Curso-Taller de Cooperativismo y Asociativismo
"Precarización, Innovación y Mercado"
Extensión Universitaria Unidad de Estudios Cooperativos
UDELAR Montevideo, 2009
Informe de Proyecto
Cooperativa y producción orgánica:
¿una doble alternativa?
ÍNDICE
1. Introducción:
Dado el creciente uso intensivo de la tierra, la aplicación de productos químicos, la utilización de maquinaria, y la introducción de material transgénico en el sector agrícola con el fin de producir alimentos en gran escala, se ha priorizando el beneficio económico por encima de los aspectos sociales, ecológicos y culturales, dejando a la producción orgánica un estrecho espacio para desarrollarse. A partir de esto es que se presentan en este ámbito diversas estrategias de sobrevivencia y desarrollo, entre las que podemos identificar la formación de una cooperativa.
En este contexto, nuestro tema de trabajo se centrará en analizar las estrategias innovadoras que aplica la cooperativa “Ecogranjas” para fortalecer la relación entre productores y consumidores de productos orgánicos.
2. Fundamentación:
En un primer momento se definió dentro del grupo realizar el trabajo de campo de nuestro proyecto, con la cooperativa de comercialización de productos orgánicos: “Ecogranjas”. Se decidió trabajar con esta cooperativa en primer lugar, porque se vincula a una de las temáticas que nos interesa, la producción orgánica. Por otro lado, debido a los recursos económicos y de tiempo disponibles del grupo de investigación, se creyó que sería mejor trabajar con una cooperativa ubicada en Montevideo. Al empezar a indagar bibliografía acerca de la producción orgánica, se encontró que una de las dificultades por las que pasan estos productores es la forma en que hacen llegar sus productos a los consumidores. Es por esta razón que se decidió centrar la investigación en el vínculo que existe en este caso entre los productores y consumidores que se relacionan a través de la cooperativa. A partir de esto nos contactamos con una productora, la cual es cooperativista de “Ecogranjas”, con el fin de obtener información sobre la cooperativa, su funcionamiento, etc.
En el marco de este trabajo abordaremos una temática que refiere de alguna forma al vínculo entre el medio rural y el medio urbano, desde la producción familiar y las formas de comercialización de los productos, haciendo hincapié en la cooperativa como medio para esto.
Presentaremos estas temáticas centrándonos mayoritariamente en los individuos, en tanto tales como sujetos de necesidades y derechos, sin dejar de lado, algunas de las categorías que los atraviesan, estructuran y determinan, como lo son la forma de producción, y comercialización de dicha producción, la tecnología aplicada, las ideas y objetivos que atraviesan el modo de producción, la economía, el medio ambiente, el proyecto político, social y cultural, etc.
El principal fin de nuestra investigación es realizar una contribución teórica, que aporte a la resolución de dificultades que enfrenta dicha cooperativa.
3. Objetivos
3.1 Objetivo General
Analizar las estrategias innovadoras de comercialización que aplica la cooperativa “Eco granja” para fortalecer la relación entre productores y consumidores de productos orgánicos.
3.2 Objetivos Específicos
1 – Describir y analizar las dimensiones que intervienen en el fortalecimiento de la relación entre productores y consumidores.
2 – Identificar y analizar que estrategias innovadoras intervienen en la relación productores y consumidores.
4. Marco Teórico
Economía Social:
A comienzo de los años 80, con la experiencia del desenlace de confiar en la “asignación eficiente de los recursos” del mercado y la incapacidad de generar consecuencia positivas para la sociedad en su conjunto y de forma sostenible, con la expansión de la intervención en la economía del sector público (véase como la crisis del Estado de bienestar), la referencia al concepto de “economía social” o “tercer sector” se realiza para significar las nuevas posibilidades de integrar sectores sociales
desplazados, a los “perdedores”, como nuevos actores en la economía de mercado de fines de siglo, en la nueva economía de la globalización.(Herrera J. et all:1997)
La economía social tiene como estrategia la integración productiva de aquellos
sectores más afectados por la dinámica del mercado de trabajo, promoviendo su reinserción a través de herramientas de capacitación y formación profesional. Sus repercusiones sobre problemáticas actuales como, el desempleo, radican en su capacidad de generar “autoempleo” o “empleo genuino”, en este marco es que los Estados modernos han promovido tales actividades, sancionándose nueva legislación para su fomento, requisito sustancial a la hora del financiamiento, principal carencia del sector.
Podemos definir la economía social haciendo referencia al grupo de entidades que la componen y que tienen las siguientes características: “… a) son de derecho privado,
b) se basan en un principio de igualdad entre los socios, tanto en lo que refiere a los derechos como a las obligaciones, c) se gestionan bajo el principio de participación democrática de los socios, primando el voto por persona y no por el capital, d) la propiedad de los medios de producción es de todos los socios, e) los excedentes empresariales se utilizan principalmente para capitalizar las empresas y aquella parte destinada a los socios es distribuída teniendo en cuenta más el factor de los servicios aportados por los socios que el capital que tengan suscrito”(Barrera J.: 1994);
basándonos en estos criterios las organizaciones que componen la economía social son las cooperativas, las mutualistas y las asociaciones. Por lo general este tipo de organizaciones son pequeñas y medianas empresas.
flexibles, en la que sus miembros asumen un compromiso colectivo y llevan a cabo una participación responsable en la gestión. En el ejercicio de su actividad les conviene alcanzar niveles aceptables de rentabilidad y eficiencia empresarial, pero al mismo tiempo se vinculan estrechamente a la sociedad y al territorio en el que están inmersos. La clave de su éxito consistirá en hacer compatible el eje formado por el desarrollo de la participación, la responsabilidad y la solidaridad, con el eje marcado por la rentabilidad, la eficiencia y la viabilidad. Sus fuerzas principales están en la potenciación del capital humano y en la configuración de redes de empresas que articulen distintos niveles de intercooperación”. (Vara M.:1994)
En el marco de la economía social nos referiremos a las entidades cooperativas.
De acuerdo a Bihr, el movimiento cooperativo debe ser intensificado dado que alienta al “...desarrollo de una economía alternativa, de una red de unidades de producción
que funcionen al margen de la economía de mercado y capitalista, según criterios a la vez ecologistas, autogestionarios y de utilidad social.” (Bihr: 1994) El movimiento
cooperativo internacional, definió los valores en los que deben basarse las cooperativas, estos son: “…la igualdad, la democracia, la equidad, la solidaridad, la
autoayuda y autoresponsabilidad, además de los de transparencia y honestidad, y el de responsabilidad social.” (Perez. Et all: 2007)
Las cooperativas surgen hace unos años principalmente por necesidades económicas de titulares de pequeño capital, básicamente como una alternativa de sobrevivencia, proponiendo de alguna forma la creación de “otra economía”. Por muchos años se discutió y aún sigue en debate si las cooperativas realmente apuntan a generar un nuevo modelo económico o inevitablemente terminan respondiendo a las lógicas del modelo capitalista.
Definiremos como cooperativa a: “…una empresa que realiza una actividad
económica de obtención de bienes y/o servicios. Sus propietarios ejercen, además, alguna otra función tradicional en la propia empresa como por ejemplo: la de ser proveedores (…), la de ser clientes (…) o la de ser los trabajadores (…). Finalmente, el funcionamiento de su estructura organizativa está determinado por el cumplimiento de los principios cooperativos”.(Vara M.:1994). Por principios cooperativos se entienden:
adhesión voluntaria, gestión democrática, interés limitado al capital, reparto según las operaciones realizadas, fondos de reserva dedicados a la educación, e intercooperación.
Cuando se hace referencia a la acción cooperativa, una de las cosas fundamentales que hay que rescatar es que es una forma de organizarse que intenta superar algunas de las características del modelo económico, social y político actual dominante, por ejemplo el individualismo. Teniendo en cuenta esto, “La cooperación es un valor que
orienta al comportamiento humano y le imprime el sentido social. Así, en función de la cooperación, se alcanzan logros comunes y se promueve el desarrollo conjunto, practicando la idea de la solidaridad. La cooperación está vinculada con la posibilidad de profundizar el crecimiento económico y con la factibilidad que ofrecen las innovaciones tecnológicas para aquellos emprendimientos donde la creatividad y la participación aparecen como condiciones de flexibilidad ante las nuevas realidades del mercado” (Herrera J. et all: 1997).
Producción orgánica:
Nansen plantea que “...la tesis de que el crecimiento económico generalizado puede
ser un remedio a la vez de la pobreza y de la degradación ambiental, está empíricamente descartada.” (Nansen: 1995). Ella dice que por el contrario, el modelo
de desarrollo dominante agrava estos problemas y pone como ejemplo que países subdesarrollados productores de alimentos, se convirtieron en “pueblos hambrientos”, debido a la historia de sobreexplotación y de “dependencia ecológica”.
Existen básicamente dos modalidades de producción agrícola, una es la convencional y otra es la denominada producción orgánica, biológica o ecológica. La agricultura convencional es el modelo que durante años y hasta la actualidad prevalece como mayoritario. La tecnología que se utiliza en este modo de producción, ha permitido lograr altos rendimientos productivos, pero a costa de “…una permanente
degradación de los suelos, con una desaparición continua de los sistemas biológicos y una cadena incansable de contaminación ambiental…” (Cuchman: 1995)Este modo de
producción ha promovido el aumento de productividad y la calidad del producto en cuanto a tamaño y aspecto, dejando de lado aspectos nutritivos y sanitarios. Para acceder a estas tecnologías y mantener este modo de producción, ha sido necesario que los productores cuenten con un elevado capital, lo que “…ha ido limitando la
capacidad de los pequeños y medianos productores de acceder a estos paquetes tecnológicos.” (Cuchman: 1995)
Por la iniciativa principalmente de algunos consumidores que reclamaban mejores condiciones de los productos alimenticios, empezó a resurgir hace unos años, la producción orgánica. En el Uruguay, algunas técnicas de este tipo de producción, se remontan al momento en que los primeros colonos producían en nuestras tierras.
En los países del primer mundo se desarrolló este modo de producción con éxito especialmente por la comercialización de sus productos a precios diferenciales. En Latinoamérica se desarrolla esta producción con los objetivos principalmente de fomentar una forma de producción de subsistencia para pequeños productores, por ser un modo de producir con menos costos de insumos que la agricultura convencional.
Las ventajas de la producción y consumo de estos productos ecológicos es que son “…libres de agroquímicos de síntesis, producidos en forma artesanal, respetando al
medio ambiente, respetando al productor y al consumidor y buscando la conservación de los recursos naturales.” (Cuchman: 1995)
En el Uruguay, las experiencias de emprendimientos de producción orgánica han tenido buenos resultados, aunque sigue siendo un modo de producción no demasiado conocido por la población en general, ya que aún falta difundirlo y promoverlo. La falta de apoyo a los pequeños productores, como también un sistema de certificación reconocido, han sido algunas de las dificultades por las que aún transitan los que apuestan a este modo de producción.
Algunos técnicos dedicados a la investigación y promoción de la producción orgánica aseguran que esta ofrece múltiples posibilidades económicas y sociales: ofrece una alternativa económica viable de producción, buenas condiciones naturales del país para producir, permite la conservación y reactivación de los ecosistemas, ofrece posibilidades de trabajo (actividad intensiva en mano de obra) y no exige una alta inversión ni costos de insumos.
Se sigue investigando y experimentando en estas técnicas, de a poco se van ampliando las posibilidades de esta producción, por lo que las posibilidades de ampliar los modos, productos, técnicas, etc., están muy presentes.
Soberanía alimentaria
Es importante aclarar que esta categoría es pertinente para este trabajo, ya que la investigación se enfocará principalmente en la comercialización de alimentos orgánicos.
Se define soberanía alimentaria como “…el derecho de los pueblos a definir sus
un papel fundamental. La soberanía alimentaria debe asentarse en sistemas diversificados de producción basados en tecnologías ecológicamente sustentables.” (Vicent Garcés: 2002)
Según esta definición la soberanía alimentaria es el derecho de los países y pueblos a definir las políticas de alimentación y de producción, que sean cultural, social y ambientalmente viables para cada uno. Esto significa que todos los pueblos tienen el derecho de tener tanto alimentos, como recursos para la producción de alimentos que sean sanos y que contribuyan al medio ambiente.
Este concepto fue introducido con mayor relevancia en 1996 por Vía Campesina en Roma, con motivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO).El Plan de Acción del Foro de Roma de 1996, hizo hincapié en el papel que la sociedad civil podía jugar para efectuar los compromisos de los gobiernos firmatarios de la declaración de la Cumbre Mundial de la Alimentación.
La Soberanía Alimentaria es una propuesta con una base social sólida, ya que surge del campesinado y las organizaciones sociales de los países empobrecidos. Es una alternativa al modelo de producción capitalista, que parte de analizar cuales son las causas del hambre y la pobreza en el mundo; que defiende las capacidades productivas de la agricultura, con una gestión sustentable de los recursos productivos y con políticas gubernamentales que garanticen la alimentación adecuada de la ciudadanía con independencia de las leyes que rigen el comercio internacional. (Xavier García: 2005)
Diseñar políticas sobre la alimentación de los pueblos implicaría suprimir todas aquellas prácticas que erosionan la posibilidad de alimentar al conjunto de nuestros pobladores, como son las prácticas especulativas de grandes capitales que bajo la forma de oligopolio influyen en los precios de los productos de las canastas alimenticias. Por eso es importante pensar en soluciones que ayuden a los países a alimentarse a sí mismos, posibilitando a las comunidades producir sus alimentos, en lugar de permitir las exportaciones y los precios internacionales a costos más bajos que los reales.
Teniendo en cuenta que la cantidad de alimentos existentes hoy en el mundo supera a las necesidades de alimentación de los individuos, la soberanía alimentaria así entendida, es una “…alternativa a las corrientes políticas neoliberales de la alimentación…”, ya que está basada en la producción y la disponibilidad de cantidades suficientes de alimentos para todas las personas, y no en la acumulación indiscriminada de estos, siendo las consecuencias de este modelo “…el hambre, la miseria y el daño ambiental.” 1
Tomando este último punto, es que nos parece relevante también la inclusión de esta categoría, ya que la producción orgánica es un requisito para la preservación del medio ambiente, contribuyendo así a una producción sustentable. Según la Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo, la sustentabilidad integra las “…formas de
progreso que satisfacen las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de satisfacer sus necesidades a las generaciones futuras.” Esto quiere decir, lograr la
satisfacción de las necesidades humanas, dejando el planeta en las mismas condiciones en que se lo encontró, o por lo menos causando el mínimo impacto posible al medio ambiente.
En este sentido, entendemos como producción sustentable, un sistema capaz de producir alimentos en cantidad y calidad suficiente para los habitantes actuales del Planeta sin que comprometa las mismas garantías para las generaciones futuras.
5. Metodología
La estrategia metodológica propuesta para este proyecto es de carácter cualitativo-cuantitativo, utilizando mayoritariamente las técnicas cualitativas de entrevista en profundidad a distintos actores de Ecogranjas (directivos, consumidores y productores) y observación participante. Complementando con el análisis de datos secundarios obtenidos de fuentes documentales y estadísticas.
Es pertinente aclarar que en cuanto a la metodología cuantitativa se utilizarán solamente datos secundarios, únicamente con el fin de incluir en esta investigación fuentes documentales y estadísticas, que nos aporten información, que se centre en características comunes de las cooperativas.
Una de las técnicas que se utilizará será, la entrevista en profundidad, ya que se entiende que las mismas, son buenas herramientas para el acceso al mundo subjetivo del individuo, específicamente en este caso con respecto al conocimiento del rol de los individuos en la organización y a la organización como medio para cubrir sus objetivos.
Complementará el trabajo la observación participante, especialmente en los momentos en que se interactúa con los entrevistados.
6. Actividades
Entrevista con productora cooperativista. Revisión bibliográfica.
Realización del Ante- Proyecto.
Entrevista con Director de "Ecogranjas". Entrevista a productor cooperativista. Entrevistas a consumidores.
Sistematización de datos de las entrevistas. Análisis de la información.
Entrega final.
7. Presentación
sentaron las bases de la Ecotienda y por tanto Ecogranjas (infraestructura, inicio de gestionamiento). 2 En la concepción de este proyecto estaba la idea de establecer y distribuir tiendas de comercialización de productos de la agroecología, las denominadas Ecotiendas. El primer local con estas características para regularizar su establecimiento debió ser acogida por Ecogranjas, que es la organización que como cooperativa le da el carácter necesario para la regularización mencionada. Es así que en 2005 surge Ecogranjas, como cooperativa que se integra a la modalidad, trabajo y producción. Funcionó los primeros dos años en el local del Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (CEUTA), pasando luego al actual local llamado “Ecotiendas”, ubicado en la calle Maldonado 1390, Montevideo.
La cooperativa comienza con aproximadamente 50 cooperativistas, siendo este número coincidente con la cantidad de productores que colocan parte de su producción en la feria del Parque Rodó, todos ellos productores miembros de APODU, procedentes de distintos departamentos del país (Colonia, San José, Canelones, Maldonado, Artigas, Montevideo). Por otro lado han participado de la gestión de la cooperativa, algunos consumidores asociados en el Grupo de Amigos y Consumidores de la Producción Agroecológica del Uruguay (GACPADU).
En la actualidad se ha reducido el número de cooperativistas, pasando a ser 32. Ya no se integran los productores de Artigas por razones de distancias y de costos, aunque igual mantienen relación con la cooperativa. Los miembros de la Comisión Directiva de Ecogranjas son cinco titulares y cinco suplentes.
En la Ecotiendas se vende una gama muy amplia de productos orgánicos, pasando desde alimentos hasta vestimenta, productos de limpieza, entre otros.3 En el local también se encuentra un espacio de venta de productos no orgánicos (señalizado con un cartel), pero que corresponde a cooperativas, como Urreta, La Serrana, Molino Santa Rosa.
El local es de dos plantas, en planta baja es el espacio de venta de productos y en el primer piso funciona un espacio de comidas no gestionado por cooperativistas, pero que utilizan sus productos para la elaboración de las comidas.
Cuentan con tres empleadas que se encargan de la atención al público y de realizar los pedidos de productos a los productores para la venta en el local, de los cuales hay quienes no son cooperativistas.
8. Análisis
A partir de las entrevistas realizadas comenzamos a pensar algunos aspectos que nos parecieron importantes, teniendo en cuenta la bibliografía que hemos ido leyendo, los objetivos propuestos y lo que fue surgiendo en el trabajo de campo, definiendo tres grandes ejes de análisis: la cooperativa, la participación y la innovación.
La cooperativa “Ecogranjas”, surge con el fin de satisfacer necesidades económicas, sociales y culturales. En lo que refiere a las necesidades económicas, la apuesta es a consolidar la producción orgánica en el mercado interno, particularmente el Montevideano. La Ecotienda asegura un punto de venta con características que benefician los procesos decisorios en las compras (amplitud horaria, buena localización, mejora de la difusión, atención al cliente), acorta la brecha entre precio de productor y precio consumidor, que se sostienen en estas condiciones hacia la baja. “Ecotiendas” sería un lugar de comercialización más directa, a diferencia de trabajar con las cadenas de supermercados, lo que presenta algunas dificultades como: “...la
exigencia en regularidad de la producción; los estándares elevados de presentación
2 www.presidencia.gub.uy
(ya que deben competir con frutas y verduras muy seleccionadas y bien empacadas, de origen convencional); y los gastos elevados de envases, etiquetado y certificación. Adicionalmente, los supermercados han adoptado políticas de precios que elevan mucho el precio al consumidor de los alimentos, lo que ha creado una imagen elitista del producto orgánico. Los productores no controlan el precio final del producto, lo que los condiciona para establecer su estrategia comercial.”(Chiappe: 1998)
La producción convencional sobre estas prácticas habituales en los mercados de
consumo es quien sostiene la oferta, paradójico es creer que con la “ampliación del producto”, por la información en su empaque, por las características del mismo, etc, o por el carácter homogéneo (por la aplicación de trangénicos) que se percibe en la apariencia de los productos sujetos a estándares de tamaño y calidad, se tiene un producto que satisfaga necesidades reales, como ser promover una vida saludable. A partir de esto y de las opiniones manifestadas por los productores entrevistados, podemos entender como la cooperativa constituye para ellos una alternativa beneficiosa en varios sentidos.
La producción convencional ha promovido el aumento de productividad y la “calidad del producto” en cuanto a tamaño y aspecto, dejando de lado aspectos nutritivos y sanitarios. Para acceder a estas tecnologías y mantener este modo de producción, ha sido necesario que los productores cuenten con un elevado capital, lo que “…ha ido
limitando la capacidad de los pequeños y medianos productores de acceder a estos paquetes tecnológicos.” (Cuchman: 1995)
A partir de esto y de las opiniones manifestadas por los productores entrevistados, podemos entender como la cooperativa constituye para ellos una alternativa beneficiosa en varios sentidos.
La Ecotienda constituye una ventaja económica para los productores por ser un canal de venta directo, y además por mejorar el acceso de consumidores a los productos. Esto es fundamental a la hora de pensar un emprendimiento cooperativo, ya que lo principal más allá de promover ciertos principios, es satisfacer las necesidades económicas de quienes lo integran, es decir, “Por elevada que sea la idealidad del
cooperativismo, su fundamento y su vida son eminentemente económicos...”.
(Ventosa. Et all. Apud Garcia: 2006) Dado que quienes comenzaron con la cooperativa eran pequeños productores y con dificultades para subsistir bajo la forma de producción que tenían, la cooperativa se vuelve, una solución alternativa para una producción alternativa.
Por otro lado, de acuerdo a lo expresado por la productora entrevistada, la modalidad cooperativa, también respondía a una forma de organización que encajaba con la visión del grupo de productores, ella expresa: “... la cooperativa iba de acuerdo
con todos nuestros principios y valores...”.4
En las entrevistas se plantea que la cooperativa presenta como fines sociales, la difusión y ampliación tanto de lo que es la producción orgánica como del cooperativismo, así como también integrar los distintos actores que participan en la producción, comercialización y consumo de productos. La cooperativa se ha dedicado especialmente a los fines económicos, dejando de lado las dimensiones sociales y culturales planteadas al inicio. Esto lo confirma el presidente de la cooperativa diciendo: “...todavía la verdad es que no hemos hecho casi nada al respecto,
tendríamos que hablar mucho más de cooperativismo entre nosotros mismos y en los lugares a los que tenemos influencia.” 5 Esto puede ser un problema para la
sobrevivencia de la cooperativa ya que dedicándose solo a la dimensión económica
“...se expone a agotar sus propias fuentes de riqueza. La preocupación por el
pragmatismo y por el éxito a corto plazo ocultan las vías duraderas de la innovación y el desarrollo.”6
En cuanto a la idea de que Ecogranjas fuera un espacio que integrara distintos actores, en una entrevista realizada en los inicios de la cooperativa, una de sus fundadoras, que conformó el equipo coordinador de Ecotiendas, expresó al respecto que la gestión de Ecotiendas es muy distinta a la existente en el mercado, pues los consumidores están involucrados.7 Creemos que esta idea es muy importante ya que se vincula directamente a los valores del cooperativismo, dado que “El cooperativismo
pone la economía al servicio del ser humano y considera al otro, sea compañero de trabajo, cliente o proveedor, no como un instrumento para obtener un beneficio, sino como un actor sujeto a derechos como él mismo y poseedor de intereses igualmente legítimos, con cuyo concurso todos pueden obtener beneficios conjuntamente.” (Garcia. Et all: 2006)
En el inicio de Ecogranjas un grupo reducido de actores (entre ellos consumidores), se encargaban de participar en las primeras decisiones como ser: el control de los precios, posible ingreso de productores, realización de trámites, horarios del local, selección del personal de ventas y administrativo, su salario, la cuota de los socios de la Ecotiendas, etc. 8
Si bien en el discurso general se dice que los consumidores participan de la gestión de la cooperativa, cuando indagamos un poco más acerca de las funciones específicas de estos, no queda muy claro cuáles son. Percibimos a través de las entrevistas que la colaboración es exclusivamente en la difusión informal de la cooperativa y en realizar algún evento, pero más bien por “camaradería”.9 El presidente de la cooperativa especifica que le dan “...participación y tienen la misma
voz y voto los consumidores, pero la parte legal es pura y exclusiva de la cooperativa.” 10 Al darles participación a los consumidores, estos se integrarían a la cooperativa
como sujetos de derechos y no como medios para obtener beneficios. La realidad marca que en el inicio los consumidores formaron parte de las decisiones que se tomaron, pero este papel se ha ido desdibujando quizá a raíz de la falta de motivación. En lo que respecta a la participación de los productores en la cooperativa, los cooperativistas entrevistados ven este aspecto como una dificultad, ya que plantean que en general no se logra una buena concurrencia a las asambleas. La Asamblea General es la autoridad máxima de la cooperativa y puede ser ordinaria o extraordinaria, de acuerdo a la Ley General de Cooperativas. Las Asambleas Ordinarias deben realizarse dentro de los 180 días siguientes al cierre del ejercicio económico y las extraordinarias cada vez que se necesite resolver temas de importancia para la cooperativa. La Asamblea deberá contar con la presencia de la mitad más uno de los socios, para poder realizarse. 11
Si bien el presidente de la cooperativa expresa, que en las Asambleas Ordinarias, se logra llegar al quórum establecido por la ley, de todas formas plantea que existen problemas de participación en las mismas. ¿Por qué plantea esto?, creemos que por varios motivos. En primer lugar, si tenemos en cuenta el marco legal desde el que debe regirse una cooperativa, tenemos que la normativa que prima sobre la Ley General de Cooperativas, son los principios cooperativos declarados por la ACI.12 Es decir que la ley no debe contradecir los principios y a su vez las situaciones que no resuelva la ley, deben resolverlas los principios. El segundo principio cooperativo: “Control democrático de los miembros”, expresa: “Las cooperativas son
6 Propuesta a la Mesa del Congreso de Carta de la Cooperativa de Trabajo Asociado Ciudadana. Apud García Jordi,
Jordi Via y Lluis Xirinacs, La dimensión cooperativa. Icaria Editorial, Barcelona. 2006.
7 www.presidencia.gub.uy
8 Entrevista a consumidora de feria de Parque Rodó, ver anexo 6. 9 Entrevista a Presidente de Cooperativa “Ecogranjas”, ver anexo 2. 10 Ídem.
organizaciones democráticas controladas por sus miembros quienes participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones.” 13 De lo que
expresa el principio, resaltamos que se refiere al control democrático de sus miembros. Desde este aspecto se desprende que las cooperativas deben ser controladas por la mayor cantidad de sus miembros, a través de su participación en las decisiones. Es necesario pensar la participación como una estrategia de transformación, ya no de arriba hacia abajo, sino de abajo hacia arriba de un colectivo de actores sociales. Participar en las distintas etapas de decisión es fundamental, ya que esto significa ser actor de los procesos productivos, tanto material como simbólicamente, tanto de bienes como de cultura. Esta idea se opone a que las decisiones sean tomadas por unos pocos, corriendo el riesgo de que no se estén teniendo en cuenta las necesidades e intereses de todos los que integran una cooperativa. Que las cooperativas sean organizaciones democráticas, garantiza a sus miembros el derecho de participar, es decir de poder expresar y decidir acerca de todos los aspectos que lo involucran. Es por este motivo que pensamos que el Presidente de Ecogranjas plantea el problema de la participación, porque ve que son poco más de la mitad de los socios de la cooperativa, los que toman las decisiones y este es un riesgo que corre la cooperativa de no estar respondiendo a las necesidades e intereses de todos sus miembros.
Cuando hablamos de participación, estamos hablando no solamente de “ser parte” de algo, el problema no es solo la ausencia de la participación, sino la calidad de la misma. Es decir que lo importante además de lograr una buena concurrencia a las reuniones, es también generar un marco que estimule el compromiso y el interés de los involucrados por ejercer el derecho de participar.
En relación a esto, nuestra percepción ha sido que en realidad, no existen muchas instancias formales de discusión y decisión sobre los temas de la cooperativa, sino que más bien se discuten los temas, cuando se encuentran en lugares comunes como la feria, Ecotiendas, etc. En relación a esto podemos ver que existen aspectos que pueden ser positivos y otros negativos para la calidad de la participación de los miembros en la cooperativa.
Por un lado, puede pensarse que la relación directa e informal habla de una comunicación fluida entre ellos y de forma más horizontal, en la que “...no hay
rigideces...”.14 Esto resulta positivo para la cooperativa porque según estudios de T.J. Peters y R.H. Waterman, “...cuanto más predomine lo que los sociólogos denominan el
grupo primario (caracterizado por lazos personales íntimos, cálidos, cargados de emoción, donde la solidaridad y la obtención de ventajas mutuas son espontáneas), respecto del grupo secundario (caracterizado por unas relaciones frías, impersonales, racionales, contractuales y formales), más productiva será la empresa.”( Peters. Et all.
Apud Garcia: 2006). Si pensamos en la cooperativa como organización económica y social, el hecho de que no se base en estructuras rígidas, le permite un mayor dinamismo en su accionar y a la hora de enfrentar desafíos que necesitan una rápida resolución.
En cuanto a los aspectos que pueden ser negativos para la cooperativa, esta forma de relacionamiento informal, sumada a la falta de instancias formales y periódicas de discusión, puede provocar que las decisiones las tomen unos pocos cooperativistas. Estos pocos productores son los que concurren a la feria del Parque Rodó y a llevar productos a la Ecotienda. Además, en lo expresado por el Presidente de la Cooperativa, en las reuniones que se realizan con más frecuencia participan solo los miembros del Consejo Directivo. Si bien de acuerdo a la ley, el Consejo Directivo es el órgano encargado de la administración permanente de la cooperativa, nuevamente no hay que perder de vista el segundo principio cooperativo del que ya
13Principios y Valores Cooperativos - ACI Américas www.aciamericas.coop
hablamos. Es decir, que más allá de que el Consejo Directivo sea quién tiene la potestad de tomar decisiones que exigen de una rápida resolución, o decisiones que no son de tal importancia como para convocar a una Asamblea Extraordinaria; este órgano no debe convertirse en una especie de autoridad máxima, que no respete el segundo principio cooperativo. El problema de que el Consejo Directivo abarque más decisiones de las que debería, puede poner en serios riesgos la unidad de la cooperativa. Decimos esto, porque en el supuesto caso de fracaso de la cooperativa o simplemente de la disconformidad de los demás miembros en alguna de las decisiones tomadas, las responsabilidades, (por consecuencia, las quejas) serán adjudicadas solamente a los miembros del Consejo. Esto puede provocar un gran desánimo por parte de los miembros que si ejercen su derecho de participar, además de romperse los lazos de confianza y unidad entre los miembros y el Consejo. Estos problemas podrían atenuarse, hasta evitarse, si se logra una participación activa y de la mayor cantidad de los miembros en las decisiones, compartiendo de esta manera responsabilidades.
Otro de los aspectos que nos interesa analizar tiene que ver con la innovación. Este aspecto pasa a ser central para las empresas, especialmente si tenemos en cuenta que en las últimas décadas, el mercado se encuentra en constante transformación. Esto hace que las empresas para sobrevivir a esas transformaciones, deban adaptarse a las nuevas exigencias que se le plantean, asegurando su competitividad en el mercado. Es así que innovar se convierte en un punto clave, que puede determinar la vida de una empresa. Si pensamos en las cooperativas no como empresas tradicionales, pero sí como organizaciones que deben sostenerse económicamente, la dimensión de la innovación no debe serles ajena.
Si analizamos el caso de Ecogranjas, podemos encontrar aspectos que son innovadores y que son un hecho, y otros aspectos potencialmente innovadores, que de realizarse beneficiarían, a nuestro entender a la cooperativa.
Creemos que de alguna forma, la creación de “Ecogranjas Cooperativa” constituyó una estrategia innovadora para los productores orgánicos del Uruguay. Si bien no es el único emprendimiento cooperativo que existe dentro del sector de la producción orgánica, Ecogranjas es un espacio que responde a necesidades que fueron surgiendo, en un nuevo contexto, desde diversos actores. Recordemos que la cooperativa surge como una alternativa de comercialización para los productores orgánicos.
¿Qué estímulo tienen estos productores en asociarse en la modalidad cooperativa? La producción orgánica requiere que quienes participen en ella deben ser capaces de participar no solo en el proceso productivo, sino que también deben encargarse de la comercialización. Para esto no suena extraña la idea de desarrollar el proceso de comercialización mediante la conjunción de esfuerzos de los actores de que en ella tienen cifradas expectativas, pues claro esta posibilita su viabilidad. Con respecto a esto, una de los productoras entrevistadas, expresó que para ellos es muy importante agruparse para trabajar, ya que al ser una producción con ciertas características diferenciales a la producción convencional, es más difícil que ésta sea rentable de forma individual, ella dice: “...veíamos que si nos juntábamos nos
podíamos potenciar, para enfrentar este desafío...” 15 Se suma a esto, que la cooperativa es un tipo de organización que tiene más coherencia con su ideología, en cuanto a lo que implica: la solidaridad, la participación, etc. 16
Para los consumidores, Ecogranjas también ofrece alternativas innovadoras, en cuanto a la posibilidad de hacerse socio y obtener un descuento en el precio de los productos, adicionalmente acceden a cursos, charlas, paseos a las granjas de producción orgánica; además de tener la posibilidad (de acuerdo a lo expresado por
una cooperativista) de participar en la gestión de la cooperativa.17 En primer lugar, el hecho de que los consumidores tengan conocimiento del lugar en el que se produce lo que consumen, y se vinculen con los productores, pone a la cooperativa en un lugar de ventaja muy importante, ya que es una estrategia actual para el éxito de las empresas la innovación en el sentido de “... la importancia cada vez mayor que se
concede en la práctica a los mecanismos de interacción de la empresa (colaboración entre las distintas unidades y la participación de los empleados en la innovación de organización)...” 18 De esta forma, los productores tienen la posibilidad de acceder a un conocimiento de los destinatarios de sus productos, que les da ventaja a la hora de adecuarlos a las necesidades y características particulares de estos. Es decir que de manera indirecta realizan un estudio de marketing, herramienta esencial para tener competencia en el mercado. Ecogranjas surgió y funciona porque encontró en los miembros de GACPADU sus aliados perfectos, pues bien este público suena alentador para la realización de la producción, se caracterizan por su posición económica media, media-alta, su manifiesto interés por organizaciones que compartan máximas ecológicas, solidarias, mejoramiento de las condiciones de vida del entorno con el cual interactúan.
Por contrapartida, los consumidores también se benefician en cuanto a la seguridad de conocer la procedencia de lo que consumen y también por poder informarse acerca de los procesos que involucra un producto, además de tener un espacio en donde plantear sus preguntas o necesidades. Si se le agrega a esto, la posibilidad de que la gestión de la cooperativa se lleve a cabo entre los distintos actores de manera conjunta, estamos frene a un emprendimiento fuertemente innovador que le permite no solo ventajas relacionadas a su permanencia en el mercado, sino también en cuanto a la promoción de ciertos principios e ideología.
Todos estos mecanismos que relacionan consumidores con productores, son de vital importancia a la hora de generar compromisos desde los diversos actores para el mejor funcionamiento y crecimiento de la cooperativa. Los compromete a sentirse participes de un proyecto en común con otros actores (productores), lo que fortalece vínculos fraternos, promoviendo la justicia social, la igualdad. Este punto es fundamental, nótese que es una alternativa directa para alcanzar el bienestar social, sujeta a condiciones igualitarias de los actores ¡lo que la economía de bienestar (a través de la participación estatal) no pudo realizar!
El papel de la cooperativa en la sociedad no parece menor, disminuye la desocupación, creando como se dijo trabajo genuino. Por propia exigencia de los principios cooperativos deben invertir en capital humano una parte importante de los excedentes y además toman las decisiones en forma participativa, por tanto, contribuyen a elevar el nivel de cualificación global del factor trabajo vinculando formación-experiencia-compromiso.
Una cooperativa debe ser sostenible en el tiempo y debe brindar beneficios económicos a sus integrantes. Pero propone dinámicas de producción, trabajo, comercialización y organización, que difieren de las dinámicas del modelo capitalista. Desde la economía social, se plantea que “…el mercado capitalista debe ser superado
porque es alienante en sí mismo.”( Coraggio: 2005)
Esto se explica porque las dinámicas de producción, comercialización y consumo que supone el capitalismo, se basan en el valor de las mercancías y en la acumulación de capital y no en las personas que participan en dichas dinámicas. Es por eso que se produce un fenómeno en las personas de extrañación de lo que producen, de enajenación de su trabajo y de sí mismos.
En cuanto a la extrañación del producto, se puede decir que ocurre principalmente porque “...el producto del trabajo adopta una existencia como poder independiente...” 19 Por otro lado, el trabajo en general se ha convertido en una actividad en la cual el hombre se siente alienado, ya que no participa en todo el proceso de producción. “El
hombre como productor vuelve a encontrarse en la situación alienada del asalariado si se lo priva totalmente de participar en el manejo de la producción y en la distribución del producto resultante…” (Fromm: 1966)
Si pensamos en el trabajo de los productores orgánicos, encontramos varias características que hacen que sea bastante difícil la alienación de estos con respecto tanto a sus productos como a su trabajo.
Si se hace referencia al tema, la producción convencional prioriza como objetivos la maximización de la producción sujeta a una cierta restricción de costos, dada por los recursos que se poseen en un momento determinado o a su capacidad de obtenerlos, se utilizan técnicas especializadas, persiguiendo en todo momento de su actividad el aumento de la productividad de los factores con que se cuentan para producir (tierra, maquinaria, etc). Pero el punto crucial refiere a la posición relativa que ocupa el factor trabajo, la idea del desarrollo de los factores productivos en ciertas áreas (producción agropecuaria) no parece ocuparse de la capacitación de los trabajadores como estímulo al aumento de la productividad, las modificaciones ocurren en el factor capital. La producción orgánica sin embargo, se caracteriza por un modo de producción particular, las unidades productivas son núcleos familiares, por tanto parece ilógico pensar que la fuerza de trabajo se coloque en una posición secundaria.
Los productores no se encuentran en una relación contractual, lo que les da cierta libertad a la hora de desempeñar el trabajo, además de participar en todo el proceso de producción y comercialización de su producto. También la propia sostenibilildad de este tipo de producción exige que los canales de venta sean lo más directos posibles. Esta característica, hace que en la mayoría de los casos (especialmente en la cooperativa y en la feria) productores y consumidores tengan un vínculo cercano. Esto no solo difiere de la comercialización de productos convencionales sino que produce ventajas tanto económicas como sociales a ambos actores.
De acuerdo a lo expresado por la productora entrevistada, tomar la decisión de producir productos orgánicos y mantenerse en dicha producción, no es fácil, en el sentido principalmente, de los rendimientos diferenciales con respecto a la producción convencional. La productora explicita, que eligen la producción orgánica, más por promover una ideología y ser coherentes con ella, que por un afán meramente económico. Esta, es una de las características por las que pensamos que no es posible la alienación en los productores orgánicos con respecto a su trabajo, ya que de alguna forma, los productores orgánicos sienten que la recompensa por su trabajo, no solo pasa por la retribución económica, sino que adquiere fundamental importancia para ellos, fomentar un tipo de producción y consumo sustentable. Los productores expresan: “...porque una simple actitud de Consumo Responsable nos transforma en
ciudadanos protagonistas del cambio, actuando directamente a favor de sectores que lo necesitan y de la vida del planeta.” (www.ecotiendas.com.uy)
Otra característica en la que nos basamos para hacer esta afirmación, es que un productor orgánico siempre produce una diversidad de productos. Esto se da porque: por un lado el carácter estacional de frutas y verduras, hace que el productor deba combinarlas en su producción de manera que cuente durante todo el año, con un tipo de producto para comercializar. Esta situación, en cuanto a la alienación, dista bastante de la que puede vivir un obrero de una fábrica que produce productos en serie (por poner un ejemplo tal vez extremo) y que su responsabilidad solo pasa por
19 Romero Reyes Antonio, Teoría económica y ciencias sociales: alineación, fetichismo y colonización.
aportar con su trabajo, una parte (siempre igual) a un producto, que ni siquiera tal vez, ve terminado.
También encontramos en la producción orgánica aspectos alternativos a la tendencia en productos alimenticios que se promueve desde el modelo dominante y más exactamente desde multinacionales o en general de las empresas productoras de alimentos. Desde esta tendencia se pretende abaratar al máximo los costos, utilizando en muchos de los casos, ingredientes de menor calidad para la elaboración del alimento. Nuevamente aparece la característica de la producción orgánica ya nombrada: sus productores no buscan solo una recompensa económica, sino que esperan brindar a la sociedad la posibilidad de un consumo responsable de alimentos ya que estos integran salud, sabor, responsabilidad social y medioambiental. (www.ecotiendas.com.uy) Se genera así, una posición no solo alternativa, sino opuesta a la tendencia en alimentación de la sociedad moderna, que en general promueve, principalmente a través de las publicidades, la “comida rápida” y la comida “chatarra”.
En lo que refiere a la etapa de comercialización, estos productores, con sus productos diferenciales acceden a un mercado de consumidores en el que comparten similares valores; lo que genera relaciones de carácter más permanente, posibilitando que se genere el sentido de pertenencia a un grupo. Esto es sumamente significativo, ya que pertenecer a un grupo en el que se defiendan valores opuestos a los dominantes, potencia y sostiene, los esfuerzos individuales. De esta forma, a través de la comercialización de estos productos, no solo se satisfacen las necesidades de comprar (para consumidores) y vender alimentos (para los productores); cada uno está además, satisfaciendo la necesidad de fomentar cierta ideología común, que corresponde también a determinado modo de vida.
A partir de los principios: participación, democracia, responsabilidad social, autonomía y educación; y de la propia dinámica de funcionamiento que propone, la organización cooperativa contribuye a que no exista extrañación de los productos ni enajenación del trabajo. “A través de la forma cooperativa el trabajo podría zafar de la alienación y
convertirse en el lugar del vínculo social y del desarrollo personal a un mismo tiempo.”20
Las cooperativas, como uno de los tipos de entidades que componen la economía social, se plantean trascender la distancia y la separación entre economía y sociedad. Se trata de que todas las relaciones involucradas en la cadena productiva, sean verdaderas relaciones sociales. Esto quiere decir, que sean consideradas relaciones entre individuos particulares con una identidad y una historia, además de pertenecer a una sociedad y cultura determinada. Hablamos de agentes económicos si, pero además, de sujetos de derecho con ciertas necesidades. Las cooperativas desde sus inicios buscaron no solo generar respuestas a las dificultades económicas de quienes las integraban, sino también de fundar un nuevo orden económico, social y cultural que tenga como objetivo fundamental la satisfacción de las necesidades humanas en un sentido amplio. Como plantea Prieto, “...aquellos "pioneros" mantenían su mirada
crítica y globalizadora al incluir en sus estatutos que su propósito era la "creación de una sociedad distinta", abarcando todas las actividades humanas a partir de la cooperación y la solidaridad.” 21
Creemos que en muchos aspectos la producción orgánica y sus medios de
comercialización como la cooperativa Ecogranjas aportan elementos generadores de
20Ídem.
21 Ruben G. Prieto, La Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay: Cooperativismo de trabajo o un
verdaderas relaciones sociales, correspondientes a los postulados de la economía social, en cuanto “... trata de poner límites sociales al mercado capitalista y, si es
posible, construir mercados donde los precios y las relaciones resultan de una matriz social que pretende la integración de todos con un esfuerzo y unos resultados distribuidos de manera más igualitaria.” 22
Lo mencionado posibilita un acercamiento de la cooperativa a lo que es la soberanía alimentaria, ya que ambas proponen e intentan ser una alternativa al modelo actual de producción capitalista, que defienden las capacidades productivas de la agricultura, con una gestión sustentable de los recursos productivos. Además la soberanía alimentaria propone un involucramiento por parte de todos los implicados en el proceso de producción hasta la comercialización y el consumo como responsables del producto. En Ecogranjas, los consumidores conocen la procedencia del producto que consumen, quién lo produjo y cómo fue el proceso hasta que llega a sus manos, participando de esta forma, también del proceso de producción y no sintiendo el producto que consumen como algo ajeno, sino como parte de un proceso en el que intervienen. Por otro lado al tener un vínculo cercano y que posibilita la comunicación estos actores pueden estar en específico conocimiento de las necesidades de unos y otros. De esta manera se pueden generar estrategias de producción y comercialización que atiendan las necesidades de ambos.
De hecho, esto es lo que implica la soberanía alimentaria, “…la capacidad de los pueblos de decidir qué producir, cómo y de qué forma comercializarlo.”23
Desde este lugar, la cooperativa de comercialización de productos orgánicos, “Ecogranjas” contribuye a la soberanía alimentaria, ya que la cooperativa es un medio para la distribución y consumo de alimentos, basada en tecnologías ecológicamente sustentables, lo que se asemeja a los principios de la soberanía alimentaria que propone prácticas productivas alternativas, que no contribuyan al cambio climático, ni a cambios ecológicos importantes. Ello significa entre otras cosas, promover la producción de alimentos que no dependan de agroquímicos, maquinarias y por lo tanto libres de organismos genéticamente modificados. Por otro lado, el principal objetivo de la soberanía alimentaria es asegurar a toda la población, el acceso a alimentos sanos y nutritivos, “…sin ningún tipo de obstáculos o presión económica…”,24. Esto en el caso de la cooperativa, es imposible, ya que sus productos no solo tienen un valor económico, sino que además los precios de los productos son un poco más elevados que los convencionales, pudiendo acceder a sus productos principalmente personas de clase media y alta.
La posibilidad de comprar ese tipo de alimentos en mercados minoristas, posibilita la creación de puentes entre la gente y sus alimentos. Hay que construir lazos entre quienes los producen y quienes los consumen, esto permite una mayor capacidad de seguirle la pista a un alimento a lo largo de su vida, reconociendo que estos sean sanos y producidos en forma ecológica, involucrando en el proceso a todos los que de alguna u otra manera participan en él.
La Vía Campesina defiende “…el derecho de los pueblos a alimentos adecuados,
resaltando que ello implica reconocer que estos deben ser suficientes, nutritivos, saludables, producidos en forma ecológica y culturalmente apropiada. Esto además implica el derecho de los campesinos y pequeños agricultores a producir sus alimentos y el de sus comunidades.”25
22 Ídem.
23Soberanía Alimentaria: un nuevo modelo para un derecho humano. PrensaMayo 13th, 2009 www.redes.org.uy
24 Biodiversidad, sustento y culturas. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales. 2003
Con este fin, se intenta aplicar un nuevo modelo, que la FAO llama, "el modelo holístico", que hace recaer la responsabilidad de la inocuidad alimentaria en todos los responsables de las distintas etapas por las que pasa el alimento, a diferencia del modelo anterior, que situaba la responsabilidad principalmente en los productores primarios. Para que esto pueda realizarse, se requiere que se cumplan normativas de higiene y calidad por parte de las personas responsables del alimento en cada una de sus etapas.
Para esto Ecogranjas cuenta con el Sistema Nacional de Certificación de la Producción Orgánica, en el que participan tanto productores como consumidores y que brinda asesoría para la ejecución de medidas de seguridad y control, quienes además tienen la obligación de vigilar su cumplimiento y realizar auditorias de seguridad y calidad de los alimentos.
Este sistema empieza a implementarse a partir del decreto 557/008 de noviembre de 2008, que establece reglas para la producción, elaboración, certificación y comercialización de productos orgánicos. Este nuevo sistema de certificación, que se denomina: Sistema Participativo de Garantías (SPG) constituye además una innovación, con respecto a las alternativas anteriores que eran muy costosas o no respondían a las exigencias de los consumidores o de países demandantes de estos productos. Durante la vigencia del decreto 360/92 del 28 de julio de 1992, se habilitaba a la certificación de productos orgánicos pero tenía como carencia el hecho de que no establecía mecanismos estrictos de control y seguimiento gubernamental sobre el funcionamiento del sistema de certificación, quienes hacían las veces de certificadoras eran la Sociedad de Consumidores de Productos Biológicos (SCPB, desde 1992) y URUCERT. La SCPB formaba parte de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) que como gremial de grandes productores ganaderos se estableció para exportar la carne ecológica. Aunque en los hechos no accedió a mercados internacionales, debido a las exigencias externas por lo que se debió recurrir, para avalar la carne orgánica, a certificadoras internacionales (SGS, Skal y Agreco). URUCERT tenía como fin la certificación de la producción orgánica, para el mercado interno, era una asociación civil integrada por la Comisión Nacional de Fomento Rural (gremial de productores familiares), delegados de grupos de productores orgánicos, y ONGs (Ceuta, Redes AT, Foro Juvenil e IPRU). (Mandl B. et all, 2009)
El actual sistema funciona a través de la Red de Agroecología, los actores involucrados en la cadena productiva (técnicos, productores, procesadores y consumidores), se nuclean regionalmente, formando un consejo de ética y calidad que a partir de manuales, guían la certificación de los productores de su zona.
Este nuevo marco legal, beneficia a los productores orgánicos en varios sentidos. Por un lado les ofrece un respaldo legal y estatal que es muy importante para el reconocimiento y la valoración social de la producción orgánica. Tener una certificación, para un productor orgánico, es fundamental a la hora de poder comercializar sus productos, ya que le permite que estos sean valorados en el mercado, de forma diferencial a los productos convencionales, funciona como marca. Es decir que “... el consumidor si ve una etiqueta que dice orgánico, y hay una entidad
que certificó el proceso, puede quedar tranquilo que adquiere un producto de esas características...”26 y de esta forma, pueden llegar a preferirse dichos productos.
Es importante subrayar que este nuevo sistema es innovador también porque implica la generación de una estrategia colectiva que integra diversos actores que trabajan para el beneficio del conjunto.
Es una estrategia, que además refleja ciertos principios en el sentido de que podrían haber seguido certificándose con costos altos y subir los precios de los productos para compensarlos, pero como expresa la productora a la que entrevistamos, “...queremos que le pueda llegar a todo el mundo (...) no nos interesa
26 Mandl Betty y Pedro de Hegedüs. Sistema Nacional de Certificación de la Producción Orgánica (PO) Ministerio
trabajar o producir para una clase social.” 27 La productora cree que muchas personas no tienen la información acerca de las diferencias entre productos orgánicos y convencionales, o tienen el prejuicio de que los productos orgánicos son mucho más caros. De alguna forma este sistema al hacer partícipes a distintos actores, también cumple una función de promoción de la producción orgánica.
9. Reflexiones Finales
Pensando en los temas que motivaron nuestro interés al analizar la cooperativa, y bien adquiriendo información sobre la misma, encontramos que la participación pasa a ser un punto central en el análisis, atravesando tanto los aspectos que notamos innovadores así como también sus dificultades. En cuanto a los aspectos que consideramos innovadores (SPG y gestión participativa) creemos que si la cooperativa profundiza en ellos, impulsando la participación, lograría desarrollarse.
Pensamos que la participación se determina en buena medida por la motivación; a partir de esto nos planteamos: ¿qué incentivos motivarían a los integrantes de la cooperativa? Pensamos que el eje de la cooperativa radica en la acción colectiva, por lo que los resultados benefician en primera instancia al colectivo. Se desprende de tal consideración que el grado de participación del colectivo se correlaciona con el logro de sus beneficios. Por tanto es fundamental que los objetivos del colectivo reflejen las necesidades de sus miembros. Esto hace que las cooperativas se diferencien de otro tipo de organizaciones, en cuanto a que son sus miembros los que definen los objetivos del colectivo, democráticamente.
En el caso de Ecogranjas, definir objetivos específicos (realizables a corto y mediano plazo), desde el colectivo, le permitiría a la cooperativa mejorar su funcionamiento. Debe planificar acorde al ambiente en el cual está inserto y a los factores que lo ponderan y realizar acciones que tiendan al cumplimiento de estos objetivos, mecanismos de control y evaluación de los desempeños de sus actores.
Un tipo de acción concreta que la cooperativa podría plantearse, es la implementación de instancias formales de intercambio y capacitación. Las actividades de capacitación que viene realizando Ecotiendas, no contemplan las necesidades de capacitación de los productores. Teniendo en cuenta que uno de los principios cooperativos es la capacitación de sus miembros, creemos que los cursos no se orientan en tal sentido, constituyendo esto una falla de la cooperativa. Si la capacitación es valorada por los productores, sentirían que constituye una recompensa inmediata a sus necesidades. Esto posibilita que el estimulo por la participación sea atribuible a acciones directas, de esta forma el incentivo a participar y a formar parte de la toma de decisiones se fortalece.
En el caso de que las decisiones para alcanzar los objetivos específicos se tomen por la mayoría de los miembros del colectivo, suponemos que también será el colectivo que participe en las acciones para alcanzarlos. Ahora bien, creemos que los miembros de la cooperativa deberán preguntarse: ¿se asumirá también una responsabilidad colectiva? ¿o tal situación, propiciará que los individuos se aprovechen del anonimato que puede sugerir el colectivo?
Si bien hay aspectos que Ecogranjas puede mejorar para aumentar la participación y la calidad de la misma, los miembros preocupados por esta problemática no deben sentir que este es un problema específico de su cooperativa, sino que es una tendencia que abarca a todas las cooperativas. De acuerdo a algunos estudios realizados, se estima que en el 50% de las cooperativas, más de la mitad de los socios no asiste a las asambleas.(Guell. Apud Garcia. Et all: 2005) Sin profundizar en este punto, creemos que algunos de los aspectos que pueden atravesar esta tendencia,
pueden tener relación a la falta de cultura participativa de las sociedades, relacionado esto a lo que algunos autores señalan como la falta de empoderamiento de los actores a la hora de decidir acerca de los procesos en los que están involucrados. La tendencia del modelo dominante, a impulsar el individualismo, hace que se le reste importancia a las instancias de decisión colectiva, al punto de considerarlas en muchos casos como momentos en que “se pierde el tiempo”, cabría preguntarse frente a esta idea: ¿no se considera importante la toma de decisiones en forma colectiva? En el caso de las cooperativas, evidentemente que si las decisiones las toman unas pocas personas es más fácil, más rápido y el proceso exige menos esfuerzos. Pero actuando de esta forma, ¿donde queda la libertad de pensar, de expresarse, de decidir; la posibilidad de formar parte de manera activa de los procesos? Desde muchos espacios sociales oímos que estos derechos se reclaman, pero nosotros preguntamos: ¿sabemos lo que verdaderamente implican?, ¿estamos dispuestos a asumirlos y a ejercerlos?
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