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Introducción A modo de aproximaciones generales

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Academic year: 2018

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Escuela de Trabajo Social

Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.

29 de junio al 1 de julio de 2006

Eje Temático:

Universidad y Formación de Intelectualidad Crítica.

Título de la ponencia:

¿Cómo pensamos nuestras prácticas preprofesionales? Aportes, Interrogantes y Propuestas desde los sujetos en formación.

Autores: GOMEZ, Celeste MUSOLINO, Ana PESQUIN, Natalia

Contacto:

[email protected]

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Introducción

A modo de aproximaciones generales

El objetivo de esta ponencia es darle voz a determinadas condiciones de las prácticas pre profesionales, pero para esto es necesario desde qué concepciones analizaremos dichas situaciones.

Creemos que tales posicionamientos son el resultado de nuestras experiencias como sujetos en formación. Y en este sentido, aprendices de determinados modos de comprensión. Las limitaciones son nuestras, pero también resultado de procesos institucionales que todavía tienen que ver con concepciones pobres o grandes dificultades arguméntales, como así también epistemológicas.

Intentamos aportar interrogantes a nuestras prácticas desde la necesidad de resignificar el concepto de trabajo social, por lo tanto “situarlo en un horizonte de intervención que tenga como fundamento una rigurosa y compleja comprensión social1”.

Para lograr tal resignificación intentaremos realizar este análisis a partir de las categorías de campo, capital, habitus, posiciones y relaciones de poder2 de Bourdieu. De esta forma al hablar de práctica pre profesional se problematizan distintos campos (académico, institucional, de los sujetos), en los que el sujeto en formación (eje de nuestro análisis) va construyendo

1 Teresa Matus Sepúlveda, Propuestas contemporáneas en Trabajo Social. Hacia una intervención

polifónica. capitulo 1: “Los requisitos de una intervención fundada”

2Campo: espacios de juego históricamente constituido con sus instituciones especificas y sus leyes de

funcionamiento propias. (...)Se presentan como sistemas de posiciones y relaciones entre posiciones, pensar en campos es pensar relacionalmente. (...)su estructura es un estado de las relaciones de fuerza entre los agentes o las instituciones comprometidos en el juego.

Capital: conjunto de bienes acumulados, que se producen, se distribuyen se consumen se invierten y se pierden. Los campos sociales se distinguen a partir del tipo de capital que esta en juego.

Posiciones sociales definidas a partir de la desigual distribución del capital que esta en juego. Hay tres criterios de distribución del capital especifico que definen posiciones especificas en cada campo: posesión o no del capital en juego; posesión mayor o menor y volumen mayor o menor de ese capital; y carácter legitimo o no de la posesión del capital. Estos tres criterios determinan también las relaciones que se establecen entre esas posiciones.

Relaciones de poder: relaciones de dominación- dependencia que se establecen entre los agentes que entran en competencia y en lucha por el capital que se disputa en cada campo.

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“disposiciones a actuar, percibir, valorar, sentir y pensar de una cierta manera mas que de otra3”.

De esta manera entendemos que las relaciones entre los campos configuran un espacio social en el cual las posiciones que asumen los agentes dan origen a prácticas distintas y distintivas de cada una de ellas.

Por lo tanto visualizamos las prácticas insertas en una determinada currícula universitaria, respondiendo a un proyecto político pedagógico nacido de la confrontación de distintos actores y grupos de la institución, en un determinado tiempo y espacio socio histórico. Este supone carácter político ideológico en tanto expresa una concepción de universidad, un tipo de relación de ésta con la sociedad, un modo de entender la producción de conocimiento y una concepción de práctica docente y profesional.

Hablar de práctica pre- profesional, es hablar de lo que “nos hace aprender a ser trabajadores sociales4” o lo que “...estructura un habitus disciplinar. Las mismas permanecerán en el tiempo personal de los sujetos en formación como una de las marcas más potentes en lo que se refiere a la constitución de su identidad profesional”5. Estas marcas, producto de nuestras experiencias personales son las que nos motivaron a redactar este documento.

Análisis de los campos

Consideramos que en la práctica preprofesional, se presentan tres campos: el campo académico, el campo institucional y el campo de los sujetos. En ellos y sobre todo, en las relaciones que entre ellos se establecen, se va construyendo la formación del estudiante.

CAMPO ACADEMICO:

Este campo se plantea como producto heterogéneo de la cristalización histórica6 (en relación al gobierno universitario de turno) de cátedras concursadas en un ámbito político, en el cual se ponen de manifiestos distintos paradigmas. Estos paradigmas, desde un “discurso compartido” contra la concepción tecnológica de la profesión, encubren muy diferentes, híbridas y no siempre fundadas propuestas de trabajo social. Este campo se presenta como

3 Alicia Gutiérrez: Pierre Bourdieu: las prácticas sociales.”Conceptos y temas mayores”

4 Parola, Ruth Noemí : “Perfil de las prácticas pre profesionales ”. Ponencia de congreso de FAETS.

Mendoza noviembre del 2000

5 P. Acevedo, M.I. Peralta 2004. Tercera circular: “Primer encuentro argentino y latino americano:

prácticas universitarias y proyecto profesional critico”

6 Entendida como la perpetuación de personas en cargos cuya máxima posibilidad de evaluación y crítica

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ámbito de máxima reglamentación, en tanto la misma se objetiva en cargos jerárquicos, normativas, exigencias.

Partimos del reconocimiento de lo anterior refleja que el capital cultural del “saber”, no es exclusivo en la configuración de posiciones en nuestro campo académico. Esto nos permite analizar que las relaciones pedagógicas que se establecen entre sujetos en formación y docentes van más allá del capital del conocimiento.

Esta relación pedagógica se constituye como una relación de subordinación, en la cual quien enseña asume una posición de poder pudiendo generar prácticas prescriptivas que tienen como base la imposición de un posicionamiento teórico epistemológico propio de quien “enseña”.

En este proceso que se plantea como la no explicitación de las diferencias políticas ¿no nos estamos perdiendo, el aprender de las diferencias, el crecer a partir de asumir una posición política, el fortalecer la búsqueda de argumentación teórica epistemológica que sustente y ponga en crisis nuestras verdades absolutas? Creemos que este proceso de no explicitación, implica un cierre fatal al conocimiento, a la renovación, a la actualización, a la producción de conocimiento. En este marco ¿es posible generar prácticas fundadas, creativas, coherentes?

Esta falsa neutralidad o la no fundamentación teórica epistemológica de las posiciones que asumen algunas cátedras se expresa, muchas veces, en exigencias de ciertas formas de intervenir en la realidad: un “desde dónde” de esa intervención (que se da por supuesto compartido) y en determinados productos acorde a este7.

A nivel de formación teórica, generalmente desde las cátedras se plantea como un aspecto positivo, la posibilidad disponer de aportes de distintas corrientes teóricas. Esto sin las mediaciones necesarias para comprender las discusiones entre tales corrientes. ¿No nos lleva esto a cometer graves errores epistemológicos que muchas veces no son advertidos por los docentes? ¿Cómo impacta esto en los procesos de práctica?

A propósito de lo antes dicho podemos afirmar que este campo se plantea como el espacio de evaluación por excelencia, respondiendo a la configuración compleja antes descrita. Esto implica cátedras heterogéneas en las cuales, bajo un aparente criterio compartido se evalúan cosas totalmente distintas, se evalúa desde criterios personales, etc.

Reflexionar como podemos aportar a pensar la formación académica, la producción de conocimiento y la investigación, implica reconocer que el conocimiento no está depositado de una vez y para siempre en sujetos, que por razones ya analizadas, se encuentran en posiciones de mayor poder. ¿Qué espacios existen en este campo para esto? ¿Como generamos espacios

7 Se exige análisis teóricos ajustados a la bibliografía sugerida, construcción de marcos teóricos acordes a

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de reflexión colectivos sustentable en el tiempo que nos permitan superar los vacíos recurrentes en el pensar y por ende en nuestra práctica pre- profesional?¿Quiénes deberían comprometerse con esta tarea? ¿Puede sólo depender del compromiso de “algunos” profesores y alumnos?

CAMPO INSTITUCIONAL:

El análisis de este campo hace necesaria una caracterización de la realidad institucional contemporánea, aunque la misma no sea el objetivo de este apartado. En rasgos generales, y pensando cuáles de estas características influyen en la configuración de las prácticas, se parte de contextualizar las instituciones.

Los espacios institucionales en los que nos insertamos tienen un alto grado de heterogeneidad (desde organizaciones estatales, ONGs, hasta organizaciones mixtas, internacionales, redes). Comparten ser atravesadas por políticas sociales focalizadas, materializadas a su vez como programas o proyectos, que responden a una lógica neoliberal.

Los trabajadores sociales, en este marco, aparecen como un actor más. El grado de legitimidad construido al interior de la institución, constituye el margen de acción del profesional o del equipo de trabajo. Estas estrategias legitimadoras se relacionan directamente con el posicionamiento político y ético del trabajador social. En este sentido ¿Cuál es el poder o los capitales que maneja el profesional? ¿Cómo utiliza ese poder?

Otra característica de la realidad institucional en relación al profesional es su condición de asalariado. Quedando subordinado a la lógica antes referida que hoy rige en las instituciones empleadoras. En este sentido nos preguntamos ¿Qué le demanda la institución a los profesionales? ¿Estas tareas se corresponden con la competencia profesional ? ¿Cómo se analiza desde los sujetos en formación esta situación?

En este campo aparece un discurso que plantea al recurso económico como puerta de entrada a la vida cotidiana de los sujetos. Esto niega la posibilidad de leer este recurso como el primer y más mínimo reconocimiento de un derecho que ha sido negado y que tiene como responsable también a las mismas instituciones. Esto puede generar prácticas de negociación y control social a partir del recurso, que son asumidas desde un lugar prescriptivo y moralizador. A raíz de esto nos preguntamos ¿desde ahí asumimos la profesión? ¿No corremos el riesgo de quedarnos siendo “puente entre”, de generar prácticas netamente asistencialistas y coyunturales? ¿Con este discurso no estamos legitimando prácticas que se pretenden superar? ¿Cuáles son las reales posibilidades de superar tales prácticas?

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trabajamos “profesionalmente” con necesidades no legitimadas por las instituciones?

Por otro lado, las prácticas insertas en estos marcos institucionales requieren la asunción del rol de supervisor. Creemos que esta tarea planteada como una relación pedagógica se dificulta por diversos motivos: dinámica institucional, sobrecarga de trabajo, falta de tiempo. Y principalmente por la falta de preparación del profesional en la asunción de tal rol. Preguntamos entonces ¿cuáles son las reales posibilidades de supervisión? ¿Responde la supervisión a la complejidad de esta realidad institucional?

Nos interesa remarcar, ¿Podemos comprender el rol del trabajo social en esta complejidad, posicionarnos, intervenir, producir resultados? ¿podemos superar los preconceptos con los que llegamos a las instituciones? Creemos que esto puede llegar a generar lecturas de la realidad institucional y social erradas o llenas de prejuicios, que negativizan las acciones profesionales.

El tiempo es otro factor que determina la configuración de nuestras prácticas. En seis meses debemos insertarnos, hacer diagnósticos, plantear un proyecto, llevarlo a cabo, evaluarlo y además generar un cambio positivo en las condiciones de vida de los sujetos. ¿Cuánto de esto se logra, cuánto de esto se inventa, cuánto de esto tiene sentido?

Por último, ¿qué estamos generando como producto de nuestras prácticas? ¿Qué impacto tiene nuestra práctica en los sujetos? ¿Se analizan los sujetos en tanto campo o el eje central de las prácticas es nuestra formación? ¿Cuáles son las posibilidades institucionales de leer las necesidades que provienen del campo de los sujetos? En este sentido, ¿nuestras prácticas profesionales no deberían, por definición, ser movimientos instituyentes dentro de este campo?

CAMPOS DE LOS SUJETOS

Este campo se configura a partir de las relaciones que se establecen entre los dos campos desarrollados previamente, el sujeto en formación y los sujetos con los que trabajamos: comunidades, familias, etc. (principales agentes de este campo). Creemos, que el campo que aquí analizamos no puede ser leído al margen de la comprensión y caracterización socio-histórica de estas relaciones que ha generado un imaginario acerca del profesional8.

Las únicas herramientas que como estudiantes tenemos para hacer lecturas de este campo son categorías y conceptos (diferencia que muchas veces no podemos reconocer) con ausencias argumentales, que generan dificultades en la diferenciación entre distintas teorías, mezcla de teorías inconmensurables, etc. En la intervención concreta se reflejan tales ausencias. Por lo tanto ¿Cómo leemos la realidad social? ¿Somos capaces de superar el

8 El “profesional de la asistencia”, con características humanizadoras, que “asume una relación

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sentido común? ¿Vamos más allá de una adaptación estática de la realidad a estos conceptos?

Por otro lado, en el marco del desarrollo de las actuales políticas sociales, se requiere una intervención institucional que sea capaz de “recortar” la situación del sujeto de acuerdo a la oferta que la misma brinda. En este contexto la mayor posibilidad de integralidad del sujeto con el que trabajamos se traduce como derivación a otra institución, otro servicio, otro profesional. En este caso entender como límite de nuestra intervención la institución, como condición auto-impuesta por el profesional, podría generar prácticas funcionales, no estratégicas y fundadas en una comprensión tecnológica del trabajo social.

¿Cómo impacta esto en los sujetos con los que trabajamos? En el marco de una realidad en la cual los sujetos con los que trabajamos cuentan con trayectorias longas de “exclusión y pobreza y marginación9”, más longas en relación a intervenciones desde las políticas sociales, generalmente más largas que nuestras trayectorias; es una consecuencia el surgimiento de identidades fraccionadas en las que el sujeto lee su situación, la nombra, la piensa, de manera también fraccionada adecuándola “sorprendentemente” a los servicios institucionales. Reconocemos la necesidad de análisis de la emergencia de estas identidades, trayectorias, estrategias de supervivencia. Nos interesa preguntarnos ¿qué lectura somos capaces de darles a estas situaciones desde las prácticas? ¿Qué capacidad tenemos para poder comprender y trabajar con estas nuevas identidades? ¿Somos capaces de superar las auto-limitaciones del recurso y trabajar desde las trayectorias de los sujetos? ¿Asumimos la responsabilidad por el impacto de nuestras intervenciones?

¿Qué importancia se le da a estas situaciones a nivel académico? Cuando generalmente se evalúa el uso gramatical de las categorías y no su capacidad de iluminación de la realidad y la posibilidad de generar desde aquí intervenciones fundadas.

Con respecto a la intervención concreta ¿Qué participación tienen los sujetos (en posición de subordinación con relación a quien maneja el recurso) en la intervención que con ellos se desarrolla? ¿Cómo juegan los mecanismos de poder y control en esta relación? Como prácticantes insertos en un marco institucional ¿cómo transparentamos con los sujetos los límites que se nos plantean?

Por otro lado ¿qué responsabilidad asume la universidad como institución para con los sujetos? ¿Cuáles son las posibilidades reales de los sujetos de evaluar nuestras prácticas?

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Dilemas, conflictos y contradicciones en el análisis de los campos

Se presentan, en estos tres campos y en las relaciones que entre ellos se generan, dilemas, conflictos y contradicciones10. Generando incertidumbres e inseguridades en los sujetos en formación. Los modo de resolución de estos dilemas, conflictos y contradicciones están estrechamente relacionados con las relaciones de poder y las posiciones que se ocupan.

Destacamos algunos dilemas, conflictos y contradicciones que se plantean para el estudiante:

Entre la cátedra y el estudiante: hay situaciones en las cuales el posicionamiento del sujeto en formación se enfrenta con el de la cátedra desde diversos aspectos: teóricos, metodológicos, ideológicos. En la mayoría de los casos esto se plantea como un dilema, en la cual o se responde a las exigencias de las cátedras desde la perspectiva de ellas o se explicita el propio posicionamiento, lo que se transforma en un posible conflicto poniendo en riesgo la situación académica del estudiante. La resolución de esta situación dilemática puede ser más o menos estratégica.

Entre el campo académico y el institucional: se plantean contradicciones entre el deber ser de las prácticas preprofesionales (plan de estudios) y el imaginario que tiene la institución de las mismas; quien le asigna una función. Esto atravesado por las expectativas del estudiante, quien genera distintos modos de resolución.

Entre las expectativas del estudiantes y las expectativas de la institución: el estudiante llega a la institución con su bagaje teórico, sus experiencias y su imaginario respecto a las prácticas. Esto se pone en cuestión frente a la institución, quien prescribe una práctica y tareas determinadas en relación a sus expectativas11.

Al interior de la facultad: se dan contradicciones entre lo que se plantea en el plan de estudios y las condiciones reales de prácticas. Estas condiciones entendidas como: por un lado, condicionamientos estructurales que responden a la gestión de nuestra universidad pública (deficiencias 10 Dilema: en términos de razonamiento ético, se presenta ante la elección, en vista de la acción, frente a

dos alternativas diferentes igualmente inadecuadas. La alternativa puede encontrarse a nivel de los principios, medios o fines

conflicto: un problema, cuestión o materia de discusión entre dos partes que sustentan visiones diferentes

contradicción: dos afirmaciones o argumentos que se oponen y recíprocamente se destruyen

Extraídos de : “Dilemas éticos y ética ciudadana: La ética profesional del trabajador social”. Norma Fóscolo. Univ. Nac. de Cuyo.

11 Generalmente, la institución, al no ser conciente de su función en tanto formadora, le asigna al

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edilicias, tecnológicas; falta de personal docente para gran cantidad de alumnos, etc). Por otro, divergentes interpretaciones y cumplimientos de lo estipulado en el plan de estudios por parte de los docentes.

Entre las dos instancias de supervisión: cuando las orientaciones metodológicas, teóricas e ideológicas de ambas sean inconmensurables. Debido a que ambas se plantean como evaluadoras, el estudiante debe cumplir con los requisitos de ambas, produciendo en él, dilemas, conflictos y contradicciones.

La moral personal está presente en todas las anteriores instancias. El tratamiento de los dilemas, conflictos y contradicciones depende fuertemente de las convicciones personales que se tengan acerca de la formación profesional, qué se entiende por sujeto, cómo se considera al profesional del trabajo social, su rol y especificidad.

Si bien creemos en la importancia de la moral personal para la reflexión en la toma de decisiones de la práctica pre- profesional, consideramos que esta fuerte presencia se debe a la inexistencia de reglas éticas normativas claras y colectivas que se transmitan desde el momento de la formación profesional.

Consideraciones finales

Como cierre de este trabajo nos interesaría destacar algunas ideas centrales que han transversalizado lo antes expuesto.

En primer lugar, cuando nos preguntamos sobre lo que generan las prácticas; sobre las lecturas que somos capaces de hacer con nuestra formación académica, es decir la fundamentación y coherencia que podemos darles a las mismas; quienes deben asumir la responsabilidad de la formación, pensamos en la necesidad de repensar la formación académica. Implicando no sólo lo discursivo, en tanto no alcanza con la redacción de planes de estudios bien estructurados. Sino también la posibilidad de repensar y resignificar el sentido político de nuestras prácticas en función de un producto esperado. Se hace entonces indispensable decidir si las prácticas son sólo parte de un proceso útil a la formación académica y/o también implica un impacto en la dinámica social, asumiendo la centralidad del campo de los sujetos. En este sentido, nuestras prácticas preprofesionales no pueden dejar de ser direccionadas desde esta dimensión ética-política.

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En segundo lugar reconocemos que en las ciencias sociales no existe un único posicionamiento teórico epistemológico, implicando la necesidad de explicitación, como claridad necesaria para evitar homogeneizar una disciplina que crece a partir de estas diferencias. Entonces se hace imprescindible la explicitación de los posicionamientos de quienes asumen la relación enseñanza aprendizaje. Desde aquí creemos en la posibilidad de superar la ingenuidad y el sentido común en las intervenciones y enriquecer la producción de conocimiento. Hoy, consideramos que lo básico de nuestra formación es tener claridad del “desde donde”.

En tercer lugar, la necesidad de crear espacios de reflexión colectivos legitimados como espacios académicos, que no sólo tienen que ver con nosotros, sino que implican poder comprometer voluntades de distintos sujetos involucrados en cada campo analizado.

Reconocemos la ausencia de espacios abiertos a la discusión de nuestras prácticas traduciéndose en debilidades en el pensar colectivo.

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Bibliografía

Parola, Ruth. Perfil de las practicas pre profesionales. Ponencia para congreso de FAETS. Mendoza, noviembre del 2000

Fóscolo, Norma “Dilemas éticos y ética ciudadana: La ética profesional del trabajador social”. Univ. Nac. de Cuyo.

Gutiérrez, Alicia: Pierre Bourdieu: Las prácticas sociales.”Conceptos y temas mayores”

Referencias

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