UNIVERSIDAD
A U T ~ N O M A
METROPOLITANA
UNIDAD IZTAPALAPA
Práctica discursiva en actividades de comprensión
de lectura
Huautla de Jiménez, Oaxaca
Tesina que para obtener el grado de Licenciado en Lingüística
presenta
Luis Arturo Ávila Meléndez
.., ,Asesor
:Mtro. Héctor Muñoz Cruz
Agradecimientos
Quiero agradecer toda la ayuda que de distinta manera, pero siempre en buena onda, aportaron a este
trabajo las siguientes personas :
Promotoras Cirila, Martina (Naxi chaon), Margatira (Jna xi to tsui) y Victoria (Barrio mixteco), y a
sus familias.
Maestras Martha, Blanca Estela y Serapia y sus alumnos de la escuela “Ing. Jorge L. Tamayo” por su
amabilidad y cooperación. Asimismo a los maestros José Antonio y Teodoro de las escuelas “Unión y
Progreso” y “Cuauhtemoc” respectivamente.
Directores de las escuelas “Ing. Jorge L. Tamayo”, “Unión y Progreso” y “Cuauhtemoc” por su
confianza.
Maestro Florencio Carrera por toda la ayuda y atención imprescindibles.
Maestro Juan Adán por su colaboración y animada plática
Odontóloga María Inés del CCI de Huautla por su amable atención.
Elina Jiménez y a las compañeras de la maestría en Sociolingüística de la UPN, Susana Chincoya y
Susana Santos por su apoyo, orientación y compafiía en Huautla y en la ciudad de Oaxaca.
Lic. Susana Justo por la información brindada y cortesía
Mis amigos antropólogos de la UAM-I, Alicia Córdova Galaviz, Gloria Isidro Morales y Armando
Sánchez por orientar desinteresadamente a un lingüista formado en el generativismo en su intento por
Índice
Introducción
Planteamiento del problema
Práctica discursiva en torno a la comprensión de lectura
Marco conceptual
Categorías para el microanálisis etnográfico Crítica a los conceptos de la sociolingüística Socialización lingüística
Funcionalidad del lenguaje Práctica de la lectoescritura
Metodología
Microanálisis en el aula Etnografía de la lectoescritura
Huautla de Jiménez, Oaxaca (Te-jao) : Información etnográfica Escuela
Casa de la Cultura María Sabina Organización política
Medicina tradicional
Experiencia en alfabetización de mujeres Etnografía de la lectoescritura
Hogar Escuela Iglesia
Espacios públicos
Presentación y pre-análisis de datos Microanálisis del discurso en el aula
Interpretación de los datos
Sugerencias para la continuidad del estudio
Anexos
Mapa. croquis de localización de las localidades Cuadro de fonos de la variante de Huautla Información estadística
Esquema de actividades secuenciales de las clases observadas Cuadros de variables microetnográficas de las clases observadas Copia de los textos de los libros de Español
Símbolos utilizados para la transcripción :
Pausas breves (menores de 1 minuto) pausas entre un minuto y cinco.
fragmento no transcrito (pero sí videograbado) menor de 10 minutos segmento o palabra ininteligible
palabra que no se escucha pero que se deduce por el contexto. Indica la emisión de algún alumno
Participación de varios alumnos en coro o con emisiones diferentes sobrepuestas. Palabra o segmento pronunciados con mayor intensidad
aaaa
Línea para indicar superposición de las emisiones bbbb
La emisión del maestro aparece sin sangría, a diferencia de la de los alumnos.
Introducción
L a investigación sobre la función social de l a educación escolarizada plantea una diversidad
de problemas de distinta naturaleza, cada uno de los cuales implica la contribución de
distintas disciplinas para su correcta descripción y adecuada solución.
El presente trabajo intenta, a través de la perspectiva lingüística, contribuir al
conocimiento de la práctica escolar que se realiza en las aulas de una de las escuelas de
Huautla de Jiménez, Oaxaca. En particular, pretende describir l a práctica discursiva
desarrollada durante las actividades de comprensión de lectura de l a asignatura de español,
y analizar su eficacia respecto a los objetivos de dichas actividades.
El estudio está diseñado de manera que resulta afín a investigaciones de tipo cualitativo
sobre el discurso en el aula (Erikson 1985) y su problemática no se reduce al ámbito de l a
escuela bilingüe. Incluye también información etnográfica sobre las condiciones de la
educación escolarizada en la localidad.
L a importancia del conocimiento de lo que se ejecuta realmente dentro de las aulas de
escuelas con distintos contextos socioculturales en l a actualidad reside en que dicho
conocimiento es uno de los factores que deben ser tomados en cuenta para l a planificación
escolar en años posteriores.
Los elementos de la educación escolarizada que presentamos a continuación se encuentran relacionados de muy diversas maneras, el que se presenta en primer término es
aquél en el que se centra esta investigación :
práctica escolar (discursiva en particular)
curriculum
.
formación y actualización de maestros metodologías de enseñanzaPara realizar u n cuestionamiento de fondo de la función social de la escuela es iltil u n
conocimiento/valoración de cómo es que se están logrando en la práctica los objetivos
planteados en los planes y programas en la actualidad. Con dicho conocimiento es posible
entonces valorar la adecuación de la oferta real de la educación escolarizada a las
necesidades de distintos sectores de población (Pieck 1993).
Esta investigación fue realizada dentro de las actividades del proyecto “Mujeres
indígenas triquis y mazatecas ante l a educación y el cambio sociocultural”, Centro I N A H
Oaxaca, por lo que conté con condiciones privilegiadas en lo que se refiere a la posibilidad
de hacer observaciones al interior del hogar, en donde se desarrollaba parte de las
actividades de alfabetización y gocé de la confianza otorgada a compañeros de la misma
carrera que habían participado meses antes. Esta situación permitió u n gran
aprovechamiento de las estancias de campo.
En las tres primeras secciones se incluye el planteamiento y objetivos de la investigación,
las discusiones teóricas relacionadas al tema de investigación y la descripción de las
herramientas, metodologías y materiales utilizados.
En el siguiente apartado se presenta la información etnográfica obtenida de fuentes
bibliográficas sobre la situación sociolingiiística en Huautla y la obtenida en trabajo de
campo sobre l a etnografía de la lectoescritura.
Finalmente, las tres illtimas secciones presentan l a descripción de las clases observadas, el
análisis de estos mismos datos según los objetivos de la investigación, las conclusiones y,
Planteamiento del problema
Práctica discursiva durante la “comprensión de lectura”
Para l a orientación de cambios plausibles en l a planeación educativa es necesario el
conocimiento de aspectos particulares de la práctica escolar en distintos ambientes, con
rasgos culturales e históricos diversos, en los que finalmente es ejecutada/realizada dicha
planeación (v. Erickson 1983 : 1 1 , Muñoz 1997 :16). La idea es contar con descripciones y
análisis de l a práctica escolar al interior del aula que permitan valorar el realismo y eficacia
de l a educación tomando en consideración la socialización de la práctica escolar en la vida
cotidiana. Este tipo de estudios han de proveer descripciones que permitan una comparación
de lo que sucede en distintos casos. Las particularidades socioeconómicas, demográficas y
culturales del municipio de Huautla de Jiménez proporcionan una variedad de situaciones
de la práctica escolar al interior del aula entre las cuales seleccionar alguna.
L a s interrelaciones en el proceso escolar, de cualquier manera, implican una lógica del
conocimiento y de l a acción académica, en la que resulta fundamental la práctica discursiva
realizada por alumnos y maestros. Un caso particular es la práctica discursiva de maestro-
alLlmno durante las actividades de “comprensión de lectura” cuyo análisis proporcionaría
información importante para conocer como se realiza el entendimiento de los objetivos y
del procedimiento de estas actividades.
AI respecto existe el antecedente de investigaciones educativas recientes que muestran el
fenómeno bien característico del control del profesor sobre todas las actividades y sobre los
objetivos de las mismas, con l a pérdida de significación de cada interacción y en particular
del valor comunicativo del texto en sí dentro de la misma (Cazden 1991, Jung, Urban & Serrano 1989, Rodriguez & Rivera 1996). Hay que considerar también que l a lengua en el
aula indígena comparte el problema de las escuelas n o indígenas de l a “tradición” de
enseñanza de la lengua en general, y de l a lengua escrita en particular, que la formaliza y
descontextualiza de tal manera que ésta pierde su funcionalidad, puesto que no se enseña a
L a práctica de distintas habilidades de lectoescritura en el aula es asumida sin bases
concretas por el profesor como u n entrenamiento necesario para su futura utilización
instrumental fuera de la escuela y también como una actividad útil dentro de la misma
escuela, mediante la cual los sujetos desarrollan habilidades académicas deseadas.
En el caso particular de la comprensión de textos, la escuela pretende que el alumno
interactúe con el texto de una manera específica, de tal forma que sea capaz de encontrar
dentro del texto la información “más importante” , suponiendo erróneamente que u n texto tiene una lectura única. Con esta concepción, maestro y alumnos desarrollan u n discurso
durante el cual el profesor trata de orientar al alumno a resolver esta tarea que le impone.
La habilidad de extraer cierto tipo de información de u n texto es valiosa en sí misma, pero
es cuestionable que sea la única actitud ante u n texto, valorada explícitamente en el aula.
En este proceso, es interesante analizar la manera en que, mediante determinadas
estrategias discursivas y señales de contextualización (Gumperz 1982), profesor y alumnos
llegan a u n entendimiento en torno a “lo que está sucediendo” (Gumperz 1996, Goffman 1994) y a la función que desempeña el texto en cada momento. El análisis de la práctica
discursiva de alumnos y maestro mediante herramientas de la sociolingüística interaccional
permite relacionar el fenómeno del entendimiento con el lenguaje definido este último
como u n fenómeno interactivo situado en el tiempo (Gumperz 1992, 1996).
Por SLI parte, las categorías propuestas por el microanálisis etnográfico de estructura de
participación social y estructura de las tareas académicas para el análisis del discurso en el
aula sirven de guía para la valoración cualitativa de la pertinencia de las estrategias
discursivas respecto a la lógica de la tarea académica que debe ser resuelta (Erickson 1993,
M ~ í i o z 1997: 49).
A diferencia de otros estudios de tipo longitudinal que ponen énfasis en las diferentes
estrategias de socialización en el hogar y en l a escuela y en las consecuencias de esta
discontinuidad para el desempeño escolar, este estudio se centrará en las consecuencias que
Sin embargo, los resultados podrían sugerir la necesidad de estudios longitudinales para
L o expuesto previamente me permite plantear los siguientes objetivos, sin que este
estudio pretenda agotarlos de manera definitiva dado que, como ya mencioné, supongo que
es necesaria la investigación de l a práctica discursiva en escuelas con distintas condiciones
sociales e históricas :
1 . Definir los tipos de actividades y prácticas discursivas que ocurren en l a enseñanza-
aprendizaje de l a comprensión de lectura.
2 . Precisar cuál es y cómo se determina el significado del texto en u n momento dado
durante las actividades en torno a l a comprensión de lectura.
3 . Valorar la pertinencia que tiene la práctica discursiva realizada durante estas actividades
para lograr los objetivos de las actividades de comprensión de lectura. En este punto hay que diferenciar el objetivo inmediato de las actividades, por ejemplo resolver u n
cuestionario, del objetivo general de las mismas: desarrollar y/o ejercitar ciertas microhabilidades de lectoescritura.
AI inicio l a investigación incluía u n cuarto objetivo :
Comparar la función que desempeña el texto en las actividades de comprensión de lectura
con l a que tiene durante otros eventos de lectoescritura fuera del aula.
No se trataba de una comparación de fenómenos equivalentes, pues compartía l a idea de que cualquier interacción con los textos dentro del aula difiere de una manera fundamental
de aquellas que tienen lugar fuera de l a escuela en tanto que, en palabras de Rodriguez y
Rivera (1996), no existe en ellas una aceptación de las pretenciones de validez de los
participantes (maestro, alumno, texto), y por l o tanto no puede haber u n a interacción
significativa para los hablantes en l a que el texto sea algo más que u n objeto de
conocimiento. Entendía esta comparación como parte del acercamiento etnográfico a las
funciones sociales de u n texto y de las habilidades de lectoescritura que implican estas
Fuera del aula existen interacciones con el lenguaje escrito que demandan a l individuo
lecturas y, por tanto, tareas cognitivas distintas a l a involucradas en las actividades de
lectura de comprensión en el aula. Creo que es necesario realizar una “etnografía de l a
lectoescritura” no exhaustiva (entendida como una práctica social) en l a cabecera municipal
y en una de las comunidades del Huautla, para identificar otros “eventos de lectoescritura”
(Basso 1974, Cardona 1994 : 87-1 1 O, Besnier 1995 : 5 ) , es decir, interacciones en las que l a lengua escrita sea parte constitutiva. AI menos en l a cabecera municipal se harían
observaciones a l interior del espacio familiar. El objetivo de esta descripción es evidenciar
esta variedad de funciones de la lengua escrita en u n sentido amplio, sociales y académicas,
y ubicar la actividad de lectura de comprensión dentro de esta variedad. En particular serían
interesantes aquellas situaciones en las que es importante para los hablantes la comprensión
mutua de u n texto con el fin de lograr el objetivo de l a tarea comunicativa en l a que se encuentran implicados y que han convenido resolver, ya que no se haría una etnografía
exhaustiva de la lectoescritura en la comunidad.
Este objetivo requiere de una metodología distinta. Se trata de reconocer la función de la
lengua a nivel global, como parte de u n fenómeno estructural (Fishman 1988, Ninyoles
1972). Como se menciona en l a sección dedicada a l a metodología, las bases para este tipo
de investigación se encuentran en l a etnografía del habla (Basso 1954).
Por otra parte, es importante describir esta práctica de lectoescrtitura por SLI relación
determinante para l a adquisición de habilidades lingüísticas a nivel individual en cada una
de las lenguas (Cummins 1979, Lewin 1990). La transferencia de habilidades de
lectoescritura podría estar realizándose de L2 a L1 en parte debido a l a circulación
cotidiana de textos en L2 y l a ausencia de la misma en L1, contrariamente a resultados en
otras circunstancias ( Cummins 1979 ). Esto no apunta en una dirección contraria a los
intentos por promover el uso de l a lengua indígena como lengua de instrucción (Jung et al.
1989, Rockwell 1990, Muíioz 1997), más bien trata de subrayar la dependencia de este
ob-jetivo con la situación a nivel comunitario. Sugiere, por tanto, el desarrollo de una
práctica extraescolar de l a lengua indígena escrita, equivalente a l a existente en español, finalidad que sobrepasa las funciones de l a educación escolarizada y que involucra las
investigación está relacionada con el proceso de aprendizaje/adquisición de habilidades en
primera y segunda lenguas.
No obstante que finalmente decidí no incluir este último objetivo por considerar que no
contaba con información significativa suficiente, he decidido presentar, dentro del apartado
dedicado a la monografía parcial de Huautla, aquella que se logró obtener, y conservar en el
Marco conceptual
E n sus primeras obras, Dell Hymes y John Gumperz establecieron lo que hasta hoy en día
siguen siendo las bases teóricas y metodológicas de uno de los campos de investigación
lingiiística, cuyos problemas son compartidos por ciencias como la antropología, la
sociología y la psicología social. La sociolingüística se define de tal forma que su objeto de
estudio no es una entidad abstracta sin relación con la práctica cotidiana de los individuos
n i con las estructuras sociales reproducidas por estos. Marca así una frontera con el
estructuralismo, cuyo desarrollo se inscribe dentro de la corriente filosófica del
objetivismo abstracto (Bakhtine 1977). Joshua Fishman (1972) considera que la
sociolingüística incluye investigaciones sobre usos del lenguaje condicionados por normas
sociales, co~nportarnientos y actitudes frente al lenguaje, el lenguaje como símbolo y el
cambio de estos usos y actitudes a través del tiempo en una misma “reticula social”.
El estudio del lenguaje como una práctica social o fenómeno interactivo supone, en primer término, la existencia de regularidades en el uso del lenguaje socialmente
motivadas. Se considera además que deben estar involucrados no sólo aspectos formales del
lenguaje en sentido estricto ( sintaxis, morfología y fonología) por sí mismos, n i
ilnicamente elementos de la organización social por sí mismos, sino ambos de manera
relacionada, por lo que es necesario un estudio etnográfico que identifique aquellos
aspectos que son significativos para los hablantes en el momento de construir sus prácticas discursivas cotidianas. Hymes expresa a este respecto que en el estudio de la etnografía de
l a comunicación “one must take as context a community, or network of persons, investiging
its communicative activities as a whole, so that any use of channel and code takes its place
as part of the resources upon wich the members draw “ ( 1 974: 4).
Desde entonces existen propuestas teóricas y metodológicas que intentan precisar
aquella “todalidad” al que hace referencia la cita anterior. En el caso de esta investigación,
el microanálisis del discurso en el aula no puede hacerse sin tomar en cuenta el
incongruencias que podría derivarse de las relaciones de poder entre los distintos actores
sociales que participan en el proceso educativo (Erikson 1985 : 58-60).
Et1 lo concerniente a las categorías de las que la sociolingiiística hecha mano para el
análisis del lenguaje y la sociedad, el trabajo de J. Fishman sobresale por proponer una
“transición” entre las investigaciones a nivel macro y aquellas realizadas a u n micronivel.
Puede concebirse tal posibilidad de transición puesto que “del mismo modo que no se da
ninguna interacción verbal libre de implicaciones sociales, así tampoco se da relación
alguna a gran escala entre lengua y sociedad que no dependa de la interacción individual en
su realización” ( Fishman 1972: 84).
L a s principales categorías empleadas por Fishman son : relación funcional, situación
social y dominio. El reconocimiento de las situaciones sociales y de las relaciones
funcionales puede ser útil para la organización de los datos a u n micronivel. Fishman define
las relaciones funcionales como parte de las reglas y conductas comunes que los hablantes
reconocen, por ejemplo: médico-paciente, sacerdote-creyente, hombre casado-hombre
soltero. amigo-amigo, madre-hijo, etc. Alguna variación en la conversación puede
corresponder a u n cambio en la relación funcional entre los participantes y por tanto et7 los
derechos y obligaciones que implican. Estas relaciones funcionales se realizan en u n lugar o
lugares apropiados y en u n tiempo socialmente definido, es decir, en situaciones sociales
significativas para los hablantes. Aunque pueda haber situaciones ambiguas, existen
situaciones típicas que guían a los individuos en su interpretación de algiln aspecto no
congruente, de tal forma que su comportamiento no sea caótico.
Los dominios son descubiertos mediante una síntesis de situaciones ”manifiestamente
congruentes”, es decir, aquellas que presentan un mínimo de ambigüedad para los
hablantes. Este recurso del investigador debe ser congruente con el correspondiente
construct0 social de los hablantes. En otras palabras, los dominios definidos por el
investigador deben ser significativos para los hablantes. Para constatar tal realidad de los
dominios encontrados puede recurrirse a las opiniones de los mismos hablantes, aunque hay que recordar que el tipo de conocimiento (subconsciente) de los hablantes hace necesario u n
coincidir con las denominadas instituciones sociales: escuela, familia, iglesia, gobierno, etc.
(Fishman 1972: 74).
El concepto de dominio es útil para caracterizar una relación global entre lengua y
sociedad. Por ejemplo, permite mostrar que los individuos no son completamente libres et1
el uso de una u otra lengua o variante, sino que por el contrario, existen restricciones
sociales de acuerdo al dominio en que se realice una emisión. De esta manera, la diglosia
puede ser entendida como u n fenómeno estructural, no individual, y como u n caso
particular de conflicto social (Ninyoles 1972: 21), es decir, como u n conflicto lingüístico
que forma “parte integrante de los procesos económicos, sociales y políticos que se
reproducen a través de [las prácticas discursivas cotidianas]” (Hamei y Muñoz 1988: 203).
Conceptos propuestos para el análisis sociolingiiístico en un micronivel
En 1111 principio, el tipo de estudios realizados por antropólogos lingüistas y sociolingüistas
se referían a “the larger institutions that coordinate the behavior of member of a society, for
exetnple kinship and political organization”. En años más recientes, sin embargo, los
estudios llevados a cabo a un nivel de la conversación cotidiana ha permitido a los
investigadores mostrar como la organización social es actualizada en forma de procesos
interactivamente mantenidos y situados en el tiempo (Goodwin & Duranti 1992: I ) . De
estos estudios se han originado distintas corrientes, cada una de las cuales ha aportado sus
definiciones conceptuales y metodológicas.
De estas tendencias, me basaré principalmente en la que se deriva de las ideas expuestas
por Gumperz (1982, 1992, 1996) y Erickson (1985, 1993, 1990)’.
Gumperz (1982; 1992; 1996) afirma que no es suficiente una descripción del
conocimiento gramatical y del conocimiento cultural del hablante para lograr una mejor
integraci6n de distintas aproximaciones al análisis conversacional, sino que se requiere
además u n análisis de la conversación como un proceso que implica inferencias a nivel del
discurso, localizado en el tiempo y basado en la contextualización.
Sugiere analizar las prácticas discursivas cotidianas bajo las que subyace un
conocimiento (cultural, del mundo) que incluye u n conocimiento de “convenciones
discursivas indexicales” o convenciones de contextualización (Gumperz 1996: 37) que
explica cómo se logra inferir el significado de las emisiones en situación, que de otra
manera seria imposible únicamente con base en el conocimiento gramatical (1982 : 3 ) . El
concepto de contextualización lo define como
speakers’ and listeners’ use of verbal and nonverbal signs to relate what is said at
any one time and in any one place to knowledge acquired through past experience,
i n order to retrieve the presupositions they must rely to mantain conversational involvement and assess what is intended. ( 1 992: 230)
Tal concepto muestra el interés de la Sociolingüística interaccional por la creación de la
interacción y no sólo por su interpretación. (v. Williams 1992: 392).
El estudio de Correa y Castro (1989) es un buen ejemplo de la aplicación de los
conceptos de la sociolingüística interaccional al análisis de u n tipo de encuentro particular .
Se trata u n análisis de la interacción entre médico y paciente, advirtiendo los procesos de
inferencia conversacional ocurridos en la conversación que implican el uso del capital
siruhlilico de cada participante.
Las relaciones sociales definen las convenciones discursivas, restringiendo las prácticas
discursivas, porque las convenciones mismas forman parte de la relación social. Por
ejemplo, la formalidad institucional tiene efectos sobre las formas lingüísticas :
a. Limitan el contenido (los temas que pueden tratarse durante esta situación).
b. Limitan los sujetos (los papeles o roles sociales de los participantes, médico profesionista- paciente, padre de familia- hijo, etc.).
Concretamente, cuando la paciente trata de bromear ( intenta por medio de señales como
la entonación establecer una situación no formal), el doctor no acepta el cambio de
situación y l o indica por medio de sefiales discursivas correspondientes a una situación
formal. Entre los aspectos extralingüísticos de l a situación se mencionan : l a agenda
médica, el espacio y tiempo definidos (consultorio), l a dependencia del paciente con
respecto a l médico pues éste le es asignado por l a institución. L a presencia de l a agenda
permite que se establezca un diálogo de pregunta-respuesta (con tópicos ya definidos), l a
dependencia del paciente, pues en este caso se trata de una institución de asistencia pública
que atiende a gente de pocos recursos económicos, no le permite establecer una discusión abierta con el médico.
En otro fragmento de l a entrevista el médico n o aclara el significado del término
“bronciolite” y con esto el médico está, “al mismo tiempo :
a,) ejerciendo control a través de l a imposición de una convención discursiva que l o
aparta social e intelectualmente del paciente,
b.) violando de u n modo sistemático la máxima graciana de modo “evite expresiones
obscuras” y consecuentemente,
c.) negando a l paciente el derecho de apropiación de las informaciones pertinentes”
( CorrCa & Castro : 254)
Además, “el sistema de turnos que actúa en un determinado momento depende de las
relaciones de poder que se establece entre los participantes” ( idem : 246).
Los conceptos discutidos en esta sección serán importantes principalmente para el
análisis de l a práctica discursiva a l interior del aula en tanto que debe concebir a los sujetos como actores sociales que construyen y negocian las situaciones comunicativas que los
involucran, construcciones que el microanálisis debe explicitar y relacionar con el
Experiencias discursivas compartidas previas a la escolarización
Para analizar el fenómeno general de la intercomprensión entre maestro y alumno en el aula
es iltil u n modelo de adquisición del lenguaje, en u n sentido amplio, que incluya la
socialización a través del lenguaje y la socialización para usar el lenguaje como el
propuesto por Shieffelin y Ochs (1986) en la medida que subraya los posibles
desentendimientos debidos a las prácticas discursivas particulares a una determinada
cultural. En este apartado desarrollaré dicha utilidad y su pertinencia en el análisis del
proceso de comprensión en actividades en las que participa, de alguna manera, u n medio
escrito.
En estudios anteriores se han mostrado las diferencias que existen entre la práctica
discursiva de las clases sociales u otro tipo de grupos socioculturales, en términos de
estrategias narrativas (Cazden 1991), actitudes y estrategias para la apropiación de
significados de u n medio escrito (Heath 1982), o bien de variedad de repertorios lingüísticos (Fishman 1988). La pertinencia que tienen estas descripciones resulta evidente
si se toma en cuenta que los parámetros para la evaluación escolar generalmente
corresponden a los de una cultura predominante o a los de una clase social particular, con lo
que, para aquellos grupos que no se adecuen a tales criterios, su incorporación a la
educación formal resulta una ruptura con la formación en el hogar. Por ejemplo, Duranti y
Ochs ( 1 988: 189) señalan que en su estudio sobre la enseñanza de la lectoescritura en una
comunidad Samoana se interesan por las formas “in which literacy instruction is organized
i n terms of Western-based expectations and norms and the possible socializing effects o f
this communicative organization on Samoan children.”
Además, siguiendo a Fishman (1988), puede afirmarse que las dificultades para el
desetnpefio escolar de grupos que se encuentran parcialmente excluidos de situaciones
sociales consideradas formales, aumentan en l a medida en que los registros empleados en
tales situaciones les resultan menos significativos 2 .
En otros trabajos sobre educación y cultura se ha denominado a este fenómeno la
“pedagogía invisible” o el “curriculum oculto” (Cazden 1991, Pieck 1976 , Hamel 1983), que ha sido revelado en parte por la lingüística.
Aunque es verdad que la socialización en la que están inmersos los niños en el hogar, y en la que participan activamente, únicamente les proporciona parte de las estrategias
discursivas y los repertorios que adquirirá a lo largo de su vida, las repercusiones que puede tener para su desarrollo académico la discontinuidad entre el tipo de práctica discursiva
para resolver tareas específicas en el hogar y el correspondiente en la escuela, no deben
ignorarse si se acepta l a idea de que el desarrollo cognitivo (en especial el desarrollo
lingiiístico) y la interacción social del niño van de la mano desde el nacimiento (Vigotsky
1978, Carton 1994, Schieffelin & Ochs 1986). No obstante que, como se afirma en el
planteamiento del problema, esta discontinuidad no es una cuestión central en esta
investigación, el modelo de adquisición mencionado es útil desde el momento mismo en
que recuerda que las habilidades de lectoescritura desarrolladas por los individuos de una cultura en particular pueden seguir caminos no existentes en la cultura occidental.
El modelo de adquisición lingüística en el sentido mencionado es útil además para
entender el proceso de continuidad de estructuras sociales a través de las generaciones. es
decir, aporta conceptos que sirven de intermediarios entre categorías más generales y la
práctica cotidiana de los individuos. Hay que recordar que, de manera similar al modelo
sociológico propuesto por Bourdieu, en el que incluye los conceptos de habitus y de
c:urnpus, es pertinente la pregunta de si también es ú t i l para describir o explicar el cambio
social, la no-continuidad de las estructuras sociales. En el artículo citado de Duranti y Ochs
( 1 988), los autores proponen que sí es posible observar u n cambio como efecto de nuevas
experiencias comuicativas sobre la identidad cultural de los individuos, puesto que “in this
approach, linguistic and sociocultural knowledge of both novice and member is vulnerable and can be transformed through social activity” (Ochs 1988: 226). A este respecto, la
etnografía de lectoescritura en el hogar proporcionaría información para apreciar algún
Funcionalidad del Lenguaje
Únicamente para fines de descripción y análisis de la funcionalidad del lenguaje, es posible
distinguir entre dos dimensiones de la misma que en la realidad se presentan unidas. Pueden
etiquetarse estas dos dimensiones como funcionalidad “comunicativa” u “organizativa de la
acción social’’ , la primera, y funcionalidad “simbólica”, la segunda.
La función comunicativa del lenguaje puede entenderse como su participación en la
resolución de tareas concretas o de acciones significativas. Tal participación no se
reduce de ninguna manera a la transmisión de u n mensaje o una información “dentro” de una interacción. El lenguaje sirve en sí mismo para construir el proceso de interacción,
participando en la creación del contexto que orienta a los sujetos en su acción, como u n
marco de referencia para entender “lo que está sucediendo”.
Con el fin de comprender de qué manera la estructura discursiva de toda interacción
verbal se relaciona con la organización social y cultural, esto es, para poder apreciar
cómo es que rasgos específicos del discurso a cualquier nivel funcionan en la
actualización y cambio de la organización sociocultural, es necesario u n modelo que
analice tal interacción a distintos niveles, relacionando en algunos de ellos categorías
sociológicas con categorías discursivas (Hamel 1982). Por ejemplo, Hamel y Muñoz
( 1 988) introducen el concepto de situacidn comunicativa.
La participación en situaciones comunicativas involucran a los sujetos en la
resolución de cierto tipo de tareas y en la reproducción de funciones sociales específicas,
que habrán de resolver mediante su praxis social, incluida en esta la práctica discursiva,
como estrategias discursivas organizadas en patrones de interacción verbal. Los
patrones de interacción verbal “tienen una lógica abstracta de elementos constitutivos y
u n determinado número de realizaciones culturales aceptadas y utilizadas en una
sociedad específica que funcionan como marcos de referencia para los participantes en
Parte del contexto de una situación comunicativa son las funciones de los
participantes que establecen relaciones de poder mediante estrategias discursivas
específicas (Correa y Castro 1989). Esta función del lenguaje, que permite a los
individuos indicar su r o l y estatus dentro de una interacción, se relaciona con el
fenómeno de la constitución y reproducción de identidades socioculturales y relaciones
de poder
.
Aunque, como l o he mencionado, puede entenderse como una parte específicade la función de contextualización, más adelante me referiré a ella como la función
“simbólica” del lenguaje.
El reconocer esta capacidad de contextualización que tiene el lenguaje, nos permite
ver su importancia para el entendimiento entre los participantes de una interacción
cualquiera y, en particular, para la interacción que ocurre en el aula (Gumperz 1992).
.
Función “simbólica”. Si bien la identidad, actualizada por los individuos en una interacción, forma parte del contexto que se crea en la misma, la reproducción de laidentidad en la que participa el lenguaje es particularmente importante por ser
considerada como la parte del escenario más cercana a los valores o aspiraciones del
sujeto, y por la asociación que se establece entre el individuo y un grupo social, político,
económico o cultural determinado (v. Goffman 1994).
Puede recurrirse a estrategias discursivas a todos los niveles de lengua para la
proyección de una identidad. Por ejemplo, en el caso de comunidades bilingües, cada una
de las lenguas puede asociarse con u n grupo étnico. De tal manera que se ve involucrado
un sentimiento de lealtad hacia el grupo de origen. En la investigación de Ochs (1986) la
frecuencia de uso de dos items léxicos en particular se relaciona con el rango social del
individuo.
El carácter pragmático de esta función del lenguaje puede ejemplificarse mediante el
fenómeno de la ultracorrección (Labov 1966 a), que se da cuando, en primer lugar, existe
el reconocimiento del valor simbólico de una “manera de hablar”, es decir, cuando el
hablante percibe que determinados rasgos del habla se identifican con u n grupo social o
inadecuado, De la misma manera, la lengua escrita es susceptible de asociarse a u n
estatus de prestigio social o económico, en parte debido a su sobrevaloración en la
cultura occidental (cfr. Valiñas 1993).
Práctica de la lectoescritura
El fenómeno de la lectoescritura en este trabajo es entendido como una práctica social que
no puede ser estudiada de manera aislada de los aspectos sociales, culturales e ideológicos de los contextos en los que tiene lugar (Basso 1974, Cook-Gumperz 1988, Besnier 1995).
No es, por tanto, de interés el estudio de las propiedades intrínsecas de u n sistema de
escritura en particular. El estudio de Scribner y Cole muestra que las propiedades del
sistema de lectoescritura en sí no explican la proeficiencia en ciertas habilidades cognitivas,
más bien se relacionan con la práctica pedagógica que rodea a cada tradición de lectoescritura : “particular practices promote particular skills” (Scribner y Cole 1981 :258,
upud Besnier 1995 : 7).
Por tanto, el interés de la investigación lo constituyen los eventos y las prácticas de
lectoescritura de las localidades de la investigación. Aunque autores como Cardona
(1994: 96) definen el evento de escritura en referencia a la producción y no al consumo
de la lengua escrita, en esta investigación será necesario considerar la categoría de
evento de lectoescritura, tal como lo hace Besnier, de tal manera que incluya ambos
aspectos.
Un primer objetivo de tal tipo de investigación es la descripción de esta práctica. Sin
embargo, el fin último de estas investigaciones, en opinión de Besnier, debe superar una
serie de descripciones particulares diversas, intentando hacer generalizaciones que
permitan contribuir a las discusiones antropológicas en un nivel teórico.
Por ejemplo, la noción de práctica se relaciona con la tradición antropológica de años
poder y resistencia entre distintos agentes sociales a través de su práctica discursiva en
encuentros determinados.
En el caso de esta investigación, la descripción de la lectoescritura podría en otro
momento vincularse a la calidad de la práctica escolar, comparando algún aspecto de las
situaciones comunicativas que se constituyen en torno a la comprensión de u n texto
dentro y fuera del aula.
Este modelo ideológico de la lectoescritura, de acuerdo con Besnier, “takes as its
objet of inquiry the diversity of literacy experiences that emerges whitin and accross
societies” (1995: 5). De tal forma, algunas de las preguntas principales que pueden guiar
una investigación con este enfoque son : i quienes tienen acceso a qué tipo de
lectoescritura ?,
i
en qué contexto social cada actividad de lectoescritura es aprendida yusada ? y ¿ qué valores sociales están de transfondo en el contexto social en el que las
actividades de lectura y escritura se llevan a cabo ? (cfr. Goody 1987 y Street 1988).
Por illtimo, hay que mencionar que la categoría de evento de habla o de lectoescritura
proviene de la corriente de la etnografía del habla y contribuye a relacionar los análisis
del discurso con factores extralingiiísticos. De tal manera que los estudios realizados en
los primeros años por los sociolingüistas se ven enriquecidos en años más recientes al considerar para la categoria de situación comunicativa, derivada de la lingüística
pragmática, la perspectiva etnográfica (v. Hamel 1982 : 40). Es en este sentido que nos
Metodología
L a información etnográfica y el corpus en video para el estudio fueron obtenidos durante
tres estancias breves en el municipio de Huautla de Jiménez :
a. Del primero al cuatro de octubre de 1997. Con el objetivo principal de explorar las posibilidades de desarrollar el estudio.
b.
Del 20 a l 26 de mayo de 1998 y del 23 al 29 de mayo de 1998. Durante las cuales sellevó a cabo propiamente la elicitación de materiales y datos pertinentes para su
descripción y análisis.
Microanálisis de la comprensión de lectura
El trabajo de Erickson (1985, 1993) proporciona una herramienta analítica de la práctica
social en el aula. Las nociones básicas son la de estructura de participación social (EPS), la
de estructura de tareas académicas (ETA) y la estructura programatica (EP). La primera es
definida como “la configuración particular de la totalidad de la organización social de la
interacción, consistente en todos los roles relacionados que se generan en cualquier
momento dado a través de todos los patrones de interacción que podrían ser pensados como
una división del trabajo realizada durante la tarea colectiva del hablar juntos” ( I 982: 288,
es mía la traducción). Esta repartición de tareas entre los participantes de l a interacción
incluye l a negociación de sus objetivos a l momento de llevarse a cabo. El concepto de
estructura de tareas académicas intenta hacer perceptible la lógica en términos de la cual se
presenta el contenido de la materia escolar y la lógica de las actividades mediante las cuales
se presenta tal contenido. La noción de estructura programática se refiere a la manera en
que se programa l a distribución del contenido de la materia escolar en cada clase.
Las dos primeras nociones corresponderian a u n conocimiento sociocultural de los
diaria, que no están estrictamente formalizadas, ha mostrado que los individuos, además de
ser capaces de reconocer las señales de contextualización de manera adecuada, elaboran una
ejecución/realización congruente a pesar de los imprevistos del momento (Erickson 1993).
En total, se observó el desarrollo de cinco clases durante las primeras horas, de 9 :O0 a 1 1 :30, antes de salir a recreo3. Tres de ellas, de la escuela “Ing. J.L.Tamayo”, fueron
videograbadas.
Para la descripción y análisis de los fragmentos de clase seleccionados, se utilizó el
catálogo de variables microetnográficas para la observación de la práctica educativa
(Muhoz, Mena y Ruiz 1996), el cual sugiere algunas variables que proporcionen
información útil para apreciar la práctica docente en el aula en términos de estructura de
participación social, estructura de la tarea académica y estructura programática
anteriormente mencionadas. Como afirman los mismos autores, el fin último de este
instrumento es de carácter interpretativo, no cuantitativo. Dicho el catálogo de variables
microetnográficas se llenó durante la hora de clase exepto en la del 5” de Cerro Azteca. La
clase del grupo de 6” de la escuela “Unión y Progreso” fue la única en la que se decidió no
emplearla para contar tambiCn con una experiencia de observación más libre, sin video ni
catálogo.
Se h i z o la transcripción ortográfica de los fragmentos de clase analizados. Sólo en
algunos casos se indica la entonación de las emisiones. Los segmentos seleccionados son
precisamente aquellos en los que el texto de la asignatura de español es empleado por el
maestro para enseñar algún contenido curricular específico. En estos casos, el maestro
requiere que el alumno comprenda algunos aspectos del texto para poder ejemplificar a
partir de su contenido y argumento. Estos fragmentos son vistos como ejemplos de eventos
de lectoescritura en los que el texto es u n elemento imprescindible para su realización.
La manera de hacer referencia a alguna emisión de la transcripción es la siguiente. Se
indica con un número romano el número de clase de referencia (I I1 o
Ill,
pues sólo se videograbaron y transcribieron tres clases). En el caso de que se hayan seleccionado más deun fragmento de la clase, se señala con una letra (por ejemplo, clase tres, segundo
fragmento seleccionado : IIIb). En seguida se da el número de línea correspondiente a la
emisión, antecedido por una ele mayúscula : L 1-5 (de la línea uno a la cinco). Como
ejemplo, me referiré a las líneas 24-28 del primer fragmento seleccionado de la clase dos : IIaL24-28.
El objetivo general de formar a los alumnos en la comprensión de lectura, en realidad tiene que ver con el logro de distintas actividades realizadas en torno a los textos utilizados
en clase. Por lo tanto, no existe en sí un evento de lectoescritura “comprensión de lectura”,
sino distintas tareas comunicativas en torno a los textos del libro, dentro de la situación
comunicativa “clase de español”. En ellas pueden observarse distintos tipos de habilidades
de lectoescritura requeridas en la interacción con los textos del libro y relaciones de
distinto tipo (hablante-oyente : maestro-alumno ; lector-texto(autor) : niño-texto, maestro-
texto ; lengua escrita-lengua oral) :
pregunta-respuesta para la comprensión de lectura
pregunta escrita - maestro oral - alumno oral
dictado
norma oral (tipo de oralidad) - norma escrita
lectura en voz baja
.
lectura en voz alta (grupa1 o individual) letra escrita -> palabra oral.
resolución de ejercicios escritos (cuestionarios, relación de columnas) relacionados a la lectura.información escrita -> disurso oral -> lengua escrita
Existe la posibilidad de que estas relaciones y tipos de situaciones tengan lugar
prácticamente en las actividades de cualquier asignatura. Esto es de esperarse pues se trata
n i más n i menos del principal sistema de significación del ser humano, el lenguaje, en el
que se comunican y a través del cual se traduce todo tipo de conocimientos. Sin embargo,
en este estudio deben entenderse como parte de las categorías que guiarán la metodología
Supongo por l o tanto que el significado, función y adecuación de las distintas actividades
de lectoescritura en torno a un texto son distintas para cada asignatura y deben determinarse
para cada una.
Además, como el objetivo del estudio es el conocimiento de la práctica discursiva en las
actividades relacionadas a la comprensión de lectura, dos serán las relaciones más
pertinentes : hablante-oyente en primer lugar y lector-texto en segundo. En tanto que los dos los tipos de tareas comunicativas interesantes serán: pregunta-respuesta y resolución de ejercicios (cuando existan explicaciones y orientaciones dadas oralmente por el profesor).
Sobre las tres clases videograbadas fue posible tener una breve plática con el profesor, a
manera de post-test, a cerca del desempeño de los alumnos durante esa clase y del
cumplimiento de las expectativas del profesor al respecto. Aunque no se gravaron en audio
las conversaciones con los profesores, fue posible en dos de ellas mostrar a las maestras u n
fragmento de la clase en video y registrar algunas observaciones en la libreta de campo.
Para que los instrumentos y técnicas empleados, que corresponden a una investigación
de tipo interpretativo, proporcionen información significativa es necesario hacer
observaciones de u n mismo grupo en repetidas ocasiones y a l o largo de todo el ciclo
escolar (v. Erikson 1983). Sin embargo, durante el trabajo de campo no fue posible una
recolección de datos de esta naturaleza. Esto fue así por una parte debido a la brevedad de
las mismas estancias y, por otra, debido a algunas contingencias como la aplicación de
exámenes mensuales o la realización de los concursos de conocimientos generales, que
impidieron trabajar con el grupo seleccionado inicialmente ( 5 " de la escuela
"lng.J.L.Tamayo"). En el caso del catálogo de observación, no contaré entonces con una
muestra de datos significativa que me permita hacer gráficas para representar la frecuencia
de los valores de cada variable.
Este hecho implica, por lo tanto, una limitación a las interpretaciones y resultados. Más
grupos observados, el trabajo a nivel de práctica discursiva en el aula es importante por el
contraste entre éstos y las reflexiones en torno a sus diferencias. 4
Aunque se analizarán principalmente fragmentos de las clases videograbadas (Cerro
Azteca), se echará mano de la información disponible de las demás clases cuando sea
pertinente y a manera de ilustración.
Etnografía de la lectoescritura
El estudio de l a etnografía de la escritura se orienta, en primer lugar, mediante el
reconocimiento de los distintos dominios en los que se llevan a cabo eventos y actividades
de lectoescritura. Esto se logra identificando situaciones recurrentes en las que el lenguaje
escrito es una parte constitutiva de las distintas tareas que se llevan a cabo.
Asimismo, las nociones de evento y de prácticas de lectoescritura permiten orientar l a
observación participante que proporcione datos adecuados para comprender la
interpretación que hacen los participantes respecto al significado y función de la lengua
escrita y de l a interacción que se da entorno a ella.
Son de interés las expectativas y valores que forman parte del contexto en u n evento de
lectoescritura (v. Heath 1986), pues dice mucho respecto a las habilidades que han de ser
desarrolladas por los individuos de la comunidad. En particular, para cada evento de
lectoescritura será necesario reconocer el estatus, rango o función social de los
participantes que tienen acceso a cierto tipo de actividades de lectoescritura, el contexto
social en que se llevan a cabo y en los que se adquieren, es decir, el espacio y tiempo
socialmente establecido para ello, los derechos y obligaciones de los participantes, y sus expectativas, así como la estructura de la tarea u objetivo comunicativo.
Se realizó también una encuesta entre las mujeres que asisten a dos de los grupos de
alfabetización, durante las mismas clases de Barrio mixteco y Loma de Pasto, en relación a los objetos escritos con los que contaban en sus casas. Aunque no fue posible visitar en sus
hogares a cada una de las mujeres, creo que la información obtenida en la encuesta y la
experiencia que hemos tenido en los hogares de las promotoras proporciona una buena idea
de las posibles condiciones que se encontrarían en los primeros.
La recolección de datos se realizó teniendo en mente la posibilidad de hacer una comparación entre los distintos eventos de lectoescritura o entre las dos comunidades de la investigación. Esta segunda parte del estudio se acerca más a lo que Besnier reconoce como
L I ~ estudio etnográfico comparativo que tiene la posibilidad de aportar parte del significado
de cada L ~ O de los eventos de lectoescritura mediante el contraste que se haga entre ellos
(v. Besnier 1995 : 11-1 2).
El trabajo de observación y de interpretación de los datos fue hecho sin perder de vista la
diversidad de experiencias en lectoescritura de los participantes, para no hacer
generalizaciones que simplificarían erróneamente l a funcionalidad y significado de la
lengua escrita. No se trata de hacer generalizaciones respecto a una “comunidad de habla”,
sino de reconocer algunas de las diversas prácticas discursivas que ocurren en ella
(Shieffelin y Ochs 1986: 10)
.
Por illtitno, es importante subrayar que la información sobre las actitudes de los
participantes respecto a la funcionalidad de la lengua mazateca se obtuvo de manera
espontánea, sin necesidad de u n cuestionamiento directo dirigido por el investigador.
Considero que esto fue posible principalmente gracias a que las promotoras y mujeres se
encuentran ya familiarizadas con la figura del “estudiante de la UAM”, y a que tienen la
idea de que dicho sujeto está ahí para ayudarles en su trabajo de alfabetización, de tal
manera que, también para las mujeres, ambos individuos (investigador-sujeto) son parte de
Huautla de Jiménez, Oaxaca
:Información Etnográfica
En
este apartado mencionaré aquella l a información etnográfica, social e histórica sobre el municipio que puede ser interesante para u n estudio sociolingiiístico en la zona, obtenidaprincipalmente de fuentes bibliográficas. Asimismo, se incluye el avance de la etnografía
de la lectoescritura cuya información fue obtenida en campo.
El territorio ocupado por los mazatecos puede dividirse en dos regiones, de acuerdo con sus características geográficas. La región de la montaña, denominada Mazateca Alta,
incluye 19 municipios mazatecos. De estos, los que tienen mayor número de hablantes y
población son: Huautla de Jiménez (22,549 hablantes), San José Tenango (14,013) y Santa
Maria Chilchotla (15,558). En la Mazateca baja se encuentran los municipios de San Pedro
Ixcatlán (7,849), San Miguel Soyaltepec (20,683), San Felipe Jalapa de Díaz (14,693) y San
José Independencia (3,370). El municipio de Huautla de Jiménez es considerado como el
más importante de la Mazateca Alta por distintos autores debido a su densidad de población
y a la actividad comercial de su cabecera municipal ( Incháustegui 1966: 13, McMahon
1973: 34). Aproximadamente 50% del total de los hablantes de mazateco habitan en estos
siete municipios y más de 80% del total de hablantes mazatecos (1 80,130) viven en su
territorio tradicional.
Las lenguas mazatecas son clasificadas en la familia Otomangue, del grupo popoloca,
subgrupo mazateco, al lado del grupo popoloca-ixcateco. Gudchinsky (1957) reconoce 5
variantes principales y Suárez (1983: tabla 3 , 27) afirma que al menos deben contarse 6 variantes mazatecas. Una de estas se identifica como la variante de Huautla de Jiménez.
Uno de los rasgos estructurales del mazateco es la relevancia a nivel fonológico del tono’.
Desde 1954 Hansen reportó el uso del mazateco “silbado” en Huautla que aún en la actualidad es sumamente empleado. De acuerdo con la revisión bibliográfica realizada,
existen pocos estudios de la variante de Huautla de Jiménez (existen más textos sobre y en
las variantes de la mazateca baja, San José Independencia y Soyaltepec y de de la variante
de Chiquihuitlán).
A fines del siglo pasado se inició l a producción y comercialización de café en l a
mazateca alta, sierra norte de Oaxaca, donde se localiza el municipio mazateco de esta
investigación . Este proceso agrícola y comercial y l a construcción de una carretera ( 1 963) ,
han contribuido a que la cabecera municipal de Huautla de Jiménez se consolide como el centro comercial de l a región ( Incháustegui 1966: 21).
6 I
En SLI estudio, Pearlman encuentra que el centro político y económico en torno a l cual giran las comunidades de población indígena dispersas del municipio no está habitado por
población mestiza, sino que se trata de u n asentamiento predominantemente mazateco.
Incháustegui (1966; 1967) relata la manera en que la producción de café era concentrada en
l a cabecera municipal, en donde era comprada por caciques y acaparadores pertenecientes
al mismo grupo mazateco, para luego enviarlo a los centros comerciales mestizos fuera de
l a región (Teotitlán del Camino y Tuxtepec ). “El hecho de que los centros de mercado
regional sean controlados en primera instancia por mazatecos inserta dentro del grupo
étnico el sistema de clases sociales que se construye sobre l a economía campesina” (Boege
1988:
47,
v. Pearlman: 238 e Incháustegui 1966: 27). Esto me permite suponer que l adiversidad lingüística a l interior de l a etnia puede ser constitutiva, no sólo a las diferencias
entre instituciones tradicionales y no tradicionales, o a las diferencias dialectales ( diferencias geográficas), sino también a las diferencias de clase. Para demostrar tal
suposición sería necesario u n estudio que correlacionara variables sociológicas con variables lingiiísticas (Labov 1966 b).
Este proceso histórico es importante pues las características actuales del l a cabecera
municipal (comercialización y población de origen mazateco) van de la mano con :
1 . El tipo de asentamiento de l a cabecera municipal que corresponde a l de una pequeña ciudad, semejante a l de otros centros comerciales mestizos de regiones indígenas en
otras partes del país y, por l o tanto, l a existencia de los medios de comunicación
masiva de cualquier barrio popular de una gran ciudad (telégrafo, oficina de correos,
~~
‘)
Ver lnapa anexo.líneas telefónicas, radio y t.v.) y la posibilidad de tener contacto con población mestiza
por medio de transporte terrestre. En el local de revistas del mercado es posible
conseguir u n número semanalmente de los diarios : Excélsior, Heraldo de México y Esto. Venden revistas del tipo de Alarma, Insólito, Eres, etc. Sin una antena parabólica
es posible captar el canal 5 de televisión. Existe u n establecimiento dedicado a la
instalación y venta de antenas parabólicas y para la programación por Sky. Caminando
por las calles del centro de Huautla es notoria la gran cantidad de antenas de ambos
tipos. Esto contrasta con el resto de las comunidades del municipio de Huautla, en las
que las casas se encuentran dispersas y que no cuentan con vías pavimentadas n i con
servicios de comunicación en la misma proporción.
2. La densidad de hablantes de lengua indígena en relación a la población total en el
municipio es muy alta.
A
nivel municipal, 95% es hablante de mazateco, bilingüe omonolingüe ; en la cabecera municipal 87% y en la comunidad de Loma de Pasto 87%.
Los mazatecos han estado en contacto con grupos culturalmente distintos (nahuas y
mixtecos) como l o prueban documentos del siglo xvi referentes a los tributos que pagaba el
pueblo mazateco (Boege 1988: 9 ; Martinez 1978). De acuerdo con la información
disponible de la historia política de la zona, entre 1300 y 1456 los mixtecos mantuvieron u n
dominio sobre el grupo mazateco, y a partir de 1456 se encontraron bajo el dominio de los
aztecas (Gudschinsky 1958: 480). Pero parece ser que solamente en la actualidad se ha
extendido el fenómeno del bilingüismo. Según datos del INEGI, Conteo de población y
vivienda 1995, 60.8 % de los hablantes de lengua indígena de Huautla son bilingües,
aunque el mazateco aún está entre las 8 lenguas con menor porcentaje de bilingüismo. En
la cabecera municipal el bilingüismo es de 78% y en Loma de Pasto de 65%. Los
porcentajes de monolingüismo en rnazateco respectivos son: 37%(de todo el municipio.),
9% (de la cabecera) y 22% (de Loma de Pasto)’. Es importante recordar que las categorías
de bilingiie y monolingüe establecidas por el censo carecen de un conocimiento preciso de
la competencia de los hablantes en cada lengua. Simplemente se pregunta al hablante su “condición”, dejando la decisión a su propio criterio. Además, la diversidad lingüística en
realidad es mucho más compleja de lo que puede hacer parecer el manejo de clasificaciones
sociales y lingüísticas como categorías cuantitativas (v. Hamel y Muñoz 1988: 1 16).
Escuela
En 1962, relata Incháustegui, prácticamente todos los maestros de la Secretaría de
Educación Pública no eran originarios de la región, no hablaban mazateco y constantemente
solicitaban su traslado o abandonaban su trabajo, por lo que el servicio no era funcional n i
regular.
En el municipio de Huautla trabajaban, al comienzo del ciclo escolar 95-96, 24
profesores de preescolar indígena en 29 escuelas y 144 a nivel primaria en 41 planteles. Los
alumnos matriculados fueron 1,242 y 4,158 de cada nivel’. Hay dos jefaturas de zona en el
municipio y 7 zonas de supervisión. Existen dos escuelas a nivel medio (“José
Vasconcelos” en Plan de basura y “Antonio Caso” sobre l a avenida del mismo nombre). En
ocho comunidades del municipio de Huautla se recibe la señal del satélite
EDUSAT,
entre ellas, la cabecera municipal (Centro de Maestros) y Santa Cruz de Juárez. Cuenta con unaescuela a nivel bachillerato, el Colegio de Bachilleres de Oaxaca número 13. Además, se
encuentra fhncionando una escuela a nivel bachillerato, perteneciente a la Iglesia católica,
que no sólo da servicio a los seminaristas, sino también a estudiantes en general de varias comunidades. Esta escuela trabaja aún de manera muy precaria y se encuentra en proceso de
consolidación (mejoramiento de la biblioteca, construcción de aulas adecuadas, etc.).
Otras instalaciones que participan en el sistema escolar son los albergues escolares del
IN].
“Los albergues escolares indígenas son unidades de apoyo a la población indígena enedad escolar que, por vivir en pequeños poblados que carecen de servicios educativos, debe
trasladarse a comunidades más grandes a fin de cursar su escuela primaria. En ellos los
niños indígenas reciben alojamiento, alimentación y asistencia médica de lunes a viernes
durante el ciclo escolar.”(INT 1994: 188). En el municipio de Huautla de Jiménez hay 4
albergues, ubicados en Plan de la Salida (60 niños atendidos), Río Santiago (57 niños),
Santa Catarina Buenavista (37 niños) y Agua de Niño (40 niños atendidos). El Centro