CULTO Y JUSTICIA EN EL TERCER ISAÍAS Y SU REPERCUSIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO
ALBERTO GUERRERO PÉREZ
Monografía para optar por el título de Magíster en Teología, en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana.
DIRECTOR
P. PEDRO ORTIZ VALDIVIESO, S.J. DOCTOR EN CIENCIAS BÌBLICAS
1 CULTO Y JUSTICIA EN EL TERCER ISAÍAS Y SU REPERCUSIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO
Tesis sometida el 09 de marzo 2011 al cuerpo docente de la Pontificia Universidad Javeriana en cumplimiento parcial de los requisitos para optar por el grado de Maestría en Teología por C. Alberto Guerrero Pérez.
Jurado integrado por:
________________________ P. Pedro Ortiz Valdivieso, SJ
2
Dios es soberano sobre toda la creación. No honramos a Dios al despreciar la creación, porque la creación es el producto de la voluntad de Dios. Esto implica que ya no se puede hablar de distinciones entre el campo de lo humano y el campo de lo divino, sino que la única pregunta que queda por hacer es si la esfera de la actividad humana se conforma a la voluntad de Dios, tal como ha sido revelada. La pregunta es si concuerda con lo que Dios ha querido desde un principio.
(Theo Donner. Seminario Bíblico de Colombia, Medellín. Tomado de: Soli Deo Gloria:
3 TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN. ………..………...8
CAPITULO I MARCO HISTÓRICO DEL TERCER ISAÍAS………...11
1.1 Algunos aspectos literarios. ………...……….……… .11
1.1.1 Pecados del pueblo e indiferencia del Señor ………..…. 12
1.1.2 Examen de conciencia de los pecados del pueblo y sus dirigentes………...12
1.1.3 Confesión comunitaria del pecado………....13
1.1.4 Las misericordias de Yahveh …...………....14
1.2 El autor………..………..…. 16
1.3 Tiempo y situación histórica.……….……….…… .16
CAPITULO II HORIZONTES DEL TERCER ISAÍAS………...……20
2.1 Una estructura. ……….20
2.2 Síntesis de contenido. ………..……….21 2.2.1 El templo casa para los pueblos. Reunión de las naciones. (56:1-8; 66: 18 -24)…. 21 2.2.2 El justo en paz; idólatras juzgados. Sión: Nación entera. (56: 9 – 57: 13) ...23
2.2.3 El cielo Trono de Yahveh; Él asume la defensa del Pobre. (57: 14-21; 66: 1- 6)...24
2.2.4 Yahveh no responde la oración de su Pueblo; castiga a los impíos (58: 13; 65: 8 -16)………..24
2.2.5 Castigo del pueblo rebelde que ofrece culto desviado. (58: 4-12,14. 65: 1-7)…...25
2.2.6 Liturgia penitencial: Acusación y confesión de pecado (59: 1-15ª; 63: 7 – 64: 17). .……….…….25 2.2.7 El brazo de Yahveh contra los enemigos. (59: 15b-20; 63: 1-6). ..…..………26
2.2.8 Afluencia de los pueblos a Sión. (60 y 62)……….……..26
4 CAPITULO III
CULTO Y JUSTICIA EN EL TERCER ISAÍAS ………29
3.1 Algunas relaciones del Tritoisaías con el resto del antiguo testamento…………....29
3.1.1 Extranjero, forastero……… .29
3.1.2 Eunucos ……..………..30
3.1.3 Profanación del sábado. ………32 3.1.4 Idolatría y cultos de pecado……….………..36
3.1.5 Abusar en las prácticas del ayuno….………42 3.1.6 La transformación de Sión...44
3.1.7 Esperanza………...46
3.2 Culto y justicia: una introducción……….………49
3.2.1 Liturgia y culto en el A.T..………49
3.2.2 Lo sagrado y lo profano….………49
3.2.1.1El espacio sagrado: EL TEMPLO. ……….…………..52
3.2.1.2 El tiempo sagrado: EL SÁBADO……….56
3.2.1.3 Las fiestas. ….……….………..58
3.2.1.4 Sacrificios y ritualidad……….………61
3.2.1.5 La crítica de los profetas………..62
3.2.1.6 Memoria, actualización y profecía………..64 3.2.1.7 Los sacrificios, deformación de la imagen de Dios………….………65
3.2.1.8 La práctica del ayuno y el mal trato del prójimo……… 66
3.2.1.9 Sacerdotes y profetas..……… 67
3.3 El Pensamiento del Tercer Isaías….……….………..67
3.4. Culto, justicia y existencia humana………..…….………68
3.4.1 Liturgia y culto en el N.T. ………69
3.4.2 Jesús y el culto. ………...……… .70
3.4.3 Del templo de Jerusalén al cuerpo del Señor. ……….71
3.4.4 Del sábado al domingo………..73
3.4.5 La Cena del Señor.…..………. .75
5
3.4.7 Los énfasis ético-proféticos. ...……… 78
3.4.8 El culto como memoria histórico-profética. ..……… 79
3.4.9 El recuerdo subversivo. ..……… 79
3.4.10 Memoria histórica, ética y culto. ……… 82
3.4.11 Vamos a destacar algunos aspectos del texto. ……… 82
CAPITULO IV EL TERCER ISAÍAS Y SUS REPERCUSIONES EN EL NUEVO TESTAMENTO… 84 4.1 Algunos textos indirectos / alusiones. ..……… 85
4.2 El centro del Tritoisaías y su relación con la obra Lucana. .………..93
4.2.1 Los diversos contextos…...94
4.2.1.1 Contexto de Lucas: situación política...………...………96
4.2.1.2 Los pobres en la comunidad lucana……….……….97
4.2.1.3 Edición lucana de los textos sobre pobreza……….…99
4.2.1.3.1 Lucas y Marcos……….99
4.2.1.3.2 Lucas y Q. ……….……… 100 4.2.1.3.3 El material propio de Lucas ………101 4.2.1.3.4 ¡Ay de vosotros ricos!..………104 4.2.1.3.5 Sitz im Leben de la comunidad lucana………....106
4.2.3 Llegada de Jesús a Nazaret………..108
4.2.4 Jesús se marcha de Nazaret.………....109
4.2.5 Paralelo entre Isaías 61 y Lucas 4. ……….………110 4.3 Repercusiones y reflejos del Tritoisaías en el nuevo testamento. ……… 123 4.3.1 Bienaventuranzas de Lucas 6, reflejo del Tritoisaías. ………123 4.3.2 El texto de Tritoisaías 65:11-16. ……….……….…………..125
4.3.3 Las cuatro bienaventuranzas del Tercer Isaías. ..………...131
4.3.4 Lectura lucana de las bienaventuranzas del tritoisaías 65:13-14………..136 CONCLUSIONES...139
6
BIBLIOGRAFÍA CAPITULO I……….……….…….………...144
BIBLIOGRAFÍA CAPITULO II……….…….………...146
BIBLIOGRAFÍA CAPITULO III……….……….…….………....147
7 AGRADECIMIENTOS
En primer lugar, quiero agradecer al Dios de la vida, porque durante mi existencia no ha dejado de revelarse como Señor de la historia y de mi vida, amigo y compañero, cuidando mi camino, e iluminando mis pensamientos, sueños, ilusiones y esperanzas de ver una sociedad más justa que siga los valores de Su Reino.
También a mi familia, a mis hijas Diana y Patricia; a mi hijo Rafael y a mi esposa Luz, quienes con su apoyo, estima, cariño y afecto me estimulan en mi proyecto de vida.
A mí querida comunidad Iglesia Menonita de Ciudad Berna, Bogotá, que ha permitido responder a la vocación divina, y profesar la identidad de ser hijo del que Todo lo puede, a fin de desarrollar los dones que al Señor le ha placido otorgarme, para bendición del Cuerpo Maravilloso de Jesús aquí en la Tierra.
A la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, a todos los profesores y compañeros de la maestría, quienes gracias a su familiaridad, gentileza y al abordaje de la enseñanza teológica, han facilitado un mayor grado de amor y pasión por la reflexión bíblica, sistemática y teológica del proyecto salvífico de Dios, en medio de una lectura articulada con la realidad y por la construcción de una sociedad comprometida con el pacto del reino de Dios.
Al grupo SOTER, que con cariño amor y humildad me ha recibido como parte de sus investigadores; en especial al Padre Pedro Ortiz, a la doctora María Lucía de Zitzman, a los compañeros José de Jesús Prada, Valerio Mejía, Astrid Oviedo y William Rodríguez, quienes con sus reflexiones han impulsado mi vida hacia el cumplimiento de la misión: extender el Reino de Dios en Colombia.
8 INTRODUCCIÓN
Hacer un estudio del Tercer Isaías podría considerarse como una tarea fácil, sin embargo, resulta que no es así, en cuanto que, el Tritoisaías está inmerso en el amplio escenario tanto del Antiguo, como del Nuevo Testamento, como se verá en el presente escrito. Lo que se busca aquí consiste en generar algún tipo de reflexión en el seno de las comunidades cristianas, sobre todo menonita, en torno a la parte final de la Gran Obra Isaíana, esto es, en cuanto a los capítulos 56 al 66. Serian varias las referencias que podrían citarse en torno al tratamiento, el abordaje y las reflexiones referentes al Tercer Isaías, sin embargo, para ampliar el debate, se puede consultar el trabajo de Otto Eissfeldt1 en su Introducción al Antiguo Testamento.
Desde la historiografía, la crítica textual y exegesis en el Antiguo Testamento, se busca descubrir el mensaje que el Tercer Isaías planteaba a sus contemporáneos, a partir de la cultualidad y la Justicia de Dios, en una contexto en el que las tradiciones judaizantes se enfrentan a fin de conformar una hegemonía de dominación sobre los sectores de mayor vulnerabilidad, y cómo, la alternativa del Tritoisaías se convierte en una opción que integra los grupos sociales en una comunidad de fieles a Yahvé, con base en la articulación de aquellas tradiciones de bendición comunitaria, con una nueva visión de la cultualidad religiosa, en la que el centro sea la comunidad en la relación Dios – Hombre – Dios.
Lo semántico teológico alrededor de las temáticas centrales; lo histórico – crítico, y lingüístico serán los principales métodos con los cuales será abordado el presente trabajo investigativo. El camino fijado para este trabajo se enmarca en lo siguiente:
1 Eissfeldt, Otto. Introducción al Antiguo Testamento. Cristiandad, Madrid 2000. 562-570. G.K. Beale y
9 1. Marco histórico del Tercer Isaías2, en el que se recogen algunas señales con respecto a lo redaccional, como a las relacionadas con la situación social, política y, es especial, religiosa del entorno comunitario del mismo, teniendo como referencia la oficialidad religiosa de Israel.
2. En la segunda parte se afirmará un poco el asunto de los Horizontes del Tercer Isaías3, en relación con su estructura que sirve de base para proponer una síntesis de contenido.
3. En tercer lugar, se enfatiza lo relacionado con el Culto y la Justicia en el Tritoisaías4, en particular con las referencias al extranjero, el eunuco, la esperanza, la profanación del sábado y los cultos de pecados, el abuso en el ayuno del Señor y diversos escenarios sagrados.
4. En cuarto lugar, se enfatiza lo relacionado con el Tercer Isaías y sus Repercusiones en el Nuevo Testamento5, en el que se habla de las alusiones, por ejemplo, la relación entre el Is 61: 1- 3 y Lucas 4: 18, 19 y las bienaventuranzas de Is 65 con Lucas 6, para destacar al final de este apartado, cómo la comunidad lucana reinterpreta sus prácticas de fe desde el Tercer Isaías.
2 Los siguientes autores aportan sus reflexiones y conclusiones sobre este aspecto. Dominique, Janthial. El
libro de Isaías. Verbo Divino 142, Navarra 2008. pp. 46-50. Estudios profundos sobre las 4 tradiciones del Pentatéuco; Schreiner, J. (ed.) Palabra y Mensaje del Antiguo Testamento. Biblioteca Herder #128. Barcelona, Herder, 1972. pp. 203 – 225.
3 Son varios los exegetas que han investigado sobre este aspecto: Bonora, A. Espiritualidad del Antiguo
Testamento. Sígueme, Salamanca 1994. pp. 270 – 280; Brueggemann, W. La imaginación profética Presencia Teológica. Sal Terrae, Santander, 1986. pp. 190 – 200; Cavedo, R. Profetas. Historia y teología del profetismo en el Antiguo Testamento. San Pablo, Madrid 1996. pp. 312 – 318.
4 A quien le dediqué más tiempo investigando sobre este tema fue a los aportes de Rainer, Albertz. Historia
de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento; Trotta, Madrid; 1999. pp. 477- 481. Los Profetas de Israel y su mensaje: antología de textos Academia Christiana Cristiandad, Madrid, 1986. Pp. 280 – 290; Profetismo en Israel. El profeta. Los profetas. El mensaje. Verbo Divino, Estella (Navarra), 1992. pp. 400- 420.
5 En relación con este tópico, considero que son significativas las reflexiones de Von Rad, G. Estudios sobre
11 CAPITULO I
MARCO HISTÓRICO DEL TERCER ISAÍAS.
1.1. Algunos aspectos literarios6.
De acuerdo con el pensamiento de diferentes autores7, entre los que se pueden mencionar a P. Volz, C. Westermann, P. D. Hanson, y E. J. Young, se debe reconocer que el folleto más breve del rollo de Isaías, lo constituyen los capítulos 56-66, considerado como la obra de uno o de varios discípulos de la escuela de Isaías. Su fondo es el del post exilio; lo más probable el primero del periodo, durante la reconstrucción de Jerusalén, como se verifica en: 60:10-13; su estilo es modesto, repetitivo; bastaría confrontar el cántico a Sión de Is 2:1-5 con el poema tritoisaiano del capítulo 60, un himno dilatado, lleno de detalles, de grandilocuencia, de repeticiones.
De vez en cuando aparece algún destello de originalidad; por ejemplo, 58:10, en donde se afirma: brillará en las tinieblas tu luz, y tus sombras se harán un mediodía, como en la descripción de los impíos de 57: 20 ―los malhechores son como el mar agitado, que no
puede apaciguarse, cuyas aguas remueven fango y cieno, como en el retrato del Señor de 58: 11 el Señor será tu guía siempre, en los desiertos saciará tu hambre, a tus huesos infundirá vigor, y tú serás como un huerto regado, cual manantial de agua, de caudal inagotable; la repetición poética del simbolismo nupcial de 62: 1-5:
6 La lista siguiente hace importantes aportes para este apartado. Pixley, J. La Historia de Israel vista desde los
pobres. Quito, Verbo Divino, 1990. 69-75; Alt, Noth y Rendtorff, R. El Antiguo Testamento: Una introducción. Lima, Facultad de Teología Pont. y Civil, 1994. Pp. 167 - 200; Salas, A. Un pueblo en marcha: Pentateuco y Libros Históricos. Madrid, Paulinas, 1993.pp. 324 - 340; Sánchez Caro, J.M. (ed.), La Biblia en su entorno Biblia, #1. Verbo Divino, 1990.
12
Por amor de Sión no he de callar,
por amor de Jerusalén no he de estar quedo, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación brille como antorcha.
Verán las naciones tu justicia, todos los reyes tu gloria,
y te llamarán con un nombre nuevo que la boca de Yahveh declarará. Serás corona de adorno en la mano de Yahveh,
y tiara real en la palma de tu Dios.
…sino que a ti se te llamará «Mi Complacencia», Porque Yahveh se complacerá en ti,….8
Esta obra contiene en sí páginas diversas por su género literario, sobre todo de modelos conocidos en la literatura posterior al destierro. Tienen un relieve especial las liturgias y las súplicas penitenciales. El capítulo 59, por ejemplo, presenta un salmo penitencial, que, después de una declaración introductoria sobre los pecados de la comunidad, causa de la indiferencia del Señor (vs. 1-2), hace un examen de conciencia de los pecados del pueblo y de sus dirigentes (vs. 3-8), para llegar a la confesión comunitaria del pecado (vs. 9 -15). Veámoslo a manera de esquema:
1.1.1 Pecados del pueblo e indiferencia del Señor (ves. 1,2)
Mirad, no es demasiado corta la mano de Yahveh para salvar, ni es duro su oído para oír,
sino que vuestras faltas os separaron a vosotros de vuestro Dios, y vuestros pecados le hicieron esconder su rostro de vosotros para no oír.
1.1.2 Examen de conciencia de los pecados del pueblo y sus dirigentes (vs. 3-8).
Porque vuestras manos están manchadas de sangre y vuestros dedos de culpa,
vuestros labios hablan falsedad y vuestra lengua habla perfidia. No hay quien clame con justicia ni quien juzgue con lealtad. Se confían en la nada y hablan falsedad,
conciben malicia y dan a luz iniquidad. Hacen que rompan su cascarón las víboras y tejen telas de araña;
el que come de sus huevos muere, y si son aplastados sale una víbora.
13
Sus hilos no sirven para vestido ni con sus tejidos se pueden cubrir. Sus obras son obras inicuas y acciones violentas hay en sus manos. Sus pies corren al mal y se apresuran a verter sangre inocente. Sus proyectos son proyectos inicuos,
destrucción y quebranto en sus caminos. Camino de paz no conocen,
y derecho no hay en sus pasos.
Tuercen sus caminos para provecho propio, ninguno de los que por ellos pasan conoce la paz.
1.1.3 Confesión comunitaria del pecado9 (vs. 9 -15).
Por eso se alejó de nosotros el derecho y no nos alcanzó la justicia. Esperábamos la luz, y hubo tinieblas,
la claridad, y anduvimos en oscuridad.
Palpamos la pared como los ciegos y como los que no tienen ojos vacilamos. Tropezamos al mediodía como si fuera al anochecer,
y habitamos entre los sanos como los muertos.
Todos nosotros gruñimos como osos y zureamos sin cesar como palomas. Esperamos el derecho y no hubo, la salvación, y se alejó de nosotros. Porque fueron muchas nuestras rebeldías delante de ti,
y nuestros pecados testifican contra nosotros,
pues nuestras rebeldías nos acompañan y conocemos nuestras culpas: rebelarse y renegar de Yahveh,
apartarse de seguir a nuestro Dios, hablar de opresión y revueltas,
concebir y musitar en el corazón palabras engañosas. Porque ha sido rechazado el juicio y la justicia queda lejos.
Porque la verdad en la plaza ha tropezado y la rectitud no puede entrar. La verdad se echa en falta y el que se aparta del mal es despojado. Lo vio Yahveh y pareció mal a sus ojos que no hubiera derecho.
Otro ejemplo es el salmo en 63: 7 - 64: 11, cuyo punto de partida son Las misericordias de Yahveh quiero recordar, las alabanzas de Yahveh, por todo lo que nos ha premiado Yahveh, derramados en la historia de la salvación. Pero la respuesta del pueblo fue una trágica secuencia de rebeliones. Dios, entonces, se transformó en enemigo de su pueblo; con su silencio a manera de táctica para conducir de nuevo a Israel a la conversión y hacer reaparecer así la esperanza y la salvación. El texto, que sigue manteniendo vivo todavía el recuerdo de la destrucción de Jerusalén (64: 9-10), es un testimonio de la oración de los primeros hebreos que volvieron a Palestina y que intentaban la reconstrucción del templo y de la ciudad santa. La estructura sería:
9 González, A. Lohfink, N., von Rad, G. Profetas Verdaderos, Profetas Falsos. Sígueme, Salamanca, 1976.
14 1.1.4 Las misericordias de Yahveh10 (63: 7 – 9).
Las misericordias de Yahveh quiero recordar,
las alabanzas de Yahveh, por todo lo que nos ha premiado Yahveh, por la gran bondad para la casa de Israel,
que tuvo con nosotros en su misericordia, y por la abundancia de sus bondades. Dijo él: «De cierto que ellos son mi pueblo, hijos que no engañarán.»
Y fue él su Salvador en todas sus angustias.
No fue un mensajero ni un ángel: él mismo en persona los liberó. Por su amor y su compasión él los rescató:
los levantó y los llevó todos los días desde siempre.
Rebeldía del pueblo contra Yahveh (63: 10ª ss). Mas ellos se rebelaron y contristaron a su Espíritu santo…
La enemistad de Yahveh con su pueblo (63: 10b –). …y él se convirtió en su enemigo, guerreó contra ellos.
Las misericordias de Yahveh son ratificadas por la historia (63: 11ss).
Entonces se acordó de los días antiguos, de Moisés su siervo. ¿Dónde está el que los sacó de la mar, el pastor de su rebaño? ¿Dónde el que puso en él su Espíritu santo,
el que hizo que su brazo fuerte marchase al lado de Moisés, el que hendió las aguas ante ellos para hacerse un nombre eterno, el que les hizo andar por los abismos como un caballo por el desierto, sin que tropezaran, cual ganado que desciende al valle?
El Espíritu de Yahveh los llevó a descansar.
Así guiaste a tu pueblo, para hacerte un nombre glorioso.
Observa desde los cielos y ve desde tu aposento santo y glorioso. ¿Dónde está tu celo y tú fuerza, la conmoción de tus entrañas? ¿Es que tus entrañas se han cerrado para mí?
Porque tú eres nuestro Padre, que Abraham no nos conoce, ni Israel nos recuerda.
Tú, Yahveh, eres nuestro Padre,
tu nombre es «El que nos rescata desde siempre…
Se debe observar que, a pesar del clima más bien integrista, exclusivista y cerrado que muy pronto se establecerá en Jerusalén, el Tritoisaías se manifiesta particularmente abierto, incluyente y amistoso.
10 Alonso Schökel, L. Antología de Poesía Bíblica Hebrea. Deleg. Catequesis de Zaragoza, Zaragoza, 1992.
15 En 56: 1 - 8 abre el acceso del templo incluso a dos categorías de personas que estaban rigurosamente excluidas de él: el extranjero y el eunuco; con tal de ―amar el nombre de Yahveh, y para ser sus siervos‖, son bienvenidos al templo, a la celebración, al culto, al compañerismo con Dios y con la comunidad (6). Entonces “Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu alborada. (60: 3), mientras que con una declaración que todavía hoy deja perplejos a muchos, sobre su verdadero significado, en 66: 21 se afirma que también entre las naciones el Señor “Y también de entre ellos tomaré para sacerdotes y levitas – dice Yahveh”. Lo cierto es que el espíritu del Tercer Isaías es muy sensible a los grandes horizontes de fe, de luz y de esperanza, como lo atestigua la proclamación del capítulo 61:1-3.
El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh.
A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos;
a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad;
a pregonar año de gracia de Yahveh, día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran, para darles diadema en vez de ceniza, aceite de gozo en vez de vestido de luto, alabanza en vez de espíritu abatido. Se les llamará robles de justicia,
plantación de Yahveh para manifestar su gloria.
De manera que, se puede aseverar que la presencia de literatura sapiencial11, es la predominante en el Tercer Isaías, en tanto que salmos, confesiones, penitencias y otras son evidentes en el texto. También se perciben algunos rasgos de concentricidad literaria y de estructuras quiásmica en el escrito.
11 Bonora, A. (ed.) Espiritualidad del Antiguo Testamento. Salamanca, Sígueme, 1994. pp. 302 - 315; Schökel A, L y Artola, A.M. (eds.) La Palabra de Dios en la Historia de los Hombres. Comentario
16 1.2 El autor12.
La mayor parte de los exégetas considera que el libro se debe a un grupo de discípulos de los días postexílicos. Se percibe en los poemas la impronta que refleja la fidelidad y lealtad al estilo y a la escuela del Deutero-Isaías, trasvasada y aplicada al contexto histórico de desesperanza que vive el pueblo judío tras el destierro. El Tercer Isaías (56-66) se debe considerar, como una unidad redaccional, independiente, en su origen, de Is II (40-55) y también de Is I (1-39), aunque las líneas literarias y teológicas de coincidencia con uno y otro hacen pensar que, al menos algunos textos del Tercer Isaías, pudieron ser redactados bajo el prisma de los contenidos de las dos primeras partes del libro de Isaías.
De cualquier modo, se puede concluir que, para comprender el texto, tiene mayor importancia la descripción de la comunidad en la que se origina, en medio de conflictos, necesidades, amores y desamores, ilusiones y esperanzas, que la determinación del autor.
1. 3 Tiempo y situación histórica. Problemática social.13
En pleno siglo V, por allí cerca de los 500 años a. C., en la época de los persas, el contexto de los repatriados, en el momento de reconstruir su vida en Palestina, entre los pueblos vecinos hostiles, surge el Tercer Isaías. Parece que hay un altar pero aún no está reedificado el Templo, ni los muros de la ciudad. En el texto, se dirigen las amonestaciones y consuelos a los que trabajan y lloran en Sión.
12 Ver a: Asurmendi, J.M. Isaías. Cuadernos Bíblicos # 23. Verbo Divino 1978. pp. 145 - 150; Croatto, J.S.
Isaías (Comentario Bíblico Ecuménico). 3 vols. La Aurora, B.A.,/ Vozes, Pretrópolis / Metodista, Sao Bernardo do Campo. 2002. pp. 328 – 345. Marconcini, B. El libro de Isaías. Guía Espiritual del Antiguo Testamento. Herder, Barcelona / Ciudad Nueva, Madrid 1995. pp. 150 - 160.
13 Ver investigaciones de Schreiner, Josef. Palabra y Mensaje del Antiguo Testamento; Herder, Barcelona,
17 Muchos exégetas14 admiten que Is. III (56-66) pertenece exclusivamente al período del 539 al 460 a. C. Babilonia ha desaparecido, el imperio persa es aún potente y los pueblos deportados por los babilonios pueden tornar a sus lugares de origen. Pero, en este marco de acontecimientos internacionales, se ha dado una situación diferente en la historia doméstica de Jerusalén. El texto va a reflejar el conflicto que surgió a la vuelta del exilio entre el partido hierocrático monárquico (sadoquita) y el partido levítico, teocrático profético, por el control del poder en Jerusalén.
Aquí es importante recordar que cuando David traslada el arca desde Silo a Jerusalén e inaugura así el culto del Señor Yahveh, en la ciudad santa, establece el culto bajo la dirección de los sacerdotes Sadoc y Abiatar. Este último, de origen levita, era miembro de una familia sacerdotal que había protegido a David cuando era perseguido por Saúl de acuerdo con 1º Sm 22: 22-23. Después, Sadoc, que ya había ungido rey a Salomón, es confirmado como sacerdote del templo que a partir de ese momento queda bajo el control del grupo sadoquita. También la constitución civil y eclesiástica propiciada por Ez 40 – 48, vinculada al ambiente sacerdotal, declara que solamente sacerdotes sadoquitas pueden acercarse al altar (Ez 40: 46), mientras los levitas quedan excluidos por haber adorado a los ídolos (Ez 44: l0-14). El predominio de los sadoquitas se consolida definitivamente con la consagración del templo en el año 515 a. C. y la instalación de Zorobabel como gobernador y de Josué como sumo sacerdote.
Hacia él año 400 a.C., Crónicas (1º Cr 24) testimonia aún el malestar de los levitas ante esta situación. Detrás del conflicto político y sacerdotal, hay un conflicto humano y religioso que es el enfrentamiento de dos mentalidades: una ideológica-conservadora y otra utópica-apocalíptica.
14 Schökel Alonso, L y Artola, A.M. (eds.) La Palabra de Dios en la Historia de los Hombres. Comentario
18 La mentalidad ideológica es la de los grupos que están en el poder, que defienden el mantenimiento de la situación y evitan cualquier reforma. La mentalidad utópica rechaza radicalmente el orden establecido. No queda satisfecha con una reforma, ni siquiera profunda, sino que busca la destrucción del orden presente para reiniciar un orden nuevo. El Tercer Isaías refleja este conflicto entre las dos mentalidades: la ideológica conservadora del grupo vinculado al partido sacerdotal sadoquita y la idea del grupo visionario, vinculado tal vez a la comunidad del Segundo Isaías y al grupo sacerdotal levítico.
Tensiones grupales15. El primer grupo regresa del exilio con la fuerza política que le concede la autoridad persa, también con bienes obtenidos durante los años del destierro y con el sentimiento de haberse purificado a través de esa experiencia y ser, por tanto, la auténtica comunidad del Señor. Desprecian a los residentes porque se han contaminado con los extranjeros ocupantes de Jerusalén y por el enriquecimiento ilegítimo con los bienes de los deportados.
Por su parte, el grupo residente considera al primero contaminado en el destierro por el contacto con una cultura y religión extranjeras. De otro lado, los que regresan del destierro están únicamente preocupados por restablecer el templo como su lugar de culto y fuente de su poder, en lugar de atender a las exigencias éticas de la ley y las antiguas tradiciones. Estos dos grupos, sus dificultades y sus tensiones caracterizan la situación de Jerusalén en el tiempo del Tercer Isaías.
En medio de ese contexto, de esas tensiones y conflictos, están presentes los extranjeros, los eunucos, (56: 3) las mujeres, niños y niñas (56: 5), ancianos y ancianas, campesinos y trabajadores (58: 3) que sufren las consecuencias ocasionadas por la lucha por el poder cultual entre los dos grupos poderosos. Los más empobrecidos también son víctimas del conflicto (58: 7); de la misma manera los y las más necesitadas (58:6); los desposeídos de vivienda (56: 5); todos y todas carecían de esperanza (58: 8).
15 Rainer, Albertz. Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento; Trotta, Madrid; 1999.
19 Ante todo ese aterrador contexto de marginalidad, conflicto, violencia, violación de las tradiciones, abandono de Yahveh, olvido de la Torah, conformación de grupos partidistas y mucho más, surge, emerge, brilla la luz de esperanza del Tercer Isaías con nuevas fuerzas, ilusiones, esperanzas, sueños y utopías, desafía, reta, anima al pueblo a buscar la solidaridad, el compromiso con otros y otras, con Yahveh, desde una justicia en la cotidianidad; en 56:1 se asegura: Así dice Yahveh: Velad por la equidad y practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y mi justicia para manifestarse.
20 CAPITULO II
HORIZONTES DEL TERCER ISAÍAS
2.1 Una estructura16
Son diversos los autores17 que han dedicado tiempo y esfuerzo al análisis del Tercer Isaías, a partir de la estructura que descubren en el texto. Para el presente trabajo se ha considerado como fundamento el planteamiento sugerido por Tabet, Miguel Ángel y otros, en su Introducción al Antiguo Testamento, por cuanto enfoca algunos de los aspectos que son esenciales para esta monografía. Por ello, se adopta referida estructura, en tanto se considera pertinente para este trabajo, en cuanto a su contenido temático y configuración.
A. 56:1 – 8. El templo: casa para los pueblos
B. 56: 9 – 57: 13. El justo en paz; idólatras juzgados.
C. 57: 14 – 21: Morada de Yahveh en lo alto; Yahveh con los seres humanos D. 58: 13. Yahveh no responde la oración de su Pueblo
E. 58: 4 – 12,14. Culto sin hermandad.
F. 59: 1 – 15ª. Liturgia penitencial Acusación y confesión de pecado G. 59: 15b – 20. El brazo de Yahveh contra los enemigos.
H. 60. Afluencia de los pueblos a Sión.
X. 61. Reconstrucción de Sión en medio de los pueblos. H‟. 62. Afluencia de los pueblos a Sión.
G‟. 63: 1 – 6. El brazo de Yahveh contra los enemigos. F‟. 63: 7 – 64: 17. Liturgia penitencial: confesión de pecado. E‟. 65: 1 – 7. Castigo del pueblo rebelde que ofrece culto desviado.
D‟. 65: 8 – 16 Yahveh responderá la oración del pueblo; castiga a los impíos. C‟. 66: 1 – 6 El cielo Trono de Yahveh; Yahveh asume la defensa del Pobre. B‟. Sión: Nación entera; idólatras juzgados.
A‟. 66: 18 – 24 Reunión de las naciones.
21 2.2 Síntesis de contenido18.
En este apartado, siguiendo dicha estructura, se proyecta una síntesis desde una perspectiva más evangélica, en tanto que, se hacen aseveraciones de manera generales, sin entrar en detalles relacionados con la lingüística de los pasajes comentados ni con otros aspectos relacionados, como la crítica histórica, lo cual sí será realizado en otras secciones.
La panorámica ha cambiado, se respiran otros aires. Ha desaparecido el peso de la opresión babilónica. El profeta se dirige a su pueblo ya instalado en suelo de Israel, cuya teocracia emergente siente que debe purificar la infidelidad a Yahveh y los desajustes sociales. Se hizo muy difícil el conservar la pureza de pensamiento, imaginarios, conductas, costumbres, relaciones entre los repatriados, por las condiciones precarias del retorno. Alza su voz, con un tono de preocupación, dolor, casi prosaico, contra la sombría incredulidad que parece extenderse. Afloraron los antiguos extravíos y el oprobio de los débiles por los dirigentes. A la vez, renacieron las prácticas idólatras con toda su vileza; siguen sometidos a cierta opresión de poderes extranjeros; y Jerusalén es una ciudad de abandono y ruina, vive bajo las incursiones enemigas y el despojo de cosechas y del trabajo. El Oráculo de Yahveh: ―Vendrá a Sión para rescatar, a aquellos de Jacob que se conviertan de su
rebeldía (59: 20), puede sintetizar el tratado. Sólo una conversión sincera a Dios hará resolver el panorama de castigo que planea sobre Israel.
2.2. 1 El templo casa para los pueblos. Reunión de las naciones. (56:1-8; 66: 18 - 24).
El Tercer Isaías comienza la sección con una frase de exhortación a practicar el bien y observar el derecho, las directrices jurídicas dictadas por la ley mosaica deben marcar la conducta cuyo fin es la justicia, emanada de las promesas hechas por Yahveh19:
18Son varios los investigadores del presente apartado, entre quienes se pueden destacar a: De Tuya, M y
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Dichoso el mortal que tal haga, el hombre que persevere en ello (56: 2). La justicia exige acoger a los excluidos. A los eunucos y extranjeros prosélitos, que, guardando el sábado y eligiendo lo que agrada a Yahveh, lo sirven y aman su nombre, les dará un nombre eterno mejor que a muchos hijos e hijas; sus actos de culto con espíritu de fe y oración en el templo serán gratos: “Porque mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos. (56: 7).
Adhiriéndose al pacto de Yahveh mediante la oración y el arrepentimiento, se les redimirá de su condición social: Pues así dice Yahveh: Respecto a los eunucos que guardan mis sábados y eligen aquello que me agrada y se mantienen firmes en mi alianza, yo he de darles en mi Casa y en mis muros monumento y nombre mejor que hijos e hijas; nombre eterno les daré que no será borrado. (56: 4-5), por la fuerza de la fe y por la renuncia a hacer el mal, tendrán la salvación. El culto es universal para todos los pueblos20.
Así mismo, la redención es universal, para todos: yo les traeré a mi monte santo y les alegraré en mi Casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos sobre mi altar
(56: 7). El Tritoisaías abre su mente en amplitud universal. Todos los pueblos serán testigos de la gran manifestación de Yahveh que dará una señal para que se reúnan los pueblos de todas las lenguas e islas lejanas (66:19). Este pasaje tiene acento escatológico. La proclamación es de claro sentido universalista, vendrá todo el mundo a prosternarse ante mí - dice Yahveh. (66: 23), toda la humanidad estará presente. El oráculo y el libro terminan en tono lúgubre, con la imagen de los cadáveres de los rebeldes roídos por gusanos y quemados por un fuego sin fin, en el Seol. Los impíos, que se rebelaron contra mí (66: 24), son castigados por el pecado siempre horrendo: símil del juicio final. El Tercer Isaías afianzado en sus grandes predecesores intenta ofrecer a su pueblo su consolación y la vuelta a Dios por la vía de la conversión.
19 Gargamo, G. I. La Lectio Divina “Escuela de la Palabra”. Bogotá, San Pablo, 1995. pp. 53 – 62; J. M. Abrego, Los libros proféticos, Verbo Divino, Navarra 1993. pp. 124 – 128.
23 2.2.2 El justo en paz; idólatras juzgados. Sión: Nación entera. 21 (56: 9 – 57: 13).
Israel, rebaño repatriado del exilio, anda en situación caótica por la insolencia y el abandono de sus pastores, los dirigentes son perros mudos indolentes, ambiciosos e interesados en su voracidad insaciable. El justo perece tragado por el mal. La idolatría no ha desaparecido. Siguen los cultos supersticiosos, hijos de la bruja, y los actos idolátricos, generación de la adúltera y de la prostituta (57: 3), que se conoce generalmente como “adulterio”, por ser obra de malvados que desprecian al justo, y producto de conductas pecaminosas de farsantes e infieles ante Yahveh, esposo de Israel, entre las que se incluye la prostitución sagrada y hasta sacrificios humanos. Se trata de niños sacrificados al dios amonita, Moloc; era una divinidad subterránea cuyas víctimas debían entrar en el interior de la tierra.
Grita, dice con ironía, que los salven los ídolos; pero la ira divina se los llevará como el viento. La avaricia desmesurada y generalizada hacía que Yahveh ocultara el rostro a su pueblo. Yahveh, en su bondad, quiere pensar que más que malicia, es enfermedad y malos hábitos. Como a un enfermo lo sanará: pero yo voy a curarlo, a darle alivio (57:17-18). La restauración es el efecto de la fidelidad del Señor, ha tenido que aplicar el castigo a su pueblo en su cólera, pero ahora se apiada de él.
Dios llama a Israel a juicio para obtener su vuelta al único refugio seguro, le pide su conversión: a los ídolos se los llevará el viento, mas quien confía en Yahveh heredará la tierra y poseerá su santo monte (57: 13). Dios, ante el caído, se mueve a misericordia, quiere perdonar al contrito y humillado; no quiere estar siempre enojado (57: 16), el perdón está listo para el arrepentido. Dios salva al pobre, al necesitado, al humilde y al obediente, fiel y sincero. El que se convierte por la gracia busca la paz que viene únicamente de Dios. El malvado no halla nunca la paz, porque la busca en sí mismo, en el poder y en el bienestar.
24 2.2.3 El cielo Trono de Yahveh; Él asume la defensa del Pobre22. (57: 14-21; 66: 1- 6.)
El Tercer Isaías denuncia las iniquidades y los pecados de la casa de Jacob; un pueblo que, instalado en el formalismo externo, se cree justo y religioso por cumplir los ritos, como si con actos humanos pudiera comprar los dones divinos. El Señor indica las disposiciones éticas internas del auténtico ayuno, la justicia y el amor al desvalido y al oprimido: el 57: 21 sirve para mostrar que aun en Israel no habrá bendición para el que no se arrepienta; las promesas son únicamente para los verdaderos creyentes y no para los de la nación que no se hayan arrepentido.
Hay una constante en la tradición judía desde los profetas que compara el amanecer de la era mesiánica con el repentino nacimiento de un niño: antes de sentir los dolores ha dado a luz un varón. Cuando veáis esto, vuestro corazón se alegrará; la mano de Yahveh se dará a conocer a sus siervos (66: 7-14). Tras el castigo unos cuantos perdurarán: No he de callar hasta haber traído a cuentas sus iniquidades y las de sus padres. Después del castigo y destrucción de un pueblo corrompido por la iniquidad y el pecado, queda un resto, vástago de salud, que se mantiene fiel y firme en la fe y da origen a un niño, Redentor y Salvador que inaugura e implanta el Reino de Dios. (65: 6-7).
2.2. 4 Yahveh no responde la oración de su Pueblo; castiga a los impíos23 (58: 13; 65: 8-16).
En estos capítulos, el Tritoisaías se halla desconsolado y desatendido. Predice una colosal batalla entre el bien y el mal. Se expresa en tono apocalíptico. El pueblo, en su obstinación, no me pregunta, no me busca; desdeña los favores de Yahveh, una nación que iba por caminos malos tras sus propios caprichos.
22 Jaramillo Rivas, P. y otros. La justicia y la opresión en el lenguaje figurado de los profetas. Verbo Divino,
Navarra 1997. pp. 88 – 91.
23 Ver a García Cordero, M. Teología de la Biblia, I B.A.C. Madrid, Católica, 1970. pp. 272 - 281 y a Gnuse,
25 Es la historia del Israel, siempre infiel, en pos de sus pensamientos, de sus inclinaciones materialistas. Ante la provocación, ha de venir el castigo para los pecadores y los apóstatas. Por las iniquidades actuales y las de las generaciones pasadas, la justicia divina se abre a la conversión. Dios quiere sincero arrepentimiento, sin forzarlo, en amor, pero libre para pedir perdón.
2.2.5 Castigo del pueblo rebelde que ofrece culto desviado24. (58: 4-12,14. 65: 1-7).
Es otro el ayuno que yo quiero. Desatar las cadenas de iniquidad, deshacer las coyundas del yugo, dejar libres a los oprimidos y quebrantar todos los yugos; repartir tu pan con el hambriento, albergar al pobre sin techo, vestir al que veas desnudo y no volver tu rostro ante tu hermano. Las prácticas piadosas del ayuno, la observancia del sábado y las ofrendas cultuales, impulsadas por los defensores del culto, están impregnadas de injusticia y opresión, por disputas y crímenes y hasta por el incumplimiento de las leyes rituales.
La justicia del pueblo en sus relaciones mutuas con humildad y amor al prójimo es imprescindible para alcanzar la esperanza y la salvación: entonces surgirá tu luz como la aurora y tu justicia marchará ante ti; la nación de este modo, brillará en las tinieblas tu luz, y tus sombras se harán un mediodía. La benignidad de Yahveh la pastoreará, la levantará y la engrandecerá. En el día mesiánico, el Señor transformará el mundo con su santa presencia. Dios quiere justificar su conducta, no se había ocultado, estaba a disposición: He tendido sin cesar mis manos hacia un pueblo rebelde.
2.2. 6 Liturgia penitencial: Acusación y confesión de pecado.25 (59: 1-15ª; 63: 7 – 64: 17).
Para el Tercer Isaías los pecados de Israel impiden la salvación, se ha abierto un abismo casi insalvable entre Dios y su pueblo, vuestras manos están manchadas de sangre.
24 Ver los aportes de: Jaramillo Rivas, P. y otros. La justicia y la opresión en el lenguaje figurado de los
profetas. Verbo Divino, Navarra 1997. pp. 95 – 98.
25 Jaramillo Rivas, P. y otros. La justicia y la opresión en el lenguaje figurado de los profetas. Verbo Divino,
26 La reiteración del vocabulario: pecados, sangre, crímenes, mentira, perfidia, falsedad, perversidad, maldad, insiste en la culpabilidad. El alma de Israel está cubierta de crímenes. Los males sociales corrompen la sociedad: No conocen la senda de la paz, no hay justicia en su camino (59: 8).
El profeta, con el pueblo, confiesa los pecados contra Dios: rebelarnos y ser infieles a Yahveh. Hablar perfidia y rebelión (59: 13) y contra el prójimo: se ha quebrantado el derecho y la justicia sigue al margen (59: 14). Pero la mano del Señor está tendida para la salvación y su oído atento para escuchar las súplicas. La intervención divina es doble: liberación y salvación para quienes se convierten de su rebeldía.
2.2.7 El brazo de Yahveh contra los enemigos.26 (59: 15b - 20; 63: 1 - 6).
En la expresión, los convertidos de su pecado en Jacob (59: 20) late el símbolo del resto fiel de Israel que será el germen sano que reiniciará el Nuevo Israel. Es un oráculo independiente sobre la victoria de Yahveh. Quizás sea la página más propia y teológicamente elaborada del Tercer Isaías. En 63: 1-6 se habla del Conquistador que triunfa. Los enemigos son aplastados por el héroe, teñido de su sangre; presenta una imagen dramática del furor y la ira divina contra el pecado. Dios lucha solo contra el poder de las tinieblas y sólo Él lo doblega, miré en torno y no había ayuda, me asombré de no encontrar apoyo; me salvó mi brazo y mi furor me sostuvo.
2.2.8 Afluencia de los pueblos a Sión. (60 y 62).
Estos capítulos presentan un himno27 de gloria en honor de la nueva Jerusalén centro de todas las gentes.
26Jaramillo Rivas, P. y otros. La justicia y la opresión en el lenguaje figurado de los profetas. Verbo Divino,
27 Sobre la Ciudad Santa profanada, como noble mujer sentada en tierra en medio de tinieblas va a caer una luz nueva, las naciones caminarán a tu luz y los reyes al resplandor de tu aurora (60: 3); es la iluminación que será aureola de gloria de Yahveh y admiración de los pueblos; entre ellos retornarán los hijos dispersos para engrandecerla y reedificar su muros. Israel reconocerá a Yahveh su Salvador y Redentor.
La idealización de la ciudad transformada es de felicidad total. Desaparecen la violencia, el saqueo y la ruina; se impone la soberanía de la paz y la justicia. La gloria de Dios será el resplandor de luz eterna sin días de luto; la era mesiánica trae la bondad y la satisfacción por medio de la salvación, sin lugar al llanto.
Tu pueblo será un pueblo de justos, para siempre poseerás la tierra, renuevo de la plantación de Yahveh, obra de mis manos, hecha para resplandecer (60: 21). La promesa mesiánica está avalada por Dios: Yo, Yahveh, he hablado, a su tiempo lo cumpliré de prisa (60: 22).
2.2.9 Reconstrucción de Sión en medio de los pueblos28. (61).
El Tercer Isaías vislumbra la luz mesiánica (61: 1-11). Siente, percibe, entiende, desea el fin del pecado, la enfermedad y la muerte. El Heraldo de Dios implantará su justicia. Dirige su mensaje a los pobres, condición que implica la pobreza física, opresión, humillación, explotación, victimización de hombres y mujeres por parte de los poderosos. Llega la liberación de la injusticia, por las tensiones entre los retornados y los residentes en Jerusalén. El amor infinito va a habitar en la sociedad en su santidad inaccesible y estará junto a todos los necesitados y necesitadas. Nacerá el reino eterno de paz. El amor instala la justicia en cumplimiento de la promesa divina.
27 Pixley, J. La Historia de Israel vista desde los pobres. Quito, Verbo Divino, 1990. pp. 69-75; Jaramillo
Rivas, P. y otros. La justicia y la opresión en el lenguaje figurado de los profetas. Verbo Divino, Navarra 1997. pp. 106.
28Jaramillo Rivas, P. y otros. La justicia y la opresión en el lenguaje figurado de los profetas. Verbo Divino,
28 Este texto apunta abundantes analogías con los cánticos del Siervo de Yahveh, aunque, al contraponer el año de gracia con el día de la venganza divina (61: 2), queda desprovisto del carácter sumiso y humilde del Siervo que se sacrifica, redime y trae la salvación.
29 CAPITULO III
CULTO Y JUSTICIA EN EL TERCER ISAÍAS.
3.1 Algunas relaciones del Tritoisaías con el resto del Antiguo Testamento29.
Para este apartado, sólo se tomarán aquellos temas focales que podrían contribuir al ejercicio académico - pastoral que se busca realizar en el presente trabajo; esto es, los factores que favorezcan más el tema central: el culto y la justicia. Para ello, se acude a los factores históricos, lingüísticos y a los énfasis proféticos sobre lo mismo, sin dejar de lado las diferentes significaciones contextuales.
3.1.1 Extranjero, forastero30. (Heb. Nekar: necesitado, marginado, empobrecido)
Se podría aseverar que la fuente principal del Tercer Isaías es la tradición sacerdotal, en tanto que asume la importancia del extranjero en su medio, como aparece en Lv. 19: 10, donde se registra la siguiente ordenanza: ―Tampoco harás rebusco de tu viña, ni recogerás
de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero. Yo, Yahveh, vuestro Dios”; eso mismo, pero con mayor intensidad se afirma en los versos 33 y 34, donde se registra:
―Cuando un forastero resida junto a ti, en vuestra tierra, no le molestéis Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y lo amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo, Yahveh, vuestro Dios‖.
29
Son varios los exégetas que han investigado este tópico, entre ellos los siguientes: J.L. Sicre. Profetismo en Israel. Verbo Divino. Navarra 1992. pp. 414- 423. Jaramillo Rivas, P. y otros. La justicia y la opresión en el lenguaje figurado de los profetas. Verbo Divino, Navarra 1997. pp 285 – 299. Carol A. Newsom y Sharon H. Ringe, ed. Louisville. Westminster John Knox; Blenkinsopp, Joseph (2003). Isaiah; Anchor Bible 19, 19A, 19B. New York: Doubleday. Childs, Brevard S. (2001). Isaiah. OTL. Louisville: Westminster John Knox. En: http://www.fundotrasovejas.org.ar/Libros/La%20Biblia%20Hebrea%20Subversiva%20Isaias%203.pdf 30 Quien más dedicó tiempo para investigar este tema fue el desaparecido Croatto, J.S. en sus libros: Isaías
30 De manera que el Tritoisaías se alimenta y nutre a su comunidad con una relectura del Levítico y avanza unas cuantas millas más al desafiarla al amor pleno por los y las extranjeras con quienes convive y entre los cuales crece y se desarrollan en lo físico, emocional, afectivo y espiritual, como seres creados por Elohím. Para la nueva comunidad del Tercer Isaías, el forastero, extranjero es parte integral de sus propias vidas, no es el
nekar, el marginado, el desposeído, el empobrecido; es el hermano y la hermana que Yahveh colocó en su camino para crecer y desarrollarse como creación perfecta de Dios en aquellos aspectos trascendentales de la vida: el amor, la tolerancia, la reconciliación, el perdón. Las connotaciones políticas31 de la presencia del extranjero, forastero, forastera en su medio, no es otra cosa que el reconocimiento de la misma presencia de Elohím en la comunidad; es el año del jubileo, es el tiempo del perdón, es una nueva era, es una nueva realidad, en un nuevo despertar del amor a todos y todas; es el tiempo de la inclusión, de la integración, de la hermandad sincera y sin reservas.
A eso le apunta el Tercer Isaías, a ser una verdadera comunidad de Yahveh, del Dios que ama por encima de razas, naciones, lenguas y pecados. Desde el Tercer Isaías, el temor que en muchas ocasiones tuvieron los israelitas frente a los extranjeros debe ser vencido. Ahora extranjeros, forasteros, forasteras ya no son los que han venido a hurtar en el templo, no se van a llevar los utensilios de la casa de Dios, del templo; en este momento ellos y ellas son parte esencial del pueblo: son los sacerdotes, los servidores del pueblo desde el templo; no debe haber temor, sino amor, confianza, respeto y convivencia en paz, ese es parte de los retos que el Tritoisaías propone dentro de su comunidad.
3.1.2 Eunucos32.
De las tres veces que Isaías habla sobre los eunucos, dos son del Tritoisaías y ambas están en el capítulo 56.
31 Rainer, Albertz. Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento; Trotta, Madrid; 1999.
pp. 576 - 588.
32 Ver en: Rainer, Albertz. Historia de la religión de Israel en tiempos del Antiguo Testamento; Trotta,
31 Estos personajes se han caracterizado por su servicio, sobre todo en servicios domésticos, ya sea de una casa o de un palacio. Son importantes las alusiones que se hace de ellos en el caso de José vendido a Potifar que era eunuco del Faraón (39: 1ss).
En Israel, según datos históricos, la eunucidad era una práctica extraña, foránea, exótica; ellos no la practicaban. Esto resulta significativo en tanto el Tercer Isaías integra a los eunucos al seno de la comunidad y sobre todo como servidores del templo, como sacerdotes, lo cual venía a ser revolucionario. De ello se desprenden varias conclusiones. Una que se consideraría al templo como una gran casa en la cual hay eunucos que sirven; eso traería algunas contradicciones en tanto algunos y algunas solo esperarían ser servidos y servidas.
Otra opción sería pensar que los eunucos estarían al frente del sacerdocio, al estilo sumos sacerdotes, lo cual el texto no refleja. Lo más probable es que el Tritoisaías está sugiriendo a la comunidad, que al interior del sacerdocio, los eunucos y los extranjeros tendrían la misma importancia que la tribu de Leví, ello significaría una profunda transformación del culto en el Israel postexílico.
Este texto se estaría anticipando al pensamiento paulino que afirma la inexistencia de límites para quienes están en Cristo, pues en Él ya no hay ni siervo ni libre, ni hombre ni mujer, ni blancos ni negros, ni griegos ni judíos, ni… sino que todos y todas son uno por la fe de Jesucristo.
Lo trascendente del Tercer Isaías33 en este aspecto es la integración, la inclusión, la universalidad que hace de la comunidad de fe, en la cual no debe haber diferencias de ninguna clase, sino que todos y todas se aman y crecen como seres integrales plenos.
33 G.K. Beale y otros. Comentary on the New Testament Use of the Old Testament.Grand Rapids, Michigan
32 Se aseguraría entonces que en la comunidad tritoisaiana no era extraño ver a hermanos y hermanas egipcias, libaneses, romanas, griegas, babilónicas, persas, etíopes, negros, blancos, indios y más, mucho más compartiendo la fe y el amor, el afecto y el cariño, el dolor y las alegrías, los encuentros y desencuentros, todos aquellos aspectos de la cotidianidad que hacen de los seres humanos únicos, irrepetibles en la creación: su psiquicidad, su corporalidad, su emocionalidad, su intelectualidad y espiritualidad34.
3.1.3 Profanación del sábado35.
El primero de los profetas en disentir, denunciar y confrontar la temática del sábado es Oseas; en 2: 13 el autor afirma: “Haré cesar todo su regocijo, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados, y todas sus solemnidades”. Parece que eliminar las actividades sabatinas se
había convertido en uno de los peores castigos que Yahveh infligiría a su pueblo; dejar al pueblo sin la celebración sabatina era un instrumento de juicio y condenación. Como en los sábados se revelaban algunos oráculos de Yahveh (2º Ry. 4: 23ss), la restricción para asistir a su celebración se consideraba castigo, juicio.
También serían eliminadas las actividades holocáusticas relacionadas con el perdón de los pecados. Así las cosas, el postexílico Tritoiasías, busca un verdadero restablecimiento, restitución, reforma de las actividades cúlticas, rituales, religiosas que habían desaparecido, en parte, durante los años de cautividad. Para el profeta Jeremías, la profanación de las festividades sabatinas constituía un problema de supervivencia. En 17: 21 afirma: Así dice Yahveh: Guardaos, por vida vuestra, de llevar carga en día de sábado y meterla por las puertas de Jerusalén. El sábado eran más costosos los impuestos por ingreso de alimentos, animales, leña, carbón, pieles, piedras preciosas, al interior de la ciudad.
34 Sshökel, Alonso. L. y Sicre José Luís. Profetas; Vol. I: Cristiandad, Madrid; 1980. pp. 356. Priitchard, J.B.
La Sabiduría del Antiguo Testamento (traducción de textos selectos del Anet), Barcelona 1966. pp. 297. 35 Ver los aportes de: Leclerc, Thomas L. Yahweh is Exalted in Justice: Solidarity and Conflict in Isaiah.
33 De modo que venir el sábado a negociar en la ciudad de Jerusalén, se había convertido en un profundo problema social; entonces, desde el pensamiento profético se recuerda el inicio, origen del sábado y se motiva al pueblo para que ese día sea más de conmemoración, alabanza, alegría y solidaridad, que de trabajo físico, con lo cual quienes se beneficiaban más eran los ricos y poderosos.
De esa forma Jeremías, asegura algo extraño: quien no trabaje en el día sábado tendrá mejores recursos económicos sobre quienes sí laboren ese día. De manera que trabajar los sábados era el problema de supervivencia inmediata, mientras que dejar de trabajar los sábados sería una solución a largo plazo; el argumento parece ser: si un pueblo no cuadra, ni ajusta sus asuntos económicos en seis días de trabajo, será imposible salir de cualquier crisis financiera con sólo un día de labores, sobre todo en un día en el cual la competición es mayor.
Para Ezequiel36 la situación relacionada con el sábado era múltiple, en cuanto que celebrar el día sábado constituía más que una celebración ritual. Ezequiel en 20: 12, asevera que: Y les di además mis sábados como señal entre ellos y yo, para que supieran que yo soy Yahveh, que los santifico. El sábado era como señal de recuerdo por todo lo que Yahveh había hecho a su favor: liberación de Egipto, alimentación en el desierto, luz en la oscuridad, sombra en las resolanas, paz en momentos de guerra. El profeta está inconforme porque el pueblo ha profanado el sábado, y de esa manera se ha olvidado de Yahveh.
Por eso su denuncia no es suave, sino con tonalidad fuerte y recriminante: Pero la casa de Israel se rebeló contra mí en el desierto; no se condujeron según mis preceptos, rechazaron mis normas por las que vive el hombre, si las pone en práctica, y no hicieron más que profanar mis sábados. Entonces pensé en derramar mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos. (Ez. 20:13).
34 Sin embargo, el mismo Ezequiel acepta que Yahveh no es sólo juicio, sino que en su infinita misericordia recuerda su alianza, su pacto y por cuanto tuve consideración a mi nombre, y procedí de modo que no fuese profanado a los ojos de las naciones, a la vista de las cuales los había sacado. (Ez. 20: 14). Aquí el profeta sugiere que profanar el sábado va más allá de fronteras cúlticas y trasciende las fronteras territoriales. Como el sábado era también una parte de solución al problema social del trabajador maltratado, de los animales víctimas del trabajo excesivo (Ex. 23: 12), las naciones vecinas que se habían fijado la meta de acoger la propuesta de dar un descanso semanal a sus trabajadores, ahora lo estaban considerando como peligroso: esa era la peor de las profanaciones37.
En esta dirección estaba también el pensamiento de la comunidad tritoisaíana. El Tercer Isaías propone una dimensión amplia de la profanación de las actividades sabatinas que van más allá de los pensamientos que se habían sugerido desde Amós. Para el Tritoisaías dicha profanación tiene una connotación interna, del corazón, del alma, de lo más profundo de la vida del ser humano (56:2 - 7; 58:13; 66:23).
De manera que cualquier profanación del sábado es una profanación que ya está en el corazón y la mente del blasfemo, del sacrílego, el Tercer Isaías busca que dentro de su comunidad haya corazones y vidas diferentes, santas, rectas para consigo mismas, como para con Yahveh y con sus prójimos. En 56: 2 se afirma: Dichoso el mortal que tal haga, el hombre (y la mujer) que persevere en ello, guardándose de profanar el sábado, guardando su mano de hacer nada malo.
La frase que llama la atención: guardando su mano de hacer nada malo, esto significa que hay una intencionalidad mental, interna, del corazón; es que la mano no se mueve por sí misma, sino que es movilizada por la fuerza de la mente y el corazón; esa fue la preocupación del Génesis, cuando después que el hombre pecó, el ángel de Yahveh, separó el árbol para que no tomara de su fruto y viviera eternamente en pecado (Gn 3: 22).
35 La mano, (yad), es utilizada por el Tritoisaías en catorce oportunidades; en unas ocho veces se refieren a la mano de Dios (59:1; 60:21; 62: 3, 8; 64: 8; 65: 2; 66: 2, 14) en las que se destaca la dependencia del pueblo ante la mano de Yahveh; dependencia porque los verbos empleados están en la forma activa, es Dios el que hace las cosas, por ejemplo, en 60: 21 se enuncia: …retoño de mis plantaciones, obra de mis manos; el pueblo del Señor es el resultado de las acciones del propio Yahveh38.
En 62:3 la afirmación es evidente, el pueblo está en manos del Señor y depende de Él:
Serás corona de adorno en la mano de Yahveh, y tiara real en la palma de tu Dios. En 64: 7 el pueblo lo reconoce: Pues bien, Yahveh, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y tú nuestro alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros‖.
Incluso, Yahveh alza sus manos sobre el pueblo rebelde para perdonarlo, reconciliarlo, atraerlo hacia Sí; Dios lo asegura en 65:2: Alargué mis manos todo el día hacia un pueblo rebelde que sigue un camino equivocado en pos de sus pensamientos; de manera que no es extraño que el Tercer Isaías casi al final del texto declare: …la mano de Yahveh se dará a
conocer a sus siervos…; en este sentido se plantea desde la comunidad tritoisaina, el ejemplo del propio Dios, que utiliza sus manos, para proteger, bendecir, cuidar, servir, defender a sus hijos e hijas; de esa manera debería actuar su pueblo.
Los textos restantes en que aparece el término mano, aluden al empleo que de ella hacen los seres humanos; en unos se derrama sangre (59:3); otros muestran diversas acciones de iniquidad (59:6); también se presenta el que edifica, planta y hace muchas obras de solidaridad en beneficio de su comunidad (65:22) …mis escogidos disfrutarán la obra de sus Manos.
36 Es inferible, entonces, que en esta comunidad todavía se presentaban comportamientos que eran dignos de restructuración, arrepentimiento, confesión y abandono, en cuanto pecados contra Dios y los hermanos y hermanas, por ellos la sugerencia del Tritoisaías a la necesidad de guardar las manos de hacer lo malo, el reto de mirar hacia las obras de Yahveh y verlas como alternativa de ejemplo comunitario de perdón, solidaridad y reconciliación que sirvieran de guía a los diferentes grupos que había en la Palestina del momento.
Así que la frase: “guardando su mano de hacer nada malo‖, que incorpora el Tritoisaías en relación con la observancia del Sábado, no es una simple afirmación coloquial, de moda, de sustento al resto de afirmaciones; es una declaración bien pensada y seleccionada para el momento, esa afirmación, guardando su mano de hacer nada malo, está llena de profundas connotaciones, significados, reflexiones.
Guardar la mano de hacer el mal es guardar el corazón, la mente, las emociones, el espíritu; es decidir servir al prójimo como Yahveh mismo lo hace. Guardar su mano de hacer el mal consiste en utilizar todas las capacidades síquicas, emotivas, cognitivas, lingüísticas, comunicativas, espirituales para que el mal esté lejos, para alejarlo de los pensamientos y del corazón, sin importar lo que suceda; no puede haber cansancio para realizar las obras de amor y tolerancia (57:10), ello podría indicar que para realizar el bien siempre se deben tener la manos listas, dispuestas, preparadas, limpias.
3.1.4 Idolatría y cultos de pecado39. (57: 5ss)
Uno de los más fuertes llamamientos al arrepentimiento, la confesión, el abandono del pecado por parte del profetismo en Israel es, indudablemente, la idolatría y los cultos de pecado.
37 El Tercer Isaías, así como Isaías I y II tienen un profundo compromiso en esta dirección: el pueblo de Dios no debe ni puede adorar otro dios diferente a Yahveh, ni practicar otro tipo de culto que el establecido por el mismo Elohím, lo opuesto a esto constituye pecado del cual se merece arrepentimiento sincero y de verdad.
La idolatría40, más que un asunto de términos, conceptos, palabras constituye comportamientos decisivos en la vida, la cultura y tradición de los pueblos. En la religión israelí esto no es extraño ni cosa de otros mundos. La historia de la religión del pueblo de Israel puede narrarse, en su mayor parte, en función de la tensión provocada por el conflicto entre un concepto espiritual de Dios y el culto, la marca distintiva de la fe genuina de Israel, y diversas presiones, tales como la idolatría, que trataban de rebajar y materializar la conciencia y las prácticas religiosas tribales primero y nacionales después.
En el AT falta un ascenso desde la idolatría a la adoración pura de Dios, sino más bien un pueblo con un culto puro y una teología espiritual, luchando continuamente, por medio de líderes espirituales levantados por Dios, contra las seducciones religiosas que, a pesar de todo, a menudo atraían a la masa del pueblo. La idolatría es una degradación de la norma, y no una etapa primitiva superada gradualmente y con dificultad. Si se considera la totalidad de los elementos probatorios que ofrece la religión de los patriarcas, se encuentra con una religión de altar y de oración, no de ídolos.
Ciertos acontecimientos, podrían aparecer como idolatría patriarcal. Por ejemplo, Raquel robó los ídolos familiares de su padre (Gn. 31:19); lo que podría probar es que la esposa de Jacob junto con su familia no había podido liberarse completamente de su ambiente religioso mesopotámico (Jos. 24:15). Si estos objetos, estos terafines tenían significación legal además de religiosa, el que los poseía tenía el derecho de sucesión sobre la propiedad familiar, lo que explica la ansiedad de Labán por recuperarlos, a pesar de no destacarse como hombre religioso y el cuidado con que excluye a Jacob de la Mesopotamia por medio de un tratado en términos muy bien pensados, cuando no puede encontrarlos (Gn. 31: 45ss).
38 Se sostiene que las piedras de Jacob (Gn. 28:18; 31:13, 45; 35: 14, 20) son las mismas piedras idolátricas con las que estaba familiarizado Canaán. Para algunos exégetas41, la piedra de Bet-el está relacionada con procesos idolátricos de Jacob (Gn. 31:13), sin embargo, es más fácil interpretar que pertenece a la categoría de los monumentos conmemorativos (Gn. 35: 20; 24:27; 1º Sm. 7:12; 2º Sm. 18:18).
Además, la cita de Gn. 35: 4, a menudo empleada como indicación de la idolatría patriarcal, en realidad se refiere a la reconocida incompatibilidad entre los ídolos y el Dios de Bet-el, en tanto que Jacob debe desprenderse de los objetos inaceptables, antes de presentarse delante de Yahveh. El hecho de que Jacob los haya escondido no debe entenderse como que tuvo miedo de destruirlos debido a razones de reverencia supersticiosa42.
El relato del becerro de oro en Ex. 32, revela hasta dónde llegaba el contraste entre la religión emanada del monte Sinaí y la forma de religión aceptable para el corazón de los infieles. Se puede observar que estas religiones son incompatibles. La religión del Sinaí es decididamente enemiga de los ídolos.
Moisés advirtió al pueblo (Dt. 4:12) que la revelación de Dios que se les otorgó allí no tenía “figuras”, a fin de que no se corrompiera con ninguna clase de representaciones. Esta es la posición mosaica esencial, como se puede ver en el Decálogo (Ex. 20:4; Ex. 34:17). Se debe notar que la prohibición hecha por Dt. 4:12 pertenece a la esfera de la religión, y no a la de la teología.
Es correcto hablar de una figura del Señor, y Dt. 4: 12 y Nm. 12:8 tienen el término figura en común. Pero haberla llevado a la práctica religiosa habría significado para Israel corromper la verdad y la vida. Este es un notable testimonio del carácter no icónico del culto de Israel.