El interés por el método warburgiano de in-vestigación en arte comenzó en los Estados Uni-dos en la década del veinte. En Latinoamérica, su inluencia se puede rastrear en los trabajos de re -conocidos autores, entre los que se encuentran:
Fausto Ramírez y de Renato González, sobre la re-lación entre el ocultismo y el muralismo mexicano; los de Francisco Stastny (1994), Ramón Mujica Pini-lla (1992) y Teresa Gisbert (1980 y 1999), sobre la pintura colonial en el Perú y en Bolivia; los del ar-gentino Héctor Ciocchini, sobre la supervivencia de la emblemática renacentista y barroca en las letras y en el arte contemporáneos […] y la enciclopedia monumental que Héctor Schenone redacta prácti-camente en soledad sobre la iconografía cristiana en el arte hispanoamericano colonial y cuyos tomos sobre la vida de Cristo y los santos aparecieron ya en el último lustro (Burucúa, 2007: 111).
En la Argentina, Héctor Ciocchini realizó en su libro El palacio de la memoria (2011) un estudio referido a la iconología del friso del Palacio San José, de Justo José de Urquiza, en el que esta-bleció las relaciones existentes entre las imáge-nes estudiadas y la masonería. Con posteriori-dad, José Emilio Burucúa efectuó varios análisis empleando el método iconológico de Warburg. En Cartas norteamericanas (2008), mencionó la “deriva warburgiana” que experimentó cuando tomó contacto con un texto de Philippus Cluvier sobre los orígenes de la Germania y de Italia. El escrito contenía, a su vez, grabados que lo retro-trajeron a otras épocas y le generaron la necesi -dad de profundizar en su conocimiento. Fue así que halló en un fresco de Pinturicchio una escena romana para cuya interpretación necesitó buscar en nuevas fuentes e imágenes el sentido de lo in-terrogantes emergentes, generándose, de esta manera, una búsqueda constante e ininita de información.
El método watburgiano y su utilización práctica:
El método iconológico de Aby Warburg
El caso del Pasaje Dardo Rocha
Jorgelina Sciorra /
Profesora en Historia de las Artes Visuales, Facultad de Bellas Artes (fba), Universidad Nacional de La Plata
(unlp).
El análisis de los relieves del Pasaje Dardo Rocha
El método warburgiano se basa en una acu-mulación de textos e imágenes por medio de los cuales se puede realizar una lectura interpreta-tiva de las producciones visuales. Varios fueron los temas de interés de Warburg, entre los que se pueden mencionar la magia, la brujería, las re -ligiones disidentes, las migraciones y las perma-nencias simbólicas, las dialécticas de las palabras y las imágenes, entre otros; pero el tema que lo cautivó durante toda su vida fue el motivo de la ninfa, sus gestos y sus vestimentas en movimien-to. Asimismo, sus investigaciones en las comuni-dades de las culturas hopis y los pueblos origi-narios resultaron relevantes desde un punto de vista etnográico, puesto que aportaron cuantio -sa información respecto de sus tradiciones, sus rituales y sus representaciones simbólicas.
Para ejempliicar la metodología de interpre -tación warburgiana, así como el mismo Warburg lo hubo efectuado en los frescos del Palacio Schi -fanoia, o Héctor Ciocchini en el friso del Palacio San José, se realizó el análisis de los bajorrelie -ves ubicados en el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, a modo de una primera aproximación a la compleja simbología que envisten. La hipótesis de estudio con que se abordó esta investigación relacionó dichas imágenes con la historia de la creación de la ciudad capital, así como, también, con la actividad masónica que se ha desarrollado en la misma desde su fundación.
El ediicio del actual Pasaje Dardo Rocha fue construido por el arquitecto italiano Francisco Pinaroli, en el estilo Renacentista italiano [Figu -ra 1]. Originalmente, el solar fue ocupado por la Estación 19 de noviembre, primera Terminal del ferrocarril Oeste de La Plata. Si bien el tren pro -cedente de Buenos Aires llegaba a este punto desde 1883, el ediicio fue inaugurado en 1887 (Benítez y otros, 1982: 21).
Con posterioridad al incendio ocurrido en 1906, los arquitectos franceses Enrique Quincke y Darío Cooke realizaron modiicaciones estilísti -cas que convirtieron el ediicio al estilo Neoclási
-co francés [Figura 2]. Fue en ese momento cuan-do se agregaron a la fachada los bajorrelieves estudiados en esta investigación.
El análisis se centró en los bajorrelieves em -plazados a lo largo de la fachada principal del ediicio, ubicada entre la avenida 7 y la calle 6. Las iguras que lo integran presentan una orde -nación asimétrica, cuyo sentido se indagará en futuras investigaciones. La denominación de los bajorrelieves se efectuó conforme a su motivo central.1
Símbolo I / El carnero
En este conjunto iconográico se advirtieron diferentes motivos, de los cuales se destaca, por su ubicación central, la imagen de un carnero. Acorde a lo establecido por la Fraternidad de la Rosa Cruz,2 este ser alude a las pasiones y a los
impulsos animales del hombre.
1 Las ilustraciones fueron tomadas de “Símbolos en los ediicios públicos de La Plata”, en www.misteriosdelaplata.blogs-pot.com
Otro elemento que se reconoce fácilmente en este primer bajorrelieve es la pala, elemento constructor del templo moral que desearon eri-gir los masones.
Hacia los lados del carnero se ubican dos medallas. Una representa un sol radiante con rostro humano; la otra, un busto dentro de un escudo que porta una corona de laureles. Sobre cada medalla se advierten tres instrumentos mu-sicales: una lauta, un cicus y una corneta.
Hay muchos ejemplos de símbolos musicales es-pecíicos tomados de los rituales masónicos que aparecen a lo largo de las composiciones de Mo-zart. Estos incluyen el uso de suspensiones para indicar la hermandad y la amistad; el uso de armo-nías ternarias para enfatizar el signiicado especial del número tres en la francmasonería; y los ritmos y las armonías especiales para simbolizar la forta-leza y otros atributos (Thompson, 1977: 42).
Se podría entender, entonces, que tanto la música como la pala son usadas como elemen -tos moralizantes de la humanidad, encargados de encaminar las pasiones por el sendero de los buenos pensamientos, la unión, la sabiduría, la virtud y la honestidad.
Símbolo II / El cántaro y la serpiente
La serpiente es un elemento de interpreta-ción polivalente, pues simboliza tanto la sabidu-ría como la astucia y la maldad, dependiendo del contexto en el que está inserta. Según Ciocchini (2011), en ciertas nociones mitológicas la ser-piente constituyó un símbolo protector y de so-beranía, relacionado con el culto a Isis.
El sentido de las cadenas que recorren la ima-gen de un extremo a otro también es ambiguo.
Por un lado, representan la unión y la comunica -ción entre los masones,3 tomando cada eslabón
como un miembro de la logia; por otro, connotan sometimiento y esclavitud. El recorrido inaliza en el punto de intersección que se establece en-tre la daga y el arcabuz. En dicha unión se forma una igura que semeja una plomada, símbolo em -pleado por los masones para representar los ele-mentos constructivos del templo moral que pre-tendieron forjar. Conforme a lo establecido por Carlos Raitzin,4 se la puede entender como un símbolo de ajuste, de disciplina y de verticalidad. Otro elemento que se plasmó en esta imagen es la vasija,la cual simboliza tanto el conocimien-to como la receptividad a las inluencias celestes, en referencia a la esencia de la vida espiritual. Rodeando la vasija aparece la daga, símbolo de fortaleza. Al respecto, Andrea Romandetti Dasso señala que el acero interviene en la iniciación de grado 20, para simbolizar el temple del ánimo de los masones.5
Se puede interpretar este bajorrelieve como una advertencia a los iniciados masones sobre la necesidad de encontrar la fortaleza y la unión en los misterios de Isis, divinidad encargada de mos-trarles el camino hacia el conocimiento y la vida espiritual.
Símbolo III / El dragón
Al igual que la serpiente, el dragón es un ele-mento ambiguo. Los textos bíblicos lo equiparan al mal, aunque también se lo erigió como custo-dio de templos, tesoros y portales. Para la ma -sonería, conforme a lo expresado por el Glosario de la Ciudad de Buenos Aires, “el dragón alado era símbolo del elemento volátil y sin alas, del ijo”.6
3 Buenos Aires Ciudad, Cultura, “Glosario”, en línea. 4 Carlos Raitzin, “Símbolos masónicos”, en línea.
En esta imagen, el dragón aparece rodeado por dos cascos y dos cartuchos, los cuales repre-sentan elementos de defensa. Para Ciocchini, el casco, al encontrarse en relación con la cabeza, representa un emblema del pensamiento eleva-do y cuaneleva-do lleva plumas alude a la imaginación creadora y a las ambiciones de quien las porta.
Se puede interpretar, entonces, al dragón, como el custodio del templo moral de la humanidad.
Símbolo IV / La corona alada
Acorde a lo expresado por Carlota Sempé y Antonia Rizzo:
La palma circular o corona alada es símbolo de la victoria y de la ascensión; de regeneración e in-mortalidad. Las alas de la corona, que se pueden encontrar en el culto a Isis, simbolizan el vuelo del alma en su aspiración al estado supraindividual.7
En este bajorrelieve, la corona se colocó en forma triunfal sobre el cartucho cuyas lechas in -dican la dirección descendente (hacia la tierra de la muerte); y, a su vez, se ubicó sobre el velo que cubre las alas de la victoria. Dentro de la corona, el sol representa, conforme a la Respetable Lo-gia Simbólica Centauro,8 la ciencia, la virtud y la
verdad.
La imagen podría indicar, entonces, que la ciencia, la virtud y la verdad, son entidades que el-evan al ser humano por medio del conocimiento.
Símbolo V / Neptuno
Los motivos iconográicos presentes en esta imagen permiten reconocer, según la Logia Simbólica Centauro,9 al Dios Neptuno. Para los masones, este ser simbolizó el Primer Vigilante de la Logia, debido a que se le adjudicó la rep -resentación de la puriicación, la evolución y la inmortalidad.
Símbolo VI / Redoma
El último símbolo analizado se asemeja a una redoma. Por detrás de ella, sobresalen lechas que delimitan diagonales ascendentes ubicadas en direcciones opuestas.
La redoma retrotrae a la fundación de la ciu-dad, ya que el 19 de noviembre de 1882, en una excavación realizada en Plaza Moreno, se colocó una de éstas dentro de la piedra fundacional.
(…) Esta caja de piedra contenía en su interior otra de plomo, dentro de la cual S.E. el Señor Ministro de Relaciones Exteriores e interino del Interior, Dr. D. Victorino de la Plaza, representante del padrino designado por el Poder Ejecutivo de la Provincia, el Exmo. Teniente General Julio A. Roca, colocó
7 Carlota Sempé y Antonia Rizzo, “El caso paradigmático de La Plata. La Plata ciudad simbólica”, en línea.
una redoma de cristal que contenía a su vez uno de los ejemplares en que fue redactada y irma-da la presenta acta, diversas meirma-dallas y moneirma-das que los señores presentes depositaron en ella, y los siguientes impresos-una Constitución Nacio-nal, una Constitución Provincial-una copia de la ley de la Ciudad de Buenos Aires, para Capital de la República, una copia del plano de la traza de la nueva Ciudad, una caja elaborada en el taller de carpintería de la Escuela de Artes y Oicios de la Provincia, conteniendo diversos objetos trabaja-dos en los demás talleres, y otra conteniendo me-dallas y monedas de la República Argentina (De Paula, 1987: 98).
Una hipótesis interpretativa
Debido a la fuerte inluencia que la masonería ejerció en el proyecto fundacional de la ciudad de La Plata, resulta lógico entender que los mo -tivos artísticos que se plasmaron en sus ediicios estén directamente relacionados con la simbolo-gía masónica. Se pueden hallar huellas de dicha actividad en el cementerio, en la Catedral de la Inmaculada Concepción, en el Palacio de la Legis -latura y en el Pasaje Dardo Rocha, entre otros.
Se conoce que la construcción de la ciudad fue sostenida por el Banco Constructor de La Pla -ta, cuyos miembros pertenecieron a la masonería argentina. En aquel momento, quien se encargó de la dirección de las obras edilicias fue Pedro Benoit, iniciado en la masonería por su padre, en el año 1855, en la Logia N° 3 Consuelo del Infor-tunio, de Buenos Aires.
Para los no iniciados, los símbolos que se ad -vierten en los ediicios del patrimonio platense constituyen mensajes a descifrar, pero un len -guaje en común para quienes conforman las lo -gias de la ciudad.
En los elementos iconográicos investigados en los bajorrelieves de la fachada del Pasaje Dardo Rocha se pudieron advertir motivos re -lacionados con los misterios del culto a Isis: el cántaro, las serpientes, la corona alada de palma, que representan mensajes referidos a la inicia -ción masónica, así como legados éticos para la humanidad.
Dado que en el culto a los muertos Isis simbo -liza una instancia de pasaje y de ascensión hacia
la luz, se la puede interpretar como una alegoría del tránsito y la conversión a las prácticas masó-nicas. Y por esto, la cantidad de elementos rela-cionados al misterio de Isis que se encuentran en los bajorrelieves del Pasaje Dardo Rocha pueden relacionarse con los valores morales, los debe-res y las obligaciones éticas de los aprendices masones.
La investigación presentada permite demos-trar en qué forma la metodología warburgiana resulta útil al momento de realizar una lectura iconográica de las imágenes. Al efectuar una historia de la cultura, la utilización del método de Aby Warburg posibilita rastrear, tanto en las fuentes escritas como en las visuales, el sentido simbólico del objeto analizado. Es por ello que se pudo determinar que los bajorrelieves del Pasa -je Dardo Rocha no son meramente decorativos, sino que representan una extensa red de signi-icaciones ocultas, cuyo mensaje es necesario comprender como parte del patrimonio histórico y cultural que enviste la ciudad de La Plata.
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