Apuntes de Psicolog
í
a
Factores sociales de la conducta
Unidad 8
Desarrollo y conducta social
Unida
medida que el individuo se va desarrollando son cada vez más las tareas que puede realizar por sí solo sin necesitar ayuda de un adulto. Con estos progresos va formando poco a poco su autonomía y creando su propia seguridad.
A medida que la edad avanza es conveniente que los padres comiencen a exigir gradualmente a sus hijos cierta independencia y le enseñen a valerse por su cuenta en algunas actividades. Inicialmente se le puede pedir, por ejemplo, que sea capaz de vestirse solo, de atenderse en el baño o de jugar sin necesidad de permanecer bajo la constante vigilancia de los padres.
Hay que tener en cuenta que algunos niños pueden presentar un conflicto de dependencia-independencia difícil de superar. Al mismo tiempo que tienen una gran necesidad de los cuidados y ayuda de los adultos, experimentan la necesidad de alcanzar una cierta emancipación y tratan de inhibir las peticiones de ayuda. La exploración es el principal móvil de los contactos grupales iniciales y posteriormente entre sexos. Las primeras relaciones amorosas son producto de la fantasía para posteriormente convertirse en una realidad al pasar a la acción activando los mecanismos de seducción y conquista del otro.
El simple hecho de tener en cuenta las miradas, sentimientos y deseos constituyen un gran paso en la socialización del niño. La preocupación por el aspecto exterior, el vestido y el peinado pueden llegar a cobrar gran importancia y no es conveniente ridiculizar a los niños que con mejor voluntad que acierto intentan parecer más atractivos.
Durante la adolescencia se observa un aumento en el interés por las habilidades sociales. El talento para conversar, que antes era más valorado por las niñas que los niños, ahora se vuelve importante para ambos. También las relaciones entre varones y mujeres, y entre personas del mismo sexo, asumen profunda significación. Al mismo tiempo se produce una continua disminución de la importancia de los padres y la familia y un aumento de la influencia de las relaciones de amistad.
Es posible describir la socialización del adolescente en términos de tres etapas generales basadas en el cambio de los roles de los amigos y los padres. Al comienzo de la adolescencia, la importancia de los padres es todavía considerable desde el punto de vista social, afectivo y físico. Al principio el adolescente depende de su familia en sentido literal, no sólo por las comodidades físicas sino también por el apoyo psicológico que le brinda. Sin embargo, es evidente que ya no depende tanto de ella como en las primeras etapas de su desarrollo.
A poco de iniciada la adolescencia, el adolescente comienza a buscar su independencia, y es esta búsqueda lo que define la segunda etapa de la socialización adolescente: un periodo conflictivo para los padres y el adolescente. Este se siente tironeado por dos fuerzas: por un lado está su antigua lealtad para con sus padres, el amor que continúa sintiendo por ellos, y la dependencia económica de sus progenitores; por el otro lado está la alianza reciente con sus amigos y la necesidad de ser aceptado por sus iguales.
de fricción que los adolescentes mencionan inicia esta separación están la intromisión paterna en su vida social, en sus tareas escolares o su crítica de las calificaciones, la falta de ayuda financiera adecuada, la negativa de los padres a dar información sobre el sexo, y sus críticas sobre los amigos.
Influencia de los pares
grupo de iguales es el principal difusor de la cultura, sobre todo durante la segunda infancia y la adolescencia. Consiste en un grupo de iguales unidos en forma relativamente suelta y es al mismo tiempo un producto social.
Durante los años de la infancia media, el grupo de iguales típicamente está formado por niños del mismo sexo con habilidades dispares, diferente capacidad de comprensión y variados intereses. El grupo de iguales por lo común está integrado por niños de edades similares.
Durante la adolescencia, el grupo de iguales puede extenderse incluyendo miembros de ambos sexos y un margen de edades más amplio.
Si bien no es universal, el fenómeno de la pandilla de varones es bastante común, y la influencia que el grupo de iguales ejerce en la vida de sus miembros es tan fuerte como un secreto.
A medida que los adolescentes dejan gradualmente el hogar y entran en la escuela y en la comunidad, la importancia de la familia como agente de socialización y fuente de reforzamiento disminuye al mismo tiempo que aumenta la importancia del grupo de amigos.
Desde la infancia media hasta la adolescencia, se produce una marcada disminución de la importancia de los padres y un correspondiente aumento de la de los iguales.
Las características de los individuos con más probabilidades de ser aceptados como amigos dependen de la edad y el sexo. En general, los amistosos y sociables son mejor acogidos que los hostiles, insociables, retraídos o indiferentes. De manera similar los inteligentes y creadores tienen más aceptación que los que aprenden lentamente.
El tamaño, la fuerza, la capacidad atlética y la audacia o valentía son características importantes para formar parte de los grupos de varones; la madurez y las virtudes sociales son más valoradas por las mujeres, sobre todo a medida que se acercan a la adolescencia.
Durante los primeros años escolares el grupo de iguales cumple con varias funciones importantes.
En primer lugar, su necesidad de ser aceptado y aprobado es satisfecha por su grupo de amigos. El niño también necesita formarse un concepto favorable de si mismo –lograr la autoestima- y este concepto de su propio yo está en relación directa con la forma como el cree que los demás lo perciben,
En segundo lugar los grupos de amigos contribuyen a la formación de valores y actitudes adecuados al sexo. Existe comprobada evidencia de que la prolongada participación en un grupo contribuye a que sus miembros se parezcan al hacer que sus valores y actitudes entren en íntima relación de reciprocidad.
Los grupos de adolescentes varían en cuanto a su tamaño, intereses, antecedentes sociales y estructura. Pueden estar integrados por dos o tres personas del mismo sexo;hay grupos más numerosos, constituidos también por individuos de igual sexo, y un tercer tipo formado por parejas, generalmente de sexo opuesto, que en ese momento pasan las angustias del amor romántico. Una buena adaptación a nuestra cultura exige un grado bastante elevado de destreza social, así como también la capacidad para fundar y mantener relaciones personales, estableciéndose así la importancia del grupo de iguales. La persona que, por las circunstancias o por propia decisión, está alejada de sus iguales, se ve privada de una importante oportunidad de desarrollar la capacidad de interactuar socialmente.
Influencia de los medios de comunicación
asta hace poco tiempo, la función de educación, socialización o integración social de los individuos según las reglas sociales vigentes, correspondía en exclusiva a grupos primarios, como la familia, o a instituciones sociales como la escuela, la iglesia o los aparatos políticos. En la actualidad, dichos grupos e instituciones han cedido una parte importante de su tarea a los medios de comunicación.
Dichos medios de comunicación actúan como parte de los mecanismos que constituyen el sistema de seguridad del sistema social. Cumplen una función de transmisión cultural de aquellas pautas de pensamiento y acción adecuadas al mantenimiento de la estabilidad social.
Sirven para proporcionar, recordar, confirmar y reforzar continuamente las normas dominantes en la cultura.
Los medios de comunicación proporcionan los ejemplos o prototipos en que se concretan las normas en cada momento para mantenerse vivos. Y lo hacen de varios modos. Uno de ellos, por ejemplo, es creando líderes de opinión. Éstos se convierten en tales, precisamente, porque nos son mostrados como la personalización de los valores del mito compartido. Nos referimos a personajes políticos, actores, cantantes o «expertos» de todo tipo con los que uno se identifica.
La cultura en general y las relaciónes sociales, pueden ser entendidas en términos de un complejo intercambio de mensajes. Éstos pueden consistir tanto en símbolos abstractos (transmitidas a través del lenguaje verbal, o de los lenguajes audiovisuales), así como en comportamientos que manifiestan nuestras actitudes respecto a los demás y pueden materializarse en objetos que limitan las posibilidades de actuación de los individuos o sirven para indicar su estatus social (consumo).
Todo individuo y todo medio de comunicación estructuran los contenidos de sus mensajes según ciertas normas, o cierta concepción del mundo, es decir, según cierta ideología, en un sentido muy amplio del término. Esto es algo inevitable. Como lo es, atendiendo a lo que apuntábamos anteriormente, que todo mensaje comporte una determinada propuesta de definición de la situación.
Todo mensaje posea una función no solo informativa, sino también persuasiva, la efectividad de la función persuasiva de los mensajes y, por tanto, la obtención de un mayor control sobre los receptores, son fenómenos correlativos. La función persuasiva es tanto más efectiva, cuanto más se consiga disimularla. Por ello, cuanto menos consciente sea el receptor de que se le está intentando influir, menos resistencia opondrá.
La mayor parte del proceso, por el que aprendemos los significados propios de nuestro mundo material y social, no es fruto de nuestra experiencia directa con el mismo, sino de una experiencia «vicarial», o sea, una experiencia indirecta, obtenida a través de la mediación de los demás. Y así seguirá siendo habitualmente respecto a la información que nos llega sobre nuestro mundo a lo largo de nuestra existencia.
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Conducta Social
Es el empleo deliberado de símbolos con el propósito de cambiar las
creencias e ideas de la gente y en último término sus actos.
La manipulación deliberada de las palabras y otros símbolos con el fin
de conseguir un cambio de las opiniones y actitudes y en definitiva de
las acciones.
Como forma de poder y control social, pues, difiere de la violencia
organizada.
tradición
¤ Comunicación o transmisión
de noticias, composiciones literarias, doctrinas y ritos.
¤ Práctica antigua que impone
respeto en virtud de su largo pasado.
¤ pauta o ruta que invita a ser seguida.
costumbre
¤ Hábitos cuando son
individuales, es decir,
ejecutados por individuos aislados.
¤ Acciones de dominio
público o realizados por la masa.
¤ Son arraigadas en la
Adicciones
ntre las preocupaciones de los padres con respecto a los hijos, no es extraño que surjan las drogas en uno de los primeros y más prioritarios lugares, ya que existe la conciencia de que el tráfico y el consumo de estos productos constituye uno de los más graves problemas por sus repercusiones sociales y sanitarias.
El estudio de las drogas y los fenómenos relacionados con su consumo revela que el problema no es reciente, si bien en estos últimos años ha ido cobrando una importancia alarmante.
Esto tiene relación tanto con el hecho de que socialmente se ha tomado conciencia de su gravedad y de su complejidad, como con la aparición de nuevas sustancias y formas de consumo, cuyas consecuencias han colocado este tema en un primer plano. Su mejor conocimiento puede, por un lado, prevenir el consumo entre los más jóvenes, y por otro, frenar su desarrollo y consecuencias. Hablando de adicciones Todos conocemos, sea por observación directa o libros, a través de películas, teatro, televisión a personajes, que en un momento dado, cambian su comportamiento considerado «normal» y llegan a estar monopolizados por un objeto único y constante a conseguir.
Se puede llegar al punto en que la persona y su «objetivo» formen una relación única y estrecha, de modo que exista la necesidad imperiosa de repetir, cada vez con más frecuencia, esta conducta, perdiendo incluso el control y buscando la misma situación relacional a pesar de que esto le produzca efectos desagradables o negativos. Cuando se plantea esta situación, por demos decir que aquella persona se ha convertido en un adicto.
Como puede suponerse, el objeto de adicción no necesariamente ha de ser una droga. Sin embargo, para poder hablar de conducta adictiva se han de reunir unas condiciones.
En toda conducta adictiva encontramos:
1) Una preocupación intensa y continua que lleva a la obtención o adquisición del objeto al cual se es adicto. Esta preocupación supera todas las demás y afecta no sólo sus actos, sino también sus pensamientos, convirtiéndose en el principal y más importante.
2) Una actuación repetitiva, que le lleva a reproducir actos para obtener su objeto, incluso contra su voluntad y a pesar de que ello le ocasione complicaciones o problemas. Existe una gran resistencia a cambiar la conducta. Lo habitual es que la persona recaiga de nuevo en estas conductas a pesar de que haya decidido acabar con ello, y a pesar de que conozca los efectos y resultados negativos que le acarrearán.
No se conoce un único motivo por el cual se origine una conducta adictiva. Existen patrones de conducta que en la sociedad se consideran correctos por tanto, se toleran o incluso se favorecen, dentro de unos límites.
Entre las adicciones mas frecuentes se encuentran:
o Adicción al juego
o Adicción a la comida
o Adicción al éxito
o Adicción al poder
o Adicción al sexo
o Adicción a la computadora
o Adicción a la religión
o Adicción a las drogas
el caso de la adicción a las drogas, su tipo, su vía de administración y la dosis que se consume.
Factores asociados a las adicciones
Resumiendo los compuestos psicoactivos de las drogas farmacológicas de consumo más común pueden distribuirse en tres grupos:
1) Los que confieren, o prometen, alguna forma de paz por amortiguar la conciencia moral, como el alcohol o el éter; por analgesia directa, como morfina y codeína; por inducir además euforia, como la heroína; por asfixia del cerebro, como los neurolépticos; o por simple embrutecimiento anímico, como barbitúricos, sedantes y tranquilizantes del tipo Valium. El abuso se paga con adicción, si bien los síndromes abstinenciales varían mucho de unas sustancias a otras, siendo más graves los producidos por el alcohol, barbitúricos y tranquilizantes.
2) Los que otorgan o prometen alguna forma de energía en abstracto, como cocaína, crack, distintas aminas, cafeína. Estos no suelen ser adictivos -en el
Tipo de droga
Dosis
Vía de admón.
Familia
Escuela
Amistades
Medio social cultural Personalidad
Vivencias
Actitudes
Valores
Conflictos
sentido de producir síndrome de abstinencia, pero su abuso resulta mucho más dañino psicosomáticamente.
3) Los que otorgan o prometen alguna forma de excursión psíquica, tanto menores (drogas de diseño) como mayores (mescalina, LSD, psilocibina, ketamina), que se distinguen por no ser adictivos en absoluto, tener márgenes de toxicidad bajos o mínimos -nadie ha muerto aún por sobredosis de marihuana, psilocibina, mescalina o LSD- y presentar peligros básicamente extraorgánicos.
La búsqueda de paz, energía y excursión psíquica, que son los opuestos de angustia, apatía y rutina y eternos enemigos del ánimo, conlleva la mayoría de las ocasiones al consumo de drogas y por lo tanto garantizan su consumo.
Factores protectores
uriosamente los factores que coadyuvan al individuo a corregir o evitar muchas de las conductas de riesgo en sociedad es el mismo grupo al que se pertenece, el grupo como formación social, las instituciones de salud o religiosas, las alternativas culturales que se ofrecen en el contexto mediato e inmediato.
Entre algunos de los principales factores de protección se encuentran la construcción de un autoestima sana, conseguir la confianza en si mismo, la adquisición de un buen autoconcepto, solicitar ayuda de forma perentoria o inmediata, integrarse a grupos formales o informales, la adquisición de responsabilidad, actuar sin quedarse exclusivamente en la reflexión, pedir consejo e indudablemente lograr el autocontrol.
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