Dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930)
1.- LAS CAUSAS DEL GOLPE DE ESTADO
El golpe de Estado que en septiembre de 1923 acabó con el régimen constitucional tuvo causas muy diversas:
- Derrota de Annual. Por un lado supuso una humillación militar, por lo que los mandos castrenses respondieron pidiendo más dinero y culpando a los políticos. De otra para la prensa sólo cabía abandonar Marruecos y depurar responsabilidades.
- Malestar político y militar por el Informe Picasso, que salpicaba al general Berenguer y al mismo rey.
- El auge del nacionalismo catalán y vasco era visto por el
Ejército y por la derecha política como una amenaza a la unidad de España.
-Inestabilidad política en los partidos turnistas, a la que se sumaba la fundación del Partido Comunista de España en 1921, de una escisión dentro de las juventudes socialistas, y los problemas de orden público.
-Además, las clases medias, desengañadas del Régimen y exasperadas por la corrupción política, el alza de precios y la cuestión marroquí, presionaban en el mismo sentido.
- Críticas generalizadas desde la prensa y la opinión pública hacia el sistema de
partidos “turnistas”.
- Pasividad del rey ante el golpe. No lo incitó, pero tampoco se opuso, aceptando, finalmente, a Primo de Rivera como primer ministro.
- Contexto internacional favorable a un pronunciamiento militar como garantía de orden y defensa de los valores capitalistas. El año 1922 Mussolini había marchado sobre Roma, Hitler intentó su primer golpe de estado y los gobiernos de Francia, Alemania e Inglaterra se volvían más autoritarios como reacción al triunfo en Rusia de la Revolución Comunista de 1917.
2.- EL GOLPE DE 1923
Los generales africanistas comenzaron a organizar el golpe. Ante la negativa del rey a apoyarles, decidieron organizarse sin él y eligieron al capitán general de Cataluña, general
Manifiesto, con un proyecto de regeneración, un “paréntesis de curación” de los males del país acabando con todas las prácticas de fraude político y con una duración temporal corta.
Sin embargo, las primeras medidas se encaminaron a establecer una férrea dictadura
militar. Se declaró el estado de guerra en todo el país y los mandos militares se hicieron
cargo de los gobiernos civiles. Se decretó la suspensión de las garantías constitucionales y
se disolvieron los Cortes, al tiempo que se establecía una rígida censura de prensa: el régimen constitucional había sido eliminado.
Pese a todo, en los primeros meses el dictador tuvo bastante respaldo popular. Apenas había oposición al golpe, y los sindicatos y los partidos de la izquierda se mantuvieron a la expectativa.
3. EL DIRECTORIO MILITAR (1923-25)
Primo de Rivera había acabado con los viejos partidos dinásticos, pero no tocó la base real del sistema: la oligarquía de terratenientes e industriales, que siguió dominando la vida económica y social.
Pero el gobierno de Primo de Rivera sí intentó introducir algunos cambios, como el
Estatuto Municipal de 1924, que buscaba aumentar la autonomía de los municipios, que fue un fracaso, pues, en la práctica, los gobernadores provinciales siguieron controlando la vida local. Además, fracasó en su intento de acabar con el caciquismo, al no dotar a los municipios de auténtica democracia en el Estatuto Municipal de 1924. De este modo la influencia social de los caciques para desestabilizar y seguir influyendo se mantuvo intacta en municipios y provincias, al tiempo que su riqueza aumentó al calor del crecimiento económico.
Otras acciones de gobierno fueron en estos años:
-Intentó acabar con los regionalismos, especialmente con el catalán, prohibiendo la
exhibición pública de sus símbolos: La Señera y Els Segadors. Además, La Mancomunidad
fue languideciendo.
-Se planteó, sin éxito, crear un movimiento político adicto al régimen en torno a la Unión
Patriótica, de la que saldría la fracasada Asamblea Nacional encargada en 1926 de crear una nueva Constitución para la monarquía.
-El orden público fue otra de las obsesiones de Primo de Rivera, para quien el movimiento obrero y delincuencia eran una misma cosa: dictó instrucciones precisas a los gobiernos civiles para reprimir cualquier tipo de manifestación o protesta.
4. EL DIRECTORIO CIVIL (1925-1930)
Primo sustituyó el Directorio Militar por un Gobierno Civil con el conde de Guadalhorce y
Calvo Sotelo como ministros más importantes.
La Asamblea Nacional Consultiva fue elegida en 1927 por sufragio restringido. Era una copia del Gran Consejo Fascista italiano.El proyecto constitucional final resultó ridículo. No contemplaba la soberanía nacional y daba al rey enorme poder legislativo y judicial, además de todo el ejecutivo.
Otro aspecto en el que la Dictadura imitó el modelo italiano fue la política social, con el
impulso del Código de Trabajo en 1926 que regulaba los contratos, los Tribunales laborales,
los accidentes, el subsidio a familias numerosas, seguro de maternidad en 1929 y apoyo a los emigrantes.
Además, la Organización Corporativa del Trabajo para regular los conflictos laborales, y compuesta a partes iguales por empresarios y sindicatos. Fue criticada desde la derecha y la izquierda, pero en sus primeros años hasta la U.G.T. se sumó a la misma (Largo Caballero). La bonanza económica facilitaba los acuerdos.
3. OPOSICIÓN A LA DICTADURA Y CAÍDA DE PRIMO DE RIVERA
Desde 1927 se fue gestando entre grupos minoritarios pero que no conseguían el apoyo social por los evidentes logros económicos del régimen.
- Oposición de los antiguos políticos ante los síntomas evidentes de Primo por institucionalizar el sistema.
- Creación en 1926 de la Alianza Republicana que unía a todos los grupos políticos no monárquicos.
- División dentro del ejército entre los militares ascendidos por Primo y los no favorecidos. Entre éstos Queipo del Llano, el viejo Weyler y otros.
- Oposición de intelectuales de prestigio: Unamuno, Marañón y Ortega y Gasset son
los más destacables. Otros como Ramiro de Maeztu y Eugenio d’Ors lo siguieron
apoyando.
1En 1929 la situación se precipitó por varios factores:
-Rechazo generalizado a la propuesta de Constitución de la Asamblea Nacional Consultiva.
-Manifestaciones generalizadas dentro de la Universidad contra el recorte en las libertades. Todas convocadas por la FUE (Federación Universitaria Española).
Barcelona en Montjuic, la crisis financiera provocó hundimiento de empresas, despidos masivos, caída de los salarios e inflación que sacó a los obreros a la calle. No obstante, no hay que magnificar las repercusiones. España era todavía un país agrario, la economía española no era dependiente en exceso de la internacional y en tan breve espacio de tiempo las repercusiones no se notaron en demasía. Lo que sí es cierto es que los primeros efectos
fueron aprovechados por los sindicatos para sacar a los obreros a la calle. El 27 de enero de
1930 Primo presentaba su dimisión al rey que le fue aceptada.
4. EFÍMERO REGRESO A LA MONARQUÍA PARLAMENTARIA: EL GOBIERNO BERENGUER Y EL PACTO DE SAN SEBASTIÁN
El rey encargó al general Berenguer formar gobierno con la finalidad de volver al sistema parlamentario. Sin embargo la empresa resultó imposible por:
-Negativa de muchos políticos liberales y conservadores a participar. Incluso hubo quienes se declararon monárquicos sin rey. Sólo algunos mantuvieron su apoyo fundando la Unión Monárquica Nacional, en torno a La Cierva y Ángel Herrera Oria.
-Lentitud gubernamental en restituir los derechos constitucionales, por lo que el sistema fue conocido como la “Dictablanda”.
-Reducción de la inversión pública, aumentando el paro y, por tanto, las huelgas y manifestaciones obreras.
En este contexto el movimiento republicano no tuvo más que organizarse. Rápidamente consiguió el concurso de todos los partidos burgueses nacionales y regionales y de toda la clase media hastiada de una monarquía a la que consideraban responsable del fraude político en el que había vivido el país.
A la derecha republicana se incorporaron políticos procedentes del “turno”, como Alcalá Zamora o Miguel Maura. La izquierda liberal republicana se agrupó igualmente, con Azaña
como líder principal. También se sumaron los nacionalismos, que vieron en la República la posibilidad de conseguir estatutos de autonomía. Y así mismo el movimiento obrero: tanto socialistas como anarquistas más moderados manifestaron su apoyo al cambio de régimen. Intelectuales y estudiantes se alinearon también contra la monarquía. El republicanismo comenzó a cuajar igualmente entre los militares más jóvenes, sobre todo en los cuerpos de Aviación y Artillería.
En agosto de 1930, los representantes de los principales partidos de la oposición llegaron a un acuerdo: el Pacto de San Sebastián. Se formó un Comité Revolucionario, encabezado por Alcalá Zamora e integrado por personas que luego jugarían un papel muy importante
durante la Segunda República: el líder Socialista Largo Caballero, Manuel Azaña,
Miguel Mihura y Fernando de los Ríos. Tras muchas vacilaciones, y gracias a la presión de sus bases, el PSOE decidió sumarse al Pacto en octubre. Poco después la CNT decidió apoyar la conspiración, aunque sin integrarse en ella.
5. DE LA SUBLEVACIÓN DE JACA A LAS ELECCIONES DEL 12 de ABRIL DE 1931
En los primeros meses de 1930 la situación se precipitó. Se preparó un golpe militar para el
15 de diciembre, pero tres días antes dos capitanes, Fermín Galán y García Hernández, se
adelantaron y se pronunciaron en Jaca (Huesca) a favor de la República. Fueron detenidos, juzgados y ejecutados. La mayor parte del Comité Revolucionario fue detenida y encarcelada, mientras el resto pasaba a la clandestinidad.
Mientras se instruían los procesos por la sublevación, los sindicatos y la FUE desataron una
oleada de movilizaciones. Varios intelectuales publicaron un manifiesto de apoyo a la República, a lo que respondió el gobierno restableciendo la censura.
Berenguer anunció su decisión de convocar elecciones. Trató, incluso, de recomponer un partido monárquico para ganarlas. Pero viendo que nada tenía que hacer, presentó su dimisión al rey el 14 de febrero de 1931. El nuevo jefe de Gobierno, el almirante Aznar,
convocó elecciones municipales para el 12 de abril. Semanas después, el tribunal que juzgaba a los miembros del Comité Revolucionario impuso condenas muy leves a los mismos.
El 12 de Abril se celebraron las elecciones municipales. Los republicanos pidieron la abstención, pero aun así ganaron en las grandes ciudades. Aunque los monárquicos lo hicieron en el medio rural, el régimen actuó en consecuencia. El almirante Aznar reconoció la victoria de la oposición y el propio rey marchó al exilio.