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La gubernamentalidad a través del estudio del Programa ADAM (Áreas de Desarrollo Alternativo Municipal) en el departamento del Putumayo

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La Gubernamentalidad a través del estudio del

Programa ADAM (Áreas de Desarrollo Alternativo

M unicipal) en el departamento del Putumayo

M onografía de grado realizada por:

Carmen Helena López Vera

Dirigida por la docente:

Nadia Rodríguez

Programa de Sociología

Escuela de Ciencias Humanas

Universidad del Rosario

(3)

3

Tabla de Contenido

Agradecimientos

... 4

Introducción.

... 5

1. M ARCO TEÓRICO M ETODOLÓGICO

... 9

1.1 Herramientas teóricas y conceptuales con las que se analizarán los programas de desarrollo alterativo en el Putumayo

... 9

1.2 M etodología

... 24

2. Desarrollo, Desarrollo alternativo y el Putumayo. Un Contexto inicial

... 27

2.1 Desarrollo

... 27

[image:3.612.104.508.133.698.2]

2.1.1 Proceso Histórico del concepto de Desarrollo en Latinoamérica y el mundo

... 27

2.1.2 El ajuste estructural

... 31

2.2.1 El Putumayo y el cultivo de coca... 33

2.3 Programas de desarrollo alternativo para Colombia

... 35

2.4 Plan Colombia... 37

3. Análisis de estrategias en el contexto de los programas de desarrollo alternativo en el Putumayo 2000 - 2008

... 45

3.1 Aplicación del programa Chemonics.

... 45

3.1.1 La gestión de las ONG’s... 48

3.1.2 Organismos internacionales y el programa Chemonics

... 53

3.1.3 Programa Chemonics: estrategias... 57

3.1.4 Del programa Chemonics al programa ADAM : estrategias de aplicación.

. 61

3.2 Aplicación del programa ADAM en el departamento del Putumayo

... 65

3.2.1 El Plan Colombia y la política de Seguridad Democrática. Contexto del programa ADAM

... 65

3.2.2 Ejes de aplicación del programa ADAM

... 69

Conclusiones del capítulo

... 75

4. Respuesta de los campesinos a los programas

... 80

4.1 La realidad de mi proyecto de investigación: testimonio de una líder campesina y una corta anécdota durante mi viaje al Putumayo

... 80

4.2 Sobre la M esa de Organizaciones Campesinas del Putumayo

... 88

4.3 Percepción y respuesta a la lógica con la que se manejan los programas de desarrollo alternativo en el marco del Plan Colombia... 94

4.4 Regímenes de Representación: Las ideas que tienen los campesinos acerca de los programas de desarrollo alternativo.

... 97

Conclusiones del capítulo

... 100

5. 1 Algunos inconvenientes durante la investigación:... 115

Bibliografía.

... 115

(4)

4

Agradecimientos

Est e es un momento muy emot ivo para mí porque son las últ imas palabras que

escribo en el espacio de est a monografía de pregrado. Para est e moment o ya he

finalizado un t rabajo largo, de varios meses, alrededor del t ema del desarrollo

alt ernat ivo en Colombia. Quiero agradecer a David Rojas exdirect or del programa

de Ant ropología de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario

por haberme most rado el t ema y hacerlo t an int eresant e que decidí volverlo t ema

de mi monografía de grado. David me acompañó como tut or un buen tiempo en el

proceso del t rabajo y me proporcionó el mat erial fundament al de est e. También

quiero dar infinit as gracias a mi t utora Nadia Rodríguez, direct ora del programa de

Sociología de la E.C.H de la Universidad del Rosario, quien me ha acompañado en

est e proceso de la monografía y me ha ent regado su t iempo, dedicación,

compromiso y experiencia; gracias a su mot ivación, la idea de ir al depart ament o

del Put umayo se mat erializó y gracias a est a experiencia enriquecí mi t rabajo y mi

perspect iva hacia el tema de est udio.

En general, quiero agradecer a la Universidad del Rosario, inst it ución de la que m e

sient o muy orgullosa, y a la Escuela de Ciencias Humanas por proporcionarme los

concept os y conocimient os con los que hoy cuent o y gracias a los cuales logro, el

(5)

5

Introducción.

El siguient e t rabajo muest ra las nuevas dinámicas del desarrollo, a t ravés del

est udio de dos programas recient es de desarrollo alt ernat ivo, el caso Chemonics y

el caso ADAM (Áreas de Desarrollo Alt ernat ivo M unicipal)1, en el Putumayo. Se

pregunt a, específicament e, por cuáles son las est rat egias que implement a el

programa ADAM y cómo se conforman las redes de poder que se t ejen en el marco

de los programas de desarrollo alt ernat ivo, en el depart ament o del Put umayo.

Las pregunt as de la invest igación se abordarán según el concepto de

gubernament alidad, sugerido por M . Foucault. Est e concept o, desde Foucault ,

sugiere práct icas mult ifacét icas de gobierno, como la dinámica observada a t ravés

de los programas de desarrollo alt ernat ivo. El concepto es út il para est udiar las

redes de poder que se t ejen en el Put umayo, así como las práct icas de desarrollo,

en la act ualidad. El t rabajo analiza el rol de autoridades de poder como las

agencias int ernacionales, programas y ONG’s operadoras que se han est ablecido

en el Putumayo, como respuest a a los cult ivos de coca.

Lo que pret ende la invest igación es discernir cuáles son las t écnicas de gobierno

que emplea el Est ado en el depart amento del Putumayo, en t érminos de los

concept os que maneja el t rabajo, se pret ende analizar la gubernament alidad del

Est ado colombiano, las t écnicas que emplea para manejar, en est e cont ext o, el

problema de los cult ivos ilícit os en el Putumayo. Según el proceso de invest igación,

consideré pert inent e analizar la t écnica de la nueva gerencia pública. Est a, como se

verá más adelant e en el marco t eórico-met odológico, corresponde a un proceso de

empresarización del est ado, a un proceso en el que la est rat egia es poner en

manos de agent es privados, problemát icas como el cult ivo de ilícit os.

1

(6)

6

El est ado colombiano ha apelado a la creación de convenios con agencias

int ernacionales como la USAID y al cont rato de programas para el desarrollo

alt ernat ivo, como Chemonics y ADAM , que a su vez, operan a t ravés de ONG’s. Est e

proceso de niveles y redes de poder que se t ejen alrededor de est os act ores

mencionados, son el objet o de análisis del t rabajo. Cuál es el impacto que genera

est a t écnica a la que ha apelado el Est ado, qué dice la población objet o de los

programas de desarrollo alt ernat ivo, son pregunt as que se enmarcan en la

gubernament alidad del Est ado.

El problema de est udio se lee desde est e concepto ofrecido por M . Foucault, ya

que, como lo explica Foucault, est e concept o aparece en el moment o en el que el

poder ya no se concent ra en una cabeza, la del Est ado, sino que aparecen una

mult iplicidad de poderes y de t écnicas que se mueven en los t errit orios. De est a

manera, la gubernament alidad se da en un espacio det erminado en el que se

present a el rol de diferent es inst ancias de poder. Asimismo est a concepción del

manejo de poder se t raduce en una gubernament alidad en el sent ido que, las

práct icas del Est ado son un conjunto de t écnicas y práct icas para manejar el

t errit orio. Durant e el t rabajo, la nueva gerencia pública será considerada como una

de est as t écnicas, y los programas de desarrollo son la respuest a a esta t écnica y la

est rat egia utilizada para afront ar el problema de los cult ivos ilícitos en el

Putumayo.

Con base en la invest igación realizada, y t ras analizar las est rat egias de los

programas, se llegó a la afirmación que indica que la est rat egia de apoyar a las

ONG’s como mediadoras y administ radoras de los proyect os sociales de desarrollo

alt ernat ivo, no fue un éxit o, todo lo cont rario. La t écnica del gobierno de

descent ralizar y delegar la función de administ rar y gerenciar los proyect os de

desarrollo alt ernativo a la figura de ONG no most ró result ados sat isfact orios para la

población campesina del Put umayo.

Los campesinos no legit iman la actuación de las ONG’s y, m ás aún, su actuación ha

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7

zona. De ot ro lado, después de est udiar la experiencia del programa Chemonics, se

evidencia que las ONG’s ejecut oras de los programas de desarrollo alt ernat ivo

t uvieron varios inconvenient es con las t areas asignadas. Est o condujo al fracaso y

freno de proyect os como La Plant a de Concent rados Putumayo.

Ot ra de las afirmaciones que sost iene el t rabajo es que lo programas de desarrollo

alt ernat ivo dan más relevancia a los result ados de las met as que hacen ref erencia

al número de hect áreas erradicadas, que al verdadero impacto que puedan

generar en t érminos de desarrollo sost enible para la zona afect ada por ilícit os.

En los informes de los programas de desarrollo alternat ivo analizados, se encuent ra

que se privilegian las est adíst icas y result ados cuant it at ivos de las hect áreas

erradicadas durant e los proyect os. Los programas se cent ran en cumplir unas

met as requeridas lo que, como se ve durant e el t rabajo, conduce a choques con los

campesinos inscrit os en los programas. Est e hecho de privilegiar un número de

hect áreas erradicadas, pone en duda, durant e el t rabajo, la razón social de los

programas.

El t rabajo recoge el punto de vist a de los campesinos, población objet ivo de los

programas, y de los funcionarios y direct ores de los programas. Est o, con el fin de

est udiar y ent ender est as práct icas, roles y redes de poder que se t ejen alrededor

del t ema de los cult ivos de coca en el Put umayo. En general, como ya se mencionó,

se pret ende ent ender, con base en un est udio de caso, las prácticas y est rat egias

en desarrollo, que se llevan a cabo act ualment e y cómo se est án manifest ando en

el cont est o colombiano.

Durant e el primer capít ulo se exponen los concept os t eórico met odológicos que

abarcará el t rabajo. De ahí, en est e capítulo se encont rará el sust ent o t eórico del

t rabajo fundament ado en el concepto de gubernament alidad ‘Government alit y’

que propone Foucault así como ot ros concept os que manejan autores como Rose y

M iller, Escobar, M . Duffield y M aría Clemencia Ramírez. Aut ores que se han

int eresado en el t ema del desarrollo y que son t omados como referencia para

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8

El segundo capít ulo corresponde a un cont ext o. La pret ensión allí es cont ext ualizar

al lect or con las dinámicas globales del desarrollo y con las dinámicas locales del

desarrollo; se dest acan periodos import ant es en la hist oria mundial con base en los

cuales se concibe un discurso de desarrollo y se muest ran algunos momentos en la

historia de Colombia que remit en a procesos de desarrollo e implement ación de

programas de desarrollo. Asimismo se realiza una breve exposición de la historia

del depart ament o colombiano del Putumayo en lo que tiene que ver con el

surgimient o de la economía de la coca y el hecho de que se haya convert ido en

foco de polít icas de gobierno en consecuencia a ser una de las zonas cult ivadoras

de coca más grandes del t errit orio colombiano.

Tant o el t ercer como el cuart o capít ulos corresponden al análisis de los diferent es

documentos, ent revist as y dat os que se recogieron para el t rabajo. Durant e el

t ercer capít ulo se realiza el análisis de Chemonics y de ADAM , programas de

desarrollo alt ernativos concebidos por la USAID con miras hacia la erradicación de

cultivos ilícit os en Colombia. Se exponen elementos de Chemonics que luego se

comparan con ADAM para est ablecer una comparación en lo que se refiere a

cambios de est rat egias y asimismo a cambios en las racionalidades de gobierno con

respect o al desarrollo. a t ravés de la exposición de los programas se pret ende

empezar a t ener nociones de cuáles son las dinámicas act uales del desarrollo y

cómo se comport a Colombia, específicament e el depart ament o del Put umayo,

dent ro de est as dinámicas.

El cuart o capítulo da un giro import ant e con respect o a los demás capít ulos. Al

igual que el t ercero analiza dat os y fuent es recogidas para el t rabajo y, asimismo,

expone el rol del Putumayo frent e a las dinámicas de desarrollo. Est e capítulo

muest ra a la gent e, a los campesinos beneficiarios del programa; pero no los

muest ra det rás de un cuadro est adíst ico ni como un list ado de result ados logrados

ni como un informe final. Est e capítulo es el que más me gust a porque se aleja de

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9

cómo impact an los programas de desarrollo alt ernat ivo la vida de los campesinos

desde una perspect iva de su cot idianidad, de su vida práct ica.

Luego viene la sección de conclusiones donde se realiza una recapitulación del

t rabajo y se expone el final del t rabajo: un análisis acerca de las dinámicas act uales

de desarrollo a nivel global y el impacto que tienen en el nivel local.

1. M ARCO TEÓRICO M ETODOLÓGICO

1.1 Herramientas teóricas y conceptuales con las que se analizarán los programas de

desarrollo alterativo en el Putumayo

En est e capít ulo se expondrán las principales t eorías y herramient as conceptuales con

las que cont ará la invest igación. De igual forma, se dará a conocer el t ipo de

met odología utilizada.

La pret ensión de est e t rabajo es en buena part e ident ificar las redes que se t ejen ent re

dist intos niveles de poder como organismos int ernacionales, ONG’s ejecut oras de

programas de desarrollo alt ernat ivo y el gobierno colombiano, organizaciones

campesinas y la población local. Est as redes t ambién responden a est rat egias de

gobierno que según Foucault se denomina como gubernament alidad, ent endida por el

como el “ ensamblaje conformado por las inst it uciones, procedimientos, análisis y

reflexiones, los cálculos y las t áct icas que permit en el ejercicio de est a forma compleja

de poder, que t iene por objet ivo a la población, como su principal forma de saber la

economía política, y como sus esenciales medios t écnicos los aparat os de seguridad”

(Foucault , 2000: 218).

Lo que significa la ant erior cit a es que la t eoría de poder propuest a por Foucault hace

referencia no a una relación jerárquica, no a un solo poder, sino a una mult iplicidad de

poderes, “ me parece que por poder hay que comprender, primero, la multiplicidad de

las relaciones de fuerza inmanent es y propias del dominio en que se ejercen , y que

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enfrent amientos incesant es las t ransforma, las refuerza, las inviert e; los apoyos que

dichas relaciones de fuerza encuent ran las unas en las ot ras” (Foucault, 1978:112). En

t érminos generales, la pret ensión de Foucault es most rar que el poder se const ruye en

medio de condiciones y circunst ancias hist óricas part iculares; en un espacio y t iempo

det erminados. De acuerdo con est o, el discurso es el inst rument o de poder que sirve

para const ruir subjet ividades ajust adas a dichas condiciones y circunst ancias hist óricas;

el discurso hace referencia a un sist ema de lenguaje que se basa en unas reglas. En la

invest igación que realizan Nikolas Rose y Pet er M iller (Rose y M iller, 1992) acerca de

las est rat egias de gobierno ut ilizadas bajo un modelo liberal y en un Est ado de

bienest ar, se refieren a los distint os tipos de discursos que se manejan en est os

modelos como herramient a que legit ima el poder. Est os discursos se crean de acuerdo

a los int ereses de un grupo que se encuent ra en unas condiciones y circunst ancias

part iculares. Así, el poder se refiere a una mult iplicidad de discursos que t oman lugar

de acuerdo al int erés del ser humano en un moment o det erminado de la hist oria.

En el capít ulo “ Government alit y” de la obra Pow er: Essent ial W orks of Foucault,

1954-1984, con base en la historia a partir del s.XVI Foucault dist ingue las líneas que

permit en definir la concepción act ual de ‘gobierno del Est ado’, o lo que hoy es llamado

como ‘est ruct ura de gobierno’ (Foucault , 2000: 205). Para lograr est o empieza

basándose en la obra El Príncipe de M achiavelo, la cual Foucault dest aca como un

escrit o que da cuent a del art e de gobernar. Lo esencial de est a obra es que se

aproxima a articular una suert e de racionalidad que era int rínseca al art e de gobernar,

que no est aba subordinada a la problemát ica del príncipe y su relación con el

principado, del que era amo y señor. Aquí, el art e de gobernar se encuent ra definido

por una ciert a capacidad del príncipe; est a polít ica que se plant ea en El Príncipe est á

caract erizada por el principio según el cual el príncipe se encont raba en una relación

de singularidad y ext ernalidad hacia su principado. Est o dado que la condición de

príncipe es dada a est e por situaciones ext ernas a su principado, bien sea por herencia

o por conquist a. El vínculo es sint ét ico, en realidad, explica Foucault , el objet ivo final

para lograr ejercer el poder sobre la gent e es proteger su principado y hacer legít imo el

poder por los medios que sea. Se debe, por un lado, ident ificar los peligros que puedan

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fuerzas que permit irán al príncipe asegurar la prot ección de su principado, ent endida

como el vínculo que lo conect a con su t errit orio y sus objet ivos” (Foucault, 2000: 205).

El Príncipe de M aquiavelli es un t rat ado sobre la habilidad del príncipe de mant ener su

principado.

Pero, explica Foucault , las práct icas de gobierno son mult ifacét icas y conciernen a gran

cant idad de personas, el hecho de gobernar concierne, por ejemplo, a la cabeza de una

familia hacia su familia, el superior de un convento hacia su institución, el maest ro

hacia sus est udiant es; de ahí que hay múltiples maneras de gobernar, siendo la

relación del príncipe con el Est ado sólo un modo particular de gobierno y todos est os

ot ros t ipos de gobierno son igualment e int ernos al Est ado o la sociedad y se dan en el

marco del Est ado2.

M ás allá de est as múlt iples formas de gobierno que int eract úan const ant e y

aleat oriament e al int erior del Est ado o la sociedad, hay una forma precisa y especial

que permanece, que es la forma part icular de gobierno que se aplica al Est ado como

un todo y se t rat a del art e de gobernar. Afirma Foucault que el art e de gobernar debe

responder la pregunt a de cómo int roducir la economía, est o es, la correct a manera de

administ rar individuos, bienes, y bienest ar –t ambién económico-. La herramient a

esencial para el est ablecimiento del art e de gobernar, es saber int roducir la economía

en la práct ica polít ica: good governm ent is an ‘ economic government ’ (Foucault , 2000).

De acuerdo con est o, el art e de gobernar se refiere al art e de ejercer poder de acuerdo

al modelo de la economía. En la present e invest igación se t endrá en cuent a est e

enfoque de Foucault , ya que las práct icas est at ales se derivan del paradigma con el

que se maneja act ualment e la gerencia pública.

Es import ant e aclarar, ant es de cont inuar con la explicación sobre la

gubernament alidad, que durant e la invest igación no se t ienen en cuenta las influencias

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de poder de los grupos guerrilleros y paramilit ares. Est o, ya que el concepto de

gubernament alidad cont empla las t écnicas y racionalidades de poder que se ejercen al

interior del Est ado. Aunque los grupos al margen de la ley hist óricament e hayan t enido

una influencia de poder import ant e en el t errit orio del Putumayo, no se cont emplan

est as práct icas y su int eracción con ot ras redes de poder porque lo que int eresa en la

invest igación es observar las est rat egias del Est ado en el marco de la Nueva Gerencia

Pública y según el concepto de gubernament alidad.

Ahora bien, el gobierno, es el gobierno de las cosas (de la economía), y en est e sent ido

se diferencia de la soberanía (Foucault , 2000: 210). De ahí que el gobierno, se refiere a

las t écnicas y racionalidades con las que opera un gobierno para manejar un Est ado.

“ Gobierno es definido como la manera correct a de disponer las cosas no para

sat isfacer el bien común, sino de t al manera que se conduzcan hacia un final que sea

‘convenient e’ para cada una de las cosas que van a ser gobernadas” (Foucault, 2000:

211). El concepto de ‘cosa’, es t omado de La Perriére en el sent ido que ‘cosa’ se refiere

al hombre y su relación con el entorno; según est e aut or, “ el gobierno, es el gobierno

de las cosas” (Foucault, 2000:211). De acuerdo con est a definición, el gobierno se t rat a

de prácticas, lo que lo diferencia de la soberanía.

El gobierno responde a una pluralidad de objet ivos específicos, por lo que tiene varias

finalidades. Para alcanzar est a mult iplicidad de finalidades, las cosas deben est ar

‘dispuest as’ y el t érmino ‘dispuest o’ es de gran import ancia en la medida que,

cont rario a la soberanía que se t rata de obedecer leyes por part e de los hombres, el

gobierno no impone leyes a los hombres, sino que ‘dispone cosas’, est o es, emplea

t áct icas en vez de leyes, o incluso utiliza las leyes como t ácticas, con el objet o de

alcanzar sus finalidades (Foucault, 2000: 211). De acuerdo con est o, el art e de

gobernar se refiere al conjunt o de t écnicas empleadas sobre los hombres para alcanzar

unos objet ivos, el éxit o del gobierno depende de que las finalidades que se propongan

sean alcanzadas a partir de est as práct icas. La finalidad del gobierno reside en las cosas

que maneja y la búsqueda de la perfección e int ensificación de los procesos que dirige;

así como los inst rumentos de gobierno, en vez de ser leyes, vienen a ser un conjunto

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M ercant ilismo como la primera muest ra del art e de gobernar, “ el M ercant ilismo es la

primera muest ra de racionalización del ejercicio del poder como una práct ica de

gobierno; por primera vez con el mercant ilismo vemos el desarrollo del saber sobre el

Est ado que puede ser usado como una t áct ica de gobierno” (Foucault , 2000: 214).

Como se mencionó ant eriorment e, el S.XVIII significó, ent re ot ras cosas, expansión

demográfica, lo que definió el art e de gobernar como una práct ica económica.

(Foucault , 2000: 215). El fenómeno de la población, la realidad que significaba su

expansión, hizo posible dejar de lado el modelo de la familia y reconcent rarse en la

noción de economía. En est e cont ext o la est adíst ica m ost ró que el dominio de la

población envuelve un rango de efect os int rínsecos, agregados, fenómenos

irreduct ibles a la familia, t ales como epidemias, tasas de mort alidad, et c. Finalment e,

la est adíst ica demost ró a t ravés de sus act ividades y herramient as que el crecimient o

de la población t iene efect os económicos específicos; en la medida que para la

est adíst ica es posible cuantificar est os fenómenos específicos, t ambién demost ró que

su especificidad es irreduct ible a la dimensión de la familia. No obst ant e, era imposible

concebir el art e de gobernar, except o sobre el modelo de la familia, en t érminos de la

economía concebida como la administ ración de la familia. En est e sent ido la familia se

convirtió en un inst rument o que daba cuent a del comportamient o de la población

(Foucault , 2000: 216).

El fin últ imo del gobierno lo const ituye la población (Foucault, 2000: 217). El gobierno

realiza campañas e implement a t écnicas para manipular poblaciones. “ la población es

el objet o que el gobierno debe t ener en cuent a en todas sus observaciones y saberes,

en t érminos de ser capaz de gobernar efect ivament e de una manera racional y

concient e” (Foucault, 2000: 217). Est a manera racional y concient e de gobernar hace

referencia a la “ economía política” , la t ransición de un art e hacia una ciencia

const it uida por t écnicas de gobierno. Al est ablecer esto, Foucault lanza su concept o de

gubernament alidad que se refiere precisam ent e a est e conjunto de práct icas de

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En la actualidad exist e una corrient e t eórica que corresponde a la nueva gerencia

pública; para los años de 1990 en un cont ext o de afianzamiento de un modelo

neoliberal, se empezó a dar lugar a un cambio en el rol del gobierno de los países

desarrollados frent e a la sociedad; “ la administ ración pública t radicional había sido

desacredit ada t eóricament e y práct icament e, y la adopción de la nueva gerencia

pública significaba la emergencia de un nuevo paradigma en el sect or público” (Owen,

2003; 1). La t eoría weberiana acerca de la burocracia y la manera de administ rar el

Est ado est aba siendo relegada por un nuevo paradigma que quería darle al Est ado un

caráct er empresarial, est o fundamentado en la necesidad de lo que el aut or brit ánico

Rohdes denomina como las “ 3E’s” , a saber un esfuerzo por implementar la economía,

eficiencia y eficacia del Est ado; algo que según la percepción de muchos t eóricos no

había proveído el Est ado de Bienest ar. Est e nuevo paradigma se enfoca en la gerencia

(managem ent ) del Est ado y en la disgregación de la burocracia pública en agencias

privadas a las que se les paga por los servicios prest ados al Est ado.

Según la perspect iva de Osborne y Gaebler (1992), aut ores nort eamericanos, el

gobierno como se ent iende hoy necesit a ser redefinido hacia un gobierno empresarial;

conciben ent onces diez puntos programát icos de los gobiernos empresariales. Según

los aut ores, a partir de est a lógica de gobierno se logra promover la compet itividad

ent re proveedores de servicios, así como t ambién se ot orga a la población un

empoderamient o en la medida que se genera un mayor cont rol por part e de la

ciudadanía hacia est as agencias, lo que conduce a un aumento de la part icipación

ciudadana. De acuerdo con est o, serían gobiernos que, como lo explica Foucault a

part ir de su concept o sobre la gubernament alización del Est ado, son conducidos por

met as y objet ivos inmediatos, más que por leyes y regulaciones, que conciben al

ciudadano como client e, como un usuario al que se le ofrecen alt ernat ivas a escoger.

Su objet ivo es prevenir problemas ant es de que emerjan, en vez de ofrecer soluciones

est ruct urales que permit an afront arlos y darles solución. Ponen sus esfuerzos en

aument ar el dinero en vez de gast arlo. Tienden a descent ralizar la aut oridad y a

generar una gerencia part icipat iva, más horizont al que jerárquica. En est e cont ext o se

prefieren los mecanismos del mercado a los mecanismos burocrát icos t radicionales.

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los sect ores –públicos, privados y volunt arios- en acciones para resolver sus problemas

comunit arios. De acuerdo con est e últ imo punto es que se hace t ant o énfasis en el

fort alecimient o de la sociedad civil y el capital social, ya que, en virt ud de la

descent ralización de la autoridad, se otorga un empoderamient o de la sociedad civil de

quién es responsabilidad el manejo de problemát icas sociales (Owen, 2003; 3).

De acuerdo a los post ulados que est ablecen Osborne y Gaebler acerca de la

reinvención del Est ado, est os aut ores se inclinan hacia una privat ización de la empresa

pública, reemplazando la burocracia t radicional por un nuevo modelo en el que se da

lugar a una descent ralización de funciones y a la cont rat ación de agencias prest adoras

de servicios. Para est o los autores plant ean la necesidad de t ransformar la cultura de la

administ ración pública en una cult ura de la eficiencia, la eficacia y del alcance de

met as y la obt ención de result ados. Foucault ya había hablado de la

gubernament alización del Est ado y est a t eoría de la Nueva Gerencia Pública responde

a un conjunto de práct icas para la administ ración del Est ado en la medida que propone

una est ruct uración del Est ado concibiéndolo desde una lógica más empresarial, en la

que el rol del est ado pasa de ser única a delegar sus responsabilidades en agencias

privadas que asumen problemát icas públicas.

Est a post ura va a ser important e para analizar los programas y su impacto sobre la

población; est o, ya que las racionalidades polít icas según las cuales operan los

organismos mult ilat erales se ciñen a est os lineamient os propuest os por la Nueva

Gerencia Pública y su necesidad de darle un vuelco a la administ ración pública y

redefinir el Est ado. Será import ant e confrontar est a t eoría con la manera como las

polít icas de desarrollo para la confrontación de los cult ivos ilícitos en el Putumayo han

incidido en la población.

Hast a aquí se ha present ado la perspect iva foucault iana acerca de la

gubernament alidad y los lineamientos por los que se sigue la Nueva Gerencia Pública.

Lo que Foucault denomina como gubernament alización del Est ado se puede ver

manifest ado en la manera como se ha reorganizado la lógica del Est ado. A saber, la

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la hist oria en el que el Est ado se encuent ra operando de acuerdo con una lógica

empresarial, est a forma de gobierno responde, por un lado, a una manera de ejercer

poder horizontalmente y, por ot ro, a una manera económica en la que se emplean

t écnicas para obt ener los result ados esperados sobre la población; dando lugar a una

disgregación del aparato burocrát ico t radicional y facult ando para ofrecer servicios a

problemát icas públicas a agencias privadas especializadas.

A propósito del enfoque foucault iano de gubernament alidad Niklas Rose y Pet er M iller

realizan un análisis sobre el poder polít ico en t érminos de problemát icas de gobierno

en el cont ext o de las democracias liberales avanzadas en las que se vive act ualment e

(Rose y M iller, 1992); las racionalidades polít icas y t écnicas de gobierno son

herramient as que sirven para, desde una perspect iva foucaultiana, realizar el análisis

de los poderes que se ejercen en est as sociedades, est o es, para analizar las redes de

poder que se forman ent re organismos y agencias no gubernament ales y los gobiernos

nacionales. Para el caso que se pret ende analizar en est e t rabajo, est as herramient as

conceptuales serán aplicadas para analizar precisament e aquellas relaciones ent re

organismos no gubernament ales que ejercen poder y se ocupan de problemát icas

públicas y el gobierno colombiano, en el t errit orio del Putumayo. Los aut ores

est ablecen que el debat e polít ico ha girado en t orno a alt ernativas de Est ado ya que se

t iene la imagen del Est ado t radicional como un ent e de excesos, ineficiencias e

injust icias dadas la ineficiencia con que cont ó el Est ado de bienest ar llegados los años

70’s y las injust icias y excesos de los Est ados t ot alit arios. De est a manera, se ha

confiado en el libre mercado y en la sociedad civil como alt ernat ivas para que un

sinnúmero de grupos, organizaciones e individuos puedan int eract uar en libert ad.

Solament e ‘más allá del Est ado’ es posible una vida en sociedad armónica y eficient e:

“ el poder polít ico es act ualmente ejercido por una profusión de diversas alianzas ent re

dist intas aut oridades que t ienen el proyect o de gobernar” (Rose y M iller; 1992: 174).

Con est o, los aut ores se refieren a aquellas autoridades como las asociaciones y

organismos no gubernament ales que se encuentran ejerciendo poder e influencia en

(17)

17

El enfoque de est os aut ores se basa en la t eoría de poder foucault iana específicament e

en el concept o de gubernament alidad que sirve como alt ernat iva analítica de poder

polít ico; para los autores, “ el t érmino gubernament alidad es una manera de pensar y

act uar encarnado en los int entos de las distint as autoridades de conocer y gobernar

[…] se encuent ra ligado a la proliferación de un gran rango de aspect os que part en del

gobierno y de un complejo cuerpo de conocimient os sobre el gobierno” (Rose y M iller;

1992: 174). Siguiendo la perspect iva de Foucault, en el present e lo que es realment e

import ant e no es la dominación de la sociedad por part e del Est ado, sino la

gubernament alización del Estado, refiriéndose con est o al poder que ejercen diversas

autoridades en una sociedad a t ravés de aparat os y est rat egias de gobierno.

Las formas modernas de gobierno se componen de asociaciones o redes formadas

ent re ent idades t radicionalment e const it uidas como polít icas y los proyect os, planes

de aquellas autoridades –económicas, legales, t écnicas- que pret enden administ rar

una sociedad en virt ud de concepciones acerca de lo que es m ejor, más eficient e o más

virt uoso. (Rose y M iller; 1992: 175). Est o se observa en el caso de organismos

mult ilat erales, que a t ravés de ONG’s y program as de desarrollo ejercen un poder de

gobierno al encargarse de problemát icas públicas como los cultivos ilícitos en el

Putumayo a t ravés de est rat egias como el desarrollo alt ernat ivo.

Ahora bien, lo más relevant e de la propuest a de Rose y M iller para el desarrollo de la

present e invest igación son los concept os de Racionalidades políticas y Técnicas de

gobierno. Est as son las herramient as concept uales que ofrecen est os aut ores para el

análisis de dinámicas de gobierno determinadas por Foucault como

gubernament alización del Est ado. Así entonces, la gubernament alización del Est ado t al

como lo han est ablecido los autores, debe ser analizada en t érminos de sus

racionalidades polít icas, que se t rat an de los cambiant es campos discursivos en donde

el ejercicio del poder es concept ualizado y las just ificaciones morales para formas de

ejercer el poder son dadas. “ A t ravés de las Racionalidades polít icas se est ablecen

nociones de las maneras apropiadas de ejercer poder; se est ablecen objet ivos y límit es

de las polít icas, así como concepciones de la manera más apropiada para dist ribuir

(18)

18

las Racionalidades políticas sean la ideología con la que act úan las dist int as

autoridades; se t rat a de los planes fundament ales a part ir de los cuales se ejecut an

proyectos y t áct icas de operación.

Por su part e las Técnicas de gobierno son la respuest a práct ica a aquellas

racionalidades; se t rat a de las t écnicas de operación de las dist int as autoridades: “ son

los proyect os, t écnicas, cálculos, aparatos, document os y procedimientos a t ravés de

los cuales las diversas aut oridades buscan darle efect o a sus ambiciones de gobierno”

(Rose y M iller; 1992: 175). Tant o Racionalidades polít icas como Técnicas de gobierno

son int erdependient es, a t ravés del est udio de ambos concept os es posible entender la

mult iplicidad de redes de poder que se est ablecen act ualment e. Los aut ores a partir de

estos concept os han est udiado las problemát icas de gobierno en las democracias

liberales en la act ualidad; con est os, han profundizado en la influencia de los

movimientos sociales, ONG’s y diversas organizaciones y programas que se consolidan

como foco de poder en la sociedad ejerciendo un gobierno sobre est a. Con base en

est os concept os se pret ende, en la present e invest igación, indagar acerca de est as

redes de poder que se conforman en el Put umayo. Específicament e se pret ende

comprender el impacto de los programas de desarrollo alt ernat ivo, los cuales se

enmarcan en est a gubernament alidad; así como analizar las dinámicas dadas por la

influencia de autoridades de poder como las agencias int ernacionales, programas y

ONG’s operadoras que se han est ablecido en aquel lugar como respuest a al problema

de los cultivos de coca en el marco del Plan Colombia.

Las políticas de desarrollo implement adas en Colombia desde los años cincuent a

pueden leerse desde la perspect iva de Racionalidades políticas y Técnicas de gobierno,

y de igual manera desde el enfoque de gubernament alidad que plant ea Foucault; a

saber, est as polít icas vienen siendo implement adas, desde sus inicios, por redes

t rasnacionales que manejan asunt os públicos, es decir que la dinámica de la Nueva

Gerencia Pública se viene t rabajando de t iempo at rás. Est as redes est án conformadas

por organismos int ernacionales y agencias privadas especializadas en el manejo de

diversas problemát icas como la promoción del desarrollo en los países del Tercer

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19

dist intos niveles de poder que logran un impacto en la población de los t errit orios y

que logran est os impactos a t ravés de est rat egias y t áct icas enfocadas direct ament e

hacia el desarrollo. En el capít ulo que sigue se explicará la genealogía y evolución de

est as polít icas de desarrollo que part ieron de un modelo asist encial para luego

enmarcarse en las nuevas t endencias acerca de la Nueva Gerencia Pública.

Una de las aproximaciones t eóricas acerca del t rat amiento que se le ha dado al t ema

del desarrollo en los países del Tercer M undo en Latinoamérica es la trabajada por

Art uro Escobar. En una de sus obras El Final del Salvaje (1999) Escobar plant ea cómo el

discurso del desarrollo const ituye un Régimen de Represent ación que ha colonizado la

realidad hast a lograr que las sociedades empiecen a preocuparse por la cuest ión de

cómo ‘des-subdesarrollarse’ (Escobar, 1999: 36). El t rabajo de Escobar es relevant e en

el sent ido que, por un lado, realiza un seguimiento de las políticas de desarrollo en

Colombia desde los años cincuent a y por el ot ro, con base en la perspect iva de poder

foucault iana est ablece el concepto de Régimen de Represent ación.

Escobar define los Regímenes de represent ación como “ experiencia históricament e

singular, como la creación de un dominio del pensamient o y de la acción, […] t res ejes

lo definen: las formas de conocimiento que a el se refieren (a t ravés de las cuales llega

a exist ir y es elaborado en objet os, concept os y t eorías), el sist ema de poder que

regula su práctica, y las formas de subjet ividad foment adas por est e discurso (aquellas

por cuyo int erm edio las personas llegan a reconocerse a sí mismas como

‘desarrolladas’ o ‘subdesarrolladas’)” (Escobar, 1999: 42), “ lugares de encuent ro en los

cuales las identidades se const ruyen [...] lugares de encuent ro de los lenguajes del

pasado y del fut uro, lenguajes ext ernos e int ernos, lenguajes propios y ajenos”

(Escobar, 1999: 43). Se puede decir ent onces, que el concepto Regímenes de

Represent ación at añe a la manera como la gent e se piensa a sí misma en un cont ext o

det erminado según las redes de poder por las que se encuent ra influenciada. Est e es

un concepto que toma Escobar de Foucault quien establece que exist e un ent ramado

histórico que es el que explica los sucesos del present e. De acuerdo con est o, los

sujet os involucrados en un event o se encuent ran influenciados por una hist oria; en sus

(20)

20

maneras de represent arse, de verse a sí mismos, de acuerdo a su hist oria por los que

act úan y se comport an. M as adelant e, a lo largo del desarrollo del t rabajo se ilust rará

est e concept o con base en la situación que se vive en el Putumayo bajo la influencia de

los programas de desarrollo alt ernat ivo.

El sueño del desarrollo, como lo denomina Escobar, hacía part e de la coyuntura

histórica de finales de la Segunda Guerra M undial y en poco tiempo consistió en un

discurso legít imo universalment e, Naciones Unidas, en un t ext o que cit a Escobar,

afirmaba que una manera de generar polít icas para el desarrollo de los países

‘subdesarrollados’ consist ía en la reest ruct uración t ot al de las sociedades

subdesarrolladas. Se t rat aba de la volunt ad de t ransformar el mundo según los

objet ivos de prosperidad mat erial y progreso económico. Se dio lugar al diseño y

ejecución de ambiciosos planes de desarrollo por part e de los gobiernos de los países

en vías de desarrollo. Así, en palabras de Escobar, “ la realidad había sido colonizada

por el discurso del desarrollo” (Escobar, 1999: 36). Con est o, Escobar hace referencia al

hecho de que el discurso del desarrollo penet ró en las sociedades propagándose la

idea de que al cont ar con est e, significaría la solución a todos los problemas de est os

países, caract erizados por sus alt os niveles de violencia y pobreza, ent re ot ros. El

Convenio Bret t on Woods fue concebido para promover el desarrollo en los países más

necesit ados y así hacer frent e y erradicar la pobreza mundial, desplegando una serie

de políticas alrededor del mundo que cont enían la solución al subdesarrollo. De ahí

que el discurso del desarrollo empezó a colonizar la realidad de los países.

Escobar analiza el desarrollo como discurso producido históricament e e indaga las

razones por las cuales t antos países comenzaron a rotularse – y ellos mismos a

sent irse- como ‘subdesarrollados’. Aclara est e autor que luego de la segunda

posguerra el problema de cómo desarrollarse em pezó a ser el problema fundament al

para los países del Tercer M undo, somet iendo con mayor frecuencia a sus sociedades

a int ervenciones cada vez más sist emát icas, det alladas y ext ensas. Polít icos y expert os

occident ales empezaron a encont rar problemas comunes ent re África, Asia y América

(21)

21

dominio de pensamient o al que se le llamó desarrollo, de lo que desembocó la

iniciativa por const ruir est rat egias para afront ar est os problemas.

A part ir del concepto de Regímenes de Represent ación se dará explicación a muchas

de las reacciones de los campesinos hacia los programas y de los programas hacia la

población, las cuales se t ejen y desarrollan en el t errit orio del Putumayo. Con base en

las represent aciones que se t ienen de est os t errit orios se crean los programas y

polít icas de desarrollo.

Será de gran import ancia t ener en cuent a a autores como M aría Clemencia Ramírez en

cuant o a lo que ha escrit o sobre la nueva agenda de los organismos multilat erales y a

M ark Duffield, quien explora igualment e, aunque en un cont ext o más amplio, el

proceso y evolución de los organismos mult ilat erales y su gest ión en polít icas para el

desarrollo en países en vías de desarrollo. Ramírez ofrece un est udio sobre las polít icas

de desarrollo implement adas por las agencias int ernacionales para el desarrollo y

organismos multilat erales, y el impact o que est as t uvieron a t ravés del programa

Chemonics en el depart ament o colombiano del Put umayo; programa ant erior al

programa ADAM objet o de la present e invest igación. De igual forma examina cómo las

polít icas de Est ados Unidos (racionalidades políticas) se reflejan en las polít icas

colombianas a t ravés del discurso sobre el desarrollo que manejan los organismos

mult ilat erales como la USAID que tienen ingerencia en los países en vías de desarrollo

a t ravés de programas para el desarrollo. De ahí, su objet ivo es ent ender a qué

responde est e esquema de int ervención en lo que se refiere a su conceptualización.

De acuerdo con la polít ica de Est ados Unidos de lucha cont ra el t errorismo los

objet ivos de la nueva agenda conducen a promover la seguridad global a part ir del

cont rol del conflicto interno regional de los países del t ercer mundo. Se pret ende

promover seguridad ya que la falt a de est a, según los organismos int ernacionales, se

asocia con el subdesarrollo, es decir, el subdesarrollo conlleva a alt os riesgos de

conflicto, supuest o cent ral de las agencias para el desarrollo (Duffield, 2001, 2004). El

gobierno de Est ados Unidos ve al subdesarrollo como fuent e de conflict o, actividad

(22)

22

ent ienden las nuevas guerras, como guerras int ernas que devast an las sociedades y las

devast an en t érminos de desarrollo, est ablece una just ificación y legit imación para la

intervención. Es decir, las nuevas guerras no solament e se dan ent re front eras, sino

que tienden a darse ent re las mismas sociedades lo que debilit a e int errumpe el

desarrollo de los países (Duffield, 2004).

El análisis que realizan M aría Clemencia Ramírez (2006) y M ark Duffield (2001 y 2004)

dest aca la manera como las racionalidades polít icas que sust ent an las políticas de

desarrollo de los países en vías de desarrollo se ciñen a los lineamientos de la Nueva

Gerencia Pública mencionados ant eriorment e, lo que conduce hacia un t rat amiento de

los asuntos públicos según una lógica empresarial. Sobre est e punt o, al implement arse

la política de desarrollo de cort e neoliberal, est o es, la correspondencia ent re una

economía de libre mercado y un tipo part icular de gobierno, según Rose, est a

correspondencia facilit a “ organizar todas las arist as de la política nacional para

permit ir al mercado exist ir y proveer lo necesario para que funcione” (Rose, 1999).

“ Todos los aspect os del comport amient o social son reconceptualizados de acuerdo a

est as líneas económicas –como acciones calculadas emprendidas a t ravés de la

facult ad humana universal de escoger-.” (Rose, 1999). Es decir que la relación del

Est ado con la gent e es de un “ Est ado posibilit ador” que act úa “ a dist ancia” (Rose,

1999); el gobierno regula acciones, pero son la comunidad y la sociedad civil las que

deben responsabilizarse por el desarrollo.

Duffield afirma que en est e cont ext o de las relaciones público-privadas, dadas las

redes t rasnacionales que se implement an en los procesos de globalización, exist e el

gobierno a dist ancia que se compone de un gobierno internacional –a t ravés de ONG’s

y sociedad civil- y una racionalidad política de privat ización. En est e sent ido est e aut or

concibe el desarrollo como una “ t écnica de gobierno, como una manera de ordenar las

relaciones ent re la gent e y los programas para producir un beneficio deseado”

(Duffield, 2004:1050). A est o se refiere la mercantilización de lo político, al hecho de

que la t écnica del desarrollo se remit e a la práct ica de una lógica de mercado que

empezó a implement arse a comienzos de los novent a; Duffield se refiere a la

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23

mercant ilización de lo polít ico y en est e marco explora el papel de las polít icas de

desarrollo que formulan organismos int ernacionales para su ejecución en países en

desarrollo.

La perspect iva del desarrollo como un asunto que ha ent rado en los países de acuerdo

a una lógica de administ ración de los Est ados implement ada según los parámet ros de

la Nueva gerencia pública, no es la única arist a del discurso del desarrollo, ya que el

discurso del desarrollo, como se vio a part ir de Escobar, se empezó a const ruir 50 años

ant es, con ot ras lógicas. Para Duffield se ha present ado una radicalización del

desarrollo, que se refiere a una cuest ión económico-polít ica más allá de una est rat egia

concernient e a un conjunt o de programas para el desarrollo. Con est o, Duffield se

refiere a que la radicalización del desarrollo más allá de ser una racionalidad polít ica de

resolución de conflictos y reconst rucción social, est a es una cuest ión

económico-polít ica que at añe a intereses est rat égicos de los países donant es (Duffield, 2004).

Como lo explica M aría Clemencia Ramírez (2006) con base en su est udio de la Nueva

Agenda de los organismos int ernacionales, en las últ imas décadas el desarrollo se t rat a

de polít icas legit imadas por la necesidad de garant izar la seguridad int ernacional,

reconfirmando el poder y la aut oridad de los Est ados donant es. En est e cont ext o, la

soberanía de los Est ados de países en vías de desarrollo “ queda supeditada a los

mandatos de est as redes y organismos int ernacionales que en det erminado momento

intervienen direct ament e a subsanar las falencias que t ienen los Est ados, según

parámet ros de evaluación est ablecidos por dichas agencias int ernacionales” (Ramírez,

2006: 302). El discurso del desarrollo se radicaliza y envuelve t odo un conjunto de

racionalidades y t áct icas polít icas y económicas que afect an a los países en t érminos

de su soberanía.

Duffield aclara que en t érminos inst itucionales la radicalización del desarrollo ha

logrado gran coherencia en t érminos de const rucción de polít icas lo que la ha llevado a

lograr gran éxit o de impacto en los países en vías de desarrollo. No obst ant e, afirma

que “ est a pret ensión de t ransformar realment e las sociedades ha alcanzado result ados

equivocados e inciert os” (Duffield, 2004: 1050). Esto en la medida que las polít icas de

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24

ha llegado a relegar el papel de los Est ados transformando su soberanía y su

legit imidad. Est a postura de Duffield se va a t ener en cuent a para analizar la gest ión de

las polít icas t rasnacionales en la resolución de las problemát icas de los cultivos ilícit os

en el Put umayo. Se cont emplará el hecho de que la AID es una manera de ent rar en los

Est ados y ejercer soberanía, logrando est o a t ravés de la provisión de soluciones a

problemát icas est at ales. Duffield afirma que “ respect o a la globalización, uno se

enfrent a con el hecho de que la AID nunca est uvo t an cent ralizada” (Duffield, 2001:

12). La unión ent re desarrollo y seguridad como element os que necesit an ser

fort alecidos para t ransformar los Estados y combatir cuerpos socialment e peligrosos

para la comunidad int ernacional, just ificó la urgencia por est a cent ralización, por est e

apoyo para el desarrollo (Duffield, 2001:12).

1.2 M etodología

Est a investigación se pregunta: ¿cuáles son las est rat egias que implement a el

programa ADAM ? y ¿porqué se conforman est as redes de poder que se t ejen en el

marco de los programas de desarrollo alt ernativo en el depart amento del

Putumayo?. Para responder a est as pregunt as, se ut ilizarán dos aproximaciones

met odológicas.

i. Análisis Document al

Análisis de fuent es primarias:

Se est udian documentos primarios de polít ica, nacional e int ernacional, de

inst it uciones privadas y del Est ado con el fin de obt ener información acerca de los

proyect os de sust it ución de cultivos ilícitos en el depart ament o del Put umayo, así

como la manera como int eract úan y operan los organismos int ernacionales con

(25)

25

de caráct er t rasnacional que se est ablecen act ualment e. De igual manera, con base

en document os inst it ucionales, se analizan el esquema de desarrollo alt ernativo

formulado por ADAM , así como las est rat egias para el desarrollo alt ernat ivo que lo

sust ent an, est ablecidas por la agencia int ernacional para el desarrollo alt ernat ivo

del gobierno de Est ados Unidos USAID en concordancia con la agenda de

organismos mult ilat erales como el Banco M undial y el Fondo M onet ario

Int ernacional en lo referent e al t ema del desarrollo. Est o conduce al análisis de la

manera como se relacionan est as est rat egias de gobierno con las políticas del

gobierno nacional actual en el marco del Plan Colombia. Est e est udio permit e

indagar por las caract erísticas de las est rat egias de desarrollo y la conformación de

redes inst itucionales t rasnacionales en el diseño e implement ación de programas

de desarrollo alt ernat ivo.

Ent revist as:

Las opiniones y percepciones de diferent es act ores involucrados en los programas

de desarrollo alt ernat ivo en el depart ament o del Putumayo son est udiadas a t ravés

de ent revist as de pregunt as abiert as alrededor de t emas como: est rat egias de

desarrollo actuales; t ipos de propuest as de desarrollo alt ernat ivo act uales y sus

diferencias con las ant eriores; causas de los fracasos de las pasadas iniciat ivas de

desarrollo en los municipios del Putumayo; caract eríst icas principales de las

poblaciones campesinas y de las ent idades que ejecut an los proyect os en la zona

del Putumayo. Las ent revist as son dirigidas a t res t ipos de actores:

Funcionarios del programa ADAM que t rabajen en Bogot á y en el Putumayo

M iembros del gobierno local y nacional.

Líderes campesinos del depart amento del Putumayo.

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2. Desarrollo, Desarrollo alternativo y el Putumayo. Un Contexto inicial

Durant e est e capít ulo se pret ende most rar brevem ent e la historia de cómo se han

manifest ado las políticas de desarrollo mundialment e y en Colombia. Se most rarán

momentos como el ajust e est ruct ural que llevó a dar un giro de los países, y que dio

pie a la modificación en las est rat egias de desarrollo. Asimismo se t rat ará

específicament e el caso colombiano en cuanto a programas de desarrollo

implement ados en el país hacia los años 50 y luego su t ransición hacia la política

nacional del Plan Colombia. Est e capítulo t ambién abarca una explicación sobre el

depart ament o del Putumayo, región donde se realizó el est udio de los programas de

desarrollo alt ernativo Chemonics y ADAM .

2.1 Desarrollo

2.1.1 Proceso Histórico del concepto de Desarrollo en Latinoamérica y el mundo

Desde la década del cuarent a, en el cont ext o de finales de la Segunda Guerra M undial,

surgió el concepto de desarrollo como el element o esencial para superar la pobreza en

los países necesit ados, surgen organismos mult ilat erales como el Banco M undial y el

Fondo M onet ario Int ernacional en 1944, cuya razón era convert irse en organizaciones

de apoyo económico y est rat égico para los países t ercermundist as. Es ent onces

cuando empiezan a surgir t eorías sobre el desarrollo que post eriorment e se t raducirán

en polít icas adoptadas por los países en vías de est e y por los países adinerados

interesados en impulsar el desarrollo en ot ras regiones. La ideología de est as políticas,

en sus primeros años, fue brindar apoyo económico en forma de programas

asist enciales a los países pobres para que est os t uvieran la posibilidad de comenzar un

desarrollo de acuerdo a los procesos que ya habían vivido los países ahora

desarrollados y así se lograra una relat iva igualdad de condiciones. De est a forma,

est as ayudas se manifest aron mat erialment e en préstamos que hacía el gobierno de

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28

la indust rialización y al fort alecimiento de las economías nacionales mediant e procesos

de modernización e indust rialización.

Para Colombia, Escobar reseña el caso de la M isión Currie que visit ó al país, bajo el

mandato de Ospina Pérez (1946-1950), ent re el 11 de julio y el 5 de noviembre de

1949 con el propósit o de “ formular un programa comprehensivo de desarrollo para el

país” (Escobar, 1986;13). La misión, a cargo de Lauchlin Currie economist a inglés, se

concent ró en financiar proyect os de desarrollo a la indust rialización incent ivando la

modernización en t écnicas y t ecnología para el procesamient o de productos como el

café, por ejemplo. En la época el Est ado desempeñaba un papel prot eccionist a de la

economía, implement ando el modelo de sust it ución de import aciones basado en el

endeudamiento ext erno como mot or indust rial.. En Colombia el auge del café permit ió

consolidar la política prot eccionist a y desarrollar un modelo económico hacia adent ro

(Palacios, 2002; 576 y 577.Kalmanovitz, 2006; 107). Paralelo al café se fueron

pot encializando ot ras indust rias como la t ext il, bananera y el caucho.

Para est a época, la t eoría de la modernización se manifest ó en un discurso sobre el

desarrollo del Tercer M undo que hacía énfasis en ‘producir más’ como sinónimo de

desarrollo. Es decir, los programas que diseñaban Europa y Est ados Unidos t enían

como base un desarrollo de t ipo económico fundament alment e y se buscaba crear

condiciones necesarias para reproducir los rasgos característ icos de las sociedades

avanzadas que se manifest aban en “ alt os niveles de indust rialización y urbanización,

t ecnificación de la agricultura, rápido crecimient o de la producción mat erial y los

niveles de vida, y adopción generalizada de la educación y los valores culturales

modernos” (Escobar, 1999; 34). Naciones Unidas afirmaba que una manera de generar

polít icas para el desarrollo de los países ‘subdesarrollados’ consist ía en la

reest ruct uración t ot al de las sociedades subdesarrolladas; se t rat aba de la volunt ad de

t ransformar el mundo según los objet ivos de prosperidad mat erial y progreso

económico, así como aspect os culturales y de la ment alidad que, según se decía, eran

una de las limit aciones principales para el desarrollo (Escobar, 1999). Al respect o es

pert inent e la frase de Harry Truman pronunciada en su discurso de posesión en 1949:

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29

t rat o justo y democrát ico…Producir más es la clave para la paz y la prosperidad. Y la

clave para producir más es una aplicación mayor y más vigorosa del conocimiento

t écnico y científico moderno” (Truman, 1949).

Las políticas de los organismos multilat erales se basaron en la implement ación de

proyectos de caráct er asist encial a los Est ados de los países del Tercer M undo. Para

est e moment o, en Colombia, comenzaron a desarrollarse indust rias de cada vez mayor

complejidad t ecnológica, como plást icos, pet roquímica, met al-mecánica y automot riz3;

maquinaria de oficina y art es gráficas. Ent re 1961 y 1970 la Alianza para el Progreso, en

el gobierno Kennedy, en Est ados Unidos, ofrece ayuda económica a los países

lat inoamericanos, por medio de agencias mult ilat erales. Se pret endió una

modernización de la infraest ruct ura, libre com ercio y product ividad agrícola. A est a

fase cont ribuyó el Est ado a part ir de polít icas de promoción indust rial y esquemas de

integración económica regional.

Los Est ados se endeudaron con Est ados Unidos con la finalidad de invert ir y mejorar la

infraestruct ura de los países lat inoamericanos. Para 1980, Est ados Unidos haciendo

frent e a su problema de inflación, dada la crisis del pet róleo, impulsó aument os de la

t asa de int erés que llegaron al 20%. Est o repercut ió sobre los crédit os en

Lat inoamérica, provocando la crisis de principios de la década de 1980, cuando

M éxico, Argent ina, Brasil, Cost a Rica y ot ros países, menos Colombia, no lograron

pagar su deuda, lo que se denomina como “ la década perdida” (St iglit z, 2006; 65) o

“ crisis de la deuda”.

Es para est e moment o cuando empiezan a surgir t eorías que buscaban hacer frent e a

la crisis del modelo de Est ado de Bienest ar y que at endieron a las t endencias hacia un

modelo neoliberal. Surgen así ideas acerca de las vent ajas de darle un caráct er

empresarial a los gobiernos y una primacía al rol del mercado por encima del Est ado.

Las t eorías acerca de la necesidad de un “ Ajuste Est ructural” se enmarcan en est e

cont ext o como vía de reorganización del Est ado para hacer frent e al modelo

(30)

30

burocrát ico que había operado hast a el momento y del cual se empezaba a desconfiar

debido a su poca eficacia y su gran costo.

La gran mayoría de Est ados Lat inoamericanos adopt ó los postulados del Consenso de

Washingt on, implement ados en 1989 por la corrient e monet arist a. La finalidad de est a

corrient e apunt aba fundament alment e hacia la no int ervención de los Est ados en la

gest ión del mercado. De acuerdo con Stiglit z (2006), cuando result ó que la ayuda

ext ranjera no daba los frut os esperados, se pensó que la solución est aba en el foment o

de los mercados, y para que est os t uvieran éxit o debía quitarse de en medio la

regulación de los gobiernos. Est o se logró a t ravés de la privat ización y la liberalización,

postulados del Consenso. Est e modelo fue adopt ado en virt ud a las exigencias

económicas de la globalización; los organismos mult ilat erales al formular políticas de

desarrollo para los países en vías de est e y al diseñar paquet es de ayuda para est os

países generan de igual forma unas exigencias hacia quienes obtienen las ayudas. Para

est e caso las exigencias de los organismos multilat erales de los países desarrollados

consist ían en la adopción del modelo de libre mercado a fin de proporcionar el

beneficio de las ayudas. Así ent onces muchos de los Est ados Latinoamericanos se

somet ieron al nuevo modelo de ajust e est ruct ural lo que se manifest ó en la manera de

operacionalizar y ejecut ar sus políticas. No obst ant e, est e modelo t ambién buscaba la

apertura de nuevos mercados para la producción de los países desarrollados; de est o,

se deriva que el modelo no fue implement ado solament e para hacer más eficient e el

proceso de desarrollo de los países del t ercer m undo, sino que respondió a int ereses

polít icos y económicos de los países donant es.

Las políticas de ajust e est ruct ural dieron lugar a un segundo moment o de los

organismos int ernacionales, es decir, en un primer moment o los fundament os del

Banco M undial y el Fondo M onet ario Int ernacional fue apoyar y fort alecer los Est ados

a t ravés de préstamos monet arios para promover capit al y a t ravés de proyect os de

caráct er asist encial; en un segundo moment o, a part ir de las políticas de ajust e

est ruct ural, los fundamentos de est os organismos se inclinaron hacia modelos de

caráct er neoliberal, en los que se le dio una primacía a la gest ión del mercado y se

(31)

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que fundament aban las políticas de desarrollo en los países, se concebían sobre la

base de t eorías para una organización eficaz del Est ado como la Nueva gerencia

Pública.

De acuerdo con los lineamientos de est as nuevas corrient es t eóricas que se inclinaron

a dar una lógica empresarial a la administ ración de los gobiernos, se empieza a ser

relevant e la part icipación del sect or privado en la ejecución de las políticas de

desarrollo acorde con las exigencias de los organismos multilat erales prest adores de

las ayudas. Est a segunda fase (que empieza hacia los años novent a) de los organismos

internacionales es la que est amos viviendo hoy en día y es la que pret ende abordar

est e t rabajo; en los capítulos siguient es se explicará con mayor det alle en qué

consist en, cómo operan –sus t écnicas y racionalidades- y cuáles son sus impact os en el

nivel social.

2.1.2 El ajuste estructural

La hist oria de los organismos int ernacionales de financiación, puede decirse, se divide

en dos fases. La primera fase corresponde a un período en el que su gestión era de

caráct er asist encial hacia los países en vías de desarrollo; y la segunda fase, permeada

por ideas de cort e neoliberal, corresponde a una gest ión bajo los lineamient os del

Consenso de Washingt on, lo que corresponde a un periodo de ajust e est ruct ural. En la

primera fase la ayuda se dest inaba a los Est ados, mient ras que en la segunda las

ayudas se dest inan a programas gest ionados por agencias, ONG’s y compañías

privadas. Dando lugar a una nueva est rat egia de ayuda para el desarrollo que contó

con la part icipación de act ores no est at ales en la resolución de problemas sociales para

el fomento del desarrollo (Duffield, 2001).

Est a est rat egia de part icipación de inst ituciones privadas en asunt os de Est ado se

refiere, en t érminos de Duffield, a una privat ización y mercant ilización de los asuntos

públicos. Es import ant e resalt ar que en un primer moment o las polít icas de cort e

neoliberal, concibieron el desarrollo “ simplement e como una manera de hacer que la

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Referencias

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