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García Moreno: documentos históricos y escritos referentes a la muerte del grande hombre (Publicación incompleta).

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I

d e l E x o r n o . S r . D r . D o n G a b r ie l G a r c ía

,

Moreno p r o n u n c ia d a

en la ig le s ia C a te d r a l d e C o n c e p c ió n p o r el P b r o . d o n

V ic e n te

8.

,

en la s s o le m n e s e x e q u ia s d e l d ía

.

1 6 d e S e p tie m b r e d e 1 8 7 5 .

Dilata populo

S u o . . . e t d i r e c t a e&t s a l u s m a n u , . . . . l a e t i f i c a b a t J a c o b o p e r i b u s , e t

i n s e c u l u m m e m o r i a e j u s i n b e n e d i c t i o n e .—r ( .

hb.I c a p . 3 ).

D i l a t ó la g l o r i a d e s u p u e b l o .. .» c o n e u b r a z o lo s a l v ó . . , . s u s a c c io n e s e r a n l a a l e g r í a d e J a c o b , y s e ­ r á e t e r n a m e n t e b e n d i t a s u m e m o r ia »

I

l i m o , s e ñ o r : S e ñ o r e s :

H a y dos p o lític a s la política h u ­ m ana y la p olítica evan gélica; la política de la tierra y la política del

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> , »

cielo. L a prim era ha introducido en el m undo el sistem a de las patrias; ha dividido la fam ilia en grupos m ás o m enos num erosos; les ha distribuido la tierra en proporciones m ás o m enos grandes; ha separado, esas porciones por m ares, por ríos, por m ontañas, o sim p lem en te por lín ea s im aginarías, y ha dicho a ca ­ da 'U no de lo s grupos h u m an os, señ alán d oles su resp ectiva porción: h e ahí tu patria, las dem ás no te pertenecen .

L a otra, la política evan gélica, que tam bién se llam a religión , o ig le sia católica, ha dicho a su vez: E stá bien, pero adem ás de las patrias terrenas m ú ltip les y lim itadas, hay una patria u n iversal para los hijos de D io s m arcados con el sello de la fe, y esta patria es el m undo. E uera judíos, griegos, bárbaros o scitaej w ó m n ib u s C h r i s t u s . , . .

U t m s c lo m in iiS y u n a f í d e s u n u m

b n p tis m u m

. ‘ \ .

S eg ú n esta política, pues, se ñ o ­ res, todos som os com patriotas; todos loa (jue adoramos un m ism o D iosj

i

' . '

g ar c í a

mo r eno

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G A R C I A M O R E N O . 5

t « • * t v

profesam os utiá m ism a fe, y hem os recibido un m ism o b a u tism o .'E x - •' cusado m e parece deciros que yo

- abrazo con toda mi alm a esta p olí­ tica, y creo que vosotros la abraza­ réis tam bién. Sinem b argo, no por eso condeno la . política h u m a n é sobre la pluralidad de la s patrias} la encuentro racional y justa.

E sto sup u esto, yo ven go, s e ñ o r e s a preconizar ante vosotros la gloria de un m uerto ilu stre, que no n ació bajo este cielo, no vivió de estas d u lces auras, no pisó com o propia la verde alfom bra de n u estros ca m ­ pos; pero que no por eso fiie m enos n u estro com patriota en la gran patria de la Ig le sia católica. E n nom bre, pues, de ese patriotism o, yo ven go a llorar aquí con todos lo$ buenos, con todos lo s hijos d e la luz, cuyo corazón v iste de lu to

y m ana lágrim as de hiel en p r e ­

sencia del crim en m ás execrable d e este sig lo , sobre una tum ba recién abierta por m anos parricidas. V e n ­ go Id colocar reveren te una doble,

corona, la corona de los heroes y la^

/

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/

6 y G A R C IA M O R E N O

fcorona de lo3 justos, la icorona de la tierra y la corona del cielo en la iioble frente de esa preciosa víctim a, * inm olada por el hierro y el plomo de infam es y v ilísim os sicarios, que se llam ó G abriel García M ore­ no: nombre ya caro a la historia, y tan justam ente m elodioso para todos los corazones nobles y católicam ente patriotas, ,

S í, señores: el Encino ''señor doctor don G abriel García M oreno, Presidente de Ja, R epública del Ecuador, n u estn t herm ana, ha en ­ trado, hace ya cuarenta días, en el m undo del porvenir, por una puerta bien gloriosa por cierto, por la puerta del m artirio. S u vida inm a­ culada, su acendrado catolicism o y

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G A R C Í A M O R E N O

ferocidad; ¿a qué lastim ar vuestras alm as y lle n a r la s de horror con la im agen de un crim en tan execrable? Os diré, sí. que esa m uerte san ­ grienta ha venido a h cer más in m ortal si cabe, el nom bre de García M oreno; que a la verde corona de los héroes ha venido a agregar sobre su cabeza la radiante aureola de los m ártires. De hoy más esta gran figura pertenece a la historia, que se apresurará a con sign arla en una de sus páginas m ás brillantes. P erm itidm e, puer, s e ­ ñores que anticipadam ente a ella me atreva a trazaros, aunque con m ano vacilante e inadecuada, la acción ciracterística de ese hom bre inm ortal, que se llam ó don G abriel G arcía M oreno

La vida de eje hom bre no es tan sólo una gloria: es tam bién una enseñanza de la más alta y trascen­ dental im portancia. Perm itidm e que llam e hacia ella vuestra b e n é ­ vola atención, y que me esfuerce por trasladar a vuestras conciencias las convicciones profundas que ha

/

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G A R C Í A M O R E N O

producido en m i espíritu, co n v ic­ ciones cuya sín tesis som eto a vu es­ tra consideración en la sigu ien te fórmula:

E l E xm o. señor doctor don G a­ briel García M oreno fue un hom bre providencial suscitado por D ios en estos tiem pos de ateísm o social, para m ostrar a loé gobiernos de la tierra que la R elig ió n Católica es la única ancha base de la prosperidad m a­ terial, in telectu al y moral de los pueblos»

II

-/ ii

Señores:, B 'en pronto hará una \ centuria*que en una de las naciones m ás cultas, m ás pobladas y más cristianas de Europa hizo explosión la revolución m ás trem enda de que! los anales del género hum ano guar den m em oria. Poco faltó para que la infortunada F ra n cia , esta nación tan p róspera y tan poderosa cuando

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— 4 1

calu m n ias y feroces am enazas no v aciló un p u n to, ni siq u iera le vin o jam ás al p en sa m ien to de arriar m om en tán eam en te su bandera: firme, sereno, im per-tórritoi in m u ta b le sig u ió tra n ­ q u ilo el p rin cip iad o cam ino: refu g ia d o estab a en el arca s a n ­ ta de la Ig lesia : ¿qué podría tem er? los rayos, las te m p e s ta ­ des, las fu rio sa s olas d el d ilu v io ¡jasarán sobre su cabeza sin h acerle daño.

A l ten er noticia de un fo lle to escrito con p lu m a em papada en odio, decía tra n q u ila m en te: «D ios ha p erm itid o q u e a p are­ ciese un fo lle to con tra mí y 'Contra los O bispos, com o ta m ­

b ién contra el Clero y contra la Ig le sia . M e h an d ich o q u e so y llam ad o ladrón y tirano. T e n g o razón para creer q u e este op ú ecu lo- rep artid o en dos rail ejem ­ p la res ha sido in sp ira d o por la francm asonería. Pero este es u n n u evo m otivo para dar g ra ­ cias a D ios, p u esto q u e soy ca­ lu m n iad o porqu e soy católico»*

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«La in ju ria es mi su eld o, decía en otra ocasión; si m is en em igos m e atacaran por a lg ú n crim en q u e yo h u b iese com etido, p ed i ríales perdón y trataría de en ­ m endarm e; pero se co n ju ran contra mí porque amo de veras a m i Patria; p orq u e trato de sa lv a r su tesoro m ás precioso, la fe; p orq u e soy y me m uestro h ijo su m iso de la I g le s ia ... N o debo, p u es, co n testa rles otra cosa q u e D ios no m uere». fOh alm a en verdad gran d e, oh co razón m agn án im o y gen eroso, oh n o b le p ech o, firm e e in c o n ­ tra sta b le cual la roca contra la cu a l nada pu eden las e n fu r e ­ cid as olas, oh cristia n o in tr é ­ p id o y v a lero so ^ d ig n o ém ulo de los h éroes q u e desafiando im p ertu rb a b les la m u erte s e lla ­ ron la fe con su san gre!

Sí, h éroe m agn án im o y g e n e ­ roso,. d ig n o de ceñ ir su s sie n e s con e l inm ortal lauro d el m ar­ tirio .

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/

La grandeza m oral de G arcía M oreno h ab íase encum brado a ta n ta altura q u e sin el glorioso m artirio q u e fu e su d ign o rem a te, la obra de Dios habría q u e ­

dado como in acab ad a e imper* /

fecta .

G arcía M oreno p resin tió el -glorioso fin q u e le gu ard ab a la am orosa P rovid en cia: q u e no hay d ich a com parable con la de sacrificar la vida por la fe. N ada hizo para ev ita rlo .

-Ya en 1869, d esp u és de ju rar que guardaría con in v io la b le fidelidad a q u ella ad m irab le cons titu ció n , obra de su m en te y de su corazón, co n stitu ció n in s ­ pirada por las santas m áxim as del E v a n g elio y el ín tim o y p erfecto con ocim ien to de las n ecesid ad es de la Patria, cons* titu ció n q u e d eb ía labrar la felicid a d del Ecuador a la som ­ bra de la paz, de la concordia de los ciu dadanos, d el resp eto a

V

i

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i

U

los leg ítim o s derechos d el h o m ­ bre y a los más sagrados e in v io ' la b les de D ios, exp resó los v eh e m en tes a n h elos de su alm a con estas palabras: «F e liz yo si

logro sella rlo , (m i ju ra m en to ) con m i san gre, en d efen sa de n u estro a u g u sto sím b olo, R e li­ g ió n y P a tria » .\ . ■ .

F erm en tab a, e n tr e ta n to la*

con ju ra ció n y a p u n to estab a de e sta lla r. D e n u n c ia tras d e­ n u n cia recib ía el P resid en te de q u e la M asonería h a b ía d ecre­ tad o su m u erte. N ad a hizo para ev ita rla : n i siq u iera a cep tó un a g u a rd ia q u e le cu stod iase, por­ q u e, decía, m ejor es arrojarse en los am orosos brazos de D ios q u e en tregarse en m anos de q u ie n e s p u ed en ser sobornad os

por el oro.

« N o tem o sin o a D ios, d ecía, a uno, y p erd on o de corazón a q u ie n e s así v m e p e r sig u e n » ; « D io s se r á n u e str o im p e n e tra b le escudo, agregab a a otro: y si sucum bim os, n ad a m ás a p e te ­ c ib le y g lo rio so para u n ca tó

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ceñ id o su s sien es con la corona d el m ártir?

P ío IX , q u e tu v o la ocasión de conocer m u y de cerca y de aq u ilatar los m éritos y v irtu d es d el P resid en te ecu atorian o, lo salu dó con los gloriosísim os t í­ tu lo s de «In teg érrim o gu ard ián de la R e lig ió n , Prom otor de los estu d ios m as preciados, ad icto servid or de la S an ta Sede, am an te de la ju stic ia y ven gad or d el crim en». Y cuand o tu v o n o ticia de su m u erte p rem atu ra trazó su elo g io con estas p ocas pero elo cu en tísim a s palabrases: « C a­ yó b ajo el h ierro d el asesin o víctim a de su fe y de su caridad ' cristia n a h acia su p atria».

Y el sa p ien tísim o L eón X III, al p on er la arrobada m irada en la e sb elta y n o b ilísim a fig u ra d el H éroe M ártir, p rotestó q u e para colgar de su tum b a u n elo g io d ig n o de él, m en ester era registrar los an ales d el c r istia ­ nism o y reproducir la m agn ífica alabanza q u e g rab ó la Ig le s ia en los sep u lcro s de los m á rtires

v *

— 53 —

i

\

(13)

T om ás de C an torb ery y E sta ­ n isla o de P olonia: y así lo a p e­ llid ó : « A g u errid o cam peón de la fe ca tó lica q u e cayó bajo el p u ñ a l de los im píos en d efen sa de la S an ta Ig lesia : P r o

g l a d i i s i m p i o r u m

Y el E m in en tísim o C ardenal G asparri, in terp reta n d o el j u i­ cio d el in m ortal P on tífice rei­ n a n te lo lla m a «C atólico sin cero y fe r v ie n te cu yo nom bre su en a com o un program a de im porté rrita labor para la actuación de lo s in m ortales p rin cip io s d el E v a n g elio en la vida p olítica y s o c ia l .. . . H ijo d evotísim o de la Ig le sia C atólica, q u e se alzó im p ávid o m antenedor de sus sagrados derechos atrayen d o con esto sobre su cabeza la ira de las sectas. Padre am oroso d e su p u eb lo q u e se afan ó con todo cuidado en prom over e l b ien m aterial, m oral y reli gioso, g ra n jeán d ose de esta m anera el recon ocim ien to de la P a tria y la adm iración de to d o s cu a n tos a n h ela n y

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can el b ien esta r verdadero de 1 d tierra q u e los vió nacer».

A s í corona D ios, aún en este m undo, la firm eza de la fe y el valor y co n sta n cia en confesarla. La v id a y la m u erte de este O ran H om bre nos a u to ­ riza para llam arlo a boca llen a: H om bre de Dios: H o m o D e i.

V en era b les H erm an os y ama dísim os H ijo s, aq u í te n é is el modelo: im ita d lo .

D ado en n u estra resid en cia episcopal de R iobam ba, a 4 de diciem bre de 1921, fiesta de S an ta Bárbara, P atron a de la D ió ­ cesis

«f* Oa r l o s Ma r í a ,

O b is p o d e R i o b a m b a .

• ✓

P or m andato de S u S eñ oría Urna, y R vm a.

i

N . R o b e r to A g u i r r e y

S e c r e t a r i o .

— 55 —

(15)

•- V

\

b e n i g n i t a s e t h u m a n ¡ t a s

-p a r a i t S a l v a t o r í s D e i%

¡D ichosos los ojos q u e p r im e ­ ro con tem p laron a ese P a rv u lito bajado d el cielo y en el q u e h a b ita b a la p le n itu d de la d iv i nidad, cu a l en g o ta de rocío se refleja y recon cen tra el sol: H i­ jo del E tern o Padre, q u e en él 1 ten ía ya p u esta s por siem p re su s co m p lacen cias, pero H ijo tam b ién de u n a V ir g en , la m ás preciosa, fra g a n te e in m acu lad a flor de la h u m an id ad , q u e e x tá ­ tic a de am or en él en co n tra b a su s delicias! M aría la prim era con tem p ló a este n iñ o e n c a n ta ­ dor q u e era su y o ; y d esp u és de * su adoración m atern al, acercóse a adorar José, el varón ju sto y escogid o en tre todos, q u e a llí rep resen ta b a a los sa n to s de los sig lo s pasados y fu tu ro s, é l q u e ib a a recoger, d efen d er y can servar esta perla de los cielo s para rescate de la h u m an id ad d e lin cu en te, para tesoro y ador­ no de la h u m a n id a d red im id a. P or ú ltim o , en el h u m ild e p ortal

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\

de B e lén , convocados por los á n g e le s q u e afuera cantaban la b ien v en id a al rey cele stia l, e n ­ traron su s p referid os los pobres y sen cillo s, p astores y lab riegos, en q u ie n e s figurados estab an todos los hom bres de b u en a v o lu n ta d para lós q u e procla­ m aba el con cierto a n g élico la paz, regio d on ativo d el D iv in o ' In fa n te a l < p resen tarse en la tierra, donde ven ía a prom over ¡ y asegu rar com o en el cielo la g lo ria que sólo a D ios se debe:. G lo r ia ine x c e ls is , e t in

t é r r a p a x h o m i n i b u s b o n a v o lu n ta tis.

E sos hom bres de buena vo­ lu n ta d son los q u e h o y , doquiera h a brillado la luz del c ristia n is­ m o, b ajo todo clim a, de toda raza y en tod a len g u a , con en tu sia sta alborozo van a adorar al N iñ o D ios recién nacido, com o vosotros h a b éis' v en id o aquí, am ados o y e n tes m íos. E n J esú s recon océis a la p ersona d el V e r ­ bo, q u e en sí ju n ta su p rop ia . n atu raleza y la n u estra h ech a ■

’ V ' M; - K ' y ' . ' V . • v . . . ’ i-' r '

\ ¿i

— 6 2 — ■■

t

/

(17)

V \

soya, pero elev a d a a la más alta p erfecció n p osib le, para ser ante el u n iv erso y por los sig lo s de los sig lo s, el ú n ico M esías y Salvador, el H om bre D ios, rey de cielos y tierra. La D iv in id ad se aproxim ó a nosotros, v o lv ió se — direm os a s í— v isib le y ta n g i­ ble en la p erson a de Jesu cristo; mas no só lo su s com p a trio ta s y contem poráneos p u d ieron m irar le y escu ch a rle, p u esto q u e la hum anidad en tera , sin d is tin ­ ción de lu g a r n i de tiem p o, a medida q u e le conoce y confiesa su d iv in id a d , le ama y se abraza con ól, y asem eján d ose a ól, e n ­ tra de lle n o en la esfera lum i* nosa de la verdad y el b ien , 'que alu m b ra su s cam inos h a cia la etern a b ien a v en tu ra n za , ha-cia e l c ielo reco n q u ista d o y abierto para e lla por el L ib er­ tador D ivin o.

N o h ab ía de tr iu n fa r em p ero el-M esías prom etido y esp erad o por la fu erza de la s arm as, n i el p restig io de h u m an a cien cia , ni el h a la g o de la riqueza, com o

? : i ' i

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- 64 —

é ' ' 1

v a n a m en te se im agin aron los ju d íos: su rein o se fu n d ó sobre la firm e roca de la sab id u ría, el cu m p lim ien to de la Jey y el a u x ilio de la g racia de D io s. D esp u és de regenerar la fam ilia, c é lu la v iv ie n te de la sociedad, nacien do y p erm an ecien d o en e lla largos años, ocu lto com o germ en .d iv in o de n u eva crea* ción , en señ án d on os con su ejem ­ plo e l valor in a p recia b le d el trab ajo, la oración casera y las v irtu d es d om ésticas, J esú s se presenta d u ran te > ap en as u n trien io com o el M aestro en viad o d el cielo a revelar d iv in o s a rca ­ nos, predicar la b u en a n u eva, el E v a n g elio de la verdad y el bien, de la ju s tic ia y el am or, de la paz y la verdadera fe lic id a d . M aestro adorable, en nuestro a n h elo de verdad, ¿a q u ió n ir e ­ m os si no vam os a V os, q u e sólo p oseéis la s p alab ras de v i­ da eterna? ¿a q u ién escu ch are mo3 sin o a V os, sobre a u ie n , en m ed io de m aravillosa r e fu lg e n ­ cia resonó sobre el T abor la voz

f

y >

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V /

\

(19)

de vu estro P adre celestia l: este es mi h ijo p red ilecto escu ch ad le:

I p s u m a u d i t e ? Toda cien cia

q u e no dim ana de la vu estra o se su b ord in a a ella , es vana; cu a lq u ier d octrin a relig io sa q u e no sea la v u estra es error y m en tira.

V os h a b éis, oh D ios y S eñ or mío, no so lam en te predicado la ú n ica R e lig ió n verdadera, u n i­ versal, in m u ta b le, y fu n d a d o v u estra Ig le sia para c o n se r v a r -r la a través de los sig lo s y propa garla y d efen d erla, sin o q u e de vuestra d octrin a em anan los p rin cip io s y lar reglas con las q u e tan solo p u ed e co n stitu irse, con solid arse y prosperar el con sorcio hum ano, todo reino y to ­ da rep ú b lica . V os sois la piedra a n g u la r de todo edificio: si en ella no descansa, tard e o te m ­ pran o se arru in a y desaparece. V os sois la cep a d iv in a de la vida hum ana in d iv id u a l y social: sarm ien to q u e no p a rticip e de v u estra savia, m ás o m en os, m uerto está y es leñ o seco e

— 65 —

(20)

K

in ú til, d estin ad o al fu eg o . E n e l a n sia q u e nos devora de pro greBO, de b ien y de ven tu ra para la m ísera hu m an idad , a u n ' sólo en esta efím era vid a ter r e ­ na, V os sólo, D ivin o L egislad or y R e y soberano, p od éis com u­ n icar a su s gu ías y g o b ern a n tes algo de vu estra sab id u ría, de vu estra autoridad y de vu estro amor. T a n sólo así p u ed en ello s d escu b rir y trazar las sen d as q u e con d u cen a la grandeza y la fe lic id a d siq u iera relativas, q u e no se en cu en tran sin o en la civ iliza ció n de veras cristiana: en el ad elan to sim u ltá n eo y coordinado de un p u eb lo y de cada u n o de su s in d iv id u o s, en e l co n ocim ien to de la verdad, en la p rá ctica d el b ien , en la ob serv a n cia de la ju sticia , en el* ejercicio de toda caridad, am or de D io s y am or de su s sem ejan ­ tes

E l in su p era b le o b stá cu lo a este grandioso fin es el pecado, desdo el com etid o por n u estr a p rim eros pad res, h a sta el ú ltim o

— 6 6 —

i

i

(21)

/

— e r ­

que se com eta en el ú ltim o día del m undo: pecado q u e es la rebelión d el hom bre con tra D ios y que m erece por tan to el re­ chazo, la ira y el ca stig o de la M ajestad d iv in a etern am en te. Mas el R edentor, que- h o y ha nacido, v ien e a recon ciliar al Creador con la criatura; ól carga con n u estros crím enes y se re­ viste de n u estra s in iq u id a d es: conviértese en v íctim a ex p ia tona de la h u m an id ad cu lp a d a , única víctim a de in fin ito valor, digua de u io s, q u e se in m olara en el C alvario entre- d olores e ign om in ias sin nú m ero y sin nombre, q u e por in e fa b le m iste rio de amor, renovará p erp etu a ­ mente d el O rien te al O caso su m ística in m olación . - V íctim a pura, sa n ta y eu ca rística : y las aguas d el perdón m anand o está n siem pre de su corazón ab ierto, y su m ism o cú erp o es alim en to y rem edio de n u estra s alm as, dubió a los cielo s de donde v en dtá a ju zg a r al m undo, y su iei.no no ten d rá fin, y le v

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mos todos los su y o s com o le vio el postrer P rofeta, el d iscíp u lo am ado, desde las riscosas breñas del destierro, en rredio d el mar, revestid o de luz y m ajeetaa, lu m b rera de J eru sa lén celeste, el A lfa y la O m ega, el prim ero y el ú ltim o,' el p rin cip io y e l fin, para prem iar a cada uno se g ú n su s obras: u n i

-c u i q u e s e -c u n d u m o p e r a s u a ,

e g o s u m Ae t

v i s s i m u s ,p r í n c i p i u m e t

(A p o e. X X I , 13).

frntre tan to JVsús sig u e e n se ­ ñando, g u ia n d o y salvan d o al m undo por m edio de su Ig lesia ; sig u e civ iliza n d o y h acien d o dichosos a los p u eb lo s por m e­ dio de sus hom bres p r o v id e n ­ cia les.

H om b res p ro v id en cia les llam o a los q u e, su scita d o s por Dios,' dotados por E l de n o b les c u a li­ dades, v ien en a ser in stru m en to s su y o s para realizar los p la n es de su P ro v id en cia en el orden social, co n trib u y en d o así m ás o m en os a esta b lecer su rein ad o

— 6 8 —

1

(23)

I

en la tierra, com o su sp ira b a

C risto: a d v e n i t r e g n u m t u u m .

este núm ero fu ero n un C ons ta n tin o el G rande, q u e dió lib er tad a la relig ió n cristia n a y la sacó de la s catacum bas; u n C arlom agn o, q u e cim en tó la civ iliza ció n católica de E u rop a, salid a a p en a s de las ru in as de la barbarie; u n C ristób al Colón, q u e la trasladó y ex ten d ió al

m undo n u ev o d escu b ierto por él; y aun bajo cierto a sp ecto , un N a p o le ó n , q u e en cau zó la aven id a v o lcá n ica de la gran R ev o lu ció n y vo lv ió a colocar la R elig ió n a la base de la sociedad, y un B olívar, q u e rom pió la s , ataduras de cin co n a cio n es y les dió in d ep en d en cia para q u e así cu m p liera n m ejor su s d e s ti­ nos. A h ora ¿quién no ve q u e el gran ecu atorian o, cu y o re-cuerdo p a lp ita h o y en todas la s m e m o r ia y cu y o nom bre se rep ite por todos los lab ios, don G abriel G arcía M oreno, p erte n ece con p leno derecho y ev i­ d en cia a e sta p lé y a d e m agnífica

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I f

de los hom bres providenciales? Mo con sid eréis, señores, el te a ­ tro red u cid o en que él figuró, sobre el cual em pero atrajo las m iradas d el universo; n i rep a ­ réis la escasez de los recursos de los q u e pudo d isp on er, y con los q u e sin em bargo hizo g ra n ­ d es cosas: con tem p lad sobre to do su ex celsa estatu ra y su res­ p la n d e c ie n te herm osura m oral, su s ad m irab les virtu d es cív ica s y relig io sa s, el ejem p lo q u e dió al m und o de un gob iern o n e t a ­ m en te ca tó lico en m edio de la ap oetasía oficial de las naciones; ved cóm o in fu n d ió la m ás v ig o ­ rosa cu ltu ra cristia n a a un p u e ­ b lo in c ip ie n te y pobre, en u n a rep ú b lica d em ocrática y revo. lu cion aria, llev a n d o así de an te m ano a la práctica el p resen te id eal de la I g le s ia de cristianizar la dem ocracia contem poránea. P or donde v in o a ejercer G arcía M oren o, m u y m ás allá de los lím ites de su Patria, in flu en cia h istó rica y social in d isp itable, recon ocid a por log P on tífices

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d e s d e P í o I X h a s t a B e n e d i c t o X V , s i e n d o ó l a c l a m a d o p o r l o s c a tó h c o s d e l u n i v e r s o e n t e r o , v a r ó n d e D i o s , h o m b r e d e J e s u ­ c r is to .

N ació hace cien años ca b a les, y por sin g u la r c o n in c id e n c ia , en la m ism a noche d el 24 al 25 de D iciem b re, com o J esú s, a quien hab ía de serv ir de in s tr u ­ mento dócil y poderoso, lle v a n d o dignamente el nom bre de G a­ briel, q u e sig n ifica fo rta leza de Dios. A d a lid cristia n o im p ertó rrito, e g reg io p rín cip e de su pueblo, h a b ía de ser d isc íp u lo e 'imitador de C risto, so sten ed o r de su causa y co n tin u a d o r de su obra, ap o y o y co n su elo de su Iglesia; en tre los rey es de la tierra, h ab ía de ser el prim ero en proclam ar el rein ad o so cia l del Corazón D iv in o , con sa g rá n dolé el E cuador, y lu eg o se lla r esta con sagración o frecién d o se él mismo com o v íctim a y m ez­ clando, por d ecirlo así su s a n ­ gre varonil con la sa n g re d iv in a

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— ?2 —

rep resen tan a J esu cristo en su m a gisterio o en su sacerdocio; otros en s u s 'v ir tu d e s ín tim as, para reflejarlas y ser m odelos secu n d arios de sa n tid ad ; a lg u ­ nos, pocos h a y a no dudarlo escogid os para realizar y h acer v isib le en cierta m anera su g o ­ b iern o p ro v id en cia l d el m undo: de éstos fu e G arcía M oreno, y a él en proporción podem os aco­ m odar las p alab ras del P rofeta, celeb ran d o su nacim iento: ¡un p a rv u lito nos h a nacido, a n ú es tra P a tr ia se le ha dado un h ijo preclaro y p red ilecto q u e la h ará feliz llev a n d o la banda d el poder sobre su s hom bros:

v a ilu s n a t u s e s t ,

d a t u s e s t nobis, e t

p r i n c i p a t u s s u p e r h u m e i u m

e-j u s .

¡Oh Jesú s, S a lvad or nuestro, p erm ítem e nom brar y en salzar en la cátedra de verdad al q u e te con fesó y glorificó a n te ¡el m und o entero; y en el a n iv e r ­

sario oe tu n acim ien to, recordar ta m b ién e l su y o , e in v ita r al

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¡ r ' vi / \ • - • i ■ \ ■ . * ‘

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p u e b l o c r i s t i a n o p a r a q u e a l b o ­ r o z a d o c a n t e e l T e d e a c c i ó n d e g r a c i a s p o r l o s b e n e r f i c i o s q u e t ú m i s m o d e r r a m a s t e a m a n o s l l e n a s , s o b r e n u e s t r a R e p ú b l i c a p o r m e d i o d e t u s ie r * v o , ó p t i m o y f i e l , a b n e g a d o y h e r o i c o , q u e h a b i é n d o s e p u r i f i ­ c a d o d e s u s f a l t a s j u v e n i l e s , s e a f a á d p o r i m i t a r t e e n e l s o l i o , s i e n d o j u s t o y c a r i t a t i v o , s a n t o e n l a m e d i d a q u e l e t e n í a s s e ñ a l a d a , m á r t i r d e s u a m o r a l a R e l i g i ó n y a l a P a t r i a , r u b r i ­ c a n d o c o n s u p r o p i a s a n g r e e l t e s t i m o n i o s u b l i m e d e s u f e , q u e d i ó a l m u n d o c l a m a n d o a l m o r i r

q u e D i o s n o m u e r e !

B a s t a r í a l o d i c h o , s e ñ o r e s y h e r m a n o s m ío s , p a r a c o m p r e n ­ d e r l a s m u c h a s r a z o n e s q u e t e ñ e m o s d e a l a b a r a D i o s y a g r a d e ­ c e r l e , e n e s t e c e n t e n a r i o , n o s o l a m e n t e lo a c a t ó l i c o s e c u a t o ­ r i a n o s , s i n o l o s d e a m b o s c o n t i ­ n e n t e s . M á s n o s o t r o s l o s h i j o s d e l E c u a d o r , l o s c o m p a t r i o t a s d e G a r c í a M o r e n o , ¡ c u á n t o m á s o b l i g a d o s e s t a m o s a c u m p l i r e s t e

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Sagrado d e b e r ! .. . R ecorram os lig era m en te los m otivos de este trib u to de acción de gracias.

A n te todo, agradecer debem os a N u estro S eñ or porqu e en n ú es tra s p la y a s y sobre, n u estras m o n ta ñ a s, ; b ajo la lín ea q u e p a rte al m undo en dos m itades, hizo su rg ir al je fe p red estin ad o, q u e h ab ía de m ostrar en rea li­ dad a todas las g e n tes lo q¿ue es , u n gob iern o sin cera m en te c r is­

tia n o ’ y Católico, y a la: p ar civ iliza d o r y benéfico en a lto grado: no podría ya d ecirse en • a d ela n te q u e eso para la edad .

m odern a fu e se u n a utopía; a n - . tes q u ed aría com probado q u e el go b iern o m ás glorioso es el q u e d a ínás g lo ria a D io s y en salza su san to nom bre. G arcía M oreno e l primero,; d esp u és de la fa m o ­ sa d eclaración de los derech os d el Hombre en , la * R ev o lu ció n francesa,, reconoció,-proclam ó y d efen d ió los derechos sacrosantos de D ios sobre in d iv id u o s y ua-rio!iH<^doJ>íó aoffu él la -ró<lilla '■

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y lev a n tó «1 lá b a ro Ue su cau sa,

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estrech a m en te en lazad o con la bandera de la P atria. N o se co n ten tó por cierto con u n d e ís­ mo filosófico y teórico: a la T ri­ n id ad A g o s ta rin d ió h om en aje solem n ísim o, p u esto q u e la Cons titu c ió n redactada por él, apro-vada por la C on ven ción y a c la ­ m ada en el p leb iscito de 186^ la encabezó con esta s palabras: «E n el nom bre de Dios uno y trino, autor, legislad or y con ser­ vador d el u n iverso», ftsto es h ab lar a lo San L uis, a lo S an E steb a n y a lo San F e rn a n do.

¿Cómo se p resen ta sin resp etos hu m an os n i vanos alard es, cual ca tó lico con ven cid o, p ráctico y ejem p lar! Los ejem p lo s q u e dieron a q u ello s san tos reyes en el trono, los dió ól en el solio p resid en cia l de una R ep ú b lica : toda su con d u cta y adm inistrad ción , sus actos y p alabras, se orien taron su a v e y eficazm en te hacia Dios, com o la b rú ju la bus ca siem p re su norte. «C on serva­ rem os ilesa la verdadera fe de n u estro s m ayores, aún a costa

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de n u estra p rop ia vida», excla ¡

m aba ya en 1864; y d esp u és aún m ás ex p lícita m en te: «La en se­ ñanza d ivin a, q u e n i los hom ­ bres n i las n acion es ren iegan sin perderse, es la norm a de n u e s­ tras in stitu c io n e s y l a ' le y de n u estra s ley es» . ¡Q ué a n títesis la de esto s p rin cip io s con el sob erb io y asolador l a i c i s m o ,

q u e p reten d e arrojar a D ios de la fam ilia, de la escu ela, de la p o lítica y d el E stado!.., « P u esto q u e ten em os la d ich a de s e r , católicos, escrib ía en su m en saje al C ongreso de 1873, seám oslo ló g ica y ab solu tam en te, seám os­ lo en n u estra vid a p rivad a y en n u estra ex isten cia p olítica». E n este año m em orable fu e cuand o G arcía M oreno, a la faz d el u n iv erso — esp ectá cu lo in a u d ito h asta en to n ces an te los á n g e les y an te los hom bres, c o r a m

-g c l i s e t hominibus, tom ó a su

-R ep ú b lica , pacificada, in stru id a y m oralizada por ©Ir ado.rnada y a con p reciosas jo y a s'd e gen u i-na cu ltu ra , le v a n tó la en su s bra

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zos poderosos y la consagró ai

Corazón am antísim o d el H om bre D ios, q u e en vano h asta en to n ces d u ra n te dos sig lo s h ab ía pedido y aguardado este h om en aje de los reyes y em peradores. ¡Oh gran d e y herm osa e in co n testa -b le prim acía d el E cu ad or, q u e h ace poco recon oció de n u evo la S an ta S ed e y de q u e n a d ie le podrá despojar! D esde en ton ces, som os y serem os gracias a D io s y a G arcía M oreno, y a u n q u e rab ie el infiern o, la R e p ú b l i c a

d e l C o r a z ó n d e J e s ú s . 1

C atólico de verdad, su p o n ú es tro gran P r esid e n te q u e no p od ía t r ib u ta r 7 cu lto a su D ios v y h acerlo rein ar sobre su p u e ­

blo, p rop agar el E v a n g elio y con é l regen erar a su país e in fu n d ir le n u ev a vida, sin o por m edio de la Ig le sia de J esu cris­ to, fu era de la cu a l no h a y sa l vación n i para los in d iv id u o s n i para los p u eb lo s. Cual seg u n d o C o n sta n tin o rom pió con m ano fu e r te la s cadenas q u e la te n ía n

aherrojada en el Ecuador, desde

. • ■ 7 v • : ..

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la C olonia, y aún m ás desde la in d ep en d en cia, con el m en tid o p atron ato. A través de m il ob s­ tá cu lo s, crítica s acerbas y opo-v sición tenaz, celebra e l C oncor­

d ato de 1862, q u e m arca el com ienzo, de u n a n u ev a época relig io sa para nosotros. A n te el C on greso d el ano sig u ie n te , le -" , v an ta su voz. a ltiv a y serena, y ,

exclam a cu a l ca b allero cristia n o sin m iedo n i reproche:

«

í

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o co n ­

sen tirem os en q u e la Ig le sia sig a encadenada para Ja ru in a de la R e lig ió n - y d é l a m oral, } p erd ición d el C lero y d esgracia , de la R ep ú b lica » . Lo q u e no p erm itió en su p rop io país, ¡cu á n to h ab ría deseado im p ed ir lo afu era, a ser posible! Si ca . recía de ejército s y de flotas

para ello, ■ no le fa ltó su b im e . en tereza y valor para p rotestar ^ • él , sólo en m edio d el cobarde

m u tism o de los otros gob iern os, * , contra la u su rp ación de los Es

f a d o s p o n t if ic io s y la \s itu a c ió n

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a ou in iid itx j¡ nticoortiia inde*

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p eu d en cia, q u e se le h acía desde lu ego al R om ano P on tífice, V i­ cario de C risto en la tierro ¡A h! si es cierto, com o d ice San A m - • brosio, q u e nada am a i ios más q u e la lib erta d de su Ig le sia , ¡cu án to d eb ió de am ar a G arcía M oreno, se llá n d o le con el se llo de los p red estin ad os y de los p ro v id en cia les!

Form ad vosotros m ism os, s e ­

ñores, si lo alca n zá is, el recu en ­ to de los b ien es q u e desde a q u el m om ento ha producido en tre nosotros la le g ítim a , sa n ta e in a lie n a b le lib ertad de la I g le ­ sia , com batida d esp u és a m e n a

do, pero jam ás perdida: infiu-v en cia in m ed ia ta y sa lu d a b le dé la autoridad d el Sum o P on tífice sobre n u estro ca tó lico p u eb lo , erección de n u evas d iócesis, elec ción libre y g o b ie rn o p u ram en te eclesiá stico de los O bispos, m e­ jor preparación d el Clero en los sem in arios, reform a in e lu d ib le pero fecu n d a de las co m u n ica d es. religiosas, in trod u cción de ■Uu& eu n giegaciou eS b en em éritas,

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l a de L a z a r i s t a s para los S e m i ­

narios y la de R ed en toristas para la s m isiones, ex ten sió n de ' éstas al O rien te, ed u cación in te g ram en te cristia n a de la n iñ ez y de la ju v en tu d ; el lev a n ta rse e l n iv e l de la m oralidad p ú b lica y b ajar el de los crím enes, d e li­ tos y vicios; la honradez, la ju s tic ia y la caridad' a rra ig a n -’ dose m ás y m ás en n u estro su e-, lo bomo árb oles g ig a n te sc o s de : in a g o ta b le y d elicio so fru to . ¿Todo, todo se d eb ió a la lib erta d d ev elta a la Ig le sia , al d iscreto ap oyo q u e recib ió del m a g n á ­ nim o P resid en te, a la concordia sincera de la s dos p otestad es, y al esta b lecim ien to p ráctico y ló g ico de un gob iern o de veras cri3tiano, q u e no b ien fu e cono cido, fu e la adm iración de todos 1 y los ca tó lico s extran jeros.

Si- d e sp u és de a q u e lla ép oca d e regen eración m o ra l,.y r e li­ giosa, su ced ió otra de lu ch as, p ersecu cion es y d ecaim ien to de án im os, q u e ¡ay! por d esgracia •;

h a c a n e a d o t a n t o s , m a l e s y a ú n — 8 0 —

t

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h ab ría trocado, decidm e, esta q u erid a p a tria n u estra en ver­ g e l herm oso, fra g a n te y am eno, de variadas flores, de arb u stos fr u ta le s y p la n ta s m ed icin ales, en tre las q u e d escollab an y a árb oles co rp u len to s y coposos; e le g a n te s y p o ética s p alm eras?... han pasado los años: en el h u er to p atrio ha crecido la m aleza, y rach as de tem p estad lo h a n sacu d id o y talado en parte; pero aún e x iste, v iv e D ios, y tod avía florece ^y fru ctifica . P adres y m adres de fa m ilia , q u e a n h e lá is la ed u cación cabal y cristia n a de vu estros hijos,^rendid trib u to f e r v ie n t e , de acción de gracias al S eñ or, q u e aú n os con serva la obra ed u ca tiv a de G arcía M oreno, pero se os e x ig e h o y m ás q u e n u n ca v u estra coope-ración: u n ios estrech a m en te pa ra so sten erla a costa de c u a l­ q u ier em p eñ o, de cu a lq u iera lu ch a y sacrificio. E ste es v u e s ­ tro más* estricto d eb er; c u m ­ p lid lo , so p en a de traicion ar vu estras m ás sagradas obliga*

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cion es: hó a h í la cam paña y cruzada q u e h a b éis de em pren-' der, com o prim era con secu en cia p rá ctica de estas fiestas c e n te ­ narias: ¡D ios lo q u iere, D ios lo q u iere!

¡C uánto am ó aquel g ig a n te a los p árvu los y ad olescen tes, a las n iñ as d elicad as y candorosas de su p atria, corrp lacién d ose a m en u d o en ir é l m ism o a exam i­ n arlos, estim u la rlo s y prem iar-* los en escu ela s y colegios! M as su corazón se derritía por d ec ir ­ lo así, a la v ista d el dolor y la desgracia, y sobre todas su s obras entán las de su m isericor d i a ,[ como d ice el S a lm ista de la s de D ios. Kecordad, si no, la reorganización cíe n u estros hos p ita les, h o sp icio s ’ y lazaretos, q u e él iba a visitar en persona, < para asegurar a llí orden, aseo, cuidado, víveres, rem edios y cu an to se n ecesitab a, N o

satis-* _ _ _ _ f

fech o , con eso, trajo de F ran cia a ?as a b n e g a d a s H ija s de la C arid ad para c u id a r d e los e n ­

f e r m o s , a l a s d e l

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-B u en P astor para la p reserv a ­ ción o con versión de la s pobres m u ch a ch a s condenad as al v icio por la pobreza, si no h u b iere m ano m a tern a l q u e les aleje o le v a n te de la caíd a. N iñ o s ex p ó sito s, h u érfa n o s y viu d as, a n cian os d esv a lid o s, in fe lic e s d em en tes, y au n los m ism os crim in a les, todos en co n tra b a n en é l u n padre tierno; y su obra ' es la q u e to d a v ía su b siste, y

cu a n to s q u ieran hacer el b ien a esos desgraciados, ten d rán q u e . im itar a su in sig n e b en efa cto r. A q u e l corazón q u e p arecía de bronce, en tern ecía se y a veces ^ sollozab a a n te los d olores de su p u eb lo , p orq u e sem eja n te y a al de C risto, sen tía y exclam ab a ' en tra ñ a b lem en te com o él: te n g o ’ com pasión de e ste p u eb lo

r e o r s u p e r t u r b a m . ¿ A caecía

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roísm o ,de su caridad. N ad ie como él ha m erecido ser aclam a­ do R egen erad or y B ien h ech or de su p u eb lo.

.B en eficio s su y o s son ig u a l- ' m en te la s obras m ateriales que, no ob stan te la escasez d el erario, em p ren d ió y logró con clu ir o dejar m uy ad elan tad as, a fu e r ­ za de talen to; activid ad , econ o­ m ía y v ig ila n c ia . A u n q u e de orden in ferio r a los m orales, b ien es son éstos q u e ta m b ién hem os de agradecer a la P ro v i­ d en cia D ivin a y al q u e le sirvió de m en sajero y adm inistrador, M irad esa prim era carretera n a cio n a l, q u e enlazó n u estras p ro v in cia s cen trales, y les dio m ayor vida agrícola y com ercial: todavía está sirvien d o, no obs-an te su casi com p leto abobs-andono, y de p referen cia a los pobres cam p esin os y g e n te in d ígen a, h asta q u e los ricos v u elv a n a reconocer y aprovechar su s ven ­ tajas! La vía férrea, él la com en ­ zó con sabia p revisión , de modo , q u e fu e se m a n a n tia l de riq ueza *

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r . y y y ..

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’ y no causa de ru in a y e sc la v i­ tu d . E l telég ra fo , é l lo tu v o y a traído y preparado, cuand o le asesinaron. La a g ricu ltu ra y las in d u stria s fu ero n im p u lsa d a s y p rotegid as por él, y no será la m ás p eq u eñ a de las u tilid a d e s q u e proporcion ó a su país la in tro d u cció n atinada y op ortu n a del e u c a lip to traíd o de A u s tr a ­ lia : árb oles g ig a n te sc o s y de p ron to crecim ien to v iste n y a n u estra s cam p iñ as a n tes d e sn u ­ das, y su m in istra n a b u n d a n te leñ a y m adera a las ciu d ad es y ald eas vecin a s. D e todo se p r e ­ ocu p ab a, nada- le cogía d esp re­ venido: en la c a p ita l por sí v m ism o, en las p ro v in cia s por m edio de a g en tes en g en era l b ien escogidos y q u e h a b ía n de am oldarse a su m odo de ser, b u scan d o com o asegu rar a la p ar q u e e l orden y la m oral, a lg u n a m ejora m aterial s iq u ie ­ ra. Y el p u eb lo d esa co stu m b ra ­ do a ver sem eja n te a n h elo por el b ien p ú b lico , com p ren d ió de

h e c h o l o q u e e s u n b u e n g o -\

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b ie m o , y n o podrá jam ás o lv i­ darlo y a él volverá los ojos para ju zgar a los p osteriores.

H ó a llí en sum a la m isión p ro v id en cia l de G arcía M oreno; m ostrar p rá ctica m en te a su p a­ tria , y aún a todo el m undo civilizad o, cóm o los p rin cip io s católicos, la ley de i ios y e l amor a la Ig le sia se com p agin an de su y o p erfecta m en te con e l progreso y la p rosp erid ad de los pueblos; cómo el R e i n a d o

S o c i a l d e J e s u c r i s t o a h u y en ta

el error y la corrup ción, trae co n sig o la ju stic ia y la paz, ilu m in a las in te lig e n c ia s, fo r ta ­ lec e la s v o lu n ta d es, h ace pros perar las cien cia s, las letras y la s artes, m u ltip lica las virtu d es y las b u en as obras en el orden, en la g en u in a libertad , en la sin cera fratern id ad ^ y es fe liz e l p u eb lo cu yo ú n ico S eñ or es su D ios: B e a t u s h o m o c u j u s

-m i n u s D e u s ejus.

D esde q u e se p osesion ó del m ando, G arcía M oreno ya no

v i v i ó s i n o p a r a e l b i e n d e s u

9 0

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91

pu eb lo, sin perdonar fa tig a s n i d esvelos, olvid ad o de sí m ism o y exp o n ien d o m ás de una vez su propia vida. Y en su seg u n d a ad m in istración , en d io sá n d o se m ás y m ás, p ed ía lu ces sobre­ n atu rales a la oración diaria, fo rtalecía su alm a con el P an de los fu ertes; y así un id o con D ios, com enzaba esa jorn ada su y a adm irablem ente lle n a de p en sa­ m ien tos g e n ia le s y fecu n d os, de palabras de verdad, autoridad y piedad, de labor in ten sa y varia, de in a g o ta b le p a cien cia . Y, con todo, al term in ar el día, liu m i liá b a se d ela n te de su Dios cru ­ cificado y reconocíase siervo in ú til q u e nada podía hacer sin el a u x ilio de su Señor; y k s te le so sten ía y co n solab a; y en sus m anos d ep o sita b a b ien es de toda clase, para q u e una vez m ás se cu m p liese e l oráculo evan gélico: B u s c a d p r i m e r o $1

r e i n o d e D i o s

y

s u , y

Jo d e m á s s e o s d a r á p o r

-d i -d u i a . A unca jam ás se c u m ­

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* *•

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q u e eu el E cuador, en la época de Grarcía M oreno.

| •

M odelo in com p arab le de g o ­ bernantes, nadie com o él co m ­ p ren d ió en q u e co n siste la gran deza y fe lic id a d de la R ep ú b lica, y n ad ie la p ersig u ió con m ás | tesó n y logró co n seg u irla , cu an to en lo hum ano era p o sib le. P u d o eq u ivocarse en algu n o de los m edios em pleados, pero él m ism o, un a hora a n tes de su .m uerte, d ejó estam padas, m ás q u e con la tin ta de su escritorio con la sa n g re de su s ven as, esta s b ellísim a s e in o lv id a b le s p ala­ bras q u e son com o su testa m en to y e l adiós a su p u eb lo. N o nos cansarem os de rep etirlas; son los ú ltim o s se n tim ie n to s .de n u e s­ tro H éroe in m ortal en la tierra:

S i h e c o m e tid o , o s p i d o

p e r d ó n m i l y m i l , y lo

c o n l á g r i m a s sinca

-d o s m i s compatriotas, s e g u r o d e

q u e m i v o l u n t a d n o te n id o

p a r t e e n e lla s . S i a l c o n t r a r i o c r e é is q u e e n a lg o h e a c e r t a d o ) *•

*• L ’ i

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a t r i b u i d l o p r i m e r o a D i o s y a la I n m a c u l a d a d i s p e n s a d o r a d e lo s te s o r o s i n a g o t a b l e s d e s u

m is e r ic o r d ia, y d e s p u é s a v o so

tros, a l pueblo, e jé r c ito y a

io d o s lo s q u e e n lo s

r a m o s d e l a a d m i n i s t r a c i ó n m e

h a n s e c u n d a d o c o n i n t e l i g e n c i a y l e a l t a d e n e l c u m p l i m i e n t o d e m i s

d i f í c i l e s d e b e r e s.

S i el sacrificio de la propia vida es la m ayor p ru eb a de am or, se g ú n la d efin ió n u estro-am an tísim o J esú s poco an tes de ascen der a la cruz, su fiel lu g a r ­ te n ie n te G arcía M oren o el G ra n 1 de amó ta n to a su P a tria y a la Ig le sia , q u e no vaciló en o fr e n ­ dar g u sto so su vida por ella s, y se lló con su s a n g r e .. . .diré* m ejor, in fu n d ió toda su sa n g r e > en la regen eración del E cuador.

E sp ira J esú s en la cruz, y su s atroces en em ig o s creen haber* triu n fa d o , silen cia n d o su d o c ­ trin a y acaband o con su obra. ¡M ísero e n g a ñ o l. . . .s u m u erte es al con trario la con d ición in e

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i

lu d ib le de su gloriosa resurrec ción , de su victoria d efin itiv a , q u e le en tron iza en los cielos a la d iestra d el Padre y le hace rein ar por los sig lo s de los s i­ g lo s.

G arcía M oreno, hom bre provi d en cia l, cae bajo el m ach ete del asesin o im p elid o sin sab erlo m ás q u e por su ven gan za, por la pasión p o lítica d esaten tad a y por el odio in fern a l de la secta; pero su in m olación es el pedes - * tal in con m ovib le de su gloria en la/tierra, y le e n tr e te je —como lo esperam os sin recelo - su corona in m ortal y le circu n d a la aureo­

la d el m ártir en el cielo, desde donde él v ig ila siem p re por no­ sotros, in terced e por su patria y la au xilia, con poder m ayor q u e el de aquí abajo: no h a perdido tam poco el d erech o de con vo­ carnos y exhortarnos: «A cordaos

d e m í, nos clam a desde lo alto,

no para in ú tile s lam en tos o v a ­ rias recrim in acion es, sin o para dar testim o n io de vu estra fe y no ab atir la b a n d e r a d e C r i s t o y

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V

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te! Adelante! p o r Dios y la

P a tria

.

G racias m il y m il veces, oh

D io s m ío, por esta voz de con ­ cordia y a lien to que nos v ien e d el p ie de vu estro eterno solio: el E cuador en tero se h a estre­ m ecido al escucharla, porque sie n te q u e el alm a inm ortal de G arcía M oreno p a lp ita en sus en trañ as y p u ed e salvarlo de su s en em igos in tern o s y ex ter­ nos, p u es la m isión de los hom bres p ro v id en cia les no acaba con su m uerte. G racias Señor, por h ab ern os dado, hace un sig lo , al n iñ o que, andando los años, h ab ía de glorificaros tanto, ser el m ejor hijo de la P atria, el ca u d illo de su p u eb lo y el gran P resid en te católico de la A m érica rep u b lican a.

natus

est

n

o

b

is

,

et íilius datu

est

n

obis

,

et íactus est

patu s super humerum ejns.

Gracias, oh D ios mío, porque en d esig n io de m isericordia esco g iste n u estro país en la m itad d el N u ev o M und o, y de él

sa-i

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97

í

S A R C I A M O R E N O

de la causa ca tó lica lejo s d el su elo de su am ada P atria. E n tra de n u evo en el cam po de b a ta lla , y ya no es la plum a su arm a de d efen sa, sin o la esp ad a q u e ciñ e con ta n to d en u ed o y arrojo, q u e casi raya en tem erario*

j

T e stig o s e lo c u e n tes, señ ores, de la in trep id ez de ese hom bre extra* ord in ario, el a salto a G u a y a q u il, q u e inata de un solo g o lp e a la rev o lu ció n in te stin a , y el d esastre de una .escu adra fo rm id a b le con un m al eq u ip a d o barco en la céle bre jorn ad a de Jam b elí. Y basta, señores, a p u n ta r estos dos h ech o s, para co n fesa r sin em bozo q u e G arcía M oreno como sold ado d efen sor de su patria, estaba pronto en BU3 aras a vender cara su vida, antes q u e verla m an cilllad a.

¡ O h h u m a n a in ju stic ia ! dobla

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98 G A R C I A M O R E N O

d efen so r de la R ep ú b lica ecu a to ­ rian a. .

P ero con tin u em os, señores, y h a sta la ev id en cia m an ifestem os al m undo entero, q u e G arcía M o­ reno am aba h asta el d elirio, si es dado h ab lar así, a su p atria n atal. N o soy yo q u ien lo afirmo, es el G ongreso de esa nación, h o y triste y desolad a por la m uerte de su fiel servidor, q u ien h a b la en estos térm inos:

«H ab ía despedazado y a la ca b e­ za y los brazos al m onstruo de la gu erra, y la co n cien cia le ad virtió q u e h ab ía sonado ía hora de la regen eración ecu atorian a: fija, p u es, audaz m irada en el cadáver d e la R ep ú b lica , Róñela de p ie : in fú n d e le su vivífico a lien to , le h ab la con p a trió tica fe y la Repú* b lica v u elv e a la vida, resp onde al lla m a m ien to d el g en io y auda!» B a sta , señores, basta. ¿A q u é evocar n u evos testim on ios? ¿Q ué voz más autorizad a q u e la q u e estam p a ese gran d ioso elo g io y

p o n e s o b r e l a f r e n t e d e l h é r o e l a

»

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1 I

aureola d el gen io, de e?e g en io q u e d ice com o otro Lázaro m uerto

e x i t o r a s a u n a n ación co n vertid a

en fé tid o cad áver por la an arq u ía y el desastre: «S al d el sep u lcro y anda!»

i¡Oh! n o sé si pueda d ecirse más,

y este d ocu m en to solem n e y p ú ­ blico de un S en a d o resp eta b le q u e in v ita a todo un p u eb lo a gem ir la d esgracia de su patria, me a h o ­ rra de en u m erar aq u í los m on u ­ m entos q u e precon izan las g lo ria s de G arcía M oreno.

N o n ecesito, señores, deciros q u e G arcía M oreno com p letó en los dos ú ltim os años de su glorioso gob iern o el núm ero de 93 escu ela s para el p ú b lico y q u e en su s esp a ciosas aulas recib en ed u cación trein ta y dos m il niñ os. T am poco n ecesito recordaros q u e al lado de costosos cam inos, a trev id a s calza­ das, b ello s edificios para la educa ción secu n d aria y cóm odas cárcel les, su m ano in q u eb ra n ta b le abrió a llí asilos para la orfan dad, h os­

p i c i o s p a r a l a v e j e z , h o s p i t a l e s

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i

1 0 0 ( J A R C I A M O f t E S O

. ~ I

para el dolor y san tu arios para el cu lto de Dios.

¡A h! señores, y todos esos seres q u e recib ían la luz y la vida de ese astro b ien h ech or, h an quedado sum id os en la orfan dad N u be de sa n g re em p añó su b rillo y pesada losa le ocu lta para siem pre en las tin ie b la s del sep u lcro. '

-M as, q u é im p orta ¡gran Dios] cuand o la cruz q u e ponem os sobre las tu m b as de los q u e van a d e ­ la n te, cam ino al cielo, nos dicen q u e eres T ú n u estra esperanza en la tierra de los vivos. Y vosotros, • seres qu eridos del padre bondadoso q u e os abrió esos asilos de ia m ise ricordia, á n g eles de la tierra que* os vestís de lu to sin conocer v u es­ tra desgracia, h u érfan os, viudas, m enesterosos, h ijo s todos del dolor y del in fo rtu n io , ya q u e h a b éis agotad o el cá liz de la am argura para llorar tam añ a d esgracia, cese vu estro lla n to y em p iece desdé

lu eg o vu estra p leg a ria . El p a d r e x de todos que está en los cielos os oye y os bendice, Orad por el qu e

* — •

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G A R C I A M O R E N O 1 0 1

fu e con vosotros m isericordioso} clam ad por la etern a paz de su alm a con u n íso n a y fe r v ie n te pie*

g a r i a , y su ya será sin duda la eter na ven tu ra, p orqu e escrito está con in fa lib le prom esa: B e a t i m i s e a c o r d e s q v o n i a m

c o n s e q u e n t u v .

H ó aquí, señores, el trib u to de la patria: las lágrim as d el dolor y

la p leg a ria de la esperanza. G arcía M oreno, como m an d atario q u e amo de corazón a su patria, h a recibid o y a su m erecida recom ­ pen sa.

m '

M ae, ¿por q u é nosotros en v ia -moa tam b ién con n u estro sen tid o p ésam e a la R e p ú b lic a d el E cu a ­ dor, u n a lagrim a a esa leja n a tum ba? E s acaso porqu e G arcía M oreno ten ía esp ecia l p red ilecció n por n u estro caro C h ile, cu yos p ro ­ gresos a p la u d ía siem p re con entu< siasm o? Se tra ta sólo de com p artir

e \ dolor de dos p u eb lo s q u e s e

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GARCIA MORENO

/

con m u even ju n to s por un m ism o

pesar? '

N o es por esto ' eólo, señores, y m e co m p la z co 'e n decíroslo como hom bre y como sacerdote.

G arcía M oreno era un m a n d a ­ tario em in en tem en te cristiano, y como tal supo siem pre amar, res­ p etar y obedecer a ‘Ja Ig lesia cató*, lica. f s este ei más alto tim bre de su gloria in m ortal. A i hom bre de fe viva, al in trép id o d efen sor de la causa de D ios, al crey en te q u e no s e , avergonzaba dei E v a n g elio y q u e proclam ó bien alto la líber* * tad de la oprim ida esposa de n ú es tro Señor Jesu cristo, contra ' la cu al se com p lotau hoy como ayer los g ra n d es de la tierra, rendim os los sinceros católicos este hom ena je de g r a titu d .K

Y perm itid uu recuerdo los qu e ex tra ñ á is estas m a n ifesta cio n es y fastos honores pagados a un extran • jero ilu stre. N osotros los católicos,

en n u estra fe y en n u estro amor, , no estam os circu n scritos a los mez - Q uinos horizon tes, cpie ios m ares

r

y

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