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Coagulacin intravascular diseminada (CID) durante el perioperatorio y postoperatorio

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* Residente de tercer grado de la Especialidad de Anestesiología. Hospital General «Norberto Treviño». Ciudad Victoria, Tamaulipas. ** Residente de cuarto grado de la Especialidad de

Medicina Interna. Hospital «Norberto Treviño». Cd. Victoria, Tamaulipas.

*** Especialista en el enfermo crítico adscrito a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General «Norberto Treviño» y Jefe del Servi-cio de Cuidados Intensivos Cardiovasculares del Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAEV). Ciudad Victoria, Tamaulipas. **** Especialista en el enfermo crítico adscrito a la

Unidad de Cuidados Intensivos «Mario Shapiro» del Centro Médico ABC. México, D.F.

Solicitud de sobretiros:

Servicio de Cuidados Intensivos Cardiovasculares Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAEV) Cd. Victoria, Tamaulipas.

E-mail: [email protected]

Recibido para publicación: 06-12-12. Aceptado para publicación: 19-02-13.

Este artículo puede ser consultado en versión completa en

http://www.medigraphic.com/rma

Coagulación intravascular diseminada (CID)

durante el perioperatorio y postoperatorio

Dra. Katia Carolina Trejo-García,* Dr. Joel Emmanuel Cuevas-Escamilla,** Dr. José Antonio Villalobos-Silva,*** Dr. Marco Montes de Oca-Sandoval****

ARTÍCULO DE REVISIÓN

Vol. 36. No. 2 Abril-Junio 2013 pp 105-113

RESUMEN

Los trastornos de la coagulación que ocurren durante la cirugía suelen ser más comunes de lo que en realidad pensamos, por lo que en la actualidad los anestesiólogos y médicos responsables de las unidades de cuidados intensivos (intensivistas) han tenido un incremento en la preocupación por las coagulopatías adquiridas en pacientes críticamente enfermos que están en su postoperatorio inmediato. La coagulación intravascular diseminada se debe principalmente a una producción excesiva y no controlada de la trombina, desencadenada por varios estímulos como consecuencia de un desequilibrio entre la activación y la inhibición del sistema de coagulación, así como un aclaramiento retrasado de los productos de degradación de la coagulación, estos fenómenos conducen al depósito de fi brina intravascular sistémica. El diagnóstico es complejo teniendo presente lo variado de su fi siopatología y la clave es el tratamiento específi co y vigoroso del trastorno subyacente, y paralelamente debe reponerse el volumen intravascular, con cristaloides coloides y hemoderivados necesarios.

Palabras clave: Coagulación intravascular.

SUMMARY

Coagulation disorders that occur during surgery are more common than you think, so today anesthesiologists and physicians responsible for the Intensive Care Units (Intensivists) had an increased concern for acquired coagulopathy in critically ill patients who are in the immediate postoperative period. Dissemi-nated intravascular coagulation is mainly due to an excessive and uncontrolled production of thrombin, triggered by various stimuli resulting from an imbalance between the activation and inhibition of the coagulation system and a delayed removal of degradation products of the coagulation. These phenomena lead to systemic intravascular fi brin deposition. The diagnosis is complex bearing in mind the variety of its pathophysiology and the key is specifi c and vigorous treatment of the underlying condition and in parallel intravascular volume must be replaced with necessary colloid and crystalloid blood products.

Key words: Coagulation disorders.

INTRODUCCIÓN

Los trastornos de la coagulación que ocurren durante la cirugía suelen ser más comunes de lo que en realidad pensamos; sin embargo, se dice que los pacientes que llegan a desarrollar

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(intensivistas) han tenido un incremento en la preocupación por las coagulopatías adquiridas en pacientes críticamente enfermos que están en su postoperatorio inmediato. Hoy en día sabemos que existen una variedad de trastornos adquiridos tales como procesos infecciosos preoperatorios, condiciones infl amatorias sistémicas durante el estrés quirúrgico, sangrado importante, enfermedades malignas, transfusiones masivas, trombocitopenias; que darán lugar a la activación de la coa-gulación en muchos casos. Esta activación de la coacoa-gulación pasa clínicamente desapercibida y sólo es identifi cado tem-pranamente si lo sospechamos y si realizamos marcadores de activación de coagulación ultrasensibles. Estos desórdenes adquiridos en el perioperatorio, englobados como «coagu-lopatías adquiridas por consumo» o CID se caracterizan por la activación y utilización incrementada de factores de coagulación, plaquetas y eritrocitos(1).

Actualmente la coagulación intravascular diseminada es un síndrome caracterizado por el incremento de la actividad en los mecanismos hemostáticos normales, de carácter progresivo y desencadenado por varios estímulos, es decir, el consumo de los factores de la coagulación es secundario a una activación de la coagulación que conduce al depósito intravascular de fi brina y a una depleción del sistema hemostático. La CID se defi ne como una activación intravascular generalizada de la coagulación asociada a diversas causas como resultado de la formación de fi brina y oclusión trombótica de vasos de mediano y pequeño calibres. Las principales consecuencias de la CID son el consumo o pérdida de las proteínas hemostáticas y de las plaquetas en el perioperatorio, lo cual origina fenómenos hemorrágicos y obstrucciones trombóticas en la microcircula-ción, que compromete la función de diversos órganos al verse reducido su aporte sanguíneo ocasionando isquemia tisular, ac-tivando un metabolismo anaerobio y fi nalmente daño orgánico. Actualmente la CID no es una enfermedad en sí misma, sino una complicación de otros procesos patológicos perioperatorios y puede ser desencadenada por varios estímulos(2,3) (Cuadro I).

FISIOPATOLOGÍA

La patogénesis de la CID se debe principalmente a una produc-ción excesiva y no controlada de la trombina, desencadenada por varios estímulos como consecuencia de un desequilibrio entre la activación y la inhibición del sistema de coagulación, así como un aclaramiento retrasado de los productos de degra-dación de la coagulación, estos fenómenos conducen al depósito de fi brina intravascular sistémica. La activación normal de la hemostasia comienza con la exposición de procoagulantes en la sangre, mediado principalmente por la vía extrínseca, de participación del factor tisular y el factor VII activado (VIIa), conduciendo a la formación de trombina. Este proceso fi sio-patológico determina la formación, localización y persistencia de depósitos de fi brina en toda la economía microvascular. La

generación de trombina es normalmente localizada en el lugar de la lesión, induciendo la agregación plaquetaria y el depósito de fi brina entrecruzada para formar el tapón hemostático. El papel fi siopatológico de la CID se podría explicar de la siguiente manera. La formación de fi brina es consecuencia directa de un exceso de generación de trombina, junto con una supresión de los sistemas anticoagulantes naturales y un defecto en la retirada de la fi brina por alteración de la fi brinolisis. La generación de trombina es secundaria al aumento de la expresión del factor tisular (FT) a nivel de los monocitos y las células endoteliales inducido principalmente por la interleucina-6 y el factor de necrosis tisular alfa (TNF) originado por una respuesta infl ama-toria sistémica. Paralelamente, el consumo de anticoagulantes naturales (proteínas C y S y antitrombina III) exacerba todavía más el proceso coagulativo. Paralelamente, se activa también la fi brinólisis con liberación del activador tisular del plasmi-nógeno (t-PA), en un intento de eliminar la fi brina que se está generando, pero ésta se ve contrarrestada por el aumento en la secreción del inhibidor del activador tisular del plasminógeno (PAI-1) posiblemente mediado por el TNF (Figura 1).

Los principales mecanismos que dan lugar a un cuadro de coagulopatía de consumo del tipo CID durante el sangrado mayor son:

1. Incremento en la expresión del factor tisular (FT) a nivel de monocitos y células endoteliales, es decir, activación de la vía extrínseca resultando una mayor producción de trombi-na y que frecuentemente se observa en los casos de sepsis y sangrado o en sus formas más graves que son el choque séptico y el choque hipovolémico. Tanto las infecciones por gérmenes gramnegativos, gracias a las endotoxinas, como por mucopolisacáridos de los gérmenes grampositivos pueden desencadenar una respuesta infl amatoria generalizada que, como hemos visto, es capaz de activar vía TNF e interleucina- 6 el sistema de la coagulación. El factor tisular expresado en la superfi cie celular se une al factor VIIa y el complejo resultante puede activar rápidamente al factor IX y X, conduciendo rápidamente a la formación de trombina (Figura 2).

2. Exposición de FT por traumatismos mayores (sobre todo a nivel encefálico), grandes quemados, cirugía obstétrica (preeclampsia, eclampsia, retención fetal, embolia de líquido amniótico, desprendimiento prematuro de placenta). 3. Neoplasias. Muchos tumores sólidos resecados expresan FT

además de inducir la expresión del mismo a nivel monoci-tario. Otros tumores resecables (mama, pulmón, colorrectal) producen sustancias procoagulantes que activan directamente el factor X. El cuadro mejor caracterizado es el de la leucemia aguda promielocítica, donde coexiste una activación de la coagulación junto con una hiperfi brinolisis por liberación de t-PA y u-PA por parte de las células leucémicas.

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El papel de las plaquetas en la coagulopatía intravascular diseminada tiene una función importante, ya que siempre hay un consumo debido a dos factores: disminución de la síntesis asociada a infección e incremento del depósito junto a la

fi brina; por otro lado, los inhibidores naturales de la coagu-lación (antitrombina III, proteínas C, S, trombomodulina y el inhibidor de la vía del factor tisular) son incapaces de regular la actividad de la trombina en la CID. En primer lugar los niveles de antitrombina III son continuamente consumidos por la formación continua de proteasas activadas que son susceptibles a la formación del complejo antitrombina III, segundo la antitrombina III es degradada por elastasas libe-radas por los neutrófi los activados, y por último la pérdida del sustrato proteico que forma la antitrombina III que es extravasada en los pacientes por incremento en la permeabi-lidad capilar debido a la respuesta infl amatoria sistémica durante las cirugías. Por tal motivo en los estudios actuales realizados se ha observado niveles de antitrombina III por debajo del 30%, sobre todo en sepsis severa. Con respecto a los demás anticoagulantes naturales, es decir, proteínas C, S, trombomodulina e inhibidor de la vía del factor tisular, están disminuidos por bloqueo en sus síntesis debido al FNTα, C4b, principalmente.

El resultado fi nal de los mecanismos fi siopatológicos ya descritos conducen a una vía fi nal, en presencia de trombina en la circulación sanguínea, activa los monómeros de fi brina en un ensamble complejo de fi brina (coágulo) produciendo microtrombosis vascular, interfi riendo con el fl ujo sanguíneo de territorios tisulares produciendo isquemia periférica; el otro elemento fi nal importante es la plasmina, la cual participa en la degradación de la fi brina produciendo productos X, Y, D, y E, llamados productos de la degradación de la fi brina (PDF), éstos a su vez también inhiben la polimerización de la fi brina bloqueando la hemostasia y produciendo un fenó-meno hemorragíparo en el campo quirúrgico y en sitios de punción. En la medida que la trombina libre en la circulación produce trombosis, la plasmina circulante en sangre produce sangrados, es inevitable tener un desequilibrio de factores de coagulación y plaquetas por consumo (trombosis) y por pérdidas (hemorragias) (Figura 3).

Disminución de anticoagulantes

naturales

Incremento de formación

de fi brina Fibrinolisis

retardada

Exceso de formación de

trombina

CID

Figura 1. Principales mecanismos fi siopatológicos que

ori-ginan CID.

VíA EXTRÍNSECA

VIIa + FT (superfi cie endotelial)

Xa---x

Protrombina Trombina

Figura 2. Activación endotelial del factor tisular. Cuadro I. Coagulopatías adquiridas

observadas durante la cirugía.

Cirugías sépticas Gram (-) Gram (+) Cirugías obstétricas Eclampsia Aborto incompleto Abrupto placentae Atonía uterina

Cirugía de trauma y necrosis de tejidos Politrauma

Fascitis

Infección de tejidos blandos Quemaduras

Lavado quirúrgico Hemólisis intravasculares

Transfusión masiva Reacción transfusional Padecimientos oncológicos

Cirugías radicales

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Trombina

Inhibición de fi brinólisis

Formación de fi brina

Consumo de factores de coagulación

Activación de receptores de

proteasas

Trombosis Hemorragias

Figura 3.

Efectos fi siopatológicos anta-gónicos en CID.

Existen grupos especiales como las mujeres embarazadas sometidas a cirugía donde cursan con un estado de hiper-coagulabilidad debido a la elevación de todos los factores procoagulantes, excepto el FXIII y posiblemente el XI, el sistema fibrinolítico también sufre cambios fisiológicos relacionados con la gestación, tales como un incremento del PAI-2 o inhibidor del activador del plasminógeno tipo urokinasa (u-PA), en conjunto, el embarazo normal cursa con un estado hipercoagulable y antifi brinolítico, que predispone de algún modo a los trastornos de la hemostasia y se acele-ra en ciertas patologías, por nombacele-rar, Abruptio placentae, donde se observan manifestaciones de falla de hemostasia aguda atribuida al consumo de fi rbrinógeno en el coágulo retroplacentario, a la pérdida del mismo, y a la disminución de la síntesis hepática, además la elevada concentración del factor tisular en la placenta hace al mecanismo activador de la vía extrínseca como el más probable iniciador de la CID en este caso, la gran diversidad de defectos de la coagulación de este síndrome dependen del tiempo y de la extensión de la separación placentaria, siendo más grave en el caso de asociación con feto muerto retenido (Cuadro II).

Shimamura y colaboradores estudiaron el patrón de la distribución del microtrombosis en 37 casos de autopsias con CID. Los órganos más frecuentemente afectados por micro-trombos difusos son pulmón (100%), hígado (94.6%), riñón (75.5%), corazón (56.8%), páncreas (48.7%), suprarrenales (32.4%) y gastrointestinal (18.9%), la necrosis tubular aguda es más frecuente que la necrosis cortical(3-5).

La coagulación intravascular diseminada (CID) es diná-mica en la práctica clínica; sin embargo, para su estudio tiene que comprenderse en tres fases bien defi nidas.

1. Se caracteriza por el inicio de un estado hipercoagulable con diferente duración, asociada a estasis vascular y de intensidad variable. Existe un incremento logarítmico de la actividad tromboplástica de las dos vías de coagulación con incremento de la adhesividad plaquetaria.

2. Tiene un período de evidencia clínica clara y alarmante debido al inicio del período hemorrágico y persistencia del período hipercoagulable con datos de isquemia y elevación de lactato. 3. Incremento súbito e incontrolable de la hemorragia con

consumo de factores de coagulación debido a una fi bri-nólisis diseminada.

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Cuadro II. Factores de riesgo obstétrico asociados a CID.

Accidentes obstétricos más frecuentes asociados a CID

Factores asociados

• Antecedente de Desprendimiento Prematuro de Placenta (DPP) en embarazo previo

• Hipertensión inducida por el embarazo e hipertensión crónica

• Antecedente de óbitos • Edad mayor de 45 años • Gran multiparidad • Malformaciones uterinas • Alcoholismo y tabaquismo • Consumo de cocaína Factores precipitantes

• Traumatismos

• Disminución brusca del volumen uterino

lulas endoteliales. La interacción endotelio-plaquetas también participa en la respuesta procoagulante, las células endoteliales producen factor activador de plaquetas , un potente iniciador de la agregación plaquetaria aunado al FvW que también es sintetizado en el endotelio y se conoce como un factor impor-tante en la promoción de la adhesión plaquetaria(6) (Figura 4).

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Las características clínicas de la coagulación intravascular diseminada son variables debido a la intensidad y el origen primario que lo ocasiona; sin embargo, las características más frecuentes observadas en el perioperatorio son: bactere-mias o fi ebre, hipotensión, acidosis, hipotermia, proteinuria, hipoxia, sangrado, bullas hemorrágicas, cianosis, livideces y a veces necrosis franca. La principal manifestación de la CID es la hemorragia, con alta frecuencia de presentación en la mayoría de las series publicadas, pero otras manifestaciones como shock, disfunción hepática, insufi ciencia renal, mani-festaciones pulmonares, neurológicas etcétera (Cuadro III). Hemorragias. Las petequias y equimosis pertenecen al síndrome hemorrágico cutáneo de extensión variable y son comunes en relación con otros sitios de sangrados tales como las vías intravenosas, catéteres y en algunos casos las superfi cies mucosas. El sangrado puede ser potencialmente mortal si se trata del tracto gastrointestinal, de pulmones o del sistema nervioso central, en aquellos pacientes que desarrollan CID después de procedimientos quirúrgicos, la hemorragia puede desarrollarse alrededor de las heridas quirúrgicas, catéteres, drenajes y traqueo-tomías, y puede acumularse también en las cavidades serosas.

Alteraciones renales agudas. La insufi ciencia renal aguda se produce en 25 al 40% de los pacientes con coagulación

intravascular diseminada aguda, existen frecuentemente dos mecanismos principales involucrados: microtrombosis de las arteriolas aferentes que pueden producir isquemia o necrosis cortical (microangiopatía trombótica renal), y la hipotensión y/o sepsis que puede conducir a la necrosis tubular aguda.

Alteraciones hepáticas. Es muy común en pacientes que cursan con ictericia y generalmente es debido tanto a afección hepatocelular y canalicular con el aumento de la producción de bi-lirrubina secundaria a un componente mixto, hemólisis y colestasis.

Alteraciones respiratorias. La hemorragia pulmonar con hemoptisis y disnea puede deberse a daños en el endotelio vascular pulmonar, además, la sepsis, el trauma, originan microtrombosis pulmonar difusa debido a la coagulación intravascular diseminada, incrementando la posibilidad de lesión pulmonar asociada con SIRPA.

Alteraciones gastrointestinales. Es frecuente observar lesiones necróticas focales de la mucosa intestinal debido a la oclusión de la microvasculatura y se manifi esta con sangrado: hematemesis, melena, rectorragia. En un porcentaje menor se ha asociado a enterocolitis pseudomembranosa, siendo la CID el mecanismo etiológico de esta complicación.

Alteraciones del sistema nervioso central. En las afec-ciones graves de coagulación intravascular diseminada son frecuentes las crisis convulsivas, défi cits neurológicos focales, estos signos pueden observarse en las fases tempranas de la enfermedad y corresponden a mal pronóstico.

En menor porcentaje pero sin dejar de mencionarlos tam-bién se ha observado lesiones en las cápsulas suprarrenales por sepsis meningococcémica conocido como el síndrome de Waterhouse-Friderichsen. La coagulación intravascular dise-minada en una fase temprana del paciente con trauma se asocia con coagulopatía de consumo y de fi brinólisis excesiva, tanto por la plasmina y elastasas de los neutrófi los independiente de su hipoperfusión, el incremento de la fi brinólisis requiere más transfusiones de sangre, lo que contribuye a una evolución torpida de los pacientes(7-10).

DIAGNÓSTICO

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Cuadro III. Manifestaciones con mayor frecuencia en CID.

(%)

• Hemorragias 64 • Alteraciones renales agudas 25 • Alteraciones hepáticas 19 • Alteraciones respiratorias 16 • Alteraciones gastrointestinales 14

• Choque 14

• Tromboembolismo 7 • Alteraciones al sistema nervioso central 2

como el síndrome de difi cultad respiratoria del adulto o ne-crosis tubular aguda, son probablemente el resultado directo de la enfermedad primaria, el choque y la hipoperfusión. Su inicio con frecuencia no tiene relación directa con el inicio de la CID y puede preceder a su aparición; sin embargo, la trombosis microvascular asociada con coagulación intravas-cular diseminada puede agravar la disfunción multiorgánica, y las características patológicas menos frecuentes, como la hemorragia pulmonar y necrosis cortical renal puede estar directamente relacionado con el desarrollo de la CID(11-13).

Existen muchos scores acerca del diagnóstico, el cual más adelante se citará, sin embargo, si solicitamos los laboratorios antes mencionados en más del 75% obtendremos el diagnós-tico de CID. El TP se prolonga en el 75% de los pacientes con niveles de fi brinógeno bajo. El TTPa está prolongado por la presencia de productos de degradación de la fi brina (PDF) en el 50-60% de los pacientes con CID por lo que al igual que el TP, es de escasa utilidad en el diagnóstico de CID. El tiempo de trombina (TT) suele estar prolongado en la CID por la presencia de PDFs circulante y su interferencia en la polimerización de los monómeros de fi brina, además de los bajos niveles de fi brinógeno (Cuadro IV). El nivel de fi bri-nógeno es bajo en la CID y la fi brinólisis secundaria es alta y rápida; en los problemas de CID relacionados con el embarazo tiene niveles de fi brinógeno normal debido a que previa-mente cursaban con niveles altos propios de la gestación. La antitrombina III es un inhibidor natural de la coagulación y se encuentra consumida por acoplamiento irreversible con ciertos factores de coagulación activados, es característico de CID y choque séptico, además representa adecuadamente

la evolución de la CID de forma seriada durante el evento agudo. Los productos de degradación de la fi brina se encuen-tran elevados en el 85-95% de los pacienes con CID, estos valores sólo confi rman la degradación del fi brinógeno o de la fi brina por acción de la plasmina. El recuento de plaquetas suele estar disminuido en la CID, de forma bastante regular, aunque con rangos muy variables, desde cifras tan bajas como 2,000-3,000/mL hasta 100,000/mL. Las plaquetas son consumidas durante la coagulación, y constituyen una parte importante de las oclusiones microembólicas, la activación y agregación de plaquetas libera factores específi cos como el F-4-plaquetario y la b-tromboglobulina. Los dos estudios más fácilmente disponibles que documentan el exceso de actividad de la trombina son los estudios de inmunoanálisis de dímero-D y el estudio paracoagulación de protamina para el monómero de fi brina. Los dímeros-D son los subproductos proteolíticos

Trauma Sepsis Lesión endotelial

Trombosis difusa en la

microcirculación Agregación plaquetaria

Consumo de factores de coagulación y de

plaquetas

Lesiones isquémicas de tejidos

Hemorragias Fibrinólisis

(PDF)

Figura 4.

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Cuadro IV. Score diagnóstico de CID.

Puntos

Criterios de SIRS

> 3 1

0-2 0

Conteo de plaquetas

< 80 o > 50% del descenso en 24 horas 3 > 80 y < 120 o > 30% disminución en 24 horas 1

> 120 0

Tiempo de protrombina

> 1.2 1

< 1.2 0

Productos de degradación del fi brinógeno

> 25 3

> 10 y < 25 1

< 10 0

Diagnóstico > 4 puntos

de la degradación de los monómeros reticulados de fi brina. Por el contrario, para los estudios de fi brina y productos de degradación del fi brinógeno (FDP), que no distinguen entre la degradación del subproducto plasmina de la fi brina o fi -brinógeno, la formación de dímeros-D requiere la formación previa de monómero de fi brina, que es cruzada por el factor XIIIa. La formación de monómero de fi brina y la generación de factor XIIIa de su zimógeno requieren trombina, cuando se utiliza el análisis del dímero-D como marcador único la-boratorio de la generación de trombina, se debe tener cuidado en la interpretación de los resultados anormales en pacientes que han tenido una cirugía reciente, hemorragia en los tejidos, la enfermedad hepática con cirrosis o insufi ciencia renal. En cada una de estas circunstancias clínicas, el dímero-D puede ser moderadamente elevada sin CID. Por lo tanto, los pacientes con niveles de dímero-D menos de 2,000 ng/mL no debe ser diagnosticado de CID a menos que haya otras pruebas que lo corroboren. En cinco estudios recientes aleatorizados de casos de CID aguda, con una población total de 900 pacientes, las anormalidades de laboratorio más frecuentes observadas fueron en orden decreciente de frecuencia: trombocitopenia, elevación de los productos de degradación de la fi brina, TP prolongado, TTP prolongado, fi brinógeno bajo, aunque las defi ciencias de casi todos los factores de coagulación se han reportado, las defi ciencias adquiridas de fctores V y fi brinó-geno son los más frecuentemente observados en pacientes con CID aguda. Un fi brinógeno < 100 mg/dL en ausencia de enfermedad hepática grave, se asocia invariablemente con CID aguda, generalmente asociada con manifestaciones de sangrado y se asocia a un mal pronóstico(14-17).

Dentro de los criterios diagnósticos en pacientes politrau-matizados en fases tempranas, los resultados muestran que el sistema de puntuación de la Asociación Japonesa de Medicina Aguda (JAAM) tiene validez aceptable para el diagnóstico de CID con una sensibilidad superior a los criterios de la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH). Una serie de trastornos clínicos no está asociado con coagulación intravascular diseminada; sin embargo, por su cuadro clínico y una hemorra-gía adquirida se pueden observar los siguientes trastornos de coagulación; trombocitopenia que puede ser resultado del fallo primario de la médula ósea, de un proceso infi ltrativo de médula como la leucemia, la activación endotelial mediada por las pla-quetas, como en las vasculitis o en la púrpura trombocitopénica o la destrucción inmunológica. Un problema clínico difícil se observa en el paciente con sepsis, ya que se asocia con un grado variable de trombocitopenia, sin embargo, no es común que en la sepsis exista un recuento de plaquetas inferior a 50,000 por lo tanto está asociado con CID. Sin embargo, las pruebas estándar de coagulación en etapas tempranas en un porcentaje no despreciable tienen una baja especifi cidad y sensibilidad para el diagnóstico CID, por lo que en estos casos la utilidad de la trombolestametría tiene un papel importante(18-20).

TRATAMIENTO

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Cuadro V. Niveles terapéuticos recomendados para CID.

Prioridades de tratamiento

• Erradicar el proceso patológico primario - Reemplazo de volumen intravascular - Antibióticos

- Mantener estado de presión de perfusión sistémica - Terapéutica antineoplásica

• Detener el proceso de coagulación intravascular - Heparina intravenosa

- Aprotinina

- Agentes antiplaquetarios

• Reemplazo de factores de hemoderivados - Concentrados plaquetarios

- Glóbulos rojos desleucocitados - Crioprecipitados

- Plasma fresco congelado - Concentrados de antitrombina III • Inhibir fi brinogenólisis

- Ácido aminocaproico

los componenetes utilizados son los crioprecipitados ricos en fi brinógeno y factores de coagulación, indicado en aquellos pacientes con fi brinógeno menor a 100 mg. Actualmente la utilidad de FVIIra en reportes de casos han mostrado efi cacia en el uso para tratar otras causas de hemorragia descontrolada de etiología diferente. El uso generalizado de este producto ha permitido comprender que el proceso de la coagulación puede ocurrir incluso cuando algunos factores de la coagula-ción están ausentes o su actividad se encuentra reducida; por tanto, altas dosis de factor VIIa pueden corregir trastornos de la coagulación al generar grandes cantidades de trombina en la superfi cie plaquetaria; estos estudios han llevado a con-siderar el potencial del FVIIra como un agente hemostático universal. Existen muchos reportes de casos que abordan el uso del FVIIra en el paciente con hemorragia asociada a cirugía, sin embargo, al igual que muchas de las indicaciones «no aprobadas», no existen estudios comparativos que señalen la efi cacia del producto en esta situación(21,22) (Cuadro V).

En los pacientes hemodinámicamente inestables es im-prescindible reponer el estado de volemia y su presión de perfusión tisular a nivel sistémico, con base en la terapia dirigida por metas, se debe mantener una presión arterial media > 65 mmHg, diuresis > 0.5 mL/kg/h, SvO2 > 70% y PVC 8-12 mmHg, mediante el uso de cristaloides vs coloides para disminuir su morbimortalidad. Otro aspecto importante es la detención del proceso de coagulación sistémica y a excepción de las pacientes obstétricas y los hepatópatas los paciente requerirán terapia anticoagulante. Las indicaciones para el tratamiento con heparina y las dosis requeridas no están establecidas y ninguno de los trabajos publicados han demos-trado una reducción de la mortalidad en pacientes tratados con heparina, y cuando se utiliza es a dosis bajas 5-10 UI/kg/horas, escalando la dosis si no se obtiene respuesta, aunque las dosis altas de heparina en pacientes con CID están asociadas con un alto riesgo de sangrado y en la mayoría de los casos su valor terapéutico es cuestionado, en el paciente heparinizado merece la consideración de utilizar concentrados de antitrombina, neutraliza la trombina antitrombina exógenos generados en la CID y potencialmente, aminora la trombosis sobre todo

si hay insufi ciencia hepática asociada con disminución en la síntesis de antitrombina, en este sentido, la antitrombina acorta la duración de la CID en algunos pacientes con hígado graso del embarazo y su uso se debe considerar en este contexto. Si el paciente tiene hemorragia persistente podría ser necesario grandes volúmenes de plasma; sin embargo, es importante mencionar que el fi brinógeno administrado será degradado incrementando los niveles circulantes de PDF deteriorando el sistema de hemostasia, siendo así los únicos componentes seguros en un paciente con CID severo y activo no controla-do, son los paquetes globulares, concentrados plaquetarios y antitrombina. Cuando el sangrado persiste y es incontrolable a pesar de la terapéutica ya mencionada es necesario evaluar la inhibición del sistema fi brinolítico con el ácido epsilón-aminocaproico en dosis de 5-10 g IV y continuar con 2-4 g/ horas por 24 horas(23,24).

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Figure

Figura 2. Activación endotelial del factor tisular.Cuadro I. Coagulopatías adquiridas
Cuadro II. Factores de riesgo obstétrico asociados a CID.
Cuadro III. Manifestaciones con mayor frecuencia en CID.
Cuadro IV. Score diagnóstico de CID.
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