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LA PROBLEMÁTICA DEL NARCOTRÁFICO EN MÉXICO:
CUBRIMIENTO INFORMATIVO Y COMPARACIONES CON LA
EXPERIENCIA COLOMBIANA
AUTOR
MARIO ANDRÉS PENAGOS HERRERA
Trabajo de grado para optar por el Título de Profesional en Comunicación Social y Periodista
DIRECTOR DE TESIS MAURICIO SÁENZ
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA Facultad de Comunicación y Lenguaje
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Reglamento de la Pontificia Universidad Javeriana
Artículo 23
“La Universidad no s
e hace responsable por los conceptos emitidos por los
alumnos en sus trabajos de grado, solo velará porque no se publique nada
contrario al dogma y la moral católicos y porque el trabajo no contenga
ataques y polémicas puramente personales, antes bien, se vean en ellas el
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AGRADECIMIENTOS
Agradezco a Mauricio Sáenz por su colaboración durante todo el proceso del proyecto de grado. Tener acceso semanal a sus conocimientos enriqueció la investigación y fue un respaldo único durante todo el semestre. Como se lo dije en alguna ocasión, mejor asesor de tesis no pude haber conseguido. No me equivoqué.
A Maryluz Vallejo, mi profesora de proyecto II, por ayudarme a definir el tema de investigación. Sus consejos y lluvia de ideas me motivaron a realizar un trabajo con gusto y apasionamiento.
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Tabla de contenido
Introducción ... 12
1. Hacia la ilegalización de la droga: La explosión de un mercado………... 16
1.1 Las drogas y su uso farmacológico….….……….………...……16 1.2 La doble moral estadounidense………....……….….……...…….18
2. México y Colombia: la ruta del narcotráfico a Estados Unidos……...….………23
2.1 Contrabando y tráfico de drogas ……….……….………...……...23
2.2 La conexión mexicana …..………...………..26
2.3 La consolidación de la relación colombo-mexicana…………..……..….………..28
3. Estados Unidos: Control e intervención…………...……...………....…33
3.1 La Iniciativa Mérida: A la sombra del Plan Colombia….….……….34
3.2 La extradición…………..………...……….……...41
4. El narcotráfico: La problemática delictiva……..………..……….47
4.1 El consumo interno: preocupación creciente………...…………...48
4.2 La prensa: Contabilizador de víctimas del narcotráfico………….………...51
4.3 El secuestro: Drama mexicano………..………..………...51
5. La libertad de prensa en México: Los retos frente al narcotráfico…….….….…58
5.1 La impunidad: La recompensa para los criminales………..…..………...60
5.2 La autocensura: Callar para evitar represalias….……..………61
5.3 La respuesta de la prensa en sus editoriales……….……….64
6. La construcción informativa de la colombianización………...……….….66
6.1 El término colombianizaciónen América Latina………..……...66
6.2 La colombianización en el caso mexicano………...……...68
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7.1 La policía mexicana: su relación con los narcotraficantes……...76
7.2 La narcopolítica mexicana………...……...82
8. La suplantación del monopolio de la fuerza: una amenaza latente…………..…84
8.1 La llegada de los Zetas: El mito de los ejércitos privados…..……...85
8.2 La Familia Michoacana: ¿Defensa regional o defensa del mercado ilegal?...87
8.3 La creación de los Matazetas: Paramilitares del narcotráfico…...……...89
8.4 Le Barón: Al borde de un movimiento de autodefensa………...……...91
9. Conclusiones………...………....97
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INTRODUCCIÓN
Corrupción, asesinatos, delincuencia… el narcotráfico deteriora y pone en jaque a las
instituciones. México, actualmente, sostiene una confrontación directa contra ese negocio ilegal que, desde el gobierno de Felipe Calderón, se ha denominado como la guerra contra el narcotráfico.
El narcotráfico es un tema sensible y cercano a Colombia. El caso mexicano reviste importancia para la sociedad colombiana debido a la violencia que recuerda la época terrorista con la figura de Pablo Escobar Gaviria a la cabeza. No obstante, gran parte de los colombianos no han estado informados de delincuentes como los hermanos Arellano Félix, Osiel Cárdenas, Amado Carrillo Fuentes o Joaquín el Chapo Guzmán que nada
han tenido que envidiarle en sus niveles de violencia al capo colombiano.
Se ha escrito bastante sobre el impacto del narcotráfico en la sociedad colombiana, sobre los grandes magnicidios y cómo se permeó en todos los niveles a funcionarios del país, pero ¿qué tanto se ha contrastado la experiencia colombiana frente a países con el mismo problema?, ¿cuál es la percepción que tienen de Colombia países que, como México, enfrentan serias dificultades por el narcotráfico?
El narcotráfico no es un negocio estático, aislado y limitado únicamente a los narcotraficantes de cada país. Por el contrario, hay que dimensionarlo como un gran negocio transnacional, muy dinámico que, gracias a su rentabilidad, explora constantemente nuevas alianzas y rutas para su sostenimiento. Todo un reto para los periodistas que tiene que indagar, investigar y criticar en un medio rodeado de amenazas de muerte.
Al observar que en la prensa mexicana se refieren constantemente a Colombia para explicar, con preocupación, el grado de violencia que vive su país nació la necesidad de preguntarse ¿en qué se basan los periodistas mexicanos para observar a Colombia como el antiejemplo?
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dicen que el país azteca ya superó los niveles de la barbarie colombiana. Lo cierto es que en medio de ese debate los periodistas mexicanos no han logrado un consenso para determinar en qué se parecen a Colombia, sino que han utilizado la referencia al país de forma indiscriminada.
En muchas ocasiones tres fenómenos distintos como el aumento del secuestro, la inclusión de militares en labores policivas o la ayuda económica de Estados Unidos para combatir el narcotráfico han servido para referirse a Colombia.
El presente trabajo responde a las inquietudes sobre qué entienden los mexicanos por lo
que varios periodistas han denominado “colombianización”. La investigación
profundiza en esos mundos paralelos para entender por qué dos procesos con sus propias particularidades han sido relacionados tan recurrentemente.
Así, la intención del proyecto es conocer el marco con el que se encuentran los periodistas para cubrir el narcotráfico en México y reconocer que, aunque con Colombia existen procesos distintos, sí se encuentran patrones comunes que ayuda a asociar qué problemas puede traer el narcotráfico a los países.
El análisis de problemáticas mexicanas que ya han sido vividas por Colombia, no significa que el mal del narcotráfico ya haya sido superado por los colombianos. Por el contrario, Colombia todavía sigue pagando un alto costo por ese negocio ilegal.
Asimismo, para entender mejor la dinámica del narcotráfico hay que observar su comportamiento en el tiempo. ¿Cómo pasan estas drogas a ser satanizadas luego de que antes tuvieran una aceptación social por su uso terapéutico? ¿Por qué se convierte el narcotráfico en un negocio tan rentable?
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droga han influido en el actual dominio de los delincuentes mexicanos de las rutas entre Estados Unidos y los países productores.
La intervención activa de Estados Unidos en la política antidroga ha producido debates por la conveniencia de los planes económicos para combatir al narcotráfico y el problema legal para extraditar a los narcotraficantes mexicanos a Estados Unidos. Además, la posible ayuda militar estadounidense en territorio mexicano ha llevado a disgustos y desaprobaciones por el recelo que existe por un país que se adueñó del 50% de su antiguo territorio.
El deterioro de la violencia y la generación de otras problemáticas delictivas a partir del narcotráfico son otros temas que no pueden abandonarse del lente periodístico. La investigación de los factores que inciden en la lucha contra el narcotráfico es un gran incentivo para pensar en la recomposición de ésta. De las experiencias comunes se puede aplicar lo que haya dado resultado y ser crítico con las fallas de la guerra.
La ilegalización del narcotráfico, liderada por Estados Unidos, ha sido pagada fuertemente en los países productores con un alto costo de víctimas y esfuerzos económicos. La prensa no puede abandonar su papel crítico en este tema que muchas veces se mueve más por intereses extranjeros que por conveniencia nacional.
Un mejor seguimiento a la agenda latinoamericana, en especial en temas comunes como el del narcotráfico para América Latina, mejoraría el conocimiento masivo de problemáticas comunes.
En un mundo que se informa por las grandes agencias de prensa, en Latinoamérica resulta muchas veces más fácil enterarse de la vida privada del Primer Ministro italiano o sobre la trayectoria de la esposa del presidente de Francia que de la actualidad regional.
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ola de decapitados? ¿Dónde está ubicada Ciudad Juárez? ¿Qué carteles están en disputa en esa zona? Hay que evitar al máximo tratar esta clase de hechos como aislados. Si se abriera el lente periodístico y analizaran más hechos comunes se mejoraría la calidad al informar.
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1. Hacia la ilegalización de la droga: La explosión de un mercado
El mercado de la droga sigue siendo muy atractivo y con grandes dividendos económicos para toda la cadena del consumo. Desde que Estados Unidos asumió a principios del siglo XX el control internacional de la lucha contra las drogas pocos han sido los avances en materia de resultados para disminuir el consumo y, por el contrario, han aumentado los problemas de seguridad en los países productores de estas sustancias prohibidas. Sin embargo, detrás de esta posición moralista sobresale una política antinarcóticos donde han intervenido históricamente intereses políticos, culturales y económicos que los otros países han tenido que acoplar a sus sistemas.
1.1Las drogas y su uso farmacológico
Las drogas han estado presentes desde mucho tiempo en la historia de la humanidad.
Sus comienzos son muy difíciles de rastrear. “El uso del opio se remonta por lo menos a
la Grecia antigua y aparecen referencias a la marihuana en textos tempranos persas,
hindúes, griegos, árabes y chinos”1. Se tiene conocimiento de la hoja de coca desde la conquista. Para los indígenas de los Andes estaba ligada a un uso cultural y de trabajo. Por un lado, la hoja de coca les proporcionaba una gran resistencia a largas jornadas de
trabajo y, además, “el valor social de la coca es muy importante: se la masca en
comunidad para afirmar los lazos de amistad en momentos que se necesitaba la
solidaridad y el apoyo de otros”2
No obstante, los grandes avances industriales permitieron la masificación de estas
drogas como sustancias farmacológicas “a finales del siglo XIX cuando la
experimentación de nuevos fármacos coincide con una fase de aceleración industrial, de surgimiento de los primeros sistemas de ventas y marketing y de reglamentación de
sectores ligados a la sanidad”3
1 Inciardi, James (1993)
La guerra contra las drogas. Las políticas públicas frente al continuo avance de la heroína, la cocaína, el crack, el delito y el SIDA Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano p. 13
2 Boville, Belén (2000)
La guerra de la cocaína. Drogas, geopolítica, y medio ambiente. Madrid,
17
De esta forma la llegada del siglo XX se inicia con un mercado abierto de drogas en las
“medicinas patentadas que podían adquirirse en cualquier tienda o mediante cualquier
orden de compra postal contenían morfina, cocaína, laúdano o (después de 1898)
heroína (…) los remedios para la fiebre del heno normalmente incluían cocaína como
ingrediente activo. La Coca-Cola, hasta 1903, contenía cocaína (y, desde entonces, cafeína)4
Resulta paradójico el uso médico que se le dio a estas drogas. Mientras que fueron utilizadas para mitigar el dolor sin que se conocieran los posibles daños que pudieran
causarle al paciente también eran la cura para la adicción de otras: “la cocaína y la
heroína eran introducidas por excelentes laboratorios y por personas con experiencia clínica considerable, que las juzgara relativamente inocuas y, de hecho, posiblemente
útiles en el tratamiento de la adicción a la morfina y al alcohol”5
Ese uso indiscriminado ocasionó un debate sobre la dependencia a esta clase de drogas. No solamente por los problemas de salud que acarreaban, sino porque estimulaba a cometer delitos. La solución, en ese momento, fue el control del expendio de esas medicinas de patente.
Cuando las autoridades comenzaron a exigir que las etiquetas mostraran los ingredientes
del producto se redujo la presencia de narcóticos en ellos. “La revelación de que tales
sustancias se encontraban en jarabes sedantes para bebés y en otros compuestos deterioraría las ventas. Sin embargo, la creciente publicidad que divulgaba el contenido de las medicinas de patente, las primeras leyes reglamentarias en los estados y la opinión pública trabajaron unidas como fuerzas para frenar este uso de opiáceos y de la
cocaína”6
Sin embargo, esta presión no logró controlar la venta de narcóticos de uso no médico. Aunque aumentaron los controles sobre las farmacias, un estudio del Comité sobre la Adquisición de Hábitos de las Drogas en Estados Unidos reveló que en los primeros años del siglo XX “aunque la población se había incrementado en sólo un 10%, la
4 Musto, David (1993)
La enfermedad americana. Orígenes del control antinarcóticos en EU, Nueva
York, tercer mundo editores, p. 31 5 ÍBID. p. 33
18
importación de cocaína había aumentado en un 40%, la del opio, en un 500% y la de morfina, en un 600%. El comité consideró que el creciente uso de drogas creadoras de hábito no era culpa de los médicos, dado que aquellos con los cuales había tenido contacto en general estaban recetando menos que antes mientras que el peligro de
adicción se había ido generalizando”7
1.2La doble moral estadounidense
En la sociedad estadounidense se produjo un rechazo masivo a las drogas por parte de quienes defendieron posturas puritanas contra sustancias como el opio, la cocaína y la
morfina. Fue, por tanto, “una cultura popular de rechazo hacia las drogas: cualquier tipo
de dependencia y consumo sin propósitos medicinales se considera un vicio que atenta
contra la dignidad de la persona y la integridad moral de la sociedad”8
La legislación respondió a las necesidades sociales del momento. La principal norma contra las drogas se dio en 1914 con la aprobación de la denominada Ley Harrinson. No obstante, la ley no causó todo el debate que sí ocasionó, para la misma época, la prohibición del alcohol.
Como ya existía un consenso moral sobre la necesidad de controlar las drogas en los medios de la época esta ley no tuvo un papel protagónico. “Pasó bastante inadvertida
porque la cuestión de controlar los narcóticos no producía la controversia asociada a la prohibición del licor. Algo así como la mitad del país no veía nada maligno en el hecho de tomar alcohol con moderación (…) pero casi nadie utilizaba el término moderación al discutir el uso de opiáceos o de cocaína”9
La Ley Harrinson en materia local logró disminuir los productos narcotizados. “En
1915, primer año de vigencia de la Ley Harrinson, 92 de los 1.108 remedios envasados y disponibles en las tiendan minoristas contenían opiáceos, cannabis o hidrato de coral. Es digno de anotar que ninguno contenía cocaína. Para 1916, solamente 61 de 1.078
contenían algún opiáceo, cannabis o hidrato de coral (…) A medida que el número de
7 ÍBID. p. 45
19
medicinas de patente narcotizadas disminuyó, el contenido de narcóticos en otros
medicamentos se redujo también”10
Más allá de los resultados locales, la Ley Harrinson fue el resultado de una intención estadounidense por extender su política en el exterior. La motivación principal fue la creación de un modelo que siguieran los gobiernos extranjeros para el control de las drogas.
Así, “con la ley Harrinson, EE UU comenzó una pujante fase prohibicionista intentando
implicar a otras naciones, pero para ese entonces, el movimiento internacional antinarcóticos había pasado a la Liga de Naciones, que sería arrastrada finalmente a las
posiciones restrictivas que se iban imponiendo en EE UU.”11
Sin embargo, mientras que varios países europeos atribuían el alto consumo en Estados Unidos a la cultura norteamericana, este país continuó con su presión internacional para
“barajar el control internacional de narcóticos como la solución a los problemas de
consumo en EE UU, acusándose a las naciones extranjeras de ser las causantes del alto consumo en aquel país debido a que envían mucha droga. Cada región o continente son peligrosos por alguna droga en concreto (América del Sur, cocaína; Europa, morfina y heroína; Asia, opio; Africa, hachís)12
Los siguientes años le dieron más herramientas de combate al narcotráfico. Los años 30 comenzaron con el establecimiento de la Oficina Federal de Narcóticos que le permitiría, además de sostener la Ley Harrinson, extender sus principios al extranjero. La obsesión estadounidense para involucrar a los demás países como parte del problema
de las drogas llegaría con esta nueva agencia ya que ésta “significaría una mejor
administración y cooperación con las demás naciones en la prevención del contrabando, y las naciones podrían mantenerse en comunicación constante en lugar de reunirse en
conferencias ocasionales”13. Claramente para Estados Unidos resultaba ineficiente la Liga de Naciones.
10 ÍBID. p. 124
11 Boville, Belén. Op. Cit. p. 42 12 ÍBID. p. 46
20
Los años 30 estuvieron también ligados a profundas restricciones a la marihuana como la Ley de Impuestos de 1936. Unas iniciativas que eran consecuentes a la Ley Harrinson
y a la “cero tolerancia” contra las drogas en estas décadas del siglo XX, como la
prohibición de la heroína en 1924.
Mientras que los años 40 dejaron por momentos a un lado el control sobre las drogas para ocuparse de lleno en la Segunda Guerra Mundial. Los acontecimientos que tenían el protagonismo eran los de un mundo en conflicto.
Estados Unidos salió fortalecido de esta guerra. Esto le permitió un protagonismo aún
mayor de la política internacional sobre el control de las drogas. “Se erige como
potencia hegemónica, pasando a reorganizar todo el sistema internacional, desde
alianzas militares hasta las distintas agencias de las nuevas Naciones Unidas (…) Tras
la segunda guerra mundial se inaugura una etapa en la que se combina la máxima intransigencia ante las drogas con la utilización por parte de los servicios secretos del propio tráfico, subordinado a las necesidades de seguridad nacional y la contención del
comunismo”14
No obstante, la misma posguerra y una nueva generación ocasionaron cambios sociales en la sociedad estadounidense que repercutieron en el mundo. La vehemencia con la que
se atacó a los adictos como ilegales condujo a que “a partir de los años 60, la clase médica y la abogacía se enfrentaron a la política oficial, que estaba transformando una cuestión médica en una cuestión criminal, y presionaron para un tratamiento sociológico y científico o médico del problema que recuperaba el sistema de tratamiento a los
adictos y las clínicas de mantenimiento”15
De la intolerancia contra las drogas que dominó la primera mitad del siglo XX, se dio paso a una nueva fase de tolerancia a éstas que caracterizó la juventud de la época.
“Desde finales de los 60 empieza a extenderse el uso de drogas entre la juventud como respuesta a las restrictivas generaciones anteriores para simbolizar la oposición a todo lo establecido -gobierno y tradiciones- ante el descontento provocado por la guerra de
Vietnam”16
14 Boville, Belén, Op. Cit. p. 50 15 ÍBID. p. 55
21
El protagonismo de movimientos contraculturales como el hippie, logró representar una
parte del inconformismo social ante las estructuras políticas de la época. Éste, a su vez, logró un acercamiento mayor con las drogas por la promoción de la búsqueda de estados alterados de conciencia.
Esos grupos permitieron una facilidad en el ingreso y arraigo de las drogas. “En forma
cada vez más frecuente, la gente joven se reunía para celebrar su propia cultura, como en Woodstock en agosto de 1969, o para protestar por la guerra, como en la marcha a Washington, en noviembre de 1969; y las drogas, particularmente la marihuana,
invadían las multitudes”17
Estados Unidos pasaba por un momento de choques raciales y el descontento por una guerra impopular que aún seguía en curso como la de Vietnam. En este contexto “en
noviembre de 1968, cuando el uso de las drogas y su daño social se incrementaba rápidamente, Richard Nixon fue elegido presidente con base en un programa de restauración de la ley y del orden. Ningún presidente igualó el antagonismo de Nixon respecto al abuso de las drogas y él desempeñó un papel muy activo en la organización
de los gobiernos, estatal y federal, para la lucha contra el abuso de esas sustancias”18
Nixon lideró en su gobierno la denominada “guerra contralas drogas”. De forma directa
este gobierno empezó a intervenir en el extranjero para evitar el aumento del problema del narcotráfico que ya tenía las características de negocio transnacional.
El gobierno estadounidense presionó a los países que no acataran su política antidroga. La atractiva demanda de drogas en ese país por la época que vivía ocasionó un nuevo despertar de mercados para exportar drogas.
Estados Unidos atacaría a la vez la disponibilidad y la demanda de la droga con un énfasis policial. La detención de la producción de opio en Turquía es una radiografía del intento por atacar el tráfico de drogas y cómo éste resultó poco efectivo.
22
En efecto, aunque la prohibición para producir la hoja de amapola se hizo efectiva, sus resultados fueron poco alentadores porque llevo a nuevos mercados que llenaron el
hueco dejado por Turquía. “Muy pronto la reducción del suministro fue subsanada por
la producción mexicana y por otros suministros del Triángulo Dorado del sudaste asiático, Afganistán, Pakistán, etc.(…) el hecho de terminar con la producción excedente de un país no elimina el abastecimiento”19
México volvió a ser una obsesión para el gobierno estadounidense recordando cómo a comienzos del siglo XX se le había adjudicado a ese país el ingreso y auge en el consumo en la parte sur de Estados Unidos por culpa de los inmigrantes que llegaron
como mano de obra. Así medio siglo después “en 1969, el gobierno [estadounidense]
lanzó un esfuerzo elaborado y decidido para reducir el flujo de marihuana que entraba
en Estados Unidos. Conocido como “Operación Intercepción” y basado en la creencia
de que México era y seguirá siendo la fuente principal de marihuana para los norteamericanos, el esfuerzo fue diseñado principalmente para hacer más rígidas las inspecciones de vehículos que pasaban por la frontera de México e interceptar las
drogas contrabandeadas”20.
Gracias a este nuevo marco de control de las drogas, se han incrementado los riesgos que deben afrontar los narcotraficantes para que éstas lleguen a sus destinos (países consumidores). Por eso, precisamente, la ilegalidad es la que, paradójicamente, convirtió al narcotráfico en negocio de tal rentabilidad que hace posible asumir cualquier peligro.
La explosión de ese mercado y las inmensas cantidades de dinero fortalecieron a esas empresas dedicas al narcotráfico. Aparatos criminales dispuestos al soborno para la protección de las rutas para el tráfico de drogas.
Estas empresas se han multiplicado y dedicado a la variedad de drogas propias de una
demanda que lo permite. “Las leyes antinarcóticos generan una escasez artificial de
drogas comparativamente benignas -como las derivadas del opio-, propiciando así la formación de un poderoso mercado negro para que los químicos clandestinos
23
desarrollen drogas sintéticas que pueden fabricarse a menor costo y con menos riesgos
de detección por parte de las autoridades”21
El problema del narcotráfico se ha complejizado y presenta nuevos escenarios para el
tráfico ilegal. “En la medida en que Estados Unidos atravesó la década de 1980 y entró en los años noventa, tanto el consumo de heroína [como] el de cocaína persistieron, y fumar cocaína-crack llegó a proporciones epidémicas en muchos barrios pobres de las ciudades. Al mismo tiempo una curiosa variedad de drogas de moda empezaron a
sucederse, algunas viejas y otras bastante viejas”22. Así cada vez ganan un espacio los productores de drogas como las metanfetaminas. Las nuevas drogas han tenido una buena respuesta en los consumidores que ven un acceso más fácil a éstas.
La guerra contra las drogas no ha derrotado la producción ni la demanda. La política estadounidense impuesta sobre los países productores, se ha llenado de contradicciones como los cambios en la penalización y despenalización de la posesión de las dosis de droga según el gobierno de turno, como lo sucedido bajo la presidencia de Jimmy Carter
en 1976 con las “drogas blandas”. La política contra las drogas ha convivido, por eso,
en medio de políticas fallidas, cambios en la tolerancia a las drogas, correcciones en la legislación antidroga y un tráfico ilegal transnacional que ha respondido efectivamente a las necesidades del mercado.
2. México y Colombia: La ruta del narcotráfico a Estados Unidos
2.1 Contrabando y tráfico de drogas
El origen del narcotráfico en México y Colombia tiene relación directa con el
contrabando. Estos dos países poseen un gran historial en materia delictiva. “Para el
caso del mercado de la cocaína en Colombia, ante todo el contrabando, el mercado de las esmeraldas y el tráfico de marihuana determinaron una tradición ilegal que se refleja
en el actual mercado narcotraficante”23.
21Barnett, Randy (1991) “Una cura para la adicción a la legislación antinarcóticos” en: Hamowy, Ronald
Tráfico y consumo de drogas. Consecuencias de su control por el gobierno. San Francisco, Unión
Editorial p. 104
22 Inciardi, James. Op. Cit. p. 62
23 Sarmiento, Luis y Krauthausen, Ciro. (1991).
24
En el caso mexicano es difícil conocer los comienzos de la época del contrabando hacia
Estados Unidos. “Durante la revolución mexicana de la década de 1910 llevaron armas hacia el sur. En los años 20, la década de la prohibición en Estados Unidos, abastecieron
de trago al norte”24. Sin embargo, el mejor ejemplo para entender la influencia del contrabando en el posterior negocio del narcotráfico se logra con el Cartel del Golfo. Este conocido cartel de la droga tuvo sus inicios en el contrabando con su fundador Juan Nepomuceno Guerra. Aunque a este contrabandista la justicia de su país nunca lo juzgó
por narcotráfico, “el único negocio fuera de la ley que él reconocía públicamente fue el de contrabandear whisky entre México y Estados Unidos en los años 30 del siglo
pasado, cuando Al Capone encabezaba la mafia en aquel país”25. Posteriormente, su sobrino Juan García Ábrego continuó con el negocio y su vinculación al narcotráfico.
El producto ilegal de mayor vínculo entre Colombia y México desde la década pasada es la cocaína. Aunque se conoce también la producción de heroína y marihuana. En el caso de ésta última, los dos países traficaron, principalmente en la década de los setenta,
grandes cantidades. “En 1978-1979 el consumo de marihuana de los Estados Unidos se estimaba en 30 ó 35 toneladas por día en promedio, es decir, 12 mil toneladas por año
(…) El primer abastecedor del mercado más grande del mundo era Colombia, con una participación calculada en el 60%. México, que acababa de perder el primer puesto, y Jamaica, que comenzaba a ubicarse bien, eran considerados exportadores
complementarios”26.
Sin importar qué producto ilícito sea, el mercado estadounidense siempre ha sido el
principal consumidor de drogas. Al igual que con la cocaína, en este caso, “el 85% de
las cosechas de marimba -marihuana colombiana- tomaba el camino de Estados Unidos;
el saldo era enviado a Europa, América Central o Canadá”27.
Sin embargo, la reducción de la producción de marihuana y la explosión, una vez más, de la cocaína en el mercado estadounidense puso a ésta bajo el control de los traficantes
24 Revista Semana. (1997, 24 de noviembre) “La frontera de la droga”, núm. 812, p. 136
25Castillo, Gustavo y Torres, Armando (2003) “La historia del cártel del Golfo”. En: La Jornada de México, [en línea], disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2003/03/15/046n1soc.php?origen=soc-jus.html recuperado: 29 de julio de 2009.
26 Sauloy, Mylène y Le Bonniec, Yves (1994)
A quién beneficia la cocaína, Bogotá, Tercer Mundo
25
colombianos. Estos se encargaron de convertirlas en pasta-base. “Los colombianos, en la fase industrial, se encargarán de la refinación de esta materia prima. Los laboratorios son evidentemente menos vulnerables que las plantaciones. La cocaína es mucho menos
voluminosa que la marihuana. Y muchísimo más rentable”28
Así, el cultivo de la hoja de coca en la zona de los Andes se disparó. “Los colombianos
han sido los promotores del tráfico ilícito y quienes encontraron, primero en Bolivia y luego en Perú, las condiciones ideales para el cultivo de la hoja de coca de forma intensiva y extensiva. Ellos organizaron a productores tradicionales y comenzaron demandando la hoja de coca en grandes cantidades, que transformaban en pasta base en
laboratorios de la selva”29.
En el caso de la cocaína, al ya tener asegurado sus cultivos en Bolivia, Perú o Colombia,
los traficantes inmediatamente se ocupaban de “su procesamiento para la obtención de “pasta de coca”, es decir, sulfato de cocaína (…) Con la combinación de gasolina, éter y
cloro, se produce la pasta de coca, materia prima para obtener la base oxidada de
cocaína que luego se transformará en el producto final, el clorhidrato de cocaína”30
En ese momento los colombianos únicamente proveían a otros grupos extranjeros. Como si fuera una constante en el tráfico de drogas, era cuestión de tiempo para que un grupo fortaleciera sus contactos en el exterior y remplazara a otro en el protagonismo
del negocio. “Miami fue durante mucho tiempo el principal puerto de entrada de la
cocaína a los Estados Unidos, y un terreno reservado de las mafias norteamericana y cubana. Hasta el día en que los colombianos decidieron dejar de contentarse con el
papel de simples proveedores”31. No sorprende, entonces, que así como “los narcotraficantes colombianos sustituyeron a los pioneros cubanos de Miami en el negocio de distribución a finales de los 70; los colombianos, a su vez, están siendo
sustituidos paulatinamente por los mexicanos”32
28 ÍBID. p. 18
29 Boville, Belén (2000) Op. Cit. p. 125
26
Para entender la nueva lógica que adquieren los colombianos hay que conocer, como ejemplo, la cadena que tiene el narcotráfico con la cocaína. “A grandes rasgos pueden
determinarse en el mercado cuatro niveles diferentes: el cultivo de la hoja de coca, el procesamiento de la materia prima para obtener la cocaína, distribución de la cocaína en los mercados consumidores y el desembolso y la reinversión de las ganancias”33.
Cuando los traficantes colombianos ya manejaban el cultivo y el procesamiento de la cocaína, se lanzaron a la distribución de ésta en el exterior (teniendo a Estados Unidos como el mercado que acapara la exportación). Los mexicanos fueron los mejores aliados de los traficantes colombianos para facilitar el ingreso de la droga a Estados Unidos.
2.2 La conexión mexicana
México tiene una posición geográfica estratégica para el envío de drogas a Estados Unidos. Cuenta con una frontera porosa de una longitud total de 3.326 km. Que las autoridades norteamericanas no pueden controlar en su totalidad.
No sólo tienen dificultades por la extensión de la frontera sino también por el comercio legal que diariamente existe entre los dos países. Éste facilita la infiltración de drogas.
“Cada año 90 millones de automóviles pasan la frontera, de la misma manera que lo hacen 4,5 millones de camiones y 48 millones de peatones”34
Además, cuenta con comunicación marítima por el Océano Pacífico y por el Océano Atlántico. Esto facilita la entrada de barcos y lanchas ilegales que se prestan para llevar
la droga a territorio mexicano desde Colombia, principalmente. “La ruta de las drogas
para ingresar a Estados Unidos vía nuestro país [México] está puesta hoy, más que en
ningún otro terreno, en el mar, y particularmente en el Pacífico”35. Esto debido a la producción de drogas en el occidente colombiano que activó esta ruta de tráfico ilegal.
33 Sarmiento Luis y Krauthausen, Ciro. Op. Cit. p. 25 34 Garzón, Juan Carlos (2008)
Mafia & Co. La red criminal en México, Brasil y Colombia. Bogotá,
Editorial Planeta, p. 173 35 Fernández, Jorge (2001).
27
La conexión de México con Centroamérica también ha sido importante. Muchos traficantes de estos países colaboran en el transporte de la droga en la ruta Colombia-México. Incluso, grupos que intervienen en este corredor de transporte de drogas tienen intención de ocupar un espacio propio. Tal es el caso de grupos como la Mara
Salvatrucha que “ha impactado porque tiene la pretensión crear un corredor desde
Colombia, pasando por El Salvador y otros países de Centroamérica, usando territorio
mexicano”36
Además en esta zona caribeña ha florecido el lavado de dinero del narcotráfico. “La
cuenca del Caribe, incluyendo la Florida y la mayoría de islas caribeñas, es donde se concentra la mayor parte de las operaciones de lavado de dólares procedentes del
narcotráfico”37
La dificultad, cada vez mayor, de lavar dinero en países como México y Colombia ha llevado a que se haga en países donde no existen restricciones ni controles sobre la procedencia de estos. Para la lucha contra el narcotráfico han sido un dolor de cabeza
los países caribeños. “Libres de regulaciones legales de cualquier índole (…) trabajan
en un sistema de libertad de mercado [y] son el problema fundamental planteado por el
narcotráfico, pues a través de ellos se canaliza todo el dinero ilegal”38
Uno de los grandes aliados de los narcotraficantes colombianos para activar la red de tráfico de drogas entre México y Colombia fue Miguel Ángel Félix Gallardo. Conocido
en México como el “Jefe de jefes” y “el padrino”, fue pionero en el manejo empresarial del narcotráfico. “Miguel Ángel Félix Gallardo, aparte de seguir traficando con
marihuana y heroína, “convirtió” hacia la cocaína, tanto transportando el alcaloide
frontera para los oligopolistas39 colombianos, como estableciendo redes de distribución
propias”40
36 Fernández, Jorge y Ronquillo, Víctor (2006)
De los Maras a los Zetas. Los secretos del narcotráfico, de Colombia a Chicago. México D.F. Debolsillo, p. 59
37 Boville, Belén. Op. Cit. p. 138 38 ÍBID. p. 138
39 Según el diccionario de la Real Academia Española, oligopolio “es la concentración de la oferta de un sector industrial o comercial en un reducido número de empresas”.
28
Con estas características y una creciente demanda el tráfico ilegal se disparó por aire, mar y tierra. En esos inicios de la relación entre traficantes la comunicación aérea fue un medio efectivo ya que los cargamentos de droga salían directamente desde Colombia
hacia México. “[Los narcotraficantes colombianos y mexicanos] han depositado su carga en regiones del amplio litoral norte, es especial de Sinaloa, Sonora, Baja California o de la península de Yucatán, para tratar de dar el salto hacia los dos principales polos de la costa este y oeste: Miami y Los Ángeles. Eran los principios y mediados de los años setenta, cuando Gonzalo Rodríguez Gacha, Juan Ramón Matta
Ballesteros y Félix Gallardo crearon la conexión mexicana (…) y estructuraron la más
poderosa red de introducción de cocaína, vía México, a Estados Unidos”41
2.3 La consolidación de la relación colombo-mexicana
Así como Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “el mexicano” y socio de Pablo Escobar
Gaviria, hizo contactos con los narcotraficantes mexicanos, la necesidad de este vínculo se dio con distintos carteles y grupos al servicio del narcotráfico.
Los hermanos Rodríguez Orejuela establecieron relaciones con distintos carteles mexicanos para el envío de drogas a Estados Unidos. El Cartel de Cali fue uno de los primeros en desarrollar conexiones con los traficantes mexicanos para aminorar el riesgo de posibles detenciones de los cargamentos de droga.
Como cualquier empresa este cartel buscó los contactos que aseguraran una mayor probabilidad de que la droga llegara a su destino. Ejemplos de viajes para concretar
pactos de trabajo como la “cumbre, en Matamoros, México, para iniciar una nueva vida
del cartel [de Cali]: la de la asociación con los carteles mexicanos, en la que las organizaciones colombianas entregan la cocaína a bordo de aviones o barcos, y a partir de ese momento el riesgo corre a cargo de los carteles mexicanos, que se encargan
directamente de transportarlas a los Estados Unidos”42
Un documento incautado en la Cárcel de la Picota en 1997 confirmó la conocida relación entre Amado Carillo Fuentes (jefe del Cartel de Juárez) y los hermanos
41 Fernández, Jorge. Op. Cit. p. 286 42 Castillo, Fabio (1996)
29
Rodríguez Orejuela (Cartel de Cali), con una “compleja operación montada para el
transporte de drogas hacia México, las rutas utilizadas, los tipos de avión los aeropuertos que les ofrecen mayor seguridad, la manera de evadir los radares y las
estrategias de soborno de las autoridades de los dos países”43
Las relaciones son tan estrechas que se concretaron pactos entre el Cartel de Cali y el
Cartel de Juárez. “El capo mexicano [Carrillo Fuentes] se comprometió a comprar toda la droga que le enviaban los narcotraficantes del Valle del Cauca hasta pistas
clandestinas situadas cerca de la frontera con Estados Unidos”44
Además, los contactos de estos dos carteles para el transporte de la droga, también establecían acuerdos económicos por la utilización de las rutas. Otro “pacto se denominó „uno a uno‟, y consistía en que los colombianos le enviaban dos cargamentos
simultáneos de droga, uno era para el narcotraficante mexicano y el otro de los barones de la droga de Cali. El socio mexicano tenía el compromiso de introducir los dos alijos en territorio norteamericano, uno para él y otro para las redes de distribución del Cartel
de Cali”45
Los carteles mexicanos también lograron posicionarse mejor con la alianza colombiana. La producción de cocaína fue suficiente para que el Cartel de Cali no sólo tuviera relaciones con el cartel de Juárez sino también con el que después se denominaría Cartel del Golfo.
Es el mismo cartel que comenzó con Juan Nepomuceno Guerra y continuó, en ese momento, con su sobrino Juan García Ábrego, quien explotó, como los carteles
colombianos, las relaciones con los políticos. “Las relaciones políticas de García
Ábrego fueron notables y se establecieron en todos los niveles del poder. Desde 1990 tenía dos órdenes de captura donde ya se le identificaba como el jefe del entonces llamado cártel de Matamoros [donde opera el Cartel del Golfo], enlazados desde
entonces con el cártel de Cali, que encabezaban los hermanos Rodríguez Orejuela”46
43 Revista Semana (1997, 24 de marzo) “La conexión mexicana” núm. 777 p. 32 44 Chaparro, Camilo (2005)
Historia del Cartel de Cali, Bogotá, Intermedio Editores, p. 170
45 ÍBID. p. 170
30
A mediados de los noventa también se tiene conocimiento de que la base de Carrillo Fuentes con los colombianos continuó con los hermanos Mejía Múnera, conocidos
como “Los mellizos”. Estos narcotraficantes del Valle del Cauca “hablaron con el jefe
del cartel de la Costa, Alberto Orlandes Gamboa, para que los dejara operar en su zona. La principal tarea en esos momentos era enviar a México cocaína para el Señor de los Cielos[Amado Carrillo]”47
El Cartel del Norte del Valle, al mantener la relación con los carteles mexicanos luego de los golpes al Cartel de Cali, evidencia que el contacto no se perdió y que, por el contrario, se siguió traficando a gran escala. Según apartes de la acusación del oficial de
la DEA, Lou Maggioni, este cartel “despachaba embarques de cocaína a México, vía lanchas rápidas, barcos pesqueros y mercantes; entre 1990 y el presente el Cartel del
Norte del Valle exportó más de 500 toneladas de cocaína (…) desde Colombia a México y finalmente a Estados Unidos”48
Los hermanos Arellano Félix, sobrinos de Miguel Ángel Félix Gallardo, son los líderes del llamado Cartel de Tijuana. Ha sido en México uno de los carteles más famosos por su violencia para imponerse en regiones de otros carteles y por las guerras contra el Cartel de Juárez y el Cartel de Sinaloa, principalmente.
La relación con los mexicanos no se dio sólo con carteles colombianos sino también con la guerrilla colombiana de las FARC. La Procuraduría General de la República de México (PGR) tenía investigaciones sobre los hermanos Arellano y sus vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Finalmente se pudo comprobar el vínculo y una forma de pago distinta a las
tradicionales con los otros carteles colombianos. “El 23 de noviembre del año 2000, el
entonces fiscal antidrogas, Mariano Herrán Salvatti, confirmó lo que era un secreto a voces: las relaciones entre la principal organización guerrillera latinoamericana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC, y el cártel de los Arellano
47 Garzón, Juan Carlos. Op. Cit. p. 168 48 López, Andrés (2008)
31
Félix, en un acuerdo mediante el cual los primeros proporcionaban cocaína y los
segundos pagaban la droga con armas”49
Los narcotraficantes mexicanos han remplazado a los carteles colombianos de los 80 y 90. Así, estos grupos ilegales mexicanos son los dueños actuales del negocio de las drogas porque cuentan con el manejo de las rutas del narcotráfico entre Colombia y México.
Los carteles mexicanos inmediatamente buscaron alianzas con facciones de los antiguos carteles colombianos y los nuevos narcotraficantes para mantener activas las
conexiones, pero a su vez, para hacer el negocio a su manera. “La mafia de Medellín ya
había sido eliminada y él [Gobierno colombiano] se volvió contra la de Cali. Sus líderes, los hermanos Rodríguez Orejuela, y muchos lugartenientes fueron puestos tras
las rejas. Sus amigos mexicanos tomaron, con alegría, el negocio abandonado”50
En la actualidad las estructuras colombianas ilegales no son tan visibles ya que se han dispersado en pequeños carteles que, a pesar de no tener la dimensión del Cartel de Cali o el Cartel de Medellín, conservan las conexiones con los mexicanos y trafican de una
forma eficaz. “Una etapa de reconfiguración que empezó hace menos de una década y
sus logros convirtieron ese nuevo esquema de operación en un modelo a seguir por las organizaciones criminales de otros países, en particular las que operan en territorio
mexicano”51
El periodista y escritor mexicano Ricardo Ravelo, especializado en temas de
narcotráfico, denomina a este momento como “la nueva reingeniería del narcotráfico colombiano –cuya etapa final está aún en proceso- transformó a los grandes cárteles hegemónicos en verdaderas microempresas que, como máquinas bien afinadas y
aceitadas, operan con libertad y discreción la exportación de cocaína a gran escala”52
49 Fernández, Jorge. Op. Cit. p. 94
50 Revista Semana “La frontera de la droga” Op. Cit. p. 136 51 Ravelo, Ricardo (2007)
Herencia maldita. El reto de Calderón y el nuevo mapa del narcotráfico.
32
Los cambios en la relación entre narcos mexicanos y colombianos se pueden explicar en la distribución económica y en la forma de establecer los contactos. Narcotraficantes tan
poderosos en México como Joaquín “El chapo” Guzmán, líder del Cartel de Sinaloa, ya abrió sus “oficinas” en Colombia para un contacto directo. “Hace cuatro años, la DEA le informó a la Fiscalía que el cartel de Sinaloa había montado en Colombia su propia red de acopio de cocaína y de lavado de dinero a través de la compra de bienes por medio de testaferros. La organización de Joaquín 'el Chapo' Guzmán, jefe de ese cartel, tomó la decisión ante los operativos contra el cartel del Norte del Valle, que les enviaba
la droga desde Colombia hacía México”53.
Paradójicamente, y como resultado de un negocio en movimiento, la presencia constante en otros años de colombianos en México (como los contactos directos del Cartel de Cali en ese país) se está viendo en la actualidad, con la actividad de los mexicanos en Colombia.
No sorprende, entonces, una dinámica donde “cobran cada vez más protagonismo las agrupaciones mexicanas, las cuales según algunas versiones, buscarían tener una influencia directa en Colombia; integrantes de estas facciones han sido vistos en lugares como Antioquia, Urabá, Meta, Caquetá, Tolima y Valle. Debido a la confrontación que libran sus contactos, y las repercusiones de las acciones de la Fuerza Pública -en Colombia-, han decidido negociar directamente la heroína y la cocaína”54
Esos emisarios son quienes, además de negociar la droga, se encargan de remitir los embarques a las rutas destinadas para llegar a Estados Unidos. El diario El Tiempo ha denunciado la presencia de mexicanos en Colombia para tráfico ilegal de drogas. La Unidad Investigativa de este diario colombiano transmitía las inquietudes de distintas
partes del país: “¿Qué hace un promotor de deportistas, de nacionalidad mexicana, recorriendo la zona rural de pequeños pueblos del norte del Valle? ¿Por qué un próspero vendedor de música norteña viaja desde Sinaloa (México) hasta las selvas del Caquetá para vender CD? ¿Qué atractivo tienen Caucasia, Segovia, el puerto de Turbo o el
53 El Tiempo (2009, 25 de julio) “50 millones de dólares fueron incautados al Cartel de Sinaloa”, [en línea], disponible en: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5694909# recuperado: 29 de julio de 2009
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Cañón de las Hermosas para que sea visitado con tanta frecuencia por algunos
extranjeros?”55
El poder de los carteles mexicanos se ve también en la reformulación de los dividendos económicos del narcotráfico. Como se ha dicho, en distintas ocasiones la práctica común fue el mismo porcentaje para colombianos y mexicanos. No obstante, quien tiene el control de las rutas y el negocio inclina la balanza económica.
“Hace sólo un par de años, el transporte de un cargamento de cocaína
funcionaba de la siguiente manera: de una carga de 600 kilos que salían de Colombia, 250 kilos correspondían a la facción colombiana, 250 a la organización mexicana y 100 a la persona que transportaba la droga y hacía la
transacción (…) Con el cambio de las condiciones y la expansión de las
estructuras mexicanas, las proporciones han cambiado: entre el contacto que articula la transacción y la facción mexicana se quedan con 450 kilos; es decir las estructuras colombianas sólo se quedan con 150 kilos, 100 menos de lo que
recibían antes”56
Las rutas del narcotráfico continúan muy activas. El hecho de que el mando del negocio ya no esté en los colombianos no implica que este país ya no viva el fenómeno del narcotráfico. Está vigente e, incluso, con altos índices de producción de drogas.
Sólo es una recomposición silenciosa de un negocio que continúa alimentando mediante la vía Colombia-México, la mayoría del mercado ilegal estadounidense. Con el agravante que una considerable parte de la droga ya se está quedando en los países por los que recorre la ruta hacia Estados Unidos, en lo que se conoce como
“narcomenudeo”.
3. Estados Unidos: Control e intervención
34
Desde que desapareció la amenaza comunista, la guerra contra la drogas ocupó un papel más importante para Estados Unidos. El apoyo económico y militar del país norteamericano en América Latina parece indicar las intenciones estadounidenses por lograr una mayor intervención en la política regional para combatir el narcotráfico.
Estados Unidos, con la obsesión de atacar la producción de drogas para frenar el
consumo, ha dirigido “la historia de cómo y por qué las naciones latinoamericanas originalmente aceptaron la interdicción de las drogas. Quienes dirijan su atención hacia este asunto encontrarán que muchas de las leyes antidrogas fueron promulgadas, no en respuesta a problemas internos relacionados con el abuso de drogas, sino a las presiones del gobierno de Estados Unidos”57.
Varios gobiernos de México y Colombia han sufrido crisis de gobernabilidad por la constante exigencia de resultados por parte de Estados Unidos. Ejemplo de esto, distintos gobiernos han perdido soberanía para decidir si involucrar a las Fuerzas Armadas en labores de combate al narcotráfico (“la Iniciativa Andina del presidente Bush a finales de los ochenta implicó una mayor presencia de las fuerzas armadas en la
lucha antidrogas en América Latina”58), en las condiciones impuestas para sostener las ayudas económicas a cambio de planes contra el narcotráfico, la crisis en la justicia de esos países por la extradición de capos, la intervención de organismos de inteligencia norteamericano que terminan complejizando, en muchos casos, la corrupción y la violencia en la lucha contra las drogas.
3.1 La Iniciativa Mérida: A la sombra del Plan Colombia
Los medios de comunicación en México dieron a conocer en 2007 la intención en el gobierno mexicano y estadounidense de impulsar un plan de apoyo al narcotráfico en México y Centroamérica. El acuerdo fue denominado Iniciativa Mérida. Como respuesta al anuncio y, sin saber todavía en qué consistía el apoyo, el plan fue descrito por algunos medios de comunicación como una réplica de lo que sucedía en Colombia.
57 Nadelmann, Ethan (2006) “La reducción de los daños de la prohibición de la drogas en las Américas” en: Camacho, Álvaro (edit.), Narcotráfico: Europa, Estados Unidos, América Latina p. 68
58 Astorga, Luis (2006) “México: tráfico de drogas, seguridad y terrorismo” en: Camacho, Álvaro (edit.),
35
Colombia, en el gobierno de Andrés Pastrana, logró la puesta en marcha del llamado Plan Colombia para combatir al narcotráfico y a los grupos al margen de la ley. Según
el Departamento Nacional de Planeación de Colombia “El PC [Plan Colombia] es una
estrategia integral de cooperación bilateral, cuyo objetivo general es combatir las drogas ilícitas y el crimen organizado, para así contribuir a la reactivación económica y la consecución de la paz en Colombia, al tiempo que se fortalece el control sobre la oferta
de drogas ilícitas en las calles norteamericanas”59.
El dinero y la ayuda militar “está basado en el principio de responsabilidad compartida,
según el cual se reconoce que el problema mundial de las drogas es una responsabilidad común y compartida por toda la comunidad internacional, que exige una visión integral
y equilibrada para enfrentar la demanda y la oferta de drogas ilícitas”60.
Con el lanzamiento de la Iniciativa Mérida, varios sectores de la prensa mexicana mostraron su preocupación por la ejecución de un “Plan Colombia” a la mexicana. La
Iniciativa Mérida es definida como “un programa multianual destinado a proporcionar equipo, entrenamiento y asistencia técnica para apoyar las operaciones de procuración de justicia, al igual que la reforma y supervisión a largo plazo de las agencias de
seguridad”61. ¿Por qué una ayuda económica al compromiso de combatir las drogas genera tanta polémica?
Una de las razones es que los resultados de la experiencia colombiana con el aumento de los cultivos de coca no son un buen antecedente. En 2001, “pese a los esfuerzos en la erradicación de cultivos y la millonaria asistencia de EEUU para la lucha contra el tráfico de narcóticos, en Colombia han aumentado las hectáreas dedicadas a la hoja de coca, ha señalado el Departamento de Estado. En su informe anual sobre la cooperación de los países en la lucha antinarcóticos, el
59 Departamento Nacional de Planeación (DNP) (2006) “Balance Plan Colombia 1999-2005” p. 10 60 ÍBID. p. 10
36
Departamento de Estado señala que los cultivos de coca en Colombia crecieron el 11% en 2000 y que es el país que «produce y distribuye más cocaína del mundo»”62
Reducir los cultivos de coca sigue siendo difícil. “De acuerdo con la medición del
Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Colombia cerró [en 2007] con 99,000 hectáreas de hoja de coca, la materia prima de la cocaína, desde las 78,000 reportadas al cierre del 2006. La medición se ubicó en niveles similares a los del 2002,
cuando se detectaron 102,000 hectáreas de hoja de coca”63.
La mayor dificultad para Colombia es la imposibilidad de recomponer en forma autónoma su estrategia de lucha contra las drogas. La política antidroga colombiana es la que Estados Unidos crea conveniente, a pesar de que el mayor esfuerzo económico en
el Plan Colombia lo hace el propio país sudamericano. “Para la ejecución del PC [Plan
Colombia] se realizaron inversiones totales por US$10.732 millones. De estos recursos, US$6.950 millones (64,8%) se ejecutaron como esfuerzo fiscal colombiano, y
US$3.782 millones (35,2%) como aportes del Gobierno de Estados Unidos”64
Los recursos de la Iniciativa Mérida no son tan elevados como los del Plan Colombia,
pero son considerables, a largo plazo. “El Congreso [estadounidense] aprobó el
desembolso inicial de 400 millones de dólares para México y de 65 millones para América Central, la República Dominicana y Haití, dentro de la partida suplementaria del presupuesto del año fiscal 2008. La propuesta de presupuesto del presidente para el año fiscal 2009 incluye 450 millones de dólares para México y 100 millones para
América Central”65.
Ante las altas cifras para combatir el narcotráfico en Colombia, varios columnistas hacen evidente su reserva por la conveniencia de la Iniciativa Mérida. Las columnas de
opinión la denominaron como el “Plan México”.“La Iniciativa Mérida, o Plan México rebautizado, despertó desde sus primeras menciones reacciones en contra tratándose de
62 Elmundo.es (2001, 1 de marzo) “Aumentan los cultivos de coca pese a la ayuda millonaria norteamericana” [en línea], disponible en:
http://www.elmundo.es/elmundo/2001/03/01/sociedad/983483559.html recuperado: 28 de agosto de 2009 63 CNNExpansion.com (2008, 18 de junio) “Aumentan cultivos de hoja de coca: ONU”, [en línea], disponible en: http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2008/06/18/colombia-produce-menos-coca-onu recuperado: 26 de agosto de 2009
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un posible apoyo estadounidense para combatir el narcotráfico. No sorprende; el Plan Colombia, con el mismo objetivo, tuvo apoyos bélicos, presencia de soldados estadounidenses, mercenarios, expertos, adiestramiento, supeditación”66.
Para varios columnistas mexicanos la mejor forma de mostrar su descontento con la firma del acuerdo fue denunciar las intenciones que hay detrás de la ayuda económica
por parte de Estados Unidos: “Sin entrar al debate del éxito o fracaso de esta estrategia, lo que sí es cierto es que hoy en día el término Plan Colombia para los críticos es sinónimo de una estrategia hemisférica, de imposición de Estados Unidos donde éste busca con énfasis, proporcionar asistencia militar a gobiernos para debilitar gobiernos democráticamente elegidos, y propiciar una nueva guerra armamentista en la región. Por lo tanto, para descalificar programas de colaboración en la lucha antinarcóticos, simple y llanamente hay que calificarlo como un Plan Colombia”67.
La decisión del gobierno mexicano fue distanciarse de la comparación con el Plan Colombia. Lo que se quiso evitar fue que se pensara que con la aprobación de la Iniciativa Mérida se daría paso a la llegada de tropas estadounidenses en México.
Colombia se convirtió en el antiejemplo para combatir el narcotráfico. “Nuestro gobierno [el mexicano] y el de EU oficializaron la estrategia conjunta contra el narco que prefieren no llamar Plan México, para evitar, por el significado de las palabras, similitudes con el que opera en Colombia y que ha significado creciente presencia militar estadounidense y una lucha que igual enfrenta a la delincuencia organizada que a
la protesta social y armada”68.
En la prensa fueron pocas las inquietudes por conocer cuáles serían los equipos que compondrían la ayuda al combate contra el narcotráfico. En cambio, las dudas y opiniones estuvieron centradas en el posible apoyo militar estadounidense en suelo
mexicano. “Ya sea con el nombre de “Iniciativa Mérida”, para efectos políticos, o con el que por fuerza expresiva y economía mediática acabará conociéndose al acuerdo de
66 Bartlett, Manuel (2007, 1 de noviembre) “Eludir al senado” en: El Universal de México, [en línea], disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/38920.html recuperado: 26 de agosto de 2009 67Salazar, Ana María (2007, 15 de junio) “PlanRescatemos México” en: El Universal de México, [en línea], disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/37863.html recuperado: 26 de agosto de 2009
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cooperación con Estados Unidos para combatir el narcotráfico, “Plan México”, lo
básico no es el juego semántico sino informar a cabalidad a la sociedad del mismo. Y si el nombre es intercambiable no debe serlo el sentido: no a las tropas extranjeras en
territorio nacional”69.
Además del rechazo a las tropas estadounidenses, los medios de comunicación advirtieron sobre los peligros de la aplicación de la Iniciativa en temas diferentes al
combate contra las drogas: “El Plan no debe extender su espacio de cobertura, como el
Plan Colombia, a tareas de contrainsurgencia. Lo peor que nos podría ocurrir es que aquí, por torpes acciones represivas, se provocara la unificación de la guerrilla con el narcotráfico; o que, bajo el amparo del Plan, las visiones autoritarias se vean
fortalecidas en su propósito de criminalizar la protesta social”70.
Para el columnista Jorge Chabat “es evidente que una mayor colaboración con Estados Unidos en aspectos de seguridad todavía provoca reacciones adversas en un sector de la población y de la clase política en México. El peso de la historia y del nacionalismo fomentado por los gobiernos de la Revolución Mexicana sigue estando presente en una
parte del país”71.
La incomodidad mexicana por el apoyo estadounidense radica en que su vecino, que ahora se presenta como un país socio que presta ayuda económica, en otros momentos ha sido un violador de su soberanía. Sobre todo a los militares mexicanos, encargados
de la defensa nacional, no se les olvida aún que “EE.UU. arrebató la mitad del territorio
nacional de México (Texas, Nuevo México, Arizona y California). Esta anexión será determinante en las relaciones futuras entre vecinos y en la posición distante y altiva de
los mexicanos”72
Así, la posición de un gran sector de la prensa mexicana es que si bien “nadie está en
contra de apoyos para el combate al narcotráfico, [tampoco] está a favor de acuerdos sigilosos que admitan intromisión extranjera, intervención de tropas, “asesores” o
69 El Universal de México (2007, 23 de octubre) “Atención al Plan México” [editorial], [en línea], disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/38849.html recuperado: 26 de agosto de 2009 70Camacho, Manuel (2007, 8 de octubre) ““Plan México”, al Senado”, en: El Universal de México, [en línea], disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/38745.html recuperado: 26 de agosto de 2009
71 Chabat, Jorge (2007, 21 de junio) “¿Plan México?” En: El Universal de México, [en línea], disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/37903.html recuperado: 26 de agosto de 2009
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agentes. La sensibilidad mexicana surge siempre ante cualquier eventual menoscabo a la
soberanía nacional”73.
Por eso el rechazo a que la Iniciativa Mérida se prestara para una lucha contrainsurgente en México, pues ésta atentaría contra la soberanía de ese país. La experiencia
colombiana recuerda que “a medida que Estados Unidos asumió una misión de
contrainsurgencia explicita en Colombia, el número de tropas estadounidenses y de empleados contratados en ese país aumentó, alcanzando el límite de 800 establecido por
el Congreso”74
En 2007, el diario El Universal de México en su editorial sentaba su posición sobre la
Iniciativa Mérida: “Debe apegarse estrictamente a lo que ya se sabe: que la ayuda no
estará condicionada a la participación de miembros de las fuerzas armadas estadounidenses en territorio nacional. Cierto que por la parte mexicana sí hay militares, pero esta es una situación de emergencia que tendrá que ir cambiando paulatinamente hasta que la lucha contra la criminalidad quede en manos policiales”75.
No obstante, la experiencia de la lucha contra el narcotráfico demuestra todo lo contrario. “La paulatina incorporación de las fuerzas armadas de los países andinos a la guerra contra las drogas se ha producido paralelamente a un incremento progresivo de
los presupuestos militares antidrogas de EE.UU”76
El gobierno de Felipe Calderón ha involucrado cada vez más al ejército contra los narcotraficantes en un combate frontal que se ha llevado a cabo en distintos estados mexicanos en operaciones conjuntas, como la Operación Michoacán y la Operación Chihuahua77.
73 Barlett, Manuel Op. Cit.
74 Youngers, Coletta (2006) “Drogas, narcoterrorismo y relaciones entre Estados Unidos y América Latina” en: Camacho, Álvaro (edit.), Narcotráfico: Europa, Estados Unidos, América Latina p. 111
75El Universal de México (2007, 5 de octubre) “Llega a México el plan sin nombre” [editorial], [en línea], disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/38720.html recuperado: 26 de agosto de 2009
76 Boville, Belén. Op. Cit. p. 254
40
La incertidumbre en los medios con la Iniciativa Mérida radica en qué va a pedir Estados Unidos a cambio de su apoyo económico. Una vez más los mexicanos traen como antecedente lo sucedido en Colombia.
Las percepciones son tan extremas que para Raúl Rodríguez, columnista de El Universal, está claro que Colombia otorgó beneficios al sector petrolero de Estados
Unidos. “La lógica estadounidense en su negociación con Colombia fue sencilla: ¿qué darás a cambio de mi ayuda? Y así, desde 1997, el país tuvo que modificar su política energética para dar contratos de exploración y explotación a las petroleras
estadounidenses”78.
La ayuda militar está sometida a las políticas de Estados Unidos, pasando, en muchas ocasiones, por encima de la justicia de los países que aplican la lucha antidroga. Cuando los gobiernos no aplican lo propuesto por Estados Unidos, aunque pudiera violar su soberanía, la retaliación es directa. Ejemplo de esto en 2003 los “dirigentes
latinoamericanos manifestaron sus críticas a la decisión del gobierno de Estados Unidos de suspender la ayuda militar a los países que se negaron a firmar acuerdos para conceder inmunidad a las tropas estadounidenses ante la Corte Penal Internacional
(CPI)”79.
México ya vive la congelación de recursos de la Iniciativa Mérida por el tema de derechos humanos. Un tema que si bien es prioritario en la agenda bilateral, en muchos momentos es utilizado como herramienta política “El envío de una parte de los fondos estadounidenses a México para la lucha contra el narcotráfico fue bloqueado por un influyente senador demócrata, [Patrick Leahy] tras rechazar un informe sobre la situación de los derechos humanos en el país latinoamericano”80.
78Rodríguez, Raúl (2007, 13 de junio) “El fondo del Plan Colombia” en: El Universal de México, [en línea], disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/columnas/65697.html recuperado: 26 de agosto de 2009
79El Universal de México (2003, 3 de julio) “Critican supresión de ayuda militar”, [en línea], disponible en: http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=28235&tabla=internacional recuperado: 26 de agosto de 2009
80 Chirinos, Carlos (2009, 5 de agosto) “EE.UU. congela fondos para Plan Mérida” en: BBCMundo, [en línea], disponible