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CRITERIOS DE EVALUACIÓN

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CRITERIOS DE EVALUACIÓN

DE CARRERAS DE EDUCACIÓN

Comité Técnico de Educación

Presentación:

El presente documento corresponde a los criterios y estándares para la evaluación de carreras de Educación, en el marco de los procesos de acreditación que conduce la CNAP. Los criterios son un instrumento para orientar procesos de autoevaluación y evaluación externa, estableciendo patrones de evaluación de acuerdo a diversas áreas de desarrollo de una carrera de Educación Parvularia, Educación Diferencial, Pedagogía Básica y Pedagogía Media.

El documento ha sido elaborado por el Comité Técnico de Educación de la CNAP, cuyos integrantes son: Arnaldo Arancibia, Beatrice Avalos, Pedro Cancino, René Flores, Isabel Guzmán, Gloria Inostroza, Inés Huerta, Raúl Navarro, J. Teresa Segure, Selma Simonstein, Guillermo Scherping y Myriam Zemelman. Son secretarias del Comité, las señoras María José Lemaitre y Daniela Torre.

Los criterios definidos por la Comisión Nacional de Acreditación definen expectativas que, respecto de los principales rubros de análisis, deben satisfacer las unidades responsables de la carrera, en el marco de sus propias definiciones y de la misión y de las orientaciones generales de la universidad en la cual desarrollan su labor, las que se concretan en un perfil profesional y una

estructura curricular particular.

El documento establece 9 criterios generales de evaluación, desglosados en diversos estándares en los que se utiliza la expresión debe, para aquellos aspectos cuyo cumplimiento es indispensable de cumplir para la acreditación del programa, y la expresión debiera para aquellos cuyo cumplimiento es recomendable.

Los criterios y estándares de evaluación han sido diseñados teniendo como foco de evaluación las carreras de educación, conducentes al grado de Licenciado en Educación y a los títulos profesionales de Educador Diferencial, Educador de Párvulos, Profesor de Educación Básica y Profesor de Educación Media en sus modalidades científico - humanista y técnico profesional.

Pueden participar en el proceso de acreditación las instituciones autónomas de educación superior que imparten carreras en el área de educación. Deben presentarse todos los programas y todas las carreras impartidas por una institución que conduzcan a un título profesional para el mismo nivel de enseñanza .

Por último, y considerando la diversidad de formas de la organización académica, se ha optado por utilizar el término Unidad para describir cualquier estructura responsable de la carrera que se someta a la acreditación. Así, según sea el caso, la unidad definida por la universidad respectiva puede ser: Escuela, Facultad, Instituto u otra entidad.

1. PROPÓSITOS DE LA CARRERA

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1.1 El programa conducente al grado académico de Licenciado en Educación y al Título Profesional de Educador(a) Diferencial, Educador(a) de Párvulos, Profesor(a) de Educación Básica o Profesor(a) de Educación Media, debe cumplir los estándares de egreso definidos en este documento; debe, asimismo, desarrollar en sus egresados las competencias necesarias para una educación permanente, incluyendo la posibilidad de seguir estudios de postítulo y posgrado.

1.2 La unidad debe definir y dar a conocer sus propósitos con claridad, indicando:

a. el énfasis básico (docencia, investigación y extensión), b. el grupo objetivo (local, regional, nacional, internacional) ,

c. la declaración de principios (énfasis filosófico, principios éticos u otro),

d. su compromiso de adquirir y usar conocimientos profesionales en beneficio de los estudiantes otros atributos importantes en la formación profesional.

1.3 La unidad debe garantizar que la formación del Licenciado en Educación tenga lugar en un ambiente multidisciplinario que estimule la creación intelectual, el espíritu de búsqueda y la vinculación con el entorno social que caracterizan a una comunidad universitaria.

1.4 La unidad debe cautelar que exista coherencia entre los propósitos definidos, las asignaturas que componen el plan de estudios y los resultados que obtienen los alumnos.

2. INTEGRIDAD INSTITUCIONAL

La unidad debe estar en condiciones de avanzar responsablemente en la tarea de cumplir sus propósitos institucionales. Debe, asimismo, proporcionar información completa, clara y realista a sus miembros y a los usuarios de sus servicios.

2.1 La unidad debe establecer sus propósitos de manera realista. Los programas, servicios, recursos y equipamiento de que dispone deben guardar relación con sus propósitos.

2.2 La unidad debe cuidar que exista un adecuado equilibrio entre el número de educandos que ingresa a cada curso y el total de recursos del programa, considerando sus académicos, su infraestructura, equipamiento y presupuesto.

2.3 La unidad debe tener reglamentos convenientemente difundidos, que establezcan con precisión las responsabilidades y derechos de las autoridades, los académicos y los estudiantes de la carrera. Dichos reglamentos deben ser consistentes con la declaración de principios y propósitos de la unidad.

2.4 La unidad debe proporcionar a los estudiantes los servicios ofrecidos y respetar las condiciones esenciales de enseñanza bajo las cuales éstos ingresaron al programa.

2.5 La publicidad de la unidad, y en general, la información directa o indirectamente entregada al público debe ser clara y expresar fielmente la realidad de la institución.

3. ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL, ADMINISTRATIVA Y FINANCIERA

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3.1. La unidad debe tener un cuerpo directivo con atribuciones, responsabilidades y funciones claramente definidas.

3.2. Deben ser funciones propias de la unidad, la selección, permanencia, perfeccionamiento, promoción y retención de su personal, la selección de los estudiantes de pedagogía, las decisiones sobre el currículo de la carrera y la asignación de recursos para sus actividades.

3.3. Los miembros del cuerpo directivo de la unidad deben ser académicos que cuenten con las calificaciones y la experiencia - docente o investigativa - necesarias para las funciones que desempeñan.

3.4. El sistema de gobierno debiera asegurar un adecuado equilibrio entre la permanencia de los directivos por un período suficiente para la conducción de la unidad y la alternancia necesaria para la renovación institucional.

3.5. Las instituciones en que participen varias unidades en la conducción de las carreras de educación, debe demostrar la existencia y funcionamiento de estructuras de coordinación responsables de la definición de currículos y procesos de formación.

3.6. El cuerpo directivo de la unidad debe estar integrado por personas, cuyos intereses personales o pecuniarios no presenten conflictos con la operación de la unidad.

3.7. La unidad debe tender al mejoramiento de la calidad del servicio formativo que ofrece a través de un proceso de evaluación permanente. Éste debe tomar en consideración la opinión de los principales actores institucionales (académicos, estudiantes, egresados, establecimientos educacionales) y desarrollarse mediante instrumentos objetivos que le permitan progresar y fortalecer su capacidad de auto regulación en función de sus propios fines y los criterios contenidos en el presente documento.

3.8. La unidad debe aplicar un sistema de retroalimentación informativa basado en requerimientos del medio y sus proyecciones, y en la opinión de los egresados respecto de su formación profesional.

3.9. La organización de la unidad debe contar con adecuados mecanismos (organismos colegiados u otros) que permitan al cuerpo académico su participación en la formulación de planes, programas, cursos, y en el desarrollo de recursos humanos y materiales.

3.10. La unidad debe contar con los recursos financieros necesarios, de tal manera que éstos le permitan cumplir con los objetivos que se ha planteado como, asimismo, desarrollar las iniciativas que van en beneficio de su tarea formadora.

3.11. La institución debe garantizar estabilidad y viabilidad financiera a la unidad, desarrollando una administración idónea y apropiada de los recursos financieros, en el contexto de los propósitos que ésta ha definido.

3.12. La administración financiera de la unidad debe contemplar, a lo menos, una adecuada planificación presupuestaria operacional y mecanismos eficaces de ejecución presupuestaria. 4. PERFIL PROFESIONAL Y ESTRUCTURA CURRICULAR

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4.1. Normas Generales.

4.1.1. El plan de estudios y los respectivos programas deben ser consistentes con la declaración de principios y objetivos de la unidad responsable de la carrera y con las competencias mínimas que se definen más adelante.

4.1.2. El Plan de estudios y los respectivos programas deben ser coherentes y coordinados, y ser de público conocimiento de los estudiantes.

4.1.3. La carrera debe cumplir con la definición del profesor que a continuación se señala.

4.2. Son profesionales de la educación las personas que, habiendo cursado con éxito los estudios regulares de la carrera correspondiente, y obtenido el grado de Licenciado en Educación, han recibido el título de Educador(a) de Párvulos, Profesor(a) de Educación Básica, Profesor(a) de Educación Media en una asignatura determinada o Profesor(a) de Educación Diferencial. Dichos títulos, otorgados por una universidad que cuenta con reconocimiento oficial, facultan a quienes los obtienen para ejercer la profesión en todo el territorio nacional. Los títulos señalados pueden ser otorgados también por un instituto profesional oficialmente reconocido siempre que la carrera se esté ofreciendo desde antes de la fecha de dictación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (10/3/1990) y se ajuste a las disposiciones del art. 7° transitorio de dicho cuerpo legal.

4.3. Los estándares de egreso que defina la unidad deben adecuarse a cada una de las facetas o áreas de acción propias del ejercicio docente, al menos, según los siguientes criterios:

4.3.1. Preparación para la enseñanza: el educador/profesor sabrá cómo y podrá ser capaz de organizar el contenido en función del aprendizaje del educando, de tal manera que:

- demuestre estar familiarizado con los aspectos relevantes del conocimiento y las experiencias previas de los educandos, sus necesidades, potencialidades y fortalezas,

- formule metas claras de aprendizaje, coherentes con el marco curricular nacional, que sean apropiadas para todos los educandos,

- demuestre comprender los contenidos que enseña, identifique las relaciones entre el contenido aprendido, el que se está aprendiendo y el que se aprenderá;

- cree o seleccione métodos de enseñanza, actividades de aprendizaje y material u otras fuentes de información que sean apropiadas para los educandos y que armonicen con las metas

propuestas,

- cree o seleccione estrategias de evaluación que sean apropiadas para los educandos y que armonicen con las metas propuestas.

4.3.2. Creación de un ambiente propicio para el aprendizaje de los educandos: el

educador/profesor sabrá cómo y podrá organizar un ambiente de aprendizaje de tal manera que: - propicie un clima de equidad, confianza, libertad y respeto en la interacción con sus educandos y de ellos entre sí,

- establezca relaciones empáticas con los educandos,

- dé a conocer expectativas de aprendizaje desafiantes para los educandos, - establezca y mantenga normas consistentes y consensuadas de disciplina y - procure que el ambiente físico sea seguro y propicio para el aprendizaje.

4.3.3. Enseñanza para el aprendizaje de los educandos. El educador/profesor sabrá cómo y podrá conducir las actividades de enseñanza de manera que:

- las metas y procedimientos para el aprendizaje a usar por los educandos sean lo más claras posible,

- el contenido sea comprensible para los educandos,

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conocimiento de hechos o datos,

- el proceso de comprensión de los contenidos por parte de los educandos se verifique mediante procedimientos de retroalimentación o información que faciliten el aprendizaje,

- utilice, efectivamente, el tiempo disponible para la enseñanza sea efectivamente utilizado

4.3.4. Profesionalismo docente. El educador/profesor sabrá cómo y podrá: - evaluar el grado en que se alcanzaron las metas de aprendizaje,

- autoevaluar su eficacia en el logro de resultados,

- demostrar interés por construir relaciones profesionales con colegas y participar en acciones conjuntas del establecimiento,

- asumir responsabilidades en la orientación de los educandos,

- comunicarse con los padres de familia o apoderados, además de otros agentes de la comunidad, respecto al aprendizaje de los educandos y

- demostrar que comprende las políticas nacionales de educación y cómo contribuye su establecimiento a esas políticas.

4.4. Asimismo, el perfil debe considerar el análisis y comprensión de la institucionalidad del ejercicio de la profesión y el desarrollo de capacidades generales propias de un licenciado y profesional universitario, entre otros: el pensamiento crítico, la actitud indagativa, el autoaprendizaje, la educación permanente, la formación integral y el discernimiento ético.

4.5. Organización del plan de estudios:

4.5.1. La carrera debe contemplar las siguientes cuatro áreas de formación, sin perjuicio de la flexibilidad e integración curricular que determine cada Unidad.

· Área de formación general, comprendida por elementos de formación personal y conocimiento de las bases sociales de la educación y la profesión docente, como también por otros conocimientos considerados como relevantes. Deberá incluir actividades curriculares que traten:

a) los factores sociales y culturales que afecten los procesos educativos (contextos, códigos, lenguajes y valores culturales), el aula y la escuela como formas de organización social;

b) el sistema educacional, su forma de operar, problemas, demandas, dimensiones históricas; y c) las actitudes y disposiciones requeridas del profesional de la educación: ética relación

profesional entre pares y responsabilidad por los educandos.

· Área de formación en la especialidad. Comprende las áreas de contenido relevantes para el nivel de la carrera y las asignaturas y actividades curriculares que permiten a los estudiantes de

pedagogía, apropiarse de los conocimientos y las habilidades necesarias para adquirir nuevos conocimientos, con el fin de enseñar eficientemente los contenidos.

· Área de formación profesional. Incluye:

a) conocimiento de las personas a quienes se va a educar (procesos de aprendizaje y desarrollo, estilos de aprendizaje y tipos de inteligencia, diversidad);

b) conocimiento del proceso de enseñanza (organización del currículo y la enseñanza, sentido y propósito de diversas estrategias de enseñanza y evaluación, conocimiento y práctica de la pedagogía de la disciplina o especialidad, creación y manejo de ambientes de aprendizaje, orientación de niños y jóvenes, comprensión y manejo del comportamiento social;

c) conocimiento de aspectos instrumentales para la docencia (tecnologías de información y comunicación, métodos de investigación del trabajo escolar, formación en valores como convivencia, medio ambiente, participación democrática, etc.).

· Área de formación práctica. Comprende una secuencia de actividades relacionadas con el

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disciplina y profesional) e involucrar asociaciones con escuelas y profesores mentores en ella. Culmina con una experiencia práctica intensiva de al menos un semestre.

4.5.2. Los programas de estudio de la carrera, deben integrar actividades teóricas y prácticas que faciliten la experiencia de los estudiantes en diversos contextos sociales y promover su capacidad para integrar las disciplinas estudiadas.

4.5.3. Para el proceso de titulación, el estudiante de pedagogía deberá demostrar evidencia, a través de la evaluación de sus conocimientos y la demostración de un desempeño adecuado durante la práctica intensiva, de haber desarrollado las capacidades generales propias de un titulado y haber alcanzado los estándares de egreso establecidos en estos criterios.

4.5.4. Para el proceso de obtención del grado, el estudiante de pedagogía deberá demostrar, a través de un trabajo de investigación y su defensa, los conocimientos bases de la Ciencia de la Educación y el manejo de estrategias propias de la investigación educativa.

4.6. La unidad debe asegurar que el modo de trabajo de sus estudiantes incluya actividad presencial y trabajo personal reconocido debidamente en el sistema de creditaje, que permita la integración práctica de las áreas de formación general, de formación en la especialidad y de formación profesional, de tal manera que, como profesores sean capaces de crear experiencias de aprendizaje significativas en sus alumnos.

4.7. La unidad responsable de la carrera debe contar con mecanismos o disposiciones que permitan evaluar periódicamente el plan de estudios y los cursos ofrecidos, proponer modificaciones y mantener actualizado el currículo.

5. RECURSOS HUMANOS

La unidad debe contar con mecanismos apropiados para asegurar una dotación académica adecuada en número, dedicación y calificaciones, que le permita cubrir el conjunto de funciones definidas en sus propósitos. La unidad debe tener criterios claros y conocidos para la selección, contratación, perfeccionamiento y evaluación de su personal académico y administrativo.

5.1 La unidad debe tener un cuerpo académico calificado, con experiencia académica y

profesional. El cuerpo académico debe ser suficiente en número y dedicación para cumplir sus funciones y tareas.

5.2 La idoneidad del personal académico debe establecerse en términos de títulos y grados pertinentes y por su producción en el campo científico, profesional o educativo, considerando las funciones que asume. El personal encargado de la formación práctica debe tener experiencia docente suficiente en establecimientos educacionales del nivel correspondiente.

5.3 La unidad debe establecer una carrera académica que defina claramente las políticas y mecanismos de incorporación, jerarquización, promoción y evaluación de los académicos. Dichos mecanismos deben contener procedimientos formales y conocidos.

5.4 La unidad debe incentivar el perfeccionamiento de sus académicos, su participación en actividades de investigación y en instancias de actualización profesional, y en reuniones nacionales e internacionales en el área de su especialidad.

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5.6 La unidad debe contar con el personal administrativo adecuado en número y calificado para el cumplimiento de las funciones y tareas que debe ejecutar.

5.7 La unidad debe contar con mecanismos que permitan a sus académicos trabajar con otros miembros de la comunidad profesional, en actividades relacionadas con el diseño y renovación de sus programas de estudio y el mejoramiento de la calidad de la enseñanza del país.

6. PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE

La unidad debe poseer criterios de admisión claramente establecidos, públicos y apropiados a las exigencias de su plan de estudios. El proceso de enseñanza debe tomar en cuenta las

competencias de los estudiantes y los requerimientos del plan de estudios, proporcionando oportunidades de aprendizaje teóricas y prácticas, según corresponda. La unidad debe demostrar que los mecanismos de evaluación aplicados a los estudiantes permiten comprobar el logro de los objetivos planteados en el programa de estudios.

6.1 La unidad debe establecer claramente sus criterios y mecanismos de admisión de alumnos. Éstos deben ser de conocimiento público y apropiados para que los estudiantes tengan una razonable oportunidad de alcanzar el grado y el título profesional.

6.2 La unidad debe demostrar que los mecanismos de evaluación permiten comprobar el logro de los objetivos definidos para las distintas actividades, incluyendo el aprendizaje cognoscitivo, la adquisición de destrezas prácticas y la habilidad para resolver problemas, según corresponda.

6.3 La unidad debe disponer de un sistema de gestión de los recursos que asegure que estén oportuna y adecuadamente a disposición de los usuarios de acuerdo a los requerimientos de los procesos de enseñanza aprendizaje.

6.4 Los docentes deben desarrollar y mantener actualizados los materiales didácticos, recursos informáticos, libros y revistas que faciliten el aprendizaje.

6.5 Los docentes deben estimular el uso de los recursos educacionales, requiriendo de los estudiantes actividades que desarrollen su iniciativa personal de estudio y desempeño. 7. RESULTADOS DEL PROCESO DE FORMACIÓN.

La unidad debe hacer un seguimiento de sus procesos académicos (tasas de retención, de

aprobación, de titulación, tiempo de egreso, niveles de exigencia) e introducir cambios cuando sea necesario.

7.1. La unidad debe aplicar un sistema que le permita medir la eficiencia de la enseñanza, que considere la duración media de los estudios por cohorte-estudiante en relación a la duración oficial de la carrera. Este indicador debiera tender a uno.

7.2. La unidad debe realizar un análisis sistemático de las causas de deserción de sus estudiantes y debería definir acciones tendientes a su disminución progresiva.

7.3. La unidad debe desarrollar procesos de seguimiento de egresados y utilizar los antecedentes recogidos como fruto de los anteriores procesos para actualizar y perfeccionar los planes y

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8. INFRAESTRUCTURA, APOYO TÉCNICO Y RECURSOS PARA LA ENSEÑANZA

La unidad debe proporcionar las instalaciones y recursos necesarios para la enseñanza (infraestructura física, instalaciones, laboratorios, talleres, biblioteca, equipamiento, etc.), apropiados en número y suficientemente actualizados que sean requeridos para satisfacer

plenamente sus propósitos, lograr los resultados de aprendizaje esperados y cumplir su proyecto de desarrollo. Debe asimismo demostrar que el proceso de enseñanza considera el uso adecuado y frecuente de los recursos.

8.1. La unidad debe contar con:

a) Infraestructura e instalaciones adecuadas, proporcionales al tamaño y las actividades de la unidad y de fácil acceso.

b) Acceso a una biblioteca con una dotación suficiente - en cantidad de títulos y ejemplares - de textos, libros y revistas especializadas actualizados y un equipo de profesionales calificados para la atención de los usuarios.

c) Espacio y comodidades suficientes para el estudio.

d) Suficientes equipos audiovisuales y computacionales, con acceso a redes actualizadas de información.

e) Acceso a laboratorios, talleres e instalaciones especializados en cantidad y calidad suficientes que faciliten el logro de los objetivos propuestos en el programa de estudios.

f) Vínculos con municipios, sostenedores privados y establecimientos educacionales, como

también con otras organizaciones comunitarias relevantes para realizar actividades prácticas de la carrera en sus distintas áreas de aplicación, respaldados por acuerdos formales.

8.2. La unidad debiera proporcionar las instalaciones y servicios necesarios para los estudiantes y docentes discapacitados y efectuar las modificaciones que la infraestructura requiera en este sentido.

8.3. La unidad o la universidad a la que pertenece debe contar con un programa básico de bienestar estudiantil que incluya, al menos, un sistema de salud, el que debe ser conocido por toda la comunidad.

9. VINCULACION CON EL MEDIO

La unidad debe mantener vínculos con el medio, en el ámbito disciplinario, interdisciplinario y profesional que le corresponde, con el fin de que la formación de los profesores sea pertinente y actual. Los vínculos con el medio debieran expresarse a través de actividades de investigación, extensión y/o servicios, las que deben considerar los desafíos del sistema educacional y del entorno relevante de la unidad.

Para abordar las diversas actividades de vinculación con el medio, la unidad debe contar con una política clara, asegurando que dichas actividades no interfieren con las tareas prioritarias definidas en su declaración de propósitos.

Las actividades de vinculación con el medio deberían considerar los siguientes criterios, como mínimo:

a) Estar centradas en el ámbito disciplinario y profesional propio de la educación.

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fruto de un compromiso institucional.

d) Tender al fomento de la extensión, como función universitaria destinada a poner a disposición de la comunidad el conocimiento generado por la institución y la unidad en particular.

e) Desarrollar diversas actividades de servicios a terceros, las que, sin embargo, no pueden interferir con las tareas prioritarias definidas en la declaración de propósitos y deberían estar vinculadas al quehacer propio de la unidad.

El perfil del/a educador/a egresado/a de la Formación Inicial Docente

I. Introducción

Como consecuencia de los esfuerzos nacionales por mejorar la calidad de la educación y en particular, la calidad de la formación inicial y continua de docentes, se ha iniciado un proceso de acreditación al que la universidades que otorgan formación pedagógica se pueden incorporar, previo acuerdo de seguir un proceso de autoevaluación y evaluación externa que permita certificar a la comunidad, la calidad de la formación que dichas instituciones están impartiendo.

El consensuar sobre el perfil del/a educador/a, expresado en estándares de desempeño es una condición importante para que las instituciones formadoras de docentes velen por el cumplimiento de lo esperado de su misión y responda a las expectativas que la sociedad pone sobre ellas. Es también una condición necesaria para que el Estado, como responsable de la educación, asegure que las instituciones educadoras y los académicos en ellas, desarrollen en la mejor forma posible sus tareas de enseñanza.

La calidad docente de los egresados se demuestra en primer lugar cuando los educadores y educadoras disponen de los conocimientos y de las capacidades que les permitan enfrentar las tareas y resolver los problemas propios de su esfera de trabajo. Pero, en forma más importante, la calidad docente se demuestra cuando los educadores ofrecen evidencia de uso en su

desempeño docente de ese conocimiento y capacidades. Para juzgar la calidad de la evidencia ofrecida es necesario disponer de criterios sobre aquello, que en un contexto de significaciones y valores compartidos sobre la educación y la docencia, consideramos como una práctica docente ejemplar.

La elaboración de estándares docentes tiene como función, por lo tanto,

(i) establecer parámetros o ejemplos que indiquen el nivel de calidad requerido para los propósitos de la profesión docente y para los requerimientos del sistema educacional y (ii) permitir la evaluación del desempeño concreto (sea en etapas iniciales o avanzadas de la carrera profesional).

El presente documento abordará un marco conceptual que considerará diversos supuestos teóricos desde donde se construyen el perfil docente y sus respectivos estándares. Estos serán compatibles con la formación de educadores/as en los distintos niveles de la enseñanza y especialidades: educadores/as de párvulos, profesor/as de enseñanza básica, profesores de enseñanza media con especialidades humanistas-científicas y técnico-profesional y educadores/as especiales.

Il Marco Conceptual

La formación docente inicial. ¿Qué esperamos de ella?

Si aceptamos que la formación docente es un continuo que ocurre a través de toda la vida profesional de un/a educador/a, entonces la formación inicial de los/as docentes no puede sino prepararlos para que realicen un buen trabajo docente al comienzo de su vida profesional. Esperamos de la formación inicial que ella ofrezca las condiciones para un aprendizaje que

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segunda etapa de su formación - la que ocurre en el campo de trabajo.

Si bien, hay límites a lo que la formación inicial puede lograr, ello no significa que no deba orientarse por la visión de un educador que cumple en forma cabal su misión y una visión de cómo esperamos sea su ejercicio profesional.

Misión y tareas del docente

La misión del docente es educar y es un buen educador quien realiza una tarea comprometida y efectiva de educación. Pero no todas las tareas educativas son realizadas por educadores/as con una formación específica para desempeñarse en los distintos niveles y modalidades del sistema educativo. La educación es una tarea compartida por la familia y por los distintos grupos sociales que se preocupan de temas de desarrollo humano. Por tanto, es importante precisar cuál es la misión educativa específica del docente y en ese contexto, cuáles son los conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes que corresponden a esas tareas.

La razón de ser de la misión docente radica en su contribución al crecimiento de las personas. Es decir, contribuir, desde los espacios estructurados que existen para socializar en los saberes culturales a las nuevas generaciones, al desarrollo integral de las personas incorporando sus dimensiones biológicas, afectivas, sociales, morales y cognitivas. Su función es mediar y asistir en el proceso por el cual otras personas desarrollan en la plenitud que les es posible sus

conocimientos, sus capacidades, sus destrezas, actitudes y valores; y hacerlo en el marco de un comportamiento que valora a los otros y respeta los derechos individuales y sociales.

Para realizar esta misión el educador y la educadora necesita creer en ella y asumir que es posible realizarla bien, necesita regirse por un código de conducta que modele los valores que quisiera desarrollaran los educandos y necesita conocimientos y capacidades que se han construido en forma personal sobre qué y cómo enseñar. La tarea específica del educador o educadora es la enseñanza en contextos estructurados para que resulte en el aprendizaje y el desarrollo integral de aquellos a quienes enseña.

La tarea del docente se extiende desde ser un mediador de conocimientos, actitudes y valores que se espera sean apropiados por los educandos, a funciones específicas relacionadas con la tarea de enseñar. Estas incluyen la planificación de sus actividades de enseñanza - de las situaciones que favorecen el desarrollo y el aprendizaje - considerando quienes son las personas que le

corresponde atender, cuál es el tipo de mundo en que viven y para el que se preparan. Incluye, poder establecer ambientes de aprendizaje y desarrollo que permitan la participación e interacción como modos de estimularlos. Incluye, poder evaluar apropiadamente el proceso de aprendizaje que viven los educandos, con el fin de comprender dichos procesos, descubrir sus dificultades, apoyarlos y considerar el efecto de sus propias estrategias de trabajo. Incluye, formar parte constructiva del entorno en el que trabaja, compartir y aprender de y con sus colegas; relacionarse con los padres de familia y otros miembros de la comunidad circundante. Como profesional de la educación, su tarea incluye sentirse como aprendiz continuo, practicar un análisis crítico permanente y la investigación - acción sobre su trabajo docente, contrastando realidad y deseo y pesando la evidencia con honestidad. Incluye, por fin, sentirse parte de un sistema nacional de educación, contribuyente a su profesión, velando por su buen ejercicio y haciendo valer la importancia de disponer de las condiciones de trabajo que lo hacen posible.

Lo dicho sobre la misión y tareas de educadores y educadoras permite diseñar procesos de formación inicial orientados por una visión relativamente clara y precisa de lo que puede

esperarse de quienes egresan de las instituciones formadoras. Esa visión demanda una formación con los elementos necesarios que permitan a los nuevos docentes:

· Sentirse comprometidos con la tarea educativa, con el aprendizaje y desarrollo integral de aquellos a quienes educará y con la comprensión y valoración de su diversidad y de la comunidad a la que pertenecen.

· Tener una buena apropiación del conocimiento, referido a las áreas curriculares que deberán enseñar.

· Asumir responsabilidad por la gestión y evaluación del aprendizaje de niños, niñas, jóvenes o adultos según el nivel; haber desarrollado capacidades para ello y disponer de las estrategias pertinentes.

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haber desarrollado las habilidades de pensamiento que les permita procesar nuevas

informaciones, incorporar nuevos significados, explorar conexiones y establecer relaciones más profundas.

· Reconocerse y valorarse como miembros de una profesión docente que colabora con sus colegas en el ámbito de su institución y es copartícipe en las tareas de mejoramiento propio y de la educación nacional.

III. Definiciones, según la especificidad.

a) El Educador Diferencial.

El Educador Diferencial es el profesional de la educación que atiende diferentes tipos de necesidades educativas especiales, derivadas de deficiencias mentales, visuales, auditivas, psicomotoras y de los trastornos del aprendizaje.

Para el logro de su perfil profesional resulta indispensable profundizar en conocimientos

estratégicos que permitan a los futuros educadores diferenciales trabajar cooperativamente con otros profesionales, ya sea educadores o provenientes de otros campos disciplinarios (médicos, enfermeras, kinesiólogos, asistentes sociales, etc.), conformando equipos de trabajo y redes de apoyo sectorial.

b) El Educador de Párvulos.

El Educador de Párvulos es el profesional de la educación que busca favorecer aprendizajes de calidad, en los primeros años de vida de los educandos, en el establecimiento y desarrollo de aspectos claves como: los primeros vínculos afectivos, la confianza básica, la identidad, el lenguaje, la sensomotricidad, el pensamiento concreto y la representación simbólica.

En la planificación, el Educador (a) de Párvulos debe incorporar los elementos del entorno y conceptos relacionados con situaciones concretas. Ellos pueden constituir los contenidos educativos que presentados en forma globalizada, permitirán a los educandos adquirir las primeras experiencias, desarrollar habilidades, internalizar roles que le ayudarán en la comprensión y valoración del mundo en que viven.

c) El Profesor de Enseñanza Media Técnico Profesional.

El Profesor de la Enseñanza Media Técnico Profesional, es el profesional de la educación que debe estar en permanente contacto con el mundo productivo. En este contexto, debe mantenerse actualizado en tecnología, participando en los procesos que así se lo permitan.

El profesor de la Enseñanza Media Técnico Profesional debe supervisar el proceso de Práctica Profesional que se desarrolla en la empresa, y realizar tutorías a los estudiantes para la obtención del Título de Técnico de Nivel Medio, según la especialidad ejercida.

IV. Estándares de desempeño

El perfil del egresado, expresado en la formulación de estándares que se presentan en el 4.3. de los "Criterios de Evaluación de carreras de Educación", está específicamente orientado a

establecer criterios para evaluar el desempeño docente esperado al final del período de formación inicial. En ese sentido, las instituciones y programas de formación deberán establecer el umbral de calidad exigible que satisfaga las demandas de la educación nacional según el cual juzgar la preparación del futuro docente y su capacidad para enfrentar sus tareas. Los estándares son por tanto patrones o criterios que permitirán emitir en forma apropiada juicios sobre el desempeño docente de los futuros educadores y fundamentar las decisiones que deban tomarse. Pero también, en la medida en que indican lo esperado de un buen docente, sugieren cómo ha de organizarse la formación docente y cuáles conviene que sean sus contenidos.

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criterios específicos para los niveles y especialidades del sistema.

Los estándares expresan posiciones respecto a la enseñanza y el aprendizaje que derivan de una larga tradición pedagógica que se extiende desde Sócrates, incluyendo a Froebel, Pestalozzi y Dewey hasta Paulo Freire, y de los principales aportes de la ciencia cognitiva ejemplificados en las investigaciones y trabajos de Jean Piaget, Lev Vygotsky, Jerome Brunner y Howard Gardner. Recogen también lo que la investigación en el campo de la educación ha señalado como factores de la enseñanza que contribuyen al aprendizaje y al desorrollo integral de la persona.

Los estándares se han formulado como descripciones de formas de desempeño que siguen el ordenamiento lógico de los actos de enseñanza y de los procesos pedagógicos en los distintos contextos educativos. No están expresados como un conjunto de descriptores de conductas docentes fragmentadas, como ha ocurrido con esfuerzos anteriores por describir los actos de enseñanza considerados como efectivos. Más bien, en la medida en que son utilizados en la práctica, deberán ir entregando múltiples instancias de prácticas ejemplares observadas en los estudiantes que se aprestan para comenzar su ejercicio docente.

Los estándares se expresan en términos de lo que sabe y puede hacer quien ingresa al ejercicio docente. Descansan, por tanto, sobre dos elementos conceptuales importantes: (a) la base de conocimientos y capacidades requeridas para un buen ejercicio docente y (b) los elementos constitutivos o claves del proceso de enseñanza-aprendizaje.

1. La base de conocimientos que requiere un buen ejercicio profesional docente.

Existe amplio consenso que la base de conocimientos requerida para que un educador o educadora principiante ejerza adecuadamente su docencia se centra en cinco áreas principales además del área de aprendizaje práctico. Desde la perspectiva de lo requerido para un efectivo ejercicio docente, los educadores necesitan un conocimiento significativo de:

· Los contenidos del campo disciplinario o área de especialización respectiva, con énfasis en la comprensión de los conceptos centrales de este campo y su modo de construcción, su relación con otras disciplinas como también conocimiento procedimental respecto a aquellas materias cuyo aprendizaje se evidencia en acciones y productos.

· Las personas a quienes se va a educar: cómo ocurre el desarrollo de niños y jóvenes, en sus dimensiones biológicas, emocionales, sociales y morales, los procesos de aprendizaje, la relación entre aprendizaje y desarrollo, la diversidad de estilos de aprendizaje y de inteligencias, y la diversidad de necesidades de niños y niñas provenientes de la diversidad de género, sociales, culturales, étnicas, y de capacidades para aprender.

· Aspectos generales o instrumentales considerados importantes para la docencia, como son las tecnologías de la información y comunicación (ITC), los métodos de investigación del trabajo escolar, y la formación en áreas relacionadas con el respeto a las personas, la convivencia y participación democráticas y el cuidado del medio ambiente

· El proceso de enseñanza, las formas de organización de la enseñanza y el currículum de los distintos niveles. Este conocimiento incluye entender la relación entre conocimiento disciplinario y pedagogía y la forma de traducirlo en acciones de enseñanza; conocimiento de las maneras de conceptuar la enseñanza, conocimiento de las estrategias para organizar los procesos de enseñanza y crear ambientes conducentes a ello; conocimiento del sentido y propósito de la evaluación y calificaciones y de estrategias variadas para atender las distintas metas de la

enseñanza. Comprende también el conocimiento sobre modos de apoyar a niños y jóvenes en sus necesidades personales, sociales y de aprendizaje, y comprensión y manejo del comportamiento social.

· Las bases sociales de la educación y de la profesión docente. Esto incluye conocimiento de los factores sociales y culturales que afectan los procesos educativos (contextos, códigos y valores culturales) , en espacios estructurados en instituciones educativas. Incluye la comprensión del sistema educacional, de su manera de operar, sus problemas y sus demandas, incluyendo sus dimensiones históricas. Incluye, por fin, todo lo que tiene que ver con el conocimiento de la profesión docente, de las disposiciones y actitudes requeridas de un buen profesional: colegialismo, ética profesional y responsabilidad por las personas que le toca atender.

2. El proceso de enseñanza-aprendizaje. Visión y facetas.

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estructurados para este fin, los estándares se refieren a los actos de enseñanza propiamente tales y al nivel de desempeño docente que necesita demostrar el y la docente novato/a.

Al relacionar los actos de enseñanza directamente con quienes están en situación de aprender, la condición primera para su efectividad es reconocer y comprender el estado actual en que se encuentran quienes aprenden: sus conocimientos previos, sus capacidades, sus necesidades. Enseñar bien requiere como punto de partida un tomar en cuenta a los niños, niñas, jóvenes y adultos con quienes se trabaja.

Los actos de enseñanza deben ser preparados y ello significa saber cuáles metas son valiosas y posibles y decidirse por aquellas que sean apropiadas para el grupo concreto que está a cargo, en momentos concretos y contextos concretos. A partir de este reconocimiento y comprensión y de la formulación de metas apropiadas, se diseña el proceso de enseñanza propiamente tal.

El acto mismo de enseñar requiere establecer un ambiente de aprendizaje propicio para las metas planteadas y con reglas de comportamiento conocidas y aceptadas de acuerdo al estado de desarrollo cognitivo, social y moral de las personas con que trabaja. La enseñanza se realiza mediante estrategias interactivas que permiten a niños, niñas, jóvenes o adultos comprender, en forma personal y también participativa, conceptos y relaciones o manejar destrezas y

capacidades. La evaluación o monitoreo del aprendizaje necesita dirigirse tanto a las metas planteadas antes o que emergieron durante la enseñanza y necesitan de estrategias apropiadas que permitan juzgar y comprender para cada alumno tanto su estado de progreso como la culminación de su aprendizaje.

Enseñar no es sólo el conjunto de acciones que ocurren antes y durante la interacción. Su calidad depende también de la voluntad y capacidad de análisis de su trabajo por parte de cada educador después de ocurrido los procesos pedagógicos. Ello significa pensar, ponderar lo ocurrido,

comprender lo ocurrido, relacionarlo con nuevas metas posibles, valorar su efectividad y tomar consciencia de problemas que necesitan atención. Los pasos siguientes de la enseñanza se alimentan de esta reflexión y a su vez alimentan las reflexiones siguientes.

El contexto educacional y social en que se preparan a los educadores hoy día le da cierta dirección al conjunto de criterios presentados. El mundo del conocimiento y el modo de acceder a él es no sólo mucho más extenso sino demandante en formas distintas. Es mucho más importante

manejar los instrumentos que hacen posible la búsqueda de conocimientos en forma significativa que recibirlos digeridos a través de los sistemas tradicionales de comunicación . Es importante, poder resolver dificultades en situaciones complejas y al mismo tiempo, saber pedir ayuda cuando sea necesario. Todo esto, implica disponer de capacidades y de estrategias relevantes por parte de los nuevos docentes, que hayan sido desarrolladas hasta donde es posible en sus instituciones formadoras y a través de la conjunción de teoría y práctica.

Si bien hay contextos de trabajo predecibles, en la medida en que se participa de un mismo sistema educacional y de un mismo marco curricular nacional, los nuevos educadores o

educadoras se enfrentarán con situaciones que siempre tendrán elementos de novedad y cambio. Estas situaciones se mostrarán en los contextos urbanos pobres y de las comunidades de pueblos originarios, en el rápido avance de la tecnología en la enseñanza (más aún que el ritmo para el cual se los habrá preparado), y en los muchos problemas personales y sociales de los alumnos que demandará fuerza especial y sabiduría práctica de los docentes para enfrentarlos No es posible recoger toda esta complejidad de demandas en la formulación de criterios de evaluación del desempeño del nuevo profesor o profesora, pero es importante que en la descripción de los estándares y en la construcción del juicio evaluativo se pueda en el educador o educadora

principiante observar el desarrollo de su capacidad de pensamiento, razonamiento y reflexión que le permita fundamentar las opciones tomadas. Es decir, que el docente principiante no sólo muestre el saber hacer sino que también el porqué hace lo que hace en distintas facetas de su quehacer.

3. Los estándares y su evaluación

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académicos. Es fundamental verificar, a través de diversos procedimientos, los cambios que experimenta el futuro profesor a lo largo de su proceso de formación.

Para evaluarlo habrá que averiguar cuáles son sus ideas respecto de la docencia y qué elementos tiene presentes cuando prepara sus clases; habrá que examinar su capacidad para tomar

decisiones y el uso que hace de métodos tanto de instrucción como de evaluación en contextos determinados; será necesario observar con qué criterios selecciona y organiza la presentación de contenidos curriculares. También será importante evaluar qué efecto tiene sobre su docencia la reflexión que hace a partir de cada clase y su disposición a buscar ayuda o a prestar colaboración de tipo profesional.

Para conseguir una evaluación efectiva habrá que recurrir a diversidad de estrategias: a la observación, a entrevistas, a información proporcionada por cada candidato a través de

portafolios, a simulaciones, etc. Los resultados de este conjunto de evaluaciones conformarán un retrato de la actuación docente del candidato, que podrá cotejarse con ejemplos de desempeño diseñados para ilustrar distintos niveles de calidad. Todo ello supondrá, para cada institución de formación docente, determinar qué niveles de desempeño del futuro profesor considerará satisfactorios y diseñar, sobre la base de los estándares nacionales, su propio sistema de evaluación.

Referencias

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