Fonología como comportamiento humano. El caso del español peninsular.1
Adriaan Dekker y Bob de Jonge.
Resumen
Los autores analizan la distribución en el léxico de nueve consonantes del español peninsular /p, t, k, b, d, g, f, θ, x/ en el marco de la Fonología como Comportamiento Humano (PHB) con respecto a dos factores hipotéticos: Complejidad de Articulación y Visibilidad. En general, la distribución observada de las consonantes aisladas concuerda con las hipótesis testeadas. Sin embargo, un miembro, /k/, ocurre más frecuentemente de lo que se podría esperar. Se muestra que /k/ pertenece a una subclase particular de consonantes en español, lo que podría explicar su relativo favorecimiento; pero también se observa que /k/ parece ser más frecuente en otros lenguajes también. Es posible que otro factor, el tamaño de la cavidad, pueda cumplir un papel decisivo.
1. Introducción
En este trabajo, la teoría de la Fonología como Comportamiento Humano (PHB) (Diver 1975; Tobin 1997) será aplicada al corpus de las raíces de las palabras del español peninsular. En particular, analizamos la distribución en el léxico de nueve consonantes /p, t, k, b, d, g, f, θ, x/ en relación a dos factores hipotéticos: Complejidad de Articulación y Visibilidad. En el análisis, ciertos resultados parecen contradecir la hipótesis general. Intentaremos resolver este problema comparando sistemáticamente pares mínimos y triplos mínimos, basándonos en las características de los grupos y subgrupos de fonemas en la lengua y arribaremos a una conclusión final.
2. Datos y procedimiento
El corpus fue recogido tomando las raíces de las palabras monosilábicas de un diccionario de español (Heras Fernández y Rodríguez Alonso 1993). El diccionario completo suma un total de 1986 monosílabos, de los cuales 291 comienzan con un grupo consonántico (CCV), y 1095 con una consonante simple (CV). De este último grupo de consonantes simples, sólo fueron usados para este análisis los grupos /p, t, k/ (oclusivas sordas), /b, d, g/ (oclusivas sonoras), y /f, θ, x/ (fricativas sordas), por razones de inherente comparatividad, sumando un total de 1030 casos. El hecho de que cada grupo esté compuesto por tres consonantes comparables, nos permite analizar las frecuencias de ocurrencia de cada grupo en total, como también de cada miembro en forma individual y compararlo con su equivalente del otro grupo. Esta serie de datos estuvo sujeta a hipótesis establecidas en estudios anteriores de la PHB, como en Diver (1975), Davis (1984 [1987]), y Hameed (1999). Más adelante, discutiremos los resultados de las hipótesis de Complejidad de Articulación y Visibilidad. Luego presentaremos una explicación adicional para resolver el problema distribucional que surge de estas hipótesis tomadas en conjunto.
Debemos tener en cuenta que estamos tratando aquí no con pares mínimos sino con grupos de tres. Primero, haremos comparaciones sobre la base de los pares mínimos, los cuales nos permitirán hacer predicciones para la distribución de un grupo, digamos, por ejemplo, /p, t, k/, con cada unos de los otros /b, d, g/ y / f, θ, x/ respectivamente. Es así como una comparación entre los tres grupos se puede realizar, porque cada uno tiene una relación esperada con los otros grupos.
3. Complejidad de Articulación
Alarcos Llorach define las consonantes sonoras como el resultado de su equivalente sordo al que se le suma sonoridad:
[…] el rasgo se debe a un generador armónico suplementario al generador al generador consonador normal de las consonantes; se suma la sonoridad originada en las cuerdas vocales. (Alarcos Llorach 1964: 71).
Diver habla de un “articulador adicional” para explicar el esfuerzo mayor que requiere producir oclusivas sonoras:
En el caso de las llamadas oclusivas sordas, t, por ejemplo, un simple articulador modela y excita la cavidad resonante; para d, por otro lado, un articulador adicional, la glotis, está involucrada para brindar una excitación adicional, cambiando así el carácter del producto acústico y agregando otra unidad distintiva al inventario.(Diver 1975: 47)
La hipótesis sobre el Articulador Adicional supone que las consonantes que requieren más de una acción articulatoria (es decir, una acción oral más sonoridad) son más difíciles de producir que las simples y por ende serán menos frecuentes que las consonantes que requieren una sola acción articulatoria. Davis describe este principio de la siguiente manera:
[…] es sabido que la coordinación de diferentes actividades es un problema en el comportamiento humano en general. Diver usa la analogía de darse golpes suaves en la cabeza y frotarse el abdomen, y viceversa. Uno puede incluso pensar en el pianista que se dispone a aprender a tocar el ógano y pasa muchas semanas frustrantes tratando de coordinar manos y pie. Claro que la dificultad involucrada en activar la laringe es mucho menos severa y la gente pronuncia b ´s e incluso m´s sin ninguna dificultad; sin embargo en la larga vida de la lengua, el desfavorecimiento producido por el articulador extra tiene sus efectos en la frecuencia. Davis (1984 [1987]: 41).
la posición inicial. Para producir una fricativa, el hablante primero tiene que crear presión en los pulmones, como sucede también con las oclusivas. Pero luego, uno tiene que liberar esta presión de un modo controlado, a diferencia de las oclusivas, en las cuales esta liberación es no-controlada. Entonces, la producción de una fricativa es más compleja y se espera que ocurra menos frecuentemente en comparación con la relativa facilidad de las oclusivas sordas.
La primera hipótesis a ser corroborada en nuestro corpus está por lo tanto relacionada con la Complejidad de Articulación. Lo que se espera es que, en la posición inicial, el grupo de las oclusivas sordas / p, t, k/ será el de mayor frecuencia, teniendo en cuenta el hecho de que las oclusivas sonoras /b, d, g/ tienen un articulador adicional, la laringe; y el grupo de fricativas sordas /f, θ, x/ tienen mayor dificultad de articulación. Los resultados se muestran en la Tabla 1.
Tabla 1. Frecuencias relativas y absolutas de las diferentes consonantes en posición inicial de acuerdo a la simplicidad o complejidad del tipo de articulación.
Tipo de Articulación C# Frecuencia
Observada
Simple: Oclusivas sordas /p, t, k/ 492 (48%)
Compleja: Oclusivas sonoras /b, d, g/ 294 (28%)
Compleja: fricativas sordas /f, θ, x/ 244 (24%)
Total 1030 (100%)
requieren dos acciones básicas del hablante: en el caso de las oclusivas sonoras, la creación de presión y sonoridad; en el caso de las fricativas, la liberación controlada del aire.
4. La hipótesis de Visibilidad
La otra hipótesis a ser testeada en nuestro corpus es la de Visibilidad. Esta hipótesis supone que cuanta más visibilidad tenga una consonante en la posición inicial, más efectivo será su impacto comunicativo, y por lo tanto más frecuentemente los hablantes tenderán a usarla. Davis argumenta lo siguiente:
El factor V (Visibilidad) demuestra la importancia de la comunicación en fonología postulando el favorecimiento de la visibilidad en la posición inicial de la palabra, justamente donde la distinción de la misma está en juego: en el inicio, el oyente no sabe nada; una vez que ya sabe que la palabra empieza por, digamos, /p/, está preparado para la comprensión, eliminando una docena de otras posibilidades. (Davis 1984 [1987]: 45).
Luego de reordenar nuestros tres grupos de consonantes que difieren en el grado de visibilidad, lo que esperamos ver es lo siguiente: el grupo de consonantes que será más visible (p, b, f) deberían ocurrir más frecuentemente, menos visible (t, d, θ) y el grupo menos visible de los tres (k, g, x) será el menos frecuente. La tabla 2 muestra los resultados de esta prueba.
Tabla 2. Frecuencias relativas y absolutas de las diferentes consonantes en posición inicial de acuerdo al grado de visibilidad*.
Visibilidad C# Frecuencia Observada
+ Visible labiales /p, b, f/ 396 (39%)
+ Visible dentales /t, d, θ/ 311 (30%)
- Visible velares /k, g, x/ 323 (31%)
*Los datos presentados en este trabajo no representan una muestra, y por eso son estadísticas descriptivas, no inferenciales. Por lo tanto, la importancia estadística no es un problema y por ende no será usada en este artículo.
Los resultados se acercan parcialmente a nuestras expectativas: las labiales son claramente más frecuentes que las dentales y velares respectivamente (39% vs. 30% y 31%). Como las dentales son ligeramente más visibles que las velares, esperábamos una frecuencia mayor para las apicales, pero no sucede así. Las frecuencias observadas, aún con una pequeña diferencia, van en contra de nuestras expectativas (exactamente 30% para dentales vs. 31% para velares).
5. Problemática.
Examinaremos ahora más de cerca dos cuestiones: ¿cuál es la explicación para la escasa diferencia entre las oclusivas sonoras y las fricativas sordas?, y ¿cuál es el origen de la desviación esperada en porcentajes entre las dentales y las velares? Para responder a esto, establecemos la influencia teórica de estos dos factores en términos positivo (+), intermedio (+) y negativo (–) e indicamos la combinación de estos dos términos (Complejidad de Articulación (C.A.) y Visibilidad (V.)) en la Figura 1.
Figura 1. Indicación de las influencias positivas y negativas de los dos factores en la producción de consonantes individuales.
C. A. Simple: Complejas: Complejas:
Oclusivas sordas Oclusivas sonoras Fricativas sordas
V.
+visible (labiales) /p/: + + /b/+ + /f/ +
–
+ visible (dentales) /t/: + + /d/+ + /θ/+ –
En términos numéricos, esto significaría que /p/, (con dos +) será la que ocurra más frecuentemente de todas las consonantes, luego /b/ y /t/, luego /k/, /d/ y /f/, y luego los números deberían ir decreciendo desde /g/ y /θ/ hasta /x/ como la consonante con menor frecuencia de todas.
Para controlar esta escala teórica de frecuencias, calcularemos primero la distribución esperada de las consonantes en forma individual, sobre la base de los totales de los grupos de consonantes observados en las Tablas 1 y 2. Esto dará la distribución simétrica hipotética de las nueve consonantes si Complejidad de Articulación y Visibilidad no fueran factores en la distribución. En la Tabla 3, la última fila resume los totales de la Tabla 1; la columna derecha, los totales de la Tabla 2. La esperada frecuencia de, por ejemplo, /p/, se obtiene multiplicando sus respectivos totales, 492 y 396. Este resultado es dividido por 1030. El resultado es 189.16, que da una frecuencia de 189 ocurrencias. Este cálculo fue hecho para toda las consonantes que se ofrecen en la Tabla 3.
Tabla 3. Frecuencias absolutas esperadas de las consonantes individuales sobre la base de las Tablas 1 y 2
#C Frecuencia Esperada #C F. E. #C F. E. Total
/p/ 189 /b/ 113 /f/ 94 396
/t/ 148 /d/ 89 /θ/ 74 311
/k/ 155 /g/ 92 /x/ 76 323
Total 492 Total 294 Total 244 1030
son más frecuentes en nuestro corpus que lo que las hipótesis de Complejidad y Visibilidad predecían. Incluso, vemos un fuerte descenso entre la frecuencia de /k/, y las de /g/ y /x/, donde hubiéramos esperado, sobre la base de la Figura 1, observar un descenso gradual que vaya de /k/ a /g/ y a /x/ (Esto asumiendo que, en la Figura 1, “+”, “+” y “–“ son relativamente lineales).
Las cosas se ponen todavía más desconcertantes cuando miramos las frecuencias de las diferentes consonantes: como muestra la Tabla 4, tampoco reflejan las expectativas de la Figura 1, sino que muestran una preferencia aún mayor para /k/ que en la Tabla 3. La Tabla 4 a. muestra las diferencias de las frecuencias esperadas y observadas en figuras relativas y absolutas.
Tabla 4. Frecuencias observadas de las consonantes individuales.
#C Frecuencia Observada #C F. O. #C F. O.
Total
/p/ 164 /b/ 127 /f/ 105 396
/t/ 134 /d/ 98 /θ/ 79 311
/k/ 194 /g/ 69 /x/ 60 323
Total 492 Total 294 Total 244 1030
Tabla 4 a. Diferencias entre frecuencias observadas y observadas de las consonantes individuales.
#C Frecuencia O-E #C F. E. #C F. E. Total
/p/ -25 (-13%) /b/ +14 (12%) /f/ +11 (12%) 0
/t/ -14 (-9%) /d/ +9 (10%) /θ/ +5 (7%)
0
/k/ +39 (25%) /g/ -23 (-25%) /x/ -16 (-21%) 0
Total 0 Total 0 Total 0
El patrón general de la Tabla 4 nos dice, sin embargo, que de hecho el único miembro desviado del sistema es /k/, ya que /p/ es más frecuente que /t/, pero incluso más que /b/. Estos resultados son congruentes con los de las hipótesis planteadas en la Tablas 1 y 2. Además los otros miembros, excepto /k/, se comportan exactamente como las predicciones teóricas de la Figura 1. En la Tabla 5 mostramos el parecido que existe entre la distribución de la Tabla 4 y la Figura 1, remarcando la consonante /k/ para mostrar su excepcionalidad.
Tabla 5. Frecuencias observadas (F.O.) de las consonantes individuales, y sus tendencias teóricas.
#C F.O. C# F.O. C# F.O.
/p/: 164+ + /b/ 127+ + /f/ 105 + –
/t/: 134++ /d/ 98+ + /θ/ 79+ –
/k/: 194–+ /g/ 69– + /x/ 60 – –
La Tabla 5 muestra que el patrón general, indicado por +/+/–, coincide con la distribución de los fonemas, a excepción de /k/. Por supuesto, la pregunta que surge es qué causa la desviación de /k/ del patrón general, o, en otros términos, qué la hace más exitosa de lo que se espera sobre la base de las dos predicciones que se evalúan en este trabajo. La respuesta tiene que ver con una pregunta relacionada: por qué el efecto negativo de esta desviación positiva de /k/ afecta más fuertemente a /g/ y /x/que a /p/ y /t/; esto es /g, x/ parecen sufrir más el éxito de /k/que /p, t/.
6. Discusión
esperamos que /k/ sobrepase a /g/ y a /x/. /Deberíamos agregar que / k/, a pesar de tener un menor enderezamiento del dorso (Diver 1975: 37), no es difícil de producir; solamente se necesita un cierre completo del velo del paladar, y éste es un movimiento que los bebés ya incorporan cuando aprenden a tragar: levantando el dorso de la lengua. Este hecho debe tenerse en cuenta para comprender el exagerado favorecimiento de /k/ en comparación con el resto de otras oclusivas y las otras velares.
En un sentido absoluto (Tabla 4), /p/ y /t/ son la segunda y tercera consonantes más favorecidas después de /k/, por lo que su relativa frecuencia puede ser vista como una desventaja aritmética para el éxito de /k/ sobre /g/ y /x/, no por ninguna debilidad propia de ellas mismas.
Queda por responder por qué no hay un favorecimiento similar para /f/ en el trío /f, θ, x/, ya que también aquí uno podría decir que dos de las tres no tienen marcas de positividad absoluta. La razón es que /f, θ, x/ no constituyen un sistema fonológico funcional en español, mientras que sí lo hacen /k, g, x/, como se enunció más arriba (Alarcos Llorach 1964: 52, 170-176). Por lo tanto, la menor preferencia para ciertas fricativas, /θ, x/ no necesariamente tiene un efecto positivo sobre la restante, /f/, mientras que la menor preferencia por las velares /g, x/ produce un favorecimiento de /k/, ya que el sistema en el que están organizadas permite cambiar una por la otra, lo que es imposible para los otros tríos, como /f, θ, x/.
7. Conclusión.
lenguaje, como en nuestro caso se muestra en la aparente distribución desviada de /k/ en el español peninsular.
Es interesante observar que en Diver (1975) donde se investigan los grupos iniciales en inglés, los grupos con /k/ inicial son los más frecuentes (1975: 32). Diver no argumenta por qué esto sucede así, tampoco está claro si la inicial simple /k/ es más frecuente que otras consonantes simples oclusivas sordas u otras velares, ya que los datos presentados sólo muestran los totales de todas las velares versus las dentales y las labiales (1975: 3).
Por otra parte, en Hameed (1999) se muestra que en el urdu2
de Lucknow, las velares ocupan el segundo lugar de todos los articuladores linguales, casi tanto como las labiales (1999: 3), a pesar de las postulaciones generales de Diver sobre el menor enderezamiento del dorso (1975: 37). Desafortunadamente, la marca individual de /k/ no puede ser deducida de los datos, pero este resultado debe ser tomado como una indicación de que hay otros factores que favorecen la producción de /k/, a pesar de su menor grado de visibilidad. Si consideramos el hecho de que el grupo más favorecido, las dentales, consiste en ocho miembros, mientras que las velares tienen sólo la mitad de este número, entonces las velares son, en términos relativos, el grupo más favorecido.
consonante simple /p/, como ocurre en nuestros datos sobre el español.
Tobin (2002) también indica la relevancia hipotética del tamaño de la cavidad para un inesperado favorecimiento de /k/ versus /p/ en ciertos grupos de consonantes en suizo e yiddish, ya que “tiene la cavidad oral más pequeña y la presión más fuerte para la explosión” (2002: 210). Sin embargo, esta hipótesis no fue elaborada suficientemente, y Tobin enuncia que “La explicación ofrecida para estos fenómenos sobre el tamaño relativo de la cavidad oral proviene de la discusión con William Diver y Joseph Davis (p.c.)” (2002: 211). Puede parecer claro que esta hipótesis particular necesitaría mayor investigación.
Incluso el hecho de que las características específicas de una lengua puedan tener influencia decisiva en la distribución de los fonemas por razones históricas, lo cual puede estudiarse mediante un análisis fonológico comparativo, puede ser un factor que contribuya a una mayor frecuencia de/k/ en nuestra muestra (Tobin 1997: 72-75).
En el caso particular del español, pareciera que /k/ constituye un trío funcional con /g/ y /x/, lo cual en sí mismo puede explicar el relativo favorecimiento del primero, siendo que los últimos dos son claramente más difíciles de producir y por ende menos favorecidos.
Es claro que el caso de /k/ merece más estudio, no sólo en español, sino también en otras lenguas. La idea general de que /k/ es relativamente fácil de producir, lo cual favorece su ocurrencia en relación con otras velares o sordas por varias posibles razones, aparece confirmada por los datos del español. Futuros estudios sobre este tema, más allá del español y el italiano, esperan ser realizados.
Referencias:
Morava, Ellen.1995. “Introduction.” En Ellen Contini-Morava y Barbara Sussman Godberg (eds.), Meaning as Explanation: Advances in Linguistic sign theory, Berlin/ New York: Mouton de Gruyter, 1-40.
Davis, Joseph. 1984 [1987]. “A Combinatory Phonology of Italian, Part I: Initial constriction to maxime aperture”. Columbia University Working Papers in Linguistics 8: 1-99.
Dekker, Adriaan. 2000. “Fonología Funcional. Hacia una explicación de la distribución fonotáctica de las consonantes en raíces monosilábicas”. Unpublished Master´s essay. University of Groningen.
Diver, William. 1975. “Phonology as Human Behavior”, Columbia University Working Papers in Linguistics 2, corrected reprint Fall 1980: 21-45
Hameed, Shabana. 1999. “Interaction of Physiology and Communication in the Makeup and Distribution of Stops in Lucknow Urdu”. Paper presented at the 6th International
Columbia School Conference on the Interaction Between Linguistic Form, Meaning and Human Behavior, Rutgers University, New Brunswick, N. J.
Heras Fernández, Juan Antonio de las, y Manuel Rodríguez Alonso. 1993. Intermedio: Diccionario Didáctico de Español. Madrid: Ediciones SM.
Jonge, Bob de. 2000. “Estudio Analítico del Signo Lingüístico. Teoría y descripción.” En Bob de Jonge (ed.), Estudio Analítico del Signo Lingüístico. Teoría y descripción. Foro Hispánico 17, 7-14.
Tobin, Yishai. 1997. Phonology as Human Behavior: theoretical implications and clinical applications. Durham, N. C., London: Duke University Press.