ANEXO 1
CARTA DE AUTORIZACIÓN DE LOS AUTORES PARA LA CONSULTA, LA REPRODUCCIÓN PARCIAL O TOTAL, Y PUBLICACIÓN ELECTRÓNICA DEL TEXTO COMPLETO.
Bogotá, D.C., Fecha
Marque con una X
Tesis Trabajo de Grado
Señores
BIBLIOTECA GENERAL Cuidad
Estimados Señores:
Nosotras Juan David Sánchez Castro, identificadas con C.C. No. 1.020.716.895 autor de la tesis y/o trabajo de grado titulado “La Comunicación como Estrategia de Progreso en el Casanare”, presentado y aprobado en el año 2009 como requisito para optar al título de Comunicador Social; autorizo a la Biblioteca General de la Universidad Javeriana para que con fines académicos, muestre al mundo la producción intelectual de la Universidad Javeriana, a través de la visibilidad de su contenido de la siguiente manera:
• Los usuarios puedan consultar el contenido de este trabajo de grado en la página Web de la Facultad, de la Biblioteca General y en las redes de información del país y del exterior, con las cuales tenga convenio la Universidad Javeriana.
• Permita la consulta, la reproducción, a los usuarios interesados en el contenido de este trabajo, para todos los usos que tengan finalidad académica, ya sea en formato CD-ROM o digital desde Internet, Intranet, etc., y en general para cualquier formato conocido o por conocer.
De conformidad con lo establecido en el artículo 30 de la Ley 23 de 1982 y el artículo 11 de la Decisión Andina 351 de 1993, “Los derechos morales sobre el trabajo son propiedad de los autores”, los cuales son irrenunciables, imprescriptibles, inembargables e inalienables.
________________________________
Firma y documento de identidad
Juan David Sánchez Castro
ANEXO 2
FORMULARIO DE LA DESCRIPCIÓN DE LA TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS O TRABAJO DE GRADO: EL P.O.P.: MATERIAL QUE DEBE HABLAR Y ESCUCHAR
SUBTÍTULO, SI LO TIENE:
AUTORES
Apellidos Completos Nombres Completos
Sánchez Castro Juan Dávid
DIRECTOR
Apellidos Completos Nombres Completos
Mejía Suérez Martha Lucía
JURADOS
Apellidos Completos Nombres Completos
Sepulveda
Bances
Roberto
Alexander
ASESOR (ES) O CODIRECTOR
Apellidos Completos Nombres Completos
FACULTAD: Comunicación y Lenguaje
PROGRAMA:Carrera x Licenciatura ___ Especialización ____ Maestría ____ Doctorado ____
NOMBRE DEL PROGRAMA: Comunicación Social
CIUDAD: BOGOTA AÑO DE PRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE GRADO: 2009
NÚMERO DE PÁGINAS: 71
TIPO DE ILUSTRACIONES:
Ilustraciones Mapas Retratos
Tablas, gráficos y diagramas X Planos
MATERIAL ANEXO (Vídeo, audio, multimedia o producción electrónica):
Duración del audiovisual: ___________ minutos.
Número de casetes de vídeo: ______ Formato: VHS ___ Beta Max ___ ¾ ___ Beta Cam ____ Mini DV ____ DV Cam ____ DVC Pro ____ Vídeo 8 ____ Hi 8 ____
Otro. Cual? _____
Sistema:Americano NTSC ______ Europeo PAL _____ SECAM ______ Número de casetes de audio: ________________
Número de archivos dentro del CD (En caso de incluirse un CD-ROM diferente al trabajo de grado):
_________________________________________________________________________
PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):
____________________________________________________________________________ ___
DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVES EN ESPAÑOL E INGLÉS: Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Unidad de Procesos Técnicos de la Biblioteca General en el correo [email protected], donde se les orientará).
ESPAÑOL INGLÉS
Responsabilidad Social Corporativa Corporate Responsability
Industria del Petróleo Oil Industry
Desarrollo Sostenible Sustainable Development
Casanare Casanare
RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS: (Máximo 250 palabras - 1530 caracteres):
ESPAÑOL
Es de suponer que la riqueza natural de un país o de una región debería ocasionar diferencias en los niveles de desarrollo social con respecto a otras regiones o países carentes de tal riqueza natural, especialmente cuando ésta se encuentra en fase de explotación no por pocos años sino por varios lustros. A pesar de eso, las cifras indican que no necesariamente ha sido así en la región del Casanare Colombiano, al menos si se evalúa no solo en términos del avance en infraestructura sino en términos de verdadera transformación y de desarrollo sostenible.
El presente trabajo aborda ese tema desde la perspectiva de la comunicación social, como instrumento capaz de contribuir al logro de aquello que trasciende lo meramente material para llegar hasta tocar los preconceptos de la sociedad que habita la región, en busca de instaurar nuevos conceptos que les permitan aprovechar los años que queden mientras se extingue el petróleo en esa región para aprender a auto gestionar en el futuro un desarrollo sostenible, con o sin riqueza en recursos naturales.
En la primer parte, el trabajo se centra en identificar la situación social que se vive actualmente así como las causas últimas que han ocasionado dicha situación. Posteriormente aborda el estudio de las estrategias de comunicación para pasar a plantear los lineamientos que permitirán realizar una propuesta de comunicación que logre mitigar las problemáticas planteadas, qué necesidades concretas deben resolverse en esta situación particular y a qué públicos deben dirigirse tales estrategias.
INGLÉS
We assume that the natural wealth of a country or region of a country should result in differences in levels of social development compared with other regions or countries without such natural wealth, especially when it is being exploited by non ‐ few years but for several decades. Nevertheless, the figures suggest that was not necessarily so in the Casanare region of Colombia, at least if it is evaluated not only in terms of progress in infrastructure but in terms of transformation and sustainable development.
This paper addresses this issue from the perspective of social communication, as an instrument to help achieve that which transcends the merely material to get to touch the preconceptions of the society that inhabited the region, seeking to introduce new concepts that let to capitalize on years while remaining oil is extinguished in that region to learn to self manage in a sustainable future, with or without a wealth of natural resources.
LA COMUNICACIÓN COMO ESTRATEGIA DE PROGRESO EN EL
CASANARE
JUAN DAVID SÁNCHEZ CASTRO
TRABAJO DE GRADO
PARA OPTAR AL TÍTULO DE COMUNICACDOR SOCIAL
ORGANIZACIONAL
Directora de Proyecto:
MARTHA LUCÍA MEJÍA
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL
BOGOTÁ D.C.
CONTENIDO
Pág.
INTRODUCCIÓN 9
TÍTULO 11
1. DELIMITACIÓN DEL TEMA 12
1.1.DELIMITACIÓN TEMPORAL 12
1.2.DELIMITACIÓN ESPACIAL 12
1.3.DELIMITACIÓN CONCEPTUAL 12
2. PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN 14
3. OBJETIVOS 17
3.1.OBJETIVO GENERAL 17
3.2.OBJETIVOS ESPECÍFICOS 17
4. JUSTIFICACIÓN 18
5. DISEÑO METODOLÓGICO 19
6. MARCO DE REFERENCIA 21
6.1.ANTECEDENTES 21
6.2.EL PETRÓLEO EN LA ORINOQUIA COLOMBIANA 30
6.3.EL CASANARE ANTES Y DESPUÉS DE LA BONANZA 37
PETROLERA. 7. LINEAMIENTOS PARA UNA ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN 50
7.1.EL CONCEPTO DE ESTRATEGIA 50
Pág.
7.3.EL PROCESO SOCIAL DE COMUNICACIÓN 53
7.4.LAS NECESIDADES ESPECÍFICAS EN LA REGIÓN 54
7.5.LOS PARTICIPANTES EN LA ESTRATEGIA 56
DE COMUNICACIÓN
7.6.LINEAMIENTOS ESTRATÉGICOS DE LA PROPUESTA 57
7.6.1. Fortalecimiento de los espacios de participación 58
7.6.2. Difusión de los cambios y nuevas políticas de la empresa privada 63
7.7.MAPA DE PÚBLICOS 64
8. CONCLUSIONES 66
LISTA DE TABLAS
Pág.
TABLA 1. Razones de inasistencia escolar 42
TABLA 2. La mayoría en salud subsidiada 43
LISTA DE FIGURAS
Pág.
FIGURA 1 Mapa del Departamento de Casanare 12
FIGURA 2 Descenso de la producción petrolera 15
FIGURA 3 Crecimiento real promedio 38
FIGURA 4 PIB antes: 1990 38
FIGURA 5 PIB después: 2005 39
FIGURA 6 Evolución de otros segmentos de la economía 39
FIGURA 7 Regalías e inversión 40
FIGURA 8 Dependencia del Estado, no sólo de la población 40
FIGURA 9 El analfabetismo sigue siendo alto 41
FIGURA 10 Cobertura en Salud 42
FIGURA 11 Cobertura acueducto 44
FIGURA 12 Cobertura alcantarillado 44
FIGURA 13 Línea de pobreza 45
FIGURA 14 Pirámide poblacional 46
FIGURA 15 Razones de no negocio agropecuario 47
FIGURA 16 Producción de petróleo 48
FIGURA 17 Precio del Petróleo en Dólares / barril 48
FIGURA 19 PIB por Habitante Nacional y del Casanare 49
Pág.
RESUMEN
Es de suponer que la riqueza natural de un país o de una región debería ocasionar
diferencias en los niveles de desarrollo social con respecto a otras regiones o países
carentes de tal riqueza natural, especialmente cuando ésta se encuentra en fase de
explotación no por pocos años sino por varios lustros. A pesar de eso, las cifras indican
que no necesariamente ha sido así en la región del Casanare Colombiano, al menos si se
evalúa no solo en términos del avance en infraestructura sino en términos de verdadera
transformación y de desarrollo sostenible.
El presente trabajo aborda ese tema desde la perspectiva de la comunicación social,
como instrumento capaz de contribuir al logro de aquello que trasciende lo meramente
material para llegar hasta tocar los preconceptos de la sociedad que habita la región, en
busca de instaurar nuevos conceptos que les permitan aprovechar los años que queden
mientras se extingue el petróleo en esa región para aprender a auto gestionar en el futuro
un desarrollo sostenible, con o sin riqueza en recursos naturales.
En la primer parte, el trabajo se centra en identificar la situación social que se vive
actualmente así como las causas últimas que han ocasionado dicha situación.
Posteriormente aborda el estudio de las estrategias de comunicación para pasar a
plantear los lineamientos que permitirán realizar una propuesta de comunicación que
logre mitigar las problemáticas planteadas, qué necesidades concretas deben resolverse
INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia de la evolución humana, los recursos naturales han sido la más
frecuente base sobre la cual se cimienta la riqueza de los pueblos y son aislados los
casos de naciones que han generado riqueza para sus ciudadanos sin contar con grandes
riquezas naturales en su propio territorio. A pesar de ello, la riqueza en recursos
naturales no es garantía suficiente para que un pueblo logre una verdadera evolución y
tampoco basta con hacer una explotación eficiente de los mismos para asegurar que el
pueblo, como dueño soberano de esa riqueza, obtenga un avance en sus indicadores de
desarrollo.1
Los contratos de asociación que las naciones con riqueza natural suscriben con
empresas extranjeras que cuentan con los recursos necesarios para explotarla, protegen a
esas naciones de los abusos propios de las épocas de la conquista, siempre que los
mismos contratos sean suscritos honestamente; sin embargo eso tampoco es garantía
suficiente de que el proyecto traerá desarrollo.
Los criterios bajo los cuales se distribuyan los recursos que genere el proyecto son una
primera herramienta que contribuye a que prime la equidad y la justicia. Si además esos
criterios contemplan la utilización de indicadores universalmente aceptados para evaluar
la evolución de la calidad de vida de los pueblos como herramientas para la canalización
de los recursos, las posibilidades aumentan significativamente.
Sin embargo, la población que habita la región en donde se descubre un yacimiento de
cualquier tipo de riqueza natural, necesariamente termina siendo desplazada de su
hábitat para dar paso al supuesto progreso; el impacto causado al tener que abandonar el
territorio, para dar paso a la industria, afecta tanto al ambiente natural como a las
personas que lo habitaban. A pesar de ello, la legislación frecuentemente se centra en el
aspecto de impacto ambiental y hoy en día se considera un gran avance cuando se logra
que los proyectos contemplen un plan de manejo ambiental para mitigar ese impacto.
Esta situación suele presentarse porque se acepta como cierto que el pago de unos
tributos fijados por el estado que hizo la concesión es suficiente en materia social para
resarcir el daño que causa el desplazamiento. Resulta sin embargo que el recurso
económico, si bien es muy importante, no es suficiente ni es el único que las empresas
concesionarias de la explotación están en capacidad de aportar.
Si la capacidad de gestión y gerenciamiento2 de proyectos que esas empresas por su
propia naturaleza tienen, es puesto al servicio y transmitido a las comunidades que se
ven desplazadas, inclusive después de que los proyectos de explotación se terminen, las
comunidades van a poder seguir generando desarrollo y entonces la labor de esas
compañías habrá sido trascendente para la sociedad.
En la región del Casanare Colombiano se ha concentrado en años recientes la
explotación petrolífera de los campos de Cusiana y Cupiagua, que se constituye en una
de las más significativas en la historia de Colombia. El presente trabajo examina la
manera en que una estrategia de comunicación sencilla puede resultar en un impacto tan
grande en materia social, como potencialmente lo son los impuestos que la nación
recibe por la explotación de ese proyecto.
2
TÍTULO
LA COMUNICACIÓN COMO ESTRATEGIA DE PROGRESO EN EL
1. DELIMITACION DEL TEMA
1.1. DELIMITACIÓN TEMPORAL
El estudio se realiza durante mediados del año 2009, toma en cuenta el período de
vigencia del contrato de asociación firmado por la Nación con la Brithis Petroleum
Colombia Limited (BP) y plantea acciones a desarrollar de manera permanente en la
región.
1.2. DELIMITACIÓN ESPACIAL
El proyecto de explotación de Cusiana y Cupiagua tiene influencia en el departamento
del Casanare, en el piedemonte llanero del oriente de Colombia. Las acciones que se
definen con el presente trabajo tienen influencia en la misma región. El piedemonte del
[image:17.612.187.483.434.644.2]departamento del Casanare, en donde existe intervención de la industria petrolera.
Figura 1. Mapa del Departamento de Casanare
Fuente: Instituto Geográfico Agustín Codazzi
1.3. DELIMITACIÓN CONCEPTUAL
El estudio se enmarca dentro de un plan que busca cubrir los aspectos del entorno
la región, lo que incluye los antecedentes históricos y legales, pasando posteriormente a
la recolección de información económica y social que permite tener una visión holística
de los factores determinantes de la realidad de la población afectada por estos
megaproyectos.
En una segunda parte se estudian diferentes estrategias de comunicación, identificando
aquellas más apropiadas para el manejo de la situación identificada. La integración de
estos dos elementos concluye en la delimitación de unos lineamientos y unas
recomendaciones que deben ser tomadas en cuenta a la hora de hacer una intervención
en la región. Así orientar unas políticas de acción en donde el impacto de los
megaproyectos petroleros se orienten hacia construcción de capital social, además de la
2. PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
Los yacimientos petrolíferos que se explotan en los campos de Cusiana y Cupiagua le
generaron en la región una economía tal que de acuerdo con el informe presentado por
Fedesarrollo y BP en el documento “Casanare: estudiando el presente para mejorar el
futuro”, en el marco de la convención denominada Diálogo con los líderes de Casanare,
celebrado en El Yopal el 4 de septiembre de 2007, el PIB por habitante de Casanare es
3.5 veces el PIB por habitante de Colombia haciendo del departamento de Casanare la
región más rica del país.3 Por otro lado, los indicadores de calidad de vida de la región
citados por el mismo documento indican que:
- El promedio de vida es inferior al resto de los colombianos, pues es de 65 años en el
hombre y 71 en la mujer, mientras en el promedio nacional es de 70 y 76 años
respectivamente4.
- El nivel de escolaridad del casanareño es en promedio de 6 años mientras que en el
resto del país es de 9.
- Habita en una casa hecha de materiales no orgánicos, clasificada como estrato 1.
- 7 de cada 10 casanareños opinan que su empleo NO le proporciona las condiciones
económicas necesarias para su bienestar y el de su familia.
Estas cifras hacen evidente que el impacto que los recursos económicos han logrado
hasta el momento en la región no ha sido el suficiente para poder afirmar que, además
de ser la región más rica del país, sea también la de mayor desarrollo social. De
mantenerse esta tendencia, es de suponer que al momento de desaparecer los recursos de
la bonanza petrolera, las futuras generaciones de esa región heredarían simplemente una
infraestructura física representada en vías de comunicación, escenarios deportivos,
edificios diseñados para la operación de centros educativos y hospitales, principalmente;
3
FEDESARROLLO, B.P. Casanare: estudiando el presente para mejorar el futuro. En el evento Diálogo con los líderes de Casanare. El Yopal. (4, Septiembre, 2007).
sin embargo, esas generaciones no estarían realmente preparadas para mantener el
mejoramiento permanente de la calidad de vida de su descendencia. Adicionalmente, la
producción de petróleo en la región ha descendido el 55 % desde 1999, de acuerdo con
[image:20.612.193.479.207.403.2]la siguiente figura:
Figura 2. Descenso de la producción petrolera.
Fuente: Estudio BP-Fedesarrollo Casanare 2007.
Existe otra opción diferente a simplemente gastar en obras físicas el dinero que se recibe
hoy. La preparación de las personas de la región en la que actualmente tienen asiento
los proyectos de explotación petrolífera para auto gestionar proyectos que generen
riqueza, bienestar y felicidad a la sociedad, constituye una opción cuyo costo económico
es mínimo frente a otras acciones y cuyo efecto multiplicador tiene un impacto que
perdura en el tiempo, debido a que su logro no depende de la disponibilidad de los
recursos materiales que genera el petróleo sino de las capacidades que han adquirido las
personas de la región.
Sin embargo, este tipo de opciones no se están ejecutando actualmente como parte del
proyecto, pues el énfasis se ha hecho en la inversión de los recursos generados. Este
hecho representa no solo el desaprovechamiento de una gran oportunidad sino que tiene
ingresos por regalías representan el 60 % del total del ingreso fiscal del Departamento
del Casanare.
El presente trabajo busca la generación de capital social (entendido como la variable
que mide la colaboración social entre los diferentes grupos de un colectivo humano, y el
uso individual de las oportunidades surgidas a partir de él) a través de un plan de
3. OBJETIVOS
3.1. OBJETIVO GENERAL
Caracterizar los componentes de una estrategia de comunicación entre las empresas
petroleras y la comunidad del piedemonte casanareño colombiano, para la
generación de unas condiciones sostenibles de creación de capital social.
3.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
- Identificar la situación que vive la región del Casanare como consecuencia de la explotación petrolífera de los últimos decenios.
4. JUSTIFICACIÓN
El beneficio a la población que llegue a percibir los hechos concretos que el presente
trabajo pueda generar, son una forma de devolver a la sociedad una solución producto
del conocimiento aplicado por el autor a una situación que, de no atenderse, tendrá unas
consecuencias que ya quedaron enunciadas previamente.
El análisis de diferentes estrategias de comunicación para aplicarlas en la solución del
estado de pobreza que vive la población casanarense en medio de un ambiente de
riqueza económica, representa entonces ya no solamente el cumplimiento de un
requisito administrativo para beneficio personal sino la realización de un propósito de
que la formación recibida sirva a otros, que son precisamente quienes más la necesitan.
Los antecedentes históricos que se han presentado en el país, muestran que es
indispensable llevar a cabo las recomendaciones que se plantean en el presente trabajo,
so pena de repetir los traumas que proyectos similares han originado en la cultura, en el
5. DISEÑO METODOLÓGICO
Dentro de ésta investigación es fundamental averiguar por la realidad de los fenómenos
que han ocurrido y que están ocurriendo en el territorio donde se lleva a cabo la
explotación de los campos petrolíferos de Cusiana y Cupiagua, en el departamento del
Casanare, región del Orinoco colombiano, con el propósito de establecer claramente la
situación social y económica de las personas que habitan la región, ya sea que trabajen o
no en los proyectos petrolíferos. Esta parte del trabajo se aborda mediante un enfoque
cuantitativo indirecto, es decir, se toman cifras oficiales, no creadas por el autor del
presente trabajo que son indicadoras de la situación económica, de la calidad de vida de
los habitantes, de la situación fiscal y de las expectativas de tendencia de esas cifras en
el inmediato futuro.
Hecho esto, es decir, planteada la situación real generada por los proyectos petrolíferos
en la región estudiada, se aborda el concepto de estrategia y el análisis de los efectos
que puede tener la comunicación como una estrategia capaz de generar cambio, en este
caso, de una realidad social, así como de las características que esa estrategia deberá
reunir. Esta fase del trabajo se aborda mediante un análisis cualitativo, apoyado en
conceptos universalmente reconocidos e igualmente válidos, es decir, no se trata de la
expresión de la opinión del autor del trabajo sino de la presentación de teorías
planteadas por expertos en el comportamiento humano y en los efectos sociales de las
estrategias de comunicación, por ejemplo, en la modificación de los preconceptos que
predominan en la población de la región y en general en todos los involucrados en la
situación previamente identificada.
Se hace necesario entonces plantear esos conceptos como bases teóricas sobre los
cuales sea posible construir, en la parte final del trabajo, los lineamientos que debe
A continuación se identifican las características de la estrategia de comunicación, que
son el producto de cotejar la realidad identificada en la primera parte del trabajo, con
las recomendaciones de los expertos que hacen parte de la segunda parte; por último se
presentan las conclusiones del trabajo.
En cuanto a las fuentes de investigación, se emplean fuentes secundarias, documentos y
libros que logran contextualizar la realidad del problema a investigar, tal como se
expone en la bibliografía. Además se apoya la investigación en publicaciones de prensa
que hacen referencia al tema en cuestión, lo que implica que la técnica predominante del
trabajo es el análisis de documentos, dado que, como se ve en el desarrollo del mismo,
la situación está suficientemente diagnosticada y lo que se requiere, por lo tanto, más
que ahondar más en ese diagnóstico de la situación de la región, es la implementación
de estrategias conducentes a un real mejoramiento del capital social y no simplemente a
una racionalización de la inversión de recursos económicos.
Por la forma como se desarrolla el trabajo, se puede identificar técnicamente como un
estudio de caso, que es un método empleado para estudiar un individuo o una institución
en un entorno o situación único y de una forma lo más intensa y detallada posible; Es
una investigación que se le define como descriptiva, es decir, describe la situación
prevaleciente en el momento de realizarse el estudio5.
5
6. MARCO DE REFERENCIA
Durante casi siglo y medio el petróleo ha sacado a relucir tanto lo mejor como lo peor
de nuestra civilización. Ha sido tanto el beneficio como la carga. La energía constituye
la base de la sociedad industrial. De todas las fuentes energéticas, el petróleo ha surgido
como la más grande y problemática debido a su papel esencial, su carácter estratégico,
su distribución geográfica, el patrón recurrente de crisis en cuanto a su suministro y la
inevitable e irresistible tentación de aprovechar sus recompensas (…) Su historia ha
sido un panorama de triunfos y una letanía de trágicos y costosos errores. Ha sido
escenario de lo noble y la base de la naturaleza humana. La creatividad, la dedicación, el
espíritu empresarial, la ingenuidad y la innovación técnica han convivido con la
avaricia, la corrupción, la ciega ambición política y la fuerza bruta (…) Mucha sangre se
ha derramado en su nombre. La feroz y en ocasiones violenta búsqueda del petróleo –a
causa de las riquezas y poder que lo acompañan- seguramente continuará mientras el
petróleo mantenga su lugar preponderante (Yergin, 1991: 788).
6.1 ANTECEDENTES
El petróleo es todavía el recurso natural más importante del mundo, debido a su
importancia para la sobrevivencia planetaria y gracias a que responde a la manera en
que se ideó el sistema energético mundial, además de que es un recurso no renovable.
Pero el petróleo no sólo constituye la fuente energética por excelencia; sus recursos y
derivados hacen parte de gran cantidad de industrias, desde la medicina, pasando por la
agricultura, el transporte, salud y belleza, aseo personal, construcción, e inclusive el
entretenimiento. Esto demuestra que la humanidad es absolutamente dependiente y,
como alguna vez lo mencionó George W. Bush, adictos al petróleo6. Hoy en día nuestra
sociedad no se podría concebir sin el petróleo. Todo nuestro consumo gira alrededor de
este preciado recurso. Lo anterior, inminentemente, implica que la industria del petróleo
esté en búsqueda constante de nuevos yacimientos petrolíferos, sin importar donde estén
y cuáles sean las implicaciones e impactos tanto sociales, como económicos, políticos y
culturales.
La historia de la industria del petróleo en Colombia se remonta a los primeros años del
siglo XX, cuando hacia el año 1905 el gobierno colombiano otorgó en concesión los
terrenos de lo que fueron las concesiones de Barco y De Mares, localizados en tierras de
difícil acceso para ese entonces: las selvas del Catatumbo y las selvas del Magdalena
Medio respectivamente, en donde se asentaban, en el Catatumbo, los indígenas de la
comunidad Motilona Barí y en el Magdalena Medio, la tribu de los Yariguíes; una de
ellas hoy extinta, los Yariguíes, debido a distintos procesos de colonización, uno de
ellos, producto del asentamiento de la industria petrolera7.
Lo anterior revela cómo la actividad petrolera en Colombia ha comprometido, desde sus
inicios, la suerte de las poblaciones indígenas ocupantes de las tierras donde se llevan a
cabo los distintos procesos de exploración y explotación del crudo8 .
Las concesiones de Barco y de Mares no fueron las únicas en donde se llevaron a cabo
procesos de colonización de la industria petrolera. En bastos terrenos de la Costa
Atlántica también hubo grandes disputas de tierra dentro de lo que se considera el
resguardo Zenú, ya que presentaban perspectivas petroleras, a juicio de los estudiosos
en el tema.
Sobre la experiencia de este territorio, Orlando Fals Borda narra la intromisión de la
industria en los resguardos indígenas zenúes dentro del municipio de San Andrés de
Sotavento, departamento de Córdoba, a principios del siglo XX:
7 AVELLANEDA, Alfonso, Petróleo colonización y medio ambiente en Colombia. De la Tora a Cusiana, Ed. Ecoe Ediciones, Santa Fe de Bogotá, 1998, p. 17.
8
“En otra época, en otras condiciones, el descubrimiento del petróleo en las tierras de
San Andrés habría sido visto como una bendición para sus verdaderos dueños, los
indígenas. No así a comienzos del presente siglo al ocurrir efectivamente, cuando saltó
un chorro de 240 pies de alto en el aledaño ejido del pueblo de San Sebastián de Urabá.
En cambio, ¡que alegría la de los blancos! Procedieron en seguida a organizar una
compañía explotadora, a la cual invitaron a los poderosos de Lorica, Ciénaga de Oro y
Montería: los Burgos Rubio, Martínez Recuero y Prisciliano Cabrales.
“Pero, ¿qué hacer con los indios? Víctimas de la credulidad (flanco débil de su
personalidad ancestral) e ignorantes de la importancia del petróleo, los sanandresanos
no expresaron interés en el asunto y el pequeño cabildo bajó la guardia. Los ‘blancos’ se
le montaron entonces para explotar la credulidad e ignorancia, y procedieron con
singular cinismo a maniobrar para arrebatar las tierras de los indios. En un ‘país de
leyes’ como Colombia, ello se hizo con códigos en la mano.
“Sin más ni más, se les ocurrió a los ricos decretar que los indígenas de San Andrés y
otros pueblos no existían más, como habían visto hacer exitosamente con los resguardos
de Jegua y Guazo. Llevaron, pues, al Congreso Nacional un proyecto de ley que
ordenaba devolver a la nación las tierras de los resguardos que estuvieran abandonados,
y los compañeros congresistas, latifundistas o empresarios de nuevo corte como
aquellos lo aprobaron.
“Nació así la ley 55 de 1905, que tuvo su natural y más fácil aplicación en el viejo
Mexión de los pacíficos zenúes. Tres años después, al referirse a San Andrés, San
Sebastián y San Nicolás de Bari, el gobernador de Bolívar, general Miguel Mariano
Torralvo, a petición del personero de los petroleros (nada menos que el chinuano
Manuel Antonio Pineda, el usurpador de Jegua) certificó que ‘con los testigos se
comprueba que el cabildo de indígenas desapareció hace muchos años habiendo entrado
en la vida civilizada’.
¡Bien civilizada la vida en la que los indígenas entraban! Ya no sólo habría ‘blancos’
sino también blancos de verdad, gringos ojiazules que organizarían la segunda gran
invasión del pueblo. En efecto, los Martínez y los Burgos formalizaron su Compañía
Explotadora de Petróleo en 1903, pero con tan poco capital que hubieron de acudir a
empresarios ingleses y norteamericanos. La South American Gulf Oil Company
(SAGOC) hizo su aparatosa irrupción en 1920 con los primeros buldóceres y
paso, y aplastando inmisericordes a los perros, primeras víctimas locales del progreso
moderno. Otras se añadieron pronto a esta arrolladora modernización: los obreros
indígenas tendidos en el camino que los gringos abrieron de San Andrés hasta Coveñas
pasando por Sabaneta, gente humilde a quienes les atraía la simpática personalidad del
capataz Rosendo Urango, el más afamado de los fandangueros de la región, que la
‘riqueza’ de los jornales que percibían.
Desgraciada o afortunadamente, Montiel, el último mohán expulsado del pueblo, hizo
que de la revancha no saliera mucho petróleo de aquellas tierras, y las compañías de
nacionales y extranjeros fracasaron y se fueron al cabo de algunos años, ¡al lago de
Maracaibo! Pero la persecución a los indios del resguardo se había desatado ya
descaradamente, hasta el punto de asegurar la dispersión de los habitantes”9.
Tal y como lo ilustra el señor Fals Borda, gente con poder político en el departamento
de Córdoba amañó la ley para quedarse con los territorios que originalmente le
pertenecían a los indígenas y hacerse acreedores de una parte de la torta del petróleo.
Otro caso famoso que involucra indígenas y petróleo es el del Putumayo. Hacia la
década de los años 60, La Texas Petroleum Company irrumpió en los territorios de las
etnias Inga, Kofán, Siona, Huitoto y Coreguaje, quienes, para esa época, mantenían, en
forma muy sólida, sus sistemas tradicionales de organización doméstica y comunitaria,
sus formas de liderazgo político y religioso, sus idiomas y las manifestaciones de su
cultura material expresadas en la vivienda, el tipo de los vestidos, los enseres
domésticos y los instrumentos de trabajo10. Sin ningún pre aviso, los indígenas tenían
que desalojar sus viviendas para dar paso a las compañías petroleras que venían a tomar
sus territorios para adelantar sus trabajos de exploración y extracción.
Para la década de los 70’s, la colonización había conseguido ocupar entre el 60% y el
70% de lo que antes era territorio de los indígenas; para la década de los 80’s, su
territorio había sido reducido en un 80%. Con su territorio, poco a poco fueron
9
FALS BORDA, Orlando, Historia Doble de la Costa‐4. Retorno a la Tierra, Carlos Valencia Editores, Bogotá, 1986, p. 17‐18.
perdiendo las fuentes tradicionales de subsistencia de la cacería y pesca; sus formas
tradicionales de organización familiar y política; paulatinamente, fueron olvidando su
idioma ancestral11 .
Una vez perdido el vínculo cultural con el territorio y tras sufrir cambios en su forma de
vida como consecuencia de de la bonanza petrolera y la posterior desaparición, esta
población encontró en los cultivos ilícitos y otras actividades similares una opción para
compensar sus necesidades económicas. Roque Roldán narra la manera en que se dio
este proceso en Putumayo, como consecuencia de la bonanza petrolera de los años 70’s
y 80’:
“Abundan los testimonios recogidos entre los habitantes de la región del Medio
Putumayo, especialmente de las áreas petroleras, que muestran otra realidad agobiadora.
Los altos salarios que durante algún tiempo pagaron las compañías petroleras en los
trabajos de exploración, de perforación y de construcción de oleoductos, añadidos a la
desordenada inversión que, luego, las entidades territoriales (comisaría o intendencia y
los municipios) hicieron de su porcentaje de regalías, descompensaron la economía
regional, desestimularon el trabajo productivo legal, y estimularon a amplios sectores
del campesinado de inmigrantes recientes al establecimiento de los cultivos ilícitos y al
procesamiento y comercialización de éstos, primero la marihuana y en los últimos años
la coca.
Condicionados por la quiebra de su propia economía, presionados por sus vecinos
advenedizos y estimulados por el ejemplo y las perspectivas de lucro, algunas familias
indígenas han entrado también en el torbellino de la economía ilegal, como recolectores
de hoja de coca, como cultivadores, y aún como procesadores en pequeña escala.
Al lado de los problemas territoriales y económicos, los indígenas han tenido que
enfrentar los enormes daños ocasionados por la acción petrolera y su secuela forzosa, la
colonización, en el medio ambiente del entorno que habitan. Los bosques que cubrían
hace 30 años las tierras de los valles del Guamuez y del Orito, han desaparecido y, con
ellos, todas las especies de fauna silvestre que constituían la base proteínica de la
alimentación de los indígenas. Las aguas e la región, como los ríos Guamuez y Orito y
la quebrada la Hormiga, que años atrás representaban, por su riqueza pesquera, una
fuente de vida para los nativos, se hallan hoy convertidas en desagües y alcantarillas que
cumplen la caritativa, aunque funesta, labor de limpiar los poblados, los espacios de
cultivo y las instalaciones petroleras, de las cargas de sobras domésticas no degradables,
de los residuos químicos del petróleo y de los abonos, fungicidas, pesticidas y otras
sustancias tóxicas empleadas en el cultivo y el procesamiento de la coca. En una región
distante de las grandes urbes, en el pie de monte mismo donde se inicia la gran llanura
amazónica, señalada como pulmón del mundo, el aire se hace pesado e irrespirable con
los residuos del gas quemado de las petroleras, que infestan la atmosfera”12.
Putumayo además tuvo que enfrentar problemas de violencia y conflicto cuando
guerrilla y ejército desencadenaron una guerra sin tregua que afectó directamente a las
comunidades. Roque Roldán en el libro Tierras profanadas. Grandes proyectos en
territorios indígenas, hace referencia a varios testimonios recogidos a principio de los
años 90, en donde los mismos indígenas presentan su manera de ver el conflicto y cómo
lo asocian a la llegada de las compañías petroleras.
“Y sobre los enfrentamientos con la guerrilla y el ejército en la comunidad, pues
nosotros hemos llegado a pensar más bien es que el ejército con armas y la guerrilla con
armas no hacen cosa bueno, lo que hacen es acabar con vida. Y yo pienso que con
acabar vidas, no se conseguirá la paz. Y se habla de paz, han venido a hablar de paz,
pero han venido con armas y lo que se ve es sangre, se ve muerte, se ve desilusión…
Otra de las cosas negativas del ejército si viene a hacerse en medio de una comunidad.
Llega el ejército y hace ataques, por allá desde el otro lado dispara y a veces mata y
caen muertos en la comunidad y eso no es bueno. A veces llega la guerrilla y también
hace lo mismo. Y entonces lo que crean es un clima de pavor, de terrorismo ambos
lados y hemos considerado últimamente los indígenas que el terrorismo, los terroristas
son ambos lados, ambas fuerzas armadas. Nosotros lo indígenas hemos querido más
bien que las armas ojala se acaben. Hemos analizado todos los compañeros indígenas
que eso del armamentismo en esta región es por causa de la petrolera, más que todo esta
dominando el ejército en esta región porque está la petrolera, pero en cualquier
momento llega la guerrilla también y hace un ataque contra ellos y los perjudicados
somos es los que habitamos la región y nosotros no queremos salir de la región, porque
jue nuestro territorio y si de allí nos sacan, a ver… a dónde nos van a ocupar, a ver a
dónde nos van a meter… Y eso todo, todo por la causa de la extracción del petróleo,
porque la guerrilla quiere tomar el mando, tomar el mando en el petróleo y el gobierno a
no dejarse. Ellos eso dialogan es con las armas y eso no es bueno para nosotros”13.
Otro sonado caso de incursión de la industria petrolera en territorios de comunidades
étnicas ha sido el de los Nukak Makú en el Guaviare, al interior del bosque húmedo
tropical del noroccidente amazónico. La tribu Nukak Makú ha sido reconocida como
una comunidad invaluable en su legado étnico y cultural, ya que ha sido considerada
como la única que podido mantenerse al margen de la Civilización Occidental. Son
altamente nómadas, dentro de un territorio amplio de las selvas del Guaviare. No existe
una cifra exacta sobre el tamaño de la población Nukak, pero existen aproximaciones
que hablan de cerca de 2.000 indígenas. Su base de sostenimiento es la caza, la pesca y
la recolección; por consiguiente, dependen de la vegetación y del bosque en el que
habitan, gracias a lo cual tienen un gran conocimiento del medio ambiente y han
logrado sobrevivir en total armonía con él. No obstante, lo anterior no ha impedido la
irrupción de colonos en su territorio y tampoco el trabajo de la industria petrolera.
A partir de 1991 se autoriza a Ecopetrol y sus empresas asociadas, incursionar en un
basta zona del Guaviare, incluido el territorio Nukak, para llevar a cabo exploraciones
sísmicas en busca de petróleo. Aunque las compañías advirtieron que llevarían a cabo su
trabajo “sin atentar contra la cultura existente en la zona, ni de los indígenas”14, la
realidad fue muy distinta, pues se violaron los derechos fundamentales de la comunidad
y de su territorio, Por medio de la toma arbitraria de sus resguardos. Como respuesta a
estas violaciones de sus derechos, la Organización Indígena de Colombia –ONIC- tomó
medidas drásticas en el asunto e instauró una demanda para frenar los trabajos de las
petroleras, alegando que “las exploraciones en territorio tradicional Nukak, además de
13 Entrevista con E.G., realizada por Luz Mery Carvajal, 1994, archivo de Roque Roldán. Tomado de: ROLDÁN, Roque, Tierra profanada Grandes proyectos en territorios indígenas de Colombia, Ed. Disloque, Santa Fe de Bogotá, 1995, p. 278.
violar normas establecidas para la iniciación de trabajos exploratorios o de explotación
petrolera, desde el punto de vista antropológico:
- Constituyen genocidio y etnocidio.
- Violan la Constitución Nacional en su art. 330, el cual señala que la explotación
de recursos naturales en territorios indígenas se hará ‘sin desmedro de la
integridad social y económica de dichas comunidades’.
- Violan la constitución con relación al respeto e igualdad de la diversidad étnica y
cultural.
- Al alterarse las condiciones naturales de la selva, se disminuye la probabilidad de
subsistencia de los indígenas, con lo cual se pone en peligro inminente la vida de
los Nukak Makú.
- Existen grandes presiones sociales y económicas sobre el territorio Nukak
localizado en el Guaviare, el de más reciente aparición es el causado por las
actividades de prospección sísmica dentro de la reserva forestal de la amazonía y
el Parque Natural Nukak, que contribuyen a alterar el medio natural, social y
cultural de los Nukak. Es deber del Estado colombiano establecer las medidas
necesarias para proteger el territorio y la vida de este grupo indígena”15.
Gracias a la demanda interpuesta por la ONIC se logró detener definitivamente
cualquier intento de exploración y explotación de petróleo en dicho territorio. Lo cual
representa un avance en la jurisprudencia, al garantizar la supervivencia física y
espiritual de un grupo minoritario16.
En la región del Sarare, zona comprendida entre los departamentos de Boyacá, Arauca y
Norte de Santander, desde la década de los 80’s, también se han presentado problemas
entre las empresas petroleras y las comunidades indígenas, en este caso la etnia U’wa,
de ascendencia Chibcha, la cual se aproxima a una población total de 4,000 indígenas,
considerada como uno de los grupos étnicos que aún conservan, de manera más viva, la
15
Ibid, p. 284.
cultura y el legado ancestral. Para los U’wa, no sólo existe el problema del territorio
como tal, aparte, debido a sus creencias ancestrales, se consideran como guardianes de
la Madre Tierra. Por tal motivo la extracción de petróleo es considerada sacrilegio,
puesto que para la cultura Tunebo (U’wa) el petróleo se supone en sí mismo como
sangre de la Madre Tierra.
El Sarare ha sido considerado como territorio y resguardo de la etnia U’wa desde la
época de la República. A partir de ese entonces han hecho respetar su territorio de
manera vehemente para lograr conservar su legado étnico y cultural. Sin embargo no ha
sido una tarea fácil, ya que distintos poderes políticos y económicos han querido
arrebatarles la poca tierra que les queda para llevar a cabo megaproyectos de diversa
índole.
Después de la bonanza petrolera de los 80’s en Arauca, en el campo de Caño Limón, la
compañía Occidental de Colombia quiso seguir explorando la existencia de petróleo en
esa región del país. Sin embargo no contaban con las denuncias interpuestas por los
indígenas debido al incumplimiento del compromiso antes pactado para respetar los
límites de su reserva y resguardo.
En su denuncia de rechazo a la exploración los indígenas señalan que “la exploración es
la primera parte de la explotación. No queremos que se repitan en nuestro territorio las
experiencias negativas del petróleo de Caño Limón, del carbón de la Guajira o del oro y
la madera en el Chocó, que solo generaron riqueza y bonanzas pasajeras. Dejando tras
de sí destrucción ambiental, violencia y miseria. Debemos pensar en el futuro de
nuestros hijos. El futuro está basado en la protección y conservación de los recursos
naturales, A todos nos corresponde esa tarea. De acuerdo con la constitución de 1991, el
Estado debe proteger a las culturas indígenas, a toda la población y a los recursos
naturales que son los que permiten su subsistencia”17.
Gracias a la denuncia realizada por los indígenas U’wa, en 1995 se realiza una reunión
entre los U’wa y las empresas asociadas para realizar las tareas de exploración y
posteriormente explotación del crudo; en este caso la Occidental y Ecopetrol. En dicha
reunión se acordaron las modificaciones al proyecto con participación de autoridades
indígenas U’wa en los aspectos de preservación étnica, social, cultural y económica de
la comunidad en cuestión. Pero más allá de que se hubiera realizado dicha reunión, las
peticiones de los indígenas no fueron escuchadas y la Oxy siguió adelante con la
exploración petrolera en el bloque Samoré. A pesar de ello las presiones del pueblo
U’wa no cesaron, es más se agudizaron y se extendieron hasta la capital del país con el
apoyo de varios sectores de la sociedad, así como de la división de Asuntos Indígenas
del Ministerio del Interior y la Defensoría del Pueblo18 . Para 1998 y gracias a la presión
ejercida por los indígenas, la Oxy retiró sus pretensiones de realizar exploraciones en
territorio U’wa, confirmando así una pequeña victoria de los pueblos indígenas sobre
los poderes trasnacionales y políticos que están detrás de la industria petrolera.
6.2 EL PETRÓLEO EN LA ORINOQUIA COLOMBIANA.
“La coincidencia de la relación de los asuntos de indígenas con los asuntos petroleros en
la gran región de los llanos de la Orinoquia, no parece de ningún modo casual. Este
territorio tan promisorio en yacimientos de hidrocarburos ha sido y seguirá siendo
también un espacio ligado a la historia y a la vida actual de muchos pueblos indígenas.
Hoy mismo, para mencionar de paso un asunto de alto interés económico para el país, la
decisión sobre la propiedad del petróleo de Cusiana, sin duda el mayor tesoro oculto con
que han tropezado la suerte y la ilusión maltrechas del país, se encuentra ligada a la
consideración de si los propietarios primigenios de las tierras, los indígenas, por ser
primeros y por ser beneficiarios de la Real Corona cuando obtuvieron en adjudicación el
llamado resguardo de Santiago de las Atalayas y Pueblo Viejo de Cusiana, fueron o no
reales titulares del pleno dominio sobre las tierras. No deja ahora de constituir una
ironía que la historia del despojo a los indios de Santiago de las Atalayas y Pueblo Viejo
de Cusiana, al comenzar la segunda mitad del siglo XVIII, por obra de algún clérigo y
algunos hacendados ambiciosos del lugar, viniera a ser conocida apenas 235 años
después, con motivo de disputas judiciales por el subsuelo petrolero y que aquel acto
ilegal e inicuo, a la luz de la legalidad y la justicia de entonces y de ahora, viniera a ser
invocado por las dos partes en conflicto (el Estado y 52 o más familias) como
fundamento de sus alegaciones19.”
Casanare es uno de los departamentos más grandes de Colombia, con un área de 44,490
km2, el cual constituye el 3,9% del territorio nacional. El departamento hace parte de la
región conocida como la Orinoquia, comienza en el piedemonte oriental de los Andes
colombianos e incluye la región de los llanos orientales.
Como parte importante del territorio nacional, la historia de Casanare ha contado con
dos problemas principales, los cuales son recurrentes y sus efectos han sido trágicos. En
primer lugar, la injusticia social y el abandono de la región por parte del Estado han
generado pobreza. En segundo lugar, las múltiples violencias que ha sufrido la región a
lo largo del siglo XX y el conflicto armado del presente han ocasionado la ruptura del
tejido social.
A partir de la década del 40, compañías multinacionales comenzaron la exploración
petrolera en la región de la Orinoquia colombiana sin resultados favorables para la
industria. Posteriormente, para la década del 70, expertos en el tema aseguraron que el
subsuelo de la Orinoquia era rico en petróleo. Gracias a estos descubrimientos y al
cambio de políticas, de otorgación de concesiones, a contratos de asociación por parte
de la compañía estatal de petróleos (Ecopetrol). Se empiezan a llevar a cabo en la región
gran cantidad de inyección de capital e inversión extranjera para la exploración y
explotación del preciado recurso20 .
19
ROLDÁN, Roque, Tierra profanada Grandes proyectos en territorios indígenas de Colombia, Ed. Disloque, Santa Fe de Bogotá, 1995, p. 279.
20
El contrato de asociación, creado en 1974, bajo el gobierno del presidente López
Michelsen, cambió el modelo de concesiones a contratos petroleros y mediante el
Decreto Ley 2310 de 1974 adjudicó a Ecopetrol la competencia exclusiva de la
exploración y la explotación de petróleo, bien fuera directamente o mediante contratos
de asociación con compañías privadas que duran 28 años21. Bajo esta modalidad se han
encontrado los yacimientos petrolíferos de la cuenca del Orinoco y del piedemonte
casanareño. En primera instancia, en 1980 se descubre el pozo Caño Limón, en Arauca
y posteriormente, entre 1988 y 1993, se descubren los pozos Cusiana y Cupiagua, en el
departamento de Casanare, con una estimación de más de 2.000 millones de barriles.
Esto ocasionó una gran expectativa alrededor del petróleo en el país. Puesto que el
petróleo iba a tener un papel importante en el futuro económico de Colombia.
Las primeras exploraciones que se realizaron en el piedemonte llanero, en la cuenca de
los Llanos Orientales, las ejecutó la empresa Shell en el pozo San Martín 1 con
resultados negativos.
Posteriormente, en la década de los 60, se perforaron los pozos Unete, Tauramena,
Buenavista y el Morro, que aunque dieron señales de la existencia de petróleo, no
presentaron resultados favorables. En los 70’s se realizaron 12 exploraciones sin
resultados positivos hasta que en la década de los 80 se inició una tercera etapa,
firmándose 14 contratos de asociación, más de 6.000 km de sísmica y 22 pozos
perforados.
Los objetivos propuestos no se alcanzaron porque no existía la tecnología para perforar
a grandes profundidades en una zona con enormes dificultades geológicas y poca
información del subsuelo.
21
En 1982 Ecopetrol y la compañía estadounidense Triton Colombia Inc., perforaron los
pozos la Cabaña 1 y La María 1 con resultados negativos. En 1987 la empresa inglesa
British Petroleum Exploration BP, designada operador, y la compañía francesa Total,
adquirieron una participación en este contrato de asociación denominado Santiago de
las Atalayas22.
Para el año 1988 con la perforación del pozo Cusiana 1, se descubre el gas y se
abandona Cusiana 2 por problemas mecánicos. En 1990 se inició la perforación del
pozo Cusiana 2, comprobándose así la presencia de un gigantesco yacimiento de
petróleo y de gas en el piedemonte casanareño, denominado Campo Cusiana. Gracias al
descubrimiento de Cusiana, los asociados en el contrato de Santiago de las Atalayas,
buscan más petróleo cerca de Cusiana; en el año 1993 descubren otro gran yacimiento
catalogado como el pozo Cupiagua.
En 1996, debido a la bonanza petrolera de Cusiana y Cupiagua, se incorporó, para los
nuevos contratos de asociación, el factor R, parámetro internacionalmente reconocido,
que permite hacer una distribución de la producción más razonable económicamente.
Para la repartición se tiene en cuenta el volumen de inversión, la producción, los costos
y los precios del petróleo23. Sin embargo se considera una fórmula más beneficiosa para
las asociadas, ya que fue esa la maniobra hecha por el gobierno y Ecopetrol para atraer
y estimular inversión extranjera de las grandes multinacionales de petróleo. Jenny
Pearce comenta al respecto: “El Estado ha cedido a favor de las multinacionales, algo
muy triste, que se explica por la falta de confianza en el país y la excesiva violencia que
rodea las actividades de la industria del petróleo”24.
Lo anterior desató un debate en torno a cómo lograr que el país se haga a una gran parte
del dinero por concepto del petróleo. No obstante, la Asociación Colombiana de
Productores de Petróleo deja en claro que Colombia no tiene otra opción que mejorar
22
AGUILAR G., Orlando, op. cit., http://www.lablaa.org/blaavirtual/faunayflora/orinoco/orinoco14a.htm 23
las condiciones para los inversionistas, puesto que, según ellos, el país no puede correr
con todos los gastos que conlleva el proceso de exploración y explotación del petróleo.
Además, el petróleo colombiano representa un riesgo geológico; de cada cinco pozos
que se perforan, cuatro resultan secos. La inseguridad alrededor de los pozos, las
demoras en la emisión de permisos y licencias ambientales y la falta de claridad en las
consultas con los grupos étnicos minoritarios son factores, sostiene la Asociación, que
reducen la competitividad del país.25
Debido a los descubrimientos de Cusiana y Cupiagua, el Departamento de Casanare,
antes considerado como una intendencia del Departamento de Boyacá, pasa a ser
declarado como departamento dentro del territorio nacional. Sin embargo, para finales
de la década de los 80, Casanare era un territorio débil, institucionalmente hablando,
donde la presencia del gobierno era realmente escasa y donde la guerrilla, tanto del ELN
como de las FARC, tenían una gran influencia en la región. Dentro del Departamento
no existía una adecuada protección estatal de los campos petrolíferos, al igual que del
oleoducto, para afrontar cualquier tipo de ataque e igualmente poder controlar cualquier
tipo de violación a los derechos humanos. Por otra parte la experiencia de la BP en
perforaciones en regiones pobladas con una débil presencia del Estado, era casi nula, y
sus estrategias de contingencia para prevenir distintos ataques a sus instalaciones, no
fueron las más efectivas y ortodoxas. Por el contrario, existen evidencias de que la BP,
contrató a una empresa de seguridad privada británica, Defence System Limited, para
entrenar soldados y policías colombianos, para la vigilancia permanente de sus
campamentos en el Casanare.
En 1996 varios medios impresos británicos dieron a conocer públicamente la
complicidad de BP en violaciones de derechos humanos. La empresa había empleado a
la brigada XVI del Ejército colombiano para proteger sus instalaciones, a través de un
contrato voluntario con el Ministerio de Defensa por valor de 5,4 millones de dólares,
así como mediante otro contrato de 56 millones más para la creación de un batallón
especial, además del “impuesto de guerra” obligatorio de 1,25 dólares por barril,
recaudado por el gobierno colombiano26. Dicha brigada, que se creó en el año 1991
para brindar seguridad en los campos petrolíferos de Casanare, tiene un largo historial
de violación a los derechos humanos, entre las que se encuentran: ejecuciones
extrajudiciales, desapariciones, torturas, violaciones y el desplazamiento forzado de
comunidades campesinas e indígenas. BP también admitió el uso de la empresa de
seguridad privada Defence Systems Colombia, filial de la empresa Defence Systems
Limited, con sede en Gran Bretaña, para dar formación a la Policía y a las unidades del
Ejército encargadas de la protección de la infraestructura de la BP. En una entrevista
con el periodista británico Michael Gillard, un empleado de Defence Systems Colombia
calificó dicha formación de “letal” y confirmó que incluía la vigilancia e intimidación
de líderes campesinos27.
Esto demuestra de qué manera la llegada de la industria petrolera (en especial la de la
multinacional BP) al departamento de Casanare ocasiona una intensificación de los
problemas antes mencionados y al mismo tiempo empieza a generar nuevos problemas
en la región. La exploración sísmica, los derrames de crudo, lodo y químicos, la quema
de gas y el uso de enormes cantidades de agua en la exploración del petróleo han
ocasionado graves daños ambientales. La migración de trabajadores hacia la región ha
generado cambios demográficos que la infraestructura urbana no ha podido asumir, lo
cual ha generado que una gran parte de la población no tenga acceso a los servicios
básicos. Otra consecuencia de la exploración y explotación petrolífera ha sido el
incremento en los niveles de violencia, bien porque la cultura industrial ha socavado los
26 Véase: Michael Gilliard, BP links with Colombian military intelligence reveald, en Scotland on Sunday, 9 june 1996, p. 2; Michael Gilliard, Oilfields of Terror, en Scotland on Sunday, 9 june 1996, p. 16; Michael Gilliard, BP is linked to army accused of assassinating oil protestors, en Sunday Express, 7 july 1996, p. 12‐13; David Harrison y Melissa Jones, BP accused of funding colombian death squads, en The Observer, 20 october 1996, p. 1; David Harrison y Melisa Jones, Black gold fuels Colombia killing machine, en The Observer, 20 october 1996, p. 18; David Harrison, Oilmen dread Colombian “kiss”, en The Observer, 3 november 1996, p. 6. 27
valores comunitarios, o por culpa de la presencia de los actores armados (guerrilla,
paramilitares y ejército) atraídos a la región por causa de la industria petrolera.
Gracias a la aparición del petróleo en el Casanare, muchos intereses ligados a él se
hicieron presentes en los años posteriores a su descubrimiento. Esto condujo a un
inesperado crecimiento del conflicto y a una militarización multipolar en la región, con
el objetivo, en cada una de las partes, de lograr el control de los ingresos petroleros.
“En ese momento BP, al igual que el gobierno colombiano, percibía que la amenaza
para la extracción de petróleo en Casanare provenía exclusivamente de la guerrilla (…)
La Posición era entendible, dada la experiencia de Arauca, el hecho de que el ELN
había declarado públicamente que la industria petrolera era un blanco militar y que la
guerrilla era un evidente enemigo del Estado colombiano. Pero esta perspectiva calculó
mal la complejidad de la política en Casanare, en el sentido de que el ELN era apenas
uno dentro de una serie de actores armados con intereses en la región y, por lo tanto,
únicamente uno de los problemas que enfrentaría la industria petrolera. Aunque los
paramilitares no consideraron formalmente a la industria petrolera como un blanco, sus
abusos con la población civil y la extorsión criminal de los contratistas locales de BP
tuvieron serias implicaciones para esta compañía y para la militarización de Casanare.
Durante el decenio de 1990 el petróleo interactuó con una serie de agendas de, por lo
menos, cuatro grupos armados organizados que buscaban territorio, rentas y
acumulación de riqueza para distintos propósitos claros.”28
En Colombia, las acciones de las fuerzas del Estado, Así como la de los grupos
paramilitares de extrema derecha –cuyos vínculos con el Estado han sido bien
documentados por organizaciones de derechos humanos, estudios académicos y, más
recientemente, por los medios de comunicación nacionales e internacionales– sirven
para garantizar los objetivos del capital nacional y transnacional. Existen varias
denuncias contra empresas multinacionales de haber contratado a grupos paramilitares o
al Ejército para defender sus intereses: ya sea a través del desplazamiento forzado de las
comunidades que ocupan las tierras destinadas a megaproyectos o mediante la
eliminación sistemática de toda resistencia organizada, representada, entre otros, por
sindicatos y organizaciones campesinas.
Lo anterior pone de manifiesto el hecho de que el petróleo, al ser un recurso natural que
históricamente ha producido grandes cantidades de dinero, genera conflicto,
involucrando a distintos actores a tomar parte dentro de él, para lograr beneficios
monetarios implícitos en el petróleo. Sin embargo, esta situación no es irremediable ni
es una consecuencia directa de la riqueza, sino del manejo que se le ha dado
históricamente a la misma, pues si se aceptara ese planteamiento estaríamos frente al
absurdo de condenar a las comunidades a la pobreza con el supuesto fin de evitar su
degradación.
Al analizar el escenario mundial se encuentran otras naciones que han sabido
aprovechar la riqueza para generación de desarrollo integral de la sociedad. Si se
observa, por ejemplo, el caso de Japón, se encuentra que es actualmente uno de los
países más desarrollados, inclusive sin contar con muchos de los recursos naturales ni la
extensión geográfica que tiene Colombia, gracias a unas estrategias y políticas
diferentes de utilización del conocimiento de sus habitantes y de los recursos que son
capaces de generar.
6.3 EL CASANARE ANTES Y DESPUÉS DE LA BONANZA PETROLERA.
Como lo muestra la figura 3, el Departamento del Casanare se encontraba rezagado con
respecto al resto del país en materia de crecimiento económico en el período 1.990 a
1.994: 2.98 % frente a 4.40 %. En el período 1.995 a 1.999, el período de máxima
producción generó un crecimiento económico de 26.68 % en el Departamento, mientras
que en el total del país fue de 1.41 %, con tendencias marcadamente diferentes con