LA DERECHA RENUEVA SUS MENTIRAS

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LA DERECHA RENUEVA SUS MENTIRAS

Los medios de difusión en manos de la burguesía, y a través de las declaraciones de los sectores burocráticos y contrarrevolucionarios del peronismo, han iniciado toda una campaña de engaño, de maccarthismo1,

de propaganda burguesa contra el Socialismo; de desprestigio y vituperios contra las organizaciones armadas, la izquierda, los sectores combativos, la tendencia revolucionaria del peronismo y especialmente sobre nuestro EJERCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO.

Ya son viejas las acusaciones de “delincuentes” –que según reconociera el recientemente liberado Contraalmirante Alemán– acostumbran a usar las Dictaduras contra la guerrilla, hoy, visto lo profundo que han calado las consignas revolucionarias en los sectores populares, como se evidencio en las jornadas del 25 y 29 de mayo. en la posterior toma de fábricas e industrias por parte de los obreros y en las movilizaciones que se suceden en campos y ciudades de nuestro país, la derecha y sectores burocráticos, han decidido redoblar sus esfuerzos y han lanzado por todos los medios de que disponen, una tenaz y organizada ofensiva contra el avance de las masas y sus vanguardias revolucionarias.

La burguesía y las FF. AA. Contrarrevolucionarias, han tratado de mostrar la elección del 11 de marzo, como la culminación de un proceso de pacificación, fingiendo una falsa voluntad democrática. Nosotros sabemos que el proceso electoral fue el resultado de la combatividad del pueblo y de su vanguardia; sabemos que el pueblo votó contra la dictadura opresora y que el 25 de mayo frustró la fiesta de la tregua y pacificación, manifestando espontáneamente y sin dirección alguna, su combatividad; demostrando su odio a la Marina fusiladora y al Ejército opresor con las agresiones de que fueron objeto, imposibilitándoles su desfile; demostró su repudio al imperialismo en la persona de William Rogers, Secretario de

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Estado Norteamericano, impidiéndole asistir a la Casa Rosada, al igual que el presidente uruguayo, Bordaberry, que debió soportar los vivas que lanzó el pueblo a los Tupamaros.

El pueblo demostró también la simpatía y respaldo a la Revolución Cubana en los gestos que tuvo para con el presidente Dorticós. Su identificación con la guerrilla, se manifestó en los miles de estandartes de las organizaciones armadas, en las consignas coreadas y en la magnífica jornada de Villa Devoto, donde 40.000 personas arrancaron de la cárcel a los combatientes, exigiendo el indulto al presidente Cámpora.

El 29 de mayo en Córdoba, conmemorando el “Cordobazo”, el pueblo volvió a dar muestras de unidad combativa, donde ademas de vivar a Cuba y reivindicar el socialismo, se repudió la burocracia sindical. Todos estos años de Dictadura Militar, humillación, represión y engaño, no transcurrieron en vano. Engendraron un odio, que ante la primera oportunidad de expresarlo, estalló. ¿Quiénes fueron los que abuchearon a la Marina, expresaron su rechazo al Contraalmirante Coda y que, recelosos de que algún combatiente no hubiera sido liberado, presionaron sobre las puertas del penal?: EL PUEBLO, ese mismo pueblo que se sintió hermanado con todas las organizaciones armadas, y que exprese su fé y esperanza en una patria socialista. Fueron estas bases, las que rebasando toda actitud frenadora y conciliadora, asustaron a los sectores burgueses del peronismo, los cuales desvirtuaron todo esto, adjudicando lo que era el sentir de todos, a un grupo, y mas propiamente dicho, al ERP, acusándonos de una práctica incorrecta, para tratar de abrir una brecha entre las organizaciones armadas peronistas y las bases peronistas, por un lado, y el ERP por el otro. Esta vieja táctica liberal y burguesa fue puesta en marcha con la esperanza de neutralizar la guerrilla marxista de las otras organizaciones y las bases. El sentido de todo esto no es más que el odio y el miedo al socialismo y a la presencia activa de las masas.

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Tras la falaz acusación que se nos lanza de instrumentar las manifestaciones espontáneas, se oculta la incapacidad de comprender el odio que el pueblo siente contra sus opresores, y la necesidad que tiene de proseguir la guerra a muerte que se ha entablado contra las clases dominantes y el imperialismo, a pesar de los traidores y de la tregua que se ofrece a los explotadores. No somos sólo nosotros los que manifestamos oposición a una tregua imposible entre explotadores y explotados, son las masas populares que el 25 de Mayo y sus movilizaciones posteriores, rebasando toda dirección, dieron claras muestras de su voluntad delucha. Es necesario diferenciar claramente, por una parte, al peronismo de derecha, los burócratas y matones sindicales; las organizaciones parapoliciales y el bandolerismo fascista, escudado en un falso patrioterismo, y por la otra, a los compañeros auténticamente combativos y revolucionarios, que dentro del peronismo y fuera de él, luchan por la construcción de la Patria Socialista. Destacamos el espíritu combativo que mantienen estos compañeros al salir de las cárceles de la dictadura:

“Creo firmemente en el desarrollo de una corriente interna del peronismo que, por su composición de clase obrera en la base, sea auténticamente revolucionaria, basada en los principios del marxismo leninismo. Lo garantiza la existencia de una tendencia revolucionaria que arranca desde la resistencia. y que se halla en un proceso de radicalización progresiva. En el seno del peronismo hay una contradicción antagónica que no se resuelve sino por la violencia."

Revista Panorama n°. 318. (31 de mayo de1973), pág. 18

“Este es el día más feliz de mi vida porque es el pueblo el que me ha liberado. Pero ahora tenemos que seguir la lucha por la liberación iniciada por los jóvenes montoneros. Hay que trabajar con los buenos y echar a los traidores de la CGT. Sé que no será un camino fácil y que vamos a tener muchos muertos más. Pero el pueblo y la clase obrera finalmente, escribirán su página en la historia.”

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Frente al gobierno, reiteramos lo sostenido en la “Respuesta al Presidente Cámpora” cuando decimos:

“que respetuosos de la voluntad popular nuestra organización no atacará al nuevo gobierno mientras este gobierno no ataque al pueblo ni a la guerrilla”.

El gobierno parlamentario no garantiza totalmente la lucha contra el imperialismo y de ningún modo la construcción del Socialismo. El aparato militar del Estado burgués se mantiene intacto y las medidas tomadas hasta hoy contra los represores, torturadores y fusiladores de nuestro pueblo no pasan de ser puramente formales, materializándose en relevos y cambios de destino, mientras la justicia libera a los asesinos de Silvia Filler.

Es obligación de todos aquellos que están embarcados en este proceso, la izquierda y especialmente los sectores combativos, honestos y revolucionarios del peronismo, definirse frente a la campaña de desprestigio, y fijar una posición clara y revolucionaria ante la instrumentación de que pretenden hacerlos objeto.

Frente al aluvión de solicitadas, declaraciones, ridículas conferencias de prensa usurpando el nombre de otras organizaciones y toda la campaña orquestada por el maccarthismo y la derecha, a la que se han plegado a los fraccionarios que usurpan nuestro nombre, los sectores combativos y revolucionarios del campo popular debemos gestar un férrea unidad para la lucha, tener claro e identificado al enemigo, ligarnos estrechamente a las movilizaciones de las masas por sus reivindicaciones y denunciar claramente a los traidores, burócratas y contrarrevolucionarios, que disfrazados, encubierta o abiertamente, se oponen al proceso de liberación nacional y social que con el Cordobazo y la aparición de la guerrilla ha comenzado en nuestra Patria.

¡POR LA UNIDAD DEL PUEBLO FRENTE A SUS ENEMIGOS!

¡POR LA UNIDAD DE LAS ORGANIZACIONES ARMADAS!

¡CASTIGO A LOS TORTURADORES Y FUSILADORES!

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MANIFIESTO AL PUEBLO Y A LA CLASE OBRERA

El 25 de Mayo, varias decenas de miles de manifestantes, representando el sentimiento de todo el pueblo trabajador argentino, cumplieron la gloriosa misión de rescatar de las cárceles dictatoriales alrededor de 400 combatientes revolucionarios. Este es un extraordinario mérito mas de nuestro pueblo, la primer gran reivindicación que se obtiene en esta nueva etapa de lucha revolucionaria y un ejemplo que muestra el camino a seguir en la dirección de una solución profunda, revolucionaria, socialista, de los gravísimos y variados problemas de nuestro Pueblo y de nuestra Patria.

Con la movilización combativa hemos terminado el injusto calvario de nuestros presos, de los guerrilleros de la libertad. Con la continuidad de la movilización combativa, empleando en ella los más variados métodos de lucha armada y no armada, pacífica y violenta, hemos de terminar con todas las injusticias y postergaciones, con la explotación del trabajador, con la miseria y el hambre, con todos los sufrimientos populares, y encaminarnos firmemente hacia el poder obrero y popular, hacia la eliminación definitiva del capitalismo y el establecimiento del regimen socialista, único sistema capaz de dar la plena felicidad colectiva que el pueblo argentino necesita y merece.

LA LUCHA POPULAR BARRIO A LA DICTADURA

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Si bien en los primeros meses, después del aplastamiento del proletariado azucarero y portuario y de los estudiantes universitarios, los militares parecían haber obtenido su objetivo, en realidad ocurrió lo contrario. La experiencia mostró al desnudo, a los ojos de las masas, el injusto régimen de explotación en que estamos, la abierta intervención del ejército contrarrevolucionario en defensa del gran capital explotador, las tremendas desigualdades, el privilegio, el negociado, como sistema institucionalizado y sostenido desde el poder. Como contracara ejemplar surgió del seno del Pueblo el movimiento guerrillero, mostrando en su accionar, con la propaganda armada, que al ejercito opresor no se lo acepta, se lo combate militarmente, que la libertad, la justicia, la igualdad, la democracia y la independencia no se mendigan, se las conquista con las armas en la mano.

Decenas y decenas de heroicos guerrilleros dieron su vida en esta lucha obrera y popular. El ejemplo de los caídos no se perdió, nuestro combativo pueblo se movilizo, siguió luchando cada vez con más energía, rodeó con su cariño y su apoyo a las organizaciones guerrilleras. las proveyó de centenares y centenares de nuevos combatientes. El resultado de la “Revolución Argentina” fue así el opuesto al que busco la Dictadura. No pudo detener el auge de la lucha popular, por el contrario, el pueblo argentino se rehízo de los primeros golpes recibidos y a partir del Cordobazo pasó a la ofensiva con su movilización constante y el hostigamiento guerrillero, viviendo riquísimas experiencias de lucha, en el curso de las cuales se fue perfilando cada vez más nítidamente la solución socialista, la guerra revolucionaria como vía para llegar a ella derrotando al ejército opresor, la comprensión que la lucha será larga y dura, que deberemos organizamos seriamente, eficazmente para poder librarla victoriosamente.

EL COMBATE CONTINUA

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del injusto régimen capitalista, permanecen intactos y vigilantes. Apoyados en la democracia y la libertad ya conquistadas, debemos intensificar la lucha y la organización para avanzar hacia la verdadera revolución, hacia la revolución socialista, hacia la eliminación definitiva de las verdaderas causas que han motivado nuestra lucha.

Fieles a nuestro pueblo, fieles a la verdad revolucionaria, convencidos que es nuestro deber decir siempre a nuestro pueblo lo que pensamos, aun a riesgo de que muchos compañeros no nos entiendan todavía, tenemos que señalar claramente que el actual gobierno parlamentario no piensa ni puede, por su metodología y composición, encabezar y dirigir eficazmente la continuación de la lucha revolucionaria.

Porque el gobierno del FREJULI se encamina a la conciliación con el enemigo, hacia el “acuerdo nacional”. Intenta mantener las Fuerzas Armadas Contrarrevolucionarias y darles posibilidades de fortalecerse, intenta mantener las empresas imperialistas al frente de la producción fabril y ayudarlas a enriquecerse, intenta mantener la injusta propiedad terrateniente agrícola y ganadera. Anuncia aumentos y paliativos para conformar a las masas, pero acepta respetuosamente el sistema capitalista y dependiente, verdadera causa de la infelicidad de nuestro pueblo y la subordinación de nuestra patria. Esto es así porque aunque en el peronismo hay fuerzas progresistas y revolucionarias, en primer lugar las organizaciones armadas, en realidad el FREJULI está dirigido por corrientes burguesas y burocráticas ampliamente mayoritarias.

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LA CONSIGNA DE LA CONTRARREVOLUCIÓN ES LA TREGUA, LA CONSIGNA DE LA REVOLUCIÓN ES LA LUCHA

La gran burguesía y el imperialismo, la casta militar, la oligarquía terrateniente, tienden su mano al gobierno parlamentario, aceptar la tregua solicitada por el Presidente Cámpora. Es lógico que así sea porque la tregua les favorece completamente. La clase obrera y el pueblo en cambio se orientan hacia la lucha. Con la lucha conquistó la democracia y la libertad, con la lucha arrancó a los combatientes de la cárcel, con la lucha sin cuartel continuará avanzando hacia la revolución socialista, hacia el poder revolucionario obrero y popular, hacia la conquista definitiva de la felicidad popular y de la independencia nacional.

Estos son momentos decisivos y no debemos bajar la guardia. El enemigo, las grandes fuerzas empresarias, terratenientes, burocráticas, militares, políticas, peronistas y no peronistas, se unen entre ellos y se organizan. Intentan incluso engañar al pueblo, detener su lucha, para poder retomar la ofensiva, para dividir y desorganizar al pueblo y estar en condiciones de volver e atacarlo, de destruir sus organizaciones de vanguardia, sus corrientes sindicales clasistas, sus organizaciones guerrilleras.

Las fuerzas progresistas y revolucionarias peronistas y no peronistas, deben e su vez unirse estrechamente, fundirse con las masas y luchar firmemente por la revolución socialista. La Tendencia Revolucionaria

Peronista, las organizaciones armadas peronistas y no cronistas, los partidos de izquierda, el sindicalismo clasista y los políticos progresistas peronistas y no peronistas, deben ofrecer un solido y organizado frente común. Identificar claramente los amigos y los enemigos, unirse a los amigos y no dejarse engallar, confundir ni dividir por los enemigos, constituirá un enorme paso adelante para las fuerzas progresistas y revolucionarias.

SIGAMOS EL EJEMPLO DEL 25

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popular. Este fue el primer combate de la nueva etapa en que entra el proceso revolucionario argentino.

El enemigo no descansa ni está todavía aplastado. Aun a la defensiva tuvo la brutal y barbara osadía de disparar sus armas a mansalva sobre manifestantes desarmados. Es preciso entonces unir a la combatividad y masividad, el armamento y la organización, librar una lucha variada y constante.

Nuestro pueblo ha comenzado a tomar en sus manos su propio destino. Debemos continuar en esa senda luchando con energía e Inteligencia, tal como se luchó contra la Dictadura, dirigiendo ahora nuestros ataques a las empresas imperialistas y al ejército opresor, ataques a desarrollarse tanto en movilizaciones como en acciones guerrilleras e ir así golpeando y desgastando al enemigo hasta lograr las condiciones necesarias, para asaltar el poder y establecer el socialismo, el gobierno revolucionario obrero y popular que organice nuestra Patria Socialista, sin explotadores ni explotados.

El camino de la lucha sigue abierto. Debemos transitarlo sin vacilación continuando e incrementando los ataques y el hostigamiento de los enemigos. Con la lucha conseguiremos en forma inmediata mejores condiciones de vida y de trabajo, pero no debemos detenernos allí sino continuar en el camino de la solución definitiva, revolucionaria, de los problemas de nuestro pueblo y de nuestra Patria. Hoy tendremos que afrontar grandes dificultades, sacrificios, esfuerzos y riesgos extraordinarios; sólo así lograremos asegurar nuestra felicidad futura, la mas plena felicidad colectiva para nuestros hijos.

Continuar sin desmayos ni componendas la lucha revolucionaria es nuestra obligación, la necesidad de nuestro pueblo, y la mejor manera de honrar a los héroes y mártires. Nuestros muertos no habrán dado su sangre en vano y podremos recordarlos con la frente alta, con la felicidad del deber cumplido.

¡CONTINUAR CON FIRMEZA LA LUCHA REVOLUCIONARIA! ¡NINGUNA TREGUA AL EJERCITO OPRESOR!

¡NINGUNA TREGUA A LAS EMPRESAS IMPERIALISTAS! ¡POR LA UNIDAD OBRERA Y POPULAR!

¡A VENCER O MORIR POR LA ARGENTINA!

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LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD!

LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD! La vieja palabra de nuestro Himno Nacional, la vieja palabra de tantas canciones revolucionarias, la vieja palabra inscripta en los sueños y en las realizaciones de todos los pueblos tenía para nosotros, en los primeros minutos del viernes 26 de mayo, un nuevo sabor. La tortura, las humillaciones, los vejámenes, las sombrías celdas de los campos de concentración de la Dictadura quedaban atrás. Adelante se nos abría una nueva realidad, que nuestro pueblo nos señalaba con sus cantos: “El Pueblo los libera, la lucha los espera” “A cada guerrillero lo espera su fusil”.

72 Combatientes liberados del E.R.P. con el puño en alto, con nuestra bandera y nuestros brazaletes, cantando nuestra marcha, constituimos la última columna que abandonó Villa Devoto, pugnando por contener las lágrimas de la emoción que nos embargaba. El Pueblo era para nosotros en ese momento algo muy concreto, algo vivo y palpitante: eran esas 40.000 o 50.000 personas que habían venido a arrancarnos literalmente de la cárcel, en representación de los compatriotas que durante todos estos años lucharon por nuestra libertad.

Puede importarnos algo la muerte, puede importarnos algo cualquier cosa que no sea la revolución, nuestra clase y nuestro pueblo a los que vivimos esa experiencia inolvidable? Por cierto que no. Y como para probarlo estaban allí presentes, saliendo con nosotros, nuestros muertos queridos, los “HÉROES DE TRELEW”, los mártires de la Dictadura asesina; cada uno de sus rostros amados presente decenas de veces en los carteles que levantaban los manifestantes, presentes allí, como aquella tarde que los despedimos en el portón de Rawson, contentos porque creíamos que marchaban a la libertad.

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UN SÍMBOLO: PLANTA OCUPADA

Durante más de seis largos meses, las puertas de las celdas en Villa Devoto y en Rawson, permanecieron herméticamente cerradas. Tras cada una de ellas había un combatiente luchando por su razón, por su entereza moral, por su integridad, por mantenerse vivo e íntegro para la revolución, ya que el régimen carcelario que nos impusieron pretendía aniquilarnos como seres humanos, único medio para que dejáramos de ser revolucionarios. Después de la huelga de hambre de diciembre y de la amplia movilización popular que la apoyó, las puertas comenzaron a entreabrirse. Después de las elecciones del 11 de marzo, en que millones de votantes expresaron claramente su repudio a la dictadura y entre otras cosas, su vocación de libertar a los combatientes, las puertas se abrieron del todo. Los que ayer nos sancionaban por saludar en voz alta a un compañero de otra celda, hoy se arrastraban esforzándose por parecer simpáticos.

No nos referimos a todo el personal de Penales, dentro del cual tuvimos la satisfacción de encontrar a hijos del pueblo dignos, que trataban en la medida de sus posibilidades de aliviar nuestra situación. Pero sí a la mayoría de ellos, renegados de su clase y verdugos, especialmente a los oficiales.

El 24 de Mayo al caer la tarde, como símbolo de la derrota de esos verdugos en el propio interior de los campos de concentración dictatoriales, tomamos la planta de celulares, donde estábamos alojados los presos políticos.

Fue una operación sencilla, realizada de manera pacífica, sin mayor resistencia del personal. Copamos los teléfonos y el centro de celadores de cada piso y nos hicimos entregar las llaves. De allí no saldríamos más que rumbo a la libertad.

Nos preparábamos así para recibir a nuestro pueblo, que sabíamos que vendría el 25 para exigir nuestra liberación.

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Cabe destacar el clima de fraternidad y camaradería que reinaba entre los combatientes de todas las organizaciones, el mismo clima con que enfrentamos siempre al enemigo común, el clima que hizo posible el 15 de agosto en Rawson.

También en la mañana del 25 rompimos los ventanales del segundo, tercero y cuarto piso, para comunicarnos fluidamente con los manifestantes que llegarían más tarde y también rompimos el techo para poder colocar allí mástiles. Poco después una enorme bandera del EJERCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO ondeaba sobre la otrora siniestra planta de celulares. Todo un símbolo de nuestra liberación.

Alrededor de las 4 de la tarde llegaron las primeras columnas, que fueron creciendo minuto a minuto hasta la hora de nuestra salida. Con un megáfono que habíamos logrado Introducir en el Penal comenzamos a comunicarnos con ellos, entablando un cálido diálogo, que comenzaba a tener para nosotros el hondo sabor de la libertad, el maravilloso sabor de la solidaridad popular. Estaban con nosotros legisladores, periodistas, familiares, muchos de los que hicieron posible con su esforzada labor esa hora magnífica. Entre los familiares, varios niños, hijos de combatientes, que salieron con nosotros ellos también libres de la Infamia que les privó de sus padres y madres.

EL PUEBLO NOS LIBERA

Hacia las 10 de la noche, la presión popular sobre los portones de la cárcel era tremenda. Decenas de miles de personas exigían a gritos nuestra libertad inmediata.

Tres delegados de la Coordinadora de los presos fueron llamados a la Dirección, desde cuyas terrazas se dialogaba con la multitud: Rivas y Ernst de las hermanas organizaciones armadas peronistas FAR y Montoneros y nuestro compañero Pedro Luis Cazes Camarero.

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obligación de reprimir. Cazes contesto que un gobierno elegido por el pueblo no podía lanzarse a la represión en su primer día de ejercicio. El diálogo giró después en torno a la posición de nuestra organización, planteada en la “Carta al Presidente Campora”, pues el Ministro entendía que nuestros compañeros saldrían a combatir a su gobierno. Se le recordó el texto de la carta y el compromiso de no combatir al gobierno, mientras éste no ataque al pueblo o a la guerrilla. Finalmente el Ministro planteó la posibilidad del indulto. Poco más tarde el Dr. Abal Medina y los diputados presentes (del FREJULI y la APR) se comprometieron ante los manifestantes en el sentido de un indulto inmediato y firmaron un acta con la dirección del Penal. Comenzamos entonces a prepararnos para la salida, lo que demandó casi dos horas más.

Así, encolumnados en fila de tres abandonamos Villa Devoto.

EL PRECIO DE LA VICTORIA

Pero todas sus conquistas debe pagarlos el pueblo con su sangre. Para que nosotros saliéramos en libertad, dos luchadores populares, dos valerosos jóvenes cayeron muertos.

“El drama comenzó en las cercanías del Penal, cuando ya avanzaba la madrugada del sábado y la mayor parte de los 40.000 manifestantes que allí se habían congregado habían iniciado su desconcentración”. “Tres disparos de grueso calibre, seguramente salidos del caño de una Itaka, inauguran de pronto el clima de terror. Surgen desde la puerta principal.”

Tomamos las citas anteriores de la revista “El Descamisado”, en su número del 3 - 5 de junio. Sigue un extenso relato de uno de los manifestantes que se encontraba en el lugar. La versión de nuestros compañeros allí presentes es enteramente coincidente: los tiros partieron del penal, sin mediar provocación alguna, fue un nuevo asesinato de Penales y la Policía Federal, que costó la vida de Carlos M. Sfeir y Horacio Lisak.

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Verd, Martins y Zenteno, y tantos otros torturados y asesinados en los siete años de Dictadura militar y como antes, Vallese, la masacre de José León Suárez, el Conintes [Plan de Conmoción Interna del Estado], etc.

Los combatientes liberados comprometemos nuestra participación en esta movilización como parte de toda la lucha que nos espera como parte de nuestro retorno al combate, que el gran pueblo argentino ha hecho posible con sus luchas.

CUBA VA DEL BRAZO DE NUESTRO CORDOBAZO

La celebración del Cordobazo, realizada el 29 de Mayo en Córdoba, estuvo ubicada bajo el mismo signo que marcó las movilizaciones populares del 25 y 26 de Mayo, donde el pueblo y sus organizaciones armadas cumplieron el sagrado deber de rescatar de las cárceles a los combatientes presos. Es decir, por obra de la clase obrera cordobesa, de la actividad de la vanguardia armada, y las corrientes clasistas, un acto combativo, donde las masas expresaron su inclinación cada vez más clara hacia el Socialismo, donde los trabajadores estuvieron junto a sus organizaciones armadas, levantando sus banderas y sus consignas.

Las cuarenta mil personas que se reunieron en Arturo M. Bas y Br. San Juan, al expresar así su apoyo a la guerrilla y al socialismo, estaban diciendo a las claras, que para ellos el combate no estaba terminado, que de hoy en más la lucha proseguiría, con la misma firme convicción con que se llevó a cabo hasta ahora, hasta alcanzar los verdaderos objetivos populares; un país sin explotadores ni explotados, la PATRIA SOCIALISTA.

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