5. Las vanguardias: tendencias y
características.
5.1. Las vanguardias: definición y rasgos
comunes.
Europa en la posguerra
La Primera Guerra Mundial había estallado en un clima de triunfalismo y patriotismo en la mayoría de Europa que convirtió las voces opuestas al conflicto en un testimonio marginal. Pero pronto esa euforia quedó sepultada por los acontecimientos. Tras la guerra, los vencedores se ensañaron con los vencidos a través de las condiciones extremadamente duras de los tratados de paz. La consecuencia fue que creció la desconfianza hacia las democracias, así como hacia el sistema capitalista, lo que favoreció la radicalización de la sociedad en torno a dos nuevas ideologías: el comunismo, que se extendió como un virus desde Rusia; y el fascismo, que se alimentó del descontento y la ignorancia de la población y del miedo a la revolución para incrementar su apoyo social.
LAS VANGUARDIAS
El rechazo
violento
del subjetivismo romántico y del realismo tradicional, pilares sobre los que se había asentado gran parte de la literatura anterior, será la nota más destacada de la mayor parte de los experimentos creadores, conocidos con el nombre de movimientos de vanguardia, quese suceden o que
coexisten
en Europa a lo largo de este siglo. Los más destacados serán el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, el creacionismo, el expresionismo y, en especial, el surrealismo.Algunos estos movimientos como el cubismo o el futurismo, se iniciaron muy pronto (1907). Sin embargo, el
apogeo
de los mismos corresponde a los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. Las vanguardias iniciaron sudecadencia
al final de la década de 1920 y desaparecen en las siguientes. Los acontecimientos políticos de los años 30 (regímenes totalitarios, depresión económica) llevan de nuevo a los escritores y artistas a una mayor atención a los problemas humanos, o a un decidido compromiso social y político.En España, las vanguardias contaron con el precedente de un escritor genial, Ramón Gómez de la Serna, defensor incondicional de un
arte deshumanizado
(entendiendo por tal aquel en el que se produce un distanciamiento entre el arte y la vida), y que ejercerá una notable influencia en la literatura posterior (muchas de las imágenes prodigadas por los poetas del 27 tienen una innegable filiación ramoniana).grandes temas literarios
(el amor, la muerte, Dios, el hombre) se desprecian ahora, o sirven de pretexto para alardes de ingenio o el humor.Al despreocuparse de cualquier forma de trascendencia moral, filosófica y política; al alejarse de la vida y perder la referencia humana, la literatura se purificaba y se convertía en una
actividad inmanente
cuya finalidad era ella misma. Ortega Y Gasset se referirá a la imposibilidad de que el arte prescindiera por completo de la realidad y de la vida. Pero ningún movimiento literario o artístico del pasado ignoró de manera tan radical los problemas humanos y el mundo circundante. En estos años, se producirá una estrecha relación de la vanguardia española con la europea, unasincronización
que no se había conocido antes.Por ejemplo, en el creacionismo, se suprimen los signos de puntuación, se construye mediante la yuxtaposición gratuita y caprichosa de imágenes, sin un referente claro y preciso que los motive. Como en las fragmentaciones del cubismo. Se atenúa así la función representativa de la palabra y se acentúan sus
posibilidades
connotativas
. De ahí la proliferación de imágenes dobles o múltiples, muy difundidas más tarde por los poetas del 27. También son frecuentes los caligramas, utilizados por el ultraísmo. En este movimiento se suprime la anécdota, lo narrativo, el discurso lógico, y se da preeminencia a las percepciones fragmentarias. Con las imágenes y lasmetáforas ilógicas
, chocantes, desmesuradas, ligadas casi siempre mundo del cine, o a los adelantos técnicos y, en general, a todo lo que significa modernidad, se pretende una nueva captación del mundo real.Por último, digamos que las vanguardias españolas, pródigas en manifiestos y actividades públicas, pocas veces produjeron
obras valiosas
. Sin embargo tuvieron la virtud de abrir el camino de la experimentación. Su huida de lo convencional, rutinario y trillado, y su afán de novedades, constituyeron un ejemplo obligado a los escritores que entonces se iniciaban en el camino de las letras. Para Jorge Guillén, el ultraísmo es un movimiento fracasado, pero que alimentó, "aunque sea en pequeña parte, una de las másCaracterísticas comunes
Ortega y Gasset lo anunciaba en su libro La deshumanización del arte, en el que calificó la estética de las vanguardias o "arte puro" de "deshumanizada". Según él, sus características primordiales eran:
Arte antipopular (no sólo impopular) y, por tanto, con una vocación muy minoritaria (poetas como J. R. Jiménez tuvieron por lema "A la inmensa minoría"). Desaparecen de la obra de arte todos los elementos humanos (sentimentalismo, etc.).
El arte es concebido como un juego (por lo tanto, intrascendente) que proporciona una placer intelectual (los sentimientos no tienen cabida)
En la obra de arte se habla siempre de realidades contempladas, nunca vividas por el artista (de ahí que el punto de vista sea primordial).
El arte no imita a la vida ni a la realidad, sino que crea objetos reales nuevos a partir de la nada o del vacío absoluto. Si el artista "crea", es lógico que empiece a considerarse como un dios.
En literatura, lo más importante es la imagen (metáforas, símbolos, etc.) y la perspectiva (temas clásicos, por ejemplo, que aparecen vistos de una forma insólita)
Espíritu iconoclasta y rupturista respecto al pasado y a la tradición cultural.
Superioridad del artista frente a la "masa". El artista va encerrándose progresivamente en sí mismo (así aparece el mito de la "torre de marfil" como actitud aislacionista de los artistas. El mejor ejemplo de ello es J. R. Jiménez).
En efecto, de una manera bastante sintonizada con el resto de Europa, en la España del momento se produce una tendencia bastante generalizada a la exploración artística y al alejamiento total del modelo realista burgués.
5.2. Los movimientos de vanguardia:
Expresionismo, Futurismo, Cubismo,
Dadaísmo, Surrealismo.
Las vanguardias, pese a su diversidad, comparten una serie de rasgos comunes que se basan en su rebeldía contra las propuestas anteriores y en la experimentación.
Todos los movimientos comparten también el irracionalismo, que se debe entender como un intento de expresión de las facetas más profundas y recónditas de la mente humana; y el rechazo a las normas, convencionalismos y principios de la creación estética: todo vale en el arte. Esto está en relación con el carácter provocador de las vanguardias, que trata de llamar la atención sobre ese nuevo arte.
Todos parten del rechazo frontal de las manifestaciones artísticas anteriores, especialmente de la literatura burguesa de raíces decimonónicas, tanto de inspiración realista como subjetivista. La creatividad y la originalidad se sitúan por encima de todo. Hay un evidente interés por la experimentación, por la búsqueda de temáticas sorprendentes y de nuevas y llamativas formas de expresión. Por último, también cabe señalar la intención puramente lúdica de muchos de estos movimientos. Los vanguardistas evitan el sentido trascendental; para ellos el arte no debe ser patético ni emotivo en exceso, no debe impregnarse de emociones humanas, debe ser algo autosuficiente. Esta idea entronca con el movimiento novecentista, como también la concepción minoritaria del arte, negado a los gustos burgueses y orientado a las minorías.
Las vanguardias europeas
Uno de los primeros ismos culturales europeos es el futurismo, que tiene su origen en el Manifiesto futurista (1909) del italiano Marinetti. En él se rechaza el pasado y el sentimentalismo, se expresa admiración por las máquinas modernas, y se exalta el nacionalismo y la violencia, bajo la
idea de destrucción radical de todo lo que se considera ajeno a la ideología propuesta, rasgo que constituye un precedente de la ideología fascista posterior. Se pretende conseguir una nueva expresividad mediante la destrucción de la sintaxis, la omisión de signos de puntuación, la eliminación de las imágenes convencionalistas... lo que desembocará en las palabras unidas al azar sin tener en cuenta la lógica.
El dadaísmo (1916) surge en Suiza de la mano del rumano Tristán Tzara, quien cuestionó de forma radical los valores tradicionales establecidos, atacando los principios de la razón. Dadá es un sonido sin significado, que simboliza la negación absoluta, la anarquía y la destrucción. Este movimiento se caracteriza por su constante burla y desprecio sobre el arte tradicional, y por la creación de un método nihilista que dificultara la creación artística y literaria. El Dadaísmo renunciaba al significado, buscando espontaneidad e improvisación.
El cubismo fue la aplicación de técnicas pictóricas en la literatura. Esto. se traduce en textos que se asemejan al “collage” pictórico: se rompe el hilo del discurso, se mezclan fragmentos de escritos de distinta naturaleza, se juega con el tipo de letra con la disposición tipográfica de los versos... Las composiciones más innovadoras fueron los caligramas de Apollinaire, en los que la distribución del texto formaba un dibujo ligado con este.
exterior, y el mundo siempre debe ser expresado tal y como lo percibe el artista en su subjetividad, y no tal y como es en realidad. Ello da lugar a la interpretación del mundo por parte del artista, que condicionado por sus angustias, frustraciones y estado de agitación interior, ofrece una visión deformada de la realidad. Abunda la hipérbole y la deformación grotesca, la reproducción de lo feo, lo sucio o lo absurdo que existe en la realidad, casi siempre en tono sombrío y pesimista. Los temas más comunes del expresionismo son la guerra, el miedo, la pérdida de la identidad individual, la locura y el delirio; aunque también abundan la naturaleza y el amor.
Pero quizá el movimiento que más repercusión y vigencia tuvo fue el surrealismo, que surge como evolución lógica de los anteriores ismos hacia 1924, fecha de la publicación del primer manifiesto surrealista de André Bretón. Este autor francés define el surrealismo como “automatismo psíquico puro mediante el cual se pretende expresar, sea verbalmente, por escrito o de otra manera, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento con ausencia de toda vigilancia ejercida por la razón, fuera de toda preocupación estética o moral.”
Ese irracionalismo, rasgo heredado del dadaísmo (aunque no en forma tan nihilista) es el rasgo que más influencia ha tenido en el arte posterior, tanto en literatura (Lorca, Cernuda, etc. en España, Bretón y Louis Aragon en Francia, etc.) como en pintura (Dalí, Picasso) e incluso en la fotografía (Man Ray) y el cine (Buñuel). El interés por el subconsciente, los sueños, y los mecanismos y procesos mentales no
sometidos a la razón lógica, (todo ello relacionado con el psicoanálisis de Sigmund Freud), supuso una ampliación de los límites de la imaginación y un notable enriquecimiento del lenguaje literario.
Los surrealistas, en su búsqueda del lenguaje en libertad, utilizaron varias técnicas de trabajo. Una es la escritura automática. Según Breton el poeta debe escribir sin premeditación después de conseguir un estado de oscurecimiento mental parecido al de los momentos previos al sueño o al de la hipnosis. Las palabras se deben relacionar por azar, sin tener detrás una voluntad de construir nada, liberando al subconsciente. Otra técnica se denomina cadáveres exquisitos, y se trata de juntar frases, palabras o imágenes de diferentes personas de forma consecutiva, sin saber qué han escrito los anteriores.
5.3. Las vanguardias en España: Creacionismo
y Ultraísmo. Ramón Gómez de la Serna.
EVOLUCIÓN DE LAS "VANGUARDIAS" EN ESPAÑA
El desarrollo histórico de las vanguardias en España es, en esquema, éste:
·1908-1918: Introducción del espíritu vanguardista europeo en España. Ramón Gómez de la Serna.
1918-1925: Ultraísmo y Creacionismo.
·1930-1936: Declive del espíritu vanguardista. Compromiso político del escritor. Clima pre-bélico.
Las resonancias de los movimientos europeos de vanguardia llegaron a España de manera dispersa, durante la segunda década del siglo, sobre todo a través de la labor divulgadora de Ramón Gómez de la Serna, quien desde revistas y tertulias actuó de embajador de las nuevas ideas estéticas. Conviene señalar algunos rasgos propios de la vanguardia española que la diferencian de la europea. Uno de ellos es la actitud menos radical y doctrinaria de los movimientos españoles, lo cual repercutió positivamente en la calidad de las producciones hispánicas. También se aprecia la influencia selectiva de las vanguardias, pues los españoles supieron escoger bien lo realmente valioso que aportaban las vanguardias en cuanto a renovación de la literatura. Por último, los españoles no renegaron del pasado ni de sus manifestaciones artísticas, sino que conciliaron la innovación propia de la vanguardia con la tradición anterior. Las corrientes europeas sufrirán una reelaboración hispánica y serán conocidas aquí con otros nombres.
El creacionismo procede del chileno Vicente Huidobro, cuyas ideas, maduradas en París, serán bien acogidas por los poetas jóvenes como Juan Larrea o Gerardo Diego. Su obra (Altazor, o el viaje en paracaídas) alcanza una gran calidad literaria, a diferencia de la de muchos poetas vanguardistas. Este movimiento eminentemente lírico, basado en el rechazo a la imitación de la realidad, aboga por la creación de la
realidad así como hace la naturaleza con un árbol. Es decir, pretende la creación de un mundo propio que se comprenda dentro de sí mismo y no por su relación con el mundo exterior. El poeta creacionista pasa de mero imitador de la realidad a creador, tal como si fuera Dios. El mundo nuevo creado solo existe en su mente y no es comparable a nada. El poeta inventa nuevas y atrevidas imágenes, metáforas, palabras y relaciones que no guardan conexión alguna con la literatura conocida hasta el momento, se rompe la lógica de la gramática y de la ortografía convencionales, los versos se distribuyen caprichosamente...
y Pedro Garfias, además de Cansinos Assens y de Gerardo Diego.
RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA
Nació en Madrid en 1888 y se licenció en derecho, pero nunca ejerció. Sus aficiones literarias se manifestaron pronto en la revista Prometeo. De 1915 a 1936 mantuvo la tertulia literaria del café Pombo, desde donde difundía las nuevas tendencias europeas. En vísperas de la guerra se marchó a Buenos Aires, donde murió en 1963.
Su ingente obra rompe con las convenciones gracias a su absoluta originalidad, en una forma de entender y crear literatura como un fenómeno que trasciende los propios géneros. Se caracteriza por la visión fragmentaria que escoge rasgos de la realidad y los unifica, de manera que este conjunto de rasgos se convierte en otro objeto o concepto gracias a su particular visión.
A través de la cosificación y de la humanización, ofrece un enfoque subjetivo de las cosas que nos rodean, a las que atribuye rasgos humanos; o bien “cosifica” (aplica rasgos propios de objetos) a las personas. Mediante asociaciones insólitas relaciona la realidad con su propio mundo, y devuelve al lector otra realidad diferente vista desde su prisma personal. El humor resulta una consecuencia del espíritu lúdico que invade su obra, ya que identifica arte con juego.
Cultivo muchos géneros: novelas, ensayos, biografías, teatro (en el que tuvo poco éxito), etc. Pero lo más destacable y
meritorio de Gómez de la Serna es la introducción de las vanguardias europeas en España y la invención de un género literario propio: la greguería.
La greguería es una sentencia ingeniosa y breve en la que el autor reinterpreta la realidad cotidiana de una forma subjetiva y humorística. Él mismo las definió como “metáfora + humor”. Busca la sorpresa, la complicidad, la sonrisa y a veces también la reflexión del lector utilizando muy diversas técnicas literarias, como la asociación visual de dos imágenes: “La luna es el ojo de buey del barco de la noche”; la contraposición paradójica “El fotógrafo nos coloca en la postura más difícil con la pretensión de que salgamos más naturales”; la inversión de una relación lógica: “El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos”, la asociación libre de conceptos “El par de huevos que nos comemos parece que son gemelos, y no son ni primos terceros”, o las tautologías “Lo más importante en la vida es no haber muerto”. Utiliza, para asociar ideas hasta ahora inconcebibles, recursos clásicos como la metáfora, la hipérbole o el símil, y muy especialmente la paronomasia con un fin humorístico: “Un tumulto es un bulto que le suele salir a las multitudes”
En cuanto a sus novelas, refleja en ellas su carácter crítico y sarcástico, en obras como El chalet de las rosas o El torero Caracho. Destacables son también sus novelas eróticas, Senos o La viuda blanca y negra, en algunas de las cuales aparecen como escenario ciudades europeas que había conocido en sus viajes.