LOS GUARIJÍOS Y EL PROYECTO DE PRESA BICENTENARIO (LOS PILARES) EN SONORA, MÉXICO
Los guarijíos son actualmente un pueblo indígena que habita en dos territorios políticamente separados: los de Sonora y los del vecino estado de Chihuahua, en el noroeste de México. Aun cuando el Censo 2010 reportó solamente la existencia de un total de 2,136 hablantes de lengua guarijía en el país, se estima que su número real excede el de 3,000 personas, puesto que otras fuentes consideran que hay al menos 2,500 integrantes de este pueblo en Chihuahua y 1,800 en Sonora.
Los guarijíos de Sonora se nombran a sí mismos mahkurawe y se encuentran actualmente amenazados por un proyecto de presa que se quiere ubicar sobre el Río Mayo, justo en el centro de su territorio ancestral, entre el pueblo de San Bernardo y la unión del río con el arroyo Guajaray. El Río Mayo es uno de los principales ríos de Sonora y nace en el norte del estado vecino de Chihuahua (Cascada de Baseseachic) para desembocar al sur de Sonora, en el océano Pacífico.
El Mayo es un río que históricamente ha dado vida y sustento a los guarijíos, en su curso atraviesa la Sierra Madre Occidental y al entrar a Sonora cruza por un territorio que constituye un nicho ecológico particular, pues en aquí se encuentra la selva baja caducifolia mejor conservada en el hemisferio septentrional del Continente Americano.
Desde el poblado de San Bernardo y hasta el mar, el río ha sido el cinturón en torno al cual se ha desarrollado ancestralmente el pueblo mayo de Sonora, este río también ha servido para desarrollar la agricultura en la faja costera, especialmente desde la construcción de la presa Mocúzarit en 1954 río abajo, que dio origen y sostiene a uno de los distritos de riego más tecnificados del país (Distrito 38); los usuarios del agua y propietarios de la tierra en coordinación con funcionarios del Gobierno de Sonora, son los principales actores impulsores del proyecto de la presa Los Pilares.
expedición militar arrasó con miles de guazapares, témoris y varohíos, reduciendo al resto de pueblos indígenas de esta región.
Los guarijíos se consideraron extintos en aquel entonces, como sucedió con numerosos pueblos de la región; sin embargo, a inicios del siglo XVIII llegaron colonizadores españoles y mestizos a la región donde actualmente viven los guarijíos de Sonora y se percataron de que había un pueblo indígena en estas tierras, al que logran someter mediante diversas estrategias, que incluyeron en algunos casos el reclutamiento forzado y en otros casos el establecimiento de relaciones de trabajo muy desfavorables para los trabajadores, sin que se registraran cambios en su situación de vida, aun a pesar de los movimientos de la independencia mexicana de España en 1810 y la revolución mexicana de 1910, que repartió tierras a campesinos e indígenas en otras partes del país.
Debido a su historia y ubicación geográfica, los guarijíos son uno de los pueblos menos conocidos en México, puesto que además existen prácticamente muy pocos estudios sobre el patrimonio arqueológico en esta zona que pudieran ofrecer datos sobre la cultura original y los desplazamientos del grupo. En la década de 1930 un investigador estadounidense (Howard Scott Gentry) realizó un reconocimiento etnobotánico por el Alto Río Mayo y describió la existencia de un pueblo indígena distinto de los tarahumaras de la Sierra Madre de Chihuahua y de los mayos de Sonora, a la vez que realizó un exhaustivo recuento tanto del nicho ecológico del río como de la cultura de los warihios, como se publicó en 1942.
Sin embargo, en México nadie se enteró de que este grupo logró sobrevivir, hasta que en la década de 1970 sucedieron varios hechos que hicieron aparecer a los guarijíos como un pueblo indígena recién descubierto por el gobierno y la sociedad mexicana, e incluso por la sonorense. Esto sucedió gracias a un ejercicio político de gestión realizado por un agente independiente canadiense (Edmund Faubert) ante el gobierno mexicano, que tuvo como logro no solamente el reconocimiento de la existencia de este grupo y la apertura de un Centro Coordinador del Instituto Nacional Indigenista, (hoy Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas:CDI) en la localidad de San Bernardo, municipio de Álamos, en Sonora.
del ejido Guajaray compuesto por campesinos guarijíos, mayos y mestizos (1973), en el marco de la Reforma Agraria.
En la década de 1980, gracias a las gestiones del INI, el gobierno mexicano les otorgó territorios a los guarijíos que estaban sin tierras, también en el régimen de dos nuevos ejidos (Ejido Guarijíos-Burapaco y Guarijíos-Los Conejos), cuando comenzó lo que ellos llaman “la cuenta nueva”, un proceso de reivindicación étnica, organización social, económica y política, de resurgimiento cultural y de ordenamiento de su territorio.
Actualmente los guarijíos de Sonora están organizados en cuatro núcleos distintos, cada uno de los cuales tiene su propio gobernador tradicional. Estos están distribuidos territorialmente, de acuerdo a los tres ejidos que se consideran guarijíos y una colonia aledaña al pueblo de San Bernardo, donde los guarijíos están organizados colectivamente en una sociedad de producción rural y poseen tierras en la rivera del Mayo. Existen distintos asentamientos guarijíos y mestizos en esta región, como también varias formas de posesión de la tierra, desde ejidos que pertenecen a mestizos hasta propiedades particulares. No solamente los cuatro núcleos territoriales de los guarijíos están separados entre sí, sino que dos de los ejidos tienen sus terrenos al modo de islas, en medio de propiedades yoris. En este caso, el Estado mexicano no reconoció la posesión ancestral de los guarijíos en estas tierras, aun cuando existen evidencias de que ya estaban aquí antes de la llegada de los yoris, sino que les dotó de tierras en la figura de los ejidos, los cuales no gozan ya de protección legal que sí tienen las tierras comunales.
La región guarijía se encuentra a lo largo del Río Mayo y dos de sus afluentes principales en la micro-región de Las Barrancas, como Gentry nombró a estas tierras (arroyo Guajaray y arroyo San Bernardo). En la actualidad esta región y el pueblo que la habita se encuentran en riesgo de sufrir importantes transformaciones como consecuencia del impacto que puede tener una presa como la del proyecto Bicentenario o Los Pilares en su territorio y cultura; no solamente porque la presa pretende ubicarse en el corazón mismo del territorio guarijío sino porque la afectación resultante traerá consigo cambios irreversibles para la reproducción de los ecosistemas, además de cambios en el micro-clima, socioculturales y de aprovechamiento del territorio, que amenazan la supervivencia delas comunidades guarijías.
El proyecto contempla al menos tres posibilidades técnicas en cuanto a la magnitud de su afectación, relacionadas con la altura de la cortina y dique contenedor, implicando diferentes escalas de la posible inundación y el desplazamiento de otras localidades y ranchos que ya han negociado con los agentes gubernamentales la venta de sus terrenos para la presa, lo cual comprende todas las tierras aledañas al cauce del Río Mayo que se encuentran arriba del poblado de San Bernardo y que son necesarias para contener el caudal máximo de agua que puede recolectar la presa.
Son cerca de 50 distintos predios, entre los cuales se encuentran propietarios mexicanos particulares, tierras ejidales de yoris y mestizos: San Bernardo, Topiyeca, Sejaqui y Chorijoa, terrenos que pertenecen a uno de los tres ejidos guarijíos (Ejido Guarijíos-Burapaco) y a la Sociedad de Producción Rural que tienen los guarijíos de la Colonia Macuragüe en San Bernardo. Cabe señalar que la casi totalidad de los rancheros y ejidatarios que no son guarijíos han entrado ya en negociaciones de venta de sus terrenos con el Gobierno mexicano, parece ser que el precio de compra es bajo, estimado entre 10 y 50 centavos por metro cuadrado.
Figura 1
principales asentamientos guarijíos que están amenazados por el desplazamiento de sus pobladores, a quienes se ha ofrecido construir viviendas con servicios básicos en dos proyectos de fraccionamientos en sitios cercanos a sus actuales terrenos de siembra y pastoreo. Sin embargo, tanto los guarijíos que viven en estas localidades (cerca de 600 personas), como quienes forman parte de la Sociedad de Producción Rural de la Colonia Macuragüe y son propietarios colectivos de terrenos que son necesarios para la construcción de la presa, se han negado hasta la fecha a negociar la venta de sus terrenos y viviendas para el proyecto de la presa.
La cultura de los guarijíos está basada en un uso muy sustentable de los recursos naturales que existen en este territorio. Su subsistencia incluye la siembra de cultivos de maíz, frijol, calabaza y otras hortalizas, además de la cría de ganado vacuno y caprino, como también el trabajar de manera asalariada de manera ocasional y en labores muy diversas, además de que elaboran artesanía con materiales de la región, con los que también construyen sus casas y gran parte de sus utensilios de trabajo. El territorio les provee de numerosos recursos que usan en alimentación y medicina, por lo que la recolección, la caza y la pesca son actividades complementarias.
Del monte extraen miel, amole que usan como jabón, copal que utilizan en la ceremonia del tuburi, vara blanca que sirve para la diarrea o para hacer instrumentos musicales, palo de Brasil para hacer leña y tintura para sus petates de palma, que también existe en la zona y sirve para una variedad de artesanías y para el techo de sus casas; hierba de la flecha y nesco para la pesca, chilicote para hacer máscaras y chiltepín como condimento que también comercializan y comen, como sucede con numerosas frutas y raíces que abundan en su hábitat como numerosas especies animales silvestres que también tienen uso como medicina y alimento.
Como puede verse en la Figura 2, la región concentra varios microclimas y nichos ecológicos, debido a la confluencia de vegas y cañones, además de arroyos y cerros de distintas altitudes, lo cual conforma una variedad paisajística que es a su vez asiento de una gran biodiversidad.
localidades de los municipios de Navojoa, Huatabampo, Etchojoa y Bacobampo.
Otro de los argumentos estriba en dotar de agua a los agricultores del Valle del Mayo (Distrito 38 de Riego) para el desarrollo de proyectos agrícolas de exportación y también agroindustriales, debido a que la presa Adolfo Ruíz Cortínez (conocida también como Mocuzarit) ha terminado prácticamente su vida útil de uso pues fue construida en 1954, aunque se amplió su capacidad en la década de 1990. Finalmente, como parte del proyecto se planteó la posibilidad de construir una planta hidroeléctrica, pero no se cuenta con un proyecto definitivo que defina sí este objetivo está aun previsto.1
Las objeciones al proyecto de la presa por parte de los guarijíos, son varias: i) ellos consideran que no han sido debidamente informados ni consultados; ii) en los medios de comunicación se ha dicho que ellos están en contra del desarrollo y en contra del beneficio del proyecto, los guarijíos manifiestan que el proceso ha estado manipulado desde sus inicios, con intentos de dividir a la tribu, manejando el rumor y la desinformación y estableciendo vínculos y compromisos por parte de personas que no son organismos oficiales.
Es importante comentar que el proyecto presa Bicentenario forma parte de un ambicioso programa del actual Gobierno del Estado de Sonora, conocido como Sonora SI, el cual abarca 22 obras hidráulicas en el estado, siendo las principales el Acueducto Independencia, que pretende traer agua de la Presa del Novillo a la capital del estado, afectando el caudal que reciben las tierras agrícolas del Valle de Yaqui, lo cual ha tenido como consecuencia la formación de un movimiento de protesta del pueblo yaquícontra esta obra actualmente en litigio.
Los guarijíos no quieren ser desplazados de su territorio, pero además conocen del peligro que representa la presa para su supervivencia como grupo, puesto que la magnitud de la obra va a modificar de manera contundente los ecosistemas del Río Mayo y sus afluentes, especialmente el arroyo Guajaray por la proximidad de la obra. Subiendo por este arroyo se encuentran ubicadas las principales localidades de los otros dos ejidos guarijios (Guajaray y Guarijíos-Los Conejos), quienes serán afectados igualmente por el impacto ambiental que tendrán las obras de la presa.
Otros cambios se producirán en los micro-climas locales por efecto de la temperatura del agua sobre la flora y la fauna, contaminación del aire
1 “La presa Bicentenario (Pilares) tiene como finalidad el control las avenidas del río
Mayo para evitar las inundaciones en su cuenca baja. El presente proyecto tiene
por bióxido de carbono y metano como producto de la fermentación de materiales orgánicos bajo el agua, proliferación de plagas y extinción de especies vegetales y animales endémicas.
Estos factores afectarán la cultura de los guarijíos en la medida en que perderán buena parte de los recursos naturales en los que sustentan su vida y su cultura, pero además, por la pérdida de lugares sagrados y panteones que existen en la zona destinada al vaso de la presa, así como de sitios arqueológicos y las dos localidades mencionadas (Mochibampo y Mesa Colorada); las comunidades cuentan con viviendas y servicios, constituyen los asentamientos principales de los guarijíos, son el epicentro que simboliza el éxito de su lucha por la tierra.
El proyecto Bicentenario planea construir la presa a 5 kilómetros de San Bernardo, 54 kilómetros arriba de la Presa Mocúzarit. Se trata de un proyecto de mil 700 millones de pesos con una cortina de 230 metros de longitud, 67 metros de altura de cierre y capacidad para almacenar 478 millones de metros cúbicos de agua, en un área de embalse que se ha estimado entre 2, 300 y 3,000 hectáreas, con un dique de cierre de 971 metros cuadrados (CEA: 2012).
Sobre su financiamiento existen diversas versiones que indican posibles cambios estratégicos en el propio proyecto. Inicialmente se hablaba de que la mitad de la inversión procedería del gobierno federal, con la otra mitad a cargo del gobierno estatal. En las últimas versiones del proyecto se presenta como una obra de contención de aguas y de protección civil, por lo que se dice que el financiamiento será cien por ciento federal.
No se habla casi de los beneficios que la presa traerá a los agricultores y ejidatarios yoris del Distrito 38, quienes han sido impulsores decisivos del proyecto puesto que existen numerosos propietarios privados, políticos y empresarios, que tienen fuertes intereses en el Valle del Mayo y para quienes resulta insuficiente el riego que logra captar la obsoleta Presa del Mocúzarit.
Las agencias responsables de conducir este proceso incluyen a la Comisión Estatal del Agua y especialmente al Fondo Sonora SI (FOSSI), constituido para gestionar las obras hidráulicas que incluye este programa; sin embargo, al inicio las negociaciones estuvieron a cargo de la Fundación México Sustentable A.C., un organismo civil con interés privado contratado para gestionar la implantación del proyecto en las localidades contempladas en la afectación.
obra no cuenta con el permiso de la SEMARNAT ni del INAH, como tampoco ha cumplido con los respectivos trámites agrarios, se ha avanzado en la prospección de la presa, con la apertura de caminos vecinales, negociaciones con los dueños de terrenos e incluso pagos previos a buena parte de los propietarios.
Se ha convocado la obra a licitación con planes de iniciarla a la brevedad posible. A la fecha se señala que las obras para el proyecto datan desde agosto de 2009, los primeros estudios que incluyen ingeniería básica, costo-beneficio, sociocultural y económico se realizaron en 2010, se efectuaron otros estudios geológicos y geofísicos de refracción sísmica, hidrológicos, hidráulicos y de inundabilidad (donde se detectaron las regiones propensas a inundaciones por avenidas), hasta 2011 cuando se presentó el primer expediente de factibilidad y se registró el proyecto en la Unidad de Inversiones de la SHCP; finalizando ese mismo año con el de impacto ambiental y la primera asignación presupuestal federal de 90 millones de pesos (cifra variante) para dar inicio a la Construcción de la Presa Bicentenario Los Pilares en este año.
En diciembre de 2011 se comenzaron los estudios de consistencia geológica para la construcción de la cortina y de los muros de contención. En marzo de 2012 el Secretario de Gobierno, Roberto Romero López, anunció que la construcción de la Hidroeléctrica en la Presa los “Pilares será considerada para una segunda etapa. Actualmente el Proyecto Ejecutivo ha sido autorizado por la Comisión Nacional del Agua y está en trámite ante la SEMARNAT, instancia que deberá abrir una consulta pública sobre este proyecto.
Se ha señalado en la prensa que el proyecto actualmente se ha modificado para reducir la cortina entre 60 y 65 metros de altura, con lo cual disminuirá la capacidad del embalse, pasando de los 650 millones de metros cúbicos inicialmente programados, a 450. Con ello se impediría la inundación de la localidad principal de los guarijíos (Mesa Colorada), pero no de Mochibampo; aun con esto, el impacto de la transformación ecológica y territorial por parte de la presa afectaría a la totalidad de la región guarijía de Sonora, motivo por el cual a inicios de 2012 representantes del Ejido Guarijíos-Burapaco y del Consejo Consultivo de la CDI, enviaron una notificación al C. Director de la CDI a nivel nacional para manifestar su inconformidad con la manera en que se ha llevado a cabo hasta ahora la gestión.