historia de la sociedad, incluso se podría deducir que gran parte de la
evolución de la cultura se ha dado por los mismos (Choza, 2010). A su vez la criminalística
contempla el delito no sólo como un comportamiento individual, sino, sobre todo, como una
problemática social y comunitaria, entendiendo esta en las ciencias sociales de acuerdo con su
acepción originaria, con su carga de enigma y relativismo Berducido (s.f.). En otras palabras, el
entorno tiene cierta predisposición para algunas conductas delictivas o criminales. En relación a
lo planteado anteriormente lasociología también identifica el comportamiento delictivo como
una conducta desviada, ya que va en contra de las reglas regidas en cada cultura y las leyes que
rigen una sociedad. Así pues, no toda conducta desviada es un delito, por ende, si una conducta
es un delito está determinado de una sociedad a otra (Pérez, 2012). Siguiendo esta idea, Souza y
Miller (2012) desde la criminología, contemplan factores ambientales y añaden la importancia
del contexto familiar en la iniciación de una conducta homicida, además de esto la perspectiva
criminológica ofrece una explicación más amplia a factores económicos dando a conocer
características motivacionales y de personalidad.
Partiendo de las comprensiones dadas anteriormente, cabe resaltar que las conductas
delictivas se encuentras directamente relacionadas con el ámbito o contexto social en el cual cada
individuo se encuentra enmarcado, estas conductas delictivas o delitos si bien son esclarecidas,
no dan cuenta específicamente de delitos de tipo homicidas, por lo cual es conveniente indagar el
termino de homicidio.
Pues bien, la antropología es la primera en hablar sobre el homicidio y nos lleva al primer
asesinato de la historia conocida, el de Caín y Abel, probablemente, el texto más clásico de la
cultura occidental, que relata el primer crimen acontecido en el planeta, y el comienzo de la
ya que como bien menciona: “no pocas veces la mitología de los pueblos occidentales vincula el
origen de la ciudad con un crimen originario, como el que Rómulo perpetra sobre su hermano
Remo durante la fundación de Roma, o como el de Teseo sobre su padre en la fundación de
Atenas. Por eso la mitología y la etnografía son unas de las principales fuentes para el análisis y
la teoría del crimen” (p.122).
Por otro lado, Choza (2010) en su texto sobre antropología criminal explica que el matar
siempre es un acto con una dimensión religiosa, algo que coloca al asesino frente a lo sagrado,
no sólo porque le sitúa como principal actor del sacrificio originario (Adán y Eva), sino también
porque le pone en el nivel de lo sagrado, en el del que dispone de la vida, lo cual es más de lo
que el hombre puede soportar Pascual (2007) bien complementa esta expresión desde la ética
mencionando que no es admisible sacrificar la vida de un inocente bajo ninguna circunstancia y
no es permisible acabar deliberadamente con la vida de alguien más, ya que aunque la vida es el
bien más frágil y negociado por el hombre también es el más valioso. Por ello el homicidio
conlleva elevar al hombre sobre lo más importante para el mismo. Cabe aclarar que cuando
Choza (2010) habla de una dimensión religiosa no hace referencia a la clásica concepción de
iglesia sino a aquellas sensaciones primigenias que hacen parte del hombre y le dominan. Bien
menciona que los ideales que han llevado siempre a los hombres a matar a sus semejantes han
sido la ambición, la venganza, el odio, los celos, la riqueza, el poder, y alguno más.
Ahora bien, tanto Prieto (2008) como Galiani y Jaitman (2014) desde la antropología y la
economía respectivamente asumen la posición de que se puede explicar la mente homicida
guiada por impulsos sexuales, incestuosos o de otro tipo generalmente reprimidos pero que estos
son difícilmente perceptibles y puede que resulte más fácil explicar este fenómeno desde hechos
perceptibles que son socialmente asumidos y representados simbólicamente, los cuales todo el