UNIVERSIDAD TÉCNICA PARTICULAR DE LOJA
La Universidad Católica de Loja
ÁREA SOCIOHUMANÍSTICA
TITULACIÓN DE LICENCIADO EN PSICOLOGÍA
Identificación de factores psicosociales en el consumo de alcohol en
adolescentes de 12 a 17 años de la ciudad de Zamora.
TRABAJO DE FIN DE TITULACIÓN
AUTOR:
Rojas Guamán, Jennifer Dayana.
DIRECTOR:
Torres Montesinos, Claudia, Lic.
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APROBACIÓN DEL DIRECTOR DEL TRABAJO DE FIN DE TITULACIÓN
Licenciada.
Claudia Torres Montesinos. DOCENTE DE LA TITULACIÓN
De mi consideración:
El presente trabajo de fin de titulación: Identificación de factores psicosociales en el consumo de alcohol en adolescentes de 12 a 17 años de la ciudad de Zamora realizado por Rojas Guamán Jennifer Dayana, ha sido orientado y revisado durante su ejecución, por ello se aprueba la presentación del mismo.
Loja, 28 de enero de 2015
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DECLARACIÓN DE AUTORÍA Y CESIÓN DE DERECHOS
“Yo Rojas Guamán Jennifer Dayana declaro ser autora del presente trabajo de fin de titulación: Identificación de factores psicosociales en el consumo de alcohol de adolescentes en 12 a 17 años de edad de la ciudad de Zamora, de la Titulación de Licenciado en Psicología, siendo Torres Montesinos Claudia directora del presente trabajo; y eximo expresamente a la Universidad Técnica Particular de Loja y a sus representantes legales de posibles reclamos o acciones legales. Además certifico que las ideas, conceptos, procedimientos y resultados vertidos en el presente trabajo investigativo, son de mi exclusiva responsabilidad.
Adicionalmente declaro conocer y aceptar la disposición del Art. 67 del Estatuto Orgánico de la Universidad Técnica Particular de Loja que en su parte pertinente textualmente dice: “Forman parte del patrimonio de la Universidad la propiedad intelectual de investigaciones, trabajos científicos o técnicos y tesis de grado que se realicen a través, o con el apoyo financiero, académico o institucional (operativo) de la Universidad”
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DEDICATORIA
Dedico mi trabajo de fin de Titulación con todo mi amor a mis padres Galo y Sandra que son el pilar fundamental de mi vida, por su motivación constante y sacrificio, porque día a día con la ayuda de Dios han sabido guiarme y formarme con amor y paciencia y por enseñarme que las metas no se consiguen con facilidad sino con sacrificio y perseverancia, pero sobre todo confiando siempre en Dios nuestro Señor, a mis hermanos, Tatiana y Yorman porque gracias a su ejemplo, a su confianza y al inmenso cariño que nos une he podido culminar mi carrera sin desmayar, a toda mi familia porque nunca me faltó su apoyo y motivación, y finalmente a Jholena, mi negrita, cuyo recuerdo permanecerá vivo en mi mente y en mi corazón por siempre.
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AGRADECIMIENTO
A Dios, por el regalo de la vida y por bendecirme con una familia maravillosa que confió en mí, y hoy gracias a su amor, esfuerzo y sacrificio he podido alcanzar una meta más en mi vida.
A la Universidad Técnica Particular de Loja, por brindarme una educación de excelencia, inculcando en mí valores que me permitirán servir a la humanidad y mantener en alto su prestigio.
A todos los docentes de la Titulación de Psicología, quienes a lo largo de la carrera, con esmero se encargaron de mi educación y formación.
A mi director de tesis, Lic. Claudia Torres Montesinos, quien supo guiar la presente investigación para culminar a cabalidad el trabajo de fin de Titulación.
De manera especial al Lic. Geovanny Cuenca, quien me ha concedido parte de su tiempo y supo orientarme y guiarme con espíritu generoso durante el desarrollo de mi tesis.
Finalmente, a mis amigos, compañeros de clase y demás personas que siempre estuvieron presentes contribuyendo de una manera u otra hasta la culminación de mi investigación.
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ÍNDICE DE CONTENIDOS
CARÁTULA ... i
APROBACIÓN DEL DIRECTOR DEL TRABAJO DE FIN DE TITULACIÓN ... ii
DECLARÁCIÓN DE AUTORÍA Y CESION DE DERECHOS ... iii
DEDICTORIA... iv
AGRADECIMIENTO ... v
ÍNDICE DE CONTENIDOS ... vi
RESUMEN ... 1
ABSTRACT ... 2
INTRODUCCION ... 3
CAPÍTULO I ... 5
1. MARCO TEÓRICO ... 5
1.1 ADOLESCENCIA ... 6
1.1.2 GENERALIDADES ... 6
1.2 CAMBIOS EN EL ADOLESCENTES ... 8
1.2.1 CAMBIOS BIOLÓGICOS ... 8
1.2.2 CAMBIOS COGNITIVOS ... 10
1.3 FACTORES PSICOSOCIALES QUE INTERVIENEN EN LA ADOLESCENCIA .... 11
1.3.1 FAMILIA ... 11
1.3.2 PARES ... 14
1.4 FACTORES DE RIESGO EN LA ADOLESCENCIA ... 15
1.5 FACTORES DE PROTECCIÓN EN LA ADOLESCENCIA ... 17
1.6 ALCOHOLISMO ... 18
1.6.1 GENERALIDADES ... 18
1.7 FACTORES DETERMINANTES EN EL CONSUMO DE ALCOHOL ... 19
1.7.1 EDAD Y GÉNERO ... 19
1.7.2 CULTURA ... 22
1.8 CONSUMO DE ALCOHOL EN LA ADOLESCENCIA ... 24
1.9 FACTORES PSICOSOCIALES RELACIONADOS AL CONSUMO ... 25
1.9.1 FAMILIA ... 25
1.9.2 PARES ... 27
1.9.3 ENTORNO SOCIAL ... 29
1.10 SITUACIÓN ACTUAL DEL CONSUMO DE ALCOHOL ... 31
1.10.1 SITUACIÓN ACTUAL DEL CONSUMO DE ALCOHOL EN ECUADOR ... 31
CAPÍTULO II ... 33
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2.1 DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN ... 34
2.2 OBJETIVOS ... 34
2.3 PREGUNTAS DE LA INVESTIGACIÓN ... 34
2.4 POBLACIÓN Y MUESTRA DE ESTUDIO ... 35
2.5 INSTRUMENTO ... 36
2.5.1 CARACTERISTICAS GENERALES ... 36
2.6 PROCESO DE RECOLECCIÓN DE DATOS ... 38
CAPÍTULO III ... 40
3. RESULTADOS ... 40
CAPÍTULO IV ... 56
4. DISCUSIÓN DE RESULTADOS ... 56
CONCLUSIONES: ... 62
RECOMENDACIONES: ... 63
BIBLIOGRAFÍA: ... 64
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ÍNDICE DE CUADROS
CUADRO # 1. Características bio-psicosociales según etapa temprana, media y tardía para
la prevención de embarazos en las adolescentes ... 10
CUADRO # 2. Criterios de exclusión y de inclusión ... 35
CUADRO # 3. Descripción de dimensiones ... 37
CUADRO # 4. Proceso de recolecicón de datos ... 38
CUADRO # 5. Porcentaje de estudiantes que están de acuerdo en las afirmaciones respecto al consumo de alcohol ... 54
INDICE DE GRÁFICAS GRÁFICO # 1 Porcentaje de personas de consumo de alcohol por ciudades ecuatorianas ... 32
GRÁFICO # 2. Porcentaje total de hombres y mujeres encuestados ... 41
GRÁFICO # 3. Porcentaje sobre el nivel educativo alcanzado por el padre ... 41
GRÁFICO # 4. Porcentaje sobre el nivel educativo alcanzado por la madre ... 42
GRÁFICO # 5. Porcentaje de la situación laboral del padre ... 42
GRÁFICO # 6. Porcentaje de la situación laboral de la madre ... 43
GRÁFICO # 7 Porcentaje de las horas de trabajo del padre ... 43
GRÁFICO # 8. Porcentaje de las horas de trabajo de la madre ... 44
GRÁFICO # 9. Porcentaje de la composición familiar de los etudiantes ... 44
GRÁFICO # 10. Porcentaje del nivel económico familiar de los estudiantes ... 45
GRÁFICO # 11. Porcentaje de estudiantes que desarrollan actividades en casa durante la semana ... 45
GRÁFICO # 12. Porcentaje de estudiantes que desarrollan deportes en la semana ... 46
GRÁFICO # 13. Porcentaje de estudiantes que realizan actividades culturales en la semana ... 46
GRÁFICO # 14 Porcentaje de estudiantes que desarrollan actividades académicas durante la semana ... 47
GRÁFICO # 15. Porcentaje de estudiantes que realizan actividades sociales durante la semana ... 47
GRÁFICO # 16. Porcentaje de estudiantes que colaboran con las tareas del hogar durante la semana ... 48
GRÁFICO # 17. Porcentaje de los estudiantes que mantienen buena comunicación con sus padres ... 48
GRÁFICO # 18. Porcentaje de estudiantes que consumen alcohol ... 49
GRÁFICO # 19. Porcentaje de consumo de alcohol entre hombre y mujeres ... 49
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GRÁFICO # 21. Porcentaje de bebida alcohólica que usualmente consume el estudiante ... 50 GRÁFICO # 22. Porcentaje de medios en los que el estudiantes consigue bebidas
1 RESUMEN
En vista de la importancia que actualmente se le da al alcohol, por la fuerte incidencia en la salud de las personas, se ha priorizado el estudio de factores psicosociales que predominan en la conducta de consumo en los adolescentes de 12 a 17 años de edad. La presente investigación pretende aportar con información necesaria para abordar esta problemática y contrarrestar futuros problemas de adicción en los adolescentes de la ciudad de Zamora. Para ello se aplicó una encuesta, y se utilizó la metodología de enfoque cuantitativo con alcance descriptivo, mediante el cual se determinó los factores predominantes en el consumo de bebidas alcohólicas, la percepción de riesgo y la incidencia familiar en relación al consumo. De acuerdo a los resultados se evidenció que el 57% de los estudiantes consumen alcohol. Los factores psicosociales predominantes en el consumo de alcohol en los adolescentes, corresponden a la edad de inicio de consumo comprendida entre 12-13 años, al género (mayor medida en las mujeres) y al ambiente en el que se desenvuelven.
2 ABSTRACT
In view of the importance currently given to alcohol, by strong impact on the health of people, has prioritized the study of psychosocial factors that dominate consumer behavior of adolescents 12-17 years of age. This research aims to provide information needed to address this problem and counteract future problems of addiction in adolescents in the city of Zamora. For this, a survey was conducted, and the methodology of quantitative approach was used descriptive scope, in which the predominant consumption of alcoholic beverages factors, risk perception and familial incidence in relation to consumption was determined. According to the results showed that 57% of students consume alcohol. The predominant psychosocial factors in alcohol correspond to the age of onset of consumption ranges between 12-13 Years, gender (more on women) and the environment in which they operate.
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INTRODUCCIÓN
En Ecuador el consumo de alcohol así como de otras sustancias psicotrópicas, es un factor de gran trascendencia en los últimos años, su extensa aceptación social ha implicado el aumento desmedido de consumo en la población empezando cada vez esta conducta en edades más tempranas. (Sánchez et al., 2007; Díaz y García, 2008).
La presente investigación forma parte del proyecto “Alcohol en adolescentes: estudio sobre aspectos psicosociales del consumo en las ciudades de Loja y Zamora (Ecuador) y Cali (Colombia)”. La Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) a través de la Titulación de Psicología contribuyen con el Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (CONSEP) en la ejecución de este proyecto, con el fin de desarrollar estrategias que permitan el diseño y desarrollo de programas de orientación, que estarán dirigidos a la prevención del consumo de drogas en adolescentes.
Se pretende indagar los factores psicosociales que influyen para que los adolescentes desarrollen esta conducta de consumo. La población de estudio fueron los adolescentes entre 12 y 17 años de edad, pertenecientes a los colegios de la ciudad de Zamora. Se ha considerado importante profundizar el estudio de factores psicosociales, enfocándose en 5 dimensiones: aspectos personales, indicadores y percepción de consumo de alcohol, conducta de riesgo asociada al consumo de alcohol, información e interés frente a la prevención de alcohol y consumo de drogas, las mismas que se encuentran detalladas en un cuestionario ad hoc; el análisis de dichas dimensiones tiene como propósito optimizar el conocimiento respecto al consumo de drogas, lo que facultaría la toma de medidas encaminadas a su reducción.
El desarrollo se lo realizó en cuatro capítulos; el primero, abarca el marco teórico, con temas relacionados a la adolescencia, alcoholismo a nivel mundial y nacional, y los posibles factores influyentes en su consumo. El segundo capítulo contiene la metodología de la investigación, lo relacionado a objetivos, población y muestra, instrumento y el procedimiento de recogida de datos; el tercer capítulo detalla los resultados y su análisis. Finalmente el cuarto capítulo define la discusión de resultados, conclusiones y recomendaciones.
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Analizando todos los factores, se ha realizado el presente trabajo investigativo de manera minuciosa, abordando las principales causas que posiblemente pueden influir en el consumo de bebidas alcohólicas. En donde se concluyó que evidentemente existe un consumo de alcohol en la mayoría de los adolescentes encuestados (57%); sin embargo, el consumo no es frecuente, debido a que es menor de una vez al mes, este hecho se debe a que los adolescentes afirmaron que generalmente consumen cuando hay reuniones familiares y raramente en reuniones con amigos. Lo cual, indudablemente implica un problema de salud pública, más no podemos hablar de un porcentaje significativo, por su baja frecuencia. Además se concluyó que los factores psicosociales que influyen en el consumo de alcohol de adolescentes son: el nivel socioeconómico, la influencia de pares consumidores, la familia (nivel educativo de los padres, situación laboral y horarios de trabajo) y la cultura. El consumo de bebidas alcohólicas está altamente relacionado con la edad de inicio de consumo, la misma que oscila entre 12 y 13 años de edad; el sexo femenino prevalece en el consumo, en comparación al sexo masculino.
El alcance de objetivos y la obtención de información en la presente investigación, se efectuó gracias a la apertura de los colegios de la ciudad de Zamora, quienes desde el inicio estuvieron dispuestos a colaborar. De esta manera, se pudo socializar con los estudiantes de los colegios seleccionados el objetivo de la encuesta, y posterior a ello se procedió a la aplicación de la misma en cada uno de los cursos, teniendo la acogida esperada por parte de los estudiantes.
6 1.1 Adolescencia.
1.1.2 Generalidades.
La adolescencia es una etapa transitoria entre la infancia y la adultez joven, en donde surgen una serie de cambios, entre ellos: físicos, psicológicos, cognitivos y sociales. La diferencia entre la adolescencia con otras etapas de la vida es la búsqueda de identidad (crisis); empiezan las interrogantes sobre aspectos de la vida propia: ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué aspiraciones tengo? ¿Hacia dónde voy?, etc. Estos cuestionamientos forman parte de la adolescencia, y son un factor importante en la definición de la personalidad y el desarrollo de nuevos roles. (Cazalla-Luna y Molero, 2013; Coleman y Hendry, 2003; UNISEF Ecuador, 2010). En definitiva, “la adolescencia posee una serie de características psicoevolutivas propias que hacen de esta etapa un periodo crucial en el desarrollo de la identidad de los hijos e hijas” (Vela, Roa y Gortázar, 2008, p. 21).
Coleman y Hendry (2003) afirmaron que en “la adolescencia los acontecimientos sociales y políticos de las dos últimas décadas han afectado significativamente a la naturaleza de la transición” (p.11), lo cual contribuye con las garantías y oportunidades que se les brinde a los adolescentes por parte del Estado, con el fin de aportar en el desarrollo cognitivo y emocional en la definición de sus proyectos futuros. (UNICEF Ecuador, 2010).
La adolescencia es sinónimo de cambio, debido a que surgen alteraciones en sus percepciones, estado emocional, forma de pensar, gustos, sexualidad, etc. Lo cual influye significativamente en el comportamiento del adolescente en algunos contextos: la familia, la escuela y entorno social, resultando cada vez más difícil la adaptación a estos cambios y a las implicaciones de la transición; generalmente, debido a las razones antes mencionadas es que los adolescentes cambian constantemente su comportamiento, incluso tienden a aislarse y se les dificulta comunicar sus ideas a los demás, principalmente a sus progenitores, debido a que se encuentran en un proceso desequilibrado en donde buscan ante todo la autonomía personal. (Jiménez, 2006; Juana Álvarez, 2010, Temboury, 2009).
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su autoconcepto y por ende su comportamiento va cambiando dejando atrás conductas propias de la infancia. (Cazalla-Luna y Molero, 2013; Coleman y Hendry, 2003; Fuentes, García, Gracia y Lila, 2011).
Temboury (2009) resaltó que la pubertad es el período final del crecimiento y maduración del niño en el que se alcanza la capacidad reproductiva, es una etapa de transición entre la infancia y la edad adulta. Comienza cuando aparecen los caracteres sexuales secundarios y aumenta la velocidad de crecimiento, más adelante el niño va experimentando cambios somáticos y psicológicos que progresan ordenadamente, hasta que al final alcanza la talla adulta, la madurez psicosocial y la fertilidad (p. 128).
El comportamiento tanto en hombres como mujeres difiere entre sí, dependiendo del momento en que empieza la pubertad. Los adolescentes presentan cambios diferentes en los caracteres primarios y secundarios; en efecto, si una niña madura precozmente es posible que mantenga noviazgos a temprana edad y con jóvenes más grandes que ella, por ende está más expuesta a factores de riesgo como es el consumo de sustancias, rebeldía, violencia, etc. En los hombres se da un caso similar, sus relaciones interpersonales se modifican y las amistades que mantienen generalmente son con jóvenes mayores que ellos, los cuales son un factor influyente para el desarrollo de las conductas antes mencionadas. (Berger, 2006; Barrio, Carcavilla y Martín, 2006; Vargas, Fuentes, Lorenzo, Marco, Martínez-Aedo y Ruiz, 2011).
El estado de ánimo es un factor que también se altera durante la adolescencia. Kail y Cavanaugh (2011), mencionaron que “los adolescentes suelen caracterizarse por la inestabilidad de sus estados de ánimos, que va desde la alegría, la tristeza, hasta la irritación y el disgusto que se suceden de la mañana al medio día” (p. 299), dichas variaciones de estado de ánimo se evidencian en el comportamiento de los adolescentes en los ambientes en los que se desenvuelve. Tal es el caso, que “los adolescentes con alto autoconcepto manifiestan: pocas conductas agresivas, de burla o abuso de los demás, y a la vez que presentan mayor número de conductas sociales positivas” (Fuentes, García, Gracia y Lila, 2011, p. 8).
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adolescentes, es decir el comienzo y duración de la pubertad no se da en una edad precisa y por igual, muchos adolescentes empiezan a presentar cambios en los caracteres primarios y secundarios en edades tempranas, lo cual influye en el autoestima de cada uno.
La adolescencia es un proceso que se va dando por etapas. Según García-Tornel et al. (2011), la primera etapa dura aproximadamente hasta los 14 años, en donde surge el desarrollo corporal y los cambios fisiológicos. La segunda etapa consiste en la adolescencia media, la misma que se prolonga hasta los 16 años de edad, en esta etapa comienza el desarrollo afectivo de relaciones amorosas y empieza el deseo sexual por el sexo opuesto. Finalmente, la última etapa dura aproximadamente hasta los 18 años en esta etapa se da inicio a la actividad sexual, sin embargo no siempre se consolida la relación sexual y menos aún una relación afectiva. (p. 123). Es importante mencionar que este proceso no es estricto en todos los adolescentes, debido a que los cambios pueden manifestarse en diverso orden sobre todo considerando el género.
Según Vela, et al. (2008), sostuvieron que las identidades de los adolescentes normalmente son transgresoras y sus valores entran en pugna con los nuestros. Algo que se nos olvida con frecuencia es que todo esto es normal, que es parte del proceso, que es un periodo evolutivo transitorio, y lo más importante, necesario para el desarrollo de la personalidad adulta. (p. 9).
1.2 Cambios en el adolescente. 1.2.1 Cambios biológicos.
Álvarez (2010), señaló que el aumento y el cambio producido en las secreciones hormonales durante la pubertad son los responsables de las transformaciones somáticas que van a repercutir principalmente en el crecimiento del adolescente y en el desarrollo sexual: maduración de los caracteres sexuales primarios y desarrollo de los caracteres sexuales secundarios. Los cambios corporales que se presentan durante la pubertad difieren tanto en hombres como mujeres, cabe recalcar que la madurez de caracteres sexuales primarios corresponde al desarrollo de los órganos sexuales en ambos géneros y que influyen tanto en la concepción como en el embarazo. Con respecto al desarrollo de los caracteres sexuales secundarios involucra aquellas características físicas que diferencian a un hombre de una mujer, estos a su vez son indicadores de que el desarrollo sexual ha empezado (ver Cuadro 1) (Álvarez, 2012, p. 177).
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antes de que se hagan visibles los signos de la pubertad. En los varones, los testículos comienzan a crecer y, alrededor de un año después, el pene se alarga y el escroto se agranda y se hace colgante. (p. 443). Durante el proceso de desarrollo de dichos caracteres, el cuerpo atraviesa por una maduración biológica, permitiendo que esté apto para el inicio de la vida sexual y la reproducción humana (Ver cuadro 1).
Durante el proceso de maduración de los órganos sexuales internos y externos empieza también la menarquía en las mujeres y la espermaquía en los hombres. La menarquía consiste en el primer flujo de sangre que expulsa la mujer por la vagina, conocido comúnmente como menstruación; los primeros meses en algunas mujeres se presenta de manera irregular y en algunos casos sin ovulación, pero poco a poco llega a normalizarse; parte de este proceso es la maduración del óvulo en uno de los ovarios cada veintiocho días generalmente. A diferencia, la espermaquía es un proceso biológico innato del hombre, consiste en la primera eyaculación (expulsión de semen) del adolescente que es producto de la secreción excretada por las glándulas seminales (Álvarez, 2012; Coleman y Hendry, 2003; Papalia, Wendkos y Duskin, 2010).’
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Cuadro 1. Características bio-psicosociales según etapa temprana, media y tardía para la prevención de embarazos en las adolescentes
Nota: Adaptado de Mafla, (2008).
1.2.2 Cambios cognitivos.
La etapa de la adolescencia involucra no solamente cambios físicos, sino también cambios cognitivos, la forma de pensar del adolescente se va modificando a medida que va alcanzando el desarrollo. Por tal razón Kail y Cavanaugh (2008), afirmaron que “algunos cambios cognoscitivos se realizan en la adolescencia, pero son pequeños en comparación con los de la niñez. La adolescencia es una época en que los procesos cognoscitivos se aproximan a niveles adultos” (p.317). De esta forma, en base a lo que propone el autor, los adolescentes empiezan a desarrollar su razonamiento de forma diferente, siendo cada vez más abstractos, más lógicos y más analistas en cuanto a las consecuencias que conllevan sus acciones.
[image:19.595.116.508.139.441.2]11
los amigos íntimos; piensan en profundidad (pero no siempre de forma realista) sobre su futuro (p. 465).
En el proceso de la adolescencia es normal que los jóvenes se pregunten cómo los perciben los demás, de qué forma los ven, y se atribuyen a sí mismos ideas que pueden ser distorsionadas. Este comportamiento es conocido como egocentrismo adolescente, la diferencia con la etapa de la infancia, es que a esta edad ya los adolescentes han desarrollado su madurez y el juicio social. El egocentrismo se desarrolla principalmente por el cambio físico que van presentando los adolescentes, en general las niñas se preocupan más que los niños por su apariencia física e incluso tienden a estar más insatisfechas al respecto. (Kail y Cavanaugh, 2011; Berger, 2006).
Durante la maduración cognitiva los jóvenes también aumentan el desarrollo de la atención y de la memoria, procesan más fácilmente la información y son capaces de organizarla de mejor manera. La alteración en la función intelectual influye en las relaciones que el adolescente mantiene con sus padres; lo cual también le permite cuestionar las normas tanto sociales como familiares; normas que probablemente fueron aceptadas durante la infancia, pero que en la adolescencia se convierten en un motivo de discusión. La independencia de pensamiento es una forma de facilitar la madurez del adolescente, lo cual se refleja en las conductas menos infantiles que empiezan a desarrollar los adolescentes conforme avanzan en la etapa de la adolescencia. (Parra, 2005; Coleman y Hendry, 2003).
Según Sánchez (2007), el término cognitivo, hace alusión a que el desarrollo moral tiene sus bases en la puesta en marcha del razonamiento de la persona acerca de cuestiones y decisiones sobre situaciones de relación interpersonal. El papel del pensamiento es importante, y sobre todo el cómo y por qué el sujeto justifica y razona sus decisiones morales. (p. 89). De acuerdo a lo que menciona el autor, es importante reconocer que cuando la adolescencia está empezando estos cambios cognitivos desarrolla su curiosidad por conocer y aprender cosas nuevas.
1.3 Factores psicosociales que intervienen en la adolescencia. 1.3.1 Familia.
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horario de trabajo de los padres puede ser un indicador en el cambio de las relaciones familiares, pues influye mucho el tiempo que los padres dedican a sus hijos. García-Tornel (2011), afirmó que, “más del 70% de los adolescentes convive con los padres, mientras que los que viven con uno de los progenitores ya suman un 12%” (p. 45). “El incremento de la participación femenina en el mercado de trabajo en edades en que la mayoría de mujeres abunda la maternidad crea un escenario de difícil compatibilización entre la vida laboral y familiar” (p. 53).
Esteve (2004), “en el seno familiar adquirimos los valores, creencias, normas y formas de conducta apropiadas a la sociedad”. (p. 15). La familia como sistema está expuesta a cambios por el contexto social; durante la etapa de la adolescencia, debido a que no cambia únicamente el adolescente, sino todos sus miembros. Brown (2004) refirió que los adolescentes de familias que cohabitan, igual que los niños más jóvenes, tienden a presentar más problemas conductuales y emocionales que los que viven en familias encabezadas por padres casados; y cuando unos de los padres cohabitan no es el padre biológico, también se resiente la participación escolar (Papalia et al. 2010, p. 409). Cabe recalcar que el tipo de familia, como señala el autor es un posible indicador de las conductas que desarrolla el adolescente. “La familia puede funcionar como el ámbito por excelencia de protección de los derechos individuales de sus miembros o, por el contrario, ser el espacio de la producción y reproducción del daño y de la vulnerabilidad” (Taber, 2005 p. 17).
Es normal que durante la adolescencia, los cambios en las relaciones familiares se vean afectados. El cambio que involucra esta transición incomoda tanto a los padres como a los adolescentes; los padres suelen irritarse e intrigarse más por las conductas que sus hijos empiezan a adoptar, debido a que los jóvenes suelen cuestionar los lineamientos de sus padres y empiezan a tener conductas rebeldes como signo de autonomía, influyendo en dicho comportamiento su autoestima y autoconcepto. Cabe mencionar que los padres toman este tipo de actitud principalmente cuando sus hijos buscan independencia antes de que ellos lo consideren correcto. (Feldman, 2008; Martí y Onrubia, 2006). “La crianza autoritaria demasiado estricta puede llevar al adolescente a rechazar la influencia de los padres y a buscar el apoyo y aprobación de los pares con todos los costos que ello implica” (Papalia et al. 2010).
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455). De acuerdo a lo que menciona el autor, la aceptación de los padres se va fomentando cuando los adolescentes muestran mayor madurez (no en siempre es así), es decir, cuando los padres perciben que sus hijos están conscientes de sus propias responsabilidades y de las consecuencias que conllevan sus actos.
Vela et al. (2008), sostuvieron que durante la adolescencia crece el deseo de independencia respecto a la familia. En algunas ocasiones se recurre a la indisciplina o la rebeldía como forma de llamar la atención. No se puede olvidar nunca que el adolescente se está construyendo sobre la base de oponerse al adulto (p. 26).
La tarea de los padres se basa estrictamente en formar al adolescente como una persona responsable, capaz de decidir por sí misma, convirtiéndose en un individuo autónomo y siendo consciente de la realidad, desarrollando así su propio estilo de vida a nivel físico, afectivo y social. Cuando los padres están cumpliendo esta función de controlar las conductas de sus hijos, es evidente que surjan conflictos frecuentes con el adolescente, debido a que éste se rehúsa al control, y su comportamiento rebelde es cada vez más consecutivo, dicha conducta no es más que el mecanismo de defensa que los jóvenes utilizan con el fin de que los padres desechen la idea de controlar sus vidas y asumir por sí mismo un autocontrol (Vela et al., 2008, Montañez, Bartolomé, Montañés y Parra, 2008).
La adolescencia es un desafío familiar, podríamos llamar “familia adolescente” a la familia que tiene como miembro a un adolescente. Suele darse una exigencia de cambio psicológico: las relaciones familiares se modifican y la forma en que se definen los padres como sí mismos y como pareja generalmente se ve desafiada por la realidad de la nueva relación que se provoca ante la transición de su hijo en su adolescencia (Muñiz, 2011, p. 12). Es por ello que se manifiestan conflictos dentro de la familia, no necesariamente entre padres e hijos adolescentes, sino entre los demás miembros, la transición involucra un cambio general en toda la familia alterándose algunas veces la relación marital, fraternal y parental.
Según Aguilar y Catalán (2005), sostuvieron que sin embargo es indiscutible que dificultades en la familia constituyen factores de riesgo para la desviación del comportamiento de los y las adolescentes, aunque no es determinante la familia puede constituir un factor de riesgo a través de las prácticas de estilos y/o pautas educativas inadecuadas, déficit o exceso de disciplina excesiva implicación o demasiado autoritarismo. (p. 5)
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efecto, actualmente, considerando la incorporación de la mujer al mercado laboral, es importante destacar su influencia significativa en el ámbito social y familiar. Según Gómez y Martí (2004), la evolución social ha propiciado, de manera acelerada, una reestructuración de los (roles) de familia tradicional, lo que supone asumir unos cambios importantes en la actitud y en el comportamiento de sus integrantes. (p. 2). Razón por la cual, la atención hacia los hijos también ha disminuido.
Todos estos cambios influyen en la adolescencia, son parte de la transición familiar y es un indicador más sobre los conflictos por los que atraviesa la familia durante esta etapa; sin embargo, no se puede atribuir toda la responsabilidad a la madre. Según Astelarra (como se citó en Salazar R, Salazar H. y Rodríguez, 2011), las responsabilidades familiares entre mujeres y hombres deben ser consideradas un asunto público, debido a que las desigualdades entre los hombres y las mujeres no están solo entre las personas sino también en los roles y en los ámbitos donde las personas desempeñan estos roles. “En la familia se lleva a cabo la socialización primaria, demostrándose las relaciones familiares decisivas para el desarrollo de la autonomía” (Alonso, 2005 p. 6).
1.3.2 Pares.
Varios autores describen la importancia de la relación con los pares durante la adolescencia. Moreira, Sánchez y Mirón (2010) mencionaron que “en la actualidad, ya nadie parece poner en duda que gran parte de la vida social de los adolescentes transcurre en el ámbito de los grupos y, muy especialmente, en el de los grupos de amigos” (p. 7).
Según Vela et al. (2008), la adolescencia es un periodo vulnerable para el sujeto, debido al proceso de ruptura de las figuras parenterales de la infancia, es un momento de transición, de búsqueda de nuevas figuras. El adolescente sufre cambios importantes en la identidad y en las relaciones con los otros, formando nuevos vínculos y espacios de sociabilidad diferentes a los familiares. (p. 25). En este caso el adolescente, se desvincula de cierto modo de su familia y busca la aceptación de los pares, asumiendo que serán comprendidos debido a que ellos atraviesan por la misma situación.
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La aparentemente compulsiva necesidad de comunicarse con los amigos demuestra el papel que los pares desempeñan en la adolescencia (Feldman, 2008).
Según Papalia et al. (2010), “el grupo de pares es una fuente de afecto, solidaridad, comprensión y orientación moral; un lugar para la experimentación y un escenario para convertirse en seres autónomos e independientes de los padres” (p. 411).
La adolescencia es una etapa vulnerable a la influencia de los pares; quienes a su vez son un indicador determinante de la conducta del adolescente. Varios son los factores que le permiten a un joven pertenecer a un grupo popular, tales pueden ser: la forma de vestir, las personas con las que mantiene lazos amistosos, las veces que sale, entre otros. Lo cual sugiere que durante la adolescencia intermedia y tardía los adolescentes que aún no han definido su propia identidad buscan pares “expertos” que guíen su conducta y sean el ejemplo para ellos mantener un buen desenvolvimiento social (Feldman, 2008, p. 460).
“Surge entonces la problemática que envuelve al o la adolescente inmerso en un entorno social negativo que impide el desarrollo de sus capacidades, ejerciendo influencia negativa, dificultando por tanto la expresión del joven” (Aguilar y Catalán, 2005, p. 2). En base a lo referido por el autor, es importante considerar que no todas las amistades que escogen los adolescentes son las mejores; los adolescentes como personas que buscan autonomía se incorporan en un mundo social muy abierto, teniendo la libertad de decidir y de elegir con quienes compartir sus vivencias, incluso de decidir qué riesgos está dispuesto a asumir.
Por una parte Sánchez (2007), defiende la idea de que las practicas parentales democráticas hacen que desde niños, los hijos interioricen las normas sociales y las hagan propias, por lo que cuando niños o adolescentes interaccionan con los iguales, lo hacen siguiendo unas normas sociales aceptadas y adaptativas que facilitan esta interacción. (p.22). Lo cual estipula que, cuando el adolescente tiene bien arraigada la formación recibida en el hogar y los valores inculcados; su desenvolvimiento en el mundo social va focalizado a lo que las normas rigen, disminuyendo así, los niveles de rebeldía y desarrollando un comportamiento socialmente aceptado.
1.4 Factores de riesgo en la adolescencia.
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Uno de los factores de riesgo es la explotación sexual, tanto hombres como mujeres están expuestos a estos riegos en la calle como en el propio hogar. Otro factor de riesgo es el hecho de no poder asistir a la escuela, el consumo de sustancias, los adolescentes son propensos a la curiosidad y a que la presión social induzca al riesgo de contraer adicciones como el alcohol, el tabaco y estupefacientes; ser madre o padre prematuramente e incluso la adquisición de alguna enfermedad de transmisión sexual (Jiménez, 2006, p.5). Los factores de riesgo que señala el autor son un problema de salud pública a nivel mundial.
La explotación sexual es una problemática que generalmente se da en grandes ciudades y que causa varios traumas psicológicos en los adolescentes que están expuestos a este fenómeno. Sin embargo existen organizaciones que se encargan de proteger a los adolescentes, una de ellas es el Instituto Interamericano del niño la niña y adolescentes (2011), quienes sostuvieron que “la comunidad internacional se ha movilizado activamente frente a la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes aun previamente a la aprobación de la Convención sobre los derechos del niño” (p. 6).
El consumo de alcohol y otras sustancias es una amenaza al bienestar del adolescente. Según Feldman (2008), sostuvo que “los adolescentes consumen drogas por varias razones: experiencia placentera, por tratar de escapar de las presiones de la vida cotidiana, por emoción de hacer algo ilegal y generalmente por presión de los pares. (pp. 398-399). El consumo de drogas es un problema más grande de lo que parece, los daños que provoca en el individuo son bastante graves, pues pueden crear dependencia y finalmente, adicción; siendo cada vez más difícil dejar el vicio. El problema surge cuando los jóvenes asocian el disfrute de ocio y de las relaciones sociales con el consumo de sustancias. (Espada, Grifiin, Botvín y Méndez, 2003).
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Por su parte, Páramo (2011) afirmó que “a partir de todas las investigaciones anteriores, que las problemáticas adolescentes se reflejan en diferentes culturas y estratos sociales, sin diferenciación, y siguen siendo causa de preocupación actual en todos los ámbitos en el que están implicados los adolescentes” (p. 87).
1.5 Factores de protección en la adolescencia.
Los factores protectores en la adolescencia son generalmente elementos que contribuyen en el desarrollo del individuo en todo sentido, es decir, lo protegen de los peligros que pueden enfrentar en los factores de riesgo.
Páramo (2011), sostuvo que en general, si los adolescentes adquieren un autoestima, un sentido de competencia y de pertenecer a una familia estable y al orden social, es menos probable que sientan la necesidad de entregarse a comportamientos riesgosos” (p. 89). De acuerdo a lo que menciona el autor, la estabilidad emocional, la familia, la escuela y los pares son los caminos que pueden guiar al adolescente hacia su autorrealización; si bien es cierto no todos estos factores pueden actuar como protectores, también pueden ser factores de riesgo.
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opuesto, suele suceder que cuando los adolescentes son socialmente aceptados (populares) están más propensos al consumo de sustancias y en el caso de las chicas a desarrollar trastornos alimenticios con la finalidad de no perder dicha aceptación. (Páramo, 2011; Álvarez, 2010; Sánchez, 2007).
1.6 Alcoholismo.
1.6.1 Generalidades.
“Según Castaneda, Álvarez y Orama (2008), el alcoholismo ha sido definido como el consumo frecuente, excesivo e incontrolado de bebidas alcohólicas que acaba interfiriendo con la salud o las funciones económicas o sociales del bebedor” (Cruz et al., 2011, p. 266). Además de alterar significativamente la parte biológica del sujeto, lo cual antecede una conducta diferente a la que el individuo presenta en ausencia del consumo.
Etimológicamente la palabra alcohol procede del árabe “koho” que guarda relación estrecha con el antimonio que es un polvo negro y fino utilizado generalmente por mujeres para ennegrecer los ojos. El alcohol etílico es el compuesto fundamental para las bebidas alcohólicas; según la OMS cumple con todos los criterios para ser considerado una droga, debido a que genera adicción, tolerancia y su falta de consumo puede generar el síndrome de abstinencia. En las últimas décadas el alcoholismo es uno de los fenómenos que mayormente influye en la salud pública. Varios autores mencionan la preocupación que suscita actualmente dicho fenómeno; debido a que, su inicio se desarrolla cada vez en edades más prematuras. Sin embargo, es importante reconocer que el consumo de alcohol es perjudicial para la salud del ser humano en cualquier etapa de la vida. Entre uno de los efectos nocivos que produce el consumo de alcohol es la dependencia; lo cual involucra un factor de riesgo para el individuo, puesto que se alteran varios factores entre ellos la parte psicológica, física y social. (Díez, 2003; Sánchez, Moreno, Muñoz y Pérez, 2007; Organización Mundial de la Salud, 2014).
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alcohólicas, lo cual integra a este fenómeno en la sociedad e impresiona no únicamente a adultos sino a jóvenes y hasta a niños.
El consumo de alcohol ya sea ocasional o progresivo, involucra un factor de riesgo; no solamente para el individuo que lo consume, sino también para las personas que le rodean. La ingesta de alcohol puede empezar como un acto de diversión, sin embargo puede terminar como una enfermedad. El alcoholismo es una dependencia por consumir bebidas alcohólicas, lo cual genera conductas negativas en el consumidor, provocando problemas en su familia, en su trabajo y en cualquier ámbito que se desempeña; llegando incluso a ser responsable de varios daños sociales y emocionales, así como de violencia familiar y abuso sexual. El consumo de alcohol ha dejado de ser un acto netamente de la vida adulta, de manera que ya no es llevado con responsabilidad; actualmente los adolescentes buscan consumir alcohol sin medida alguna con el único objetivo de embriagarse. (Gil, 2012; Anderson, Gualy Colón, 2008).
Para la Organización Mundial de la Salud, “el alcoholismo es un desorden del comportamiento que se manifiesta por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas, lo cual interfiere en la salud mental, física, social y/o familiar del bebedor” (Albarracín y Muñoz, 2008, p. 50).
1.7 Factores Determinantes en el Consumo de Alcohol
Existen varios factores que determinan el consumo de alcohol en cualquier etapa del desarrollo. Los determinantes para el consumo de bebidas alcohólicas se relacionan directamente con factores sociales, biológicos y económicos, así como el entorno más directo para el consumo; lo cual permite determinar la conducta del consumidor. (International Center for Alcohol Polices ICAP, 2009).
1.7.1 Edad y Género
El consumo de bebidas alcohólicas ha sido siempre fuente de graves problemas, pero hoy en día constituye un problema aún más negativo, debido a su aumento desmedido en cuanto a la edad; el consumo de alcohol empieza cada vez en edades más tempranas. Haciendo un enfoque desde las características individuales la edad es un determinante de los patrones de consumo de alcohol. Sin embargo, las causas que motivan el consumo son la base para que tanto niños, jóvenes y adultos infieran en el alcoholismo. (ICAP, 2009; Auad, Fernández, Navarro, Masías y Vargas, 2004).
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probabilidad de uso y abuso de alcohol” (Pilatii, Godoy y Brussino, 2012, p. 157). En efecto, considerando lo referido por el autor, cabe recalcar que la etapa de desarrollo es primordial cuando de factores de riesgo y de protección se trata, debido a que estos van a variar de acuerdo a las etapas.
El consumo de alcohol en edades tempranas (niñez) conlleva una serie de alteraciones a nivel físico, biológico y psicológico. En los niños el abuso de alcohol puede interferir estrictamente en su desarrollo, alterando sus funciones cerebrales; lo cual disminuirá el éxito en su desempeño escolar. Los factores de riesgo van a incrementar la vulnerabilidad de los niños a iniciarse tempranamente en el consumo de alcohol, lo cual implica mayor riesgo de padecer dependencia de alcohol y desarrollar otras conductas de consumo nocivo en edades posteriores; considerando además que los niños principalmente y los adolescentes no son capaz de controlar y medir sus impulsos, por ello su respuesta a la sociedad no es generalmente reflexiva y responsable. (ICAP, 2009; Pilatti et al. 2012; Senra, 2010). Es importante destacar que el consumo de bebidas alcohólicas durante la infancia genera problemas tanto en la escuela como el la familia, incluso si el hábito de consumo se propicia en el núcleo familiar.
Durante la adolescencia “el fenómeno del abuso de alcohol continúa siendo una lacra de nuestra sociedad que es testigo impotente de la degradación física y psíquica, con mayor o menor periodicidad, de una buena parte de la juventud actual de cualquier estrato social y económico” (Senra, 2010, p.42), en base a lo referido por el autor, es importante además recalcar que la misma sociedad es el factor principal que incita a la niñez y juventud al consumo de alcohol y otras sustancias psicotrópicas, mediante publicidad y la misma disponibilidad del producto en tiendas. En virtud de ello, el ICAP (2009), menciona que “existe un debate sobre el alcance con el cual la exposición al alcohol a través de comunicaciones comerciales y su disponibilidad física influye sobre los patrones y las elecciones de consumo de alcohol” (pp. 7-8).
Al respecto, Rueda, Pinto, Martínez y Camacho (2012), sostuvieron que “en niños y adolescentes el uso indebido o abusivo de alcohol se ha asociado significativamente con consecuencias negativas, como: disminución del rendimiento escolar, rasgos físicos, depresión, violencia, consumo de otras sustancias, comportamientos sexuales riesgosos y suicidios” (p. 274), dichas consecuencias no son más que factores que predisponen tanto a niños como a adolescentes al consumo de bebidas alcohólicas.
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de salud como de la sociedad. Ante este hecho, se recalca la falta de importancia que se le brinda a los problemas de adicción que mantienen los adultos jóvenes y adultos mayores, el mismo que genera disfunción cognitiva relacionada con el abuso de alcohol, desestructuración familiar, síntomas distímicos y ansiosos, manifestaciones somáticas y de tipo neurovegetativo. Además el uso y abuso de alcohol provoca un efecto negativo, lo cual puede agravar los síntomas de deterioro cognitivo y daño cerebral irreversible. (Plan Nacional sobre drogas, 2007; Aguilar-Navarro, Reyes-Guerrero y Borgues, 2007)
En cuanto se trata de una construcción social, el género deviene tanto una realidad objetiva como subjetiva, un orden que se impone a los individuos, y que ellos a su vez recrean continuamente con base en los significados que proporcionan en lenguaje, la historia y la cultura. (Góngora y Leyva, 2005, p. 5).
Desde hace varios años se conoce que en varias culturas son los hombres quienes consumen mayormente bebidas alcohólicas que las mujeres; incluso el consumo excesivo es aceptable socialmente en el sexo masculino. Sin embargo muchos jóvenes de ambos sexos a nivel mundial consumen bebidas alcohólicas y su mayor consumo difiere entre ambos sexos, siendo notable el aumento significativo de mujeres que abusan del alcohol. El presentar un consumo problemático de alcohol, reta tanto a estereotipos sociales como culturales de sociedades sexistas; lo cual genera que en relación con los hombres, las mujeres con problemas de alcohol experimentan un estigma doloroso que destruye su imagen ante la sociedad, a diferencia de los hombres. (ICAP, 2009; Díez, 2003; Góngora y Leyva, 2005),
Ello se ve forzado por el hecho de que las mujeres alcohólicas están mucho más expuestas a ser sancionadas y criticadas socialmente, porque, de acuerdo con el trato social diferenciado, consumir alcohol y otras conductas transgresoras, está más asociado con lo masculino. (Góngora y Leyva, 2005, p. 9).
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comportamiento de ingesta, sino también por el comportamiento de su pareja y sus consecuencias perjudiciales, incluyendo violencia familiar, lesiones y carga económica. Pero, tradicionalmente refiere Monteiro (2007), que el consumo en los hombres es más frecuente e intenso en los países desarrollados, en cambio, en los países que se encuentran en proceso de desarrollo los patrones de ingesta tanto en hombres como en mujeres se están convergiendo. Sin embargo, los programas de ayuda en cuanto a tratamientos se enfoca principalmente en los hombres, soslayando las necesidades de las mujeres (p. 17).
El alcoholismo en la población femenina ha sido un tema tabú hasta fechas muy recientes, pues no solo era una lacra que estigmatizaba socialmente a la mujer, también era una lacra vergonzante que la marginaba en el ámbito familiar, de tal forma que la mujer se convertía en un ser socialmente excluido, y familiar y afectivamente rechazado (Senra, Pérez-González, Manzano, 2007, p. 74)
1.7.2 Cultura.
El consumo de alcohol a edades tempranas ha formado parte de la cultura occidental desde hace siglos, pero los costes de un consumo elevado a una edad cada vez más temprana parecen ir mucho más allá del tiempo que roba el alcohol a los estudios académicos, el riesgo de peleas o accidentes, especialmente de tráfico, y las dificultades que añade al crecimiento (Gil, 2012, p. 1).
El consumo de alcohol está bastante influenciado por la cultura de origen, siendo los países mediterráneos más proclives al consumo moderado. En la actualidad el consumir bebidas alcohólicas es un hábito netamente cultural, debido a que se encuentra muy arraigado en la sociedad; dando como resultado marcadas consecuencias de tipo social y siendo autor de problemas familiares, laborales, económicos, violencia, maltrato a menores y a la mujer, entre otros. (Sánchez et al., 2007; Organización Panamericana de la Salud, 2007).
“La cultura del siglo XX ha añadido caracteres de universalización al consumo de bebidas alcohólicas y a los problemas derivados”; recalcando además que se trata de una nueva ola de alcoholización universal, promovida principalmente por intereses comerciales (Moñino, 2012, p. 19).
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tanto en eventos sociales como en reuniones familiares, reuniones de amigos, negocios, en otros; se debe a que la cultura como factor de riesgo y/o protección mantiene relación en cuanto a ciertos aspectos como es la costumbre de vida, la familia, los amigos y demás contextos en donde se desenvuelve el individuo.
Hoy en día la fabricación de varias bebidas que contienen alcohol se ha extendido a nivel mundial. Moñino (2012), menciona que “el avance tecnológico de los siglos XVIII y XIX permite el desarrollo de la crianza de los vinos, la cerveza y licores prácticamente como los conocemos en la actualidad” (p. 19). Ante este hecho es evidente recalcar el sinnúmero de tipos de bebidas alcohólicas que existen, entre ellas: cerveza, whisky, ron, tequila, vino, cocteles etc. En donde cierto tipo de bebidas son más consumidas que otras de acuerdo al género y a la edad de los individuos. Salcedo, Palacios y Espinosa (2011), realizaron una investigación en Bogotá en donde obtuvieron como resultado que la cerveza es la bebida preferida de los consumidores (58%), siendo el mayor consumo de esta bebida entre mujeres (p. 84).
La Organización Mundial de la Salud (2008), indicó que 22 millones de personas consumen alcohol en gran parte del mundo, esto obedece a la ampliación mundial de la oferta de las bebidas con contenido alcohólico, amparado por las modificaciones a las leyes que favorecen la producción, el comercio y el consumo de alcohol. (Cicua, Méndez y Muñoz, 2008, p, 117).
Otro factor que se encuentra dentro de la cultura, son los medios de comunicación; estos medios se han convertido en canales de conexión entre el adolescentes y la publicidad sobre bebidas alcohólicas. Ante este hecho, se ha puesto de manifiesto la gran cantidad de tiempo que los adolescentes permanecen expuestos a contenidos en los medios de comunicación que incluyen el consumo de alcohol; lo cual ha generado un fuerte impacto en las actitudes y conductas que manifiestan los adolescentes respecto al consumo, siendo más relevante el contenido de la publicidad más que el tiempo de exposición. Sin embargo existen variables moderadoras que influyen en los efectos de la exposición al contenido mediático como por ejemplo, el nivel educativo del consumidor y las habilidades para el pensamiento crítico (Suárez, Del Moral, Musitu, Villarreal-González, 2013).
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cotidianas en las familias y que está validado social y culturalmente (Lema, Varela, Duarte y Bonilla, 2011, p. 266).
1.8 Consumo de alcohol en la adolescencia.
Tradicionalmente, el periodo de la adolescencia se considera una etapa de especial vulnerabilidad en donde el adolescente empieza a manifestar cierta curiosidad por experimentar cosas nuevas, entre ellas el consumo de sustancias. Gran parte de los adolescentes que experimentan esta conducta de consumo de alcohol lo hacen por presión del grupo, sin darse cuenta que dicha curiosidad pude trascender, generando una adicción; lo cual disminuye la atención del adolescente en su familia, estudios, amigos y otros factores de la vida. Durante las últimas décadas se han manifestado cambios en los patrones de consumo en los jóvenes, siendo el cambio más significativo la forma de consumo regular hacia el consumo de alcohol en grandes cantidades de bebidas de alta proporción e intensificándose durante los fines de semana. Consumir bebidas alcohólicas en grandes cantidades puede tener efectos graves, tanto más si el organismo del bebedor se encuentra en desarrollo (Sánchez et al., 2007; Mena y Muñoz, 2010; Moñino, 2012).
La percepción de consumo por parte de los pares, la permisividad por parte de la familia o los adultos, la facilidad de acceso al alcohol y los diferentes patrones de consumo influyen en las expectativas, patrones e intenciones de consumo de los jóvenes (Trujillo, Pérez y Díaz, 2011, p. 350).
Actualmente, “hay cada vez más investigaciones que indican que el alcohol induce más daños al cerebro en desarrollo de los adolescentes de lo que se solía creer, y ocasiona alteraciones significativamente mayores que en el cerebro de los adultos” (Gil, 2012, p. 2), razón por la cual se considera un factor de riesgo severo que genera deterioro físico y cognitivo en el individuo, alterando incluso su ritmo de vida y exponiéndolo muchas veces a la muerte. Según WHO, 2010 (como se citó en Moñino, 2012) se estima que en 2004 murieron en todo el mundo unos 2,5 millones de personas, incluidos 320.000 jóvenes de 15 a 29 años, por causas relacionadas con el alcohol (p. 22). Lo cual asevera que el consumo de alcohol a nivel mundial implica un factor de gran importancia para la salud pública.
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anhelan. Algunos beben durante el día, mientras que otros van a fiestas en las que consumen enormes cantidades de alcohol (Feldman, 2008, p. 400).
Varias son las consecuencias que sufren los adolescentes y demás personas consumidoras de alcohol. Ante este hecho, Monteiro (2007), señaló algunos de los riesgos a los que se exponen los adolescentes:
Los accidentes de tránsito relacionados con el alcohol son una importante causa de muerte y discapacidad entre los jóvenes. El uso de alcohol también está relacionado con muertes en la juventud por ahogamiento, incendio, suicidio y homicida.
Los adolescentes que usan alcohol tienen más probabilidades que nos adolescentes abstemios de ser sexualmente activos a edades más tempranas, de tener relaciones sexuales con mayor frecuencia y de tener sexo sin protección.
Los jóvenes que beben tienen más probabilidades que los demás de ser víctimas de delitos violentos, incluyendo violación, asalto a mano armada y robo.
Los adolescentes que beben tienen más probabilidades de tener problemas de asistencia a la escuela, con las tareas y el comportamiento escolar (p. 9).
1.9 Factores psicosociales relacionados al consumo de alcohol. 1.9.1 Familia.
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La familia es un sistema que recibe de forma frontal el impacto cuando se presentan problemas de alcohol; en los hogares no hay familias que no manifiesten problemas disfuncionales cuando uno de sus integrantes mantiene una conducta consumidora; pero, paradójicamente en muchos casos es la familia quien produce un sistema de comportamiento que contribuye al desarrollo de la adicción. Se ha encontrado que el consumo de alcohol y sustancias ilícitas está asociado de forma significativa con la desorganización familiar, la falta de apoyo y control de la misma, la separación de los padres, la pérdida del sentido de pertenencia e incluso el distanciamiento de los padres. (Mena y Muñoz, 2010; Díaz y García-Aurrecoechea, 2008). Contribuyendo con lo mencionado por los autores, es importante recalcar también, que la forma en que el individuo percibe el mundo familiar influye significativamente en la incidencia del consumo de alcohol; la atención y el tiempo que los padres brindan a sus hijos es primordial.
Además la adolescencia es una etapa de gran vulnerabilidad en donde el adolescente atraviesa una fase transitoria que lo expone a una serie de cambios, en donde el alcohol y otras drogas generan curiosidad y por ende su consumo es más proclive. “La familia como institución está sufriendo importantes cambios en las últimas décadas a pesar de lo cual no ha dejado de ser considerada como el principal agente socializador y por lo tanto el que más influencia tiene en las actitudes y hábitos de los jóvenes” (Villanueva, 2012, p. 177).
Se han realizado varias investigaciones en Estados Unidos, con población latina, jóvenes estadounidenses y colombianos, en donde se ha demostrado que los padres aprueban el consumo de alcohol directo y dan apertura en la casa para que se efectúe el consumo, es por ello que consideran que dicho factor puede influir en la forma en que los adolescentes utilizan el alcohol y socializan, de igual forma la frecuencia y la intensidad con la que ellos consumen (Trujillo et al., 2011).
En la sociedad actual el consumo de alcohol es evidentemente peligroso para quienes no tienen una educación social u orientación familiar debidamente establecida en sus hogares, por lo que se considera el alcoholismo un factor que afecta al desarrollo personal, psicológico, físico y social, provocando en muchos de los casos desorden familiar y hasta la muerte (Ortega y Flores, 2012, p. 1).
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importante tan sólo en el último estado del uso de drogas apareciendo la cercanía y el afecto como más importantes que el control. En este caso es notable la inducción que el medio familiar genera en el adolescente, principalmente se podría atribuir al padre el hecho de ofrecer un trago a su hijo como un intento de inducirlo a los “hábitos masculino”. Sin embargo, si el adolescente considera el consumo de alcohol como normal, tomará la misma actitud frente a sus amigos, debido a que la aceptación familiar discurre como un hecho adecuado en las relaciones sociales del adolescente. (Villanueva, 2012; Ramírez y Andrade, 2005; Villareal-González, Musito, Sánchez-Sosa y Varela, 2010).
En el alcoholismo, la familia puede influir como factor de riesgo y/o de protección en cualquier etapa de desarrollo en la que se encuentre el individuo. Sin embargo cuando dentro de la familia existe un miembro bebedor, ésta se ve afectada severamente debido a que surgen perturbaciones en la convivencia impidiendo mantener una relación normal entre los miembros. Sin embargo, las personas con antecedentes familiares de alcoholismo, corren mayor riesgo de desarrollar una dependencia, debido a que se dificulta mantener el control, más que a otras personas que forman parte de familias sin antecedentes alcohólicos. (Díez, 2003; Pérez et al., 2005; Departamento de Salud y Recursos Humanos de Estados Unidos, 2010).
La Organización mundial de la salud (2014), señala que existen factores de riesgo genéticos o hereditarios que influyen en las conductas de consumo. Múltiples genes contribuyen en el inicio del consumo provocando dependencia de alcohol en algunos grupos y personas vulnerables. Cuando son los padres quienes mantienen problemas con el alcohol afecta negativamente el funcionamiento familiar, la relación entre padres e hijos y la crianza de los mismos que a su vez les afecta en el desarrollo, aumentando la probabilidad de que los hijos desarrollen también patrones de consumo de alcohol. El maltrato de los niños incluido el abuso sexual, físico y psicológico también puede influir para presentar más tarde problemas con el alcohol. (p. 9).
1.9.2 Pares.
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El autor Lema et al. (2011) menciona que al igual que la familia, los amigos o pares pueden constituir un factor de riesgo para el consumo de alcohol en jóvenes. En algunos estudios se ha encontrado que cuanto mayor sea el contacto entre compañeros que inciten al consumo, mayor es la probabilidad, para que ellos también lo hagan (pp. 265-266).
La relación que mantienen los adolescentes con los pares durante esta etapa transitoria, suele ser bastante arraigada, lo cual es un aspecto común de la edad. Ávila (2012), asegura que “el alcohol tiene un papel en los procesos de afrontamiento, como un recurso que se utiliza con frecuencia para eludir problemas familiares, frustraciones, alivio en la depresión, ansiedad, fatiga y timidez” (p. 1). En efecto, el consumo de alcohol se ha convertido en una conducta disipadora, cuyo propósito surge como respuesta a la represión de varios procesos, en donde el individuo se siente amenazado, ya sea por problemas de índole familiar, personal o social.
Para varios autores, el grupo de pares es considerado como el lugar idóneo para empezar a consumir. En la adolescencia el consumo de alcohol se deriva del significado social que mantiene, debido a que es considerado como un vehículo hacia la aceptación social; lo cual significa que es una conducta aprendida y que se reproduce por imitación. Como consecuencia de imitar dicha conducta los adolescentes no miden los riesgos, mantienen problemas por falta de control y les conduce a mayores conflictos que pueden generar deterioro cognitivo y alteración en sus emociones. La percepción del grupo constituye un factor importante en esta estapa, representando una caja de resonancia de conductas inadecuadas, lo cual resulta difícil para el joven resistir la presión. Sin embargo, conviene mencionar que la vulnerabilidad de la presión ejercida por los pares, esta modulada en gran escala por los recursos personales del adolescente, como puede ser el autoestima, asertividad, habilidades sociales, etc. (Sánchez et al., 2007; Ávila, 2012; Maturana, 2011).
Según López y Rodríguez-Arias (2010), sostuvieron que son factores individuales y de los iguales las actitudes favorables al comportamiento antisocial y al consumo de drogas, comienzo temprano de los comportamientos problemáticos, consumo de drogas de los amigos, interacción con iguales antisociales, escasa percepción del riesgo de consumir, recompensas por el comportamiento antisocial ,rebeldía y búsqueda de sensaciones (pp. 568-596).
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presión que ejercen los amigos en ritos de iniciación o simplemente para formar parte del grupo y no ser rechazado, el adolescente se ve forzado a consumir alcohol. (Mena y Muñoz, 2010, p.10).
De hecho, durante la adolescencia “la relación con los pares es más influyente que la relación con los padres” (Cicua et al., 2008). De acuerdo con lo menciona el autor, los adolescentes mantienen mayor relación con los pares debido a que sienten mayor identificación con ellos que con sus padres. Consumir alcohol forma parte de la selección de nuevas amistades y socialización entre amigos, razón por la que debe existir aprobación por parte de los otros, evitando la exclusión por parte de quienes consumen alcohol. En virtud de ello, se encuentra relación con la influencia de los pares o iguales en el consumo, concretamente si existe una amistad de por medio, ya que los adolescentes se fijan en el comportamiento de quienes consideran sus amigos y no en el de los que no lo son (Cicua et al., 2008; Lema et al., 2011; Trujillo et al. 2011).
En virtud de ello, se sostiene que el consumo de alcohol influenciado por iguales se vincula también con la vida recreativa incluso que mantienen los fines de semana. Calafat, Fernández, Juan y Becoña (2005), sostuvieron que existe “un desarrollo muy sustancias entre los jóvenes durante las dos últimas décadas, y se ha establecido en áreas donde música, modas y el uso de drogas ilegales e ilegales se han convertido en elementos esenciales de la diversión” (p. 338).
1.9.3 Entorno social.
En cuanto a factores sociales que influyen en el desarrollo de una conducta consumidora, cabe señalar que existen una serie de condicionantes sociales que también intervienen en el comienzo y mantenimiento del consumo. Además, se ha comprobado que la influencia social particularmente surge por la presencia de amigos que fuman y beben alcohol durante la adolescencia, siendo en esta etapa generalmente en donde se produce un mayor consumo. (Lázaro, 2011; Andrade, Pérez, Alfaro, Sánchez y López, 2009). Por su parte Cicua et al. (2008), sostuvo que el factor social es predominante en el consumo de alcohol, ya que los amigos, los pares más cercanos, parejas y grupos pequeños se convierten en una influencia dominante. (pp. 118-119).
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social inhiben las relaciones por el hecho de estar en contacto con el alcohol u otras sustancias (p. 2)
A nivel mundial, los adolescentes se dirigen a bares, billares o discotecas ubicadas en diferentes partes, con el fin de socializar con otros adolescentes; en estos sitios se facilita el consumo de alcohol, de cigarrillo y otras sustancias. Estos encuentros sociales se convierten en una verdadera amenaza para los adolescentes, porque los acerca a situaciones que pueden ser riesgosas para la integridad física y mental
(Cicua et al., 2008
pp. 118-119).
Tal es el caso, que mientras los adolescentes estén expuestos al alcohol y otras sustancias psicoactivas más alto riesgo para el adolescente, sobre todo por la presión que exige el entorno social en el que se encuentra el menor.Hoy en día, existe cuantiosa información acerca de que la influencia de los pares en los jóvenes ejerce mayor efecto en el consumo de tabaco y alcohol que la interacción con adultos. Sin embargo no se puede restar importancia a las influencias de tipo familiar, escolar, comunitaria o de medios de comunicación, que potencian los efectos de otros factores como los precios y el fácil acceso a estos productos (Urquieta, Hernández-Ávila y Hernández, 2006, p. 31). Esta situación que enfocan los autores es una realidad mundial, debido a que el entorno social del adolescente no lo conforman únicamente los pares, sino la familia, la escuela, la comunidad en general, es decir; en cualquier ambiente en el que se encuentre el adolescente.
Ante lo expuesto anteriormente, cabe señalar que el consumo de alcohol se asocia a los establecimientos públicos propios de consumo y generalmente también con la violencia. Sin embargo, el impacto del alcohol también actúa en forma independiente del contexto o entorno en el que se bebe. Es así como en bares y cantinas no es fácil establecer una proporción de violencia; debido a que dichos ambientes son estrictamente propicios para consumo. (Monteiro, 2008, p. 20). En virtud de ello, es razonable considerar el hecho de que la violencia es resultado del consumo de alcohol, independientemente del lugar de consumo.