NACIONAL
Fernando Negret FernándezMercedes Castillo de HerreraNieves Lucely HernándezLuis Carlos Jiménez Mantilla
Carlos Roberto Peña Barrera Nubia Yaneth Ruiz RuizAndrés Guarín CobosCarlos Alberto Torres Tovar
John Jairo Rincón GarcíaDonka Atanassova IakimovaDavid Millán OrozcoMartha Liliana Peña Rodríguez
Luis Fernando Fique PintoHenry Enrique García Solano
INFORMALES Y TERRITORIO
Ensayos en torno a la construcción
de sociedad, territorio y ciudad
Mercedes Castillo de Herrera
Procesos urbanos
informales y territorio
En s a y o s E n t o r n o a l a c o n s t r u c c i ó n d E
FACULTAD DE ARTES
Procesos urbanos
informales y territorio
En s a y o s E n t o r n o a l a c o n s t r u c c i ó n d E
s o c i E d a d, t E r r i t o r i o y c i u d a d
Mercedes Castillo de Herrera
Editora académicaGrupo de investigación
Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad
Fernando Negret Fernández, Mercedes Castillo de Herrera, Nieves Lucely Hernández, Luis Carlos Jiménez Mantilla, Carlos Roberto Peña Barrera, Nubia Yaneth Ruiz Ruiz,
Andrés Guarín Cobos, Carlos Alberto Torres Tovar, John Jairo Rincón García, Donka Atanassova Iakimova, David Millán Orozco, Martha Liliana Peña Rodríguez,
Maestría en Hábitat Rector
Moises Wasserman Lerner
Vicerrector Sede Bogotá
Julio Esteban Colmenares Montañez
Directora DIB Bogotá
Ellie Anne Duque Hyman
Decano
Jaime Franky Rodríguez
Vicedecano de Programas Curriculares
Pablo Abril Contreras
Vicedecano de Investigación
Luis Carlos Colón Llamas
Secretario Académico
Fredy Chaparro Sanabria
Directora de Bienestar
Martha Luz Salcedo Barrera
Director Centro de Divulgación y Medios
Alfonso Espinosa Parada
Directora Instituto de Investigaciones Hábitat, Ciudad y Territorio
María Clara Vejarano
Coordinador Programa de Maestría en Hábitat
Álvaro Ibatá Ceballos
Coordinación editorial y académica
Mercedes Castillo de Herrera
Textos
Grupo de investigación: Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad
Imagen carátula
Mercedes Castillo de Herrera. Medellín 2008
Diseño de pauta y cubierta
Marcela Godoy
Diseño y diagramación
Alejandro Medina
Fotografía
Grupo de Investigación, Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad
Fotografía portadillas
Carlos Alberto Torres Tovar
Corrección de estilo
Claudia Burgos Ángel
Impresión
Editorial Kimpres Ltda. PRIMERA EDICIÓN Universidad Nacional de Colombia Bogotá, D.C., diciembre 2009 © Universidad Nacional de Colombia Facultad de Artes. Maestría en Hábitat. © Grupo de investigación Procesos urbanos en hábitat,
vivienda e informalidad.
ISBN: 978-958-719-259-9
informalidad, el cual fue seleccionado y financiado como parte de la Convocatoria Nacional de Investigación 2007 Reconocimiento a Grupos de Investigación 2007, consolidados y clasificados en categoría A por Colciencias, auspiciada por la Vicerrectoría de Investigación y la División de Investigación Bogotá –DIB– de la Universidad Nacional de Colombia.
Grupo de investigación
Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad
Código Colciencias COL0046649 [email protected]
Líder del grupo de investigación
Arquitecto CARLOS ALBERTO TORRES TOVAR, Mg. Urb. Profesor Asociado Universidad Nacional de Colombia
Integrantes
Arq. Luis Carlos Jiménez Mantilla Arq. Luis Fique Pinto Arq. Fernando Negret Fernández Sic. Nubia Yaneth Ruiz Ruiz Econ. Mercedes Castillo de Herrera Arq. Nieves Lucely Hernández Castro Arq. David Millán Orozco Soc. Andrés Guarín Cobos
T. Social Martha Liliana Peña Rodríguez Soc. Donka Atanassova Iakimova Arq. Jorge Iván Cárdenas Palacios Ing. Cat. y Geo. Carlos Roberto Peña Arq. Solanyi Robles Joya
Mtra. Tatiana Godoy Córdoba D. Ind. Henry Enrique García Solano Mtra. Lorena Luengas
Polit. Johanna Vargas
Maestría en Hábitat. Línea de Investigación: Estudios en Vivienda
Teléfono (57-1) 316 5000 Ext. 12249 Fax (57-1) 316 5000 Ext. 12249 [email protected]
Dirección: carrera 30 No. 45-03. Edificio de Construcciones, SINDU Oficina 204, Bogotá, D.C., Colombia
www.facartes.unal.edu.co/mhabitat
Catalogación en la publicación Universidad Nacional de Colombia Procesos urbanos informales y territorio : ensayos en torno a la construcción de
sociedad, territorio y ciudad / Grupo de investigación Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad ; [director] Carlos Alberto Torres Tovar ; editora Mercedes Castillo de Herrera. – Bogotá : Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Artes. Maestría en Hábitat, 2009
278 p. : il.
Incluye referencias bibliográficas ISBN : 978-958-719-259-9
1. Urbanización - Aspectos sociales 2. Asentamientos urbanos 3. Antropologia Urbana 4. Participación comunitaria I. Castillo de Herrera, Mercedes, ed. Torres Tovar, II. Carlos Alberto1965- III. Grupo de Investigación Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad
CDD-21 307.76 / 2009
NACIONAL
Introducción 9
Carlos Alberto Torres Tovar y Mercedes Castillo de Herrera
Parte I. Ambiente y sostenibilidad en el territorio 27
Aspectos conceptuales, metodológicos e institucionales de la Zonificación
Ecológica Económica –ZEE– en Brasil 29
Fernando Negret Fernández y Mercedes Castillo de Herrera
Insostenibilidad y sostenibilidad en el desarrollo de la vivienda informal 47
Nieves Lucely Hernández Castro
Parte II. Formas de crecimiento y poblamiento urbano 59
Espacialidad urbana de propietarios e inquilinos en sectores populares.
El caso de Bogotá, 1938-2000 61
Luis Carlos Jiménez Mantilla
Las manzanas corporativas más apetecidas del Distrito Capital 93
Carlos Roberto Peña Barrera
Parte III. Población y desplazamiento forzado 111
Colombia se consolida como una sociedad urbana 113
Nubia Yaneth Ruiz Ruiz
Reestructuraciones territoriales de los nuevos pobladores: población desplazada
de la localidad de San Cristóbal 123
¿Es posible pasar de la ciudad informal a la ciudad formal? Aproximación a algunos problemas urbanos y a las estrategias de intervención estatal desde
la perspectiva del mejoramiento integral de barrios, MIB 133
Carlos Alberto Torres Tovar, Donka Atanassova Iakimova y John Jairo Rincón García
Caminando un planeta informal 183
David Millán Orozco
Parte V. Diseño y participación comunitaria 197
Procesos urbanos informales, participación comunitaria y autoconstrucción
de vivienda: la experiencia Cinva (1951-1974) 199
Martha Liliana Peña Rodríguez
El proyecto urbano-arquitectónico para un hábitat evolutivo de la población de bajos ingresos. Una reformulación de los problemas por abordar y de sus
escenarios de actuación 245
Luis Fernando Fique Pinto
Weimar, origen de un ejercicio profesional llamado diseño 263
Henry Enrique García Solano
Mercedes Castillo de Herrera
Universidad Nacional de Colombia, BogotáCarlos Alberto Torres Tovar
Universidad Nacional de Colombia, BogotáEl libro que ponemos hoy a disposición de los lectores es producto del esfuerzo
co-lectivo del grupo de investigación Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad,
esta contribución a los análisis y búsqueda de alternativas del presente y, por qué no, del futuro de los procesos urbanos con origen en la informalidad.
El grupo de investigación
El grupo de investigación Procesos urbanos en hábitat, vivienda e informalidad inició su
estructuración desde mediados de los años noventa a partir del desarrollo de varios trabajos relacionados con las líneas de investigación declaradas y realizados por va-rios de sus integrantes. Desde el año 2000 el grupo de investigación está reconocido por el Instituto Colombiano de Ciencia y Tecnología –Colciencias– y actualmente se encuentra clasificado en la Categoría A, es avalado por la Universidad Nacional de Colombia y tiene como sede la ciudad de Bogotá.
Las áreas de conocimiento en las que se inscribe su trabajo son las Ciencias Sociales Aplicadas y el Planeamiento Urbano y Regional, en el marco de los Pro-gramas Nacionales de Ciencia y Tecnología, de Ciencias del Medio Ambiente y el Hábitat y de Ciencias Sociales y Humanas. Su principal objetivo consiste en construir un espacio de reflexión a partir de la revisión, reformulación y resignifi-cación de conceptos alrededor de la informalidad urbana, el hábitat y la vivienda, a través de la constatación de la realidad con, hacia y desde la teoría, con miras a apoyar las políticas públicas y/o llegar a proponer programas que, teniendo como base el conocimiento de las lógicas de una realidad mal interpretada, se orien-ten en la búsqueda de la superación de los déficits cualitativos y cuantitativos, y propendan por elevar la calidad de vida de miles de habitantes de la ciudad colombiana, particularmente aquella construida de manera informal. Es por ello que el grupo de investigación se ha previsto como la oportunidad del encuentro para reflexionar, debatir, recorrer y conocer las actuales transformaciones de las ciudades a partir de los procesos urbanos informales, con la finalidad de reco-nocer y comprender la simultaneidad de las transformaciones físico-espaciales, ambientales, socio-culturales, económicas y socio-económicas, institucionales y comunitarias, entre otras.
El reto que nos hemos planteado, en parte, es el de posicionar ante los orga-nismos internacionales, nacionales y las escuelas de pensamiento con más tradición categorías nuevas frente a otras ya institucionalizadas que, sin embargo, admiten re-lecturas. Por ello nos proponemos que este grupo de investigación conozca las lógicas y procesos urbanos de la ciudad informal con tanta profundidad que genere las bases teóricas para una dinámica de superación de esta realidad a través de propuestas de intervención acordes con esta condición.
De ahí que las líneas que manejamos sean las de:
• Ciudad, hábitat y vivienda informal. • Transformaciones urbanas y territoriales. • Economía informal, hábitat y espacialidad. • Calidad y habitabilidad del hábitat y la vivienda. • Análisis y ordenamiento territorial.
Y que el plan de trabajo colectivo que se ha propuesto el grupo de investiga-ción contemple las siguientes actividades:
• Estudios y análisis de las propuestas teóricas sobre los procesos de urbanización, el hábitat y la vivienda con una mirada transdisciplinar.
• Recopilación de las consideraciones teórico-prácticas alrededor de los procesos urbanos contemporáneos y la informalidad.
• Construcción de un marco teórico propio que involucre los conceptos de hábitat y habitabilidad en una época de post-neoliberalismo, consistente con los retos que la informalidad plantea tanto para los habitantes como para el Estado. • Establecimiento de indicadores de seguimiento de la sostenibilidad urbana
y territorial dentro de la informalidad e impulso de dinámicas que permita llegar a ellos.
Como se había mencionado anteriormente, los principales proyectos relacio-nados con la investigación en los que el grupo de investigación ha participado desde su formalización, en el año 2000, son:
• Estado del arte sobre hábitat, vivienda e informalidad en Colombia. 1990-2007 (2008).
• Estudio de caracterización y análisis de alternativas para la actuación en la gestión del suelo urbano en el marco de la Política del Hábitat en Bogotá, D.C. (2007). • Exposición itinerante “Ciudad informal colombiana” (2007).
• Estudio de conceptualización sobre mejoramiento integral de barrios en Bogotá (2006).
• Prediagnóstico para la formulación del plan parcial de renovación urbana integral para Cazucá y Altos de Cazucá, municipio de Soacha (2004).
• Territorialidad, regiones y ciudades (2000).
Así mismo, la producción académica e investigativa del grupo tiene a su haber un conjunto de ponencias, artículos de investigación, capítulos de libro, tesis de maes-tría y trabajos de grado, que se puede resumir, a 2009, en cincuenta y un artículos publicados en revistas científicas; veintiséis trabajos en eventos, incluyendo capítulos de memorias; veintisiete libros publicados de manera individual por integrantes del grupo; veintitrés capítulos de libros publicados; dieciocho textos en publicaciones no científicas y otra producción bibliográfica; veintiséis trabajos técnicos; once trabajos de revisión o de la labor editorial; siete de organización de eventos; dos informes de investigación; veinticinco presentaciones de trabajo; veintiséis trabajos dirigidos y
tu-torías concluidas y participación en cincuenta y seis proyectos1.
Procesos urbanos informales
2Durante los últimos cincuenta años, los diversos procesos de urbanización informal han logrado constituir un fenómeno universal con diferentes expresiones y escalas, principalmente en los países denominados en vía de desarrollo; su impacto varía según las manifestaciones particulares en función de la diversidad de culturas y tradiciones presentes en el entorno urbano. Sin embargo, es de precisar que los pro-cesos urbanos informales datan del siglo XIX, sin que llegasen a tener la magnitud que representan en la actualidad.
Aunque las influencias de las políticas económicas globales son percibidas en nuestros países de manera muy similar, las expresiones habitacionales y socio-culturales presentan diferencias sensibles. Lo cierto es que los hechos económico, espacial, ambiental, político y socio-cultural que implican el creciente desarrollo urbano formal, conllevan el desenvolvimiento de una forma de vida paralela que se evidencia en los asentamientos informales y autoproducidos de las grandes ciudades latinoamericanas, asiáticas y africanas, principalmente.
Ante los desarrollos formales que obedecen a las leyes de mercado y se rigen por las pautas de la economía de la comunicación y la globalización, se desarrolla, como contraparte, una forma de proceso financiero, comercial y habitacional que,
1 La información detallada se puede observar en la web:
http://200.25.59.34:8080/gruplac/jsp/visualiza/visualizagr.jsp?nro=00000000002954
2 Este aparte se elaboró tomando como base el trabajo efectuado en el año 2007 para la convocatoria
aunque direccionado por los lineamientos de lo formal, tiene su lugar en las diná-micas de lo informal con vínculos que permiten la conexión y la dependencia de estas dos formas de desarrollo. Esta actividad es necesaria para generar el equili-brio, pero no siempre en las mismas condiciones de avance e igualdad.
La informalidad urbana se entiende en relación con el mundo urbano formal, pero también en relación con otro tipo de tensiones presentes en tal universo, como
lo excluido o lo considerado “ilegal”. Hoy, el debate sobre los procesos urbanos informales
está también finamente asociado al ejercicio de los derechos, la democracia, la distri-bución equitativa de los beneficios del desarrollo, la cultura urbana y la construcción de ciudadanía, la calidad de vida y del hábitat, el equilibrio ambiental del planeta, las dinámicas territoriales y espaciales, la globalización cultural, entre otros.
Pareciera un tema recurrente, y a decir de algunos, suficientemente debatido.
Pero justamente porque esta dinámica de los procesos urbanos informales no es estática
y, por el contrario, avanza y se muestra actualmente como un fenómeno caleidos-cópico y complejo, se precisa la discusión permanente, la reflexión constante con referentes más amplios. Ya no solo se debe discutir aquello que trata de los procesos informales; es necesario discernir sobre lo que implica habitar un planeta urbano con sus múltiples rostros y maneras de inscribirse en la globalización.
Con esta perspectiva se propone efectuar una lectura de losprocesos urbanos
informales a partir de seis ejes temáticos: pobreza, exclusión social y desarrollo; desplazamiento, migración y reasentamiento; transformación del espacio urbano informal (arquitecturas, estéticas urbanas, tecnologías, amenazas y riesgos, medio ambiente); economía y actividad inmobiliaria en la ciudad informal; políticas pú-blicas de regularización y mejoramiento; y movimientos sociales, participación co-munitaria y acción interinstitucional.
Pobreza, exclusión social y desarrollo
3La pobreza ha sido definida como “… un proceso complejo de escasez de recursos económicos, sociales, culturales, institucionales y políticos que afecta a los sectores populares y que está asociado principalmente a las condiciones de inserción laboral que prevalecen en el mercado de trabajo: inestabilidad, informalidad, bajos sala-rios, precariedad laboral” (Ziccardi, 206: 3). El tema de la pobreza inicialmente se analizó como asociado a la marginalidad, principalmente para saber cuáles son sus
3 Apartes de Castillo, Mercedes (2006). “El concepto de pobreza: de la marginalidad a la
orígenes y cuáles las estrategias de supervivencia a las que recurren los afectados; posteriormente se llegó al concepto de pobreza como exclusión social.
En la década de los sesenta, el tema de la pobreza se analizó asociado
tam-bién con marginalidad, dando paso a la teoría de la marginalidad, que surgió de las
reflexiones sobre el cambio social propuestas por los defensores del enfoque de la modernización. Heredera de la perspectiva dualista, trató de explicar la pobreza urbana y la no integración de los pobres recientemente urbanizados en la vida y la economía urbana. Pero pasó rápidamente de una noción geográfica y económica a otra sociológica y psicológica, de ser entendida como la ubicación de viviendas en los alrededores de las ciudades y en enclaves de pobreza en áreas centrales, a ser en-tendida como la falta total de influencia de esta población en la toma de deci siones a cualquier nivel. Pasó de abrir una perspectiva de derechos humanos que se situaba en las limitaciones de un grupo poblacional, al reconocimiento de un conjunto de derechos civiles, políticos, económicos y sociales, en oposición a la focalización que demostraba una fuerte relación entre marginalidad y vida rural.
Finalmente, el análisis se fijó en ciertas características culturales en dirección a la formación de una subcultura que a la vez que producía formas típicas de identifi-cación, generaba autoexclusión de formas de relación e interacción legítimas
predo-minantes en la sociedad para llegar al concepto más reciente de exclusión social que
habla de un desempleo de larga duración, de un número cada vez mayor de perso-nas que no tienen vivienda o ni siquiera alojamiento, de nuevas formas de pobreza entre inmigrantes, mujeres y jóvenes, y así, tanto a los grupos marginales como a los grupos nuevos excluidos del trabajo, del crédito, de los servicios sociales, de la instrucción, de una vivienda en condiciones de dignidad, etc.
Conceptualmente, esta expresión recoge el concepto de marginalidad, y lo amplía para abarcar las nuevas formas de exclusión desde diferentes dimensiones: la fragmen-tación tridimensional de la sociedad generada por la diferenciación étnica, la alteración de la pirámide poblacional y la pluralidad de formas de convivencia familiar, o como el impacto de la economía post industrial sobre el empleo, generador tanto de trayectorias ocupacionales en una diversidad de itinerarios complejos y dilatados en el tiempo, como de una flexibilización irreversible de los procesos productivos en la economía informal, desregulación laboral, erosión de derechos laborales y debilitamiento de esquemas de protección social, o como el déficit de inclusión que pretendía alcanzar el estado de bienestar y que solo consolida fracturas de ciudadanía, y el carácter segregador de los mercados (incluido el del bienestar) con una presencia pública muy débil; el mejor ejem-plo quizás sea el del mercado del suelo urbano y la vivienda.
Desplazamiento, migración y reasentamiento
El crecimiento urbano informal es una de las manifestaciones más impactantes en las transformaciones de las estructuras sociales, económicas, espaciales y ambientales en las escalas local, regional y nacional en los países donde estos procesos se presentan. La movilidad de los migrantes voluntarios y los grupos en situación de desplazamiento forzoso genera cambios drásticos en las relaciones y configuraciones del territorio, tanto en los sitios de partida (casi siempre entornos rurales) como en el sitio de arribo (casi siempre las periferias urbanas) de esta población.
El desarraigo y el reasentamiento son dos instancias de una misma situación: la tragedia de millones de seres humanos que procuran el cobijo y la protección que la civilización y la modernidad les ofreció, y que las circunstancias propias de los modelos de desarrollo y sus prácticas políticas, administrativas y jurídicas de los diferentes estados les ha negado. Subyace en este fenómeno mucho de la condición primitiva de la humanidad, la que, habiendo avanzado en la construcción de bellas y funcionales ciudades, aún no ha construido los caminos efectivos para enfrentar la principal paradoja de su mayor creación: los procesos urbanos informales.
De manera particular, la población desplazada llega a las ciudades a “rebus-carse” la vida, afrontando sin más herramientas que su propias manos, todos los conflictos urbanos derivados de cada formación social imperante. La vivienda se convierte en una de las primeras búsquedas, para la cual existen pocas e inadecua-das respuestas, produciendo la pauperización de las condiciones habitacionales de los “nuevos vecinos”, a la vez que se complejiza la dinámica global del ordenamien-to y el planeamienordenamien-to urbano.
Podemos atrevernos a afirmar que en las ciudades latinoamericanas la brecha sigue creciendo y el vacío insalvable entre los que tienen y lo que no, es cada vez más vertiginoso, las diferencias se agudizan, pero el contacto permanece porque habita-mos en un mismo territorio. La población desplazada o migrante llega a espacios ya ocupados, ya intervenidos y transformados, donde el viscoso humo contaminante de la lucha por la sobrevivencia los recibe para ocultarlos, para esconderlos, pero también para exponerlos al sacrificio de ser pobres en lugares donde la eliminación de la pobreza se sigue dando no por la vía de la inclusión social y económica, sino por la vía de su eliminación física, en muchos casos.
Transformación del espacio urbano informal (arquitecturas, estéticas
urbanas, tecnologías, amenazas y riesgos, medio ambiente)
su hábitat. Expresión propia que se ha “adquirido” por la réplica incesante de las expe-riencias positivas en logros de implantación de la “vivienda”; es decir, que la cultura de constituir formalidad por medio de la informalidad se ha comunicado en el tiempo a través de una tradición experiencial y en la transmisión oral que ha servido de insumo para que los asentamientos de origen informal se reproduzcan indistintamente, y que se repitan unos a otros con las variables propias de las condiciones ambientales del lugar y la idiosincrasia de los agentes sociales que forjan los procesos. Lo que se inicia con una simple ubicación de un grupo de espacios medianamente habitables, poco a poco se transforma en una “estructura ordenada” establecida a partir del conocimiento previo de la trama urbana formal y de la intuición de la comunidad para aprovechar de mejor manera las condiciones de localización, tanto geográficas como topográficas.
De este modo, los asentamientos de origen informal no son necesariamente or-togonales ni rectilíneos, son, a menudo, quebradizos y sinuosos, que pretenden repli-car modelos urbanos establecidos, con punto de partida, pero que no tienen un punto de finalización determinado. Es decir, las formas de la “planificación” y el “urbanismo informal” construyen lógicas aún no reconocidas pero que en la medida de su consoli-dación son incorporadas a la formalidad en el nombre de la construcción de ciudad.
De igual modo, la ciudad no es homogénea, por el contrario es la sumatoria de fragmentos territoriales, físico-espaciales, sociales, económicos, culturales y ambien-tales, entre otros, que se articulan para formar un todo. Si bien ello es así, la ciudad es una sola, sin embargo en ella predominan dos formas de producirla, la formal que obedece a los parámetros normativos, basada en la legalidad y en las condiciones que
impone el estatu quo, y por otra, la informal, que genera lógicas permanentes de
au-toproducción de ciudad a través de los habitantes urbanos que por su cuenta y riego resuelven el hábitat y la vivienda que requieren, sin ningún acompañamiento técnico y sin que estas soluciones sean las adecuadas y menos aún las deseables.
A pesar de los racionamientos lógicos y de la praxis que acompañan los procesos urbanos informales, es inevitable, en algunos casos, el impacto ambiental que trae consigo la implantación de un conjunto físico-espacial caracterizado por la no concu-rrencia de normativas urbanísticas, el déficit para el acceso y cobertura de servicios públicos domiciliarios e infraestructura y la utilización de terrenos inadecuados para construir y urbanizar; aspectos estos, que contribuyen a intervenciones poco adecua-das de los contextos geográficos para la localización del hábitat y la vivienda.
el mercado, el Estado, las alianzas, la competencia son algunas de las fuerzas que promueven los procesos urbanos.
Economía y actividad inmobiliaria en la ciudad informal
Quizás unas de las discusiones más profundas y de gran actualidad son, por una parte, la de la conformación de la ciudad informal como mercado, y de otra, qué tanto los programas de mejoramiento de barrios cumplen una función en este sen-tido: ¿Se puede hablar, entonces, de las viviendas de origen informal como mercan-cías que participan dentro de diferentes mercados y submercados, a pesar de sus elevados costos de producción, o como dinamizadores de otros mercados de bienes y servicios relacionados con la construcción?
También cabría preguntarse, en relación con una ciudad informal localizada en áreas centrales, ¿qué representa más valor: la construcción, el suelo urbanizado o las redes que se han tejido hacia equipamientos? Y, en ese caso, ¿qué es lo que se constitu-ye como mercancía? A lo que se añade una nueva pregunta: ¿se deben considerar los programas de mejoramiento de barrios, vengan de las administraciones locales o es-tatales, y la profusión de programas de generación o apoyo a las mipymes, como una preocupación del Estado por mejorar las condiciones de vida de la población o como una forma de adaptación de la producción (de suelo o a través de maquilas) a las con-diciones exigidas por los grandes poderes económicos (inmobiliarios y financieros)?
Así mismo, el crecimiento de la ciudad implica la urbanización de más terrenos, la densificación y la re-urbanización de muchos de sus sectores. En esta dinámica los intereses y negocios inmobiliarios se mueven a diario, sin importar si el origen de los asentamientos es formal o informal, o si las transacciones de venta, renta y otras se presentan a través de la oferta y demanda de migrantes intraurbanos y también, como ya señalamos, de población desplazada. Desde el alquiler de un cuarto hasta la renta de oficinas de alta categoría son promocionadas por personas emprendedoras del negocio
inmobiliario hasta los conocidos brokers o real state que están respaldados por grandes
bufetes inmobiliarios y de la construcción. En medio de todo este mercado se cruzan las líneas de la informalidad y la formalidad.
barrios con origen informal, la población de más bajos recursos y con un panorama heterogéneo, que no tiene otra opción que el del mercado informal del suelo, conti-núan accediendo a los mecanismos verbales de venta y renta, surgen, así, las nuevas áreas de formación de asentamientos informales a través de los mecanismos prio-ritarios de la invasión o la fragmentación del suelo por los llamados urbanizadores piratas, con lo cual se constituyen los llamados “nuevos barrios ilegales”.
Políticas públicas de regularización y mejoramiento
Avances importantes en esta materia se han realizado en diversos países como Bra-sil, Perú y Colombia en los últimos años. Avances no exentos de divergencias entre los encargados de las políticas públicas y de su ejecución, como de las múltiples organizaciones sociales, políticas, comunitarias y no gubernamentales involucradas en los procesos de cambio.
La principal discusión que aquí se plantea es entre el impacto que puedan tener las políticas públicas que carecen de una visión estructural del desarrollo y las acciones concretas y creativas de las organizaciones municipales o locales para enfrentar con sus recursos y herramientas un fenómeno universal. La tensión entre los acontecimientos de orden global y las acciones de orden local están presentes en una realidad que ha superado en escala y complejidad no solo la acción estatal sino la participación de los diversos sectores sociales y productivos de cada país.
En el marco general de los procesos urbanos, fenómenos como la pobreza, asociada en muchos casos a la prolongación en el tiempo de factores estructurales (ahora denomi-nados trampas de la pobreza), pero a la vez a dimensiones micro de la realidad social, pa-recieran agudizarse haciendo más compleja la multiplicidad de problemas que agobian a los habitantes y sus espacios urbanos, imponiendo una serie de discusiones en las que se procura la neutralización de la informalidad urbana como algo inherente al crecimiento de la ciudad y al desarrollo. Sin embargo, los procesos urbanos informales continúan incidiendo en el crecimiento de las ciudades, al igual que en los problemas asociados a este proceso. La pregunta presente es si a través de una estrategia de intervención estatal, enmarcada en el mejoramiento integral de barrios –MIB– se puede contribuir a enfrentar estratégicamente algunos de estos retos o, por el contrario, se generan nuevas lógicas de expulsión y segregación de los sectores más pobres de la población.
Movimientos sociales, participación comunitaria
y acción interinstitucional
los movimientos sociales a pequeña y mediana escala y, de otro, por los entes gu-bernamentales y privados. Para explicar las relaciones que se dan en la comunidad, es necesario identificar los diferentes roles que asumen los participantes del grupo social en la conformación de los asentamientos de origen informal; dinámicas varias entre las que figura la del líder que litiga y “comercializa” un lugar y la de los co-municadores o informadores de los movimientos que se están generando y se están llevando a cabo en diferentes sectores de las ciudades dentro y fuera de ellas. Tam-bién está el papel del encargado de organizar y convocar la comunidad, sin dejar de mencionar aquellos que forjan las relaciones entre los agentes sociales del sector formal y las agremiaciones que se constituyen como mediadores para posibilitar las dinámicas que permiten el acceso al suelo y la consecución de las redes de servicios públicos como primeras acciones de habitabilidad de los asentamientos informales.
No se puede olvidar que los agentes sociales se forjan en las primeras etapas del proceso, es decir, que la cohesión se genera con la fuerza de la unión de intereses comu-nes para lograr la consecución y apropiación del lugar y el acceso a una mínima infraes-tructura. A medida que el asentamiento de origen informal se fortalece, las asociaciones iniciales comienzan a disiparse, dado que en las posteriores etapas de consolidación pri-man las necesidades particulares sobre las colectivas, aunque la solidaridad y el apoyo común se mantienen cuando de afirmar recursos y bienes adquiridos se trata.
En las organizaciones estatales y privadas, se destacan (principalmente en las últimas) aquellas sin ánimo de lucro, como las organizaciones no gubernamentales –ONG–, que centran su accionar en el respaldo que ofrecen a las comunidades presentes en los asentamientos de origen informal. Es decir, que abren la puerta de diálogo a la “legalidad” y la “formalidad”. Así mismo están presentes los agentes privados con intereses comerciales que actúan en los procesos de consolidación de la infraestructura (particularmente las empresas encargadas de suministrar servicios públicos domiciliarios), las prestadoras de servicios en diferentes áreas y las comer-cializadoras de materiales y componentes constructivos.
El Estado, entendido como organización, se convierte en un agente social que, en el inicio del proceso, participa indirectamente en la formulación de políti-cas públipolíti-cas y normativas que no contemplan la informalidad; luego su presencia se hace tangible por medio de las diferentes instituciones adscritas a él para for-malizar los procedimientos y la facilitar los requerimientos para su legalización. Sin embargo, cuando la dinámica se ha consolidado con la apropiación del suelo y la consolidación de las construcciones, asume un papel relevante con las políticas y normativas que, ya no por ausencia sino por presencia, se convierten en deter-minantes de la consolidación de los procesos urbanos informales.
el proceso de formación, desarrollo y consolidación de los asentamientos de origen informal e inciden de múltiples maneras en los procesos urbanos informales que allí se gestan y desarrollan.
Las contribuciones de este libro
Las contribuciones de este libro recogen y desarrollan los temas esbozados hasta ahora,
organizados en cinco partes. La primera parte: ambiente y sostenibilidad en el territorio
con-tiene dos ensayos que con-tienen como eje común las preocupaciones por la sostenibilidad, tanto a escala regional como en una más reducida de la vivienda y el barrio. El primer
ensayo, del arquitecto Fernando Negret y la economista Mercedes Castillo, se inscribe en
el ámbito de la investigación sobre los procesos de implementación de la Zonificación Ecológica Económica –ZEE– en los estados del Centro-Oeste de Brasil, donde está lo-calizada Brasilia, y constituye la primera fase de esa investigación con base en la cual se busca conocer, de manera general, las experiencias llevadas a cabo en cada estado sobre iniciativas de ordenamiento y gestión del territorio y, sobre todo, la situación actual en
cuanto al nivel de realización de la Zonificación Ecológica Económica.Las otras fases
complementarias de la investigación apuntan a conocer los cambios en los sistemas regionales urbanos en esa región y proponer una macro-zonificación con base en los trabajos de los estados y sugerir algunas recomendaciones de políticas públicas.
Por tratarse de una investigación por etapas y aún en desarrollo, este artículo aborda los aspectos conceptuales e históricos institucionales más relevantes en el proceso de creación y consolidación de la Zonificación Ecológica Económica en Bra-sil, en cuanto a los aspectos metodológicos utilizados en la investigación, así como los objetivos y propósitos que orientan este importante programa institucional en el ámbito nacional. El abordaje sobre la concepción y los propósitos de la ZEE se realiza con base en documentos institucionales y en las propuestas de los autores que dieron origen a iniciativas relevantes de la zonificación en el país. Esos autores y las iniciativas de ZEE realizadas, particularmente en la Amazonía, promovieron el debate público de este fundamental instrumento de planeación regional y de ordenamiento del territorio en búsqueda de sostenibilidad.
En el artículo se incorpora una breve historia de la evolución de la estructura institucional nacional de la ZEE y el estado actual de implementación en los dife-rentes estados y regiones del país. Se incluye, también, una propuesta metodológica para el análisis de las experiencias realizadas en el Centro-Oeste y, finalmente, se presentan algunos resultados y conclusiones de ese análisis.
En el segundo ensayo, en el que la arquitecta Nieves Hernández parte de algunos
conforman su hábitat a partir de la autogestión y la autoproducción constructiva dentro de un entorno físico determinado, inscrito en un medio ambiental. Los mora-dores establecen relaciones directas de accesibilidad y sostenibilidad al implantarse en un lugar y en diferentes etapas de consolidación hacen posible una permanencia y un crecimiento del barrio y de las viviendas.
El punto de llegada, supremamente interesante, lo constituye la observación del establecimiento de la relación entre lo sostenible de la vivienda informal y el contexto de no sostenibilidad en el que ella se desarrolla, a partir de señalar lo
pri-mero desde el punto de vista de la construcción y lo segundo del de la implantación.
Concluye el artículo con la afirmación de que es posible generar soluciones locales a partir de las dinámicas de construcción de la vivienda informal y acogerse a una po-lítica de urbanización enmarcada en los términos de habitabilidad y sostenibilidad. En La segunda parte: formas de crecimiento y poblamiento urbano, se ofrecen dos ensayos que tienen como eje común las formas de poblamiento y de crecimiento de la ciudad a través del crecimiento de los asentamientos populares, de las migraciones, o de la reno-vación urbana desarrollada a través de proyectos corporativos.
El primer artículo de esta temática y tercero de la colección, escrito por el
arqui-tecto Luis Carlos Jiménez, trata el tema de la tenencia de la vivienda y la forma en que
ha sido utilizada como indicador para medir la riqueza de una ciudad, base para alen-tar políticas públicas y para reducir el déficit social, sin embargo, se recurre a estadís-ticas gruesas sobre las ciudades, que simplifican el tema y descartan ver los problemas a profundidad, con lo cual se distorsiona el alcance de una verdadera política pública. Por lo tanto, se propone una aproximación al tema dentro de una visión que recoja la dimensión de la complejidad que reviste la situación de propietarios y no propietarios en el contexto de la ciudad. El planteamiento base es que los problemas del aloja-miento van cambiando en la medida en que la ciudad va creciendo; para entender este fenómeno se ha detenido en la observación del proceso urbano seguido por la capital colombiana; aquí se cruzan las dimensiones, temporal y espacial, con el planteamien-to de que la ciudad va pasando por estadios que suponen cambios y mutaciones que relativizan el problema de la vivienda en su acepción puramente cuantitativa.
estructura en la ciudad de los anillos y finalmente a la ciudad compleja y descomunal presentada en el más reciente estadio, el de la metrópoli de la conurbación.
En el cuarto documento, el ingeniero catastral Carlos Roberto Peña hace una
re-flexión sobre la forma en que el aumento cada día más creciente de inversión extran-jera; la poca disponibilidad de tierras en estratos socio-económicos altos; la búsqueda de seguridad, exclusividad, centralidad y alta tecnología de parte de empresarios y sus trabajadores; la renovación urbana que implica el máximo aprovechamiento de las al-turas e índices de construcción, mezclado a los nuevos usos de la tierra dispuestos por las detalladas unidades de planeamiento zonal –UPZ–, entre otros factores, han hecho que en el Distrito Capital se estén desarrollando y concentrando pequeños, medianos y grandes proyectos corporativos, que albergan desde sencillas y discretas firmas hasta embajadas y sedes matrices de entidades financieras internacionales. El cambio en el panorama urbano es total, pues casas de antaño y viejos edificios son hechos pedazos para dar paso a torres inteligentes de oficinas, consultorios y locales comerciales de altas especificaciones. Los precios por metro cuadrado de construcción y tierra revelan un efecto dominó, pues negociar predios es cada vez más difícil y costoso; la puja se presenta entre las más grandes entidades bancarias, empresas constructoras y firmas inmobiliarias. En tal sentido, el propósito de este artículo es analizar, desde las pers-pectivas urbana, social y económica, los sucesos más recientes en una de las áreas más dinámicas de la ciudad: el triángulo formado entre las vías avenida Laureano Gómez, Paseo de los Libertadores y avenida Carlos Lleras Restrepo.
La tercera parte: población y desplazamiento forzado, contiene dos artículos in-teresantísimos cuyos puntos en común, aunque no sea el tema principal de cada uno, son las consecuencias del conflicto armado interno. Así, el primer artículo de
esta temática, de la psicóloga Nubia Ruiz, plantea que si se trasforman las políticas
económica y social vigentes, aún puede ser posible aprovechar en nuestro país el acumulado de población joven y adulta joven en edad productiva. En condiciones de alto desempleo, gran volumen de deserción e inasistencia escolar, imposibilidad del 80% de la población joven de acceder a la educación universitaria y de sobre mortalidad masculina por violencia, como hecho contundente, que, en este último período (2000-2004), mostró cómo de cada 100 muertos por violencia en la pobla-ción en edad productiva, 93 son hombres y 7 son mujeres, hecho dramático para el futuro de una sociedad, es imposible aprovechar el bono demográfico.
Otros retos tienen que ver con la superación de la pobreza, el establecimiento de condiciones para convertir el envejecimiento de la población en una oportunidad y no en uno elemento más de conflicto social, el cual no tendrá solución si en el momento actual no se toma la rienda de la planeación y la prevención.
actores sociales. En su posible construcción hay dos planteamientos que se deslin-dan claramente. Uno, el de la posibilidad de elaborar una perspectiva progresista que vislumbre un país para todos, y otro, el que se desarrolla a partir de las condi-ciones actuales, que consolidan un país excluyente, con inmensas posibilidades para una ínfima minoría e infinitas limitaciones para el grueso de la población.
El sexto ensayo, segundo de la temática, es escrito por el sociólogo Andrés
Guarín. En él se dice que desde la promulgación de la Ley 387 del 18 de julio de
1997, comenzó una nueva mirada del fenómeno de la violencia política en Colom-bia, y específicamente en el reconocimiento por parte del Estado de la existencia de víctimas. El artículo No. 1 de la Ley 387 describe quiénes son desplazados: “Es desplazado toda persona que se ha visto forzada a migrar dentro del territorio na-cional abandonando su localidad de residencia o actividades económicas habituales, porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertad personales han sido vul-neradas o se encuentran directamente amenazadas, con ocasión de cualquiera de las siguientes situaciones: Conflicto armado interno, disturbios y tensiones interiores, violencia generalizada, violaciones masivas de los Derechos Humanos, infracciones al Derecho Internacional Humanitario u otras circunstancias emanadas de las
si-tuaciones anteriores que puedan alterar o alteren drásticamente el orden público”,a
ellos se les debe proteger, proporcionar asistencia humanitaria y generar estrategias para el restablecimiento de sus derechos; todo esto basado fundamentalmente en los cambios que trajo consigo la Constitución de 1991 en la cual los derechos son el eje central donde debe girar el aparato estatal; así mismo las miles de personas que migran a los centros urbanos para proteger su vida y los resultados de los estudios por parte de entidades como la Consultoría para los Derechos Humanos y el Des-plazamiento –Cohdes– y la Conferencia Episcopal Colombiana se constituyen en antecedentes para su formulación.
En la cuarta parte: estrategias de intervención en la ciudad informal, se presentan dos
artículos en los que se cuentan las experiencias de dos ciudades colombianas, Bogotá
y Cali. En el primero el arquitecto Carlos Torres, el sociólogo John Jairo Rincón y la
so-cióloga Donka Atanassova, plantean cómo, desde hace varias décadas, lo urbano, como
la intención de definir y caracterizar la problemática presente en los territorios urba-nos y su articulación con los entorurba-nos regionales.
En el marco general de estos procesos, fenómenos como la pobreza, asociada en muchos casos a la prolongación en el tiempo de factores estructurales (ahora denominados trampas de la pobreza), pero a la vez a dimensiones micro de la rea-lidad social, parecieran agudizarse, lo que hace más compleja la multiplicidad de problemas que agobian a los habitantes y a los espacios urbanos; por tanto, se
im-ponen discusiones en las que se procura la neutralización de la informalidad urbana
como algo inherente al crecimiento de la ciudad. Algunos de estos fenómenos son descritos haciendo énfasis en unas pocas variables que potencialmente inciden en el crecimiento de los territorios urbanos, y en los problemas asociados a este proceso, y en cómo, a través de una estrategia de intervención estatal, enmarcada en el me-joramiento integral de barrios –MIB–, se puede contribuir a enfrentar estratégica-mente algunos de estos retos.
El arquitecto David Millán, en el segundo ensayo de esta temática, parte de la
reflexión de que en ocasiones es necesario interrogarnos acerca de si las cosas de que hablamos, hacen parte de nuestra realidad, y sobre si las cosas que hacen parte de nuestra realidad son importantes o no para nosotros y para lo que hacemos. ¿Cuál es nuestra realidad hoy?, ¿cómo se construye?, ¿quiénes la construyen?, ¿qué es vi-sible o invivi-sible en ella?, ¿existe la ciudad como realidad construida por todos y para todos?, ¿planificamos nuestra realidad?, ¿gobernamos nuestra ciudad?, ¿estamos interesados en transformar realidades adversas? Este ensayo es realizado por el
au-tor, en su doble condición de miembro del grupo de investigación Procesos urbanos en
hábitat, vivienda e informalidad y de funcionario público, como subdirector del Plan
de Ordenamiento Territorial y Servicios Públicos de Santiago de Cali.
Para dar respuesta a su reflexión parte de tres supuestos básicos asociados al nacimiento y reproducción de la ciudad informal: que a medida que avanza el mundo neoliberal, asistimos al surgimiento de marginalidades cada vez más drás-ticas; que la velocidad con que se expanden los efectos del neoliberalismo, es muy superior a la reacción mediante la cual algunos estados, gobiernos, instituciones y organizaciones sociales pretenden enfrentar o aminorar sus efectos; y que, por lo anterior, grandes grupos de población en el mundo entero están siendo
confi-nados a una situación de máxima miseria soportable. Estos supuestos se combinan
en lo que el autor ha denominado marginópolis, y que nos muestra a través de tres
situaciones específicas en la ciudad de Santiago de Cali.
La quinta parte: diseño y participación comunitaria, cuenta con tres ensayos. En el
primero de ellos, la trabajadora social Martha Liliana Peña nos sitúa en el contexto
rural hacia las ciudades, sin un concomitante desarrollo económico, de fuentes de empleo ni de los ingresos disponibles. Sin embargo, predominó en el discurso de la acción gubernamental una lógica modernizadora y progresista que favoreció la instauración de mecanismos de planeación dirigidos a la solución de problemas urbanos como un intento por enfrentar el dualismo estructural urbano entre la marginalidad y el desarrollo, propio del período de posguerra.
Este artículo constituye una aproximación al tema de la planeación urbana vinculada a prácticas de participación comunitaria en el escenario bogotano de la segunda mitad del siglo XX, específicamente a partir de la experiencia del Centro Interamericano de Vivienda y Planeamiento Urbano –Cinva –, en el que la acción comunal, definida como acción colectiva, se orientó a la movilización consciente y deliberada del esfuerzo y de los recursos humanos, económicos, físicos y político-administrativos en busca del desarrollo de la comunidad a partir de la consecución de obras de mejoramiento colectivo.
El artículo demuestra cómo la propuesta del Cinva se orientó a hacer uso de la acción comunal para conseguir el desarrollo de las comunidades, por lo que su objetivo no era hacer obras materiales, sino que a través de ellas se lograra una edu-cación integral de la comunidad. Para Josephina Albano (1957), la acción comunal buscó educar tanto en el plano moral como en el material, para que el individuo produjera más para sí mismo y su familia y progresara en el plano intelectual, mo-ral y religioso; esta integración traería como consecuencia una elevación tanto del nivel de vida material como del intelectual a los cuales tiene derecho por su misma condición de ser humano. Así, la acción comunal se basaba fundamentalmente en un sistema democrático y educativo.
En el siguiente ensayo, el arquitecto Luis Fique muestra que ante el
agota-miento de las hoy usuales respuestas urbano-arquitectónicas dirigidas al aprovisio-namiento de la vivienda y su entorno para la población de más bajos ingresos –con las limitaciones que implica el no detenernos aquí a examinar sus antecedentes, contextos y motivos– y con la intención de contribuir a precisar esos contextos y a darle nuevos sentidos a la modelación espacial y formal propia del quehacer del diseño, propone una reformulación de nuestras comprensiones acerca de las reali-dades por intervenir y de los problemas por abordar, comprensiones que, implícita o explícitamente, definen aquellas respuestas –aunque no solo ellas–.
diversos y con múltiples interrelaciones; así los hoy usuales escenarios productivos conformes con premisas y supuestos inerciales y reducidos se cambian por intereses particulares (por lo general los de la promoción privada inmobiliaria) acomodados a procesos lineales y premisas solamente técnico-financieras (por lo general los de la consultoría).
El último artículo, del diseñador industrial Henry García, expone una reflexión
sobre el origen del diseño, bajo el mito de la Bauhaus, y su relación con las formas de habitar, la calidad habitacional del territorio y el mobiliario del hábitat humano.
En total son once ensayos repartidos, quizás un poco de manera arbitra-ria, en cinco temáticas, pero todos buscan reflexionar sobre las transformaciones y cambios que implica la construcción de sociedad tanto en el territorio como en las ciudades a partir del reconocimiento de los procesos urbanos informales. Igualmente, todos han sido el fruto de las discusiones acaloradas del grupo, pero dan cuenta de los trabajos individuales de cada autor. Esperamos que los puntos de reflexión que ponemos al debate con esta primera colección de ensayos sirvan para alimentar la discusión y contribuyan a los análisis y búsquedas de alternati-vas de presente y de futuro de los procesos urbanos con origen en la informalidad y permitan aportar en la construcción de un proyecto de Nación.
Ciudad Universitaria Bogotá, D.C., abril de 2009
Referencias bibliográficas
ALBANO, Josephina (1957). “El factor humano en los programas de rehabilitación
de tugurios”. En: Serie: Técnica, No. 2,Bogotá, Colombia.
CASTILLO, Mercedes (2006). “El concepto de pobreza: de la marginalidad a la
ex-clusión social”. En el curso Pobreza urbana, exclusión social y políticas sociales en las
sociedades complejas. Buenos Aires: Clacso.
ZICCARDI, Alicia (2006). Notas de introducción a la IV sesión de trabajo en el marco
Pa r t e I
I n s t I t u c I o n A l e s d e l A
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Z E E
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r A s I lFernando Negret Fernández
Universidad Católica de BrasiliaMercedes Castillo de Herrera
Universidad Nacional de Colombia1. Aspectos teóricos y metodológicos de la investigación
y del artículo
Se consideró importante incluir en el artículo, como referente teórico, los aspec-tos conceptuales y los objetivos que orientan el programa institucional Zonifi-cación Ecológica Económica –ZEE– en Brasil como elemento necesario para la comprensión global de la investigación. De esa forma, en el artículo se incluyen inicialmente aspectos referentes a los conceptos y propósitos de la ZEE, y algu-nas premisas orientadoras en cuanto instrumento de planeamiento en términos de la necesaria participación democrática de los diferentes sectores de la socie-dad y de la articulación institucional para su desarrollo.
1.1. Aspectos conceptuales y objetivos de la Zonificación Ecológica
Económica –ZEE–
instrumento de la planeación del ordenamiento y manejo del territorio. De esa manera, los aspectos conceptuales sobre los cuales se desarrolla el presente artí-culo, son los fundamentos construidos institucionalmente y mediante el debate pú-blico a lo largo del tiempo con el fin de definir los propósitos de la ZEE en Brasil.
En términos de los conceptos que promovieron y ampliaron el debate sobre el papel y la orientación de la ZEE en Brasil hace más de una década, debe ser recono-cido el mérito que tuvieron Bertha Becker y Cláudio A. G. Egler con la publicación
del Detalhamento da Metodologia para Execução do Zoneamento Ecológico-Econômico pelos
Estados da Amazônia Legal (Metodología detallada para la ejecución de la Zonificación
Ecológica Económica en los Estados de la Amazonía Legal) en 1997 (Becker y Egler, 1997). Tal publicación es un documento didáctico, de carácter conceptual y operacio-nal, que contribuyó decididamente a una comprensión de lo que es la ZEE, cuál es su propósito y cuál su relevancia en el planeamiento y ordenamiento del territorio en la búsqueda de la sustentabilidad.
Con base en los conceptos establecidos por el Programa de ZEE de la Amazo-nía Legal en 1991, Becker y Egler definen esta zonificación como “un instrumento político y técnico de planeación cuya finalidad última es perfeccionar el uso del espacio y las políticas públicas” (Becker y Egler, 1997: 12). Para los autores esta optimización es alcanzada, por lo menos, con tres ventajas:
a. Como instrumento técnico de información sobre el territorio, necesario para planear su ocupación racional y el uso sustentable de los recursos naturales, provee datos integrados en una base geográfica y clasifica el territorio de acuer-do con sus potencialidades y vulnerabilidades.
b. Como instrumento político de regulación del uso del territorio, permite integrar las políticas públicas en una base geográfica, con lo cual evita el tratamiento sectorial y aumenta la eficacia de las decisiones políticas al ampliar la escala de cubrimiento. También es un instrumento de negociación entre las varias esferas de gobierno y en-tre éstas con el sector privado y la sociedad civil, siendo, por tanto, un instrumento para la construcción de cooperaciones.
c. Como instrumento de planeación y de gestión territorial para el desarrollo re-gional sustentable; esto significa que no es solamente un instrumento correcti-vo, sino también estimulador del desarrollo.
Becker y Egler, concluyen que la ZEE:
Los aportes y esclarecimientos conceptuales de Becker y Egler fueron fun-damentales y constituyeron, evidentemente, una enorme contribución a la dis-cusión y al avance de la ZEE en Brasil. Con todo, el proceso de implementación en los estados de la Amazonía no ha sido fácil ni en lo técnico ni en lo político, para hacer referencia a los dos aspectos mencionados por los autores. En realidad, los aspectos técnicos de la ZEE que constituyen los instrumentos para la obten-ción de la informaobten-ción necesaria develaron grandes dificultades iniciales tanto en las herramientas y equipos tecnológicos, como en la capacitación de los recursos humanos para la gestión y el desarrollo de los diversos proyectos de ZEE en el territorio amazónico. Ya en los aspectos políticos los diversos intereses de los di-ferentes grupos y agentes sociales que actúan sobre porciones del territorio han sido un obstáculo para hacer cumplir las prohibiciones y restricciones de uso de las diferentes zonas que fueron establecidas en varios estados de la Amazonía.
El reciente documento Directrices metodológicas para la Zonificación Ecológica
Econó-mica, del Ministerio del Medio Ambiente (Ministerio del Medio Ambiente, 2006) hace
también referencia a los conceptos de Becker y Egler y señala que la concepción del Programa de la ZEE –PZEE– está orientado hacia dos aspectos básicos:
• Proporcionar una base técnico-científica y operacional para la planeación estraté-gica en el ámbito federal, mediante la propuesta de una acción sinérestraté-gica en tér-minos institucionales, la congregación de órganos públicos para la consolidación de las informaciones existentes, con lo cual las experiencias de cada uno de ellos se integran y ponen al servicio de los agentes que toman decisión en el país. • Apoyar técnica y operacionalmente las iniciativas de proyectos de ZEE en el
país, en las dimensiones sub-regionales, estaduales y locales, para incentivar las discusiones sobre la ocupación del territorio y la generación de propuestas sustentables de uso de los recursos naturales.
Esas dos premisas muestran que, en primera instancia, el programa de ZEE es concebido como un instrumento para apoyar la planeación estratégica en el ámbito nacional, en la cual deben participar todas las instituciones públicas al contribuir con sus experiencias y conocimientos para la toma de decisiones. En segundo lugar, el programa busca apoyar las iniciativas regionales de ZEE para promover el mane-jo sustentable de los recursos naturales.
de la región no usaron las metodologías de la ZEE, actualmente institucionalizadas por el Ministerio del Medio Ambiente –MMA–.
En los fundamentos conceptuales del PZEE (Ministerio del Medio Ambiente, 2006: 32) se parte de las consideraciones de Becker y Eagler sobre el ZEE como “ins-trumento político y técnico de planeación”, se desarrolla una discusión de interés y un conjunto de conceptos útiles que bien cabe destacar y comentar, dada su relevancia en la comprensión del territorio como escenario de la relación sociedad-naturaleza y de las implicaciones de esa relación en su zonificación.
En la definición del territorio, citando a Raffestin (1993), el documento destaca la presencia de las relaciones de poder, y con base en Souza (1995), el papel de los agentes sociales con sus diferentes formas de actuación y relaciones sociales, con las cuales se construyen y destruyen redes, mallas y zonas. Para Souza, junto a la especialización de las áreas ocurre simultáneamente la fluidez y la interdependencia entre lugares y actividades económicas, “cabiendo, pues, a la ZEE, intentar regular, de forma pactada, las varias formas de dominio y uso del territorio, engendradas por los diversos agentes sociales ahí presentes” (Mi-nisterio del Medio Ambiente, 2006: 33). Los dos autores, Raffestin y Souza, son complementarios en sus posiciones, en la medida en que evidentemente ocurren en el territorio relaciones de poder entre los diversos agentes sociales para la apropiación de los recursos naturales y para la obtención de los medios de vida en diferentes condiciones sociales. Entretanto, cabe señalar que la zonificación como instrumento técnico y político tiene dificultades para “regular de forma pactada” un modelo de planeación con participación de agentes sociales en conflicto. Si bien es verdad que el proceso de zonificación promueve la negociación y se puede llegar a acuerdos para una planeación estratégica orientada a la obtención de una mayor sustentabilidad socio-ambiental, no es una garantía de que esos acuerdos sean cumplidos, pues así ha ocurrido en la mayor parte de las ZEE realizadas y con tentativas de implementación. La ZEE tendrá más posibilidades de ser im-plantada y respetada por los agentes sociales participantes y comprometidos en ella cuando existan mecanismos de monitoreo y fiscalización social que garanti-cen el respeto de las zonas establecidas.
Citando a Andrade (1996), se afirma en el documento que:
“… el territorio encierra poder y, por tanto, un criterio político. La ZEE puede crear, así, un modelo de planeación territorial que distribuya las actividades en el territorio en fun-ción de las limitaciones, vulnerabilidades y fragilidades naturales, así como los riesgos y potencialidades de uso, a fin de contribuir con la mejoría de las condiciones de vida de los ciudadanos” (Ministerio del Medio Ambiente, 2006: 33).
Esa premisa y propósito de una planeación según limitaciones y potencialidades naturales son racionales e indispensables para alcanzar mayor sustentabilidad en el pro-ceso de desarrollo, mientras tanto conviene reiterar que son precisamente las relaciones y fuerzas de poder las que constantemente se aprovechan de las vulnerabilidades am-bientales como ha ocurrido y está ocurriendo en los seis grandes biomas nacionales, Amazonía, Caatinga, Cerrado, Mata Atlántica, Pampa y Pantanal. Se ha constatado que en varias oportunidades las ZEE realizadas fueron utilizadas para identificar tierras fértiles y realizar deforestaciones para actividades agropecuarias, incluso a sabiendas de que eran áreas de alta biodiversidad y, por lo tanto, de preservación permanente. Esos actos demuestran que solamente las instituciones participativas y fuertes que regulen y fiscalicen con rigor el destino más apropiado para las zonas, harán que la ZEE cumpla con su carácter de instrumento de un desarrollo más sostenible.
En ese sentido el documento menciona que la “sustentabilidad es la premi-sa básica para identificar potencialidades y limitaciones ecológicas, económicas y sociales. Los recursos naturales deben ser utilizados considerándose los impactos directos e indirectos para la sociedad y para la naturaleza” (Ministerio del Medio Ambiente, 2006: 33). De hecho, el propósito fundamental de la ZEE es el manejo sustentable de los recursos naturales considerando la vulnerabilidad, el carácter finito y el riesgo de escasez de esos recursos.
Esa sustentabilidad se enfrenta a, por lo menos, tres principios complejos de difí-cil realización en las condiciones estructurales de, K funcionamiento de las sociedades capitalistas que, tal vez, bien vale la pena mencionar y comentar:
a. Satisfacción de las necesidades sociales para garantizar una vida digna y sustentable para todos. Es el principio fundamental, quizás el de mayor dificultad en ser obte-nido debido a las relaciones sociales capitalistas, a las formas de apropiación privada de los recursos y las desiguales oportunidades de usufructo de los mismos.
c. Manutención del funcionamiento de los ecosistemas de tal manera que se pueda garantizar la permanencia de su proceso natural. La manutención de las condicio-nes naturales está cada vez más comprometida y solamente un esfuerzo global de todos, especialmente de los ricos que son los que más degradan el medio ambien-te, podrá detener el proceso considerado por algunos ya irreversible.
De forma complementaria, Becker y Eagler (1997) afirman que las Zonas Ecológicas-Económicas son porciones delimitadas del territorio cuyo uso es regu-lado por normas establecidas por el Estado. Para ellos el concepto de zona ecoló-gica-económica sintetiza, como su nombre lo indica, dos dimensiones básicas: la ecológica, que refleja las limitaciones y potencialidades de uso sustentable de los recursos naturales, y la económica, que manifiesta las aspiraciones de desarrollo humano de las comunidades que habitan y obtienen su sustento del territorio.
En la realidad esos dos conceptos, el ecológico y el económico, son extremada-mente complejos y por esa razón de manejo delicado debido a la diferente compren-sión teórica que de ellos se tiene por parte de las diversas corrientes de pensamiento. En efecto, lo ecológico por su dimensión holística, incorpora “todas las relaciones entre todos los seres en todos los ambientes”, lo cual, al ser una verdad de la com-prensión dialéctica de la realidad, no facilita la realización de acciones ni de políticas públicas y, por el contrario, dificulta su formulación, su aplicación y hasta la expli-cación de los resultados obtenidos. La riqueza de la biodiversidad en un país tropical como Brasil convierte la cuestión ecológica y el manejo sustentable de la relación sociedad-naturaleza en algo mucho más difícil y complejo y, por eso, exige un cui-dado y un trato rigurosos. Lo económico, por su parte, implica en esencia “relacio-nes sociales de producción”, o sea, la manera como las personas se relacionan entre sí y con la naturaleza para producir bienes materiales y para generar valor. En esa relación existen contradicciones sociales que impiden la realización, por ejemplo, de una vida digna para la población y las comunidades más pobres y sin medios de producción. Lo económico también está relacionado con la propiedad de la tierra, de los recursos naturales y de los medios de producción y la ZEE puede establecer zonas y áreas con restricciones y prohibiciones racionales, aunque los propietarios pueden no acatar las sugerencias, como de hecho acontece en la realidad.
La metodología propuesta por Becker y Egler incluye diversos aspectos, den-tro de los cuales cabe destacar también los “Criterios para establecer áreas priori-tarias para ZEE en el Estado” (Becker y Egler, 1997: 14). En ese ítem los autores distinguen las siguientes tres etapas:
informaciones, inicialmente de carácter secundario, y existentes en diversas ins-tituciones, serán complementadas con investigaciones de campo para captar la dinámica de los procesos.
b. Identificación de la diferenciación de áreas en el estado, con base en los resultados de la relación sociedad-naturaleza, respecto de las áreas ya definidas por ley, tales como las tierras indígenas y las demás categorías de unidades de conservación, así como áreas de uso restringido, áreas productivas, áreas a ser recuperadas y áreas en proceso de ocupación rápida y conflictiva.
c. Criterios para la selección del área-objeto de la ZEE por los Organismos Estadua-les del Medio Ambiente –OEMA–. En el caso de esta metodología dos criterios políticos fueron sugeridos para su aplicación. En primer lugar las zonas deberían
intentar reducir la tasa de deforestación en la Amazonía Legal4, hacer manejo
forestal y controlar las actividades de mazamorreo, la caza y pesca depredadora y la
polución industrial, entre otras iniciativas. En segundo lugar, la toma de decisión por parte del estado debe abarcar los problemas, los múltiples intereses en juego y las oportunidades de inversión.
En relación con los criterios propuestos en la metodología de Becker y Egler cabe reiterar que efectivamente es necesario partir de un diagnóstico sobre la diná-mica de los procesos socio-ambientales en la región donde se pretende implantar la ZEE y tener en cuenta las zonas ya establecidas por el Estado, en su mayoría por el Sistema Nacional de Unidades de Conservación –SNUC–. Sobre los dos criterios políticos sugeridos en la metodología se puede afirmar que siendo válidos, fueron establecidos de forma específica para la ZEE en los estados de la Amazonía Legal y que no podrían ser fácilmente aplicados en otras regiones con mayor densidad y complejidad en la ocupación del suelo.
1.2. Origen institucional y estructura de gestión de la ZEE
En este ítem se aborda la manera como se fueron creando y estructurando las institucio-nes para hacer la gestión del Programa de Zonificación Ecológica Económica –PZEE– y para prestar apoyo a los estados en la implementación del mismo.
En el documento Diretrizes Metodológicas para o Zoneamento Econômico
Ecológi-co do Brasil(Ministerio del Medio Ambiente, 2006), se considera que la ZEE fue
4 La Amazonía Legal es un territorio de 5’217.423 km² correspondiente a cerca de 61% del
inicialmente institucionalizada como instrumento de planificación territorial y de zonificación ambiental por la Política Nacional de Medio Ambiente, establecida por la Ley No. 6.938 del 31 de agosto de 1981. Sin embargo, fue en el Programa
Nossa Natureza, creado por el Decreto 96.944 del 12 de octubre de 1988, en el
que apareció formalmente la ZEE como objetivo para ser desarrollado en todo el territorio nacional.
La Comisión Coordinadora de la Zonificación Ecológica Económica –Cczee–, creada en septiembre de 1990 por el Decreto No. 99.540, tiene las atribuciones de planear, coordinar, acompañar y evaluar la ejecución de la ZEE en todo el territorio nacional, así como la de articularse con los estados y apoyarlos en la realización y com-patibilización de sus zonificaciones con la ZEE del Gobierno Nacional. Con base en esas atribuciones y en su responsabilidad por la ZEE en el nivel macro-regional y re-gional, la Cczee quedó encargada del Programa de Zonificación Ecológica Económica para la Amazonía Legal –Pzeeal–, creado en 1991. Fue con base en las experiencias de este programa en diversos estados de la Amazonía que se formuló y consolidó una metodología general, publicada por el MMA y por la Secretaría de Asuntos Estraté-gicos –SAE– en 1997.
La medida provisoria No. 1911-8/99 del 29 de julio de 1999 encargó de la responsabilidad de la coordinación y ejecución de la ZEE al MMA, a través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable –SDS–. Esa secretaría constató que se había producido una serie de ZEE fraccionados y dispersos que no permitían el conoci-miento de la situación nacional y no eran suficientes para apoyar la planificación nacional. “En ese contexto, la coordinación nacional del programa consideró la necesidad de recuperar la dimensión de la ZEE como un instrumento integrado de planeación, articulando sus diversos niveles de intervención en las dimensio-nes federal, regional, estadual y local”. En esa perspectiva fue iniciado un amplio proceso de consulta y articulación institucional que resultó en la reinstalación de
la Cczee y la constitución del Consórcio ZEE Brasil. De forma complementaria, la
ZEE adquirió en el ámbito del Plan Plurianual –PPA– una dimensión nacional “con el objetivo de dar al país una visión de conjunto y avaluar y proponer so-luciones en cuanto a las acciones de desarrollo social, económico y ambiental”. Además de eso, crear un Sistema Gerente de Banco de Datos, con el objetivo de organizar, integrar y divulgar informaciones básicas para la ZEE (Ministerio del Medio Ambiente, 2006: 24).
La cooperación Consórcio ZEE Brasil fue organizada institucionalmente bajo la