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Factores que afectan la probabilidad de éxito o fracaso electoral en Colombia en contextos de cambio de reglas

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(1)

Carta de Presentación Director del Programa

Bogotá, agosto de 2013

Señores

BIBLIOTECA GENERAL

Pontificia Universidad Javeriana

Ciudad

Respetados Señores,

Me permito presentar el trabajo de grado titulado Factores que afectan la probabilidad de éxito o fracaso electoral en Colombia en contextos de cambio de reglas, elaborado por la estudiante, Juliana Correal Rodríguez identificada con la Cédula de Ciudadanía No. 1020731897, para que se incluya en el catálogo de consulta.

Cordialmente,

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CARTA DE AUTORIZACIÓN DE LOS AUTORES (Licencia de uso)

Bogotá, D.C., agosto de 2013

Señores Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J.

Pontificia Universidad Javeriana Cuidad

La suscrita:

Juliana Correal Rodríguez , con C.C. No 1020731897

En mí (nuestra) calidad de autor (es) exclusivo (s) de la obra titulada:

Factores que afectan la probabilidad de éxito o fracaso electoral en Colombia en contextos de cambio de reglas

(por favor señale con una “x” las opciones que apliquen) Tesis doctoral Trabajo de grado X Premio o distinción: Si No cual:

presentado y aprobado en el año 2012 , por medio del presente escrito autorizo (autorizamos) a la Pontificia Universidad Javeriana para que, en desarrollo de la presente licencia de uso parcial, pueda ejercer sobre mi (nuestra) obra las atribuciones que se indican a continuación, teniendo en cuenta que en cualquier caso, la finalidad perseguida será facilitar, difundir y promover el aprendizaje, la enseñanza y la investigación.

En consecuencia, las atribuciones de usos temporales y parciales que por virtud de la presente licencia se autorizan a la Pontificia Universidad Javeriana, a los usuarios de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J., así como a los usuarios de las redes, bases de datos y demás sitios web con los que la Universidad tenga perfeccionado un convenio, son:

AUTORIZO (AUTORIZAMOS) SI NO

1. La conservación de los ejemplares necesarios en la sala de tesis y trabajos

de grado de la Biblioteca. X

2. La consulta física o electrónica según corresponda X

3. La reproducción por cualquier formato conocido o por conocer X 4. La comunicación pública por cualquier procedimiento o medio físico o

electrónico, así como su puesta a disposición en Internet X

5. La inclusión en bases de datos y en sitios web sean éstos onerosos o gratuitos, existiendo con ellos previo convenio perfeccionado con la Pontificia Universidad Javeriana para efectos de satisfacer los fines previstos. En este evento, tales sitios y sus usuarios tendrán las mismas facultades que las aquí concedidas con las mismas limitaciones y condiciones

X

6. La inclusión en la Biblioteca Digital PUJ (Sólo para la totalidad de las Tesis Doctorales y de Maestría y para aquellos trabajos de grado que hayan sido laureados o tengan mención de honor.)

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BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.

DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO FORMULARIO

TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO Factores que afectan la probabilidad de éxito o fracaso electoral en Colombia en contextos de cambio de reglas

SUBTÍTULO, SI LO TIENE

AUTOR O AUTORES

Apellidos Completos Nombres Completos Juliana Correal Rodríguez

DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO Apellidos Completos Nombres Completos Andrés Dávila Ladrón De Guevara

FACULTAD

Ciencia Política y Relaciones Internacionales

PROGRAMA ACADÉMICO Tipo de programa ( seleccione con “x” )

Pregrado Especialización Maestría Doctorado

X Nombre del programa académico

Ciencia Política

Nombres y apellidos del director del programa académico

Sebastián Líppez de Castro

TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: Politóloga

PREMIO O DISTINCIÓN (En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):

CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA

TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO NÚMERO DE PÁGINAS

Bogotá 2012 57

TIPO DE ILUSTRACIONES ( seleccione con “x” )

Dibujos Pinturas Tablas, gráficos y diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras

X

SOFTWARE REQUERIDO O ESPECIALIZADO PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO Nota: En caso de que el software (programa especializado requerido) no se encuentre licenciado por la Universidad a través de la Biblioteca (previa consulta al estudiante), el texto de la Tesis o Trabajo de Grado quedará solamente en formato PDF.

MATERIAL ACOMPAÑANTE

TIPO DURACIÓN (minutos) CANTIDAD FORMATO

CD DVD Otro ¿Cuál?

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Producción electrónica Otro Cuál?

DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS

Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).

ESPAÑOL INGLÉS

Éxito electoral Electoral Success Fracaso electoral Electoral failure Sistemas electorales Electoral Systems Estrategias electorales Electoral strategies

Reglas de juego Game Rules

Reforma electoral Electoral Reform

RESUMEN DEL CONTENIDO EN: ESPAÑOL E INGLÉS

(Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)

Siguiendo los planteamientos de Gordon Tullock sobre la importancia y el papel preponderante de los diseños de los sistemas electorales en el resultado de las elecciones, se parte de la idea que las reglas de juego determinan el resultado de la elección. Por lo que, los candidatos que entran en disputa por las curules a proveer en dicha elección deben adaptar y apropiar sus estrategias conforme a su objetivo final que es el éxito electoral.

No obstante, en contextos de cambio de reglas en donde los niveles de incertidumbre son muy elevados, los candidatos deben adaptar rápidamente sus estrategias al nuevo contexto con el fin de conseguir la curul en disputa. El trabajo de Grado busca indagar sobre la capacidad de adaptación y adecuada utilización de las estrategias electorales de los candidatos con el fin de conseguir el éxito electoral.

Following the proposals of Gordon Tullock about the importance and the role of the electoral system designs in the election results, based on the idea that the game rules determines the outcome of the election. Therefore, the candidates that enters in the dispute for the seats to be filled in that election, must adapt and appropriate their strategies according to their ultimate goal that is the electoral success.

However, in contexts where rules are changing the uncertainty levels are high, hence the candidates must adapt quickly their strategies to the new environment in order to win the seat in dispute. This undergraduate work seeks to investigate the adaptability and the adequate use of candidates' electoral strategies in order to achieve electoral success.

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FACTORES QUE AFECTAN LA PROBABILIDAD DE ÉXITO O FRACASO ELECTORAL EN COLOMBIA EN CONTEXTOS DE CAMBIO DE REGLAS

JULIANA CORREAL RODRÍGUEZ

Trabajo de Grado para optar al título de Politóloga

Director del Trabajo de Grado

ANDRÉS DÁVILA LADRÓN DE GUEVARA Politólogo, PhD en Ciencias Sociales

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE CIENCIA POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA

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FACTORES QUE AFECTAN LA PROBABILIDAD DE ÉXITO O FRACASO ELECTORAL EN COLOMBIA EN CONTEXTOS DE CAMBIO DE REGLAS

Trabajo de Grado para optar al título de Politóloga

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE CIENCIA POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES CARRERA DE CIENCIA POLÍTICA

BOGOTÁ 2012

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NOTA DE ADVERTENCIA

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[image:9.612.118.555.229.438.2]

Factores que afectan la probabilidad de éxito o fracaso electoral en Colombia en contextos de cambio de reglas

Tabla de contenido

Tabla de contenido ... - 0 -

1 Introducción ... - 1 -

2 Marco teórico ... - 6 -

3 Estrategias electorales ... - 15 -

3.1 Estrategias (1991 – 2003) ... - 17 -

3.2 Estrategias (2003 – 2010) ... - 31 -

4 Posibles estrategias exitosas (2006 – 2010) ... - 46 -

Conclusiones ... - 48 -

Bibliografía ... - 51 -

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Factores que afectan la probabilidad de éxito o fracaso electoral en Colombia en contextos de cambio de Reglas

“Los legisladores siempre serán renuentes a modificar las reglas bajo las cuales fueron elegidos

porque un cambio puede afectar sus posibilidades de mantenerse en el poder. Grandes costos de

transacción acompañan los cambios de un sistema a otro, pues tienen que invertir en nuevas

estrategias de campaña y un nuevo sistema introduce incertidumbre sobre sus oportunidades

electorales” (Sakamoto 1999: 419).

1 Introducción

Gordon Tullock plantea la importancia y el papel preponderante del diseño de los sistemas electorales (y métodos de votación) en la configuración del sistema de partidos y en el resultado de las elecciones. Por lo cual, parte de la idea de que las reglas de juego determinan la forma en que los políticos deben llevar a cabo sus campañas electorales para conseguir éxito en el resultado de las elecciones (Tullock: 1980). Por ende, un cambio en el diseño institucional (reglas de juego) tiene la capacidad de reconfigurar la forma en la que actúan los políticos y en consecuencia, dicha reforma, puede tener la capacidad de modificar el sistema de partidos vigente. Por lo que, los candidatos que entran en disputa por las curules a proveer, deben adaptar y apropiar sus estrategias conforme su objetivo final que es el éxito electoral.

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radicalmente [el] escenario para los políticos porque sus votos ya no son suficientes para resultar elegidos. Las nuevas reglas exigen coordinación con sus antiguos adversarios. El éxito electoral ya no depende enteramente de los individuos, sino que depende del desempeño colectivo de su partido. Por tanto, las estrategias de coordinación y de campaña adquieren particular relevancia a la hora de explicar el desempeño electoral de partidos e incluso individuos” (2009:3).

Por tanto, esta investigación pretende demostrar que, los candidatos y los partidos políticos que, después de un cambio en las reglas de juego, inician sus campañas electorales de forma anticipada, tienen mayores probabilidades de éxito electoral, ya que cuentan con mayor tiempo para realizar procesos de ensayo y error que les pueden ayudar a ajustar sus estrategias al nuevo contexto.

Para conseguir dicho fin el texto estará dividido en cuatro capítulos. En el primer capítulo, se plantea la justificación, el propósito, la pregunta de investigación y la Hipótesis. En el segundo capítulo se desarrolla el marco teórico, en donde, se abordan los conceptos más importantes para el desarrollo de la monografía y se analiza la discusión sobre la relación entre sistemas de partidos y sistemas electorales; por último, se describe brevemente la reforma de 2003 y los efectos esperados de la misma sobre la realidad electoral colombiana.

Por su parte, el tercer capítulo está dividido en tres apartados. En el primero, se define el término estrategia. En el segundo, se hace un recuento de las estrategias electorales más utilizadas antes la reforma de 2003, para así indagar, en el tercer apartado sobre las nuevas estrategias utilizadas por los partidos políticos y los candidatos desde 2003, más específicamente usando como casos de estudio las elecciones al Senado de la República en 2006 y 2010.

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estrategias podrían afectar la probabilidad de éxito electoral en contextos de cambio de reglas. Para terminar, se plantean algunas conclusiones que se derivan del trabajo y algunos planteamientos para futuras investigaciones.

El trabajo de grado tiene como motivación inicial llenar un vacío en el conocimiento académico y en la literatura existente sobre sistemas de partidos y sistemas electorales acerca del cambio en las estrategias electorales usadas por los candidatos y los partidos políticos cuando se generan cambios en las reglas de juego. La inquietud surge al investigar sobre el impacto de la Reforma de 2003 en el contexto electoral colombiano, puesto que al hacer dicha revisión bibliográfica, se encontró un gran número de artículos sobre la naturaleza y los componentes de la reforma; adicionalmente, hay otro conjunto de publicaciones que se enfocan en el impacto de la reforma sobre los resultados de las elecciones siguientes. No obstante, hay deficiencia en la literatura cuando se pretende buscar información sobre el impacto de la reforma sobre los candidatos y partidos políticos en la forma en la que éstos llevan a cabo sus campañas políticas (Botero 2009).

Es por ello que, se analizan las estrategias utilizadas por los candidatos y los partidos en dos momentos. En primer lugar, las estrategias utilizadas antes de la entrada en vigencia del Acto Legislativo 01 de 2003 en las elecciones al Senado de la República (1991 – 1994 – 1996 y 2002). Para, en segundo lugar, observar los cambios en las estrategias durante las elecciones a la misma corporación después de la reforma de 2003; es decir, las elecciones del 2006 y del 2010. Con el fin de indagar, a manera de pregunta de investigación, sobre la forma cómo los candidatos y los partidos políticos modifican sus estrategias en contextos de cambio de reglas con el fin de obtener éxito electoral.

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ajustar sus formas tradicionales de realizar las campañas políticas con el fin de adaptarse a las nuevas exigencias que la reforma de 2003 introdujo a la realidad electoral colombiana. Por último, en la parte final del texto, se pretende esbozar un análisis sobre algunas de las estrategias que fueron utilizadas por los partidos y políticos que tuvieron acceso a las curules, de tal forma que se pueda evidenciar cuáles estrategias de las utilizadas, incrementan la probabilidad de éxito electoral.

De ahí que, se pretende comprobar que el ajuste temprano de las estrategias electorales, durante el proceso de campaña de los candidatos y de los partidos colombianos después de la reforma constitucional determina una mayor probabilidad de éxito electoral. Ello podría suceder en la medida en las que, “las nuevas reglas de juego electoral modifican de manera importante la estructura de incentivos a la que se tienen que enfrentar tanto los actores individuales (candidatos) como los actores colectivos (partidos y movimientos) para lograr su objetivo último, esto es, una curul en el Congreso (Carey y Shugart 1995)” (Botero 2009: 3)

De acuerdo a lo anterior, los objetivos principales que pretende alcanzar el texto son: a) Construir un marco teórico que actualice la relación que, en términos teóricos, se ha planteado entre el diseño de las reglas de juego electorales, o sea el sistema electoral, y su interacción con el sistema de partidos. b) Enunciar y analizar algunas de las estrategias electorales que incrementan la probabilidad de éxito electoral.

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observar algunos casos específicos, teniendo en cuenta que, después de la entrada en vigencia de la norma se han llevado a cabo dos elecciones legislativas en Colombia (2006 y 2010), con el fin de vislumbrar las estrategias utilizadas.

Para cumplir con los objetivos propuestos se utilizan dos tipos de metodologías. En primer lugar, se utiliza una aproximación descriptiva, para realizar un análisis detallado a profundidad, mediante la cual se busca analizar las premisas básicas de las cuales parte el estudio para su desarrollo, es decir, el método descriptivo servirá para construir los argumentos que giran en torno al rol de las reglas de juego en los resultados de las elecciones y la importancia del diseño del sistema electoral. Adicionalmente, dentro del uso de este método cualitativo el trabajo de grado pretende ahondar en las elecciones 2006 y 2010 con el fin de comprender actores específicos de las contiendas y así conocer algunas de las estrategias que utilizaron dichos actores en el desarrollo de sus campañas políticas.

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2 Marco Teórico

El cambio en las reglas de juego es uno de los ejes centrales de esta monografía. Por ello, es importante tener en cuenta la naturaleza de la discusión, siendo en este caso: el diseño institucional. Dicho diseño es el que determina las reglas de juego en el ámbito electoral y en la literatura es definido como el sistema electoral.

“Seleccionar un sistema electoral es una de las decisiones institucionales más importantes para cualquier democracia. Un sistema electoral puede ayudar a “estructurar” resultados específicos, como fomentar la cooperación y la conciliación en una sociedad dividida” (IDEA Internacional 2005: 17).

Este concepto ha sido definido y redefinido por una gran cantidad de autores a lo largo del tiempo, en donde se pueden encontrar definiciones amplias o restringidas que dependen de las características de la investigación. Así las cosas, para este caso, el sistema electoral se define como “las reglas según las cuales los electores pueden expresar sus preferencias políticas y según las cuales es posible convertir votos en escaños parlamentarios (en caso de elecciones parlamentarias) o en cargos de gobierno (en caso de elecciones de presidente, gobernador, alcalde)” (Nohlen 1995: 56).

Es decir que, un sistema electoral puede ser entendido como la regla o el método por el cual se traducen los votos en escaños, de lo cual surge el tipo de representación política. Por ende, dependiendo de las decisiones de los legisladores, históricamente han prevalecido dos sistemas electorales: los de representación mayoritaria y los de representación proporcional, además de algunos híbridos.

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cuenta para cada elección. Diferenciando los comicios en donde puede votar la totalidad del censo electoral (circunscripción nacional), a las elecciones en las que sólo puede votar una proporción del mismo. Teniendo como ejemplos para Colombia las elecciones en las que se elige alcalde, gobernador y Cámara de Representantes, entre otros. Este componente es de vital importancia ya que, tal y como lo plantean Taagepera y Shugart, “la magnitud del distrito tiene prácticamente un impacto mayor sobre la proporcionalidad del sistema que ninguno de los otros factores” (1989: 112).

El segundo componente se denomina candidaturas, éstas pueden ser de dos tipos: uninominales, cuando hay una curul a proveer o plurinominales cuando la elección es para cuerpos colegiados. No obstante, dentro de dichas categorías se cuenta con tres tipos de “listas” que determinan la manera en la que el partido político o el candidato se deben presentar a los comicios. Algunos ejemplos de listas son: Listas únicas, cada partido puede conformar una y sólo una lista para

las elecciones. Por otra parte, “siempre y cuando el elector tenga la opción de voto preferente se presenta una lista abierta1, pues el ciudadano escoge el candidato

de su preferencia dentro de la lista sin estar limitado por el orden preestablecido por el partido” (Duque y otros 2011:16). Por último en las listas cerradas y bloqueadas hay un orden preestablecido. Por ello, el elector sólo vota por el partido político.

Los siguientes dos componentes configuran principalmente el resultado electoral. Entonces, el tercer componente es la votación, que varía dependiendo del tipo de lista, es decir, cuando la lista es cerrada y bloqueada el elector sólo vota por la colectividad, mientras que cuando se tiene la lista abierta, el sufragante puede realizar un sólo voto: por el partido político y por el candidato de su preferencia.

      

En el contexto colombiano cuando se habla de lista abierta se hace referencia a una lista cerrada y no 

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Por último, el cuarto componente es la forma en la que se convierten los votos en escaños. Las fórmulas que utilizan los diferentes sistemas electorales varían teniendo en cuenta el principio de representación (proporcional o mayoritaria).

De este modo, es factible decir que, el sistema electoral es el punto central de la construcción política de un país ya que, al ser el encargado de determinar la forma de traducir votos en curules en el legislativo o en cargos en el gobierno, sobre éste recae la responsabilidad de quién es elegido y qué partido(s) Político(s) llega(n) al poder. Es por ello que, Giovanni Sartori plantea que el sistema electoral “Es la parte más esencial para el funcionamiento del sistema político. Los sistemas electorales no son sólo el elemento más manipulable de la política, también le dan forma al sistema de partidos y afectan el espectro de la representación” (1968: 50).

De la anterior afirmación de Sartori se deriva un eje central sobre la importancia del sistema electoral, ya que en éste se determinan las reglas de juego que delimitan la actuación electoral, bien sea de candidatos o de partidos. Es por ello que, cuando ocurre un cambio en dichas reglas de juegos, los candidatos y partidos deben poner especial atención en las nuevas reglas para que sus formas de hacer las campañas políticas no queden obsoletas frente a la nueva normatividad vigente.

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Uno de los aspectos que puede ser modificado al realizar un cambio en las reglas de juego es el sistema de partidos. Para este caso, el sistema de partidos es definido como el “conjunto de partidos que interactúan bajo ciertos patrones regulares para conformar un todo. La noción de patrones de interacción sugiere la existencia de reglas y regularidades acerca de la competencia entre los partidos aun cuando dichas normas y continuidades sean susceptibles de disputa y de cambio. A su vez la idea de sistema implica continuidad en los componentes que lo conforman. El caso de una marcada discontinuidad en la composición de sus partes implicaría que un sistema ha sido o está siendo desplazado por uno nuevo” (Mainwaring 1998: 3).

La relación entre sistema de partidos y sistema electoral es planteada en 1945 por Maurice Duverger quien a través de lo que denominó “las leyes sociológicas” determinó una correlación directa y no falseable entre los tipos de sistema electoral y su incidencia directa en el sistema de partidos. Así que, por ejemplo, determinó que los sistemas de representación mayoritaria con método de votación de una vuelta, inevitablemente llevarían a un Bipartidismo. No obstante, un grupo de autores dentro de los que se encuentran Nohlen, Mainwaring, Sartori, entre otros, cuestionaron los planteamientos de Duverger argumentando que la relación no era una ley, por lo que con casos específicos demostraron que en ocasiones las “Leyes” que el planteó no se cumplían. De esa forma, se sugirió que dichas relaciones era tendenciales o hasta existieron algunos autores que se opusieron radicalmente a dichos planteamientos.

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necesariamente un sistema de partidos específico; sólo ejerce presión en dirección a dicho sistema, es una fuerza que actúa junto con varias otras fuerzas, algunas de las cuales tienden en dirección contraria” (1951: 68). Entonces, es importante aclarar que, aunque existen interrelaciones entre el sistema de partidos y el sistema electoral, no es posible realizar generalizaciones contundentes debido a que, la variable determinante en dicha interacción es el contexto que se vive en cada sistema y dentro de cada país.

Es por ello que, la historia electoral colombiana, desde la perspectiva de las interacciones del sistema electoral y el sistema de partidos, se puede analizar a partir de tres momentos específicos. El primer momento, tiene lugar desde la independencia hasta 1991, en donde la realidad electoral colombiana se caracterizaba por un sistema bipartidista, fuertemente excluyente, en donde los partidos liberal y conservador eran los únicos con la capacidad y las posibilidades de llegar al poder. Tanto así que, Fernán González (1997) argumenta que la debilidad del Estado colombiano y de su sistema político se debe principalmente y es consecuencia directa del temprano surgimiento de los partidos políticos liberal y conservador. “Los partidos, al actuar como factores de cohesión e identidad social, impidieron el establecimiento de una relación directa entre el Estado y los ciudadanos. La crisis de los partidos y el deterioro de su rol central en la política colombiana después del Frente Nacional, pusieron de manifiesto la debilidad del Estado” (González 1997: 10). Esta situación causó gran inconformismo y fuertes episodios de violencia que conllevaron a la realización de una Asamblea Nacional Constituyente en 1991.

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tuviera la posibilidad de presentar varias listas o candidatos a las diferentes corporaciones, lo cual generó una explosión e incremento de actores políticos participando de los procesos electorales. No obstante, tras algunos años de esta normatividad los problemas de un sistema tan abierto y poco restrictivo se empezaron a notar, debido a que se denunciaron problemas en la representación, en la capacidad y cualificación de las personas que accedían al poder y al papel de los partidos políticos, debido a que dicha reforma generó excesivos niveles de personalismo.

De ahí que, a través del proyecto de Acto Legislativo 01 de 2003 presentado por 10 senadores de la República el 20 de Julio de 2002 se iniciara un proceso para revertir los cambios que se instauraron en 1991. Por ello, la reforma de 2003 fue el mecanismo mediante el cual se trataron de reestructurar algunas de las características más relevantes y marcadas dentro de la realidad electoral colombiana. La reforma tenía como principales objetivos restringir el sistema electoral, limitar el acceso al poder, por medio de la imposición de umbrales y pérdidas de personería jurídica por parte de los partidos políticos.

Por lo cual, estas características particulares del sistema electoral colombiano han llevado a la realización de “modificaciones considerables en su régimen electoral a lo largo de los últimos quince años con resultados insatisfactorios. Esta situación ha llevado a adoptar nuevas variaciones que a su vez son objeto de reformas. La Reforma de 2003, por ejemplo, introdujo trasformaciones fundamentales para los ciudadanos, para los partidos y para los dirigentes”. (Giraldo 2007: 23).

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mecanismos de reglamentación y disciplina interna. Adicionalmente, la fragmentación que vivía el sistema electoral colombiano sería menguado por medio de la utilización del umbral, que estipularía un mínimo de votos para entrar a la asignación de las curules.

Por otra parte, la reforma pretendía acabar con las problemáticas de dispersión y desperdicio de votos. De ahí que, con la reforma, se cambia la fórmula electoral del cociente y residuo al sistema de cifra repartidora, ello significa que se genera un cambio sustancial en la cantidad de votos necesarios para acceder a una curul o a un puesto en el gobierno. Ello con el fin de promover la integración y el fortalecimiento de los partidos políticos, ya que se debía llegar cohesionados a las elecciones puesto que las curules se asignarían por cocientes y no por residuos, motivo por el cual se necesitarían más votos para acceder al poder.

Debido a que el Acto legislativo 01 de 2003 es un eje transversal para este trabajo de grado, a continuación se hace una breve síntesis de los aspectos más relevantes a tener en cuenta sobre dicha reforma. Haciendo la salvedad de que el objetivo de esta investigación no está centrado en explicar la reforma o en evaluar el impacto de la misma con base en los resultados de las elecciones. Por ello, sólo se esboza, a manera de contextualización, algunos de los efectos más importantes y relevantes.

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considerablemente. Por último, la lista única y la nueva fórmula para convertir los votos en escaños sirvieron para que la composición de los cuerpos colegiados estuviera más acorde con las preferencias ciudadanas" (Ossa, 2006: 183).

Tal y como lo referencia Ossa, la reforma de 2003 tuvo un efecto directo en el rol que ejercen los partidos políticos en el contexto electoral colombiano, ya que el Acto Legislativo 01 de 2003 les otorgó el papel principal en las contiendas electorales, y por ende, los partidos políticos han tenido que fortalecer sus canales de comunicación, su imagen y sus estrategias para afrontar las contiendas electorales. Desde la entrada en vigencia de la ley, los partidos políticos han tenido que reorganizarse para cumplir con los objetivos y nuevas reglamentaciones que la ley les impuso.

Así las cosas, desde el 2003 se ha presentado un decrecimiento del número de partidos políticos, debido al fortalecimiento de los requisitos para creación de los mismos y, especialmente, debido a la entrada en vigencia la normatividad mediante la cual los partidos políticos que no logren superar el umbral pierden la personería jurídica. En esa medida, a los dirigentes de las colectividades les ha tocado buscar alternativas que les aseguren el número mínimo de votos requeridos para sobrepasar el umbral.

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electorales por la vía del umbral. El enfoque de la nueva generación de reformas tiene que centrarse en la calidad de los partidos y no en su cantidad. La calidad de los partidos políticos tiene que ver con sus características institucionales y de ellas la más relevante se relaciona con su capacidad para seleccionar y elegir candidatos" (Londoño 2011: 19).

No obstante, es importante tener en cuenta que, aun cuando la Registraduría declare que existen doce partidos políticos, ello no significa que el mismo número de colectividades tenga acceso real al poder. Por ello, se introdujo al análisis del sistema de partidos un coeficiente denominado: número efectivo de partidos (NEP)

el cual “resulta al ponderar el peso de cada uno de ellos según la cantidad de curules que obtiene (Laakso y Taagepera 1979)” (Wills 2009: 14). Por lo cual, es necesario entrar a analizar el NEP para poder determinar la característica del sistema de partidos, debido a que si se sólo se tiene en cuenta las cifras de la Registraduría se podría afirmar que la reforma de 2003 condujo de un multipartidismo extremo a un multipartidismo moderado, sin embargo ello no es del todo cierto, dado que lo que la reforma de 1991 genera es el paso de un bipartidismo a un multipartidismo moderado. Por ello, durante el desarrollo del trabajo, se analiza el NEP en los diferentes momentos.

Por último, el impacto de la reforma de 2003 en los candidatos se ve reflejado en la forma en la que deben desarrollar sus campañas políticas, debido a que, al darle tanta fuerza a las colectividades, los candidatos deben tener el pensamiento colectivo mucho más arraigado a sus campañas. Esto sucede debido a que, “las listas únicas permitirían presentar partidos más unificados (aparentemente) pero dentro de los cuales se desarrollaría una lucha interna por parte de cada candidato para conquistar los votos del electorado dado el caso de que el partido optara por el voto preferente. Sin embargo, como anota Tania Guzmán, quizás sin esta concesión del voto preferente, la reforma política misma nunca habría existido”

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3 Estrategias electorales

En el desarrollo de la investigación se encontró una deficiencia en la literatura existente sobre el uso del concepto “estrategia” en Ciencia Política. Esto sucede porque, aunque es un concepto ampliamente utilizado en la disciplina, en la mayoría de los casos no hay definiciones. Es por ello que, esta sección tiene como fin construir una definición de estrategias electorales a partir de las definiciones a las que se han aproximado otros autores.

En primer lugar, hay que recordar que “el concepto estrategia proviene del campo militar; la palabra en sí se deriva del griego. Las consideraciones estratégicas siempre se hacían necesarias cuando había que conducir grandes contingentes humanos y para lo cual se requería una orientación” (Schröder 2004: 14). De ello, se deriva que el término estrategia tal y como lo plantea Carlo Von Clausewitz tiene una estrecha relación con la teoría del uso de los combates para ganar la guerra, es decir que, la estrategia en sí misma, persigue fines holísticos encaminados a la victoria de grandes proporciones, es decir, las estrategias se construyen para conseguir el fin último de los objetivos. “En su opinión [Clausewitz], las fuerzas armadas constituyen el medio para lograr el propósito de la guerra, es decir, la victoria, pero la misma es sólo un medio para el propósito definitivo de la estrategia: alcanzar la paz. Por tanto, la estrategia superior se aproxima cada vez más a la política para, finalmente, convertirse en ella. Carl von Clausewitz plantea, entonces, que el objetivo de la estrategia no es la victoria, que es lo ostensible, sino la paz, que es lo oculto. Esta idea es de suma importancia para la planificación estratégica política; se trata, pues, de identificar lo que se oculta detrás del objetivo de la victoria electoral o lo que en verdad se busca al sancionar una ley” (Schröder 2004: 14).

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a que, en el campo militar, la estrategia se convierte en el eslabón político más importante y el cual le da sentido al combate que es conseguir no sólo la victoria sino conseguir la paz. Así que, en consecuencia, la estrategia se convierte en el objetivo capaz de movilizar grandes “retos” para un fin.

Adicionalmente, Clausewitz deja en claro que la estrategia es un término de connotación positiva, ya que la estrategia siempre va a estar encaminada a conseguir la Victoria. En este punto, la estrategia también toca sentido cuando se usa en Ciencia Política, debido a que, las estrategias políticas, electorales, de Marketing, o de cualquier otro tipo, están encaminadas a conseguir una victoria, bien sea en las elecciones o en la persuasión de los ciudadanos con un mensaje o una idea.

Entonces, después de analizar la procedencia del término, a continuación se plantean varias definiciones de estrategia que han sido utilizadas en textos de Ciencia Política y que pueden dar luces para organizar una definición propia del término. Por una parte, Salgado entiende estrategia como “la existencia de un plan calculado de acción y el uso de técnicas de comunicación coherentes con ese plan. La estrategia responde a un objetivo conocido por el receptor del mensaje.” (2002:24). Así mismo, según Canell (2007), autora que resume la bibliografía sobre este tema, algunas de las características de una estrategia son: responde a una necesidad, es un proceso de adaptación o de cambio, con la estrategia se busca avanzar, obtener un beneficio o progresar, define lo que se quiere en un futuro, es un plan y lleva consigo la definición y distribución de responsabilidades.

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mismo sentido, Meléndez explica “La estrategia nos indica: qué hacer y qué no hacer en cada momento, en cada circunstancia, para no ponernos a improvisar, ni a inventar caminos. La estrategia nos da rumbo” (2009: 17).

Por ello, para los efectos del desarrollo de este trabajo se entenderá estrategia electoral como todo plan general o específico que es diseñado con anticipación a las elecciones y que busca conseguir como fin último la elección del candidato y de los partidos. Así mismo, la estrategia electoral contempla acciones que pueden adaptarse conforme el contexto cambie pero deben siempre ser coherentes y fieles a la meta propuesta.

Teniendo como base dicha definición, a continuación se analizan las estrategias utilizadas por los partidos políticos y por los candidatos en dos momentos. El primero tiene lugar desde 1991 hasta 2003 y el segundo es desde la entrada en vigencia de la reforma de 2003 hasta las elecciones parlamentarias que se llevaron a cabo en el 2010.

3.1 Estrategias (1991 – 2003)

 

Prácticamente desde la independencia, Colombia se constituyó bajo un sistema bipartidista con dos partidos tradicionales – Partido Liberal y Conservador - sus disputas por el poder condujeron a la Nación a fuertes periodos de violencia. Por ello, en el año 1958 se instaura el Frente Nacional que tuvo como fin, la alternancia del poder entre los dos partidos tradicionales como solución para reducir los índices de violencia. No obstante, este arreglo institucional agudizó el sistema bipartidista y altamente excluyente, en un contexto en donde nuevas fuerzas e ideologías empezaban a surgir. Es por ello que, hacia 1991 se ve la necesidad de realizar un cambio constitucional.

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identificando con el paso de los años. En Colombia se habían llevado a cabo procesos de paz, que condujeron a la necesidad de inclusión de terceras fuerzas a un sistema electoral excesivamente excluyente y con un fuerte bipartidismo. Es por ello que, la Carta de 1991 tenía como principal objetivo, en el tema electoral, dar la posibilidad a una gran cantidad de actores políticos de participar en las contiendas electorales de tal forma que, se pretendía realizar un cambio de un sistema de partidos bipartidista a un multipartidismo, mediante la opción de abrir el sistema creando la posibilidad de fundar partidos políticos con pocas restricciones y participar de las contiendas con pocos requisitos.

Adicionalmente, la Constitución de 1991 tenía como prioridad menguar la fuerte división regional que existía en Colombia con referencia al tema electoral, en donde existían grandes familias o varones electorales que ostentaban el poder en las regiones por periodos de tiempo prolongados. De ahí que, la reforma constitucional planteó la circunscripción nacional para el Senado. “El objetivo de eliminar los regionalismos tradicionales y el nepotismo, han sido asumidos de tal manera que los jefes locales, al verse obligados a adquirir votos en todo el territorio nacional (elecciones para Senado), atomizaron aún más los partidos con el mecanismo de la “operación Avispa” y privilegiaron coaliciones frágiles e inconsistentes con otros dirigentes” (Giraldo 2003: 36).

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No obstante, antes de entrar a caracterizar las estrategias, es muy importante aclarar que, aunque algunas de las que se describirán a continuación no tienen su origen en 1991, sino que en ocasiones nacen desde el Frente Nacional, su explicación y caracterización se hará desde la entrada en vigencia de la carta constitucional, debido a que en este periodo la utilización de este tipo de estrategias se intensificaron en respuesta a las características del sistema propuesto.

De la afirmación de Giraldo (2003) se desprende el análisis de las dos primeras estrategias utilizadas por los partidos políticos desde 1991 y hasta el 2003. En primer lugar, la estrategia, por excelencia, utilizada después de 1991 es llamada la operación avispa. Cox y Shugart describen la estrategia de la siguiente manera: “La operación avispa fue el nombre que le dio el Partido Liberal a la estrategia electoral de presentar un elevado número de listas en las elecciones, abusando del sistema de cuota simple y mayores residuos. Sin embargo, el elevado número de listas hacía que muy pocas obtuvieran votaciones superiores al cociente, con lo que la mayoría de las curules se otorgaban a los residuos más altos. En la práctica, el sistema se asemejaba al de voto simple no transferible y producía resultados que se alejaban sustancialmente de la proporcionalidad (1995).” (Rodríguez Raga y Botero 2006)

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muchos votos, sino que adecuaban los recursos para obtener una proporción menor de votos que se traduce en campañas más baratas.

Tabla 1. Número de Curules asignadas por cociente y por residuo en el Senado de la República de 1991 a 2002

Senado 1991 1994 1998 2002

Por cociente 42 13 8 12

Por Residuo 60 89 94 90

Total de Curules 102 102 102 102

Fuente: Franco-Cuervo, Beatriz y Bibiana Clavijo. “Senado 2006: Impacto de la reforma político electoral”. Pp17

Gutiérrez Sanín ha realizado un amplio análisis y narración de la operación avispa durante las elecciones entre 1991 y 2003, especialmente vista desde la perspectiva de Partido Liberal (2007, 2001). Dentro de sus hallazgos se pueden encontrar las dinámicas y prácticas que llevaban a cabo los partidos políticos para la conformación de sus listas. Así mismo, Gutiérrez documenta la forma en la que los partidos políticos y los candidatos realizaban y conformaban sus listas de tal manera que con moderados recursos pudieran acceder al poder. “Primero, permitió que los partidos tradicionales robaran curules a los independientes, a través de la manipulación del sistema electoral vigente en Colombia hasta 2003. Al promover la operación avispa, continúa la historia, las direcciones políticas tradicionales distribuyeron sus huestes de tal suerte que obtuvieran más de lo que “justamente” les correspondería si se hubieran comportado de manera más disciplinada: Así, la manipulación electoral habría permitido una grosera sobrerrepresentación tradicional” (Gutiérrez 2007: 109).

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en el periodo 1991 a 1994, en donde, en tan sólo cuatro años hay un incremento en 108 listas para el Senado de la República. Lo anterior, entre otras cosas, se puede deber a que durante ese periodo los partidos y los candidatos ajustaron sus estrategias, después de analizar lo sucedido en las elecciones de 1991 y de entender la forma de, cómo lo dice Gutiérrez, “manipular” el sistema electoral. De ahí que desde ese instante se presente un incremento en las listas en cada elección.

Tabla 2. Número de listas presentadas en las elecciones para Senado (1986 – 1998)

Año 1986 1990 1994 1998

Número de listas 201 213 251 318

Tomado de: Rodríguez Raga, Juan Carlos. 2002. “¿Cambiar todo para que nada cambie? Representación, sistema electoral y sistema de partidos en Colombia”. En F. Gutiérrez (ed.), Degradación o cambio. Evolución del sistema político colombiano. Bogotá: IEPRI-Norma.

Tabla 3. Número de listas presentadas en las elecciones para Senado (1991 – 2002)

Año 1991 1994 1998 2002

Número de Listas 143 251 319 323

Elaboración Propia. Fuente; -Ungar, Elisabeth, ¿Qué pasó en el Senado de la República?, en: Hoskin Gary, Rodolfo Masías y Miguel García (compiladores), Colombia 2002. Elecciones, comportamiento electoral y democracia, Bogotá, Uniandes, Departamento de Ciencia Política, fundación Honrad Adenauer, Registraduría Nacional del Estado Civil, DNP, 2003.

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listas (45.8%) recibieron el aval del Partido Liberal, 25 del Partido Conservador, 17 fueron avaladas por coaliciones, muchas de ellas independientes y partidos tradicionales, 14 por el Movimiento Comunitario, 5 del Movimiento de Integración Popular y las demás se distribuyen entre independientes y otros movimientos” (Ungar 2003: Pp. 126). Lo anterior se traduce en que, aunque se presentan un número elevado de listas, al hacer el análisis sobre la verdadera variedad ideológica y de inclusión se puede ver como las listas sólo corresponden a una atomización y personalización de la política y de los políticos tradicionales y no una amplia oferta de nuevos liderazgos.

Para concluir el análisis de la estrategia operación avispa es preciso afirmar que,

tal y como lo ha planteado Gutiérrez Sanín a lo largo de sus estudios, si los partidos tradicionales no hubieran ajustado su forma de hacer política optando por la fragmentación, a través de la proliferación excesiva de listas con sus candidatos jamás hubieran logrado conseguir mantener su poderío en las elecciones “Los tradicionales ganan con la fragmentación. A través de la operación avispa han conquistado posiciones que hubieran obtenido las tercerías si el sistema electoral hubiera promocionado más la cohesión” (Gutiérrez 2002: 63)

Adicionalmente, con el fin de cumplir con el número necesario de candidatos para rellenar las listas que la estrategia de la “operación avispa” requería, se genera la segunda estrategia ampliamente utilizada por los partidos políticos antes del 2003 conocida como la feria de avales. Dicha estrategia, servía para que los grandes

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por la calidad de los miembros de sus listas, sino que por el contrario con dicha estrategia aseguraba que el candidato tradicional entrara fuerte a la contienda.

En la literatura existente sobre esta estrategia, se encuentran algunos autores que afirman que los avales eran dados por las secretarias de los partidos, que recibían llamadas de posibles candidatos pidiendo ser incluidos en alguna lista. Por ello, las secretarias eran las encargadas de “avalar” a los candidatos sin ningún tipo de criterio para su escogencia. “Dicho de otra manera: los partidos utilizaron los incentivos pro fragmentación para maximizar la tajada de curules que les correspondía” (Gutiérrez 2002: 70).

Así las cosas, pasados algunos comicios después de 1991, el fraccionamiento era cada vez mayor por lo que, en ocasiones, ninguno de los candidatos o de los partidos políticos lograba llegar al poder con el suficiente respaldo electoral. Por lo tanto, se empieza a desarrollar una nueva estrategia que prioriza la “conformación de coaliciones frágiles”, mediante las cuales, los incipientes liderazgos independientes o de terceras fuerzas veían la necesidad de aliarse para poder derrotar al líder tradicional de la zona; o, por el contrario, los candidatos de los partidos tradicionales se aliaban para conseguir las curules. Por ello, para las elecciones que se llevaron a cabo en el 2002 Sánchez recuerda que “es importante tener en cuenta que las coaliciones estuvieron protagonizadas, en general, por los partidos políticos tradicionales que, de esta manera, intentaron conservar el poder disputado por fuerzas adversas a sus intereses” (García Sánchez 2003:19).

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el Congreso, y a nivel local y regional, expresada en los ejecutivos sub nacionales y locales amordazados o condicionados, produciendo manifiesta y exponencial ingobernabilidad” (Giraldo 2001: 9).

Las estrategias que se han analizado hasta ahora corresponden, para este trabajo, a estrategias desarrolladas por los partidos políticos en el periodo estudiado. Sin embargo, hay que recordar que para esta coyuntura el fraccionamiento y la atomización de las alternativas en particular y del sistema electoral en general era tal, que los partidos políticos perdieron importancia a tal punto que Rodríguez Raga y Botero afirman que “los partidos eran lastres incómodos que los candidatos se empeñaban en ocultar” (Rodríguez Raga y Botero 2006). No obstante, lo anterior no quiere decir que los partidos políticos hayan desaparecido de la arena política. Ello lo demuestra el análisis del NEP realizado por Laura Wills en el periodo 1991 – 2002 (Ver Anexo 1) en él se puede vislumbrar como “entre 1991 y 1998 el número efectivo de partidos (NEP) no aumentó significativamente (…) las proporciones de votos y curules alcanzados por cada partido fueron muy bajas en general (entre uno y dos escaños por lista ganadora), y, por lo tanto, el peso ponderado fue relativamente bajo. Sólo en 2002 el NEP se disparó, como consecuencia del aumento de fuerzas y movimientos políticos que alcanzaron a elegir curules (43 en total)” (Wills 2009: 24).

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Sin embargo, a nivel nacional la necesidad de utilizar un partido político como plataforma base para lanzarse a las contiendas electorales fue perdiendo importancia a tal punto que desde la perspectiva de los candidatos, entre 1991 y hasta 2003, se pueden analizar dos estrategias: el personalismo y la anti-política.

Tal y como se planteó anteriormente, desde 1991 los partidos políticos cambian su función dentro del sistema electoral, pasando de ser “fuertes instituciones” que promueven liderazgos regionales o nacionales a en ocasiones incómodos rótulos que cada vez se vuelven menos necesarios para el ejercicio de la política. Adicionalmente, los partidos tradicionales empiezan en decadencia debido a sus prácticas electorales, por lo cual, se desprende un desprestigio a las formas tradicionales de hacer política. “La tradicional falta de cohesión de los partidos políticos, particularmente los dos más antiguos: Liberal y Conservador, que se expresa en la constante presencia de disidencias y de matices políticos; cada uno de los cuales concurre por separado a las justas electorales cobijados por el rótulo del partido, o como muchas veces sucede ahora con una razón social

independiente” (Reyes 2002: 87).

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Durante el desarrollo de las diferentes elecciones que se dieron entre 1991 y 2003 se puede encontrar que: durante el análisis de las elecciones 2002, se hacía el siguiente balance: “Lo primero que habría que señalar es que, en términos generales, no hubo cambios significativos en los patrones de votación, en el gran número de listas que fueron presentadas por diversos partidos y movimientos políticos y de candidatos inscritos, en el predominio, aunque decreciente, de los partidos tradicionales y en el funcionamiento de las llamadas “maquinarias políticas” a nivel regional. Este aspecto llama la atención debido a que un buen número de candidatos al Senado centro sus propuestas en la renovación de las costumbres políticas y en su independencia frente a los partidos y dirigentes políticos tradicionales” (Ungar 2003: 116). El análisis que realiza Ungar sobre las elecciones en el 2002 deja entrever el fortalecimiento de las ideas que se apartan de las dinámicas de los partidos tradicionales, en donde los discursos sobre la renovación toman fuerza.

No obstante, es necesario analizar que estos discursos y estrategias que optan por la renovación y el distanciamiento de las elites tradicionales de la política, no nace de nuevos liderazgos, sino hay que recordar que son estrategias que los candidatos apropiaron para adaptarse a las necesidades que el entorno político requería. Por lo cual, muchos de los candidatos que sustentaban sus campañas en la anti-política no necesariamente correspondían a nuevos liderazgos. Por ello, Elizabeth Ungar hace énfasis en que “otra diferencia fue el aparente incremento de candidatos y fuerzas que se autodenominan independientes, aun cuando es difícil contrastar o negar con precisión qué tan independientes son realmente, no sólo en términos de sus vínculos con las colectividades tradicionales, sino del comportamiento y prácticas políticas que tantas críticas les han merecido en el pasado a los congresistas” (Ungar 2003: 117)

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campañas. Estas dos estrategias potencializaron el uso eficiente del sistema electoral y del contexto político para beneficio propio. Ya que, favorecieron a la fragmentación existente y a la atomización de las alternativas. No obstante, dentro del personalismo, se puede encontrar una tercera estrategia utilizada por los candidatos para llevar a cabo sus campañas y que merma el impacto de la propuesta de un Senado con circunscripción nacional. Rodríguez Raga y Ungar, con sus estudios, identificaron la concentración de los votos por los candidatos en

algunos departamentos específicos lo que iría en contra de la lógica propuesta en 1991, en donde la idea inicial era poder constituir un Senado cuyos representantes fuesen escogidos a nivel nacional.

La estrategia consiste básicamente, en movilizar todos los recursos en un sólo o dos departamentos de tal forma que, que consiguen los votos suficientes para acceder a las curules para el Senado, con menos recursos que si se lleva a cabo una estrategia en donde se pretendan conseguir votos a lo largo de todo el territorio nacional. Esta estrategia es viable en la medida en la que la fórmula de residuos, potencializaba la posibilidad de acceder al poder por medio de la obtención de un número reducido de votos que garantizaran éxito en las elecciones.

Juan Carlos Rodríguez Raga en el texto, “¿Cambiar todo para que nada cambie?” plantea cuatro posibles estrategias que pueden utilizar los candidatos para captar votos en su aspiración al Senado: concentrada, dispersa, dominante y no dominante. En sus análisis concluye que la estrategia más utilizada es la concentración, es decir, que los candidatos prefieren captar sus votos en territorios específicos, por encima de buscar votos a lo largo de todo el territorio. Adicionalmente, tal y como lo muestra en la tabla 4, esta estrategia electoral es la que incrementa la posibilidad de éxito para el Senado entre 1991 y 1998.

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1991 1994 1998 Concentrada – No Dominante 50,6 % 76,8% 79,8%

Concentrada – Dominante 27.3% 11,1% 8,1%

Dispersa – No dominante 19,5% 11,1% 11.1%

Dispersa – Dominante 2,0% 1,0% 1,0%

Fuente: Rodríguez Raga, Juan Carlos. 2002. “¿Cambiar todo para que nada cambie? Representación, sistema electoral y sistema de partidos en Colombia”. En F. Gutiérrez (ed.), Degradación o cambio. Evolución del sistema político colombiano. Bogotá: IEPRI-Norma.

“Los Candidatos exitosos han tenido votaciones más concentradas que aquéllos que no alcanzaron ningún escaño en la elección. En términos generales, la política regional y local obtiene más réditos electorales que la adopción a cabalidad de la circunscripción nacional. Ésta no ha alcanzado los incentivos suficientes para que recoger votos en todo el territorio nacional sea un factor determinante en el éxito electoral”. (Rodríguez Raga 2002: 236) Lo anterior, sin lugar a dudas, se debe a dos factores específicos: por una parte, para un candidato cuyo presupuesto de financiación de campaña es limitado, es mucho más provechoso y fructífero, realizar una campaña a nivel local que le garantice el éxito electoral y no gastar más recursos extendiendo su actuación en la campaña a todo el territorio nacional, que le genera más gastos.

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La tabla 5 evidencia el promedio general de la utilización de la estrategia de concentración que existió en las elecciones de 1991, 1994 y 1998, Así mismo, muestra el porcentaje promedio de éxito y fracaso electoral para dichas elecciones cuando se utilizó la estrategia. Lo cual demuestra que, cuando se buscaban los votos en una sola región o departamento, la probabilidad de éxito electoral era mayor.

Tabla 5 Promedio de Uso de la Estrategia de Concentración en las elecciones a Senado 1991 a 1998

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Promedio General 0,548 0,610 0,543

Promedio Éxito 0,664 0,729 0,696

Promedio Fracaso 0,413 0,532 0,473

Fuente: Rodríguez Raga, Juan Carlos. 2002. “¿Cambiar todo para que nada cambie? Representación, sistema electoral y sistema de partidos en Colombia”. En F. Gutiérrez (ed.), Degradación o cambio. Evolución del sistema político colombiano. Bogotá: IEPRI-Norma.

Por otro lado, esta estrategia es viable en la medida en la que, debido a las especificidades del sistema electoral y de la realidad que se vivía en donde primaba el excesivo número de listas, la fragmentación y la atomización, era muy probable que realizar las campañas a nivel local condujera de forma más eficaz al éxito electoral. “Dada la proliferación de listas y la atomización de los partidos políticos, el monto y principalmente el porcentaje de votos necesarios para alcanzar una curul son sumamente bajos, esto puede incentivar a su vez que exista una tendencia a concentrar el esfuerzo de obtener esa votación en una región o departamento” (Rodríguez Raga 2002: 230)

Por lo visto anteriormente sobre las estrategias de los candidatos al Senado y especialmente sobre la estrategia de concentrar los votos, se puede afirmar que “sin duda, los objetivos que se trazó la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 al crear la circunscripción nacional para el Senado fueron desproporcionados, y quizá torpemente ambiciosos” (Rodríguez Raga 2002: 256).

Se han analizado las estrategias que utilizaron los candidatos con la entrada en vigencia de la Constitución Política de 1991. Es por ello que, para concluir el análisis de esta sección la siguiente cita de Ungar sintetiza las generalidades de las estrategias utilizadas:

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senadores y por su independencia, como es el caso de los ex senadores Rafael Orduz y Juan Manuel Ospina en 1998, fueron derrotados en los comicios de 2002. De cualquier manera, estas votaciones individuales refuerzan la creciente personalización de la política y la atomización partidista, que lleven a que “en la practica el Senador electo no depende para su elección de un partido o movimiento político, sino de su propio esfuerzo para conseguir recursos y proyectar su imagen, con lo cual se desvertebra la cada vez más precaria estructuración partidista” (Bejarano y Pizarro 2001:7)” (Ungar 2003: ‘119).

La experiencia de los candidatos Orduz y Ospina sobre la cual Ungar hace referencia, podría explicar uno de los motivos por los cuales, desde la perspectiva de los candidatos, se empezó a ver como necesaria una reforma política. Esto se debe a que, dentro del contexto electoral se vivió lo que se podría denominar como una personalización volátil causada, entre otras cosas, por el elevado

fraccionalismo y atomización de la política colombiana que sumado con el “desorden” y el descontrol de la participación política, causaron que en ocasiones lo que hasta lo que se veía como una estrategia altamente efectiva entrara en crisis.

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político, también se manifestó durante las elecciones (de 2003) entre los que apoyaban a la clase política tradicional y los que se oponían a su continuidad. El problema básico se refiere a la fragmentación del sistema de partidos, asociado con el bajo umbral de entrada al proceso electoral para los partidos políticos, los movimientos y los candidatos; la dispersión de listas, y el número relativamente bajo de votos requeridos para ser elegido, asociados con la fórmula del mayor residuo” (Hoskin: 2003. Pp. Xii).

Es así como, después de muchos intentos fallidos, en el año 2003 se logra la tan anhelada reforma electoral, mediante el Acto legislativo 01 de 2003. Este nuevo contexto conlleva a realizar cambios en el planteamiento y desarrollo de las campañas y por ende, requiere una reorganización y/o reorientación de las estrategias electorales. Sin embargo, “para conocer sobre la forma en que los políticos se ajustaron a las exigencias de las nuevas reglas electorales no es suficiente evaluar los resultados de las elecciones. Estos datos sólo permiten afirmar que sí hubo un cambio, pero no explican cómo ocurrió” (Botero: 2009: Pp.2)

3.2 Estrategias (2003 – 2010)

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duda, ocuparon un lugar protagónico en la omnipresente publicidad electoral”. (Rodríguez Raga y Botero: 2006)

Así mismo, hay que tener en mente que “La reforma de 2003 modificó radicalmente este escenario para los políticos porque sus votos ya no son suficientes para resultar elegidos. Las nuevas reglas exigen coordinación con sus antiguos adversarios” (Botero: 2009 Pp. 3). Lo cual implica que, desde esta afirmación, se empiezan a construir las estrategias bajo las nuevas reglas. Esto se debe a que, al ser necesaria la reunificación de fuerzas, los partidos políticos y los candidatos debieron, como primera medida, buscar agrupaciones bajo las cuales tuviesen la oportunidad de reorientar sus ideas y propuestas políticas para mantenerse vigente en el ámbito electoral. Es por ello que, “El éxito electoral ya no depende enteramente de los individuos, sino que depende del desempeño colectivo de su partido. Por tanto, las estrategias de coordinación y de campaña adquieren particular relevancia a la hora de explicar el desempeño electoral de partidos e incluso individuos”. (Botero: 2009. Pp. 3)

En esta sección del trabajo de grado, se analizarán las estrategias utilizadas, primero por los partidos políticos y luego por los candidatos al Senado de la Republica, después de la entrada en Vigencia del Acto Legislativo 01 de 2003. Para realizar dicho análisis, se trabajará con dos textos base. El primero de ellos es titulado: Candidatos y candidaturas: estrategias de campaña en contextos de

cambio escrito por el politólogo Felipe Botero, quien hace un esfuerzo, usando

métodos estadísticos, por indagar sobre algunas de las estrategias que aumentan en el éxito electoral en contextos de cambio. Dicho texto servirá como forma de comprobación empírica sobre la probabilidad de éxito de algunas de las estrategias planteadas.

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de 2006. Los autores realizan una investigación sobre las tres estrategias electorales que utilizaron los partidos políticos y los candidatos en las elecciones legislativas de 2006. Sus adelantos en este tema son de vital importancia en el desarrollo de este trabajo de grado ya que brindan la posibilidad de incursionar en el análisis más profundo de dichas estrategias.

Adicional a los dos trabajos básicos citados anteriormente, Miguel García en el texto “La reforma electoral y su impacto en las elecciones locales del 2003. Un análisis de las elecciones del Concejo de Bogotá”, plantea grosso modo algunas de las estrategias que fueron utilizadas en dicha elección. Con los planteamientos que el autor propone, la idea es ver si las mismas estrategias han sido utilizadas por los partidos políticos y los candidatos al Senado después de 2003.

Así las cosas, y basados en los avances y planteamientos que estos autores han realizado sobre el tema de estrategias electorales, a continuación se analizan las estrategias que han utilizado los partidos políticos para realizar sus campañas después de la entrada en vigencia del Acto legislativo 01 de 2003.

En primer lugar, debido a que la nueva legislación eliminó la posibilidad de presentar varias listas por partido e instauró como regla que cada partido sólo puede presentar una lista y con un número limitado de integrantes, a los partidos políticos los tocó cambiar sus métodos y estrategias para dar avales. Por lo cual, debieron escoger entre dos formas de completar sus listas. Por una parte, pueden completar sus listas mediante el uso de filtros y criterios de escogencia que garanticen la calidad de las listas. Por otro lado, algunos otros partidos no hicieron ningún tipo de selección y no rechazaron a ningún candidato.

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encuentra que existe una “probabilidad de éxito electoral equivalente al 11% para individuos que indicaron que sus partidos no rechazaron a ningún candidato a la hora de armar las listas del partido. Por el contrario, esta probabilidad estimada aumenta al 55% en el caso de los políticos cuyos partidos efectivamente rechazaron candidatos” (Botero: 2009, Pp. 8)

En consecuencia, los partidos políticos que construyen sus listas a través de un proceso riguroso de estudio y análisis de la hoja de vida de sus candidatos, efectivamente tienen mayor posibilidad de conseguir el éxito electoral. Esto se puede explicar en la medida en la que los procesos de filtro que realizan los partidos políticos les puede dar la posibilidad de tener listas con candidatos mucho más capacitados para entrar al juego electoral. No obstante, esta estrategia tiene la dificultad de que sólo los partidos grandes y con trayectoria, tienen la posibilidad de ser selectivos a la hora de conformar las listas, ya que tienen un amplio espectro de políticos que quieren recibir el aval del partido. Sin embargo, los partidos pequeños no pueden contar con la misma selectividad debido a que no tienen la misma oferta de candidatos.

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En segundo lugar, y ligado a la estrategia anterior se encuentra la estrategia que tiene relación con el Tamaño de la lista, es decir que en la reforma de 2003 estipula que la lista del partido debe tener un número igual al número de curules a proveer, es por ello que para el caso del Senado ninguna de las listas debe tener más de 100 candidatos. Es por ello que, se puede indagar si el tamaño de la lista puede determinar una mayor probabilidad de éxito electoral. Teniendo como intuición base que entre más se acerque la lista al número tope de candidatos mayores posibilidad de éxito electoral tendrá el partido, debido a que son más candidatos los que hacen campaña y por ende, el número de votos por el partido puede ser mayor, lo cual le posibilita al partido acceder a un número mayor de curules.

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Sobre el análisis de esta nueva estrategia, García 2006 y Rodríguez y Botero 2006 han realizado algunos estudios que Cardozo y Hernández 2006 utilizaron como base para profundizar la hipótesis usando como caso de estudio las elecciones legislativas que se llevaron a cabo el mismo año. Frente al tema, la Tabla 6 muestra el número de candidatos que presentó cada partido político que aspiró a obtener curules para el senado.

Tabla 6. Tamaño de la lista y curules obtenidas por los partidos políticos en las elecciones al Senado 2006

Partidos o movimientos políticos Tamaño de la lista Curules obtenidas

Partido Liberal Colombiano 100 17

Partido Cambio Radical 100 15

Partido Social de la Unidad Nacional 99 20

Mov. Mira 91 2

Polo Democrático Alternativo 57 11

Partido Conservador Colombiano 51 18

Mov. Comunal y Comunitario de Colombia 47 0

Mov. Alas Equipo Colombia 46 5

Partido Convergencia Ciudadana 43 7

C4 31 0

Partido Colombia Democrática 30 3

Por El País Que soñamos 20 2

Mov. Colombia Viva 21 2

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Mov. Nacional Progresista 14 0

Mov. Conservatismo independiente 12 0

Fuente: CARDOZO, D. y HERNANDEZ, A. las estrategias electorales en las elecciones legislativas del 12 de marzo de 2006. Bogotá, Revista Colombia Internacional, Universidad de los Andes, Julio-diciembre 2006, pag 168-181.

Los resultados de la elección que se evidencian en la tabla 6 muestran que “En conjunto las listas que incluyeron más de 60 candidatos consiguieron 55 curules que equivalen al 55% del total de los escaños a proveer, es decir, fueron muy exitosas teniendo en cuenta que más de la mitad de los escaños les fueron otorgados. Las listas que incluyeron menos de 60 aspirantes obtuvieron 45 escaños, de los que 28 fueron conseguidos por dos listas: el Partido Conservador Colombiano (PC) que obtuvo 18 curules y presentó 51 renglones, y el Polo Democrático Alternativo (PDA) que consiguió 10 escaños e incluyó 57 candidatos en su lista. Es decir, seis partidos obtuvieron el 83% de las curules del Senado de la República, mientras que de los otros 14 partidos o movimientos que se presentaron, sólo 4 alcanzaron alguna curul, obteniendo en conjunto 17” (Cardozo y Hernández 2006: 5). Un primer factor que es necesario analizar, desde los resultados que muestra la tabla, es la eficiencia del partido conservador, en comparación con el resto de los partidos, en la obtención de curules. Puesto que, aunque no es bajo el número de candidatos que presentó al Senado, con la mitad del tamaño de las listas del Partido Liberal, de Cambio Radical y del Partido de la U logra obtener número parecido de curules. Aunque la explicación de las causas de este fenómeno supera la pretensión de este trabajo, en principio esta situación se puede deber a que el Partido Conservador utilizó otras estrategias que potencializaron la posibilidad de éxito electoral, caso contrario a la actuación del Movimiento Mira que casi con la totalidad de los puestos de la lista asignados sólo obtiene 2 curules.

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de acceder a más curules. Por ello el partido político hace el cálculo racional de que cada uno de los candidatos que pone en la lista le da un número determinado de votos que, sumados, le ayudan en la obtención de curules. Si a esto se le suma que el partido político hace un proceso de selección satisfactorio de sus candidatos, la lista estará compuesta por personas con alta capacidad y experiencia en el ámbito nacional, por lo cual esto se traducirá en votos. Adicionalmente, y desde una mirada menos institucionalizada, un factor que puede ser determinante para el éxito de esta estrategia es la maquinaría política con la que cuente el partido y cada candidato que le permita realizar campañas más constantes y especializadas para cada contienda.

No obstante, hay que tener en cuenta que las estrategias no son “recetas mágicas” por lo cual su utilización sólo potencializa la posibilidad de tener éxito electoral. De ahí que, se puedan encontrar casos, como el que se describió anteriormente, en los que aunque tengan un número elevado de candidatos la lista no consiga gran cantidad de votos, en ese caso, se entraría a evaluar otros factores que puedan determinar el porqué de dicha situación.

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Frente a la utilización de esta estrategia se han generado varios trabajos que analizan las decisiones de los partidos en diferentes contextos. En estos casos, los autores coinciden en afirmar que las listas que optan por utilizar el voto preferente obtuvieron mayor cantidad de votos y por ende, accedieron a más curules. En el análisis de las elecciones legislativas de 2006, Cardozo y Hernández afirmaban que “la evidencia pareciera mostrar que efectivamente el sistema de voto preferente produjo mayores beneficios a los partidos que lo utilizaron, ya que de las 6 organizaciones que configuraron sus listas con el sistema de lista cerrada, sólo MIRA obtuvo curules frente a los partidos con voto preferente que en general tuvieron mayor éxito electoral” (Cardozo y Hernández 2006: 8).

Adicionalmente, Miguel García (2006) argumenta que uno de los factores explicativos del éxito electoral en las elecciones 2003 (elecciones Locales) argumenta que el voto preferente puede ser uno de dichos factores debido a que al no tener un orden establecido, los candidatos bucarán votos para sí mismos, con el fin de obtener los primeros lugares dentro de la lista y garantizar su acceso al poder. Mientras que, los partidos políticos que optan por enfrentar las contiendas electorales con la lista bloqueada, tienen el problema que los candidatos “no poseen el mismo incentivo ya que el orden de la lista no puede ser alterado. Aquellos candidatos que quedan ubicados en las últimas posiciones de una lista que no usa voto preferente saben que sus posibilidades de éxito son menores (García 2006: 127).

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Tabla de contenido ............................................................................................
Tabla 1. Número de Curules asignadas por cociente y por residuo en el Senado de la República de 1991 a 2002
Tabla 5 Promedio de Uso de la Estrategia de Concentración en las elecciones a Senado 1991 a 1998
Tabla 6. Tamaño de la lista y curules obtenidas por los partidos políticos en las elecciones al Senado 2006  Partidos o movimientos políticos Tamaño de la lista Curules obtenidas
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