EL ESTAD O COM O CON STRUCTOR D E LA I D EN TI D AD N ACI ON AL
Gu ido Pir r on e
Universidad Nacional de La Plat a
gpir r on e @gm a il.com
El Est ado com o frut o de un proyect o colect ivo, adem ás de asegurar la legit im idad del gobierno, im pulsar un proceso de acum ulación eficient e y garant izar la int egración social de la población, debe t am bién prom over la ident idad, el sent ido de pert enencia y de dest ino com ún. Est o es lo que hace a la caract eríst ica de una nación, lo que hace m ás una com unidad de vida que sim ples agregados societ ales int errelacionados por el m ercado.
Est a com prensión de la nación a const ruir ya era clara en el proyect o de la generación del ’80. El Est ado liberal, adem ás de la propuest a de “ orden y progreso” , buscó generar una ident idad com ún m ediant e la escuela pública. Ello fue im port ant e sobre t odo t rat ándose de un país con grandes cont ingent es m igrat orios, y de una nación, com o ot ras en Am érica Lat ina, const ruida “ desde arriba” , con un gran prot agonism o del Est ado, y desde un proyect o polít ico con horizont e m ás que sobre elem ent os adscript ivos.
En el segundo m odelo, el Est ado social, se puede señalar la im port ancia que t uvo el t rabaj o asalariado, la dignidad social, asociada a ést e y la j ust icia social en la const it ución de una ident idad nacional, vinculada est a vez a la idea de una sociedad m ás igualit aria, a la defensa grem ial de los derechos sociales, así com o a la capacidad de int egración, ahora de la m igración int erna generada por la indust rialización en aum ent o. Por últ im o, ot ro aspect o decisivo se relaciona con una sociedad de logro, de m ovilización ascendent e y de predom inio de las clases m edias, en donde era claro que la sit uación de los hij os sería m ej or que la de los padres.
Ya en los novent a, nos encont ram os que est os t res elem ent os generadores de ident idad colect iva e individual, com ienzan a debilit arse: la educación pública, el t rabaj o asalariado y est able, y la m ovilidad ascendent e est aban en crisis. Las polít icas y las inst it uciones públicas que habían sido el ej e cent ral en la const rucción del país y de la ident idad nacional t ant o a fines del siglo XI X com o a m ediados del XX est án t eniendo, en el com ienzo del XXI , cada vez m ás el lugar de funciones subsidiarias: la educación pública com o m era cont ención y alim ent ación, con pérdida de la especificidad pedagógica; el em pleo, cada vez m ás precario y escaso; y la m ovilidad social, en una dinám ica inversa.
Y si, en la Argent ina, la ident idad nacional est uvo siem pre ligada a una sociedad abiert a, de progreso y fut uro para t odos a t ravés de diversos canales de hom ogeneización y ascenso social, y aún a un fuert e rol del Est ado, el m odelo neoliberal, independient em ent e de elem ent os del cam bio cult ural com plej o, cort a esa perspect iva y elim ina t odo rol del Est ado en lo cult ural, dej ando est a dim ensión en m anos del m ercado y en la lógica de lucro.
La su bj e t ivida d de spu é s de la cr isis a r ge n t in a
t uvo que hacer t oda una elaboración acerca del conflict o y de la reconst rucción de sent ido en el nuevo escenario. La crisis afect ó a t odas las relaciones de la gent e, en sus redes de vínculos sociales, relación con conocidos, hábit os de consum o, salud.
Una crisis com o la que se vivió hace que las inst it uciones pierdan sent ido para los ciudadanos. Cada uno vive su vida com o puede; o se repliega t ot alm ent e en un “ sálvese quien pueda” , o busca sust it uir esa pérdida de sent ido con práct icas esot éricas, sigue a t eleevangelizadores, se va a hacer t irar las cart as, se fuga, em igra... o bien, busca reconst ruir sent ido a t ravés de nuevas form as de solidaridad y de organización social.
El fin de la ilusión de “ un dólar = un peso” generó un quiebre en la ident idad de los argent inos; alt eró la inform ación sobre nuest ra propia sociedad que habíam os acum ulado durant e un siglo de m ovilidad ascendent e, rom pió los pilares de la const it ución de los suj et os.
En la nueva recom posición de la est ruct ura social Argent ina, el sect or m ás perj udicado, com o por ot ro lado, sucede siem pre que algo cam bia, y para m al, los sect ores que m ás vieron resent idas t odas sus seguridades fueron, y lo siguen siendo, los sect ores populares. Los desaloj os, la pérdida de “ changas” , de oport unidades, el desem pleo sin regreso, los lím it es del asist encialism o, la ausencia de t oda prom esa, y hast a el fin del client elism o llevaron a opciones polares: por un lado, a no dej arse vencer, a pelearle día a día y a ingeniárselas para sobrevivir, al m ovim ient o piquet ero –t am bién im port ant e en la reconst rucción de la ident idad del varón t rabaj ador desem pleado - , la organización nacional del t ruque, y la econom ía social, así com o a ot ras form as de aut orregulación, com o en el caso de los cart oneros, de las huert as com unit arias, m icrocrédit os, et c. Y por ot ro lado, t am bién a un abandono lindant e con la pérdida del valor de la vida en casos ext rem os de indigencia, y un agravam ient o de la caída de adolescent es y j óvenes en los circuit os de la m arginalidad y el delit o. La crisis saca a relucir lo m ej or y lo peor de las sociedades ant e una sit uación ext rem a.
A part ir de los cacerolazos y el fin de la ilusión, el privat ism o y el individualism o com o form as de definir la inserción en el nuevo m undo parecían encont rar severos lím it es. Se recuperó de est e m odo, el espacio público no polít ico, la prot est a y la deliberación pública, con una conciencia m ás crít ica sobre la realidad económ ica, polít ica y social, acom pañada por la solidaridad, la volunt ad de hacer algo por los dem ás. En efect o, la part icipación social se disparó a part ir de los cacerolazos de diciem bre de 2001, con fuert e prot agonism o de la j uvent ud, paradój icam ent e para la fuert e visión escépt ica y despolit izada que se t enía de ella en los ’90. Una sociedad que em pieza a revalorizar el sent ido del t rabaj o, del esfuerzo, de la solidaridad, que se despiert a ant e t ant o dolor, revaloriza el “ hecho en Argent ina” .
Los dist int os foros, las nuevas form as de part icipación, facilit aron que el agudo conflict o de int ereses despert ado ent re diversos sect ores no desgranara en algo incont rolable.
Un gir o cu lt u r a l
m at riz cult ural nueva, pero sí surgieron m at ices: surgió la im port ancia de recuperar lo propio, el valor de arreglarse con poco, “ un sano nacionalism o” , en el art e, la t ecnología y que se genera con el “ hecho en Argent ina” . Com enzó a abrirse cam ino la percepción de que el proceso vivido no era sólo de “ m odernización” y de inserción en el m undo. La act ual sit uación dej a la sensación de que t odo depende m ás de nosot ros, y que de t odas m aneras va a ser difícil y duro.
Los com e dor e s
La crisis generalizada y los cam bios int roducidos desde las polít icas neoliberales y desde la especificidad local de sus m anifest aciones, señalan una serie de t ransform aciones sociales, cult urales y polít icas. En est e cont ext o surge un nuevo m apa social que se hace necesario indagar: las nuevas conform aciones sociales, las form as em ergent es de part icipación y sobre t odo las práct icas específicas que surgen desde est os ám bit os.
Los com edores surgen, o m ej or dicho se m ult iplican, com o una práct ica em ergent e para paliar la sit uación de crisis en que se encuent ra inm erso el país y sus inst it uciones. Est e espacio no es nuevo si t enem os en cuent a est rict am ent e el m om ent o de su aparición en la sociedad, sí lo son en cuant o al t ipo de práct icas que realizan hoy en día y al t ipo de suj et os que const ruyen y por el cual son const ruidos. Es allí donde se t orna rico para el análisis est e t ipo de práct icas y su form a de producir significado.
Pensar a los com edores com o un espacio de front era es reconocerlo com o em ergent e. Se present a com o un nuevo lugar que recupera práct icas de ot ros espacios, que perm it e darle nuevos sent idos y desdibuj ar los lím it es que parecían separarlos. Es esa coexist encia lo que perm it e definirlo com o un nuevo espacio.
Cuando se habla de coexist encia( 1) no se refiere a un sim ple est ar en el m ism o lugar de, pensar en coexist encia va m ás allá de com part ir un m ism o escenario, t iene que ver con darle una ident idad a ese espacio y, en la relación, cobrar nuevos sent idos. Form ar una t ram a que dé cuent a de un espacio dist int o, de ot ro espacio que pueda ser recorrido con sent idos plurales, que no se present a com o clausurado, sino en const ant e t ransform ación, en const ant e cam bio.
Est e es experim ent ado com o un lugar donde se puede ir a com part ir, a poner en com ún. “ Est am os t odos en la m ism a”, es el com ent ario que surge a cada m om ent o. Con est a frase se vislum bra uno de los sent idos que cobra el Com edor: el del espacio que nuclea en la crisis, que une. Los com edores convocan desde la necesidad, no sólo la de conseguir la com ida diaria, de zafar ( com o m uchos de los ent revist ados definen) , sino, t am bién, desde la necesidad de com part ir con ot ros la crisis, de no at ravesarla solos. Frent e a una sit uación que los desest ruct ura, los desencaj a, buscan nuevos espacios para resist ir.
no es el de la desocupación, el del vacío que dej a el sin -t rabaj o, sino un -t iem po - o-t ro, un -t iem po - acción de solidaridad y apoyo m ut uo, de com part ir t rist ezas y organizar prot est as, un t iem po para recrear pert enencias y revivir valores colect ivos, para const ruir sím bolos horizont ales y quebrar j erarquías, para llenar de m ovim ient o un present e aparent em ent e inm óvil y ret ej er m em orias de desaparecidos y ant epasados.
Caract erizar a los com edores no es una t area fácil. Cada com edor es un pequeño m undo, su hist oria, sus obj et ivos, sus relaciones con la com unidad en la que se insert an son en cada caso dignas de un análisis part icular.
Algunas cuest iones para t ener en cuent a:
El pr oce so com u n it a r io
Se det ect a que m uchos de los com edores se fueron t ransform ando de una act ividad part icularizada de algunos vecinos, a una act ividad m ás com unit aria y part icipat iva. Aparece com o indicador significat ivo el lugar físico que fueron ocupando, con una clara t endencia hacia lugares neut ros de posesión com unit aria.
En cuant o a las act ividades que se desarrollan, se observa que, de ser en un principio únicam ent e asist encia alim ent aria se fueron diversificando hacia Huert as Com unit arias y Talleres Art esanales.
Una dem anda punt ual por part e de las personas involucradas en los diferent es proyect os, es que expresan la necesidad de t ener conocim ient os de t écnicas para prom over la part icipación de las personas que son beneficiarias direct as de las act ividades del com edor, pero que m uest ran desint erés al m om ent o en el que se le solicit a colaboración.
M ot iva ción
La m ot ivación hacia el t rabaj o de aquellas personas que t ienen algún grado de responsabilidad en las acciones es un aspect o en el cual se det ect a la t ensión ent re los int ereses individuales y los com unit arios.
Ent re las m uj eres que t rabaj an en los com edores, prevalece una m ot ivación que puj a ent re la vocación de est ar al servicio, am or y solidaridad, acom pañada de la percepción fuert e de la necesidad que viven las personas que las rodean. Tam bién se pueden ver m ot ivaciones que se arraigan en lo profundo de la necesidad del propio hogar, y que encuent ran en el reunirse el alivio a su sit uación. En ningún caso se m anifiest a int erés de t ipo económ ico para realizar la t area.
Or ga n iza ción
En la m ayoría de los com edores exist e un cont rol de los dat os básicos de las personas que concurren al m ism o: nom bre, apellido y edad.
La dist ribución de las t areas se inform a por una planilla visible para t odos donde se regist ra: el día, la act ividad y el nom bre de la persona a cargo; aunque sirve de guía, no siem pre es fielm ent e respet ada.
No exist e Planificación de las act ividades a realizar dent ro del com edor, ni hacia fuera con la com unidad.
La hist oria docum ent al del Com edor est á en m anos de el/ la encargado/ a.
Los encargados o el equipo de t rabaj o que realiza las t areas, rara vez dirigen las act ividades para beneficio propio o de su ent orno inm ediat o; generalm ent e t rabaj an para asent am ient os cercanos a los barrios, sit uación m uy com ún en los com edores m ás periféricos.
Las t areas recaen casi exclusivam ent e en los encargados y los equipos, m ient ras que las t areas que los vecinos beneficiarios pueden realizar son de m enor envergadura, por ej em plo la lim pieza pero nunca la cocina.
La rot ación de t areas se ve dificult ada porque en algunos casos, aunque en form a int erm it ent e, los encargados se ven beneficiadas por el Plan Trabaj ar, que la det erm ina y la fij a en la t area ( est o es m uy not orio en los com edores que responden a agrupaciones polít icas, no t ant o en el rest o) .
Lide r a zgo
Con respect o a est e punt o, es significat ivo ver com o m uchos de est os Cent ros t ienen su seno en inst it uciones religiosas o polít icas ( Carit as – Congregaciones; CTA – ATE - CCC) , lo que las lleva a reproducir est os m odelos, sin ser est a una práct ica prem edit ada ni conscient e.
Ot ro fact or im port ant e, es que en m uchos casos las encargadas - que no son las beneficiarias- , son m uj eres cuyos hij os ya son m ayores y por lo t ant o ellas t ienen disponibilidad horaria. Est o hace que realm ent e sean las que m ás experiencias tengan t ant o en el cuidado de los niños, com o de la vida en general, lo que las im pulsa a ser efect ivam ent e líderes pat ernalist as. Vim os que en los Com edores donde no se encuent ra una figura com o ést a, los conflict os son m ás m arcados por encont rarse aún en la lucha por el poder.
Se reconoce el m odelo del Líder Pat ernalist a –el que act úa según los int ereses del grupo, t al com o él int erpret a est os int ereses ( Gibb) - , en el ám bit o del com edor cuando se escuchan las quej as de las responsables acerca de los padres que no part icipan. La relación que se est ablece genera personas inm aduras, que se resguardan baj o la prot ección de quien cont rola t oda la sit uación y no se at reven a asum ir responsabilidades. Las que sí crecen son las encargadas, de las cuales los t écnicos gubernam ent ales se sient en orgullosos.
El pr oce so de cr e a ción de u n Com e dor
de la crisis y luego de que los t radicionales “ punt eros” ya no sat isfacían las necesidades diarias en los barrios. Es est e descrédit o a la polít ica y sobre t odo a los polít icos lo que hace que el rol de los “ punt eros” haya decaído y sean puest os en t ela de j uicio, cuando ant es quizás eran venerados.
Hoy la gent e en los barrios t iene m uy en claro que ellos m ism os t ienen un capit al polít ico m uy im port ant e, y que en base a la organización, solidaridad y com prom iso con lo que se hace, est e capit al no sólo aum ent a sino que se expande y cont agia al rest o de la com unidad. Si hay algo diferent e en est a et apa de consolidación de la part icipación ciudadana es que est a part icipación crece en la m edida que se hace concient e que no es necesario esperar favores de nadie, sino que las cosas se logran luchando en form a organizada y concient e.
Desde la am plia convocat oria que t uvieron las asam bleas barriales a principios del 2002, se fue gest ando una form a de part icipación diferencial e innovadora en la sociedad, ya que est a se daba en form a direct a y com o se dice vulgarm ent e “ poniendo el cuerpo” . Si bien est as asam bleas no se ext endieron en el t iem po, sí se m ant uvo int act o el espírit u de part icipación, colaboración m ut ua y aspiraciones de cam bio en los barrios de La Plat a.
Los com edores son, en est e panoram a una de las expresiones de est e espírit u de part icipación y ganas de m odificar la realidad en que se vive. La creación o crecim ient o de est os espacios da cuent a de una necesidad m últ iple que se concret a a t ravés de la ent rega de alim ent os, pero que va m ás allá de la sim ple obra de asist encia.
“ Fuim os de curiosas para ver qué era una asam blea, cóm o se m anej aba. Ahí nos conocim os con Andrés. Nos veíam os t odos los viernes, charlábam os, venía a casa a t om ar m at e. El nos present ó a ot ros chicos, Nicolás y Paulo. Nos pregunt aron si acá en el barrio hacía falt a algo y yo le cont é que ant es se hacía la copa de leche. Pero la hacía un punt ero polít ico y vist e cóm o es eso... Cuando hay elecciones vienen y t e t raen leche, y ent onces la haces un t iem po y después no la haces m ás”, dice Mabel( 3) y cont inúa: “ Se cort ó porque ya no t raían nada. Ent onces, cuando Nicolás nos pregunt ó yo les dij e que a m í m e parecía m ej or hacerles a los chicos un plat o de com ida, porque los chicos alm uerzan en “ La Casa del Niño” , donde est á la señora Norm a Monn. El problem a es a la noche, donde no t ienen para com er porque los padres no t ienen t rabaj o. Muchos t ienen los planes de Jefas y Jefes, pero no t e alcanza para nada. Así em pezam os a organizarnos. Conseguim os “ planes t rabaj ar” y nos dividim os las t areas. Fueron surgiendo ideas. Rosa, una señora del barrio, ofreció su casa que se convirt ió de un día para el ot ro, en el com edor “ El Progreso” y hoy, de lunes a viernes, van m ás de cien personas a buscar la com ida” .
La m ayoría de los casos son sim ilares a est e del barrio El Progreso, t odo com ienza para paliar una necesidad acuciant e y a m edida que se consolida el grupo de t rabaj o va adquiriendo confianza y conocim ient o para em prender ot ras act ividades, ya m ás vinculadas con sat isfacer ot ro t ipo de necesidades, que si bien no son las prim arias, son t an necesarias com o ést as. De est a form a est os espacios com ienzan una t area de diversificación de act ividades que van conform ando un lugar no ya de cont ención sino t am bién de form ación y creación.
desm alezam os un t erreno lleno de cañas en el que nunca se había hecho nada. Hicim os la huert a de la que van a sacar verduras para el com edor y ot ro t ant o para repart irse ent re los que la t rabaj an. Arm am os una bibliot eca, conseguim os una profesora de inglés que da clases a los chicos del barrio. Un grupo lim pió t odas las zanj as... ¿Sabés cóm o zanj eam os? Nos cansam os de pedirle al delegado m unicipal, porque el barrio para él no exist e. No exist im os. Tenem os t am bién el ropero com unit ario. Se j unt a ropa y a los que est án m ás necesit ados se les va dando y sino se hace una feria” .
Y las experiencias se repit en una t ras ot ra en los discursos de cada suj et o ent revist ado. Cuando se com enzó ent regando una copa de leche, fue a t ravés de una salit a de salud que asist ía a los chicos de los barrios, o a part ir de las m ism as asam bleas barriales.
“ ¿Que cóm o em pezó la hist oria?”- dice Elsa( 4) - “ Em pezam os con una copa de leche porque vinieron dos m aest ras con la propuest a de hacer apoyo escolar... Em pezam os con 20 chicos y hoy por hoy t enem os m ás de 200. De la copa de leche pasam os a servir un plat o de com ida t res veces por sem ana, las m aest ras dej aron de venir pero nosot ros seguim os adelant e.”
El Charquit o es un com edor que nació en un asent am ient o del barrio El Ret iro de Olm os levant ado por sus m uj eres y que funcionó m ucho t iem po en una casilla de m adera y chapa. El año pasado inauguró un salón de m at erial m ult iuso en donde funciona, adem ás del com edor, su escuela de adult os a la que concurren los adolescent es del barrio. Allí surgió la idea de una bibliot eca para t odo el barrio.
" En el proyect o t rabaj an veint e adolescent es de los cuales casi la m it ad son alum nos de nuest ra escuela de adult os" cuent a Germ án Farías, m aest ro de la escuela y president e de El Charquit o.
" La bibliot eca funciona en el com edor viej o y esperam os una donación de arm arios que nos hizo la DGI , para em pezar a funcionar. Habrá libros de t odo t ipo, desde m anuales a lect ura general y est ará abiert a a t odo el barrio” .
Así com o en est e caso, las act ividades que se em prenden desde est os espacios son cada vez m ás variadas y apunt an a: por un lado la form ación y cont ención t ant o de los beneficiarios de los com edores com o de la com unidad en general del barrio; y por ot ro lado a la aut osust ent ación económ ica a t ravés de los diferent es m icroem prendim ient os que van surgiendo en base a las necesidades y al capit al social de los int egrant es de cada barrio.
El t em a de la cont ención es fundam ent al para dar el prim er paso y sacar a los chicos de la calle: “ No es solam ent e un plat o de com ida, para m í no es solam ent e eso. De est a m anera los chicos no est án en la calle, aquí t ienen una cont ención ( ...) . La desocupación y la crisis adem ás de ham bre, t rae consigo el det erioro de las est ruct uras sociales. En est e sent ido, para nosot ros result a fundam ent al que los chicos t engan un espacio donde j ugar y llevar adelant e act ividades en ám bit os que los alej en de la calle” .( 5)
evit ando el let argo y la desm oralización que lleva la sit uación de desocupación en los suj et os que la sufren. Y por ot ro, cont ribuye al funcionam ient o de est os espacios solidarios. Desde la inst alación de huert as, al int ercam bio de servicios, pasando por las ferias o los t alleres art esanales, t odas las act ividades que se realizan com o form a de reinserción laboral t iene una doble función, de generar fondos para cada uno de los suj et os que int erviene en est as act ividades y de solvent ar los cost os de m anut ención de los com edores y cent ros que dan lugar a est os em prendim ient os.
La con st r u cción com u n it a r ia
Com o ya se dij o la gran m ayoría de los com edores a am pliado sus expect at ivas y con ello sus act ividades. No sólo se ciñen a la ent rega de alim ent os sino que buscan a t ravés de est os espacios generar una part icipación act iva y concient e, form adora de nuevos suj et os, fort alecidos en su m oral y valorización personal y at ent os a las necesidades que surgen en la com unidad, haciendo pie en el capit al que cada uno, desde su lugar puede aport ar al proyect o.
Son est os suj et os at ravesados por m últ iples influencias, que t ienen en su esencia saberes y conocim ient os que ponen en j uego a cada m om ent o, que les sirve para crear sus propios nuevos conocim ient os. Est o ayudado por un lado por la proact ividad de cada uno, por las ganas y capacidades individuales, pero por ot ro, no t an rom ánt ico, por la falt a o decadencia de la inst it uciones form ales que abandonan progresivam ent e la esfera pública dej ando un vacío que sólo de est a m anera puede ser recom puest o, a t ravés del trabaj o com unit ario y solidario.
A diferencia de los enfoques asist encialist as, la const rucción com unit aria busca que los suj et os que part icipan de est os espacios superen sus sent im ient os de dependencia –al Est ado y los “ punt eros” - y ganen confianza en sí m ism os, diseñando y ej ecut ando j unt os proyect os basados en los act ivos del m ism o barrio. El obj et ivo principal no es sim plem ent e proporcionar recursos financieros o m at eriales a los barrios em pobrecidos, sino que sus habit ant es superen los sent im ient os de dependencia y ganen confianza en sí m ism os. El punt o de part ida es la creación de un sent ido de com unidad ent re los vecinos, que desarrollan confianza m ut ua t rabaj ando j unt os en proyect os que hacen uso de los act ivos individuales y colect ivos del m ism o barrio. El nuevo capit al hum ano y social se conviert e en una base para m ej oras fut uras.
Los obj et ivos de los proyect os, así com o su diseño e im plem ent ación, no son im puest os desde fuera por el Est ado, las agrupaciones polít icas o las ONGs. En est as definiciones la com unidad m ism a j uega el rol principal. Los agent es ext ernos pueden cum plir una función facilit adora o brindar ayuda, pero los vecinos deben sent ir que son los " dueños" de la iniciat iva. La const rucción com unit aria incent iva a los resident es a asum ir el liderazgo y la responsabilidad en lugar de ser recept ores pasivos de servicios" .
La const rucción com unit aria se dist ingue por:
a los problem as y oport unidades que ellos m ism os han considerado priorit arios, los vecinos desarrollan am ist ades y confianza m ut ua, com part en y afianzan valores com unes, aprenden a t rabaj ar en conj unt o y fort alecen sus inst it uciones.
Ser proyect ada y ej ecut ada por los act ores de los barrios. Los resident es son los " dueños" del proyect o y los responsables por los result ados. Los agent es e inst it uciones ext ernas pueden cum plir un rol facilit ador y de asesoram ient o, pero la com unidad debe ser la em prendedora.
Abarcar el conj unt o de los problem as del barrio con un enfoque est rat égico y em prendedor. Los vecindarios em pobrecidos enfrent an problem as m últ iples e int erconect ados - infraest ruct ura, t rabaj o, seguridad, funcionam ient o inst it ucional, desarrollo económ ico, servicios educat ivos, et c. - , y la const rucción com unit aria los aborda en su globalidad.
Apoyarse en los act ivos de la com unidad. Los proyect os encarados sólo para solucionar problem as t ienen una connot ación negat iva - ponen el acent o en las debilidades del barrio- y perpet úan los sent im ient os de dependencia. La const rucción com unit aria se basa en im plem ent ar un proyect o posit ivo para desarrollar capacidades propias. Es necesario un cam bio de orient ación m ent al para ident ificar los act ivos localizados en la com unidad y cont rolados por ella, y encont rar el m odo de aprovecharlos para el diseño de los planes de acción. Adapt arse a la escala y condiciones del barrio.
Est ablecer vínculos de colaboración con la sociedad m ás am plia, a fin de fort alecer las inst it uciones com unit arias y m ej orar las oport unidades de los vecinos fuera del barrio.
La dive r sifica ción de a ct ivida de s e n los com e dor e s
Teniendo com o referencia la const rucción com unit aria es preciso m encionar ahora las diversas act ividades que se llevan adelant e en los com edores, com o para t ener una idea concret a de cóm o y con qué recursos se est á llevando adelant e la t area de form ación y capacit ación de los act ores barriales. Es im port ant e en est e punt o rem arcar que t odas las acciones, proyect os e iniciat ivas que surgen en los barrios t iene una m ism a finalidad, la de paliar la crisis en la que se ven sum ergidos y suplir la ausencia del Est ado en la t area de cont ención e inserción laboral y social.
capacit ación para est a acción. No puede haber part icipación sin form ación, ya que de ot ro m odo quien t om e las decisiones es siem pre el que t iene m ás conocim ient o, el que se im pone sobre los dem ás es quien puede t ener una visión am plia y t ot alizadora sobre la realidad, est o se consigue ni m ás ni m enos que adquiriendo conocim ient o. En est e punt o el saber, t ant o el que se adquiere desde lo t eórico com o el que se desprende desde la práct ica solidaria t om a un papel preponderant e al cent rarse com o posibilit ador de poder, t am bién t rabaj ado en la et apa ant erior.
Desde los espacios observados se pudo const at ar un abanico m uy int eresant e de propuest as de acción. Diversos t alleres de m anualidades y art es, huert as com unit arias, m icroem prendim ient os product ivos, t alleres de radio, roperos com unit arios, ferias de ropa, com ida, apoyo escolar y educación para adult os ent re ot ras. A cont inuación paso a det allar en form a sum aria algunas de est as act ividades.
Ta lle r e s de Ra dio
Son proyect os que a lo largo de los años han realizado n u m e r osa s e x pe r ie n cia s en los com edores de La Plat a y Gran La Plat a. Est a act ividad que con algunas m odificaciones necesarias por el t ipo de lugar donde se lleva a acabo, se ha repet ido en varios com edores, se vert ebra en t orno a t res ej es: com unicación alt ernat iva, int ervención social y capacit ación.
Por com unicación alt ernat iva se ent iende una m irada sobre la com unicación com o herram ient a que recupere el rol social de la inform ación, y con est a perspect iva, facilit e a la com unidad la const rucción de su propio relat o com o m odo de ej ercicio de la ciudadanía.
La int ervención social, se da en t ant o que la com unicación, en est e caso la práct ica radiofónica, es una herram ient a facilit adora para que la com unidad int ervenga, en organizaciones form ales y no form ales, en la const rucción de su propio espacio de com unicación y expresión, en t orno a las problem át icas que la at raviesan.
Finalm ent e, la capacit ación ent endida com o inst ancia m ult iplicadora de la experiencia: una form ación de form adores, que perm it e que la com unidad se apropie del proyect o y lo haga viable a t ravés de sus propios referent es sociales.
La radio, de est e m odo, se conviert e en un espacio clave por el lugar que ocupa en la producción y circulación de significados, represent aciones y valores; es decir, en la const it ución del im aginario m ediant e el cual una com unidad designa su ident idad, sus aspiraciones y las líneas generales de su organización.
La experiencia de t rabaj o radial im plica crear un espacio com unicacional de encuent ro, que se concibe com o una inst ancia de int ercam bio de las dist int as necesidades de la com unidad.
Est o im plica generar ám bit os de part icipación en t orno a dos t ipos de problem át icas y necesidades: las det ect adas y las que puedan aparecer a part ir de los encuent ros y la práct ica concret a de com unicación. Se busca t ant o reforzar las inst ancias de part icipación exist ent es, com o fundar y m ult iplicar ot ras nuevas.
const ruyen espacios de com unicación y vinculación con la com unidad. Las nuevas form as de part icipación perm it en det ect ar problem át icas punt uales y const ruir form as y ám bit os de gest ión para encont rar salidas conj unt as.
La propuest a se elabora en base a dos ej es:
1) La const rucción de la not icia: habit ualm ent e, en el proceso de const rucción de la not icia, los suj et os de ést a int ervienen com o pasivos, obj et o y obj et ivo, pero no com o const ruct ores de los relat os que los involucran. Hay un defasaj e ent re el discurso de los m edios y los discursos o relat os que circulan en la com unidad en su hacer cot idiano.
Est o se observa en el hecho de que las problem át icas cot idianas de las com unidades est án ausent es en los m edios t radicionales. Se t rat a de incorporar esos pequeños relat os que circulan sin visibilidad, pero que const ruyen la dinám ica en que se desenvuelven las práct icas sociales.
2) La circulación de los relat os: por la lógica de concent ración de los m edios de com unicación, las organizaciones sociales com unit arias, form ales y no form ales, no t ienen posibilidad de que su voz circule y sea escuchada, t ant o vert ical com o horizont alm ent e. Ni ent re los m iem bros de su com unidad inm ediat a, ni ant e quienes deberían oír sus problem as en las inst ancias est at ales. Falt a así una com unicación fundam ent al para const ruir y sost ener el t ej ido solidario en una com unidad. Est e t ipo de experiencia genera una vinculación m uy est recha ent re los part icipant es act ivos de los t alleres y program as y la com unidad a la que est án dest inados. A part ir de est a práct ica de const rucción discursiva se propicia una buena form a de ext eriorizar y hacer pat ent e la realidad de cada uno de los barrios.
Por lo general est os t alleres son encarados por los propios encargados de los com edores, con ayuda de t erceros que hacen las veces de facilit adores. Est os, por lo general est udiant es de com unicación o profesionales vinculados al barrio, recogen la propuest a de llevar adelant e t alleres de capacit ación y expresión oral, que en su m ayoría concluyen con una act ividad concret a que puede ser un program a radial, una radio abiert a, un program a especial en alguna em isora de la zona, radios int ernas o “ pasillo” en est ablecim ient os educat ivos. La finalidad de est as experiencias es lograr que los propios beneficiarios de los com edores, y la gent e del barrio en general pueda expresarse y verse involucrada con proyect os y palabras propias. De alguna m anera con est e t ipo de experiencias se com ienza a producir la realidad que se vive, y no sólo se produce sino que se reflexiona en t orno a est a producción. Claro que no est á aj ena de la t area de difusión, que com o m edio de com unicación, desarrolla la radio. A part ir de est os espacios puede darse a conocer el com edor com o espacio de part icipación y las act ividades que allí se realizan. Tam bién es un excelent e m edio por el que se canalizan m uchos pedidos solidarios, t ant o para el m ism o com edor com o para la com unidad donde se insert a la radio.
com unicación.
El t em a de la cont ención vuelve aquí a ser uno los pilares en los que se funda la propuest a. “ A m i viej o no le gust aba nada cuando em pezam os, decía que era perder el t iem po...Yo le dij e que era m ej or hacer el program a que est ar de gust o en la calle, sin hacer nada, y ahí nos em pezaron a dar una m ano” .( 7)
La práct ica t am bién va generando cam bios en los hábit os de cada int egrant e de los proyect os. “ A m í m e cam bió hast a la escrit ura. La form a de pensar t am bién m e cam bió un m ont ón, sobre t odo el bloque solidario, sobre la gent e que necesit a...” .( 8)
A part ir de sus producciones radiofónicas, ya no son los " j óvenes vagos" que t om an cerveza en la esquina o no rinden en la escuela, sino los que realizan act ividades hacia la com unidad, com o una j ornada de radio abiert a en el barrio o en el est ablecim ient o educat ivo. Tam bién su aut opercepción cam bia, com o consecuencia de poder expresarse y ver el result ado de su t rabaj o. Est e espacio t am bién funciona com o prom ot or de ot ras act ividades solidarias, com o fest ivales, ferias y colect as.
H u e r t a s com u n it a r ia s
Las huert as com unit arias surgen com o una de las prim eras necesidades a las que se enfrent an los com edores com unit arios. Ant e la falt a de apoyo de part e del Est ado y la sola colaboración de los vecinos y com erciant es de la zona, la aut osust ent ación se hace uno de los prim eros problem as con los que se debe enfrent ar y son est os proyect os, una de las prim eras m edidas que se deben t om ar para seguir adelant e con est os espacios. Claro que no t odos cuent an con espacios físicos com o para llevar adelant e est os em prendim ient os, pero sobre t odo los com edores que se encuent ran m ás alej ados del casco urbano, consiguen algún t erreno donde inst alar la huert a.
Est os espacios en general son donaciones de los propios vecinos de los barrios, y en algunos casos donaciones de inst it uciones, m uchos m enos son los cedidos por el m unicipio, ya que el t rám it e burocrát ico para conseguir la cesión de un espacio público hace desist ir la m ayor part e de las veces, a quienes int ent an hacerlo.
im port ant e de personas, quienes en part e de pago reciben part e de la producción que de allí se ext rae. La capacit ación en est os espacios t am bién es perm anent e, ya que aquellos que han adquirido m ayores conocim ient os o quienes vienen ya con conocim ient os previos en la m at eria, t ienen la t ácit a obligación de com part irlos y t ransm it irlos a aquellas personas que no los t ienen y que se encuent ran t rabaj ando en la granj a. De est a m anera se asegura una cont inuidad en el t rabaj o y se genera una relat iva aut onom ía del em prendim ient o, por cuant o no es necesaria la presencia del encargado de la huert a para la realización de las t areas diarias. Y si bien est o puede alt erarse en algunos casos, en la m ayoría de las huert as se est á haciendo escuela de cóm o llevar adelant e est e t ipo de em prendim ient os, al punt o t al que m uchos de est os han encont rado una bet a bast ant e int eresant e en la producción de verduras de est ación para el consum o “ m asivo” .( 9)
Apoyo e scola r
Com o se vio en el caso del com edor el “ Charquit o” est a act ividad puede est ar desvinculada de los com edores, y suele ocurrir que sea est a m ism a act ividad la que genera la creación de un com edor. No obst ant e est o, el t rabaj o de apoyo escolar ser realiza en la m ayoría de los com edores de la ciudad de La Plat a, sobre t odo para los niveles 1 y 2 del EGB. Est a t area la llevan adelant e docent es que se acercan a los com ederos para brindar una ayuda o docent es que est án vinculados en form a previa a los com edores.
Las t areas de apoyo escolar se realizan com o com plem ent o a la educación form al de los chicos, ya que en un gran núm ero y por m ot ivos m uy variados perm anecen en los com edores luego del colegio hast a bien ent rada la noche. En est e cont ext o, el t iem po que perm anecen en los com edores es aprovechado para paliar no sólo el ham bre de los chicos sino las diferent es deficiencias o dificult ades a las que el colegio los enfrent a. El apoyo escolar, por lo general es acom pañado por ot ro t ipo de act ividades m anuales y recreat ivas, com o clases de gim nasia, art es m arciales, plást ica, m anualidades, m úsica y expresión corporal. Todo est o depende en cada caso de los recursos m at eriales, por un lado, pero sobre t odo hum anos con que se cuent e. Suele suceder que haya una buena predisposición para llevar adelant e est as act ividades pero que no se cuent e con el m at erial necesario para hacerlo, y suele pasar t am bién que si bien las cuest iones m at eriales no serían el inconvenient e, la falt a de apoyo o el desconocim ient o hacen que los docent es o personas que podrían brindar est os servicios no se acerquen o no les int erese part icipar del proyect o.
La form ación perm anent e y la recreación form an una part e esencial en la vida de los com edores. Es para sus encargados, t an im port ant e la com ida que se les ot orga com o la cont ención y la est im ulación para seguir aprendiendo, ya sea desde los j uegos o desde el repaso de lo vist o en el colegio.
salud, y una docent e encargada de dar apoyo escolar. Tres veces por sem ana t iene clases con un profesor de gim nasia y dos veces por sem ana una m aest ra j ardinera les enseña act ividades práct icas... Hast a que uno no les dice: ‘vayanse, que ya es la hora de irse’ los chicos no se t e van” .( 10)
Edu ca ción pa r a a du lt os
Ot ra de las t areas que se em prenden en m uchos com edores son los t alleres de capacit ación escolar para adult os. Est os t alleres est án ínt im am ent e vinculados a los t alleres de apoyo escolar. Por lo general lo dict an docent es que se acercan al com edor y una o dos veces por sem ana im part en para los adult os del barrio un t aller de alfabet ización. Est os t aller se abren dependiendo en cada caso de la cant idad de j óvenes y adult os que est én dispuest os a recuperar el t iem po y acept en el problem a que acarrean con relación a la lect oescrit ura sobre t odo. Es en est e aspect o que aparece el Est ado, por est os días, con un Plan de alfabet ización para adult os y j óvenes a nivel nacional. Est e plan t iene por obj et ivo que cada persona m ayor de 15 años con problem as de analfabet ism o o de lect oescrit ura pueda escribir y leer una cart a por sus propios m edios.
Am én de los t alleres y espacios organizados en form a individual y con m edios propios en cada com edor, est a propuest a sist em at iza, organiza, de alguna m anera, las diferent es inst ancias de capacit ación para adult os. Es, com o se ve, una de las pocas iniciat ivas en donde aparece j ugando un rol im port ant e el Est ado. Ese rol en est os espacios es claram ent e asist encialist a y no brinda m ayores posibilidades de crecim ient o social a los int egrant es de com edores o propuest as solidarias, ya que est os se ven, si quisieran esperar sólo la ayuda del Est ado, en perm anent e dependencia de lo que est e puede hacer por ellos, que por ciert o es m uy poco. De cualquier form a el rol del Est ado en est a coyunt ura fue am pliam ent e t rabaj ado en la et apa ant erior.
educacionales.
La form a de aplicación de est e plan es a t ravés de la colaboración de organism os o agrupaciones del t ercer sect or, polít icas o no. Hay casos en los que el m ism o barrio aut oorganizado llevará adelant e est e plan, pero son casos aislados. Para im plem ent ar el plan, el Minist erio im part ió hace un t iem po 3 j ornadas de capacit ación para capacit adores en donde se proveyó de m at erial y se les explicó el m ét odo de enseñanza con el cual se aplicaría el plan. Luego est os capacit adores t ienen com o t area la form ación de los form adores. Est os últ im os est án m ás ínt im am ent e vinculados al barrio, ya que son los que en últ im a inst ancia t endrán que t rabaj ar con las personas con est e t ipo de problem as. La idea es que sea est a gent e ya que exist e una ent endible ret icencia a reconocer y socializar la dificult ad con la lect oescrit ura y el analfabet ism o. Al ser los form adores, gent e del barrio, t iene conform ado previam ent e un lazo social m ás ínt im o y t rabaj ado por lo que les será m ás sencillo ingresar en est a problem át ica. “ Hay m ucha gent e que no sabe leer ni escribir y le da m ucha vergüenza reconocerlo. Y una cosa es que lo haga delant e de un com pañero del barrio, que conoce hace años y ot ra m uy diferent e es lo haga frent e a nosot ros, que venim os de afuera y de prim era generam os ciert a ret icencia y hast a rechazo” .( 12)
Exist e una especie de t abla de relaciones que regula la cant idad de gent e involucrada, por la cual un capacit ador form a a diez alfabet izadores y cada alfabet izador form a a un m ínim o de 4 personas hast a un m áxim o de 30.
Los alfabet izadores im plem ent arán la iniciat iva a part ir del m es de enero de 2005 en los dist int os barrios. El convenio para im plem ent ar el plan se ext iende hast a el 2007 y se t ienen previst os encuent ros de reflexión perm anent e ent re los alfabet izadores y los capacit adores a fin de ir puliendo las diferent es experiencias y com part iendo cada una de las part icularidades del caso. Si bien aún no hay result ados con respect o a est a iniciat iva se avizora un fut uro prom et edor y rico para el análisis, t ant o com o experiencia de form ación com o de inserción del Est ado en inst ancias que van m ás allá del asist encialism o focalizado en los casos ext rem os y en sect ores vulnerables. Est a nueva experiencia arroj ará una buena m edida de la capacidad planificadora del Est ado y la gest ora de part e de los sect ores m ás baj os de la sociedad. Est a act ividad se com plem ent a y acopla perfect am ent e con el rest o de las act ividades que se vienen realizando en relación con la form ación y creación de nuevos espacios donde cada suj et o sient a que t iene un peso y un espacio donde art icular sus conocim ient os con las ganas y necesidad de part icipar en la const rucción de su propia realidad.
M icr oe m pr e n dim ie n t os pr odu ct ivos
El espírit u de no dej arse vencer es el que se im pone a la hora de organizarse para llevar adelant e un m icroem prendim ient o. Est os est án ínt im am ent e relacionados con el grado de organización int erna de cada barrio y cada com edor, y sobre t odo con las necesidades concret as que según las evaluaciones que ellos m ism o realizan necesit an soluciones urgent es.
Las organizaciones populares, t ant o com o la econom ía solidaria son realidades que se palpan a m enudo en los barrios. Se t rat a de organización que responden a causas est ruct urales y a necesidades obj et ivas. Sus int egrant es, a m edida que part icipan y que van vinculando a ellas nuevas energías y esfuerzos personales, las van apreciando y valorando m ás. Es m uy probable que est as experiencias reafirm en y perfeccionen su propia ident idad com o m odos especiales de hacer econom ía y organizarse socialm ent e.
Est as iniciat ivas que se desarrollan en los barrios son experiencias asociat ivas, habit ualm ent e de pequeños grupos de personas que m ant ienen ent re sí relaciones de confianza. Son de caráct er organizat ivo ya que dan lugar a la organización de personas, act ividades y cosas. Son creadas para enfrent ar un conj unt o de carencias y necesidades económ icas y sociales que buscan enfrent arlos a t ravés de una acción encam inada direct am ent e a resolverlas, m ediant e el propio esfuerzo y con la ut ilización de los recursos que para t al propósit o se logren j unt ar.
Son proyect os que en sí, im plican relaciones y valores solidarios. Las personas est ablecen lazos de ayuda m ut ua, cooperación, com unidad o solidaridad, no com o algo accesorio o secundario, sino com o inherent e al m odo en que se busca cum plir los obj et ivos de las organizaciones. Un rasgo caract eríst ico de t odas las iniciat ivas de m icroem prendim ient os es el caráct er que se les im prim e de part icipación, dem ocracia, aut ogest ión y aut onom ía, en el sent ido de que los part icipant es del proyect o son los m ism os encargados de t om ar las decisiones sobre lo que se debe hacer, derecho que result a del esfuerzo y del t rabaj o que cada uno y el grupo en su conj unt o realizan. Con est as iniciat ivas lo que se pret ende es producir en form a diferent e y alt ernat iva respect o a los sist em as im perant es, y aport ar así, aunque sea de form a germ inal, un cam bio social y en la form a en cóm o se posicionan los int egrant es de los proyect os frent e a la vida, a sus vecinos y la com unidad m ás general.
Ent re los m icroem prendim ient os m ás recurrent es aparecen las panificadoras, que apunt an al abast ecim ient o del barrio y sus alrededores, est os proyect os t ienen bast ant e respuest a de la gent e ya que al ser obras solidarias t ienen una m uy buena llegada a inst it uciones que no est ando físicam ent e cerca del lugar donde se hace del pan, cont rat an sus servicios para abast ecerse.
necesarios para la const rucción de la vivienda propia, est a alt ernat iva aparece com o la m ás viable, ya que la m ayoría de la gent e del barrio t iene conocim ient os o conoce a alguien que los t iene, sobre const rucción y albañilería. Es así que con la confección de los bloques de horm igón, que son dist ribuidos en form a solidaria, la const rucción de la vivienda encuent ra una solución bast ant e eficaz.
En un nivel m ás baj o por la cant idad de gent e que part icipa, aparecen, los t alleres de com post ura de calzado o de cerraj ería, de t rabaj o en cuero, de confección de art esanías y art ículos en m adera, cerám ica y m im bre u ot ras fibras, para las ferias barriales o m asivas. Est os si bien t iene un grado m ás baj o de part icipación ya que son t areas m ás acot adas y no t an direct am ent e vinculadas con las necesidades prim arias, son t an im port ant es com o las ot ras, ya que la función de cont ención y form ación que cum plen es de igual t enor.
Vem os así que son variados los proyect os que exist en en los barrios y que se nuclean alrededor de los com edores, que t ienen com o prem isa la form ación y la capacit ación para la cont ención y crecim ient o de la población. Es en est os espacios de puest a en com ún de conocim ient os y solidarización de saberes donde se basa la fuerza organizat iva de cada com edor. Hay una clara conciencia, cada vez m ás crecient e, que es desde est os lugares de organización y part icipación desde donde se debe part ir para el crecim ient o colect ivo de la com unidad. A part ir de la aut osuficiencia y la experiencia solidaria se van t ej iendo una serie de relaciones ent re los vecinos y con ot ras com unidades y organizaciones que conform an una red m ás am plia y con un poder de influencia cada vez m ayor.
A m a n e r a de cie r r e : e l t ie m po y la con st r u cción de l su j e t o El nuevo escenario que hoy present a el país hace necesario generar nuevas form as, o redefinir viej as form as de encont rase con el ot ro, de com unicarse, ent enderse y const ruir en base al acuerdo y el consenso polít ico, no part idario. Norbert o Lechner ha sido de los prim eros por est as t ierras en pensar sociológicam ent e la dim ensión t em poral de la polít ica: vivim os inst alados en un present e cont inuo, en “ una secuencia de acont ecim ient os, que no alcanza a crist alizar en duración, y sin la cual ninguna experiencia logra crearse, m ás allá de la ret órica del m om ent o, un horizont e de fut uro” .( 13) Se nos hace im posible const ruir proyect os, ” hay proyecciones pero no proyect os” , pues algunos individuos se proyect an pero las colect ividades no t ienen donde asir los proyect os. Y sin un m ínim o horizont e de fut uro no hay posibilidad de pensar cam bios, con lo que la sociedad pat ina sobre una sensación de sin - salida. Si la desesperanza de la gent e pobre y de los j óvenes es t an honda es porque en ella se m ixt uran los fracasos del país por cam biar, con la sensación, m ás larga y general, de im pot encia que la ausencia de fut uro int roduce en la sensibilidad fin de siglo.
pe r o t a m bié n e l t ie m po qu e r e e m pla za a l de l t r a ba j o. Los com edores, en est e sent ido, y para finalizar, est án conform ando un nuevo suj et o social, con una percepción del m undo que lo rodea m uy dist int a a la que se t enía hace un par de años at rás.
El desafío, t ant o analít ico, com o en la puest a en práct ica, es poder generar un nuevo suj et o polít ico, que guíe el dest ino de nuest ro fut uro, a part ir de est as práct icas locales.
Cit a s
1 - Coexist ir puede parecer un concept o t ibio, com o si le falt ara at ravesam ient o polít ico, com o si diera cuent a de algo nat ural, de algo que es así. Por eso es im port ant e aclarar que no se piensa la coexist encia en t érm inos de aut odet erm inación, de espacios que conviven en su pureza, porque est o sería pensar que pueden exist ir espacios puros, en el sent ido de no at ravesados por práct icas de ot ros espacios. No puede pensarse en el t rabaj o sin la socialización o el encuent ro, no puede dej ar de plant earse que lo que es espacio de necesidades para unos es espacio de t rabaj o para ot ros. Pero lo llam at ivo de los com edores es cóm o esos diferent es espacios son reconocidos, son represent ados, reproduciendo, pero t am bién produciendo nuevos sent idos.
2 - Silva Cat ela da, Ludm ila ( 2003) “ Nos vem os en el piquet e… Prot est as, violencia y m em oria en el NOA” , doc. Grupo Clacso.
3 - Mabel, coordinadora y encargada del com edor “ El progreso” , Villa Elisa.
4 - Elsa Vega, com edor “ El charquit o” , Olm os.
5 - Norm a Sant illán, com edor “ Sor María Ludovica” , Tolosa.
6 - Est a rent a no siem pre t iene que ver con una ret ribución m onet aria, por lo general se realiza a cam bio de ot ro t ipo de servicios, o com o cont raprest ación a algún plan social.
7 - Alej andro conduce el program a radial “ La post a” en FM Cadena Digit al ( 104.5) , Olm os.
8 - Pablo. Conduct or del program a radial “ La post a” en FM Cadena Digit al ( 104.5) , Olm os.
9 - Ent iéndase m asivo, en est e caso, a la provisión de algunas verdulerías de la zona o el barrio, y de ot ros espacios com unit arios.
10 - Claudia, es una de las m adres que colaboran en el com edor “ Sor María Ludovica” , Tolosa.
11 - Los est ablecim ient os educat ivos t iene la obligación de ceder sus inst alaciones si se hace necesario en el barrio requerir de ello.
12 - Viviana, es una de las capacit adoras. Agrupación Oct ubres.
13 - Lechner, Norbert o ( 1995) . “ Am érica Lat ina: la visión de los cient ist as sociales” , Nueva sociedad 139, p. 124, Caracas.
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