Actoo o acciones del HombreActos o acciones Humanas: Santo Tomás

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Abstracción: Operación del entendimiento consistente en separar algún aspecto de un todo para su conocimiento o consideración. Esta noción tiene más de una apli-cación en Tomás de Aquino. Una de ellas se refiere a la formación de los conceptos, que tiene lugar del siguiente modo: 1) la percepción sensible capta objetos particulares, 2) quedando una imagen de éstos en la memoria o imaginación; 3) el entendimiento (véase), a su vez, actúa sobre estas imágenes despojándolas de sus elementos individuales, separando la forma universal (abstracción) y formando así el concepto correspondiente.

Acto, potencia: Tomás de Aquino tomó de Aristóteles las nociones de potencia y acto utilizándolas del mismo modo que éste (véase en Aristóteles: acto, potencia). Hizo, además, un uso estrictamente original de ellas, aplicándolas a la distinción entre esencia y existencia o ser: la esencia es potencia, la existencia o ser es el acto de aquélla (acto de ser: actus essendi)

Actoo o acciones del Hombre/Actos o acciones Humanas: Santo Tomás distingue dos tipo de conductas humanas;

• aquellas que no son consecuencia de la voluntad y del libre albedrío; son acciones del hombre pero no propiamente humanas pues no son del hombre en cuanto tal. También se las puede llamar naturales, como es el caso de las operaciones del alma vegetativa y los actos involuntarios (los reflejos, por ejemplo). A estas acciones las llama actos del hombre;

• las acciones libres que el sujeto realiza porque así lo quiere y que son consecuencia de su razón y de su voluntad. Estas acciones se hacen por un fin, y en último término por la felicidad. A estas acciones que dependen de una voluntad deliberada las llama actos humanos y caen en el campo de la filosofía moral,

Alma: “primer principio de las cosas vidas que se hallan entre nosotros”.. Esta definición ofrecida por Santo Tomás nos advierte que todas las cosas vivas tienen alma, si bien encontramos diferentes tipos de alma, según los diferentes tipos de seres. En cualquier caso, en cada ser no hay sino una única alma con diferentes funciones que, en el caso del ser humano, serían las funciones vegetativa, sensitiva e intelectiva.

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ambos no es, como en Platón, accidental, sino sustancial. Hasta tal puno es sustancial esta unión que Tomás de Aquino afirma que “el estar unida el alma al cuerpo es un bien para el alma”, y que su separación va contra la naturaleza del alma. Esta idea le permite precisamente justificar tanto la existencia de un alma individual inmortal (cuestión en la que Tomás de Aquino se aparta de Aristóteles mostrándose más cercano a Platón), como la futura resurrección de los cuerpos tras el Juicio Final.

Analogía, análogo: Los medievales clasificaban los términos en unívocos, equívocos y análogos. Son unívocos si su significación es la misma en todas sus aplicaciones, equívocos si su significación no es la misma, sino que connota dos o más nociones que nada tienen que ver entre sí, y análogos, en fin, si su significación no es exactamente la misma en todas sus aplicaciones, pero entre todas éstas hay cierta conexión que garantiza la unidad de la noción: la analogía se halla, pues, entre la uni-vocidad y la equiuni-vocidad.

Mediante la analogía, Tomás de Aquino puede utilizar el mismo término, “ser”, para referirse al único Ser necesario, que existe por sí mismo, Dios, frente a los demás seres, contingentes y creados por Dios. Del mismo modo, la analogía es el modo mediante el cual. A través de la razón, podemos conocer la esencia de Dios, siendo consciente que este modo de conocer no nos ofrece un conocimiento en sí, sino por comparación.

Apetito: es la tendencia o inclinación hacia un fin que es la satisfacción de una necesidad. Distingue dos tipos generales de apetitos:

a) naturales: inclinaciones que se encuentran en todo ser hacia la adquisición de

la forma o perfección que les es propia. Este tipo de apetito se basa en la propia naturaleza del sujeto y no necesita de un conocimiento del fin o bien que se apetece, por lo que lo tienen también aquellos seres que carecen de conocimiento.

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- el apetito sensitivo o inferior: descansa en la percepción gracias a la que el sujeto conoce el bien sensible, el bien concreto; permite los deseos sensibles y los instintos. Se da en los animales y en el hombre;

- el apetito intelectual o apetito superior o voluntad: descansa en el intelecto, facultad por la que se conoce el bien en general; permite el apetito del bien en general. Se da sólo en los seres humanos

Argumentos: explicaciones apoyadas en una autoridad que tiene por base la razón humana o la revelación divina -en este caso, su fundamento será más eficaz -. En la ciencia sagrada existen tres tipos de argumentos: los que proceden de la Sagrada Escritura - propios y decisivos -, los que proviene de teólogos - propios y probables -y los que proceden de fuera de la Iglesia -extraños y probables-

Bien común: Concepto de origen aristotélico que señala la finalidad de toda sociedad y el conjunto de bienes que sólo ella puede promover y activar para posibilitar la felicidad de cada uno de sus miembros. La ley la define Santo Tomas como dictamen de la razón en orden al bien común, y aunque en el cristianismo se había establecido que

no hay más que un fin último o bien absoluto de la vida humana, existen muchos fines particulares y limitados del hombre en su condición social; de ahí derivarán otras tantas formas de leyes en orden a esos fines. Así, Tomás de Aquino integra en su teología moral el tratado de las leyes políticas de los pueblos, que trata de la justicia de la ley civil humana, tal como lo conoció en la ética aristotélica.

Caridad; una de las tres virtudes sobrenaturales, que son otorgadas por Dios a cada persona, Es el don de Dios por el que nos permite amar con el mismo Amor de Dios.

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Concepciones comunes: Conocimiento universal.

Concupiscencias naturales, concupiscible: En Platón es la parte irracional del alma que dirige los impulsos, los deseos y las necesidades que conciernen al cuerpo. En Santo Tomás es el deseo de placer, el cual puede ser espiritual (propio del alma) o sensible (propio del cuerpo). En la moral católica, deseo de bienes terrenales o deseo desordenado de placeres considerados deshonestos.

Conocimiento concreto: Conjunto de nociones aprendidas individualmente sobre una materia o sobre una disciplina. Opuesto a conocimiento universal o concepciones comunes.

Conocimiento universal: Conocimiento evidente y por tanto de validez universal. Tiene el carácter de necesario. Equivalente a conocimiento común

Contingencia: Rasgo característico de todas las cosas que son, pero que podrían no ser. Tomás de Aquino basa una de sus demostraciones de la existencia de Dios en la diferencia entre lo contingente y lo necesario. Esta diferencia le permite además justificar la creación, una de las verdades o dogmas de fe que el averroísmo latino cuestionaba. Esta distinción entre el Ser necesario y el ser contingente (creado) lo explica a partir de la distinción entre esencia y existencia, que identifica inmediatamente con los conceptos aristotélicos de potencia y forma respectivamente.

Creación. Producción de algo sin materia preexistente ("sine materia praejacenti": Suma Teológica, I, cuest. 65, art. 3). Como se excluye toda materia previa, a veces se define la creación como producción a partir de nada, de la nada (ex nihilo). Según Tomás de Aquino (y la ortodoxia cristiana), el mundo es creado por Dios

y sólo Dios tiene potencia creadora (ibídem, art.5).

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Demostración: Es el razonamiento por el que una proposición o tesis se llega a hacer evidente para nosotros, se llega a la conclusión verdadera.

Dios. Ser supremo, Creador, en el que no hay distinción real entre esencia y existencia o ser: su esencia es su ser; de ahí que Tomás de Aquino lo caracterice precisamente como "el ser mismo subsistente" (ipsum esse subsistens). Es el objeto propio de la Teología, aunque algunas verdades referentes a Dios se pueden conocer con el solo uso de la razón, por ejemplo, la existencia de Dios.

Disciplinas filosóficas: Ciencia universal cuyo punto de partida es la razón, y que estudia las verdades naturales. Santo Tomás, al ponerla en relación con la Teología, afirma que tiene método, criterios y objeto propio de conocimiento, y que debe ponerse al servicio de la teología para alcanzar mayor grado de conocimiento.

Doctores de la Iglesia: santos que han expuesto la doctrina cristiana con una autoridad especial, son así reconocidos por la Iglesia.

Ente: La palabra "ente" es participio del verbo "ser". Significa, pues, lo que es, lo que tiene ser. En este uso participial insiste Tomás de Aquino para distinguir la

esencia y la existencia. Tal distinción es real y Aquino la interpreta a través de las nociones de potencia y acto (véanse).

Entendimiento o intelecto: Parte del alma humana que nos capacita para el conocimiento intelectual.

Aristóteles afirmó que gracias al entendimiento los seres humanos podemos alcanzar el conocimiento intelectual de la realidad y señaló que es incorpóreo e inmortal: si el entendimiento o intelecto fuese material su naturaleza física determinaría el tipo de conocimiento que podría alcanzar, del mismo modo que cuando utilizamos un cristal para ver un objeto, el color de dicho cristal modifica la cualidad del color que gracias a él vemos; si realmente somos capaces de alcanzar el conocimiento de todas las cosas, y este conocimiento es objetivo, es preciso concluir que el órgano o facultad que utilizamos para ello no puede tener naturaleza material alguna.

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Aquino toma de Aristóteles la distinción entre entendimiento agente (activo) y posible (pasivo): aquél es la capacidad de universalizar a partir de las imágenes sensibles, éste es la capacidad de conocer lo universalizado.

Según Aristóteles, sólo el entendimiento activo (en acto) es incorruptible y es el mismo para toda la especie humana, mientras que el pasivo es individual y corruptible, mortal. Frente a esta interpretación (defendida por Averroes), Tomás de Aquino sostuvo que ambas capacidades se dan en cada alma individual, defendiendo de este modo la inmortalidad del alma individual.

Escolástica: De Schola, escuela, Corriente filosófica y teológica desarrollada por los pensadores cristianos durante la Edad Media (Desde el siglo IX hasta principios del Renacimiento S.XIV).

Se desarrolló primero en las escuelas monásticas y más tarde en las catedrales y en las universidades, Aunque trataron todos los temas filosóficos más importantes (ontologia, antropología, teoría del conocimiento, ética, filosofía política, etc.) las preocupaciones fundamentales de todos los autores de esta corriente fueron de índole teológica: básicamente la existencia y naturaleza de Dios, y las relaciones entre la filosofía y la teología, la razón y la fe, Santo Tomás es el representante más importante de este movimiento

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Evangelio: Historia de la vida, doctrina y milagros de Jesucristo, contenida en los cuatro libros que llevan el nombre de los cuatro evangelistas. Anuncio del mensaje de Jesucristo: San Pablo predicó el evangelio a los paganos.

Fe: Virtud sobrenatural gracias a la cual el entendimiento cree en verdades relativas a Dios. Es la forma de conocimiento propia de la teología, si bien Tomás de Aquino reconoce la existencia de un ámbito de conocimiento que escapa a la fe y que es propio de la razón y, por tanto, de la filosofía. Hay sin embargo un espacio común que comparten fe y razón, siendo entonces necesaria la colaboración entre ambas, bien entendido que, en caso de contradicción entre las conclusiones de una y otra, la verdad se inclina del lado de la fe, dado que ésta nos ofrece verdades reveladas por Dios, mientras que el hombre, finito por naturaleza, puede equivocarse.

Santo Tomás y toda la tradición cristiana aseguran que en el caso de la verdadera fe, lo que le mueve al creyente a creer es su propio querer creer, su propia voluntad, y ello como consecuencia de un acto de la bondad de Dios: la gracia. Dicho en términos más claros y simples: en la fe del creyente el responsable último es el propio Dios. La siguiente definición de la fe propuesta por Santo Tomás en la "Suma Teológica" describe precisamente las cuatro dimensiones básicas de la fe: "creer es un acto del entendimiento que asiente a la verdad divina por imperio de la voluntad movida por

Dios mediante la gracia"

Fin último: es aquello a lo que tienden los seres vivos según su propia naturaleza. El hombre, al ser libre, debe querer realizar su fin y tender hacia él. Según Santo Tomás, el Fin del hombre es la unión con Dios.

Forma: Para Aristóteles la esencia de las cosas que tienen materia, es decir, el conjunto de características que hacen que una cosa sea como es y forme parte de una especie concreta. Los escolásticos y Tomás de Aquino incluyeron también a los entes inmateriales, por ejemplo, a los ángeles. Se opone a Materia (véase)

Gracia: don que Dios concede al hombre, y que éste necesita para alcanzar la unión con Dios, Es lo que le hace al hombre capaz de alcanzar su fin, sin ella, los hombres solo pueden aspirar a ser felices.

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estos actos se repiten se adquiere el hábito, gracias al cual el sujeto actúa más fácilmente. El hábito es una disposición añadida, gracias a la repetición, a la tendencia natural. Los hábitos pueden ser buenos (virtudes) o malos (vicios). Son virtudes si le facultan al sujeto para la realización de actos conforme a la norma de la moralidad, y son vicios si son contrarios a dicha regla.

A diferencia del intelectualismo moral, y siguiendo a Aristóteles, Santo Tomás consideró que para la conducta buena no es suficiente que la razón nos enseñe correctamente el deber. Además es preciso que la acultad apetitiva esté bien dispuesta mediante el hábito de la virtud moral. Dado que en el alma humana encontramos el entendimiento y las facultades apetitivas (la voluntad y el apetito inferior), y que las virtudes son perfecciones de dichas facultades, podremos encontrar dos tipos generales de virtudes, las intelectuales y las morales.

Hombre; es la unión sustancial de cuerpo y alma espiritual que puede realizar funciones intelectivas por las potencias racional y volitiva.

Individuación, principio de: La cuestión del "principio de individuación" surge al

intentar armonizar los dos extremos siguientes: la forma específica a) es la misma en todos los individuos de la especie, lo que significa que por sí es indiferente a cualquier individualización y, sin embargo, b) se halla de hecho individualizada, multiplicada en distintos individuos. El "principio de individuación" será, pues, el factor individualizador de la forma específica. Éste es, según Tomás de Aquino, la materia determinada cuantitativamente (materia signata quantitate).

Ley: Es usada frecuentemente para referirse al Antiguo Testamento.

Para Tomás de Aquino la ley es el dictamen de la razón en orden al bien común. Subraya el carácter normativo de la ley, en cuanto medida y regla de las acciones humanas. La ley, desde la perspectiva de Tomás de Aquino, tiene relación directa con la vida social. Esto significa que la ley es un elemento de la vida social y, solamente en parte, de la vida moral total.

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corresponde a toda la creación, cuyo bien común es el mismo Dios. La distancia entre estos dos tipos de bien común da razón de la diferencia entre ambos.

Ley divina o ley eterna: Es el gobierno divino de toda la creación, sobre todo la racional, lo que justifica que este concepto pase a ser un concepto central de la moral tomista. Toda regla de la razón humana deriva entonces de la ley eterna. Y el bien y el mal se dicen de la razón conforme o no con la ley eterna, de tal modo que la ley eterna es el fundamento moral de toda ley.

Ley natural: Tomás define la ley natural como "Participación de la ley eterna en la criatura racional" o "impresión de la ley divina en el hombre." La ley natural es la

ley eterna impresa en la naturaleza humana, que se nos revela por medio de la razón. La ley natural son los primeros principios del orden moral, los cuales son inmediatamente percibidos por la razón del hombre y captados como su bien específico. La ley natural se asemeja a los primeros principios indemostrables del conocimiento especulativo. Los principios de la ley natural serían como los axiomas morales. En cierto modo se establece un paralelismo entre teoría del conocimiento y teoría del conocimiento moral. De ese modo rechaza cualquier forma de innatismo de la ley natural.

Ley de justicia o ley positiva humana: Estamos hablando del estudio de la ley política humana. La justificación básica de la ley positiva está en que la ley natural no alcanza a regular todo el espectro de la vida social humana, por tanto, es necesario añadir otras normas que completen la ley natural. La ley es un elemento de la vida social y solamente en parte de la vida moral total. Las formas de asociación humana determinan la concepción de bien común y, en consecuencia, de las leyes.

Libertad: Como el objeto propio de la voluntad es el bien (véase: voluntad), ésta no es libre para desear o no el bien como tal, sino que lo desea necesariamente, lo mismo que la felicidad en tanto que bien total y fin último. Ahora bien, fuera de la felicidad como tal, los demás bienes no aparecen al ser humano como bienes totales y absolutos, sino como bienes parciales y limitados y, por tanto, la voluntad no se halla necesariamente inclinada a apetecerlos.

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natural" y 2) de forma positiva en que. frente a ellos, "la voluntad se determina a sí misma sin necesidad" (De veritate, 22, 5).

Libros canónicos; son los libros que componen la Biblia, que han sido reconocidos por el Magisterio de la Iglesia como libros sagrados, es decir, que su autor principal es Dios.

Materia: De lo que están compuestos los seres y que permanece en todos sus cambios. Carece de forma, por lo que es indeterminada e incognoscible. Su determinación se la da la forma

Metafísica: parte de la filosofía que estudia el ser, o el ente en cuanto ente. Es considerada la disciplina superior dentro de las ciencias filosóficas por ttatar el objeto más general y fundamenta.

Pasión: Perturbación del ánimo o sentimiento muy intenso. Inclinación o preferencia exagerada hacia algo. Lo que se desea con fuerza.

Pecado: En religión, hecho, dicho, pensamiento u omisión que van en contra de la ley de Dios y de sus preceptos o mandamientos. Estado del que ha cometido estas faltas: la confesión permitirá salir del pecado. Acto o comportamiento lamentables o que se apartan de lo que es recto o justo.

Potencia: En la tradición aristotélico-tomista, poder para ejercer una transformación o cambio en un objeto (potencia activa) o disposición para poder llegar a ser algo (potencia pasiva). Capacidad que tiene una cosa de cambiar ella misma o de producir un cambio: Aristóteles explicaba el movimiento como paso de la potencia al acto. También se entiende como la posibilidad de que algo exista.

Preámbulos de la fe: verdades naturales que el hombre puede alcanzar por medio de la razón, pero que Dios las ha revelado para que fuesen más fácilmente accesibles. Son inicio y preparación para aceptar las verdades sobrenaturales.

Precepto de la ley: Norma u orden que hay que cumplir porque así está establecido o mandado.

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Preceptos secundarios: Preceptos derivados de los primarios o comunísimos y que no tienen carácter universal y además no están, de forma inmediata, al alcance de todas las personas

Principios: son el fundamento evidente de la razón, Existen unos primeros principios de la razón teórica (de no - conttadicción, tercio excluso, etc.) y otros de la razón práctica, que son los que Santo Tomás denominó ley natural: se distinguen primer principio, principios comunes y principios secundarios.

Proposición: La manifestación de una idea. Tomás de Aquino distingue varios tipos de proposiciones:

Proposiciones evidentes en sí mismas y evidentes para nosotros: Proposiciones en las cuales el concepto predicado se incluye en el sujeto y de las que tenemos evidencia. Santo Tomás hace una clasificación de los conocimientos humanos de gran importancia para la cuestión de la demostración de la existencia de Dios. Esta caracterización de las proposiciones es un antecedente de la clasificación kantiana de las proposiciones en analíticas o sintéticas, y es la siguiente:

I. Proposiciones evidentes en sí mismas: una proposición es evidente en sí misma cuando en la esencia del objeto al que se refiere se encuentra la propiedad mentada en el predicado, (o de otro modo: en el concepto sujeto se incluye el concepto predicado); así "los hombres son animales racionales" es evidente en sí misma pues en la esencia de los hombres se encuentra la nota o propiedad de ser racional:

Proposiciones evidentes en sí mismas y para nosotros: son aquellas en las

cuales el predicado se incluye en el sujeto y en las que, además, vemos con evidencia que esto es así. El ejemplo anterior se incluiría en este grupo, como también las proposiciones "los triángulos tienen tres ángulos" y "los hombres son animales sociales".

Proposiciones evidentes en sí mismas y no evidentes para nosotros: son

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incorpóreo no ocupa lugar" es falsa, pero aquellas que lo comprenden ven que es verdadera.

II. Proposiciones no evidentes en sí mismas: en ellas el predicado no se incluye en el sujeto (o dicho de otro modo: la propiedad no es una propiedad esencial); "los teólogos son aburridos" es un ejemplo de este tipo pues en el concepto sujeto (ser teólogo) no se encuentra la propiedad de ser aburrido, como lo muestra el hecho de que puede haber teólogos divertidos.

La proposición "Dios existe" es una proposición evidente en sí misma, pues la

existencia es una propiedad que se incluye en la esencia de Dios, pero no es evidente

para nosotros ya que nuestra mente no está capacitada para ver con evidencia el

sujeto, ni dicho nexo o relación entre el sujeto y el predicado. Este punto es importante

porque le sirve a Santo Tomás para cuestionar las argumentaciones que parten de la idea de Dios para demostrar su existencia (el "argumento ontológico" de San Anselmo). Así, el Aquinate dirá que si nuestro entendimiento fuese como el de los ángeles veríamos con tanta claridad que Dios existe como vemos que los triángulos tienen tres lados, pero dado que nuestro entendimiento es limitado, en particular por estar encarnado en un cuerpo, las demostraciones de la existencia de Dios deben partir de daios que sean para nosotros más evidentes aunque en sí mismos tengan menos racionalidad que Dios mismo. Como no sabemos en qué consiste Dios, para nosotros aquella proposición no es evidente sino que necesitamos demostrarla, y demostrarla a partir de aquello que es más evidente para nosotros, esto es, por los efectos. Además, no todo el mundo entiende por Dios aquello que es lo más inmenso que se puede pensar (como parece suponer San Anselmo) pues de hecho algunos creyeron que Dios es cuerpo.

Pruebas a posteriori para la demostración de la existencia de Dios. Argumentos que parten de los efectos de Dios en el mundo para demostrar su existencia,

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mismo sea más inteligible o racional, Dado que el mundo que se ofrece a los sentidos es más cognoscible para nosotros que las realidades puramente inteligibles, debemos partir de ese mundo si queremos demostrar la existencia de Dios. El punto de partida de Santo Tomás es razonable: si Dios ha creado al mundo ha tenido que dejar en él alguna huella o sello particular, del mismo modo que la obra de un artista manifiesta de algún modo las peculiaridades de su autor.

Las pruebas de Tomás de Aquino (las Cinco Vías) son demostraciones a posteriori; parten de los efectos de la actuación de Dios en el mundo para remontarse a

Él como causa última. Es verdad que no nos permitirán un exhaustivo conocimiento de su esencia -imposible dada la limitación de nuestra naturaleza- pero sí suficiente como para mantener racionalmente la existencia de Dios,

Razón: es una de las facultades propias de la naturaleza humana que le permite conocer intelectualmente. El conocimiento empieza por los sentidos - en este punto sigue a Aristóteles-, pero es capaz de abstraer conceptos, realizar juicios y razonamientos gracias a esta facultad. Santo Tomás, siguiendo a Aristóteles, distingue un uso práctico y otro teórico de la razón.

Revelación divina: es el conocimiento que Dios nos da de Sí Mismo. Está contenida en la Sagrada Escritura. Dios, al revelarse, nos da a conocer cosas sobre Él Mismo –como que es Uno y Trino- o sobre el hombre - como hizo con el pueblo judío al darles los diez mandamientos. Es el punto de partida de la Teología.

Salvación: la posibilidad que tiene el hombre de unirse con Dios. Es el fin al que Dios le llama, aunque sobrepasa sus fuerzas, y necesita de la gracia para alcanzarlo.

Sindéresis. Capacidad natural para juzgar rectamente. Discreción en cuanto a sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar. Como concepto filosófico la "sindéresis" se define como la "facultad o hábito del entendimiento para conocer los primeros y más generales principios de la vida moral".

Templanza: Moderación o sobriedad, especialmente en los apetitos o en los sentimientos.

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cristiana" que la de "teología" para referirse a toda la enseñanza cristiana relativa a la salvación y que, en último término, descansa en la revelación. La teología es la ciencia o conocimiento superior, y ello, dice Santo Tomás, por dos razones: por la dignidad de la materia que trata (Dios) y por la certeza que contiene, pues se funda en la luz del propio Dios, que es infalible. Es también sabiduría, y ello en grado sumo, pues la sabiduría es el conocimiento de cada cosa concreta por las causas más altas, y Dios es la causa primera y más alta de todo.

Verdad: La verdad consiste en la adecuación de la cosa y el entendimiento. Aquino distingue la verdad en tres ámbitos: en el del ser, en el del conocer y en el del decir.

a) En el ámbito del ser, la verdad consiste en la conformidad del ser de las cosas con el entendimiento divino.

b) En el ámbito del conocer, la verdad consiste en la conformidad del conocimiento con el ser de la cosa conocida.

c) En el ámbito del decir, en fin, la verdad es la conformidad de lo que se dice con lo que se piensa. Esta última forma de verdad suele denominarse "veracidad".

Verdad infalible: es aquella en la que no cabe error

Virtud; Hábito o disposición estable de las facultades del alma gracias a la cual ésta puede alcanzar más fácilmente los fines que le son propios, Disposición estable para obrar bien.

La concepción tomista de la virtud es fiel al pensamiento aristotélico, de quien se separa únicamente en la cuestión de las virtudes teologales, virtudes desconocidas por Aristóteles, El alma realiza los actos que le son propios mediante las facultades. Cuando estos actos se repiten, las facultades adquieren unas cualidades gracias a las cuales el sujeto puede realizar con más facilidad las actividades que les son propias. Estas cualidades dan a las facultades una disposición añadida a su tendencia natural y son los hábitos. Los hábitos pueden ser buenos (virtudes) o malos (vicios). Son virtudes si le facultan al sujeto paja la realización de actos conforme a la norma de la moralidad, y son vicios si son contrarios a dicha regla.

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correctamente el deber, además es preciso que la facultad apetitiva esté bien dispuesta mediante el hábito de la virtud moral. Dado que en el alma humana encontramos el entendimiento y las facultades apetitivas (la voluntad y el apetito inferior), y que las virtudes son perfecciones de dichas facultades, podremos encontrar dos tipos generales de virtudes, las intelectuales y las morales.

Voluntad. Facultad apetitiva libre que es propia de la naturaleza huummi Ui pi tender al bien y realizar su fin.

La voluntad es el apetito racional (o bien, apetito intelectual), es decir, la facultad de desear aquello que el entendimiento presenta como algo bueno. El objeto propio de la voluntad es, pues, el bien, lo bueno.

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