El espacio público neoliberal. La desaparición del espacio social por Nuria Alvarez Lombardero(UK) — Jueves, 5 de diciembre de 2013
La Puerta del Sol en Madrid durante una manifestación en 2011.
Recientemente, y como consecuencia de la crisis, los periódicos nacionales destacan cuan pernicioso ha sido el uso de las
teorías económicas neoliberales en nuestro país, destacando las consecuencias de las reformas realizadas por el gobierno
del PP en sus dos legislaturas. La Ley del Suelo aprobada en 1998, que abrió las puertas a la especulación sobre el valor
del suelo y el crecimiento de la vivienda, es condenada como una de las causas de la crisis actual estableciéndose claras
conexiones con el sistema neoliberal. Sin embargo una de las consecuencias del liberalismo que más van a afectar a
nuestras ciudades es la privatización del espacio público. La sombra de la privatización ya se cierne sobre ciudades como
Madrid, donde ya se está especulando con transformar plazas como la Puerta del Sol en centros de ocio programados. Es
en este particular caso que se han levantado mayores suspicacias, ya que la Puerta del Sol fue el lugar emblemático de las
protestas del movimiento indignado en el año 2011 y el centro neurálgico del movimiento 15M. Por ello es interesante
analizar que ha ocurrido en otros espacios públicos de ciudades que ya adoptaron estas medidas con anterioridad,
centrándome en este caso en la ciudad de Londres.
(http://www.20minutos.es/noticia/1611112/0/ayuntamiento/reforma/puerta-sol/)
El neoliberalismo y la privatización del espacio público.
Uno de los puntos fuerte del sistema económico neoliberal es la privatización de los servicios públicos, al considerar que
los agentes privados tienden a ser más productivos y eficaces. El Estado reduce su papel para ser más eficiente y permitir
que el sector privado sea el encargado de la generación de riqueza. Esta cuestión se ha traducido en la ciudad en una
progresiva privatización del espacio público, al considerarse que el Estado ya no puede hacerse cargo del mantenimiento
de estos lugares. El capital privado pasa a hacerse cargo del espacio público convirtiéndose en propiedad privada a pesar
proyectos de renovación urbana realizados por una promotora inmobiliaria privada que para obtener el mayor rendimiento
de la parcela a utilizar cede cierto espacio libre de construcción para el uso público. A cambio la promotora obtiene
posibilidades de diseño fuera de las normativas, como mayor altura del edificio y una mayor densidad de comercio en su
base.
La coproducción de espacio público incorporando agentes privados en su construcción es un fenómeno que ha ido
paralelo a la implantación de ideas neoliberales en la economía de los Estados. Es un fenómeno que ha ido
estableciéndose en los centros urbanos de ciudades europeas, así como en otras ciudades en el resto del mundo,
principalmente durante los años 80 y 90, con continuidad hasta nuestros días. Progresivamente los centros de las ciudades
se van privatizando y homogeneizándose a medida que el estado va aceptando las actuaciones propias del neoliberalismo.
Londres, la ciudad neoliberal
Este fenómeno se ha podido observar claramente desde el gobierno de Margaret Thatcher (1979-1990) en varios espacios
públicos de la ciudad de Londres. Normalmente estas nuevas plazas tiene en común una definición espacial determinada
por la construcción de complejos privados de uso mixto diseñados bajo una arquitectura que podríamos denominar como “corporativa”, no solo por los usos que mayormente dominan estos conjuntos que suelen estar relacionados con el mundo
corporativo (oficinas, bancos, etc), sino también por las oficinas que los diseñan que tienden a un sistema de producción a
gran escala no personalizada.
Canary Wharf cuyo plan urbano fue realizado por Skidmore, Owings and Merrill (1988-hoy)
Uno de los ejemplos más paradigmáticos del neoliberalismo en Londres fue la renovación urbana del antiguo puerto de
Canary Wharf para ser el nuevo centro financiero de la ciudad. Planeado en 1988 por Skidmore, Owings and Merrill, el
área de Canary Wharf ha ido progresivamente construyéndose a través de diferentes torres de oficinas y
centros comerciales que concentraban la actividad diaria dejando un espacio residual para el uso público altamente
vigilado mediante cámaras de seguridad. El resultado es un espacio público muerto eclipsado por las grandes torres que la
componen, sin actividad ninguna en el exterior y controlada por la propiedad privada, es por ello que a poca gente le gusta
trabajar en esta zona apartada de la ciudad.
Paternoster Square diseñada por William Whitfield (1996-2003)
Mientras en el centro de Londres otros ejemplos de mayor escala siguen manteniendo problemas similares. Como primer
ejemplo tenemos la plaza Paternoster Squaresituada en el barrio financiero de la City cercana a la Catedral de Saint
Paul, lo que conformaba el centro de la ciudad hasta su expansión en el siglo XIX. En 1980, cuando la zona entró en
decadencia, se decide hacer una renovación urbana a través de una promoción privada de la empresa
inmobiliaria Mitsubishi Estate Co. que finalmente encargó su planeamiento al estudio del arquitecto William Whitfield en
1996. La idea era crear un espacio central público al que se abrirían los diferentes edificios diseñados por arquitectos
como Eric Parry o Allies and Morrison entre otros que tenían como destino ser propiedad del sector privado relacionado
con el mundo corporativo. (http://www.ericparryarchitects.co.uk/projects/working/paternoster-square-london.html)
Y asi fue, con el tiempo (1996-2003) los edificios de oficinas fueron ocupados por empresas corporativas como Goldman
Sachs, Merrill Lynch and Nomura Securities Co., y la gestora Fidelity Investments, teniendo como centro la sede de la
Bolsa de Londres (London Stock Exchange). Se convertía así el antiguo centro de la ciudad en una versión a menor escala
de Canary Wharf que progresivamente era rechazado por los londinenses principalmente por las
construcciones monolíticas que la rodean y su alto nivel de vigilancia que imposibilita cualquier actividad no
planeada. Por su carácter representativo del poder económico, esta plaza fue la elegida por los protestantes deOccupy London en 2011, pero el bloqueo del acceso y la gran presencia policial evitaron su ocupación limitándose a las escaleras de Saint Paul. Esta acción evidencia como una plaza que repetidamente se había presentado como un espacio público ha
significado en realidad un permiso de acceso a la plaza con la posibilidad de ser restringido por su propietario en cualquier
Bishops Square diseñada por Norman Foster and Partners (2002-2005)
A pesar del fracaso de esta Plaza en términos de urbanidad, Londres ha permitido que otros promotores inmobiliarios
hayan tomado el espacio público. En los últimos diez años varios ejemplos de oficinas construidas han incluido es su
desarrollo plazas y espacios públicos que les ha permitido aumentar su altura frente la normativa o situarse en zonas
delicadas o bien por los programas existentes o la cercanía de patrimonio histórico. Como ejemplo está la plaza Bishops
Square al lado del antiguo mercado de Spitafields en el barrio este de Tower Hamlets diseñada por el estudio Norman
Foster and Partners entre 2002 y 2005. (http://www.fosterandpartners.com/projects/allen-&-overy-hq-1-bishops-square/)
Sobre la plaza se eleva un edificio de oficinas propiedad actual de JP Morgan y a su alrededor, como en todos los casos
de espacio público privatizado, multitud de franquicias de restauración que utilizan la plaza como extensión de su interior
evita cualquier uso no programado. La plaza y sus calle aledañas, parte importante de la historia del este de Londres ya no
Central Saint Giles Square diseñada por Renzo Piano (2002-2010)
Otro ejemplo similar es la plaza Central Saint Giles Square en los límites del céntrico barrio de Camden dentro de un
conjunto arquitectónico formado por un bloque fragmentado realizado por Renzo Piano entre 2002 y2010 para la
promoción privada impulsada por las inmobiliarias Legal & General Stanhope PLC , Mitsubishi Estate Co., Jones Lang
LaSalle y Cushman & Wakefield. El bloque coloridos de 15 pisos de alto con uso mixto que circundaban la plaza pronto
fueron ocupados por las compañías corporativas Burson-Marsteller, Google, Mindshare y NBC Universal, mientras que su
planta baja abierta visualmente a través de grandes paños de vidrio de suelo a techo entre columnas de hormigón de unos
siete metros de alto era ocupada por las más conocidas cadenas de restaurantes existentes en la ciudad. A pesar de las
intenciones de su diseño que Piano resume en su página web, la plaza sigue hasta nuestros días siendo un espacio vacío a
pesar de estar cerca de uno de los centros de actividad más importantes de la ciudad (la confluencia de Tottenham Court
Road con Oxford Street).
(http://www.rpbw.com/project/60/central-st-giles-court-mixed-use-development/ )
La desaparición del espacio social y político
Todas estas plazas citadas, y algunas otras más en la ciudad de Londres, tienen en común varios aspectos que definen este
tipo de espacio público privatizado. Estas plazas, a pesar de estar abiertas al resto de la ciudad, se comportan como centros
comerciales cerrados. Su concepción va encaminada a una forma de vida que se resume en comprar o trabajar, de ahí que
los usos establecidos sean exclusivamente oficinas, tiendas y restaurantes. La vida diaria de sus usuarios ya está
programada sin necesidad de pensar en otras opciones o acciones espontaneas. La arquitectura que las rodea es genérica,
la definición de Ciudad Genérica de Rem Koolhaas. La promesa de la transparencia en estos casos se confunde con
conectividad y relación, cuando en realidad lo que aporta el vidrio es el deseo por algo inalcanzable para muchos de los
viandantes. Por otro lado, la libertad que el espacio público ha ofrecido tradicionalmente se queda en estos casos en una
promesa, la misma que ofrece el neoliberalismo donde se confunde libertad personal con libertad empresarial. Aunque los
paseantes cruzan por estas calles buscando esa libertad del espacio público en realidad está sobre suelo privado controlado
por el poder privado que extiende sus dominios del edificio a la calle. Los ciudadanos londinenses, tal y como indicaba el
propio alcalde de Londres Boris Johnson en su manifiesto por el espacio público London’s Great Outdoors, “pueden en algunos casos sentirse excluidos de ciertas partes de su propia ciudad”.
(http://www.theguardian.com/uk/2012/jun/11/granary-square-privately-owned-public-space)