LA CIUDAD COMO LÍMITE: UN ACERCAMIENTO A LA SUBJETIVIDAD Y SU
RELACIÓN CON EL ESPACIO.
CARLOS ARTURO FAJARDO TALERO
TESIS PARA OPTAR POR EL TÍTULO DE MAGISTER EN COMUNICACIÓN Y
EDUCACIÓN
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS
FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN
MAESTRIA EN COMUNICACIÓN-EDUCACIÓN
BOGOTÁ, 2019
LA CIUDAD COMO LÍMITE: UN ACERCAMIENTO A LA SUBJETIVIDAD Y SU
RELACIÓN CON EL ESPACIO.
CARLOS ARTURO FAJARDO TALERO
Línea de investigación:
Cultura urbana
TESIS PARA OPTAR POR EL TITULO DE MAGISTER EN COMUNICACIÓN
EDUCACIÓN
DIRECTOR
HERNAN JAVIER RIVEROS SOLÓRZANO
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS
FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN
MAESTRIA EN COMUNICACIÓN-EDUCACIÓN
Nota de aceptación
Firma de presidente de jurados
Firma de jurado
Firma de jurado
Firma de jurado
La Universidad no será responsable de las ideas expuestas por los graduandos en el Trabajo de
Grado, según el artículo 117 acuerdo 029, Consejo Superior de la Universidad Distrital Francisco
DEDICATORIA
AGRADECIMIENTOS
El desarrollo de esta investigación fue posible gracias a la participación y aportes de los
docentes de la facultad de comunicación-educación al interior de la Universidad Distrital
Francisco José de Caldas. Inicialmente quiero agradecer el profesor Hernán Javier Riveros
pues su acompañamiento fue fundamental para el desarrollo de la investigación, su guía
constante permitió que la investigación avanzara siempre con un propósito, además de estar
siempre dispuesto e interesado en ayudar con el desarrollo de la investigación.
En segundo lugar, quiero agradecer al profesor Éder García-Dussán cuyos apuntes
acerca de algunos elementos concretos del ejercicio investigativo fueron siempre
importantes para darle claridad conceptual al trabajo realizado, además de ofrecer siempre
una perspectiva amplia de los ejercicios analíticos de ciudad y sus posibilidades para
explicar los fenómenos presentes en ella.
Finalmente, a mis compañeros maestrantes quienes me acompañaron en el proceso de la
investigación y estuvieron siempre abiertos al dialogo logrando aportes que terminaron por
darle forma a algunos elementos de la investigación. A mi familia y en general a todos los
TABLA DE CONTENIDO
DEDICATORIA ... 1
AGRADECIMIENTOS ... 2
TABLA DE CONTENIDO ... 3
LISTA DE ANEXOS ... 4
INTRODUCCIÓN ... 9
Pregunta problema ... 12
Justificación ... 12
Objetivos ... 16
MARCO TEÓRICO. ... 17
Sujeto: poder y saber. ... 19
Espacio ... 29
Geometría espacial ... 42
1. CAPITULO 1: ANTECEDENTES. LA CUESTION DEL SUJETO Y SU RELACIÓN CON EL ESPACIO: ESTUDIO DE FORMAS Y LIMITES ... 52
1.1 Antecedentes ... 52
2. CAPITULO 2: REFERENTES Y PROPUESTA METODOLOGICA ... 63
2.1Marco Metodológico... 63
2.1.1 Tipo de investigación ... 63
2.1.2 Muestra ... 65
2.2. Métodos ... 68
2.2.1. Arqueología ... 69
2.2.2 Genealogía ... 72
2.2.3 Cartografía... 74
2.3. Herramientas ... 76
2.3.1. Rejilla arqueológica ... 77
2.3.2 Rejilla genealógica. ... 79
2.2.3. Rejilla cartográfica. ... 81
2.3.4. Matriz ... 84
2.3.5. Procesamiento de datos ... 86
3.1. Hallazgos ... 89
3.1.1. Eje estructural ... 89
3.1.2. Saber y poder ... 96
3.1.3. La subjetividad en contexto ... 107
3.2. Conclusiones ... 115
3.2.1. Recuento de objetivos. ... 123
3.2.2. Aportes al campo comunicación educación. ... 126
3.2.3. Recomendaciones ... 127
4. ANEXOS ... 128
5. REFERENCIAS. ... 326
LISTA DE ANEXOS
Anexo 1. Reseñas:
Anexo 1. 1. Foucault, M. (1987). Cuidado de uno mismo y conocimiento de uno
mismo. En M. Foucault, Hermenéutica del sujeto.
Anexo 1.2. Díaz, E. (1993). Las prácticas individuantes y las ciencias sociales. En
E. Díaz, Michel Foucault los modos de subjetivación.
Anexo 1.3. Foucault, M. (1991). Porque estudiar el poder: la cuestión del sujeto.
En M. Foucault, El sujeto y el poder.
Anexo 1.4. Foucault, M. (1987). El concepto de paresia. En M. Foucault,
Hermenéutica del sujeto.
Anexo 1.5. Foucault, M. (1991). ¿Qué constituye la naturaleza especifica del
Anexo 1.6. Díaz, E. (1993). Una trampa para la arqueología: las contradicciones
de la modernidad. En E. Díaz, Michel Foucault los modos de subjetivación.
Anexo 1.7. Foucault, M. (1987). El otro como medidor. En M. Foucault,
Hermenéutica del sujeto.
Anexo 1.8. Foucault, M. (1991). ¿Cómo se ejerce el poder? En M. Foucault, El
sujeto y el poder.
Anexo 1.9. Foucault, M. (1991). ¿Cómo se analizan las relaciones de poder? En
M. Foucault, El sujeto y el poder.
Anexo 1.10. Foucault, M. (1987). Espiritualidad y ascesis. En M. Foucault,
Hermenéutica del sujeto.
Anexo 1.11. Rey, F. G. (2008). Subjetividad social, sujeto y representaciones
sociales.
Anexo 1.12. Iglesias, L. A. (2016). Poder y subjetividad en Michel Foucault:
traslaciones, modificaciones, ambivalencias.
Anexo 1.13. Pinzón, S. (2011). Manifestaciones de la subjetividad en las
expresiones y formas lingüísticas de los jóvenes universitarios en Bogotá.
Anexo 1.14. Díaz, E. (1993). Las tecnologías del yo. En E. Díaz, Michel Foucault
los modos de subjetivación.
Anexo 1.15. García, F. V. (1997). Foucault y la historia social. Historia social.
Anexo 1.17. Mancina, C. (1992). Diferencia sexual y representación.
Anexo 1.18. AGIS, D. F. (2014). El "Dasein" y la "Bête d'Aveu". Culpa, Confesión
y Subjetivación. Acotaciones desde Heidegger y Foucault.
Anexo 1.1.9. Adinolfi, G. G. (1992). Construirnos como sujeto, constituirnos en
medida del mundo.
Anexo 1.20. González., A. C. (1999). La subjetividad y su estudio análisis teórico
y direcciones metodológicas.
Anexo 1.21. Deleuze, G. (2004). ¿Cómo hacerse un cuerpo si órganos? En G.
Deleuze, Mil mesetas.
Anexo 1.22. Deleuze, G. (2004). Micropolítica y segmentaridad. En G. Deleuze,
Mil mesetas.
Anexo 1.23. Deleuze, G. (2004). Año cero rostridad. En G. Deleuze, Mil mesetas.
Anexo 1.24. Deleuze, G. (2004). Sobre algunos regímenes de signos. En G.
Deleuze, Mil mesetas.
Anexo 1.25. Deleuze, G. (2004). Postulados de la lingüística. En G. Deleuze, Mil
mesetas.
Anexo 1.26. Deleuze, G. (2004). 10.000 a. J. C. La geología de la moral (¿por
quién se toma la tierra?). En G. Deleuze, Mil mesetas.
Anexo 1.27. Deleuze, G. (2004). 1914 ¿uno solo o varios lobos? En G. Deleuze,
Anexo 1.28. Deleuze, G. (2004). Introducción: Rizoma. En G. Deleuze, Mil
mesetas.
Anexo 2. Rejillas:
Anexo 2.1. García, F. M. (2011). HISTORIA INSTITUCIONAL DE LA
ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ D.C. TOMO I Bogotá, grandes definiciones:
1810 - 1885.
Anexo 2.2. García, F. M. (2011). HISTORIA INSTITUCIONAL DE LA
ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ D.C. TOMO II Bogotá, bajo la República
Unitaria: 1886 - 2010.
Anexo 2.3. Pavony, G. M. (2000). Los años del cambio: historia urbana de Bogotá
1820-1910.
Anexo 2.4. Arango, G. M. (2010). Políticas Públicas y memoria 1948-2008
seguridad, competitividad, movilidad y educación en Bogotá.
Anexo 2.5. Bogotá, C. (2012). ACUERDO 489 DE 2012. Bogotá: Alcaldia
Bogotá D.C.
Anexo 2.6. Bogotá, A. (2016). Acuerdo 645 de 2016. Bogotá: Alcadia Mayor de
Bogotá.
Anexo 2.7. Registro cartográfico. Mapa histórico del barrio.
Anexo 2.9. Registro cartográfico. Parques, zonas verdes.
Anexo 2.10. Registro cartográfico. Zonas empresariales.
Anexo 2.11. Registro cartográfico. Gentrificación del espacio.
Anexo 2.12. Registro cartográfico. Salón comunal.
Anexo 2.13. Registro cartográfico. Humedal.
Anexo 2.14. Registro cartográfico. Centro de atención inmediata.
Anexo 2.15. Registro cartográfico. Instituto de educación distrital Prado
Veraniego.
Anexo 2.16. Registro cartográfico. Centro de atención médica inmediata.
Anexo 3. Cuadros:
Anexo 3.1. Cuadro de hallazgos.
INTRODUCCIÓN
La ciudad como espacio apropiado ofrece una cantidad no despreciable de
situaciones que desencadenan en fenómenos susceptibles de estudio y posterior
explicación. Generalmente el centro de las interacciones que generan dichos fenómenos
suele ser, en la mayoría de los casos, el sujeto ciudadano. Habitar una urbe es un ejercicio
que requiere ubicación dentro de los diferentes contextos que ofrece la misma, para el caso
particular de Bogotá podríamos ligar la experiencia de habitabilidad a numerosos factores,
unos con mayor peso que otros, sobre la cotidianidad de los sujetos. Bogotá tiene, como
muchas ciudades en el mundo, una distribución que no está reglada por unos lineamientos
claros de distribución y uso del espacio, debido a lo anterior encontramos a lo largo de toda
su extensión situaciones en donde el sujeto que ocupa la ciudad debe adaptarse para poder
subsistir (trabajar, movilizarse, divertirse o simplemente habitar dentro de la metrópoli).
Dicha adaptación no se liga únicamente al contexto, aunque es éste juega un papel
significativo en su condicionamiento, se liga también a las interacciones que se dan entre
los individuos que serán constituidos como sujetos a través del ejercicio de habitar la
ciudad. La urbe es entonces ese lugar que además de servir como tejido que permite
estructurar formas y usos de sí misma a través de la interacción de los sujetos con sus
entornos, sirve de contenedor y condicionador para las relaciones de dichos sujetos entre sí.
Debido a los procesos económicos y políticos experimentados por el hombre luego del
siglo XIX el desplazamiento de los espacios rurales a los urbanos han sido una transición
casi inevitable, por lo menos para la constitución de los estados nación modernos que
tienden a agrupar sus centros de operaciones en lugares específicos. Lo anterior ha dado
espacio donde confluyen la mayoría de las dinámicas sociales, políticas y económicas,
dicha confluencia se ve expresada en las diversas formas en las que los habitantes de las
metrópolis la abordan y van experimentando su cotidianidad al interior de ella. La ciudad se
presenta entonces como ese espacio en donde el mundo sucede, esta puesta en escena del
mundo es interpretada por sus ciudadanos que, en grandes y pequeñas escalas, configuran
la ciudad y a su vez son afectados por ella. Los sujetos son constituidos al interior de la
ciudad y sus contextos, por razones que varían dependiendo de cada caso particular, estas
particularidades hacen que la experiencia de ciudad empiece a tomar diferentes caminos y a
ampliar el espectro de lo que es la urbe y lo que significa para su habitante.
El trabajo de investigación desarrollado tiene como propósito estudiar una de las muchas
formas en las que la ciudad constituye a los individuos en sujetos, para lo cual se pregunta
por la existencia de una relación directa entre el espacio y la constitución de una
subjetividad particular. A través de la revisión documental de las regulaciones que se
traducen en leyes diseñadas para organizar el espacio y su posterior aparición en los
diferentes sectores de la ciudad, el trabajo permite hacer evidente la existencia de una serie
de estructuras, saberes y poderes implicados en el ejercicio de habitar la ciudad. El ejercicio
investigativo se preocupa particularmente por la influencia propuesta para cada uno de los
elementos reguladores en la experiencia de ciudad y la verificación de su existencia en una
aparición material al interior de la ciudad, ya sea en la distribución espacial de la ciudad o
las restricciones de tránsito y uso del espacio escogido para el desarrollo de la
investigación.
El ejercicio investigativo desarrollado se preocupa por el entendimiento de los sujetos,
creencias, actitudes, saberes y acciones a través de los cuales subjetivan su experiencia de
ciudad una vez son enfrentados a la idea del límite y la regulación propuestos como
dinámicas claves en el habitar y transitar la ciudad. Debido a lo anteriormente mencionado
los conceptos que juegan un papel principal dentro de la investigación son: el concepto del
espacio, abordado desde la perspectiva de estructura presente en los trabajos filosóficos de
Gilles Deleuze particularmente su acercamiento a la estratificación y territorialización de
los espacios estratificados y el concepto de sujeto para el cual la investigación toma de
referencia los trabajos realizados por Michael Foucault, quien a lo largo de su obra estudia
al individuo y las formas en las que este se constituye en sujeto una vez es sometido a una
serie de estructuras que mediante una red de relaciones presentes a lo largo de la historia
han ido modificando y priorizando unas formas de existencias sobre otras a través de los
discursos que sirven de vehículo a una o muchas formas de verdad.
La razón por la cual se eligieron dichos autores sobre otros teóricos que también han
trabajo dichos conceptos, fue la preocupación particular por la constitución de la idea del
límite, pues el ejercicio investigativo realizado pretendía hacer visibles la sujeción existente
en la forma en la que la ciudad ha sido diseñadas hacia sus habitantes, para ello se debían
estudiar en las prácticas discursivas hegemónicas y los códigos que dichas prácticas habían
utilizado para territorial izar los espacios, sometiendo a sus usuarios a unas formas
específicas de habitarlos guiando así las percepciones de los urbanitas hacia unas
subjetividades preconcebidas que priorizan unas perspectivas éticas, morales, económicas y
políticas concretas. Él logra evidenciar la influencia de los elementos anteriormente
mencionados en la constitución de la subjetividad al interior del espacio estudiado, dando
individuos al interior de la ciudad, logrando hacer brindar unas bases para el entendimiento
de los sujetos que tienen lugar al interior de la urbe.
Pregunta problema
Ahora la ciudad y sus contextos no son elementos inertes, pues sus dinámicas proponen
desde su concepción formas de orden, a través de las legislaciones impuestas en los
espacios por medio de los gobiernos que de alguna o muchas maneras condicionan a los
individuos que la habitan, dependiendo del rol que desempeñen al interior de ella.
Podríamos decir que habitar, interpretar y apropiar la ciudad es proceso que termina por
producir sujetos, dicha producción se ve expresada en las formas en las que hacen uso de
sus espacios y su interacción con los otros sujetos. Debido a lo anterior es imperativo
pensar en clave con la diferencia para determinar en qué medida los sujetos se distinguen
entre sí a través del estudio de la concepción de los espacios que habitan, cómo obtienen los
saberes y las prácticas propias de la ciudad y cómo aparece el poder dentro de las relaciones
entre ciudadanos y estructuras gubernamentales. Lo anterior da lugar a la pregunta a la cual
la investigación buscara dar respuesta:
¿Cómo se configuran las subjetividades en Bogotá al interior del barrio Prado Veraniego?
Justificación
La subjetividad es un elemento primordial en las relaciones que entablamos con los
elementos que hacen parte de nuestra realidad. Dichas relaciones constituyen formas y
prácticas que nos permiten, como sujetos, movilizarnos dentro de los lugares de
representación y apropiar los mismos. Debido a lo anterior la subjetividad y el sujeto son
condicionados y guiados hacia fines específicos mediante el control de las posibilidades del
individuo y sus acciones. Todo lo anterior ubica a la cuestión del sujeto como un centro de
interés debido a su potencia, puesto que es un elemento capaz de dilucidar las preguntas por
los saberes y las prácticas que configuran y ponen en marcha los fenómenos presentes en
las formas sociales actuales.
En términos de comunicación-educación las preocupaciones por el sujeto permiten crear
espacios de análisis que derivan en articulaciones capaces de ahondar en los retos y crisis
que han surgido en el campo. En términos pedagógicos al encargarnos del sujeto y sus
formas estamos haciéndonos la pregunta por sus saberes y acciones y la forma en las que
éstos le están afectando en su cotidianidad, en esa medida el ejercicio educativo tendrá
como centro siempre al individuo que se configurará en un sujeto y éste hará uso de su
educación, reglada o no por la academia, para habitar el mundo. Mientras que, en el
ejercicio comunicativo, los códigos comunes giran en torno a una forma de verdad que le
ha sido presentado al individuo, es una de las principales características de la consolidación
de un sujeto que hará uso de dichos códigos y formas para acercarse al mundo y tratar de
relacionarse al interior del mismo. Lo expresado con anterioridad apuntaría entonces al
sujeto como centro de los procesos comunicativos y educativos en la medida en la que, al
atravesarlo, lo trasforman y serán transformados por él permitiendo al campo de la
comunicación-educación avanzar hacia nuevas formas de comprensión de los fenómenos
que están atados a la subjetividad.
En relación con la línea de cultura urbana, la ciudad y la cuestión del sujeto es
importante resaltar la posibilidad de visibilizar formas de uso y configuración de la ciudad
Verificar el proceso de producción del sujeto al interior de la ciudad y la construcción de
una subjetividad marcadas por las relaciones de verdad y poder, es un ejercicio que
aportaría a la compresión de lo urbano desde la perspectiva de las relaciones que se dan al
interior de él. Si tenemos en cuenta lo anterior, el análisis de las relaciones que construyen
al sujeto en la ciudad permitirá edificar una visión de la influencia que el espacio urbano
está teniendo sobre su habitante y en esa misma medida cómo se está configurando el poder
y las relaciones a las que se ven atados los individuos dentro de la urbe. La finalidad del
proceso anteriormente mencionado está encaminada a la compresión de la ciudad y las
relaciones que tienen lugar dentro de ella desde una perspectiva del sujeto, esperando que
amplíe el espectro de posibilidades de trasformación en del territorio a través de los diseños
propuestos por los sujetos, evidenciados en sus saberes y prácticas de ciudad.
La investigación busca, además, extender el conocimiento en cuanto a las formas en las
que se ha analizado la cuestión del desarrollo individual con relación al espacio. Busca
fundamentar un acercamiento a los fenómenos presentes en la ciudad capaz de rastrear
formas discursivas concretas en diferentes espacios temporales a través de las cuales se han
desarrollado eventualmente nuevas formas de regulación, que una vez desconectadas de su
contexto inmediato tienden a transformarse en limitantes que sujetan a los individuos en
una serie de dinámicas que no permiten un ejercicio de existencia consciente de sí mismo.
Concretamente se establece un dialogo entre los estudios espaciales de corte cartográfico
agrimensor con el estudio de las formas discursivas que los atraviesan buscando decodificar
los diferentes elementos que componen y hacen compleja la cotidianidad de los ciudadanos,
esperando ampliar el espectro analítico del sujeto ciudadano y las implicaciones que éste
La investigación tiene como finalidad ofrecer una alternativa a la hora de pensar los
fenómenos de la ciudad cuyo centro recae en los individuos, permitiendo así un ejercicio
reflexivo que puede ligarse tanto a los temas de la identidad, la distribución territorial, el re
direccionamiento de los procesos de urbanización y un responsable de la tierra, teniendo en
cuenta que el estudio de las regulaciones estructurales que recaen sobre los individuos
tienen implicaciones problemáticas en el ejercicio de habitar los espacios y constituyen una
serie de límites que se hacen evidentes en la cotidianidad de los individuos. En línea con lo
anterior el trabajo busca entonces beneficiar a todos quienes se plateen la duda por las
formas de existencia al interior de la ciudad y sus implicaciones con respecto a la
constitución de una subjetividad capaz de superar los límites externos en búsqueda de una
existencia libre.
El presente trabajo es una introducción a un ejercicio filosófico cuya potencialidad no
es del todo explotada aquí por diferentes razones entre las que se encuentran el tiempo y los
recursos disponibles para ella. Sin embargo, los resultados obtenidos nos permiten pensar
en un ejercicio reflexivo que se ocupe del rastreo de las formas discursivas que, mediante el
desarrollo estructural de una red de relaciones que captura a los individuos, pueda dar
cuenta de la necesidad de repensar al espacio como un elemento clave en la configuración
de una nueva forma de verdad que se traducirá en una existencia y experiencia particular
del mundo, teniendo en cuenta que debido a los avances tecnológicos y los constantes
cambios políticos y económicos que avanzan cada vez con mayor rapidez, el terreno de
acción de los sujetos es cada vez menor, lo que deja cada vez más desamparadas las formas
de pensamiento que buscan desterritorializar al espacio de todos los elementos
capaz de encuadrar dichos fenómenos se erige entonces como la posibilidad más grande de
éste trabajo a su vez siendo el posible aporte a un campo que hoy más que nunca debe
evolucionar en búsqueda de darle sentido a los dos elementos que temporal y
discursivamente sirven de eje a las nuevas formas de pensar y organizar la sociedad
moderna.
Objetivos
Mediante el ejercicio investigativo espero dar cuenta de las formas de sujeción que
existen al interior de la ciudad, haciendo visible cómo éstas configuran diferentes tipos de
sujetos dependiendo de las realidades contextuales de los mismos. Hacer visible el uso del
poder y la verdad como elementos fundamentales en la construcción de las relaciones que
sostienen los individuos dentro de la ciudad. Finalmente esperaría que al dar cuenta de las
relaciones que construyen al sujeto dentro de la ciudad permita crear una perspectiva de
análisis que ponga en movimiento la reevaluación de los saberes y prácticas que están
ligados a la construcción y producción de sujetos. Para hacer visible todo lo anteriormente
mencionado la investigación se propone los siguientes objetivos:
Objetivo general
La ciudad, como centro urbano, esta travesada por regulaciones que generalmente
vienen dadas desde las formas de organización gubernamentales dichas regulaciones
tienden a funcionar bajo premisas de orden y habitabilidad, en la medida de lo anterior
necesitan ser legisladas y ejecutadas razón por la cual tienden a codificarse y traducirse
personificaciones del ejercicio de poder presente en el acto de gobernar. Teniendo en
cuenta lo anterior podemos decir que existe, con la codificación del espacio, una
estratificación del mismo. Surgen así una serie de estructuras (policiales, sanitarias,
religiosas, políticas, económicas, etc.) gubernamentales que funcionan como redes de
relaciones encargadas de regular la acción de los individuos al interior de la ciudad,
razón por la cual la investigación se plantea como objetivo general:
1. Identificar los elementos que influyen con mayor fuerza en la construcción de
la subjetividad en relación con las estructuras que dan forma a la ciudad.
Objetivos específicos
1. Evidenciar los procesos de obtención de saberes y prácticas en relación con los
espacios propios de la ciudad.
2. Evidenciar la relación de las estructuras presentes en el espacio que influyen en la constitución de la subjetividad al interior de la ciudad.
MARCO TEÓRICO.
La subjetividad es un elemento ampliamente estudiado por diferentes vertientes del
conocimiento y áreas de la academia. Sin embargo, debido a los conceptos sobre los cuales
he centrado mi interés, la obra de Michel Foucault será la plataforma sobre la cual
estructurare el análisis de los fenómenos que hacen parte del ejercicio investigativo. Los
poder, sujeto y la subjetividad serán las nociones con los cuales nutriré los análisis de los
fenómenos presentes en las dinámicas cotidianas de los espacios sobre los cuales el trabajo
tendrá su desarrollo. Para lo anterior es importante desarrollar un poco las proporciones del
filósofo en torno a los elementos anteriormente mencionados. Adicionalmente el estudio
del espacio y las formas en las que los gobiernos se establecen en formas estructurales para
codificar los territorios y hacer de ellos formas limitantes que no dan lugar a un individuo
no sujeto a la ciudad como red de relaciones.
En una nota aclaratoria acerca de la constitución del marco teórico y la escogencia de los
dos teóricos principales de la investigación teniendo en cuenta que la línea de investigación
en la que se encuentra ubicado el trabajo es la cultura urbana, dentro de una maestría de
comunicación-educación es necesario enunciar que: la constitución de la sociedad y sus
diferentes instituciones, particularmente aquellas que están encargadas de la formación de
los sujetos, tienden siempre hacia el establecimiento de un paradigma que busca dicar
formas correctas y erróneas de existencia para los individuos. El cambio de paradigma en
las ciudades varía dependiendo de las implicaciones políticas, sociales y económicas que la
misma represente como un elemento que ocupa un espacio temporal e histórico pero que
también tiene una importancia contextual en los proyectos de estado nación modernos. El
cambio de paradigma tiene siempre un objetivo: el individuo, es sobre él que las estructuras
y sus cabezas visibles imprimen las codificaciones dadas a través de las formas discursivas
privilegiadas, teritorializando así no solo a los individuos, también a sus espacios.
El ejercicio educativo al interior de la ciudad se mueve bajo la idea de las formas
seriales replicables en búsqueda una geometría fácilmente controlable, además de la
en visiones fragmentadas del mundo propagadas a través de las nuevas formas de
comunicación por medio de sus diferentes canales, pero con un especial cuidado sobre los
elementos semióticos presentes al interior de cada uno de los establecimiento que rigen a la
ciudad. Teniendo en cuenta este panorama en donde el individuo juega un rol principal en
el ejercicio de ciudad y la codificación y posterior territorialización de los espacios juega un
papel crucial en el establecimiento de unas formas de verdad que privilegian una existencia
particular y por lo tanto un subjetividad limitada y limitante. En la medida de lo expuesto
con anterioridad los elementos conceptuales que nos brindan los filósofos franceses
Foucault y Deleuze resultan siendo no solo pertinentes, también cruciales en el
entendimiento de las dinámicas que este trabajo de investigación se plantea estudiar. Es
importante además mencionar que los ejercicios reflexivos de los filósofos se
complementan en la medida necesaria por el trabajo, pues mientras que Foucault plantea las
implicaciones del sujeto, Deleuze se ocupa de la reflexión acerca del espacio y la
importancia de la territorialización del mismo con relación a la constitución de un individuo
como sujeto, ambos elementos principales en lo que busca explicar este trabajo con relación
a la ciudad y sus habitantes.
Sujeto: poder y saber.
El sujeto es un elemento ampliamente estudiado por diferentes vertientes del
conocimiento y áreas de la academia. Sin embargo, debido a los conceptos sobre los cuales
he centrado mi interés, la obra de Michel Foucault será una de las plataformas sobre las
cuales estructurare el análisis de los fenómenos que hacen parte del ejercicio investigativo.
Los análisis que desarrolló el filósofo francés durante su vida académica con relación al
saber, poder, la disciplina y los discursos y su relación con la construcción de sujetos y los
fenómenos presentes en las dinámicas cotidianas del espacio atravesado por las estructuras
sobre el cual, el trabajo tendrá su desarrollo. Para lo anterior es importante desarrollar las
proporciones del filósofo en torno a los elementos anteriormente mencionados.
El poder visto desde la perspectiva analítica que plantea el autor (Foucault 1991),
funciona en dos espectros que tienen relativa distancia entre sí. En primera medida aparece
la capacidad de dominar como muestra de una superioridad que regularmente asociamos al
poder, pero este poder es en efecto más una competencia que posee quien hace uso de él,
que una construcción ligada a los simbólico o comunicacional usados como vehículos en la
construcción de un entorno que permita control, esta última siendo la forma de poder que
nos interesa. El poder analizado por Foucault tiene raíz en las formas que rodean las
relaciones de los sujetos en sus espacios compartidos y en algunos casos en su relación con
el contexto inmediato que no ésta necesariamente atravesado por el otro, es decir el espacio
en sí mismo. Es interesante ver cómo la cuestión poder plantea la pregunta por el entorno y
las formas en las que nos relacionamos, pues esto apunta a algo que veremos más adelante
y es la construcción de una disciplina que liga a los sujetos a ciertas formas de subjetividad
que podríamos problematizar.
En la línea de lo anterior es necesario hablar de la comunicación. Los elementos que le
son inherentes a un sujeto que está habitando en comunidad parecen guiarlo siempre por el
camino de la comunicación, siendo ésta una de las áreas primordiales en la construcción de
un entorno compartido. Las formas en las que nos comunicamos tienen siempre un impacto
sobre el otro, este impacto como bien lo señala el filósofo francés (Foucault 1991) puede
estar direccionado a un ejercicio de poder o no, igualmente puede pasar con los símbolos
resultar una práctica que no necesariamente está ligada al asunto de ejercer poder sobre el
otro, pero siempre puede ser utilizado para dicho fin. Es importante pensar en términos de
comunicación y poder a la hora de ver como se configura la subjetividad sobre todo en un
espacio que está constituido por sentidos y símbolos que comunican como el espacio
urbano.
Teniendo en cuenta la cuestión planteada del poder, sus relaciones y las formas en las
que se relaciona con la comunicación es necesario girar alrededor de la cotidianidad y los
elementos que la componen en clave con los conceptos del filósofo francés. Los elementos
que nos son dados en la cotidianidad nos ofrecen siempre opciones con respecto a las
relaciones que entablamos con ellos, aun así existen ciertos dispositivos, redes de vínculos
que propician los discursos como respuesta a una forma del mundo, que son diseñados para
contener cuestiones que podríamos denominar como estándar que, como bien lo señala el
autor (Foucault 1991), implican ciertos conocimiento previamente adquiridos, estos
conocimientos van ligados en algunos casos a las construcciones que nos son impuestas o
que tomamos por decisión propia. En el caso de lo anterior vemos como las relaciones
atadas a las capacidades objetivas como las denomina Foucault, son las formas en las que
los elementos simbólicos y comunicacionales convergen con las relaciones de poder una
vez son puestas en los contextos en los que los sujetos deben tomar posiciones con respecto
a sí mismos y sus otros por oposición, para cumplir un rol que les es dado por su ejercicio
dentro de los bloques de sentido que son creados por las disciplinas.
La siguiente cuestión que entra en juego es el saber (Foucault 1996), para Foucault éste
tiene relación directa con las formas de verdad, dichas formas configuraran discursos que
poderosa acerca de la verdad la cual como concepto es arrebatada de la filosofía clásica
para ser puesta en el contexto de la modernidad, en donde ya no funciona como una parte
de lo real en términos de iluminación, es ahora una forma de saber que consolida a través
de su objetivación y posterior transformación en regla de aproximación al mundo. El saber
es ese espacio en donde el sujeto es enfrentado a la evidencia del mundo que lo rodea y no
es capaz de comprender a través de su experiencia, pero en el que tampoco se le brinda la
posibilidad de realizar un ejercicio de introspección para producir sentido sin la intromisión
del ente que domina dicho saber. Las ciencias sociales desarrollaron saberes sobre las
prácticas y las formas de los sujetos, una vez se logra comprender estos dos espacios es
fácil crear una necesidad y proyectar una forma de sujeto atado al conocimiento de la forma
de verdad que es puesta ante él. En contextos y tiempos específicos surgen diferentes
formas y prácticas las cuales serán atravesadas por el concepto del conocimiento para
estructurar un cierto modelo de sujeto que será reglado por el conocimiento ligado a sus
dominios del saber.
Es evidente que el ejercicio de reflexión que Foucault hace acerca de los sujetos se
remite a la fuente del pensamiento occidental, la forma en la que lo aborda desde el
concepto del cuidado de sí mismo deja ver que desde muy temprano en los procesos de
pensamiento del hombre existió la necesidad de una verdad, dicha verdad compromete al
individuo y lo sujeto como vehículo para alcanzar la misma. El hecho de pensarse, de
reflexionar sobre los pensamientos que lo atraviesan, los momentos que lo preceden como
parte de un contexto especifico, la vigilancia que se empieza a ejercer sobre sí mismo, son
todas prácticas que anuncian al sujeto como un elemento que está en constante construcción
una serie de procesos que edifican unas ciertas maneras de acercarse al mundo, ya sea
desde la perspectiva de la mirada o el análisis del pensamiento, empieza a existir la
preocupación por la subjetividad como ese compendio de experiencias y procesos ligados a
los fenómenos presentes en la cotidianidad que van encaminando al individuo en
determinadas formas de existir como sujeto.
la noción del cuidado de sí mismo (Foucault 1991), es la apertura al condicionamiento
de las maneras de ser, ya que uno vez se entre en el juego de reflexionar sobre sí en
términos de comportamientos, actitudes y prácticas, empezamos a encontrarnos por
contraste con diferentes formas de actuar con respecto a los eventos que son puestos frente
a nosotros. La definición de maneras de ser como llama el autor al ejercicio de determinar
basado en la experiencia cual sería la mejor respuesta a los problemas-dispositivos puestos
en acción que constituyen sujetos- que nos vemos obligados a sortear es en esencia una
forma de construir subjetividad, es el primer paso hacia la construcción de prácticas mucho
más complejas y elaboradas que tendrán como finalidad expresar una forma de verdad, la
forma de verdad con la que hemos entablado contacto basados en nuestra experiencia como
sujetos.
Para Foucault la subjetividad moderna surge del ejercicio de los saberes y los poderes,
que tienen como finalidad el control sobre el cuerpo luego de individualizarlo (Foucault
1998). La población como masa de individuos es entonces travesada por las ciencias
sociales o humanas que tratan de explicarlos desde la objetividad al mismo tiempo que el
entramado social se compone de disciplinas que regulan a dichos sujetos, también desde un
discurso que aboga por la objetividad que permitirá unas dinámicas efectivas de gobierno.
posibilita el gobierno de los individuos, pero emerge un dispositivo que no puede ser
eliminado de la construcción de la subjetividad, el espacio juega un papel similar, pues si lo
llevamos a los esencial, el espacio se constituye a través de los sujetos, son ellos quienes
terminan por determinar, desde la determinación que ya hacen de ellos, cuales son los usos
y las formas correctas dentro de los límites de un lugar que termina por configurarse en
espacio.
Existe entonces un espacio de la verdad, es decir un espacio que tiene unas formas
discursivas que son privilegiadas por elementos externos que regulan las prácticas que son
aprobadas y reprobadas dentro de la ciudad. En esa medida la ciudad es un espacio que
viene diseñado con una intencionalidad histórica, que responde a una forma de habitarla,
sus elementos físicos y sociales no surgen de la nada, o mejor dicho no se construyen desde
una arbitrariedad constante. Es debido a lo anterior y en la misma línea que se ha venido
enunciando hasta este momento que la ciudad se erige ante nosotros como un elemento
agrupador de leyes, un espacio cuyo conocimiento está ligado a estructuras que articulan
ciertas acciones que guían a los sujetos a reconocer, en la mayoría de los casos de manera
obligatoria, ciertos límites de uso a los que se debe sujetar para poder transitar al interior de
la ciudad. Es importante resaltar que las ciudades no son entidades necesariamente
continuas y uniformes, de hecho, los múltiples espacios que las componen son en esencia el
centro de la necesidad de un intento de uniformidad desde los discursos puestos en las
voces de autoridad. La autoridad fragmenta la ciudad, a pesar de tener centros desde los que
se promueven los elementos de verdad como se había mencionado, los centros responden
Para entender un poco mejor lo enunciado anteriormente es importante hablar del
concepto del bio-poder (Foucault, 2012) que en resumen sería la capacidad de acción y
planeación de la vida de las personas. Lo anterior se piensa en clave con la idea de
perpetuar las diferentes formas de poder constituido desde las disciplinas y los saberes que
se traducen en formas discursivas que logran una forma de verdad. Es por lo anterior que
debemos tener claro que en el corazón de las relaciones de poder reside la idea de la acción
sobre la acción, un control que se traduce a través de numerosos vehículos como la
violencia o la represión pero que tiene como fin predecir y configurar sujetos, atarlos a unas
formas de verdad y hacer de ellos elementos maleables para conseguir llevarlos hacia
donde sea necesario en línea con los planteamientos de quien este ejerciendo el poder.
Dicha tarea configuración se consigue a través del entendimiento del hombre, al encerrarlo
en las perspectivas de la razón se dio el espacio para que su estudio derivara en las muchas
formas que hoy en día entendemos como formas de control. Las ciencias humanas pueden
no haber tenido esta intención cuando surge la necesidad de explicar al hombre dentro de
parámetros académicos claros, pero como lo demuestra Foucault con su obra fue el primer
paso en una serie de procesos que hoy más que nunca, a través de las formas económicas y
sociales, regulan el mundo y a sus habitantes.
Es debido a lo expuesto con anterioridad que podríamos afirmar que, con el surgimiento
de las formas de control modernas, la sociedad disciplinaria y la imposibilidad de ejercicios
de reflexión alejados de los aparatos de saber diseñados por la ciencia positiva, las
constituciones de sujeto no podrán estar libres de condicionamientos que los aten a
dinámicas que faciliten su control. La verdad y el orden, son elementos que determinaran al
razón, lo dividirán y fragmentaran a tal punto que un retroceso que permita reflexión será
un ejercicio imposible. Sujetados a los deseos de quien ejerce la hegemonía en términos de
poder el sujeto está en una encrucijada. El espacio se hace entonces un condicionamiento,
un elemento subjetivador que pone en marcha una serie de procesos que limitan, construyen
barreras dentro y fuera de los individuos para hacer de ellos elementos sólidos, para
constituirlos como sujetos.
Lo anterior permite pensar en la ciudad como un dispositivo, pues está pensando de
manera estratégica que ejerce el poder de una forma específica que puede estar encaminada
a producir o privilegiar unas prácticas concretas, bloquearlas o desaparecerlas del todo. La
ciudad como red de elementos heterogéneos de cuya relación emergen los límites que
posibilitan hacer ver ciertos elementos al interior de ella y ocultar otros. También es esta
red de relaciones la que da lugar al tránsito no solo en términos de movilidad sino además
en términos de palabra, de discurso, de capacidad de aparecer ante el mundo por medio de
la enunciación de las posibilidades de sí como respuesta a las emergencias que se afrontan
en la cotidianidad. La ciudad es en efecto un espacio constituido por leyes tanto
administrativas como penales, decisiones que reglamentan los usos de los espacios al
mismo tiempo que la composición de los mismos. Elementos arquitectónicos que guían la
mirada siempre en dirección hacia los espacios que resaltan los discursos dominantes y
propagan la idea concéntrica del poder presente en las instituciones que se ubican y elevan
de manera estratégica sobre el espacios físico e imaginario de la ciudad y sus habitantes. El
barrio, el espacio que escogió para este ejercicio reflexivo, no es ajeno a todos los
experimentan los urbanitas, pues es un territorio que por las condiciones de vida que se dan
en la ciudad es acogido de una forma diferente al interior de la cotidianidad de los sujetos.
El sujeto entra en contacto con esta red de relaciones y se ve inmerso en un juego de luz
y sombra, de elementos que le son mostrados y de otros que no se le permite ver, en esa
misma medida la red lo va llevando hacia un tipo de verdad que debe ser enunciada con
cierta regularidad para comprobar que aún se pertenece a las dinámicas que el saber y las
disciplinas propias de la ciudad exigen en él para hacer uso de los elementos que
pertenecen al espacio urbano. La cuestión realmente interesante, como lo plantea Foucault,
es la idea de que todo lo anteriormente mencionado es posible gracias a la relación que se
establecen entre los elementos que son diseñados de manera estratégica para ejercer el
poder, ese dispositivo, esa gran red de relaciones es entonces lo que posibilita que exista
una subjetivación que derivara en la construcción de un sujeto que responderá a los
elementos que le serán arrojados desde las tecnológicas contenidas en el dispositivo y sus
elementos que estructuran la red de relaciones que dan lugar al ejercicio efectiva del poder
en búsqueda de un gobierno de los individuos al sujetarlos a formas y prácticas específicas
de verdad.
Lo que esta investigación entiende entonces por sujeto es el individuo que es atravesado
por relaciones de poder ejercidas sobre él a través de dispositivos específicos que lo hacen
adoptar unas formas particulares de conocimiento que esperan de él la enunciación de una
verdad que tiene directa relación con las estructuras que le dan forma a la ciudad. Cuando
las condiciones responden a la red de saberes y poderes que se articulan a las formas de
habitar la ciudad las cuales son propuestas por los elementos de gobierno que rigen los
surge el sujeto por el cual se interesa esta investigación, pues la relación de elementos que
le dan lugar permitirán ver cómo dicha relación en conjugación con la práctica del sujeto en
el espacio dará lugar a un ejercicio de subjetivación el cual nos permitirá ver con claridad
cómo el proceso a través del cual el individuo de la urbe se transforma en sujeto ciudadano
y manifiesta, a través de su ejercicio cotidiano de apropiación del espacio, una subjetividad.
Siguiendo la línea de lo propuesto hasta este momento, pensando la ciudad como un
dispositivo, es necesario entender entonces que este asignara un tipo de sujeto, al que
podríamos denominar como ciudadano, el sujeto ciudadano está atravesado por una serie de
saberes, deberes y unos tipos de trayectoria. Es aquí en donde toma validez la pregunta por
las formas de subjetivación en un espacio específico al interior de la ciudad, pues si en
efecto entendemos que el espacio urbano es un espacio que se construye como una red de
relaciones que propician las circunstancias para la aparición y privilegio de una forma de
habitar, que será validada como correcta por las instituciones cuyos discursos hacen
posibles unas estructuras que leídas en conjunto permitirían las relaciones de poder/saber
necesarias para facilitar las formas de gobierno sobre los cuerpos, particularmente la forma
en la que dichos cuerpos son ubicados dentro del espacio. Es así como el análisis que se
propone para dar respuesta a las preguntas que se plantean dentro de los problemas que dan
razón de existencia a esta investigación giran en torno a las relaciones ciudadano/espacio.
Por lo anterior será necesario entonces rastrear las formas en las que se configura el espacio
desde los elementos propios de las instituciones que están diseñadas para regularlo y en esa
misma medida ver cómo los discursos los atraviesan, para lo cual deberemos acompañar las
perspectivas de Michel Foucault con algunos de los conceptos trabajados en la bibliografía
Espacio
Antes de entrar propiamente en las cuestiones que serán consideradas para la explicación
de lo que le brinda la importancia particular al espacio en esta investigación, podríamos
tratar de esclarecer que es lo que consideramos como espacio. Distanciándome un poco de
la concepción del espacio al interior de la ciudad que siempre lo ubica como un elemento
público o privado, rural o urbano no estamos pensando en el espacio como una
construcción concreta o estática. Tampoco pensamos en el espacio como elemento
geográfico que contiene el suelo sobre el cual se extienden los centros urbanos erguidos por
los hombres, en esa medida no estamos pensando en el espacio como un área que contiene
o es contenida de forma inmodificable o siempre dada bajo unas condiciones específicas
que no permite la existencia de unas circunstancias contextuales. Entendemos el espacio
como el elemento en el que convergen expresiones y sujetos, es decir que se configura
como espacio cuando los elementos presentes en él aparecen en relación con los demás,
cuando se ejerce un peso sobre ellos y se establece una estructura que los organiza y en esa
medida una geometría que logra describirlos.
Pero para llegar a lo enunciado anteriormente es necesario realizar el recorrido por los
elementos que nos permiten pensar al espacio en dicha perspectiva, para ello enunciaremos
algunos de los conceptos que posibilitan el acercamiento teórico que es propuesto para
intentar dar respuesta a los planteamientos que tiene como punto de partida este ejercicio
reflexivo. Es preciso entonces empezar por decir que el espacio no está libre de
organización que cuenta con una serie de, como los nominará Deleuze, estratos (Deleuze,
2004). Los estratos son fenómenos que impactan directamente la constitución de los
cuerpos, sean organismos vivos o elementos estáticos que hacen parte de los contextos
antropomórfico, cuentan siempre con una forma y sustancia, es susceptible de contener o
ser contenido por otros estrato, además está acompañado de una serie de códigos que
permite entrar en contacto con él, que le permite manifestarse y aparecer siempre como un
elemento capaz de movilizar los cuerpos y en esa misma medida transformarlos. Un estrato
busca siempre la organización de las formas y las sustancias que lo componen, busca
establecer al mundo. Para que exista estrato debe haber una doble articulación, una
expresión y un contenido, como en la cuadricula propuesta por Hjelmslev, es decir que
debe existir un significado y un significante que funcione como elemento articulador de los
estratos, atendiendo al llamado de Deleuze que plantea una correlación no necesaria entre
ambos elementos, es decir que cada uno en distribuciones diferentes no reciprocas, no
existen dos estratos que compartan los mismos valores y formas de contenido y expresión.
La expresión es entonces un elemento cuya manifestación se da de forma exterior, está
constituida por una materialidad sensorial, es producida por los organismos y cuenta con
una sustancia y una forma específica. Con el contenido para exactamente lo mismo que con
la expresión, solo que en este caso el ejercicio es interno, no externo, y no puede ser
capturada a través de lo sensorial pues es anterior al sentido. Teniendo en cuenta lo anterior
podríamos decir que los estratos son sistemas conformados por códigos que son tanto
anteriores como posteriores a la experiencia de los mismos, que se pueden presentar en un
sinfín de combinaciones que darán lugar a diferentes experiencias en los cuerpos sobre los
cuales tienen efecto. El estrato articula, a pesar de su continua explosión dentro de sí
mismos en diferentes formas de acción, siempre cuenta con cuestiones que componen en él
una unidad, estos elementos vienen dados por los códigos que son comunes a las sustancias
estratos para ejercer su práctica de cambio sobre los organismos. En línea con lo anterior,
es posible hablar de un espacio estratificado, organizado a través de unos ciertos códigos y
formas compuestas de contenidos y expresiones que lo trasforman y ubican como un
elemento sobre el cual pueden existir prácticas de replicación y articulación a dinámicas de
control.
El segundo concepto que entre en juego para el entendimiento de la perspectiva espacial
que se propone para responder a las preguntas es la cuestión del rizoma (Deleuze, 2004),
para comprender el planteamiento de lo rizomatico es necesario volver sobre los estratos y
la forma en la que se componen, como mencionábamos en las líneas anteriores son
elementos cuya constitución tiende siempre hacia la solidez y la limitación, siempre
girando en torno a un centro con conexiones siempre binarias, jerárquicas y segmentadas.
Podríamos afirmar entonces, como lo hace Deleuze (Deleuze, 2004), que los estratos se
componen de líneas complejas que mantienen una relación de contacto y conexión cuya
finalidad es siempre marcar un límite para contener, calcar y demarcar lo que existe dentro
él. Hablaríamos entonces del estrato y su relación con la línea como una relación que
construye calcos que buscan imitar la solidez planteada desde la construcción territorial
atravesada por la lectura jerárquica de los elementos que residen al interior de los limites,
en esa medida las líneas presentes dentro de dicho calco son siempre de relación
centralizada, con puntos fijos que no solo ilustran un camino sino también una forma
exclusiva de tránsito. El estrato, como la ciudad, se plantea entonces puntos de referencia,
ideas que diseñan contornos, caminos verticales y horizontales, diagonales que siguen las
extender y reafirmar los elementos de contenido y expresión presente en los códigos que
hacen parte de él, normas y leyes.
El rizoma sería entonces la línea que rompe con el ejercicio anteriormente mencionado,
una línea que ya no corresponde con el ejercicio de calco, que, aunque puesta en los
mismos ejes sobre los que funcionan las líneas de estrato, dibuja una serie de movimientos
que ya no obedecen a unas normas y leyes preestablecidas por la segmentación la jerarquía
o centralización. La línea rizomatica permite trazar un nuevo movimiento cuya libertad
abre la puerta a nuevas formas de apropiación del espacio, en donde la multiplicidad ya no
busca volver sobre el estrato para replicarlo en diferentes centros, es más una subversión
del código que permite atravesar los puntos y limites planteados desde el contenido y la
expresión particular que marcan el estrato. En ese orden de ideas las líneas rizomaticas
surgen del estrato, de la jerarquía, pero no la replican en el espacio, su relación consigo
mismas y con las demás no está encaminada a generar una reproducción que permita limitar
nuevamente, aunque no están exentas de ello. La importancia del rizoma en relación con el
espacio tendría que ver entonces con su capacidad de crear nuevos espacios dentro del ya
estratificado, permitiendo generar cambios que obedezcan nuevas formas de habitarlo, que
salten las normas y las leyes que permiten una única experiencia de las formas de ser y
estar limitadas por el ejercicio de calco que remitirá siempre al mismo elemento creador de
espacios cuyos límites están diseñados con una necesidad de gobierno cuya extensión
regula a su vez las formas en las que los sujetos entablan un dialogo con su contexto
cercano (barrio) y el global (la ciudad).
El espacio al interior de la ciudad está en efecto compuesto de las dos clases de líneas
Deleuze denomina la línea de fuga, que serían la otra punta de la línea rizomatica que se
extiende en dirección opuesta a la estratificación, es una línea de ruptura que opta por el
camino que necesariamente se desprende de lo que se plantea a través de la estratificación
en una propuesta que atiende más a una necesidad de abandono que a un cambio de tránsito
o de modificación. La línea de fuga es el elemento que articula los nuevos tránsitos del
rizoma con el ejercicio de ruptura del estrato y el abandono de las formas jerárquicas con
un fin de potencialidad creadora que no puede ser ubicada dentro del estrato. El sujeto que
es afectado por dicha composición lineal dentro del espacio que habita tiene entonces ante
sí un ejercicio que atendería en cierta medida al recorrido y la adaptación de las líneas que
componen el espacio, ya sean estas molares, moleculares o de fuga. Con lo anterior
queremos decir que el espacio es en efecto segmentar izado, presupuestado y controlado a
través de la línea molar con la que el sujeto tiene siempre el primer encuentro cuando se
enfrenta a la ciudad, un espacio estratificado, conforme avanza en el conocimiento de las
normas y las leyes que rigen su espacio entabla un cierto dialogo que le permite empezar a
dispersar la solidez propuesta por el estrato para, en un acercamiento rizomatico, empezar a
modificar el estrato y dialogar con lo que éste representa para él como ciudadano.
Finalmente habría que pensar en la posibilidad de un escape al espacio en una reflexión
propuesta por las formas de sujeto que permite el espacio puesto en estos términos, cuestión
a la que en parte debería poder dar algunas pistas este ejercicio investigativo.
Habiendo entrado en contacto con los estratos y las líneas que hacen del espacio un
elemento complejo, podemos empezar a pensar en las traducciones de la codificación que
viene dada desde los estratos compuestos por líneas molares que delimitan los espacios y el
autor (Deleuze, 2004) el territorio existe gracias a la necesidad constante de
territorializaciones del espacio, ya sean positivas o negativas según lo plantea Delueze en el
ejercicio de líneas, en donde convergen diálogos entre los sólido, lo que se mueve dentro de
la solidez y lo que finalmente termina por escapar a ella. Encaminados en ese ejercicio de
pensamiento es posible pensar el espacio como un territorio sobre el que siempre están
actuando diferentes formas de movimiento vectorial, es decir diferentes líneas que van
trazando recorridos al interior del mismo, en efecto entonces no sería errado asegurar que la
composición del territorio es en esencia la relación establecida entre contenidos y expresión
que se traducen en prácticas y relaciones contextuales con el mundo. Si bien es cierto que
existe un espacio cuyas limitaciones están dadas desde un ejercicio de codificación, la
cuestión del territorio y su experiencia tiene que ver con las formas en las que esos códigos
aparecen dentro del movimiento de las líneas presentes en él. Pero para llegar a esta
conclusión Deleuze utiliza un elemento que designa el movimiento implícito en la
construcción de dichas relaciones entre sujeto y espacio a lo que llama el ejercicio de
desterritorialización.
La desterritorialización es, como lo enunciaba en el párrafo anterior, un ejercicio de
proyección de líneas, pero tiene que ver directamente con una de ellas: la línea de fuga, la
línea que permite abandonar las formas sólidas y los elementos múltiples que siempre
vuelven sobre sí para replicar formas que bloquean el escape, es decir que reterritorializan,
lo segmentan y jerarquizan. Sin embargo no toda desterritorialización logra romper con los
elementos que componen el territorio y las territorializaciones, la sobre codificación que
está presente en las líneas molares logra bloquear o arrastrar siempre hacia lo lugares
intento de fuga a través de una línea molecular es bloqueada por el ejercicio que la conecta
y conjuga con elementos que son propios de las formas estratificadas del territorio. La
reterritorialización hace que las líneas de fuga vuelvan sobre sí o que repliquen los
elementos que permitieron las conexiones que derivaron en formas de control en las formas
arborescentes del espacio en donde todo está en una relación de jerarquía. Las formas de
desterritorialización negativa transformarse en formas absolutas que tiende a globalizar los
códigos y este giro elimina la posibilidad de creación pues en el ejercicio de desconexión
del sujeto con la construcción de una línea que permita romper con el límite, es en efecto un
ejercicio que podríamos nominar de muerte y destrucción.
La desterritorialización positiva, sería entonces aquella que logra situarse fuera de la
sobrecodificación, la que es capaz de conectarse con las nuevas tierras a las que solo es
posible acceder a través del ejercicio de la fuga. En esa medida la desterritorialización
positiva hace que la tierra pierda el límite pero que a la vez se consolide como un elemento
que permite un tránsito libre de estratos cuya finalidad es el bloqueo de la proyección de la
que la línea de fuga toma su fuerza. Es además una continua creación que se conecta entre
sí para que la relación del sujeto y el espacio pueda aparecer fuera de los códigos y
organización que apuntan siempre hacia el segmento. Teniendo en cuenta todo lo anterior,
es importante pensar en que existen cuatro tipos de desterritorialización según Deleuze
(Deleuze, 2004): la positiva, la negativa, la parcial y la absoluta, todas ellas sostiene
relaciones que se complementan y se redimensionan. Cada una de las formas de
desterritorialización se combinan y se componen de reglas concretas que hacen que dentro
de ellas las relaciones espaciales tengan siempre matices diferentes, esto podría ayudarnos a
privilegian otras en búsqueda de una forma concreta de sujeto. Es así como para poder
avanzar en la compresión de la relación espacial y su importancia en la construcción del
sujeto tendríamos que acercarnos al concepto del agenciamiento.
El agenciamiento según el Deleuze (Deleuze, 2004) se hace al interior de los estratos,
pues un agenciamiento es en primera instancia territorial, no es simplemente un
comportamiento que va ligado al sujeto, existe una relación que sostienen sujeto y espacio
en donde habita una descodificación que hacen de ellos en alguna medida “propiedades”
relaciones cuya expresión está explicita en la enunciación de “mi lugar” sea cual sea éste.
En esa medida el agenciamiento, aunque contenido dentro del estrato, se distancia de él
pues configura su propia expresión y contenido. Lo anterior indica que existe un sistema de
códigos y unas prácticas y deseos propios de los agenciamientos, estos pueden diferir o ir
en la misma dirección de los que están puestos en los estratos. Como lo enunciaba Foucault
cuando hablaba acerca de cómo se componen los sujetos a través del ejercicio de
subjetivación, el agencimaiento es también un ejercicio que se compone de lo que se dice y
lo que se hace. En esa medida el agenciamiento en sí mismo permite transformación del
sujeto y su relación con el espacio, razón por la cual supera al estrato pero no logra
desprenderse de él pues el límite en donde se empieza a configurar un agenciamiento es
necesariamente, en la mayoría de los casos, un estrato pues los regímenes de signos
necesitan del espacio estriado que estos ofrecen para poder tener una función objetiva que
va encaminada hacia una reproducción del orden como lo habíamos enunciado con
anterioridad cuando se hablo acerca de cómo se componen los estratos.
Teniendo clara la relación del agenciamiento con el espacio podemos, podemos entender
moviliza y lo dota de sentido en la medida en la que les permite a los sujetos hablar y actuar
de diferentes formas a través de la interacción consigo mismos y con su contexto en un
ejercicio de líneas que se mueven en direcciones negativas y positivas. El agenciamiento es
necesariamente movimiento cuando entra en contacto con la cuestión de la territorialidad,
no depende del todo de éste, pero cuando entabla una conversación con los elementos que
lo componen las líneas presentes en él lo arrastran y los trasforman. Dicho contacto implica
en el agenciamiento una suerte de apertura y cambio, expresión y contenido incluidos en
ese cambio, teniendo en cuanto que cuando la desterritorialización resulta efectiva en
términos de un positivo absoluto que rompe, crea y conecta, el agenciamiento en ese
movimiento se hace potencia, abandona el estrato y permite al sujeto y al espacio
desarrollar nuevas formas de territorialidad. La importancia del agenciamiento es en efecto
su composición, pues cuenta contenido y expresión y en esa misma medida representa
territorialidad y desterritorialización, lo que indica que puede funcionar como un elemento
ajeno al estrato, pero se sirve de sus códigos y formas, además es el elemento en el que
confluyen las líneas molares, moleculares y de fuga, lo que indica que es el elemento sobre
el cual tienen efecto tanto territorio, territorialidades y desterritorializaciones.
Finalmente y como elemento contenedor de todo lo que hemos expuesto hasta aquí,
partiendo de las proposiciones de Gilles Deleuze, es necesario hablar de las maquinas
abstractas (Deleuze, 2004) Como elementos que bajo ninguna circunstancia se inscriben en
el mundo como un componente universal, pues su campo de acción son los agenciamientos,
y cómo lo vimos en los párrafos anteriores los agenciamientos son elementos que
responden a ciertos ejercicios de fuga con una visión específica y múltiple que busca
apertura total de su espacio al des-estratificarlo. La máquina abstracta se compone de
elementos no formales pero no necesariamente arbitrarios, es decir que tiene un
consolidado de materias y funciones y en esa medida tiene una libertad de movilidad
constante que le permite componerse y componer un plan de consistencia, es decir un plan
de acción que permite a la línea de fuga consolidar su escape hacia una nueva forma, un
plan que no busca control, sino explosión hacia una nueva posibilidad de habitar el espacio
y en esa medida una nueva posibilidad de ser sujeto. Las maquinas abstractas son entonces
singulares y creativas, no remiten necesariamente a un estado mental o una posición
concreta en el mundo, al contario se construyen en referencia unas singularidades que
surgen en un tiempo y un espacio concreto como respuesta a una emergencia, a una
necesidad de apertura o ruptura, que materializan una posibilidad a través de un plan cuya
posibilidad viene dada precisamente desde quien habla y hace.
La máquina abstracta es en ella misma una condición de variación (Deleuze, 2004), no
responde a un gran conjunto de elementos de expresión y contenido, más bien navega por la
relatividad de su relación con ellos mismos, es de ahí de donde surgen los rasgos que son
señales que nos brindan los elementos presentes en los conjuntos que dan lugar a una
maquina abstracta. Esa relación de relatividad hace que los contenidos y las expresiones
muten y converjan, al mismo tiempo que se distancian para hacer de sí materia que propicia
el movimiento que no da lugar a la homogeneidad. La expresión a su vez es también un
código en movimiento que permite la apertura a nuevas categorías dentro de los lenguajes
ya establecidos, una relación de sentido-movimiento en la que tienen lugar las nuevas
formas de acercamiento al mundo desde la posición de los signos. Las maquinas abstractas
agenciamientos en términos de territorio, tierra y desterritorialización, teniendo en cuenta
que el mapa que dibuja la maquina será tanto más efectivo en cuanto éste este compuesto
de líneas moleculares que atraviesen la solidez del calco y le permitan metamorfosis al
transeúnte. Pero si bien es cierto que la maquina abstracta para funcionar como tal debe
responder a los supuestos anteriormente mencionados, no está exenta de ser estratificada,
creando así maquinas que sobrecodifican, maquinas que limitan, esclavizan y sujetan,
trasformando por igual al sujeto y al espacio.
Si las maquinas abstractas presentes en un espacio están ligadas al movimiento al
interior del mismo en términos de expresión y contenido, los cuerpos sin órganos (Deleuze,
2004) que se dan al interior de ellas son igualmente móviles y contextuales en términos de
forma y sustancia. El plan de consistencia y posteriormente el cuerpo que surge de él como
oposición a las formas inconexas y segmentadas propias de los estratos, es un ejercicio de
prácticas que responden a una conexión de elementos heterogéneos al interior de los
diferentes espacios. El plan de consistencia funciona en cierta medida como lo hacía el
concepto del poder en Foucault, es decir, como una red de relaciones que sirve de puente
interconector de elementos que normalmente, y por la naturaleza de su aparición en el
mundo, están siempre distantes. Surgen como respuesta a las superficies homogéneas
dentro de las que se dan las reterritorializaciones absolutas y en donde, debido a su carácter
uniforme y de separación, mueren o son atrapadas las líneas de fuga. El plan de
consistencia busca entonces escapar a dichas sobrecodificaciones y plantear en un
movimiento de desterritorialización positiva la posibilidad de una nuevo sujeto, a su vez
que posibilita un nueva espacio, todo lo anterior dentro de la idea de la multiplicidad de