Programa
Efectividad en el Desarrollo
Curso I:
El Desarrollo y su Gerencia
NOTAS DE CLASE
La efectividad en el desarrollo y la
gerencia para resultados en el
desarrollo en América
Efectividad en el Desarrollo
El Desarrollo y su Gerencia
NOTAS DE CLASE N° 2
La efectividad en el desarrollo y la
gerencia para resultados en el
desarrollo en América
8ª Edición
Julio de 2011 Autores:
Karen Mokate – Marcelo Ugo
Tutor del Curso:
Claudia Peña, Karem Sánchez, Alejandro Wilner
Coordinador del Curso: Marcelo Ugo
Colaboradores:
Coordinación Aula Virtual:
Equipo Técnico:
Gabriel López Escalante
Este documento es propiedad intelectual del Banco Inter
Desarrollo (BID) y del Instituto Interamericano para el Desarrollo Económico y Social (INDES). Cualquier reproducción parcial o total de este documento debe ser informada a:
Marcelo Ugo
Claudia Peña, Karem Sánchez, Alejandro Wilner
Coordinador del Curso:
Coordinación Aula Virtual: Cynthia Smith
Gabriel López Escalante – Diego Beleván – Josué Mendoza
Este documento es propiedad intelectual del Banco Inter
Desarrollo (BID) y del Instituto Interamericano para el Desarrollo Económico y Social (INDES). Cualquier reproducción parcial o total de este documento debe ser informada a: [email protected]
Este documento es propiedad intelectual del Banco Inter-Americano de Desarrollo (BID) y del Instituto Interamericano para el Desarrollo Económico y Social (INDES). Cualquier reproducción parcial o total de
Indice
Los fines y los medios del desarrollo ___________________________________ 4
Propuestas de los resultados esperados en el desarrollo _____________________ 10
La efectividad en el desarrollo _______________________________________ 11
La gerencia para los resultados en el desarrollo ____________________________ 18
Los fines y los medios del desarrollo
La naturaleza misma del desarrollo facilita una confusión de sus fines y sus medios. Partiendo del principio (sobre el cual parece haber consenso general) de que los fines del desarrollo radican en las personas, los mismos beneficiarios de los fines son, a su vez, actores de los procesos que conducen al desarrollo. Es decir, los mismos beneficiarios del proceso de desarrollo juegan papeles determinantes en el logro del proceso.
Como tal, algunos de los resultados esperados del desarrollo – que se podrían justificar como fines en sí mismos– son a la vez insumos del proceso. A manera de ejemplo, la educación básica es un beneficio o finalidad del desarrollo, tanto por representar un derecho básico, como por constituir un componente indispensable del
desarrollo humano. A su vez, afecta la productividad, la fertilidad, el cuidado de la salud, el comportamiento cívico, el trato y la educación de los (futuros) hijos, el intercambio con el medioambiente físico y el ejercicio de responsabilidades ciudadanas. Así, en esta última acepción, es un medio para mejorar diversas dimensiones relativas a las condiciones y calidad de vida. Luego, la educación resulta ser tanto un resultado del desarrollo como un insumo o medio para alcanzar diversas dimensiones del desarrollo. Otro ejemplo: la
“Lo que señalamos aquí es la importancia de juzgar el desarrollo en términos de los funcionamientos
reducción de la pobreza es ampliamente reconocida como un fin a alcanzar por un proceso de desarrollo. Es, a su vez, un medio a través del cual podemos enriquecer las capacidades de los individuos para aportar a la economía, a la comunidad y a las futuras generaciones. Es, en resumen, un fin del desarrollo y un insumo al futuro desarrollo. Si reparamos en la propuesta de Amartya Sen –que los fines de
desarrollo radican en la expansión de las libertades de las cuales gozan los individuos– también ella se caracteriza por la imposibilidad de distinguir entre los fines y los medios. Abundan ejemplos de esta naturaleza.
Ahora bien, nuestras prácticas y referencias al “desarrollo” han introducido otro tipo de
confusión entre fines y medios. Solemos dar por descontado que la mera existencia de ciertos servicios o bienes se convierten automáticamente en resultados valiosos en el
desarrollo. Un ejemplo: en lugar de referirnos a “salud”, nos referimos a acceso a servicios de prevención y de tratamiento médico, como si por la sola razón de que un determinado grupo social acceda a un servicio médico ello nos habilitara a decir que mejora sus niveles de salud; otro ejemplo: en lugar de
Sostener que los países en desarrollo necesitan
políticas favorables al mercado, entornos
macroeconómicos estables, fuertes inversiones en capital humano, una judicatura independiente, mercados de capitales abiertos y transparentes, y estructuras empresariales basadas en la equidad prestando atención a los valores de los accionistas modernos, equivale decir que usted será desarrollado cuando sea desarrollado. Es el antiguo debate de
referirnos a “educación”, nos referimos a “acceso a la escuela” soslayando que no siempre que ciertos grupos poblacionales de alumnos acceden a la escuela podremos confiar en que están también accediendo a los niveles de educación pretendidos. Podríamos seguir con los ejemplos: para reflejar una preocupación por los niveles básicos de consumo, utilizamos como referente el ingreso per capita, o el acceso a empleo se reemplaza por indicadores de “empleabilidad”.
Es evidente que estos enfoques tienen fundamentos sólidos: sin duda existen experiencias que lograron incrementar la salud o la educación proveyendo escuelas o servicios médicos. No obstante, no es inmediata la relación: los primeros, que expresan la consecución de bienes y servicios –llamémoslos “medios”– no producen automáticamente los logros en el desarrollo, que definimos como “fines”. Intervienen también en esos logros otros factores, que pueden o no estar presentes en otras experiencias. Vamos a tener esta distinción en mente en diversos momentos del curso.
Entonces, para este curso, ¿qué vamos a entender como
desarrollo? No hay ninguna necesidad de ponernos de acuerdo sobre una definición única y formal del desarrollo. En su lugar, proponemos ponernos de acuerdo sobre elementos indispensables del entendimiento del concepto de desarrollo:
El desarrollo consiste en un proceso de transformación social
El desarrollo tiene por objeto crear una vida mejor para la sociedad. Es decir, el objetivo más abarcador del desarrollo consiste en mejorar las condiciones y calidad de vida de las generaciones actuales y futuras. Así, el
desarrollo es un proceso de creación de valor para la sociedad.
Se trata de un proceso dinámico y
multi-dimensional
Por tratarse de un proceso, el desarrollo
recursos financieros, físicos y humanos que están comprometidos con la promoción del
desarrollo están asignados por –y comprometidos con– ciertas organizaciones o agencias, y delimitados entre ciertos sectores. La necesidad de coordinación inter-sectorial e inter-jurisdiccional es evidente y desafiante. La característica dinámica –donde el dinamismo deriva tanto de los cambios en los entornos y contextos en que se promueve el desarrollo
como de las modificaciones en lo que se entienden como los resultados valiosos esperados– agrega otro elemento de complejidad.
Es particular, idiosincrático, no replicable
El proceso de transformación que conforma el
desarrollo se halla muy ligado a las circunstancias, a las necesidades y a las prioridades de cada situación.
Sus metas sólo pueden ser definidas en los términos de la cultura de cada sociedad.
Los alcances y características del proceso requieren del debate y
consenso público.
El proceso afecta a, y es afectado por, su entorno y sus actores. Interactúa con el entorno y lo modifica. En sus diversas actividades y en los correspondientes resultados, surgirán ganadores y perdedores. Por tanto, la gestión del desarrollo no puede limitarse al ámbito técnico y administrativo; necesariamente tiene que tener un importante contenido político. Dependerá, entonces, de capacidades para aprovechar los espacios políticos de diálogo y deliberación con el fin de determinar lo que es valioso para la sociedad. Ello será definido por una colectividad relevante, en función de los valores societales, la lectura social de la realidad actual, las expectativas en términos de lo que el futuro trae y la imagen que se tiene con respecto a un “escenario transformado deseable”. Esta definición no se realiza en el ámbito técnico o administrativo; es una decisión de la arena política.
Es indudable que la ausencia de una definición única y verificable hace más compleja la gerencia de iniciativas para promover el desarrollo. Esta ausencia se atribuye a la misma naturaleza del
Propuestas de los resultados esperados en el desarrollo
Las agendas públicas de los países en América Latina y el Caribe revelan las prioridades que la región ha establecido para la promoción del desarrollo. En estos primeros años del Siglo XXI, estas agendas reflejan los aprendizajes arrojados por las experiencias de ajuste y estabilización de los ochenta y los noventa, un rechazo creciente de la pobreza y la inequidad, los desafíos de los procesos de maduración de las democracias y las demandas impuestas por la globalización.
Los diferentes gobiernos y agencias de desarrollo están priorizando un grupo de beneficios amplios y señalándolos como los resultados esperados de sus iniciativas de promoción del desarrollo. Por ejemplo, el BID ha identificado dos objetivos fundamentales de su trabajo en el desarrollo de América Latina y el Caribe, el crecimiento económico sostenible y la reducción de la pobreza y la promoción de la equidad social. A su vez, para lograr estos objetivos, propone trabajar en cinco áreas prioritarias:
1. Desarrollo social
2. Modernización del Estado
3. Competitividad
4. Integración regional
5. Medioambiente
dosis de ambigüedad y amplitud. Resultados que se tendrán que interpretar y delimitar dentro de cada contexto nacional, sectorial y/o local, por medio de mecanismos democráticos de representación, deliberación, concertación y decisión, con el fin de especificar lo que es prioritariamente valioso en el esfuerzo por promover o lograr algunos de estos resultados aun muy generales.
Como tal, esta propuesta de resultados que se podrían entender como “resultados en el desarrollo” en América Latina y el Caribe son particulares y responden a la interpretación que realizó el BID, en colaboración con los países de la región, con respecto a lo que podría ser valioso para las sociedades latinoamericanas y caribeñas. Y por ello, la interpretación y delimitación de aquellos grandes propósitos en resultados más concretos y verificables corresponderán a los intercambios en la arena política de cada país, cada sector y cada localidad.
La efectividad en el desarrollo
Es posible distinguir al menos tres niveles de responsabilidad a la hora de ejercer el tipo de gerencia postulado. Por un lado, el que corresponde al horizonte “de
gobierno”, referido al entorno macro de gerencia de las políticas públicas en una determinada jurisdicción: gobierno nacional, el gobierno
Efectividad: medida en que se logran o se espera lograr los objetivos de la
provincial, etc....
; el nivel organizacional o agencial, referido a organizaciones o agencias tanto gubernamentales como no gubernamentales, incluyendo a las organizaciones internacionales, nacionales o jurisdiccionales; por último, el nivel programático, referido a las líneas concretas de acción que se definen y se implementan, bien sea dentro de una organización o entre diversas organizaciones.
Han sido dispares e insatisfactorios aún nuestros esfuerzos por alcanzar la plataforma de una economía vigorosa, capaz de apuntalar logros de cambio social para gran parte de la ciudadanía. También han sido poco afortunados hasta ahora los esfuerzos por mitigar los daños sociales que conllevan las transformaciones estructurales en todo sistema económico. Ello ha incrementado el clamor para que los gobiernos dieran mayor y mejor respuesta a las necesidades de la ciudadanía y rindieran cuentas con respecto a los logros de las políticas y las inversiones públicas. Las reformas del Estado y del aparato estatal han intentado atender estas demandas, además de dar respuesta al cuestionamiento del adecuado papel de los diversos niveles del gobierno en las sociedades actuales. Además, esas mismas demandas ocasionaron en los últimos años aumentos en los presupuestos públicos destinados a la inversión focalizada en la reducción de pobreza e inequidad, que reforzaron las solicitudes de mejores respuestas y rendiciones de cuentas por parte del gobierno. Todo ello contribuyó a presionar por un incremento en la efectividad en el desarrollo (“development effectiveness”). Tomó forma así una demanda para que los esfuerzos y recursos invertidos en
(*) Salvo indicación en contrario, los párrafos que en adelante se incluyen en estos recuadros corresponden
al documento Marco de Efectividad en el Desarrollo (DEF), Banco Interamericano de Desarrollo. Comité de
intervenciones públicas muestren resultados, o sea, arrojen evidencia de los logros adquiridos.
Todo ello condujo a una presión por reformas gerenciales, que afecten la forma en que se administran y se coordinan las iniciativas para promover el desarrollo, impulso que funda y motiva este curso: se busca responder a la necesidad que afrontan en este contexto regional los administradores y gestores en los ámbitos públicos pues recae sobre ellos la responsabilidad de alcanzar y de mostrar a los representantes de la ciudadanía
resultados en el desarrollo,
mejoras sostenibles en las condiciones y la calidad de vida de los ciudadanos.
El clamor a los gobiernos por una mayor respuesta y eficiencia también se ha presentado dentro de los países industrializados y sus agencias
de cooperación internacional. De igual manera, los bancos multilaterales de desarrollo y otras agencias internacionales han sido llamados a dar evidencia de su efectividad en el desarrollo. Ello en
La finalidad del presente documento consiste en proporcionar al Banco un marco de efectividad en el desarrollo (DEF). A través de dicho marco, la
administración se propone dar mayor efectividad a todos los productos del Banco(i) estableciendo estándares y parámetros de medición claros para la evaluación de todas las intervenciones de desarrollo(…);(ii)
impartiendo al personal una orientación clara sobre los requisitos analíticos
necesarios para cumplir los estándares;(iii) alineando las estructuras de
gobernanza para cumplir las normas de buenas
prácticas;(iv) estableciendo un marco de resultados que forme parte del Marco de Desempeño Corporativo para realizar el seguimiento del avance logrado en torno a indicadores clave de
respuesta a cierto consenso en la comunidad internacional en cuanto a que la vasta cantidad de inversiones de recursos financieros y esfuerzos humanos, realizados por las agencias de desarrollo y por ONGs internacionales y locales durante los últimos diez o veinte años, no han conducido a los retornos esperados en términos de impactos sobre el desarrollo sostenible.
En 1988, el Banco Mundial demostró su preocupación por este tema, iniciando la publicación anual de su informe sobre “Development Effectiveness”. En 1992 y 1993, estudios comisionados por el Banco Mundial (el Informe Wapenhans) y por el BID (el Informe TAPOMA) criticaron la cultura de enfoque de aprobaciones, desembolsos y terminación de obras o actividades en estos bancos, concluyendo que urgía un enfoque en resultados, sin perder de vida la rendición de cuentas con respecto al uso debido de recursos. En 1998, el Banco Mundial difundió un análisis controvertido, “La Eficacia del Apoyo al desarrollo”, que desencadenó un debate que aun no termina, con respecto a las estrategias eficaces de entrega de ayuda internacional.
Desde entonces, las diversas organizaciones internacionales, los gobiernos –tanto en los países industrializados como en los países en
desarrollo– diversas agencias gubernamentales y organizaciones no
Si bien los indicadores de autoevaluación durante la vida de un préstamo muestran una alta
probabilidad de consecución de efectos directos en
materia de desarrollo, según evaluaciones independientes los
gubernamentales han mantenido una preocupación por lograr y por demostrar la capacidad de sus organizaciones y sus correspondientes servicios, políticas e intervenciones para crear mejoras sostenibles en las condiciones de vida, o sea, su efectividad en el desarrollo.
Uno de los últimos esfuerzos en esa línea lo ha realizado el Banco Interamericano de desarrollo a través del documento Marco de Efectividad en el Desarrollo, elaborado a mediados del año 2008. Allí el Organismo avanzó en la confección de una ambiciosa serie de criterios y procedimientos de trabajo que
buscan cubrir la totalidad de sus tareas, imbuyendo las prácticas de sus agentes de una preocupación por la explicitación de los resultados de desarrollo
que se persiguen, así como por construir indicadores capaces de poner en evidencia
periódicamente si se avanza en la consecución de tales logros sustantivos.
Este esfuerzo por medir el desempeño de las acciones del BID incorpora las normas de buenas prácticas del Grupo de Cooperación en Materia de Evaluación (ECG-GPS) y otras prácticas óptimas que constituyen hallazgos de otros bancos multilaterales de desarrollo, así como busca capitalizar la rica y frondosa experiencia de trabajo del BID en la Región.
Estos anhelos por mensurar los avances en la promoción del
desarrollo son los que laten tras las iniciativas que identifican y construyen indicadores que puedan brindar evidencia sobre los logros alcanzados por las políticas de desarrollo. En esa línea deben
La evaluación de informes de terminación de proyectos (…) mostró que sólo en el 10% de los proyectos examinados podían
comprenderse tanto los ejemplos de los índices de desarrollo humano vistos en la unidad anterior, como los que se pueden encontrar en los Objetivos o Metas del Milenio, o los que brotan profusamente en los últimos tiempos desde el seno de distintas agencias y organismos, buscando dar cuenta de los más variados aspectos y dimensiones de las sociedades y de las personas que las integran.
A su vez, todas estas preocupaciones de la comunidad del desarrollo comparten no sólo el diagnóstico, sino también una conceptualización acerca de que la efectividad en el desarrollo supone que los logros que en su nombre se inspiran deben fundarse en nociones de causalidad, frecuentemente resumidas en “cadenas de resultados” o “cadenas de valor” como la siguiente:
Figura 2: Cadena de resultado
Actividades e inversiones
Productos (Ouputs)
Efectos
(Outcomes)
Impactos
Ámbito de los resultados en el Desarrollo
Vamos a profundizar sobre el concepto y el diseño de estas cadenas de valor en el segundo curso del Programa, denominado
Marco de Resultados en el Desarrollo. Por ahora, sólo procuramos resaltar que la base conceptual de la efectividad en el desarrollo1
propone (según el gráfico anterior) que las iniciativas para impulsar el
desarrollo parten de diálogos y deliberaciones en la arena política que definen una transformación social deseada: un cambio deseado que da un norte a los planes y estrategias que promoverán el desarrollo. Dicha transformación se interpreta y se delimita en un conjunto de
impactos que se desean producir en la sociedad, que expresan cambios sostenibles en las condiciones y calidad de vida y que por ello pueden considerarse impactos en el desarrollo. Al avanzar hacia definiciones de las intervenciones e inversiones que se harán a favor del desarrollo, se señala una cadena causal para indicar cómo se espera generar estos impactos: primero, a través de un conjunto de cambios en consumos, comportamientos, conocimientos, actitudes o valores, que denominaremos efectos. Se planea lograr dichos efectos
por medio de la entrega de un conjunto de bienes, servicios, informaciones, los productos de la cadena, que, a su vez, se entregan por medio de una combinación articulada de actividades e inversiones. Los resultados en el desarrollo son aquellos eslabones de esta cadena que reflejan mejoras en las condiciones y calidad de vida, o sea, con aquella parte de la cadena que garantiza que se vaya logrando la transformación social deseada.
Por lo tanto, eficacia en el desarrollo referirá a la capacidad que demuestran las intervenciones para:
• lograr y demostrar resultados verificables asociados con mejoras
sostenibles de las condiciones o la calidad de vida de las poblaciones objetivo, y...
• utilizar lecciones aprendidas para mejorar su desempeño.
La gerencia para los resultados en el desarrollo
En marzo, 2002, al finalizar la Conferencia Internacional de Monterrey sobre el Financiamiento del desarrollo, los jefes de los cinco bancos multilaterales de desarrollo emitieron una declaración en apoyo al acuerdo de la conferencia, destacando un tema que consideraron particularmente importante para mejorar los esfuerzos de promoción del desarrollo: fortalecer en sus organizaciones la medición, el monitoreo y la gerencia para los resultados en el desarrollo.
Las Metas de Desarrollo del Milenio arrojan una dimensión práctica al esfuerzo por implementar una cultura gerencial enfocada en resultados, ya que permiten referenciar una interpretación compartida de lo que se ha priorizado en cuanto a resultados en el desarrollo. Las
Metas del Milenio establecen enfoques comunes de una agenda prioritaria para los esfuerzos y las inversiones apoyadas por la comunidad internacional.
Así, en febrero del 2004, se llevó a cabo en Marrakech una mesa redonda de los cinco bancos multilaterales de desarrollo (Mundial, Asiático, Africano, Europeo e Interamericano) y las agencias bilaterales, denominada “Managing for Development Results. Global Partnership on Managing for Results.” En su declaración de principios y compromisos de acción, explicitaron su entendimiento de la gerencia que aspiran a promover:
La gerencia para los resultados en el desarrollo propone
mejorar el desempeño de los países en el logro de mejoras
sostenibles en los resultados (“outcomes”) nacionales. Promueve alianzas y cambio organizacional por medio de
aprendizaje y accountability. Combina un enfoque holístico con
herramientas prácticas de planeación estratégica, manejo del
riesgo, monitoreo de progreso y evaluación de logros
(“outcomes”). Incluye objetivos que se explicitan en términos de resultados y beneficiarios esperados, e indicadores de
resultados intermedios y mayores, monitoreo y reporte
sistemático, demanda por resultados tanto por parte de los
países como de las agencias de desarrollo, un diálogo sobre
resultados y el fortalecimiento de capacidades para gestionar los
Asimismo, los bancos multilaterales y las agencias bilaterales formalizaron cinco principios básicos de su estrategia para enfocar la gerencia hacia resultados en el desarrollo:
• Incorporar en todas las fases de la gerencia de la cooperación un
enfoque coherente en resultados para los países socios, las agencias de desarrollo y otros involucrados.
• Alinear las actividades de programación, monitoreo y evaluación
con los resultados buscados.
• Manejar un sistema de reporte de resultado que sea lo más
sencillo, costo-efectivo y amigable.
• Enfocar la gerencia para, no por, los resultados.
• Utilizar la información sobre resultados para el aprendizaje
gerencial y la toma de decisiones, y también para el reporte y la responsabilización (accountability).
(Managing for Development Results, 2004).
Desde la mesa redonda del 2004, las diversas agencias participantes están colaborando para modificar su gerencia corporativa y la gerencia de las iniciativas que financian o apoyan. También trabajan en pos de fortalecer las capacidades de los países socios para gestionar las iniciativas tendientes a obtener resultados en el
desarrollo. Este curso forma parte de los esfuerzos del BID para promover una gerencia acorde a los desafíos que supone alcanzar niveles satisfactorios de efectividad en las acciones de desarrollo.
construir alianzas más fuertes entre las agencias de promoción del
desarrollo y los países en desarrollo, y entre las diversas agencias:
• Un compromiso a que la estrategia de desarrollo sea propiedad
de la nación: el derecho y la responsabilidad del país a establecer sus agendas y estrategias de desarrollo;
• Un compromiso a la alineación: las agencias tienen que alinear
sus esfuerzos con las prioridades y estrategias de sus países socios, y progresivamente depender de los sistemas gerenciales de cada país;
• Un compromiso a la armonización: la comunidad internacional de
desarrollo se ha comprometido a simplificar y armonizar sus políticas, procedimientos y prácticas;
• Un compromiso a la gerencia para resultados en el desarrollo:
todos los socios en el proceso de desarrollo deben crear y manejar un enfoque basado en los resultados de su impacto colectivo en el desarrollo, descartando enfoques basados en proyectos o sectores individuales y/o en esfuerzos por atribuir ciertos resultados a una determinada agencia.
La implementación de estos compromisos presenta a las agencias, los bancos y los gobiernos de los países socios por lo menos tres desafíos generales importantes:
• El fortalecimiento de las instituciones necesarias para generar un
entorno político, económico y social que apoyará las iniciativas para promover el desarrollo
• El mejoramiento de la calidad de las políticas y sus
• El fortalecimiento del enfoque en resultados y de las capacidades
para gestionar para los resultados en el desarrollo
En lo que resta de este curso vamos a considerar los esfuerzos por parte de las agencias internacionales de desarrollo por promover una cultura de gerencia para resultados sólo como punto de partida o “disparador” de los temas a tratar. No obstante, nuestra atención no se va a concentrar en la gerencia de estas agencias. Más bien, nuestro objetivo radica en analizar los desafíos que los gobiernos y las organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y la sociedad civil enfrentan para introducir una cultura gerencial enfocada en resultados en el desarrollo. Es por ello que en los módulos posteriores a éste nos dedicaremos a proponer marcos conceptuales y herramientas que pueden facilitar ese tipo de gestión de lo público centrada en logros inherentes al desarrollo. Cabe pensar que el diagnóstico sobre las culturas gerenciales de las agencias internacionales es –en gran parte– extensible al que surgiría de un análisis de las organizaciones públicas de América Latina y el Caribe. Esta suposición habilita a suponer que las recomendaciones propuestas con base en aquéllas puedan ser también de provecho para éstas.
A quienes les interese conocer más sobre los esfuerzos de las agencias multilaterales y bilaterales, puede visitar el siguiente sitio de internet:http://www.managingfordevelopmentresults.org.
Particularmente, quizás le interese el documento “bandera” que están produciendo de manera colaborativa:
(puede encontrar la versión en español del documento, bajo el título "Gestión para resultados en el desarrollo: Libro de consulta" entre las Lecturas Obligatorias de la sección "Recursos" del Aula).
Bibliografía
BID. (1993) Gestión para un desarrollo eficaz. Informe del Grupo de Estudio sobre Administración de la Cartera. Washington: BID.
BID. Oficina de Vigilancia y Evaluación, OVE. (2002) Development Effectiveness Report. Washington, D.C.: BID. RE-260.
BID. Comité de Políticas y Evaluación. (2008) Marco de Efectividad en el desarrollo. Washington, D.C.: BID. GN-2489.
Banco Mundial. (1998) Assessing Aid. What works. What doesn’t and why. Washington, D.C.: Banco Mundial.
Esman, Milton J. (1991) Management of Dimensions of Development: Perspectives and Strategies. West Hartford, Connecticut: Kumarian Press, Inc.
Lipsky, Michael (1980) Street-Level Bureaucracy. Dilemmas of the Individual in Public Services. New York: Russell Sage Foundation.
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Management for Development Results. Second International Roundtable. Marrakech. (2004) “Promoting a Harmonized Approach to Managing for Development Results: Core Principles”.
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