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El diseño curricular por competencias, una reflexión desde la praxeología pedagógica

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Academic year: 2018

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Ponente: MARTHA JANNETH SALINAS SUÁREZ

Correo Electrónico : [email protected], [email protected] Área: Gestión curricular

Cargo: Directora de Calidad Académica - Vicerrectoría Académica Sede Principal Institución: Corporación Universitaria Minuto de Dios

País: Colombia Ciudad: Bogotá D.C.

Título: El diseño curricular por competencias: una reflexión desde la praxeología pedagógica.

EL DISEÑO CURRICULAR: UNA REFLEXIÓN DESDE LA PRAXEOLOGÍA PEDAGÓGICA

LA EXPERIENCIA DE LA CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS

Martha Janneth Salinas Suárez Licenciada en Filología e Idiomas Esp. Traducción Mgr. en Educación con énfasis en Gestión y Evaluación

Resumen

El presente artículo muestra una radiografía de los referentes que fundamentan la gestión curricular de una institución de educación superior cuyo proyecto institucional se ha concebido en el marco de una obra social de magnitudes históricas ampliamente reconocidas. Pretende poner a la luz las razones por las cuales los cimientos de un diseño curricular se reconocen en la construcción de un proyecto ético de vida por cuanto pensar competencias significa dimensionar la capacidad de transformación social que puedan tener nuestros egresados. Esta responsabilidad misional se ha de ver materializada en experiencias concretas de reflexión y actuación académica posibles solamente en el marco de una gestión curricular compleja, comprometida y participativa.

Abstract

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foundations of curriculum design are recognized in the construction of an ethical project of life so as thinking skills means the ability to dimension the social transformation that may have our graduates. This missionary responsibility has to materialize in concrete experiences of reflection and academic performance only possible in the context of a complex, committed and participative curriculum management.

INTRODUCCIÓN

Los procesos de formación integral concebidos desde una visión realista pero ambiciosa que implica, por una parte, un reconocimiento avanzado, si se me permite, de los actores, los entornos, los recursos, los alcances, los medios, los referentes y por otra, un trazado institucional riguroso que marque caminos, derroteros y metas claras, no son tarea fácil.

Este artículo pretende mostrar una radiografía de la apuesta que UNIMINUTO ha hecho a los procesos de formación integral de alta calidad a poblaciones altamente vulnerables, orientados al desarrollo de competencias necesarias para la construcción de un proyecto de vida que les permita realizarse personalmente y transformar positivamente su entorno.

Nuestro Modelo Educativo está concebido desde la pedagogía social e inspirado en la praxeología pedagógica, lo cual debe cristalizarse a través de la experiencia de diseño curricular. Este ejercicio ha dejado grandes aprendizajes, y ha generado a su vez grandes retos, que vale la pena compartir con la comunidad académica, pues nuestra apuesta misional de Educación de calidad al alcance de todos, nos ha forzado a avanzar contra reloj y contra la marea en la configuración de una personalidad curricular que sea construida de manera colectiva, interiorizada, vivenciada, madurada y evaluada permanentemente por todos sus protagonistas.

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UN MODELO EDUCATIVO CENTRADO EN LA FORMACIÓN INTEGRAL

La Obra Minuto de Dios nace de una intencionalidad clara por la transformación social, propende por el Desarrollo Integral entendido este como “la promoción de todo el hombre y de todos los hombres” y el “paso para cada uno y para todos de condiciones menos humanas a condiciones más humanas” ( Juliao: 2002) y cuyo enfoque social surge de la interacción social y educativa realizada en sectores marginales. Esta historia y esta apuesta nos trazan un reto muy grande, pues entendemos que solamente acciones cimentadas en una praxis reflexionada y transformadora pueden dar lugar a evidencias concretas de desarrollo integral.

UNIMINUTO ha optado por un modelo educativo praxeológico que asume la formación de profesionales reflexivos, con la capacidad de integrar el saber (la teoría) con el actuar (praxis) para llevarlo a un entorno sobre el que mira de manera permanente, al que ha intervenido desde la convicción de estar desarrollándose en un proyecto ético de vida y sobre el que siente que puede transformar positivamente. Esa plena conciencia y claridad de autorrealización impactará en el mejoramiento de sus condiciones de vida y por ende de la sociedad.

Nuestro modelo educativo, en tanto está centrado en la formación integral y enmarcado en el campo de la pedagogía social, es un modelo cuya inherente dimensión pedagógica permite enfocar nuestras acciones hacia el logro de los objetivos misionales que inspiran la obra Minuto de Dios. En este sentido, favorece la intensión permanente de UNIMINUTO por concentrar esfuerzos pedagógicos hacia la transformación positiva de la sociedad y hacia el desarrollo integral de las personas y las comunidades desde las acciones intencionadas, responsables y eficaces, guiados por una teoría pertinente y enfocados hacia la reflexión permanente que permita asumir posiciones críticas y enfocar proyectos de vida bajo el principio de mejoramiento continuo.

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Esta búsqueda de un ser humano integral capaz de relacionar teoría y práctica, de valerse de los saberes adquiridos desde la experiencia, de cuestionarla teóricamente, de discutir de manera práctica la teoría y de encontrar motivación absoluta en la posibilidad de trascender con sus propias propuestas, con las causas que emprende es lo que motiva la realización del Modelo Educativo Praxeológico en cada uno de los escenarios formativos de nuestra institución.

FORMACIÓN INTEGRAL BASADA EN LA CONSTRUCCIÓN DE UN PROYECTO DE VIDA

El Modelo Educativo de UNIMINUTO se desarrolla en todos los currículos mediante tres campos de formación1:

“El desarrollo humano, entendido tanto en su dimensión de formación humana (programas transversales del macrocurrículo institucional) como en la de generar una cultura y unas acciones extraescolares (bienestar institucional), busca el equilibrio entre formación académica y el proyecto personal de vida, mediante un proceso cognitivo y de realización personal que pretende el desarrollo de todas las potencialidades de la persona, permitiéndole adquirir las competencias adecuadas a su opción personal y profesional y la sensibilidad para el trabajo con y para los demás”.

Los procesos de reflexión curricular llevan a cada equipo, de cada programa académico a preguntarse cómo esos espacios que se han concebido como institucionales, como transversales, son comprendidos como parte sustancial del proceso de formación de sus estudiantes. El reto acá consiste en lograr que la realidad de la gestión curricular no ponga de manifiesto una división, una parcialización, una falsa idea de que los espacios de formación institucionales pensados hacia el desarrollo humano son capítulos aislados a cargo de otros agentes de alguna manera ajenos a los procesos propios de los programas académicos.

“La responsabilidad social, expresada en una sensibilidad consciente y crítica frente a la problemática de las comunidades y del país y en unas competencias para el trabajo de promoción del desarrollo humano y social, se construye a través de un proceso praxeológico, investigativo y de realización personal que se realiza desde las prácticas

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sociales y profesionales, e integra los conocimientos adquiridos en la academia con las experiencias de interacción y compromiso social suscitadas en la práctica y el contacto con las comunidades”.

Por la misma naturaleza de nuestra institución, por nuestra historia y por el sentido de identidad que se crea entre los distintos actores que hacen parte del proceso de diseño curricular, el sentido de formación en responsabilidad social se puede decir con tranquilidad que permea todas las prácticas, los diseños, las ideas innovadoras, los proyectos que se emprenden de manera particular y colectiva al interior de las unidades académicas. Podríamos afirmar que este ha sido uno de los grandes éxitos de la gestión curricular, en tanto demuestra una importante coherencia de las prácticas en el aula, con los objetivos misionales, así como una alta capacidad para compartir e interiorizar los ideales de formación que perseguimos.

“Las competencias profesionales se obtienen a lo largo de un proceso cognitivo e investigativo que vincula la teoría y la práctica y pretende la transformación de las personas, sus conocimientos, habilidades y destrezas, generando, ante todo la actitud permanente de aprender a aprender y el hábito reflexivo, crítico e investigativo, en un contexto de interdisciplinariedad y de aplicación del conocimiento para interpretar y transformar la sociedad”.

En este último sentido hemos hecho una apuesta porque la reflexión curricular se de en torno a qué entendemos por competencia, qué compartimos y que no de tantas teorías, y de tan diversas posiciones, cómo estos discursos se articulan con lo que para nosotros constituye ya un Modelo Educativo y es asó como nuestra propuesta de formación encuentra elementos convergentes desde los planteamientos de teóricos como Sergio Tobón2, en tanto entienden que el proceso de formación es ante todo un acto de intervención humana que reconoce la multiplicidad del ser y su necesidad de autorrealización personal y en esta medida valora el ser, el saber y el hacer pues es su intercomunicación, interrelación, coherencia y articulación lo que en realidad dan lugar a la formación integral.

Ambas son propuestas que se encuentran al entender que el profesional debe estar en capacidad de identificar las necesidades de su entorno y de su comunidad,

2 Tobon, Sergio (2006) Formación basada en competencias. Pensamiento complejo, diseño curricular y

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observarlos con muchos lentes y desde diferentes lugares para tener criterio para actuar sobre ellos, intervenirlos, reflexionarlos y sobre todo transformarlos en la búsqueda de condiciones de vida cada vez más humanas y más justas.

Formar en competencias significa formar para que el ser humano alcance un grado de desarrollo que le permita transformar positivamente su entorno en el marco de la construcción de un proyecto ético de vida (Tobon: 2006). La responsabilidad consiste entonces en contribuir a formar a ese sujeto quien a su vez ha de transformar el tejido social para lo cual tendrá que haber asumido una responsabilidad consigo mismo, con la sociedad, con su entorno buscando su autorrealización.

Estos objetivos de formación solo se logran si el papel del docente se reivindica en tanto se empodera de sus responsabilidades como facilitador de recursos, herramientas, fuentes, conceptos, metodologías y espacios para que el estudiante tenga realmente la posibilidad de construir su proyecto de vida y toda la estrategia de gestión curricular se aborda desde la comprensión clara de la complejidad de la formación basada en competencias en estudiantes cuyo grado de vulnerabilidad es significativamente alto.

LA PRAXEOLOGÍA : FUNDAMENTO Y MÉTODO DE GESTIÓN CURRICULAR

Para lograr que nuestros estudiantes sean competentes en su actuar así como en la reflexión sobre lo que hacen, sobre la eficacia, la pertinencia y la responsabilidad de sus acciones de modo que puedan aprender de su experiencia, nutrirla, enriquecerla, el modelo praxeológico se hace visible a través de un método que va llevando al individuo, etapa por etapa al logro de un objetivo que lo motiva.

Este método debe partir necesariamente de un motor, un “algo que se busca”, es primordial saber hacia dónde queremos ir, pues eso dará sentido a cada uno de los pasos y permitirá así mismo superar de manera conciente los obstáculos. El método praxeológico orientado por la siguiente premisa: “ La interacción ( intervención) social y pedagógica supone un aprendizaje de orden cognoscitivo, afectivo, técnico, una distancia crítica para comprender mejor los elementos de la propia práctica y orientar la intervención; un esfuerzo de síntesis que pondrá en su lugar la recolección de toda la información3” , supone entonces las siguientes etapas:

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La observación (VER)

Esta etapa le permitirá a nuestros estudiantes en su proceso de formación y a futuro en su ejercicio profesional, desarrollar habilidades para reconocer su entorno, para dar respuestas a preguntas como ¿qué es? ¿quién hace qué?, ¿con quién? ¿dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿ por qué?.

Es una etapa que le da los elementos para establecer problemáticas, para reconocer realidades que son susceptibles de cambio, de mejoramiento, de intervención, para identificar los actores, el medio, la organización, las relaciones, etc. El desarrollo de este ejercicio se vale de elementos tanto espontáneos como sistemáticos y estructurados basados en técnicas cualitativas de recolección de datos y está orientado hacia la indagación .

La interpretación (JUZGAR)

La etapa anterior le ha dado al estudiante y al profesional mismo los elementos para analizar esa realidad que pretende intervenir. En esta segunda etapa deberá comprender esos datos con los que cuenta, entender sus relaciones, apartarse objetivamente, reorganizarlos si es necesario, ponerse diferentes lentes para observarlos de nuevo de manera reflexiva, examinando su fortalezas, debilidades, causas, consecuencias.

La interpretación obliga al estudiante a enfocar su mirada a la luz de unos referentes que le garanticen esa objetividad y que le permitan pensar estrategias significativas para replantear los problemas identificados y volver de manera crítica a las fuentes para tener como resultado un diagnóstico completo de la situación sobre la que ha de actuar.

La intervención ( ACTUAR)

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claros los objetivos que pretende y que puede alcanzar gracias a la rigurosidad del diagnóstico que elaboró y a la responsabilidad con la que está asumiendo el proceso.

El fin primordial es desarrollar un proceso de transformación ético, eficiente, eficaz y responsable en un contexto en el que sus competencias humanas, profesionales y sociales aportarán al avance, al progreso, al logro de condiciones de vida mejores.

La prospectiva (DEVOLUCIÓN CREATIVA)

Esta etapa consiste en volver sobre la práctica y definir lo que podrá ocurrir a mediano y largo plazo gracias a esa acción intencionada, de prever sus consecuencias, de revisar de manera reflexiva cómo el proyecto de intervención ha permitido o permitirá trascender.

El objetivo es superar el activismo y la inmediatez, el aplicar por que sí, sin un fin claro, sin una mirada reflexiva, sin elementos suficientes. La prospectiva ayuda a encontrar sentido a las acciones, a integrar la teoría y la práctica, a profundizar en los elementos que se van considerando necesarios, a explicar lo que va pasando y lo que se proyecta. Aunque sea la última etapa metodológicamente hablando, en realidad termina permeando cada una de las anteriores y le permite al individuo construir principios para su desempeño profesional y para su proyecto de vida, para asumir su misión, para ser competente en una sociedad que reclama profesionales idóneos, éticamente responsables, capaces de transformar positivamente su entorno.

GESTIÓN CURRICULAR: ESTRATEGIA PARA HACERLO POSIBLE

Puestos los elementos anteriores sobre la mesa, vienen entonces las preguntas por el cómo. ¿Cómo lograr que un proceso de configuración curricular de lugar a realidades concretas que en la práctica le estén dando a nuestros estudiantes esto que, tan afanosa e incluso ingenuamente, esperamos? ¿Cómo estructurar una personalidad curricular que haga posible un proceso de formación integral coherente con la apuesta misional de toda una obra social?

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Desde el “ver” la gestión curricular ha involucrado la generación de todos los mecanismos y estrategias para garantizar que se cuente con suficientes criterios para actuar, para lo cual hemos generado espacios de reflexión y actuación académica que hagan eco a todas las voces que participan, pues entendemos que no es posible ningún proyecto educativo real sin una participación consciente, entregada, convencida de unos actores en todo nivel: en el nivel directivo, en el nivel profesoral, en el nivel administrativo,etc. Hemos creado escenarios de reflexión curricular que han permitido a los equipos de trabajo mirarse así mismos desde diferentes lugares, mirar a los otros desde su lugar y tener claridades que les permitan actuar de manera coherente con un proyecto educativo institucional.

El ver ha implicado también una mirada rigurosa de externos y hacia lo externo, un recopilar de experiencias exitosas propias y ajenas, así como un listado de aprendizajes de los errores que llevan nuestro nombre y aquellos que les han enseñado a los demás. Este primer momento en la configuración curricular tiene también el objetivo de reconocer muy bien el complejo proyecto del que somos parte integral. No podemos emitir juicios de valor sobre algo que no conocemos a profundidad.

Desde el “juzgar” hemos deconstruido y reconstruido todos estos elementos, los hemos partido y vuelto a unir, los hemos cuestionado, discutido, analizado. Los equipos de trabajo han creado preguntas alrededor de sus propuestas y esto ha dado lugar a grandes reformas. Consideramos el currículo como un ente vivo, cambiante, evolutivo, pero consideramos a su vez que debe estar mediado por procesos de autoevaluación y mejoramiento permanente. Este proceso de interpretación que hemos llevado a cabo a la luz de distintos referentes que van desde la normatividad que nos rige hasta las aristas que la naturaleza misma de las disciplinas nos plantean , ha buscado encontrar los problemas reales de diseño curricular de cada programa académico de la institución para afrontarlos con soluciones de actualización o incluso reconstrucción curricular.

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equipo de trabajo pudo intervenir sus propias realidades con sus propios actores, sus herramientas, sus características particulares.

La “prospectiva” ha sido permanente. Hemos ido y venido en la mirada sobre los aprendizajes que cada paso nos va dejando, sobre las necesidades de reformulación de estrategias, mecanismos, etc., en esta misma reflexión sobre lo que podrá ocurrir, sobre la forma como todo este ejercicio de configuración curricular va a impactar realmente al estudiante y realmente a la sociedad. Contamos con un mecanismo absolutamente valioso consituido por procesos de autoevaluación anual que nos va dando luces sobre lo que pasa con nuestras apuestas, nos permite hacer devolución creativa de manera asincrónica y sincrónica, haciendo que cada uno de los miembros de ese equipo que ha participado a su vez nutra su proyecto personal de vida.

El diseño curricular a que ha dado lugar esta metodología nos permite hablar de un sistema de gestión curricular que tiene como principal referente el Proyecto Educativo Institucional, un proyecto que tiene una inspiración basada en el espíritu de servicio y en la esperanza de transformar vidas. La apuesta a un proyecto institucional inspirado en la Obra Minuto de Dios pasa a un siguiente escenario constituido por los Proyectos Educativos de Facultad, los cuales además de establecer los diálogos y los alcances desde el campo de conocimiento propio de las disciplinas que la conforman, dan línea para la construcción de los Proyectos Curriculares de cada uno de los programas. El reto ha consistido en lograr una coherencia entre estos tres estadios, hemos tenido que volver a las distintas instancias, de reconstruir en el camino, de repensar estrategias, etc.

Pero definitivamente la tarea más difícil consiste en lograr que estos proyectos curriculares de programa además de ser producto realmente de una construcción académica colectiva y no la tarea de unos pocos, no se queden en el papel, lleguen al aula, a la realidad académica concreta con nuestros estudiantes. Es acá donde estamos, en el diseño de microcurrículos, en la comprensión de la magnitud de las implicaciones del diseño curricular que me permito resumir en lo que son desde nuestra experiencia los mayores desafíos:

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hacerse a todos las herramientas que le permitan planear, actuar y evaluar de manera consecuente con una apuesta de formación que pretende la generación de habilidades para transformar la sociedad.

b) Comprensión del alcance de la formación por competencias: el docente necesita recoger todas sus experiencias, sus intereses, sus propios retos y aprender a identificar los saberes que le permitirán orientar sus prácticas hacia un nuevo protagonista del proceso: su estudiante. Esto le significa al docente desaprender las formas como ha diseñado sus cursos y reaprender o incursionar en nuevas formas de pensar un curso, un escenario académico, un proyecto integrador.

c) Autoevaluación de las prácticas planeadas y ejecutadas: solo dando la mirada metacognitiva sobre los resultados del diseño curricular en el aula, el seguimiento al desarrollo académico de los estudiantes, se podrán dar los ajustes que conlleven al mejoramiento continuo.

Conclusión

Hablar de gestión curricular es entender los lazos que se entrecruzan entre los distintos escenarios, y actores que hacen parte de una organización educativa, significa comprender sus interrelaciones, la forma como se nutren, se reconstruyen y se configuran en un diálogo permanente. Es tener claridad sobre los grandes faros que han de orientar todas las labores, es tener claros los caminos que se van a seguir, las metas que se persiguen, los principios que nos orientan y sobre todo las formas que nos permitirán conseguirlo. No es posible lograr una gestión curricular exitosa sin principios de coherencia, participación, compromiso y autorregulación.

No habrá proyectos tocando la vida de aquellos para quienes se soñaron, mientras no se construyan los caminos para lograrlo y la gestión curricular es el principal mecanismo para intervenir realmente en los proyectos de vida de los estudiantes de una institución, dado que es la forma de llevar las grandes apuestas de los proyectos educativos institucionales al aula, escenario fundamental que constituye el fin y el medio de transformación personal y social.

Referencias Bibliográficas

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Juliao, Carlos G.( 2002) La praxeología: una teoría de la práctica. Colombia: Corporación Unversitaria Minuto de Dios Vicerrectoría académica. 1Era edición.

Molina Vasquez, Ruth, La praxeologia pedagógica como un elemento innovador en la formación de docentes. Artículo de Revista Parte de Praxis Pedagógica (Santafé de Bogotá) Vol. 01, No. 02, Jul.-Dic. 1999 p. 102-106.

Briceño Castañeda, Sergio. Fortalecimiento de instituciones educativas y praxeología pedagógica. Corporacion Universitaria Minuto de Dios. UNIMINUTO, Facultad de Educación,2005.

Referencias

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