Jesús, una aproximación a su figura desde la comunicación.
Pahola Andrea Ramos Barbour
Autora
Trabajo de grado para optar por el título de Comunicador(a) social,
con énfasis en producción editorial.
Sergio Roncallo Dow
Director de tesis
Pontificia Universidad Javeriana
Facultad de comunicación y lenguaje
Comunicación Social
Bogotá
ARTÍCULO 23
“La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus
trabajos de grado, solo velará porque no se publique nada contrario al dogma y la moral católicos y porque el trabajo no contenga ataques y polémicas puramente personales, antes
TABLA DE CONTENIDO
Introducción
9
Capítulo 1
Dios quiere comunicarse.
11
1.1 Los elegidos para el mensaje divino.
13
1.2 La escritura hacia la singularidad.
15
Capítulo 2
Jesús como objetivación de Dios.
25
2.1 Santo, santo, santo.
28
2.2 Dios es amor.
30
Capítulo 3
Jesús y su mensaje.
36
3.1 Un mensaje universal.
36
3.2 Un mensaje relacional.
40
3.3 Un mensaje individual.
41
3.4 Las parábolas.
46
Conclusiones
50
Bibliografía
54
Introducción
Para Jesucristo, quien no sólo es mi objeto de estudio en esta tesis sino la razón de mi existencia.
Capítulo 1
Dios quiere comunicarse.
En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios (Juan 1:1).
Pese a la importancia histórica de Jesús hay pocos estudios que se pregunten por su papel de comunicador durante los años de su misión. Es escaso el acercamiento desde la disciplina de la comunicación para analizar sus discursos o sus puestas en escena registradas en el Nuevo Testamento. El objetivo de este texto es, precisamente, analizar las formas comunicativas de este personaje, teniendo como punto de partida la cosmovisión bíblica a fin de reflexionar sobre el desempeño comunicativo de Jesús y determinar si es posible proyectar un ideal del comunicador desde su figura. El inicio para la reflexión será, pues, la propuesta bíblica del Dios judeo-cristiano para así construir el panorama comunicacional que atraviesa el contexto del mesías, ya que es desde ese punto desde el cual se puede apreciar con mayor claridad su propuesta, teniendo en cuenta que esa estaba estrechamente ligada a la concepción de ser el hijo de Dios. Considero importante aclarar que aunque el texto tocará elementos históricos, la discusión no se centrará en la veracidad o no de los hechos planteados, sino que buscará el análisis narrativo de la Escritura partiendo de la premisa de que Dios desea comunicarse con el hombre. Será entonces, asunto de este escrito hacer una aproximación al mensaje que Dios quiere dar a la humanidad y específicamente si este se ve encarnado en la figura del Cristo, que es la personificación del Dios mismo, y contestar si es posible determinar desde la academia un ideal del comunicador social a partir de la vida de Jesús.
mismas características, a su imagen y semejanza, con una capacidad de relación única; ha querido otorgarle el lugar privilegiado de corona de la creación. Al parecer, desea comunicarse con él. Según el relato del Génesis Dios pasea tranquilamente por el huerto, no hay nada que impida su presencia.
Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra y sojuzgadla; ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.
Y dijo Dios: He aquí, yo os he dado toda planta que da semilla que hay en la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto que da semilla; esto os servirá de alimento.
Y a toda bestia de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se mueve sobre la tierra, y que tiene vida, les he dado toda planta verde para alimento. Y fue así.
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y fue la mañana: el sexto día (Génesis 1:27-31) Énfasis mío.
Dios mismo se ha propuesto crear un ser excepcional tiendo como punto de partida la comunicación. El orden precedente a la creación del hombre está caracterizado por la expresión Y dijo Dios. Su palabra literalmente escribe sobre el mundo; sin embargo, hay un cambio cuando dice: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza (énfasis
mío). Ese hagamossuscita una pregunta inmediata, ¿quiénes? Debido a que el hombre no
había sido creado, se descarta esa opción claramente; los ángeles, creados para ser mensajeros de Dios, solo desempeñan acciones colaborativas y no tienen ninguna influencia en las decisiones divinas; por supuesto, la entidad maligna o el diablo no se presenta como una opción válida debido a su naturaleza destructiva después de su rebelión, El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir… (Juan 10:10); entonces, recordemos que el Dios bíblico de una manera aún inexplicable está constituido por Padre, Hijo y Espíritu siendo un solo Dios; así que, ese hagamos solo puede provenir de la conversación
La imagen y semejanza de la divinidad existe en la humanidad en tanto este tiene capacidad de decisión, es un agente libre; siente y razona. Y está en el hombre desde el
momento en el que Dios puso el soplo de vida sobre él …y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente (Gén 2:7). El hombre, tras su creación como un alguien y no un algo está completamente expuesto, manifestándose en su desnudez, pero sin miedo. La ausencia de cubrimiento no es un problema para él, no es consciente de ella, no tiene vergüenza y por lo tanto no está mediado por la misma. Aún no existe el camuflaje como mecanismo de supervivencia para el hombre. El primer acto de comunicación de parte de Dios para el humano es otorgarle la característica de la semejanza con él. Esta comunión completa del hombre con su entorno y su Creador se ve impedida cuando la serpiente, de manera astuta, se encarga de distorsionar de manera sutil el mensaje que Dios les había dado. Miremos:
Y ordenó el SEÑOR Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás (Gén 2:16-17).
La serpiente se acerca a la mujer de la siguiente manera:
Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: "No comeréis de ningún árbol del huerto"? (Gén 3:1).
Con esa pregunta se ve la estrategia para romper la comunicación entre el hombre y Dios de la serpiente que se repetirá a lo largo de la Biblia. Con una manipulación sutil, siembra la duda en la mujer y aunque ella le contesta con la verdad, ya es demasiado tarde. La codicia pudo más.
El hombre ha perdido el privilegio de hablar directamente con Él. Tras el engaño con el argumento del conocimiento del bien y del mal se ha roto el estado de comunicación
plena. “El camino de acceso a la comunión con el Creador ha quedado bloqueado. Ahora se abre el camino de la frustración, del resentimiento, de las falsas excusas y de las inculpaciones injustas (Gen 3:12-13) (…) La humanidad queda sometida al yugo de la
existencia penosa al final de la cual sobreviene la muerte física” (Martínez, 1984, p.272). Y
el deseo de divino no fue tener después una relación lineal y jerarquizada; por el contrario, se nota la cercanía de su espíritu cuando, luego de la caída del hombre, Dios se acerca al huerto preguntando: ¿dónde estás tú? (Gén 3:9) ¿Acaso Él, siendo Dios mismo, no lo sabía? Se percibe en el ambiente del texto una especie de acercamiento paciente en el que, de alguna manera, Dios busca la restauración de la relación. El acto siguiente de Dios para con el hombre, es cubrir su desnudez luego de prometer la destrucción del mal por medio de la simiente de la mujer para restaurar la comunicación.
¿Cuál era el propósito de la serpiente al momento del engaño a la pareja? Definitivamente no fue llevarlos a un estado superior; por el contrario, tan pronto como caen en la trampa, no vuelve a musitar una palabra y tan solo aparece para escuchar la maldición que Dios profiere sobre ella. Encontramos en las Escrituras que Satanás ha deseado ser como Dios, soberano. El fragmento que pongo a continuación es la narración de cómo fue creado Lucifer, después Satanás, y como él no aceptó ni su lugar ni su función, que por cierto era muy elevada, y decidió rebelarse.
Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.
En el Edén estabas, en el huerto de Dios; toda piedra preciosa era tu vestidura:
el rubí, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe,
el zafiro, la turquesa y la esmeralda;
y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, estaba en ti.
El día que fuiste creado fueron preparados.
Tú, querubín protector de alas desplegadas, yo te puse allí.
Estabas en el santo monte de Dios, andabas en medio de las piedras de fuego.
Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que la iniquidad se halló en ti.
A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia,
y pecaste;
del monte de Dios,
y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego.
Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura;
corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor (Ezequiel 28:12-17).
Entonces, luego de su expulsión de las alturas y viendo que su posición como corona de perfección no sería restaurada por Dios, no porque Él fuera egoísta sino porque en realidad su corazón no buscaba restaurar su relación con Dios sino tan solo volver a tener la posición de admiración de antes, el querubín de perfección se corrompe frente a la envidia y el orgullo, tras el deseo de ser como Él. Queriendo dominar sobre todo. Deseando esto, y siendo públicamente expulsado, no le queda más remedio que formar un ejército de maldad encargado de que todas las creaturas rompieran, al igual que él, toda relación con Dios. La motivación de Satán es pues el odio a Dios y por ende a sus planes. No hubo mejor manera de arruinar la creación entera que tendiendo una trampa a la humanidad y llevándose consigo a miles de seres que por siempre estarán separados de Dios.
Teológicamente, lo que permitía la comunicación plena entre el hombre y Dios era la santidad o la ausencia de pecado de parte del humano. Al humano no conocer la maldad podía tener una relación cara a cara con la divinidad y en consecuencia todos los sistemas
terrestres estaban en completa armonía. “El propósito inicial de Dios para con el hombre
fue que éste actuase como virrey suyo en el mundo, administrando sus maravillosos dones con un señorío digno, benéfico, sobre los demás seres y en armonía con el conjunto de la
creación” (Martínez, 1984 p.270). Según los atributos de Dios (creo que su santidad no
semejante a Él? El engaño consistió en dar ese “poder” deslegitimando la soberanía de
Dios, llevando así sus vidas y las de sus descendientes a la muerte. El hombre ahora tiene que aprender a conocer el bien y el mal por medio del temor y la coerción hasta de su propio cuerpo. Pero Dios sabía que el algún momento su creación se rebelaría contra Él, de eso hablaré después, y escogería la muerte antes que la vida.
Tras la caída, la comunicación inicial con el hombre se rompe. La expresión física de la divinidad se ve restringida. Sin embargo, el hombre sabe que ha errado y por eso busca cubrirse, intenta ocultar su rebelión por medio de hojas secas y cree que esconderse es lo más sabio en ese momento. Dios sabe que el ocultarse no restaurará la relación. Se hace necesario el sacrificio; solo el derramamiento de sangre del animal con el que Dios hizo las túnicas de pieles es suficiente para cubrir la desnudez. Este símbolo, será a su vez, la revelación profética del sacrificio mesiánico que, según la Biblia, se lleva a cabo a través de Jesús (Scott, 2002). Entonces, la Biblia viene siendo, por sobre todo, la evidencia histórica de la experiencia del hombre con Dios y el constante esfuerzo divino por salvar a su creación de la muerte eterna. A diferencia de Satán, la motivación del Altísimo pareciera ser el amor.
1.1 Los elegidos para el mensaje divino.
Solo hay un mensaje que Dios quiere transmitir a la humanidad y lo hace por medio de algunos seres, que cumplen solo con una condición. Estar dispuestos a escuchar la voz de Dios y a su vez querer ser escuchados por él. Nada de hombres superiores o con características asombrosas, tan solo seres con sed comunicativa que no se conforman con
llevar una vida “autosuficiente”. No es excluyente, no es que Dios no se quiera comunicar
con todos, por el contrario es su mayor deseo; pero, es lo más obvio, el ejercicio de la comunicación solo se puede establecer con un interlocutor activo o si no sería una mera transmisión de datos. Como en cualquier ejemplo de comunicación solo se llevará a cabo si hay un punto de conexión, así sea mínimo, entre los interlocutores. La lista de estos hombres está encabezada por Noé. Tras el arrepentimiento de Dios de haber creado al hombre (Gen 6) Noé se distingue del resto porque siempre anduvo con Dios. Es entonces cuando la divinidad desea comunicarle al humano su sentimiento de frustración esperando una respuesta de su parte. Sabemos el desenlace de la historia, Dios manda a Noé, de
manera “ilógica”, a construir un arca para el momento en el que las fuentes del cielo se
abrieran y viniera en tan anunciado diluvio del que el resto de la humanidad se burlaba. Así Dios dio el tiempo suficiente para que los demás hombres hicieran el mínimo esfuerzo de buscar una vía de acceso con Él.
Luego del surgimiento de un nuevo mundo tras el diluvio, la lista de hombres con quien Dios se comunica es interminable. Ahora, se hace más complejo el deseo del Creador. No solo quiere conversar con algunos pocos elegidos, al parecer quiere tener un
pueblo “especial” que retome de alguna manera el estado primario de comunión. Este
propósito es comunicado a Abraham, el patriarca, bajo la promesa de que haría de él una nación grande y bendeciría con él a todas las familias de la tierra (Gen 12). Tras la escogencia de un sujeto, se inicia, o continúa, la ejecución divina generación tras generación de establecer una relación de semejanza con los hombres. Isaac, Jacob, José y, el encargado de la revelación escrita, Moisés.
también escrita suscita una serie de cambios en la configuración social planteada en las Escrituras. Pensar que Dios mismo ha revelado a Moisés Su voluntad para la humanidad que, sería verdadera, supone un cambio en la concepción de la divinidad. Esta, hasta el momento no se ha presentado con un nombre, al parecer aún es intangible, incomprensible,
y de alguna manera oculta a la vista humana. Todavía es “lejano”, aún no permite una
objetivación plena. La narración del momento en el que Dios se le revela a Moisés resulta interesante a la hora de conocer qué tipo de Dios es éste dios aun no conocido. Primero, se da en un momento inesperado, no tras la búsqueda de Moisés sino, por el contrario, cuando él estaba caminando. Segundo, hay una representación física del Dios vivo a Moisés, no solo escucha su voz, también puede verlo. Estando allí, el ángel del SEÑOR se le apareció
entre las llamas de una zarza ardiente (Éxodo 3:2ª). Luego de este primer encuentro, se volvió común entre Dios y Moisés mantener conversaciones extensas, o al menos eso es lo que nos relata la Escritura. Moisés se cubrió el rostro, pues tuvo miedo de mirar a Dios. Pero el SEÑOR siguió diciendo… (Éx 3:6b).
Y acostumbraba Moisés tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de él, y la llamó la tienda de reunión. Y sucedía que todo el que buscaba al SEÑOR salía a la tienda de reunión, que estaba fuera del campamento.
Y sucedía que cuando Moisés salía a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permanecía de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y seguía con la vista a Moisés hasta que él entraba en la tienda.
Y cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y el SEÑOR hablaba con Moisés.
Cuando todo el pueblo veía la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunión todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda.
Y acostumbraba hablar el SEÑOR con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo (Éxodo 32:7-11).
rebelde, debido a la caída en el edén, Moisés llegó a acuerdos con el Todopoderoso y fue considerado amigo de Dios.
Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés:
—Baja, porque ya se ha corrompido el pueblo que sacaste de Egipto. Demasiado pronto se han apartado del camino que les ordené seguir, pues no sólo han fundido oro y se han hecho un ídolo en forma de becerro, sino que se han inclinado ante él, le han ofrecido sacrificios, y han declarado: "Israel, ¡aquí tienes a tu dios que te sacó de Egipto!" »Ya me he dado cuenta de que éste es un pueblo terco —añadió el SEÑOR, dirigiéndose a Moisés—. Tú
no te metas. Yo voy a descargar mi ira sobre ellos, y los voy a destruir. Pero de ti haré una gran nación. Moisés intentó apaciguar al SEÑOR su Dios, y le suplicó:
—SEÑOR, ¿por qué ha de encenderse tu ira contra este pueblo tuyo, que sacaste de
Egipto con gran poder y con mano poderosa? ¿Por qué dar pie a que los egipcios digan que nos sacaste de su país con la intención de matarnos en las montañas y borrarnos de la faz de la tierra? ¡Calma ya tu enojo! ¡Aplácate y no traigas sobre tu pueblo esa desgracia! Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac e Israel. Tú mismo les juraste que harías a sus descendientes tan numerosos como las estrellas del cielo; ¡tú les prometiste que a sus descendientes les darías toda esta tierra como su herencia eterna! Entonces el SEÑOR se calmó y desistió de hacerle a su pueblo el daño que le había sentenciado (Éxodo 32:7-14) Énfasis mío.
1.2 La escritura hacia la singularidad.
Dios decidió comunicarle a Moisés el deseo de construir una nación diferente, un pueblo que se destacara del resto, que tuviera como característica el tener una relación con Él y así llevara a las demás naciones a buscar esa misma reciprocidad. Así mismo es interesante notar que es a Moisés a quien Dios decide dársele a conocer con un nombre que sería, para la cultura judía, el máximo símbolo de reverencia. La revelación de EL nombre del todopoderoso se da en medio de un episodio de inseguridad, el cual es constante en la vida de Moisés. Si hay alguien que hubiera sufrido de un serio problema de vacilación en la Biblia es él, pero es en medio de su debilidad cuando Dios se muestra con grandes pruebas
de su grandeza diciéndole: “tranquilo, yo sé que eres un temeroso, pero yo estaré contigo”.
Pero Moisés dijo a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón, y sacar a los hijos de Israel de Egipto?
Entonces dijo Moisés a Dios: He aquí, si voy a los hijos de Israel, y les digo: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros," tal vez me digan: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?
Y dijo Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y añadió: Así dirás a los hijos de Israel: "YO SOY me ha enviado a vosotros."
Dijo además Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: "El SEÑOR, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros." Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación (Éxodo 3:11-15).
Es importante comprender que la estructura israelí es un complejo sistema político, social y religioso que constituye parte de la visión de reino en la tierra de Dios (Crossan,
2007). Lo que da significación y cohesión a la “cultura israelí” ahora es la Escritura sagrada
que no puede ser alterada o irrespetada ya que fue directamente dada por Dios. En este caso no solo se plantea la escritura como un método objetivo sino completamente veraz e incuestionable. El momento de la entrega escrita de parte de Dios estuvo acompañado de muestras sobrenaturales de su existencia para todos los incrédulos que aún dudaban de su promesa: El monte estaba cubierto de humo, porque el SEÑOR había descendido sobre él en
medio de fuego. Era tanto el humo que salía del monte, que parecía un horno; todo el monte se sacudía violentamente, y el sonido de la trompeta era cada vez más fuerte. Entonces habló Moisés, y Dios le respondió en el trueno (Éxodo 19:18-19). “La importancia de la escritura radica en que crea un nuevo medio de comunicación entre los hombres. Su servicio esencial es objetivar el habla, suministrarle al lenguaje un correlato
material, un conjunto de signos visibles” (Goody, 2003, p.12). En el periodo oral israelí, la identidad estaba configurada por la pertenencia a la generación de Abraham, Isaac y Jacob, y sobre la experiencia de ellos con el Dios viviente y la promesa de la tierra prometida. A ti y a tu descendencia les daré, en posesión perpetua, toda la tierra de Canaán, donde ahora andan peregrinando. Y yo seré su Dios (Gen 17:8).
establezco contigo y con tu descendencia, y que todos deberán cumplir: Todos los varones entre ustedes deberán ser circuncidados (Gen 17:10). Definitivamente Dios quería dar un mensaje que perdurara por siempre, y lo logró. Las marcas físicas perpetuas establecen una conexión inmediata con el mensaje del pacto. Cualquier judío consiente dará razón del
porqué debe ser circuncidado, “por el pacto de Dios con Abraham”. Hasta el día de hoy el
judío es circuncidado y usualmente puede recordar claramente por qué.
Entonces, hay una serie de prácticas sobre el cuerpo que prepararon a Israel para el
cambio “más drástico” a la ley escrita. Para Goody la escritura viene a sustentar las
estructuras económicas y políticas de las sociedades complejas (2003). Esto es claramente evidente en la sociedad israelí, y aunque se piensa que los sistemas escriturales excluyen de cierto modo, es interesante ver la forma en la que el sistema escritural se articula con otras prácticas sociales que intentan presentarse como un equilibrio entre la tensión permanente entre oralidad y escritura. La escritura depone ante nosotros un carácter elitista, la oralidad por el contrario, parece poner ante nosotros un espíritu un tanto más flexible. Según el
propósito revelado a Moisés, Dios no pretende crear o forjar un grupo de gente que “siga ciertas normas”, por el contrario, el camino que Dios quiere trazar es el de por medio de la
ley llevar a la conciencia de cada persona de esa rebelión primaria (Adán y Eva) a fin de que Su pueblo desee comunicarse con él y así se lleve a cabo una actividad recíproca y no
una simple consecución de actos piadosos que los “lleven a la salvación”. Esto será
posteriormente expresado por Dios al profeta Isaías cuando dijo: Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración no es más que un mandato enseñado por hombres (Isaías 29:13). Entonces, al parecer el sistema escritural puesto por Dios, revelado en la ley tiene un espíritu más complejo que su sola ejecución.
Como mencioné anteriormente lejos de ser un sistema elitista, el diseño que Dios ha pensado para su pueblo se sostiene generación tras generación por el equilibrio entre lo oral y lo escrito.
tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas (Deuteronomio 6:4)
Esta es una de las maneras más eficaces en la que Dios pudo perpetuar su mensaje. Ha creado en Su pueblo un sistema escritural que trasciende a lo escrito para ser la misma encarnación de la ley en cada uno de sus hijos. Primero, se manifiesta como mandato dando como esperanza la promesa de prosperidad y bendición permanente; segundo, se presenta como un instrumento cohesionador y formador de identidad. Una identidad que, por cierto, estaba muy diluida en los tiempos de Moisés, ya que el aún incipiente pueblo hebreo tenía fuertes influencias de las naciones vecinas. Tanto así, que incluso después de presenciar los milagros y rescates asombrosos que hizo Dios con ellos, hicieron un becerro de oro teniendo una columna de fuego que los acompañaba en las noches. Es así, asegurando escrituralmente la repetición oral de los preceptos divinos, como se manifiesta el equilibrio entre la oralidad y la escritura en la Israel antigua.
Entonces, el judaísmo presenta uno de los sistemas de comunicación interna más fuertes en la historia de las religiones. Eso es incuestionable hasta nuestros días, en donde sabemos que incluso la conversión resulta tras un largo proceso de inclusión en la cultura judía. Su estructura se mantiene fuerte y poco vulnerable a los cambios, como mencionaba antes, en parte por los relatos que dan sentido a su existencia. La liberación de Egipto, y en general el pentateuco, presentan el hilo que coserá la historia judía, además de la tradicional espera del mesías. No es solo la construcción de un pueblo en un territorio determinado. El judaísmo se convirtió en una cultura más allá de los límites físicos para encontrar identidad desde cualquier parte del mundo en sus relatos fundadores. Sus patrones de pensamiento son similares, la ley ya está escrita.
Además de Moisés, el antiguo testamento nos presenta toda amplia gama de personajes que se comunican con Dios. Desde valientes guerreros, Josué o Gedeón, pasando por prostitutas, Rahab; profetas, Isaías, Jeremías, Jonas; sacerdotes, Samuel; extranjeras, Rut; hasta reyes y reinas, Saúl, Ester y David. Sin lugar a dudas, la anterior
lista es tan solo un esbozo de todos aquellos que entran en la lista de “privilegiados con el contacto divino” pero si hay un rasgo característico en todos ellos es su obvia humanidad. Ninguno de ellos se presenta como un hombre o mujer extraordinarios y con cada uno Dios estableció una relación particular.
Al ser la Biblia sobre todo un libro para humanos corrientes plantea un punto de conexión continuo de principio a fin, la rebelión del hombre hacia Dios. Pese al deseo intenso de Dios de forjar una nación diferente, tras la revelación de Moisés, este, tiene un periodo de decadencia en el cual ha llegado a ser como los pueblos cananeos vecinos.
Israel mientras era rescatado de la esclavitud de Egipto), para otros de manera auditiva, por medio de visiones o señales, e incluso haciendo que los animales hablen como cuando hizo que la asna de Balaam hablara cuando éste no obedeció una orden directa de Dios.
Pero Dios se airó porque él iba, y el ángel del SEÑOR se puso en el camino como un adversario contra él. Y Balaam iba montado sobre su asna, y sus dos sirvientes con él. Cuando el asna vio al ángel del SEÑOR de pie en el camino con la espada desenvainada en la mano, el asna se salió del camino y se fue por medio del campo; pero Balaam golpeó el asna para hacerla volver al camino.
Entonces el ángel del SEÑOR se puso en una senda estrecha de los viñedos, con una pared a un lado y otra pared al otro lado.
Al ver el asna al ángel del SEÑOR, se pegó contra la pared y presionó el pie de Balaam contra la pared; entonces él la golpeó otra vez.
Y el ángel del SEÑOR se fue más lejos, y se puso en un sitio estrecho donde no había manera de volverse ni a la derecha ni a la izquierda.
Y viendo el asna al ángel del SEÑOR, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y golpeó al asna con su palo.
Entonces el SEÑOR abrió la boca del asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho yo que me has golpeado estas tres veces?
Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. Ojalá tuviera una espada en mi mano, que ahora mismo te mataba.
Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna, y sobre mí has cabalgado toda tu vida hasta hoy? ¿He tenido la costumbre de portarme así contigo? Y él dijo: No.
Entonces el SEÑOR abrió los ojos de Balaam, y él vio al ángel del SEÑOR de pie en el camino, con la espada desenvainada en su mano, e inclinándose, se postró rostro en
tierra… (Números 22: 22-31).
Capítulo 2
Jesús como objetivación de Dios.
Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los humanos (Filipenses2:7).
Sabemos entonces, que el sistema religioso judío se manifiesta por medio de un ejercicio escritural profundo que busca perpetuar y dar relevancia a un mensaje principal: la llegada del mesías. Esta configuración, hasta ahora sujeta a la interiorización individual de los pertenecientes al pueblo de Israel, se presentaría objetivada en la persona del Cristo. Éste no como la idea abstracta del ser superior revelado solamente a unos pocos, sino, como la persona física que manifiesta en sí mismo el mensaje divino, pero en igualdad de condiciones con los humanos. Para fines prácticos asumiremos, que Jesús, como es creído por muchos, representa esa figura mesiánica tan anhelada para el pueblo israelí. Así mismo, más adelante en el tercer capítulo, intentaremos distanciarnos del estatus social de salvador para así, proponer un acercamiento a sus métodos comunicativos específicos a fin de establecer su efectividad comunicativa en público.
Es necesario iniciar con una pregunta: ¿Qué implica pensar que un dios se haga humano, según la visión occidental que, indudablemente, está mediada por la tradición greco-romana? La narrativa bíblica supone un cambio en comparación con otros relatos religiosos o mitológicos. La propuesta del dios hecho hombre está estrechamente ligada a la idea, sumamente humana, de un mundo esperanzador, expresada de diferentes maneras a través de las escrituras religiosas y científicas. Está presente el pensamiento de tener una vuelta al inicio, un inicio que tendería a ser mejor que el presente. En general, es un pensamiento humano soñar con un futuro mejor; y constantemente confiamos en diferentes
trascender y la inminente muerte se vería explicada desde el Génesis desde la caída. En ese momento el hombre conoce la muerte y se convierte en un ser finito; pero aún conserva rezagos de su estado primario en el cual Dios lo había hecho semejante a Él. Dios nos ha dicho: "No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán”… (Génesis 3:2).
Entonces, teniendo como base que buscamos la realización del “algo mejor” y que en
sí, el ser humano necesita, para la superación de su miedo a la existencia, el dispositivo natural de explicar el mundo sea cual sea su fuente (la divinidad, la razón, la ciencia, el hombre, etc.), la figura narrativa de un dios que se hace hombre supone un cambio primero en el planteamiento de la relación humano-divina y segundo en la misma idea de
“humanidad”. Es entonces necesario para la humanidad tener un dios. “Para hacer de lo
inactual e invisible objeto de una acción de rechazo, de conjura, de reblandecimiento o despotenciación se corre ante ello, como un velo, otra cosa. La identidad de tales factores es
constatada y hecha accesible mediante nombres, generando así un trato de igual a igual”
(Blumenberg, 2003). Desde la perspectiva de la Creación, este miedo a la existencia se da desde el momento de la caída por el pecado. Esta separación del estado de unión con quien era la fuente de explicación de todo, Dios, ocasiona en el hombre, como vimos, ese miedo primario que lleva a ocultar primero su cuerpo; es el chascarreo durante la llamada telefónica. Si miramos como cierta la visión de Jesús como hijo de Dios, tendríamos un cambio sustancial en las formas discursivas en las que la relación divino-humana se ha tratado a lo largo de la historia, al menos en términos narrativos, sin entrar a definir si estas apreciaciones son o no ciertas.
A los que me diste del mundo les he revelado quién eres.Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra. Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos. Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. »Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros (Juan 17: 6-11). Énfasis mío.
Es interesante notar expresiones constantes como “volver a ti” y no contigo. Es ese
estado de comunión, solamente nombrado en el primer capítulo, el que es restaurado por Cristo. En mi opinión la comunión, pese a que se puede identificar como un término meramente religioso, trae consigo la máxima expresión de comunicación. Es durante ese estado en donde los límites de quién comunica y a quién se diluyen para transformarse en una dinámica comunicativa casi pura. La comunión con el otro no es solo la convivencia con él, también supone unas prácticas espirituales, no religiosas, que me ponen en contacto con la parte vital del otro a fin de identificarnos como uno solo. Pero no es una relación parasitaria; por el contrario la comunión supone un estado de constante intercambio aunque su centro no es este y su único motor resulta entonces, el amor. Pero una divinidad puede ser literalmente cualquier cosa; Jesús define ciertas prácticas concretas y un mensaje específico que está circunscrito a un contexto específico. A la pregunta: “¿Usted cree en Dios?” muchas personas contestarán afirmativamente y quizá complementen diciendo, “yo creo pero a mi manera”. La figura de Jesús no permite tanta ambigüedad, sin decir que
creer en la existencia de Jesús traiga consigo la obligación de pensarlo como divinidad, pero sí la identificación clara de una ideología, unos actos concretos, un movimiento social y cultural, y hasta una religión.
La cultura denota un esquema históricamente transmitido de significaciones representadas en símbolos, un sistema de concepciones heredadas y expresadas en formas simbólicas por medio con los cuales los hombres comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y sus actitudes frente a la vida (Geertz, 1997).
poderío que por derecho propio le pertenecería. Fueron sus actos los que llevaron a la gente a identificarlo como el Cristo para luego Él reafirmar aquella identidad. …y el gobernador le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices (Mateo 27:18). Vemos entonces, que Jesús empieza a comunicar su estado divino por medio de sus puestas en escena que lo diferencian completamente de los mesías autoproclamados de la época y los futuros.
Para entender mejor lo que significa una objetivación divina en la figura de Jesús, es necesario adentrarnos un poco más en la estructura del Dios bíblico para así pensar qué es lo objetivado y si lo podemos afirmar así. Sin embargo, el punto de unión para la comunicación entre Jesús y los hombres, será entonces la completa igualdad de condiciones humanas. Fuera Jesús el Cristo o no, presenta un elemento fundamental, a mi juicio, en quien quiere ser comunicador: La medida justa de dignidad del otro, que en este caso obedece y está ligada a la idea del génesis de ser seres creados a imagen y semejanza de Dios. Será entonces la semejanza con el espíritu divino y no la igualdad entre los humanos el punto de comunión de Jesús con el hombre. Este, así mismo, será su planteamiento de comunicación interpersonal más fuerte como lo veremos más adelante.
Entonces, el Dios bíblico se presenta ante la humanidad con 2 características básicas de su personalidad que miraremos objetivadas en Jesús. Santidad y amor. El creyente en el Dios bíblico afirmará: Dios es santo y es amor, no amoroso, es amor en sí mismo. Entenderemos entonces que esta objetivación en la persona del Cristo tiene como principal propósito dar a conocer al mismo Dios. Lo que en la doctrina cristiana se conoce como la reconciliación con el Padre.
2.1 Santo, santo, santo.
Antiguo testamento, YO SOY EL QUE SOY. Recordemos que el Cristo es la expresión terrestre del Dios vivo, y que parte del mensaje que se quiere transmitir por medio de la Palabra de Dios es el complejo y al mismo sencillo carácter de Dios. Es esta, una de las primeras funciones que desempeña el Cristo en la tierra, dar a conocer el verdadero corazón de la Ley. Entonces, la santidad de Dios se ve objetivada en la persona del Cristo por medio de cumplimiento perfecto de los preceptos divinos dados a Moisés. Podemos afirmar que Jesús es santo porque en él no se encontró pecado, es decir, no infringió la ley. Pero no solo cumplió las normas sino que tuvo la actitud correcta para hacerlo. Al que no cometió pecado alguno… (2 Corintios 5:21). Podemos afirmar que entonces, otro punto de unión entre Jesús y la humanidad es la santidad o mejor, la sensación de tentación. Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado (Hebreos 4:15). Es así como la santidad de Dios se ve aterrizada en Jesús. Incluso el relato de la tentación en el desierto en Mateo 4 el tentador apela a las debilidades más humanas.
Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación.
Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le acercó y le propuso:
—Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan. Jesús le respondió:
—Escrito está: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."
Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo, y le dijo:
—Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Porque escrito está: "Ordenará que sus ángeles
te sostengan en sus manos,
para que no tropieces con piedra alguna."
—También está escrito: "No pongas a prueba al Señor tu Dios"—le contestó Jesús.
De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor.
—Todo esto te daré si te postras y me adoras.
—¡Vete, Satanás! —le dijo Jesús—. Porque escrito está: "Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él."
Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle (Mateo 4:1-11).
egoísmo. Cuando lo cuestiona diciendo: “Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan” ataca directamente la identidad de Jesús. Estaba usando una condición legítima, ser hijo de Dios, pero con las motivaciones equivocadas. El fin no era la alimentación o el milagro, el fin era hacer uso de su identidad con fines mezquinos. Nuevamente y apelando a el terreno conocido por Jesús, el diablo lo ataca por medio de la Escritura apelando a su poder como hijo de Dios. Por último, lo ataca ofreciéndole la fama y el reconocimiento público a cambio de la adoración y la esclavitud al mal. Aunque se
determina como un relato meramente religioso, este a su vez, es el reflejo claro de “las tentaciones más humanas”; recurrir a algún nombre para conseguir lo que queremos, apelar
a una posición de autoridad para pasar por encima de los otros, o simplemente vender nuestra vida al mejor postor a cambio de fama. Cristo enfrentó y venció a los demonios más humanos. Luego de esa lucha obtendría a su favor mucho más que lo ofrecido por el diablo. Este sería el sentido más amplio de humanidad. Esa constante tensión entre bien y mal es lo que nos humaniza; así mismo es la tentación lo que pondrá a Jesús en comunión con la condición humana, para construir aunque un discurso moralmente muy alto, al mismo tiempo sumamente humano, y entonces podemos entender la santidad de Jesús por el cumplimiento de la ley. Pero además esto va un poco más allá, ya que no solo el respeto puede catalogarse como santidad sino, además, darle la correcta interpretación a la misma.
Los fariseos se reunieron al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos. Uno de ellos, experto en la ley, le tendió una trampa con esta pregunta: —Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? —"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente" —le respondió Jesús—. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo." De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.
Esta conversación, aunque a simple vista representaría un principio religioso, en el fondo es una estrategia de comunicación entre Dios y el hombre, y entre la humanidad. Antes de adentrarme en este postulado, en el que afirmo que Jesús planteó una estrategia de comunicación eficaz para la humanidad, tendremos que seguir mirando la otra característica objetivada de Dios en Jesús.
2.2 Dios es amor.
El amor es entonces la característica más resonada cuando nos referimos al Dios
resulta un tanto complejo sobre todo si se tiene un ejercicio de lectura poco cuidadoso del Antiguo Testamento en donde se ve castigo, juicio e ira divina. La misma Biblia nos da la respuesta. Pablo, sucesor de la comunicación del mensaje de Jesús a los no judíos o gentiles dará en la primera carta a los Corintios la explicación más concreta del amor y por lo tanto de Dios mismo.
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá (1 Corintios 13:1-8).
Entonces, entender que Dios es amor será uno de los elementos más importantes para comprender la forma de relación de Jesús y así mismo su mensaje. El amor será el mensaje predominante para Jesús. Él objetiva el amor porque su puesta en escena, su ubicación en el mundo es dada desde el amor. No tan solo desde una posición reflexiva y teórica, sino desde la armonía entre estas y la práctica. Este término se ve ejercitado en la persona de Jesús desde el mismo ejercicio de convivencia con los discípulos. Es ahí, cuando vivimos y respiramos con alguien cuando demostramos cuánto en realidad es que amamos a esa persona. Fue ahí, quizá, en la misma condición de humano cuando el amor de Dios por el hombre se vio más al borde del abismo. El amor de Dios por la humanidad se ve objetivado en el mismo acto del sacrificio en la cruz, pero además de este acto obvio y el más relevante, hay otros que nos mostrarán el carácter amante de Dios.
La figura de Jesús trae consigo un mensaje inmediato: el amor. Es interesante ver cómo muchas veces las personas hacen incluso una gran diferencia entre el cristianismo y la figura de Jesús; Él nos circunscribe a unas prácticas concretas y un mensaje específico.
“El nombre propio (e igualmente el nombre de autor) tiene otras funciones además de indicadoras. Es más que una indicación, un gesto, un dedo señalando a alguien; en cierta
medida, es el equivalente de una descripción” (Foucault, 1969). Parte de la efectividad
cristianismo, para mirar cuál es el mensaje constituyente de esta visión religiosa me ciño a la siguiente definición:
(…) una religión es: 1) Un sistema de símbolos que obran para 2) establecer vigorosos,
penetrantes y duraderos estados anímicos y motivacionales en los hombres 3) formulando concepciones de un orden general de existencia y 4) revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que 5) los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único (Geertz, 1997).
Miremos cada uno de estos apartados, relacionándolos con la propuesta de Jesús. 1) Un sistema de símbolos que obran para… El sistema de símbolos utilizados por Jesús está determinado, como ya habíamos visto, por la tradición judía. Religión a la que perteneció. Jesús tomó la ley y, aunque cumplió todos los mandamientos, les dio un giro completo sin que sea contradictorio con el carácter de Dios. Esta a su vez es una manera pedagógica para mostrar cómo es Dios. Veamos:
Ustedes han oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente." Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda (Mateo 5:38-42).
a su hijo por dejar las medias tiradas, cuando él nunca ayuda en nada, deja tirado todo y es un desordenado. El cuestionamiento natural del hijo no vendrá hacia la posición de padre, porque él sabe que sí es su padre; el cuestionamiento vendrá directamente hacia la autoridad. La eficacia del mensaje en este caso no estaría dada por la claridad, elocuencia o manejo del auditorio; estaría configurada simplemente por la autoridad de quien habla.
En una palabra, el nombre de autor funciona para caracterizar un cierto modo de ser del discurso: para un discurso el hecho de tener un nombre de autor, el hecho de poder decir "esto fue escrito por Fulano de Tal", o. "Fulano de Tal es el autor de esto", indica que dicho discurso no es una palabra cotidiana, indiferente, una palabra que se va, que flota y pasa, una palabra que puede consumirse inmediatamente sino que se trata de una palabra que debe recibirse de cierto modo y que debe recibir, en una cultura dada, un cierto estatuto (Foucault, 1969).
Las palabras de Jesús resultan, además, un fuerte atrevimiento moral. Con esas frases contundentes penetra y reivindica la verdadera significación de las enseñanzas antiguas.
¿Pero quién se cree este hombre para decir “pero yo les digo”…? Al parecer este hombre tenía algo muy especial para que sus palabras trascendieran y fueran la base de un nuevo modelo religioso. Nuevamente retornamos a la palabra autoridad. Y así mismo, nuevamente, me veo obligada a decir que es autoridad no estaba determinada por su estatus de hijo de Dios sino por sus actos. Cuando Jesús terminó de decir estas cosas, las multitudes se asombraron de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tenía autoridad, y no como los maestros de la ley (Mateo 7:28). Entonces esa autoridad estaba construida a partir de la seguridad con la que exponía sus enseñanzas. Además de la coherencia entre su vida y su enseñanza. Jesús rompió con los esquemas conocidos de liderazgo de la época y hasta el día de hoy se configura como la antítesis de lo que se
conoce como un “hombre exitoso”. Él ataca directamente a los líderes religiosos y políticos y los llama “sepulcros blanqueados” una comparación violenta para cualquier persona. La
cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno (Mateo 5:22) lo que hace es destapar el lado más oscuro del corazón humano y así mismo demostrar que todos nosotros tenemos un corazón corrupto, que ninguno es mejor que otro y que el único vínculo que nos une entre humanos es el pecado, pero así mismo el amor de Dios expresado en sí mismo por medio del Cristo. Esas palabras resultan ofensivas para todo hombre.
Entonces, en este punto ya no se trata de pueblos escogidos ni jerarquías sociales. Ahora se empieza a construir uno de los postulados más importantes del cristianismo.
“todos somos pecadores”. Jesús, como recordaría Lutero tiempo después, revoluciona la
propuesta humana de intermediarios. Simplifica y agiliza todo intento de comunicación del hombre para con Dios. Establece una dinámica tan sencilla que resulta incluso incómoda. Ni siquiera es el hombre quien busca esa comunicación, nunca la ha buscado, es el mismo Dios quien lo hace. Los sistemas simbólicos exclusivamente judíos Jesús los toma y los
“populariza”. Ya no son exclusivos y su intensión ni siquiera es proclamar: “ya no son exclusivos”. Es que nunca lo fueron. Todos los sistemas simbólicos del judaísmo fueron
concebidos a fin de dar a conocer a Dios. Fue el hombre el que se encargó de tomar como
suyo algo que nunca le perteneció y decir: “esto es nuestro porque somos mejores”. Error,
dice Jesús. Nadie es mejor que nadie. Y viene y desbarata todo el sistema jerárquico y hasta organizacional que la religión tenía impuesto. No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él (Mateo 10:34).
relevancia y hasta se cree única, su significado de muerte es cambiado por el de vencimiento de la vida sobre la muerte. La cruz es el símbolo que logra 2) establecer vigorosos, penetrantes y duraderos estados anímicos y motivaciones en los hombres... al menos en el cristianismo. Ella rememora el sacrificio, pero por sobre todo la existencia del Cristo, su vida y sus palabras. Quien toma la cruz, como forma de remembranza de Jesús verá en ella el ánimo para continuar 3) formulando concepciones de un orden general de existencia que le permiten “reforzar su espíritu” para actuar conforme a Jesús y así ir 4) revistiendo estas concepciones con una aureola de efectividad tal que 5) los estados anímicos y motivaciones parezcan de un realismo único. En este caso podríamos remitirnos a la resurrección. Si bien algunos afirman que esta resurrección no fue física sino un ejercicio de conciencia colectivo en el que la figura de Jesús tomó relevancia luego de su muerte, como una especie de despertar simbólico. Entonces, la afirmación de que Jesús está vivo si bien no se puede tomar como un acto literal, en el sentido de que lo tengamos físicamente entre nosotros, hace referencia siempre a sus palabras. El autor de Hebreos luego diría que la palabra de Dios es viva y eficaz (Hebreos 4:12).
Capítulo 3
Jesús y su mensaje.
…y Él abriendo su boca les enseñaba
diciendo… (Mateo 5:2)
La influencia de Jesús resulta, aún, incomparable. Sus palabras no han pasado de moda, y, por el contrario, siguen siendo tema de conversación, controversia y disertación. Constantemente los grupos religiosos cristianos buscan retornar a las enseñanzas más sencillas de Jesús, estudiar su figura, su forma de ser; los líderes son inspirados por sus palabras y existe una fascinación extraordinaria por querer tener algo de él. Sus palabras aún resuenan en las personas, y por más ignorancia que haya sobre Él, y la hay, al menos se logran escuchar comentarios como: “porque Jesús quería que nos amáramos”. Sin lugar a
dudas Él ha sabido posicionarse con el tiempo, y, aunque se cree que cada vez el hombre se
aleja más de las “explicaciones religiosas” del mundo, en realidad las palabras de Jesús resultan “tips prácticos” para una sociedad en crisis. Incrédulos, crédulos, extremistas,
religiosos, académicos, todos nos vemos atravesados por la era cristiana y más en occidente. Precisamente, por esa mediación que en ocasiones es inconsciente; por ejemplo cuando vemos natural que la historia se divida en antes de Cristo y después de él, es que intentaré responder por qué Jesús sigue siendo influyente y relevante para el mundo actual. Pretenderé dar respuesta desde cuatro puntos de vista que obviamente estarán relacionadas con las puestas en escena y discursos de Jesús.
3.1 Un mensaje universal.
mujeres, niños. Para todos. Esto generó cierta incomodidad en la clase que creía ser superior que las demás. Siempre ha sido así. Resulta una estrategia política y económica restringir el acceso al conocimiento para tener el control de las multitudes abandonadas. El contexto en el que encontramos a Jesús es en medio de una sociedad maltratada y dividida. El imperio romano estaba sobre todo y todos. Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor (Marcos 6:34). La violencia era la forma de control social predominante, los brotes de rebelión también; pero tan rápido como surgían, así mismo eran apagados por el imperio. Entonces la sociedad en la que estaba Jesús era desigual, sumamente injusta, violenta, sangrienta y con un fuerte control religioso, al menos entre los judíos. Jesús se hace famoso por sus sanaciones; las multitudes lo siguen porque trae paz a sus cuerpos. Pero el mensaje de Jesús trascendía al
bienestar físico, él quería decir algo más. Luego de que ha “creado su audiencia” es que
empieza a darles alivio para sus almas.
Jesús recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y dolencia entre la gente. Su fama se extendió por toda Siria, y le llevaban todos los que padecían de diversas enfermedades, los que sufrían de dolores graves, los endemoniados, los epilépticos y los paralíticos, y él los sanaba. Lo seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y de la región al otro lado del Jordán (Mateo 4:23-25).
Las bienaventuranzas
Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo:
Dichosos los pobres en espíritu,
porque el reino de los cielos les pertenece. Dichosos los que lloran,
porque serán consolados. Dichosos los humildes,
porque recibirán la tierra como herencia. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados (Mateo 5:1-6)
Jesús empieza a hablar del “reino de los cielos” y de que este se ha acercado a la
estado. Solo es ahí cuando se podrá conocer el reino de Dios. La segunda bienaventuranza suena un tanto ilógica. Es obvio que quien llora y sufre desea y debe ser consolado, pero, ¿esto era o es así? No hubo ni hay tiempo para escuchar al otro, para consolar.
Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo:
—Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario. Pero muchos que los vieron salir los reconocieron y, desde todos los poblados, corrieron por tierra hasta allá y llegaron antes que ellos. Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasiónde ellos… (Marcos 6:31 -34). Énfasis mío.
Una cultura acelerada, quizá no tanto como ahora. Aún así hoy la gente va y viene sin descanso; hoy también es necesaria la compasión de la que hablaba Jesús y por eso sus palabras cobran vida para quien quiere oír. Jesús sabía eso. Sabía que la efectividad de su mensaje no estaba determinada solamente por su elocuencia o su tono; por el contrario tenía clara la función del interlocutor. No es gratuito que constantemente los evangelios registren expresiones como: el que tenga oídos que oiga (Mateo 13:9). Jesús promovía el reino de Dios en la tierra. ¿Cómo así? ¿Acaso el reino de Dios no está en el cielo? Promete la tierra a los humildes; justicia a quienes tienen sed de ella. Esto configura parte de la universalidad de su mensaje. Responde a necesidades de la humanidad. La pobreza estará presente, la injusticia también, el desasosiego, el sufrimiento. Para todo ofrece esperanza, y más que esperanza una recompensa. Pero Jesús no se queda en palabras, no es como un político hablando de paz; Él actúa y confronta con base en la justicia de Dios. Ataca a quien tiene que atacar y reformula. Cuestiona y desarma sistemas.
Dichosos los compasivos,
porque serán tratados con compasión. Dichosos los de corazón limpio,
porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
justo y humano. Quien sufre es consolado por el compasivo; así mismo, quien sufre, al no sufrir más está en capacidad de consolar a alguien; de otorgar justicia a alguien. Pero así mismo quien otorga justicia o trabaja por la paz puede sufrir, es humano. Pero será consolado, quizá, por quien sufría. Jesús establece su mensaje desde la realidad del dolor. El dolor es universal.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece.
»Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.
Jesús sabía que no iba a pasar como uno más. Sabía que había quienes iban a escuchar y a hacer de Su causa, la razón de su existencia. Que sus discípulos, y no me refiero solo a los 12, iban a querer establecer el reino de Dios en la tierra. También sabía que la justicia y el consuelo van en contra del sistema impuesto. El que no “oye”, no por la
incapacidad física de hacerlo, no quiere tener ese mensaje cerca. Jesús había iniciado un movimiento que atacaba los sistemas establecidos poniendo lo más humano como privilegiado. Lo que hace impactante este mensaje no son tan solo las palabras de esperanza; lo que complementa lo cautivante del Sermón es quién lo dijo. Su actitud fue absolutamente coherente con sus palabras. Incluso en los momentos más decisivos de su vida, cuando sus palabras de amor fueron llevadas y probadas en el límite, él demostró que no era otro discurso más, tan solo palabrería. Su amor era genuino y por eso las masas lo seguían. Pero las masas curadas de enfermedades no fueron quienes entendieron su
mensaje. A lo largo de la historia vemos como alguien que “tuvo oídos para oír” reivindica
sus palabras. Desafía al mundo nuevamente con tan solo un nombre: Jesús. Pero esas palabras pueden ser tomadas como irreales planteamientos pacifistas. Como un listado de actitudes pasivas y permisivas. De ahí se agarran algunos para decir que el cristianismo promueve el sufrimiento. Falso.
…Jesús no estaba prohibiendo la correcta administración de la justicia, sino el que cada uno
se tomara la justicia por su mano; en su lugar, hemos de amar a nuestros enemigos y desterrar por completo toda malicia y venganza. Como se ha dicho a menudo, el camino del diablo es devolver mal por bien, el mundo devuelve bien por bien y mal por mal, mientras que el
Entonces, el mensaje de Jesús es universal porque da respuesta desde lo humano, desde la realidad innegable de la maldad del hombre, pero también desde la esperanzadora realidad activa de que el mundo sí puede ser mejor.
3.2 Un mensaje relacional.
Quienes conocieron a Jesús y lo siguen haciendo por medio de sus palabras, no pueden seguir viviendo igual. El mensaje de Jesús, para quien lo escuchara se convertía, y aún pasa, en un mensaje activo que tiene que verse reflejado en el otro. Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22: 39). Entonces, Jesús se planta como la base fundamental para la extensión del reino de los cielos en la tierra. Como el líder que impulsará un nuevo modo de vivir basado en el amor. Jesús tenía clara su misión, pero así mismo sabía que esa misión, la de extender el reino de los cielos, no estaba depositada solamente en sus manos. Su ejemplo se convertiría en la estrategia del mentor. Sus discípulos no fueron escogidos como adorno o para que fueran sus guardaespaldas. Ellos tenían la función, cosa que descubrieron tiempo después de andar con Jesús, de extender el reino, seguir los pasos de su maestro. Jesús no solo confronta la vida espiritual, que se piensa es privada. Él confronta las relaciones humanas, los sistemas de comunicación interpersonal. Cuestiona seriamente la vida religiosa de la época. Cuestiona la de ahora. No cuestiona las religiones, él está por encima de ellas aunque fue judío, confronta directamente el espíritu humano llevando los mandamientos conocidos a un nuevo nivel. Recordemos la expresión, “pero yo les digo” que Jesús utilizó en el Sermón del monte
mientras hablaba de los mandamientos. Ahí Jesús no solo confrontaba la vida públicamente santa, sino que intenta llegar a lo más profundo del humano, sus intenciones. Esto, por consiguiente tiene que afectar el trato con el otro. En Mateo 6, encontramos palabras encaminadas en dos direcciones, la enseñanza del cómo orar y por el otro lado, la acción frente a los necesitados.
El dar a los necesitados
mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
La oración
»Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan. »Ustedes deben orar así: »"Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno." »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.
La dinámica relacional que Jesús establece para el hombre está determinada en dos direcciones. Empieza desde la vida espiritual y la relación de Dios con el hombre y el hombre con Dios (la oración) y se redirecciona a la relación entre humanos. Por eso, leyendo detenidamente vemos cómo Jesús enseña a perdonar al otro, como consecuencia del perdón de Dios. Ese era el ejemplo que Jesús estaba dejando es sus discípulos. Una vida espiritual activa para un actuar social coherente. Este actuar implica una postura concreta frente al mundo y las personas. Propone un nuevo ejercicio de relación con el otro.
3.3 Mensaje individual
Jesús no solo se dirigió a las masas en presentaciones públicas. Él se comunicaba con todo aquel que fuera por el camino. Pero no simplemente era alguien asediado por la multitud en busca de milagros, él se dirigía de manera específica y personal ante las personas. En el evangelio de Juan se cuenta la historia de un importante personaje político de los judíos que en una ocasión se acercó ante Jesús.
Había entre los fariseos un dirigente de los judíos llamado Nicodemo. Éste fue de noche a visitar a Jesús.
—Rabí —le dijo—, sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él.
—De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.
puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?
—Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu. No te sorprendas de que te haya dicho: "Tienen que nacer de nuevo." El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.
Nicodemo replicó: —¿Cómo es posible que esto suceda?
—Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? —respondió Jesús—. Te digo con seguridad y verdad que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto personalmente, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre. (Juan 3:1-13).
Recordemos que Jesús dirigió palabras extremadamente fuertes hacía los fariseos, de hecho, los capítulos anteriores a la visita de Nicodemo nos narran el episodio en el que Jesús se enojó fuertemente en el templo porque se había convertido en un lugar de mercado. En otras ocasiones los llamó sepulcros blanqueados, hipócritas (Mateo 23). Y los evangelios nos cuentan que los maestros de la ley se acercaban a Jesús con intensiones de acusarlo por sus enseñanzas. Entonces salieron los fariseos y tramaron cómo tenderle a Jesús una trampa con sus mismas palabras. Enviaron algunos de sus discípulos junto con los herodianos, los cuales le dijeron…(Mateo 22:15). Jesús no manejaba la diplomacia con los fariseos sin caer en el irrespeto, por el contrario sus francas palabras provocaron el odio de los grupos religiosos y fue gracias a ellas que fue perseguido y crucificado. Entonces, entendiendo esto el acercamiento de Nicodemo a Jesús se produce de una manera diferente al hecho por los demás fariseos. Jesús hacía milagros, eso llamó su atención y despertó su curiosidad. El relato nos dice que fue a visitarlo cuando era noche. Quizá no quería ser visto por los otros maestros, sabía que sería criticado. La afirmación que hace Nicodemo fue la
siguiente: “sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él”. En realidad esta
afirmación tiene una pregunta tácita que solo se ve claramente tras la respuesta de Jesús:
“De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios…”. La
respuesta de Jesús es completamente confusa, inesperada y al mismo tiempo precisa. Jesús le contesta a Nicodemo. Le contesta con una afirmación controversial para él. Recordemos que no es un hombre sin preparación, por el contrario es un gran líder que tiene profundos conocimientos sobre el judaísmo. De inmediato esta afirmación suscita una pregunta