Cuando el movimiento estudiantil se disputa el sentido foto etnografía en un ejercicio de comunicación en época de paro
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(2) CUANDO EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL SE DISPUTA EL SENTIDO. FOTO-ETNOGRAFÍA EN UN EJERCICIO DE COMUNICACIÓN EN ÉPOCA DE PARO. YARI NICOLÁS ARIAS LUQUE Tesis presentada para obtener el título de magister en ComunicaciónEducación. DIRECTOR DE TESIS: TOMÁS ANTONIO VÁSQUEZ ARRIETA. UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN MAESTRÍA EN COMUNICACIÓN-EDUCACIÓN LÍNEA COMUNICACIÓN, CULTURA POLÍTICA Y EDUCACIÓN BOGOTÁ DC 2020 2.
(3) NOTA DE ACEPTACION. _______________________________ Tomás Antonio Vásquez Arrieta Director de tesis. _______________________________ Eder Alexander García Dussán Jurado. _______________________________ Jainer León Buitrago Jurado. Acuerdo 19 del Consejo Superior Universitario: “La Universidad Distrital Francisco José de Caldas no se hará responsable por las ideas propuestas en esta tesis”. 3.
(4) AGRADECIMIENTOS Y DEDICATORIA Agradecimientos especiales: A Tomás Vásquez por su guía y dedicación. A Cristian Cartagena por el material sonoro. A los estudiantes movilizados, únicos protagonistas de esta investigación Y al sueño colectivo de construir una universidad a la altura de nuestros sueños de transformación.. Dedicado: A mis hermanas, mi universo entero Y a mis padres, Origen y ejemplo de la terca idea de otro mundo posible. 4.
(5) RESUMEN Después de siete años sin un Paro en la educación superior en Colombia, (el último fue el efectuado como protesta frente a la modificación de la Ley 30, en el 2011) el 11 de octubre del año 2018 se acordó un Paro generalizado en 32 universidades públicas a nivel nacional. Dentro del movimiento estudiantil se convocaban varias plataformas, entre ellas la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior (UNEES) y la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior (ACREES); después de varios encuentros, se redactó un pliego de 10 condiciones básicas para negociar el Paro. El movimiento creó productos comunicativos cuyo objetivo fue dar a conocer, tanto al movimiento estudiantil como a la comunidad nacional los motivos y pormenores del Paro. En esta investigación se estudian y se analizan los productos o formatos comunicativos (performances, pancartas, cantos, consignas) que se crearon con el fin de informar, reflexionar y debatir, desde la óptica de los estudiantes organizados como movimiento, sobre las actividades, logros, propósitos, resultados, dificultades, etc. que se hicieron públicas en el contexto del Paro Nacional estudiantil. Todos estos productos comunicativos son considerados de tipo alternativo y su propósito es suplir las carencias, la proclividad a la desinformación o la parcialización de los denominados grandes medios de comunicación. PALABRAS CLAVES: Paro estudiantil, estrategias comunicativas, medios de comunicación, comunicación popular, disputa de sentido, grandes medios de comunicación, nuevos movimientos sociales, movimiento estudiantil, repertorio de acción, fotografía, registro.. 5.
(6) TABLA DE CONTENIDO RESUMEN. 5. PALABRAS CLAVE. 5. 1. INTRODUCCIÓN. 8. 1.1Formulación del problema. 10. 1.2 Preguntas orientadoras. 10. 1.3 Objetivos. 11. 2. JUSTIFICACIÓN. 12. 3. ANTECEDENTES. 14. 4. MARCO TEÓRICO. 24. 4.1. Nuevo Movimiento Social. 26. 4.2. Comunicación Popular: resistencia y propuesta. 29. 4.3. El mundo como imagen. 34. 5. METODOLOGÍA 5.1. Enfoque metodológico. 43. 5.2. Técnicas de recolección de información. 47. 5.3. Construcción de Instrumentos. 51. 6. HALLAZGOS. 54. 6.1. El Paro es legítimo y necesario. 55. 6.2. El Paro identifica. 59. 6.3. El Paro autónomo busca llamar la atención y ser compartido. 64. 6.4 El Paro propone una disputa. 70. 7. CONCLUSIONES. 72. BIBLIOGRAFÍA. 81 6.
(7) ANEXOS Anexo 1. Matrices de análisis de foto-etnografía. 86. Anexo 2. Apuntes registros sonoros. 128. Anexo 3. Digitalización material físico. 135. 7.
(8) 1. INTRODUCCIÓN Después de varios encuentros y asambleas, en el marco del Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior (ENEES) el 16 de septiembre de 2018, en Florencia Caquetá, y luego de un ejercicio de diagnóstico sobre las problemáticas de la educación superior -en que se veía como principal causa de dichas problemáticas. el. reciente. desfinanciamiento. y. consecuente. precariedad. presupuestal de las Instituciones de Educación Superior (IES) lo que se ve como una gran amenaza a la cobertura y la calidad y, sobre todo, al carácter público de las instituciones- se decidió crear la Unión de Estudiantes de Educación Superior (UNEES) (Colombia Informa, 2018) y publicar el siguiente pliego de exigencias dirigido al actual presidente Iván Duque, y a la, entonces, ministra de educación María Victoria Angulo1: 1. Incremento presupuestal de 4.5 billones de pesos a las IES. 2. Reliquidación de las deudas de los estudiantes con el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (ICETEX) con una tasa real de interés en 0%, condonación para los estudiantes del programa Ser Pilo Paga (SPP), incluyendo a quienes hayan desertado, garantías de permanencia y graduación a los estudiantes que accedieron a dichos créditos. 3. Cambio de modelo en cobro de matrícula de las IES para que no esté basado en el modelo mercantil y usurero. En lo inmediato, el congelamiento de las matrículas de las IES privadas. 4. Aumento del 100% en el presupuesto para el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias), con base en el presupuesto asignado para el año 2018 y cambio en los criterios de medición y asignación de recursos para Colciencias que fortalezca todas las agendas investigativas incluyendo las Humanidades, el Arte y las Ciencias. 5. Plan de pago, a un plazo máximo de 10 años, de la deuda histórica que tiene el Estado con las Universidades Públicas que asciende a más de 16 billones de pesos. 6. Rechazo a la actual forma de constitución y aplicación del Sistema Nacional de Educación Terciaria (SNET), mantenimiento de los recursos del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el respeto por su visión y misión y la conformación de una. 1. Disponible en: https://twitter.com/UneesCol/status/1045546431187161089. 8.
(9) mesa que agrupe varios sectores para la construcción de un modelo de integración al sistema nacional de Educación Superior. 7. Derogación de la Ley 1911 de Financiación Contingente al Ingreso bajo la lógica de la construcción de una nueva regla fiscal que asigne los recursos para las IES públicas y que ajuste el costo de matrículas de las IES privadas. 8. No condicionar a las IES a realizar procesos de acreditación de alta calidad de los programas de manera obligatoria, ésta debe ser de manera voluntaria. En ese sentido derogatoria de la resolución 18583, participación en las reformas a los estatutos internos y planes académicos que cuente con la participación de carácter multi-estamentario y vinculante en los procesos de acreditación y autoevaluación de las IES 9. Derogatoria de la ley 1740 de inspección y vigilancia y del decreto 120 en tanto normativas que cercenan la autonomía universitaria 10. Respeto y Garantías para la movilización, sin represalias en IES públicas y privadas. No ingreso ni intervención de la fuerza pública en general en los campos universitarios. De igual manera tanto ACREES, como otras plataformas y movimientos estudiantiles y de profesores -Como la Federación Nacional de Representantes Estudiantiles FENARES, la Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU, entre otras-, en varias reuniones y encuentros, convergieron en un pliego básico de peticiones que se centra en una modificación presupuestal al funcionamiento universitario, tanto para terminar el semestre y la formalización docente como de rechazo a las políticas que fomenten la financiación a la demanda como Ser Pilo Paga o la Generación E, y la reliquidación de las deudas adquiridas con el ICETEX a tasa real de interés 0%. Así, y después de una multitudinaria movilización el 10 de octubre, se decretó como día límite el 11 de octubre, y ante el la medida insuficiente por parte del Gobierno de asignar 500 mil millones para la educación, se anunció un Paro indefinido en la mayoría de las universidades públicas. Al interior del movimiento, y en el marco del Paro Nacional estudiantil, surgieron varios elementos comunicativos como pancartas, arengas, performances, actos públicos, volantes y folletos que buscan dar a conocer las actividades de las manifestaciones y las problemáticas que 9.
(10) resultan en cada uno de los puntos anteriormente expuestos. En el caso concreto de Bogotá, el Paro fue organizado en su mayoría por estudiantes de las tres universidades públicas más grandes: la Universidad Nacional, sede Bogotá (UN), la Universidad Pedagógica Nacional, sede Bogotá (UPN) y la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (UD). El Paro tuvo varios momentos importantes. Los más notorios fueron la serie de marchas y actividades que se han organizado de manera autónoma e independiente, entre las cuales resaltan: . La primera gran movilización el 10 de octubre con el que se inauguraron las dinámicas de Paro y asamblea permanente.. . Una manifestación nocturna en la Universidad Nacional, convocada bajo el lema de Una Vela por la educación, el 16 de octubre.. . Una segunda movilización el 18 de octubre. . Una movilización en la noche el 19 de octubre, organizada para hacerse con antorchas.. . Otra movilización el 23 de octubre.. . Una marcha de disfraces el 31 de octubre.. . Una gran movilización el 8 de noviembre, en dónde se marchó hacía la calle 11 con autopista norte en Bogotá. . Una marcha convocada para la participación de las familias de los estudiantes el 12 de noviembre.. . Movilización de 15 de noviembre, 29 de noviembre y 13 de diciembre.. Estas actividades masivas estuvieron acompañadas de clases en las calles, conciertos públicos, tomas simbólicas de estaciones de Transmilenio, iglesias, y centros comerciales, así como negociaciones con el gobierno entre las que se resalta una instauración de la mesa de negociación el 22 de Octubre, un acuerdo con los rectores, que desconoce las exigencias de los estudiantes y profesores, el 27 de noviembre, y una interrupción de la mesa de diálogo por parte de los estudiantes que deciden no llevar más diálogos debido a la postura rígida del gobierno Nacional. El 14 de diciembre los representantes del gobierno lograron un acuerdo con los estudiantes. Los acuerdos que contaban entre otras cosas con 4.5 billones de pesos 10.
(11) adicionales al presupuesto del año siguiente, un aumento en porcentaje de inversión hasta el 2022 y otros temas presupuestales(Semana, 2018). Estos fueron socializados hasta finales de Enero de 2019 y se decidió democráticamente reanudar las clases pero continuar la vigilancia en el cumplimiento de los acuerdos. Las movilizaciones estudiantiles se repetirían masivamente -en parte debido al cumplimiento parcial de los acuerdos- en el marco del Paro Nacional de 2019, convocado por las centrales obreras desde el 21 de noviembre; sin embargo, en esta ocasión los estudiantes no serían los principales convocantes y las exigencias de estos, aunque presentes en la agenda de negociación, no son las únicas exigencias para con el gobierno de Duque. El Paro estuvo cruzado también por distintos pronunciamientos, tanto de los encargados políticos de la negociación, como de personalidades que han expresado su apoyo/rechazo al movimiento estudiantil. Estas declaraciones acarrearán reacciones positivas o negativas, tanto de rechazo y contra-argumentación, como de apoyo y difusión, reacciones que, también, se ponen en marcha en los distintos canales, periodísticos y comunicativos, que usan los estudiantes para comunicarse. 1.1. Formulación del problema Así, el problema anteriormente expuesto nos lleva a formular la siguiente pregunta de investigación: ¿De qué manera las formas comunicativas de carácter popular puestas en marcha en el marco del Paro Nacional estudiantil iniciado el 11 de octubre de 2018 y finalizado el 21 de enero de 2019, generan sentido social a los repertorios de acción de estudiantes de la UN, UPN y UD? 1.2. Preguntas orientadoras La pregunta anterior lleva a algunos interrogantes complementarios a saber: 1. ¿A qué referencias aluden los productos comunicativos creados por los estudiantes de las universidades públicas de Bogotá en relación con las metas y propósitos del Paro Nacional de estudiantes y qué referentes se identifican? 2. ¿Qué contenido está presente en los productos comunicativos del movimiento estudiantil respecto de las formas en que los medios masivos de comunicación informan sobre el Paro? 11.
(12) 3. ¿Cuál es la estrategia de comunicación de los principales comités y/o encargados de la creación y difusión de los productos comunicativos estudiantiles y qué canales o métodos son los más usados? 1.3. Objetivos. En este sentido la investigación se organiza en un objetivo general y 4 objetivos específicos a saber: General Analizar y comprender las características y sentidos de las acciones comunicativas de carácter popular creadas por los estudiantes de la UN, UPN y UD en el marco del Paro Nacional iniciado el 11 de octubre de 2018 y finalizado el 21 de enero de 2019 mediante un ejercicio de foto-etnografía de las manifestaciones públicas Específicos: 1. Determinar las metas y propósitos del Paro, comunicados por los estudiantes de las universidades públicas de Bogotá, así como los referentes y sus relaciones con el movimiento estudiantil, que se hacen evidente en los actos en los espacios públicos. 2.. Explicar los sentidos presentes en las formas comunicativas del movimiento. estudiantil respecto a los medios masivos de comunicación y la manera que estos informan y cubren el Paro Nacional. 3. Describir la estrategia de comunicación de los principales comités y /o encargados de la creación y difusión de los productos comunicativos estudiantiles puestos en marcha en manifestaciones y actos públicos 2. JUSTIFICACIÓN La justificación de la investigación se desarrollará en tres momentos: primero reconociendo la disputa inserta en la dinámica de Paro, no solo por el juego de poderes frente a la financiación de la educación superior pública, sino por los sentidos que se ponen en marcha e interactúan en lo que se puede llamar la opinión pública, pasando por la necesidad de estudiar la comunicación que surge de los estudiantes desde una necesidad académica de analizar parte de los repertorios de acción para aportar a futuros debates dentro del movimiento mismo nacional y 12.
(13) regional y, finalmente desde un ejercicio de reconocimiento personal del investigador a la universidad pública, y como un ejercicio de retribuir una suerte de agradecimiento personal Como se mencionó en apartados anteriores, dentro del movimiento estudiantil, y desde las distintas plataformas de organización y participación se reconoce una evidente crisis presupuestal y, en consiguiente se valora democráticamente la necesidad de entrar a Paro para enarbolar una serie de banderas necesarias para la subsistencia de la educación superior de carácter público como derecho. El Paro, en este sentido, se concibe como un método de presión no solo para exigir una reforma al interior del modo de financiamiento y evaluación de las universidades, sino también para replantear el tratamiento de la institucionalidad para con el movimiento y sus repertorios de acción; así cuando se exige “respeto y garantías para la movilización (…) sin represalias” no solo se está pidiendo por la protección a un derecho constitucional consagrado en el artículo 37, aún a sabiendas que para parte opinión pública la movilización está conexa al vandalismo y a problemas de movilidad. Así, el movimiento estudiantil se encuentra ante una confrontación de sentidos y valoraciones, no solo respecto a las exigencias planteadas en el pliego de peticiones, sino ante las formas de ejercer presión, los discursos en las marchas, la participación de terceros, etc. Frente a esto, el movimiento estudiantil organizará, de diversas maneras, las formas de hacer públicas las opiniones, exigencias y posturas que se gestan al interior del movimiento y que riñen, aclaran, concuerdan, critican o apoyan los otros sentidos y valoraciones que se generan en torno al Paro y al movimiento en general. El estudio de estas formas y métodos de comunicación hacen parte del estudio de las formas de gestión y participación del movimiento, y recaerá sobre las formas en que, este movimiento procura proyectar sus argumentos, luchas y repertorios para con la población que no comparte o que no hace parte las banderas del estudiantado. La procura por el análisis de estas formas concretas de acción colectiva, harán parte también de una apuesta por compilar las prácticas propias del movimiento, en un ejercicio de archivo y análisis de datos para construir memoria viva de las luchas, que si bien pueden presentarse cómo coyunturales y específicas de momentos álgidos de organización y movilización no pueden despreciarse en sus aprendizajes y debates que, con seguridad van a volver a aparecer en coyunturas venideras. Así, la organización de la memoria del movimiento estudiantil no es solo una contribución 13.
(14) a los discursos actuales de un sector que dentro de las complejidades propias de los debates y disputas al interior del movimiento, jamás deja de pensarse en los estudiantes que pueden venir después, es, sobre todo una apuesta por contribuir a las organizaciones futuras que tendrán que ver los discursos, las formas, estrategias y aprendizajes con las que en el pasado se organizó el movimiento estudiantil para defender en el futuro la educación pública gratuita y de calidad. Finalmente, no puedo dejar de mencionar la motivación primera de esta investigación que nace desde la condición misma de estudiante de universidad pública (en el pregrado y en el posgrado) del autor. Paso que además de dejar una formación académica con excelentes profesores, deja experiencias y aprendizajes de organización y movilización y esperanza, pero también de agresiones por parte de la fuerza pública, desilusiones y debates que, sin duda, dejan enseñanzas en el marco de pensar y proponer un modelo de educación pública que permita el acceso a los miles de estudiantes que no contaron con la inmensa fortuna de ingresar a la universidad o que estudiaron bajo la amenaza de créditos y préstamos a pagar por muchos años. Así, se reconoce que el compromiso que dejan 7 años como estudiante de educación pública afortunadamente no se pagará en cuotas abusivas como egresado, sino que recae en la defensa argumentada y crítica de un modelo de universidad gratuita y de calidad y, en este caso, en la compilación y análisis de elementos para futuros estudiantes. 3. ANTECEDENTES Del rastreo de antecedentes respecto a la investigación sobre el movimiento estudiantil, resalta la tesis de Luz León Hernández (2018) elaborada en la Maestría en investigación social interdisciplinaria de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, en ella la autora propone una síntesis del movimiento estudiantil a lo largo de la historia buscando describir las acciones colectivas, desde una metodología cualitativa y usando de marco los Nuevos Movimientos Sociales entendiendo la complejidad en la “construcción dinámica de los oponentes, los elementos del estado, los terceros y los medios de comunicación" (León Hernández, 2018, p. 20), en este sentido se resalta el valor teórico de la imaginación y la propuesta de transformación desde la creatividad presente en el movimiento estudiantil que da una nueva relevancia al colectivo y al individuo. Así el ejercicio propuesto por la autora parte de una revisión histórica, remontándose incluso a la nueva granada, 14.
(15) pasando por la hegemonía liberal de la primera mitad del siglo pasado, hasta el frente nacional y el final del siglo xx con la neoliberalización, lo que ha introducido una lucha por la concepción de la educación superior como privilegio y no como derecho. Termina entonces en una evaluación de los repertorios de acción del movimiento estudiantil en el marco de la movilización del 2011. De este último Paro resaltará que, dentro de los repertorios de acción, el movimiento apuntó a ganar apoyo de la ciudadanía y otros sectores que terminaron presionando al gobierno para retirar la reforma a la ley 30 (León Hernández, 2018). Y en este sentido los repertorios de acción para la comunicación se basarán en acciones para procurar la conexión tanto de estudiantes con el movimiento como con ciudadanos en general con las razones del Paro; así dentro de estos repertorios de acción entrará el uso de medios alternativos y redes sociales, aparte del evidente uso de la movilización como repertorio de acción, que además hace uso de repertorios alternativos y diferentes para causar impacto y proponer un mensaje, la autora pondrá como ejemplo el besatón (concentración donde los participantes se besan) o la abrazatón (reunión dónde los participantes se abrazan y, además, buscan abrazar a los policías o transeúntes) como manifestaciones en contra a la estigmatización del movimiento estudiantil. La autora, además, se aventura a categorizar el Paro desde el “repertorio de acción sostenido y consensuado que se organiza para alcanzar un objetivo y por tanto se dispone de su uso hasta, de manera consensuada retirarlo” (León Hernández, 2018, p. 137), y frente a esto aclarar que “el Paro no es sinónimo de claustros vacíos, es todo lo opuesto, son los estudiantes instalados en las universidades en permanente estudio y discusión de las reivindicaciones del momento" (León Hernández, 2018, p. 137). Aparte de otorgar elementos teóricos importantes anteriormente mencionados, la investigación de León Hernández (2018) resalta la importancia de investigaciones de largo aliento, que aporten una visión de la historia del movimiento estudiantil colombiano en tanto pueden servir para crear memoria e identidad; así mismo la autora señala sobre el final de la investigación la pertinencia de pensar un movimiento estudiantil activo y participativo en el contexto en el que se realizó la tesis. Así la participación democrática y activa de la juventud para pensarse, también, la construcción de un escenario de paz.. 15.
(16) Así mismo se encuentra la investigación de David Felipe Bernal Romero (2013) titulada “Construcción de ciudadanía y de identidades colectivas: un análisis de las interacciones comunicativas y acciones colectivas de tres organizaciones juveniles de Bogotá”, escrita en el marco de la Maestría en comunicación-educación de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas en el 2013. Aquí el autor analizará las interacciones comunicativas de tres organizaciones de Suba: Asamblea Estudiantil de Suba, Keskiwe y Guerreros de Guerreros, y, al igual que León Hernández (2018) usando de marco la teoría de los Nuevos movimientos sociales. En esta ocasión Bernal Romero (2013) se pregunta por las formas en que los jóvenes crean ciudadanía desde la identidad, y como esta se relaciona con la defensa de un territorio específico, entendiendo este ejercicio desde la acción colectiva y además construyendo una teoría de la comunicación desde la interacción transversal. Bernal Romero (2013), en su tesis titulada “Construcción de ciudadanía y de identidades colectivas: un análisis de las interacciones comunicativas y acciones colectivas de tres organizaciones juveniles de Bogotá” propone el concepto de identidad colectiva, haciendo referencia a la manera en que un colectivo dota de sentido las acciones y, en consecuencia, crea un nosotros desde la interacción en el movimiento (Bernal Romero, 2013). Esta interacción, que se entiende como comunicación humana, se entenderá desde la reciprocidad necesaria y la puesta en marcha de sentidos Propondrá que, estas acciones presentan una serie de tipificaciones (no excluyentes), ya sea como acciones de tipo reivindicativas, acciones a modificar estructuras mediante el empoderamiento y la influencia en la esfera pública o acciones por fuera de los procedimientos institucionalizados; de esta manera se propone que dichas acciones, en la medida que se proyectan “por fuera” de los colectivos en cuestión, ponen en marcha una forma de reforzar la identidad (Bernal Romero, 2013) y la defensa del territorio, en la medida que apuestan por un intercambio de sentidos y una construcción de tejidos comunicativos. En un rastreo de antecedentes respecto a las investigaciones de Comunicación popular, se encontraron como antecedentes los trabajos de Vespasiano Jaramillo Barón (2017) y Diana Roció Garzón Tovar (2017), que fueron hechas en años anteriores de la Maestría en Comunicación-Educación de la Universidad Distrital. Se resalta, de la primera, su carácter exploratorio de los medios comunitarios de dos 16.
(17) localidades específicas de la ciudad de Bogotá, y así, propone una caracterización desde los objetivos y procedimientos comunicativos para definir la comunicación comunitaria. De la investigación de Garzón Tovar (2017), más específica y desarrollada, se resalta la metodología de investigación y las conclusiones en términos de posibilidades cuando se habla de la comunicación popular. La investigación llevada a cabo por Vespasiano Jaramillo Barón (2017) y presentada para obtener el título de magister en Comunicación, Cultura política y Educación de la Universidad Distrital se plantea como una búsqueda por los medios comunitarios que hacen parte de la Comunicación Alternativa de la localidad de Kennedy en Bogotá. Toma como fundamento el estudio de las teorías de la comunicación y de los medios en su función social. Analiza elementos que parten del modo de producción como tal, de la comunicación con sus medios y prácticas en las esferas del poder, de lo alternativo y de los puntos sobre lo más vivencial y cotidiano como el ejercicio del periodismo, así mismo evalúa el componente ideológico de los medios masivos de comunicación y sus efectos sociales valiéndose de autores como Mauro Wolf o Armand Mattelart y Michele Mattelart. Aun así, su reflexión no se centra en un ejercicio teórico de la Comunicación alternativa, sino en una comparación entre medios hegemónicos y medios alternativos en sus objetivos y bases, y profundiza en los efectos de la comunicación en el cambio social partiendo de la apuesta por la tolerancia y la diversidad cultural, el respeto y la justicia social. Plantea entonces una revisión de los medios Informativo Nueva Castilla, Culture revista, Mi Barrio, Noticonalco en Corabastos, y del colectivo Techotiba (Radio Miseria, A Media Cuadra, El Campanazo, Sumando Voces, El Churrusco, El Capuche, La Polea, La Barriada, etc). Finaliza concluyendo que los medios comunitarios que responden a la comunicación alternativa asumen posturas políticas y un trabajo social, muestran las iniciativas ciudadanas. En un contexto democrático y en una sociedad que apuesta por la paz, es necesaria la presencia de agentes alternos que contribuyan y presionen por la democratización de las comunicaciones. El uso de las redes digitales y virtuales ha ido en aumento y en ese sentido esto ha generado mayor inclusión de grupos de ciudadanos en el mercado de la información. Las circunstancias del país y de Bogotá han mostrado un incremento de medios comunitarios y alternativos, y esto debe aprovecharse por el gobierno para formular políticas claras y decididas de fomento. “la comunicación alternativa debe hacerse notar porque es la única vía 17.
(18) para darle voz a grupos de ciudadanos que han estado perjudicados por la larga guerra interna” (Jaramillo Barón, 2017, p. 76). Así mismo, Diana Rocío Garzón Tovar (2017), en una investigación para obtener el título de magister en Comunicación Educación de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, titulada “Construcción de género a partir de lo popular como propuesta política, incluyente y emancipadora, en organizaciones sociales de Kennedy y Bosa”, evaluará la manera en que lo popular, en cruce con las posturas feministas, apuestan a la subjetividad como reivindicación de la memoria y los derechos de las mujeres y personas diversas, en especial en el caso del Movimiento Popular de Mujeres La sureña y Colectiva Café y Géneros. Concibe lo popular como macro-estructura subjetiva en la medida en que se reivindica el concepto de clase no solo como la posición que se ocupa dentro de la estructura socioeconómica, sino que además se retoman los elementos simbólicos y culturales de discriminación y exclusión social, esto es lo popular como apuesta política e ideológica que nace del reconocimiento de unas condiciones de desigualdad en la distribución de la riqueza, el poder político y la posibilidad de participar, en este caso expresado en acciones concretas desde la educación y la comunicación. Prosigue con una descripción teórica e histórica del feminismo y como se ha planteado acciones reivindicativas y de resistencia en la participación política. La construcción de esto popular, manifestada en una forma de ser y estar de manera distinta, se traduce también en propuestas comunicativas populares como la radio que ha tenido espacio en distintos lugares de difusión como fundaciones, eventos y universidades. Así, la comunicación popular, comunitaria o alternativa se propone injerir en la vida cotidiana dejando de lado la violencia psicológica de los medios masivos que tienden a invisibilizar a los sujetos no normativamente aceptados; esto es una comunicación que se proponga para las mujeres pero que apueste por la liberación y la condición ético-política de dignidad, desde descripciones y relatos de la sociedad que se habita, y así mismo salir de “lo gay” desde el amarillismo y la noticia exótica y discriminadora. Esto es la apuesta de dar voz a quienes no han podido tener voz en los paradigmas clásicos de comunicación, y en ese sentido explicar y cuestionar las relaciones de poder ejercidas en la sociedad y manifestadas en la comunicación. De esta investigación se resalta, además, el diseño metodológico, que parte de un alcance exploratorio explicativo, con enfoque cualitativo dónde se usó la 18.
(19) Investigación Acción Participativa y la etnografía, usando técnicas como la observación, los grupos focales y las entrevistas a profundidad para decantar reflexiones críticas respecto al problema de investigación Sin embargo, se hace necesario resaltar la producción académica respecto a movimientos sociales y estudiantiles que no hacen parte del escenario colombiano, así emergen varias investigaciones que se centraron en el movimiento estudiantil chileno (sobre todo del 2006 y 2011). Resaltan, entonces, las investigaciones de Aguilera (2008), Valderrama (2012), Tricot (2012), Cabalin (2014), Sola-Morales y Rivera. (2015),. Cárdenas. (2016). y. Rodríguez. (2018).. Las. mencionadas. anteriormente proponen un análisis centrado a los modos y formas de comunicación de los estudiantes específicamente en espacios online, siendo estos redes sociales o plataformas tipo blogs. Aguilera (2008) en el documento titulado “Medios de comunicación en Chile, movimientos juveniles y políticas de la visibilidad” analizará las formas en que los medios de comunicación y los estudiantes despliegan estrategias de comunicación con el objetivo de producir significados sobre la realidad y sobre la sociedad (Aguilera Ruiz, 2008). Esto con el fin de ampliar las nociones de democracia y ciudadanía respecto a la noción política de visibilidad, y realizando su investigación respecto a las movilizaciones del año 2006, respecto a tres modos de interacción entre la sociedad y el movimiento estudiantil bajo la obediencia la autenticidad y la negación de la propia voz. De este ejercicio investigativo se puede resaltar el choque que propone el autor entre las asociaciones de los jóvenes con el peligro que se realizaba en la agenda comunicacional y el sentimiento de malestar chileno que se define bajo la invisibilización de los sentidos y significados que presentan los estudiantes en su ejercicio de organización. Al respecto usa el giro que tiene la agenda comunicacional cuando empieza a acompañar el movimiento, sus demandas y luchas para expresar la manera en que “la escena comunicacional se convierte en un analizador central de las luchas por la constitución de las visibilidades, en una doble dimensión hegemónica y contrahegemónica” (Aguilera Ruiz, 2008, p. 63). Y así, propone una serie de estrategia de visibilidad juvenil que entra a disputar esta escena comunicativa mediante una apuesta por construir opinión pública, documentar estilos de vida y formas de ser, y producir y gestionar la cultura presente en el movimiento estudiantil. 19.
(20) De esta misma movilización de 2006, Valderrama (2012) en su texto “Jóvenes, Ciudadanía y Tecnologías de Información y Comunicación. El movimiento estudiantil chileno”, estudia las formas de apropiación masiva de las tecnologías de información y comunicación para acciones de protesta en Chile. Estudia el uso del fotolog (plataforma que funcionaba como una red social y que ya no se encuentra disponible) y el impacto que tuvo en el interior del movimiento estudiantil; encontrando que las principales funciones de la plataforma son de instalar demandas y denunciar el abuso policial, y concibe que este uso es una forma distinta de concebir la participación pública descentrando el poder (Valderrama, 2013). Y así emerge el concepto de “blogosfera” para referirse al espacio de interacción y de confrontación de información externa y de consejos donde se ponen en marcha nuevas relaciones de interconexión y dependencia en formas distintas de identificación mediante avatares y nicknames. “Estudiantes conectados y movilizados: El uso de Facebook en las protestas estudiantiles en Chile” escrito por Cristian Cabalin (2014) propondrá un análisis del uso de Facebook durante las protestas estudiantiles de 2011 para resaltar los logros del movimiento y señalar adversarios de su causa política. Se basa entonces en esta manera peculiar de combinar los recursos tradicionales y la emergencia de recursos nuevos, rechazando la visión del determinismo tecnológico y la causalidad de este respecto a los movimientos sociales. De igual manera, expone la forma en que, el movimiento estudiantil se opone a el “monopolio de realidad representada” que proyectan los medios tradicionales de comunicación a través esta nueva vía de expresión tecnológica. mediante una construcción de sentido como forma de. contrarrestar la hegemonía (Cabalin, 2014, p. 27). Así, la emergencia de mensajes mediáticos, aparte de traducirse en un alza en la popularidad nacional, en el caso concreto de Chile en el 2011, que, a su vez, genera dentro del movimiento, nuevas formas de pertenencia, identidad y discusión. El análisis parte de una serie de categorías aplicadas a varias publicaciones a la página de Facebook, abarcando el contenido de las publicaciones, pero también sus reacciones mediante “me gusta” y mediante comentarios, concibiendo los discursos aquí puestos como practica social de los estudiantes organizados. Llega así a una descripción de “estrategia comunicativa” basada en movilizar adherentes, resaltar apoyos destacados y recordar los adversarios del movimiento.. 20.
(21) Tricot (2012) en su artículo de investigación “Movimiento de estudiantes en Chile: Repertorios de acción colectiva ¿algo nuevo?” se sitúa en el mismo momento del movimiento estudiantil chileno para, desde la visión de los movimientos sociales como actores políticos colectivos, estudiar la manera cómo se muestra ante la sociedad mediante el repertorio, entendiendo este último como concepto cultural y político que dota de significados; de esta manera genera identidad y vínculos de solidaridad hacia adentro y hacia afuera del movimiento en la medida que hace visible el movimiento mediante acciones que transmiten y comunican exigencias. Clasifica entonces los repertorios en manifestación pública y organizada, alteración de orden público y enfrentamientos violentos, y al respecto resalta la presencia de repertorios novedosos que generó apoyo de otros estudiantes y de los chilenos en general, como la besatón, los flashmob, la corrida por la educación, etc. Respecto a este último punto, Sola-Morales & Rivera Gallardo (2015), en su investigación titulada “Las redes sociales como catalizador del movimiento estudiantil chileno en 2011” reflexiona sobre el papel de las redes sociales en el movimiento estudiantil chileno, en la manera que la calle como espacio público entra en disputa en tanto la movilización busca desafiar el orden hegemónico; así el sentido político del movimiento va más allá de un cambio al modelo de ingreso a los colegios y universidades, y el cambio en el funcionamiento de la educación pública (Sola-Morales & Rivera Gallardo, 2015), y se extiende a la reforma de la base misma del sistema educativo y el rol de las universidades en una sociedad democrática. De igual manera entra en la categoría del movimiento estudiantil como Nuevo Movimiento social en tanto pone en marcha una lucha en significado y orientación de sus acciones. Así, identifican un componente identitario cultura que se autodefine como estudiantil en tanto hay pertenencia al sistema educativo, que “al tratarse de una identidad de resistencia su eje principal o marca distintiva es el conflicto o el enfrentamiento” (Sola-Morales & Rivera Gallardo, 2015, p. 44), y que por lo tanto identifica una serie de antagonistas, en esta ocasión el gobierno de turno que sigue políticas neoliberales de precarización de la educación pública. Esta identificación no es estática, pues recibe apoyo y hace referencias a otros grupos sociales como trabajadores, ciudadanos y familias mediante el uso de mensajes de alcance universal como la dignidad, la justicia, los derechos y el futuro del país.. 21.
(22) En el artículo titulado “Representación online del movimiento estudiantil chileno: Reapropiación de noticias en Facebook” por Cárdenas Neira (2016) se investiga la acción política juvenil en Chile, desde los Estudios Críticos del Discurso, en el marco de una serie de publicaciones en Facebook; resalta la relevancia que le da la autora a la investigación en el marco de la vuelta a la democracia en Chile y la manera que esta serie de discursos políticos salen de la marginación y el ocultamiento. Así propone un análisis sobre los usos discursivos en Facebook en el 2011 procurando develar esquemas ideológicos, identitarios y epistémicos sin perder de vista que “los estudiantes se posicionan públicamente como agentes discursivos con capacidad de incidir en espacios simultáneas de actuación y significación: las calles, las aulas y las redes sociales (…) dichos productos expanden el discurso estudiantil pues, a menudo, se propagan a través de estos espacios público-mediáticos de manera simultánea, fortaleciendo y potenciando los recursos y propósitos movilizatorios juveniles” (Cárdenas Neira, 2016, p. 26).. Estas representaciones sociales que se ponen en marcha en espacios virtuales, pero también en espacios públicos y físicos, validan el carácter, los fines y los alcances de la protesta. Al respecto también aclarará que los nuevos formatos y canales informativos facilitan la expresión de sentimientos y experiencias personales que se hallan al margen de la esfera pública en los medios y las formas tradicionales de comunicar. Así, la irrupción de este ejercicio político que visibiliza las demandas, hace evidente también el proceso verticalidad y la censura de la parte tradicional, y en ese sentido entra en disputa. A forma de comparación, Rodríguez (2018) en el documento titulado “Formas y medios de comunicación usados por el movimiento estudiantil chileno en los años 2006 y 2011” propone un análisis entre una primera movilización de estudiantes de secundaria en 2006, y la gran movilización de estudiantes de educación superior en el 2011. De esta investigación resalta el uso de los Nuevos Movimientos Sociales para sustentar teóricamente la forma organizativa y de accionar de los estudiantes. Así resalta la comunicación en tres objetivos centrales, siendo estos la organización, la coordinación y la difusión, y cómo el internet consiguió facilitar y apoyar los objetivos del movimiento estudiantil en las temporalidades mencionadas. Al respecto concluirá que, a pesar de que hay una permanencia de ciertas formas de acción y comunicación en los movimientos estudiantiles, tales como 22.
(23) manifestaciones públicas, huelgas, paros, tomas, etc. En el 2006 emerge una serie de herramientas ligadas al internet y a las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como los blogs, fotologs, correos, que a pesar de ser incipientes en el colectivo y la sociedad permite dar visibilidad a los materiales creados por los estudiantes, tanto en medios nacionales de comunicación, como en otras partes del mundo, significando una forma importante de tener espacios de discusión y plataformas de diálogo donde el contenido colaborativo puede generar además apoyos, donaciones, así como ser plataforma para denunciar abusos y censuras. De igual manera, en el movimiento estudiantil del 2011, aparte de predominar en formas tradicionales anteriormente expuestas, irrumpen en este espacio público otras formas de acción colectiva como los flashmob (coreografía grupal en un espacio público) que tienen fines contra-comunicativos. Así los estudiantiles categorizados dentro de los NMS buscan tener un componente de viralidad que no deje de lado su apuesta política, en el que resalta la espontaneidad y el carácter pacifista de sus formas (Rodríguez, 2018). Finalmente, en el marco de los antecedentes del cruce propuesto entre comunicación y movimiento estudiantil, resaltan dos investigaciones pertinentes. El primero de ellas es realizado por Christa Berger (1990) titulado “Movimientos sociales y comunicación en Brasil” en donde propone un paneo de la relación entre los medios de comunicación y los movimientos sociales en Brasil, encontrando en puto de inflexión importante en la dictadura entre los años 1964 y 1968. Dentro de este paneo resalta la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y el Centro Popular de Cultura (CPC) como fuentes de comunicación y espacio de articulación de comunicadores y comunicadoras. Así mismo hace un recorrido por las formas de comunicación presente en la música popular y como está escapaba a la censura de la dictadura; de igual manera resalta el teatro y las formas esporádicas como las asambleas o mítines, hasta que en 1968 con la reapertura democrática se lleva a cabo una apertura comunicativa con la emergencia de medios de comunicación, crítica que continúa con esas formas de comunicar otras, y entra en los años 80 con la experimentación audiovisual de los jóvenes que de manera independiente incursionaron en estas formas de comunicación. De igual manera Candón Mena (2013) en su trabajo titulado “Movimientos por la democratización de la comunicación: Los casos del 15M y #YoSoy132” realiza un 23.
(24) ejercicio de análisis de democratización a partir de la comunicación en dos ejercicios paralelos, uno ciudadano como el 15 M en España, y el otro de origen estudiantil en México denominado #YoSoy132. Respecto al ejercicio el autor resalta la manera en que el movimiento se opuso al sesgo informativo y enarboló el derecho a la información como bandera y como propuesta de organización, así, no fueron pocas las arengas contra los medios tradicionales y las movilizaciones frente a canales privados de televisión, así como el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación por parte de los activistas para denunciar y para poner en circulación elementos construidos dentro del movimiento bajo el lema “no odies los medios, sé tú el medio” (Candón Mena, 2013, p. 386). 4. MARCO TEÓRICO. La reflexión propone gravitar sobre tres conceptos teóricos centrales y a la vez complementarios, que responden a la serie de interrogantes que surgen de la apuesta por analizar los modos de actuar no tradicionales de un movimiento social no tradicional, y la manera de investigarlos dando una prevalencia a la imagen que se propone desde estas formas concretas de actuar. Así, la construcción teórica de los nuevos movimientos sociales aporta una serie de significados y nuevas características al análisis del movimiento estudiantil, la comunicación popular aporta, como teoría y como camino a la concepción de las formas de actuar de los movimientos organizados en torno al Paro Nacional estudiantil, y el mundo como imagen da cuenta de las formas de habitar el mundo, da prevalencia y significado a las formas de expresión y comunicación actuales. Bajo la óptica de la construcción teórica de los Nuevos Movimientos Sociales (NMS), entendiendo esta como una teoría que atañe a proyectos latinoamericanos que desde lo colectivo han apostado a resistir y crear a la vez (Zibechi, 2017) y que pone en marcha la defensa ambiental, física y simbólica del territorio, la búsqueda de la autonomía, formas distintas de creación y transmisión de conocimientos, nuevos papeles de las mujeres y las identidades otras, organización bajo redes y no bajo jerarquías, y formas autoafirmativas de acción que apuesten por visibilidad e identidad (Zibechi, 2003). Así, y aunque pareciese que los NMS hacen referencia a movimientos indígenas, de género o de nuevas identidades, los referentes teóricos usados. hacen. relevancia. a. los. movimientos. estudiantiles. como. nuevas. colectividades políticas y sociales, diferentes a su modo a las desarrolladas durante 24.
(25) las dictaduras de los 80 en el cono sur (Zibechi, 2006), y que en la medida que resisten a proyectos neoliberales de precarización y privatización de la educación y crean propuestas de educación como derecho, en sus formas y modos concretos de actuar como colectividad, son referentes de NMS. De igual manera para el análisis de las formas y métodos de comunicación en el Paro estudiantil, se rescata la comunicación popular entendida como teoría y como camino. Teoría en tanto propone una postura crítica de la comunicación en su sentido hegemónico de actuar, y como camino en tanto existe en la medida en que se pone en marcha. Así y partiendo del reconocimiento de una disputa por el sentido, y de entender la comunicación más allá de una movilización de información en la medida que incluye las posturas y posiciones de las personas que colectivamente deciden comunicar en la perspectiva de producir sentidos y significados. Así hay una serie de orientaciones específicas de la comunicación popular que se entienden además desde la distancia con la comunicación masiva y sus formas ortodoxas, siendo estas el origen, el objetivo, la forma y el momento de suceder. Para esto se hará uso de una serie de autores latinoamericanos, en especial María Cristina Mata (2011 y 2012), Gabriel Kaplún (2007), Ianina Lois, Mirta Amati y Juan Isella (2014), así como la construcción colectiva de un grupo llamado Comunicadores y Comunicadores Populares por la Autonomía –COMPPA(2012), que, precisamente entendiendo la comunicación popular como forma y como camino elaborar una serie de manuales que aparte de proponer una postura específica frente a la comunicación masiva y los medios tradicionales, proponen una serie de herramientas para realizar procesos autónomos de comunicación colectiva. Finalmente, el mundo como imagen parte de una construcción teórica que se basa en dos textos en los que es coautor Jesús Martin-Barbero, el primero escrito con Germán Rey (1999) sobre los ejercicios del ver y las formas que el ver marcan la forma de producir y consumir el mundo y sus significados eminentemente políticos; y el otro escrito junto con Sarah Corona Berkin (2017) respecto a la propuesta de “ver con el otro”. Así la categoría se propone como un recorrido teórico y propósito respecto a las formas que la imagen se produce y se consume en el mundo (haciendo la aclaración que se refiere en todo momento en las formas occidentales modernas) explicándola como lugar de batalla cultural, las maneras que esta 25.
(26) representación contiene dinámicas de poder en tanto define visualidad, y como las formas técnicas y tecnológicas propias de la actualidad transforman las formas de producir, circular y consumir imágenes. Los “otros” que surgen de las formas específicas de producir visualidad, entrarán a disputar entonces la representación en fronteras borrosas que se mueven en sentidos y significados sensibles y que determinan lugares de lo público y lo privado entre el espectáculo ficcional y una realidad vivida de distintas maneras; de esta manera Martín-Barbero y Corona Berkin (2017) propondrán un remedio que parte de la comunicación intercultural que parte del ejercicio del ver de manera proactiva, y propone cambios en la manera que se expresa ese “otro”. De manera transversal se recuperan posturas de Alberto Manguel (2002) quién hace un recorrido por las formas de generar y consumir imágenes, desde las herencias clásicas hasta las expresiones contestatarias modernas, y da cuenta de las formas que se producen y consumen imágenes en la cultura occidental Finalmente, Mariana Leconte (2011) aporta una conceptualización de la fotografía como un diá-logo entre elementos presentes y ausentes que contribuye a la discusión de las formas de registro y relato; y de igual manera a Bourdieu (2003) y Sontag (2003, 2005) para conceptualizar la fotografía como imagen que produce y reproduce ciertos tipos de relacionamientos sociales 4.1. Nuevo movimiento social La apuesta por situar al movimiento estudiantil dentro de la construcción teórica y académica que hace Boaventura de Sousa Santos (2017) y, sobre todo, Raúl Zibechi (2003, 2006 y 2017) debe partir, necesariamente del diagnóstico que realizan los autores; así, sitúan el panorama social, y sobre todo el latinoamericano en una contradicción actual que consiste en una creciente hegemonía del mercado, con unos atributos específicos y unas exigencias especiales que han alcanzado un nivel de naturalización que “aunque lo cotidiano sea impensable sin él (al mercado), no se le debe por eso mismo, ninguna lealtad cultural específica” (De Sousa Santos, 2001, p. 177), esto crea una forma de dominación especifica que garantiza la producción física, esto es la producción de bienes y servicios a consumir, y, sobre todo, el tipo de relacionamientos sociales que sostiene esa producción, esto es la producción y reproducción de la sociedad en su conjunto. En este sentido, las transformaciones específicas que propondrán los Nuevos Movimientos Sociales 26.
(27) (NMS) partirán de la apuesta por un escenario nuevo que replantee las formas de sostenimiento social, y además de unas formas distintas de relacionamiento. De igual manera, los NMS se plantean en rechazo a otras formas de dominación distintas a las de clase, así, los movimientos feministas, ambientalistas o indigenistas, apuestan ya, además a una participación (más que representación) de su construcción identitaria en el escenario político y público. Sin embargo, esta apuesta y lucha no será una distancia con la política sino una demanda por la ampliación del término, en este orden “La politización de lo social, de lo cultural, e incluso de lo personal, abre un inmenso campo para el ejercicio de la ciudadanía” (De Sousa Santos, 2001, p. 181), entendiendo está última desde la transformación de la representación clásica y si se quiere sindical, a una participación que propone una emancipación de la dominación de clase, pero también de género y de raza (sumando además componentes ambientales importantísimos). Es desde este punto que Zibechi (2003, 2006 y 2017) propondrá un análisis bajo el escenario político en Latinoamérica y desde la caracterización concreta de esta serie de movimientos que, en los últimos años se han distanciado –de forma y de fondo- de los movimientos sindicales y obreros de la primera mitad del siglo pasado. Así, y a pesar de la complejidad que implica la cantidad de procesos y actores nacionales e internacionales que marcan la realidad, propone una construcción teórica de un movimiento que le apuesta a la autogestión y la creación de poderes distintos (Zibechi, 2006). Este innegable cambio en los movimientos populares en américa latina y los cambios en la acción colectiva marcarán el paradigma, invitarán a su vez a nuevas prácticas con nuevos sentidos colectivos, siempre contra-hegemónicas que se moverán entre la resistencia ante el poder y la construcción de algo nuevo (Zibechi, 2017) que proponga formas distintas y no homogenizantes de ser y estar en el mundo, separadas de la dominación de clase, el patriarcado, la configuración de la raza como jerarquía, y con conciencia ambiental y comunitaria del territorio, no solo como espacio físico de dónde se obtiene lo necesario para la subsistencia biológica de la vida, sino como lugar de realización y socialización de la comunidad que merece ser cuidada y protegida. Dentro de estas nuevas formas de lo colectivo, resaltarán una serie de características que, si bien, no se convierten en condiciones obligatorias, si se presentan en varias colectividades en américa latina. La primera, y relativa a los 27.
(28) puntos anteriores explicados por De Sousa (2001), es referente a la autonomía de los movimientos en relación a las formas políticas clásicas, que se manifiesta en separación de los NMS respecto al estado y partidos políticos tradicionales y, sobre todo, a la propuesta de cultura e identidad que se presenta más como una reafirmación que, una disputa política y electoral. Esta autonomía se presentará además en la definición internamente del alcance y objetivos de la colectividad. En su organización los NMS rehúyen de la organización taylorista que se define desde la jerarquización de los miembros y la división entre quienes dirigen y ente quienes ejecutan y se proponen desde la conformación de una comunidad de base que apoya y sostiene al movimiento y, sobre todo, de una rotación de las tareas al interior del colectivo (Zibechi, 2017), en creación de comunidad como red de interconexiones,. responsabilidades. y. afectos.. Además,. estas. formas. de. organización son novedosas al dar otro papel a las mujeres dentro del movimiento y el nuevo papel de la familia; en este sentido la propuesta es de creación de espacios –de nuevo, resignificando el territorio- de seguridad, resistencia y protección que no reproduzcan las relaciones sociales hegemónicas que son discriminatorias para identidades incluso al interior del movimiento. Para este punto, será central la formación de los integrantes de las colectividades, y en este sentido, y para no repetir las estructuras de poder presentes en los modelos tradicionales de formación, el papel de la formación a partir de la educación popular será vital para apostar por una forma distinta de creación y transmisión de pensamientos colectivos como esa apuesta por descolonizar el pensamiento. Así, desde esta apuesta por descolonizar el pensamiento los NMS plantearán, aparte de distintas formas de producir y transmitir conocimiento, distintas formas de analizarse que, a su vez partan de la descolonización de metodologías de investigación y formas de comunicar lo investigado que proponga una forma no distante entre qué investiga y es investigado y, sobre todo una apuesta a investigarse a sí mismo (o al interior del NMS) como forma de convertirse en sujeto de su propia descolonización (Zibechi, 2017). Dentro de la redefinición de los NMS como proyecto político y comunitario, y proponiendo una ruptura con el pensamiento eurocéntrico, los NMS estarán conformados por “hombres y mujeres que esgrimen pensamientos otros, que en sus ideas encarnan los mundos a los que pertenecen” (Zibechi, 2017, p. 33).. 28.
(29) Esto es, aparte de primar las formas auto-afirmativas cargadas de sentido, por encima de las instrumentales, y además formas que hagan parte de este pensamiento colectivo y que se pongan en práctica mediante formas también llenas de sentido. Esto además de proponer formas distintas de actuar internamente, puede llevarse a formas distintas de estudiarse, formas distintas de regirse o gobernarse, y formas distintas de comunicarse. 4.2 Comunicación popular: resistencia y propuesta La comunicación popular parte, primero, del reconocimiento de la comunicación como experiencia cotidiana de todas las personas que involucra necesariamente un vínculo y una puesta en común de información; este proceso, que suele ser relacionado únicamente con los medios hegemónicos de comunicación, se reconoce en disputa en tanto circula información y crea sentido. La información, así, no es un reflejo de los hechos sino un relato de lo que sucede, por tanto, una construcción que involucra el punto de vista, las palabras y los adjetivos que estos proponen (Lois, Amati, & Isella, 2014). Así, hay una idea de conflicto intrínseca en el sentido que las formas de ser, gustos, historias, sensaciones, percepciones, ideas, o demás, interactúan en una dinámica obligatoria de poder en el panorama de la educación, y que en este sentido ha construido un silencio en torno a voces y posiciones, y en este sentido en una disputa que se traduce en “hacer audible la palabra acallada” (Mata, 2011, p. 4) y, por supuesto, en una. apuesta por romper el silencio en múltiples espacios de. dominio (Mata, 2011). En este sentido la plataforma Comunicadores y Comunicadoras populares por la autonomía –COMPPA- propone una serie de principios de la comunicación, entendidos como camino y posibilidad, y así se reconoce que este principio en la comunicación popular es distinto a los principios de la comunicación comercial y masiva, centrada más en hacer dinero y responder a mensajes empresariales y políticos que apoyen esa labor; en contravía la comunicación popular tiene una misión dentro de la comunidad, en la medida que reconoce ésta como origen y como objetivo de lucha eminentemente política. La comunicación, desde este punto de vista amplio, será un “proceso social de producción de sentidos y significados; inserto en una cultura que es un campo de pugna por el significado de la vida, de la experiencia y del mundo, donde se 29.
(30) encuentran diferentes voces y miradas que entran en conflicto” (Lois, Amati, & Isella, 2014, p. 7). Y en este sentido se propondrá organizar la comunicación popular en 4 preguntas orientadores necesarias para entenderla teóricamente a saber: ¿Comunicación de quién?, ¿Comunicación para quién?, ¿comunicación cómo?, ¿comunicación cuándo y en dónde? ¿Comunicación de quién? Para este apartado es necesario entender la posición de las organizaciones sociales en tanto productoras de significados, símbolos y mensajes que se alimentan, y a su vez alimentan, la capacidad y manera de intervenir a la comunidad y el espacio público. Así, esta información producida al ponerse en común y hacerse pública entra en disputa, situación que se ve acrecentada por la desigualdad de oportunidades y medios para comunicar. Estos actores reconocidos “con sus cargas culturales, políticas e ideológicas (…) disputan simbólicamente el poder a través de la comunicación” (Lois, Amati, & Isella, 2014, p. 10), pero a su vez propondrá facilitar la participación de los vínculos comunitarios. Se reconoce entonces una necesidad de influir en el flujo de información al interior de las comunidades y así asumir responsabilidades como comunicadores y comunicadoras populares, eligiendo también una estrategia para coordinar el trabajo de comunicación hacía el exterior (COMPPA, 2012). Así, como responsabilidad del sujeto de comunicación, se reconoce informar hacía afuera lo que sucede en la comunidad o movimiento, teniendo en cuenta conflictos, logros, eventos y demás cosas de interés; así como comunicar a las comunidades o movimiento sobre lo que sucede afuera y que es susceptible de ser contado en términos de cómo afecta, y cómo se están organizando otros movimientos para hacer resistencia y propuestas. Para María Cristina Mata, este sujeto (o ciudadano) propone una puesta en público, vinculado a ejercicios de demanda y proposición, lo cual ha llevado a que la comunicación, tomada por este sujeto en cuestión, es la posibilidad de la realización de una comunidad diversa e incluyente que pueda plantear una contravía a las desigualdades; en ese sentido la comunicación es “fundante de la ciudadanía en tanto interacción que hace posible la colectivización de intereses, necesidades y propuestas (…) y en tanto dota de existencia pública a los individuos visibilizándolos. 30.
(31) ante los demás y permitiendo verse-representarse a sí mismos” (Mata, 2012, pp. 6768). Así, el quién referido en la comunicación popular tendrá un sentido eminentemente político, no solo por el origen mismo de su organización “en torno a unos derechos (…), unas necesidades insatisfechas, unas condiciones de vida inhumanas o represivas, unas ideas propuestas para superar aquellas condiciones y situaciones” (Mata, 2011, p. 7). Y demás en el sentido de lucha política desde la toma de conciencia, la capacidad de decisión, la defensa de intereses y de la posibilidad de colectividad que transforma (Mata, 2011) ¿Comunicación para quién? En esta pugna por las formas de ver el mundo, traducida a que ciertas representaciones sociales hagan uso de la hegemonía y del poder para imperar sus sentidos y significados, se reconoce que hay formas de ser y de estar que no hacen parte de estas normales e imperantes. Estos actores, ya descritos, situados en esta situación concreta, por describir, plantearán una discusión en términos vecinales y sociales apostando por la participación; estas voces establecerán una lucha por la significación de la experiencia, esto es por darle cabida a la forma de ser y estar, y los significados que nacen de esta forma de vivir, esto es pensar la comunicación en un sentido político. Incidir en el espacio público, inevitablemente significará una disputa de la agenda mediática y los sentidos hegemónicos, ya no solo los que circulan y construyen el sentido común, y la manera como se referencia al movimiento social mismo. Así mismo, comunicar alternativamente planteará espacios de incidencia en las dinámicas interpersonales y grupales en el interior de la organización, en su logística y en sus diálogos y debates. Es menester preguntarse como comunidad, colectivo o movimiento ¿Cómo nos representan los medios masivos?, y en esta pregunta, propuesta como diálogo lograr intercambiar ideas que logren abrir espacios para reflexionar y “(…) preguntarnos sobre nuestra situación, llegando también a identificar y cuestionar las relaciones de poder entre las personas y abriendo el camino para una posible transformación” (COMPPA, 2012, p. 46) En este sentido la apuesta de comprender y poner en marcha la comunicación popular, en la disputa mencionada anteriormente, pasará también, por reconocer la 31.
(32) disputa en lo masivo, comprendido también como posibilidad de alcance, de información y, dentro del proyecto político mencionado, transformación. Y en este punto emergerá la necesidad de incluir los nuevos espacios de disputa como las redes nacionales o internacionales de comunicación y evidentemente el campo de las tecnologías informáticas. ¿Comunicación cómo? Debido a la desigualdad en términos de comunicación, y partiendo del reconocimiento y el análisis de dicha desigualdad, los sujetos de la comunicación utilizan otros medios para hacer visibles sus problemáticas y alternativas, que se plantean fuera de los medios de comunicación hegemónicos, estos medios son contrahegemónicos en tanto disputan el sentido construido. Lois, Amati e Isella (2014) reconocerán como principios básicos hacer foco en elementos sustanciales que se diferencian de la comunicación dominante, trabajar desde y con los actores sociales, estar animado por un proyecto político y cultural democrático e inclusivo, tener carácter participativo, estar abierto a la diversidad y poseer mirada crítica en tanto busca romper con la lógica de la comunicación hegemónica. En este sentido la comunicación como acción humana se entenderá como derecho, ya sea como derecho a producir o a circular información, o basado en la libertad de emitir opiniones sin censura; esto incluye la posibilidad de educarse, proteger la cultura e intercambiar equitativamente la ciencia y la tecnología, la diversidad cultural lingüística y de información y la participación como valor democrático (COMPPA, 2012). Esto dentro del objetivo evidente de transformación a través de la apuesta por cambiar las lógicas de comunicación mediante la eliminación de las distancias y supremacías de emisores versus receptores (Mata, 2011); en esta apuesta por tomar voz, apostar tanto por una articulación de medios como de discursos y luchas. La comunicación entonces deja de ser un privilegio apartado para un sector específico destinado a la emisión, y se emprende hacía un derecho con la posibilidad de ser ejercido por los actores sociales en una dinámica incluyente y participativa. Esto permitirá que, incluso al interior de las luchas políticas que se reconocen como origen de la comunicación popular confluyan discursos que denuncian otras formas de dominación cultural, de clase, de sexo o género y étnica. 32.
(33) La articulación, no será solo de medios, plataformas y herramientas para comunicarse sino, de voces en tanto denuncia y alternativa.. ¿Comunicación cuándo y en dónde? La comunicación popular está estrechamente ligada a las luchas sociales y, en ese sentido, la situación específica y el momento histórico particular se ha desarrollado junto con las dinámicas de resistencia, protesta o cambio social, esto es la manera de comunicar “una forma particular de relación social o (…) del arte de transmitir y recibir mensajes estableciendo un diálogo” (Lois, Amati, & Isella, 2014, p. 7). De igual manera esta resignificación propuesta, no es más que la reconstrucción de los significados en torno al territorio que pasa a ser “un espacio físico compartido, con una historia común y una identidad compartida (…) escenario de la comunicación con sus conflictos, sus redes, potencialidades y recursos” (Lois, Amati, & Isella, 2014, p. 22) Al respecto, añadirá Kaplún, la comunicación alternativa o popular (en sus distintos apellidos) será marcada también por su origen y lugar acción; así “desde los pequeños grupos, a los colectivos, y las redes sociales, desde las calles y las plazas a las fiestas y mercados” (Kaplún, 2007, p. 315) amplía el concepto y el ejercicio de la comunicación, sumando actores, lugares y modos, además cumple una función democratizadora; este lugar concreto de la comunicación popular servirá a su vez como origen y como objetivo. Así, esta “ocupa y desborda todos los espacios y lo hace con eficacia” (Kaplún, 2007, p. 316), debido a su apuesta de resignificación del uso de los métodos y herramientas de la comunicación clásicos, en un ejercicio de educación para los medios, sumando una formación de la mirada crítica frente al consumo medios, a una práctica de uso de espacios no colmados por la comunicación comercial para llevar sus preocupaciones, denuncias y alternativas. La existencia pública tendrá implicaciones en un nuevo rol identitario concreto, obligatoriamente puesto en común, y la posibilidad de participar, también común y públicamente mediante demandas. Así, la manera concreta de la puesta en común ha llevado a la estigmatización de la confrontación y a la imposición de consenso logrando que “quien no opina bajo los formatos establecidos, no participa y se margina (…) deja de hacerse visible en las pantallas” (Mata, 2012, pp. 72-73), esta normalización concreta de la comunidad que no debate, que no crítica y que no 33.
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