LARINGE
La laringe, constituida por cartílagos y ligamentos de forma
exquisitamente adaptada y en equilibrio delicado, movidos por músculos muy sensitivos, es una válvula de tipo esfínter que actúa en la entrada de un fuelle impidiendo que lleguen alimentos a la laringe, regulando la corriente de aire y, en ocasiones, cerrándose para que la presión torácica se eleve con el propósito de despejar las vías aéreas superiores por un esfuerzo expulsivo al abrirse súbitamente la válvula. Sin embargo, la laringe no es un órgano especializado para el habla. Muchos animales cuya laringe es más complicada que la humana carecen de voz; en realidad, el habla depende principalmente del cerebro, el cual regula los músculos respiratorios, faríngeos y bucales. Los pacientes sometidos a laringectomía pueden hablar si aprenden a dilatar la porción superior del esófago, de manera que el aire vibre cuando la columna aérea que proviene de la tráquea pasa por el extremo abierto que no posee ya válvula laríngea.
La laringe está cubierta por los músculos infra-hioideos acintados; éstos en ocasiones no se unen en la línea media, de manera que la laringe está separada de la superficie sólo por la piel y las capas aponeuróticas. Está limitada a los lados por los músculos
esternocleidomastoideos y los grandes vasos del cuello, y la abrazan en la parte inferior los lóbulos de la glándula tiroides. Tapizada en su cara posterior por mucosa faríngea, la laringe forma la pared anterior de la porción laríngea de la faringe, y esta última la separa de la cuarta, la quinta y la sexta vértebras cervicales. Está suspendida del hueso hioides por los músculos y el ligamento tirohioideos, y la unen al cráneo los
músculos estilofaríngeo, glosostafilino y salpingofaríngeo; hacia abajo, las paredes y la cavidad de la laringe se continúan con la tráquea, órgano elástico que permite bastante movimiento vertical a la laringe. La posición de la laringe es más alta al emitir sonidos agudos; en estado de reposo, ocupa sitio relativamente más alto en el niño y en la mujer adulta. Al tragar, la laringe asciende junto con el hueso hioides, al cual se acerca, y también varía su altura al elevar o bajar la barbilla.
En la niñez, la laringe no presenta diferencias según el sexo; durante la pubertad y la adolescencia, la laringe de la mujer crece poco, pero la del varón aumenta en todas sus dimensiones: el diámetro
anteroposterior casi se duplica y sobresale el cartílago tiroides .
(bocado o manzana de Adán), más notable en el varón (donde se dice que se atascó la manzana), efecto que aumenta al reunirse las alas del tiroides, más extensas en el varón, en un ángulo de 90° que sobresale del contorno redondeado del cuello; en cambio, en la mujer la escotadura media es menos abierta y las alas se unen en ángulo de 120°, de modo que la laringe se adapta a la forma cilindrica del cuello. El borde superior de las alas, en el que se inserta la membrana tirohioidea, es algo
convexo, y después se inclina hacia el borde posterior, donde asciende bruscamente formando las astas tiroideas superiores izquierda y derecha. Cuando el cartílago asciende al tragar, la mayor parte de la escotadura media y de la porción convexa del borde pasan por dentro de la herradura del hueso hioides, y la porción restante del borde se adapta debajo del asta mayor del hioides, cuya punta queda contra la base del asta superior del tiroides. En la posición de reposo, las astas superiores del tiroides se proyectan hacia las astas mayores del hioides; sin embargo, pueden pasar entre ellas o por detrás al deglutir, movimiento que es permitido por los ligamentos tirohioideos laterales que unen las puntas de las astas hioideas y tiroideas. El borde posterior de las alas, grueso y redondeado, que se continúa hacia abajo por las astas tiroideas inferiores izquierda y derecha, brinda inserción a muchas fibras musculares faríngeas
longitudinales. Las astas inferiores, cortas y gruesas, se inclinan hacia adentro y adelante, articulándose a manera de tenazas con el cartílago cricoides por virtud de pequeñas carillas articulares planas. El borde inferior de las alas brinda inserción en la línea media al ligamento
cricotiroideo, y en la porción restante, incluyendo el borde anterior del asta inferior, al músculo cricotiroideo. La cara externa de las alas, algo
convexa y fácilmente palpable, presenta la línea oblicua; comienza en el tubérculo tiroideo superior por delante del asta superior y termina por delante del asta inferior, en el tubérculo tiroideo inferior situado en el borde inferior; la cara externa de las láminas brinda inserción a los
músculos tirohioideo, esternotiroideo y constrictor inferior de la faringe. La cara interna, lisa y algo cóncava, cerca del ángulo brinda inserción a los ligamentos tiroepiglótico y tiroaritenoideos superior e inferior, y a los músculos tiroepiglótico y tiroaritenoideos, que separan las porciones anterior e inferior del cartílago de la mucosa laríngea. La mucosa faríngea del seno piriforme tapiza el resto de la cara interna; esto es: la porción posterosuperior.
abajo mira en dirección del vestíbulo laríngeo, donde el cartílago que se estrecha presenta un abultamiento en la línea media, llamado tubérculo de la epiglotis. La porción superior libre y extensa del fibrocartílago presenta una doble curva característica, cóncava transversalmente
viéndolo por detrás, y convexa en sentido vertical. Estas curvas ayudan al cartílago a mantener su forma. La curvatura se torna más notable por la tracción que ejerce en la línea media de la cara anterior el ligamento hioepiglótico, que une la epiglotis al hioides, y por la tracción posterior de los músculos aritenoepiglóticos contenidos en los repliegues homónimos, que se insertan en la mayor parte de los bordes externos del cartílago. El ligamento tiroepiglótico fija el extremo inferior de la epiglotis, delgado y semejante a tallo, a la cara interna del cartílago tiroides por debajo de la escotadura media del mismo.
El cartílago cricoides podría compararse a un anillo de sello; el borde inferior es horizontal; la porción correspondiente al sello, llamada lámina, asciende hacia atrás entre las alas del tiroides; la porción anterior del anillo, denominada arco, se palpa fácilmente en el sujeto vivo
inmediatamente por debajo del cartílago tiroides; es más grueso y saliente que los anillos traqueales subyacentes. Los músculos cricotiroideo y constrictor inferior de la faringe nacen de la cara externa del arco; en el borde superior del mismo se insertan el ligamento cricotiroideo y el músculo cricoaritenoideo lateral, y en el borde inferior el ligamento cricotraqueal. La unión del arco con la lámina se caracteriza por una cresta vertical que posee una carilla circular donde se articula el asta inferior del cartílago tiroides. La lámina presenta una cresta media posterior limitada a los lados por depresiones donde se originan los músculos cricoaritenoideos posteriores; la porción superior de esta cresta brinda una zona de origen tendinoso a las dos bandas musculares que se convierten en la túnica longitudinal del esófago. En el borde superior de la lámina, cerca de su unión con el arco, hay una faceta ovalada donde se articula el cartílago aritenoides. La cara interna del arco y de la lámina del cricoides es lisa y está revestida de mucosa, que se continúa con la traqueal.
Los cartílagos aritenoides, pares, pequeños y en forma de pirámide triangular con base ahuecada, se deslizan sobre las carillas articulares de la lámina del cricoides. Las caras internas, dispuestas una al lado de la otra, están tapizadas de mucosa laríngea. La cara posterior del cartílago aritenoides es curva y aloja la porción transversal del músculo
ariaritenoideo. En la cara anteroexterna de cada aritenoides se observa una cresta transversal, situada entre una fosilla inferior para la cuerda vocal y una fosilla superior que aloja glándulas mucosas. En esta cresta y en el borde posteroexterno adyacente se inserta el músculo
músculos cricoaritenoideos lateral y posterior. En el ángulo anterointerno, aguzado y llamado apófisis interna o vocal, se fija el ligamento
tiroaritenoideo superior. El vértice está orientado hacia atrás y adentro y en relación con el cartílago corniculado.
Los cartílagos corniculados o de Santorini, pequeñas prominencias sobre los aritenoides, y los cartílagos cuneiformes o de Wrisberg,
comparables a varillas de refuerzo en los repliegues aritenoepiglóticos, situados paralelamente a los corniculados y por arriba de los mismos, causan prominencias de la mucosa que ayudan al cierre de la laringe.
Estructura de los cartílagos de la laringe. El tiroides, el cricoides y la mayor parte de los aritenoides están formados por cartílago hialino, pero en edad avanzada experimentan osificación parcial o completa, y en estas circunstancias, es más fácil que ocurra fractura por violencia
externa. La epiglotis, el vértice y la apófisis interna de los aritenoides, y los cartílagos corniculados y cuneiformes son de cartílago elástico y no suelen osificarse.
Articulaciones, membranas y ligamentos de la laringe. Las articulaciones cricotiroideas son diartrosis que permiten al arco del cricoides efectuar un movimiento de balancín, y al cricoides considerado globalmente deslizarse hacia adelante, hacia atrás o verticalmente en relación con el cartílago tiroides. Las articulaciones cricoaritenoideas pertenecen a las artrodias;la superficie del aritenoides es cóncava y la del cricoides es convexa, pero no hay congruencia entre ambas y, sea cual sea la posición del aritenoides, queda en libertad parte de la carilla articular cricoidea y hay espacio para que el aritenoides se deslice e incline en todas las direcciones; estos movimientos sólo son limitados por el ligamento cricoaritenoideo posterior, que impide que en la inspiración forzada el aritenoides se incline demasiado hacia adelante y sea aspirado junto con la cuerda vocal hacia el interior del anillo cricoideo.
La membrana tirohioidea es una lámina elástica ancha que une el borde superior del cartílago tiroides con el hioides, detrás del cual pasa; en la línea media, está en relación con la bolsa serosa de Boyer, que protege a la escotadura media del tiroides. La membrana tirohioidea presenta un engrosamiento en la línea media, llamado ligamento
tirohioideo mediano; hacia atrás, se engruesa en ambos lados formando los ligamentos tirohioideos laterales, situados entre la punta de las astas mayores del hioides y de las astas superiores del tiroides; los ligamentos a menudo presentan los cartílagos tritíceos, del volumen de granos de maíz. La cara externa de la membrana tirohioidea está cubierta por los músculos infrahioideos, y la cara interna guarda relación con la epiglotis y, más hacia atrás, con la porción superoexterna del seno piriforme. La arteria laríngea superior y la rama superior del nervio laríngeo superior atraviesan la membrana y se distribuyen debajo de la mucosa del seno piriforme.
del arco del cricoides y se dispone a manera de tienda de campaña entre las alas del tiroides; está cubierta lateralmente por los músculos crico-tiroideo, cricoaritenoideo lateral y tiroaritenoideo. La parte superior de la tienda está abierta a manera de hendidura; sus bordes, engrosados y llamados ligamentos tiroaritenoideos inferiores, situados entre la apófisis inferior o vocal del aritenoides y el ángulo del tiroides, forman la porción interligamentosa de la glotis; esto es: la luz de la laringe entre las cuerdas vocales inferiores o verdaderas. Por esta hendidura pasa la columna de aire con rapidez y produce vibraciones, de las cuales depende la
fonación. La porción anterior de la membrana cricovocal, llamada
ligamento cricotiroideo, es una formación gruesa, resistente y subcutánea entre los músculos infrahioideos, que une los bordes adyacentes de los cartílagos cricoides y tiroides en la línea media. La membrana está tapizada de mucosa que se continúa por el anillo del cricoides hacia la tráquea.
El ligamento tiroaritenoideo superior (ventricular o vestibular), formación poco precisa incluida en la cuerda vocal superior o falsa, está situado por arriba y paralelamente al ligamento tiroaritenoideo inferior, entre su tubérculo en el aritenoides y el ángulo del tiroides,
inmediatamente por debajo de la escotadura mediana. El ligamento
tiroepiglótico es una prolongación elástica del extremo inferior o vértice de la epiglotis, que une a ésta con el cartílago tiroides entre los ligamentos tiroaritenoideos superiores y la escotadura media. El ligamento
hioepiglótico, débil e infiltrado de grasa. fija la porción media de la epiglotis al borde superior del hueso hioides. El ligamento cricotraqueal une el borde inferior del cartílago cricoides con el primer anillo traqueal, y se continúa con la túnica fibrosa de la tráquea.
Cavidad y mucosa de la laringe. El estrecho laríngeo, situado oblicuamente en la pared anterior de la faringe, tiene forma triangular; la base es el borde libre de la epiglotis y el vértice el intersticio que separa los cartílagos aritenoides. Los lados están formados por los repliegues aritenoepiglóticos, extendidos entre el vértice de los aritenoides y los bordes externos de la epiglotis. Los pliegues o repliegues incluyen los músculos aritenoepiglóticos, y sobresalen inferiormente formando los tubérculos cuneiforme y corniculado sobre los cartílagos
correspondientes.
Tradicionalmente dividimos la laringe en tres sectores, un
usada, y por ser oncológica y quirúrgicamente trascendente.
No obstante lo cual para su descripción y que quede claro, solo para ese fin, dividiremos a la cavidad de la laringe tomando en
consideración sus dos relieves endolaringeos mas importantes esto es: las cuerdas vocales superior e inferior en tres porciones: a saber: porción vestíbular, ventrículo y zona subglótica. El vestíbulo, tapizado de mucosa, está formado hacia adelante por la epiglotis y a los lados por los músculos aritenoepiglóticos y tiroepiglóticos y los ligamentos tiroaritenoideos
superiores: la porción inferior del vestíbulo está protegida por las alas del cartílago tiroides. La pared posterior es sencillamente el pliegue de mucosa que se forma entre los cartílagos aritenoides. El vestíbulo es infundibuliforme; por ello, la resonancia del aire de la cual depende la fonación es óptima en la espiración; en la inspiración, el aire choca más fuertemente con la porción inferior; esta parte, con las cuerdas vocales falsas, experimenta fácilmente lesión: así ocurre, por ejemplo, por la acción de los gases irritantes que producen tumefacción de la mucosa, la cual puede obstruir por completo las vías aéreas y causar asfixia. Durante la deglución, se cierran las vías aéreas en la porción superior del
vestíbulo porque los repliegues aritenoepiglóticos se acortan y los
aritenoides se elevan hacia el tubérculo epiglótico en la línea media de la pared anterior. Las cuernas vocales superiores o falsas, también llamadas repliegues vestibulares o ventriculares, son dos prominencias arqueadas y blandas de mucosa, de color rosa, que se proyectan desde la pared laríngea por virtud de los ligamentos que incluyen: van del ángulo entrante del tiroides hasta los aritenoides; los bordes gruesos y redondeados
presentan glándulas mucosas y están separados por la escotadura interaritenoidea o rímula. Las cuerdas vocales falsas son cóncavas hacia abajo y pueden funcionar como válvulas de salida; se separan bastante durante la respiración, y entonces por el laringoscopio pueden observarse las cuerdas vocales inferiores o verdaderas a través de la rímula. Las cuerdas vocales falsas poseen pocas fibras musculares y carecen de la variedad de movimientos de las cuerdas vocales verdaderas. Ya
señalamos que la irritación de esta zona puede ser mortal.
de chocar con las cuerdas vocales falsas cerradas por virtud de la presión de los músculos de la extremidad superior. La existencia de los sáculos hace pensar que la acción original de las cuerdas vocales falsas era impedir la salida del aire.
Las cuerdas vocales inferiores o verdaderas están situadas entre el ángulo entrante del tiroides y la apófisis interna o vocal de los aritenoides; son dos relieves de mucosa, delgada y de color blanco aperlado, que reviste los ligamentos tiroaritenoideos inferiores; tienen 15 mm de longitud en el varón y 10 mm en la mujer. El borde libre es delgado y la mucosa está íntimamente unida al ligamento tiroaritenoideo inferior, por fuera del cual se inserta el fascículo interno del músculo tiroaritenoideo inferior. La cara superior de las cuerdas vocales forma el suelo del ventrículo
laríngeo, y la cara inferointerna está orientada hacia la zona subglótica. Las vías aéreas están revestidas de epitelio cilindrico ciliado
seudoestratificado; en cambio, la mucosa de las cuerdas vocales
verdaderas, cuya acción consiste en la vibración rápida y en el contacto repetido, posee epitelio escamoso estratificado y no cornificado y carece de glándulas, túnica submucosa y vasos, de donde su color blanco aperlado. Las cuerdas vocales verdaderas y las elevaciones de los aritenoides constituyen la zona glótica. La hendidura sagital que las separa es la glotis, la porción más estrecha de la laringe durante el reposo. Las tres quintas partes anteriores de la glotis se llaman glotis interligamentosa; las dos quintas partes posteriores, entre los aritenoides, se denominan glotis intercartilaginosa. Ambas porciones varían
voluntariamente y de manera refleja según las distintas fases de la respiración, como se describe al hablar de las acciones de los músculos que participan. La tensión, la elasticidad y la rigidez de las cuerdas vocales verdaderas son tres factores importantes y precisos que rigen el tono de la voz; esto es: la velocidad con que vibran las cuerdas vocales y la columna de aire. Desde la voz grave hasta la aguda, las cuerdas
vocales verdaderas se estiran y aumentan su longitud casi en 50 por 100; sin embargo, una banda de caucho debe estirarse a varias veces su longitud para producir los sonidos que puede emitir la laringe humana: la eficiencia del aparato de la fonación depende de la notable disposición del fascículo interno del músculo tiroaritenoideo inferior, por virtud del cual se torna rígido el segmento necesario de la cuerda, y se adelgaza su borde. El aumento y la disminución del volumen de la voz al hablar o cantar dependen de las variaciones de la acción de los músculos torácicos y abdominales, que modifica la amplitud de las vibraciones; sin embargo, sea cual sea el volumen. la glotis permanece relativamente estrecha, de manera que "ahorra aire" .
La zona subglótica o infraglótica de la laringe se extiende entre el borde libre de las cuerdas vocales verdaderas y se continúa con la tráquea en el borde inferior del cartílago cricoides.
estratificado en la porción libre de la epiglotis. los repliegues
aritenoepiglóticos y las cuerdas vocales verdaderas, lo cual permite a estas porciones soportar la fricción; en los demás sitios, la membrana es epitelio "respiratorio" característico (cilindrico ciliado seudopavimentoso) que se continúa con la mucosa traqueal. Hasta la altura de las cuerdas vocales verdaderas, la mucosa es muy sensible y al estimularla se produce tos refleja. Hay abundantes glándulas mucosas en la cara posterior de la epiglotis. en cuyas depresiones se alojan, y en los
repliegues aritenoepiglóticos. alrededor de los cartílagos aritenoides y en la prolongación ascendente del ventrículo laríngeo; producen secreción que lubrica las cuerdas.
Músculos de la laringe y sus acciones. Los músculos extrínsecos fijan la laringe a la base del cráneo, el hioides y el maxilar inferior, o la sujetan al esternón. Participan escasamente en la respiración y la fonación, y desplazan toda la laringe casi en la altura de una vértebra entre la emisión de notas graves y agudas. Los músculos intrínsecos actúan a manera de esfínteres de la laringe y ajustan la glotis.
Los esfínteres son una capa muscular formada por los músculos aritenoepiglótico, tiroepiglótico y parte del tiroaritenoideo. Los encargados de ajustar la glotis son estos: fascículo interno del músculo tiroaritenoideo inferior, músculos cricotiroideo, cricoaritenoideo lateral, cricoaritenoideo posterior y porciones oblicua y transversal de los ariaritenoideos.
El músculo aritenoepiglótico está formado por fascículos incluidos en el repliegue aritenoepiglótico, que unen el vértice del aritenoides con el borde externo de la epiglotis, y que se continúan hacia abajo con el
fascículo oblicuo del músculo ariaritenoideo.
El músculo tiroepiglótico es la porción superior, delgada y triangular de la capa muscular a la cual corresponde el tiroaritenoideo. Comienza por debajo de la escotadura media del cartílago tiroides y va hacia el borde externo de la epiglotis y al interior del repliegue aritenoepiglótico; sus fibras se entrelazan con las del aritenoepiglótico y forman la pared lateral adyacente del ventrículo laríngeo y de su prolongación ascendente.
El músculo tiroaritenoideo, par y cuadrilátero, nace inmediatamente por debajo del músculo tiroepiglótico y por fuera de los ligamentos
tiroaritenoideos superior e inferior; desde aquí, se dirige al borde
posteroexterno y a la apófisis externa o muscular del aritenoides; algunas fibras pasan por detrás del aritenoides y llegan al fascículo transverso del ariaritenoideo; así, con el tiroaritenoideo del lado opuesto forma un
esfínter casi completo.
aritenoides; de esta manera, el orificio superior de la laringe se cierra y adopta la forma de una T.
El plano interno del tiroaritenoideo. llamado fascículo propio de la cuerda vocal o músculo vocal, está formado por las fibras internas
inferiores del tiroaritenoideo; se originan del ángulo entrante del tiroides y de la cara anteroexterna del aritenoides y forman una malla entrelazada que se inserta en el ligamento tiroaritenoideo inferior y en la membrana cricovocal. La contracción de este fascículo separa las cuerdas vocales verdaderas durante la fonación. Valiéndose de la cámara ultrarrápida, se ha advertido que durante la emisión de notas muy agudas se separan segmentos opuestos específicos de las cuerdas vocales, en una distancia que varía según la nota: ello quizá se explique por acción selectiva de algunas fibras del fascículo propio de la cuerda vocal.
El músculo cricotiroideo, par y de forma triangular, nace por su vértice en la cara anteroexterna del arco del cricoides y su base se inserta en el borde inferior del ala y en la cara anterior del asta inferior del
cartílago tiroides. Produce tensión, alargamiento y aducción de las cuerdas vocales verdaderas o actúa como músculo fijador El nervio laríngeo externo que se distribuye en este músculo sigue un trayecto descendente y anterior sobre su cara externa.
El músculo cricoaritenoideo lateral, par, grueso y triangular, que a menudo no puede separarse del tiroaritenoideo y el cricotiroideo. nace en el borde superior del arco del cricoides y se dirige a la parte anterior de la apófisis externa o muscular del cartílago aritenoides. Su acción es
antagónica a la del cricoaritenoideo posterior; tira de la apófisis muscular hacia adelante y abajo, aproximando las cuerdas vocales verdaderas y poniéndolas en relajación.
El músculo cricoaritenoideo posterior, músculo par, tiene gran importancia por ser el único abductor de la cuerda vocal verdadera, de manera que es indispensable para la respiración. Está cubierto de mucosa faríngea; nace de la depresión situada a los lados de la cresta media posterior de la lámina del cricoides y se dirige a la cara posterior de la apófisis externa o muscular del cartílago aritenoides.
Se describen fibras ariaritenoideas; a saber: la porción transversal del músculo ariaritenoideo, llamada también aritenoideo transverso, se fija a la cara posterior de los cartílagos aritenoides; además, la porción
oblicua del músculo ariaritenoideo, llamada asimismo músculo aritenoideo oblicuo, consiste en dos fascículos que nacen de la apófisis externa o muscular del aritenoides y se cruzan hacia atrás para insertarse en el vértice del aritenoides opuesto; muchas fibras se continúan con las del músculo aritenoepiglótico. Las fibras musculares ariaritenoideas están cubiertas de mucosa hacia atrás, y también en la parte anterior, entre los aritenoides. Ambos fascículos acercan los aritenoides y ponen en
aducción las cuerdas vocales verdaderas.
vertebrados inferiores anfibios que primero presentaron pulmones
consistía en cerrar las vías aéreas durante la deglución y al estar bajo el agua. Su función en la producción de sonidos es muy variable; pocos anfibios emiten sonidos; entre ellos, la rana mugidora o toro es la más ruidosa considerando su tamaño; la gama de notas que emite es muy amplia; en cambio, el caballo, que posee laringe bien formada, sólo puede relinchar. En el ser humano, las fibras esfinterianas superiores del orificio superior de la laringe tienen el papel defensivo que al principio las
caracterizaba, y dejan en libertad para la fonación a las fibras inferiores que regulan la glotis; sin embargo, las fibras superiores pueden participar en cierta medida en la emisión de la voz, modificando la porción de la laringe que les corresponde para adaptarse a los cambios de forma de la glotis necesarios para que la voz alcance de las notas más graves a las más agudas; en el ser humano, este mecanismo que consiste en un tubo que varia, origina efectos tan notables como los de un órgano de tubos.
Sin embargo, no se ha dilucidado cabalmente el mecanismo de la emisión de la voz ni el papel exacto de los músculos laríngeos. La laringe varía mucho, incluso durante la emisión de una misma nota por voces semejantes. Antes que ocurran las vibraciones de las cuerdas vocales verdaderas que acompañan al sonido, se advierte aducción en una onda de delante atrás, causada por todos los músculos, excepto los
cricoaritenoi-deos posteriores. I.os tonos graves de escasa frecuencia son producidos por cuerdas vocales relajadas, acortadas y bastante
separadas, aunque menos que en la inspiración. Al ascender en la escala de sonidos, las cuerdas vocales se aproximan y se tornan más tensas y largas, principalmente por contracción de los cricotiroideos; las notas del falsete se producen por acción selectiva del fascículo propio de la cuerda vocal, al pasar el aire por un pequeño segmento anterior, detrás del cual las cuerdas vocales se adosan intimamente. El músculo cricoaritenoideo posterior es el más importante en la laringe, por ser el único que pone en abducción las cuerdas vocales para permitir la respiración. Por su acción, antagoniza a la aducción producida por los demás músculos; sin
embargo, participa en la aducción general al actuar como músculo fijador manteniendo las cuerdas vocales verdaderas tensas y rígidas durante la aducción; además, asegura que ésta sea precisa. Este es un ejemplo más de la acción de fijación que tienen los músculos antagonistas en todo el organismo. En resumen: la laringe posee tres funciones; a saber: formar un esfínter al deglutir, mantener abiertas las vías aéreas y emitir la voz. Todos los músculos contribuyen a la acción de esfínter; esto es: serian constrictores, excepto el cricoaritenoideo posterior; el cricoaritenoideo posterior es el único que abre las vias aéreas; todos los músculos participan en la aducción necesaria para emitir la voz, excepto el
en la fonación de notas graves son más cortas y gruesas.
Considerando que los músculos intrínsecos de la laringe deben efectuar sus ajustes delicados para modular el tono fundándose no en las sensaciones musculares sino en las auditivas, es interesante señalar que el nervio laríngeo superior posee 30 por 100 de fibras sensitivas, y el nervio laríngeo recurrente sólo posee 3 por 100.
En la parálisis unilateral de la laringe por lesión del nervio laríngeo recurrente, conserva su actividad el músculo cricotiroideo, inervado por el nervio laríngeo externo; en consecuencia, hay pocos síntomas, pues la cuerda vocal normal puede experimentar abducción y abrir así las vías aéreas, y también puede ponerse en aducción a través de la linea media para reunirse, durante la fonación, a la del lado opuesto que está
paralizada. En las lesiones benignas del nervio laríngeo recurrente con frecuencia sólo se trastorna el músculo cricoaritenoideo posterior; este hecho se conoce con el nombre de ley de Semon, y quizá dependa de que este músculo es el único abductor entre varios aductores, o de que las fibras nerviosas que se distribuyen en él son de mayor calibre.
Riego sanguíneo. La laringe recibe ramas laríngeas de las arterias tiroideas superior e inferior; la circulación venosa va a las venas yugular interna y braquio-cefálica por las venas tiroideas correspondientes.